lunes, 9 de noviembre de 2009

El muro


Me exasperan las celebraciones del derrumbe del Muro de Berlín. Hace 20 años yo no tenía la impresión de absurdo que hoy me parece tan ofensiva, tan criminal. ¿Por qué no se celebra el muro con un "manifiesto" internacional contra el comunismo y el marxismo y sus criminales autores y protagonistas y representantes?

Resulta lacerante en carne ajena ver esos reportajes y documentales con alemanes profundamente heridos que se quejan de tener que convivir con sus torturadores, con los agentes comunistas de la RDA y su temible Stasi. En la Alemania del Este se pasó del nazismo al comunismo sin solución de continuidad. Sin solución de terror. Sin solución de sistema criminal. Sin solución de opresión. Quizá por eso se pasó tan facilmente de uno a otro régimen.

Junto a la implacable justicia de los judíos que persiguen nazis de ochenta y noventa años, Europa disimula la acomodada supervivencia de los criminales comunistas. En la Alemania de la efemérides de los 20 años del muro, la memoria y las heridas están frescas y resentidas. Pero en otros sitios, en España, por ejemplo, hemos echado un capote encubridor sobre algunos siniestros personajes que hasta viven a costa del estado al que masacrarían si pudieran volver a ser comunistas criminales en el poder.

El comunismo es crimen, documentado y atestado con una historia criminal que el decadente y degenerado "occidente democrático" se resiste a sentar en el banquillo de los culpables.

Yo esperaba - yo imaginaba (yo soñaba) - un manifiesto de intelectuales, de científicos, de artistas, de escritores, de hombres y mujeres libres y conscientes de verdad y con verdad. Todos delante del muro, proclamando al mundo el crímen del comunismo que pasó y clamando al mundo para que nunca más se consienta el comunismo, en ninguna de sus canallescas y criminales formas o disfraces.

Pero en el "occidente democrático" todavía ensucian nuestro tiempo miserables que llevan en su sangre corrompida el veneno del marxismo y el comunismo, políticos, y artistas, y cientificos, y escritores; desechos del mal y fracasados de la historia con la huella activa de lo que nunca debió ser. Y todos llevan aguijón para clavar y matar.

El muro les debió sepultar. No sé si todavía es tiempo de que les sepulten con el muro.

Si no, se está celebrando un absurdo, con las víctimas humilladas y los criminales pisando fuerte.

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viernes, 6 de noviembre de 2009

Los Mártires de España


Hoy es la fiesta, 6 de Noviembre. Un dia pensado con cierta "tradición" santoral, parecida a la de Todos los Santos, para reunir en una sóla ocasión a muchos. No es todavía una fiesta popular, quizá nunca llegue a serlo; ni siquiera viene aun en el Misal (se espera que aparezca - junto con otros esperados añadidos y correcciones - en la anunciada y todavía no publicada edición del Misal Romano en español). Pero por lo menos ya aparece en la "epacta", en el calendario litúrgico:

Noviembre 6 VIERNES.
MEMORIA OBLIGATORIA: Mártires de España del siglo XX.
ro Misa or pr.

La oración propia no la sé. En la Parroquia, el cura la ha escogido del común de Mártires, nombrando en las oraciones a los "Mártires de España" (colecta, ofertorio, prefacio y post-comunión). A mí me ha emocionado, por una de esas razones del corazón que la razón no entiende. O no quiere entender, en muchos casos.

He parafraseado a Blas Pascal porque nuestros Mártires del siglo XX son/fueron más de corazón que de razón. Quiero decir sin razón, y con corazón; con mucha pasión y muy poca razón. No tengo que explicar a qué me refiero, que digo "corazón" y "pasión" pensando en los Mártires y escribo "sin razón" acordándome de los martirizadores. Por eso todavía afectan al centro, al corazón de los que les veneramos, y dejan en evidencia la mala razón de los que no vetan el recuerdo. Tan actuales los des-memoriados por esa aberrante des-memoria de la historia impuesta por decreto ley de los "herederos" de los vencidos (y de los victimarios, también).

No tengo cumplidos los cincuenta, por eso he alcanzado a conocer a la generación de los "testigos", como cuando los cristianos de los primeros siglos podían escuchar de viva voz los relatos de los confesores sobrevivientes de las persecuciones, narrando la muerte de los Mártires con la cercanía de la presencia y la memoria válida y fresca. Yo he escuchado pequeñas crónicas de martirio contadas con la media voz del respeto, mojadas con las lágrimas del dolor (nunca del odio), fijas como un cuadro imperecedero de fechas, lugares, cosas, momentos, detalles. Secuencias de tragedia que al poco fueron acrisolándose en profunda conciencia de valentía, de fidelidad, de virtud, de sacrificio, de santidad.

Nombrar es rememorar, clamar un eco para que conste y se reduplique y otros sepan y transmitan quiénes fueron y qué dieron: Fueron cristianos y dieron vida, fueron españoles y dieron sangre, fueron mártires y dieron fe.

Durante la Misa, he pensado en gente concreta, algunos de esos no "canonizados" que sí están martirizados y santificados, asociados a ese grupo de los Mártires de España, todavía sin nombre inscrito pero con rúbrica de sangre desde el día en que tuvieron que dar vida por fe.


En mi Diócesis de origen, en Sevilla, no se ha incoado ninguna causa de ningún mártir. Y eso que el primer mártir del 36 fué victimado en Sevilla, el sacerdote Don José Vigil Cabrerizo la misma tarde del 18 de Julio. Lo sacaron de su casa, le dispararon a bocajaro con pistola, primero en un hombro, luego en el otro, y luego otro tiro en el vientre y uno más en la espalda. Lo dejaron tendido desangrándose, en la esquina de la calle Conde de Ibarra con la calle San José. Existe publicado un testimonio presencial, que cita las palabras del sacerdote, allí mismo: - "Yo los perdono, yo los perdono...Rezad conmigo..." La declaración la hacen los propios padres del mártir y sus hermanas, y algunos vecinos de la calle donde sucedió, testigos del martirio del joven capellán. Murió al dia siguiente, 19 de Julio, insistiendo en pedir el perdón para los que le mataron: - "...Dí a mamá que no diga tonterías ni piense quienes fueron los que me ha herido, que yo no conocí a ninguno, y que si los hubiera conocido los perdonaría lo mismo que los perdono".

Fue el primero. Después siguieron 23 sacerdotes más, y tres seminaristas ordenados de menores, entre los diocesanos de Sevilla, que entonces comprendía también toda Huelva, la mitad de la provincia de Cádiz y algunos enclaves en la de Málaga. Y junto con los sacerdotes, hombres y mujeres seglares, algunos también reconocibles como "mártires", como el joven Antonio Molle Lazo, que sí tiene incoado proceso en la Diócesis de Jerez, donde fue sepultado en la iglesia conventual del Carmen.

El único prelado sevillano que se interesó en recoger testimonios en vistas a posibles causas fue el Cardenal Don Pedro Segura, poco después de su llegada a la diócesis. Se publicó un libro preparado por los sacerdotes Don José Sebastián y Bandarán y Don Antonio Tineo Lara, impreso en Marzo de 1938, en los talleres del Correo de Andalucía. Agotado al poco de su tirada, no se volvió a reeditar. Hoy es un raro de esos que buscan los bibliófilos por las librerías de viejo.

Y desde aquellos años, nada. El olvido o el silencio consciente para dejar en la sombra lo que debería sacarse a la luz, porque es luz. Las palabras del Salmo son apropiadas: "...in lumine tuo videbimus lumen / tu luz, Señor, nos hace ver la luz..." Sal 35, 10.

Fueron luz, luz de Dios, luz de Cristo. Yo pienso, yo creo, que necesitamos ese testimonio luminoso de nuestros Mártires de España para poder ver la luz. Hoy más que nunca.

+T.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Remember, remenber...


Hoy me han llamado "santo" y no lo soy. Concretamente, me han dicho esto:

- "Terzio, le tomarán por un radical poco pragmático. Un iluminado vamos."

Yo antes había dicho esto:

- "Cada vez estoy más persuadido de la necesidad de una re-actualización de la teoría/doctrina del tiranicidio aplicada al sistema que nos tiraniza. Guy Fawkes for ever!!!"

Y todo venía por leer y comentar esto:

En Inglaterra nos superan hasta en las mentiras de los políticos.


Y así.

Que le llamen a uno "radical iluminado poco pragmático" es un honor, un honor que aprecio (¡gracias!). Lo que pasa es que como los tiempos que corren son de irse por las ramas, a media luz penumbrosa, y según la practicidad materialista inmanentista del pájaro en mano, definirte de los del "ciento volando" te deja en flagrante exposición al descubierto, a la intemperie, como un santo estilita en su columna excelsa, con toda su grandeza y sus grandísimas incomodidades e inconveniencias. Ita!

Pero bueno, así son los que son como a mí me han definido. Y no digo más.

Insisto, sin embargo, en mi propuesta revisionista del tiranicidio. Me objeto yo mismo: Que la fatal-democracia no es un tirano con una cabeza, sino una hydra pluricapitada con cabezas tantas como políticos ha (y encima, desde un tiempo a esta, con políticas-ellas, que también - aunque no lo parezca - tienen cabeza). Con una monstruosidad así, la re-formulación tiranicidista adquiere una complejidad evidente.

Santa razón tenía el Doctor Angélico cuando en su De Regimine Principum recomendaba al joven rey de Chipre que siempre era preferible la monarquía a la república porque siendo uno el monarca, si se corrompe se corrompe uno sólo; más cuando se trata de una república con muchos mandando, cuando se corrompen son muchos los corruptos. Evidentemente, en un caso como el nuestro, con regímenes republicanos por doquier y monarquías parlamentarias con reyes de firma y calla, y super-parlamentos y macro-gobiernos, uniones y onus, cuando la corrupción aflora tizna y pudre a una multitud de gobernantes, sub-gobernates, clientes de gobierno y dependientes gubernamentales & cia & family & parientes, amigos, vecinos et aliis etc. etc. etc.

No me gustó la peli de V-vendetta que ví hace poco en dvd, en mi retiro doméstico. La chica mona es una petarda repeída y la peli es de esas "desmejorantes-in-crescendo": Arranca bien, progresa regular y se resuelve mal. El mal cine, como las malas novelas y el mal teatro, tampoco domina el equilibrio del elemental y básico planteamiento-nudo-desenlace. Incluso me molestó que un personaje tan interesante y versionable como Guy Fawkes terminara siendo víctima del infra-genéro del cómic y el cine de 2ª clase.


Lo de Guy Fawkes fue una pena que no resultara. Un 5-N en plena Inglaterra post-isabelina hubiera sido un revulsivo digno de considerar, tal y como estaba el panorama europeo. Pero la mecha de Guy que no detonó los barriles del gunpowder plot sería, a la larga, el detonante de revoluciones en sentido contrario al de Fawkes. La primera víctima fue el exquisito y arrogante y fascinante y miope Carlos I Estuardo. Desde el cadalso de White Hall hasta el sótano de Ekaterinburgo, el destino de las monarquías se fue ejecutando cruentamente, casi sin solución de continuidad, como una hebra de sangre en la trama de la historia (¿o la mecha prende antes, en el verdugado de la enagua de Maria Estuardo?).

Fatal destino que el "radical iluminado poco pragmático" intentó modificar con unos barriles de pólvora debajo del Parlamento. Que no explotó. Don Guido Fawkes no supo las consecuencias concretas que su fracaso tendría; si no vió tampoco los efectos futuros de aquel "sistema" contra el que atentaba, se le puede conceder que, grosso modo, algo intuiría. Uno que se juega la vida implicándose en una trama que le lleva a morir desmebrado y destripado en un cadalso no es un tontoloco anecdótico.

Yo sueño - fantasear ensoñaciones es media vida - con un Guy Fawkes que le metiera pólvora y pánico a los salones europeos que multan a los Crucifijos y alientan la violencia anti-católica/anti-cristiana. Yes. Sueño con un petardazo de euro-corruptos explotando en el aire y volatilizándose en cenizas al viento, viento, viento.

Soñar no es malo, no es pecado. Soñar no se controla y es malo controlar los sueños. Lo que no sé si es malo es contar sueños y escucharlos (o escribirlos y leerlos). Conque voy a dejarlo aquí.

Mis respetos y memoria para el temerario Guy Fawkes, en fin. Y no digo nada más.

p.s. A ver si convenzo a mi cura para que le diga a Guy Fawkes una Misa en sufragio, por él y los del complot. Mi cura para estas cosas tiene "sensibilidad", y como estamos en Noviembre, casi seguro que concede (si es que no se me ha adelantado ya).

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Una "época Potemkim"


Por supuesto que no me refiero al panfletucho cinematográfico pro-bolchevique de Einsenstein. Gracias a Dios nunca me he contaminado ni de lejos con basura roja de heces y martillos (ni capullos empuñados); el Señor nos libre, y aniquile lo que queda de la plaga.

Yo quería referirme al noble querido de la zarina Catalina II la Grande (o la gorda, con su doble papada y su ubérrimo busto y su todo lo demás): Su Serena Alteza Grigori Aleksándrovich Potiomkin, que además de solazar a su soberana demostró ser un capaz y competente ministro ilustrado de aquellos de aquella época, cuando las coronas ilustradas de la Europa del nefasto Siglo de las Luces practicaban el despotismo ilustrado, que el Señor nos libre también.

Pues fue aquello que Uds. ya sabrán pero yo quiero recordar: Cuando Rusia pretendía extenderse más allá de Crimea y morderle fronteras a la Sublime Puerta de los decadentes sultanes otomanos. Y para ambientar triunfalmente el viaje de su Zarina, Potemkim inventó una Rusia de escenario, de tramoya, de opereta. Y se inventó pueblos que no había y él levantó de la nada con telones y bastidores de papelón y cartón piedra, que de lejos parecían pueblos reales, tan bien figurados que la comitiva de Katharina die Große cruzó triunfal y ufana por en medio de aquellos sitios de arquitectura efímera fallera. Todos contentos, la grosse Katalina realmente encantada (y satisfecha) y Potemkim triunfante.

Pero ni había pueblos, ni había casas, ni palacios, ni iglesias, ni rien de rien. Todo era oropel, todo cortinaje, tela encolada y telón pintado, todo ilusión creada, castillos de arena, torres de algodón, avalorios y encajes de papel picado. Telarañas con escarcha plateada de tarjetón de cumplido.

Pues como Potemkim y su triunfal viaje a Crimea, hay quienes se han mantenido con lo mismo, todo fachada, trampantojo, barroco y falsa cúpula al estilo de los bastidores pintados del padre Pozzo. El barroco inventó toda la macchina de la pompa ficticia, el aparato de la apariencia. Y el desengaño. Y somos barrocos, medularmente berniniani, borrominiani, churriguerescos en España y roldanescos en Sevilla.

Mucho arco triunfal, mucho evento fastuoso, cada més un triunfo coronado, cada año un cúlmen escenificado, cada temporada un castillo de fuegos artificiales, todos los días trono, carroza, palacio y corte...Y así más de cinco lustros, con una corte de ridículos y piccoli "Potemkims" montando escenarios ad casum. Nulla dies sine fascino.

Hay una coplilla de rueda-rueda que glosa en rima popular la insustancialidad de la cosa, también ustedes la sabrán:


Tanto botón de nacar
tanta cadena
y de noche en su casa
no tiene velas.

Tanto vestido blanco,
tanta parola
y el puchero en la lumbre
agua sola.

Tanto coche de lujo,
tanto boato
y en llegando a su casa
no tiene plato.

Tanto reloj de oro
tanta cadena
y después en la mesa
no tiene cena.

Estribillo:

- Alirón, tira del cordón,
cordón de Valencia,
dónde vas tú,
bien mío
sin mi licencia.



Después viene la otra parte, el desengaño. Dan las 12 en el reloj y todo se deshace en niebla, en sueño, en sombra. Y la carroza vuelve a ser calabaza. Y el caballero de Calatrava se deshace en el pudridero junto a un prelado con la mitra agusanada. No somos nadie. Ni más (ni menos).

Pues eso era lo que quería decir.

A Jueves cinco del mes de Noviembre del 2009, cuando se cierra, se va, termina una "época potemkim" que pasó. Con pena y con gloria.

p.s. No pregunten detalles, please. Tampoco es tanto ni merece más.

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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Cañizares tantum

Todos los que apreciamos la Liturgia Tradicional estamos encantados con la nueva “muestra” del Cardenal Cañizares. Son ya tres o cuatro las veces que Don Antonio ha celebrado según la forma extraordinaria. Un récord. Un récord si se compara con el resto de nuestros señores Cardenales y Obispos españoles, que no se han estrenado (bueno, excepto aquellos que recibieron las órdenes sagradas antes del Novus Ordo, que sí tienen esa “experiencia", bien como celebrantes o como “participantes").

Con este particular me estoy repitiendo, y espero no se me enquiste en una obsesión o un chocheo prematuro, pero me “alarma” la pobrísima acogida del Motu Proprio entre nuestra Jerarquia, y la cierta reluctancia que parece se esconde bajo la frialdad con que nuestros prelados han recibido el documento litúrgico del Papa.

¿Qué sucede? ¿Cual es la situación?

¿No celebran pero “animan” a la celebración? No, ni una cosa ni la otra.
¿No celebran y están a la expectativa? Sí, pero más bien parece que estuvieran “al acecho".
¿No celebran y se oponen a la celebración? Dan esa impresiòn, la verdad.
¿No celebran y “penalizan” la celebración? En muchos casos, casi.
¿No celebran y “pasan” de la celebración? Sí y no (no celebran y sí "pasan"…y tampoco dejan pasar).
Vamos, que se repite el refrán del perro del hortelano, poco más o menos.

Y esto es lo que tenemos. Quizá, como ocurre tantas veces, porque nos lo merecemos.

¿Nos lo merecemos?

Sinceramente, pienso, opino, mantengo, defiendo que no: No nos lo merecemos. No nos merecemos una Jerarquía tan “resistente” para esto y tan “tolerante” para muchas cosas.

Comprendo que nuestros Obispos, la mayoría, se han formado en aquellos años en que la “renovación litúrgica” reinaba con su absolutismo innovacionista/ensayista, y ellos han sido los primeros frutos episcopales de ese “ambiente", siendo muy pocos los que podrían suponerse más o menos “adscritos” a los nuevos ritmos “revisionistas” que se viven en los círculos más conscientes del catolicismo.

El Motu Proprio de Benedicto XVI no es una anécdota ni un documento de alcance y significado “parcial” o “relativo", sino que ha marcado un hito, una señal de que estamos en otra “situación” que ha “superado” la etapa litúrgica postconciliar y exige un replanteamiento. La restauración del Rito Tradicional y su incorporación normalizada (a falta todavía de importantes “detalles") es un hecho que define un antes y un después.

En el interim del nunc, el Cardenal Cañizares es una excepción de entre una más que “sospechosa” actitud de circunspecta distanciación. Cañizares tantum.

¿Et alii? ¿Absunt?

A ver si se arranca alguno más y nos da una alegría. No estamos pidiendo nada “extraño", espero que lo comprendan.

Aunque sería mucho mejor que comprendieran al Papa y se decidieran al ignaciano “sentire cum Ecclesia".

Y celebrar, también.

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lunes, 2 de noviembre de 2009

Pro defunctis


Se nos ha estropeado el Dia de Difuntos, y no ha sido por el jalogüin de los yanquis, sino por la impía e inculta era en que vivimos, más que nada. A las Misas de sufragio por los Fieles Difuntos que se celebran hoy en nuestras iglesias van sólo los más fieles, los piadosos que sienten en católico, que cada vez son menos. En una des-cultura "inmediatista" ansiosa de la comodidad del momento, el supuesto de una esperanza ultraterrenal pierde su atractivo y se diluye en la neblina de la indiferencia del "no sabe/no contesta" o el confuso tolerantismo del "para mí" y el "cada cual tiene su creencia".

Ni siquiera resta el recurso de la evidencia tremenda de la vánitas, porque las incineraciones están acabando con los huesos descarnados y las calaveras, siempre elocuentes, en ese entremedio de lo macabro y lo metafísico que arrancaba del más indiferente el monólogo de un Hamlet. Los cementerios modernos se han desdramatizado, higienizados para barrer huellas tétricas que transmitan gérmenes de reflexión taciturna y gravedad de juicio.

Para experimentar una "tradicional" sensación de muerte y muertos, tiene uno que huir de tanatorios y salas de merchandising funerario, y buscar un cementerio romántico, con cipreses y panteones y lápidas y nichos. Pero hasta en estos sitios falla la ambientación, los detalles que desvaloran la puesta en escena. Un enterrador con casco amarillo, una motosierra ruidosa, un altavoz dando avisos o pregonado el nombre de algún difunto. Detalles que te desmontan en un momento el escenario.

En los pueblos es distinto. En los pueblos hay silencio, se oyen los pájaros, las pisadas sobre la grava, la pala del enterrador, la escobilla de la mujer que blanquea con cal la tapia de unos nichos, el martillo del marmolista. También se llora. En los pueblos llorar es sentimiento y rito, mitad porque se siente y mitad porque se debe y es de obligación llorar y suspirar por los muertos. Y es sincero todo, aunque sea algo aprendido, una lectio mortis con lecciones por entregas que se van tomando entierro a entierro, duelo a duelo, con una relativa consciencia que se va fijando en ese depósito insondable de las cosas de la vida que se aprenden viviendo y viendo vivir y morir a los otros, los lejanos.

Cuando se mueren los nuestros, nos examinan de muerte y damos cuenta de cuánto sabemos o no. Los jóvenes se desmoronan, desenfrenados, al toparse con el muro infranqueable; los maduros aspiran una bocanada amarga que encajan con la rebeldía del que se resigna rendido por el golpe. Los viejos son admirables: Estando más cerca del final, son más sólidos, menos frágiles. No es que no sientan, es que saben sentir. Son los que mejor lloran, mansamente, y quienes consuelan más, suavemente, con la resignación de la templanza.

Siempre se siente la fe en medio de la muerte, si hay fe. La esperanza de la vida eterna, la sentencia "vita mutatur non tollitur", es una gracia de Dios cuando se asume con fe consciente y se fragua en esperanza. Y es el amor lo que late debajo, aunque la cobertura se presente con la mueca macabra de una calavera.

p.s. Una música para ambientar: La Misa de Requiem de Francisco Guerrero, tan inspirada y alentadora, tan suavemente bella (y con esa tamborrada y media fanfarria de la procesión, un siglo antes de que Purcell compusiera la suya para la Queen Mary):



+T.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Santos in pectore


Ayer escribí que los Santos que la Iglesia no conoce son "Santos in pectore", que el Señor se reserva desvelar el Dies sine occasu. Hasta entonces, sólo los conoce Él. Pero la Iglesia, que los intuye, los celebra cada 1 de Noviembre con la Solemnidad de Todos los Santos.

Recuerdo una vez que fueron unas beatas amigas mías a visitar la tumba del Hermano Rafael, en la Trapa de San Isidro de Dueñas. Me contaron que un momento de la visita, un monje del monasterio les dijo, como un comentario al hilo de la conversación que llevaban, estas palabras: -"Aquí, en este monasterio, han vivido muchos como el Hermano Rafael".

Yo sospecho que el comentario del monje podría entenderse con esta extensión "y hasta mejores". Pero esto no lo dijo el monje, sino que es suposición mia. Viene al caso por la fiesta de los Santos, Todos los Santos que incluyen, seguramente, a esos otros "iguales o mejores" que los Santos conocidos y que no nos constan. ¿Por qué?

Por razón que la Divina Providencia sabrá. Una respuesta más "crítica" podría decir que porque no han sido promovidas sus causas de canonización; también se puede objetar que no han salido a la luz por no ser voluntad de Dios. Pero igualmente se puede contestar que a saber lo que Dios tiene previsto, puesto que la última palabra es Suya y hasta el último día/el primer día no sabremos todo de todo y de todos.

Los Santos que Dios se reserva, hoy desconocidos, son la sustancia de la fiesta del 1º de Noviembre. Y lo mejor es la esperanza que nos cabe de poder estar algún día en esa lista de muchos sin fama en la Tierra pero con corona en el Cielo.

Aparte y como corolario, pongo con gusto el precioso poema que mi paisano G.A. Bécquer dedicó a Todos los Santos, con ritmo clásico y semblanza romántica, una bella oración para la fiesta de Omnium Sanctorum:

Patriarcas que fuisteis la semilla
del árbol de la fe en siglos remotos,
al vencedor divino de la muerte
rogadle por nosotros.

Profetas que rasgasteis inspirados
del porvenir el velo misterioso,
al que sacó la luz de las tinieblas
rogadle por nosotros.

Almas cándidas, Santos Inocentes,
que aumentáis de los ángeles el coro,
al que llamó a los niños a su lado
rogadle por nosotros.

Apóstoles que echasteis en el mundo
de la Iglesia el cimiento poderoso,
al que es de la verdad depositario
rogadle por nosotros.

Mártires que ganasteis vuestra palma
en la arena del circo, en sangre rojo,
al que os dio fortaleza en los combates
rogadle por nosotros.

Vírgenes semejantes a azucenas,
que el verano vistió de nieve y oro,
al que es fuente de vida y hermosura
rogadle por nosotros.

Monjes que de la vida en el combate
pedisteis paz al claustro silencioso,
al que es iris de calma en las tormentas
rogadle por nosotros.

Doctores cuyas plumas nos legaron
de virtud y saber rico tesoro,
al que es caudal de ciencia inextinguible
rogadle por nosotros.

Soldados del Ejército de Cristo,
Santas y Santos todos,
rogadle que perdone nuestras culpas
a Aquel que vive y reina entre nosotros.


Y recuerdo - y recuerden - que por la gracia de Dios podemos estar (deberíamos estar) si queremos estar y vivimos para estar en esa Santa Sociedad. Lo pide expresamente una de las "bendiciones" del antiguo Oficio:

Ad societatem civium supernorum perducat nos Rex Angelorum.

Amen
.

Y para ambientar, este exquisito fragmento del Salmo 126 "Nisi Dominus aedificaverit" de Vivaldi, con el admirable Andreas Scholl cantando el verso 7: "...cum dederit dilectis suis somnum" (lo da a sus amigos en el sueño):





+T.