viernes, 25 de septiembre de 2009

Memoria Histórica




La CIA y el FBI no sueltan prenda, pero parece ser que la ola de estertores y fobo-paraanormalías con poltergeists azota todo el país desde Niágara Falls a Texas, Nuevo México y Florida.

Por otra parte, la M.A.A. (agencia meteorológica americana) sufre un colapso técnico por la avalancha de ciclones caribeños pidiendo el nombre las baby-zp.

Y la última (nacional): En la sala central de la 2ª planta del Prado ha aparecido un misterioso papelorio con la que parece ser firma ológrafa de Goya reclamando plagio por copia indecente de la Familia de Carlos IV y las Pinturas Negras.

Fuentes oficiosas de la dirección-conservación del Museo informan que se ha formado un comité de crisis y están a la espera de p. Fortea y otros especialistas.

El comentario general que corre por la red es de enorme estupor:

- 1ª¿Cómo han podido ocultar sin desvelar tamaña atrocidad?

- 2ª ¿Han viajado en valija dipolomática? Si no, no se explica.

- 3º ¿Volverán a España? ¿Lo permitirá la CEE? ¿Y la Otan? ¿Se están tomando medidas?



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Prima Sedes a nemine iudicatur

Así reza la antigua sentencia, referida a la exención papal respecto a todo tribunal de la tierra: Prima Sedes a nemine iudicatur; nadie puede juzgar a la Sede Primacial de Pedro, al Papa, a la Santa Sede. Es uno de esos principios canónicos formulados en la Edad Media, con todo derecho, con toda consciencia. Era cuando el Papa coronaba emperadores y los deponía. Aunque primeramente se refería a los posibles litigios entre sede y sede, obispos contra obispos y esos habituales conflictos intra-eclesiales.

Pero después se entendió en sentido y extensión universales, tanto para la Iglesia como para los estados: El Papa y su Sede están por encima de cualquier tribunal de este mundo y nadie es competente para juzgarle.

Resulta muy instructivo repasarse la historia con este tema como monográfico. Porque la sentencia se proclamó y ha sobrevivido en medio de sus contradictores y opositores, tanto eclesiásticos como seculares. Para los patriarcados cismáticos, la Sede Romana y el Papa son sus iguales, a lo sumo con consideración de "primus inter pares". Y nada más. Para los poderes seculares de los estados, imperios, reinos y señoríos, la Santa Sede y el Sucesor de Pedro han sido meros estados y cabezas coronadas con ciertas atribuciones sacras añadidas, nada más (o poco más).

La historia de la Edad Media comienza su etapa final con las tropelías de Philippe le Bel contra el anciano Bonifacio VIII. El bofetón de Sciarra Colonna al Pontífice en Anagni es como el disparo de salida de todo lo que vino después. Y lo que no vino, porque el encanallado monarca francés estaba dispuesto a repetir una tenebrosa escena estilo "concilio cadavérico". Felipe el Guapo pagó muy cara su blasfema afrenta, arrastrando detrás de sí en una malhadada secuencia a todos sus hijos y su reino: Cien años de guerra y una descomposición Francia incluso con cambio de dinastía-casa reinante. Hay pecados que se pagan muy caros, y es justo.

A pesar de la caída de Felipe IV y sus sucesores, la Iglesia fue tan tremendamente afectada que el ciclo Avignon-Cisma de Occidente representa uno de los momentos más críticos de la Historia de la Iglesia. Todo se recuperaría y resanaría, pero a costa de mucho tiempo, muchos episodios intermedios, muchos empeños de los mejores (y trabas de los peores).

Cuando el nombre del Papa Benedicto XVI sale a relucir como posible "imputado" en una cámara legislativa democrática, parece como si se levantaran de la tumba medieval los espectros cesaropapistas de los Honhestauffen o de los Anjou. O algo por el estilo. Evidentemente hay una diferencia patético-cómica si se compara la calamitosa tropa de los comunistas catalanes y sus afines post-marxistas con las rutilantes cortes del Medievo; no se pueden comparar nabos con terciopelos ni rojeríos trasnochados con griñones de damas y lambrequines de caballeros. Pero los hechos son los hechos y los perros de hoy ladran y muerden como las víboras de ayer. Y al Papa lo han "expuesto" en el Congreso de Diputados (y diputadas), peregrino y paradójico sanedrín donde los haya.

Aunque no le han juzgado, sí le han hecho un juicio. Que no hayan reprobado en su "sesión" al Papa Benedicto ya es dictar (por no dictar) cierta sentencia. No sé si ha sido por displicencia (una abstención como la de los sociatas laicistas de Zp tiene mucho de desprecio) o por esa compuesta corrección política que es capaz de disfrazar a una hiena con plumón de cisne.

No entiendo por qué los "conscientes" - si es que quedan - no han optado en esta ocasión por algo "significativo" como un desplante o una declaración de incompetencia. O algo así. Hubiera sido un "signo" que el peperío que vampiriza el voto de los católicos españoles se hubiera levantado de sus escaños y hubiera abandonado el hemiciclo. O algo así. Pero no, al final también han ejercido en ese "tribunal", aunque no hayan votado por la "reprobación" que pedía los comunistas catalanes (y sus piaras afines).
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Bueno, ahora que recuerdo me asalta la duda sobre dos chicas pperras, esas dos di-putadas, la Villaloba y la Pastora, que votaron en su día (y fueron la causa, creo) de que la aberrante propuesta de los comunistas catalanes (y su recua afín) pasara de la mesa del Congreso al hemiciclo. ¿Qué habrán votado esas dos pprras di-putadas?

Bien. Corramos el estúpido y tupido velo que el caso se merece. Y recuérdese que estas "cosas" (me gusta recordarlo) se pagan en vida o en muerte, muy caras, aquí o en el más allá. Que no se olvide (y aunque no lo crean los afectados).

Termino como empecé y con el título del articulillo: Prima Sedes a nemine iudicatur (y ¡ay del que se atreva!).

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miércoles, 16 de septiembre de 2009

no-poesía en puzzle hip-hop


Hace un par de días descubrí unos versos que parecen letra de esas de hip-hop que riman lo que sea como una retahila conectada en una ristra de frases que parece que tienen sentido, pero que son realmente como un collage de recortes pegados.

Pues así. Pero no digo dónde, ni quién, ni doy más señas.

Lo malo es que te viene uno y te dice que sí, que eso es "poesía" como la de Bécquer y su pupila clavada por aquella pupila azul.

Para remate, el "poeta" de hip-hop que he descubierto compone temas místicos, y va de antiguo y tradicional, más bien.

Las cosas del tercer milenio, que son de aquestas formas y las tomas o las dejas.

Yo las dejo, claro está.

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martes, 15 de septiembre de 2009

Dolores Gloriosos


Antes se llamaba (popularmente) a la actual fiesta del 15 de Septiembre los Dolores Gloriosos, para diferenciarla de la otra fiesta dedicada a la Mater Dolorosa, el popular Viernes de Dolores (feria VIª de la Semana de Pasión); en el Misal antiguo aparecen las dos fiestas con el mismo título "In Festo Septem Dolorum B.M.V." Se celebraba el IIIer. Domingo de Septiembre, y luego quedó fija el 15 de Septiembre, en la octava de la Natividad, el dia siguiente de la fiesta de la Exaltación de la Stª Cruz, y a un mes justo de la Solemnidad de la Asunción.

La fiesta parece remontarse al siglo XIV-XV, con cierto origen derivado de las devociones de los misterios septenarios de la corona franciscana (siete gozos-siete dolores). Aparecen datos, primeramente, en el norte de Europa; en un sínodo de Colonia, en 1423, se agrega al calendario festivo-litúrgico mariano; Benedicto XIII reconoce la fiesta en 1472. Alejandro VI da el placet a la primera archicofradía de los Dolores, fundada en Brujas en 1495. Poco más tarde empiezan a fundarse por toda España las cofradías de Ntrª Srª de los Dolores, a veces tituladas con otros nombres en alusión a devociones derivadas de los misterios pasionistas, u otras advocaciones locales. Clemente X extiende la fiesta a España y América, y en 1674 a todo el Imperio. El Papa Clemente XI, el 22 de Agosto de 1727, la extendió a toda la iglesia Romana, con el nombre de Fiesta de los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María, fijándola definitivamente el Viernes de la Semana de Pasión (Vª de Cuaresma).

La de Septiembre pasa al Misal en 1814, por voluntad del Papa Pio VII en recordatorio-acción de gracias por la liberación de su cautiverio y el fin de las penalidades de la revolución. La reforma litúrgica del post-concilio suprimió la fiesta del Viernes de Dolores y dejó sólo la memoria del 15 de Septiembre.
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El Misal antiguo trae como propia de las dos fiestas la secuencia Stabat Mater, de Iacopone de Todi, que sería con el tiempo todo un género dentro de la música religiosa, un texto mil veces amonizado, inspirador de las más bellas composiciones de los mejores maestros. El misal en castellano ofrece como texto de la secuencia la glosa de Lope de Vega, una inspirada versión del original latino.

La iconografía de la Dolorosa, en principio, es la misma escena del Stabat Mater (Jn 19, 25ss.), es decir, el Calvario con el Crucificado en el centro entre la Mater y el discípulo. Después se identifica como tema independiente, desde el siglo XV, bien representando el septenario de la escenas dolorosas, bien figurando solamente a Ntrª Srª, afligida y llorosa, con o sin atributos pasionistas, variando según las diferentes tradiciones iconográficas.
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En España tiene especial importancia, siendo uno de los grandes temas del arte hispánico del Siglo de Oro, pasando desde la península a América, con una notable inter-relación de estilos e influencias que incluyen, también, a otros centros artísticos como Flandes-Países Bajos, Génova, Nápoles y Sicilia.

.Y en Sevilla es una pasión, una identidad que trasciende lo estrictamente devocional y se mixtifica en afectos familiares y sociales, con tantas formas y expresiones cuantas son las cofradías y las hermandades que se dedican al culto de la Dolorosa. Me pregunto muchas veces si es lo estético-formal lo que conmueve, o si es lo sinceramente religioso lo que atrae. Respondemos que parte y parte, según. Pero yo sé - y me consta - cuánto impera el oropel y qué vanas están las coberturas.

Por cierto, muy lejos de la post-comunión de la fiesta, que reza una de las oraciones más catolicamente tremendas de todo el Misal:

Después de recibir el sacramento de la eterna redención, te pedimos, Señor, que al recordar los dolores de la Virgen María, completemos en nosotros, en favor de la Iglesia, lo que falta a la pasión de Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.

(Que es, precisamente, lo que pide el Stabat Mater estrofa a estrofa, poco más o menos).

+T.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Crucifijos


A estas alturas, el tema debería haberse cerrado. Y quizá debiera haber sido la Iglesia la que hubiera puesto punto final. Así no estaríamos picando el anzuelo cada vez que el "gobierno de la nación" necesitara una pantalla secundaria para distraer la atención de la pantalla principal. Con los años que se avecinan y visto el interés que suscita cualquier polémica contra la Iglesia, el "gobierno de la nación" volverá, cuantas veces se vea apurado, a provocar cualquier polémica para que la Iglesia desvie la atención de la plebe.

Un Crucifijo en un áula es una señal cristiana que significa para los cristianos; y significa en tanto se le preste un significado digno y reverente. Puede estar y servir de mofa; puede estar y ser ignorado; puede estar y recibir una consideración ajena a su valor cristiano; puede estar como si no estuviera. De hecho, en tantos sitios está así, como si no estuviera.

Si yo fuera obispo - que no lo soy ni lo seré - habría dado órdenes a mis curas para que reclamaran los crucifijos de las escuelas que hubieran en sus respectivas parroquias. También movilizaría a las Hermandades y Cofradías, que son un poder temible y temido por la piara política desde Despeñaperros a Tarifa, por lo menos, (que es donde la piara política anti-crucifijera saca votos, por cierto). Y con esas y otras movilizaciones, o hubiera neutralizado la polémica, o la hubiera convertido en ariete contundente contra los infames anti-crucifijistas. Pero esto es mera ocurrencia y hablar por hablar. Nada más.

Decía que a estas alturas en vez de quejarse debería darse orden expresar de no polemizar, recoger los Crucifijos que se pudiera y darles un digno y piadoso destino. De camino, encargaría a los publicistas que inventaran algo "significativo" con los medios disponibles, aprovechando la retirada/exclusión de los Crucifijos. Una cierta campaña picante, con carteles y propaganda como la del lince, por ejemplo. Y a ver que pasaba.

En la España de Zp vivimos una confrontación contra-católica artificial, no real; creada y dirigida (manipulada) por los socialistas del gobierno con la aquiesciencia disimulada del pperío (que piensa más o menos lo mismo que los socialistas, en casi todo y en esto también).

Pero la gente no está contra los signos religiosos. Quiero decir la "mayoría" de nuestra gente (ellos dicen "ciudadanos" y se apropian del concepto con un extraño ánimo político-posesivo). La gente no está contra los crucifijos, ni contra la Iglesia, ni contra lo católico ni lo cristiano. Otra cosa es que la tele y la prensa y la radio (nunca se olvide que todos los medios son socialistas o afines, y esa es una de las principales claves del "problema") monten una "encuesta" o una tertulia "rosa" contra los crucifijos, los curas y la Iglesia. Ponen en un plató una mesa redonda con 10 degenerados a sueldo, y parece que España entera es anarco-atea-quemaiglesias. Pero no, la gente no es así, ni piensa así, ni quiere las cosas así. Digo la gente mayoría de la gente, no me refiero a pervertidores y pervertidos que no son "mayoría" sino carne de plató y tertulia "rosa".

En España des-gobierna una mente enferma que padece un extravagante síndrome anti-católico muy agudo, con bastante probabilidad de que se enquiste y se vuelva padecimiento crónico, para desgracia de todos. Como no se tienen ideas y proyectos, se recurre al fantasma del conflicto con la Iglesia para hacer guerrilla y dar la impresión de que se hace algo.

Es como Don Quijote viendo gigantes donde había molinos de viento: Zp y su equipo ven enemigos cuando ven un crucifijo. Y montan una guerra oportunista para que la gente vea el teatrillo de una polémica de títeres de cachiporra, mientras las cosas que importan se traman y se enredan detrás del escenario (pero con los mismos hilos y por las mismas manos que mueven los muñecos de la farsa). Nuestra España, que siempre ha sido muy titiritera (con cruces o sin ellas).

Claro que algunos tememos que después de los crucifijos vengan más "represiones" gubernamentales contracatólicas. Pudiera pasar como cuando en el XIX, con los liberales, que empezaban quitando las cruces de las esquinas de las calles y terminaban demoliendo monasterios e iglesias para abrir plazoletas o edificar un ministerio en el solar. Y después, una desamortización. Y para "ambientar" popularmente la faena, un asalto a un convento previa propaganda de que los frailes daban a las criaturitas caramelos envenenados (hoy dirían que violan niños, que es lo que está de moda decir contra los curas).

Por eso, en mi propia contradicción, bajo el efecto de mis reflexiones, termino aconsejando al revés de lo que decía al principio: Resistamos con los crucifijos porque si no nos harán más guerra con cosas mayores y con peores consecuencias.

Lo malo es que pudiera ser porque, con esta gente, todo eso puede volver a ser (O, por lo menos, parece que quieren dar esa impresión).

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sábado, 5 de septiembre de 2009

Tosti, con nostalgia bellamente evocada


Por asociaciones-conexiones de estación y alma, entre Agosto y Septiembre es tiempo (mi tiempo) de Tosti, Franco Paolo Tosti, el precioso y sin igual canzonetista di salone, compositor cortesano cuando las cortes languidecían y se ponían bombas a los reyes del occidente europeo, entre guerras y convulsiones revolucionarias. Pero el elgante Tosti encantaba en los salones, piano y tenor, cantando cosas de amores, de bellezas, arias de auditorio exquisito debajo de arañas venecianas entre espejos de azogue y marcos dorados. Europa se despedía de sus siglos de poder universal desangrándose en su juventud con un piano tocando y una voz cantando coplas de Tosti.

La convulsión del mundo que agonizaba entre 1914-1918 dejaría una Europa (un mundo) irrecuperable. En cierto sentido, entre la guillotina que decapitaba a los Capetos-Borbones y los comunistas que masacraron a los Romanov no hay solución de continuidad, sino un espaciado y revolucionado siglo XIX que remata trágicamente en Sarajevo y Ekaterimburgo, dos hitos para el fin de una historia que hizo la Historia.

Después todo se vulgarizó. Hay un descenso de nivel desde Tosti al cuplé y el tango de los años '20; hay un desnivel de rancia aristocracia a plebeya laya y proletariedad desde Laszlo a Picasso. Nada volvió a ser igual.

Pero a mí me gusta Tosti. Evidentemente por cierta coherencia de gustos, pero además declaro que es por familia. Porque en mi casa, mis abuelas cantaban cosas de Tosti. Les cambiaban la letra y les inventaban una para cantarla en las novenas, con todo su fervor, con toda su inocencia de un tiempo que se fue también con otra guerra.

Cuando mis amigos más "tradicionales" me salen con sus malgustos beatlemaníacos y otras degeneraciones pop-rockeras, siempre me suscitan cierta inquietud aprensiva. Y dudo. Dudo que uno con gustos de rock y hip-hop sea (pueda ser) sinceramente (profundamente) tradicional. Ita.

La tradición tiene sus márgenes, sus exclusiones, sus contrastes reveladores. Yo, señores mios, pienso que Tosti es uno de ellos.

Y ahora un muestrario de Tosti:

Malia, cantada por Alfredo Kraus, emocionantemente, como si de verdad la cantara un enamorado "Freme l’aria per dove tu vai,
spunta un fiore ove passa ‘l tuo piè"
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Vorrei morire, por el espléndido Richard Tauber con la letra en alemán, pero es la mejor versión que he encontrado con diferencia, a pesar de perder la letra original, cantando Tauber de manera insuperable (incluye también Serenata y otra que no identifico):





Ideale (mi favorita), cantada por el finísimo Ferruccio Tagliavini, maestro entre los maestros, con una pronunciación italiana conmovedora y una voz que es una época:





Pues eso y todo eso, a propósito de Tosti. Tosti suena a Tosti y a un mundo que se fue, que me causa la nostalgia de lo desconocido poderosamente atractivo y evocador: No hay más paraísos que los perdidos.


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domingo, 30 de agosto de 2009

De vuelta de la Novena


El año pasado - ¡cómo pasa el año! - comenté que una de los hitos de mi calendario personal-particular dividía el ciclo en pre-novena y post-novena. Y heme aquí con otra Novena a la espalda, ya transcurrida y celebrada y rezada. Como Dios manda: ¡Viva!

Y Dios tambien manda estos calores del Agosto que se agosta y no está agostando. Yo pensaba (yo quería) que a la vuelta de la Novena se hubieran acabado las calores. Pero no. Sevilla está que hierve como un puchero a fuego lento. Una auténtico estrago para los que vivimos y sudamos en aquestas latitudes de prolongada canícula, que estira la temperaura del ferragosto cuando Septiembre está a unas pocas horas ya.

Y por eso me ha vuelto - será por eso - la novena a la memoria, todavía fresquita; o, mejor dicho, caldeada. Mi memoria es muy recurrente y vuelve y revuelve a los sitios y los momentos con mucha facilidad, con mucho gusto cuando es cosa gustosa. Y la Novena es un singular espacio de felicidad, un arca preciosa con su tesoro de personas y de cosas.

De personas porque tantas que ya se me han ido está allí, en la Novena, presentes de alguna mística manera. Estas tardes de esta Novena pasada recordé que mi madre tenía la piadosa coquetería de ponerse un vestido distinto cada dia del Novenario, no por vanidad sino por solemnidad. Decía ella que para la Virgen había que ir, había que estar, mejor que nunca, más arreglada y más guapa también. Y lo lucía - porque mi madre era guapa - estupendamente bien. Cada día un vestido. Cosas de mujeres, encantadoras.

Y he recordado esta anécdota de mi madre porque mi tía, estos días de la Novena, ha hecho como mi madre: Cada día, un vestido, los nueve días. Y con el plus de dificultad de que, como está de medio luto, no ha salido del blanco y el negro, combinando sin repetir los vestidos que tiene. Y no tiene un armario llamativamente surtido, pero se apaña estupendamente bien para lucir su coquetería de novena.

Mi tía luce 84 años. Cada tarde hemos ido del brazo a la Novena, a su compás. Un compasito lento con tres paradas en la Cuesta del Reloj y una semi-paradita en el repechón del Pósito, para tomar aire. Pero, a pesar de los respiros, irrefrenable porque tenía que estar en la iglesia y ocupar plaza (su banco de siempre) antes de que llegara su amiga-rival y se sentara en la punta del banco que a mi tía le gusta porque es "su sitio". Ella dice que desde que era chica, y yo me lo creo porque en estas cosas de iglesia, devociones y sitios, el lugar acostumbrado, la esquina o el rincón o el banco "de siempre", importan mucho para estar a gusto en la piedad. Esto lo reconoce y recomienda hasta San Ignacio en los Exercicios. Y mi tía - sin saberlo - confirma con su costumbre a San Ignacio.

En la Novena se está en la Gloria, como un adelanto en porción terrena y relativa de la plenitud de beatitud y gloria. Tal cual. Por lo menos eso dicen - decimos - todos los que estamos en la Novena, la iglesia los nueve dias a rebosar, bancos corridos y sillas plegables y las dos puertas, la de la calle y las del Palacio, abiertas de par en par, para que corra el aire.

Y se hace el efecto parecido al movimiento de las lámparas de bronce de las iglesias del Monte Athos, que los monjes ortodoxos mecen y mueven cuando cantan su oficio. Pero en la Novena las lámparas son arañas de cristal, seis en los arcos de las naves y tres más grandes en la nave central y el coro. Todas se mueven con el aire, aunque parezca que no corre el aire. Y se mecen y hasta suenan las lágrimas de cristal.

En la Novena no hace calor molesto, porque el calor se hace fervor. Es una visión curiosa ver toda la iglesia parpadeante con movimiento de abanicos, un pequeño mar de abanicos en perpetuum mobile, con cierto compás, al ritmo de lo que se canta, o se reza, o predica el predicador. Los abanicos acompañan con su ritmo, ya largo, ya maestoso, ya allegro, ya forte, ya allegretto. Así. Y sin batuta, concordados con soniquete alternativo de pulseras de señora. Y alguna cabezadita dormilona, también.

Los hombres tambien se abanican, más comedidos y sin ritmo. Algunos llevan su abaniquillo en el bolsillo de la chaqueta y otros toman el que les ofrece, caritativa y simpática, la señora de al lado. Primero dicen que gracias, que no; pero a la segunda oferta cogen el abanico y se echan aire con relajado alivio. Si son matrimonio, la esposa abanica al marido; y la novia la novio cuando son parejita. En las novenas salen importantes noviazgos, y más de uno ha empezado con un abaniquito. Los abanicos de novena son instrumentos muy socorrido, polivalentes.

En fin, que una Novena es un mundo: Las viejas, las mocitas, las del coro, los señores, los chiquillos corriendo, el cura, los curas, el sacristán, los monaguillos. Tienen personalidad y definición propia hasta los semi-píos-impíos que se salen en el sermón y se toman una cañita de cerveza en el bar de la esquina, y ya esperan a que acabe la Misa y vuelven a entrar para cantar la Salve y recojer a la señora (las novias son más inflexibles y no les dejan escaparse). Y todo eso.

Lo mejor es la Virgen, tan bella, tan gloriosa en su altar. Todos la miran. Y la miran con lo que llevan, sean penas o ilusiones, con ojillos lagrimosos y labios con rezos que apenas salen y se oyen porque Ella los sabe y los oye. Y son para Ella.

La noche del 15 de Agosto, cuando sale, es un "ascua de oro". Así lo dicen, como una versión popular de Ap. 12 "...et signum magnum paruit in caelo mulier amicta sole et luna sub pedibus eius et in capite eius corona stellarum duodecim..." Una mujer vestida de sol con diadema de doce estrellas. Es Ella. Va vestida de dorado sol, enjoyada como doncella virginal para su Señor, la Hija de Sión preciosa, la Madre del Rey que sube triunfante y fascinante como columna de incienso y mirra, una princesa hebrea vestida y revestida con oro de Ofir. Las mejores joyas de cada familia terminan en sus brazos, en su pecho, para Ella, para que Ella las luzca, como una reina porque es la Reina.

Los Ángeles que la llevan y la suben la miran y admiran, y aclaman y cantan "...Quae est ista quae progreditur: quasi aurora consurgens,: pulchra ut luna, electa ut sol..." Y nosotros, que en su Imagen la miramos y también la admiramos, nos arrobamos en una sombra de luz dorada. Y por un momento somos ángeles, somos casi ángeles.

Cosas de Agosto, que viene y se va con calores mantenidos con fervores.

+T.