sábado, 8 de agosto de 2009

Tanquam moscas


En Sevilla - y en Andalucía - con tantos parados por metro cuadrado (y tanta corrupción por centímetro cúbico), la canalla pesoera caciquera no nos priva de adelantos. Ya estamos teniendo unos cuantos kilómetros de metro (el más caro del mundo; muy especial porque se esconde y asoma en superficie y se vuelve a soterrar etc.). Y un "mobiliario" urbano y una "arquitortura" de ciencia ficción de primerísima globalización. Y hembras políticas en todos sitios (exportamos ministresas incompetentísimas de primerísima calidad, muy solicitadas (por pperos también)).

Bueno pues entre las modernuras de la Sevilla del Menteserrín (cualquier sub-calabazo puede ser alcalde) está la del "canal bus", que es un come-cocos que hay en los autobuses (no en todos) y que van poniendo imágenes-consignas durante el trayecto. Dos monitores en cada vehículo (el que los lleva).

La emisión del canal-bus es marujonera infra-cultural proletaria, para que la entiendan parados, jubilados, maltratadas y demás votantes, sin mucha complejidad. Es como una tele ztapera pero en envase barato de oferta. O peor. Si hablan de cine te cuentan cosas de Almodóvar y si toca cocina te repiten lo del aceite y la dieta mediterránea (muy originales); también ponen cosas de salud, hipertensión y ejercicio etc. De la gripe-a todavía no dicen mucho para no alarmar (y para no provocar la estampía de las vacunas, que se va a armar (y yo que me alegro que se arme con tal de que la estampía se lleve por delante a Zp (y si se llevara también, por ventura, al Donmariano, mejor))).

Pues resulta que esta tarde me subo a un autobús y procuro no mirar el monitor del canal-bus. Misión imposible porque mi ojo izquierdo tiene visión-movimiento autónomo y mira defectuosamente de soslayo, libre de toda sujección de intención (un viejo problema oftalmológico). ¿Y qué ve-lee mi ojo insurrecto en la pantalla del canal-bus??? Un horror. Un horreur de tal malignidad infecta que tuve que aplicar el otro ojo (el derecho, más sano, como corresponde) y mirar-leer para cerciorarme. En pantalla decía un letrero-titular-consigna:

- "LA PROMISCUIDAD ES SANA" -

Debajo del titular, la foto de una mosca. Y más abajo el texto un poco más explicitado:

"La mosca mantiene relaciones con tres o más parejas para asegurar una variedad genética que asegure el crecimiento sano de las crías".

Yo, que tengo mente de juez de la Santa Inquisición (¡ viva !), inmediatamente hice la traducción in-moral de la promiscuidad de la mosca: -"Señoras, caballeros: Promiscuen como moscas y tendrán hijos sanos. Lo que es bueno para las moscas es bueno para usted".

Que es poco más o menos incitarles a ser moscas. O moscardones (moscardonas no, porque no hay, me parece, y no me consta que la re-putada ministresa igualadora esa tenga proyecto de clonar moscardonas y fijar cuota; o lo que sea). Moscas, decía: Que sean moscas y vivan y se reproduzcan promiscuamente (genéticamente muy sanos) en basureros, estercoleros, vertederos, letrinas...etc. No importa la caca del entorno; importa la variada promiscuídad (sexual) que asegure una prole sana (que viva y "piense" como moscas). Poco más o menos. Una nueva forma de incitar al sexo omnímodo sin obligaciones familiares y promocionando, de camino, la reproducción (que está por los suelos).

Claro que yo me hacía también la reflexión: Si no quieren niños vivos ni madres gestantes y lo que les entusiasma son abortos y hembras abortantes, ¿a quién dirigen la consigna de la mosca-promíscua? ¿...Hmm...?

Ahora la pregunta: ¿El canal-bus es un invento zpero para programar el coco sub-pensante del proletariado urbano? O ¿el canal-bus es la emanación socio-cultural de la infra-inteligencia que se vehicula en el medio del transporte urbano como una realidad de presencia compactadora de la escato-ciudadanía? O la tercera: ¿Estará el canal-bus diseñado como una arma psicológica letal cuyo objetivo es la alteración-enervación de la gente consciente/pensante/moral ???

Y me temo que es la tercera. Por lo menos a mí me afecta así.

Conclusión: Hay días que uno tiene tentaciones de hacerse terrorista-bomba y admira a Obama (el original del turbante, no el sucedáneo made in USA (no sé si me explico)).

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miércoles, 29 de julio de 2009

Marta, Marta...

El Evangelio del Señor en casa de Marta y María es una pieza de altísimo valor doméstico. Quiero decir que vale mucho para la vida "ad intra" de la Iglesia, porque es una preciosa ilustración del Señor. Además opino que es de las pocas escenas en que el Señor está verdaderamente "cómodo" y derrama a torrentes simpatía y buen humor divino. Son muy pocas, contadas, las escenas parecidas que se pueden encontrar en el Evangelio.

Como cada época ha figurado a Cristo según la imaginación del momento, son muchos los "flashes" que le han hecho. El de nuestra contemporaneidad es bastante defectuoso y engañoso, muchas veces con impostaciones en las que se nota mucho el filtro ideologizado del retratista. ¿Recuerdan la estampa del JesucristoSuperStar??? ¿Y el cartelito del SeBusca??? Tremendos engendros del post-68 post-conciliar. Y de remate el del fotograma de cine tipo Zeffirelli todo meloso pero apuntando maneras de los 70-80; y el último el de Mel Gibson que nada más salir en pantalla le ponen al Cristo un ojo morado, y en un flash-back sale bromeando con su Madre sentándose de un culazo en una banqueta (o una mesa?), muy divertidos los dos.

No imaginan ustedes los reparos que me dan cuando tengo que referirme a "bromas" o "chistes" por inocentes que sean (no sé si en este asunto cabe decir "inocente", me parece que no) si se refieren al Señor. De los Santos soy capaz de pitorrearme porque de ellos a mí y de mí a ellos sólo hay gracia por el lado bueno y un mismo barro por la parte mala. Y esperanza de llegar a ser. Pero las cosas del Señor no admiten tonterías porque es Él, se trata de Él. No sé si me explico.

Además Él suele ser muy serio. En la célebre Carta de Léntulo se dice esto:

- "...Cuando reprende inspira temor, pero al poco tiempo las lágrimas asoman a sus pupilas; hasta en sus rigores es afable y bondadoso. Dícese que jamás se le ha visto reir, y en cambio llora con frecuencia..."
Claro que la Carta de Léntulo es un "apéndice" apócrifo, despreciado por los exegetas crítico-metódicos. Pero lo que dice la Carta de Lentulo es curiosamente apropiado, porque en los Evangelios no se dice que Cristo riera, pero si se cuenta que Cristo lloró. A muchos se les olvidan estos "detalles".

Bien, pues yo estoy convencido de que cuando el Señor dijo eso de "Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa..." etc (Lc 10, 38-42) lo dijo con toda su simpatía nazarena y derrochando divino humor, buen humor. Se puede uno figurar el momento con una sonrisa del Señor, amable y confiada, sabiendo qué decía y a quién lo decía.

Dicho esto, vale hacerse una pregunta: ¿A quién amaba más el Señor, a María que escuchaba o a Marta que trajinaba y servía y no había escogido la "parte mejor"? La respuesta está en Jn 11 5, que dice que "...Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro", en ese orden: Marta, María y Lázaro. Otro detalle.

Es también una curiosidad ver en ese capítulo 11 de San Juan que narra la resurrección de Lázaro, cómo se confirman con otra descripción en otro ambiente totalmente distinto al de la escena del hospedaje los caracteres de las dos hermanas: Cuando les dicen que ha llegado el Señor, Marta la activa sale corriendo, desenfrenada, y se "encara" con el Señor:

- "...Marta dijo a Jesús: 'Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas'. Jesús le dijo: 'Tu hermano resucitará». Marta le respondió: 'Sé que resucitará en la resurrección del último día'. Jesús le dijo: 'Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
y todo el que vive y cree en mí,no morirá jamás. ¿Crees esto?'.
Ella le respondió: 'Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo'..." Jn 11, 20-27

Es uno de los diálogos más tensos y dramáticos de todo el Evangelio: Marta destrozada por el dolor debatiendo con el Señor, con una fe poderosa que va avanzando a cada palabra del Señor. Hasta que termina con esa confesión de fe, casi del mismo nivel que la de San Pedro: "...Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo" ¡Formidable Marta!

María, la "contemplativa", mientras dura esta escena se queda quieta en casa, y sólo acude cuando la manda llamar el Señor. También es Marta, práctica y realista, que está en todo detalle, la que advierte que el cadáver de Lázaro hiede porque lleva enterrado 4 días. Esa es Marta, con la fetidez de la muerte en la nariz y la expectación del milagro en el alma.

Cuando la unción en Betania, otra vez lo mismo: "Marta servía..." Jn 12, 2. Y María se desmelena y embalsama con nardo purísimo los pies del Señor. Quién es quien otra vez retratadas. Y el Señor estupendamente servido y regalado, dejándose querer y conociendo en perfección a cada una de las dos admirables discípulas.

La Iglesia antigua tuvo en tanto aprecio el Evangelio de la escena de Cristo en casa de Marta, que lo leía en la Solemnidad de la Asunción, el 15 de Agosto, haciendo una lectura alegórica de su final "...María ha escogido la parte mejor y no se la quitarán" y aplicándola al Misterio de la Asunción de la Virgen. Un admirable "sentido".

Pienso que, a pesar de la predilección con que la Iglesia interpreta el sentido de la superioridad de la contemplación de María sobre la actividad de Marta, en esa escena la simpatía del Señor está con Marta, y "bromea" con Marta a costa de la contemplativa María. Y, desde luego, aquel día el Señor fué esplendidamente agasajado, servido y hospedado, y comería todas las delicias de una generosa mesa gracias a Marta, que cocinaba, y no a María que se arrobaba.

Marta es una devoción católica, de esos santos que se veneran lo mismo en España que en el Ponto Euxino, por católicos y por ortodoxos, por europeos, africanos, asiáticos y americanos. Una santa católica-católica con devocionario universal, tan querida e invocada por doquier.

En Sevilla la devoción más antigua se vincula con el desaparecido Hospital de Santa Marta, cuya mitad devora la Diputación y la otra parte sirve de honesto y santo enclave para la clausura conventual de las RR. MM. Agustinas Ermitañas, desde que los franceses les demolieron su monasterio sito en el solar de la Plaza de la Encarnación, donde hoy están levantando la monstruosidad de los hongos malignos sociatas (peste de infame confusión). Cuando les derribaron el convento se aposentaron en unas casas anejas al Hospital de Santa Marta y se les dio la Capilla para su uso conventual. Allí, en el ático del retablo, en una hornacina, está la Santa Marta más venerada de Sevilla, una imagen del XVII, de tamaño mediano, que durante mucho tiempo fue uno de los ingresos limosneros del convento.
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Hasta que le salió una imagen rival devocional: La guapísima Santa Marta de la Hermandad-Cofradía de Santa Marta, una de las mejores y más bellas imágenes del maestro escultor Sebastían Santos Rojas, una joya de la escultura devocional del siglo XX. El reverendo padre Don Francisco García Madueño tuvo la feliz ocurrencia de fundar la Hermandad como "gremial" del ramo de la hostelería, y también fue suya la idea de poner a la Santa como asistente al entierro del Señor, acompañando al grupo que traslada el Cuerpo de Cristo al Santo Sepulcro. En el paso de Misterio del Lunes Santo, Santa Marta va en la parte de detrás, un poco delante de la Virgen y San Juan, haciendo pareja con María Salomé. He visto en fotografías antiguas que hubo años en que iba puesta en el lado contrario de la Magdalena, junto al costado izquierdo del Señor, formando entre las dos un compás iconográfico bastante acertado. En el paso lleva sus atributos: Aureola, hisopo y acetre (por el exorcismo a la tarasca de Tarascón; pero esa es otra historia).
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Desde antiguo tiene nombrada una plaza lindante con el convento de las Agustinas, una plazoletilla que es la más chica y recóndita de Sevilla, con naranjos, un crucero del XVI y la casa donde vivieron el Venerable Contreras y el padre Torres Padilla, también venerable. Y una vista excepcional de la Giralda, que se ve en una perspectiva angular-perpendicular muy efectista, que les encanta fotografiar a los turistas.
Es patrona de dos pueblos sevillanos: Los Molares y La Algaba, con sendas imágenes que salen hoy en procesión, con un calor de temperatura parejo a los fervores de sus devotos y devotas. Doy fe.

Ex voto.

+T.

jueves, 23 de julio de 2009

Más de la Magdalena


Tenía que haber escrito ayer, que fue su día, pero no pude. Me gusta (tanquam sancta) la Magdalena; y las madalenas también, de chocolate o con chocolate, especialmente. En las confiterías de Sevilla, las clásicas, no son de mojicón, como las de serie que se venden en bolsa de plastico, sino que las madalenas-madalenas de toda la vida son entrelargas, con su papelillo de molde debajo, y envueltas en papel encerado de La Campana, Ochoa o San Buenventura. A mi padre le gustaban las de La Española, que ya no existe porque cerró.

Volviendo a la Magdalena original (que no sé por qué dio nombre a las madalenas de repostería), me obligo a sacarla por devoción y por desagravio, por los muchas afrentas sufridas por la prensa impía y blasfema

Hace un año, escribí algo sobre La conversión de la Magdalena. Lo he releído y mantengo lo dicho y comentado. Pero me he dado cuenta de que no dije apenas nada de cosas tan interesantes como las de los "apéndices". Me explico.

Como les pasa a muchos (los que creemos) me quedo con ganas de más precisamente cuando ya no cuentan más. Y entonces acudo a los "apéndices", que son, principalmente, Apócrifos (ortodoxos) y Legenda Aúrea (un gran recurso). Y ya la cosa toma otros colores, otros perfiles.

Por ejemplo, dejamos a la Magdalena donde el Evangelio de hoy, que ya no sale más. Por cierto con un parón que la dejó de estatua : -"Noli me tangere" ¿Por qué? Porque al Señor Resucitado sólo le tocan los Apóstoles que ya son "sacerdotes"; verbigracia, a Santo Tomás, dudando y todo, le deja que le toque hasta el Corazón. Pero a la Magdalena, "noli me tangere!" (esta exegesis "impresionista" ni la desarrollo (por obvia) ni dejo que me la discutan (lo advierto). Yes, of course).

Bueno, pues después de todo eso y lo demás (que no se cuenta) se supone que antes del fatídico año 70, cuando la destrucción de Jerusalén, Lázaro y sus dos hermanas, Marta y María (Magdalena), se embarcan. Van con ellos también, en el mismo barco, un tal Maximino, y una tal Martila (criada de Marta) y un tal Cedonio (que era el ciego de nacimiento que Cristo curó) y un grupo de cristianos (innominados). Después de las consabidas peripecias marítimas, desembarcan en las Galias, en Marsella, poco más o menos. Como es Santa de primera (y con fama) las milagrerías son de primerísima, dignas de leerse en directo, sin blog intermediario. Háganme caso.
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Pero les resumo: En Marsella, los tres hermanos de Betania se separan. Y Maria Magdalena (que es la hermana menor, y todo lo demás) se va a hacer penitencia. A una cueva. Treinta años.

Y allí se la encuentra seis lustros después un sacerdote cristiano que se perdió por aquellos remotos pagos. María Magdalena hacía penitencia y oración contínua, y se recogía en una cueva, donde vivía retirada de la vista de los hombres. Sucedía a diario una gran maravilla: Siete veces al día, los ángeles la trasladaban al Cielo para que asistiera al Oficio Celestial y se encendiera más su deseo de la Gloria. Entonces, Magdalena dijo al sacerdote que avisara la obispo de Aix, Maximino (el compañero de barco etc.), porque el Domingo de Resurrección siguiente iría a verle.

Así que llegó el día de Pascua, la Magdalena apareció en el oratorio del Obispo Maximino, donde escuchó Misa y recibió la Comunión Pascual. En ese momento cae extática y, yaciente al pié del altar, expira dulcemente. Al punto, todo el recinto quedó envuelto en un fragante y exquisito aroma, que duró una semana, hasta que dieron sepultura allí mismo al cuerpo de la Santa. Que siguió haciendo milagros. Después aparece en Vezelay (el cuerpo venerable de la Magdalena) sin que se explique cómo. Las cosas de los Santos y sus reliquias son así.

Como les decía, recomiendo la lectura de la Legenda Aurea, que no tiene comparación con lo que yo pueda contar, porque cuenta muchas cosas. Por ejemplo, dice que Hegesipo y Josefo (el Flavio) escribieron cada uno una historia de la Magdalena, que se han perdido las dos, como tantas cosas que se han perdido. ¡Vaya por Dios!

Pero lo más "cotilla" que cuenta, lo más crónica rosa de todo-todo-todo, es esto: Que la Magdalena y San Juan Evangelista fueron novios !!! Yes. Ita. Como lo cuento. Transcribo:

"Dicen algunos que María Magdalena y Juan Evangelista fueron novios; que cuando ya estaban punto de casarse Cristo llamó a Juan y lo convirtió en discípulo suyo, y que ella, despechada, e indignada contra Jesús porque le había arrebatado a su prometido, se marchó de casa y se entregó a una vida desenfrenada. Quienes afirman esto añaden que el Señor, para evitar que el llamamiento de Juan pudiese dar ocasión a que Magdalena se condenase, usó de misericordia con ella, la convirtió, la puso en camino de penitencia, y que al arrancarla de los placeres carnales a que se había entregado, la colmó más que a nadie de las espirituales satisfacciones que derivan del amor a Dios. Estos mismos dicen tambien que si Cristo distinguió a Juan con su amistad y le hizo saborear más que a los otros Apóstoles las dulzuras de su conversación y trato, fue para compensarle de aquellos deleites conyugales que nunca llegó a conocer, puesto que lo aportó de ellos en vísperas de su proyectada boda."

¿Qué tal? Desde luego que esta tradición del noviazgo de Juan con Magdalena debería ser un verdadero filón para los exegetas y teóricos del "método histórico". Pero como esta gente no lee los "apéndices", no se enteran de rien. De todas formas, el Btº Vorágine matiza algo lo dicho:

"Estas afirmaciones son tan frívolas como falsas. Fray Alberto (Magno, San), en el proemio al Evangelio de San Juan, escribe que la joven con la que Juan iba a casarse y no se casó porque Cristo lo llamó al apostolado poco antes de que el casamiento se celebrara, permaneció siempre virgen; y añade que, al unirse Juan a Jesús, ella se asoció con la Virgen María, en cuya compañía fue vista después por la gente, y que conservó su virginidad hasta la muerte."
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Como decía, son buenas lecturas que si no se leen no se saben. Nótese también que siendo de la época que son, son más realistas y naturalistas que las lecciones pías decimonónicas. Decimonónica era una opereta que cantaban e interpretaban mis tías abuelas: "La esclava de Magdaló". Háganse idea de cómo sería, porque la ensayaban y montaban en el internado del colegio de las Esclavas Concepcionistas. Yo me la imagino la mar de bien.
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Aunque la imaginación, cuando no va rectamente hilada, produce imágenes de la Magdalena muy distintas, hasta impropias. Se retrata el artista, como tantas veces pasa, cuando hace su obra. Por ejemplo, la célebre Magdalena del Donatello es tremenda: Una imagen dura, como un haz de sarmientos, piel y huesos cubiertos por una cabellera enmarañada. El otro extremo, el de las Magdalenas "sensuales", con un rico muestrario. A mí, de entre todas, me gusta especialmente la de Romero de Torres, recien llorada, ojerosa (el rimmel corrido), desmelenada y hembra de tronío derrumbada, una magdalena como la de la copla: "Con esos tirabuzones/que te cuelgan por la cara/pareces la Magdalena/cuando por el mundo andaba". Tal cual.
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Pero, como en todo, hay iconografías indiscutibles: Para Magdalenas pintadas, las de Georges La Tour, tan buenas que se hizo "magdalenista" de género, insuperable en ambientación, captación, introspección y sinceridad intimista. Y en escultura, la mejor entre las mejores (con perdón de Donatello) la de Pedro de Mena, que la esculpió para la Casa Profesa de la Compañía de Jesús en Madrid. Ahora está en el Prado, después de un exilio que la llevó al Museo de Escultura de Valladolid. Es un portento, una de las cumbres de la imaginería religiosa de la Escuela Andaluza-Granadina. La Magdalena penitente de Mena es una cota insuperable de expresividad, forma, inspiración, belleza y espiritualidad plástica: La cabellera, el rostro bello y enjuto-demacrado, el esterón que ciñe un cuerpo que se adivina ascéticamente hermoso, en un movimiento extático de contemplación arrebatada y concentrada. Una escultura única, desesperación (pienso) de la "modernidad" incapaz.
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Un detalle más: La iconografía extraña de la impropiamente llamada "asunción de la Magdalena" y que se debe titular, mejor, el "rapto" o el "éxtasis" de la Magdalena. Representa el momento en que los ángeles transportan a la santa al Cielo para los 7 rezos canónicos (leer más arriba); se abandona practicamente en el 1500, y luego sólo reaparece (Ribera p. ej.) en raras excepciones: Los ángeles rodean y toman el cuerpo extático de la Magdalena, estante y cubierto por larga cabellera hasta los pies; debajo se suele representar un paisaje, con la cueva y algunos atributos penitenciales, más la calavera y el vaso de las miroforas, que son los atributos más comunes.
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Bueno, pues ya está: Una píccola ofrenda a Stª Maria Magdalena en su octava, dentro de la cual se celebra la fiesta de su hermana, Santa Marta, el 29, D.m. Una costumbre muy buena esta de aproximar a Marta y María (no obstante las identidades de las supuestas identificaciones, cfr. la Legenda y los "apéndices", vuelvo a recomendar).
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Ex voto.

+T.

martes, 21 de julio de 2009

Los contumaces errores y aberraciones anglicanos (y anglicanas)


El Anglicanismo es una "iglesia" que nace de la voluntad de un rey adúltero, esposo de seis reinas y ejecutor de dos, una anomalía histórica (además de un remedo de "iglesia"). Tardaron años en reconocerlo porque jugaron a ser el "centro" entre la Iglesia Católica y el protestantismo. Es decir, los anglicanos y su "iglesia" pretendieron ser un absurdo "híbrido" de ortodoxia y heterodoxia. Absurdo que tardaron siglos en advertir (la historia y sus hechos distraen mucho).

Pero en la cumbre de su poderosa emergencia, cuando Inglaterra era la más grande entre las grandes, desde Oxford, la sinceridad y el valor de Newman y los tractarianos pusieron la cosas en su sitio, viéndolas en la perspectiva correcta: La Iglesia Católica Romana estaba donde siempre había estado, y los que habían "cambiado" y se habían "desnaturalizado" eran los anglicanos de la "iglesia" anglicana. Una "iglesia" imposible en cuanto tal, a pesar de ser la "iglesia oficial" con un clero funcionarial-estamental muy bien mantenido por el estado, quizá el clero con mejor status de todo el "clero".

En el origen del Movimiento de Oxford, las críticas a las consecuencias del erastianismo fueron decisivas a la hora de despertar la conciencia del cómodo e indolente clero anglicano. Se les planteó el dilema de su propia identidad: ¿Qué eran, ministros eclesiásticos o funcionarios del estado? El Movimiento de Oxford despertó una conciencia que renovaría a la misma "iglesia" anglicana, agitada por la marejada de los impetuosos y contundentes tractarianos. En el fondo, el Movimiento de Oxford le sentó bien, fue un "reconstituyente" para la "iglesia" anglicana. Pero con relativos y discutibles efectos porque lo mejor del Anglicanismo se convirtió al Catolicismo, por pura e irresistible coherencia. Y así quedaron desde mediados del siglo XIX, soportando una tensión/atracción católica que transformó profundamente el perfil del anglicanismo.

Desde hace unos diez o quince años se están jugando a los dados de la modernidad la poca coherencia y credibilidad que les queda. Y todo por un asunto que en el seno del anglicanismo es un monstruo recurrente, una pesadilla de la que no acaban de despertar, un laberinto del que no saben salir: Las ordenaciones clericales...esta vez con la "variante femenina".

En los años de Leon XIII, con el Movimiento de Oxford en plena "agitación" de opinión y conciencias, el tema de las "ordenaciones anglicanas" se estudió expresamente por Roma, por mandato del Papa Pecci. ¿Eran válidas o no? ¿se había conservado y perpetuado el sacerdocio sacramental en el seno de la "iglesia" anglicana, como ellos pretendían? ¿era una "iglesia" cismática al estilo de las iglesias cismáticas del Oriente, que a pesar de la ruptura con Roma habían conservado la jerarquía sacerdotal que les garantizaba la sucesión apostólica?

Un tema de primerísimo orden y valor eclesiológico. Los expertos convocados por León XIII concluyeron que no: Desde tiempos de Eduardo VI, el hijo y sucesor de Enrique VIII Tudor, cuando se promulgó el Prayer Book que sustituyó los antiguos rituales católicos en uso hasta entonces, todas las ordenaciones de clérigos fueron nulas por un defecto de forma, materia e intención. Y cuando murió el último obispo ordenado legítima y válidamente, dejo de haber obispos en la "iglesia" anglicana. Ergo la "iglesia" anglicana no tenía jerarquía sacerdotal válida ni legítima, ni poseía la potestad sacramental para la ordenación sacerdotal, ni había conservado la sucesión apostólica.

Eso es lo que enseña y declara solemnemente León XIII en la carta Apostolicae Curae, de 13 de septiembre de 1896:


"...Así, pues, asintiendo de todo punto a todos los decretos de los Pontífices predecesores nuestros sobre esta misma materia, confirmándolos plenísimamente y como renovándolos por nuestra autoridad, por propia iniciativa y a ciencia cierta, pronunciamos y declaramos que las ordenaciones hechas en rito anglicano han sido y son absolutamente inválidas y totalmente nulas." cfr. Dz 3315-3319

Fue un golpe de tal efecto, que algunos obispos anglicanos se fueron a Grecia y se hicieron "re-ordenar" según el rito ortodoxo y re-ordenar ellos a su vez a la jerarquía naglicana. Fuera válida o no esta extraña y precipitada "búsqueda" de legitimidad, en cuanto mantuvieron el rito con sus deficiencias formales y materiales así como la ausencia de intención, las ordenaciones volvían a incurrir en los mismos defectos y volvían a ser inválidas y nulas. Hasta el dia. Y aunque les pese (y no sea "ecumenicamente correcto" decirlo), los clérigos anglicanos no son jerarquía sacerdotal ni reciben el Sacramento del Orden. Solamente son lo que define tan propiamente la Declaración Dominus Iesus:

"...las Comunidades eclesiales que no han conservado el Episcopado válido y la genuina e íntegra sustancia del misterio eucarístico, no son Iglesia en sentido propio..." DI nº17

La pretensión de las mujeres de acceder a los ministerios ha extremado en grado sumo el gravísimo problema. Fuera de toda la tradición del Antiguo y el Nuevo Testamento, la reivindicación de un supuesto "sacerdocio femenino" es una aberración que sólo se concibe dentro de la descomposición interna sufrida por la confesión anglicana. Para reconocer el grado de descomposición del Anglicanismo, valga de muestra, entre los obispos de la jerarquía anglicana, el "célebre" John Shelby Spong, autor de 12 tesis a-teístas que propone como vehículo de una nueva "reforma" (es uno de los "gurús" de las vanguardias guerrilleras de "somos-iglesia"). Y como él, toda una galería de "obispos" y "presbíteros" a cual más extravagantemente des-cristianizado (los "obispos" y clérigos homosex incluídos).

Curiosamente, estamos en una situación parecida a la de los años en que surge con John Henry Newman el Movimiento de Oxford. También conoció Newman los extremos a-cristianos a los que pueden llevar los presupuestos y los efectos del liberalismo religioso. En su época universitaria, el todavía admirado intelectual oxoniense hizo amistad con nuestro José Mª Blanco-White, que acabó no se sabe bien si unitariano o simplemnte teísta indefinido. Eran aquellos tiempos anglicanos, tan cercanos en su confusión, casi dos siglos después, a los que vivimos.


Lo que ahora nos podría afectar a los católicos no es el mal interno que descompone y desarticula la confesión anglicana, allá ellos con sus males y con sus pseudo-ministras y pseudo-obispas. Por cierto que a la aberración doctrinal que padecen se le añade el ridículo estrambote de esas figuras grotescas de mujeres vestidas con mitras y atuendos clericales de colorines y "diseño". Cuando uno las ve no sabe bien si se trata de algo serio o de una escena sacada de un desfile del Gay Pride. Un horror del error, o viceversa.

Lo que sí nos está afectando ya es esa infecciosa contaminación "ecumenista", un fenómeno que ha perturbado a la Iglesia Católica del post-concilio, tan ilusa y temerariamente "ecuménica". El coste, que pagaremos a un alto precio, se traduce ya en esas predicadoras "desviadas" estilo la "hermana" Joan Chittister o la "sor" Forcades (por decir alguna, que hay más, desgraciadamente). Aunque no lo reconozcan, lo que tienen en mente es una mitra. Han malentendido el sacerdocio como un "poder" y lo reivindican como un "derecho".

Como nuestra Jerarquía no está (parece ser) por ponerlas en su sitio y callarlas, no sé (no quiero imaginar) cual pueda ser el panorama de las reivindicantes dentro de unos años. Una aspiración imposible, pero que no dejará de incordiar con todo el avispero feminista animando a las "aspirantes".

Evidentemente, pienso que es urgente la aplicación contundente de la sentencia paulina: "Mulieres in ecclesiis taceant..." etc. ICor 14,34.

Una urgencia, repito (con toda cortesía para las ladies, of course).

+T.

viernes, 17 de julio de 2009

Dicen que es Chaves (Sic)

El que sale de burbuja, el gordito con carrilladas vestido de rosa:




Dicen que es Manolo Chaves, vestido de ventosidad de señora con retención de gases.

Y se le parece mucho, mucho, mucho (formal y conceptualmente).

Ustedes disculpen (me) el exabrupto.

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martes, 14 de julio de 2009

Un Santo Torero

La primera vez que estuve en Montilla fue en la primavera de 1981. Nunca olvidaré la tarde de aquel Sábado en Córdoba, con los patios de la Judería celebrando la Cruz de Mayo, un ambiente que parecía irreal, de pura estampa de Romero de Torres (a eso me supo a mí). Pero nuestro destino era Montilla. Íbamos a venerar a San Juan de Ávila, su sepulcro-urna en la Iglesia de la Compañía. Y visitamos su casa, que la estaban restaurando y donde se me quedó un poco de alma entre las tejas, la cal y las vigas de la casita del Maestro Ávila.

Lo que me resultó chocante fue que siendo Juan de Ávila quien es, en el pueblo se notaba que se le admiraba con cierta "lejanía", como uno de esos Santos que dan renombre, que se veneran, pero no son "populares". Porque estaba a la vista que el Santo de Montilla era Francisco Solano.

En la fachada del ayuntamiento y en las fachadas de las casas se veían azulejos representando al Santo: Un franciscano con la cruz levantada en una mano y dos indios a sus pies, una de esas iconografías tipicamente misioneras, inconfundible. En Montilla, el Santo sin discusión por encima y a distancia del Beato Ávila.

Y es que tener de paisano a un Santo es algo muy serio. Francisco Solano nace y se cría y empieza a hacer "cosas de Santo" en Montilla. Porque sus primeras curaciones milagrosas suceden cuando una epidemia asolaba su pueblo, un caso excepcional de un "profeta creído en su propio pueblo". Por gracia de Dios.

Una gracia de Dios que le hacía protagonista de verdaderas "florecillas" como las de su padre San Francisco. Andanzas, anécdotas, pequeños y amables milagros de esos que asombran a la gente sencilla y se les quedan grabados. Y mucha vida ejemplar, mortificada, pobre y obediente. Y excelente predicación. Todas esas cosas que hacen, que van haciendo a un Santo popular con toda la apreciación (infalible?) del sensus fidei fidelium. La gracia de Dios que hacía su faena y Francisco Solano que se dejaba hacer, dócil y manso en las manos del Espíritu.

Uno se figura que un personaje asi, con fama de santo y bueno probado y comprobado se queda quieto como geranio en maceta. Los hay así. Pero también (y sin contradicción) los hay inquietos sin contradecir a su natural manso y apacible. Solano era de estos, porque en cuanto se le presenta la oportunidad pide irse a las Américas. Nosotros mandamos a las Américas lo peor y lo mejor: Ambiciosos hidalgos y ruinosos aventureros, la media nobleza que aquí tenía poca fortuna que hacer, y lo mejorcito de nuestra clerecía, lo más selecto.

Cuando Francisco Solano llega a América, el continente entero es un bullir de empresas y encomiendas entre los Virreinatos. Pero Solano no iba a hacer negocios humanos ni a sacar beneficios mundanos. Su "nuevo mundo" es una ganancia para el Reino de Dios. Y con ese ánimo desembarca en Perú después de un viaje lleno de peripecias, hasta con naufragio estilo "paulino". Y desde el Perú se adentra en el corazón más profundo de la América, cruza los Andes, penetra en la selva, y por muchos años evangeliza por las actuales Argentina y Uruguay, por el Tucumán y el Estero.

Solano es de los misioneros que bautiza, que convierte. Los tibios conceptos de la misionología actual (tan descreída) parecen de otra naturaleza si se los mide con la sobrenaturaleza de los métodos y las actividades y los logros misioneros del Siglo de Oro de nuestras misiones. En la Fundación Gratis Datae está publicada gratis la preciosa obra del P. José María Iraburu Hechos de los Apóstoles de América; el capítulo que le dedica se titula: "San Francisco Solano el Santo que canta y danza". Alguna vez que la gente "grave" se extrañó de sus expansiones de canto y baile, Solano decía riendo - "¡Si es que al fin soy un loco!".



Pero debia tener más cordura que todas las testas ilustres del Virreynato juntas. Se sabe que no tuvo nunca un físico atractivo, porque era canijo de carnes, un espantajo con hábito, de tez morena descolorida por los rigores del ayuno y las severidades de su penitencia, que nunca dejó. Pero tenía toda la gracia de un cordobés, con la chispa de un amontillado añejo de esos que dejan regusto en el paladar. Sabía tocar la guitarra y cantaba con un gracejo especial, que encantaba a los indios. Es de los pocos santos que tiene un instrumento musical como atributo, porque en algunas representaciones le ponen a los pies un violín (y no sé por qué no una guitarra).

Para ser completo, era torero. Un cordobés con más temple que Lagartijo y Manolete que paró aun toro desmandado plantándose delante a cuerpo cabal: Mandó, templó, y el noble bruto le lamío los pies y se dejó atar con la cuerda del sayal de Solano, que llevó por la calles, la gente admirada, al toro hasta su encierro. Fue en un pueblo de aquellos de la Argentina que él misionó, se llamaba San Miguel.

Cuando el 92 montaron en La Rábida una exposición sobre los Franciscanos en América, y había varios recuerdos de Solano: Un retrato al óleo pintado de un dibujo que le sacaron el día siguiente de su muerte (el santo cadavérico). Y también tenían expuestos un catrecillo donde el Solano se sentaba, y una Cruz de palo de caoba que llevaba en sus predicaciones, y su báculo, una rama curada con nudos y una horquilla de remate. Todos estos objetos-reliquias se conservan en el Convento de Clarisas de Montilla (digno de visitar), llegados a su pueblo como una especie de fervoroso y piadoso legado encomendado a su pueblo natal.

Montilla tiene recordado y bien venerado a su Santo, pero me parece que no me equivoco cuando imagino a Solano llevando siempre a su Montilla por donde fue, que bien sabe Dios que la oblación para la misión no quita la querencia de la tierra y la casa paterna (y materna).

Pero a mí el milagro de San Francisco Solano que más me gusta (además del del toro) es el que sucedió en el Aljarafe de Sevilla, en el Convento de Loreto, entre Espartinas, Villanueva del Ariscal y Umbrete. Que resulta que el 14 de Julio de 1610, el mismo día que expiraba Solano en el Convento de los franciscanos de Lima, a la misma hora en que su alma dejaba este mundo, las campanas de la espadaña del Convento de Loreto rompieron a repicar solas.

Y es que los santos-santos tiene proceso abierto y directo en el Cielo (donde les esperan tanto como ellos lo esperan).

En alabanza de Cristo, amén.

+T.

domingo, 12 de julio de 2009

Pudores, vestidos, sudores


Siempre he sido muy pudoroso, cosas de educación (buena educación). Por ejemplo, los pies no se enseñan. Me parece algo tan evidente que no necesita demostración: No. Y lo demás, todo lo demás, poco más o menos, lo mismo. Ahora estoy en una fase púdica que me da pudor hasta enseñar los codos. Yes.

Cuando más joven, de mocito, yo vestía manga corta en verano, fredperrys, lacostes y camisas, of course. Pero hace ya años (lo menos ventitantos) que las camisas de verano las uso de manga larga, con el puño remangado dos vueltas, cuatro dedos por debajo del codo. Ahora, con una cintura in crescendo voluminante grosso modo, me parece un atentado contra mi propia estética no cubrir mis aumentativos. Y llevo chaqueta. En verano, una chaqueta ligera, sea de lino, de algodón o del tejido que sea, hace el mismo efecto que una manta zamorana. Porque el Sur, de Despeñaperros a Tarifa, es el Sur, con las calores, nuestras extremas calores del Valle del Guadalquivir.

Un abanico siempre es un recurso. No me refiero al abanico de señora, todo un mundo; hablo del abanico de señorito, de caballero. Recuerdo a mis tios abuelos, tio Pepe y tio Eduardo, que lo llevaban en el bolsillo del pecho de la chaqueta, un abaniquillo que conjuntaba con el sombrero panamá y el bastón de bambú. Parece que los estoy viendo, con el purito en la boca, las cartas o el dominó, el cafelito y la palomita de anís. Y el abaniquillo. Yo no uso panamá, ni voy al casino, ni juego al dominó, pero sí tengo abaniquillo, tan socorrido.

Con lo que voy diciendo, comprenderán usteds que no soporte ciertas cosas, degeneraciones. Por ejemplo, no soporto a un sujeto medio en cueros por la calle, en "atuendo" playero. Una ordinariez proletaria que achabacana al mismo rey de España y sus degeneraciones filiales y yernos consortes; no digo ya cuando el impúdico que enseña piernas, pecho y barriga es un sans-culotte. El plebeyo lo extrema todo, sea un anillo o unas calzonas. Si lleva anillo, es un promontorio de kilates king-size estilo Cassus Clay; y si se pone bermudas, son escandalosas por color, forma o deforma. Y encima enseñan los pies (unas "chanclas" son un constitutivo formal de "paria de famélica legión", y cosas peores).

Cuando es un viejo provecto el que sale a la calle en calzones de verano, enseñando la caña pelada de la pantorrilla acartonada, el vellón cano del pecho desabrochado, y los dos juanetes retocados de callista, entonces el efecto es tal que se hunde la reputación de una vecindad según el porcentaje de viejo impúdico por manzana cuadrada.

Las viejas con gafas de sol y pareo en el mercado, son otro extremo horrendo. Una niña quinceañera en pololos y sostén es una sinvergüenza; una casada con trapos cortos es una indecente; pero una vieja deshabillé con look playero urbano, es una visión dantesca, un fifty-fifty entre pintura negra de Goya y escena popular de Solana.

Por eso me cubro. Entiendo cada vez más que es un signo de distinción -  vive la difference ! - Siempre ha habido clases. Unos nos vestimos (y sudamos) y otros enseñan vergüenzas (y sudan también).

Me hago la reflexión de que en la España del Greco los 40º a la sombra se sudaban con gorguera, jubón y media capa, greguescos y calzas negras. Entonces un señor era un caballero de mano en pecho, que no perdía la compostura con los calores. Y salía a la calle como tal, sabiendo comportarse aunque insolara inclemente la canícula.

Lo que reconozco problemático- tengo mis dudas - es el tema del desodorante en el Siglo de Oro.

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