lunes, 26 de mayo de 2008

Octava (infra)

Las tardes de la Octava van a ser este año de Corpus de Mayo tardes frescas, casi de Abril. Prefiero la Octava en Junio, con la Catedral en penumbra de siesta y la frescura agradable al pisar el umbral y dejar fuera el solitero de la calle.

He conocido la Octava cuando todavía Urcelay era Maestro de Capilla, y los Seises cantaban y bailaban, y las voces se iban tornando con el baile, cuando giraban y daban la cara o la espalda. La Escolanía era toda de niños, vestidos de sotana negra y roquete y un lazo azulón. Los canónigos eran de verdad, de los de calonjía ganada en oposición, tan firmes en sus derechos de Cabildo para plantarle cara y pléito, si se terciaba, al Arzobispo incluso si era Cardenal. Canónigos de capisayo morado dentro de la Catedral y sotana con filetata y botonadura fuera. El mismo Urcelay todavía llevaba manteo y canoa por la calle, clericalmente arrogante como un clérigo de Clarín.

Hoy se avergüenzan de vestir (o de ser?) curas en la calle, aunque sí guardan con celo y lucran con fruición las prebendas canonicales, que todavían quedan algunas. Menos mal que revisten hábitos corales y ocupan los bancos de la Octava entonando en morado. Es curioso que se pavoneen por las naves y se acharen por las calles, como si dieran la razón a los que embisten para que lo católico se quede de puertas adentro y el laicismo impere por plazas, foros e instituciones.

Pero yo iba a escribir de la Octava, con la Catedral oliendo a incienso de Corpus que no es del mismo olor que el de Diciembre; como tampoco la luz de la Inmaculada es la de Mayo o de Junio. Ni las corrientes de dentro de la Catedral, que te cortan por la Purísima, se agradecen en el Corpus, y se buscan en Agosto. La temperatura interior de la Catedral, tan variable y estacional, un microclima que según dónde y cuándo te puede templar o enfriar o caldear la devoción. También pasa en otras catedrales, pero en la nuestra, pasar del tabardillo con escalofríos al torozón con sofoco, puede ocurrir sin solución de continuidad espacial y temporal.



Las horas han cambiado. Con las dos que llevamos de adelanto sobre el sol y sus horas, las horas ya no son las mismas. Imaginar a Blanco White o a López Cepero, a Morales o a Eslava, a Mateos Gago o Muñoz y Pabón, hay que hacerlo con dos horas de adelanto, retrasando para ajustar la imaginación y no desafinar con anacronismos. Aunque el anacronismo está dentro, con un reloj tocando campanas solemnes sobre la tumba de Colón con dos horas de adelanto, como si el Nuevo Mundo hubiera impuesto prisas a la Magna Hispalensis, algo incongruente y vulgar, tan vulgar como el horario de fuera, del mundo.

La Catedral no es mundo, aunque esté en el mundo. Es más que nunca catedral cuando te saca del mundo y te eleva, te sube, te transporta, te rapta, te asume más allá, plus ultra de bóvedas apuntadas, de crujías en ojiva. A mí me pasa cuando la Bendición, cuando empiezan a oirse las campanillas del coro y arranca el pino mayor de la Giralda...y me dura hasta que el coro y los Seises cantan el Alabado.

No me gusta la Octava en la Puerta de la Purísima, en el crucero del Evangelio, en el Altar de Plata que era el del Corpus. Yo conocí la Octava en el Altar Mayor y la prefiero entre luz dorada de retablo y de reja. Matices de buen o mal gusto, definitivos de más cosas.

Hace años que no voy. Son posesiones pacíficas que o se gozan en plena expresión, o mejor recrearlas en interna semblanza y quieto solaz. De todas formas, son sólo muestras, avisos, aperitivos de Gloria para aliento de itinerantes ad vitam sine termino in Patria.
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sábado, 24 de mayo de 2008

Presencia

Para el Corpus, he pensado que este youtube podría servir de reflexión, a propósito de:




El video se titula "God in the streets of New York", Dios por las calles de Nueva York. Es un video vocacional preparado por la Diócesis de Nueva York; acaba con la pregunta ¿Te está llamando Dios?

A mí me resulta conmovedoramente patético y significativo. Me impresiona ese paso de lo más sagrado entre la profanidad de un mundo ignorante, despreciativo, curiosamente expectante, si acaso. Transcurre el Misterio sin respuesta de la humanidad transeunte.

Pero Dios está pasando. Con su mínimo cortejo de clérigos, de devotos y mujeres y niños. La ciudad y sus estructuras absorben de tal forma lo sagrado, que apenas es un tránsito insignificante entre la inmensa complejidad urbana. Imagino que sin la música de fondo y con el sonido ambiente real, la sensación de "desconexión" será mayor, más desconcertante.

En Francia el nombre de la fiesta del Corpus Christi conserva su "impresión" medieval: "La Fête Dieu". En mi casa, para mis abuelos, para mi madre y los de su generación, era "El Día del Señor". Aun es corriente la expresión entre la gente piadosa de mi pueblo, recalcando que ese ese y no otro es el dia en que se celebra de manera más pública y solemne al Señor.

Acabo de hablar con mi tía, que me ha contado que ya han puesto el altar en la puerta del Ayuntamiento, frente a casa. El ayuntamiento del pueblo de mi familia es vulgarmente socialista, con alcalde socialista y comparsa de concejales de lo mismo, más media tropa de peperos y una panda de iu-los verdes. Muy representativo. Pero mi pueblo es mi pueblo. Será laicista en los papeles y creyente y adorante cuando llega el Corpus o el dia de la Virgen. Todavía. No sé hasta cuándo. Yo quisiera que siempre.

Esta madrugada terminarán de adornar el altar del Ayuntamiento. Al amanecer, un camión cargado de juncia, mastranzo y romero irá dejando un reguero de aroma fresco por las calles por donde pasará la Custodia. Ya de mañana, temprano, las mujeres sacarán a las puertas las mejores macetas, y colgarán los balcones con colchas y colgaduras granas. En las casas donde hay costumbre, se pondrán altares para que paren la Custodia y se rece la estación al Santísimo. Y cuando pase, se recibirá al Señor de rodillas; y los viejos que no puedan se inclinarán al paso del Señor. Y detrás del palio de respeto, iran los del Ayuntamiento, que estarán también en lugar de honor durante la Misa.

En casa, como estamos de luto, este año no se pondrá el altar. Mi hermano, que es moderno (muy moderno) y es católico more propio, se desquita todos los años montando un altar de Corpus en el que derrocha lo que luego no practica el resto. Yo le llamo un "altar plus ultra", porque no sé cómo se las apaña para sacar, poner y colgar cada vez más telas, más colchas, más cortinas, más cuadros, más tiestos sacros, y hasta algunas piezas profanas etiam (destacan dos cascos de balas de cañón de la Guerra de Cuba; todo ad maiorem Dei gloriam). Mi tia estaba tristona, por el luto y por el altar que no se pondrá.



Lo que va de la procesión en New York a la de mi pueblo, y las que saldrán por toda España, es lo que va de cultura a cultura. También la distancia que hay entre fe allí y fe de aquí. La fe que falta en una sociedad en la que Dios apenas significa, y la que queda y se conserva en una sociedad en la que lo mejor del pasado tiene su peso y su valor, pero en declive. Hasta cuándo, no sé. Yo quisiera, ya lo he dicho, que hasta siempre. Hasta que Él vuelva, para que nos encuentre en vela, creyéndole y adorándole.

En cualquier sitio es posible. En algunos es más facil; en otros más valeroso. En unos, más patente; en otros más testimonial. En todos está Él y llama a todos porque está por todos: Ofrecido, sacrificado, vivo, sacramentado, eterno. Él que instituyó el Misterio diciendo "Tomad y comed...Tomad y bebed...". Y lo dejó y confió a su Iglesia, que dice, que pide, que clama "¡Venid y adorad!".




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jueves, 22 de mayo de 2008

Saber

Yo no sabía qué decía ni qué rezaba cuando cantaba, pero cantaba sabiedo que rezaba, que alababa, que adoraba.

Primero fue la melodía con unas cuantas sílabas captadas al vuelo, apenas unas rimas que tenían sentido porque tenían origen. Las aprendí por tangencia, por contacto, codo a codo, en el mismo banco, de rodillas todos, los que cantaban sabiendo y yo que empezaba a saber cantando. Todos creyendo, todos adorando.

Sobrevaloraba entonces lo que ellos sabían. Como eran mayores, suponía que entendían lo que cantaban. Luego supe que la distancia entre mi ciencia y la suya no era tanta. Ellos, ellas, pronunciaban mejor, pero entendián casi lo mismo.

La admiración fue mayor y mayor el asombro cuando entendí que aunque supieran todo y todo su significado, al final creían igual, con la misma fe necesaria para todos, se supiera la letra o no se supiera. También descubrí que con cinco o seis años el Misterio es más facil, más cercano, más comprensible y menos discutible, más fascinante. Y sin preguntas.

De niños somos muy scotistas. El silogismo del "potuit, decuit, ergo fecit" se aplica con universal coherencia lógica.

Pero es así cuando se cree. Se cree y sobra todo lo demás: Sola fides sufficit!

Y afirmando con corazón tan sincero como el de un niño de cinco años que empieza a balbucear tarareando el Pangelingua y el Tantumergo sin entender pero sabiendo, creyendo y adorando.
También amando, con una conciencia muy cierta de que es Él y Él está porque puede y quiere y está.


In eadem fide custodia et adauge!

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martes, 20 de mayo de 2008

El pais de Frankenstein

Me atrae desde jovenzuelo el ambiente de la Inglaterra fini-dieciochesca y pre-romántica; y también el primer romanticismo; y por supuesto ese fenómeno literario de la "novela gótica". Y sus autores, of course.

Después de la pesadez insoportable de las novelas de la ilustración con sus tesis morales de inmoralidades estragadas, los relatos de misterios tenebrosos que raptan el sentido y deliran noctámbulos, son una delicia. No sólo de ilustración vive el lector.

Sin embargo nunca me gustó ni Mary Shelley, ni su "Moderno Prometeo". Las ellas literarias que me gustan, las de esa época, son la Austen, las Brontë, la Barrett-Browning, y las de su especie. De la Shelley deduje una estampa de refinada alternadora contertulianta de románticos de la galería, que no sé de dónde concluí pero que me la ha hecho tan poco simpática como su monstruo.

Su monstruosidad, la que imagino, por mucho grabado que vea, tiene la cara del papá de la Family Monster, malrato de mis noches de verano, cuando tierno infante de siete-ocho impresionables años. Terrible. El monstruo de Frankenstein tiene esa cara monstruosa, que todavía me da escarrapelo. Y eso que me hago un concepto sumario, sin pormenores, del engendro de laboratorio; porque si me pongo a imaginar que lo hicieron de retazos de muerto, y lo cosieron con aguja colchonera, y le dieron energía con un rayo de tormenta, mi potencia imaginativa recrea un mostruo que ya quisiera haber tenido en mente la antipática Mary Shelley, que en paz descanse.


Que yo no sé si estará descansando en paz con la monstruosidad que están elaborando sus paisanos; pero esta vez no es novelorio gótico, sino fantasmagórica realidad. Hace un año o así escribí sobre esas "quimeras" de laboratorio que ya están aprobadas por el Parlamento de su Majestad. Por cierto que el edificio neogótico puginesco pega la mar de bien como escenario para ubicar la legalización de los engendros. Muy propio. Casi un escenario de Harry Potter. La realidad superando cada vez que puede a la ficción.

¿Que pasa en England? ¿Huele a podrido como Dinamarca en Hamlet? Porque esas monstruosidades genéticas deben heder a carne corrupta, a humanidad hedionda. Y las leyes, también. Y también el Parlamento. Y el Gobierno de his Royal Majesty.

Si England sigue siendo el referente que ha sido para Europa desde los tiempos en que Mary Shelley se enervaba fantaseando un Frankenstein factor de mostruos, Europa y el mundo se van a plagar de híbridos antropo-animalescos, revival en carne mortal de los bestiarios medievales y sus lucubraciones.

¿Una "cartamagna" de los horrores? Parece que yes. Con la coartada de que es para vivir mejor. Coartada que esconde la terrible verdad de una muerte de la que se pretende huir creando una vida de novela gótica de terror. Es decir, que viviremos entre monstruos, a costa de monstruos, para morir como monstruos.

O peor.

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jueves, 15 de mayo de 2008

Re~Brideshead


Hace un par de días me enteré del próximo estreno de un "Retorno a Brideshead" en peli. Ya está concluída, pendiente de distribución, fechas de estreno (Julio en USA, Septiembre in England), publicidad, etc. Se puede ver la web de la peli con su tráiler, reparto, fotos etc. Aquí

Pensándolo bien, ya era hora; y pensándolo mejor hay que ser osado para ponerse a rodar una peli así con el quasi-insuperable precedente de la serie de la tele inglesa, aquella dirigida por Charles Sturridge, excelente transposición de la novela de Waugh. Opino.

Yo la disfruté cuando la pusieron en la tele, allá por el año 82 (la serie se estrenó en 1981, me parece).La vi en blanco y negro, y resultaba; cuando la volví a ver en color, quedaba aun mejor. Es de esas filmaciones en las que el "ambiente" se consigue integrando admirablemente la obra literaria en el guión, con un reparto también muy logrado, y con una puesta en escena magistral, desde los secundarios a los protagonistas, con una banda sonora original y de calidad, y un vestuario-decoración-ambientación modélicamente ingleses. En los 70-80, las producciones de la televisión británica fueron una sucesión de éxitos, a cual mejor. Pero sin duda Brideshead Revisited destacó entre las series televisivas de aquellos años.

En la nueva peli, la transposición de la novela a la pantalla será, intuyo, muy limitada en comparación con la serie. Me imagino también - véase el tráiler - que se han escogido y puesto en primer plano ciertos particulares de la trama de la novela al gusto de la actualidad; me temo que para mal. Un par de detalles me hacen sospechar que la imagen del catolicismo de las élites inglesas de los años 1920-40 no será la que transmite Evelyn Waugh. "Retorno a Brideshead", sin ser una novela "religiosa", sí es una obra impregnada (motivada?) de sentimientos y reflexiones profundamente católicos. En las versiones españolas, nunca (que yo sepa) ha aparecido el subtítulo original: "Brideshead Revisited. The Sacred & Profane Memories of Captain Charles Ryder". Me temo que todo esto, en la peli de estreno, no estará bien tratado/presentado.
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Comprendo que el sutil, largo y ágil sedal de la Gracia que va "pescando" a cada uno de los protagonistas principales de la novela (Chesterton & Father Brown) no es fácilmente asumible por un guión para una peli del 2008. Pero esa ilación es la novela de Waugh, entre todo lo demás. De todas formas, aprensiones del que esto escribe aparte, habrá que esperar para ver cómo lo traducen en la peli.

El director, J.Jarrold, es inglés (para cine y otras cosas, siempre es una garantía, la verdad). Cuenta la peli con dos actores de primera: Emma Thompson, que hace de Lady Marchmain, y Michael Gambon, en el papel de Lord Marchmain. Cualidades interpretativas aparte, no son, indiscutiblemente, el Laurence Olivier y la Claire Bloom que bordaron sus papeles en la serie. Los demás, no sé quiénes son (los actores de la peli nueva, me refiero). Sin duda que ninguno alcanzará ni remotamente al inigualable John Gielgud haciendo de Mister Flyte sr. (una de las interpretaciones-encarnaciones más apropiadas que se hayan hecho jamás de un personaje literario en formato tele-serie; supera - pienso yo - al personaje de Waugh; o, por lo menos, le confiere una definitiva caracterización). Haber re-elegido Castle Howard para volver a ser Brideshead, hará que las comparaciones con la serie sean más recurrentes.

Tampoco, i presume, la música será la de Geoffrey Burgon. Claro.

Total, que yo ya he prejuzgado la peli. La peli que - D.m. - veré. Y la peli que, en cuanto salga en dvd, procuraré.

p.s. Es que soy Bridesheadtómano; ¿no lo he dicho?. Oh yes!


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domingo, 11 de mayo de 2008

D Sixtinus (o cinquecento del comienzo de la Gloria del Cinquecento)


Sólo en un par de sitios de internete he leído algo sobre la efemérides. Merecería más, pero nuestros mezquinos tiempos no están para memorar grandezas que los dejen aun más desfavorablemente empequeñecidos por comparación.

Érase que hace quinientos años-500, Michelángelo Buonarroti tomaba sus pinceles y comenzaba a pintar la bóveda de la Capella Sixtina, un 10 de Mayo del año del Señor de 1508.

Cuando el otro día escribí algo sobre El Caravaggio de Derek Jarman, tenía pensado escribir también de la peli sobre MiguelÁngel, la Sixtina y Julio II, "El tormento y el Éxtasis" - "The Agony and the Ecstasy", en título original. Una buena peli de Carol Reed (1965), con dos fenomenales Charlton Heston/Michelángelo y Rex Harrison/Julio II que se adueñan de cámara y acción anulando a todos los demás actores, mero reparto de relleno (incluída la princesina medicina, un prescindible fiasco).

La versión sobre la historia es más que aceptable. La sembianza del Papa guerrero, muy bien hecha. La "crisis" de la Sixtina, bastante aproximada. El estudio-confrontación de los caracteres de artista y mecenas, muy apropiado. De camino, suscita reflexiones-temas clásicos: ¿Es tan importante la intención del mecenas-promotor como la del artista-ejecutor? ¿Cuánto valen, cuánto pesan cada una? ¿Qué se le debe, finalmente, a cada una de ellas? ¿Son independientes o dependientemente coordinadas? ¿Casualidad o Providencia?
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No me gusta, sin embargo, que la peli vulgarice un episodio tan trascendetal, que quedará para muchos en ese formato insuficiente.

La Capella Sixtina es uno de los centros del Occidente Cristiano, a la par que un cenit del Arte. Personalmente, admiro cada vez más las pinturas del Quattrocento. Los frescos de los muros laterales, los del Botticelli y Signorelli y Ghirlandaio y Roselli y Perugino, me parecen cada vez que los contemplo más fascinantes, más preciosos. Y la bóveda del MiguelÁngel y el Giudizio, son otra cosa, arte de otra dimensión, apenas cotejable con nada más. La transición entre el plano quattrocentista y la bóveda y el muro miguelangelescos, es absoluta, definitiva. Si hay lugares donde es apreciable el summum de la expresión artística, la Sixtina es uno de ellos, quizá el más ricamente impactante por la galería de grandes que allí se citan.

Michelángelo es un tránsito al plus ultra de la inspiración y las formas, ya esculpa, ya pinte.

¿Y los Papas? Aquellos della Róvere, el humanista Sixto IV que la levanta y empieza a decorar, y el bélico sobrino Giulio II que empeña al Buonarroti en la bóveda; y el también extraordinario Paulo III Farnese, que, entre nepotes y Trento, le encarga el Giudizio.

Pero ni siquiera la Sixtina es perfecta: Lamento que el Giudizio tape la Asunción de la Virgen del Perugino; también me incomodan las pinturas de van der Broeck, ínfimas entre las otras; me duele el expolio y la dispersión y destrucción de los arazzi del Rafaello. Y sobre todo sufro que la Sixtina se haya convertido desde los años cincuenta en una sala de museo, siendo una Capilla Papal y un Santuario del Arte Cristiano (eso sin sumarle la gloria añadida de ser el recinto de los Cónclaves desde hace un par de siglos).

No soporto que el turismo vulgar pisotee el pavimento de la Sixtina; me rebela que entren allí las turbas del vulgo.

¡Sancta, sanctis!

Si yo pudiera, haría una "sixtina virtual", en secreto. Y el populacho pasaría, y pisaría y vería hologramas o lo que fuera. No lo iban a notar.

¿Y quien vería la verdadera? Nos, of course. Nos y quienes fueran presentados y recomendados por Nos. Seulement.

Lo pienso y deseo y escribo tan en serio: Que los que me conozcan den fe!


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