martes, 26 de febrero de 2008

Blanco White 1


Mi confratello Alfaraz ha sacado a relucir a Blanco y yo, que tenía pensado escribir algo a propósito de White, le tomo la palabra y sigo con el mismo tema (variaciones sobre).

A Blanco habría que leerlo todos los años un par de semanas. Me alarma, me irrita, enterarme de lo que se lee y a quien se lee, y descubrir lo que no y a quien no. Que un "culto" lea al último Werenganitho de Shuflas y sea analfabeto de Blanco, eso es crímen de lesa literatura y españolidad.

A estas alturas de mi cuarentena, sé muy bien que el japonés que estudia flamenco se va a la tumba (al crematorio me temo, más bien) sabiendo de Antonia la Gamba lo que yo de Yorimoto, poco más o menos. Y mantengo que el nacido entre los Pirineos y Tarifa que entiende de caviar y vodka y no sabe de jamón y manzanilla, es un capullo como el del emblema de Zp y su piara, poco más que menos.

Estoy firmemente convencido del localismo aborigen de cada quisque, que lo que sabe y entiende y aprecia y transmite bien es lo que ha mamado de la teta de su madre, pueblo, ciudad, región y/o nación (la fe incluída por gracia de Dios).

Y este es el caso de mi paisano y confratello José María Blanco y Crespo, que retornó al White de la mitad de sus antepasados cuando "se ausentó" de España y se plantó en Inglaterra, teniendo buen cuidado de dejarse el Blanco por su otra mitad, resultando ese semi-cursi Leucadio Doblado con el que firma sus célebres Cartas, que son Letters.

Unas cartas tan serias que el mismísimo don Marcelino Menéndez y Pelayo, a pesar de Blanco y las heterodoxias de White, reconoce que es el mejor documento literario de costumbres de la España de fines del XVIII y comienzo del XIX:

" Si las Cartas de Doblado se toman en el concepto de pinturas de costumbres españolas, y sobre todo andaluzas del siglo XVIII, no hay elogio digno de ellas. Para el historiador, tal documento es de oro: Con Goya y D. Ramón de la Cruz completa Blanco el archivo único en que puede buscarse la historia moral de aquella infeliz centuria...Pero es aun mayor la importancia literaria de la Letters from Spain. Nunca, antes de las novelas de Fernán Caballero, han sido pintadas las costumbres andaluzas con tanta fescura y tanto color, con tal mezcla de ingenuidad popular y de delicadeza aristocrática".

Esto dice Don Marcelino, y a Don Marcelino no se le discute la pesquis ni el buen gusto


Blanco habla de lo que sabe como nadie. Léasele si se está en el pecado de no haberle leído, y pruébese la honda sapiencia de White cuando escribe de Sevilla, de Andalucía y de España. Tanto atina, que todavía se reconoce en aquello que escribió todo lo de aquí que sobrevive incontaminado y genuino.

Yo tendría veinte años cuando me compré unas Cartas de España, la segunda edición, creo. Me escandalicé, ignorante, al enterarme que la primera edición española, en castellano, era de 1972, traducida por el catedrático sevillano Antonio Garnica Silva, que (confirmando mi tesis con exquisito gusto y ejemplo) aun siendo anglófilo de afición-formación y cátedra universitaria, se ha especializado en este personaje sevillano que escribía en inglés sobre Sevilla y España. A Garnica hay que agradecer casi toda la reactualización de Blanco White, directa o indirectamente. Aunque Sevilla no había olvidado a Blanco.

El caso de eventual olvido no podía darse porque Blanco es un nostálgico incurable, que hasta cuando clava el aguijón más crítico contra Sevilla está quejándose - ¡ay! - por su Sevilla. En sinceridad, el Cernuda relamido del hiper-mitificado Ocnos, es un desarraigado indolente que se canta como un narciso, comparado con Blanco, herido por Sevilla y rezumándola por todos sus poros.

Las Letters from Spain, enamoran, seducen, fascinan: Un aperitivo, una tapita con caña de manzanilla que abre las ganas de más...aunque se esté criticando a Sevilla, sus gentes y sus cosas. Y es que las escribe el más sevillano de todos los sevillanos que se fueron - porque quisieron, porque se tuvieron que ir, porque no pudieron volver - de Sevilla.

&. (D. m. continuará...)

lunes, 25 de febrero de 2008

Recogiendo el guante

Tente, mi amigo impertinente, me espeta que seguro que no conozco ni a un sólo cantante moderno de moda.

Esta es mi respuesta:

L'aria "Lascia ch'io pianga" del Rinaldo de Haëndel:




El joven se llama Philippe Jaroussky, francés - i presume - del mismo estilo, aprossimativamente, que Sarkozy.

En este otro youtube, canta un aria de Vivaldi (no dispone código para ponerlo aquí en directo).

No sólo Los Pirineos nos separan de Francia, como es evidente, oh Tente!

Pero impone más lo que nos separa de Alemania si la referencia es este mico-rapaz cantando una de las dos arias de la Reina de la Noche de la Flauta Mágica de Mozart:




¡Lloremos, pues! La cruda sorte etc. y todo lo demás, que hay materia y motivo abundantes.

Pero con música de Vivaldi en la dulce voz de Philippe Jaroussky, para que quede un lamento armonioso, por lo menos:






&.

viernes, 22 de febrero de 2008

Las predilectas


Vienen del brazo, tres y otras dos detrás. Visten chaquetones y abrigos oscuros, con pañuelos al cuello, los zapatos de tacón bajo. Caminan con un balanceo pesado, torpón, lento. Cada seis o siete pasos se paran un poco, y siguen otra vez, andando despacio, con cuidado.

Son las primeras que llegan a la Iglesia. Van primero al Sagrario; después escogen banco, que siempre es el mismo. Se sientan y empiezan a rezar el Rosario. Saludan con la cabeza o con la mano a las que van llegando. Cuando están a mitad de las Letanías, el sacristán comienza a rezar el Rosario a la Virgen del Consuelo, y ellas dejan sus Letanías y siguen el Rosario del sacristán.

Ya está llena la Iglesia. Rezan ahora las preces del Tríduo Doloroso y la coronilla de las Siete Avemarías, con rogativa por la concordia de las naciones, extinción de las herejías, conversión de los infieles y exaltación de la Santa Fe Católica. Ellas lo rezan todo, de carrerilla, apenas el Sacristán dice las primeras sílabas, que se saben de memoria desde niñas, y ahora todas tienen los ochenta cumplidos o van a cumplirlos pronto.

La gente más joven han ido ocupando los bancos de detrás y los laterales. Los primeros, detrás de la mesa de la Hermandad, son bancos de viejas, beatas de calidad, de solera. Como los vinos generosos, han ido mejorando con el tiempo, de año en año, de pena en pena, con la vida y con sus rezos. Las horas de Sagrario y Rosario las llevan en los ojos, que ya ven poco para coser, pero van penetrando mejor lo invisible, aquello que rezan sin meterse en complicaciones de doctrina, pero cada vez con más intuitiva profundidad, como cuando barruntan el tiempo porque les crujen los huesos. Con dos palabras y un suspiro exponen teología comprimida, que se cuece en puchero de lágrimas, a fervor lento, y se toma a sorbitos y a solas.

Llevan en el bolso calderilla para el pobre de la puerta y la canastilla del monaguillo. Todos los dias. Es la sisa de la economía, el diezmo doméstico, la reviviscencia del óbolo de aquella viuda a la que le han recogido el relevo, y ahora son ellas el Evangelio en céntimos de euro.

Cuando el cura en el sermón habla de penas, suspiran. Cuando el cura en el memento nombra a los difuntos, suspiran. Cuando se ponen en fila para la Comunión, suspiran. Cuando vuelven de comulgar, suspiran. Como si el alma necesitara más soplo, porque les ha crecido.
.

Se van las últimas, después de pasar por el Sagrario y detenerse en algún altar, o en dos, o en tres, o en todos. Son viejas, y hacen las despedidas largas.

.Cuando al fin salen, dan las nueve y media en la torre del reloj, con dos campanadas dobles, lentas, al compás de su paso lento y torpón.


+T.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Una Europa minada


En 1492, España reforzó el Ocidente Cristiano con dos hechos que satisfacían dos necesidades de toda cultura: Su estabilidad y su expansión. La estabilidad se conseguía blindando las fronteras del Mediterráneo occidental ante la historíca y nefasta penetración del Islam; costó ocho siglos (que podrían haber sido dos menos), pero desde esa fecha ese frente estaba asegurado. La expasión corrió a cargo de la gran empresa americana, una de las mayores de toda la historia, cuyo alcance, aunque evidente, todavía no se reconoce adecuadamente.

Mientras, la historia y sus historias habían dejado al descubierto el flanco oriental de Europa, amenazado desde siglos y arruinado finalmente al caer Constantinopla, pocos años antes de la toma de Granada, en aquel aciago 1453.

España y la Santa Sede terminaron también en Lepanto con el peligro de un Mediterráneo infectado de turcos y piratas, pero todo el oriente de Europa estuvo subyugado ominosamente bajo la dura férula otomana hasta el declive del la Sublime Puerta, en el XIX. Y todavía dura la resaca de aquello.

Que el criminal acretinado de Bush jr. meta la jeta en ese avispero heredado desde entonces, no me parecería mal si la bomba que estalle le reventara en su máscara de payaso yanqui. Pero la que se arme se armará aquí, a pocos kilómetros de Grecia, de Italia y de Austria, en mitad de esa antigua Yugoslavia que hoy es una Serbia desmembrada, humillada y rabiosa.

El enjambre histórico de esas imposibles fronteras con turcos musulmanes mechando la carne eslava ortodoxa, sólo se ha contenido cuando un poder fuerte les ha tenido en cintura, que es lo que hicieron el Imperio Turco durante siglos y Tito durante cuarenta años. Austria-Hungría lo intentó, pero acabó con un Archiduque heredero del Trono y su esposa asesinados, y la guerra más tremenda y letal que Europa había conocido jamás desencadenándose desde Sarajevo, en esa misma tierra que esta semana es noticia por lo de Kosovo y su precipitada, imprudente y temeraria "independencia".

Como me faltan dotes, no adivino qué pasará, pero como sé un poco de historia, me da escalofríos recodar lo que pasó. Lo que pasó tan recientemente que todavía están abiertas y sangrantes las heridas de las otras guerras de la ex-Yugoslavia. Recordar la 1ª Guerra mundial, me da más miedo todavía porque, aunque parezca un terrible sueño, las cosas que pasaron podrían volver a pasar con todos los mutatis mutandis de las circunstancias, pero quasi repitiendo la misma historia.

Yo prefiero una Yugoslavia más cristiana-eslava que turco-musulmana. Explicar todos los porqué sería tan largo como complicado. Pero el fundamental es que soy cristiano convencido, y también europeo medular. No me trago la bola de la "alianza de las civilizaciones" que inventó el mequetrefe de aquí, y creo mejor para la compleja y traumatizada ex-Yugoslavia un futuro que evolucione desde bases e instituciones cristianas que islámicas. Darle la venia a otra mini-república con la sharia optando a constitución, es activar y enterrar otra mina en ese hiper-delicado flanco de Europa.

No exculpo los horrores de la Serbia rabiosa y criminal, tan encanallada por la historia que la prostituyó y el marxismo que la adulteró, pero mis preferencias, por referencias, son estas:



Y no soy ingénuo.

&.

martes, 19 de febrero de 2008

O Fortuna


Aparte el formato quasi karaoke, pienso que es muy "cuaresmal" este montaje del O Fortuna de los Cármina Burana del maestro Carl Orff:





Orff tiene la extraña gracia y maestría de haber compuesto música clásica para un tiempo y en un tiempo en el que se había renunciado al clasicismo y optado por la improvisación pseudo-artística.

Un logro más de su genialidad es el de haber traducido en notas una extraña literatura ensalzándola, dotándola de un grado más alto de arte que el que los versos goliardescos tenían en sí, simbiosis que se logra muy raramente.

Si el Orff mil veces criticado por conservador y reaccionario (la piara siniestra no perdona nunca las genialidades de ningún tipo a la vez que impone sus mediocridades de toda laya) es un creador ajeno a su tiempo, que lo digan las veces que nuestro tiempo ha acudido a Orff y sus Cármina para expresarse.



Como yo estoy haciendo ahora, proponiéndola como música "cuaresmal".

Es porque la letra parece tan propia para un primer paso de contemptu mundi:


O Fortuna
velut luna
statu variabilis
semper crescis
aut decrescis;
vita detestabilis
nunc obdurat
et tunc curat
ludo mentis aciem
egestatem,
potestatem
dissolvit ut glaciem.
Sors immanis
et inanis,
rota tu volubilis,
status malus,
vana salus
semper dissolubilis,
obumbrata
et velata
michi quoque niteris;
nunc per ludum
dorsum nudum
fero tui sceleris
Sors salutis
et virtutis
michi nunc contraria
est affectus
et deffectus -
semper in angaria.
Hac in hora
sine mora
corde pulsum tangite;
quod per sortem
sternit fortem,
mecum omnes plangite

O fortuna - como la luna- en estado variable - siempre creces- o decreces - vida detestable - que ahora dura - y después preocupa - en el juego la punzada - de pensar en la indigencia - la potestad - derrites como hielo - Suerte desmesurada - y vacía - tú rueda voluble - mal asentada - hueca salud - siempre disoluble - ensombrecida - y velada - también resplandeces para mí - ahora por el juego - la espalda desnuda - llevo de tu calamidad - suerte de salvación - y de virtud - para mí ahora contraria - es afecto - y defecto - siempre forzado - En esta hora - sin demora - tocad el pulso en el corazón - lo que por la suerte - derrumba al fuerte . llorad todos conmigo!

Muy "cuaresmal", ¿verdad?

A la letra (traducción bruta-literal-macarrónica de un servidor) que describe la fatal variabilidad de eso que llamamos "fortuna", Orff le ha puesto esa música tan poderosamente turbadora y fascinante a la vez.

¿Qué más digo a propósito? Diré que estamos en las antípodas, en el reverso de otro mundo que bien pudiera simbolizarlo el emblema y el mote cartujano:

"Stat Crux dum volvitur Orbis", tan cuaresmal también.

Son dos referencias que siguen polarizando el mundo y a los hombres: Los que se suben a la rueda de la fortuna y los que se vinculan al eje de la Cruz. ¿Hay un medium virtutis, un centro equidistante que sirva de ubicación circunspecta a los que aborrecen (o temen) los polos? No sabría decir; pero parece - según los cartujanos - que lo único inmovil, firme, bien asentado, estable y constante, es la Crux.


Sub specie aeternitatis decían los antiguos que había que considerarlo todo. Y parece que el eje extático está más conforme con la species aeternitatis, ¿no?

Lo que pasa es que desde chicos - ¿por qué será? - nos gusta montar en tiovivo. Debe ser por algo del pecado original, la concupiscencia, y todo eso. Pero más cuenta nos trae que vayamos ensayando la eternidad, que es lo que va a durar, verdaderamente.


+T.

lunes, 18 de febrero de 2008

Climb every mountain

Mendrugo - que no sé quién es - me ha arreado un mendrugazo en el alma místico-musical, porque esa canción de monja-monja "mi a colpito" desde la primera vez que la escuché...pero la había olvidado, y ni siquiera se me pasó por la memoria cuando ayer escribía de montañas y la Montaña.

Aunque reconozco que es el efecto de la música, más que el de la letra, tan "music hall". De todas formas la monja quasi en trance y cantando el emocionante y sugestivo "Climb every mountain...", es una escena con la que sintonizo y simpatizo....mucho.

Dos versiones en youtube:


Esta, cantada espléndidamente por Kiri Te Kanawa



Y esta con la escena de la peli: La abadesa perseverante, profunda y mística, con la novicia liviana y guitarrera en trance de "desmonjarse", cada una en lo suyo:




He encontrado otra, también muy bien cantada por la estupenda Leontine Price, pero se escucha muy mal. Conque me doy por satisfecho con estas dos.

Sé otra canción que podría complementar perfectamenta a esta, del grupo Brotes de Olivo, que repetía una sencilla letra: "...Vente a la Montaña, donde está el Señor/ Vente a la Montaña, vente a la Montaña..." La recuerdo como música de fondo de unos ejercicios espirituales en La Zubia; desde el comedor se veía Sierra Nevada, con el pico del Veleta relumbrando, y todas las mañanas, durante el desayuno, las monjas nos ponían un disco con esa copla: "Vente a la montaña, vente a la montaña..."

En fin! Esto es una coda, un estrambote gracias a la sugerencia de Mendrugo (que no sé quién será).

+T.

domingo, 17 de febrero de 2008

¡Qué bien se está...!



Fué sólo un chispazo de Gloria...pero estaban en la gloria.
Fue como un adelanto, una muestra, una prueba, un aperitivo de la Gloria, y les supo a gloria!

Querían más, que durase más, que no pasara, querían quedarse en la gloria...

Como un flash, en lo que dura un fogonazo, vieron más, entendieron más, gozaron más, intensamente, de forma sobrenatural: Verdad, Bondad, Belleza. Veían en Él, por Él, con Él. El Hijo, el Predilecto, a Quien hay que escuchar.

Pero fue un momento, un cenit con gloria, pero no la Gloria. Todavía no.

La segunda parte fue Getsemaní: El mismo Protagonista, los mismos testigos, el mismo Misterio...pero con otra revelación: La gloria de la Pasión, con agonía, sangre, oblación y oración. También sobre un monte.

Son tres Montes: Tabor, Getsemaní, Calvario; fueron tres montes: Moria, Sinaí, Sión.

Los místicos repiten la lección de la subida al monte: Subida al Monte Carmelo, Subida al Monte Sión. Porque el Tabor es un momento de gloria y ánimo; no es para "estar", es para seguir: Para poder seguir. En este mundo, los montes de Dios son dinámicos, no estáticos; están hechos para subirlos, no para quedarse en ellos. Hasta que lleguemos al Monte, el último, Su Monte, que es eterno y será - ya también para nosotros - eterno.

No se puede subir al Monte sin el Maestro, al monte se sube con Él, y nuestra vocación es de subida, siempre subida.

"Ecce ascendimus Ierosolimam..." Mt 20, 18.

Saber y entender esto es una vocación: Una vocación de altura!

+T.