lunes, 7 de mayo de 2007

De nunc gallico


Me reconozco ciertas profundas simpatías galicanas; también reconozco que son todas de contenido o razón religiosa, histórica y cultural; en política no tengo ninguna afinidad o afrancesamiento. Más aún, opino que el "afrancesamiento" ha sido una de las enfermedades, con tara y endemismo, más perniciosas padecidas por España.

Rindo mi contribución a la vulgaridad de la actualidad, y estoy escribiendo esto con motivo de la victoria de Nicolás Sarkozy en las elecciones galas de ayer. No le tengo simpatía al electo, pero la otra alternativa me gustaba muchísimo menos: Socialista y hembra es una liaison insoportable y portadora de los más funestos augurios.

"Sarkozy" me suena a nombre de tumor o síndrome patológico; desde luego que no me lo figuro como líder de nada, ni de la derecha (la derecha no existe) ni de Europa, que todavía no se sabe bien qué es, qué se quiere que sea y hasta dónde va a ser. Un Sarkozy como ideólogo para tanta incognita, me parece inquietante, entre otras cosas porque, se reconozca o no, la clase política actual es fruto de las circustancias políticas de los últimos decenios, que nada bueno han aportado a la renovación ideológica en Europa.

En Francia, existe una intelectualidad todavía muy afectada por el mito del 68; una tímida y acomplejada crítica parece asomar por aquí y por allá, pero nadie se desdice de aquel fenómeno que tanto, y tan malo, supuso para una sana evolución de la Europa de la psoguerra y la guerra fría. Desgraciadamente, casi nadie reconoce consecuentemente que el gran acontecimiento político con repercusiones a nivel mundial ocurrió en Europa cuando en 1989 se desmonta el sistema comunista desde el epicentro de Polonia y con el entonces Papa de Roma como protagonista esencial del hecho.

La única propuesta novedosa para la Europa de después del 89, se lanzó también desde Roma y por Juan Pablo II: "Europa sé tú misma!". La crónica de los últimos años ha evidenciado cuánta razón y fundamento contenían estas palabras; quizá, también, urgencia.

Para la labor de re-constitución de Europa y el re-encuentro y re-identificación con sus raíces, un francés post-68 es insuficiente. Cuando se evoca al trío Schumann-De Gasperi-Adenauer, se olvida que fueron tres grandes con dos guerras detrás y un sólido y único fundamento político-cultural convergente, y ni el recién electo se puede medir con el trío, ni tiene pareja que le complemente en ninguna de las naciones participantes en el "proyecto europeo". Si el nuevo presidente se reafirma en un galicanismo fundamentalista, tampoco será su eventual gobierno bueno para consolidar políticas de integración con los otros estados de la Unión.

En el remolino de noticias y croniquillas de esta mañana, me he enterado que Mr. Sarkozy ha estado casado, re-casado, y mêlé con una biznieta del músico español Isaac Albeniz, hija de exiliado ruso, que vive en New York; una macedonia doméstica que, si cabe como premisa para pronosticar, plantea bastantes interrogantes entre tanta inestabilidad personal.

Pero la otra hubiera sido peor; es lo único que tengo claro.

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viernes, 4 de mayo de 2007

La coartada cultural

Esta es la noticia:

El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, inauguró anoche la Fnac hispalense, un establecimiento que supone el número quince dentro de la franquicia que esta cadena francesa posee en toda España. Ubicado sobre el antiguo edificio del Banco Urquijo, en la Avenida de la Constitución, este templo del ocio y de la cultura cuenta con un total de 3.500 metros cuadrados de superficie, de los cuales 2.500 metros cuadrados se dedicarán al espacio comercial.


El hecho es que un edificio en la axial y antigua calle de Génova (o genoveses), entre las Casas Consistoriales y la Catedral Metropolitana, en plena Carrera Oficial de las Cofradías de Semana Santa, la vieja sucursal de un banco, termina siendo superficie comercial para venta de video-consolas, dvds, maritatas de esas que inventan los nipones, mp3, y alguna librería de noveluchos de esos que se editan veinte cada cuarto de hora (y al otro cuarto están en el contendor de reciclaje).

Me temo que lo más animado del "centro cultural" será el bar, el chateo-bar y alguna tienda de ciber-moda, que también habrá. Témome también (y no sé por qué temo yo tanto, tonto!) que el negociete con la franquicia francesa estará gestionado por algún primo, amiguete, querendón-ona, u compromiso de los del capullo en el puño que caciquean por Sevilla y su antiguo Reino bajo la boba baba impotente y sinvergonzona de los chuflas del peperío.

Total, el 27 de Mayo se vota para que Sevilla siga igual, pero con coartada de urnas para que parezcamos demócratas y coartada de centro comercial-cultural para que parezcamos cultos y modelnos.


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martes, 1 de mayo de 2007

Más códigos


Yo pensé que con la peli y el relativo fracaso, el "fenómeno" del codigucho del best-seller comercial del escritorzuelo aquel, se apagaría. Pero no; o sería que lo que pensaba yo era, más bien, lo que yo deseaba.

Cualquier persona con un mínimo de formación/cultura de cierto nivel, reconoce de un vistazo que todo lo tramado en el novelorio aquel era fantástica ficción y burda patraña. Pero entiendo que aquel episodio se ha convertido en "género". Ayer por la noche pusieron en una emisora de televisión una peli con enigmas, templarios, griales y todos los elementos ad casum; no me importaría apenas si con todo eso no mezclaran temas que atentan contra la fe y falsean al Cristianismo y a la Iglesia.

Cada época ha tenido su carácterístico género de ficción: Lo que significaron las sagas de Troya y sus héroes para los griegos, lo fueron más tarde el Rey Artús en el medievo, o los Amadises, Tancredos y Melisendas un poco después; el XVIII fantaseaba con Casanova, el XIX con Verne y el XX de la Guerra Fría con Bond, James Bond. Me parece sintomático que el XXI haya empezado con esos códigos templarios anticristianos, y con un tufo a logia y a masón que hiede.

Hoy, el diario insignia de esos "círculos" trae en su sección "Cultural" la noticia de que no sé quienes han descifrado un "código" musical entre las piedras talladas de la capilla escocesa de Rosslyn, que era uno de los escenarios de la novela del codigucho aquel, qué casualidad. La cosa va, está claro, de money-money, y el filón del género está en plena fase de rentable explotación.

A las piedras de una capilla tardogótica se les puede hacer decir lo que se quiera, sólo es cuestión de imaginación y cierta dedicación al empeño. No digo que no pueda ser, porque las intenciones vertidas en el arte son tan sorpredentes como los recovecos de la mente del artista. Pero si de una discreta capilla en Escocia se sacan motetes, deliro imaginando lo que pudiera esconder El Escorial, o la Gran Muralla China, o las tres Pirámides de Gizeh. Bueno, de las pirámides ya se ha hablado muchísimo, y también tuvieron su momento esotérico-místico-psicofántico. Pero ahora le toca el turno a los códigos, puñeteros códigos.

Ayer fué la fiesta de San Pio V, al que le tengo tantísima simpatía y devoción desde niño; entre otras razones porque en su época, a los que "codigueaban" los visitaba la Inquisición, y se acabó (el código y/o el codigueante). Era así de facil; no niego que era tremendo, pero sí mantengo que era efectivo e "higiénico". Para la infección, alcohol de quemar y sublimado de yodo, y no hay microbio que aguante.

Es lo que echo yo de menos para códigos y codigueros.


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lunes, 30 de abril de 2007

Creación y razón


En no sé qué sitio de los EEUU, han inaugurado un parque temático "creacionista"; "creacionismo" dicen allí a la hipótesis que postula la argumentación científica de la creación ex nihilo en cierta correspondencia con el relato del Génesis bíblico, concepto que encierra algo superado por la Iglesia desde el momento que la Teología reconoció que el mensaje de la Sagrada Escritura era Revelación para la Fe y no dato para la ciencia.

La paradoja se multiplica si se considera que es la cultura de la más tecnologizada vanguardia la que aporta medios materiales y humanos para ese "parque creacionista", pero a la vez se retrocede a una polémica del siglo XIX y a las enconadas pasiones de la Inglaterra de la Reina Victoria; si el empeño incluye el propósito de combatir y rendir a la ciencia desde verdades que no son científicas y extrapolando los ámbitos propios de ciencia y teología, la paradoja y la confusión se multiplican.

Lo que personalmente opino del caso, lo hago desde una profunda y firme fundamentación bíblica; claro que no en el sentido del fundamentalismo biblicista que confronta Biblia y ciencias naturales. Mi "fundamentalismo" tiene como premisa a Dios, su obra, sus medios y su fin, algo de lo que la Iglesia misma, aún siendo depositaria de la Divina Revelación, sabe muy poco: Apenas los enunciados del Credo y los pocos Dogmas que lo complementan, y casi nada más. Con todo ello, asumo también ese "development" que Tradición y Magisterio realizan constantemente, en aquel mismo sentido que el clarividente J.H. Newman explicaba por los mismos años en que Mr. Darwin sacaba conclusiones de sus cuadernos del Beagle.

Hubo un tiempo en que la emergente ciencia anduvo a la par de la teología; desde el siglo XV, la separación de los conocimientos fué una realidad y hasta una necesidad. Los conflictos y tráumas de aquella separación, sin embargo, no se han extinguido y, en ciertos casos, ni siquiera templado. No caeré en la vana ilusión de erigir la ciencia, tal y como se conforma desde aquellos dias hasta el presente, en única y exclusiva fuente del saber, que no soy tan necio como para eso. Pero tampoco sostendré el descabellado propósito de enseñar que la cronología del Génesis mosáico es la edad real que tiene el mundo, o que el relato de la Creación de Gn 1 y 2 es una crónica minuto a minuto. Y no es que pretenda desde esto que escribo un re-lanzamiento de la doble verdad, pués tomisteo con el De unitate intellectus contra averroistas (ay la escolástica aquella!) y soy siempre perenne escolar del Angélico.

Pero creo en Dios, muy seriamente. Creo en el Creador del Cielo y de la Tierra, de todo lo que se ve y de lo que existe y no vemos; creo que nos hizo a su imagen y semejanza...y creo en la vida del mundo futuro...donde nos enterarán de tantas cosas. Hasta entonces, con la debida distancia, me tomo muy en serio la ciencia y sus razones, que no son de fe, sino cuestiones científicas y razonables, siempre sujetas a ulteriores pruebas y descubrimientos, pero también abiertas a la comprensión desde la fe, que comparte con la ciencia, precisamente, la razonabilidad.

Creo y por eso mantengo lo que escribo. En el caso que comento, el escolástico lema "Fides quaerens intellectum" parece estar en crisis de postmodernidad por exceso - quién lo diria! - de (defectuosa) fe y escasez de (necesaria) razón. La distinción entre credulidad y creencia, entre ciencia y cientifismo, necesita una constante revisión, para que se mantegan los conceptos en su significado, sin tergiversaciones.

Pero esto sucede en los USA, esa extraña región "multicultural" donde casi todo puede tener su "parque temático".


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domingo, 29 de abril de 2007

Una Infanta


Me alegra que haya nacido una Infanta de España, que uno es de los que se alegran cuando nacen niños, gracias a Dios. El título pone un timbre casi insuperable de eufónica realeza, que aquí se conserva, también gracias a Dios. En Francia no nace un Delfín desde Luís Felipe, y - dónde va a parar!- un principe de las pocas Casas Reales que reinan no tiene punto de comparación con una Infanta de España, que suena a Marcha Real , Bandera roja y gualda y salvas de artillería.

Además la nacida es Borbón, y las Borbonas han caído simpáticas desde que llegaron a España; no digo que sean modélicas, digo que desde siempre han tenido buena empatía. Así como las de Habsburgo imponían envarado respeto, las de Borbón atraían con corona y todo. Si sale a sus reales bisabuelas y tatarabuelas borbonas, eso que llevará ganado la recién nacida; gracia que espero tenga también su hermana, la Infanta mayor que, si no nace Infante (y me temo que aunque naciera), será, Dios mediante, Princesa de Asturias.

Se han quedado definitivamente anticuados los partidarios de la Ley Sálica, tanto como la salida del General Castaños que dijo aquello de -"...Mala noche y parir hembra!" cuando Dª Isabel II tuvo en 1851 a la Infanta Isabel, la "Chata", que, a pesar de ser primogénita, por ser hembra no reinó. Y no digo que hubiera sido peor una Isabel III que el Alfonso XII que fué, lo que digo es que también eso pasó.

Con que la nueva Infanta saque la mitad de la prosapia castiza de una infanta borbona, ya tenemos infanta para distraernos en crónicas y cronicones. A mí, como Infante no se prevé que reine con dos Infantas por delante, me gustaría que, por lo menos, crecieran católicas a machamartillo, que las borbonas eso sí lo han tenido; no digo que hayan sido virtuosas, sino que han sido devotas. Hasta Pio Nono lo declaró en público de Dª Isabel II, de la que dijo que era -"...Leggera, leggera, ma molto, molto pietosa!...".

Después de todo, lo que pudieran haber perdido de sangre regia, lo han repuesto con sangre asturiana, solar germinal de la España profunda.

Así que viva la Infanta! Y que viva católica.

A ver si la dejan...


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viernes, 27 de abril de 2007

Vanidad con farolillos

Cuando Thackeray escribió su Vanity Fair, la Feria de Sevilla todavía no se había inventado, y es paradoja porque parece que se verbalizó el concepto avant la realidad.

Si no fuera por los toros...


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jueves, 26 de abril de 2007

Etimologías


La primera vez que leí las Etimologías, quedé sorprendido del sumario de cosas y de la forma tan sumaria de exponerlas. Si fué el libro más leído y copiado y difundido, amén de la Biblia, entre los siglos VII-XI en la Europa de la oscura Alta Edad Media, se entiende el bajón cultural de aquella época de crisis.

También me sorprende siempre que la Hispania visigoda fuerte y unida que conoce San Isidoro, sea la España invadida y vencida por los árabes menos de un siglo después. Pero todavía es más sorprendente que el eco de aquella España isidoriana haya llegado hasta nosotros, tan relativamente sonoro.

Mi primer acercamiento isidoriano, todavía de estudiante, fué un trabajo sobre el IIº Concilio Hispalense, en 619. Parece que estoy viendo el volumen del Tejada y Ramiro que me consiguió mi maestro, el P.Antonio García del Moral, dominico, al que tanto echo de menos para tantas cosas; sabía aconsejar, orientar, documentar, como un verdadero maestro. El trabajo resultó brillante. Entre insulsos temas "de actualidad" escogidos por mis compañeros de áula, este servidor expuso un "Breve estudio del florilegio patrístico del IIº Concilio Hispalense, bajo San Isidoro. Cuestiones Trinarias y Cristológicas", que conmocionó al profesor y al alumnado, que no sé si se enteraron siquiera de qué iba la cosa. Triunfante, así salí yo; y también isidoriano agradecido y de afición.

No me gusta, sin embargo, esa vocación politiquera que le quedó como herencia isidoriana (y leandrina) al episcopado español, tan proclive a meterse en fangos de este mundo, vicio del que no se han librado todavía y que, al parecer, viene con la mitra como el piojo en la liendre.

Pero mi afición isidoriana es más libresca que piadosa; quiero decir que le leo, le admiro, le rezo lo hay que rezar...pero no le tengo devoción-devoción. Quizá porque en Sevilla tampoco se le tiene demasiado apego, me parece. Tiene Parroquia dedicada, hay algunas reliquias suyas, sale en el Corpus en imponente imagen de plata de las del Altar-Monumento de Laureano de Pina, y el admirable retrato que le pintó, figurándoselo, Murillo (una de las mejores pinturas de obispos de todo el Arte Cristiano); hasta sale en los escudos de la Ciudad y del Sevilla F.C. Se le recuerda, se le cita, se le admira...pero devoción-devoción, no se le tiene, que yo sepa. No sé si en León se la tendrán, que allí es tradición que está su cuerpo.

Eso es otra cosa que me gusta contar del Santo: El episodio del descubrimiento-traslación de sus Reliquias de Sevilla a León. ¿Lo cuento?...Pués ahí va:

Resulta que al Rey Fernando I de León se le antojó, no sé por qué, tener reliquias de Santa Justa. Como hacía poco que había hecho tributario suyo al rey taifa de Sevilla Al-Mutandid (el padre del rey poeta Al-Mutamid, el de la Romayquiya), organizó una embajada para que buscaran y se trajeran de Sevilla las reliquias de la Santa (que tampoco sé por qué el empeño en Santa Justa y no también en su hermana Santa Rufina, cuando bien se sabe que estas dos siempre iban y van juntas y con la Giralda enmedio). La embajada la presidía el entonces obispo de León, un santo varón llamado Alvito (o Avito); con él iba también el obispo de Astorga, un tal Ordoño.

Llegados que fueron a Sevilla, el pobre Al-Mutandid se vió en el apuro de confesarles que allí no tenían ni remota idea de dónde pudieran estar y conseguirse las reliquias de Santa Justa, con lo que quedaron todos - incluídos el rey moro - desazonados y desconsolados. Pero...He aquí que aquella noche, estando dormido Don Alvito, vió aparecérsele - en sueño o en visión, a saber - a un imponente obispo con mitra y báculo que se le presentó como San Isidoro, y que dando tres golpetazos con el regatón del báculo le decía con solemne voz: - "Hic, hic, hic! corpus meum invenies!!!"(Aquí, aquí, aquí! mi cuerpo hallarás!!!).

Y así fué, porque repuesto del susto Don Alvito de León, los moros sevillanos y los cristianos leoneses se pusieron a buscar y encontraron las reliquias corporales del gran San Isidoro que, envueltas en ricas telas ofrendadas por Al-Mutandid, fueron llevadas desde Sevilla a León. Por cierto que en el viaje se murió Don Alvito, no se sabe si del susto o de la emoción, o de las dos cosas. Y allí que quedó San Isidoro, con Colegiata, Panteón de Reyes y magnífica arca de plata con Custodia y todo, en León, donde le tendrán la devoción que en Sevilla apenas se queda en memoria.
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Todo esto sucedió el año del Señor de 1063, que era cuando estas cosas pasaban, y aquellas Etimologías se copiaban y leían y admiraban. Si uds. dudan, no duden, que lo cuentan tres crónicas: La Silense (de Silos, de principios del siglo XII), la Najerense (de Nájera, segunda mitad del siglo XII), y la Historia de los Milagros de San Isidoro, de Lucas de Tuy (s.XIII).

Hace unos años hice solemne donación a una Hermandad vinculada a mi familia de una reliquia de San Isidoro, con su auténtica y todo, que tenía en casa. La Hermandad quedó honradísima y mandó labrar un rico relicario de plata, donde ha quedado expuesta la reliquia isidoriana, a los piés de la Virgen: A Esa sí que le tengo devoción... (Seguro que San Isidoro me comprende).


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