jueves, 21 de noviembre de 2019

Niña María


Niña María regalo del Cielo,
para que las almas se eleven a Dios,
despéganos, Virgen, del fango del suelo,
súbenos contigo al Templo de Dios;
ruega que vivamos aspirando a lo Alto
con mil caridades cada día viviendo
con el corazón vuelto a tu Hijo, el Señor.

Te lo pido, Madre,
Virgen sin mancilla,
es mi simple ruego,
suplica sencilla,
que a tus plantas pongo:
cual rosa de otoño
en tu Presentación.

+T.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

El Sínodo de la Pachamama




Del Sínodo amazónico, entonces adveniente, dijimos ya algo hace dos años (véase aquí El sínodo jibaro). Lo decíamos con mucha ironía para insinuar justificados temores sobre lo que, ya se intuía, sería un embeleco para encubrir malas pretensiones de la pseudo-vanguardia des-católica, que nos impondrían luego a toda la Iglesia con la coartada del sínodo amazónico como arma de penetración. Los hechos del sínodo ya clausurado (aunque no conocemos a fondo todas las intervenciones y debates del mismo) confirman lo que se temía, todo con mucha hojarasca selvática para encubrir el daño ya premeditado por los promotores, rectores y autores sinodales.

Como ilustración del desvarío del sínodo amazónico han resultado en extremo escandalosas esas anti-ceremonias con fetiches indígenas adorados en ridículas escenas, en los Jardines Vaticanos, con el Papa presente y aquiescente, para estupor de los católicos conscientes y diversión de los espectadores de toda laya que se tragan con frivolidad lo que leen y ven en los medios. Ya sabemos que el vulgo mira, oye y olvida pronto, como ventolera que arrastra polvo y se va con el mismo polvo que venteó. Pero tocante al efecto que todo eso causa en la Iglesia, sabemos también que el daño es real, muy grave, por cuanto afecta al Credo y su presentación ante el mundo, como una perversa anti-figura de la propaganda fidei, ahora vuelta una especie de seminatio errorum con – y eso es lo grave – cobertura católico-romana de alto nivel, del más alto nivel.

Al respecto, pienso y concluyo muchas cosas, con un juicio tristemente resentido por tener que reflexionar sobre tales hechos, tan lejanos de la recta fe, la piedad y la Doctrina Católica Apostólica que se nos ha transmitido y que vemos como se descompone por la acción insidiosa de quienes deberían ser los garantes de la doctrina y que se desvelan en el susodicho sínodo como agentes de la confusión doctrinal más lesiva.




Cada vez que veía las imágenes de los extravagantes rituales vaticanos con los idolillos amazónicos, recordaba esa escena de la película 'La Misión', de Roland Joffe que he insertado en yutube. La ficción del film imagina en una muy lograda secuencia el encuentro primero del misionero jesuíta (padre Gabriel, interpretado por Jeremy Irons) con los indígenas, en un riachuelo, en mitad de la selva, con el sacerdote inerme sentado sobre una piedra, tocando con un oboe una melodía que se integra en la belleza de la naturaleza incontaminada de la selva y que capta, a pesar de ser extraña para ellos, la atención y la emoción de los indios, que cambian su recelo aprensivo y agresivo por una amable recepción, que se continua luego con la propia misión que desarrolla la película. El misionero ni duda de la bondad de su presencia entre los indígenas ni de su intención misionera, ni de la suficiencia de sus medios ni de los resultados futuros, obras y frutos, de su acción sacerdotal y también cultural. ¿Y por qué? Porque tiene fe: Cree en Dios, cree en Cristo Redentor, cree en su sacerdocio, cree en su misión, cree en la eficacia de los Sacramentos que va a celebrar y cree en la vida sobrenatural y eterna que va a iniciar confiriendo la gracia de Dios.

La escena, inspirada en relatos reales de misioneros de entonces, tuvo que repetirse muchas veces, por el estilo, con Francisco Javier o José de Anchieta o Francisco Solano o Junípero Serra como protagonistas, con los mismos escasos pero firmísimos medios espirituales y personales que describe la escena de 'La Misión', salvando la variabilidad de escenarios concretos, fechas y referencias de cada misionero y de cada misión. Pero, en suma, coincidentes con la escena de la película.

A aquellos santos misioneros no se les ocurría admirar la idolatría indígena ni adorar fetiches pre-colombinos, por ancestrales que fueran. Su atención se centraba en evangelizar, explicitando aquel lema que alentó tantas vocaciones misionales: 'Da mihi ánimas, coetera tolle' (Gn 14,21), versículo implícito en el principio 'Salus animarum suprema lex', nuclear en la Teología/Eclesiología.

Porque todo esto ha faltado y/o no se ha manifestado con la necesaria claridad y la sólida intención y convicción desde el principio del sínodo, en su planteamiento y desarrollo, ni en el instrumentum laboris ni en el aula sinodal, por todo eso, las pachamamas y sus rituales han sido la elocuente imagen del malhadado sínodo amazónico. Faltaba fe, no había fe, no tenían fe ni en el mensaje, ni en los medios, ni en el fin: Ni en Cristo Redentor, ni en su Evangelio, ni en su Gracia.

P.s. De la exhortación y demás documentos pendientes, no esperamos más ni mejor; por desgracia, Franciscus y su camarilla pueden rubricar y publicar un auténtico instrumentum destructionis.

Oremus!


+T.

jueves, 24 de octubre de 2019

PAX


…Y el alma tranquila: ¡Dios ha de vencer !!!

...Pero conste a los profanadores et alii que no olvidamos: Tenemos y mantenemos, también, memoria histórica. Y mejor que la de ellos, por cierto.



+T.

miércoles, 9 de octubre de 2019

El más digno


…Aunque he dudado si titular ‘el único digno’: El único digno de toda la prelacía de la Iglesia de España. Y también el más valiente.

Carta del Prior de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos


Don Santiago Cantera está – solo ante el peligro y solo ante los peligrosos – escribiendo con razón y corazón una página de esas que merecen bronce y laureles, como la dignísima tumba que está custodiando con la reverencia que los indignos han disuelto en la corrección política que les mancha y les deshonra a todos, por no haber impedido esta indignidad, que todos saben que es indignidad.


Hasta que termine esta mala hora de la más vergonzosa venganza de los peores, los conscientes tenemos que mantener con oraciones el digno valor de Don Santiago Cantera, por méritos demostrados.



Que el Dios Santo Fuerte le dé su fuerza.

+T.

Vísperas de Santo


Celebrando a Newman, el día de su memoria litúrgica, en las vísperas de su canonización.

Reconozco que preferiría que el canonizador fuera el mismo que le beatificó, pero me resigno, como tantos, y desvío la vista y evito la visión francisquista para centrar y enfocar sólo a Newman en la Gloria de los Santos: Que por su intercesión pasemos pronto de estas sombras francisqueras y amazónicas a la luz de la Roma Inmortal, esa que atrajo a Newman a su esplendor, hoy tan deslucido.

Oración:

Oh Dios que diste al Beato John Henry Newman, sacerdote, la gracia de seguir tu amable luz y hallar la paz en tu Iglesia; concédenos, por su intercesión y ejemplo, que podamos pasar de las sombras y las imágenes a la plenitud de tu verdad.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por lo siglos de los siglos.
Amen.




+T.

martes, 17 de septiembre de 2019

Estigmas de San Francisco



Cuando la Iglesia era católica, con misal y breviario neta e indudablemente católicos, hoy, 17 de Septiembre, recordando y venerando la estigmatización de San Francisco de Asís, rezaba esto:

Dómine Iesu Christe, qui frigescente mundo, ad inflammandum corda nostra tui amoris igne, in carne beatissimi Francisci Passionis tuae sacra Stígmata renovasti: concede propitius, ut eius méritis et précibus crucem iugiter feramus et dignos fructus paenitentiae faciamus: Qui vivis et regnas in saecula saeculorum. Amen.


Ahora, con la paradoja de sufrir in cápite Ecclesiae un Franciscus de catolicismo sumamente resfriado, urge rezar esta preciosa plegaria para que Cristo, que inflamó y marcó con sus Santas Llagas a aquel Francisco, haga lo correspondiente con este otro, para que la Iglesia no se vuelva un témpano de gélida des-catolicidad y perezcan los fieles congelados como impíos modernistas-francisquistas.


Item oremus plus.


+T.

domingo, 4 de agosto de 2019

Orate pro sacerdotibus nostris



Omnipotente y eterno Dios, mira el rostro de tu Divino Hijo y por amor a Él, ten piedad de tus sacerdotes. Recuerda que no son sino débiles y frágiles criaturas, mantén vivo en ellos el fuego de tu amor y guárdalos para que el enemigo no prevalezca contra ellos y en ningún momento se hagan indignos de su santa vocación.

Te ruego por tus sacerdotes fieles y fervorosos, por los que trabajan cerca o en lejanas misiones y por los que te han abandonado.

¡Oh Jesús! te ruego por tus sacerdotes jóvenes y ancianos, por los que están enfermos o agonizantes y por las almas de los que estén en el purgatorio.

¡Oh Jesús! te ruego por el sacerdote que me bautizó, por los sacerdotes que perdonan mis pecados, por aquellos a cuyas misas he asistido y asisto, por los que me instruyeron y aconsejaron, por todos para los que tengo algún motivo de gratitud.

¡Oh Jesús! guárdalos a todos en tu Corazón, concédeles abundantes bendiciones en el tiempo y en la eternidad Amen.

Sagrado Corazón de Jesús, bendice a tus sacerdotes

Sagrado Corazón de Jesús, santifica a tus sacerdotes

Sagrado Corazón de Jesús, reina por tus sacerdotes.

María, madre de los sacerdotes, ruega por ellos.

Danos Señor vocaciones sacerdotales y religiosas.

Amén.
               (Oración de San Juan María Vianney, Santo Cura de Ars, por los sacerdotes)




+T.

martes, 23 de julio de 2019

Canonización de Newman: Timeo danaos et dona ferentes


Un socius fatigarum, católico consciente, me ha enviado el link de un artículo de The Wanderer: ¿Qué hacemos con Newman?

El artículo, interesante y ponderado (como todos los del Wanderer), suscita respuesta y comentario (como habitualmente el Wanderer) que, en este caso, he preferido, tal si fuera una separata, escribir aquí. Porque como un escolio de lo que expone al respecto el Wanderer, lo que en Ex Orbe tememos es que la canonización de Newman sea el caramelito para distraernos de lo que vayan a perpetrar en el Contubernio de la Amazonia, que ocurrirá por las mismas fechas, más o menos, que la programada canonización newmaniana.

Con temor y temblor - somos así - incluso hacemos cálculo (la paranoia campa desatada) y medimos la magnitud del personaje, Newman, con la posibilidad del disparate con Newman como coartada, el conciliábulo amazónico como circunstancia real (corpus delicti) y el Bergoglio Party como agentes de todo ello; considerándolo todo junto, nos resulta una ecuación digna de la página de un grimorio nigromante del más tenebroso nivel, con Newman como señuelo, como cebo del anzuelo, como sombra chinesca en el escenario de algún malvado demiurgo charlatán.

...Y mientras subían a Newman a la gloria del Bernini, todos entusiasmados, emocionados, agradecidos y fervientes, en aquella misma hora, los pérfidos juramentados consumaban la traición, el alevoso crimen eclesial que, en consecuencia, reducía a Newman y su obra a una difuminada sombra decimonónica que el Latrocinio Amazónico disimuló con los fastos de su canonización.

Gente con un concepto de iglesia que repugnaría al maestro oxoniense se afanan en un nuevo episodio descatolizador que hará a la Iglesia Católica más parecida a aquella otra iglesia de sombras de la que Newman muy conscientemente salió, firmemente convencido de que transitaba 'Ex umbris et imaginibus in Veritatem'.

NB. Los autores de Ex Orbe declaran y aclaran que todo lo expuesto en esta entrada es un timor tremendus, una extrasistólica corazonada, un gris barrunto. Nada más.

Oremus ergo!


+T.

viernes, 28 de junio de 2019

¡ Ven, Corazón, y vence !


De Dios estable e inagotable fuente
manso y humilde, paciente, herido
que amando hasta el extremo ha padecido
haciendo entre tierra y Cielo paz y puente.

Refugio y bendición del penitente,
fuerza y sanación de todo herido
del paso vacilante del perdido
norte feliz y sol siempre en oriente.

Si vencidos nos ves, Tú reina y vence
lo que en nuestra batalla no pudimos:
¡Que venga ya tu Reino, que comience

al fin a ser real lo que pedimos
y en tu Corazón se una y entrence
la Vid eterna con nuestros racimos!


+T.

domingo, 3 de febrero de 2019

Jerarquía francisquista: Un ejemplar


Un obispo argentino, nombrado por PP Franciscus, argentinus etiam, que conoce bien su tierra y a su gente, y, entre su clero, a aquellos que le inspiran confianza, los pastores que considera idóneos para la Iglesia.

Pero mejor que verbalmente, expresemosnos con la fuerza de las imágenes. Entren y vean:

Indecente celebración episcopal durante la JMJ de Panamá

El escandaloso reportaje es una muestra. Que hay más, todos lo sabemos. Y más lo lamentamos, heridos y enfermos, debilitados y afligidos por la irreverencia convertida ya en costumbre, en América, y en Europa, y en Asia, África y Oceanía; passim, en el mundo entero. Pues todo el orbe católico gime y se descompone en la crisis de fe más extensa y profunda que jamás se ha conocido. Las fotos del obispo impío, celebrando en la intimidad con su comunidad en la playa, es sólo un síntoma. El catálogo de males de la actualidad eclesial, también. No son causas del mal, sino síntomas, efectos, consecuencias.

Son cosas que pasan y están pasando porque no hay fe. Porque hemos perdido y estamos perdiendo la fe. Desde hace cincuenta años, esa es la trayectoria de la Iglesia.


+T.


lunes, 21 de enero de 2019

Francisco no bendice los corderos


La bendición de los corderos el día de Santa Inés es una de esas antiguas ceremonias papales que han sobrevivido al vandalismo vaticanosecundista. Era una imagen amable que todos los años se repetía: El Papa bendiciendo la pareja de corderitos blancos, con cuya lana se tejen los palios arzobispales que bendecirá el Romano Pontífice en la solemnidad de San Pedro para los nuevos metropolitanos católicos. Así se hacía desde hace siglos. Hasta hoy.

Esta mañana no ha habido bendición papal de los corderos de Santa Inés. En la basílica de Santa Cecilia in Trastévere, donde las monjas benedictinas preparan y adornan los corderitos para la bendición, en una ceremonia que parecía improvisada, un monseñor cualquiera (Mons Marco Frisina, el compositor de música religiosa), en traje de calle (gabardina sobre pantalón, sin ni siquiera una estola, sin ritual, con un folio en las manos (¿habría hisopo, acetre, agua bendita???), tal y como plasma la foto, bendecía los dos corderos colocados en sendas cestas sobre las losas del presbiterio.

Un capítulo más del desprecio francisquista. Todo se estropea. Todo se descuida. Todo se vulgariza. Todo se afea.

Parece como si se estuviera actuando bajo la consigna de pisotear el sagrado solio petrino en todas sus modalidades, de todas formas, sea por comisión, por omisión, por negligencia o por corrupción.

Insignificancias, dirán algunos (los mismos, los suyos, los actores y/o sus admiradores). Yo digo que son significancias, tantas, con y sin palabras, casi a diario. Un lustro, quasi media docena de años ya.

Sunt lacrimae rerum!

El llanto de tantas cosas, por tantas cosas.

En el blog Messa in Latino lo cuentan así (con estrambote):

La benedizione degli agnelli di Sant'Agnese




+T.



sábado, 5 de enero de 2019

Cuando los Reyes


Cuando los Reyes venían de Oriente
y paraban en casa y por el balcón
entraban trayendo, solemnes, silentes,
regalos reales, tesoros de dulce y cartón,
juguetes de niños y gozos de padres,
dulzuras de abuelos, regazos de madres,
madroños de almíbar y anises de sol
como medallitas que suenan al pecho
cuando cantan nanas y se cuentan cuentos
de dormir suave sin miedo y desvelos,
entre embozos blandos de olor a almidón
y humo de alhucema con roce de besos
sobre el borde amable del almohadón.

Cuando aquella noche de infantil ensueño
eran nuestras horas de ansia inocente
culmen del ensayo del ratón y el diente
que durante el año mantenía el empeño
del don que suscita la chispa impaciente
del niño que siempre espera algo más
y sabe que llega, al fin, algún día,
de pronto, sin ruido, la llave que abría
la puerta cerrada del adivinar.

La noche con frío de Enero en la calle
y encajes de escarcha sobre el ventanal
de cristal finito, blondas de visillos
entre dos cortinas de cretona y brillos
de luz estrellada aun de madrugada
ya cercana el alba con su despertar...

Así dejaría - sueño algunas veces -
mis horas sin pena, guardadas, suspensas
en la amanecida feliz de ese día
de inocencia y vida de dichoso hogar.

(A veces me digo y le digo a algunos:
-'¡Los Reyes vendrán!').


+T.

martes, 1 de enero de 2019

Villancico


Tapiza la noche con su terciopelo
azul refulgente bordado en luceros
que alumbran el cielo sobre aquel portal
do yace en pesebre, pobre, humildemente
el recién nacido que es Rey Celestial.

La Virgen, su Madre, recoge en su pecho
todo lo que pasa, precioso Evangelio
que late y palpita en su corazón
cual eco del Verbo, tesoro escondido,
espejo del Santo Misterio de Dios.

Los Ángeles velan al Niño dormido
cantando trisagios al Hijo Eternal,
y con doce estrellas de brillo infinito
nimban a la Virgen que a su vera está.

José el Patriarca sueña con Arcángeles
que de Dios bajaban y a Dios subirán.

¡Gloria a Enmanuel en la altura
y reine en la Tierra su paz!


+T.