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viernes, 8 de agosto de 2014

El problema del Islam es el Islam

 
Cuando leía como un monstruo, cayó en mis manos un libro de Robert Payne titulado 'La Espada del Islam' (en el original inglés 'The Holy Sword', 1959). No empecé la lectura con especial ilusión, pero me devoré el libro en un día, la historia de Mahoma, su religión y sus consecuencias, una narración ágil que iba pasando de un personaje a otro, de un siglo a otro y de una guerra a otra, sin solución de continuidad, guerras con todo el mundo y guerras contra y entre los propios mahometanos, una secuencia de histórica violencia implacable, insaciable. En la historia islámica la paz era contemporánea de la decadencia, porque el estado natural del Islam, desde que fue concebido, era la guerra.

Cuando la Iglesia ha degenerado o decaído, una de las soluciones regeneradoras ha sido siempre - Deo adiuvante - la vuelta a los orígenes, el retorno a las raíces. Ayer mismo, en la oración de la Misa, se recordaba que San Cayetano tuvo la gracia de vivir como los Apóstoles; la imitación de las virtudes apostólicas ha inspirado tantas fundaciones y obras religiosas, como un manantial perenne donde beber y purificarse, así desde los mismos tiempos apostólicos, siendo los Apóstoles los primeros imitadores del Señor, la Vita Christi, cuyos testigos fueron, verbis operibusque. El recurso vale también para las órdenes, congregaciones e institutos religiosos, que vuelven una y otra vez a sus raíces fundacionales para nutrirse con la vida y obra de sus fundadores, modelos perpetuos para quienes después seguirían sus reglas para regirse mejor y ser fieles a la vocación y la misión cristiana, en vida recogida o activa. Volver a las fuentes es el buen camino para avanzar en santidad, una solución acertada cuantas veces se ha resuelto tomar.

¿Y el Islam? ¿Cuenta con ese recurso? Sí, por supuesto. Pero las fuentes del Islam son Mahoma y sus guerras, su manantial destila violencia original. Así, en tiempos de decadencia, el fiel musulmán que busque reconstituirse volviendo a sus fuentes, al poco estará ebrio de violencia, cargado de intenciones guerreras y presto para la acción. La 'yihad' es el Islam y no existe (ni hubiera existido) el Islam sin la 'yihad'. El Islam es la guerra y no hay Islam, no puede haberlo, sin la guerra. En cualquier momento, el musulmán que beba en las fuentes islámicas se trasmutará en un 'muyahidín', un guerrero.

Cierta propaganda pro-islámica desarrollada recientemente en occidente intenta desvirtuar el concepto 'yihad' explicándolo según una interpretación interiorista (lucha personal por vivir la fe coránica) y otra de dimensión social (lucha por la justicia y el bien comunitarios). El intento, sin embargo, choca con la evidencia de la historia misma del Islam, desde sus orígenes al presente, incluyendo la evolución de los estados/naciones de fundamento islamista, regímenes contemporáneos que, lejos de estructurarse establemente según los principios de la cultura política occidental, al fin repiten un binomio irreductible: Sumisión y agresión, interna y externamente, para los propios de dentro y los extraños de fuera.

Excepto en la Turquía de Ataturk (actualmente muy en entredicho), el Coram es el código político primario, la inspiración que articula el estado, la fuente en la que la violencia islamista seguirá catalizando cualquier proyecto político que surja en su medio, incluso aquella efímera y marxistóide R.A.U. de Nasser.

Benedicto XVI puso el dedo en la llaga cuando su célebre (ya olvidado?) discurso en la Universidad de Ratisbona, con la memorable cita del emperador bizantino Manuel IIº Paleólogo:

"...Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba."

Un irenismo iluso - por parte de la Iglesia - que obvie lo evidente, está condenado al fracaso porque los hechos desmentirán cualquier supuesto de armónica concordia, imposible según los auténticos fundamentos del Islam.

Los cientos de miles de cristianos del Irak, perseguidos, hostigados y masacrados por el Islam, son la dolorosa hodierna prueba de que el Islam de hoy es el Islam de siempre, el mismo.

Más que abrazando a imanes o felicitando ramadanes, el Papa debería enfrentar al Islam consigo mismo, exigiéndole una conversión que incluya la renuncia a sus raíces en cuanto supongan la institucionalización de la violencia. Eso que pareció iniciar con tanto escándalo Benedicto XVI en Ratisbona.

Ayer publicaban en Rorate Coeli un artículo que preguntaba si la razón del problema islámico no sería el no haber confrontado una ilustración y unos cambios revolucionarios como los que tuvo que afrontar la Iglesia del siglo XIX.

Aun considerando esos seis siglos que distancian la Era Cristiana de la hégira mahometana, salvando fáciles historicismos, el debate sobre el Islam es engañoso, equívoco, si no concluye que el problema del Islam es el Islam.

Ese sería el punto justo de partida para cualquier examen, reflexión o replanteamiento.


n.b. Para neocones pijo-católicos desnortados: Lo de los crímenes de guerra de Israel en Gaza son un problema que carga de intrínsecas razones al ya de por sí razonamiento violento del Islam; más pólvora en el cañón, si me explico (y los tercos me entienden (o quieren entender)).


+T.

miércoles, 30 de julio de 2014

Urgentemente: Lo de Gaza merece un 'J'Accuse...!'


No soy Zolá, ni me parezco. Pero el caso de Gaza merece un neo-Zóla, de más envergadura, más potente, con voz más intensa y extensa, capaz de escandalizar y movilizar, de espabilar conciencias narcotizadas.

De las víctimas de Gaza, me conmueven especialmente los viejos. Es doloroso imaginar hombres y mujeres que llevan toda su vida hacinados en el ghetto de Gaza, gente que era joven en el año 47, cuando la usurpación israelí, y que han envejecido en el campo de concentración de Gaza, decepcionados y desilusionados con cada golpe de la fatigosa realidad de ser prisioneros en su tierra, de tener fronteras de muerte con su país, al que no pueden entrar, donde no pueden vivir ni morir porque han invadido su suelo y les han rapiñado justicia y derechos. A estas alturas, Gaza es un reducto de miserables bombardeados. Miserables rabiosos, porque conservan, aunque aplastados, la dignidad de la rebeldía. Es lo que les queda. Y sufren porque no renuncian a vivir. La felicidad del perverso Israel sería la desaparición de los miserables de Gaza; ya hasta se atreven a decirlo.

Israel se ha creado durante estos lustros una coraza inmoral en la que no penetran sentimientos que no sean los del propio Israel. Implacables con los palestinos, se derriten en dramáticas escenas de auto-compasión cuando es un israelí el que sufre. El estado de Israel se ha vuelto un organismo enfermo con híper-sensibilidad consigo mismo y dureza fría y letal para los enemigos que el propio Israel se ha creado.

Los culpables de la trágica situación son el injustificable estado de Israel y los implicadísimos EEUU, la nación de la propaganda democrática y los crímenes de guerra, todo en uno. Inglaterra, por referencias y prolegómenos, también. Europa, espectadora muda, se inculpa por omisión.

El Papa del 'hagamos lío' hubiera armado un gran lío denunciando el crimen incesante de Israel contra Gaza. Pero PP Franciscus tiene extrañas querencias por Sión y sus rabinos, afectos que le impiden liarse en este clamoroso enredo que estrangula dia a día, hora a hora, minuto a minuto a una nación sin tierra, a un pueblo con su patria invadida por sus verdugos.

¿Quién será, quién se atreverá, quién clamará el urgente y justo 'J'Accuse...!!!' ???


+T.

martes, 27 de mayo de 2014

Exceso de política, déficit de espiritualidad

 
La Historia de la Iglesia tiene registrados en su larga crónica muchos momentos políticos protagonizados con más o menos acierto (político) por algunos Papas de perfil más político que sacerdotal. No niego la oportunidad, incluso la necesidad, de algunos momentos, circunstancias, coyunturas políticas que reclamaban un trato político. Pero sí afirmo que los grandes capítulos de la Historia de la Iglesia no se escribieron con vis política, sino que fueron consecuencia de grandes Papas de gran impronta sacerdotal.

Que el Papa se supiera/sintiera garante de la concordia entre naciones y príncipes cuando la sociedad se definía, propiamente, como Cristiandad, era algo que entraba dentro de la lógica ministerial de quien era reconocido no sólo como cabeza de la Iglesia, sino también como el supremo legislador y juez de todo y de todos.

El tercer Papa del globalizado siglo XXI mantiene la vocación de ser para el mundo un agente de la paz necesaria. Su predecesor Juan Pablo II dio la impresión de estar firmemente persuadido de ser/haber sido el hombre providencial de su momento histórico. Desde los prolegómenos de la Iª Guerra Mundial, el Papado desarrolló profundamente esa conciencia, característica de la Iglesia del siglo XX que se fue confirmando con cada uno de los Pontífices, todos, hasta la actualidad, grandes promotores y ministros de la paz internacional, con doctrina, signos, iniciativas e intervenciones.

Aunque no sea ese el ministerio petrino fundamental. La vocación papal es, esencialmente, de fe: Confirmar en la fe a los hermanos. Sin olvidar que el apacentar a la grey de Cristo es mantener vivo y equilibrado el principio lex orandi, lex credendi, alma de lo esencial eclesial.

Yo hubiera gozado más de un Francisco celebrando y orando, predicando y bendiciendo, evangelizando y consagrando que con el Francisco político en Jordania, entre los palestinos (menos expresivamente) y con los israelíes (con excesivos signos de complicidad).

Los Santos Lugares no son lugar de política, sino un enclave real de la más auténtica espiritualidad. Por Cristo. Per Ipsum, et cum Ipso et in Ipso.

Todo eso, se ha visto poco, demasiado poco.

Y mucho todo lo demás.

Por lo demás, Deo gratias que la peregrinación papal concluyó bien. Bien en estilo francisquista, quiero decir (con otro episodio de elocuencia en vuelo).

Es decir.


+T.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Dos Papas sobre el problema de Sión

Cuando hace unos días recibió PP Franciscus en audiencia a Benjamín Netanyahu, recordé otra audiencia papal, supongo que por cierta conexión, en paralelo antitético, de una y otra escena. Me refiero a cuando Theodor Herzl procuró un encuentro con Pio X, con intención de que el Papa Sarto apoyara o recomendara su gran proyecto.

La reseña de aquel histórico encuentro la hace el propio Herzl, no me aclaro si en una especie de diario o en una carta a un amigo suyo italiano. Cuando guardé el texto (no recuerdo en qué página lo leí, hace ya varios años) anoté también que apareció publicado por vez primera en 1956, en un libro titulado "La Terre Retrouvée". Tengo sobre lo mismo otra referencia, un artículo en italiano firmado por Tullia Catalan, en un monográfico elaborado en la Universidad de Bolonia, "Dossier - Antisemitismo e Chiesa cattolica in Italia (XIX-XX sec.)". El artículo de T. Catalán, donde aparece un fragmento de la conversación entre Pio X y Th. Herzl, versa sobre el eco del sionismo en la prensa italiana de principios del siglo XX; la cita figura en el epígrafe "-1904 a 1917: dalla visita di Herzl alla svolta della dichiarazione Balfour" (leer aquí)

El texto donde se cuenta la audiencia es, como he dicho, del mismo Theodor Herzl. Supongo que no existe ninguna otra fuente, salvo si hubiera alguna documentación al respecto en los archivos de la Santa Sede, que tampoco me consta. Herlz narra en primera persona, citando a San Pio X de memoria, describiéndole con poca empatía, despectivamente, con una carga evidente de prejuicios que, a tenor de la conversación habida (si fue tal y como él refiere), vería confirmados. Así y todo, al dar cuenta de su breve parlamento parece exponer con bastante credibilidad lo que dijo el Papa (o, por lo menos, su argumento principal), reconociendo, incluso, la impresión de 'grandeza' que supo percibir en algún momento de aquella audiencia. Esto es lo que escribió Herzl:

Ayer fui recibido por el Papa Pío X. Me recibió de pie y tendió la mano que no besé. Se sentó en un sillón, especie de trono para “los asuntos menores” y me invitó a sentarme cerca de él. El Papa es un sacerdote lugareño, más bien rudo, para quien el Cristianismo permanece como una cosa viviente, aún en el Vaticano. Le expuse mi demanda en pocas palabras. Pero, tal vez enojado porque no le había besado la mano, me contestó de modo demasiado brusco:

— No podemos favorecer vuestro movimiento. No podemos impedir a los judíos ir a Jerusalén, pero no podemos jamás favorecerlo. La tierra de Jerusalén si no ha sido sagrada, ha sido santificada por la vida de Jesucristo. Como jefe de la Iglesia no puedo daros otra contestación. Los judíos no han reconocido a Nuestro Señor. Nosotros no podemos reconocer al pueblo judío.

De modo que el antiguo conflicto entre Roma y Jerusalem, personificado por mi interlocutor y por mí, revivía en nosotros. Al principio traté de mostrarme conciliador. Le expuse mi pequeño discurso sobre la extraterritorialidad. Esto no pareció impresionarlo. “Gerusalemme”, dijo, no debía a ningún precio, caer en manos de los judíos.

— Y sobre el estatuto actual, ¿qué pensais vos, Santidad?

— Lo sé; es lamentable ver a los turcos en posesión de nuestros lugares Santos. Pero debemos resignarnos. En cuanto a favorecer el deseo de los judíos a establecerse allí, nos es imposible.

Le repliqué que nosotros fundábamos nuestro movimiento en el sufrimiento de los judíos, y queríamos dejar al margen todas las incidencias religiosas.

— Bien, pero Nos, en cuanto Jefe de la Iglesia Católica, no podemos adoptar la misma actitud. Se produciría una de las dos cosas siguientes: o bien los judíos conservarán su antigua Fe y continuarán esperando al Mesías, que nosotros los cristianos creemos que ya ha venido sobre la tierra, y en este caso ellos niegan la divinidad de Cristo y no los podemos ayudar, o bien irán a Palestina sin profesar ninguna religión, en cuyo caso nada tenemos que hacer con ellos. La fe judía ha sido el fundamento de la nuestra, pero ha sido superada por las enseñanzas de Cristo y no podemos admitir que hoy día tenga alguna validez. Los judíos que debían haber sido los primeros en reconocer a Jesucristo, no lo han hecho hasta hoy.

Yo tenía a flor de labio la observación: “Esto ocurre en todas las familias; nadie cree en sus parientes próximos”; pero de hecho contesté: “El terror y la persecución no eran ciertamente los mejores medios para convertir a los judíos”.

Su réplica tuvo, en su simplicidad, un elemento de grandeza:

— Nuestro Señor vino al mundo sin poder. Era póvero. Vino in pace. No persiguió a nadie. Fue abbandonato aún por sus apóstoles. No fue hasta más tarde que alcanzó su verdadera estatura. La Iglesia empleó tres siglos en evolucionar. Los judíos tuvieron, por consiguiente, todo el tiempo necesario para aceptar la divinidad de Cristo sin presión y sin violencias. Pero eligieron no hacerlo y no lo han hecho hasta hoy.

— Pero los judíos pasan pruebas terribles. No sé si Vuestra Santidad conoce todo el horror de su tragedia. Tenemos necesidad de una tierra para esos errantes.

— ¿Debe ser Gerusalemme?

— Nosotros no pedimos Jerusalem sino Palestina, la tierra secular.

— Nos no podemos declararnos a favor de ese proyecto.


La audiencia de Pio X a Theodor Herzl tuvo lugar el 26 de Enero de 1904, hace poco más de un siglo. Comparando las circunstancias de la reciente audiencia de PP Franciscus al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, es evidente que el tono ha cambiado. A este respecto, la declaración Nostra Aetate marcó un hito, con su antes y su después. En el post-concilio ha destacado la constante buena voluntad manifestada por los últimos Papas, especialmente sensibles, por razones muy personales, a toda la temática judeo-israelí. Juan Pablo II y Benedicto de XVI, siendo uno polaco y otro alemán, fueron marcados en su juventud por el trauma de la IIª Guerra Mundial y la represión/persecución antisemita desencadenada por la Alemania de Hitler. Con una relación menos directa, es también evidente la proclividad, muy manifiesta, del antes Arzobispo Cardenal de Buenos Aires, hoy PP Franciscus.



A pesar de los nuevos vientos, las palabras que Herzl pone en boca de Pio X son netamente católicas, razonadas y razonablemente católicas, ni despiadadas ni insensibles, sino simplemente realistas e históricamente responsables. Imagino que de haber sabido el Papa Sarto que la erección del estado de Israel causaría una perenne crisis internacional además de ser un injusto atentado contra los derechos de la población/nación palestina, sus palabras habrían sido más graves, de un tono más severo.

Nuestra actualidad, sin embargo, se describe según la cordialidad de la audiencia papal al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, uno de los más agresivos agentes del sionismo que problematiza violentamente el Oriente Medio desde mediados del pasado siglo. Me pregunto si bajo tales circunstancias un personaje así merece ese trato.

La dictadura del diálogo impone injustas benevolencias.

Quien lea esto y piense que el que lo escribe es anti-sionista, se equivoca. Mis afectos por Israel y los judíos son muy serios. Pero también mantengo firme la opinión de que el actual estado israelí es quasi un crimen institucionalizado, una injusticia hecha nación contra todo derecho.

A los que hoy llevan esa bandera habría que hablarles como Pio X habló a Herzl: Como un Papa. Entre otras razones porque, aunque las circunstancias han cambiado, la Iglesia no, sigue siendo eadem, la misma que habló por boca de Pio X.

O, al menos, eso es lo que suponemos quienes nos reconocemos, conscientemente, católicos.

Si los hechos, si lo que está pasando, contradice nuestra suposición, conste también que no somos nosotros los extraviados. Conste.

Cuando parece darse la impresión del desconcierto, sea en las formas, sea en los actos, reconocerse uno mismo es esencial. Y no nos definimos por oposición a nadie ni por favor de ninguno, sino por identidad con lo que somos.

Mientras más, mejor.


+T.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Lo confuso confunde y crea confusión


La víspera de ayuno francisquista por la paz en Siria, el Oriente y en todo el mundo, dicen que casi todo el mundo va a ayunar con PP Franciscus. No sé. Lo dudo. Al final ayunarán (ayunaremos) los católicos devotos que todavía creen (creemos) en el ayuno y la obediencia al Papa.

Pero en el mundo exterior y en nuestras propias periferias (católico-romanas, me refiero) cunde la confusión del qué, el cómo y el porqué. Una tendencia moral que, desde hace 50 años, no ha hecho más que aumentar.

Así, por ejemplo, el ayuno francisquista pro pace se entiende en los medios como un 'gesto cívico' con un cierto estrambote cristiano:

Al gesto cívico en favor de causas justas se le añade un aspecto espiritual: el arrepentimiento y la plegaria

La cita es católico-esperpéntica en sumo grado:

"Ayunar es un encomiable gesto cívico en favor de causas justas, al que los creyentes añaden –sin complejo de superioridad pero tampoco de inferioridad- un aspecto espiritual: el arrepentimiento y la plegaria."

Y así estamos. Y con eso andamos. Y con estos bueyes aramos.

Si - como se ha anunciado - en la vigilia de oración in ieiunio comparecen el Muftí de Siria, algún rabino despistado y un par de budistas vagabundos, podrá suceder que la plegaria pro pace sea también tan confusa y confundente como ya lo es el ayuno.

Estas cosas pasan cuando se promiscua en y con cosas muy delicadas, que, si se mezclan, ven mermadas y volatilizadas sus esencias sobrenaturales.

Espero que se me entienda.

Y aclaro para los perplejos católicos irracionales que a veces pasan por ExOrbe que en mi casa se ayunará. No como el Viernes Santo, no; pero algún ayuno se hará.

Ya dije el otro día que si el Papa convoca, es algo muy serio...aunque sea muy confuso.


+T.

martes, 27 de agosto de 2013

A punto de estallar

 
Aunque los foros francisquistas mantengan el aplauso y el entusiasmo perpetuum mobile, las pocas y tímidas palabras de PP Franciscus sobre el pandemónium islámico en Egipto y Siria son escandalosamente decepcionantes. Será que, prudentemente, no quiere meter palo en candela, pero ese fuego está costando la supervivencia de las comunidades cristianas de Egipto y Siria. Pedir oraciones y reclamar el diálogo es poco cuando el conflicto ya no es conflicto sino flagrante tragedia, a punto de convertirse en guerra internacional si se cumplen las amenazas de los USA contra Siria.

Sobre el caso sirio, con otro tono que el de Francisco, el Patriarcado de Moscú dice otras cosas:

"...Otra vez, como en el caso de Irak, los EEUU se comportan como justicieros internacionales (...)De forma absolutamente unilateral, sin ningún aval de la ONU, quieren decidir el destino de un país con millones de habitantes (...) Otra vez millares de víctimas serán sacrificadas sobre el altar de una imaginaria democracia (...) los cristianos, de cuya suerte nadie se preocupa, corren el riesgo de convertirse en rehenes de la situación y ser las víctimas de las fuerzas radicales extremistas, que con la ayuda de los Estados Unidos llegarán al poder (...) La comunidad internacional debe hacer todo lo posible para evitar que los acontecimientos puedan llegar a eso"

Quien habla es el metropolita Hilarión Alfeyev, como jefe del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú (ver noticia en VaticanInsider y en Asia News).

Sin duda, la diplomacia vaticana sigue de cerca la situación. La prevista audiencia del Papa al rey Abdallah de Jordania (si los acontecimientos no se precipitan) debe entenderse en relación con el conflicto de Siria y su peligrosa internacionalización. Es otra forma de enfrentarse a los hechos. Pero cuando las amenazas están a punto de perpetrarse, una palabra del Papa, firme y contundente, sería todo un signo. Pedir paz cuando ya haya guerra es muy distinto de clamar justicia internacional y contención de agresiones ahora, cuando es el momento crítico.

La política de los EEUU en Oriente Medio es un crimen de lesa globalidad. El Patriarcado de Moscú se nos ha adelantado en decirlo. Algunos dirán que por la boca del metropolita Hilarión Alfeyev hablan los rusos, la Jerarquía rusa supeditada al régimen de Putin y sus intereses, sería pacato no reconocerlo, pero también sería necio el condenarlo, porque la verdad es tal cual, dígala Agamenón o su porquero, y, en este caso, Hilarión de Volokolamsk dice lo que todo el mundo (honrado) piensa.

De todas formas ¿acaso es el Vaticano cliente de los USA para que se imponga la prudencia timorata que mide palabras por no irritar a Obama y su nación? Yo mismo, que pregunto, no sabría responder a la cuestión.

Cuando alguna vez me recuerdan lo peligrosa que fue la URSS para la Iglesia y la fe, suelo responder que más daño han causado a la Iglesia y a la fe los EEUU, ayer, hoy y, previsiblemente, mañana también.

La coyuntura es extrema. Oriente Medio parece un laberinto de conflictos, odio y violencia, con el demencial estado de Israel en el centro, como una espina sensible siempre hiriente (o un detonante siempre activo). La situación creada en la post-primavera árabe vuelve a hacer del Mediterráneo el centro neurálgico del mundo

La ira del mundo islámico contra Occidente crece. El Papa pide diálogo. ¿Pero cómo dialogar con quién no razona?

De los artículos leídos estos últimos días, dos me han interesado especialmente: El de Sandro Magister retomando el ya polémico discurso de Benedicto XVI en Ratisbona, y otro de Jon Juaristi titulado 'Revueltas', muy inteligentes ambos.

Mientras aguardamos (pesimistas) el desenlace, oremus cum Papa Francisco, a ver si la Providencia del Altísimo propicia una salida mejor que la de la implicación criminal de las 'democracias occidentales' en el avispero islámico.

Sinceramente, me gustaría oír que PP Franciscus dijera algo como lo de Alfeyev. Si no con la sabiduría de su predecesor, Benedictus, al menos con ese estilo suyo que tantos entusiasmos suscita.


+T.

miércoles, 17 de julio de 2013

¿Qué dice Randjith?




Hace unos días ápareció en los blogs católicos este vídeo en el que el Cardenal Malcolm Randjith hace una breve crítica sobre la actualidad litúrgica. En sustancia, se refiere a lo que se ha perdido y se debe recuperar, todo aquello que la liturgia tradicional ha conservado pero no se ha sabido plasmar, no se percibe, en las celebraciones según la forma ordinaria de la liturgia católico-romana impuesta a raíz de la reforma post-conciliar. Estamos de acuerdo con la crítica del Emmº Randjith y compartimos sus apreciaciones.

Pero en el minuto 1'53 del vídeo afirma otras cosas, bastante extrañas. Transcribo los subtítulos:
"En todas estas religiones orientales muchas cosas se sienten debido al aura de misticismo y meditación de varios tipos de acciones exóticas. Se trata de un lenguaje que habla al corazón, y al cual la iglesia Católica no puede renunciar. En la forma extraordinaria de la liturgia lo hemos conservado; hemos protegido esos símbolos y este lenguaje místico que habla a nuestro corazón más que en el Novus Ordo. Así que tenemos que mejorar el Novus Ordo, necesitamos reforzarlo si queremos que nuestros esfuerzos evangélicos surtan efecto."

Las imágenes que acompañan a estas palabras del cardenal son también desconcertantes: Unos budistas tibetanos accionando 'molinillos de oración', un sacerdote (?) confucionista (?) o shintoísta (?) con un clavel asomando bajo el gorro y el entrecejo marcado con una pasta roja (sangre?). Suponer que - aunque sea remotamente - sean equiparables o puedan ponerse en relación de semejanza esas religiones paganas y sus cultos con la Liturgia Católica, resulta algo sumamente inquietante, sobre todo en alguien como el cardenal M. Randjith.

Acaso, en un lapsus, por la ocasión de la entrevista, recurriendo a una sorprendente forma de captatio benevolentiae, Randjith toma argumentos de la fenomenología religiosa o de la temática de las 'religiones comparadas' y hace esa alusión. Aunque lo estimo injustificable, pudiera ser esta la explicación de esas palabras del Cardenal cingalés (cuya impresión sigue siendo desconcertante).

Un poco antes, refiriéndose a la 'mística' de los ritos litúrgicos de las iglesias ortodoxas orientales, valora la interpretación de cantos, el uso específico de una 'lengua litúrgica', la utilización del incienso etc. Comprendo lo que quiere decir, pero hay que subrayar ante este tipo de apreciaciones (muy comunes entre los católicos defraudados por el minimalismo y la descomposición de la liturgia católica postconciliar) que el valor de un rito o un acto litúrgico eclesial no estriba en la forma de sus pormenores ceremoniales, sino en la entidad del propio rito. Lo grave de la crisis litúrgica del catolicismo post-vaticano 2º no es la desaparición del antiguo ceremonial marcado por las rúbricas, sino el deliberado abandono de la liturgia que había conformado hasta entonces la vida espiritual de la Iglesia Católica. Aquellos ritos despreciados y sustituidos por los del Novus Ordo, no tenían/tienen valor por sus ceremonias, por los paramentos que usaban, ni por el latín en que se rezaban, sino porque eran/son la expresión formal de la fe que realizaba/realiza los Sacramentos, misterios de salvación, con unas formas que traslucen el dogma, la doctrina, la fe, el ser de la misma Iglesia que los celebraba/celebra y que ha recibido aquel rito, aquella liturgia como una tradición preciosa, vinculada esencialmente, sin interrupción, a su historia y a sus orígenes apostólicos. Es lo mismo que expresa San Pablo en la Iª Cor cuando enfatiza con emoción, solemnemente "...Yo he recibido una tradición que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido".

Lo 'oriental', per se,  no tiene valor espiritual, ni cristiano. Tampoco el incienso es por sí merecedor de más aprecio que el que se le tenga a cualquier perfume. Ni siquiera el patrimonio artístico vinculado al culto antiguo, por valioso o meritorio que sea, tampoco vale por sí: El valor de todo lo que usa la liturgia cristiana depende del ser de la misma liturgia que es actualización del Misterio de Cristo, el ser medio efectivo de la Gracia santificante, esto es lo que da valor a lo accesorio que es mero elemento auxiliar, simple instrumento.

Con un Stradivarius se puede interpretar la Chacona de Bach o tocar una cacofonía compuesta por un pseudo-músico de vanguardia. Ciertamente, una música superior merece un instrumento superior, pero la esencia es la partitura, la música, no el instrumento.

El problema de la crisis litúrgica del post-concilio es esencial, no sólo, ni principalmente, formal o material. Desde una esencia devaluada se ha llegado a una formas degeneradas; este es el meollo del caso.

Dice Randjith que 'tenemos que mejorar el Novus Ordo'. No sé por qué no se atreve a decir que se debe corregir, suprimiendo muchas cosas y recuperando otras, que es lo que se debería, lisa y llanamente, decir. Pero no lo dice, quizá porque sus circunstancias no se lo permiten (o el no se lo quiere permitir, por las circunstacias). Subraya que "...hemos reducido (la liturgia) a una serie de acciones. La acción, sin embargo, no es lo más importante. Lo más importante es el ser."

Hay que profesar lo esencial, insistir en el Credo para restaurar lo arruinado y regenerar lo pervertido.  La clave de todo es la fidelidad a la tradición que expresa la fe recibida; la sentencia 'lex orandi lex credendi' es la clave, no 'lo oriental', entre otras razones porque también el Oriente está afectado de los mismos males que el Occidente (aunque lo disimulen con incienso).



+T.

miércoles, 18 de julio de 2012

Un amado hermano mayor, hijo de Sión, actuando con sensibilidad interreligiosa


A veces, entre la hojarasca confundente, asoma el leño puro y duro de la realidad. Como en este caso: Congresista israelí rompe y tira a la basura un ejemplar del Nuevo Testamento ;

aquí otra versión de la misma noticia

Confieso que eso mismo es lo que hago yo cuando me encuentro propaganda indeseable de sectas nocivas. Pero yo no soy diputado, ni alardeo en público de mi repugnancia, ni lo grabo en vídeo, ni me hago fotos interim. Tampoco soy un ocupante político-militar de un estado privado de sus derechos fundamentales por la opresión directa e indirecta de otro estado que profesa el insostenible credo político del exclusivismo mono-nacionalista, ocurriendo todo esto en el enclave geo-estratégico más sensiblemente peligroso del área Mediterráneo-Próximo Oriente.

Mientras rompía furibundo el Nuevo Testamento, el feroz indignado de kipá y gesto duro se ha acordado - un brote de memoria histórica made in Sion - de nuestra Santa Inquisición, curioso recuerdo, si de violencia y represión se trata, viviendo, como vive, entre el Líbano martirizado y la Gaza híper-atormentada. Cualquiera de los dos sangrantes escenarios le hubieran podido servir de ejemplo ilustrado si hubiera querido denunciar la actualidad de la sangre-dolor-lágrimas motivados por el odio y el fanatismo de hoy mismo, sin tener que recurrir a una historia de hace cinco siglos.

Pero lo más chocante es que el odio del energúmeno se ensañe contra el Nuevo Testamento, que son 4 Santos Evangelios más 23 Libros Santos que revelan el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús. En estos Santos Textos, los más sagrados de la Biblia, los más venerables del mundo, la Víctima es el Hijo de Dios, y luego los perseguidos por su causa. Recurriendo a una paradójica acusación/confusión, el que se reconoce implícitamente como sucesor de los victimarios, abomina contra el Libro Sagrado por ser lo que es, el documento fundamental del Credo cristiano.

Si a los incautos propagandistas bíblicos (no-católicos) que han mandado a los diputados israelíes los ejemplares del NT habría que recordarles la cita de Mt 7,6 , a los entusiastas que sueñan con la Nostra Aetate debajo de la almohada habría que aggiornarles la prospección de los signos de los tiempos con estos sólidos incidentes que son pedradas de dura actualidad.

Mi respeto y admiración por la Santa Inquisición histórica no me lleva al delirio desatinado de pretender recuperarla para el siglo XXI. Por eso me extraña verla recordada por un vengador radicalizado que trasluce maneras de potro y hoguera.


Me dan miedo estas páginas de actualidad protagonizadas por imanes y rabinos de colmillo retorcido y lengua de metralleta, unos y otros, a cual más encanallados en la intención y la (temible) acción. Me dan horror.

Y me causa tristeza que el NT se vea como enemigo y sea odiado. Seguro que el rabioso Ben Ari no lo ha leído nunca (y si hubiera leído algo me preguntaría qué leyó y qué habría mal-entendido).

Por su parte, cada vez que sale a relucir uno de estos episodios de amarga realidad sin costra de azúcar, me admiro del entusiasmo iluminado de los Padres Conciliares que se decían atentos y abiertos al mundo.

No sé qué mundo verían, pero el mundo al que dirigían sus declaraciones y proclamas dudo que fuera el mundo real-real, el que habitan Ben Ari y todos los de su especie que en el mundo son (desde La Meca a Estambul, desde Nepal a Saigón, desde el Ártico al Antártico, el hemisterio boreal y el austral, quiero decir).

+T.

miércoles, 11 de abril de 2012

Silencio avisen o amenacen miedo


No le tengo gusto a Günter Grass, apenas recuerdo algo de El Tambor de Hojalata y algún hojeo de El Rodaballo. Pero simpatizo con él desde hace unos días, por el anatema que le han echado los israelíes.

Lo han dicho guardando cierta corrección política, en términos de rancia diplomacia: Günter Grass declarado persona non grata, pero en realidad es una actualización del terrible 'herem' (Lv 27,29) aquella tremenda institución del Levítico que consagraba al exterminio a todo ser viviente.

Como habrán comentado otros, supongo (no he leído más que algunos articuletes, pocos), la maldición israelí equivale a la condena que el ayatolá Jomeini lanzó contra Salman Rushdie, que asoma tímidamente la cabeza, de vez en cuando, porque sabe que desde la sentencia del ayatolá tiene garantizada una 'muerte islámica'. A Rushdie le cayó encima el odio mahometano por una novela, a Günter Grass por un poema.

"Was gesagt werden muss" ( aquí en español )

El poema es una especie de catarsis que un alemán comprenderá mejor que nadie, porque no se entiende suficientemente si no se advierte que es el sentimiento desbordado de una inculpación histórica que se desata una mordaza impuesta (¿por todos? ¿por algunos? ¿por quasi-todos?) rebelándose contra una autocensura nacional-sicológica y clamando contra lo que todos entienden que es uno de los mayores peligros activos para la paz internacional. Eso es, resumiendo, el poema de G. Grass.

Con Iraq arruinado por la canallesca intervención de los USA de Bush, con todas las repúblicas islámicas del Mediterráneo y el Oriente Medio revolucionadas por una 'primavera árabe' que no se sabe en qué parará, con Siria al borde de la 'iraquización' y el Irán con la susceptibilidad de los ayatolás siempre hipertensa, el belicismo del estado de Israel es una bomba en forma de balón en mitad de un estadio de fútbol.

Apuntar la escopeta contra un señor premio nóbel de 84 años que escribe un poema diciendo lo mismo que piensa cualquiera medianamente consciente, define desfavorablemente, pero muy descriptivamente, a los dirigentes del estado de Israel.

¿Todo el mundo odia a Israel? Esa es la conclusión, afirmativa, que sacan los israelíes, en casos como este. Ignoro si se plantean también la cuestion y se preguntan, congruentemente: ¿Israel odia a todo el mundo?

Lo que me parece evidente, y comparto con Günter Grass, es que Israel teme a todo el mundo, y todo el mundo teme a Israel.

+T.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Agentes neocatecumenales amenazan a los coptos con nuevangelización


Se trata de un cura de trentipico años, italiano y neocatecumenal, con la lengua suelta, la cultura baja, la fe confusa y la intención cargada con dinamita demoledora post-conciliar. Dice unas cosas que desfavorecen mucho a su movimiento neocatecumenal (digo 'movimiento' sabiendo que les disgusta que se les llame 'movimiento'). El cura inculto, imprudente, indiscreto y lenguaraz merecería, por lo menos, prisión preventiva en régimen de destierro definitivo del Oriente Medio y Egipto. De por vida.

El cura-kiko se llama Don Orazio. La entrevista original, publicada en Zenit-italiano, aquí. (Transcribo la entrevista del mentecato Don Orazio en ocre y comento en tipo-blog normal):

- Don Orazio: Provengo del Camino Neocatecumenal, por medio del cual sentí la llamada a redescubrir las riquezas de mi bautismo a través de un itinerario de fe en una comunidad. Durante este transcurso descubrí la vocación al sacerdocio y entré en le seminario Redemptoris Mater de Beirut, en el Líbano. El seminario diocesano, inter-ritual, forma presbíteros para la nueva evangelización, con vocaciones destinadas a servir a las iglesia orientales. Me han incardinado en la iglesia copta de Egipto, y llevo tres años en una parroquia de El Cairo.

La descripción sumaria de su llegada a las comunidades de Kiko parece una respuesta de catecismo-neocatecumenal, como una especie de prospecto, una fórmula acuñada para ser usada, muy característica de ciertos ambientes y sus proselitismos de serie. Lo que cuenta  de los seminarios Redemptoris Mater es lo que sabemos y tememos y nos preocupa: Seminarios fáciles, promíscuos ritualmente, donde todo se mezcla sin distinción y se reduce luego a las categorías-tipo del movimiento neocatecumenal. Esto - me decía hace poco un amigo, preocupado - deberían saberlo los obispos. Lo grave - le decía yo - es que sí lo saben y no sólo no intervienen y corrigen (o prohíben) sino que promueven los seminarios Redemptoris Mater.

Siendo la institución del seminario una estructura básica de la diócesis y estando los seminarios neocatecumenales en cierto régimen de semi-independencia de las diócesis que los acogen, considerando que en la actualidad son (como tantas cosas del movimiento neo-catecumenal) un ensayo revisable (corregible / suprimible) sólo el tiempo irá posibilitando juicios y determinaciones al respecto. Aunque se trate de una eventualidad muy arriesgada, muy comprometida, en cuanto que los hechos consumados - aunque no aprobados - vayan confirmando de facto lo que no está clarificado de iure pero las fuerzas y presiones del momento obligan a conceder. Son muchos, administran muchos recursos, ofrecen resultados traducidos en estadísticas, porcentajes y números, y son emprendedores: Un cuadro muy atractivo para quienes entienden que la decadencia actual tiene que superarse con pragmatismo.

- ¿Cómo se viven los 'tiempos fuertes' de la Cuaresma y la Pascua?

- Don Orazio: La Cuaresma se vive de modo muy intenso, con un ayuno estricto, visto más como una devoción que como una ocasión de preparación para la Pascua. Probablemente esto sea efecto de la fuerte influencia del mes del ramadán islámico.


Don Orazio ha debido ser un mal estudiante; o a Don Orazio no le han enseñado bien la Historia de la Iglesia (o la simple Historia Universal) en el seminario Redemptoris Mater de Beirut. Si no, Don Orazio sabría que la Iglesia antecede seis siglos al mahometismo: Cuando los mahometanos arrasan el Oriente Medio y llegan a Egipto - en torno al 640 d.C.- los cristianos llevan seiscientos años de presencia activa en aquel antiguo reino, practicando la fe y los ritos cristianos, entre ellos el ayuno cuaresmal. Decir que la Cuaresma de los coptos es un remedo del ramadán de los mahometanos, es, además de un insulto para los cristianos egipcios, una falsedad tan grande como debería ser el sonrojo de quien dice semejante necedad. El ramadán, como casi todos los elementos de la religión inventada por Mahoma, se inspira en prácticas del Cristianismo y del Antiguo Testamento, acomodadas a la nueva fe islamista. Es la Cuaresma de los cristianos la que influyó remotamente en el ramadán de los mahometanos, no al revés. Cuando llegaron los invasores árabes a Egipto, en el siglo VII, ya se practicaba, hacía más de medio milenio, el ayuno de la Cuaresma entre los cristianos del país del Nilo. Item más: Es notorio el rigor con el que se vive el ayuno y la abstinencia cuaresmal entre los cristianos ortodoxos y orientales, en general, sin necesidad del estímulo o la emulación del ramadan mahometano (junto a mí vive una rusa, ortodoxa, que practica la disciplina de la dieta de Cuaresma de forma admirable, sin que tenga el acicate de un moro en ramadán a su vera).

- Don Orazio: En la Pascua se subraya más el aspecto sacrificial del Viernes Santo, más que el aspecto fundamental de la resurrección pascual. Es tradicional celebrar el funeral del Señor con una liturgia muy larga, como era la usanza preconciliar en las iglesias de rito latino-romano. Todo esto se demuestra en las estadísticas de participación en los cultos: Casi el doble el Viernes Santo comparado con el Domingo de Pascua.

En Sevilla también, y en España entera: La Pasión se impone, devocionalmente, a la Resurrección. Y debe ser por gracia de Dios, entiendo yo, porque incluso en los Santos Evangelios ocurre lo mismo: Se cuenta más cosas de la Pasión que de la Resurrección. ¿Por qué ese énfasis resurrecionista a costa de la devoción pasionista? ¿molesta la Pasión? ¿no hubo Muerte? ¿sólo hubo Resurrección? Quizá subyace en todo ello esa sospecha que se les suele achacar a los del movimiento neocatecumenal: En la Misa, en la Eucaristía, obvian el sacrificio e insisten en la liturgia comunitaria, el encuentro, la sinaxis y la comunión.

Atendiendo a otro particular, me resulta indignante la forma en que Don Orazio (con 'experiencia' de tres años de cura y de-formado en un seminario neocatecumenal) se refiere a la 'usanza preconciliar', que él (para su desgracia) demuestra conocer muy poco, nada, salvo lo que haya absorbido de las críticas que el de-formador litúrgico de su seminario neocat le haya inculcado. Seguro que no sabe responder un -Dóminus vobiscum pero sí sabe clavar el colmillo en la 'usanza preconciliar', para vergüenza católica (si la tuvieran) de sus de-formadores redemptorismatristas*** (***¡Cuantos memorables regalos nos dejó el Beatosúbito, cuántos recuerdos!!!).

De todas formas, sea como sea, ¿qué tiene que decir un cura neocatecumenal que lleva tres años en una parroquia del Cairo en contra de las devociones y la piedad litúrgica ancestral de los cristianos coptos de Egipto-Alejandría? ¿La neo-liturgia y la neo-espiritualidad comunitaristas inventadas hace 30 ó 40 años por Kiko Argüello criticando y despreciando las venerables liturgias tradicionales del Patriarcado de Alejandría?


Las formas de la litugia copto-alejandrina, no sólo son venerables por ser liturgias antiquísimas, marcadas con la honda teología y espiritualidad de los Padres Alejandrinos y el monaquismo egipcio, sino que también tienen un valor añadido que las hacen un museo vivo de la historia antigua: La liturgia de los coptos contiene elementos que provienen del Antiguo Egipto, que se han conservado, casi milagrosamente, formando parte de los rituales de las iglesias coptas-alejandrinas.

Así, por ejemplo, esos ritos del Viernes Santo que critica y desprecia el inculto, mal formado y poco piadoso Don Orazio, contienen cánticos cuyas melodías son las que se interpretaban en la ceremonias funerarias de la época de los faraones: Los cánticos que se usaban en los rituales de momificación-embalsamamiento y sepultura de los antiguos egipcios han sobrevivido adaptados a la liturgia cristiana, con letras que cantan la Pasión y Muerte del Señor, pero manteniendo las mismas músicas, ritmos, melodías y acompañamientos de los egipcios (los coptos son los descendientes naturales de aquellos antiguos egipcios, que se han mantenido en sus comunidades separados religiosa y culturalmente del los mahometanos).

- ¿Qué se pretende hacer a propósito del año de la fe y la nueva evangelización?


- Don Orazio: La iglesia en Egipto está muy ligada a sus tradiciones, sobre todo las litúrgicas, y esto le dificulta entrar en el dinamismo de la nueva evangelización querido por el Concilio Vaticano II...Existen tentativas de apertura, aunque lenta, a los carismas surgidos en el post-concilio...En las algunas parroquias hay focolares y neocatecumenales, así como otros movimientos, con el intento de uan renovación en vista a la nueva evangelización.

Creo que la respuesta de Don Orazio se comenta ella misma, sin necesidad de apostillas. Conque esa va a ser la nuevangelización que los agentes kikos tienen en mente para Egipto y el resto de Oriente Medio: Arrasar con la antigüedad cristiana e imponer sus guitarras, sus eucaristías comunitaristas, los neo-ritos y las ocurrencias de Kiko Argüello, el neo-evangelizador. Una renovación de corte vaticanosecundista implantada en el corazón de las venerables liturgias de las Iglesias Orientales. Además con ánimo y espíritu de neófito sectario: Aquí llegamos nosotros a traeros la verdadera fe, la que hace 20 siglos que profesais y no conoceis. Ese es el plan, según parece desprenderse de las palabras de Don Orazio.

En suma, una neo-liturgia expansiva e invasiva que tiende a erradicar y sustituir la tradición litúrgica y las tradiciones devocionales venerabilísimas del Oriente Cristiano: El espíritu de la Nueva Evangelización.

Si el tal Don Orazio está atento a los signos de los tiempos, habrá visto estos días las impresionantes manifestaciones de duelo que los coptos de Egipto han hecho por el Patriarca Shenuda III, el Papa de Alejandría. Imagino el juicio displicente y la crítica despectiva que le habrán merecido a Don Orazio los lamentos coptos por su Patriarca difunto; seguro que le habrán recordado las ceremonias del Viernes Santo.

Tiene maldita gracia que un cura-kiko ponga sus peros a los cristianos de Egipto que están derramando sangre todo el año, manteniendo la fe sus padres en un medio hostil que les persigue y masacra.

Resulta patéticamente chistoso que un kiko de guitarrita y morada-santa critique las solemnes liturgias del Santo y Venerable Patriarcado de Alejandría de los Coptos.

Y me parece tragi-cómico que todo esto se anuncie como empresa de la nuevangelización.

El Señor libre a los Coptos, y a nosotros también.

+T.

lunes, 9 de agosto de 2010

miércoles, 4 de agosto de 2010

Israel se encanalla otra vez

El otro día, el Domingo pasado, me alarmé con la noticia de que el estado de Israel pactaba con Palestina y Jordania un arreglo sobre preservación de la Ciudad Vieja. Mantengo la opinión/la impresión de que una noticia que airea un acto de buena voluntad de Israel precede, más o menos inmediatamente, a una canallada israelí. Primero perfuman el ambiente, y seguidamente lanzan la bomba fétida.

La noticia sobre el pacto conservacionista para Jerusalén, aparecía así en ABC.

En El País aparecía también la noticia, pero se aclaraba que era papel sobre papel mojado, porque ya existía un documento parecido sobre lo mismo. Si se re-edita, será porque no se ha cumplido. Y si no se ha cumplido, será por culpa, por acción y/o por omisión de Israel. De Israel, únicamente, porque ni Palestina ni Jordania tienen nada que ver con los atentados contra la conservación del patrimonio histórico intramuros de la Ciudad Vieja de Jerusalén, donde mandan, desde 1967, exclusivamente los israelíes. Con todo el énfasis que cabe poner en el adverbio: Exclusivamente Israel, excluyendo a todos los demás.

Israel, el hoy por hoy cada vez más injustificable estado de Israel, ha sido el responsable único de la destrucción de la antigua Jerusalén. No me refiero (excavaciones peligrosas/caprichosas/provocativas a parte) a que el estado israelí haya bombardeado ningún monumento notorio (y no digo que le falten ganas), sino a la destrucción de la imagen de la Ciudad.

Una ciudad histórica tiene una imagen que se debe conservar. Si tras el recinto amurallado de Ávila levantaran una urbe de torres de hormigón, edificios de cristal y aluminio, barrios y calles modernas, etc. etc. etc. la imagen de la Ávila de los Caballeros quedaría tan desgraciada que no volvería a ser la misma que ha llegado bien conservada hasta el siglo XXI. La imagen, el perfil paisajístico de una ciudad histórico-monumental, también es patrimonio y también se debe estimar y preservar (sobre lo mismo, aquí).

En Jerusalén, el perfil de la Ciudad Santa que se contemplaba en bellísima e incomparable panorámica desde el Monte de los Olivos (también desde el Monte Scopus) ha quedado aberrantemente alterado por las edificaciones de la "nueva Jerusalén". Cuando el estado de Israel firma un papel comprometiéndose a preservar, es tan poco creíble como dejan patentes esas indecentes arquitecturas del moderno Israel, que son un atentado contra la Ciudad que dicen que van a preservar. Y no se trata de una ciudad cualquiera.

Tengo y mantengo la impresión de que el Israel sionista odia a Jerusalén, a su imagen, su perfil: Porque es cristiano y musulmán. Lo que le da un sello visual inconfundible a Jerusalén son, sobre todo, sus bellas y bien conservadas murallas otomanas (s. XVI) y la cúpula dorada de Omar (s. VII); y después los campanarios y cúpulas plomizas de la Basílica del Santo Sepulcro y demás iglesias cristianas. Netamente judío, sólo quedan en Jerusalén los restos reconocibles de algunas edificaciones del tiempo de Herodes, y el Muro de las Lamentaciones. Y nada más. Excepto lo que se empeñan en sacar de debajo de las piedras los arqueólogos israelíes, que son más piedras, muchas más piedras, sólo capaces de ser entendidas/leídas por los arqueólgos que las exhuman.

¿Existe un plan para hundir la Jerusalén cristiana y musulmana a base de excavar por debajo de lo que se ve?. Eso es lo que dicen los musulmanes de Al-Quds, que se estremecen cada vez que se enteran de que los israelíes han empezado otra nueva excavación, otro túnel más por debajo de las mezquitas. Aunque juzgo cada día más disparatado la existencia de ese estado de Israel, me parece un disparate paranóico suponer que los israelíes quieran demoler las mezquitas para levantar el tercer (o el 4º) Templo. Aunque conste que de boca israelí he oído, más de una vez, la especie, con triple escándalo estremecido por mi parte: Por criminal, por atentar contra el arte y la historia, y por blasfemo.

De ese "pacto" a tres bandas pro-Jerusalén, lo interesante, más que nada, es que el estado de Israel se haya avenido a firmar algo con Palestina y Jordania como iguales interesados e implicados en la suerte de la Ciudad Vieja, con todo lo que esto supone. Pero un papelorio diplomático firmado en Brasilia, dadas las circunstancias del trío firmante, vale poco más o menos que el papel, la tinta, el sello y las firmas de los rubricantes.

Y volviendo al principio, después de la buena noticia diplomática de Brasilia, se lanzó la bomba guerrera:

Tropas israelíes y libanesas se enfrentaron ayer en un incidente fronterizo que puede tener graves consecuencias.

El nuevo golpe de Israel sobre el Líbano tiene todo el sello del típico acto consumado provocado por Israel: El casus belli, en esta ocasión, ha sido un árbol (vean el vídeo)

Pero las motivaciones bélicas de Israel, aunque parezcan tan absurdamente fútiles como la tala de un árbol en una frontera alambrada, son más profundas, retadoramente perversas. Quiero decir que el arbolillo de marras es el pretexto que esconde la otra razón, la verdadera. Que yo creo que es esta:

Siria y Arabia Saudí promueven la paz en el Líbano

Es la reciente visita al Líbano del rey Abdulá de Arabia y del presidente Bashar al-Assad de Siria el motivo verdadero del incidente bélico provocado por Israel en la frontera con el martirizado Líbano. Lo del arbolito y tal, cortina de humo. Y lo de la firma con palestinos y jordanos sobre la preservación de la Ciudad Vieja de Jerusalén, azúcar sobre la hiel. Son las cosas de Israel, la sonrisita del diplomático que enmascara la boca de la fiera.

Mientras, pase lo que pase con lo del incidente en la frontera del Líbano (¡el Señor nos libre y libre al martirizado Líbano!), la historia cotidiana y corriente sigue en Palestina-Israel. Ayer también, en una de esas escenas que se te cruzan en la tele de repente, pusieron un vídeo que después no he podido encontrar, porque tenía intención de ponerlo. Era una escena patética:

Una patrulla de ocho o diez soldados israelíes, con casco y metralletas, deteniendo en su casa a un infeliz cisjordano, acusado de haber robado agua de un canal para regar su huerto; detuvieron también a su padre, un viejo con canas y arrugas. Pero la escena la protagonizaba un chiquillo de tres o cuatro años, llorando agarrado a las perneras de los pantalones de los militares, preguntando con su lenguaje infantil que por qué se llevaban a su padre, que no le mataran, que no se llevaran a su abuelo, que era bueno, que no le mataran. Todo eso sin dejar de llorar, yendo de un soldado a otro. Pocas veces he visto una escena así, tan crudamente conmovedora.

Buscando el vídeo (que no encontré), me topé con esta otra noticia, casi del mismo tenor, pero multiplicado:

Fuerzas israelíes arrasan un poblado beduíno en el Negev

Ambas escenas, la del chiquillo llorando por su padre y la de la aldea arrasada, son la realidad cruenta que se esconde tras el telón israelí.

Simpatizar con ese estado encanallado es hacerse cómplice de sus crímenes.

Callar, lo mismo.

...¿O acaso no es eso lo que ellos, cuando fueron víctimas, decían de sus verdugos???


p.s. Recuerdo - no me olvido - que hace cuatro años, Julio-Agosto del 2006, cuando la criminal segunda guerra contra el Líbano, un valentón de boca recalentada se daba fuelle y arreaba tizonazos de foro (¿logia?) HazteOir aplaudiendo engallado las perversas acciones criminales de Israel contra los desgraciados libaneses. El miserable se enardecía pisoteando la razón de las víctimas y coronando las vergüenzas de los verdugos. Seguro que ahora estará disfrutando lo mismo, o incluso esperando que el incidente del arbolito acabe con más sangre, con más víctimas inocentes, de esas que se cobra Israel con la tasa habitual que pesa y venga los agravios con regla de tres de Lamek.


+T.

sábado, 3 de julio de 2010

Uno por mil


La historia del soldado Shalit se está desenvolviendo, capítulo a capítulo, como un serial corto de esos de la televisión de EEUU. Un drama de/y para la sensibilidad moderna, pero que ocurre (está ocurriendo) en un extraño marco social-geográfico. Uno de los absurdos de Israel es vivir según derecho como una sociedad moderna, estando de hecho rodeado por otra que computa su cronología con el reloj atrasado de la hégira, seis siglos de desajuste que se imponen con toda la pesadez de un mecanismo de bronce sobre la sutileza de un reloj de pila de cuarzo. Y ni siquiera eso, porque en lo alto de los minaretes no dan la hora las campanas, sino el pesado canto del almuédano.

El soldado Shalit tiene cara, tipo, de uno de esos jóvenes soldados israelíes que se ven por Jerusalén, más uniforme que persona, todo casco, botas, caqui total con dos puntillos negros desconfiados que son los ojos del chaval. Siempre me he preguntado cómo pueden ir por ahí con toda esa impedimenta, con un paso característico por los zapatones, el uniforme y el impresionante fusil-metralleta con la munición a cuestas.

Pero no son zagales jugando a la guerra, son soldados, eficaces soldados, preparados para entrar en acción en cuanto salte la más mínima chispa. Son de verdad. Aunque siempre, entre todos los que son, hay uno que lo es un poco menos, que por lo que sea es el despistado, el que vive en su mundo y va pensando en sus cosillas; antes eran amores, ahora pudiera ser que se les escape la fantasía prendida en una partida de consola, e incluso que sea un juego de guerra de la play. El soldado Shalit tiene cara de eso, un chaval simpático entre sus compañeros de escuadrón, buena gente. Y así - por eso - debieron pillarle los de Hamás en su puesto, en su tanque, cuando lo apresaron. Hace cuatro años.

Me parecen patéticas las fotos asomando las ojeras por encima del borde del periódico. Y más tristes aun las que sale sonriendo, una sonrisa forzada, martirizada, con el temor de no saber qué le harán, qué pasará si no sonríe a la camara. Detrás de las ojeras y la sonrisa triste estarán todas las aprensiones y las añoranzas del soldado Shalit, su casa, sus cosas, sus personas. Todo trenzado como una tomiza apretada de 4 años de cordel, de celda, de tormento, de miedo de noche y de mañana, cuando oscurece y todo suena a amenaza y cuando sale el sol y se ve que la pesadilla es real, que sigue.

Israel, que no respeta convenciones, quiere que en el caso del soldado Shalit se respeten todas y se considere que la captura no fue un acto de guerra, ni se están garantizando los mínimos pactados para un tipo de detención como esa. Como si los de Hamás hablaran con la lengua del articulado de la Convención de Ginebra, la misma conveción que Israel se salta a la torera cada vez que le conviene.

Después de todas las consideraciones, surge la sospecha de si todo es así, se ha vuelto así, porque no hay tanta distancia entre unos y otros, que se habrían contagiado necesariamente por el contínuo contacto cuerpo a cuerpo, sangre con sangre. Y entre ellos se hablan con ese lenguaje de guerra, en un idioma que fuera causa extrañeza pero que es la lengua franca entre los contendientes. Y se entienden, ateniéndose a leyes no escritas, dictadas por no se sabe qué fatum, demiurgo o espíritu diabólico.

Allí, que es donde nacieron las leyes (las humanas y las Divinas), se graban nuevos códigos con resaca de código de Hammurabi y ley del talión, pero corregidas y aumentadas las proporciones. Por ejemplo una vida no vale otra vida, ni un preso otro. Dependiendo de quién sea, uno puede valer mil o mil valer por uno. Es como una versión del retruécano bíblico de que para el Señor un dia es como mil años y mil años como un día, pero con hombres y vidas.

¿Es una inflación del valor de lo humano en el mercado libre de la guerra? ¿Una subida de la cotización de la vida, o un bajón de su precio? Depende. Depende de qué vida, de qué hombre se trate. Si es un soldado Shalit, el valor es 1/1000. Un precio costoso o favorable dependiendo de quién sea el pagador y el que cobre en esta transacción regulada por esta particularísima ley de oferta y demanda.

En otro sentido, aunque anejo, resulta verdaderamente escalofriante extrapolar los cálculos y deducir que 1 israelí, según eso, vale 1000 palestinos. Ese es el precio, la cotización. Una tabla de equivalencias anómalamente desajustada.

No diré yo quién es el que rige, establece, concierta, mantiene y revisa esas valencias. Pero tan cierto que existen como que pasan y se consumen en ojeras tristes los días de cautividad del soldado Shalit.



Hace unos días leí este articulete de Bernard H. Levy, en/para ciertos ambientes conservadores post-modernos un oráculo, tan intangible como el de Delfos. En su redacción, marca cierta inflexión haciendo notar la diferencia entre rehén y prisionero, para reclamar la consideración "aureolada" del soldado Shalit como víctima digna de especial movilización internacional a su favor. Y saca a relucir un par de ejemplos para ilustrar su tesis.

A mí, sin embargo, me resulta más llamativa la desproporción 1/1000. Insistiría en que se reflexionara más sobre ella, sus particulares, sus circunstancias y su significado.

Yo quisiera que liberaran hoy mismo al soldado Shalit, y que después de liberado le dejaran re-vivir, que pudiera cerrar el libro de cuentas de su penosa historia y que abriera otro nuevo. Pero me da cierto escalofrío saber que otros 1000 libros dependen del suyo, mil por uno.


&.

miércoles, 9 de junio de 2010

Dos estilos para una verdad (o la verdad de los viejos contra la hipocresía de la madurez)


De entre todas las repercusiones que ha tenido el asalto criminal a los barcos de los cooperantes pro-palestinos, me ha llamado la atención, por su dramatismo "intra-personajístico" el pequeño bombazo de la veterana periodista-corresponsal de la Casa Blanca. Esta es la noticia: Un comentario anti-israelí acaba con la carrera de la corresponsal decana de la Casa Blanca.

La señora, a punto de cuplir 90 años, se ha despachado a su gusto y ha hecho erupción como un volcán humano con 50 años de lava de pasión contenida. Lava periodística, sangre y linfa de opinión, análisis, comentario y publicidad, todo eso que corre por las venas de un profesional. Y esta veterana periodista lo es.

El mascarón facial de la Helen Thomas es formidable, digno de un casting de pelis de terror de serie B. En cuanto vi la foto me acordé, de un golpe y sin solución de continuidad de imagen, de Golda Meir y de uno de los monstruos peludos de The Muppets/Los Teleñecos. Una monstruosidad de mujer; quiero decir que es de esas que son atractivas por su misma constitución anti-estética, que trasluce un fenomenal carácter-personaje.

Cincuenta años en los límites de la corrección política, preguntando/acosando a los presidentes de los USA y a los personajes que entran y salen de la White House, incordiante y provocadora sin pasar la línea de lo que no se debe decir para poder seguir comiendo del periódico nuestro de cada día, todo eso han amasado esas impactantes facciones medio drag-queen, medio ninot de falla. Formidable señora, en todo caso e indiscutiblemente.

Volviendo al exabrupto de Doña Helen Thomas, me preguntó cuántas veces se habrá tenido que morder la lengua y los puños para no soltar por su boquita de carmín la sentencia que ha lanzado como un bombazo contenido. Cito tal cual la noticia, tal y como sale en El Mundo:


"...La controversia empezó el 27 de mayo, día en el que la Casa Blanca celebra el Día de la Herencia Judía. Cuando el rabino David Nesenoff, fundador de la web Rabbilive.com preguntó a Thomas - "¿Algo que decir sobre Israel?", respondió H. Thomas: -"Dígales que se vayan de una vez de Palestina". "¿Algún comentario mejor?", insistió Nesenoff, con voz distendida, mientras Thomas se reía: -"Recuerde: esa gente está siendo ocupada", replicó la periodista, refiriéndose a los palestinos. Añadió: -"Y es su tierra. No es Alemania, no es Polonia". "Entonces, ¿a dónde deberían ir", preguntó Nesenoff. - "A casa", dijo Helen. "¿Dónde está su casa?", insistió el rabino. -"Alemania, Polonia, América, el resto del mundo"...contestó la Thomas.


No me resisto a poner el youtube, con la carátula parlante y la voz espesa de la formidable Mrs Thomas:



Más claro, agua: Aquello, Palestina, no es su tierra. Que se vayan a sus respectivas naciones de origen, a Alemania, Polonia, América y el resto del mundo. Que se dispersen, más llanamente, dicho con todas las letras.

A mi me hace muchísima gracia la salida de este vejestorio fenomenal (dejando en paréntesis lo trágico del caso y sus implicaciones). La hiper-sensibilidad israelí y sus hipersensibles terminales nerviosos, esa gran "red" del judaísmo internacional, ha reaccionado como cabía esperar. En los EEUU se ha dictado el herem contra la Thomas, que ha sido ipso facto obligada a retirarse de su decanato de honor. Una patada y un portazo, sin contemplaciones. Por blasfema, por impúdica, por indecente, por irreverente, por decir lo que no se debe de quien no se debe: Israel es tabú, Israel no se toca, Israel es incuestionable, incriticable, incondenable, indefectible, irreprochable. Si alguien se atreve a rozar a Israel, Israel lo fulmina como cuando el Arca exterminó a Uzá (II Sam 6,3-8).



Y a mí me da mucha pena de la berrenda Helen Thomas. Tantos años sin decir lo que pensaba y sentía, mascando freno, a cuatro bridas que sujetaba ella misma para no desbocarse como potra sin domar.¡Patética y tremenda Thomas!

Pero, por otra parte, quizá ahora sus palabras tengan más efecto que si las hubiera dicho y publicado hace cuarenta años. A lo mejor esta vaca brava es una vaca vieja con más peligro que una vaquilla resabiada de tentadero, más toreada que una novilla de feria de pueblo. Y ahí está, formidable adefesio aguardentoso que dicen que bebe whysky como la reina madre de Inglaterra (la difunta), conservada en alcohol como un viejo pirata del Caribe. Desde luego ha hecho historia. Si se cuentan de ella mil anécdotas, con esta última se ha asegurado una dificil de superar. La Thomas ha salido, sí, pero por la puerta grande, como los toreros que cortan dos orejas y rabo. ¡Vaya si los ha cortado!

En resumen, yo diría que un triunfo de la conciencia sobre la corrección política. Un triunfo de la verdad sobre la oportunidad.

p.s. La segunda parte del articulete iba a hablar sobre estos dos, un ministro y un ex-ministro zapateristas, dos fantoches de gabinete, baldones de la Justicia, uno y otro; masones, se dice. Con mucho gusto, han aceptado no sé qué galardón de esos que no se sabe bien si agradecen servicios prestados o suponen futuros favores (todo legal, of course). El que otorga el premio es uno de esos ubícuos apéndices de Israel, una "federación" de tantas por el estilo que habrá por ahí. Iba a escribir sobre el acto y las palabritas liberal-indiferentistas-panreligiosas de los excelentísimos petardos. Pero prefiero no decir nada más. El monstruo moral de la Thomas ha devorado el canapé pastelero de esta segunda parte de mi articulete.

p.p.s. Del monigote negrito de tómbola Omama, tampoco iba a decir nada. Diré solamente que en este caso de la formidable y berrenda Helen Thomas se ha comportado como el negrito esclavito "sí bwana" que lleva en los genes. Un esperpento de chocolate.

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martes, 8 de junio de 2010

Tormenta sobre tormenta


Cuando la historia cuente la labor apostólica de Benedicto XVI, cada paso del anciano pontífice se medirá con metros de oro. En cinco años, las huellas del Papa Ratzinger ya son tan profundas como las de los 27 años de su predecesor.

Al visitar esta semana pasada la isla de Chipre, un viaje "discreto" a una nación de tercer rango, Benedicto XVI se sumergía de lleno en la crudísima realidad del Oriente Mediterráneo, la fachada trasera de Occidente, su primera frontera.

En Chipre la historia es carne viva y sangrante, como si desde los tiempos de las Cruzadas y el efímero reino de los Lusignan la historia se hubiera enrarecido en un bucle de tiempo que repite con distintos protagonistas una misma historia, con la Cruz y la media luna campeando en un combate sin final previsible.

El viaje, tan deseado, se tiñó primeramente con la sangre de los cooperantes pro-palestinos asesinados por el terrorismo institucionalizado de Israel. Nada es casual en ese tenso escenario donde la silueta de Chipre apunta como un índice hacia el rincón del antiguo Reino de Antioquía, como señalando acusador al viejo Oriente Islámico y al nuevo Israel sionista. La geografía, a veces, es elocuente en sus formas.

De aquellas costas, fronteras del Chipre cristiano, vendría el eco de la segunda sangre "ambientadora" del viaje pacífico del Vicario de Cristo. La noticia del asesinato del Obispo presidente de la Conferencia Episcopal de Turquía imagino que pesaría dolorosamente sobre el frágil Benedicto. La Santa Sede no sabe todo, pero cuando sabe conoce más y entiende mejor. Entender mejor, en casos como ese, es hacerse cargo de lo peor, que no se contará con todos los detalles sino cuando el tiempo pase, las heridas estén cicatrizadas y el trueno sólo sea eco. Así y todo, la dolorosa verdad nunca aflora del todo. Lo que la prensa sensacionalista del enemigo llama "secretos" vaticanos son, la mayoría de las veces, heridas que el pudor santo de la Iglesia prefiere guardar envueltas en esos pequeños/grandes holocaustos del silencio.

Turquía no es un problema emergente, porque Turquía ha sido para la Cristiandad (cuando la había) el rostro más feroz del Islam. Así desde el siglo XI, cuando se afirma como el rabioso y tenaz enemigo del declinante Bizancio. La Iglesia lo supo, y la tensión Santa Sede-Sublime Puerta es un capítulo con contenido proprio dentro de la Historia de la Iglesia y el Occidente Cristiano. A pesar de nuestro victorioso Lepanto, la decadencia putrefacta del sultanato, y la reconversión militarista de Ataturk, la Turquía contemporánea siguió tan poderosamente monstruosa como para perpetrar el genocidio de la Armenia cristiana, una de las grandes sombras que pesan como una losa sobre la conciencia de unos y otros.

Esa Turquía corrompida por militares y agitada por fanatismos islamistas, conserva tanta fuerza maligna como para desplantarse ante Europa entera e invadir y secesionar Chipre, amenazar a Grecia y chantajear a la OTAN y los EEUU. Hay alianzas que nunca debieran haberse hecho y oportunidades históricas que debieran haberse aprovechado ipso facto, sin ceder ni una hora al reloj de la historia.

Turquía debería haber sido descompuesta al final de la 1ª Guerra Mundial, fragmentándola y restaurando la nación Armenia y otras tantas según el mosáico de nacionalidades étnicas de sus fronteras. Si no se hizo por garantizar un tope a la URSS bolchevique-comunista, el pago de aquella oportunidad perdida hipoteca actualmente la sensibilísima frontera de Europa con el Oriente en llamas.

De Turquía es el asesino terrorista que atentó contra Juan Pablo II, y si se confirma la nueva "pista turca" que parece contener el asesinato de Monseñor Padovese, el turbante fantasmal de Solimán parece haberse reconstituído como una monstruosa hydra, con tantas cabezas asesinas como tantos son los fanáticos que anidan en los múltiples resquicios de la historia, reciclada en actualidad vengativa y belicosa.

Hace unos dias me chocaba el tópico comentario periodístico que cacarea que "el problema es el fanatismo islamista", cuando todo el mundo intuye que la frase correcta debería decir llanamente que "el problema es el Islam". Un problema que ya es amenaza viva y enquistada en el seno del Occidente decadente, el Occidente de nuestro "sistema democrático" que se tambalea afligido por la crisis, sin atinar remedios, olvidándose del co-problema del Islam "interno".



Lo peor, sin embargo, es el problema sobre el problema; o dentro del problema; o anejo al problema. Me refiero a la bomba de relojería del estado de Israel, que o se desactiva pronto/ahora/ya, o reventará el dia menos pensado como una re-edición actualizada del mito de Pandora y su caja de mil terrores.

Trágico marco para la visita apostólica de Benedicto XVI a Chipre, con sangre en el mar y sangre en tierra marcando la linde de su itinerario.

Hay llagas que la historia no ha cerrado, sobre las cuales se han abierto heridas nuevas que descalifican a los responsables y acusan a los mantenedores. Enconar la historia con una actualidad de incomprensible violencia es asegurarse un futuro que revertirá en crímenes multiplicados con cada golpe.

Resulta comovedora, por patética, la foto de Benedicto revestido de rojo martirial sobre el fondo de bidones de gasoil blanqueados con cal, marcando la frontera de la guerra.

Mientras, tan cerca de esa instantánea chipriota, Erdogan bramaba en Ankara y Netanyahu disparaba desde Sión.

p.s. Añado como apéndice esta sucinta referencia que no incluí en el articulete, por despiste. Me parece tan relevante como oportuno: El entonces Cardenal Ratzinger allá por el año 2004 se declaró contrario a la recepción de Turquia como miembro de la Union Europea ( Cardenal Ratzinger defiende identidad cristiana de UE ante posible ingreso de Turquía ) por tantas y tan buenas razones como un hombre bien formado e informado como él sabría explicar. Imagino que esa "opinión" del entonces Cardenal, hoy Papa, no se ha olvidado en Turquía.

+T.

lunes, 31 de mayo de 2010

Los palestinos necesitan un Leon Uris


Una de las pelis de mi videoteca que suelo re-ver un par de veces por curso (en verano, preferentemente) es la magnífica Exodo, de Otto Preminger. Excepto el papel de Paul Newman (no me gusta el actor ni le veo en el personaje que interpreta), me gusta todo lo demás. La banda sonora y el tema musical de la película, de Ernst Gold, es un clásico entre las mejores partituras de la historia del cine. Y la peli, una de las mejores de su género.

¿De qué género es Éxodus? Alguna vez me lo he preguntado y he concluido que Exodus es el film capital de un sub-género que yo llamaría "apologético-sionista". En Exodus están casi todos los elementos argumentales-dramáticos que reaparecerán en muchas películas que tratan, con variados libretos/tramas, la historia de los judíos europeos y el sionismo en el pasado siglo XX.

En Exodus sale casi todo, la historia de la post-guerra con flash-backs de la persecución antes y durante la guerra, el acontecimiento histórico de la constitución del estado de Israel, incluso una prospectiva bastante aproximada del futuro venidero.

La estupenda versión cinematográfica de la novela de Leon Uris es tan atractiva como la propia novela. A los lectores gustará o no gustará la obra de L. Uris, pero si son buenos aficionados reconocerán que es un estupendo novelista de género. De ese género.

Hará unos diez años, recuerdo que compré y leí durante un viaje en tren una de las últimas novelas de Uris, "The Haj" ("El Peregrino" es el título de la edición/traducción en español). Con toda su habilidad narrativa, Uris traza la historia de una familia de palestinos para demostrar la tesis de la maldad intrínseca y perversa de los palestinos, que acaban devorándose y destruyéndose a sí mismos. Todo en medio de un hiper-corrupto mundo de árabes y un esperanzador mundo israelí. Los palestinos son canallas, los israelíes son éticos héroes. Y si surge, alguna vez, un palestino heróico, es por cercanía al mundo y las tesis israelíes, que le convencen con todo el peso de su irrefutable razón; pero al final será destrozado por la implacable furia de los palestinos, raza maldita que no merece existir, ni merece patria, ni merece historia.

Sólo Israel es bueno y Leon Uris es su profeta.

Bueno, Leon Uris y toda una caterva de apologistas que infectan y confunden a una opinión internacional cada vez menos dispuesta a tragarse las bolas israelíes, exquisitas piedras de molino de la des-información.

En resumen, y ante los hechos consumados - una vez más - de una brutal matanza causada por Israel, la opinión oficial es la de siempre: Israel se defiende (con tiros que matan) de las agresiones contra Israel (en este caso, los del buque, dispararían con patatas y garbanzos y balas de granos de arroz, que es lo que llevaban en el barco para suministrar alimentos a los prisoneros de los campos de concentración de Gaza).

Los que digamos que Gaza es un gran campo de concentración, una "nación-campodeconcetración" creada y mantenida contra todo derecho y justicia por el estado de Israel, seremos señalados por el dedo israelí como enemigos de la humanidad. La humanidad que es Israel y sólo Israel. Lo demás no cuenta: Goyim, goyim, goyim. Carne de herém.

La trágica aventura del barco con suministros para los palestinos de Gaza, si la hubiera tomado Leon Uris como arguemnto de una de sus novelas, haría del barco una nave heróica como la del Exodus. Y también saldría por ahí un émulo de Preminger para filmar una peli heróica.

Pero la Palestina de los palestinos no tiene a su servicio un Leon Uris ni un Otto Preminger. Sólo tienen la decepción desastrosa de Gaza. La misma que alimenta la desesperación rabiosa de los niños que serán terroristas porque se han amamantado en la teta envenenada del odio israelí. Un Israel que siempre ofrece motivos sobrados para odiar. Es la única garantía que el estado de Israel otorga a los palestinos de Cisjordania y Gaza : Ser más odiados mañana que ayer.

Hoy también. Con catorce muertos más en la larga cuenta de las víctimas de Israel.



p.s. Esta mañana las agencias informaban que entre los pasajeros de los barcos asaltados criminalmente por el ejercito de Israel, viaja también el anciano Patriarca Melquita de Jerusalén, Monseñor Hilarión Capucci, el mismo que los israelíes mantuvieron en prisión 4 años, injustamente acusado. Monseñor Capucci tiene 88 años. Es palestino de nacimiento, de Cesarea, la patria de los Apóstoles.

p.p.s.La agencia Zenit recoge en su boletín diario el comentario desaprobatorio con la condena del portavoz de la Santa Sede, padre Lombardi, así como algunos testimonios comentarios de un sacerdote católico, párroco en la miserable Gaza. Merece leerlo porque es la voz sincera y dolorida de los que siempre son las víctimas. Las víctimas de Israel.

p.p.p.s. Se teme que este desgraciado acto de terrorismo militar-estatal israelí, con sus desafortunadas víctimas, enrarecerá el ambiente del próximo viaje apostólico del Papa Benedicto XVI a Chipre. Un viaje de primerísimo interés para la Santa Sede y los Patriarcados Ortodoxos Orientales (que tanto saben de las extorsiones, violencias, injusticias y crímenes del cada vez menos justificable "estado" de Israel).


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jueves, 10 de diciembre de 2009

Las neo-abominaciones de Israel


La semana pasada tuve cierto ánimo esperanzado de que la cosa iba en serio. Si los suecos se han "implicado", a la larga la canalla política pan-europea terminará movilizándose para ir metiendo en cintura a Israel, ese peligro hecho consumado en estado, consentido y favorecido contra toda justicia y derecho. Después incluso me fui tomando las noticias en serio, con ese margen de descrédito que toda la política destilada en los organismo europeos se merece, política de 2ª potencia y trabada ab origine. Pero algo es algo: Reconocer a Jerusalén E. como capital de Palestina (lo que debiera haber sido garantizado desde el fatídico 1947, hace 70 años) y boicotear cualquier actividad político-diplomática israelí en ese sector de la ciudad. Bien. Poco, casi nada, pero algo. Bien.

Sin embargo la realidad se impone con toda su pervesa carga, atormentadora. Primero el boletín de Zenit de ayer, increíble si no fuera tan probable:

Alarma de Cáritas de Jerusalen: Las aldeas de Cisjordania no tienen agua potable

No tienen agua porque Israel no les da agua, porque no son israelíes, porque son palestinos. Y ya se sabe lo que un palestino vale en la Palestina ocupada militarmente por Israel: Un palestino no vale casi nada (o vale 100 por 1 --> 1 israelí= 100 palestinos).


Y hoy la noticia del "placaje" egipcio, increíble si no fuera también tan probado:

Egipto instala un telón blindado para bloquear los túneles palestinos

Con lo que la tumba de los palestinos de Gaza tiene ya dos formidables muros: El de hormigón que levantaron los israelíes y el de acero que instalan los egipcios. Paradójica construcción que se oculta y se obvia en el mismo año de las absurdas manifestaciones por la caída del Muro de Berlín. El muro doble contra los palestinos, el muro de Israel más el muro de Egipto, ni se ve ni se siente ni es "muro". En el escenario del nuevo "Berlín-Gaza" sólo faltan metralletas y potentes reflectores y dar la orden de "Fuego!!!" (perros y alambres de espinos y militares encanallados, todo eso, ya lo ha también (les falta el look SS/Stasi, (las ideas exterminadoras también las tienen ya, hace mucho))).

Lo risible es que tengan que ser los suecos quienes levanten esta vez la liebre. Una movilización absurdamente confusa que en la mente desviada de casi todos mezcla actualidad con derechos/justicia y no separa churras de merinas.

El mal está instalado en Sión como se instalaron hace siglos poderes sacrílegos y blasfemos, aquella horrenda "abominación de la desolación". Que, por paradójico que suene, ahora resulta que es el mismo estado de Israel: Una abominación desoladora, el mayor riesgo que se ha consentido desde el final de la 2ª Guerra Mundial, mucho más peligroso que la antigua URSS o que el potencial demente de los USA.

La victima, realmente, es todo el mundo, amenazado por la furia satánica del Islam gracias a la siniestra coartada que Israel les procura, una serpiente que se muerde la cola. Pero la victima primera son los palestinos, la victimada Palestina aplastada por la bota estrepitosa y manchada de sangre de Israel.

Mientras todo esto es tan evidente para los cristianos de Tierra Santa - testigos y victimas ellos mismos, con un patético plus de sufrimiento - la gente, el vulgo, no sabe/no contesta; o sabe mal y contesta peor.

Pax super Ierusalem !

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