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jueves, 19 de junio de 2014
lunes, 2 de junio de 2014
Se muere, pero no se abdica
Una abdicación lleva implícito un fracaso, sea personal, sea coyuntural. Las explicaciones huelgan; primeramente porque un Rey no se explica, segundo porque explicar derrotas y/o rendiciones es un ejercicio de patética esencia que es de buen gusto evitar pro bono generale, para no infundir en el ambiente la siempre muy molesta vergüenza ajena.
Un Rey se muere siendo rey en su lecho mortuorio, o batalleando espada en mano, o en un magnicidio bañado en sangre regia, o en un patíbulo, con inmensa dignidad, frente al populacho indigno y abyecto.
Morirse abdicado es, para un Rey, morir sin ocaso de gloria, la última gloria de un Rey.
Ahora, además, no es tiempo de abdicar, no son fechas, no es el momento. Los antiguos reyes consultaban los horóscopos, que algo tendrán que ver o que decir los astros de las mecidas y vaivenes del péndulo de la Historia. Pero, incluso sin cartas astrales, parece obvio que Junio del 2014 no es el momento para meterse en abdicaciones y todo lo que sigue. A no ser que se sepa que los meses siguientes van a ser todavía peores, que entonces sí que cabría cierta razón (sin decir con esto que sea bueno abdicar).
Los derrumbes comienzan, muchas veces, así, con un movimiento que precipita un mundo que se viene abajo incontinente. Como cuando cae una torre, como cuando detonan un edificio. Lo que queda luego, cuando se disipa la nube cegadora de polvo, es un desolador vacío con peana informe de cascotes y deshechos.
El Señor nos libre, pero conste que los siniestros zapan y minan porque profesan el odio ncestral al trono y el altar.
Algunos estúpidos católicos no saben valorar lo que de trono y altar nos queda, necios que rezan sin sentir el 'adveniat Regnum Tuum'.
Aunque la ocasión no provoque al fin otro desgraciado hiato monárquico-español -¡Dios nos libre!- , aprovecho, no obstante, para clavar un par de rejones a quien le duela, a todos los que les duela:
¡Reviente la España republicana!!!...y se hundan con ella todos los perros republicanos, todos.
Y es que, como recordamos de vez en cuando en ExOrbe, en esta casa somos monárquicos axiales, católicos conscientes, no pazguatos, críticos hasta con el Santo Rey David, si se tercia, pero fervientes siempre, siempre leales al Altar y el Trono.
Vivat Regnum !! Vivat Rex !!
+T.
domingo, 22 de abril de 2012
La caza real
Cuando desaparecieron Don José María Pemán, Don Pedro Saínz Rodríguez y los otros pocos monárquicos inteligentes, sabios, históricos, perdimos una clase privilegiada que no se ha renovado. Siempre he visto en la ausencia de grandes monárquicos una de las mayores y más peligrosas debilidades del status político de la España actual.
Gente de la talla de los que acabo de citar, Saínz Rodriguez y Pemán, fueron una especie de custodios-mentores de la monarquía, desde el destronamiento de Don Alfonso XIII hasta la proclamación de Don Juan Carlos. Desfortunadamente, no han tenido herederos.
De aquella generación de monárquicos, hay que destacar que sus convicciones políticas iban acompañadas (precedidas) de una firme profesión católica y una neta conciencia española/hispánica, y entendieron que la mejor definición político-social para el futuro de España se garantizaría por y con la monarquía como institución de referencia.
Lo que ha sucedido estos días atrás, sólo se entiende desde la errática perspectiva de una sociedad sin conceptos históricos, por la pérdida de auto-conciencia, un vacío quasi ontológico que se rellena con viento de mentideros de internet, modas de esquina, rejones de micrófono, portadas de revista y titulares de televisión.
Cuestionar las entradas y salidas del Rey puede ser justo y necesario dentro y a partir de cierto entorno familiar-institucional, un nivel que circunscribe a unos pocos selectos por proximidad dinástica o por responsabilidad estatal, y a nadie más. Pasar de ese límite, bajar de ese nivel, denota desafecto por la Corona y deslealtad con las personas.
La publicación de lo de la cacería, la agitación de los medios por el anecdótico incidente, si fuera una maniobra tramada por la siniestra post-marxista del psoe y cía, apestaría lo mismo pero se entendería ajustada a la indignidad de sus inductores. Lo que sorprende es ver a neocones pperos y gacetilleros afines pringando en el plato, al borde de la iracundia jacobina.
Las revoluciones acabaron con la nobleza de sangre como clase, pero no consiguieron que desaparecieran las monarquías como formas de identidad histórico-nacional. Los estados que las han conservado, se enriquecen con un patrimonio de inmenso valor, digno de admiración y preservación constantes, permanentemente, en todo tiempo y bajo cualquier circunstancia.
Ser Rey de España no es cualquier cosa. Que lo sepa el Rey, importa. Pero importa tanto (o más) que la gente sepa que al Rey no se le pasa revista.
+T.
domingo, 3 de enero de 2010
El Rey firmante no es el malo de la peli
Allá por el 1868-69 corrió por los cenáculos revolucionarios madrileños un opúsculo satírico-pornográfico que se atribuye - con bastante seguridad - a los hermanos Bécquer. Se titulaba “Los Borbones en Pelotas” y se trataba de un álbum con caricaturas porno-grotescas estilo a las del inglés Gillray (aunque menos inspiradas y de peor gusto). Da vergüenza ajena imaginarse al melancólico romántico sevillano muriéndose tísico y garrapateando ripios soeces para las ilustraciones que dibujaba su hermano sobre la Borbona y su camarilla cortesana y política. Los Bécquer la palmaron pocos meses después, poniendo una nota todavía más estrambótica a la indecentísima publicación que, a lo sumo, valdría para pagarles los gastos del entierro al dibujante Valeriano y al letrista Gustavo Adolfo. Paradojas de la vida.En las ochenta y tantas estampas ideadas por los Becquer brothers, además de Dª Isabelona salía perjudicadísima la Iglesia, porque otra de las dianas de los dardos vulgares de la sátira eran los obispos, curas, frailes y monjas. Entre ellos el mortificado confesor de la Reina, el Obispo Antonio Mª Claret, y la célebre Sor Patrocinio, todos salpicados por la basura de la Corte, la política de los favoritos, y los trajines de la alcoba real. Los “efectos colaterales” de ciertas críticas suelen rematar en la Iglesia, asociada en la mente de muchos a todo lo que pasa cuando es malo (e ignorada por los mismos cuando se trata de las habituales cosas buenas de la Iglesia). Lo de siempre.
Suelto este rollazo pedante por lo de la campaña contra el Rey por lo de la firma de la ley: ¿Piensan ustedes de verdad, de verdad, que el rey es el culpable, el malo, el autor, productor y gestor de la ley por ser (tener que ser) el firmante de la ley? Yo pienso que el que piensa eso tiene un prejuicio contra el Rey (o la Monarquía) y le supura por ahí, como una excusa más para afirmarse en su manía contra el Rey (o la Monarquía).
Algunos se han quedado con el recuerdo del pusilánime Balduino, que protagonizó una de las hipocresías más clamorosas de la historieta contemporánea. Me refiero - ustedes lo sabrán y recordarán - a cuando suspendió sus funciones reales unas pocas horas para no firmar una ley abortista que habían sacado adelante en el Parlamento belga. Pasado el periodo de “suspensión", Su Escrupulosa y Real Majestad Don Balduino volvió al trono para seguir siendo el Rey de Belgica abortista y abortante, con la conciencia tranquila porque él no había firmado. Repugnante, pienso yo (y más todavía cuando le montaron, cuando se murió, un funeral de gloria, todos vestidos de blanco, la Reina Fabiola también, como si en vez de en unas exequias estuvieran en un bautizo; patético con toques de ridículo y plano inclinado al cómico).
Al Rey de España le toca firmar lo que le pongan por delante porque ese es su oficio. Yo no le echo encima más culpa que la que pueda tener el que fabrica la tinta con la que se firma la ley, o el que hace el papel sobre el que la imprimen: La firma es un elemento más y el Rey otro (elemento). Esto no es discutible, porque es así. Guste más, guste menos, o no guste. Ese es el sistema “constitucional” y sanseacabó.
Por supuesto que me gustaría un “Rey Mártir", un remake de San Hermenegildo rechazando la comunión arriana y presto a morir por la Fe Católica, con dos pares y como Dios manda. Pero aquí, en España, con los obispos de baculazo-y-escondo-la-mano, ¿va a hacer el Rey más de lo que hacen los Obispos??? Anteayer mismo, el dia 31 por la tarde, en la ceremonia de la Apertura de la Puerta Santa del Jubileo de Santiago, entre los “invitados oficiales” al acto estaba Pepiño Blanco en carne mortal, hecho y derecho. Y cincuenta obispos con mitra, y el Arzobispo de Santiago y el Nuncio de su Santidad…y ninguno pió ni mandó a su casa con viento fresco al Pepiño ¿Me explico? ¿Se me entiende? ¿Se me sigue? Pues eso.
En España, al Rey y a la Monarquía no les tienen simpatia casi nadie. Unos porque son caudillistas melancólicos, otros porque son republicanos nostálgicos, los demás porque pasan de todo esto y lo mismo les da que gobierne el Dalai Lama o el cuñado de Obama (existe también una exquisita y romántica minoría que no quiere a este Borbón porque quieren a otro Borbón, paradoja que nunca me ha sido suficientemente resuelta y razonada, tengo que decir).
Tengo que decir también que a este Borbón que reina le tengo tan poca querencia como se merece, apenas la justa por razón de prójimo. Pero eso es a la persona, al indivíduo. Porque a la institución le profeso un alto aprecio, muy grande. Cuando sale este punto, para espolear a los detractores, me gusta recordarles que nosotros, los Cristianos, tenemos el concepto de Rey-Reino en la médula del Credo y del Dogma: Que rezamos “venga a nos el tu Reino", que celebramos a “Cristo Rey", que predicamos el “Reino de los Cielos” etc. etc. etc.
Me pueden responder que eso es distinto a los reyes y reinos de la historia y del mundo, los del pasado y los actuales, que no tienen nada que ver con el Reino de Dios. Pero yo insisto: Se ha revelado y se nos ha transmitido ese concepto “Reino/Rey” y no se nos ha revelado la “república de los cielos” ni que Dios sea su “presidente".
Digo todo esto con toda la ironía que cabe, pero con igual seriedad: Con su analogía, Reino-Rey-Realeza son conceptos inscritos en la fe; república y presidente no (aunque algunos eclesio-populistas lo disimulen hiper-valorizando el concepto de “Pueblo de Dios", que se entiende rectamente siempre que mantenga el orden jerárquico fundamental y no sea excluyente).
Precisamente la intención que corre por ahí es excluyente: Se embiste al Rey para excluir lo que representa y suprimir la Monarquía e instaurar una republica-ca. La 3ª Republica-ca es lo que tienen en mente en la Moncloa…y también en Génova. Y no digo dónde más, para no arremolinar otros gallineros, muy susceptibles. Pero no se imaginan ustedes (o sí) en qué sitios (y hasta sitios santos) se rastrean huellas filo-republicanas.

A mí la republica-ca me suena y me huele a estrépito, sangre, quema de iglesias y matanzas de curas. Todo eso que pasó cuando la 1ª y se repitió cuando la 2ª y que temo se reproduzca si llegara una 3ª, Dios no lo permita.
Tocante a posibles “presidencias de republica-ca” me da horror imaginarme una niña gótica sentada con su papá y su mamá en el Trono del Palacio de Oriente (también me dio horror cuando la hija de la Botella se casó en El Escorial, Panteón de los Reyes de España). Una y otra cosa me dan escarrapelos.
En España no se ha fomentado el aprecio por la Monarquía, una institución que no es sumable a las otras instituciones, que no se puede meter en la misma carpeta que las demás. La Monarquía de España conecta el siglo XXI con la Historia, una Historia que ha sido tan marcada por lo Católico que hasta lo llevan en su título nuestros Reyes. Por “detalles” como este, se entienda o no, arremeter contra el Trono termina rematando en ataques contra el Altar. Tenemos encima demasiado historia juntos para desprendernos de esa conexión secular, que perdurará en la memoria (como perdura, aunque ya no exista, la asociación de Inquisición-Iglesia).
Si se tiene en cuenta que los socialistas, desde que llegaron al poder, han ido minando poco a poco todas las instituciones históricas y tradicionales, servirles munición contra la Monarquía atacando al Rey porque timbre una ley ideada y fraguada por los socialistas y comunistas y aprobada en el Parlamento, es un despropósito. Se apunta el cañón al objetivo que no es. Los malos son los sociatas. El enemigo es el partido/los partidos. Los abortistas son ellos y ellas. La firma es nada (y el firmante casi nada). Pero la Monarquía es mucho, y es demencial que se cargue contra ella apuntando a la testa coronada (aunque firme).
Los tiempos están confusos, muy turbios. Y el horizonte no se va aclarar ni en veinte años, ni en cincuenta, ni en siglo; al contrario, se teme que todo se vuelva más oscuro. En esta coyuntura, salvaguardar instituciones tradicionales enraizadas en la médula de nuestra historia es una necesidad. Si esto no se entiende, malo. Si no se entiende que en la España ztpera atacar al Rey es minar la Monarquía e ir preparando pian piano la 3ª republica-ca que ellos quieren, malo, malo, muy malo. Y muy torpe.
Conque reconsideren sus rabietas contra el Real Firmador y tengan en consideración otros valores presentes y agentes en la Monarquía. Si lo necesitan, hagan abstracción del sujeto & family contemplando los rancios valores de la Corona de España, como cuando se guarda un cuadro antiguo con desconchones en el lienzo, que si se sabe que es de valor se reserva para restaurar cuando se tengan medios y oportunidad. Pero no sean casquivanos y tiren el cuadro antiguo al carro de la basura porque no les gusta lo que está pintado. Please.
Tengo algunos amigos legitimistas franceses con tantas ganas de corona y trono que poco menos que idolatran (¡risum teneatis!) al nene de la Martínez-Bordiú casado con la venezolana. Y en Italia tengo amigos encantaditos de formar la guardia de honor en el Panteon delante de la tumba de Vittorio Enmanuele.

Digo todo esto porque estos desafectos programados, estas revoluciones on-line para pedir la cabeza del Rey Firmador me parecen tan absurdas, tan impropias, como las filias monárquicas extemporáneas de franceses e italianos.
Concluyendo: Tengan en cuenta ese aforismo tan cierto de que “No hay más paraisos que los perdidos", no sea que después de estas batallitas anti-monárquicas echen Uds. de menos lo que pudieran estar perdiendo tan desconsideradamente.
p.s. Se me olvidaba: ¡Feliz y próspero 2010 tengan todos ustedes! (y yo que lo vea).
n.b. Excepto la ilustración de la cabecera que es de la moderna edición del libelo de “Los Borbones en Pelota", las otras son de Gillray, porque no iba a poner las estampas indecentes de los Bécquer, faltaría más.
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domingo, 7 de diciembre de 2008
Eructo real
Flatus vocis regalis, así queda más fino, más áulico. Pero, según la calidad del efecto, mejor, más "realista", sería decirle eructo, que también suena y sale por la boca. Me refiero a lo que ha dicho nuestro monarca constitucional sobre la constitución que le constituye. Ha dicho que es:¿Hacia dónde progresaremos, su real majestad? ¿Nos hace la gracia de decírnoslo, su graciosa majestad?
Una constitución que ha dado cabida, pian piano, a la desmembración del estado, a la legalización del asesinato de los concebidos nonatos, a la aberrante equiparación del emparejamiento de los homosexuales con el matrimonio y sus derechos naturales familiares, y que va a legalizar dentro de poco la pena de muerte para deficientes, enfermos terminales, ancianos no queridos y desesperados sociales, esa constitución es un perdedero que termina en un barranco con precipicio a una sima fatal.
Su real majestad, cuando dice eso oculta eso. O no quiere ver eso. Porque no entiendo que no sepa, que no comprenda, que no prevea el "futuro" que depara esa constitución.
Pero en las mismas Cortes (donde su real majestad juró las Leyes Fundamentales del Reino y re-juró la tan celebrada constitución), se ha escuchado el eco cercano con que le han cantado el futuro. Un infame, uno que no debiera estar ni caber pero a quien la constitución le da escaño con voz, le ha gritado desde su cubil "¡Viva la república, muera el Borbón!" Para que se entere su real majestad.
Su real majestad podrá disimular, hacer como si no escuchara, aparentar displicente sordera, pero la tropa que le sigue en la foto a sus realezas y sus altezas, quiere y alienta eso. ¿No lo sabe su constitucional majestad de futuro incierto? ¿No lo adivina?
Vuelva su real cabeza, y mire su majestad con sus reales ojos el talante de los tolerantes que lleva en su real cortejo, su real y constitucional majestad. Y convénzase del "futuro de progreso" que le espera a su trono, su corona, y su regia prole y descendencia regia.
Lo que se hace, se paga. Y el que firma, lleva todas las de perder. Eso dicen los catetos que no saben de constituciones pero sí entienden de mundo. ¿Y quien hizo? ¿Y quién firmó? Pues ese pagará, sépalo su real majestad constitucional.
Lo peor, sin embargo, majestad real y constitucional, es con cuántas vidas y con cuánta mala vida se está pagando el "futuro de progreso" que nos garantiza la constitución que su real majestad tanto admira.
Su real majestad sabrá por qué.
&.
jueves, 30 de octubre de 2008
La Reina opina
Esta mañana, en la tienda de prensa de la estación, he comprado un Hola para mi tía, que le encanta. Le encanta a ella y nos gusta a todos echarle un vistazo al Hola de toda la vida, mucha foto y poca letra. Es como los vitrales de la Edad Media, que decían que eran "la Biblia de los pobres", que ponían figuras comprensibles para los analfabetos. Pues el Hola es eso, mutatis mutandis, con el mundo de las vanidades coronadas y re-putadas y de las artistas y demás. Una especie de comic para adultas-senioras, imprescindible en el revistero o en la mesilla de la sala de espera del médico (médico de toda la vida, de los "particulares", con sala de espera y Hola)..
Los que tengan mi edad recordarán las portadas de cuando la coronación de Farah Diva en Irán, toda de pedrería. Y sin que nadie imaginara que el turbante de Jomeini echaría un telón de rigores chiitas sobre todo aquel esplendor. Quién lo diría!
En la portada del Hola que le compré a mi tia esta mañana, viene una foto estupenda de Doña Sofía. Un simpático primer plano; me parece que con una de esas tiaras-diademas que se ponen para las recepciones de gala y protocolo las pocas Reinas que quedan. En Europa, of course. Doña Sofía siempre ha dado esa impresión de europea, de buena estirpe de rancia alcurnia. Por esos cruces de afortunados enlaces, en la Familia Real de España confluyen las realezas más conspicuas del Continente, ya por los Borbones duplicados en el caso del Rey, ya por la estirpe germana de la Reina (una Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg...ni más ni menos). Una paradójica grandeza de sangre y blasón que ha terminado con el casamiento del heredero con chica asturiana locutora de telediarios. O tempora o mores!
Mi tia, encantada, se ha re-visto la revista un par de veces antes de Misa, que ha sido por los difuntos de la familia, en el Triduo Solemne (Viva!). Después, de vuelta en Sevilla, me he enterado, nada más llegar, de la polémica por las declaraciones de la Reina publicadas en el libro de la Urbano.
La Urbano es una bruja a la que le falta la escoba, porque la cara y el tipo ya lo tiene. Dicen que es pia, y yo digo que si lo es, está falta de dirección espiritual. Suele pasar. Es un caso frecuente en ambientes de féminas devotas que a algunas imposibles les dejen traba larga y chiquero abierto, porque mejor dejarlas trotar que tenerlas alborotando el gallinero. Las menopausias en estas especímenas son muy graves, con tremendos cataclismos anejos que - a falta de sufridos cónyuges mártires - descargan como furias sobre y donde lo que sea que tengan cerca, sea animal, vegetal o mineral. O institucional, como es el caso.
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La Reina, que es toda una "institución", pienso que piensa eso que dice la bruja Urbano que dijo. No lo dudo. Lo que no me imagino es a la Reina, tan institucionalmente discreta, diciéndole a la bruja Urbano eso que la bruja dice que dijo. No pudo ser. Lo que fuera que fuese sería que la bruja menopáusica lo pasaría por la retorta de sus conjeturas y lo destiló en la alquitara de su parrafada. Y resultó eso que ha publicado.
Que yo no sé por qué sale ahora, a dos dias del cumpleaños de la Reina, armando polémica donde no debiera haberla. Una polémica servida en bandeja para que la trupe de la piara psoera-zpera arremeta contra la Reina, como si no tuvieran mejores lios que atender. Por supuesto que comprendo que es una tentación distraer al respetable público bobo con una polémica regia en vez de subir los colores de la vergüenza nacional viendo al Zp mendigando cumbres por el mundo. Por supuesto que entiendo que mejor un tabladillo con comedias del Hola que hacerse cargo del milésimo atentado de los nacionalistas vascos (con la máscara de Eta puesta, como desde el principio). Lo entiendo todo.
Pero maldita la gracia que me hace que por opiniones tan dignas de una reina, la Reina de España sea en estos dias la más criticada de España. Es triste que una bisnieta y tataranieta de Reinas y Reyes que armaban y mantenían guerras mundiales tenga que medir palabras y esconder opiniones. Opiniones tan regias, tan necesariamente ejemplares y esclarecedoras para muchos. Es un dolor.
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Los energúmenos no han tardado ni un minuto en saltar. Degenerados post-modernos de la ínfima ralea pseudo-política infra-cultural han vomitado su rabia biliosa. Y es por la Reina, y por lo que opina, y porque se publique (y lo publique la bruja sin escoba y cien collares). Y es una vergüenza (si la tuvieran). Que los tolerantes para todo y de todo y con todo no toleren que la Reina tenga sus opiniones y se las publiquen, es intolerable.
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Y el que opine otra cosa, malo. Porque las opiniones son buenas. Tan buena como toda la innegable prosapia regia que lleva en sus genes la Reina que lo opina.
Y qué casualidad que casi todo termine sirviendo de oportunista e indiscreta munición al perro enemigo
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