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domingo, 12 de noviembre de 2017

Efemérides nefasta


Cuando se trata de la Historia, prefiero, casi siempre, la lección de los históricos:
"El hombre que desencadenó aquella tempestad, es una figura cual no pueden señalarse muchas otras en la historia. Desde hace cuatro siglos vacila la imagen de este carácter en las apreciaciones de los hombres, y al presente el acuerdo de las opiniones parece estar más lejano que en ningún otro periodo del tiempo pasado. Pero en un punto es menester que convengan amigos y enemigos; es a saber: que por muy importante que pudiera ser la personalidad de Martín Lutero, él sólo no hubiera podido producir la revolución que rasgó para muchos siglos la unidad de la Iglesia de Occidente. Más poderosamente que ningún otro, contribuyó él sin duda a la catástrofe del antiguo estado de cosas; pero, en el fondo, no hizo más que arrojar la tea incendiaria en el combustible que se había venido acumulando durante siglos."

L.Pastor. Historia e los Papas (T.IVº,L.Iº,C.VIIº)

Con este párrafo comienza Pastor la parte de su monumental obra que dedica a la reforma luterana, que comenzó, hace ahora cinco siglos, como una controversia acerca de las indulgencias y su actualidad en aquel año de 1517. Si existe una fecha clamorosa para datar el fin de la Cristiandad medieval, esta efemérides se registró con los golpes de las 95 Tesis clavadas en el portón de la capilla de Todos los Santos de la Universidad de Wittenberg la víspera de la solemnidad titular, el 31 de Octubre de 1517.

Semejantes hechos se deben recordar, pero nunca celebrar. Hablo como católico y me refiero a lo católico, pues comprendo que un luterano de 2017 festeje emocionado su quinto centenario. Lo aberrante, en este caso, es que desde el Catolicismo se conmemore con elogios el funesto trauma.



El sello emitido por la Posta Vaticana es ejemplo de la confusa valoración producto del equivocado ecumenicismo vaticanosecundista, tan nocivo. La imagen reproducida en el timbre postal con las figuras de Lutero y Melanchton a los pies de un Crucifijo, es un particular de un todo mayor, más significativo, pues se trata del tímpano que decora las puertas de la capilla de Wittemberg**, el sitio del pecado original luterano. En el mosaico-pintura, Lutero lleva la Biblia traducida por él al alemán, y Melanchton la Confesión de Augsburgo de 1530, obra de ambos. Los dos están enterrados dentro, en el interior de la capilla de Wittemberg. Conque el sello postal vaticano no puede ser más significativo.



¿Conviene esa implícita celebración? A la Iglesia Católica, no. Al Papa, tampoco. A la Santa Sede, en absoluto.

El otro día comentaba con un amigo que lo peor es preguntarse que cuántos católicos aprobarían hoy el contenido de las 95 tesis, cuántos serían capaces de detectar los errores que contienen y cuántos las rechazarían, sin más, en bloque, como lo mandó la Santa Madre Iglesia. ¿Cuántos?

Volviendo a la cita de Pastor, también me pregunto si el combustible del post-concilio y sus derivados no son un peligro semejante al que prendió la tea luterana.

...¿y quién sería (...o será) el Lutero que armaría el incendio (...o lo armará)?????


...Y no diga nadie que el nombre empieza por F...no sea que, no sea que...



** Las actuales puertas fundidas en bronce, con el texto de las tesis luteranas reproducido en sus jambas, se mandaron hacer por el emperador Federico Guillermo IV de Prusia en 1858, en sustitución del antiguo portón de madera dónde Lutero clavó sus 95 tesis, que se quemó en el transcurso de la Guerra de los Siete años, en 1760 .


+T.

domingo, 6 de agosto de 2017

La femi-perversión que la Iglesia no condena


No sé si alguno recordará al doctísimo y venerable padre Antonio Orbe S.I. cuando en alguna de sus clases magistrales en la Gregoriana comentaba, al paso de algunas cuestiones, que en el futuro más próximo el peor peligro para la Iglesia, en doctrina y en moral, llegaría desde el mundo de la mujer. Se refería - sin saberlo concretamente entonces - a cosas como esta (atención los timoratos, que el artículo es aberrante y contiene fotos impías):

Poner fin a las mentalidades machistas que distorsionan la fe:
"Si Jesús se encarnó en un varón, ¿la salvación que nos trae es igual de efectiva para las mujeres?"


La página de Renegación Digital infecta a diario con textos (entrevistas, documentos, citas, recensiones, noticias, comentarios, bulos y otras escorias) como ese, cuya autora es una hembra reivindicante, sedicente 'teóloga' y tan degenerada en ello que malpare monstruosidades tales en el supuesto de que está liberando a las mujeres de una fantástica opresión que ella misma delira con tergiversaciones y manipulaciones atentando impúdicamente contra lo más sagrado. Es obvio que ella y la gente como ella ya no tienen fe, la han perdido y sólo mantienen un esqueleto verbal con el que van construyendo la monstruo-teología de su aberrante degeneración, con más o menos consciencia de su depravación, pero absolutamente sabedoras de su ofensivo y agresivo desafío. No tienen fe pero si mantienen y difunden un intenso e implacable odio a la fe.

A esta teologuesa del artículo le falta decir que odia al Cristo-Varón de los Santos Evangelios. Por supuesto, el odio profesado y no confesado incluye todas sus concomitancias: Odia también a la Virgen y la Virginidad, odia a la Madre y la Maternidad, odia con diabólico odio a la Esclava del Señor y odia satánicamente que el Evangelio diga -'Aquí está la Esclava del Señor'. Odia el Magníficat que canta -'Dios ha mirado la humillación de su Esclava'. Odia a Isabel porque es madre gestante y orante. Odia a la suegra de San Pedro porque se levantó del catre a servir a Jesús y sus Apóstoles. Odia a la hemorroísa que tocó con temor y temblor el manto de Cristo. Odia a la pecadora que lloró y embalsamó, besó y cubrió con su cabellera las plantas del Señor. Odia que María de Betania se echara a los pies de Jesús y se los perfumara con nardo. Odia a las Miróforas que fueron al alba al Sepulcro. Odia que la Magdalena hubiera tenido siete demonios. Odia el -'Noli me tángere'. Odia que no haya más escenas con Magdalena. Odia a San Pablo. Odia el Apocalipsis. Odia que la Babilonia meretriz sea hembra y odia que la tentada fuera Eva y no Adán. Odia-odia-odia que Eva fuera hecha con la costilla de Adán. Y odia hasta reventar en bilis de odio el -'parirás con dolor, estarás bajo tu marido y él te dominará'.

En reacción, clamará y voceará ¡machismo! y ¡machista! cada vez que se vea obligada a afrontar uno de esos textos. Hará un expurgo de textos machistas suprimiendo passim personajes y escenas, profecías y profetas, libros enteros de la Biblia. Propondrá una Biblia revolucionaria y transexual con una María de Nazareth militante de la liberación de la mujer, una Marta de Betania líder sindicalista del sector servicios y una Magdalena híper-sexualizada y marimacho todo a la vez, castigadora del los Apóstoles y fundadora de una iglesia alternativa ltgb (¿se escribe así?) vanguardista avant la lettre.

¿Y la Iglesia qué dice; qué respuesta tiene la Iglesia para adefesios pseudo-teologicos de esta clase? Pues, según la táctica - ya se sabe - asumida premeditadamente por el Vaticano2º, concilio pastoral-no-dogmático, la Iglesia, no condena nada ni a nadie. '¡¡Quién es la Iglesia para condenar!!', argumentan según el célebre dixit francisquista.

+T.

martes, 28 de junio de 2016

El Lutero de Franciscus

 
Improvisar sobre lo que sea sólo lo saben hacer satisfactoriamente los muy bien informados y los improvisadores profesionales, los primeros porque su improvisación informa competentemente y los segundos porque improvisan malabarísticamente diciendo mucho que es casi nada al fin. Nuestro PP Franciscus no es de ninguno de los dos tipos, pero improvisa. Las charletas en el avión de vuelta de sus viajes se ha convertido en un género francisquista, como, diríamos, un especial formato de documento pontificio. Y es terrible.

Es terrible porque las improvisaciones francisquistas son imprecisas, confusas, desorganizadas, equívocas. Por ejemplo, lo que ha dicho de vuelta de Armenia cuando le han preguntado, entre otras cosas, por Lutero, y ha improvisado esto:

"Las intenciones de Martín Lutero no eran equivocadas, era un reformador. Quizá algunos métodos no eran los correctos, pero en aquel tiempo, si leemos la historia de Pastor, un alemán luterano que después se convirtió cuando vio la realidad, se ha hecho católico, en aquel tiempo. La Iglesia no era realmente un modelo que imitar. Había corrupción en la Iglesia, había mundanidad, obsesión por el dinero, el poder. Y por eso él protestó. Era inteligente, dio un paso adelante, justificando por qué hacía eso. Y hoy luteranos y católicos, protestantes todos, estamos de acuerdo sobre la Doctrina de la justificación. Sobre este punto tan importante él no estaba equivocado. El dio una medicina a la Iglesia, pero después, esa medicina, le ha consolidado en un estado, en un estado de cosas, en una disciplina, en un modo de creer, de hacer, litúrgico, y luego no estaba solo, estaba Zwinglio, Calvino, cada uno distinto del otro y detrás de ellos, ¿quiénes estaban? Los príncipes. 'Cuius regio, eius religio'. Debemos meternos en la historia de aquel tiempo, no es una historia fácil de comprender. Después fueron adelante las cosas, hoy el diálogo es muy bueno; ese documento sobre la justificación creo que es uno de los documentos ecuménicos más ricos, más profundos. Pero hay divisiones, dependen también de las Iglesias. En Buenos Aires había dos Iglesias luteranas, una pensaba de un modo… en la propia Iglesia luterana no hay unidad, pero se respetan y se aman. La diversidad es lo que quizá nos ha hecho tanto daño a todos. Hoy tratamos de retomar la entrada para reencontrarnos tras 500 años. Debemos rezar juntos. Rezar. Para esto la oración es importante. Segundo, trabajar por los pobres, los perseguidos, tanta gente, los refugiados, tanta gente que sufre. Trabajar juntos y orar juntos. Y que ideólogos estudien juntos, buscando… esto es una historia larga, larguísima. Una vez bromeando dije: «yo se cuál será el día de la unidad plena». ¿Cuál? El día después de la llegada del Hijo del Hombre. Porque no se sabe, Él es quien hará la gracia, pero mientras tanto: orar, amarnos y trabajar juntos, sobre todo por los pobres, la gente que sufre, la paz, tantas cosas, el aprovechamiento de la gente, muchas cosas en que se está trabajando conjuntamente."


Como me da pereza desglosar y comentar lo improvisado, dejo sólo constancia y que cada lector de ExOrbe (porque les supongo a los susodichos un nivel suficiente, of course) hagan mentalmente las apostillas necesarias.

La filo-luteranía es una infección que ha cundido mucho en estos últimos tiempos, desde después del V2º especialmente. Los católicos hemos olvidado, entre otras muchas cosas sobre muchos otros temas, las monumentales biografías de los muy doctos historiógrafos el dominico Henry Denifle (1904) y Hartmann Grisar S.J. (1908), que trazaron con sólida investigación y documentación un perfil de Martín Lutero difícilmente refutable. Según táctica de los agentes des-católicos, nos dirán que son obras 'superadas', que es lo que dicen cuando algo ha resultado, dadas las circunstancias, molesto por su rotunda verdad, es decir, 'políticamente incorrecto' (ecuménicamente incorrecto, diríase en este caso).

Como decía que la cosa viene pegando hace ya tiempo, les refiero estas entradas publicadas en este mismo blog, en estos últimos años, por si quieren Uds. leer (o recordar lecturas):


Lutero sigue Lutero


Lutero es Lutero (y eso no hay quien lo enmiende)

La verdad que ayer se enseñaba y que hoy nadie se atreve


Cuando se acercan los temidos fastos de los quinientos años de 1517, recordar los hechos (verdaderos) y sus protagonistas (auténticos) es un deber muy grave.

Ignoro si el ecumenismo políticamente correcto incluye o prevé maniobras de falseamiento por ocultación de los hechos o re-edición maquillada de los personajes. Por eso he puesto otra vez de ilustración la máscara mortuoria de Martín Lutero, tan expresivamente auténtica.

+T.

miércoles, 24 de junio de 2015

PP Franciscus valdenseando

Cuando en el Jubileo del MM JPII pidió perdones hasta por las Cruzadas, abrió una vena de complejos auto-inculpatorios difícilmente justificable para todo aquel a quien se le pueda suponer una conciencia eclesial de cierto nivel. Al Papa, verbigracia; precisamente por ser el Papa, en primerísimo y sin par lugar entre todos los fieles de la Iglesia. En aquella ocasión, de todas formas y por encima de buenos consejos (que los tuvo) el voluntarioso Papa Wojtyla se empeñó y pidió perdones universales, en San Pedro del Vaticano, el 1er. Domingo de Cuaresma del MM, ante el miracoloso Crocifisso de San Marcello. Se hicieron fotos muy bonitas del Papa abrazado al Cristo. Todo muy wojtyliano.


Se preparó todo con cuidado. Hasta la Comisión Teológica Internacional elaboró un documento ad casum. Y se cuidó especialmente la ceremonia a celebrar en la Basílica de San Pedro (ver aquí documentos). Se marcaba no sólo un hito sino que se argumentaba su eventual continuidad, presumiendo próximas ocasiones de lo mismo.

Con su desmañado estilo, pobre dicción y vulgar formato, PP Franciscus ha protagonizado en Turín otra escena de los perdones con los Valdenses, los herejes cismáticos sedicentes discípulos de Pedro Valdo. Simplemente, escenifica, esta vez en la propia casa de los viejos herejes, la ceremonia ya estrenada por su predecesor.

Me temo que con la efemérides del quinto centenario de la herejía luterana a la vuelta de la esquina, el mea culpa ante los valdenses haya sido sólo un pequeño happening, para ir ambientando lo que se esté preparando.

Quizá a Uds. que me leen les pase lo que a mí, que esto escribo: No me siento inserto en la escena del perdón. Ni yo he descalabrado nunca a un valdense (jamás he tenido esa oportunidad) ni me echo encima la culpa de ningún valdensinófobo. Muchísimo menos le echo la culpa de los pecadores a nuestra Santa Madre la Iglesia, ni comparto la ocurrencia de que el Papa pida perdones.

Pero lo que más me inquieta de la escena de los perdones con los valdenses son estas palabras que PP Franciscus pronunció:

"...ha sucedido y continúa sucediendo que los hermanos no acepten su diversidad y terminan por hacer la guerra uno contra otro".

El resumen de Zenit lo empeora porque dice (¡¡¿lo dijo el Papa?!!) que - "...Por otro lado, el Papa ha recordado que la unidad que es fruto del Espíritu Santo no significa uniformidad." (ver aquí).

Es para leer y no creer (o dejar de creer).

Si esto sigue así, tendrán de introducir un equipo permanente de correcciones ortodoxas en la AAS.


+T.

martes, 22 de octubre de 2013

Luteraneando

Salva semper Charitas (cum reverentia etiam), a mí me repugna ver al Papa confraternizando con un hereje, porque es el Papa. El ecumenismo es de todos sabido que salva ciertas repugnancias, todo sea por el amor de Dios; bien, vale, valga. Pero ¿todo se puede incluir en el lote del encuentro ecuménico? ¿Aun aquello que con sólo mostrarse o comparecer manifiesta contradicción y/o desafío a nuestras católicas creencias, que - es de suponer - el Papa profesa, por ser quien es, en el más alto grado de su expresión de fe católica?

Cuando unos clérigos luteranos visitan al Papa en el Vaticano, se entiende/se puede entender el acto como, diríamos, de cierto protocolo ecuménico. De protocolo es que se observe el protocolo, que los visitantes se atengan al ceremonial y la etiqueta del acto, sin hacer y/o decir nada estridente. Desde luego, no se espera que los representantes luteranos entren cantando las 95 tesis de Wittenberg (aunque las lleven grabadas en lo más hondo de sus entrañas luteranas). Pero ¿y si el ser mismo del que se presenta ya es, de por sí, desafiante y ofensivo?

Por ejemplo - y a eso me refiero - esas cuántas 'clérigas' luteranesas que han estado coram Papa, en la presencia de PP Franciscus, que las habrá saludado, como suele, con inclinación escapular y flexión lumbar. Que si ya tiene miga que nos hayamos tragado la bola del ecumenismo omnímodo, tiene delito que convivamos sin rechinar dientes con la aberrante incorporación de la hembras al estamento clerical. Y siendo el Papa el centro de la escena (por mucho que PP Franciscus quiera descentrarse y periferizarse), el acto es un insolente bofetón en el rostro de la Santa Madre Iglesia (que es la Católica, y no otra, ni ninguna más).

Claro que cuando se claudica en un punto, es más fácil luego rendirse a dos, y a tres después, y así ir cediendo, punto a punto, encuentro a encuentro, diálogo a diálogo, hasta que un día se concluye en una escena así como las de Asís.

El medio milenio de la herejía de Lutero y la catástrofe consiguiente, parece ir celebrándose ya más en Roma que en Wittemberg. Lamentable entusiasmo este, confuso y anómalo, católicamente demencial, pero tan cierto como la escena que comento, cuyas imágenes son un clamor de hasta dónde han llegado las tesis de Lutero y hasta dónde nos ha llevado el fatídico ecumenismo vaticanosegundero.



Es de temer que, si dentro del vaticano se recibe en ambiente 'cordial y distendido' a las preladas luteranesas, cuando toque hacer la fiesta allende los pagos de Lutero, PP Franciscus se vea alternando, tête-a-tête, con esas aventajadas hijas de Catalina Bora, esposa que fue del hereje Martín Lutero.

La audiencia pontificia que cuento, terminó solemnemente con la entrega solemne de una tetera abollada y oxidada que un luterano promíscuo-católico (o viceversa) hizo a SS PP Franciscus, que quasi se queda mudo de emoción (o de estupor) por el regalo y su anejo comentario alegórico.

Fue entonces cuando, movido por algún carisma papal ad casum, PP Franciscus proclamó un nuevo concepto ecuménico: 'El ecumenismo del martirio' (léase aquí el breve oráculo y otros dichos)

Ignoro qué harán con la tetera. Espero que no le hiervan en ella un mate a PP Franciscus, porque podría, probablemente, tetanizarse y quedarse sin asistir a los faustos luteranos del 2017, cuya celebración espera con especialísima expectación el Cardenal Koch, con su boca abierta.

¿Sería una pena que no pudiera ir?


+T.

martes, 1 de octubre de 2013

Proyectos, novedades, periferias, aproximaciones

 
Los herejes suelen ser inteligentes, por encima de la media. Si son serios, reduplican su peligrosidad. Si son virtuosos (que pueden serlo) son un peligro formidable. A Hans Küng le falta el carisma virtuoso (sencillez, pobreza, humildad, mansedumbre, piedad) para ser formidablemente peligroso; pero, a pesar de sus limitaciones, mantiene una inteligencia más que notable, y sabe decir las cosas, exponerlas bien y explicarlas. Por ejemplo en este artículo:

La prueba decisiva de Francisco

El artículo es uno más de los que ponderan a PP Franciscus y le animan a navegar plus ultra. La impresión de muchos - también la mía - es que todo será menos, como la decepcionante conclusión del dicho 'vísperas de mucho, días de nada'. Bueno, de nada no; más bien, quiero decir, de poco. De poco según lo que muchos esperan, esos que son una especie de versión eclesial del '15M', todo ilusiones, todo deseos, todo fantasía de revoluciones eclesiales que PP Franciscus propiciará. Hasta lo dicen, con cierto aire de proclama desafiante:

Ernesto Cardenal habla de Francisco, un 'Papa revolucionario'

Pero la cosa no alcanzará ese nivel. Lo que sea que será dejará insatisfechos a los revolucionaristas, siempre feroces, rabiosos, violentos contra el altar que subsiste cuando los tronos ya cayeron (o quedaron reducidos a la mínima expresión de su tronío). Los que quisieran ver igualmente inane al Papado, sin el poder de las llaves petrinas, se verán defraudados, algunos, incluso, puede que se sientan traicionados por esperar lo que PP Franciscus no hará ni dará.

Mi aprensión, así y todo, es temer que lo que se vaya haciendo y concediendo deje a la Iglesia más débil, más expuesta, más fracturada. Las tendencias francisquistas son, en este sentido, suficientemente alarmantes, sin ser extremas.

Está en el ambiente, el aire transmite la expectación, la novelería se ha adueñado de los ánimos, todos esperan algo. Y lo van a tener, por lo menos esa prensa aun entusiasta lo va contar así, como una gran novedad francisquista, sea lo que sea. Incluso si no es de estreno, también se tomará como algo a estrenar.

Como muestra de la expansión de la onda (que busca las periferias, plena de ansias centrífugas, excéntricas) me he encontrado con algo que no esperaba. En el articulete de H. Küng que enlacé más arriba, se dice esto:
"...las mujeres que se deciden a practicar el aborto por razones serias, muchas veces con grandes conflictos de conciencia, merecen comprensión y piedad."

Se refiere el hereje Küng, naturalmente, a la piedad eclesial.

Pues heme aquí perplejo, bajo cierto efecto de shock, al enterarme que en mi diócesis ya se practica el consejo de H. Küng:

Proyecto Raquel

Se nos explica que:
"...quiere ser la respuesta de la Iglesia para ayudar a las personas heridas por casos de aborto(...)para la sanación y reconciliación de la mujer que ha abortado, ayudándole a comprender la verdad y gravedad de lo ocurrido, a alcanzar el perdón y la reconciliación con Dios y reconciliarse con el hijo abortado confiándoselo a Dios y reconstruyendo su propia vida poniendo en el centro al Señor"

Pero yo no entiendo. ¿Proyecto, dedicación, medios...para 'reconciliación' de madres abortadoras? ¿No hay, no existen, otras y mejores urgencias que atender, en el mismo campo de la lucha pro vida, sin ir más lejos?

¿No da cierta impresión enfermiza, decadente, una moral que promociona la defensa de la vida del nonato amenazado social, legal y familiarmente y a la vez promueve la compasión para los responsables?

¿Dónde queda el concepto de arrepentimiento y penitencia cuando en su lugar parece sobresalir la comprensión benevolente más que la actitud penitencial? ¿Acaso el psicologismo está usurpando el terreno que pertenece al fuero de la conciencia, un espacio sagrado vinculado al Sacramento, no a la recepción comunitarista-projimista? ¿El tratamiento rehabilitante de la persona y no la contrición (y también la atrición) del penitente?

Un iluminado me decía que no fuera duro, que esto era, al fin y al cabo, como lo del Hijo Pródigo, y que me estaba comportando como el hermano mayor quejoso.

Yo le dije que sí, que había dado en la diana, que así era yo, de una pieza.

Obviamente mi iluminado corrector (fraternal, of course) se creía el protagonista mejor de la parábola. Sin timidez, sin dudarlo.

Paso a paso nos acercamos a situaciones muy parecidas a aquellas que provocaron la gran crisis de la Conferencia Episcopal Alemana, bajo la presidencia del polémico cardenal Lehman, cuando las parroquias impartían cursos de concienciación/información para las interesadas en abortar y les expedían el certificado de asistencia al curso, documento que les servía luego para acreditar la información requerida legalmente para acceder finalmente al aborto. Aunque este 'proyecto raquel' no sea (todavía) eso, tengo la impresión de que es un paso más para que surja una sensibilidad comprensiva que postule el respeto de conciencia (y circunstancias) de las abortadoras. Si esto no se ve, es que se ve muy poco.

Mis dudas mayores, sin embargo, versan, por el momento, sobre esa sintonía, que me inquieta, entre lo del 'proyecto raquel' ese y lo dicho por H. Küng en su articulete. ¿Estamos tan cerca, tan próximas están ya nuestras posiciones?


+T.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Atanasio, urgentemente


La crisis arriana fue formidable, más temible para la Iglesia, más trágica, que la época de las Persecuciones. Estuvo en peligro la fe esencial de la Iglesia, la doctrina fundamental del Cristianismo. La clarividencia creyente, la fidelidad abnegada, el sacrificio valeroso de Atanasio de Alejandría fueron gracias excepcionales en un hombre providencial.

Pero nuestra crisis, la de la Iglesia postvaticanosecundista, es mayor, más profunda, porque no se trata ahora de una herejía identificada sino de muchas heterodoxias diversificadas, con más grados de semi-heterodoxia y ortodoxia parcial que los que cupieron en el agitado siglo post-niceno. La Iglesia del siglo XXI ha arribado al tercer milenio profundamente afectada por la confusión doctrinal, la corrupción litúrgica y la degradación moral.

La vida y obra de San Atanasio no son triunfalistas, sino un ejemplo patente de combate y penitencia. De entre todos los años que duró su batalla por la fe, destacan los seis o siete que transcurrieron en la Tebaida, en el desierto donde los primeros anacoretas se iban reuniendo en torno al proto-abad San Antonio para aprender a vivir en oración y penitencia. Atanasio conoció todo aquel mundo: El de las persecuciones que acababa con gloria, el de las herejias que emergían con violencia diabólica, y el del monacato que se estrenaba con energías santas en el desierto más áspero.

El desierto es un referente recurrente, para el Viejo Testamento y para el Nuevo. Si los profetas clamaban una vuelta al desierto, la Iglesia, a lo largo de sus veinte siglos de historia, ha conocido la persecución interna y cómo los mejores se han retirado al desierto.


No entiendo, me es incomprensible, una Iglesia en crisis, gravemente herida, como la actual, montada en la noria del juanpablismo, las jmjs y la nuevangelizacion que oculta la enfermedad con fuegos artificiales de un pentecostés artificial.

Verdaderamente necesitamos un Atanasio (o varios, o muchos) que vean claro, combatan firmen y reanimen con signos de vida efectiva en espíritu y verdad.

Tu auten, Dómine, miserere nobis!


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Orémus
Exaudi quaesumus Domine preces nostras, quas in beati Athanasii Confessoris tui atque Pontificis solemnitate deferimus: et qui tibi digne meruit famulari, eius intercedentibus meritis ab omnibus nos absolve peccatis.
Per Dóminum nostrum, Iesum Christum...Amen.

Oratio
Omnípotens sempitérne Deus, qui beátum Athanásium epíscopum divinitátis Fílii tui propugnatórem exímium suscitásti, concéde propítius, ut, eius doctrína et protectióne gaudéntes, in tui cognitióne et amóre sine intermissióne crescámus. Per Dóminum nostrum, Iesum Christum...Amen.

Oración
Dios todopoderoso y eterno, que suscitaste a san Atanasio como preclaro defensor de la divinidad de tu Hijo, haz que nosotros, iluminados por sus enseñanzas y ayudados por sus ejemplos, crezcamos en tu conocimiento y en tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Ex Voto
+T.

domingo, 26 de junio de 2011

Una Jerarquía dudosa

Esta mañana leí con un inquieto desagrado la noticia en el blog de Andrea Tornielli: Las palabras del Cardenal sobre las 'mujeres sacerdotes'. Después leí la entrevista tal cual ha sido publicada en la prensa portuguesa, hace unos días: El Cardenal-Patriarca dice que las ordenaciones de mujeres llegarán cuando Dios quiera. A las pocas horas, una de las páginas oficiosas del des-catolicismo español publicaba la noticia, con subrayados: El Patriarca de Lisboa dice que no hay razones teológicas para excluir a las mujeres del sacerdocio.

Esa misma web de noticias sacaba también hoy unas declaraciones del mismo estilo de la escandalosa Teresa Forcades, la benedictina proabortista, que ha publicado un libro sobre 'teología feminista' en el que sostiene tesis como esta, que aparece como titular del artículo: No es Dios quien prohíbe a las mujeres el acceso al sacerdocio.

Que la Forcades diga eso, se supone. Como se suponen mayores y peores aberraciones que probablemente pajarearán por la mente perversa de esta pseudo-monja, un baldón para su comunidad (me temo que tan degenerada como la propia Forcades) y una prueba más de la nula voluntad de la Jerarquía para penar canónicamente el disenso inmoral y la afirmación y difusión de doctrinas heterodoxas. La Forcades hace ya años que debería haber sido amonestada, juzgada y exclaustrada. No se ha hecho, no se hace, y la corruptora, con su hábito y su soberbio predicamento, campa a sus anchas, violando conciencias e infectando su entorno.

Lo que no se espera uno es que un Cardenal de la Santa Romana Iglesia diga, matenga y difunda especies tan nocivas, falsedades tan perniciosas y doctrinas tan profundamente anti-católicas. Si la Forcades debería estar despachada con pena canónica, el Patriarca de Lisboa debería haber sido depuesto de su sede ipso facto, y haberle obligado a renunciar a la púrpura y el capelo. Que ni una cosa ni la otra ocurran, es prueba de la enorme y enfermiza debilidad de nuestra Iglesia y de su Jerarquía.

Lo que dice el Cardenal Policarpo atenta contra una doctrina fundamental de la Iglesia, pues al afectar al sacerdocio sagrado y su esencia, toca a todo lo que del sacerdocio depende: el magisterio y la custodia del Depositum Fidei, la garantía de la sucesión apostólica y las funciones sagradas de regir y santificar. Pensar en una alteración fuera de todo orden recibido y transmitido, supone una descomposición real del Orden Sagrado tal y como Cristo quiso constituirlo y su Iglesia lo ha mantenido por reconocida e inmutable voluntad de su Fundador.

En las palabras del insensato Patriarca lisboeta, tal y como se recogen en la desafortunada y escandalosa entrevista, se entiende que el prelado banaliza la misma voluntad de Cristo al dejar entender que la tradición del sacerdocio neotestamentario es algo dependiente de circunstancias propias de la mentalidad y los usos del aquella época (la de Cristo), pero no fundamentado en la explícita y definitiva voluntad de Dios. Dicho con las mismas palabras del Emmo. Policarpo, 'el sacerdocio de la mujer llegará cuando Dios quiera'.

Al mismo tiempo, con un desdén otra vez escandaloso (escándalo es la inducción y/o incitación al mal y al pecado), desprecia uno de los actos magisteriales más claros y de más peso (quizá el que más) del pontificado de Juan Pablo IIº, cuando definió que la iglesia no había recibido de Cristo ni tiene (ni tuvo, ni tendrá) la potestad de conferir el Orden Sacerdotal a las mujeres. Repito que la perversión y el daño de las declaraciones del Cardenal Policarpo son inauditas.

Al paso del escándalo y teniendo en cuenta el bajo relieve relativo del prelado en cuestión (un arzobispo sin especiales méritos, con los 75 cumplidos, un cardenal de cuota nacional, sin más reconocimiento que el debido a su cargo), nos preguntamos cuántos miembros del Colegio Cardenalicio compartirán las erradas opiniones expresadas por el Cardenal Policarpo.


¿Aventuramos una lista? ¿En quiénes piensan Uds.? ¿A quién incluirían? ¿De quién sospecharían? A ver...Martini ya no, porque a efectos de cónclave ya no cuenta; ¿Schonborn? ¿Lehner? ¿Ravasi? ¿Maradiaga? ¿Kasper? ¿Vingtrois? ¿Algún español? Ya he dicho alguna vez que no soy adicto a los listines de los prelados, que no llevo cuenta salvo de unos pocos, los más vistos y oidos. Por eso no puedo jugar con muchos nombres. Pero me consta que cada uno de estos que he nombrado tiene sus compadres (dicho sea con la mejor intención conceptual).

¿Se imagina estas fuerzas, estas influencias, estos purpurados de opinión como la de Policarpo reunidos en Cónclave? ¿Y si saliera un elegido con la misma o parecida doctrina de Policarpo? Todo es posible, todos los que estén serán elegibles. Todos.

Nunca imaginé en boca de un cardenal palabras tan necias y malignas como las dichas por Policarpo. Si las ha dicho, se supone que no son fruto de la improvisación, sino que han estado rumiándose, tomando cuerpo de idea, de opinión.

Junto con la abolición del celibato, la reivindicación del sacerdocio femenino es una de las notas más características del des-catolicismo. Yo pensaba que la amenaza más próxima sería el ataque contra el celibato clerical. Pero las indecentes declaraciones del Patriarca lisboeta han encendido todas mis alarmas, en el sentido de que el mal que acecha es más profundo y está más cerca.

Oremus!

+T.

martes, 31 de mayo de 2011

Variaciones contradictorias sobre un mismo tema


El modernismo intra-católico se ha indignado (también) y ha decidido movilizarse y lanzar una campaña de recogida de firmas reclamando la reposición del depuesto obispo de Toowoomba (Australia).

El obispo toowoombense ha sido - según ese articulete - un fidelísimo seguidor del 'espíritu del vaticano 2'. Como Uds. habrán temido, han temido bien: El espíritu/espectro vaticanosegundonista arrastró al prelado toowoombatano por extraños senderos que desembocaron en peligrosos puntos que se declararon en anómalas afirmaciones y demandas. Siendo así que el prelado toowoonbanita se definió pública y reiteradamente como postulador entusiasta del llamado 'sacerdocio femenino'.

El concepto 'sacerdocio-femenino' surge y se define como una de las más características notas de las vanguardias des-católicas del sectarismo post-conciliar. Con un patente sello de contaminación pseudo-ecumenista y un alto grado de la peor agresividad feminista, la falsía se presenta en su modalidad católica como un elemento especialmente tóxico de entre todos los descomponedores de diseño armados por los enemigos (internos y externos) del Sacerdocio y el Sacramento del Orden. Con el plus de aparecer articulado en los medios sociales con la muy infecta movida internacional pro-derechos/poderes femeninos.

El des-catolizador obispo toowoonbarritano se había inoculado mortalmente con todos esos letales virus. Digo mortalmente porque pecaba en ese grado cada vez que predicaba y difundía la pestilente especie del pseudo-sacerdocio hembrista. Y en tal grado de corrúpción doctrinal se hallaba incurso, que la pesada, lenta, ralentizada y tortuguera justicia penal canónica de la Santa Sede decidió por fín quitarle mitra, báculo y sede al escandaloso prelado toowoombí. La prensa y los medios todos subrayaron alarmadísimos que el susodicho epíscopos toowoombino había sido despojado de su dignidad sagrada por pretender clero femenino en la Iglesia Católica. Como efectivamente se explicaba (además de por otras cosillas, nada católicas, también de estilo heterodoxo).

Dicho/escrito/pronunciado el discursete-soflama enardecedor de las católicas indignaciones (¡esto sí que es indignación, y no el estercolero de la Ptª. del Sol!), paso a exponer el segundo plano, el contraste, la pieza de la contradicción. Que es esta:


De entrada pudiera parecer que fuera un 'este', pero no: Les aseguro a ustedes, con toda la seriedad que gasto al tratar de estos casos, les aseguro, amigos y detractores míos, que lo de la foto es una 'ella'. Yes.

Si han salido Uds, ya de la conmoción, si se han repuesto, tomen aire que ahí va más bomba: La ella de la foto es 'canónigo'. Yes. En inglés se dice 'canon', pero en español es 'canónigo'. Y suena tremendo, horripilante: Canónigo Alyson Barnett-Cowan.

Pues resulta que est@ canónigo Alison Barnett-Cowan es una de las miembr@s de la comisión anglicana del ARCIC que han estado reunidos tratando (inquietantes) asuntos de ecumenismo (?) en el monasterio de Bose. Aquí el comunicado oficial de la Santa Sede. Para completar el elenco de miembro@s, la comisión anglicana también contaba entre los suyos a una 'obispa': The Right Reverend Linda Nicholls, Area Bishop for Trent-Durham, Diocese of Toronto; a la misma reunión la imponente canónigo de la foto asistió en calidad de co-secretaria oficial del Anglican Communion Office.

Cuestión dilemática a explicar: ¿Cómo se concilia deponer a un obispo en Australia por pedir el sacerdocio de las mujeres con reunirse amistosamente con una supuesta 'obispa' Linda y una llamada 'canónigo' Alyson en una comisión ecuménica oficial, bajo los auspicios de la Santa Sede? ¿Una sentencia penal en Australia y una amistosa entente en Italia?

¿Qué pasa? Algo no cuadra. ¿A qué nos atenemos?

Si digo contradicción, si repito confusión, no me diga nadie que exagero, please.

p.s. Si les queda a ustedes temple para un pellizco más de emoción, lean esto: ¿Saben ustedes dónde y cuándo se tomó la foto de la andrógina canonígo Alyson? Pues sí, como podrán ustedes apreciar, fue en la Basílica de San Pedro, el pasado Octubre del 2010, cuando estaba allí como invitada para la toma de capelo del Cardenal Koch (el suízo, el de ecumenismo).

¿Y saben qué pasó? ¿No lo saben? ¡Adivinen! Pués sucedió que en mitad de la ceremonia sonó el móvil del canónig@ Alison para comunicarle la feliz noticia de que acababa de ser abuela!!! Dice el periodista que cuenta la anécdota que seguro que nunca jamás se vivió en San Pedro del Vaticano una escena con una noticia así: Un canónigo notificado de haber sido abuela bajo la cúpula del Bernini.

Personalmente, les confieso, prefiero a los Borgia, los Della Róvere y los Farnese, todos juntos: Aunque fuesen depravados de costumbres fueron estupendos católicos sin confusión ni mixtificación: Sus promiscuidades, si las padecieron/cometieron, no llegaban al grado de mezclar, todo en uno, canónigo-hembra-abuela.


+T.

domingo, 10 de abril de 2011

No hemos tocado fondo


La crisis y la decadencia de la Iglesia Católica post-conciliar no han llegado a su punto más bajo. Por todos sitios se evidencian graves problemas, violentas contestaciones y la insuficiente acción de un episcopado mediocre anclado en un vaticanosegundismo confuso e iluso. Mientras, los enemigos de la fe no cesan su trabajo de demolición; enemigos internos, porque operan desde dentro y cuentan con los medios de difusión de la misma iglesia a la que socavan y descomponen. Un ejemplo actualísimo, de ayer mismo:

Una desafiante 'propuesta' des-católica radical

El sujeto de la izquierda (¡cómo no!), el sonriente de la cobarta celeste mal anudada, es un jesuíta (?) de los más perniciosos que ha gestado y mantenido la Compañía: El tristemente célebre Juan Antonio Estrada; con el funesto J.Mª Castillo, fueron el monstruo bicéfalo, mascarón de proa de la ultra-modernista Facultad de Teología de Granada. Le despacharon de esa forma en que la moderna Compañía despide a sus queridos contra-teólogos cuando son amonestados por Roma; es decir, que los dejan estar 'no-oficialmente' haciendo lo mismo que hacían, como si nada.

En el caso de Estrada y Castillo (& cía.), siempre he echado de menos la actuación firme y formal de un obispo creyente que les hubiera impuesto la pena canónica que merecen. Ni uno ha habido que sea capaz de ponerle el bozal al perro (los perros, en este caso). Ni uno. Tampoco la CEE. Ni Roma siquiera, porque, a pesar de las censuras, estos dos (& cía.) deberían estar reducidos al estado laical hace muchos años. Peron ahí siguen, dañosa y perversamente activos contra fe y la doctrina.

El acto que cuenta la noticia es el de la presentación de un libro de la antes ortodoxa editorial Herder. Echen un vistazo a la Editorial Herder y vean hasta qué punto ha degenerado la otrora buena editorial (digo buena en sentido inclusivo: moral y propiamente editorial).

El libro que presentan es la obra de otro peligroso des-católico, el sudafricano de origen alemán Fritz Lobinger, un obispo emérito (para vergüenza del que le nombro obispo, del que le mantuvo y del que no le censuró en su momento ni le censura ahora, en este momento). Para que se hagan una idea de lo que enseña este personaje, si quieren sufrir un rato de inquietante desasosiego, lean esta entrevista publicada hace poco en la página anti-católica no-cristiana de Redes Cristianas:

El obispo Fritz Lobinger contra el sacerdocio católico

Para que se hagan una idea, se refiere (o describe) a los sacerdotes como "líderes locales voluntarios", concepto con el que designa más particularmente a los pretendidos nuevos 'ministros'. Dice que su "propuesta" de otras formas alternativas al sacerdocio católico no pretende erradicar a este, sino que las nuevas formas podrian coexistir con el ministerio sagrado tradicional. Aclara que esta radical novedad sólo sería posible, realizable, supuesto un consenso eclesial, un acuerdo pastoral (supongo que de amplia base).

Lo estupefaciente es que sin consenso, ni acuerdo, ni amplia base, esos 'ensayos pastorales' de comunidades sin sacerdotes dirigidas y 'ministeriadas' por un 'líder local' ya existen. Son aberraciones que los misioneros promueven en las misiones y que luego, al regresar a Europa, intentan introducir en nuestras diócesis con la excusa de la escasez de sacerdotes y vocaciones. Por ejemplo, en Holanda y en Austria ya son frecuentes estos 'experimentos', con la aquiescencia de los obispos (progresistas) y la buena acogida de los feligreses (inconscientes).

En España funcionan 'equipos de pastoral parroquial' dirigidos por religiosas que desempeñan funciones y ministerios quasi-sacerdotales; en algunos casos, cuentan hasta con nombramientos efectivos expedidos por los respectivos obispos diocesanos. Otras veces, la 'alternativa pastoral' la dirigen diáconos permanentes (casados); en otros casos, se improvisan otras fórmulas a-sacerdotales ad casum.

Se trata, en suma, de una efectiva, pero disimulada, sustitución/suplantación del sacerdocio católico, devaluado en su aprecio y criticado en su formalidad en cuanto tal, insistiendo en particulares como el celibato (el no-celibato, es decir) y la urgencia/necesidad de incorporar a las mujeres a los ministerios (sacerdocio y jerarquía). De esta forma, se consigue una paulatina aceptación popular-social que refuerza las reivindicaciones de los grupos más radicales del des-catolicismo anti-cristiano.

El telón de fondo de estas inquietantes escenas es el triunfalismo juanpablista, iluso, fatuo, vano, inconsciente.

Por eso resulta tan extemporánea la crítica hiriente de quienes acusan a los grupos de católicos conscientes de cismáticos o de próximos al cisma.

Frente a la motemática polémica de iraburitas y demás especies, el cisma de verdad, el cisma lesivo, degenerativo y mortal, existe dentro de la misma iglesia; un cisma polimórfico y policéfalo, reducible globalmente a un neo-modernismo reformulado y sólidamente insertado en casi todas las instituciones de nuestro catolicismo contemporáneo.

No es de extrañar puesto que hasta en el Oficio Divino, entre los escritos que la Iglesia medita y reza, se introdujeron textos tan indefinidos y ambiguos como este:

"...Así, pues, a los que creen en el amor divino les da la certeza de que el camino del amor está abierto para el hombre, y que el esfuerzo por instaurar la fraternidad universal no es una utopía. Al mismo tiempo advierte que esta caridad no hay que buscarla únicamente en los acontecimientos importantes, sino, ante todo, en la vida ordinaria...

Él, sufriendo la muerte por todos nosotros, pecadores, nos enseña con su ejemplo que hemos de llevar también la cruz, que la carne y el mundo echan sobre los hombros de quienes buscan la paz y la justicia.

Constituido Señor por su resurrección, Cristo, al que le ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra, obra ya por la virtud de su Espíritu en el corazón del hombre, no sólo despertando el anhelo del siglo futuro, sino alentando, purificando y robusteciendo también, con ese deseo, aquellos generosos propósitos con los que la familia humana intenta hacer más llevadera su propia vida y someter la tierra a este fin.

Mas los dones del Espíritu Santo son diversos: pues mientras llama a unos para que den un manifiesto testimonio, por medio de su ardiente anhelo de la morada celestial, y conserven así vivo este anhelo en medio de la humanidad, a otros los llama para que se dediquen al servicio temporal de esa humanidad, y preparen así el material del reino de los cielos.

A todos, sin embargo, los libera, para que, con la abnegación propia y por el empleo de todas las energías terrenas en pro de la vida humana, proyecten su preocupación hacia los tiempos futuros, cuando la humanidad entera llegará a ser una ofrenda acepta a Dios.

G.S. nº 37-38; 2ª lect. del Oficio de Lectura del Sábado IVª semana de Cuaresma"




Soy de los que piensan (temen!) que este vago 'magisterio' resulta demasiado frágil para campear el temporal que amenaza a la barca de Pedro. Si se aplica la regla de la lex orandi-lex credendi, un católico que rece con ese texto formará y alimentará una fe tan débil e insuficiente como el texto mismo.

Quizá de concepciones tan delicuescentes hayan surgido grupos tan desfiguradamente infra-católicos y contra-eclesiales. Cuando la Jerarquía no actua/reacciona, termina afectada y contaminada ella misma; el caso de ese obispo y su 'alternativa no-sacerdotal' es sólo un ejemplo entre un variado y feraz muestrario de cizaña intra-católica.

Personalmente, no temo al enemigo de fuera (secularismo político, ideologías anticristianas, paganismo social, laicismo radical, etc.). Mis temores son ad intra, por el enemigo de puertas adentro, la debilidad patológica de nuestra jerarquía y la insuficiencia de doctrina-magisterio.



+T.

martes, 5 de abril de 2011

Filo-lefebvristas en el disparadero (5º asalto iraburita)


Iraburu amenaza con 7 artículos (ya lleva 5). Me han dicho que se justifica diciendo que la septena en la Biblia significa la perfección. Me extraña que a la vejez se haya vuelto biblicista con fuego en la pluma, como si se hubiera auto-endosado la potencia aniquiladora de un ángel castigador (bíblico). Y todavía me extraña más que parezca aspirar a la perfección no por la calidad de lo que expone, sino por acumulación de articuletes, siendo, entiendo yo, todo lo contrario, por lo menos en la serie articulera, de la que podría decirse que hoy peor que ayer pero menos que mañana.

Y del autor en tanto que autor, quasi lo mismo: El ex-cabeza visible de la ortodoxia hispana (a partir del 1er. articulete de la serie cayó irremisiblemente del pedestal) se empeña en atacar y herir al miembro sano, el miembro más sano, la pars sanior de la Iglesia Católica (bis: léase esta última parte de la frase otra vez: "...se empeña en atacar y herir al miembro sano, el miembro más sano, la pars sanior de la Iglesia Católica"). Así.

El discurso iraburita, ya agotado desde la 1ª entrega, se repite e insiste machaconamente en lo cismático. Una insistencia cargada de prejuicios negativos contra la FSSPX que obvia otros cismas de hecho (suponiendo que el caso de la FSSPX sea cismático, que no lo es). En la Iglesia actual, se podría decir (y yo lo digo), se sufren cismas por comisión y por omisión. Me explico:

- un cisma por comisión entiendo que sería cuando se nombran o se mantienen obispos manifiestamente desafectos al dogma católico; de entre ellos muchos (casi todos?) de los pertenecientes a determinadas congregaciones religiosas, generalemente en diócesis de misión. Citaría, por ejemplo, a nuestro Nicolás Castellanos, o el mitificado Casaldáliga, o ese que ha salido a relucir hace poco con escándalo declarándose pro-abortista filantrópico, el tal Juan Godayol, y los demás como ellos. Cada vez que se ha nombrado, se ha mantenido y/o no se ha sustituído y/o penado canónicamente a uno de estos 'prelados', se ha cometido, de hecho, un cisma interno que afecta a la integridad de la Iglesia Católica.

- un cisma por omisión sería (y cito el caso por parecerme un ejemplo claro del concepto) el ocurrido hace un par de años en Austria, cuando la jerarquía del país con el presidente de la C.E. el Cardenal Schönborn a la cabeza, se niegan a aceptar el nombramiento del nuevo auxiliar de Linz, Gerhard Wagner, obligando a la Stª Sede a ceder a sus presiones y revocar el nombramiento del obispo electo. Situaciones como la de Austria se repiten en diverso grado, con parecidas tensiones, en otras partes, con más o menos reconocimiento y/o publicidad. De hecho, significan un cisma interno que afecta gravemente a la autoridad de la Iglesia, en cuanto se la niega, o se la impide, o se la frena.

Un tema este, el del disenso y la descomposición interna de la Iglesia, que Iraburu ha tratado ampliamente, ya sea en ensayos particulares, ya passim en otras obras publicadas. Por ejemplo, en su ensayo Infidelidades en la Iglesia, habla de los graves casos de disidencia post-conciliar y también de las reprobaciones oficiales que califica como "tardías, débiles o inexistentes". Sic.

En esa misma obra Iraburu habla de un triple modo de servir a la verdad:
1º-predicar la verdad 2º-defenderla de los errores contrarios, y 3º-reprobar eficazmente a los maestros del error.

En conciencia, en su conciencia sacerdotal, como hombre de Iglesia y teólogo, sinceramente, de verdad y con la mano en el pecho: ¿Se atreve a sostener Iraburu que la FSSPX no predica la verdad católica, no defiende esa verdad de los errores, no se opone eficazmente a los que egendran y difunden esos errores?

Por contra, el llamado 'cisma' de los lefebvristas resulta ser una sólida concentración de identidad e integridad católicas dentro de un agitado espacio de desintegración y división intra-católico. A veces tan alarmante (constatemente alarmante) como la última noticia que acabo de recoger, unos artículos del hoy Cardenal Ravasi en los que soltaba herejías como esta:

"...Sono da evitare due estremi:
1) credere che Gesù risuscitò Lazzaro da morte, nel modo e nei particolari descritti da Giovanni; 2) che lʼintera storia è una pura invenzione dell'evangelista"

(Es un comentario a propósito del milagro de la Resurrección de Lázaro; Ravasi escribe que habría que evitar dos extremos: 1º) creer que el Señor resucitó a Lázaro de la muerte de la forma y con los detalles descritos en la narración de San Juan y 2º) suponer que toda la historia es una pura invención del evangelista. Como se ve, Ravasi opta por una 'via media' que no dice ni sí ni no sino todo lo contrario, exponiendo un discurso ambiguo que disuelve el Evangelio. Lo gravísimo es que respecto a la Resurrección del Señor opina y enseña algo por el estilo. Y con esas ideas, con esos méritos, llegó a ser nombrado primero obispo y luego cardenal)

Con la Iglesia sumida en este estado de confusión y con una Jerarquía en la que caben personajes como Ravasi, resulta paradójico que se combata y rechace desde una pretendida responsabilidad católica aquello que representa y mantiene actualmente lo más genuina y contrastablemente católico. La FSSPX no ha perdido ni un punto del catolicismo que se ha ido demoliendo de forma constante desde la clausura del Concilio Vaticano IIº hasta el presente. Todo lo que se ha perdido, desde la teología a la pastoral, la espiritualidad y la moral, la eclesiología y la misión, la conciencia y la identidad, todo se mantiene y atesora celosamente, como un precioso don, dentro de la FSSPX: Un espejo donde la Iglesia se mira y descubre (traumatizada? avergonzada? estupefacta?) su propia imagen-identidad-conciencia perdida y/o deformada.

Me pregunto cual será el tipo de reacción que experimentará Iraburu cuando se mida con los sacerdotes y los miembros de la FSSPX, si estupefacción, si vergüenza o si shock traumático. Si no sintiera, sería porque ha perdido aquello de lo que presumía, la sensibilidad católica que hasta hace poco parecía ser su santo y seña. Quizá por eso ataca ahora, disparando a la diana más católica, como una especie de él sabrá qué tipo de extraña catarsis.


No sé si será consciente de que al atacar (y ya van cinco arremetidas y amenaza siete) adopta las trazas del enemigo, de uno de esos a los que he llamado cismáticos por comisión u omisión, que no están penalizados canónicamente, pero que de hecho son una pena interna para la Iglesia, a la que desintegran y desarticulan infectándola con sus desviaciones contra-católicas. Triste decadencia la de Iraburu, pasar de ser campeón católico a cripto-aliado vergonzante de los peores enemigos intra-católicos, esos que él mismo denuncia (o denunciaba).

Somos (me considero) una generación posterior a los hechos, y juzgamos los episodios pasados con otros referentes actuales. Por ejemplo, nos resulta patente la devaluación flagrante y acelerada del pontificado de Juan Pablo IIº post mortem. El caso de su próxima (y precipitada) beatificación ocurre en medio de la descomposición de una memoria que será más relativizada en cuanto vaya quedando más patente la insustancialidad de un pontificado y la gravedad de los hechos acaecidos en su transcurso, ya fueran consentidos, ocultados o ignorados. El entusiasmo de los adeptos se verá cada vez más contrastado por las evidencias. Desgraciadamente.

Al mismo tiempo, desde entonces al presente, ha ido confirmándose y resaltando la solidez de la FSSPX, cada vez más valorada por quienes profesamos (¡queremos profesar!) el Credo católico de todos los siglos con una conciencia católica sin merma, sin confusiones, sin desviaciones doctrinales, sin nocivas promiscuidades, sin contradictorias mixtificaciones, sin incompatibles añadidos.

Ignoro la etiología exacta de ese mal que afecta a los que ven enemigos donde deberían ver garantes. Espero que sea una fiebre pasajera, y que no les deje secuelas irreparables en la recta inteligencia y la buena voluntad.

A pesar de que ya van cinco arrechuchos (y se anuncian dos más).

+T.

miércoles, 2 de febrero de 2011

La moderna a-cristología. Comentarios a propósito del caso de Pagola



Cuando hace unas semanas escribí el articulete sobre el preocupante cardenal Ravasi, no sabía que iba a volver tan pronto sobre lo mismo, está vez sobre Pagola, pero con Ravasi también en el escenario, de fondo.

La novedad ha sido la publicidad de la causa que le instruyen en Roma, en la Congregación para la Doctrina de la Fe. Hace un par de días, el Domingo pasado, se publicaba un artículo sobre el caso en el diario vasco El Correo:

El Vaticano procesa a Pagola

Hasta hace tres o cuatro años, Pagola era famoso, sobre todo, por filo-etarritarri y por haber sido el obsequioso vicario del nefasto monseñor Setién, no entro en detalles. Sólo recuerdo una anécdota bastante descriptiva: Fue en Sevilla, hace doce años, justo por estas fechas, una semana después del atentado en el que asesinaron a Alberto Jimenez Becerril y su esposa Ascensión García Ortiz; el entonces vicario episcopal de Sevilla-periferia (este mismo personaje, precisamente) tenía organizadas unas jornadas pastorales cuyo invitado y ponente principal iba a ser el ya famoso vicario donostiarra, J.A. Pagola. Dos o tres días después del atentado, inesperadamente, se nos comunicó que las jornadas se suspendían. El motivo no se explicó, oficialmente; oficiosamente se supo que no pareció 'prudente' que, con el atentado tan reciente, apareciera por Sevilla el vicario de San Sebastián, con lo que se daba por supuesto no sé qué que tenía que ver con no me imagino qué. Ignoro si el que se acobardó fue el vicario sevillano, que era el anfitrión, o si fué el vicario donostiarra, que era el invitado, o si sería cosa del prelado. Pero así pasó (mejor dicho, no pasó). Lo cuento (y recuerdo que lo conté ya otra vez) como anécdota sobre la fama que acompañaba a Pagola, entonces.

Hoy, más que nada, es la cabeza visible de la pseudo-teología des-católica española. Es de temer que pronto sea también (si no lo es ya) mascarón de proa de las vanguardias des-catolizantes iberoamericanas, merced a ese fluído trasiego de recíprocas influencias entre la Península y las Américas.

Tocante al tema de la divulgación teológica, estamos en un momento interesante y peligroso: Por vez primera, un amplio público católico se acerca a la teología y lee y se forma con bastante interés. Lo grave y preocupante es que:

- se acercan sin un mínimo de estructura doctrinal capaz de asumir, distinguir y entender

- su aproximación, frecuentemente, se hace desde un medio deformado, anti-dogmático, pseudo-teológico y des-creyente; (el libro de Pagola es un ejemplo)

- muchos (¿la mayoría?) de los centros de formación donde se imparte esa instrucción a los seglares interesados suelen estar en manos de y dirigidos por elementos des-católicos, poco afectos a la ortodoxia e infectados (consciente o inconscientemente) de todos los virus del modernismo pre y post conciliar

Pagola, precisamente, escribe para este tipo de laico-medio, adultos con cierto nivel cultural pero adolescentes de conocimientos teológicos que no sabrían ni exponer ni explicar un credo cristiano mínimo. Este público recibe la obra de Pagola y la de otros autores con toda confianza, sin advertir

Pagola no es un gran autor. Pero tiene ciertas facultades, bastante apreciables, para exponer claro y conectar rápido; es un buen 'captador', versátil y ameno, no es pesado. Trata de temas sobre los que su auditorio (sus lectores) ya tiene hecho el oído, o bien escribe sobre cosas accesibles a una formación media, con estilo ligero y asimilable. Estas cualidades son muy agradecidas por un público no erudito que se siente docto en cuanto se lee un libro de un "teólogo famoso", bajo el equívoco de que un autor de tales materias debe ser forzosamente elucubrado y farragoso. El lector se sorprende gratamente cuando experimenta que lee, entiende, sigue el discurso y saca conclusiones conducido por la experta guía del autor del libro, que se gana con esto admiradores fieles, conversos entusiastas que aplauden, asumen y defienden después como mastines las tres o cuatro tesis que han sacado de su lectura.

¿Qué tesis? Alguna vez - me repito mucho - he dicho que Pagola & cía. representan actualmente una especie de neo-arrianismo post-conciliar-post-modernista. Exponen desde una supuesta "superación" del dogma según esa falsa tesis post-conciliar según la cual la Iglesia del post-Vaticano 2º innova la antigua cristología (y toda la teología) gracias a una compresión mejor en sintonía con las necesidades del hombre contemporáneo. Se obvia toda la teología-cristología tradicional y se enseña desde perspectivas dependientes de las últimas teorías y/o hipótesis sobre 'Jesús de Nazareth'; recalco este particular por su valor definitivo en cuanto que con la preferencia reductiva del nombre se reconoce implícitamente solamente al hombre Jesús, a la vez que se resiste a explicitar la confesión del Cristo profetizado-realizado y a la proclamación-reconocimiento del Verbo encarnado/hecho hombre. Es decir, se obvia la misma esencia del Cristianismo, que recibe propiamente la revelación definitiva desde el Misterio del Hijo Encarnado que nos revela al Padre y el Espíritu, Dios Uno y Trino, esencia del Credo del Nuevo Testamento y la Iglesia.

 En las obras de los autores de la nueva pseudo-cristología desaparecen las definiciones de los Cinco primeros Concilios Ecuménicos, que son los normativos tocante a la configuración del Credo Cristiano, sin cuyo reconocimiento no existe el mínimo necesario para la existencia de una fe, una confesión, una doctrina o una identidad cristiana. Quiero decir que en estos autores de la nueva pseudo-teología se esconde una ruptura gravísima que la jerarquía de la Iglesia se resiste a reconocer: Que ya no son cristianos, que han pasado a profesar un credo a-cristológico y a-trinitario y exponen un discurso meramente deísta cuyas referencias cristianas se reducen a un mínimo insuficiente, a veces sólo el reflejo de algunos postulados morales entresacados de una lectura-comprensión reduccionista de los Evangelios (los demás escritos del Nuevo Testamento se excluyen, generalmente, en cuanto suponen una absoluta negación de las tesis minimalistas de la "jesusología" a-cristológica de estos autores).

¿Cómo se ha llegado a esto? El proceso deriva, más o menos inmediatamente, desde la aparición del modernismo de hace un siglo, fines del XIX y comienzos del XX. Primero se dejó de comulgar con los dogmas, se abandonó la dogmática y se prefirió la exegética; siguió después el cientifismo aplicado a la Escritura; ahora, en un estadio ulterior consecuencia de los dos anteriores, prescindiendo del valor sagrado de los Textos, no se reconoce ni siquiera su valor histórico y, abandonada la crítica literaria de los Textos, se instalan con su cátedra en el método histórico-crítico.





Lo que nos deja estupefactos es comprobar cómo las mismas referencias de alguna altas instituciones cercanas al Magisterio han propiciado y alentado este estado de cosas. Así, por ejemplo, del documento Cuestiones selectas de Cristología (1979) publicado por la Comisión Teológica Internacional en 1979, bajo Juan Pablo II, entresaco los enunciados siguientes:

- ...El Nuevo Testamento no tiene por finalidad la de presentar una información puramente histórica sobre Jesús. Pretende, ante todo, transmitir el testimonio de la fe eclesial sobre Jesús

- ...Dentro de los límites de la investigación exegética es ciertamente legítimo reconstruir una imagen puramente histórica de Jesús o bien -para decirlo en forma más realista- poner en evidencia y verificar los hechos que se refieren a la existencia histórica de Jesús.

- ...Las investigaciones científicas sobre el Jesús de la historia tienen, ciertamente, un gran valor. Esto es particularmente verdadero para la teología fundamental, así como para los contactos con los no-creyentes...Un conocimiento pleno de Jesucristo no puede obtenerse a menos de tenerse en cuenta la fe viva de la comunidad cristiana que sostiene esta visión de los hechos. Esto vale tanto para el conocimiento histórico de Jesús y para la génesis del Nuevo Testamento, como para la reflexión cristológica de hoy

- ...Hoy en día es fructífero y necesario, en el campo de la teología dogmática, un retorno hacia el Jesús terrenal, dentro del marco más amplio que queda indicado. Es sumamente importante poner en evidencia las innumerables riquezas de la humanidad de Jesucristo, y más de lo que lo hicieron los cristologías del pasado

- ...La cristología debe asumir e integrar, en cierto sentido, la visión que el hombre de hoy adquiere sobre sí mismo y sobre la historia, en la relectura que la Iglesia procura al creyente

En el mismo documento, se entreveran otras afirmaciones que matizan, corrigen o subordinan algunas de estas afirmaciones:

- ...La identidad sustancial y radical de Jesús en su realidad terrenal con el Cristo glorioso, pertenece a la esencia misma del mensaje evangélico. Una investigación cristológica que pretendiera limitarse al solo «Jesús de la historia», sería incompatible con la esencia y la estructura del Nuevo Testamento, incluso antes de ser objeto de rechazo por parte de una autoridad religiosa magisterial

También se incluye un buen resumen de las definiciones de los Cinco Primeros Concilios, así como otras referencias fundamentales. Se advierte, empero, en todo el texto la participación en su redacción de diversas opiniones, tendencias, estilos, autores y fuentes dispares, con el resultado final de un documento del que se pueden deducir conclusiones contradictorias o equívocas. Algo demasiado habitual para ser mera casualidad.

En cierto sentido, paradójicamente, la obra por la que se ha abierto la investigación a Pagola es consecuencia de lo que la misma Iglesia Católica ha permitido y animado, o, incluso, ha expuesto ella misma, consecuencia de un magisterio que prefiere dejar abiertas las cuestiones antes que enseñar con solidez, garantías y autoridad, con la tradición doctrinal como referencia incuestionable y no, como da la impresión, con la novedad y la eventualidad de la hipótesis como tendencia escogida/preferida. Los frutos de la indefinición (consciente? deliberada?) son autores y obras como Pagola y su libro.


Sobre lo que ya se distinguía en su momento y lo que se vislumbraba como porvenir más o menos inmediato, el Magisterio condenó en el Decreto Lamentabili (Julio de 1907, dos meses antes de la publicación de la encíclica Pascendi de S. Pio X) una serie de tesis modernistas que atentaban contra la ortodoxia cristológica, estas:

27. La divinidad de Jesucristo no se prueba por los Evangelios; sino que es un dogma que la conciencia cristiana derivó de la noción del Mesías.

28. Jesús, cuando ejercía su ministerio, no hablaba con el fin de enseñar que El era el Mesías, ni sus milagros tendían a demostrarlo.

29. Puede concederse que el Cristo, que presenta la historia, es muy inferior al Cristo que es objeto de la fe.

30. En todos los textos evangélicos el nombre de Hijo de Dios equivale solamente al nombre de Mesías; pero de ningún modo significa que Cristo sea verdadero y natural Hijo de Dios.

31. La doctrina sobre Cristo, que nos enseñan Pablo, Juan y los Concilios de Nicea, de Efeso y Calcedonia, no es la que Jesús enseñó, sino la que sobre Jesús concibió la conciencia cristiana.

32. El sentido natural de los textos evangélicos es inconciliable con lo que nuestros teólogos enseñan sobre la conciencia y ciencia infalible de Jesucristo.

33. Para todo el que no se guía por opiniones preconcebidas es evidente que o Jesús enseña un error al hablar sobre el próximo advenimiento del Mesías, o que la mayor parte de su doctrina, contenida en los Evangelios sinópticos, carece de autenticidad.

34. El crítico no puede atribuir a Cristo ciencia ilimitada, sino en una hipótesis inconcebible históricamente y que repugna con el sentido moral, a saber: que Cristo, como hombre, tenía la ciencia de Dios y que, sin embargo, no quiso comunicar ni a sus discípulos ni a la posteridad el conocimiento de tantas cosas.

35. Cristo no siempre tuvo conciencia de su dignidad mesiánica.

36. La resurrección del Salvador no es propiamente un hecho de orden histórico, sino un hecho de orden puramente sobrenatural, ni demostrado ni demostrable, que la conciencia cristiana derivó poco a poco de otros hechos.

37. La fe en la resurrección de Cristo, en su origen, se refería no tanto al hecho mismo de la resurrección cuanto a la vida inmortal de Cristo junto a Dios.

38. La doctrina de la muerte expiatoria de Cristo no es evangélica, sino solamente paulina.


(Cfr Dz 2037-2038 ó Dz 2437-2438)

Resulta conmocionante comprobar cómo son estas tesis, precisamente, las que salen una y otra vez en las obras de los autores des-católicos, con la grave circunstancia de ser personajes bien considerados e incluso promocionados dentro de la Iglesia, ocupando relevantes puestos y encargos pastorales y académicos. El caso Pagola es uno entre tantos, sólamente una muestra que aflora gracias a la publicidad de su libro y del mismo autor en cuanto personaje muy conocido por otros conceptos. Pero repito que es sólo una muestra.

Si a casos concretos como este, obra y autor, se les atribuyen simpatias y coberturas de primerísimas instancias (el artículo de El Correo cita al Cardenal Gian Franco Ravasi y al Secretario de la mismísima Congregación para la Doctrina de la fe, el jesuíta español Mons. Luis Fcº Ladaria), la panorámica resulta no ya intranquilizante sino sombriamente inquietante, con las más negros barruntos planeando sobre nuestro juicio al respecto.

Así corre el tiempo, así está las cosas.




Las soluciones, con estos protagonistas como actores del drama, no se preven ni próximas, ni consistentes. Menos aun si se expone el asunto (véase el artículo de El Correo) como una contienda intra-eclesial con intrigas, influencias e intereses.

Hace poco, no recuerdo en qué articulete, escribí que es de temer que las componendas que buscan soluciones por aproximación de extremos y consecución de un 'medio' que contente a los implicados suelen tener como resultado temible que por evitar una herejía se pacte la proclama de una medio-herejía, con un resultado igualmente malo: La verdad no admite parcialidad, ni merma, ni medias tintas.

Ignoro en qué quedará lo de Pagola, un caso entre muchos, ya digo. Me preocupa más la Iglesia y los 'hombres de iglesia' que intervienen en estos asuntos en los que se debate la Fe. Y, por supuesto, el estado de afectación que sufra la Fe: De su integridad depende algo tan serio como la Iglesia misma y la salvación de muchos.



+T.

martes, 5 de octubre de 2010

Una alegría y una envidia


Cierto protestantismo de corte americano lleva aneja una estampa sectario-charlatanera que yo no digo que sea tal cual y representativa, pero la lleva. Un predicador evangelista ultramarino no es un grave doctor luterano con talar negro y gola blanca almidonada. No. La estampa del pastor evangelista made in America es la de un tipo más o menos vulgar, en mangas de camisa, con corbata ordinaria y discurso reaccionario-neocon. Caben variantes, pero el perfil que esbozo es el patrón-modelo. De esta laya, con una estampa estudiadamente grave y magistral, se nos asentó en los medios españoles un representante sagaz, un avispado que aprovechó circunstancias y oportunidades (y vacíos) para ocupar un micrófono privilegiado, todavía muy escuchado.

La pacatería infra-política de los católicos de serie, pperos y afines, se suma a una incultísima información, bastante común entre el pperío, que se encanta y se rinde en cuanto nombran, como un mantra, tres o cuatro tópicos sazonados con peregiles históricos, dos guindas confitadas de manual de filosofía elemental, y una retahila de embelecos político-panfletarios con malabares de locutor de tómbola de feria.

Ese es el personaje. Y su fortuna haberse embarcado con el Federico, un periodista con personalidad arrolladora y tracción en las 4 ruedas; al día, el más carismático con diferencia de toda la galería periodística hispánica. Le duela a quién le duela. Y conste que nunca le he tenido afición a J. Losantos, más bien lo contrario. Pero las cosas como son.

Volviendo al protestante, los católicos marujones que se tragan sus chácharas doctorales de hoja de almanaque, no saben (y no quieren saber) que el César Vidal es un anti-católico rabioso. Se contiene porque come de la audiencia. Pero en cuanto se descuida asoma el rabo y apunta las garras, muy afiladas. De vez en cuando recuerdo que uno de los libruchos más blasfemos que se han escrito contra la Virgen Ntrª Srª, lo escribió ese tal. El libelo corre por ahí, distribuido por una de esas editoriales con nombre aparentemente cristiano, difundiendo peste protestante.

Pues de ese tal me han mandado esta mañana un articulillo, por mail. El articulete rebosa baba envidiosa en cada párrafo. Todo porque el Papa ha canonizado al converso Newman, una gloria católica. En su articulucho, el petulantísimo C.Vidal se cierne como arpía ávida de presa, diciendo cosas como esta:

"...la iglesia católica sufre una especie de obsesión con la iglesia anglicana..." Yo le diría que la misma que se le supone al pastor que busca a la oveja descarriada. Como los anglicanos han estado y están más cerca (del catolicismo) y como tantas veces estuvieron y estarán en el peligro de caer en simas peores (del protestantismo), la Iglesia Católica se ha preocupado por los anglicanos. En España, por ejemplo, tuvimos unos cuantos colegios ingleses donde se preparaban para la misión y el martirio los valientes sacerdotes católicos que la Iglesia enviaba a mantener y alentar el catolicismo perseguido en la Gran Bretaña. Pasado el tiempo, dos o tres siglos después, el bombazo de Newman, el Tractarismo, y el Movimiento de Oxford mostraron las latentes virtualidades católicas que corrían aun por las venas anglicanas, a pesar de todos sus errores y ofuscaciones. Si a la caridad pastoral y a la misión martirial se le llama "obsesión", se entiende muy mal y se explica peor lo que es virtud y no anomalía. Todo lo contrario.

Del equívoco sumario con que despacha la crónica de los Tudor y su "catolicismo cismático" (una charleta del tipo de las que usa para impresionar a los pazguatos que le escuchan), pasa el Vidal a una también equívoca alusión a Stº Tomás Moro, soltando la andanada de que su Utopía estuvo en el Index Librorum Prohibitorum. En el Index - el locuaz protestante debe saberlo - estaban algunas obras por precaución. Incluso algunas obras de algunos místicos de nuestro Siglo de Oro, por precaución. Y la Biblia, las versiones en vernácula de la Biblia, y las ediciones sin notas. Por precaución. Además Thomas More no fue canonizado por o a pesar de su Utopía, sino por su íntegridad de católico fiel y su testimonio valiente hasta la muerte martirial. Sospecho que el Vidal debe entender todo esto, aunque no lo diga. También, en su caso, por precaución, comprensiblemente. O - diríamos, quizá - hipocresía de género.

Del terrorismo de los jesuítas que también saca a relucir de paso, como una coz, no digo nada porque, como buen filo-jesuita que soy, me defino también muy afín al terrorismo de hábito negro, y suelo portar un cuchillo disimulado en el crucifijo del pecho, y llevo una ampolla con veneno letal de cantáridas en la faltriquera de la sotana, y escondo una bomba en el fajín, y debajo de la birreta un estilete emponzoñado. No digo cuántos actos terroristas (con víctimas) cometo a la semana porque esos particulares sólo se los cuento a mi confesor (jesuita, of course). Ustedes se harán cargo de que no dé más detalles, por si Rubalcabra me cela y me pilla. No me denuncien, please.

Después se mete con Newman. Como si padeciera cierto trauma personal que descarga con resentida ironía, traza una caricatura componiendo una abreviada contra-figura de lo que no fue/no es el gran J. H. Newman. Y lo mismo hace con su obra. Descalificando con puya, extrapola una cita del Development y vuelve a ironizar con aguijoncillo de avispa "...Quizá el texto tranquilice a algún católico instruido, pero desde una perspectiva protestante constituye un argumento poderosísimo para no ser católico...". Parece (quizá buscaba inconscientemente el efecto) como si reviviera la saña acomplejada y reactiva del clérigo Charles Kingsley, el antipático racista que provocó involuntariamente que Newman se decidiera a escribir la memorable Apología pro Vita Sua (que imagino excitará la más amarga atrabilis del C. Vidal). A continuanción sigue con un breve alegato pro-reformista, muy propio.

Pero lo más lucido se lo reserva para el final: Cierra su caricaturesca suma de la historia anglicana con una secuencia crítico-literaria, poniendo en entredicho, minimizando o ridiculizando, una supuesta influencia de Newman en otros famosos conversos católicos ingleses.

1º) Dice de Chesterton que su obra Ortodoxia la escribe cuando era todavía anglicano. Pero se calla y no concluye la evidencia de que después se hizo y se mantuvo católico, que es lo bueno. ¿O es que no sabe que la conversión es un proceso en el que aflora la verdad y se enciende la luz antes de llegar a la verdad plena y a la plena luz? De esto, precisamente, sabía y enseña mucho el gran Newman que tan mal le sienta al palabrero Vidal. Por otra parte, la displicencia con la que trata la obra de Chesterton le descalifica escandalosamente como crítico: El Padre Brown no es una cuchufleta.

2º) De Tolkien eructa algo que se merece un bastonazo: "...optó por el catolicismo por influencia materna, pero cuesta trabajo encontrar un ápice de su religión en sus libros...". Justamente es esa una de las polémicas que mantuvo el genial JRR Tolkien con su amigo el anglicano C.S. Lewis, a quien criticó la demasiado evidente carga simbólico-cristiana con la que mechó y rellenó toda su narrativa, al punto que su serie de Narnia termina siendo una muy subjetiva y enrevesada alegorización, bastante equívoca, a veces. El resultado y sus consecuencias son clamorosas: Tolkien es un maestro de la literatura universal, creador de un género nuevo, y Lewis un escritor de mediano rango, cada vez más encasillado dentro un muy determinado público lector, re-lanzado por ciertos intereses editoriales, pero a años luz de la fama y el éxito de Tolkien. Además, niego la mayor: En Tolkien, el lector atento y sapiente descubre una fina y brillante huella católica, con pasajes que evocan temas y realidades católicas sutilmente apreciadas y admirablemente encajadas. Que C. Vidal no lo aprecie, no me extraña.

3º) De Graham Green pondera su novela El Poder y la Gloria, lo que no es raro, ya que se trata de la deprimente historia de un cura renegado y forzado circunstancialmente a una especie de martirio indeseado. Seguro que C.Vidal se divierte mucho con un cura caído, sacerdotalmente arruinado. Por otra parte, la inquieta personalidad de Green no podía dar curso a una vida ordenada de virtudes apacibles y morigeradas costumbres. Pero conste, en contra de lo que dice Vidal, que el gran Graham Green vivió como un católico consciente y practicante sus últimos años, con la estrecha amistad de un sacerdote que le asistió piadosamente hasta su muerte. Desde luego, ni apostató ni se declaró protestante ni se re-convirtió anglicano.

4º) Al simpático Evelyn Waugh le ataca también con argumentos ad hominem: Como no puede con el personaje y su fama, arremete contra el hombre y sus cosas. Dice que era gay, como si no hubiera maricones anglicanos, bujarrones protestantes o sodomitas calvinistas. ¡Qué risa! De todas formas, resulta repugnante que un supuesto maestro moralizante se atenga a semejantes descalificacions para despreciar a un literato reconocido y admirable. Cuando alude a Brideshead Revisited, la encantadora novela de Waugh, trasluce otra vez su pobre pesquis literaria, pues
da la impresión de que no ha captado casi nada. Por cierto que hubiera servido él mismo para inspirar a un personajillo de la novela, el antipático y pedante Mr. Samgrass, bastante ajustado a su perfil y sus posibilidades, yo diría.

Y no sé por qué no ha sacado también a relucir, para criticarles, a Manley Hopkins o a Ronald Knox, que le hubieran servido también muy bien para blanco de sus alfileretazos de puritano envidiosillo apulgarado y resentido. Porque se trata - es mi impresión - de eso, justamente: La envidia de un resentido que no quiere admirar al gran Newman. Lástima que no tenga la altura de miras de aquellos mismos anglicanos que elogiaron en su momento al amable Newman.



Del título que le he puesto al presente articulillo, he dejado la alegría para el final. Ha sido doble: Una simpática amiga me ha traído de regalo todo el material (folletos, guías, devocionario, guión de la Misa, estampas, pegatinas) que se repartió a los asistentes a la Misa de beatificación del Cardenal Newman en Birmingham.

Y la segunda es esta: Ringraziamento e Memoria del Beato Newman

Un amigo filipense, desde Londres, me ha envido esa página con el propio para la Misa y el Oficio del nuevo Beato. La oración colecta es una deliciosa composición newmaniana, miren ustedes:

Oh Dios que diste al Beato John Henry Newman, sacerdote,
la gracia de seguir tu amable luz y hallar la paz en tu Iglesia;
concédenos, por su intercesión y ejemplo,
que podamos pasar de las sombras y las imágenes
a la plenitud de tu verdad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
un solo Dios, por lo siglos de los siglos. Amen


Bello, ¿verdad? En una fórmula eucológica de cuño netamente romano, han engastado dos joyas de Newman: la cita de su famosa composición "Lead me Kindly Light" (Guíame Amable Luz) y el epitafio que marcó su tumba humilde en Rednal, como un resumen lapidario de toda su vida, "Ex umbris et imaginibus in veritatem" (de las sombras y las imágenes a la verdad).

Una delicia, una de esas suaves consolaciones que el Señor concede en la Comunión de los Santos.

Lástima que lo que a nosotros nos sabe a gloria a otros se les vuelva rencorosa envidia.

¡Pobrecitos!


p.s. Aunque cónsteles que tienen la puerta abierta (et Newman intercedente) para pasar de la oscuridad y las fantasías a la verdad luminosa. ¡Ánimo!


+T.