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domingo, 26 de diciembre de 2021

Soneto teológico de Don Luís de Góngora y Argote

 


Al Nacimiento de Cristo Nuestro Señor

Pender de un leño, traspasado el pecho,
Y de espinas clavadas ambas sienes,
Dar tus mortales penas en rehenes
De nuestra gloria, bien fue heroico hecho;
 
Pero más fue nacer en tanto estrecho,
Donde, para mostrar en nuestros bienes
A donde bajas y de donde vienes,
No quiere un portalillo tener techo.
 
No fue esta más hazaña, oh gran Dios mío,
Del tiempo por haber la helada ofensa
Vencido en flaca edad con pecho fuerte
 
(Que más fue sudar sangre que haber frío),
Sino porque hay distancia más inmensa
De Dios a hombre, que de hombre a muerte.

Es decir, que el Misterio de los Misterios es la Encarnación, que hace que el Verbo Eterno se haya hecho Niño en el seno de la Virgen. Después, vivir como hombre y como hombre morir fueron sólo consecuencias (asumidas en orden a la Redención); eso que tan admirablemente resumen los dos últimos versos del soneto gongorino:
"...porque hay distancia más inmensa / de Dios a hombre, que de hombre a muerte".

+T.

jueves, 29 de octubre de 2020

De Rainiero Cantalamessa

Por casualidad, un compadre me ha avisado de la promociòn en un blog muy leìdo por catòlico-perplejos, de una oportunista ediciòn en castellano de no sè què obras del recièn nominado cardenal emèrito\no elector Rainiero Cantalamessa , todo trapo, sòlo pùrpura y capelo, sin màs funciòn que la pompa y la repompa, un trampantojo màs de entre los muchos embelecos post-vaticanosecundistas. 

Casualmente, sin muchas ganas de bloggear - confièsolo - dada la penuria de que, por mor de la temàtica de EX ORBE, bloggear hoy dìa es armar guerra contra los disparates vaticanos y su capo di tutti capi, cosa que me repugna, pero como muestra del tiempo presente, para que conste, copio y pego para quienes pasen por aquì y quieran leer, un testimonio que me ha parecido prìstino, publicado en el blog de Marco Tosatti y que es esta breve admoniciòn sobre el susodicho Cantalamessa, neo cardenal francisquista de bambolla y birrete estèril. Ahi va: 

  Estimado Tosatti: El padre Raniero Cantalamessa, de 85 años, es uno de los 13 cardenales que serán creados en el Consistorio el 28 de noviembre por Bergoglio. El padre Cantalamessa es franciscano, capuchino, fue profesor de historia del cristianismo en la Cattolica de Milán. Durante 40 años, es decir, desde 1980, ha sido predicador de la Casa Papal. San Juan Pablo II lo eligió, Benedicto XVI lo confirmó, Bergoglio lo “transformó”. 
 El padre Cantalamessa es un ejemplo, sobre el que reflexionar, de cómo Bergoglio puede transformar a un santo y hacer declaraciones sorprendentes precisamente a un santo. El padre Cantalamessa escribió una alabanza a María Madre de Dios, a quien definió como "María, espejo de la Iglesia"; escribió en el '97 una sublime suma teológica de exaltación del Espíritu Santo comentando sobre el  Veni Creator. Persona carismática, encantadora y conductora. Luego, en 2015, con el Papa Bergoglio, en el tercer sermón de Adviento a la Curia Romana, esperando un acercamiento entre católicos y protestantes, explicó que un obstáculo estaría representado por nuestra devoción "imprudente" a la Virgen. Literalmente dijo que era necesario tomar otro camino: "Este camino pasa por un reconocimiento sincero por parte de los católicos de que muchas veces, especialmente en los últimos siglos, hemos contribuido a hacer inaceptable a María para nuestros hermanos protestantes, honrándola de una manera a veces exagerada y imprudente y, sobre todo, por no situar dicha devoción en un marco bíblico muy claro que mostrase su papel subordinado respecto a la Palabra de Dios, al Espíritu Santo y al mismo Jesús ”. De acuerdo con las consideraciones de Bergoglio sobre la Virgen . 
Conociendo personalmente al Padre Raniero, leyendo lo que se informó, me sorprendió, luego me indigné, luego prevaleció la tristeza. Nunca hubiera dicho esto con Juan Pablo II o Benedicto XVI, nunca. También porque estoy seguro de que ella piensa lo contrario, es decir, que Nuestra Señora no ha sido suficientemente honrada y escuchada. 
 Al leer que será nombrado cardenal, he luchado por mortificar los consecuentes pensamientos sobre él. ¿Sabía Bergoglio transformar a un santo? Esta es la pregunta que me hago. Huelga decir que los invito a rezar por el padre Cantalamessa, también a rezar para que rechacen la cita.

 Mons. ICS 

 Y nada màs: Ecce pàjaro! 

Que Uds. se mantengan catòlicamente bien y no se infecten ni con el covid19 ni con el virus encapsulado de los libritos de Cantalamessa. Que los compren y los lean otros.

+T.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

El Sínodo de la Pachamama




Del Sínodo amazónico, entonces adveniente, dijimos ya algo hace dos años (véase aquí El sínodo jibaro). Lo decíamos con mucha ironía para insinuar justificados temores sobre lo que, ya se intuía, sería un embeleco para encubrir malas pretensiones de la pseudo-vanguardia des-católica, que nos impondrían luego a toda la Iglesia con la coartada del sínodo amazónico como arma de penetración. Los hechos del sínodo ya clausurado (aunque no conocemos a fondo todas las intervenciones y debates del mismo) confirman lo que se temía, todo con mucha hojarasca selvática para encubrir el daño ya premeditado por los promotores, rectores y autores sinodales.

Como ilustración del desvarío del sínodo amazónico han resultado en extremo escandalosas esas anti-ceremonias con fetiches indígenas adorados en ridículas escenas, en los Jardines Vaticanos, con el Papa presente y aquiescente, para estupor de los católicos conscientes y diversión de los espectadores de toda laya que se tragan con frivolidad lo que leen y ven en los medios. Ya sabemos que el vulgo mira, oye y olvida pronto, como ventolera que arrastra polvo y se va con el mismo polvo que venteó. Pero tocante al efecto que todo eso causa en la Iglesia, sabemos también que el daño es real, muy grave, por cuanto afecta al Credo y su presentación ante el mundo, como una perversa anti-figura de la propaganda fidei, ahora vuelta una especie de seminatio errorum con – y eso es lo grave – cobertura católico-romana de alto nivel, del más alto nivel.

Al respecto, pienso y concluyo muchas cosas, con un juicio tristemente resentido por tener que reflexionar sobre tales hechos, tan lejanos de la recta fe, la piedad y la Doctrina Católica Apostólica que se nos ha transmitido y que vemos como se descompone por la acción insidiosa de quienes deberían ser los garantes de la doctrina y que se desvelan en el susodicho sínodo como agentes de la confusión doctrinal más lesiva.




Cada vez que veía las imágenes de los extravagantes rituales vaticanos con los idolillos amazónicos, recordaba esa escena de la película 'La Misión', de Roland Joffe que he insertado en yutube. La ficción del film imagina en una muy lograda secuencia el encuentro primero del misionero jesuíta (padre Gabriel, interpretado por Jeremy Irons) con los indígenas, en un riachuelo, en mitad de la selva, con el sacerdote inerme sentado sobre una piedra, tocando con un oboe una melodía que se integra en la belleza de la naturaleza incontaminada de la selva y que capta, a pesar de ser extraña para ellos, la atención y la emoción de los indios, que cambian su recelo aprensivo y agresivo por una amable recepción, que se continua luego con la propia misión que desarrolla la película. El misionero ni duda de la bondad de su presencia entre los indígenas ni de su intención misionera, ni de la suficiencia de sus medios ni de los resultados futuros, obras y frutos, de su acción sacerdotal y también cultural. ¿Y por qué? Porque tiene fe: Cree en Dios, cree en Cristo Redentor, cree en su sacerdocio, cree en su misión, cree en la eficacia de los Sacramentos que va a celebrar y cree en la vida sobrenatural y eterna que va a iniciar confiriendo la gracia de Dios.

La escena, inspirada en relatos reales de misioneros de entonces, tuvo que repetirse muchas veces, por el estilo, con Francisco Javier o José de Anchieta o Francisco Solano o Junípero Serra como protagonistas, con los mismos escasos pero firmísimos medios espirituales y personales que describe la escena de 'La Misión', salvando la variabilidad de escenarios concretos, fechas y referencias de cada misionero y de cada misión. Pero, en suma, coincidentes con la escena de la película.

A aquellos santos misioneros no se les ocurría admirar la idolatría indígena ni adorar fetiches pre-colombinos, por ancestrales que fueran. Su atención se centraba en evangelizar, explicitando aquel lema que alentó tantas vocaciones misionales: 'Da mihi ánimas, coetera tolle' (Gn 14,21), versículo implícito en el principio 'Salus animarum suprema lex', nuclear en la Teología/Eclesiología.

Porque todo esto ha faltado y/o no se ha manifestado con la necesaria claridad y la sólida intención y convicción desde el principio del sínodo, en su planteamiento y desarrollo, ni en el instrumentum laboris ni en el aula sinodal, por todo eso, las pachamamas y sus rituales han sido la elocuente imagen del malhadado sínodo amazónico. Faltaba fe, no había fe, no tenían fe ni en el mensaje, ni en los medios, ni en el fin: Ni en Cristo Redentor, ni en su Evangelio, ni en su Gracia.

P.s. De la exhortación y demás documentos pendientes, no esperamos más ni mejor; por desgracia, Franciscus y su camarilla pueden rubricar y publicar un auténtico instrumentum destructionis.

Oremus!


+T.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Su Reino no es de este mundo


Esta mañana se ha celebrado en nuestra parroquia el bautismo de un niño; por expreso deseo de sus padres se ha realizado según el rito bautismal antiguo, el tradicional, que comienza con esta pregunta del sacerdote:

- '¿Qué traéis, hombre o mujer?'

En la mente del autor del rito litúrgico, siglos ha, nunca pudo imaginarse que tan simple cuestión sería juzgada algún día como un desafío a leyes que negarían esa elemental y natural distinción, que define, por obra de Dios y ante su Iglesia, la identidad de una persona, y en el momento de recibir la Gracia para la vida eterna.

En un instante, el rito ancestral, claro en su requisito de precisar, ab initio, el ser individual del baptizando nos confronta, sin querer, pero de hecho, con nuestro mundo, nuestra sociedad y sus circunstancias, en cuanto contradicen y niegan la realidad natural, esencial según el antiguo principio escolástico 'Gratia supponit naturam' y el tomista 'Gratia non tollit naturam, sed perficit'.

Adoleciendo, desde hace medio siglo, de claridad conceptual, esencial en doctrina y rito, la Iglesia del tercer milenio se enfrenta sin la solidez necesaria a la delicuescencia cultural-moral del siglo.

La convicción de que somos de un Reino que no es de este mundo (Jn 18,36), se impone como una obligada seña para el católico consciente. Un signo que exige una consecuente militancia, resistente y activa.

Volumus regnare Christum!


+T.

viernes, 27 de octubre de 2017

El tremendo futuro


Me llegó el otro día publicidad de la pseudo-católica editorial San Pablo (Ediciones Paulinas), las novedades de Otoño. Entre ellas, el libro de un tal (que no nombraré) cuyo contenido resumía el propio autor así:
Este libro defiende dos ideas mayores: que lo mejor del catolicismo no está en el pasado, sino que puede estar en el futuro, y que, si cabe hablar de edad de oro del cristianismo, está delante de nosotros y no detrás. Lo que exige otra Iglesia: sinodal, superando el clericalismo, liberándose de la era de la cristiandad y, al fin, habilitando completamente a la mujer en su seno. La segunda, para significar que, en la era global, plural y crecientemente desigual en la que nos encontramos, necesitamos superar la fractura binaria entre creyentes y no creyentes, de tal suerte que todos los que, con buena voluntad, tengan inquietud por un mundo mejor puedan trabajar, conjuntamente en ello, y desde sus propias convicciones personales.
El tal autor está considerado como un hombre centrado, filántropo, comprometido, creyente al día, de salida, buen gestor de empresas samaritanas, ponderado y lúcido, abierto al horizonte venturus, libre de apegos al ayer, un hombre de diálogo y convergencias . Un tipo francisquista, vamos, de característico troquel, modélico, en sintonía con la des-compañía arrupista, lovainero de formación y talante. En otra presentación de otro libro suyo, se dice esto:
Este libro, partiendo de esta realidad sociológica y analizándola con las herramientas de las ciencias sociales, sugiere y propone, humilde pero firmemente, otro modelo de Iglesia para el siglo xxi: una Iglesia en red, al modo de un gigantesco archipiélago que cubra la faz de la tierra, con diferentes nodos en diferentes partes del mundo, interrelacionados entre sí y todos ellos religados a un nodo central, que no centralizador, que, en la actualidad, está en el Vaticano. En el Vaticano (o en otras partes del planeta) se reuniría una representación universal de obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, laicos de ambos sexos, miembros de la Curia, todos bajo la presidencia del papa, para debatir sobre la situación de la Iglesia en el mundo y adoptar, si es el caso, las decisiones pertinentes.
Paradójicamente, hoy ese Vaticano es, precisamente, el agente de la auto-revolución desconcertante que se postula en ese libro. La roca de la fe vuelta reolina, ruleta del juego con y en el mundo moderno/modernista, centrifugando 20 siglos de fe, de cristiandad, de catolicismo, de romanidad. La zaranda diabólica cribando la fe petrina con trepidante agitación nunca vista.

Cuando releo o recuerdo cosas escritas, aquí, en ExOrbe, desde 2013 hasta ahora, me estremezco. Todo lo temido se va ejecutando, pian piano. Si en los próximos sínodos consiguen que se suprima el celibato (con la coartada de los curas casados 'necesarios para evangelizar la Amazonia' (risum teneatis !!)) y la ordenación de mujeres (con el señuelo de las 'diaconisas'), el golpe a la Iglesia Católica será tan grave que dudo se pueda recuperar de la herida.

Como áncora para la tempestad sólo nos queda creer lo que rezamos y esperar lo que pedimos, Deo volente.

Auditorium nostrum in Nómine Dómini


+T.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Revisionismo francisquista

En la prensa italiana (diario comunista Il Manifesto, 10 de Mayo) han sacado esta viñeta, un estupendo ejemplar del género 'sin palabras', pura abstracción visual, como un concepto barroco de aquellos que se expresaban igual, una imagen en una tarja. Muchos llevaban lema, empresa, pero, de suyo, no era necesario porque la imagen, dibujo o grabado o pintura, lo decía todo. Lo que sí era necesario para bien entender la imagen era su momento, dígase, si se quiere, contexto.

Esa viñeta con el guardia suizo en color y el Ché en la versión híper-divulgada de su máscara en blanco y negro graffitero haciéndose un selfie, se entiende hoy, no ayer, y se entenderá bien hasta dentro de un tiempo. Cuando haya que explicarlo, será porque su efecto-impacto habrá pasado. Es una imagen actual, con la fuerza del destello efímero.

Una imagen que sería/hubiera sido incomprensible en el contexto de la Roma de Juan Pablo II, cuando se combatió, cominus et eminus, la teología marxistizada o el marxismo cristianizado (o mejor 'catolizado'?) de la heterodoxia conocida como 'teología de la liberación'. Uno de los trabajos de Hércules del Magno JPIIº fue descabezar la hidra ponzoñosa del ultramar latinoamericano, quedando la monstruosa pravedad herida, vencida y muerta. O eso fue, poco más o menos, lo que el juanpablismo entusiasta vitoreó.

Una vez beatificado y canonizado, concluido el triunfo, vemos con estupor que no, que el bicho cristiano-marxista sigue vivo y que tiene incluso guarida y púlpito en el Vaticano, desde donde su progenitor ha proclamado que nunca fue doctrina condenada. Ante semejante desparpajo, parece evidente que el patrocinio de JP2ºMagno o está desactivado o es de muy baja potencia. Diríamos.

¿Y por qué? Por muchas razones, las más graves, jerárquicas: No se nombraron buenos epíscopos, no se eliminaron los malos, no se re-sanaron in rádice las congregaciones, ni los seminarios, ni los centros académicos. Conque al cabo de menos de diez años, lo que no se desarraigó, ha retornado, de la forma más insospechada, por todo lo alto, cápite et in membris.

La viñeta lo cuenta. Si no todo, quasi todo.

Si se atreven Uds. y tienen facultades, imaginen panoramas consecuentes.


+T.

viernes, 9 de mayo de 2014

Kasper, el misionero


Es bien sabido - medio en broma, medio en serio - que la entrada en ese estado poco y mal definido de la emeritud episcopal reactiva los motores psico-corporales de los mitrados, que emprenden, desde el punto y hora de su cese ministerial oficial, una inusitada actividad y se bilocan, trilocan y multilocan como locos, en Misas, predicaciones, conferencias, presentaciones, entrevistas, radio, televisión, yutubes, twitteres, facebukes y todos los recursos de acto y presencia antiguos, modernos y hodiernos. Un prelado emérito es un fenómeno digno de estudio por su quasi praeter-naturales facultades y multiplicidades.

Mejor evitarlos (es mi consejo) porque pueden (de hecho) poco y enredan (de facto) mucho. Además, no dan ejemplo de aquella retirada vida que loaba el eximio maestro Fray Luís de León, vida retirada y contemplativa propia de sabios, que demuestran, por eso, no ser.

Quien se imaginara a Su Eminencia Walter Kasper como sabio teólogo cautivado por la especulación de lo más alto y sublime, se habrá desengañado muy mucho al verle vuelto apóstol hiperactivo de los desarreglos conyugales-sacramentales, con un ahínco y una determinación que rayan el frenesí, quién lo diría. Pero el caso es que se ha lanzado a sembrar, cual sementero parabólico, esparciendo generosamente su siembra; que no seré yo quien diga que sea buena la semilla, porque despierta tantas inquietudes y suscita tantas dudas en gente muy grave experta en simientes, siembras y sembrados.

Hace un par de días fue en Nueva York, el púlpito del mundo, donde dejó su huella, siempre inquietante: El Cardenal Kasper en New York

Además de alabar vida y obra de una sedicente 'teóloga', herejeta censurada, y compararla con Stº Tomás de Aquino (risum teneatis!), aprovechó para clavar un rejonazo a la SCDF criticando su 'estrechez de visión' (lacrimas plorate!). Lean la noticia aquí: Kasper, el teólogo del Papa

Si han sufrido Uds. un estremecimiento interno-convulsivo al leer eso de 'Kasper-teólogo-del-Papa', es, simplemente, que tienen Uds. activo el Don de Consejo y han discernido bien, aunque con turbación. Si me explico.


Of course, también hizo alusión al caso que le está dando celebridad, apologizando acerca de la pastoral sacramental de los malcasados. Como la excusa-coartada era la presentación de un libro que ha escrito sobre la misericordia y estando de moda el misericordiear, se imaginarán Uds. por dónde van los tiros.

Pues los tiros están muy cerca, aquí mismo, porque la próxima estación de Kasper será España, la España cañí post-zapatera y de actualidad rajoyera, tan sensible a la temática que sea si incluye circunstancias de alcoba, como es el caso que mueve la misión de Kasper.

Un contertulio de ExOrbe me avisó cuando ya me habían comentado algo, precisamente lo mismo que me indicaba en su aviso: Kasper en España


Como las puntadas no se dan sin hilo y a la ocasión la pintan clava, algún prelado maño seguro que piensa sacar tajada, aprovechando que el Ebro pasa por Zaragoza y Kasper goza del favor de las circunstancias y la fama.

Roguemos, ergo, por:

- que se conmueva al cantar (u oir que cantan) lo del "...pilar bendito, trono de gloria..." y se le renueve la vis sacerdotal ad maiorem Dei gloriam tantum.

- que San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia, convidado ilustre al evento, le procure las luces ministeriales para que empeñe su voluntad en misiones mejores y más rectas (p. ej. la propagación del motu proprio Summorum Pontificum  (gracia que sería un milagro patente y potente, oh! San Juan de Ávila bendito, tú que fuiste de almas seguro mentor !!!)).

Audi, Walter!


+T.



sábado, 12 de abril de 2014

Francisquismo teológico

La Gregoriana y sus quasi-anejos el Bíblico y el Oriental, tres admirables instituciones vueltas preocupantes, problemáticas y contaminantes. Todo el que ha pasado por ellas ha salido 'tocado', no por la gracia, sino por la sombra de aquello que el bueno de San Pio X creía conjurar cuando instituyó el Pontificio Instituto Bíblico, entonces fortaleza contra las embestidas de los enemigos, hoy baluarte rendido a ellos. Tres dolores en el alma de la Iglesia, sin sanación constatable actualmente. Y, según el discurso de PP Franciscus, el mal va a seguir lo mismo:


Discurso del Santo Padre a la Pontificia Universidad Gregoriana, del Pontificio Instituto Bí­blico y del Pontificio Instituto Oriental

"...se desarrolle la colaboración y las sinergías, custodiando la memoria histórica y al mismo tiempo haciéndose cargo del presente y mirando al futuro, con creatividad e imaginación, buscando tener una visión global de la situación y de los desafíos actuales y un modo compartido de afrontarlas, encontrando nuevos caminos(...) ocasión de crecimiento en la fe y de apertura de la mente y del corazón al horizonte de la catolicidad. Dentro de este horizonte la dialéctica entre el 'centro' y las 'periferias' asume una forma propia, la forma evangélica, según la lógica de un Dios que llega al centro partiendo desde la periferia para llegar a la periferia.

(...) es uno de los desafíos de nuestro tiempo: transmitir el saber y ofrecer una llave de comprensión vital, y no un cúmulo de nociones no relacionadas entre ellas. Es necesaria una verdadera hermenéutica evangélica para entender mejor la vida, el mundo, los hombres, no de una síntesis sino de una atmósfera espiritual de búsqueda y de certeza basada en las verdades de la razón y la fe.
La filosofía y la teología permiten obtener las convicciones que estructuran y fortifican la inteligencia e iluminan la voluntad... pero todo esto es fecundo si se realiza con la mente abierta y de rodillas. El teólogo que se complace de su pensamiento completo y concluido es un mediocre. El buen teólogo y filósofo tiene un pensamiento incompleto, siempre abierto al maius de Dios y a la verdad, siempre en desarrollo, según aquella ley que San Vicente de Lerins describe así: «Annis consolidetur, dilatetur tempore, sublimetur aetate» (Se consolida con los años, se dilata con el tiempo, se profundiza con la edad). El teólogo que no reza y que no adora a Dios acaba hundido en el más disgustoso narcisismo."
(En Zenith)

La buena cita de San Vicente de Leríns tiene toda la apariencia de un estrambote puesto con toda su buena intención (por algún secretario de Su Santidad?), para ilustrar con algún verbo santo y sensato la verborrea, tan común y repetida, de la alocución (aunque no sea la mejor entre las posibles y seleccionables citas del Commonitorium).

La que se declara 'lógica' del divino advenimiento "...que llega al centro partiendo desde la periferia para llegar a la periferia", o no está bien traducido, o no es lógica (ni mucho menos divina). Con PP Franciscus parece que nos vamos acostumbrado a estos circunloquios de rara hechura teológica, y hay que estar en guardia, vigilantes para que no nos habituemos a ello: Cavete!

Lo de "...creatividad e imaginación, buscando tener una visión global de la situación y de los desafíos actuales y un modo compartido de afrontarlas, encontrando nuevos caminos", es más de lo mismo, de lo mismo que se dijo de tantas formas, con tantas variantes, pero lo mismo, desde aquella gran proclamación del 'aggiornamento'. Con el agravante de que dicho ahora, cincuenta desastrosos años después, suena a empecinamiento contumaz, quasi protervo. O a efecto de la ceguera incapacitante que repite consignas y frases hechas porque no hay más luz para alumbrar más.

En vez de todos estos lugares comunes post-conciliares, lo pertinente hubiera sido un examen con mea culpa y protesta de conversión de esta muy mala 'intelectualidad católica'.

Pero no. Todo va a seguir igual, todo en manos de la decadente y degenerada Societas Iesu y sus degenerados y decadentes gestores, los émulos y epígonos de aquellos que extraviaron el concilio y minaron a la Iglesia.

"...Custos, quid de nocte ?"


+T.

viernes, 28 de febrero de 2014

Lo que está pasando


En un año, la transformación de la Iglesia en su cabeza visible, que es el Papa, ha desfigurado ante el mundo el rostro del Papa y de la Iglesia. En un doble plano/nivel de recepción, el mundo de masas, la sociedad global, aplaude sin saber, mientras el catolicismo más consciente se alarma cada día, cada semana, cada mes. Llevamos un año alarmados, desde la traumática tarde romana en que el ''Habemus Papam!" suscitó nuestra primera alarma, confirmada in actu, coram Urbe et Orbe, cuando el Papa salió a la logia a bendecir, en aquella extraña y desafortunada escena, plena de detalles de lectura inquietante.

La alarma de hoy ha sido enterarnos del prólogo que el Papa Bergoglio ha escrito para el libro 'Póvera per i póveri'  del Cardenal Prefecto de Doctrina de la Fe, Gerard Müller, que ha sido presentado al público en un acto con Gustavo Gutiérrez en el estrado de honor, junto al Cardenal Maradiaga (*** estoy escribiendo y releyendo con asumida estupefacción lo que acabo de teclear: que el Papa prologa un libro de teología de liberación escrito por el Cardenal Müller, Prefecto de la Congregación que fue, cincuenta años ha, el Santo Oficio, libro que ha sido presentado con G. Gutiérrez como invitado de honor. Ni el más febril íncubo del venerable Ottaviani hubiera delirado una escena semejante).

Tonando entusiasmo, por su parte, la prensa des-católica, exulta y proclama triunfalista: El padre de la Teología de la Liberación, ovacionado en el Vaticano

Un particular subrayable: Aun sabiendo todo el mundo lo que han dicho, hecho y provocado sus cachorros, en mitad del acto de exaltación, el patriarca liberacionista exculpa a sus epígonos, de los que parece sentirse paternalmente ufano:

- Interrogado por Zenit sobre quienes eran los que desviaban la teología de la liberación dándole una matriz marxista, el sacerdote peruano respondió: "No Boff, no Sobrino, no Juan Luis Segundo, no Ronaldo Muñoz, o sea, diría que los teólogos no" y añadió que "claro, hubo gente muy comprometida antes y que tenían una base teológica, pero no eran los que hacían teología".

El caso supera el nivel de la enésima anécdota francisquista por el alcance de su significado implícito. Habiendo sido prelado iberoamericano, PP Franciscus conoce de primera mano la grave responsabilidad de los teólogos de la liberación en la descomposición y degeneración del catolicismo sudamericano, precisamente el continente católico que concentra a la mayor parte de los católicos del mundo. Imaginarnos una América libre de la teología de la liberación, de sus estragos, de sus violencias, es un sueño, una ilusión irrealizable porque el daño está hecho y la cizaña sembrada, crecida y fructificada.

Ahora, además, con el nihil obstat vaticano, con el Cardenal de Doctrina de la Fe apadrinando y el Papa americano aprobando. Libenter, con mucho gusto.

Consciente de que mi desaprobación vale menos que un comino, conste, sin embargo, que no asumo aunque el Papa asuma: Yo no.

Salva reverentia, naturalmente (pero con la sensación de una cada día más lesa reverentia).

Coda:  No comento la foto del 'Trío Calaveras', Maradiaga-Müller-Gutiérrez, porque si no se me volatizaría la reverentia salva, la lesa y la extinta también. Les brindo, pues, libertad de opinión (sin que sirva de precedente).

+T.

viernes, 14 de febrero de 2014

Memoria (poco crítica) de la (muy equívoca y fallida) Sacrosanctum Concilium


Entre los católicos bien formados y conscientes es un clamor que la Sacrosanctum Concilium es uno de los más lamentables y fallidos documentos magisteriales-conciliares de todos los tiempos. Se elaboró intencionadamente abierta a ulteriores plasmaciones que ya maquinaban sus verdaderos diseñadores, al margen y mucho más allá de las intenciones (y suposiciones) de la gran mayoría de los (incautos e ilusos) Padres Conciliares. Es, pues, un documento para estudiar, reflexionar y sacar conclusiones teológico-morales, litúrgico-eclesiales, histórico-dogmáticas...etc. etc. etc. y tomar lección para no incurrir en más error. Pero, verdaderamente, no es un documento que merezca un monumento. Sólo la tribu de viejos liturgistas con resaca conciliar se atreven a aplaudir lo lamentable, seniles vaticanosecundistas embriagados con el espiritoso espíritu del vaticano2º.

Pero hay más considerantes que publican considerandos de difícil equilibrio entre la verdad y la no-verdad (excúsome de explicar que la incompleta verdad no tiene punto de equilibrio posible). Suelen ser monsignorini en pleno currículum curialesco (mal que le pese a PP Franciscus y su vis reformista), que saben muy bien que los excesos de verdad verbal se pagan luego muy caros, y por eso se esfuerzan en alquitarar juicios para no decir verdades como puños, sino proferir generalidades vaporosas de sutil ambivalencia y cómoda insertación poli-ubicable.

A Juan Miguel Ferrer, el secretario de Cañizares en la Congregación de Culto Divino, le tengo gran simpatía porque vale, es un ilustradísimo perito litúrgico, un buen sacerdote y un competente agente curial, bien probado. Le conocí (brevemente) de estudiante en Roma y nunca me ha decepcionado el juicio que me hice de él. Ahora es uno de los mejores secundarios españoles de la Curia Vaticana, el mejor del equipo de Cañizares. Sería una lástima que no accediera a mayores responsabilidades, algo que está en el aire desde la llegada de PP Franciscus (además de los mil rumores del descontento general sobre Cañizares como prefecto de la Congregación).

Pues precisamente, mi admirado Ferrer, con ocasión de un simposio sobre la Sacrosanctum Concilium, lanza esta curialísima sentencia de salón, ad casum:

"No está mal que haya un poco de paz litúrgica y que la Misa sea fuente de reconciliación y de paz, y no campo de guerra para las diferentes sensibilidades eclesiales".
Él susodicho sabrá lo que ha querido decir (y no decir), porque la parida es de viento en popa y escape a toda vela. Considerando su curriculum, comprendemos. Teniendo en cuenta la problemática, no entendemos. No entendemos cómo se pueden decir estas cosas...que comprendemos que se digan. Pero así no adelantamos. Ni se logra pax litúrgica inyectándonos un chute de melíflua bona volumptas panfilista. Sorry por el Monseñor.

Pero la traca de petardos de viento siguió por arte y oficio del rector de la Lateranense, Enrico dal Covolo, que, citando a Romano Guardini (muy estimado por los prelados opinantes del 'centro' equilibrado, siempre una cita de apreciado buen gusto vaticano) decía que  "- La liturgia no dice 'yo', sino 'nostros'...". La cita de Guardini es esta:

"...La liturgia no es obra del individuo, sino de la totalidad de los fieles. Esta totalidad no resulta solo de la suma de las personas que se encuentran en una Iglesia en un determinado momento, y tampoco es la “asamblea” reunida. Más bien se dilata más allá de los límites de un espacio determinado y abraza a todos los creyentes de la tierra. Y supera también los límites del tiempo, puesto que la comunidad que reza en la tierra se siente una sola cosa con los beatos, que viven en la eternidad [...] El sujeto, que cumple la acción litúrgica de la oración, no es el simple total de todos los individuos que participan de una misma fe. Es el conjunto de los fieles, pero cuya unidad tiene un valor autónomo, prescindiendo de la cantidad de los creyentes que la forman: la Iglesia."

Como se ve, otra estupenda cita-de-escape a todo chorro, seguro que muy pensada y repensada y escogida y guardada por Mons. Enrico del Covolo para la ocasión. No se puede esperar menos de un ilmo. mons. rector (magnífico) de la Lateranense.

Pero, me pregunto que si la clave es la 'totalidad', el 'nosotros', la 'comunidad', el 'conjunto' más allá del número, el espacio y el tiempo y todo eso, ¿qué pesa más, todo el ser eclesial de los católicos de todos los siglos pasados que celebraron y participaron una única Misa, con un sólo rito, en unidad litúrgica interna y externa, en comunión de intención y de acción, o la difusa y muy fragmentada comunión propiciada por la Sacrosanctum Concilium y la reforma litúrgica post-conciliar que cumple 50 años, fuente de rupturas y de innovaciones sin límite???

Cuando no se quieren decir las cosas que deberían ser dichas, se dicen cosas que mejor no haber dicho porque no dicen nada pudiendo decir mucho.

Y si hablan expertos en un ambiente de conspicua relevancia, que enseñen bien, claro, con sustancia, y no nos prediquen finas y exquisitas evasivas.

Doctores tuvo la Iglesia que sabían responder. Hoy nuestros doctores parecen caricaturas de aquellos otros doctores y galenos que mientras parloteaban eruditos distingos de rebotica dejaban desfallecer al febril paciente postrado en su lecho.

+T.

jueves, 31 de octubre de 2013

También vuelve Teilhard


Teilhard es, quizá, el más seductor entre los teólogos del siglo XX. Aunque no sea propiamente teólogo, pues no expuso un tratado sistemático, sino que teoriza y especula en sus ensayos temas de cristología, de sacramentos, de eclesiología, de antropología. ¿Un filósofo? Un gran entusiasta con destellos de quasi iluminado. ¿Un místico? Un visionario, al borde del delirio exaltado. Si se le observa desde el prisma multi-facético del fenómeno modernista, es un solitario, muy original, en la órbita de la novedad, pero sólo en su nave. Es un peligro. Fascina con intuiciones vertiginosas que alejan de la Revelación y se pierden en la indefinición.

Teilhard, cuando se examina, es un peligro doctrinal, un descomponedor del dogma, un fantástico innovador de conceptos que al fin quedan reducidos a viejas tendencias y antiguas heterodoxias. Teilhard puede embriagar, y causar luego el bloqueo de una pesada resaca.

Por eso me asombró ayer enterarme de que vuelve, como una recaída delirante: En la Urbaniana, encuentro internacional sobre Teilhard de Chardin.


La Pontificia Universidad Urbaniana de Propaganda Fide es una de las más antiguas instituciones académicas de Roma. Se dedica, desde sus orígenes, a preparar al clero misionero y al que procede de las misiones católicas. Un cometido especialmente delicado, pues de la buena formación que imparta la Urbaniana dependerá la buena doctrina que lleven a sus respectivas iglesias los misioneros y el clero indígena.

¿Es Teilhard un autor/un tema apropiado para la Urbaniana? No, en absoluto. Ni tampoco para la Gregoriana.

Los ensayos de Teilhard - entiendo yo - conllevan actualmente un plus de peligrosidad, pues son fáciles de entreverarse con temas y tendencias de la new age. En cierto sentido, la obra de Teilhard podría entenderse como la exposición de un cristianismo new age, no con toda precisión, pero sí con toda su indefinición. Si me explico.

A no ser que se tratara de una exposición crítica de su obra, insisto en que no es conveniente la presencia de Teilhard en ningún centro de formación católico, mucho menos en una universidad como la Urbaniana, dado su original carácter misional.

La Compañía de Jesús nunca llevó bien la censura/condena de la obra del p. Pierre Teilhard de Chardín S.I. Si alguno pensara que la llegada de un jesuita a la Santa Sede ha podido favorecer esta rentrée, pudiera ser que acertara.

Pero es improbable que pueda ser recuperable la obra de Teilhard para la ortodoxia católica. Ni siquiera practicándole intensivamente una hermenéutica de continuidad.

Le probléme es que alguno también nos podría cuestionar retándonos a definir qué es/qué significa la ortodoxia católica. Y habría que reconocer que se trata de una cuestión difícil de precisar desde hace cincuenta años.

Y ahora mismo, incluso, especialmente.


+T.

viernes, 3 de mayo de 2013

Otra perlita: Iglesia del si / no y el E.S. problematizador




Repito (perdón, que me repito mucho): El Papa (un Papa) no puede (no debe) improvisar homilías en formato doméstico y con regusto a plática de retiro espiritual para parroquianos. No. Porque si no vamos a tener un magisterio de living y mesa de camilla, muy familiar, cálido y sencillo, pero muy confuso y equívoco. Como esto de ayer, jueves:

La Iglesia es una comunidad del ''sí'' en lugar del ''no''

No somos tontos (repítome, mi dispiace) y las captamos al vuelo. Por ejemplo, cuando (nos) dice:

"Había una Iglesia del "no", no se puede; no, no, se debe(...)Cuando el servicio del Señor, se convierte en un yugo tan pesado, las puertas de las comunidades cristianas están cerradas(...)Pidamos al Señor que el Espíritu Santo nos ayude siempre a ser una comunidad(...) comunidad de puertas abiertas. Y que nos defiende de la tentación de volvernos quizás, puritanos, en el sentido etimológico de la palabra, de buscar una pureza para-evangélica, una comunidad de "no" (...)"


Lo dice por nosotros. Por mí, verbigracia, que el otro día terminé el articulete afirmando que el Espíritu Santo también cierra puertas. Y no es que yo delire soñando que el Papa Francisco lee Ex Orbe, no, no me hago esas ilusiones. Pero sí sé por qué dice esas cosas, puesto que son de esas cosas que llevan diciéndose, passim, desde hace cincuenta aperturistas años, cincuenta condescendientes años de mucho sí (a casi todo) y poco no (a casi nada).

Volviendo al sermón, parece todo improvisado. Da la impresión de que, entre titubeo y titubeo, en ese balbuceo poco biensonante de itañolo, él mismo se corrige, se arrepiente, se reafirma. En el sermoncete de hoy, cuando fustigaba al 'no', al 'puritanismo', al 'cargar yugos', de pronto se ha acordado (supongo) de aquellas tremendas palabras: "...Cargad con mi yugo y aprended de Mí" Y también de "...el que quiera seguirme que cargue con su cruz cada día y venga en pos de Mí". Y lo ha intentado arreglar, con más titubeos, un pasito p'alante y un pasito p'atrás.

Todos lo hacemos así. Yo también, bastante. Todos los que hablamos en directo y meditamos en voz alta dirigiendo retiros, dando pláticas, predicando, todos sabemos lo que es tomar una idea, desarrollarla, recogerla, matizarla, retocarla, reformularla, decirla otra vez, modulando un poco...todo eso que yo sé y ustedes se podrán imaginar. Pero yo no soy el Papa (den gracias a Dios). Mi palabra no es papal, ni es papal mi sermoncete de domingo y festivos, ni es papal la plática del retiro de cuaresma, ni es papal la meditación o la charla que dirijo a mis beatas atque beatos adictos. No. Mis palabras no pesan más que yo; pero las del Papa sí: Pesan más que las improvisaciones de aquel buen cura de barrio que (me imagino) sería  Don Jorge Mario, que parece ser que no termina de asumir que desde la tarde del 13 de Marzo es Su Santidad el Papa Francisco. Algo muy preocupante.

El gesto cercano, el abrazo, la caricia y el beso, los domina. Pero la palabra sencilla, directa, clara y sanamente doctrinal no es su fuerte. Y confunde.

Confunde - además de lo dicho supra - cuando suelta el exabrupto (es lo que me parece (salva semper reverentia)) de que el Espíritu Santo crea problemas para luego resolverlos:

(...)el Espíritu Santo hace dos cosas: "primero impulsa" y crea también "problemas", para luego "lograr la armonía en la Iglesia" (...)

Excursus: ¿No han notado ustedes, mis inteligentes lectores/comentadores, que lo dicho por el Papa Franciscus es como una especie de tesis pneumático-eclesiológica-dialéctica, muy hegeliana: la tesis, la antítesis, la síntesis; el sí, el no, el sí pero...?

Escalofríos me dan si pienso que ese es el esquema de filosofía bergogliano-francisquista.

Y también imagino con temblores lo que podría haber resultado de la tesis del E.S. problematizador si se hubiera pronunciado en los buenos tiempos, aquella época en la que el -que del Filioque era suficiente para desencadenar un cisma.

Ahora, sin embargo, no pasa nada...aunque el Papa predique (sencillamente) una enormidad (dialéctica).

p.s. Como un desvarío, un phantasma mentis inducido por las palabras del sermoncete papal, me he sorprendido a mí mismo planteándome esta cuestión, esta duda interrogante: No será, acaso, el mismo Papa Francisco un problema suscitado por el E.S?...Y he tenido que frenarme en seco la mente especulativa; Uds. comprenderán y se harán cargo. Confíteor cogitationes meas (...)

Oremus!!!


+T.

sábado, 2 de febrero de 2013

Müller dice, Müller hace


Lo que diga el Prefecto de Doctrina de la Fe no es banal; quiero decir que no debe serlo, que lo que opine y refiera en público es algo digno de tenerse en cuenta. Por eso, en estos últimos días, una cita de Müller ha corrido por los mentideros del internete católico y el descatólico, unos preocupados y los otros animados. La frase, pronunciada durante la conferencia de Müller en la Facultad de San Dámaso en Madrid, el pasado día 28 de Enero, dice, resumiendo, esto:  "la contraposición de liturgia pre y postconciliar es un instrumento ideológico".

La cita se enmarca en un contexto más elaborado, entiendo. Así aparece en el articulete del que tomo la referencia: "...la contraposición de la teología y liturgia preconciliares y posconciliares es contraria a la experiencia personal en la vida de la Iglesia y demuestra ser cada vez más un instrumento ideológico con el que se quiere romper la unidad de la Iglesia en la continuidad de su tradición y mediación histórica de la revelación (...)" (ver aquí)

No sé, exactamente, lo que querría decir, pero me parece absolutamente discutible. Y necesariamente precisable. Empezando por el mismo concepto 'instrumento ideológico', que en boca de un teólogo alemán puede significar algo no del todo evidente.

Yo le preguntaría a Müller:

1 qué entiende por ideología
2 qué entiende por 'instrumento ideológico'
3 si le consta que la controversia litúrgica es o puede ser tal instrumento, o es mera suposición
4 si lo ideológico del instrumento es propio del catolicismo o ajeno a él
5 si lo ideológico católico es o no es propiamente de la Iglesia Católica, en cuanto tal
6 si el Catolicismo es ideología o es esencia
7 si estriba en lo esencialmente católico algún punto esencial de la controversia litúrgica

Y seguiría así, planteando más cuestiones a Müller, que debe de saber algo sobre el particular de la ideologización del catolicismo, siendo èl mismo un reconocido dilettante de la 'teología de la liberación', cuyos postulados son una evidente ideologización del catolicismo. Aunque no sé si Müller lo reconocería - dudo de la coherencia de su vis crítica - dados los síntomas tan parciales que deja aflorar, passim.

Por ejemplo, en esta otra andanza suya, conocida también recientemente: Mons. Gerhard Müller pide explicaciones al Cardenal Cipriani

¿No se desvela, una vez más, el fondo (y la forma) de Müller?  Atreverse con el Cardenal de Lima supone una determinación muy particular, dado por supuesto que el Cardenal Cipriani está actuando con absoluta ortodoxia tocante al caso de la PUCP. ¿Por qué interviene Müller? ¿Acaso por cercanía ideológica con los teólogos afectados por las medidas del cardenal Cipriani? ¿Tiene algo que ver en el caso (si hubiera caso) la amistad de Müller con el peruano Gustavo Gutierrez, el patriarca de la 'teología de la liberación'? ¿Está Müller más cerca ideológicamente de Gutierrez que de Cipriani, y por eso interviene? ¿Su intervención es o no es ideológica? ¿No está usando el caso (si lo hubiera) como 'instrumento ideológico'?

Cada vez tengo más aprensiones respecto a Müller, uno de los más desconcertantes nombramientos de Benedicto XVI, ajustándose tan mal el perfil de Müller con las exigencias del antiguo Santo Oficio, el que fuera, antes también, el más alto entre los dicasterios de la Curia Romana.

El Arzobispo Müller, aspirante inmediato al cardenalato por fuerza de su cargo, va dejando claro, cada vez más, lo que piensa y cómo se mueve. Será - ya lo es - uno de los jerarcas más señalados, con mucha influencia hoy y mañana, con Benedicto XVI y luego de él.

No creo que resulte extravagante ni paranóico el sentimiento de muchos católicos, que tienen la sensación, cada vez más intensa, de que van a por ellos, de que son perseguidos y se les pretende erradicar porque defienden y representan al catolicismo que desde hace 50 años parece quererse barrer.

Se non è vero, è ben trovato.


+T.

domingo, 20 de enero de 2013

Cañizares circa liturgiam


La reciente conferencia del Cardenal Antonio Cañizares en la Embajada de España ante la Santa Sede tuvo un marco espléndido, regio, en uno de los bellos y solemnes salones del Palacio de España. La concurrencia - unos cincuenta asistentes, calculo, como mucho - contó con la presencia de, por lo menos, según veo, dos purpurados, los Emmºs. SS. Cardenales Santos Abril y Monteiro de Castro, así como el Arzobispo Don Justo Mullol (como el conferenciante, los tres con traje clergyman-minimalista); junto a ellos, media docena de ansiosos aspirantes prelaticios, un par de legionarios, algún clero ocasional, una patrulla de omnipresentes monjas grises, personal (obligado) de la Embajada, y algún friki litúrgico-diplomático, seguramente.

Colijo, por las palabras del Cardenal en el sumario-noticia de Rome Reports, que no dijo nada que le garantice una cita en algún cronicón. Salvo el comentario de que la Misa novus ordo bien celebrada complacía a la FSSPX, no parece haber dicho ninguna otra cosa de peso:





Ignoro cómo le consta eso, lo de la Misa nueva y la FSSPX, si ha sido un repente, o una memoria ad casum, si recompone y reduce un testimonio mayor y/o más extenso, si fue un lapsus, si fue un desiderium. No sé. La cosa es que lo dice, muy claro.

De lo demás, me alegro también. Aunque - confieso - no sé qué credibilidad prestarle. Cierto es que Cañizares es el caso excepcional que confirma la regla de la displicencia de nuestros prelados de la CEE por la Misa tradicional. Sólo Cañizares, entre todos los cardenales españoles, ha celebrado, varias veces, en varias ocasiones, la Santa Misa según el Misal antiguo, lo que le honra y distingue sobremanera. También fue de los raros prelados españoles que regularizó en su diócesis la celebración de la Santa Misa tradicional, cuando era Arzobispo de Toledo, un buen ejemplo de la Diócesis Primada que casi ninguno de los demás obispos españoles imitó. Ese mérito también lo tiene.

Pero sus palabras graves, reflexivas, sobre la crisis y decadencia de la liturgia católica del postconcilio, ¿cómo hay que entenderlas? ¿Como lamentación? ¿Como admonición? ¿Como prólogo de alguna medida o iniciativa?

Al oirle, he recordado un testimonio del Cardenal Antonelli, un apunte que aparece en la primera página de su cuaderno de notas, interesantísimo; dice esto:

" Ayer, 25 de Julio de 1968, hablando con Mons. Giovanni Benelli, Sustituto de la Secretaría de estado, mostré mis preocupaciones sobre la reforma litúrgica que se hace cada vez más caótica y aberrante. noté en particular:
1. La ley litúrgica que hasta el Concilio era una cosa sagrada, para muchos ya no existe. Cada uno se considera autorizado a hacer lo que quiere y muchos jóvenes actúan así. (...)"

Esta nota del Cardenal Antonelli es tan clarividente que 50 años después Cáñizares no hace sino patentizar el profundo desorden ('anarquía', pronosticaba el propio Antonelli, un poco más adelante) que ha sido habitual y universal en el período del postconcilio. Así se han deformado los seminaristas en los seminarios, y así se siguen deformando. Conozco en directo el caso del obispo que prohibe a sus sacerdotes la celebración de la Misa tradicional, pero no me consta de ningún obispo español que intervenga en la formación de sus seminaristas procurando la recta formación litúrgica, la sustitución de malos textos y la destitución de malos profesores; tampoco me consta que se cele el acceso a las Sagradas Órdenes de candidatos cuya competencia y reverencia litúrgica conste y esté garantizada, y se vete lo contrario; tampoco sé de ninguna amonestación ni sanción canónica a los sacerdotes que habitualmente comenten abusos, algunos al borde del sacrilegio. No me consta de ningún obispo celoso, verdaderamente preocupado por formar y reformar la tristemente degradada actualidad litúrgica de su diócesis. Todo lo contrario, me consta la permisividad y el desinterés...salvo cuando intervienen en contra de la tradición litúrgica y los sacerdotes y fieles preocupados en recuperar y restaurar, entonces sí que reaccionan nuestros prelados, con toda contundencia y sin reparos.

Por todo esto, lo que ha dicho Cañizares me suena a discurso de salón, de salón de embajada. La situación requiere algo más que una conferencia ilustrada con anécdotas muy improbables y sazonada con intenciones y proyectos, igualmente poco probables.

Como he traído a colación la nota del Cardenal Antonelli, me parece interesante transcribir también el resto del texto citado, que merece la pena leer, reflexionar y recordar:

" (...) 2. La misa, sobre todo, es el punto doloroso. Se van difundiendo las misas en casa, en pequeños grupos, en conexión con comidas comunes: la cena.
3. Ahora comienza la acción disgregadora en torno a la confesión.
4. Hacía notar que parte de la responsabilidad de este estado de cosas está en relación con el sistema de los experimentos. El Papa ha concedido al Consilium la facultad de permitir los experimentos. El Consilium utiliza libérrimamente esta facultad. Un experimento hecho en uno o en pocos ambientes cerrados (un monasterio, una parroquia funcional) y por un tiempo limitadísimo, puede valer y es útil; pero concedido ampliamente y sin límites restrictivos de tiempo es el camino abierto para la anarquía.
5. en el Consilium hay pocos obispos que tengan una preparación litúrgica específica, muy pocos que sean verdaderos teólogos. La carencia más acentuada en todo el Consilium es la de los teólogos. (...)

En liturgia, toda palabra, todo gesto, traduce una idea que es una idea teológica. Dado que actualmente toda la teología está en discusión, las teorías corrientes entre teólogos avanzados incíden sobre la fórmula y sobre el rito. Con esta consecuencia gravísima: que mientras la discusión teológica permanece al nivel de los hombres de cultura, puesta al nivel de la fórmula y del rito se pone en marcha para su divulgación entre el pueblo (...) 

Lo que es triste (...) es un dato de fondo, una actitud mental, una postura preestablecida, y es que muchos de los que han influído en la reforma (...) y otros, no tienen amor alguno, veneración alguna por lo que nos ha sido transmitido. Tienen de entrada menosprecio por todo lo que hay actualmente.

Una mentalidad negativa, injusta y perjudicial. Desgraciadamente, también el papa Pablo VI está un poco de esa parte. Tendrán todas las mejores intenciones, pero con esta mentalidad son llevados a derribar y no a restaurar. (...) "

(Giampietro, Nicola. El Cardenal Ferdinando Antonelli y la reforma litúrgica. / XI Notas personales de Antonelli sobre los desarrollos de la reforma (1968-1971). Ed. Cristiandad, Madrid 2005)

Prosit!  (es decir: entiendan, decidan y obren consecuente y católicamente; por lo menos, hagan circular estas cosas y procuren crear opinión e interés)

+T.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Jesús de Ratzinger, 3ª entrega

 
En su momento (aquí), ya dije lo inoportuna que me parecía esa aventura extra-magisterial que ponía entre paréntesis a Benedicto XVI para reaparecer como el profesor-teólogo Ratzinger, publicando libros, siendo Papa, que no son del Papa. Una abstracción de difícil justificación.

La palabra del Señor sobre la irrevocabilidad de una vocación asumida (la vista de aquel que empuña el arado no puede permitirse mirar atrás cfr. Lc 9, 62) tiene en este caso - esa es mi opinión - una particularísima casuística, que no debiera haberse dado. El Papa no puede aparecer detrás o bajo la sombra nostálgica del profesor.

Confirmar la fe es enseñar la Revelación, el Misterio de Cristo, tal y como ha sido recibido por los Apóstoles, y mantener firmemente la regla de fe del Magisterio, una doctrina, una solamente; confirmar la fe no es exponer una galería de opiniones, de autores, de obras, de exégesis, de hipótesis abiertas a otras opiniones que puedan ir llegando de mano de otros autores, de otras obras, con otras hipótesis, dejando en suspenso, en el aire, una vaga indefinición, tanto más cuanto ello, como en este caso, puede suponer la desacreditación/credibilidad de un texto sagrado que es fuente de Revelación

El autor, Joseph Ratzinger (o Benedicto XVI???) se comporta como un docto erudito pero no enseña y confirma como un Papa. La gente leerá su libro como el libro 'del Papa' porque así se vende, esa es la propaganda que va aneja a su lanzamiento editorial para ser el best seller de Diciembre, el libro más vendido y regalado en Navidad, el más atractivo para un gran público católico que comprará, sin más distingos, 'el libro del Papa'.

Si el docto teólogo se impone al Papa, malo, muy malo. Y esa es la impresión que dan este libro y los otros dos. Una tríada absolutamente prescindible, que no dice nada que no hayan dicho ya otro autores; tres libros sin especial relevancia, moderadamente católicos, típicos de una moderna exegética católica sugestionada por el método histórico-crítico. Un tríptico ratzingeriano que sumirá a muchos en la confusión de no saber si enseña el profesor que fue o el Papa que es.

 La cátedra de Ratzinger no puede aparecer, coexistir y/o ser presentada confusamente junto a la Cátedra de Pedro.


+T.

domingo, 29 de julio de 2012

Müller ideológico- inclusivo ???


Con un currículum (pensamiento y obra) tan poco ajustados al perfil ideal del Prefecto de la Sgdª Congregación para la Doctrina de la Fe, pienso que es prudente y necesario estarse atento a cuanto diga y publique (oficial y/u oficiosamente) el recien nombrado Mons. Müller. Yo, por lo menos, tengo intención de no perderle de vista (en tanto en cuanto mis facultades de no-teólogo oficial me lo permitan, of course).

Conque me zambullí esta tarde en la entrevista que el inquietante Müller concedió hace unos días a L'Osservatore:

Aquí una breve reseña en la edición de L'Osservatore Romano (usuarios no registrados)

Aquí la entrevista completa en italiano

Aquí una traducción en español

Aquí un extracto de Andrea Tornielli en Vatican Insider

Sé que si me pongo en plan perro dominicano castizo (la raza con su pedigree está en peligro de inminente extinción) le saco a la entrevista diez proposiciones meritables a la hoguera (estupendo recurso, este sí, ya del todo extinto, ¡ay!). Pero como no dispongo de tiempo (ni me merece la pena) comentar por extenso la entrevista, permítome dos apostillas, dos pinceladas, dos grumos de problemática deglución:

1º) el uso del concepto 'ideología', siendo este un concepto que se conjunga mal si se aplica o se refiere a la Iglesia, particularmente si se hace en contexto ad intra, aludiendo a algo operante/operativo dentro de la Iglesia (o también respecto a ella misma). El marxismo, principalmente, hizo suyo ese vocablo, integrándolo en el lexicón marxista, cuya impronta late en quien lo usa, lo aplica, lo entiende al analizar una realidad determinada ('análisis' y 'realidad' son otros dos conceptos muy articulados en la sintaxis marxista, ya saben Uds).

Pues sucede que en la entrevista (párrafo penúltimo) el entrevistador pregunta (absurdamente) a Müller por la situación planteada por lefebvrianos y monjas de EEUU, que es como interrogar a un geofísico por la densidad de la lava volcánica y el análisis espectográfico de la capa de ozono, todo junto sin solución de continuidad, como meter a un cordero y una pantera en la misma clasificación taxonómica. Si la pregunta del preguntador ya tiene sesgo culpable-promíscuo de bad milk con rejón de castigo, la respuesta de compromiso de Müller es desasosegante:

"Per il futuro della Chiesa è importante superare gli scontri ideologici da qualsiasi parte provengano // Por el futuro de la Iglesia, es importante superar los desencuentros ideológicos de donde provengan (...)"

Dejando a un lado el caso (perdido) de las no-religiosas made in USA, ¿piensa Mons. Müller que la FSSPX y sus postulados son 'ideología' y 'desencuentro'? Alguna vez he dicho - y repito algunas veces, insistiendo - que la FSSPX es la Iglesia tal y como la Iglesia Católica se encontraba en 1962, con todo su antes y sin el después: No son 'idelogía' porque son la propia Iglesia sin adherencias ideológicas, sólo la Iglesia ca.1962, cuyo desprecio supone la negación de toda la Iglesia desde ese punto hasta su origen, pues desde el origen hasta esa fecha así fue y se expresó la Iglesia. Respecto a Dogma, Doctrina y Liturgia ¿qué se puede decir que cuadre con el concpeto 'ideología' referido a la FSSPX y lo que manteniene sobre estos puntos? Si cupiera adjudicarles alguna 'ideología' sería la que se pudiera extractar de la misma Iglesia concebida como cuerpo sacro-doctrinal-histórico-social, sólo la Iglesia, lo eclesial y nada más.

De las no-monjas made in USA sí podría decirse que han sufrido una amplia y profunda ideologización, contaminando su condición de religiosas con ideas perversas y extrañas a la fe católica. Tocante a este problema, la cuestión sería aclarar por qué y cómo ha sucedido todo. Pero es absurdo y tendencioso equiparar este caso con el de la FSSPX planteando un silogismo dialéctico que - se supone - se resolvería en una síntesis de contrarios. Si Müller ensaya una alquitara para destilar sublimado de esencias volátiles, se puede ver protagonizando una nueva versión del cuento de 'El Aprendiz de Brujo' en el laboratorio-marco de la Nuevangelización.


Lo segundo de la entrevista que se me ha atragantado es otro pequeño pormenor:

2º) ¿Cita Müller en sentido deliberadamente inclusivista un texto del Evangelio?

Esto es lo que dice Monseñor Prefecto en la entrevista:

Il Santo Padre ha l'importante missione di annunciare il Vangelo e di confermare i fratelli e le sorelle nella fede.

La cita evangélica que parece subyacer a esta afirmación es esta, del Evangelio de San Lucas:


"...¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos..." Lc 22, 31-32

El Señor pronuncia estas palabras durante la Última Cena, en referencia a la cumplida traición de Judas, el impetuoso (e indiscreto) fervor de San Pedro y el escándalo inminente de la Pasión que afectará también a los demás Apóstoles. Cristo advierte a Simón Pedro avisándole de la debilidad de su situación, que le llevará a negarle aquella noche-madrugada, pero al mismo tiempo le manda que, una vez pasada la tentación y repuesto del ataque diabólico, confirme y sostenga la fe de los otros Apóstoles. Porque la frase 'confirma en la fe a tus hermanos' sólo puede referirse stricto sensu a los Apóstoles presentes en aquel momento.

Si Müller dice que la misión del Papa es la de "confirmar la fe de los hermanos y las hermanas", ademas de abusar del texto evangélico usando una fórmula acuñada por la pseudo-teología (¡esto sí es ideología!) feminista-inclusivista, ¿quiere decir algo más? ¿extiende el sentido de la frase en sentido inclusivo? Por ejemplo ¿estaría pensando en una estructuración jerárquica en la que el Papa (Pedro) confirme en la fe a sus hermanos y sus hermanas (jerarquía mixta compuesta por varones y féminas).


Disparato, ¿verdad?, dirán Uds. Pero la verdad es que la entrevista recoge esa cita de Müller. Y la cita puede tener ese sentido que yo mismo he detectado y expuesto. Podrá estar o no estar en la mente de Müller, pero si lo ha dicho y en las circunstancias que vive la Iglesia (el mismo Müller se ha referido a las polémicas e insostenibles religiosas des-católicas de los EEUU) las palabras de esa cita pueden entenderse como una insinuación favorable a la teología feminista-inclusivista.

¿Había necesidad de citar así? ¿Cree Müller que es necesario usar/implantar ese vocabulario de términos inclusivos, forzando la introducción del femenino supérfluo junto al masculino/universal común? ¿Adopta Müller deliberadamente esa forma inclusivista siguiendo el modelo impuesto con enorme carga ideológica por los políticos progresistas (anti-cristianos y contra-católicos en su mayoría)? ¿Piensa Müller que el lenguaje teológico-doctrinal, el lenguaje del Magisterio, tiene que plegarse y amoldarse a las exigencias, cánones y tendencias del lenguaje político-social-ideológico en boga?

Verán Uds. que lo que me cuestiono, las dudas que me planteo, no son caprichosas lucubraciones de una neurona torquemadista que me provoca sinapsis híperortodoxas-ultramontanas. No invento de la nada, sólo deduzco de lo que dice, lo que ha dicho Müller.

Me temo que en lo sucesivo se presentarán otras muchas ocasiones con semejantes (mejores o peores) muestras del pensamiento (teología y doctrina) del Excmº y Revmº Monseñor prefecto de Doctrina de la Fe, pronto, seguramente, Cardenal de la Santa Romana Iglesia, como corresponde al cargo, tradicionalmente el más conspicuo de toda la Curia Romana.

No sé si, dada su problemática relaciòn con los graves representantes de la tradición, Mons. Müller declinará esta venerable y tradicional posición y se inclinará a rebajar el privilegiada nivel de su Dicasterio, haciendo descender la Doctrina de la Fe a un plano más llano, menos encumbrado, más accesible al pueblo.

El pueblo de los ciudadanos y ciudadanas del Reino de Dios, of course.

+T.

jueves, 5 de julio de 2012

Müller, sembrador de inquietudes


Es muy grave y anómalo poner al frente de un organismo garante de la ortodoxia a un teólogo con su ortodoxia sin garantizar. Se trata de un caso que no tiene satisfactoria explicación por mucho que se quiera explicar satisfactoriamente. Benedicto (salva reverentia) no ha escogido bien, ni ha escogido al mejor. Ni siquiera al menos malo. Aunque Mons. Nicola Bux salga, capote en mano, a hacerle un (discutible) quite: 'Se extrapola del contexto'.

El contexto - entiendo yo - es el mismo personaje: Müller, su obra y sus circunstancias. Es dificil, cuando no imposible, desprenderse de lo que uno ha sido y ha venido siendo. Haría falta una especie de declaración de conversión, al estilo de aquellas confesiones dogmático-doctrinales históricas, cuando se precisaban las cosas dichas o no dichas, con claridad meridiana, para no suscitar confusiones y/o erróneas interpretaciones.

Pero Müller no hace eso, al contrario, me parece (con permiso de Don Bux). Por ejemplo, de una entrevista que le hicieron poco después de hacerse público su nombramiento, entresaco dos inquietantes afirmaciones:

1)- "...La Congregación para la Doctrina de la Fe tiene la responsabilidad de promover, no sólo proteger (...) La idea es promover la teología y sus raíces en la revelación con garantía de calidad, teniendo en cuenta las novedades intelectuales de la época a escala mundial. No podemos limitarnos a repetir mecánicamente la única doctrina. Se debe ser sensible a la evolución de la época, los cambios sociológicos, el pensamiento de nuestros contemporáneos".


Fue uno de los postulados-tesis del modernismo esa revisión-reformulación de la fe y la doctrina, trasvasándola desde sus formas (que son fórmulas, palabras, doctrina, dogmas) originales (antiguas, tradicionales), al lenguaje, la cultura y las expresiones modernas, contemporáneas, actuales. Por ejemplo, pasar del concepto escolástico de la 'transubstanciación' al nuevo, más en consonancia con la filosofía contemporánea, de 'transignificación' o 'transfinaliación'. Así, explicaban sus autores, se discurría sin solución de continuidad entre Stº Tomás de Aquino y E. Schillebeeckx. Pero obviaban que en realidad se disolvía el dogma entre la doctrina recta de un Santo y la insuficiente y errada de un heterodoxo (aunque dominicos ambos). Así se ha escrito gran parte de la turbia teología del siglo XX post-conciliar y lo que llevamos del XXI tertiummilenarista advenido. Lo que piensa y escribe Müller sobre el Sacramento, parece ir en esta línea.

Lo segundo que dice y que me inquieta, en la misma línea que lo anterior, es esto:

2)- "... Uno no puede simplemente elegir lo que se ajusta a un determinado esquema (...) tiene que abrirse a la totalidad de la fe cristiana, toda la profesión de la fe, la historia de la Iglesia y el desarrollo de su enseñanza (...) la tradición viva (...) Cada época tiene sus propios desafíos...".

También el historicismo teológico es una vieja tesis del modernismo, explicando que toda doctrina tiene su razón de ser coyuntural, según el marco cronológico-cultural del momento en que se formuló. Ni existen verdades eternas ni la Iglesia puede pretender tales conceptos supra-cronólógicos que exceden su naturaleza y dimensión históricas: La Iglesia y la fe son devenir.

Desde esta tesis, todo el Credo cristiano, incluso las mismas Sagradas Escrituras, queda suspenso en el el éter de la indefinición, susceptibles de ser adaptadas según los cánones del pensamiento u orden social-cultural vigente. Los teologos como Müller serían los autores encargados de la re-formulación, manteniéndose atentos a los signos de los tiempos, en cada momento y lugar.

¿Me dirán Uds. que voy más allá de las mismas palabras de Müller? Les pregunto yo a Uds. si no ven en las afirmaciones de Müller la dirección en que apuntan.


Para remachar la inquietud que este nombramiento sorprendente nos suscita, Müller se auto-apologiza:

- "...Pero el Santo Padre me conoce a mí y mi trabajo teológico, no sólo como autor, sino también como experto en los sínodos de obispos en Roma o en la Conferencia Episcopal Alemana..."

Pues por todo eso - no obstante Don Bux - los católicos conscientes estamos agitados, desasosegados, disgustados.

Tanto que no salimos de nuestra perplejidad.


+T.

viernes, 15 de junio de 2012

Un Corazón traspasado



Hace ya muchos años que predico, cuando predico del Corazón de Jesús, el versículo 19 del Miserere en sentido cristológico: "...sacrificium Deo spiritus contribulatus cor contritum et humiliatum Deus non spernet" Sal 50,19

No lo he leído en ningún autor, supongo que fue ocurrencia mía al rezar ese salmo, aunque quizá otros también hayan hecho una reflexión parecida, o incluso la misma. Sé que lo interpreto alegóricamente, no en sentido propio y literal, pero el sensus plenior es, entiendo ese: El corazon contrito y humillado, más que el de David, es el del mismo Cristo, el Corazón traspasado, roto por la lanza y ofrecido en sacrificio de redención en el altar de la Cruz.

Insertos/pronunciados en un contexto sacrificial, el significado de esos versículos no puede restringirse a expresar la contricción limitada y el sacrificio imperfecto de David penitente, sino que tienen que ser profecia de un Sacrificio mayor y perfecto que sea definitivamente propiciatorio, y este no puede ser el corazón contribulado de David pecador, sino el corazón traspasado de Cristo, Sacerdote y Rey

Hasta tal punto me ha calado esta reflexión que muchas veces, sin darme cuenta, cuando rezo o cito el Miserere, ese versículo lo digo así: "...un corazón traspasado y humillado Tú no lo desprecias", pensando en el Corazón del Señor y refiriéndolo a Él.

Ese es el culto sacrificial del Nuevo Testamento: En el Altar, el sacerdote ofrece como Hostia/Víctima el Sacrificio que Dios no desprecia y siempre acepta, el Corazón traspasado de su Hijo, Jesucristo, propiciación/satisfacción por nuestros pecados.

El Evangelio de la Misa del Corazón de Jesús es el fragmento de Jn 19, 31-37 que narra la escena de la lanzada:

In illo témpore: Iudaei - quóniam Parascéve erat, - ut non remanérent in cruce córpora sábbato - erat enim magnus dies ille sábbati, - rogavérunt Pilátum, ut frangeréntur eórum crura, et tolleréntur. Venérunt ergo mílites: et primi quidem fregérunt crura et alteríus, qui crucifíxus est cum eo. Ad Iesum autem cum veníssent, ut vidérunt eum iam mórtuum, non fregérunt eius crura, sed unus mílitum láncea latus eius apéruit, et contínuo exívit sanguis et aqua. Et qui vidit, testimónium perhíbuit: et verum est testimónium eius. Et ille scit quia vera dicit, ut et vos credátis. Facta sunt enim hæc ut Scriptúra implerétur: Os non comminuétis ex eo. Et íterum alia Scriptúra dicit: Vidébunt in quem transfixérunt.

Pero la celebración del Corazón de Jesús es la sublimación de este momento: La crueldad del sacrificio tremendo del Viernes Santo se transfigura en la luz de amor divino que irradia el Corazón traspasado del Cristo Redentor, atrayendo a los hombres, llamándolos a la gracia, a la reconciliación, a la santidad: Venite ad Me omnes! Mt 11, 28, 30

El Apocalipsis pone un colofón a esta secuencia de la Escritura con un versículo emocionado y terrible:
"...Ecce venit cum nubibus et videbit eum omnis oculus et qui eumpupugerunt et plangent se super eum omnes tribus terrae etiam amen..." Ap 1,7 Mirad que viene sobre nubes, y todo ojo le verá, también quienes le traspasaron, y por Él llorarán todas las tribus de la tierra.

El versículo podría entenderse referido, restrictivamente, a aquellos que intervinieron, históricamente, en la Pasión del Señor; pero la oración de la Misa del Corazón de Jesús no distingue expresamente, sino que nombra al Corazón de Jesús 'herido por nuestros pecados', los de todos:

Orémus.
Deus, qui nobis in Corde Fílii tui, nostris vulneráto peccátis, infinítos dilectiónis thesáuros misericórditer largíri dignáris: concéde, quaesumus; ut, illi devótum pietátis nostræ præstántes obséquium, dignæ quoque satisfactiónis exhibeámus offícium.
Per eundem Dominum nostrum Iesum Christum filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum.
R. Amen.



El año pasado puse el romancillo al Corazón de Jesús que compuso Lope de Vega en sus Soliloquios, tan apropiado para estimular la piedad en este dia sagrado:

Hoy, para rondar la puerta
de vuestro santo costado,
Señor, un alma ha llegado
de amores de un muerto, muerta.

Asomad el corazón,
Cristo, a esa dulce ventana,
oiréis de mi voz humana
una divina canción.

Cuando de Egipto salí
y el mar del mundo pasé,
dulces versos os canté,
mil alabanzas os di.

Mas ahora que en vos veo
la tierra de promisión,
deciros una canción
que os enamore, deseo.

Muerto estáis, por eso os pido
el corazón descubierto:
para perdonar, despierto;
para castigar, dormido.

Sí decís que está velando,
cuando vos estáis durmiendo,
¿quién duda que estáis oyendo
a quien os canta llorando?

Y aunque él duerma, Señor,
el amor vive despierto:
que no es el amor el muerto;
vos sois el muerto de amor.

Que si la lanza, mi Dios,
el corazón pudo herir,
no pudo el amor morir,
que es tan vida como vos.

Corazón, de mi esperanza
la puerta tenéis estrecha:
que a otros pintan con flecha
y a vos os pintan con lanza.

Mas porque la lanza os cuadre
un enamorado dijo
que a no haber puerta en el Hijo
¿por dónde se entrará al Padre?

Anduve de puerta en puerta
cuando a Vos no me atreví,
pero en ninguna pedí
que la hallara tan abierta.

Pues como abierto os he visto
a Dios quise a entrar por Vos
que nadie se atreve a Dios
sin poner delante a Cristo.

Y aun ese lleno de heridas
porque sienta el Padre Eterno
que os cuestan, Cordero tierno,
tanta sangre nuestras vidas.

Vuestra Madre fue mi estrella,
que, siendo huerto cerrado,
a vuestro abierto costado
todos llegamos por ella.

Ya con ansias del amor
que ese costado me muestra,
para ser estampa vuestra,
quiero abrazaros, Señor.

La cabeza imaginé
defendieran las espinas,
y hallé mil flores divinas
con que el desmayo pasé.

Porque ya son mis amores
tan puros y ardientes rayos
que me han de matar desmayos,
si no me cubrís de flores.

Cuando a mi puerta salí
a veros, Esposo mío,
coronada de rocío
toda la cabeza os vi.

Mas hoy, que a la vuestra llego,
con tanta sangre salís,
que parece que decís:
- Socórreme, que me anego.

Ya voy a vuestros abrazos
puesto que descalza estoy;
bañada en lágrimas voy,
desclavad, Jesús, los brazos.



Cor Iesu, flagrans amore nostri: Inflamma cor nostrum amore tui


Iesu mitis et humili Corde, fac cor nostrum secundum Cor Tuum


Cor Iesu Sacratissimum, miserere nobis


Ex Voto

+T.