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miércoles, 24 de febrero de 2016

Andar sabiendo versus vivir corriendo

La foto es una instantánea casual tomada el Domingo pasado en Sevilla. Una vez al año, por estas fechas de Febrero, organizan una maratón en la ciudad. Si aquella Maratón histórica de Filípides fue una proeza - o así lo entendieron los griegos - una carrera a lo maratón es una de esas excentricidades de la modernidad que entusiasma y emociona a la gente del tercer milenio, que lo mismo echan los bofes corriendo 42 kilómetros pseudo-maratonianos, que se congelan en un peñasco del Everest o se descalabran en la ruta París-Dakar.

El Maratón original pudo ser algo heroico, pero los maratones urbanos post-modernos son un típico fenómeno acorde con el desconcierto entusiasmado de los tiempos y las modas. Dicen que quince mil y pico maratoneros se reventaron los pies el otro Domingo en Sevilla, por extravagante gusto y/o motivo, sólo por correr (aunque a los africanos que llegaron los primeros a la meta les pagaron/premiaron por ganar).

La foto, habrán Uds. adivinado, mis inteligentes habituales lectores, lleva implícita una lectura esencial y mil comentarios adicionales, o muchos más. Esencialmente, lo más sobresaliente de la instantánea son tres cosas: Los personajes, la acción y el sentido.

1- Los personajes: Una monja versus unos corredores.

2- La acción: El paso calmo, sereno, firme, determinado de la monja versus la agitación, la prisa, la aceleración, la ansiedad de los corredores.

3- El Sentido: La monja que va a lo suyo, es decir, a los otros, a atender a una pobre vieja o a un pobre enfermo, con su simple bolsa de plástico cargada de cosas pobres pero necesarias, con la mente y el corazón concentrados en los dos mandamientos que resumen todos demás, amar a Dios y amar al prójimo, versus los corredores en tropel de 15.000 que se cansan para cruzar una meta en cualquier sitio, donde habrá fotógrafos, público aplaudiendo y quizá una indefinible satisfacción por haber corrido la maratón, algo que parece estar en la mente de muchos cerca del concepto de hazaña, o mérito atlético o superación personal.

Añado un detalle más, complementario, pero muy significativo: Entre los personajes no hay comunicación. Si se ven, se ignoran, miran en direcciones opuestas; tampoco el espectador del fondo comunica, no siendo corredor ni monja tampoco. Ni miradas, ni palabras, ni contacto. Si se oyen, porque, evidentemente, había sonido (o ruido), la concentración prima sobre la distracción.

Ahora una cita al canto, para más ilustración de la estampa, una cita sacra, of course:

"...¿No sabéis que en el estadio todos corren, pero uno solo gana el premio? Corred así, para ganar. Los atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener una corona que se marchita; nosotros, en cambio, por una corona incorruptible. Así, yo corro, pero no sin saber adónde; peleo, no como el que da golpes en el aire. Al contrario, mortifico mi cuerpo y lo tengo sometido, no sea que, después de haber predicado a los demás, yo mismo quede descalificado." I Cor 9, 24-27

Y poco más tengo que añadir.

El que tenga entendederas, que entienda y se aplique el cuento de esta breve y visual parabolita, ocurrida, precisamente, en Cuaresma, el otro Domingo, en Sevilla. Cuyo concepto resumido podría titularse 'Una monja contra una maratón'; o, también, 'Un cristiano versus mundum'; o, también, 'El paso del cristiano y la carrera de los paganos'; o 'El camino del creyente y la desbandada de los perplejos'. U otro título semejante o equivalente.

n.b. Por cierto, la monja es una de las Hermanas de la Cruz, que hacen eso mismo todos los días del año, no sólo el día de la maratón.


+T.

martes, 18 de noviembre de 2014

Aberraciones de allí y degeneraciones de acá

La consumación de la aberración de las obispesas anglicanas está aun paso de verse cumplida; dicen que las primeras pseudo-ordenaciones de episcopesas podrían ser por Navidad o Añonuevo. Sin entrar en otras consideraciones repugnantes, me pregunto cómo evaluarán los ecumenicistas cerriles de nuestra Roma decadente el estado de sus aproximaciones, dada la demencial huída hacia delante (hacia el abismo) de la 'jerarquía' anglicana. Dado que el ritmo de acercamiento, desde aquel encuentro de Pablo VI y Ramsey, ha sido frenético y sin freno, ¿cuándo se va a parar? Quien esto escribe, que es católico y se reconoce en la tradición católica, desearía - pues las circunstancias son oportunas - un acto magisterial como el de Leon XIII cuando publicó la Apostolicae Curae (1896) declarando las ordenaciones anglicanas 'absolutamente nulas y sin contenido ninguno', algo impensable hoy día, con PP Franciscus al timón.

Pero nuestras preocupaciones católicas no son ya esas que están derruyendo el anglicanismo desde su centro: Lo que nos preocupa a los católicos es lo que la aberración del pseudo-clero femenino pueda afectarnos a nosotros, pues la calentura ya existe, con sarpullidos localizados y hasta ahora sofocados, aunque el empecinamiento de las hembras más perversas no ceja. Una de las nefastas consecuencias del ecumenicismo ha sido que, sin llegar a unir nada, los malos ejemplos de los cismáticos y herejes han infectado a una parte considerable de los fieles católicos.

Bajo estas consideraciones, vean Uds. este reportaje emitido hace poco en TVE:

Las Trinitarias de Suesa. En Femenino y Plural

Se han quitado las tocas y visten tal cual los varones de la orden. En el video, durante los trabajos y actividades conventuales, salen con vestimentas de macho total. Menos la anciana, que ha conservado su dignidad monjil con la toca y el velo, las demás se han travestido en 'frailas'.

El reportaje es un florilegio de los tópicos (conceptos y formas) del estilo neo-conventual que ha sumido en el caos a los conventos y congregaciones religiosas femeninas de los EEUU, un estilo que también ha arruinado a muchos conventos en Europa. En España, la muestra de la degeneración la protagonizan las dos irreverendas catalanas que llevan ya varios años escandalizando e infectando por donde aparecen. La Forcades y la Caram (como si fueran un dueto de barriobajeras, con mote y mala fama) han puesto rostro a la indecencia des-católica. Pero estas dos no son las peligrosas, el peligro real está en ese perfil que representan las monjas del reportaje de TVE.

El programa en el que se emitió el video de las 'frailas' de Suesa es un espacio religioso de emisión semanal llamado 'Pueblo de Dios'.

Un pueblo de Dios tan desnortado como advertía hace poco el buen Cardenal Leo Burke.


p.s. Por un error, este articulete, estando aun en borrador, salió publicado; lo advierto para quienes lo hayan leído y se hubieran extrañado de su redacción.


+T.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Sor Caos, Sor Desconcierto, Sor Reivindicación & cía

 
Las superioras generales de las monjas católicas (más bien, digamos - aunque no de todas - que presuntamente católicas) están en Roma y serán recibidas en audiencia por el Papa Francisco. ¿Para qué? Aventuramos que no para mucho, para casi anda, para dejarlas ir tal y como han venido, pero con la incómoda sensación de que las monjas post-conciliares son un caso muy problemático, irresoluble a estas alturas, cuando la situación de contestación a Roma y a la Jerarquía local parece, en muchos sitios, bastante irreversible. Así que la irresolución es dejarlas ir con una animosa amonestación felicitativa-estimulante, y esperar. Esperar que el tiempo, los años y la caducidad irreversible del r.i.p.a.  vayan despejando el panorama.

Del carisma gestual del jesuita PP Franciscus no se esperan recias medidas disciplinarias, nadie lo imagina. Y el actual prefecto de religiosos, el cardenal Braz de Aviz templaba gaitas hace un par de días, nada belicoso, todo lo contrario. Y, sin embargo, se enfrentan, lo reconozcan o no, a una hueste de amazonas destocadas en pie de guerra y plantando cara.

De las declaraciones de una de las cabecillas del formidable ejercito, la presidenta de la Unión Internacional de Superioras Generales, sor Mary Lou Wirtz, presidenta de la asamblea y de algunas de sus con-sorores, escojo unas cuantas muestras, para que Uds. se hagan cargo del status questionis:


"Estamos viviendo en un tiempo de caos, de noche, de oscuridad. ¿Cómo podemos ir hacia adelante con esperanza cuando estamos tentados de ceder al desaliento? El caos es potencialmente un bien, pero estamos dispuestos a acogerlo?"

Una exaltación entusiasta del caos como principio potencial de regeneración es algo sumamente inquietante, mucho más si viene de labios de una súper monja general internacional. ¿Buscar inspiración en lo caótico? Teniendo en cuenta que durante estos últimos 50 años se han nutrido de filosofías excéntricas, psicoanálisis conventualóides, ideologías de la agitación, eneagramas y pseudo-espiritualidades del oriente (el yin-yan y otras melopeas), no es de extrañar que el análisis de su realidad (así llaman al examen capitular general/particular) se conciba como un caos actual con potencialidad de un futuro caótico compañero de camino. O algo así, según las palabras de sor Mary Lou. Dice también que están llamadas a "a salir de la conformidad".

La secretaria asamblearia, una tal sor Arregui, habla, por su parte de:

"...la renovación postconciliar que la UISG busca promover. La vida religiosa, así como sucede más en general en toda la Iglesia, tiene la tendencia a adaptarse a la realidad social dentro de la cual se encuentra, y a menudo en el mundo vemos el ansia de poder en quien ejerce la autoridad y asistimos a luchas por el control del liderazgo (...) En el momento en el que las mujeres se convencen de su igual dignidad y disponen de una preparación igual - a veces superior - a la de los hombres, está claro que deben ser llamadas a roles de mayor responsabilidad".

Así, tan feminísticamente reivindicativa, con ansías locas de poder y mando en plaza, insatisfechas con su vocación de religiosas (pobreza-virginidad/castidad-obediencia), mostrando una voracidad leonina para gobernar terrenos vetados a la mujer, ahora reivindicables, asumibles y conquistables por hembras como esta aguerrida sor Aguirre, una sor con aspiraciones de secretaría de estado vaticano, por lo menos.

Interviene otra de las más conspícuas del grupo, una tal sor Mary Pat Garvin, que, con todo el desparpajo de su destocada parresía, sin vergüenza, afirma que:

"...la misión de liderazgo consiste y siempre ha consistido, en asumir la mente y el corazón de Jesús, guiando nuestras congregaciones así como Jesús ha guiado a sus discípulos, como un compañero de gracia. Ser 'compañeros' de gracia, relacionarse con nuestros miembros así como Jesús se relacionaba con sus discípulos para realizar el sueño de Dios, el reino de Dios: esto ha sido el constante compromiso de nuestras congregaciones"

Tal como lo leen: Ntrº Sr. Jesucristo vino a realizar y estimular el sueño del reino de Dios, como un compañero entre sus discípulos.

Y estas son las hembras cabales, superioras generales, del universo monjil católico (?).

Las que llevan la voz cantante son las made in USA, con el resto, más o menos, a la zaga.

Como dije al comienzo, las dejarán ir por donde vinieron, todos preocupados (espero) por la deriva, pero ninguno dispuesto (presumo) a la batalla.

¿Un pronóstico infundado? No, una realidad: Como en España campan como mulas sin albardas la sor Forcades y la sor Carám, sueltas de lengua y trato, con licencia 007 para escandalizar y la retaguardia cubierta por sus respectivas hermanas de votos (?), quasi-todas conformes y muy motivadas.

Oremus!

p,s, Appendix (nada sosegante): Nota de la CDF

+T.

lunes, 6 de mayo de 2013

Flores de Mayo

 
El primer mes de Mayo que recuerdo aun me huele a aquellas flores, a rosas, a celindas, a azucenas, a geranios. Los geranios eran las flores más socorridas, porque eran las más abundantes, las más bravías, tan recias que una vez que agarraban en la maceta y el arriate se apañaban solos para crecer y florecer. Las rosas también son muy feraces en Mayo, florecían nuevas, todos los días, en los arriates del patio grande de mi casa, un quasi-jardín con macetones más grandes que yo.

Para el mes de Mayo nos cortaban unas cuántas rosas y nos formaban un ramillete atándolas con un hilo de cáñamo; mis hermanas las envolvían en un papelito de seda celeste, tapando el amarrijo y los tallos. Yo no tenía paciencia, y lo metía en la cartera del colegio, porque me daba vergüenza ir por la calle con el ramo en la mano, eso era de niñas. Yo tenía cinco o seis años. Y no me gustaba el mes de Mayo.

No me gustaban los rezos del mes de Mayo porque nos metían a todos los niños del colegio, chicos y grandes, en la capilla; los pequeños delante, los mayores detrás. Aunque todos éramos casi de la misma edad, porque las RR. MM. Teatinas sólo admitían niños (varones) hasta la primera comunión. A las niñas sí las dejaban estar hasta que empezaban el bachillerato, que entonces comenzaba sobre los 10 años. Conque las alumnas mayores eran niñas de 9 años, los niños mayores, chicos de 7, y los pequeños los que teníamos entre cuatro y seis primaveras. Recuerdo la enorme diferencia de todo (talla, ropa, zapatos; lectura, escritura, catecismo, dibujo, juegos...todo!!!) entre un pequeñajo como yo y un medio cadete de 7 años o una repipi señorita de nueve.

Yo era un peque de cinco años, o cuatro a punto de cumplir cinco. Yo tenía el pelo rubio, con un irreductible remolino en la coronilla Yo tenía dos incisivos paletones que me pisaban el labio de abajo. Yo tenía unas botas con plantillas ortopédicas que crujían cuando pisaba. Yo tenía unas gafas de hipermétrope-estrábico, las más grandes, súper grandes, las de cristal más gordo y montura más dura que vendían en la óptica. Para remate del cuadro óptico, me ponían un parche de goma negro para taparme el ojo, un día en uno y el siguiente en el otro, para que los ejercitara. Yo tenía todo lo que había que tener para no ser uno más, sino uno muy reconocido, con fama, encima, de estudioso y tímido. Un horror.

Por su parte, las RR. MM. Teatinas eran el horror horrorum; excepto Sor Bernardeta (mi preferida) y Sor Camino (una buenaza monja-tipo), las demás eran tremendas: La inflexible Sor Maravillas, la siniestra Sor Dulce, las torturadoras Sor Celia y Sor Nuria, la monstruosa Sor Jacinta, y la superiora, Sor Martina, un concentrado de todos los horrores.

Después del canto del 'Venid y vamos todos' se rezaban cinco Avemarías, luego una plegaria de ofrenda y a continuación pasábamos todos, niños y niñas, delante de la imagen de la Inmaculada y poníamos el ramillete de flores a los pies de la Virgen, en una especie de cuadrícula aparrillada que montaban las monjas. El máximum de tensión sucedía cuando, además de poner las flores, había que recitar algún verso, un poema o alguna letrilla de la Virgen: Pararse delante del altar, hacer reverencia, decir el verso y dejar las flores.

Algunas de las mayores recitaban unos versos preciosos, largos como un romance, pronunciando muy bien, muy redichas, con mucha entonación. Los pequeñajos aprendíamos alguna letrilla fácil para salir del apuro; la más socorrida y repetida era -'Virgen María, blanca paloma, si no tienes flores ¡toma mi corona!', la repetían, cada vez que tocaba ofrenda con versos, doce o catorce chiquillos. Otro recurso era tomar una estrofa de alguna conocida canción de la Virgen, por ejemplo 'El trece de Mayo' o 'Rendidos a tus plantas'. Sor Celia, con su cara de lechuza, nos asustaba y nos ponía nerviosos advirtiendo que había que decir el verso de memoria y del tirón, sin titubeos.

Mi tía Aguasantas me confortaba y me daba valor para mi fobia anti-teatinas. Y pensó que lo mejor era ensayarme un verso cortito, para el mes de Mayo, un verso que no fuera de los conocidos y repetidos, sino un verso de verdad, de poeta, y así, cuando lo aprendiera, como ningún otro niño (o niña) lo sabría, yo podría decirlo cada vez que me tocara, sin que sonara a repetido. Mi tía Aguasantas era lectora apasionada de Pemán, recortaba sus artículos del ABC y tenía los tomos de las Obras Completas de la editorial Escelicer, que se los regaló su cuñado, el tío Paco Villavicencio. Así que se puso a buscar un verso pemaniano de su gusto y me arregló para el mes de María el comienzo de aquel poema de la conformidad:

¡Bendito seas, Señor,
por tu infinita bondad;
porque pones con amor
sobre espinas de dolor
rosas de conformidad!.

que, después del retoque de tia Aguasantas, quedó así:

¡Bendita seas, Madre mía,
por tu infinita bondad;
porque pones con amor
sobre espinas de dolor
rosas de conformidad!.

Un detallito, un pellizquito quitando al Señor y poniendo a su Madre, guardando la piedad del verso y dejándolo apto para las flores de Mayo. Total, que me aprendí el versito, lo ensayé discretamente con mi tía y cuando lo tuve bien aprendido, con su poquito de entonación y todo, me decidí a recitarlo la próxima vez que tocara flores con verso.




No sé qué día del mes fue, ni el de la semana. Íbamos a la capilla para rezar el mes de Mayo media hora antes de salir, a las 5 de la tarde. Entramos en el oratorio y allí estaba la imponente Sor Celia, en la esquina del altar, como pájaro en la alcándara, malencarada, mirando de reojo, sin quitarnos la vista de encima. Aquella tarde tocaba verso y flor. Yo llevaba un manojito de rosas que olían riquísimas, un olor dulce de esos que se te pegan en la nariz. Yo no sabía que aquel olor dulce de las rosas era señal de que llevaban abiertas varios días, y tenían los pétalos sueltos, a punto de desprenderse. Cuando saqué el ramo de la cartera vi que en el fondo se quedaron varios pétalos grandes, blancos unos y otros rojos. Pero al entrar en la capilla, Paquito Daza me empujó, me agarré las gafas, me pinché una espina, se me cayó el ramo, y en el suelo quedó un montoncito disperso de pétalos de rosa. Sor Camino los recogió y me los metió en el bolsillo del babi: -Cuando digas el verso, coge los pétalos y se los echas a la Virgen, me dijo al oído. Pero yo iba en la fila con el alma abatida y el ramito de rosas sin pétalos, sólo con los tallos, las espinas y las cabezas de las flores peladas, una irrisión. Y alguno se rió, y yo me di cuenta. Y me tocaba ya decir el verso, ya tenía que decirlo...-¡¡¡Ya!!!, me dijo la apabullante Sor Celia. Y yo no decía nada, allí, paralizado con los rabos de las rosas en la mano y la boca cerrada, estático...Y sor Celia me golpeó en la cabeza con la libreta enrollada que tenía en la mano, y yo empecé a llorar, sin voz, sólo con los ojos, con las gafas empañadas, rojo de vergüenza, la cabeza agachada... Sor Celia me tiró del cuello del babi y me arrimó a la pared, para que los otros niños pudieran decir sus versos y poner sus flores.

Se me acercó Sor Camino, me acarició el pelo, se sacó el pañuelo y me limpió las gafas. -Venga, no llores, que la Virgen ha escuchado en el cielo el verso tan bonito que no le has dicho: Mira como te sonríe!

Y era verdad. La Virgen, con su corona de estrellas, con sus manos juntas, me miraba y me sonreía. Como siempre, como todos los días. Pero aquella tarde de desconsuelo me pareció más linda que otras veces, mirándome, tan bella.


Aquel mes de Mayo pasó. No olvidé el mal rato, ni el empujón de Paquito Daza, ni el papirotazo de Sor Celia, ni a la amable Sor Camino, ni la sonrisa de la Virgen. El verso sí lo olvidé. Pero un día, ya de estudiante, en la universidad, me encontré casualmente con aquellos versos de Pemán:


¡Bendito seas, Señor,
por tu infinita bondad;
porque pones con amor
sobre espinas de dolor
rosas de conformidad!.

¡Qué triste es mi caminar!...
Llevo en el pecho escondido
un gemido de pesar,
y en mis labios un cantar
para esconder mi gemido.

Tú sólo, Dios y Señor,
Tú, que por amor me hieres;
Tú, que con inmenso amor,
pruebas con mayor dolor
a las almas que más quieres,

Tú sólo lo has de saber;
que sólo quiero contar
mi secreto padecer
a quien lo ha de comprender
y lo puede consolar.

¡Bendito seas, Señor,
por tu infinita bondad,
porque pones con amor,
sobre espinas de dolor,
rosas de conformidad!...

Será el dolor que viniere
en buena hora recibido.
Venga, pues que Dios lo quiere...
¿Qué me importa verme herido
si es mi Dios el que me hiere?.

Yo no me quejo, Señor;
yo sé que es goce el dolor
si se sufre por amar,
y el padecer es gozar
si se padece de amor.

Yo quiero sufrir, Señor;
quiero por amor gozar
la dulzura del dolor;
quiero hacer mi vida altar
de un sacrificio de amor.

Vivir sin penas de amores
es triste vivir sombrío,
como el del agua de un río
que, sin árboles ni flores,
va por un campo baldío.

Vida, la falsa alegría
yo no te envidio, que el día
que fuere mi vida así
temblando de horror diría:
¡Dios se ha olvidado de mí!.

No huyáis penas y dolores
con flaqueza de cobarde,
ni busquéis falsos amores,
que mueren, como las flores,
en el morir de la tarde.

Saber sufrir y tener
el alma recia y curtida
es lo que importa saber;
la ciencia de padecer,
es la ciencia de la vida.

Por eso, Dios y Señor,
porque por amor me hieres,
porque con inmenso amor
pruebas con mayor dolor
a las almas que más quieres;

porque sufrir es curar
las llagas del corazón;
porque sé que me has de dar
consuelo y resignación
a medida del pesar;

por tu bondad y tu amor,
porque lo mandas y quieres,
porque es tuyo mi dolor...,
¡bendita sea, Señor,
la mano con que me hieres!


Hace ya tiempo que por Mayo ofrezco a la Virgen rosas de conformidad, ramilletes de rositas de Pemán (también las llamo así). Algunos días es una rosa sola, una rosa de gran conformidad; otros llevo un manojo de florecitas, conformidades pequeñas en un ramito. También me acuerdo de mis lágrimas de niño de aquel día de Mayo, y las reúno con otras de ayer y de ahora, y hago otro ramito de flores, lagrimitas en flor, también para Ella.

Yo sé que son cosas que algunos no soportan, también sé que otros se reirán; no problem. A mí me sirven, yo sé que son buenas, que se las puedo llevar a la Virgen, que me las acepta. Y me sonríe.

Et quam pulchra est!!!


+T.

lunes, 11 de febrero de 2013

Neo-monjas guitarreras-copleras


Antes, cuando una se metía monja, dejaba atrás el mundo y entraba en la clausura, mundo interior. Ahora es al revés: Las nenas neo-monjas entran en el convento con su mundo encima, e introducen su mundo en la clausura, instalándose con su mundo exterior, que invade y se impone dentro del convento. Las monjas viejas, cansadas de bregar, se dejan llevar y asumen encantadas las alegrías mitigadoras de las chicas nuevas que, al poco de entrar, en cuanto llegan, ya tienen ideas, proyectos. Y graban un disco.

Como estas carmelas de Valladolid, muy lanzadas. Al final, son monjas, y por mucho que guitarreen y le den al bongo y a los palos rítmicos, lo que canturrean es una empalagosa cantata monjil pop-kikera. Esa es otra: El tufo del kikerío se nota tela, tela. También lo han metido en el claustro, con todo su efecto (que lo tiene),

Dicen que resultan bien, que se adaptan mejor que las africanas y las hindúes porque el venir con el idioma solucinado ayuda mucho. Y también como traen la impronta neocatecumenal y manejan la Biblia y cantan y guitarrean, todo eso les facilita el tránsito de la calle al claustro. Aunque, como ya dije, lo que traen de fuera lo meten dentro, con ellas, como si de una dote se tratara: Enriquecen al convento con sus kikerías, sus copletas y sus guitarritas, es decir. Esa es su aportación.

Al poco, en muchos sitios, se recortan los hábitos, se quitan las tocas, se achican el velo, y se transforman en monjas de medio hábito. Conozco a unas carmelas de un convento que fundo Stª Teresa que ya no hacen cilicios ni disciplinas de cáñamo, porque están demodées, ya no se estila la mortificación penitencial. Llegó una monja foránea con ideas y, al poco de arribar y ser elegida superiora, recortó hábitos, reformó tocas, y cerró la fábrica de cilicios (un negocio nada boyante, no nos engañemos, con poca demanda porque la fe mengua y la penitencia se volatiliza, y - también - porque un cilicio y un flagelo de cordel son para toda la vida, duran la mar - doy fe - y entre una cosa y otra y las pocas ganas de la superiora susodicha, finiquitó la empresa). Ahora que están pidiendo porque se les cae el convento, yo no les pienso dar un duro. Si volvieran a la manufactura de las disciplinas, me ablandarían la voluntad. Pero si no, nones.

Volviendo a las carmelas kikas-copleras de Valladolid, esta es su web, para el que quiera empalagarse un rato. Tienen videos, fotos, cosas...Muy propio todo. Y algunas cosas raras, algunos detalles, algunas imprecisiones, algunas cosas que dicen (o que cantan). Si hubiera Santa Inquisición (¡¡ay!!) seguro que las examinan, las llevan al tribunal y ya se aclararían las cosas esas que suenan mal. Hay material para inquirir, créanme.

Resumiendo, yo diría que estamos ante una variante de lo de la nenas de Lerma (aquellas que empezaron clarisas, se quedaron con los conventos de las clarisas y terminaron fundando una novedad con hábitos vaqueros y tal). ¿En qué parará todo esto? ¡Yo qué sé!  Pero si sé que las clausuras conventuales no son - cincuenta años después de aquel mejorable V2º - ni sombra de lo que fueron.

Y no son mejores que lo que fueron.

n.b. Las de la foto son carmelitas descalzas de rigor, no guitarreras.


+T.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Las neo-monjas transgresoras del hábito vaquero


Las veroniquesas de La Aguilera, yes. Transgresoras porque se saltan a pióla (en vaqueros) leyes municipales y planes urbanísticos. Como Stª Teresa (la Grande) no se paraba y arremetía cuando tenía que fundar y abrir convento, estas, que van de neo-teresas (¡ja!) y ostentan mega-fundaciones, también parece que juegan a arremetedoras.

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Siempre me resisto, hasta los polos, si tengo que dar la razón a sociatas y demás pestes, pero esta vez me parece que la llevan con toda justicia ética y estética: El neo-convento de las del hábito blue-jeans es un horrendo adefesio que merece demolición urgente.

Junto al precioso conjunto del Santuario de San Pedro Regalado, las monjas-guay de Sor Verónica han levantado un queso fresco con ventanitas y terracitas digno de la peor arquitortura contemporánea, del estilo de lo que diseña y construye el monstruo-Vicens, el de la iglesia-horror de Vaciamadrid y los windsurfsonarios. El arquituerto de las neo-monjas de La Aguilera debe ser su discípulo aventajado.

No he encontrado más fotos que esas que pongo, pero me temo que el impacto visual-ambiental debe ser traumático, como si instalaran la sede del Tribunal Constitucional a la vera del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, o algo así. A las vanguardias transgresoras del pseudo-arte contemporáneo les gustan esas cosas, como lo de meter un artefacto piramidal de metacrilato en el patio de Le Louvre, o el poner una bola de metal estilo 'Estrella de la Muerte' de Star Wars en el Cortile della Pigna. Cosas de esas.

Pero lo de La Aguilera, además, es un convento (aunque sea 'experimental'). Un convento junto a un santuario-relicario de la reforma franciscana española. Supongo que para dejar patente el plantón que le dieron a las clarisas y los franciscanos, las veroniquistas se desmarcan también del entorno formal y levantan ese edificio, tan modernista como su hábito de monjas pop-modernas (sic: pop-modernas).

El gusto iconográfico se les va definiendo, modernistizante también. Miren Uds. esta (con perdón) imagen:



Es la Virgen, la imagen que tienen puesta en la capilla del neo-convento; para más inri la llaman 'bella pastora'. Así se la imaginan: Vulgarmente sentada, en bata, arremangada, con chanclas y enseñando media pierna. Digo yo que será una especie de transposición de ellas mismas, de su ideal vocacional.

Yo que ya tenía quasi olvidadas a estas reverendas nenas, y mira por donde vuelven a ser actualidad. Por su mal gusto y su descaro constructor frente al municipio que las acoje y el venerable lugar que se les prestó cuando eran clarisas (que ya no lo son).

+T.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Sister B


Era una chica discreta, de aspecto delicado, reservada, de las que dicen buenos días y adiós con la cabeza agachada y de medio perfil, tímida - pensaba yo - y quizá un tanto distante, un poco displicente. No tenía más datos que estos que extractaba de las pocas veces que me paré a pensar en ella, tampoco reclamaba más atención. No recuerdo si alguna vez la confesé, pero aparecía regularmente, asistiendo a Misa, por la mañana o por la tarde.

Una vez, por algo que dije en un sermón, su padre (que yo no sabía que era su padre) me preguntó de parte de su hija si podía darle alguna referencia más precisa sobre aquello, un detalle sobre la inspiración/diseño de la bandera de Europa y la famosa vidriera de la Catedral de Estrasburgo; es el único momento que relaciono con ellos, vagamente. Hace unos días, el padre de la chica me comentaba que ellos dos recordaban una riña incontinenti, un broncazo, que les eché una mañana al acabar la Misa, por no sé qué detalle de no me acuerdo qué cosa. Pero pudo pasar, tuvo que ser, más o menos como ella y su padre recuerdan, hasta tal punto que me caracterizaron por aquella bronca matutina. Sin duda merecida, tengo que precisar, como todas las soflamas que dirijo a mis asíduos, muy queridos míos.

La joven aparecía y desaparecía, con esa frecuencia típica de quien no tiene vinculación obligada con la parroquia y mantiene un ritmo de asistencia según horarios personales, por comodidad, o por afinidad, o por preferencias las que fueren. Yo la tenía conceptuada como una chica piadosa, con cierto aire de vocación en ciernes, serena en su discernimiento, con una sincera vida interior que afloraba en esos pequeños detalles que el cura capta por empatía con el medio espiritual, relativamente compartido: La forma de estar, de sentarse, de arrodillarse, la postura de la cabeza, el banco en que se sienta, cómo se acerca a la Comunión, cómo comulga, el rato de acción de gracias, la forma de entrar y salir, todas esas minucias que el cura observa sin atención especial pero personalizando, con más o menos consciencia, a sus feligreses. No diré que como el médico en la consulta, o como el maestro en la clase, ni mucho menos como el director a su dirigido, porque, como estoy diciendo, no había especial conocimiento, ni tratamiento, ni presentación formal siquiera. Era, si me explico, una observación estática, nada dinámica, distante pero constante.

Si me hubieran preguntado, yo habría respondido que la chica estaba discerniendo una vocación religiosa, posiblemente a una clausura. No me preguntaba sobre el particular, ni me interesaba en tanto no me implicaban en ello, pero tenía hecho el concepto, sin perfilar pero sí bien trazado, con bastante seguridad. Alguna vez pedía por ella en uno de esos sumarios comunes en los que meto muchas intenciones, algunas generales, otras particulares, durante la Misa, poniéndolas sobre el Altar. Como en estos casos no sé bien qué rogar porque no se me ha encomendado ninguna intención, ni personal ni directamente, para no desleir la oración en una vaguedad insulsa, rezo esto:

-'Señor te pido por ese/esa y por lo que él/ella te pide y necesita'

Si sé el nombre, lo incluyo, y si no, lo dejo indefinido. Con Dios no se necesitan ni detalles ni explicaciones, ni propias ni ajenas. Es una ventaja, siempre.

Ahora no recuerdo la fecha, imagino que sería a principio de curso, por Octubre, una mañana, en Misa, mi observada quasi-feligresa apareció vestida con una falda hasta lo pies, una blusa blanca y una pañoleta azul en la cabeza. Hace de esto unos cinco o seis años, todavía no existían las nenas de Lerma, pero ya había algunos nuevos institutos religiosos que vestían hábitos de ese estilo. No me gustó, porque capté al instante que de clausura nada, que la vocación había cuajado en alguna novelería confraternizadora espiritualista a la moda postconciliar.

En cuanto terminó la Misa, salí de la sacristía y esperé para interesarme, ya que lo que fuera se señalaba patente, con aquel hábito o pre-hábito tan elocuente. Cuando me dirigía a la capilla del Sagrario, para esperar a que saliera, alguien se me acercó para alguna cosa y me entretuvo. Antes de que concluyera aquella interrupción, vi de reojo cómo se me aproximaba la neo-monja, discretamente, como era todo en ella, la acompañaba, unos pasos detrás, otra chica, una hermana o una amiga, me explicó luego. Con pocas palabras, me dijo que dentro de un par de días se iba de postulante al noviciado de las Misioneras de la Caridad, las de Madre Teresa de Calcuta. No sé si ella notó la alegría que me dio (y la tranquilidad) saber que era allí a donde el Señor había dirigido su vocación. Le dije algo sobre sus padres, la animé a perseverar y le prometí oraciones. Y poco más.


Desde entonces la recuerdo en mis oraciones, entre las intenciones que encomiendo. No sé (¡no sabía!) por qué, desde esta pasada Cuaresma, la he recordado en la Misa varias veces, expresamente, quizá porque he visto que estaban su padre o su madre, y la he puesto con su nombre, con sus intenciones, sobre el altar.

La otra tarde, su padre me trajo una tarjeta dibujada y escrita a mano por ella, avisándome de que hoy profesaba votos temporales:

"...Le escribo para compartir mi alegría de que, si Dios quiere, el próximo día 23 de Mayo haré mis primeros votos temporales como Misionera de la Caridad.¡No sé cómo dar gracias a Dios por la vocación tan bonita que me ha llamado a vivir! ¡Pertenecer a Jesús, qué gran dicha!  ...  ...  ...

...  ...  ...  Le ruego sus oraciones y bendición.

En Jesús.

Sr B. "

Profesarán con ella otras nueve. Serán diez, como las vírgenes de la Parábola, diez predilectas. Yo rezo para que las diez se mantengan vigilantes, sensatas, prudentes, con la lámpara encedida, hasta que escuchen la voz que les diga -'¡Que llega el Esposo, salid a recibirlo!'

Sostén, Señor, el amor de tus consagradas, sella el corazón de tus elegidas con el beso divino de tu Espíritu.

¡Qué dicha, Señor, si al fin entramos en tu banquete, si celebramos tus bodas celestiales!

¡Guárdanos, célanos, Amor de los amores!


+T.

martes, 28 de febrero de 2012

¿Instituto de perfección o de posición ???


La tentación de excelencia suele pagarse muy cara en el medio cristiano. Me refiero a ese prurito absurdo de tener gente de apellido y blasón en las filas de un instituto religioso, extraño antojo para un discípulo del que nació en pesebre, se crió carpintero y fue crucificado entre delincuentes. Tampoco tuvo tumba propia, sino de limosna.

¿De dónde proviene el snobismo de nuestras órdenes, congregaciones e institutos religiosos católicos? ¿Hasta qué época tenemos que remontarnos para detectar ese tufo elitista que le reconoce más gloria al status de noble que al de siervo? ¿San Bernardo de Claraval, quizá? Más adelante la cosa se esclarece (se enturbia, es decir) con jesuitas que lucen blasones de los Borja (impúdica ostentación, dadas las circunstancias de haber nacido con la lacra Borgia) o de los Gonzaga o el del mismo Javier. Claro que la santidad disculpa estas manchas de haber nacido noble, a posteriori. Pero también es cierto lo bien que se recibieron las vocaciones cuando llegaron con recomendación de sangre azul y blasón historiado.

De casos más modernos y contemporáneos, no hablaré, no quiero meterme en vericuetos tan espinosos de explicar, que sale uno cardado y hecho jirones. Pero me voy a referir - con toda la delicadeza que pueda - a un caso de hodierna actualidad, porque está ocurriendo en estos mismos días. Ustedes ya lo sabrán.

Que el desgraciado fundador quisiera tener gente de élite para su fundación, no se comprende según virtud cristiana pero se entiende según defecto humano. Así y todo se pregunta uno cómo se leería en el ámbito del susodicho fundador, sus fundaciones y sus fundados, los Misteria Vitae Christi, y afirmaciones apostólicas como esta:


"¡Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es. Para que ningún mortal se gloríe en la presencia de Dios." I Cor 1, 26-29

En su vanidad, los snob-fundadores podrían dar la vuelta a este texto y decir justamente lo contrario: Mirad qué selectos, mirad cuánta elite, mirad que somos el plus ultra. Y así.

En el caso que ocurre, la crème se ha separado de la masa damnata, y se ha replegado a su casa. A casa de papá y de mamá. Los cinco o seis que son, con una hermana también.

La hermana, con nombre de nena pija madrileña, ya se ha fundado otra cosa, para ella y sus chicas, que estarán encantadas. Ya se sabe que estas muchachas son muy despabiladas, además de disponer de muy buenos recursos. No comprendo que haya obispos tan complacientes y expeditos para aprobar novedades tan rápidamente, salvo que me lo expliquen por via de lógica snob-clerical. Otra vez.

Del caso que no nombro, conozco a los que no se han ido y están aguantando. Se están santificando en la prueba, entre las zarzas del enredado mundo del patético ex-fundador (que tampoco nombro). Estos, los que aguantan, son los que se están ennobleciendo en el sufrimiento, sin escaparse a casa de papá, sin fundarse un club para ellos y sus amigos. Si soportan la prueba, que será larga, habrán probado que su vocación era sincera y que no levantaron la mano del arado. Al fin y al cabo, la simiente sigue siendo la misma y también el campo es el mismo. Sólo ha fallado el capataz, muy gravemente, pero nolos operarios, si trabajan y siguen fieles a su vocación sobrenatural (habría que subrayar 'sobrenatural'). Los que se han quedado no están fallando. No creo que me equivoque si digo que están (dolorosamente) reparando.

Dentro de poco, el Domingo de Ramos, en la Misa de Pasión, se canta el prefacio que reza:

"...Siendo inocente, se entregó a la muerte por los pecadores y aceptó la injusticia de ser contado entre los criminales..."

Parece evidente que esta chica y sus hermanos no han querido que se les sume a gente de mal vivir, no sea que su apellido quede deshonrosamente asociado, salpicado por las miserias que han salido a la luz (que son las mismas que estaban ocultas).

Humanamente, según el mundo (su mundo), quizá procedan acertadamente. Cristianamente, se equivocan: Esa no es la sabiduría de la Cruz.

Pero siempre les quedará el apellido. Y esa conciencia de superioridad que las élites inculcan a sus crías, un handicap tan dificil de vencer.

+T.

sábado, 25 de febrero de 2012

Sor Finanzas


Seguramente, la noticia será vieja, de esas que repescan en los periódicos para rellenar titulares. De todas formas merece un comentario, porque la cosa tiene miga:

Monjas franciscanas operan en Wall Street

Como no tengo mente económico-financiera y nunca sé siquiera si tengo dinero o no, me faltan talentos/capacidades para evaluar la ocurrencia de estas avispadas franciscanas, no sé si sus gestiones son valorables y/o oportunas. Pero entiendo que eso de meterse en el mundo del pecado para gestionar el pecado, no es ni muy franciscano, ni muy católico, ni muy cristiano. Tampoco es monjil.

Si a San Francisco y a Santa Clara le hubieran dicho que sus hijas del siglo XXI estarían implicadas por voluntad pastoral (digamoslo así) y elección/opción carismática en el más reputado centro financiero de nuestro mundo, no sé qué hubieran pensado. Quizá sea esa lejanía de los carismáticos fundadores y los orígenes franciscanos lo que les genera a las franciscanas de Wall Street ese extravío: ¿Entiende sus orígenes, conocen al Poverello d'Assisi, distinguen sus esponsales con la Dama Pobreza?

Siempre ha sido una tentación de los intrépidos apóstoles de cada época meterse en el más profundo fango para rescatar almas, pero las operaciones de estas monjas parece que buscan inquietar al sistema finaciero-bancario, más que otra cosa. Probablemente esperan sacar algún fruto bueno de sus actividades, pero no sé si con ello lo que intentan es una cierto efecto testimonial o si se proponen colapsar a la banca y el mundo del capital. Sea lo que sea que tengan en mente, vuelvo a decir que me parece poco franciscano, poco católico y poco cristiano.

Para los que sostengan que el Vat.2º y sus efectos no rompieron la continuidad de la Iglesia, hechos como este plantan evidencias que dificilmente se pueden negar: Estas monjas (si es que a estas alturas se auto-reconocen como monjas) no son lo que fueron las franciscanas y clarisas de las que remotamente proceden. No ya porque no usen hábito y se hayan secularizado en sus modos de vida, relaciones y expresiones religiosas características, sino, en este caso, porque su inmersión en el mundo las desconecta de sus supuestas bases, raíces, fundamentos franciscanos.

Pero el panorama está tan descompuesto que habrá franciscanos que aplaudan la inicitiva y clarisas que estén tentadas de cerrar sus conventos e irse a un piso para articular una célula anti-capitalista como la de sus correligionarias yanquis.

El mundo de las congregaciones religiosas femeninas de los EEUU está tan perdido como no se atreven a informar los visitadores a quienes la Santa Sede les encargó hace unos años inspeccionar y elaborar un detallado documento. La situación es tan grave que parece preferirse cubrir con tupido velo los resultados del informe. Y esperar.

Esperar a que estas desconcertadas setentonas vayan extinguiéndose, ellas y sus errores. No me aprce buena 'política', pero la Iglesia se ve abocada al dilema: Si interviene con la contundencia merecida, la reacción será inmediata y la rebelión general; si deja de intervenir, el mal se enraizará más profundamente y se expandirá por más sitios:

Su orden se ha unido al Interfaith Center on Corporate Responsibility, una agrupación de decenas de órdenes y grupos religiosos que, como las Hermanas de San Francisco, han optado por el activismo como accionistas. Y su doctrina se está extendiendo, con grupos similares en Reino Unido, Suiza y Noruega. Nash y el resto de hermanas de la congregación son muy coherentes.

Si para los israelitas la tentación fue idolatrar becerros de oro, para estas modernas post-vaticanosegundistas el resorte que las mueve ya no es el desposorio divino ni la oblación salus animarum, sino los derechos humanos y el medio ambiente. Cosas veredes.

Algunos dirán que es lo mismo, que aquello hoy equivale a esto, y que si San Francisco viviera hoy emprendería una acción como esa. Y tal y tal y tal

El cuento de siempre con la devaluación y degeneración católica consecuente.

Me imagino también que alguno dirá que lo de estas poco-monjas es, al fin y al cabo, nueva evangelización.

+T.

lunes, 9 de enero de 2012

Addenda




ADDENDA:

Me ha parecido oportuno añadir este enlace, con un youtube del fundador, a la página-web de la fundación religiosa a la que pertenece la monja de marras. Verán ustedes (espero) que mis alarmas no son descabelladas, ni mucho menos:

Comunicadoras Eucarísticas del Padre Celestial

Fuí a decir y no dije que el hábito de la susodicha parecía una caricatura edulcorada del de las Misioneras de la Caridad de Btª Teresa de Calcuta. Ahora, en la web, acabo de enterarme de que es, justamente, eso.

Cosas veredes!

Lo chocante es que tengan que verse en la Iglesia Católica.

Antes estas cosas no se hubieran aprobado. Ahora, con el despiste post-conciliar arraigado y generalizado, se le da el placet a todo.

¿Todo cabe?

p.s. Obvio decir qué es lo que debiera caber y no dejan que quepa. Quizá porque causaría un efecto contraluz demasiado notorio, dadas las circunstancias.


+T.

¿Será esto nuevangelización?



Si me preguntan, no sé qué decir. A mí, de entrada, me parece tan ridículo, tan relamidamente espiritual-almibarado, que diría que se trata de una broma. Quasi.

La intención es buena, lo será, eso no lo niego. Pero las formas resultan chocantes, pantomímicas, ensayadas. Si se tratara de ridiculizar y suscitar la hostilidad anti-monacal, valdría. Pero el objetivo es todo lo contrario, vocacional, entiendo.

Por otra parte me llama la atención que una mocita con toca exponga con ese desparpajo, tan suelta de lengua y ademanes; aunque estas especies con toca engañan, que las hay cincuentonas con vocecilla de muñeca de cartón que dismulan muy bien el medio siglo, no se les puede fijar la edad a primera vista.

Ahora no recuerdo bien los años que se pasó nuestra Santa Teresa haciendo oración muy seria hasta que empezó a aprovechar espiritualmente de manera sobresaliente, me parece que fueron treinta años, o más. Y así y todo, tuvo que ponerse a escribir sus obras espirituales ascético-místicas por mandato de sus confesores y directores espirituales, con gran repugnancia por su parte.

Digo esto por el asombro de ver tanta locuacidad. Es - me temo - el nuevo estilo que aquí, en España, estilan las de Lerma, todas encantadas, muy ensimismadas, muy comunicativas y experimentadas en subidas y bajadas al 7º cielo.

Un fenómeno, sin duda, que convergerá en y con las iniciativas de la nuevangelización.

Y todo eso.

Pero a mí me parece que no, que eso no es, que así no. No es así.

Como - D. m. - van a proclamar pronto Doctor de la Iglesia al maestro San Juan de Ávila, deberían mandar a estas jóvenes religiosas de youtube y multimedia unos cuántos libros del Audi Filia, para que se los leyeran.

Me pregunto si resistirían el impacto, o se disolverían como un azucarillo en agua.

O quizá, como no está en formato youtube, a lo peor ni siquiera lo entienden.


+T.

martes, 20 de diciembre de 2011

Sor Hermenegilda...¿o 'monseñora' Hermenegilda ???


El nombre me gusta mucho, muy visigodo. Y la doña tiene una estampa que también me agrada, imponente, bien planchada y almidonada, de ordeno y mando, muy dispuesta, capaz y eficaz. Lo que no me gusta y me parece una equivocación es el cargo, el 'ministerio' que le han encomendado a Sor Hermenegilda, nada más y nada menos que secretaria de la Conferencia Episcopal de Sudáfrica; pueden leer la noticia aquí, en la web de la Conferencia Episcopal Católica de Sudáfrica (o, si prefieren, en el Vatican Insider, que da la noticia con este titular: Una mujer en la cúpula de la Iglesia Sudafricana )

Que es, realmente, lo que es, puesto que un secretario de conferencia episcopal es un señor que sirve a la jerarquía, trata contínuamente con la jerarquía, articula la agenda y los trabajos de la jerarquía y la jerarquía llega a depender de su labor en tanto en cuanto el secretario de la c.e. es el gerente de los asuntos de la conferencia de los obispos, una especie de encargado de todo. Por eso suele ser oficio desempeñado por un sacerdote al que más o menos pronto/tarde se le promociona al episcopado, bien como titular in partibus, o desde la secretaría sale nombrado para obispo de alguna diócesis.

Es el curriculum, por ejemplo, de nuestro Martinez Camino, por citar a un bien conocido secretario de conferencia episcopal. Es un cargo para gente trabajadora y capaz, no apto para incompetentes; pero es un puesto muy ambicionado por la cantidad de recursos y posibilidades que brinda.

Cuando una mujer arriba a un oficio de ese nivel, por el status jerárquico en el que ese oficio se inserta, la lectura del hecho puede ser muy equívoca; verbigracia, el mismo titular del Vatican Insider, que da la noticia con cierto tono (intencionado o no) 'feminista', como si el nombramiento de Sor Hermenegilda supusiera algo más, una especie - digamos - de primer desembarco de la mujer en la Jerarquía, no con carácter sacerdotal, pero sí con evidente 'nivel' de función quasi-jerárquico. La confusión está servida.

Como anécdota co-ilustrativa referiré un caso que presencié hace unos años: Nombraron director de un secretariado diocesano de pastoral seglar a un laico, un señor casado y con hijos. Era un tipo discreto, de poco relieve, pertenecía a un minúsculo movimiento, un instituto secular de provincias; era un desconocido, conocido solamente por el que lo promovió, aceptado por los demás con los que iba a relacionarse porque a nadie le importaba ni el cargo ni el sujeto. Pasó un curso, con sus correspondientes reuniones, emisión de circulares, presentación en algunos foros/escenarios, etc. En el segundo año de su encargo, fue invitado a una mesa redonda ocasional, en la que iba a tratarse/discutirse uno de esos tópicos vaticanosegundistas, "Actualidad de los seglares: Su papel en la Iglesia de hoy", o algo así, uno de esos títulos para uno de esos obligados tostones mortificantes de 8'30 de la tarde. Asistieron los que no tenían mas remedio que estar, los sufridos inexcusables. Yo estaba entre ellos. En esos sitios, suelo buscar un asiento lo menos visible que pueda; a veces me toca a mí decir algo, presentar, o sentarme en la mesa del estrado, dando un toque de severo y sacro tono, solemne (me sale muy bien); sea lo que sea, en cuanto termino mi parte de escenario o me siento en mi rincón disimulado, lo que suelo hacer es abrir el Breviario (para cumplir horas no rezadas o para adelantar las del día siguiente) o ponerme a rezar el Rosario, depende de si hay luz suficiente (entonces breviario) o no (entonces rosario). Estaba yo en una de estas dos piadosas devociones, no recuerdo cual, cuando oigo con estupor que el laico director del secretariado seglar está diciendo esta majadera enormidad:

- "...Porque yo mismo soy 'jerarquía', porque presido un secretariado episcopal, por encargo del Sr. Arzobispo, con nombramiento suyo, y en el organigrama diocesano tengo un encargo superior al de, por ejemplo, un párroco..."

Recuerdo que interrumpí la bravata con un ¡¡¡ejem-ejem-ejem!!! todo lo impertinente que pude y, con mucho ruído, levanteme y fuíme del salón con aire. Vanitas vanitatum (mea ipsa, etiam).

Volviendo a la Sor Secretaria: Si no hay curas en Sudáfrica para ser secretario de la c.e. del lugar, será que no lo encuentran porque no lo quieren, ya que tiene que haberlos, aunque fueran media docena los curas sudafricanos, que serán más.

Siendo Sudáfrica una sociedad de mixta religione, con constantes contactos ecuménicos, tan proclives a las promiscuidades, teniendo 'clérigas' los anglicanos y siendo esta una de las más notorias novedades de lo que llevamos de siglo, la lectura/interpretación que se le dé al nombramiento de Sor Hermenegilda será, dadas las circunstancias, doble, triple, cuádruplemente equívoco. Para propios y extraños.

En España, no hace mucho, creo recordar que el nefasto Don Juanmari Uriarte nombró a una doña para secretaria-canciller de su obispado, el muy insensato (me parece que escribí comentando algo a propósito, a ver si lo encuentro y lo pongo de enlace, para complementar). El caso es que, por aquí y por allá, las astutas serpientes dan sopas con honda a las cándidas palomas. Y conste que no lo digo en demérito de la formidable Sor Hermenegilda, sino como censura (cañazo material, si pudiera) a sus promotores mitrados.

A ver si no cunde el mal ejemplo y se queda Sor Hermenegilda como exótica excepción, solamente ella.

Y a ver si no es tentada para aspirar a más y correr el escalafón.

Oremus!

+T.

lunes, 24 de octubre de 2011

Florecillas y frutos de Asís


La historia, por esos absurdos links mentales irrefrenables, me ha recordado en un flash la peli cursi aquella de la antipática niña pelirroja desdoblada en dos papeles, 'Tú a Boston yo a California'. En este caso, sería algo así como 'tú al zen yo a benedictina'; desde luego serviría para un guión de cine:

Hermanas interreligiosas

El articulillo arranca con una cita (con errata) de Meister Eckart; mal comienzo, que ya es sabido lo poco fiable que es el susodicho. Pero como otros que en sus días se ganaron fama de heteredoxos, con los tiempos que corren, ahora se aquilatan como autores cómodos para ser citados, ornamentales guindas para el pastel.

Confieso que temí lo peor, algo mucho peor, un convento de católicas y budistas fifty-fifty, o alguna monstruosidad por el estilo. Y cuando ví la foto de esas tres con pañoletas azulonas, ¡tate! - díjeme - estas son las veroniquesas de la Berzosa que han fundao una granja con gallinas blancas, negras y pintas. Equivoquéme, reconózcolo. No están tan rematadas, ni tan abiertas a las experiencias pan-religiosas. Deo gratias. Ni siquiera son las de la foto, no obstante el color añil del pañolón.

Así y todo la historia eriza el vello católico-sensible. La historia y su presentación como encantandora y modélica con-fraternización intra-familiar inter-religiosa. Un hito para el juanpablismo pan-espiritual assisista (perdón por el neologismo (por cierto que he dudado también entre 'assisís' y 'assisino'; ya veré).

Digo un hito, un mojón en el camino, una marca para jalonar esta vía de la con-fraternización no-importa-lo-que-se crea. Admirable pórtico de lo que se espera por muchos y muchos desean sea una paulatina disolución de la fe que separa a la vez que una afirmación progresiva de la fraternidad que unirá a toda la humanidad en un todo sin distinciones, divisiones y discordias espirituales.

En fin, verán Uds. (yo lo veo) que se imponen los mandiles, los compases, escuadras, reglas y cartabones del Gran Oriente. Será espejismo, no digo que no, pero es que todo esto huelo a eso que atufa. Huele mucho, sí. Apesta.


Y mientras las dos hermanitas - ¡qué majas! ¡qué ricas! - se sientan en pose de loto a tomar el te con pastitas de monjas, el mundo gira, y sigue rodando la rueda de esa rueca movida por no sé decir qué mano, que va hilando hilos de todo espíritu, religión, creencia y/o increencia, el hilo con el que se tejerá la sincretística pan-humanidad, con novedades como la de esta sorpresa, de hoy mismo:

El Vaticano propone la creación de una 'autoridad mundial', e invita a abrir un proceso constituyente desde Naciones Unidas

Para quitar el hipo.



Y así se prepara Asís. Dentro de nada, esta misma semana, el Jueves, si Dios no lo remedia.

Pero Dios no suele meterse en estas macedonias, en estos tutti frutti, en estas galerias igualitaristas donde la Cruz se pone junto a la estrella de david, la media luna, un buda sentado, un confucio de jade, un fetiche africano, un amuleto (y una negación ateística y una fría duda escéptica).

Ya lo dijo muchas veces: Que Él es celoso.


p.s. No creo que la benedictina contagiada de zen por su hermana acierte a distinguir estas sutilezas, estas definiciones tan antiguas del Amor de Dios.


+T.

domingo, 16 de octubre de 2011

Dos estrambotes


Pues eso: Dos codas, dos propinas, dos 'suma y sigue' a los dos últimos articuletes, el de las restauraciones y el de la 'nuevangelización' (sic).

Lo de la Catedral ha sido un episodio, digamos, de transeuntes versus okupas...con colchones de testigo. Léanlo, si gustan, aquí.

La afección ya es vieja, crónica, porque en tiempos del Arzobispo Fray Amigo se consintieron (¡¿Cómo no?! ¡¡Con mucho gusto!!) todas las okupaciones-protesta. A quienes les daba la gana, por lo que fuera, se les permitía alojarse con mantas, colchones y pancartas dentro de la Catedral. Recuerdo una especialmente vergonzosa que protagonizaron los comunistas del SOC. Recuerdo también lo que me comentó un venerable sacerdote: -"Si no se hubiera perdido la conciencia de lo sagrado, habría que re-consagrar la Catedral en cuanto se fueran esa gente". La gente aquella, los comunistas okupantes, tenían hasta caerolas y hornillos para guisar. Y corramos un tupido velo y no se hable más. Aquellos tiempos fueron así de 'amigables'.

Y de aquellos polvos, estos lodos. Las dos turistas protestonas se han quejado con razón: Si uno paga la visita a la Catedral, tiene derecho a no toparse con escenas de 'gente' que okupa. Si la Catedral se transformado en museo, es justo que reclamen derechos, servicios y atenciones de museo. Si alguien va de visita al Thyssen no espera encontrarse una okupación protesta con colchonetas, valga la comparación.

Por su parte, los okupas protestan contra una consejería de la Junta, o contra la Junta entera, o contra el Gobierno de Zp; no lo sé ni me importa. Pero esta 'gente' no okupan la sede de la consejería que sea, ni ningún edificio oficial. Se meten en la Catedral porque les da la gana y saben que no se lo van a impedir. Las concesiones panfilistas facilitan estos atentados contra lo sagrado (y la decencia).

Yo estoy seguro de que esta 'gente' ni creen ni agradecen. Y si un día tocara organizar otro tipo de 'acción' - imaginemos - contra la Catedral, esta 'gente' estarían formando parte de la turba tumultuaria. Si a los primeros okupas les hubieran dado el escobazo pertinente el primer día de la okupación, hoy no pasarían estas cosas, que son un bochorno cívico y un atentado contra un lugar sagrado (sacrilegio se decía antes, cuando había más fe y se distinguían las cosas y los conceptos).

Y la vida sigue igual. El Cabildo consiente y el Ordinario Diocesano no sabe no contesta.

El segundo estrambote es distinto en esencia y potencia, salvo la falta de buenas formas y reverentes actitudes que puedan compartir uno y otro caso. Miren la foto:


Es la sor Berzosa, prendida al cuello, agarrada al pescuezo del Papa Benedicto, como fotograma de terror de una peli de Drácula-mordiente. Una impropiedad irreverente que define a la ex-clarisa neo-monja y la perfila al contraluz (más fotos aquí)

¿Qué ha sido eso? ¿Un ataque de nervios con achuchón santopadre de desahogo? ¿Un incontenible frenesí filo-papal pontificio-besucón? ¿Un rapto espiritual con efusión osculante de estrechura-padre-cura romano-vaticano? ¿Un repente, un flash, un conato, un punto, una explosión de apretón benedictino-icontinente-besos-besos-besos???

No sé, no sé qué decir ni cómo definir. Lo que no imagino es que haya sido involuntario, porque sospecho que ha sido previsto (no digo ensayado). Esto pasa cuando se quiere. Y parece que sor Berzosa lo ha querido.

¿Ella es así? Lo ignoro, porque no conozco a Sor Berzosa.

¿Ella puede ser así? No. Una neo-fundadora, por mucho 'neo' que sea, no puede comportarse así.

¿Le reímos la gracia? La gracia se le rie a un chiquillo, como el niño que hace unos meses irrumpió en mitad de la audiencia de los miércoles y se acercó al Papa, qué simpatico, que mono, que gracioso el niño. Pero Sor Berzosa no tiene cinco años. Ni el volver a ser como niños, en su caso, quiere decir que se comporte así.

Desde luego, el Papa no va a olvidar a sor Berzosa. Una chica intrépida, de las de 'aquí estoy yo'. ¿Hará carrera? Ya está corriendo, diría yo.

Hay espontaneidades que traicionan porque te descubren.

Una reflexión más: El juanpablismo es así y provoca cosas así.

&.

sábado, 15 de octubre de 2011

Nueva evangelización adveniente


Ya asoma la proa de la nave. Y de mascarón, como una encantadora sirena, la inquieta Sor Berzosa, que va a intervenir delante de un selecto foro neo-evangelizador, alternando en la tribuna de oradores con personalidades de la talla de Vittorio Messori.

Messori lleva años siendo fiel a unos conceptos que iba dejando muy claros en cada una de sus obras, como aquellos que apuntaban en el best-seller Rapporto sulla fede (Informe sobre la fe, 1984-85) con la entrevista al entonces Cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El tiempo, estos últimos años, han ido moderando pero también confirmado las líneas que se esbozaban en ese interesante reportaje-entrevista, un ensayo sobre la situación y las perspectivas de la Iglesia Católica de mediados de los '80. Si Messori teoriza sobre la nueva evangelización, merece atención, no habla un cualquiera.

Pero sor Berzosa no, no es una Messori sólida en juicios y perspectivas. Una chica que empieza clarisa y funda conventos de clarisas y atrae vocaciones de clarisas que en una temporada termina trasvestida de azul vaquero con pañoleta y ya no es clarisa sino - por su reverenda voluntad - fundadora de las iesucommunistas, esa sor ex-clarisa no parece tener solidez para ser cimiento de nada. A ver si cuaja lo suyo, y luego se verá.

Si se trata de poner a una mujer en el atril (la cuota femenina exigida por la corrección política) para ambientar el preludio de la Nueva Evangelización, que inviten al atril a un calcuta, una de las Misioneras de la Caridad de Madre Teresa. Me parece indiscutible la solidez de una calcuta frente a la veletera sor Berzosa y su recién fundada congregación (o lo que sea).

Las cosas no aparecen cuando oficialmente se les reconoce. Un buque no empieza a existir cuando le dan el botellazo 'bautismal' con champán. Lo mismo, si la nueva evangelización es algo, debe de estar existiendo hace ya algún tiempo. ¿O no son las Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta efectiva y reconocible 'nueva evangelización'?

Y la FSSPX, tan firme y pujante, tan sólida y desafiante, ¿no es ya una patente y contundente 'nueva evangelización'? Y los Franciscanos de la Inmaculada, ¿no son ya, desde hace años, agentes de esa nueva evangelización.

Incluso podrían entenderse fundaciones tan activas como el Opus Dei, las Comunidades Neocatecumenales, los Focolari, Comunión y Liberación, Comunidad Sant'Egidio, como partes ya implicadas en una nueva evangelización. Con todos los matices que se quiera, pero reconociendo lo que han hecho hasta ahora y si eso no es/no ha sido 'nueva evangelizacion'.

Por cierto que recalco algo que no puede ser fruto de un casual: Opus Dei y Neocatecumanales, las dos iniciativas más señaladas de ese grupo de instituciones neo-evangelizantes, se gestaron, fundaron y empezaron en España, y desde España se expandieron por todo el mundo. Subrayo que no puede ser casualidad. Como tampoco esa versatilidad de las fundaciones italianas.

La cuestión al valorar estas instituciones, todas las que llevo mentadas, es discernir si son aptas para una verdadera 'nueva evangelización', puesto que se supone que la nueva evangelización no puede ser una diferente evangelización ni una evangelización distinta, salvo en detalles accidentales, puesto que la evangelización tiene que ser fiel al mismo credo, la misma doctrina, la misma moral que se predicó, por ejemplo, cuando San Patricio evangelizaba a los antiguos irlandeses o San Bonifacio evangelizaba a los frisones y los germanos, o Fray Junípero Serra evangelizaba a los indios californianos. Si es nueva evangelización tiene que ser la misma evangelización. No caben salvedades que insistan en la novedad y flaqueen en la evangelización, propiamente.

Si me preguntaran, yo diría que la nueva evangelización tendría que empezar por barrer la nefasta pseudo-evangelización post-conciliar, que yo representaría, globalmente, en el gran fracaso de los proyectos de las órdenes y congregaciones religiosas, que - salvando contadas excepciones - han sido parte muy principal/causante del declive y la crisis del catolicismo. Así, entiendo que la aparición de nuevas congregaciones religiosas (y en este sentido comprendería si la intervención de sor Berzosa quisiera simbolizar la esperanza de las nuevas fundaciones religiosas) es una necesidad urgente; la renovación de las antiguas, decrépitas y degeneradas, no sé si ya es posible, tan arruinadas y descompuestas como están. Para estas periclitadas comunidades religiosas, la nueva evangelización debe ser una radical y profunda re-catolización. O que perezcan definitivamente y sean reemplazadas por nuevas fundaciones católicas.



El lema del escudo arzobispal de Mons. Rino Fisichella, el gerente de esta empresa de la Nueva Evangelización, es un mote bien escogido: 'Viam Veritatis Elegi'. Pero el Semper Idem del stemma del Cardenal Ottaviani podría valer mucho mejor para acompañar este proyecto de evangelizar nuevamente. Y si no sirviera como lema ilustrador, mala señal.

Endeble señal es, para mí, ver asomar la pañoleta vaquera de sor Berzosa.

¿No tienen bandera insignia más consistente? ¿O es que el valor es lo nuevo por la gracia de la novedad?


+T.

domingo, 25 de septiembre de 2011

La Caram-ba


La Caram es una monja de importación. No sé dónde se crió, allá en el ultramar americano. Pero se vino a recriar a nuestra Piel de Toro, y profesó monja, dominica, en una de esas clausuras que conservan de clausura el nombre y poco más.

La Caram es despabilada, lengüilarga, caradura, hembradocta, feministaplús y vanguardista del ala siniestra del des-catolicismo intra-descomponedor. Todo ello con la coartada del hábito, que le franquea puertas y simpatías de inconscientes. Monta saraos, organiza tómbolas y patrocina eventos reinvindicantes-deformantes-agresimilitantes.

Todo eso lo sabía. Lo que no sabía era que usaba mitra, que se retrataba con ella. Y me temo que la esconde debajo del catre y se solaza poniéndosela en la celda, mirándose al espejo y re-versionando la escena de la reina-bruja de Blancanieves:

- "Espejito, espejito, dime: ¿Quién la más mitrada de entre las misses?"

Y el espejo, con voz de ultratumba, le responde: - "Soor Caram, Soor Caram, Soor Carammmm..."

Maria Antonia Fernández, La Caramba, ustedes saben, fue una de la tonadilleras-bailaoras del tiempo del Madrid de los majos. Fue célebre, y puso de moda unas moñas que se colocaban las majas en lo alto del tocado, mantilla o madroñera, que se llamaron 'carambas'. Hoy, todavía, las lleva y las luce la mismísima Duquesa de Alba, Doña Cayetana.

A lo mejor - digo yo - eso que lleva la Caram en la cabeza, sobre la toca, es una 'caramba' de punta. No quiero pensar que sea la plasmación de lo que ella y otras aberrantes parecen querer o pretender.

¿O sí?

Abadesas mitradas las hay y las ha habido. Lo inquietante es que la Caram parece amagar otra cosa que no es honorífica sino efectiva.

La Caramba original dejó los tablaos y se metió monja. Espero que la Caram no recorra la via inversa. No porque tema que se vaya, sino porque temo desenlaces que no son de copla y bolero, precisamente.

&.

martes, 8 de marzo de 2011

Nuevas formas de vida consagrada (¿Lerma va camino de esto?)


Con la metamorfosis de las ex-clarisas de Lerma y sus nuevos hábitos y sus nuevas formas, se ha hecho patente en España un fenómeno que en Europa se conoce hace ya varias décadas: Los nuevos institutos religiosos con una 'nueva impronta monacal'.

La impresión que dan es esa misma que dan las de Lerma, un juvenil entusiasmo animado por una espiritualidad neo-católica (postconciliar-juanpablista, es decir) con elementos más o menos reconocibles, unos tomados de la tradición religiosa monacal/conventual católica, y otros más novedosos y modernos. Personalmente - y supongo que más de uno compartirá conmigo esta impresión - distingo ciertos tonos, algunos detalles que parecen inspirados incluso en el cine.
¿Recuerdan ustedes la peli de Franco Zeffirelli Fratello Sole Sorella Luna/Hermano Sol Hermana Luna? Pues miren estas fotos y comparen:

Una neo-conventualidad mixta e idílica

Si quieren saber más sobre el grupo, lean aquí:

La Fraternidad de Tiberíades

Y aquí un enlace a la página web de la susodicha comunidad:

Fraternité de Tibériade

Si echan un vistazo a las galerías de fotos verán una exposición a la par encantadora, ingénua, sorprendente y a veces chocante.

No es la única. En Francia y Bélgica hay otras más por el estilo. Las ex-clarisas de Lerma van por el mismo camino. No sé si se habrán planteado lo de crear la rama para los chicos, pero no sería extraño, ya lo he comentado alguna vez.

El estilo compagina lo naturalista con una espiritualidad inspirada en el espíritu de las Bienaventuranzas y otros elementos contemporáneos, unas formas con cierto sabor a grupos de scouts, grupos de animación juvenil, grupos de oración y reflexión etc. Yo diría también que es manifiestamente reconocible la impronta de Taizé, así como la influencia de las Comunidades Neocatecumenales y bastants elementos de la Renovación Carismática. En Bélgica surgió la Communauté des Beatitudes - Comunidad de las Bienaventuranzas que ha sido un poco el modelo matriz de estos nuevos grupos.

De hecho suponen una contra-oferta a la vocación monacal tradicional. Estas nuevas formas parecen prender más facilmente en el ánimo quizá poco formado, diluído, de algunos jóvenes con cierta intención vocacional, que se alejan de la vida monacal tradicional, quizá por falta de una oportuna dirección espiritualidad y un adecuado discernimiento.

Pero las vocaciones de nuestro siglo XXI no son las de hace cuarenta o cincuenta años. Sin ser experto en el tema, me parece obvio el tirón/impacto que la presentación de una vida consagrada 'idílica', con esa ambientación juvenil-naturista, puede causar en el ánimo impresionable de un joven 'urbano' de perfil post-moderno.

El 'encanto' y la simpática impresión de estos grupos es parte de su éxito, una amable tarjeta de presentación. Que a veces se acompaña también de un reconocimiento más formal, con más sustancia. Por ejemplo, uno de los autores de espiritualidad católica más leidos y mejor recibidos de estos últimos años, el p. Jacques Philippe, es miembro de las Beatitudes. Destaco a este autor porque sus libros han sido editados y difundidos en distintos medios y ambientes católicos con notorio éxito. Y lo recalco para que se entienda que hay más, algo más sólido que esa primera impresión  poco sustancial, o al menos ingénua.


¿Subsistirán? Sí, si perseveran. El entusiasmo juvenil se irá moderando con el temple de la madurez y la sabiduría de la ancianidad. Si perseveran, como digo.

Si son fieles, un día dejaran atrás el franciscanismo amable y descubrirán y experimentarán el temor y el temblor de la Cruz, con su dolorosa sabiduría. Dejarán las estampas luminosas y bucólicas y se verán inmersos en el contraluz zurbaranesco o el tenebrismo de la celda con flagelo y bodegón con calavera y vánitas, que todo eso es también vida consagrada. Si perseveran irán pasando por todas las estancias del Castillo Interior, algunos se adentrarán más, otros se pararán en alguna alcoba, en algún nivel. Pero no podrán perpetuarse ni madurar en virtudes y vida religiosa practicando un perpetuo juniorado.

Me preocupa especialmente la alteración de la liturgia, la mixtificación de estilos e influencias espirituales con otras más ambientales, superficiales. Echo en falta la búsqueda realista de las raíces que ha sido una de las características más reconocibles y apreciables de los movimientos de renovación intra-católicos, cuando los ha habido. Una sólida inspiración en los orígenes y los hitos de la vida consagrada de ayer para revivirla ahora.

Oremus!

+T.

miércoles, 9 de febrero de 2011

La fotito de Lerma y una historieta del Padre Coloma



"A la Excmª. Srª Dª N**** N****


Señora mía:

Ayer me entregó Juan Cortegana las dos fotografías que tiene vuestra excelencia la bondad de enviarme, y la carta en que con sencillez tan espontánea me descubre el gozo de su alma, la paz de su conciencia y el tranquilo bienestar de que disfruta en esa linda aldea asesorada por los doctos consejos de ese señor provisor que ahí veranea, dirigida por ese reverendo capellán que llevó de la Corte, y fortalecida por el trato y amistad de esas benditas Madres Bernardas que la confortan y ayudan con sus ejemplos y oraciones, bizcochitos y alpisteras.

Loado sea Dios, excelentísima señora, que tal placidez da a su espíritu y tan altos alientos la infunde, que rebosan por la punta de la pluma, y saltan y se atropellan en el papel en frases tan fervorosas como estas textuales de su carta, que ante los ojos tengo presentes:

' Todos me elogian y me aseguran que el Señor me guarda para grandes obras, y como yo siento en mí alientos nada vulgares, ruego a vuestra reverencia me indique la manera cómo se preparaban algunos de esos santos grandes, grandes fundadores, por ejemplo, que ha pasado a la posteridad. '

Pues ya lo creo, señora mía, que le diré cuanto sepa, y en muy claro y sencillo romance: que harto me zumban en las orejas aquellas terribles palabras: Vae mihi, quia tacui! - ¡Ay de mí, porque callé!.

Y como no me dice vuestra excelencia si eso de las grandes obras para que el Señor la guarda se lo dijo algún ángel del cielo, doilo yo por supuesto, porque vaya la puntería a lo más alto; y le contaré por toda respuesta la fiel y puntual historia de lo que acaeció ha más de tres siglos  a dos pobres Juanes, que si no pensaron mucho en la posteridad, de que vuestra excelencia habla, no apartaron nunca de su mente la eternidad, que no menciona en su carta."


Esto que he escrito más arriba no es mío, es un fragmento, el comienzo, de una obrita del padre Luis de Coloma s. j. tan célebre en sus dias, tan olvidado hoy. Pero yo, que le tengo muy particular afición, me acordé de él y de esta narración que tituló Cartas Claras; se compone de dos partes, esta Carta Primera: Dos Juanes, y la otra Carta Segunda: A un Gran Señor Titulado.

Pues decía que en cuanto leí el otro día la carta de la superiora y neo-fundadora de Lerma me acordé de este texto del padre Coloma. Y hoy, con lo de la foto de las neo-monjas con su hábito blue-jeans, otra vez se me ha venido a la cabeza el opúsculo del p. Luís Coloma.

Después de ese comienzo, el que he transcrito, sigue la narración de una de las historias de santidad y de santos más extraordinarias y extrañas que han sucedido y que les resumo (lástima de pereza la mía, que no me deja copiar todo el texto tal cual, sorry, ustedes me dispensen). En resumen, la admirable historia es como sigue:

Predicaba en Granada, en Enero de 1538, en la parroquia de San Pedro, que es la del Sagrario de la Catedral, el gran misionero popular rev. p. Juan de Ávila, que subido al púlpito de la preciosa iglesia granadina inflamaba con su verbo arrebatado a todos los concurrentes ensalzando las virtudes, méritos y santos arrojos del valiente y gallardo mártir San Sebastián, soldado de Cristo y su testigo con sangre y quebranto de su cuerpo, expuesto a la pasión de los tormentos y las cruentas saetas que dispararon contra sus miembros.
Tanta era la elocuencia pía del Maestro Ávila y la emoción que suscitaba en sus oyentes, que un pobre librero ambulante, vendedor de estampas y hojillas de imprenta, salió del templo dando gritos, confesando en alto sus pecados, clamando misericordia y dándose golpes de pecho, con tanto efecto que los chiquillos que había en la plazoleta de delante de la iglesia se fueron detrás suya correteándole y coreándole: "¡¡¡ Al loco, al loco !!!". Total, fue que al dia siguiente, después de la noche que se pasó vagando por las frías calles de Granada, dos buenos señores se apiadaron del pobre librero y lo recogieron en la esquina de una plazuela, donde yacía tendido, y lo llevaron a la casa en que se hospedaba el p. Juan de Ávila, que le hizo un hueco entre los muchos penitentes que tenía que confesar y atender, y tuvo con el pobre arrebatado librero una larga plática, y luego lo despidió.
Pero apenas que pisó el umbral de la calle, el librero volvió a los clamores y voces, tanto que parecía más loco que el dia antes, y salió corriendo por las calles, y hasta se quitó la ropa y se quedó medio en cueros, sin dejar de pedir misericordia y perdón por sus pecados. Y así anduvo hasta que unos alguaciles de la ciudad lo prendieron y se lo llevaron preso al Hospital Real, donde le metieron en una jaula, en el patio de los locos dementes. Estuvo varios meses así, y se cuenta que le dieron cinco mil azotes en sus magras carnes, una zurra cada día, tratado como un loco de remate al que se le pretendía quitar la demencia a palos, según la usanza médica de entonces. Y así hasta que un día le llegó una carta del Maestro Juan de Ávila con este escueto aviso: - "Basta ya la opinión de fingida locura para conservar la humildad. Conviene ahora deis a entender que estais bueno, así por no desacreditar lar virtudes que Dios ponga en su alma, como también para que podais seguirme a Montilla, para donde estoy de camino."




La narración de Coloma sigue contando los primeros días en Granada, ya de vuelta, de aquel extraño penitente que no era otro que el que un día sería conocido y venerado como San Juan de Dios, el fraile hospitalario que encendió la caridad más admirable en el corazón de Granada; y el clérigo que le aconsejó y dirigió espiritualmente sería también canonizado y venerado como San Juan de Ávila, patrono del clero secular español, un consejero de santos, auténtico doctor de aquel radiante Siglo de Oro en que España vencía con la sólida virtud de sus santos la vana grandeza de sus armas y sus triunfos. Aquella España de aquellos tiempos.

Pues continuo con el final del cuento del p. Coloma; escribo copiando como al principio:

 
"Y aquí pondría punto final, excelentísima señora, dando ya por satisfecha su consulta y cumplido mi encargo, si no me creyese obligado a darle gracias muy reverente por las hermosas fotografías que me ha hecho el honor de enviarme, con tanta bondad de su parte como de la mía extrañeza.


La idea de retratarse vuestra excelencia vestida de religiosa es, en verdad, peregrina, y por tan famosa y devota la tengo que me extraña y maravilla no se la aconsejase al propio San Juan de Dios su sabio maestro Juan de Ávila como medio de propaganda mística.


Porque la verdad es que el cuadro...la figura de vuestra excelencia, todavía esbelta, arrodillada a los pies del devoto Cristo, y hasta los ondulantes pliegues de la cola del hábito, que con exquisito sentido estético no escogió vuestra excelencia entre los de monjas rabicortas, sino entre los de monjas de cola larga, claman y gritan y vocean el espíritu de humildad y desprecio del mundo que ha inspirado la composición artística y la hacen medio el más a propósito para indicar los grados de preparación que tiene ya su excelencia para recibir encargos del cielo.


... ... ... ...


Madrid, a 23 de Enero de 1897. Suyo affmº servidor y humilde capellán .

Luis Coloma S.J.



Quiten ustedes la crono-patía tardo romántica e irónica que el p. Coloma le pone a la carta, suplanten a la excelentísima de marras por las neo-monjas de Lerma, y entenderán la impresión-evocación que me hizo la carta de Sor Verónica en su día y ahora la fotito de todas reunidas retratadas en hábito de tela vaquera; comparadas en semblanza con el el texto del p. Coloma que he transcrito, quiero decir.

Conste que es sólo eso, sin más. Yo sólo pongo imaginación y comentario a los hechos, que los dan ya hechos, escritos y fotografiados.

Porque tiene gracia chocante que la cosa empiece así, con carta declamatoria estilo 'qué buenas y únicas y auténticas somos' y con fotito de aquí estamos, así vamos, estas somos, allá vamos.

Curiosa y llamativa manera de empezar.

Nada más, sólo eso.


+T.