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domingo, 4 de marzo de 2018

Catholic Fashion


Lo que fascina a la gente de nuestro tiempo suele ser lo más pútrido de nuestra época. Y pocos mundos más putrefactos y fascinantes para la masa social que el de la moda, sobre todo la de más nivel, la de los salones y pasarelas internacionales. En esos antros deslumbran estafermos como las divas que salen en este vídeo, mascarones de maquillaje, fantasmones terroríficos, la jet del infecto sub-mundo de la moda. Me afecta poco, quasi rien, no sufro al respecto tentaciones. Pero esto otro sí me ha revuelto la atrabilis:




Se llevan al mega-antro de NY city los ornamentos sacros de los Papas para exponerlos en una galería de mundo-demonio-carne. Y un Cardenal de la Santa Romana Iglesia acompaña la aportación vaticana y la presenta ante la corte más sórdida de la jet-fashion, una orgía de monstruos de la degeneración, a cual más estragado por vicios y excesos.

Quizá el repugnante Ravasi incluya esa exposición y su sarao anejo entre sus actividades pastorales para la nueva evangelización. A mí, sin embargo, me parece un sacrilegio y una patética señal del des-catolicismo que nos descompone y nos corrompe.

Además, muy sutilmente, se ataca el sentimiento de los católicos tradicionales, que considerarán una abominación desoladora ver las tiaras, mitras y mantos pontificios en manos de esa panda infernal.

El daño que sufre la Iglesia Católica es grave y profundo, como lo demuestran estas escenas de canallesca frivolidad, contemporáneas del sufrimiento de los cristianos en el mundo, tan ajenos al repulsivo escenario donde se luce Ravasi llevando los ornamentos sagrados para disfrute de los impíos.

Se merece un final como el del bíblico festín de Baltasar.


+T.

viernes, 16 de mayo de 2014

Según el ejemplo de San Wojtyla


Por mucho que digan y sea quien sea el que lo diga, cuando un pagano realiza un acto de una falsa religión pagana en un templo cristiano, se comete una profanación. Si hay cristianos presentes, sean expectantes pasivos o participantes activos, sean consentidores o cooperadores, cometen todos sacrilegio (sean jerarquía, clero o laicos).

Esos orientales malcantando y tocando chinchines en la Catedral de Santiago de Compostela, primero me indignan, después me horrorizan (fotos aquí). En tercer lugar hacen que me cuestione a la Jerarquía que lo permite (y quizá hasta promueve), evidenciando que no creen, porque si creyeran, en vez de prestar espacio al error (y tantas veces al terror) de los paganos, se dedicarían con mejores fuerzas a evangelizar y no a confundir a los fieles, que se quedan influenciados con la mala huella del escándalo.

Además, me asombro de la necedad de nuestros jerarcas y de nuestras autoridades, que le ceden hoy las naves compostelanas a los sintoístas y mañana arman un conflicto con si se les deja o no la catedral de Córdoba a la morisma islámica. ¿Se dan cuenta del dislate? ¿Saben a qué clase de invitaciones, peticiones, demandas y/o exigencia se están prestando?

Hace un rato comentaba que Thomas Merton fue un adelantado de la confusión postconciliar. Nadie imaginaba cuando Merton falleció (de no se sabe bien qué forma) mientras tonteaba con los budistas de Tailandia, que a los pocos años seria el Papa quien tonteara con todas las falsas religiones de los cinco continentes, la mar de animoso, divertido y gustoso, provocando el malestar de los creyentes que distinguen la caridad del evangelizador de la torpeza del pánfilo ubícuo.



Lo de Santiago me ha recordado también el funeral de la modosita Chiara Lubich, cuando entraron en escena promíscua-litúrgica unos orientales pelones con paipays de paja y caña, en primer plano de escena, con todos los obispos y sacerdotes católicos modosamente contemplativos, ninguno indignado con la cuchufleta impía.

El Papa que abrió la caja de Pandora de Asís, recién canonizado entre el fervor de las masas, dejó sembrados ejemplos aberrantes, auténticos bofetones al muy olvidado (o preterido) 'Sancta Sanctis !!!', que hoy se obvia y pisotea católicamente por todo el orbe.

Conque súplicas hagamos al Señor Santiago porque nos perdone, y por nosotros ruegue a Cristo que a sus fieles conceda claridades de fe y doctrina, pues que tan turbios estamos.


+T.

viernes, 14 de febrero de 2014

Una irreverente ocurrencia (dicen que es práctica del 'hagan lío' francisquista)



Voilá un reverendo imbécil practicando cretinamente una irreverente quasi-profanación:

Lio con el Santísimo en la calle


A un entusiasmado (de esos que - como no nos conocemos - se tiene en la lista de facbk por fortuita contingencia, sorry) se le ha ocurrido poner esta aberrante 'exposición/adoración callejera', considerada por el susodicho como un 'valiente' ejemplo de 'armar lío en la calle', según el lema francisquista.

Yo le comenté que a mí me parece la impía ocurrencia de un insensato, un iluso, un entusiasmado, un descolocado que no sabe el cómo y el dónde de las cosas (¡las cosas santas!) y se lanza a improvisar. También le comenté que me molesta alternar con gente que aplaude la confusión, porque ese acto es confuso y confundente. Es lamentable que no se entienda. Una cosa es verdad (según la admiración del que puso el yutube): Se trata de un golpe agudo de francisquismo, un virus, como se sabe, muy contaminante.

¿No cabría otra posible consideración? Por mi parte, puesto a considerar, pienso aun peor: Sólo a un cretino al borde de la blasfemia se le ocurre llevar en una mochila una custodia con su Majestad (un concepto incomprensible, seguramente, para el memo).

El bobo, además, ha cometido la irreverencia impía no en un arranque frenético de iluminado entusiasta, sino con premeditación y ensayo, puesto que toda la escena está grabada y hay gente presente que se suma pseudo-espontáneamente a la sacra-pantomima. Y al final aplauden.

Supongo que, en consecuente lógica, para proclamar con entusiasmo nuevangelizador la sacramentalidad matrimonial cristiana, tendrán pensado organizar próximamente la consumación de un acto conyugal in loco público idóneo (plaza y jardines). Con más éxito de público y crítica, es de esperar. Y con más aplausos.

¡¡Cuánto cretino suelto y cuánto imbécil abonado en la claque de los entusiastas!! (o 'liantes-francisquistas', es decir: Practicantes del 'hagan lío' francisquil).

Dios quiera que la afección no se desmadre y se vuelva plaga...

p.s. Para colmo, el invento no es original. Vean otro acto igual, más elaborado.

+T.

sábado, 21 de enero de 2012

Un Ave a la Fuencisla


Me conmueven especialmente las lágrimas de fe de los humildes, de los sencillos que creen, de los que son heridos en el alma cuando hieren a Dios, o a las cosas de Dios.

No sabía lo del robo de las coronas de la Virgen de la Fuencisla y el Niño (ver aquí y aquí), me acabo de enterar, repasando las noticias del día.

En un vuelo, el corazón se me ha ido a Segovia, la capilla de la Virgen, a desagraviar y reparar, a rezar y a llorar también con los sencillos, con las almas de buena voluntad, con los limpios de corazón que ven a Dios y sufren por Él.

Porque es la Madre de Dios, porque es nuestra Madre.






EX VOTO



Las coronas de la Virgen y el Niño han sido recuperadas

Deo gratias !

+T.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Lo de Gerena


Sin entrar en detalles (el que quiera enfangarse que busque por ahí más detalles de la cosa, de la sinvergüenza y de todo lo demás), a mí, por lo que me toca, me afecta esto:

COMUNICADO DE LA ARCHIDIÓCESIS DE SEVILLA

El comunicado, si se queda en comunicado, resulta insuficiente, hirientemente insuficiente. Tan circunspecto, tan políticamente correcto. ¿Nada más? ¿No se destituye ipso-facto a la junta de la Hermandad? ¿No se manda a llamar al párroco para que explique lo que sepa? ¿No se anuncia un acto de desagravio?

El particular suscita cuestiones graves: Los ofendidos y heridos son los de Gerena, recalca la nota del Arzobispado, "los sentimientos de los fieles" y "la sensibilidad de los devotos". Vale. Pero ¿Y Dios? ¿Y la Virgen? ¿O es que lo sucedido no es, antes que nada, una ofensa a Dios y a la Virgen, una profanación de una iglesia, una blasfemia material? ¿Dónde se deja a Dios, debiéndosele a Él la primera consideración?

Cuando rezamos y decimos '...que vive y reina', ¿lo creemos o solamente lo pronunciamos como una fórmula obligada, sin creer, sentir, vivirlo y demostrarlo?

El atentado sacrílego exige reparación, desagravio. Con baculazo aleccionador y sanción canónica a quien corresponda. ¿O es que la cosa ha sido espontánea, sin que nadie lo supiera ni lo advirtiera? En un pueblo, en la ermita de la Patrona, van y retratan en cueros vivos a una reputada ¿y nadie lo sabe, nadie lo comenta, nadie dice ni mú hasta que sale publicado el reportaje impúdico y blasfemo? ¿Cuándo ocurrió, en qué fecha? ¿No había nadie de la Hermandad presente, ningún miembro de la junta, ni el santero, ni el capiller, ni el prioste? ¿Nadie vió nada, ninguno de la Hermandad lo sabía? ¿El cura no se enteró? ¿Nadie informó a nadie? Recalco y subrayo: En-un-pueblo, en Ge-re-na.

El caso sería de chiste si no fuera porque es para llorar de pena, de vergüenza y de rabia.

Están en París clamando por una obra de teatro blasfema, y en Gerena, Archidiócesis de Sevilla, montan una escena de burdel en una iglesia y ¿ya está? ¿la cosa va a quedarse en un comunicado, una nota de prensa?

Ponemos el grito en el cielo cada vez que un ministerio o una consejería subvenciona una exposición anti-católica, una película anti-cristiana o una sátira impía y en Sevilla descubrimos espantados que una hermandad le presta su ermita a una cuadrilla impúdica para que graben un reportaje indecente para un calendario obsceno para publicidad de un negocio.

A ver, a ver si se demuestra que no sólo decimos sino que creemos - ¡porque lo sabemos! - que Él vive y reina.

Y que tenga misericordia de nosotros, y que perdone nuestros pecados, y que nos limpie de nuestras inmundicias, torpezas y mil ofensas. Estas que han pasado y todas las demás que se callan y se tapan.

Tu autem, Dómine, miserere!

+T.

jueves, 24 de febrero de 2011

Contra-liturgias: Violaciones, permisiones, reacciones y prohibiciones


En estos días de expectación de la instrucción sobre el motu proprio Summorum Pontificum, resulta más clamorosa la impiedad litúrgica manifiesta y hasta gustosamente consentida y atrevidamente promovida por los que están considerados optimiores en nuestra Iglesia Católica (huelga decir que los peores considerados somos los católicos conscientes motupropristas - summorumpontificumsistas (un servidor, el que esto escribe, entre ellos)). Pero voy a lo que decía, a ilustrar con una muestra lo que permite y/o le gusta a la mayoría de nuestra jerarquía:



Es una misa celebrada en la Iglesia de la Stmª Trinidad de Berna, el pasado 19 de Septiembre 2010, Domingo; celebra el párroco Gregor Tolusso (católico) y "concelebra" el pastor protestante Manfred Stuber, de la comunidad luterana de Berna. Aquí pueden leer más detalles.

Adviertan la soltura cargada de suficiencia con la que celebra el sacerdote católico, cómo toma y parte la oblata antes de pronunciar las palabras de la consagración, y cómo eleva luego, con esa premeditada (y seguramente muy ensayada) colocación de manos y Hostia (el anillo que luce es un chocante detalle, no siendo obispo, pero, dadas las demás circunstancias, un pecadillo sin importancia, una vanidad, una fruslería).

En el video parece como si después de la consagración de la Hostia se acercara el pastor protestante a consagrar el cáliz; pero no, no es eso, el vídeo está cortado. El momento en que accede el pastor luterano al altar es cuando toca rezar el Padrenuetro: Dice unas palabras, un comentario ecuménico sobre "la libertad en la diversidad". Y seguidamente rezan todos juntos el Padrenuestro.

Cuando llega la Comunión, el cura celebrante le da la comunión al pastor protestante. Y también le confía una de las píxides para que administre la comunión a los fieles presentes (no es de extrañar que los luteranos presentes, si los hubo, siguieran el ejemplo de su pastor y comulgaran también; no me consta pero lo deduzco).

Al término de la misa, le hicieron una entrevista a los dos, el sacerdote católico y el pastor protestante, que se explicaron con toda su turbadora confusión inter-ecuménica. Aunque el luterano dejó muy claro que donde los católicos veían a Cristo él sólo veía pan (se refería a la Comunión que hacía unos minutos había recibido).

La misa fue retransmitida en directo por la televisión suiza. Suiza es la patria del hace poco nombrado presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, el cardenal Kurt Koch. Ese es su "ambiente", que (probablemente) le influirá en su comprensión del ecumenismo católico. No estoy diciendo - sería temerario por mi parte - que el Cardenal Koch comparta los conceptos pervertidos que animan y la liturgia que violan los curas del estilo del párroco suizo Gregor Tolusso, el del vídeo. Lo que supongo es la influencia (¿mala/buena?) que casos como este, que suceden en su misma patria, ejercerán sobre el Cardenal Koch.

Aunque, a pesar de lo dicho, me atrevo a concluir con cierta desconfianza cuando no me consta que el párroco violador litúrgico haya sido amonestado, sancionado canónicamente y/o removido de su cargo pastoral. Por lo que deduzco que o bien se comparten ideas y formas, o bien se toleran, o bien no se atreven a intervenir. No sé decir cual de estas situaciones de no-respuesta/no-reacción sea más grave

Me hago estas reflexiones en esta misma semana en que un sacerdote francés, el párroco de Thiberville, l'abbé Francis Michel, se despedía de su parroquia y sus feligreses porque su obispo le abrió un expediente canónico, que Roma falló a favor del obispo y contra el cura párroco de Thiberville por haber cometido el horrendo (?) crimen (?) de celebrar la Misa tradicional en su parroquia, gozando del favor de sus feligreses pero en contra de los criterios de su desgraciadamente ya famoso obispo, Mons. Nourrichard, obispo de Evreux.

Y así están las cosas. Y eso es lo que tenemos. A la espera de la instrucción sobre el motu proprio Summorum Pontificum, como dije al empezar.

Un animoso ambiente, cargado de esperanzas, muy optimista, ¿verdad?

p.s. Obvio decir que las violaciones litúrgicas como las de Berna y de toda especie, aun peores, se perpetran cotidie por todo el Orbe, passim, bajo el cayado callado de nuestros impasibles, indiferentes, impertérritos, y/o displicentes prelados.


+T.

martes, 22 de junio de 2010

Tiempo de odiar


La profanación del Gran Poder ha caído en Sevilla como una bomba. La noticia se ha publicado en todos los medios, prensa, radio y televisión. Hablar de conmoción no es exagerado, porque en Sevilla estas cosas afectan hasta ese grado.

En la acelerada descomposición social de una ciudad de estructura moderna, la sensibilidad religiosa se evapora ambientalmente, sin que la ideología laicista tenga que emplear muchos recursos para ello, porque la espiritualidad se aviene mal con los cánones de esta modernidad de diseño deliberadamente desestructurado. En una ciudad del XXI, el desarraigo de las instituciones naturales va acompañado de la erradicación de lo sobrenatural. El sky line de una metrópolis lo marcan los rascacielos, no el Cielo, y las antenas no dejan ver la cruz.

Pero en Sevilla, a pesar del tenaz propósito de la piara del enemigo, la Giralda sigue siendo una referencia válida, y marca el canon de altura con toda su carga simbólica: La fe cristiana triunfante sobre una maciza torre de los moros; fundido con el mismo bronce de las campanas, el Giraldillo es una airosa proclama de la historia, como toda Sevilla, tan profundamente marcada, córpore et ánima, por la fe. Todo lo que afecta a la fe, afecta a Sevilla; la fe tal y como se entiende en Sevilla.

Por eso ha impactado como un proyectil de muerte la profanación del Gran Poder. Las noticias, la prensa, dicen "agresión" porque la prensa y sus gacetilleros han perdido calidad, sensibilidad y profesionalidad. Si tuvieran la altura que debieran, hubieran dicho y escrito "profanación" o "sacrilegio", como corresponde cuando se trata de algo santo objeto de violencia por ser santo. Esta es la clave, y conviene que se distinga.

Una profanación es un ultraje real, material, cometido contra algo sagrado en razón de su esencia sacra. Puede darse la paradoja de que sea producto de una fe alterada, que estalla en violencia impropia contra lo que cree, una expansión anómala de una fe defectuosa o pervertida. Pero lo común es que sea consecuencia de la falta de fe, o de una intencionalidad expresamente anti-religiosa. Y, por supuesto, deliberada.

El Domingo por la noche, al rato de haberse consumado el sacrilegio, ya corría por internet cierta versión "oficial" que daba por loco al culpable. Es la primera reacción del perplejo honrado, incapaz de atribuir el crimen a una persona en sus cabales, y por eso escoge la explicación de lo irracional, como una paradoja remotamente exculpatoria, dolida y escandalizada, pero compasiva: ¡Es un loco, ha sido una locura!

Justamente es lo que nos preguntamos los más conscientes (y quizá más doloridos): ¿Ha sido locura, un simple arrebato demente? No es lo mismo matar a uno en un momento de enajenación, que enajenarse para matar a uno. Una cosa es perder la cabeza y otra dejársela perder queriéndolo. Estar loco es una cosa y actuar como un loco voluntariamente, otra. No es igual, es distinto.

España lleva seis años sufriendo una contínua e implacable presión laicista, muy agresiva, que ha inyectado un odio anti-católico por todos sitios, aplicándose en ciertos sectores que modelan efectivamente la opinión social, especialmente la televisión, la prensa (la prensa gratuíta) y el cine. En los últimos años, no hay serie de TV ni película de cine que no cargue las más negras tintas contra la Iglesia, el clero y/o la religión en general; y el catolicismo en particular. Es una de las más acusadas líneas del gobierno de Zp, uno de sus perfiles más apreciables y distintivos. Y es así por expresa elección del presidente de gobierno y de su equipo (y sospecho que, también, de su partido, en cuyo nombre "gobierna").



Hace un par de años, ocurrió una arremetida estudiadamente elegida: Se escogió, nada más y nada menos, que a la Macarena, acusando a la Hermandad de mantener símbolos franquistas en la Basílica, en la capilla donde está la sepultura del General Gonzalo Queipo de Llano, el que se alzó en Sevilla el 18 de Julio contra la debacle de la ominosa 2ª República, gran benefactor de la Hermandad de la Macarena; dos símbolos bien seleccionados. Se reclamó que se despojara a la imagen de la Virgen del fajín de capitan general que suele llevar puesto en la cintura. Al poco, una mañana, el azulejo del retablillo cerámico de la Virgen venerado en la esquina de la Basílica con la calle San Luís, una obra maestra de la artesanía sevillana, amaneció con una pintada blasfema. Nunca se supo quién, pero Sevilla entera sabía quiénes había excitado el mal ánimo que perpetró, finalmente, el atentado contra la imagen de la Virgen. Uno fué el que desgració el azulejo, pero eran ellos, los de la "izquierda progresista", quienes removían el gallinero y afilaban los espolones de los gallos. Eran ellos.

En Sevilla, de pronto, se despertó cierta sensación de que estábamos como en las provincias vascas, con la mala gente bien sentada en los sillones de las alcaldías, haciendo la vista gorda a la kaleborroka de las bestias que ellos mismos y sus partidos criaban en sus siniestras madrigueras. Pues algo parecido, pero a la sevillana.

En la mala conciencia de marxistas y republicanos atormentan con su eco horrísono los hechos del pasado que fue, ese que Zp se empeña en falsear y tapar a golpe de decreto. En Sevilla y en España todos saben quienes quemaron las iglesias, asaltaron los conventos, profanaron y destruyeron las imágenes y los objetos sagrados, y se ensañaron en una persecución martirial contra el clero y los buenos católicos. Eso ni las películas ni los seriales de la tele lo podrán mudar, por mucha subvención que pague la filmación aberrante de la contra-historia. Cuando estos malos años pasen, cuando esta mala gente caiga, alguien volverá a contar la verdad y cantar las verdades.

Pero mientras estaremos expuestos. Con exposiciones blasfemas, cine propagadístico, malos seriales, periódicos corrompidos, revistas prostituídas, y toda esa falsa "cultura" subvencionada y pagada, muy bien pagada. La última "paga" ha sido la que ha cubierto la producción y rodaje de ese miserable anuncio con la galería de rostros de los cómplices actuales dando voz a fantasmas del pasado (sus fantasmas). La mala intención se intuye, los malos efectos se temen. Porque están alentando el odio con palabras, con imágenes, como se aviva el fuego con un aventador. Luego, si hay incendio, mirarán para otro lado y hasta habrá algunos que lo celebrarán. Como ya pasó, entonces.



La profanación del Domingo en la Basílica del Gran Poder, el sacrilegio cometido contra la Imagen del Señor, es uno de esas consecuencias, si no queridas sí suscitadas. Han preparado la bomba, la han colocado en la esquina, y han repartido mechas encendidas por todos sitios, a todo el mundo. Y cuando explota, dicen que ha sido un loco.

La España en declive de Zp es un campo de minas, plantadas durante seis años de siembra explosivamente ideologizada, por todos sitios. No indiscriminadamente, sino de forma bastante selectiva. Los objetivos no son casuales, la estrategia no es caprichosa. Hay quien sabe, quien escoge, quien dispone. Y quien luego explica según su tesis: Es el fanatismo de la religión, es la intolerancia de los intransigentes, se trata de la España católica e inquisitorial, que tiene que desaparecer.

¿Cuánto y cuántas veces nos acosarán para que desaparezcamos? La Historia moderna de España es un siglo de persecución anticatólica, desde los desmanes liberales y la Desamortización de 1836 a la Guerra Civil del 1936-39, la Iglesia de España sufrió cien años de crímenes, expolios, victimaciones, destrucciones. Ningún patrimonio religioso de una nación occidental ha sufrido tamaña barbarie en el siglo XX. Una agresión que se ensañó con lo santo por ser santo. Por eso, hablar de "sacrilegio nacional" no es una exageración, porque fue eso.

Lo grave, muy grave, es que todo aquello se resucite por la perversa intención descabellada de quien entiende el presente como una revancha odiosa contra el pasado, que pide más de lo mismo, como un demente insatisfecho por el crímen que hizo, con sed de más víctimas, intentado aplacar su abyección recurriendo a los espectros que se fueron, transportándolos al presente como el brujo que invoca los demonios en un aquelarre de tiniebla diabólica.

La España de Zp es un políptico que unas veces enseña una pintura negra, otras un capricho, un día un disparate y al siguiente una tauromaquia, como una versión en power-point de los grabados de Goya, tan terrible en su amarga ironía como veráz en su descarnada visión.

La escena de la profanacion del Gran Poder merecería un grabado de Don Francisco, que no sé qué título le pondría. Por ejemplo: "¿Un loco?"; o quizá "Dicen que estaba loco"; o también "Lo que mueve la locura".



Me dan ganas de meterme con alegorías y explicar en antitético los versos sagrados que hablan, en los Salmos y los Profetas, del "brazo de Dios" y de "su gran poder". Después me viene cierto desengaño de intención y me digo ¿para qué? si los que tenían que oir no escuchan, si no creen, si no les queda fe, si a lo peor nunca la tuvieron.

Pero sí tienen odio. Un odio del que serán más o menos conscientes, pero del que son militantes. Viven odiando la fe, las cosas santas y - ¡miedo da decirlo! - a Dios. Odian lo más alto y los más bajo, la vida en la tierra y a Dios en el cielo. Todo lo odian, todo.

Ignoran, sin embargo, que también eso está escrito, que dice la Biblia, clama el Predicador, que hay un "...tiempo de odiar" Ecl 3,8. Es un misterio, pero una verdad: En los planes de Dios, en esas perspectivas inescrutables de su Providencia, también hay un tiempo, un espacio profetizado para el odio. Y ahora, ellos, el loco sacrílego y quienes le inyectan la locura, están, sin saberlo, cumpliendo la profecía del "tiempo de odiar".


Que Jesús del Gran Poder nos conceda a nosotros, los odiados con Él, por Él y en Él, la fuerza de su brazo, de su divino y omnipotente brazo, el que le han profanado odiando, dicen que un loco.

¡Y bendito sea siempre el Gran Poder de Dios!


+T.

viernes, 12 de febrero de 2010

Un sacrilegio a cámara lenta, con testigos y youtube

No exagero, vean Uds. y horripílense (si tienen sentimientos católicos (o les quedan)):





Hace un par de días supe del episodio: El arzobispo de San José de Costa Rica celebra Misa con/para los candidatos que se presentan a las elecciones presidenciales. Dicen que es "costumbre" celebrar esa Misa (lamentable "costumbre" y mentecato el arzobispo, digo yo).

Uno de los presentes, un tal Otto Guevara que se presentaba a la elección, no podía comulgar por ser divorciado y estar "emparejado" con una. Esa "una" es la que se acerca a comulgar, con todo el desvergonzado desparpajo de una "una", y entabla ese "diálogo" (supongo que "explicativo") con el arzobispo. La "escena" termina con la "una" tomando la Sagrada Forma, y el obispo que "cede", consiente y la deja (¿para no escandalizar"???).

Con ademanes, poses y actitudes quasi de hembra de lupanar, hace con la Forma Consagrada todo eso que ustedes pueden ver en el youtube; la secuencia sacrílega "culmina" cuando la "una" pone media Forma en el bolsillo de la camisa roja de su querido, el político, que "devotamente" parece conmoverse por el gesto.

El sacrilegio (o los sacrilegios (¿cuántos son???)) se ha consumado, casi a cámara lenta.

Telón.

Dicen que "inmediatamente" se "subsanó" el espisodio y el Arzobispo mandó recoger "inmediatamente" la Forma profanada del bolsillo de la camisa de Otto Guevara. Eso no sale en el youtube, conque no consta cómo se desarrollaría ese "epílogo".

¿Y ahora qué?

¿Algún excomulgado?

¿El arzobispo presente, testigo y hasta yo diría que "cómplice", quedará impune, sin mónitum que le amoneste su mentecatez?

La "ella" no merece ni que la escupan; el pelele del politicucho, lo mismo. Y los presentes que no reacccionaron (todos) casi idem de idem.

La "causa", sin embargo, es más remota y tiene otros responsables: ¡Desgraciado el día y la hora en que el Papa de Roma consintió que la Sagrada Comunión se diera de forma irreverente! Desgraciado el Papa que consintió y los obispos (?) que lo pidieron, y los demás obispos y sacerdotes que promovieron, impusieron, fomentaron esa lamentable "práctica", tan "des-significativa". Si algunos "agentes" de dentro, cizaña del enemigo, prentendían con eso "desvalorizar" el Sacramento, lo han conseguido plenamente, con las consecuencias que se pueden ver en este horrendo vídeo, un ejemplo más escandaloso por tratarse de esos "protagonistas", pero una "anécdota", una más entre las cientos de miles de Comuniones irreverentes-sacrílegas que se consuman en tantas y tantas iglesias del Orbe Católico.

Hela aquí, nuestra Iglesia, des-catolizándose paso a paso, hoy más que ayer pero menos que mañana.


+T.