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viernes, 25 de septiembre de 2009

Prima Sedes a nemine iudicatur

Así reza la antigua sentencia, referida a la exención papal respecto a todo tribunal de la tierra: Prima Sedes a nemine iudicatur; nadie puede juzgar a la Sede Primacial de Pedro, al Papa, a la Santa Sede. Es uno de esos principios canónicos formulados en la Edad Media, con todo derecho, con toda consciencia. Era cuando el Papa coronaba emperadores y los deponía. Aunque primeramente se refería a los posibles litigios entre sede y sede, obispos contra obispos y esos habituales conflictos intra-eclesiales.

Pero después se entendió en sentido y extensión universales, tanto para la Iglesia como para los estados: El Papa y su Sede están por encima de cualquier tribunal de este mundo y nadie es competente para juzgarle.

Resulta muy instructivo repasarse la historia con este tema como monográfico. Porque la sentencia se proclamó y ha sobrevivido en medio de sus contradictores y opositores, tanto eclesiásticos como seculares. Para los patriarcados cismáticos, la Sede Romana y el Papa son sus iguales, a lo sumo con consideración de "primus inter pares". Y nada más. Para los poderes seculares de los estados, imperios, reinos y señoríos, la Santa Sede y el Sucesor de Pedro han sido meros estados y cabezas coronadas con ciertas atribuciones sacras añadidas, nada más (o poco más).

La historia de la Edad Media comienza su etapa final con las tropelías de Philippe le Bel contra el anciano Bonifacio VIII. El bofetón de Sciarra Colonna al Pontífice en Anagni es como el disparo de salida de todo lo que vino después. Y lo que no vino, porque el encanallado monarca francés estaba dispuesto a repetir una tenebrosa escena estilo "concilio cadavérico". Felipe el Guapo pagó muy cara su blasfema afrenta, arrastrando detrás de sí en una malhadada secuencia a todos sus hijos y su reino: Cien años de guerra y una descomposición Francia incluso con cambio de dinastía-casa reinante. Hay pecados que se pagan muy caros, y es justo.

A pesar de la caída de Felipe IV y sus sucesores, la Iglesia fue tan tremendamente afectada que el ciclo Avignon-Cisma de Occidente representa uno de los momentos más críticos de la Historia de la Iglesia. Todo se recuperaría y resanaría, pero a costa de mucho tiempo, muchos episodios intermedios, muchos empeños de los mejores (y trabas de los peores).

Cuando el nombre del Papa Benedicto XVI sale a relucir como posible "imputado" en una cámara legislativa democrática, parece como si se levantaran de la tumba medieval los espectros cesaropapistas de los Honhestauffen o de los Anjou. O algo por el estilo. Evidentemente hay una diferencia patético-cómica si se compara la calamitosa tropa de los comunistas catalanes y sus afines post-marxistas con las rutilantes cortes del Medievo; no se pueden comparar nabos con terciopelos ni rojeríos trasnochados con griñones de damas y lambrequines de caballeros. Pero los hechos son los hechos y los perros de hoy ladran y muerden como las víboras de ayer. Y al Papa lo han "expuesto" en el Congreso de Diputados (y diputadas), peregrino y paradójico sanedrín donde los haya.

Aunque no le han juzgado, sí le han hecho un juicio. Que no hayan reprobado en su "sesión" al Papa Benedicto ya es dictar (por no dictar) cierta sentencia. No sé si ha sido por displicencia (una abstención como la de los sociatas laicistas de Zp tiene mucho de desprecio) o por esa compuesta corrección política que es capaz de disfrazar a una hiena con plumón de cisne.

No entiendo por qué los "conscientes" - si es que quedan - no han optado en esta ocasión por algo "significativo" como un desplante o una declaración de incompetencia. O algo así. Hubiera sido un "signo" que el peperío que vampiriza el voto de los católicos españoles se hubiera levantado de sus escaños y hubiera abandonado el hemiciclo. O algo así. Pero no, al final también han ejercido en ese "tribunal", aunque no hayan votado por la "reprobación" que pedía los comunistas catalanes (y sus piaras afines).
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Bueno, ahora que recuerdo me asalta la duda sobre dos chicas pperras, esas dos di-putadas, la Villaloba y la Pastora, que votaron en su día (y fueron la causa, creo) de que la aberrante propuesta de los comunistas catalanes (y su recua afín) pasara de la mesa del Congreso al hemiciclo. ¿Qué habrán votado esas dos pprras di-putadas?

Bien. Corramos el estúpido y tupido velo que el caso se merece. Y recuérdese que estas "cosas" (me gusta recordarlo) se pagan en vida o en muerte, muy caras, aquí o en el más allá. Que no se olvide (y aunque no lo crean los afectados).

Termino como empecé y con el título del articulillo: Prima Sedes a nemine iudicatur (y ¡ay del que se atreva!).

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viernes, 13 de febrero de 2009

Ministros, justicieros y monterías

Otra vez en el proscenio. Uno de los personajillos más ridículos de nuestra insufrible escena política, fantoche histriónico de considerandos, autos, imputaciones y resuelvos. Su psiquiatra sabrá qué desarreglos psíquicos le afectan y perturban. Yo intuyo un profundo complejo de inferioridad de no se decir qué etiología, que desemboca en un "aquí estoy yo" voluntarioso, superiorista y disimulante. Más o menos, porque no soy psiquiatra y entiendo de otras cosas etc. Pero tengo impresiones y me hago conceptos, composiciones de persona y lugar. Y este judicato es un peligro.

Un peligro muy bien manejado ad usum de la piara, tan afirmada en clientelismos de los tres poderes subsumidos en uno, sin distinción de funciones y una sóla y omnímoda esencia político-partidista. Es el de la cachiporra, el tente-tieso del estacazo y la trifulca, el que sale al tabladillo sin aviso, cuando el titiritero quiere darle fuerza a la farsa de los muñecos. ¡¡¡Pim, pam, pum!!!

En otros sitios de más prestigio no lo hubieran aceptado. Aquí sí cabe porque las tragaderas son tan anchas como angostas las mentes, en proporción a la inversa. Somos así y así nos estan conformando, todos conformes.

¿Y los afectados? Los afectados no sirven ni para pienso de cabaña porcina de granja. Ni para limpiar la casa (ni para convivir cínicamente con su basurilla, si no). No son competentes ni para echar testosterona al asunto, ahora menos que nunca que se imponen hembras y mandan. Una vergonzosa calamidad.
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Lo más cómicamente tipical spanish es que todo se trame y destape en y a propósito de una montería. Ellos que todavían sacan nodos con el Generalísimo queriendo tacharle de no se sabe qué porque gustaba cazar y le organizaban cacerías. Y ellos están lampando por hacer lo mismo, vestirse de verde inglés, tweed escocés y loden austríaco. Y con foto, of course. Caza mayor, of course. Con cuernos, faltaría más, que no hay montería sin cuernos y ladies ad casum.



Le tengo - no se si lo he confesado - especial adicción al magistral documento intitulado "La escopeta nacional", un peliculón del enorme Berlanga, esperpento en tono mayor real como la España misma, inmortal y perdurable. Véase y coméntese. Transportense situaciones, múdense las dramatis personae y tradúzcanse diálogos, acomodados a la España de la piara. Es muy divertido el ejercicio, ameno e instructivo.

Entonces aquellos que hubo, hoy estos que hay. Pero los mismos, hijos de mater Hispania al son del Gato Montés (o España cañí).

Y un carajillo para el frio.

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jueves, 29 de enero de 2009

Enredando la madeja


Oh! Esto es un disparate. Y más viniendo de la torpe y rastrera piara que está detrás:


Ja! Con la canalla suelta por casa y tienen la desfachatez de armar un tribunal para juzgar lo que no les toca y a quien no debieran. Carrillo en su casa con sueldo a costa del erario público, y la minis-bélica arengando a nuestros bravos soldados ocupantes de Afganistán. Tiene bemoles.

¿Por qué no le echan lógica (y cojones) al asunto y le montan tribunal al recien ex-presi Bush jr.? ¿A que no? Pues eso: La piara y sus adláteres (esbirros?) cada dia más piara que ayer pero menos que mañana.

Una cosa es Gaza y las tropelías del estado de Israel, y otra jugar a ser clon de Garzón (se habrán infectado del virus, probablemente).

Para más divertimento, sin salir de la temática, ayer decían que no y hoy parece que dicen que no tanto y más bien sí: El Gran Rabinato de Israel da por buenas las palabras del Papa sobre la Shoah. Menos mal. Se impone la cordura. A ver si seguimos así.

Y es que el Papa ha dicho algo a propósito de la Shoáh. Bueno, se ha visto obligado a decir, diría yo. ¿O es que el Rabinato (o los que sean que fueren o fuesen) albergaban dudas sobre la opinión del Papa sobre el hecho? Espero que no. Deseo que no. Me gustaría que demostraran que no. Lo que pasa es que el Papa no puede quejarse de la forma y manera que los demás. No es su estilo. Pero tampoco puede verse sometido a dimes y diretes, expuesto al indecente foro de la polémica que otros suscitan. Referir al Papa (que es cabeza visible de la Iglesia) lo que diga el fulanito exaltado de turno es una mala forma de entender que es el Papa y qué la Iglesia. Opino.

Y para rematar il magazzino d'attualitá, una minis (otra más, como si no hubiera bastante) animando en lo que le toca (su ministerio): Invitamos a los católicos de todo el mundo a venir con el Papa a Israel. Y es que se habrán dado cuenta de lo dificil que se están poniendo las cosas para que ese proyectado y deseado viaje de peregrinación tenga lugar.

¿Y qué más?

Por lo pronto, rien ne vas plus. A ver mañana, Deo volente, las novedades de casa y el extranjero.

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miércoles, 14 de enero de 2009

Derecho o Conciencia

Lego como soy en cuestiones de derecho y leyes, ignoro cómo estan las cosas en profundidad y sólo tengo impresiones. Ayer me llevé una buena, viendo unos pocos minutos de un programa de Tele5, una especie de documental-informe sobre la justicia en España.
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Lo presentaba la inmoral esa que apareció en los 80 provocando-provocativa como técnica y sigue con lo mismo, degenerada insolente entre las que hociquean en los estercoleros de tele y prensa. La vieja (literalmente, con tantas arrugas como la Vega) presentadora derivaba todo el reportaje sobre la "violencia machista" y demás subgéneros dependientes. Incluyendo salidas y entradas de temáticas gay-lesbi y otras des-moralidades. Lo común, lo corriente, lo de todos los dias en la España del talante y el zperismo que infecta el ambiente. Hasta que salió el caso Calamita.

Apareció el juez y la furia de la indecente se desesmelenó cual bruja de aquelarre. No sé si es que se identificaba con las "afectadas" por la sentencia de Calamita, por concomitancia o por simpatía de status y/o sensibilidad correspondiente. No sé. Pero el tratamiento del caso Calamita fue grotesco-ofensivo hasta donde yo no hubiera podido imaginar (aunque con la vieja y arrugada presentadora esa por medio eran de temer las desvergüenzas acostumbradas de la sujeta, pero así y todo).

De Ferrín Calamita tengo hecho cierto concepto, que me reservo porque apenas se más según lo que extracto de lo leído. Me inclino a su favor porque sólo alguien de una notable integridad de conciencia y moral puede arriesgarse en su labor hasta el grado en que lo ha hecho este señor juez, no ignorando las consecuencias que se podía acarrear.

¿Consecuencias según derecho, según la ley y toda la ley? Esto es lo que no sé responder. Por cierto que me hiperdespimporreo las mitocondrias de la pineal cartesiana cuando recuerdo las catoliquísimas declaraciones de aquel señor que fue nombrado presidente del Consejo del Poder Judicial, tan devoto, tan pio, tan moral-moral-moral: Ubi est? Quiero decir que si su católica señoría no ha asomado sus católicas puñetas (las de su toga) en el caso del juez Calamita. Sin duda que el caso merece echarle puñetas, buenas puñetas católicas.

Más arriba he escrito tres palabras-conceptos ("integridad" "conciencia" y "moral") que no concibo ausentes en un juez. Precisamente por el cometido que le cabe. Un juez que invoca su conciencia, integridad y moralidad es un respetabilísimo señor juez, que merece honores. Resulta ofensivo presenciar cómo se le desautoriza e inhabilita desde la confrontación "institucionalizada" a esos conceptos inseparables de la probidad de un hombre dedicado por oficio a administrar justicia.

La conciencia como ley primera debería ser la primera ley en ser invocada y respetada. Resulta evidente que se ha ido por el hombre, y que el caso Calamita es otro caso "ejemplar" armado por la piara como espantapájaros de posibles y eventuales jueces "con conciencia". Una víctima que se inmolará en el ara de la parcialidad ideologizada, a mayor deshonra y demérito de la justicia, el derecho y la ley.

Si se considera el delicadísimo tema que ha sido la "materia" del caso que se ha vuelto contra Calamita, que me diga el más perverso si en ese caso y similares no es de rigor juzgar según conciencia. ¿Cabía el recurso de "inhibirse"? Ya digo que no entiendo, pero supongo que no puesto que la ley obliga al juez. ¿Contra conciencia? Cualquiera desesperaría de un tribunal que tuviera ese presupuesto, sabiendo que los jueces aplicarían leyes que repugnan a su conciencia.
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Hoy ha aparecido en los medios una carta abierta del juez Don Fernando Ferrín Calamita, muy bien explicada. Algunos titulares destacan esta frase: "...se me condena por católico". Estoy con el juez: Se le condena por católico. Una condena que resulta más estridente en estos mismos días en que se exime de responsabilidades políticas-criminales a los que se sientan a negociar con los terroristas asesinos vascos. Esta es la justicia de los tiempos del talante tolerante de la piara.


Viendo el manipulado y tergiversado reportaje, me acordé de la película "Vencedores o Vencidos" , la peli de Stanley Kramer que escenifica una semblanza del Juicio de Nuremberg. Todo el peso del argumento gravita sobre la conciencia (obligada por la ley vigente pero siempre conciencia libre y responsable para juzgar). Merecería verse y comentarse con el caso Calamita de fondo.
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Por cierto que, con el caso Calamita también de fondo, las "acciones" que preparan jueces y funcionarios de justicia me parece torres de arena y molinos de viento.

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lunes, 8 de octubre de 2007

Figura/contrafigura

Estos parecen dignos y de verdad:



Y este, un caricato:
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. ...y una de las vergüenzas aliadas a la desvergüenza gobernante.
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¡Cuánta desvergüenza!
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¡Qué vergüenza¡
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