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domingo, 3 de febrero de 2019
Jerarquía francisquista: Un ejemplar
Un obispo argentino, nombrado por PP Franciscus, argentinus etiam, que conoce bien su tierra y a su gente, y, entre su clero, a aquellos que le inspiran confianza, los pastores que considera idóneos para la Iglesia.
Pero mejor que verbalmente, expresemosnos con la fuerza de las imágenes. Entren y vean:
Indecente celebración episcopal durante la JMJ de Panamá
El escandaloso reportaje es una muestra. Que hay más, todos lo sabemos. Y más lo lamentamos, heridos y enfermos, debilitados y afligidos por la irreverencia convertida ya en costumbre, en América, y en Europa, y en Asia, África y Oceanía; passim, en el mundo entero. Pues todo el orbe católico gime y se descompone en la crisis de fe más extensa y profunda que jamás se ha conocido. Las fotos del obispo impío, celebrando en la intimidad con su comunidad en la playa, es sólo un síntoma. El catálogo de males de la actualidad eclesial, también. No son causas del mal, sino síntomas, efectos, consecuencias.
Son cosas que pasan y están pasando porque no hay fe. Porque hemos perdido y estamos perdiendo la fe. Desde hace cincuenta años, esa es la trayectoria de la Iglesia.
+T.
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viernes, 29 de diciembre de 2017
De Becket
Al Santo Mártir cantauriense le mantengo una devoción que crece cuando comparo según aquello que predicaba en Sevilla nuestro venerable (y muy olvidado) Fernando de Contreras, que clamaba desde el púlpito catedralicio un día de San Ildefonso ante Don Alonso Manrique, Arzobispo sevillano: '-Él Alfonso y vos Alfonso: ¡Cuánto va de Alfonso a Alfonso!'. Pues, reconociendo primero la distancia del Venerable Contreras mecum ipso, así distancio yo a Tomás Becket, Arzobispo, medido con los jerarcas hodiernos. Y me explico con una breve glosa/notación del mismo Thomas Becket:
De las cartas de santo Tomás Becket, obispo y mártir (Carta 74: PL 190, 533-536)
Si nos preocupamos por ser lo que decimos ser y queremos conocer la significación de nuestro nombre -nos designan obispos y pontífices-, es necesario que consideremos e imitemos con gran solicitud las huellas de aquel que, constituido por Dios Sumo Sacerdote eterno, se ofreció por nosotros al Padre en el ara de la cruz. Él es el que, desde lo más alto de los cielos, observa atentamente todas las acciones y sus correspondientes intenciones para dar a cada uno según sus obras.
Nosotros hacemos su vez en la tierra, hemos conseguido la gloria del nombre y el honor de la dignidad, y poseemos temporalmente el fruto de los trabajos espirituales sucedemos a los apóstoles y a los varones apostólicos en la más alta responsabilidad de las Iglesias, para que, por medio de nuestro ministerio, sea destruido el imperio del pecado la muerte, y el edificio de Cristo, ensamblado por la fe y el progreso de las virtudes, se levante hasta formar un templo consagrado al Señor.
Ciertamente que es grande el número de los obispos. En la consagración prometimos ser solícitos en el deber de enseñar, de gobernar y de ser más diligentes en el cumplimiento de nuestra obligación, y así lo profesamos cada día con nuestra boca; pero, ¡ojalá que la fe prometida se desarrolle por el testimonio de las obras! La mies es abundante y, para recogerla y almacenarla en el granero del Señor, no sería suficiente ni uno ni pocos obispos.
- Primero, subrayo la consciencia de la dignidad sacerdotal de Santo Tomás Becket y la penosa inconsciencia sacerdotal de nuestros jerarcas, que no sólo no actúan según lo que son, sino que ni siquiera se creen ellos mismos lo que son. Por eso el abuso que hacen de su ministerio santo y el descrédito continuo que le infligen, ad intra y ad extra, hasta con indecente impudicia en algunos casos.
¿Quién se atreve a dudar de que la Iglesia de Roma es la cabeza de todas las Iglesias y la fuente de la doctrina católica? ¿Quién ignora que las llaves del reino de los cielos fueron entregadas a Pedro? ¿Acaso no se edifica toda la Iglesia sobre la fe y la doctrina de Pedro, hasta que lleguemos todos al hombre perfecto en la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios?
- El dolor es que somos cada vez más quienes nos atrevemos y dudamos que la misma Roma tenga fe en sí misma, que Pedro se crea Pedro, que se guarde la fe en la potestad de las Llaves, que la doctrina que hoy se emite sea edificante/edificable. ¡Nada menos !!
Sea quien fuere el que planta y el que riega, Dios no da crecimiento sino a aquel que planta y riega sobre la fe de Pedro y sigue su doctrina.
Pedro es quien ha de pronunciarse sobre las causas más graves, que deben ser examinadas por el pontífice romano, y por los magistrados de la santa madre Iglesia que él designa, ya que, en cuanto participan de su solicitud, ejercen la potestad que se les confía.
- Para llorar! Y llórese por el dolor de la firmeza doctrinal perdida, olvidada o herida, que ni se enseña, ni se practica, ni se implementa al día renovando la práctica insistiendo en su verdad esencialmente católica.
Recordad, finalmente, cómo se salvaron nuestros padres, cómo y en medio de cuántas tribulaciones fue creciendo la Iglesia; de qué tempestades salió incólume la nave de Pedro, que tiene a Cristo como timonel; cómo nuestros antepasados recibieron su galardón y cómo su fe se manifestó más brillante en medio de la tribulación. Éste fue el destino de todos los santos, para que se cumpla aquello de que nadie recibe el premio si no compite conforme al reglamento
- Un recuerdo forzosamente necesario si no queremos perecer desalentados cayendo en la trampa del desánimo, del horizonte corto o de la impaciencia necia. El destino de todos los Santos que han sido y serán se teje en la tribulación con trama dolorosa y fe brillante, en ese telar con forma de Cruz donde se prueban los del temple de aquel Becket, cuyo perfil hoy es - ¡ay! - tan raro y escaso.
Orémus.
Deus, pro cuius Ecclésia gloriósus Póntifex Thomas gládiis impiórum occúbuit: præsta, quǽsumus; ut omnes, qui eius implórant auxílium, petitiónis suæ salutárem consequántur efféctum.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
R. Amen.
+T.
viernes, 29 de abril de 2016
Una Jerarquía ridícula
La gravedad del sacerdote era unos de esos aditamentos del perfil sacerdotal quasi unidos al carácter del Sacramento del Orden. Se trataba de una virtud de segundo rango, pero inseparable de las otras virtudes netamente sacerdotales. Se insistía sobre ella en los seminarios, pues la ligereza de la juventud parecía ser la antítesis de la gravedad de un viejo sacerdote con la sabiduría de la cura de almas.
Pero a mi entender, la gravedad del sacerdote (que no es tristeza ni antipatía) se entiende desde virtudes y dones mayores, y en particular el (tan olvidado) don de Temor de Dios.
Cuando se ven escenas como la de ese obispo montado en bicicleta circulando por el presbiterio de la catedral, nos damos cuenta de la insustancialidad de nuestra Jerarquía, tan irreverente consigo misma, imagen de la degradación de un clero católico inconsciente de su ministerio y cuánto comporta (ad intra y ad extra):
El Arzobispo de Palermo en bicicleta
Un venerable padre dominico nos decía, illo témpore, que las mitras eran los apagavelas de la inteligencia. Ignoro si Monseñor Corrado Lorefice era cretino de antes o si se volvió después de la imposición mitral, pero la impresión que da pedaleando entre el coro y el altar, es tan patética como ridícula y risible.
La excusa era que los deportistas de Palermo fueron a la Catedral a ganar el Jubileo.
Probablemente, cuando i pagliacci panormitanos vayan a lo mismo, Monsignore Lorefice se pondrá nariz de caricato (como la de PP Franciscus, aquel Miércoles, en la Audiencia Papal).
+T.
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miércoles, 27 de abril de 2016
No es buena nueva...
Dieron ayer la noticia con notabilidad, quasi solemne, como si de algo alegre, bueno o fausto se tratara:
Mons. Asenjo firma la primera sentencia de nulidad matrimonial en España según el proceso abreviado establecido por el Papa
A mí no me gustó, ni la noticia ni su publicidad con recuadro y balcón. Al fin es una sentencia de una derrota, de un vacío, una nada tan vana como el estrambote del soneto cervantino al túmulo filipino. Todo muy hispalense, con la vaciedad sin lógica del Eclesiastés.
Es triste, en estos tiempos, ser testigo de derrotas que se cantan como si fueran victorias, siendo penumbrosos vencimientos de amores que no pueden, o no saben, o no han querido amar más allá del no querer; todo al fin con el colofón de una sentencia que declara un no-ser, un no haber sido.
O peor: Algo santo malogrado, con una resignación final - lacre y sello - que declara que, ab initio, fue una santidad imposible.
Y esa ha sido la noticia, anunciada como si fuera buena.
+T.
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sábado, 24 de octubre de 2015
Los derechos de la carne. Finaliza el Sínodo
Con el Sínodo de la Familia como trasfondo, hemos visto despabilarse una consciencia de fe que ha brillado en las intervenciones de algunos de los obispos sinodales, iluminando el oscuro ambiente que otros habían ido extendiendo por el aula. De esa inteligencia rectamente alumbrada y motivada por la Escritura-Tradición-Doctrina hemos participado todos los que hemos seguido con atención y oración las sesiones de la preocupante asamblea sinodal. En este sentido, esta mañana, en la Misa, las palabras de la Epístola de San Palabro a los Romanos resonaban con especial virtud, tonantes como un relámpago:
Porque los que se dejan dirigir por la carne tienden a lo carnal; en cambio, los que se dejan dirigir por el Espíritu tienden a lo espiritual. Nuestra carne tiende a la muerte; el Espíritu, a la vida y a la paz. Porque la tendencia de la carne es rebelarse contra Dios; no sólo no se somete a la ley de Dios, ni siquiera lo puede. Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Rm 8, 5-9
La claridad del texto inspirado deja en evidencia a quienes con sus propuestas llevaron al Sínodo la voz de la carne y exigían sus derechos, los derechos de la carne. ¿O no son hechos de la carne las situaciones de pecado, el divorcio y el adulterio, la práctica de la homosexualidad y las relaciones contra natura, las uniones aberrantes legitimadas por las políticas contra-cristianas, la inmoralidad del materialismo neo-pagano que envilece a todo el Occidente moderno?
La innovación se presentaba en el Sínodo con el empuje de la novedad y el cambio como única razón, más la fuerza de una masa social de conciencia turbia incapaz de distinguir ya el pecado de la virtud. Hasta se han atrevido a predicar la necesidad del cambio como si la verdad y el bien moral estuvieran sujetos a la inestabilidad variable de las ideologías, la moda de una época o la razón extraviada de las mayorías.
Decepcionantemente, el Sínodo, aun salvando la doctrina, ha dejado demasiados cabos sueltos. Compromisos y equilibrios de tendencias han impedido que prevalezca una doctrina nítida y fuerte que posibilite después una vigorosa pastoral universal capaz de resanar y plantar semillas de buena y verdadera re-evangelización familiar.
Al fin, hemos vuelto a oir con desencanto la bronca reprimenda preñada de descalificaciones de quien debiera ser el primer garante del bien y el porvenir de la Familia Cristiana:
"Ei Sínodo significa que el Evangelio sigue siendo para la Iglesia una fuente viva de eterna novedad, contra quien quiere «adoctrinarlo» en piedras muertas para lanzarlas contra los demás. Significa haber puesto al descubierto a los corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso dentro de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas. Significa haber afirmado que la Iglesia es Iglesia de los pobres de espíritu y de los pecadores en busca de perdón, y no sólo de los justos y de los santos, o mejor dicho, de los justos y de los santos cuando se sienten pobres y pecadores. Significa haber intentado abrir los horizontes para superar toda hermenéutica conspiradora o un cierre de perspectivas para defender y difundir la libertad de los hijos de Dios, para transmitir la belleza de la novedad cristiana, a veces cubierta por la herrumbre de un lenguaje arcaico o simplemente incomprensible. (...)(Discurso de clausura de PP Franciscus; leer texto completo aquí)
Y –más allá de las cuestiones dogmáticas claramente definidas por el Magisterio de la Iglesia– hemos visto también que lo que parece normal para un obispo de un continente, puede resultar extraño, casi como un escándalo, para el obispo de otro continente; lo que se considera violación de un derecho en una sociedad, puede ser un precepto obvio e intangible en otra; lo que para algunos es libertad de conciencia, para otros puede parecer simplemente confusión. En realidad, las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado. ***
(...) La experiencia del Sínodo también nos ha hecho comprender mejor que los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra sino el espíritu; no las ideas, sino el hombre; no las fórmulas sino la gratuidad del amor de Dios y de su perdón. (...) Significa superar las tentaciones constantes del hermano mayor (cf. Lc 15,25-32) y de los obreros celosos (cf. Mt 20,1-16). Más aún, significa valorar más las leyes y los mandamientos, creados para el hombre y no al contrario (cf. Mc 2,27).
También dice poco después que "...El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas...", con ese rancio tono que olvida desde cuando no se condena y anatematiza (¡ay!) a nadie ni nada, como si la memoria se le hubiera quedado bloqueada en un pasado remoto que se vuelve a imaginar en extemporánea desconexión con el presente.
Habiendo dicho poco antes que los participantes en el Sínodo se han expresado con "métodos no del todo benévolos", no nos podemos creer la benevolencia con misericordina que se predica en este texto.
Cuando termina diciendo que "...concluir el Sínodo significa volver verdaderamente a caminar juntos", nos quedamos suspensos en la perplejidad de una intención que difícilmente compagina con lo dicho antes.
De todas formas, Deo gratias por el Sínodo que termina..
Et oremus pro fructibus...et futuras sinodales consecuentias.
*** (Llamo la atención sobre este párrafo con ese discurso inculturizador, que rezuma relativismo del más neto sabor modernistizante. Nótese.)
+T.
domingo, 4 de octubre de 2015
Bajo pésimos augurios
Cuánto de las supersticiones de la antigua Roma han perdurado entre nosotros, Dios lo sabe. Pero si de interpretar hechos actuales como augurios sobre el futuro inmediato se tratara, los presagios en torno al Sínodo de la Familia serían declarados funestos. Tomo estos tres:
- El vaticano se desentiende expeditivamente del encuentro de PP Franciscus con la valiente y comprometida funcionaria de EEUU que fue detenida y encarcelada por negarse a tramitar una 'boda' gay: No fue una muestra de apoyo del PP Franciscus a Kim Davis
- Se publica que PP Franciscus recibió (muy afectuosamente) durante su estancia en los EEUU a un antiguo alumno y a su pareja gay.
- Un monseñor de la Curia Vaticana, secretario de la Comisión Teológica internacional, se reconoce gay militante y con pareja.
Esta última nueva incluso tiene ya estrambote cualificado: Un obispo mexicano apoya al gay-monseñor y sus declaraciones.
Si estas tres 'señales', todas tres de la más reciente actualidad, las ponemos en relación con el Sínodo de la Familia que se reúne en Roma, las sesiones y debates sinodales no podrían estar bajo augurios más negros...O no, porque, dependiendo de quién mire o interprete, la cosa será según las proclividades del augur de turno. Así, imaginamos que habrá algunos que lo estarán celebrando, mientras otros ya lo estén lamentando.
Hace unos días, publicaban un artículo del vanguardista pseudo-teólogo des-católico jesuita chileno J. Costadoat, que hablaba de dos cismas, uno blanco y otro rojo. A pesar de que supura heterodoxia por todos sus poros, el artículo describe un panorama eclesial bastante real en cuanto al dilema que se plantea en torno, dentro y fuera, del Sínodo. En un perverso desenfoque, el jesuita Costadoat llega a decir que la doctrina moral familiar que ha mantenido y predicado la Iglesia hasta ahora es 'aberrante' para la juventud y la sociedad en general, que han asumido otros conceptos y perspectivas que exigen a la Iglesia una reconstitución de la doctrina moral tradicional, so pena y riesgo de perder para la evangelización, definitivamente, al mundo contemporáneo, cerrado a la vieja predicación de la Iglesia. Con la precaución que cabe, lean el articulete, que es interesante: Cisma blanco, cisma rojo
Desde esas consideraciones, al final, el cisma tan temido, se reconoce como un cisma efectivo, una situación que fuerza a la Iglesia.
Obviamente, el quid de la cuestión, sobre lo que diferimos con el articulete del jesuita, es la resolución que esperamos (o tememos) del Sínodo: ¿Al final, la doctrina se mantendrá católica o contemporizará con la masa social?
O algo que aun se teme más: ¿Será PP Franciscus quien resuelva...motu proprio?
Oremus!
+T.
- El vaticano se desentiende expeditivamente del encuentro de PP Franciscus con la valiente y comprometida funcionaria de EEUU que fue detenida y encarcelada por negarse a tramitar una 'boda' gay: No fue una muestra de apoyo del PP Franciscus a Kim Davis
- Se publica que PP Franciscus recibió (muy afectuosamente) durante su estancia en los EEUU a un antiguo alumno y a su pareja gay.
- Un monseñor de la Curia Vaticana, secretario de la Comisión Teológica internacional, se reconoce gay militante y con pareja.
Esta última nueva incluso tiene ya estrambote cualificado: Un obispo mexicano apoya al gay-monseñor y sus declaraciones.
Si estas tres 'señales', todas tres de la más reciente actualidad, las ponemos en relación con el Sínodo de la Familia que se reúne en Roma, las sesiones y debates sinodales no podrían estar bajo augurios más negros...O no, porque, dependiendo de quién mire o interprete, la cosa será según las proclividades del augur de turno. Así, imaginamos que habrá algunos que lo estarán celebrando, mientras otros ya lo estén lamentando.
Hace unos días, publicaban un artículo del vanguardista pseudo-teólogo des-católico jesuita chileno J. Costadoat, que hablaba de dos cismas, uno blanco y otro rojo. A pesar de que supura heterodoxia por todos sus poros, el artículo describe un panorama eclesial bastante real en cuanto al dilema que se plantea en torno, dentro y fuera, del Sínodo. En un perverso desenfoque, el jesuita Costadoat llega a decir que la doctrina moral familiar que ha mantenido y predicado la Iglesia hasta ahora es 'aberrante' para la juventud y la sociedad en general, que han asumido otros conceptos y perspectivas que exigen a la Iglesia una reconstitución de la doctrina moral tradicional, so pena y riesgo de perder para la evangelización, definitivamente, al mundo contemporáneo, cerrado a la vieja predicación de la Iglesia. Con la precaución que cabe, lean el articulete, que es interesante: Cisma blanco, cisma rojo
Desde esas consideraciones, al final, el cisma tan temido, se reconoce como un cisma efectivo, una situación que fuerza a la Iglesia.
Obviamente, el quid de la cuestión, sobre lo que diferimos con el articulete del jesuita, es la resolución que esperamos (o tememos) del Sínodo: ¿Al final, la doctrina se mantendrá católica o contemporizará con la masa social?
O algo que aun se teme más: ¿Será PP Franciscus quien resuelva...motu proprio?
Oremus!
+T.
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martes, 19 de mayo de 2015
Magisterio de lio, lioso, liador, liando, liante
![]() |
| CEI - Conferencia Episcopal Italiana |
La CEI no es una conferencia episcopal cualquiera. Yo diría que es una de las más importantes del mundo católico, por contexto y por referencias. Italia es la nación donde está Roma-Vaticano, Italia es la patria de los Papas. Sea para bien o para mal, Italia no es una anécdota en la historia, siendo el pasado y la actualidad de la Iglesia. Con Francisco, la relación Papa-CEI no pasa por sus mejores momentos. Se mantienen formas pero se nota, cada vez más, el desencuentro, la distancia.
En su alocución a la CEI, entre otras cosas, los medios han destacado esta frase:
"...In realtà, i laici che hanno una formazione cristiana autentica, non dovrebbero aver bisogno del Vescovo-pilota, o del monsignore-pilota o di un input clericale per assumersi le proprie responsabilità a tutti i livelli, da quello politico a quello sociale, da quello economico a quello legislativo (...)"
'En realidad, los laicos que tienen una formación cristiana auténtica no deberían tener necesidad del obispo-piloto o del monseñor-piloto o de un estímulo clerical para asumir la propia responsabilidad a todos los niveles, desde el político al social, del económico al legislativo'
Seguidamente dijo que sí tendrán necesidad del obispo-pastor; supongo que lo diría para quitar metralla a lo dicho. Pero lo dicho, dicho estaba. Y lo que les dijo a los obispos italianos es que son, mayormente, obispos-pilotos, monseñores-pilotos. Prelados manipula-láicos, cioé.
Como Uds. ven, muy fino el PP Franciscus, según costumbre.
Y muy temerario y sumario. Porque las cosas no son así. Empezando por la misma constitución sagrada del episcopado cristiano y su triple munus (docendi, santificandi, regendi), que sale muy herido si se examina a la luz (poca luz) de esa crítica (porque es crítica muy crítica) de PP Franciscus. Una crítica hecha a los Obispos de la CEI. Considérese y no se olvide.
Además, las cosas suceden ya de otra forma, como se ha comentado esta misma semana sobre el caso de los manipuladores laicos-muy-formados de Suiza:
La Iglesia suiza fue manipulado por los des-católicos empleados laicos (asistentes pastorales, catequistas, teólogos) de la Conferencia Episcopal helvética.
Permítaseme agregar que viniendo PP Franciscus de donde viene y teniendo entre los prelados de su confianza a pasteleros politicastros de la laya del Cardenal Maradiaga, baldón político de Honduras, lo que PP Franciscus dice a los obispos de la CEI suena tragicómico-bailable-rítmico-poético-estrambótico.
Concluiré diciendo que, extrapolando las liadoras-liosas-liantes palabras de PP Franciscus, a lo peor esos católicos sin cura de que hablábamos hace poco, quizá tengan razón de ser: Si están bien formados, ¿para qué necesitan cura, obispo...o Papa?
p.d. Para rechifla de los lectores de Ex Orbe - risum teneatis !!! - cierro con este yutube melodramático: Maradiaga canta el himno oficial francisquista
Apréndanlo Uds. por si acaso.
+T
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jueves, 7 de mayo de 2015
Retrato moral-casual de jerarquía en proceso de des-catolización
La trupe de la foto no es un colectivo representativo de simpatizantes provectos de 'Podemos', tampoco son los directivos de las 'peñas peninsulares de dominó y carajillo', ni los cabecillas okupas de la sección 3ªedad reunidos en asamblea conmemorativa del 15M. No, sufridos hermanos míos: Los de la foto, ese grupo mal vestido sobre fondo amarillo-albero son Excmos. e Ilmos. SS. Obispos miembros de la Comisión Mixta de Obispos del Norte de África y Sur de Europa (CERNA); entre el racimo de franceses, italianos y portugueses, también hay dos españoles en carne mortal, el obispo de Cádiz y el de Albacete, más un peón de briega, ese de la corbata y los puños blancos con look de viajante de quincalla, que es jesuita, secretario del consorcio susodicho.
Se tienen tan escaso respeto a sí mismos, se les ha auto-degradado tanto la conciencia de su dignidad y ministerio, que usan la vestimenta clerical mínima, la camisa de alzacuellos gris cenizo, o gris perlado; incluso algunos prescinden del alzacuellos, portando como único signo distintivo episcopal el pectoral plateado barato (de aluminio, no de plata, témome). No sé si llevarán puestos los anillos.
Hace años que sospecho firmemente de los prelados des-sotanados. Rehuir la sotana, no usar el solideo y la faja, es todo un síntoma de des-catolización arraigada.
Esa clase de prelados que desprecian las formas católicas, no me merecen ningún respeto; si acaso el mínimo capaz de expresar un creyente en la santidad jerárquica que ellos no traslucen, porque lo evitan deliberadamente. No les gusta parecer lo que son. No merecen, ergo, que se les tenga por lo que no les agrada. La displicencia que demuestran por ser como debieran ser, y estar y aparecer, es el trato que merecen: Tráteseles como a cualquiera.
Pero el minimalismo en el porte y las formas afecta a esferas más alta, también a los purpurados que han pasado de la capa magna con cola de moiré y muceta de armiño, a vestir como arciprestes rurales. Contemplen Uds. esta tertulia:
En primera fila, aparecen los Emmºs. y Revmºs. Srs. Cardenales Toppo, Schonborn, Yeom Soo-Jung, Romeo y Pell. Están en un mitin organizado por los kikos (que se codean mucho con los más altos del podio) en Galilea.
Tiene maldita gracia ver en las fotos a unos cuantos judíos con su kipá y a ninguno de los Cardenales con su solideo. Quizá consideren que el pileolo cardenalicio pueda irritar la sensibilidad de algún rabino presente, y por eso no los llevan puestos. O será por otras razones, por el calor, o por los piojos, o ellos sabrán por qué. El caso es que hay cinco cardenales, ninguno con atalaje de cardenal. Hasta llevan la cruz pectoral vergonzosamente oculta en el bolsillo de la chaqueta, con ese acomplejado pudor que raya la blasfemia, ellos que recibieron la investidura cardenalicia con la admonición expresa de estar dispuestos a derramar su sangre por la fe.
Quien dijo aquella sentencia popularísima de que 'El hábito no hace al monje', tuvo que ser uno de los mayores cretinos de su tiempo.
Espero que Uds. no compartan tan necio aforismo.
+T.
Se tienen tan escaso respeto a sí mismos, se les ha auto-degradado tanto la conciencia de su dignidad y ministerio, que usan la vestimenta clerical mínima, la camisa de alzacuellos gris cenizo, o gris perlado; incluso algunos prescinden del alzacuellos, portando como único signo distintivo episcopal el pectoral plateado barato (de aluminio, no de plata, témome). No sé si llevarán puestos los anillos.
Hace años que sospecho firmemente de los prelados des-sotanados. Rehuir la sotana, no usar el solideo y la faja, es todo un síntoma de des-catolización arraigada.
Esa clase de prelados que desprecian las formas católicas, no me merecen ningún respeto; si acaso el mínimo capaz de expresar un creyente en la santidad jerárquica que ellos no traslucen, porque lo evitan deliberadamente. No les gusta parecer lo que son. No merecen, ergo, que se les tenga por lo que no les agrada. La displicencia que demuestran por ser como debieran ser, y estar y aparecer, es el trato que merecen: Tráteseles como a cualquiera.
Pero el minimalismo en el porte y las formas afecta a esferas más alta, también a los purpurados que han pasado de la capa magna con cola de moiré y muceta de armiño, a vestir como arciprestes rurales. Contemplen Uds. esta tertulia:
En primera fila, aparecen los Emmºs. y Revmºs. Srs. Cardenales Toppo, Schonborn, Yeom Soo-Jung, Romeo y Pell. Están en un mitin organizado por los kikos (que se codean mucho con los más altos del podio) en Galilea.
Tiene maldita gracia ver en las fotos a unos cuantos judíos con su kipá y a ninguno de los Cardenales con su solideo. Quizá consideren que el pileolo cardenalicio pueda irritar la sensibilidad de algún rabino presente, y por eso no los llevan puestos. O será por otras razones, por el calor, o por los piojos, o ellos sabrán por qué. El caso es que hay cinco cardenales, ninguno con atalaje de cardenal. Hasta llevan la cruz pectoral vergonzosamente oculta en el bolsillo de la chaqueta, con ese acomplejado pudor que raya la blasfemia, ellos que recibieron la investidura cardenalicia con la admonición expresa de estar dispuestos a derramar su sangre por la fe.
Quien dijo aquella sentencia popularísima de que 'El hábito no hace al monje', tuvo que ser uno de los mayores cretinos de su tiempo.
Espero que Uds. no compartan tan necio aforismo.
+T.
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jueves, 26 de febrero de 2015
La deriva germana
Las recientes declaraciones del Cardenal de Münich, Reinhard Marx, parecen un eco de aquellos gravamina que precedieron a la crisis de la reforma luterana. El voluminoso prelado, uno de los más notables de la camarilla francisquista de los 9, ha advertido que Alemania no es una sucursal de Roma: "No somos una filial de Roma, y ningún sínodo nos va decir lo que tenemos que hacer aquí". Si no está declarando la guerra, por lo menos está advirtiendo en un tono que es quasi una amenaza formal. (Sobre lo mismo, otro artículo en inglés, más extenso).
Con la reciente visita de la canciller Ángela Merkel a PP Franciscus y las noticias sobre el muy importante patrimonio de las diócesis alemanas, las palabras del voluminoso Marx adquieren más peso y resonancia.
¿A quien advierte Marx? A Roma, sí, está claro. Pero ¿a favor o en contra de Francisco? Quedando cada vez más patente la resolución francisquista de conducir el sínodo en la dirección de Kasper, si todo estuviera resuelto, ¿a qué la bravata de Marx? Pues aunque se sobreentienda que habla de los asuntos del Sínodo de la Familia, también pudiera haber implícita una declaración de 'sinodalidad' germana marcando, en todo y para todo, distancias respecto a Roma, no sólo la Curia sino también el Papa. Aunque el Papa sea Franciscus...¿O porque el Papa es Franciscus?
Lo peor es que según la oleada neovaticanosecundista que nos agita, todo lo dicho por el grueso cardenal bávaro, sea advertencia, sea amenaza, todo eso y más cabe (o podría caber) en los conceptos neoeclesiológicos que se extractan (o se pueden extractar) del V2º.
Cuando se escriba la historia de Benedicto XVI, el capítulo de sus críticas/agónicas relaciones con la jerarquía de su patria germana será uno de los más interesantes y traumáticos. No me cabe duda.
+T.
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miércoles, 31 de diciembre de 2014
La pastoral del prelado
De vez en cuando recuerdo que los católicos estamos tan faltos de líderes, que levantamos en peana al primero que entona un simple pío-pío. Por eso algunos se han apuntado a la claque del prelado de Alcalá, a punto de encenderle velas en vida. Y yo no le veo el mérito; más bien discuto la oportunidad de temas y referencias, lo que otros le aplauden, precisamente.
Casi medio siglo después de Franco, todavía supervive un catolicismo español que no ha digerido que aquello pasó, que no existe un estado católico ni un partido político de bases católicas que represente a unos electores católicos. A estas alturas, quejarse en una pastoral de que Rajoy se comporte como uno más entre los presidentes de gobierno de la Europa del 2014 y su entorno político-social me parece, fifty-fifty , tan ingenuo como insensato.
Si Rajoy hubiera profesado el juramento anti-modernista antes de emprender su curriculum político, si hubiera prometido a la CEE un determinado programa, unos objetivos, habría cierta razón para llamarle la atención, pero Rajoy - que se sepa - no se comprometió a nada con los Obispos ni con los católicos españoles, no consta.
¿O acaso hubo algo? Si hubo, cuéntese con pelos y señales. Si no, evítese el esperpento sagradoescrituresco de trasmutar a Rajoy en Esaú en una disertación limitada a un determinadísimo sector católico que - me temo - ya ni siquiera recuerda o sabe la historia del potaje de lentejas y las triquiñuelas de los hijos de Isaac y Rebeca.
Quienes nunca hemos depositado esperanzas en Rajoy ni en su peperío, no nos sentidos ni defraudados ni traicionados con él ni con su tropa. No merecen una pastoral de obispo, no hay materia ni lugar.
Lo necesario, lo urgente, lo oportuno, lo conbativo sería una pastoral de obispo - de Alcalá o de la Cochinchina - apuntando al Sínodo, a sus fautores, a lo que está en juego moral-doctrinal, a quien maneja el timón y a la mar procelosa que amenaza a la barca.
Esa sí que sería una pastoral valiente de un obispo aguerrido, esgrimiendo el báculo, con la mitra bien puesta, precaviendo, defendiendo, denunciando y advirtiendo.
...pero lo de las lentejas de Rajoy, aguachirle (aunque algunos se lo hayan tomado por alquitarado destilado de esencias).
+T.
viernes, 14 de noviembre de 2014
Chismorreando, que es tiempo apropiado
La cuádruple noticia de Gloria TV que pongo seguidamente, es, simplemente, un píccolo muestrario de lo que el mundo cuenta del PP Franciscus, el mismo que repite en Stª Marta - día sí, día no - que detesta los chismorreos, siendo, paradójicamente, el propio Papa quien más chismorreos propicia, passim:
Noticia en Gloria-TV: Impresiones, venganzas, esperanzas, conspiraciones
Todo ello bajo el espectro de una imparable mitogénesis que ya hasta adelanta una especie de crónica de un martirio anunciado: - 'Que me maten es lo mejor...'
Habiéndose mostrado las izquierdas fabulosamente mitopoiéticas (y las izquierdas hispanoamericanas muy especialmente, en plena efervescencia y actualidad), el mito PP Franciscus se va tramando, tejiéndose con nuevas florecillas francisquistas, quotidie.
Quien esto escribe confiesa que nunca ha sentido entusiasmos por nadie hasta el extremo de tramarle mito. No me va ese estilo. Ni siquiera en los Santos, cuyas vidas antiguas legendarias me creo más que las bobas exaltaciones modernas, de los Santos modernos, quiero decir.
Total, que este breve apunte era, más que nada, para no parar el blog, que lo tengo un petit peu ralentizado (¡ay la pereza indolente!).
También podría haber escrito del bueno de Burke, malamente preterido, como si el infectado fuera él.
O del Ureña, que en los noventa era el non plus ultra y ha rematado en danza de gigantes y cabezudos.
O de las pocas ganas que tengo de hacer la colecta del 'Dia de la Iglesia Diocesana', para que los dineros de los sufridos fieles y pacientes párrocos terminen pagando cuchufletas radio-televisivas indecentes, por capricho de nuestros muy-mejorables prelados.
O del Mes de Ánimas, que es un tema más digno y más serio que los otros que he dicho.
+T.
miércoles, 22 de octubre de 2014
Siniestro personaje
Si confunde (y promiscua) la Caja de Pandora con los Establos de Augias, si conoce la teología como la mitología, el tal debe de desenvolverse en un penumbroso universo de enredos mal deslindados y proyectos desenfocados.
El tal a quien me refiero es ese que dicen que es la eminencia gris de PP Franciscus, que en una entrevista, a propósito del Sínodo estridente, se desvela un engendro digno de vigilancia, dada su privilegiada situación/relación, sub umbra Petri.
No sólo se enreda con la mitología cuando dice que "...Si no se abre la caja de Pandora, lo que se hace es esconder la mugre debajo de la alfombra..."; no sólo parece que no sabe quien era Pandora, ni qué era su caja, sino que, con suma desconsideración, arremete contra los sinodales rebeldes (i. e. ortodoxos) con incontenible displicencia/violencia, y anima a la jerarquía a practicar el nihilismo moral, pues según este privilegiado prelado argentino "...lo que faltó fue que los obispos se preguntaran, como hizo Francisco, '¿quiénes somos nosotros para juzgar a los gays?' (...) ".
Además del malestar por sus declaraciones, confieso que hago esta crítica afectado por la repugnancia del tipo somático del personaje, que me resulta visceralmente antipático, quizá por similitud con un conocido (indeseable), también clérigo, moreno cetrino, cabeza ovoide, mirada lánguida y vestimenta clergyman poco creíble.
Su foto me ha recordado, como en un flash, al vampiro de la peli de Murnau, el abominable Nosferatu.
En suma, digamos que ha aparecido en la escena un siniestro personaje de la corte-camarilla francisquista.
Si prospera, como medre, vamos listos.
+T.
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martes, 14 de octubre de 2014
Sínodoma y Gomorra
Que recuerden con temor y temblor al venerable Ottaviani da idea de la edad de los afectados, del look vaticanosecundista que endosan y de la resaca crónica que la borrachera conciliar les ha dejado. Pero ellos, los sinodales resfriados que estornudan y moquean polvos y lodos de los '60, no quieren que les vean viejos reumáticos con artrosis post-conciliar, sino interlocutores en onda con el mundo moderno. El mundo es su fascinación. Practican una contra-ascética pervirtiendo el clásico de contemptu mundi y volviéndolo un abrazo estrecho (caricias, roces y tocamientos) con el mundo, su mundo, este mundo.
Por eso contemporizan globalmente y asimilan todo-todito-todo, las fornicaciones, los concubinatos, las aberraciones nefandas...Todo. En un incongruente discurso, culmen de la hipocresía de todos los tiempos, dicen que guardan la doctrina y practican la misericordia, como si dijeran que salvan al becerro y hacen barbacoa con su carne, todo a la vez.
El resumen de lo expuesto y discutido horripila el vello de la piel católica (de quien la conserve). Lo que ya se veía venir es lo que ha llegado, lo que Kasper adelantó. Una primavera, dicen. Una terrible tormenta de primavera, digo, con rayos, truenos y granizo.
De la ya escandalosamente famosa Relatio post disceptationem, este sería el equívoco enunciado matriz:
11. (...) Es necesario aceptar a las personas con su existencia concreta, saber sostener la búsqueda, alentar el deseo de Dios y la voluntad de sentirse plenamente parte de la Iglesia, incluso de quien ha experimentado el fracaso o se encuentra en las situaciones más desesperadas. Esto exige que la doctrina de la fe, que siempre se debe hacer conocer en sus contenidos fundamentales, vaya propuesta junto a la misericordia.
Esta la artimañosa tesis hermenéutico-argumental:
17. En consideración del principio de gradualidad en el plan salvífico divino, nos preguntamos ¿Qué posibilidades tienen los cónyuges que viven el fracaso de su matrimonio? o ¿Cómo es posible ofrecerles a ellos la ayuda de Cristo por medio del ministerio de la Iglesia? A este propósito, una significativa clave hermenéutica proviene de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, el cual, mientras afirma que "la única Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica", también reconoce que "fuera de su organismo se encuentran diversos elementos de santificación y de verdad, que, perteneciendo propiamente por don de Dios a la Iglesia de Cristo, impulsan hacia la unidad católica" (Lumen Gentium, 8).
18. Bajo esta luz, son sobre todo reafirmados los valores y la consistencia propia del matrimonio natural. Algunos se preguntan si es posible que la plenitud sacramental del matrimonio no excluya la posibilidad de reconocer elementos positivos también en las formas imperfectas que se encuentran fuera de tal realidad nupcial, a ella de todos modos ordenada. La doctrina de los grados de comunión, formulada por el Concilio Vaticano II, confirma la visión de un modo articulado de participar en el Mysterium Ecclesiae por parte de los bautizados.
19. En la misma perspectiva, que podríamos llamar inclusiva, el Concilio también abre el horizonte en el cual se aprecian los elementos positivos presentes en las otras religiones (cf. Nostra Aetate, 2) y culturas, no obstante sus límites y sus insuficiencias (cf. Redemptoris Missio, 55). De la mirada dirigida a la sabiduría humana presente en ella, de hecho, la Iglesia comprende como la familia viene considerada universalmente una forma necesaria y fecunda de convivencia humana. En este sentido, el orden de la creación, en el cual planta sus raíces la visión cristiana de la familia, se despliega a nivel histórico, en las diversas expresiones culturales y geográficas.
20. Se hace por lo tanto necesario un discernimiento espiritual, acerca de las convivencias y de los matrimonios civiles y los divorciados vueltos a casar, compete a la Iglesia reconocer estas semillas del Verbo dispersas más allá de sus confines visibles y sacramentales. Siguiendo la amplia mirada de Cristo, cuya luz ilumina a todo hombre (cf. Gv 1,9; cf. Gaudium et Spes, 22), la Iglesia se dirige con respeto a aquellos que participan en su vida de modo incompleto e imperfecto, apreciando más los valores positivos que custodian, en vez de los límites y las faltas
Este el golpe aberrante:
50. Las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana: ¿estamos en grado de recibir a estas personas, garantizándoles un espacio de fraternidad en nuestras comunidades? A menudo desean encontrar una Iglesia que sea casa acogedora para ellos. ¿Nuestras comunidades están en grado de serlo, aceptando y evaluando su orientación sexual, sin comprometer la doctrina católica sobre la familia y el matrimonio?
51. La cuestión homosexual nos interpela a una reflexión seria sobre cómo elaborar caminos realísticos de crecimiento afectivo y de madurez humana y evangélica integrando la dimensión sexual: por lo tanto se presenta como un importante desafío educativo (...)
52. Sin negar las problemáticas morales relacionadas con las uniones homosexuales, se toma en consideración que hay casos en que el apoyo mutuo, hasta el sacrificio, constituye un valioso soporte para la vida de las parejas. Además, la Iglesia tiene atención especial hacia los niños que viven con parejas del mismo sexo, reiterando que en primer lugar se deben poner siempre las exigencias y derechos de los pequeños
Si ironizamos diciendo que es el Sínodoma y Gomorra, es porque huele, suena y parece eso. Si no todo, sí bastante.
Aun así, no desesperemos. Como sólo se trata de un borrador (manipulado) y sólo un ensayo (bajo el espectro embriagador del sublimado V2º combinado con fashion-mundum-fascination), todavía nos queda el recurso de la oración para que la tentativa falle y vaya al cesto de la basura (pues hogueras ya no hay).
Oremus, ergo, pro conversione Sínodomae et Gomorrae, fratres.
+T.
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lunes, 13 de octubre de 2014
Seis comisarios de PP Franciscus
Estimular al Sínodo, darle un empujoncito, un impulso, por si frena su ritmo o titubea en aquello que se pretende que diga, que concluya, que proponga, que enseñe. Como el Sínodo ha sido previamente concertado y luego adelantado gracias a la propaganda (¿maquinaciones?) de Kasper y la prensa francisquista (una eficiente maquinaria de publicidad, como no la tuvieron ni pudieron tener ninguno de sus predecesores), puesto que el mundo sabía (y el mundo católico se temía) lo que el Sínodo iba a gestar y parir, por si acaso la cosa no sale tal y como se previó (¿tramó?), usando su papal prerrogativa, PP Franciscus ha nombrado un comité de seis prelados que se unirán a los elegidos por los sinodales.
Los elegidos por los sinodales (divididos en grupos por idiomas) fueron:
S.E.R. Cardenal Angelo Bagnasco
S.R.E. Cardenal Leo Burke
S.R.E. Cardenal José Fcº. Robles Ortega
S.E. André-Joseph Leonard
Los seis nombrados por PP Franciscus :
S.E.R. Cardenal Gianfranco Ravasi.
S.E.R. Cardenal Donald William Wuerl (arz. de Washington)
S.E. Mons. Víctor Manuel Fernández (rector de la Universidad Católica Argentina)
S.E. Mons. Carlos Aguiar Retes (presidente del CELAM)
S.E. Mons. Peter Kang U-Il (presidente de la CE de Corea Sur)
Rev P. Adolfo Nicolás Pachón, SJ (prepósito gral. de la Compañía de Jesús)
El sexteto francisquista es para temerse lo peor.
¿Se impondrán los 6 comisarios a los demás? ¿Ganaran los modernistas? ¿Cantarán victoria los kasperistas?
Allá van leyes do quieren reyes, decían nuestros antiguos.
Si tanto empeño había, tiene o tenía, más rápido y directo hubiera sido un motu proprio, sin necesidad de Sínodo, pues parece como si todo estuviera siendo una mera puesta en escena, una comedia prelaticia, un paripé romano.
Quién se iba a imaginar que el aire fresco primaveral fuera el disfraz de un ciclón impetuoso-impositivo, experto en el trágala.
Oremus, nihil obstante, fratres.
+T.
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jueves, 9 de octubre de 2014
El Sínodo aberrante ???
Ahora el síndrome filo-homosex-familiar sube un nivel (o varios) y ha sido un cardenal, el brasileño Assis, obispo de Aparecida, quien destapa su proclividad y reclama que la Iglesia sea la casa paterna también para las parejas gays.
Es muy tremendo lo que voy a decir, pero el Emmº y Revmº Assis quiere, ni más ni menos, que la Iglesia sea Sodoma: Sodoma, la ciudad vecina de Gomorra, donde habitaban y vivían aquellos legendarios sodomitas y gomorritas. Huelga contar cómo acaba el relato del Génesis (Gn 18,16-19,29) que cuenta aquello, con el prólogo de la bella escena del regateo de Abraham con el Señor, rebajando la cuenta castigadora hasta los 10 justos sodomitas, que no se hallaron ni siquiera esos diez. En Sodoma no había ni diez sodomitas decentes.
La pregunta (retórica) a propósito del Sínodo y sus desviaciones no es si podrá jamás haber diez sodomitas justos. La pregunta es si caben en la Iglesia con todos los parabienes, como pide el purpurado brasileñí. ¿Cabrían?
Respondo: Como pecadores, sí; como justos, sólo si dejan su pecado, que no sólo es no practicar sodomías, sino no reconocerse en la tal condición y desprenderse, externa e internamente, de la categoría. Si no, si persistieran en la práctica nefanda y/o mantuvieran el gay pride, su lugar en la Iglesia es la lista de los pecadores, con las condiciones y privaciones anejas a su estado y su pecado.
Resulta repugnante que un cardenal confunda misericordia con tragaderas. El Hijo Pródigo, cuando volvió a la casa paterna, no se llevó a las putas ni a los cerdos. Se le admitió porque llegó arrepentido (con atrición, por lo menos).
Confundir a la Iglesia con Sodoma y Gomorra es muy grave. Pero en esas estamos. A eso hemos llegado.
Por lo demás, todo normal. Si en siglo IX hubo un Concilio Cadavérico, que en el XXI pueda haber un Sínodo Aberrante entra dentro de nuestra normalidad histórica. Nihil novum sub sole.
Ya vendrán tiempos mejores y correctores.
Te rogamus, audi nos !!!
+T.
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viernes, 3 de octubre de 2014
La tendencia del sínodo
De todo lo que llevo leído a propósito del próximo y pre-polemizado Sínodo sobre la Familia, uno de los textos que más me han preocupado es este, del obispo francés, ex-provincial de los dominicos de Francia, Jean Paul Vesco: Pour en finir avec la notion de persistance obstinée dans un état de péché grave (Para hacer desaparecer el concepto de 'persistencia obstinada' en un estado de pecado grave).
En resumen, el obispo dominico postula la distinción entre indisolubilidad y singularidad; valora como un bien la estabilidad familiar de la segunda unión de un divorciado vuelto a casar; pide la superación del concepto de adulterio persistente en estos casos, cuya consideración debería ser otra, de tal forma que no impidiera la práctica sacramental ordinaria. He aquí algunas citas de su artículo:
(...)Esta noción de persistencia obstinada en un grave estado de pecado es, por supuesto, irrelevante para la vida de muchas de las parejas que ponen su corazón para reconstruir día a día un matrimonio verdadero y fructífero. Su vida no tiene mucho que ver con el desorden y la duplicidad de una vida que requiere relación adúltera simultánea con dos personas, que no es su caso.
(...)la posición del magisterio parece injusta, legal en exceso, por lo que hay espacio para la expresión de la misericordia divina. Se sienten excluidos, o peor auto-excluyen de la Iglesia, y muchos de ellos pierden el camino de la fe.
(...)es necesario volver a las fuentes de la indisolubilidad y distinguir entre la singularidad y la indisolubilidad.
(...)Para recibir el sacramento de la reconciliación, y por lo tanto a continuación, tener acceso a la comunión eucarística, los "divorciados vueltos a casar-" se colocan cara una decisión imposible: romper una unión feliz, un matrimonio del que pueden nacer hijos. Esta decisión no puede ser tomada no por falta de coraje o de la falta de fe. Es imposible porque deciden participar en una segunda alianza crearon un segundo enlace del mismo modo indisoluble como la primera.
(...) se asocia con demasiada facilidad la indisolubilidad y la singularidad.
(...) Las viudas que deciden, después de un tiempo, volver a casarse tienen a menudo la experiencia desagradable e inquietante de poder amar a dos personas con un amor diferente, pero total. Ellas descubren que su segundo amor no disolvió al primero, que conserva su lugar con todo su valor único (se pretende equiparar la experiencia de las viudas que vuelven a casarse, cuyo primer matrimonio, aun sin existir, propiamente, por la muerte del cónyuge, no pierde su propiedad de indisolubilidad, aunque después de un nuevo matrimonio ya no sea 'singular')
El obispo dominico pone a su artículo este subtítulo: 'Aproximación teológico-legal a la cuestión del acceso de "los divorciados vueltos a casar" a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía', encuadrando su reflexión en el centro preciso de la polémica sinodal. (Aquí una entrevista al autor, sobre el mismo tema: Une proposition pour sortir de l’impasse sur les divorcés remariés )
Una polémica novedosa en cuanto ninguno de los Sínodos de los Obispos habido hasta ahora estuvo precedido de alguna discusión que los hubiera puesto al nivel de la opinión de los medios, o de la gente de la calle; ni siquiera a las parroquias llegaba apenas el eco efectivo de los temas y trabajos sinodales, salvo la habitual comunicación de las noticias religiosas o el interés particular de algunos expertos, sacerdotes o teólogos. No recuerdo ningún sínodo que haya sido debatido en la prensa antes de su celebración. Pero en este caso, los documentos de trabajo se difundieron junto con las encuestas consultivas que se enviaron a los obispos y que en muchos casos llegaron a estudiarse y responderse en las parroquias y otros ámbitos eclesiales ajenos ordinariamente al proceso de preparación del trabajo sinodal. Lo más sorprendente es que se entendió que todo ello se había hecho intencionadamente, como una puesta en práctica del 'hacer lio', la sorprendente propuesta/proclama del nuevo estilo francisquista.
El tema del Sínodo interesa socialmente por referirse a la situación de numerosas familias católicas rotas por el divorcio y recompuestas desordenadamente, al margen de la ley eclesial, moral y canónica. Sin conocer estadísticas, me consta la extensión de la problemática, el desorden existe, sin que la Iglesia sepa, de hecho, cuántos divorciados se acercan a los Sacramentos y practiquen irregularmente, ocasional o habitualmente, sin una conciencia debidamente formada sobre la irregularidad canónica/moral de sus actos. Ítem más: En el ámbito familiar (de familias católicas practicantes) es rarísimo que los padres (o los familiares directos) censuren o adviertan a sus hijos (o hermanos, parientes etc.) divorciados cuando incurren en estos actos, obviando la prohibición eclesiástica por suponerla caduca o que no afecta al caso de su familia o allegado.
De toda la polémica suscitada en estos últimos meses, sobresale el frente que postula la necesidad de nuevas normas que regulen el acceso a los Sacramentos de los divorciados. El problema pastoral es importante porque afecta a tres Sacramentos: Eucaristía, Penitencia y Matrimonio. Lo que se discuta y elabore en el aula sinodal repercutirá en la pastoral de la administración de estos Sacramentos (¿afectando también a su doctrina?). Lo preocupante es que, según parece, se tiene ya decidido optar por una mitigación de la actual disciplina que no permite el acceso de los fieles divorciados y vueltos a unir irregularmente, fuera de la Iglesia. El Cardenal W. Kasper, desde el curso pasado, se ha constituido en el paladín de esta causa, dejando entender incluso que su propuesta ha sido previamente concertada con PP Franciscus, quien sería el verdadero promotor de la iniciativa reformista.
Es aventurado concluir anticipadamente cuales serán las consecuencias del Sínodo, pero no es temerario intuir que ya está marcado por una muy determinada tendencia, la misma que Kasper se ha encargado de exponer y alentar durante todos estos meses, con extenso eco en los medios.
De los 191 asistentes al Sínodo, 162 son ex officio (presidentes de conferencias episcopales, prefectos de dicasterios romanos, prelados miembros del Consejo del Sínodo, y sinodales de Patriarcados Orientales católicos), 3 ex electione (superiores mayores de órdenes y congregaciones religiosas) y 26 ex nominatione pontificia, electos directamente por el Papa. Por su procedencia, 78 son europeos, 42 africanos, 38 americanos, 29 asiáticos y 4 de Oceania.
¿Cuáles serán sus puntos de vista, criterios, propuestas? ¿Qué voces serán las más escuchadas, las más prestigiosas, quienes hablarán con más autoridad?
Obviamente, las sociedades que más han sentido el impacto de la modernidad son las más afectadas por la descomposición del matrimonio católico y la desestructuración del modelo tradicional familiar, Europa y Norteamérica, principalmente. Pero también Iberoamérica, el gran continente católico, siente gravemente la crisis del matrimonio católico y la familia, y lo mismo, con sus peculiaridades socio-culturales, las emergentes y prolíficas iglesias africanas.
El documento del obispo dominico Jean Paul Vesco con el que he empezado este articulete, reflexiona desde los supuestos socio-pastorales que, previsiblemente, serán los mismos que afloren en el aula sinodal. Lo preocupante no son los hechos, sino su interpretación y las propuestas que se articulen como remedio o solución. En la exposición del obispo francés se llega a plantear, de hecho, una nueva visión del matrimonio como estado y de su ruptura (en caso de divorcio y nueva unión de unos de los cónyuges divorciados con otra persona) como generadora no ya de un adulterio consumado y persistente que impide el acceso a los Sacramentos, sino de otro nuevo estado matrimonial, distinto y merecedor de valoración y atención pastoral. Al fin, se elabora una nueva doctrina sobre el Sacramento, bajo la hipócrita salvedad de no atentar contra la indisolubilidad del matrimonio sacramental, cuya propiedad se mantiene indiscutida en cuanto tal, pero reconociendo el 'bien conyugal' de la nueva unión extra-canónica y reclamando para ella una atención pastoral reconciliadora, sin enjuiciarla como estado (persistente) de pecado (adulterio).
Concluyendo: El peligro de la propuesta/tesis de Kasper & cía es que, de ser reconocida y aprobada, la admisión pastoral de los divorciados re-casados se traducirá, más pronto o más tarde, en una nueva doctrina sobre el matrimonio sacramental y sus propiedades.
Esta mañana, hace un par de horas, el Cardenal Baldisseri hacía ante los medios una breve presentación del Sínodo.
También se ha abierto una web especial, con información, resúmenes, reportajes, etc.
A pocas horas de su inauguración, in Communio Sanctorum, oremus!
p.s. Otro tema importante latente en el Sínodo y que podría dar una sorpresa: Un replanteamiento de la práctica anticonceptiva. Lean este articulete, para que se hagan idea del ambiente: The Synod and birth control
+T.
jueves, 18 de septiembre de 2014
Calabaza brillante de España dixit: Vengan todos al atrio a opinar todos de todo
Algunas veces pienso que algunos mitrados, en vez de mitras, deberían ponerse una calabaza. Es una redundancia ponerse sobre la calabaza craneal una calabaza ornamental, reconózcolo. Pero así se evidenciaría la roma inteligencia pastoral de tales perlados (sic), y se notaría, igualmente, la dramática situación de nuestra jerarquía, con sobre-pululación de calabazos monumentales.
Por ejemplo, sin ir más lejos, el compostelano, que en dos calabazadas seguidas, a propósito del anuncio de un próimo sínodo diocesano, ha proclamado que:
- Todos, creyentes y no creyentes, participen y envíen sus propuestas para el sínodo compostelano
- A imagen del templo de Salomón, la Plaza del Obradoiro debe ser el "Atrio de los Gentiles"
La Plaza del Obradoiro nunca ha sido foro de paganos, sino meta de peregrinos. Ahora, invocando "la mención expresa que el papa Francisco hace del 'diálogo social en un contexto de libertad religiosa' (sic)", se pretende degenerar el espacio netamente jacobeo promiscuando el ideal del peregrino cristiano con el indefinible paradigma de la gentilidad post-moderna. Todo ello con la no confesada intención de sustituir la evangelización apostólica por el diálogo des-cristianizador que convierte el Credo católico en sarta de elucubraciones laberínticas sin alfa ni omega, sólo sustentadas por el intrínseco valor del diálogo en sí.
Si el mulay de los muladares del islam me invitara a proponer algo para el sínodo mahometano de La Meca y Medina, lo que yo propondría sería el cierre absoluto de La Meca y Medina con el desmontaje de la Kaaba y el peñón del moro. Eso propondría yo si me dijeran los ulemas 'proponga usted, no se corte un pelo, que le escuchamos'. Pongo este ejemplo avanzando lo que podría suceder si el calabazo arzobispal compostelano recogiera la lluvia de ideas que todos-todos, de todo sitio y convicción, le propondrían para discutir/dialogar en su sínodo.
Sirva como marco de fondo desatinado la estampa reciente de los budistas aquellos que rezaron no sé qué indecentes cuchufletas orientales allí mismo, cabe el Botafumeiro, justo frente al altar del Astro Brillante de España. ¡Qué emoción! ¡Cuánta promiscua solidariedad globalizada! ¡Qué estallido jubilar de indiferentismo pan-religioso! ¡Viva!
A veces tiene uno la impresión de estar en mitad de una parodia, de un esperpento vallinclanesco-eclesial, un espejismo delirante.
La borrachera del juanpablismo más el humo estupefaciente francisquista son la razón de esta sinrazón.
Me afecta tanto decirlo, pero más me duele el sufrirlo.
+T.
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viernes, 29 de agosto de 2014
El recambio
La crisis postconciliar general que arruina a la Iglesia se mantiene y no termina por las, a su vez, crisis particulares postconciliares de elementos, sectores e instituciones eclesiales. La Jerarquía es una de las más afectadas, una debilidad especialmente perceptible en estos años pues nos rigen los obispos que fueron encandilados por el V-2º y que sobrevivieron a la cuelga de sotanas (mitad por providencia, mitad por curriculum); pasados por el almíbar juanpablista, con el trauma del paraíso eclesial que el aggiornamento conciliar cacareó y que concluyó en tsunami devastador, ahora, con PP Francisco, se han refrescado como vintage sacado del baúl de los recuerdos y se tunean en look nuevangelización. Setentones a ritmo de rap. Patético's.
En ese marco coyuntural de crisis general, espejismo post-juanpablista y estreno en cartel del Franciscus PP Show, hay que entender el saludo del recién arzobispo electo de Madrid. Lean Uds. (si tienen paciencia):
Primer mensaje de Osoro a Madrid: "Hagamos nuestros los sueños de Dios"
Como es un saludo del género saludo episcopal post-conciliar-post-juanpablista y francisquista, el neo-prelado matritense saluda a todos los madriles de la madrilidad, la madrileñidad y el madridismo, a todo quisque, me parece que también al oso del madroño, al madroño del oso, a Doña Manolita la lotera, al reloj de la Puerta del Sol y a la quincalla de la plaza de Pontejos. A todos (& todas).
En ese saludo-bando a la Villa y Corte aparece esta magnífica (viene de Valencia) traca-cohete abierta en palmera de artificioso y fascinante efecto pirotécnico: "...Hagamos nuestros los sueños de Dios..."
Por mi parte, después de semejante pamplina (con cierto tufo sapiens heresis), mejor callar. A la gente les gusta esas cosas, esas pirotecnias verbales. A mi no. Si las dice un obispo, menos.
Que sí, que sí, que yo lo entiendo; que el contexto, que la metáfora y la alegoría y todo eso. Que ya lo se.
También sé que de estas mitras los remedios consistentes (y valientes), suelen ser pocos.
n.b. Cónstele a quien se haya preguntado que el que esto escribe está libre de querencia rouquista, ni tampoco tenía en mente candidato óptimo para la capital: En materia episcopológica soy escéptico (radical).
+T.
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jueves, 26 de junio de 2014
Desorientaciones magisteriales(?). El instrumentum terroris del Sínodo de la Familia
Cada vez que se avanza algún pormenor del próximo Sínodo sobre la Familia, crecen las aprensiones entre los católicos conscientes, ya alertados (alarmados!) por la labor pre-sinodal de Kasper y su lobby. La presentación del instrumentum laboris sinodal, confirma nuestros nefastos augurios, adelantándonos que todo lo que sea que vaya a ser el primer sínodo francisquista, ya está fraguado, listo solamente para la presentación, formal discusión, aprobación y publicación.
Aunque se diga que insista en negarlo y nos lo pinten del color del arcoíris (para que cada cual escoja el color de su cristal visor), lo que postula Kasper, ya está concedido. Se disimulará con tecnicismos canonicistas-pastoralistas, pero se concederá y articulará una praxis sacramental permisiva (excusativa?) para los incursos en desórdenes matrimoniales post-divorcio.
Los sínodos (el Sínodo de los Obispos) se concibieron, en cierto sentido, como una prolongación del Concilio, un ejercicio de la colegialidad y una actualización revisada de las directrices del Vaticano IIº. La sintonía conciliar-sinodal es tanta, que hasta repiten idénticas definiciones: Dicen a propósito del instrumentum laboris (y el documento sinodal posterior, claro) que "se trata de un documento pastoral, no doctrinal; no se cambian las ideas, sino la manera de afrontar las situaciones delicadas". Se mantiene aquella equívoca anfibología que denunciaba el maestro Romano Amerio. Por ejemplo, sobre el gravísimo tema de la homosexualidad se dice (y se des-dice) esto:
"...No existe fundamento alguno para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. No obstante, los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto, compasión, delicadeza. Se evitará respecto a ellos todo signo de discriminacion injusta..."
El esquema táctico es el ya archi-manido enunciado que condena en la primera parte y aprueba/concede en la segunda, un ejercicio de exquisita perfidia retórica que se consagró, passim, en quasi todos los documentos conciliares.
Obsérvese, por otra parte, que la cita del instrumentum laboris sigue la línea que quedó fijada en el Catecismo de la Iglesia Católica: En los puntos tocantes al pecado contra sextum, la práctica homosexual no figura en la enumeración de los pecados titulados como 'ofensa de la castidad' (lujuria, masturbación, fornicación, pornografía, prostitución y violación), sino que aparece bajo un epígrafe distinto titulado 'Castidad y homosexualidad', otro ejemplo de la equivocidad textual a la que aludí más arriba: Un primer párrafo recoge la condena constatable en citas de la Sagrada Escritura, considerándolos pecados contra-natura, para, seguidamente, declarar:
"Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición."
cfr. C.I.C. nn. 2351-2356 y 2357-2359
El instrumentum laboris del sínodo se expresa con las mismas palabras que el Catecismo: " ...los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto, compasión, delicadeza. Se evitará respecto a ellos todo signo de discriminacion injusta".
El trabajo (la sensible apertura a los afectados) ya ocurrió en tiempos del Santo Wojtyla. Ahora, los hombres de PP Franciscus, sólo avanzan un paso más, otro nuevo jalón. Lo que pueda seguir es tan dantesco como se atreva uno a imaginar.
No me explico, sin embargo, cómo teniendo a toda la opinión a su favor, todos rendidos y entusiasmados, el mundo entero vitoreando y aplaudiendo, cómo no se atreven a, simple y llanamente, sancionar la caducidad de la Humanae Vitae, la Familiaris Consortio, la moral de Patriarcas, Profetas y Apóstoles, incluso proclamar out a la Sagrada Familia de Nazareth, mal-ejemplo, impolítcamente incorrecto, de no-modelo familiar.
Sería más breve y todos lo entenderían mejor (y aplaudirían más).
Aunque ya sabemos que es parte del juego el que no se enteren y sigan aplaudiendo, fascinados, mientras se acelera la ruína.
Tu autem, Domine, miserere.
+T.
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sábado, 31 de mayo de 2014
Desconcertantes actos (...consecuencias de GS ??? )
El otro día, mientras se rezaba en la Misa el pasaje de San Pablo en el Areópago (Act 17, 16 ss.), pensaba que el escarceo de San Pablo con la élite cultural del momento inauguró una nueva tentación que ya no abandonaría a la Iglesia, o, más bien, a los hombres de iglesia, esa especie tan versátil y peligrosa para la Iglesia.
La tentación debe entenderse como atracción, cierta fascinación, más o menos intensa, por el mundo del pensamiento, las formas, la palabra. También hay que entender que tal fascinación pudiera esconder, envolver, disimular un cierto hastío, cansancio, decepción de la fe, por las cosas de la fe, o una disimulada displicencia por la gente común que, simplemente, tienen fe. Y por eso se siente intensamente el tirón del nivel, de la clase, surgiendo así el prurito de la inquietud evangelizadora de lo selecto-mundano. La filosofía, como en el episodio paulino del Areópago, presta una coartada excelente para ello.
Cuando se considera que vivimos, nos movemos y existimos bajo la quasi dictadura de textos como este:
"Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. (...) La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del genero humano y de su historia."
Cuando se reflexiona, decía, sobre este programático leit motiv, tan alabado por todos los afectados (los de aquella generación contemporánea del texto, principalmente), se comprende en parte la inundación de elementos extraños que sufrimos, cada vez más anegados por las olas (y sucesivas oleadas; tsunamis, incluso) que los hombres de nuestro tiempo agitan y traen a nuestra puerta, siempre simpáticamente abierta a todos y a todo. Por eso pasan estas cosas, verbigracia:
La Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales a favor de que se mantenga la ley de uniones civiles que reconoce el 'matrimonio igualitario'
" Los obispos católicos de Inglaterra y Gales han dado su respaldo explícito a ley de uniones civiles entre personas del mismo sexo vigente en ese país ante la posibilidad de que esta figura legal acabe por suprimirse y quede solo el matrimonio. Todo ello ocurre al mismo tiempo que desde otros lugares llegan indicios de que persisten las actitudes de rechazo o incluso se refuerzan.
La petición de la Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales de que se mantenga la vigente ley de uniones civiles tras la aprobación del matrimonio igualitario. La petición forma parte de las respuestas a un cuestionario enviado por el gobierno británico a este respecto para valorar si es necesario que siga existiendo figura legal de las uniones civiles una vez el matrimonio ha quedado abierto a las parejas del mismo sexo (la ley británica de uniones civiles, recordemos, fue una ley creada específicamente para parejas del mismo sexo cuando a estas no se les permitía el matrimonio, y a ella no pueden acogerse las parejas heterosexuales). En caso de desaparición de esta figura, las personas que contrajeron unión civil verían estas convertidas automáticamente en matrimonios o han de poder seguir como unión civil.
La opinión de los obispos católicos es contraria a la desaparición de las uniones civiles. Según afirman, hay parejas del mismo sexo católicas que quieren seguir unidas civilmente porque creen que el matrimonio es entre un hombre y una mujer. 'Hemos recibido representaciones de algunas lesbianas y gays católicos que afirman no desear contraer matrimonio homosexual y que temen que sus derechos queden eliminados si se abolen las uniones civiles. Hay lesbianas y gays católicos que han contraído uniones civiles para garantizar unos derechos legales importantes y necesarios pero que no desean casarse ante los ojos del Estado ni tampoco ver su unión civil automáticamente ‘convertida’ en matrimonio. Retirar el derecho legal de estas parejas del mismo sexo que no desean 'casarse' a contraer una unión civil significaría retirarle derechos legales para estas personas en el futuro', argumentan."
La noticia es curiosa, porque parece moral pero incluye, como supuesto, una inmoralidad básica preliminar. ¿Lo distinguen Uds.? Como justificación, se recurrirá, supongo, al argumento del mal menor, que es aplicable, no lo discuto. Lo que discuto es que estamos afincándonos en el malminorismo como recurso ante todo y para todo, pudiendo suceder (quizá ya haya sucedido) que una acumulación de opciones malminoristas nos obstruya perniciosamente el circuito moral, con resultado colapsante-mortal.
Esta otra muestra también va de lo mismo, en Brasil:
La Iglesia brasileña, a favor de "un amparo legal" para las uniones gay
"(...) 'Es necesario dialogar sobre los derechos de vida común entre las personas del mismo sexo, que deciden vivir juntas, necesitan de un amparo legal en la sociedad', dijo el secretario general de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, Leonardo Steiner, en una entrevista publicada el jueves por el portal de internet del diario O Globo.
Hace un año, la Iglesia se opuso a una decisión de la justicia brasileña de permitir que personas del mismo sexo puedan casarse ante un notario, tal como ocurre con los matrimonios civiles heterosexuales en Brasil, el país con más católicos del mundo.
Según el sacerdote, la Iglesia está en cambio constante: 'Ella no es la misma a través de los tiempos. Teniendo el Evangelio como fuerza iluminadora de su actuar, la Iglesia busca respuestas para el tiempo presente`(...) La Iglesia siempre busca leer las señales de los tiempos, para ver lo que se debe o no cambiar. Las verdades de fe no cambian' (...)"
Se habrán estremecido Uds. con la cita del hereje-sacerdote ese: "...la Iglesia está en cambio constante y no es la misma a través de los tiempos...", justamente la sentencia contraria a la verdadera, aquella 'Semper eadem' que algunos piadosos prelados escogían como lema. Como el venerable Cardenal Alfredo Ottaviani, una de las mentes lúcidas que supo ver que el horizonte post-vaticanosecundista amagaba cataclísmico.
Para cerrar el cuadro, esta otra sorprendente noticia, de análogo signo:
El obispo maltés Charles Scicluna presente en un acto convocado por una asociación gay-católica
Scicluna, el mismo, el inquisidor vaticano de la pederastía criminal etc. etc. etc. El mismo:
Charles Scicluna, obispo auxiliar de la Iglesia Católica en Malta, tras afirmar recientemente que las uniones entre personas del mismo sexo suponen un "acto moral muy grave", acudió este fin de semana a un evento realizado por la organización Dracma, un colectivo católico de personas LGTB, con motivo del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia.
"Charles Scicluna, obispo auxiliar de la Iglesia Católica en Malta, ha sorprendido este fin de semana al acudir a un evento convocado por una organización de minorías sexuales del país europeo.
Scicluna acudió al acto convocado por la organización Dracma, un colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales católicos, con motivo del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia.
El obispo acudió al acto contra la discriminación acompañado por un grupo de sacerdotes católicos, mostrando su respaldo al trabajo que llevan a cabo los activistas de la organización Dracma.
Scicluna, pese a mostrar públicamente que celebra el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, condenó recientemente el reconocimiento de los derechos de la diversidad sexual.
El obispo auxiliar de la Iglesia Católica en Malta manifestó que reconocer el derecho de las parejas homosexuales a unirse mediante uniones civiles supone un acto moral muy grave."
Allí estaba Scicluna, sin miedo a la contradicción manifiesta, manteniendo el non possumus pero yendo al acto de los gay-lesbis, no sé cómo y con qué cara.
Nos quieren hacer tragar que no hay conexión entre homosexualidad y pederastía, que no existe ilación entre reconocer la homosexualidad (reconocer la 'bondad' de la homosexualidad???), defender el derecho al respeto de lo homosexual, y los efectos que se derivan de la práctica homosexual (la pederastía que tanto afligió y aflige a la Iglesia, por ejemplo).
¿Qué hace Scicluna en un acto de esos? ¿Qué significa estar en contra de la 'homofobia', un concepto creado, promovido e impuesto por la militancia gay?
¿Qué es lo contrario de la homofobia? Por supuesto, la homofilia. Si se profesa la homofilia, en consecuencia se ha de defender la honestidad de la práctica homosexual. ¿No?
¿Qué hacía Scicluna en un acto de esos?
Perfectamente, Scicluna nos podría responder que estaba practicando la Gaudium et Spes.
Seguramente, probablemente, con la vocación y la determinación de Gaudium et Spes.
Con-fraternizando con nuestro mundo.
¿Pero Él no nos dijo que no éramos del mundo?
¿Pero Él no dejó dicho que su Reino no es de este mundo?
Oremus: Adveniat Regnum Tuum!
+T.
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