viernes, 17 de abril de 2015

Sufragio-pantomima-ecuménico


Si el acto en sí - un 'funeral ecuménico' por las víctimas del accidente-crímen del avión de Germanwings - ya horripila la conciencia católica (a quien le quede y tenga activa), ver al cardenal de Colonia, Rainer Woelki, 'concelebrando' con una jerarquesa luterana, nos arranca la náusea más incontenible.

Cuando estos sacrilegios (sic) suceden (cada vez más) me pregunto quién decide o aprueba los detalles: ¿El luterano (o el no-católico de turno que sea) con el fin de humillar, rejonear y dejar en evidencia al Cardenal (u obispo o Papa), o deciden y aprueban nuestros obispos (o cardenales (o el Papa)) para alardear de profundo y militante ekumenicismo vatikanosekundista más que nadie en el mundo, sin rivales en ekuministear intensamente en forma, materia, fondo y presentación???

¿No se han hecho Uds. nunca esta pregunta al tener noticia de una de estas promiscuas y repugnantes escenas de des-catolicismo en acción? Yo, como les cuento, muchas veces.

De la pantomima de simbolitos y babiecadas del gay-liturgista de turno, no diré nada (aquí más fotos).

Lo que haré, como otras veces, será ofrecer la Misa por dos intenciones particulares: Una en sufragio (verdadero) por los difuntos, y otra en desagravio por el 'acto ekuménico des-católico' perpetrado (consentido, alentado, promovido, recomendado, alabado) por nuestra católica-light Jerarquía.


+T.

sábado, 11 de abril de 2015

La bula misericordiadora

 
El nombre de la bula es muy bueno, Misericordiae Vultus. El texto de la bula, un dechado francisquista, muy largo, con cierta impresión de desorden en la exposición. Un documento francisquista, ya digo (leer aquí).

Me afecta la insistencia triunfalista vaticanosecundista.

Me inquieta la ausencia de un mea culpa post-vaticanosecundista, amplio, profundo y sincero.

Detecto la vuelta del optimismo entusiasmado y entusiasmante del juanpablismo.

Me preocupan los pormenores y particulares anunciados/esbozados, a falta de concreciones y disposiciones prácticas.

Me revuelve la atrabilis católico-consciente el estrambote con la mención de judíos y mahometanos más la invitación a simpatizar con paganismos, como si la misericordia fuera compatible con el error religioso y el jubileo suspendiera la práctica de las obras de misericordia espirituales: -Enseñar al que no sabe. -Corregir al que yerra. -Dar buen consejo al que lo necesita.

Oremus etiam, pro fructibus iubilaei, fratres.

p.s. Por cierto, en la web del Vaticano el texto de la bula está disponible en Alemán - Árabe - Español - Francés - Inglés - Italiano - Polaco - Portugués...pero no en latín (salvo el título Misericordiae Vultus).


+T.

viernes, 10 de abril de 2015

Dos escenas del Catolicismo que fue (que hemos perdido (que nos han expropiado))


Agnus Dei bendecido por el Btº Inocencio XI en Pascua de1677

Como adorno de Pascua, también como felicitación y regalo, pongo en Ex Orbe estos dos preciosos documentos, testigos de la decadencia del catolicismo romano. Las grabaciones nos permiten ver qué grave ha sido la caída, desde el sublime ritual de la tradición reverente y creyente, respetuosa consigo misma, hasta la simplicidad minimalista, vulgar y desconcertantemente ocasional, sujeta al capricho personal. Se despreció el antiguo tesoro de ricos signos y se nos obliga a aceptar la baratija insignificante.

El primer vídeo (con montaje un poco deficiente) muestra partes de la liturgia papal del Jueves Santo de 1964 en San Juan de Letrán. Pablo VI entra en la Basílica, incensa el Altar (con las reliquias de la Mesa de la Institución), ocupa la sede en el ábside basilical y cumple el rito del Mandato, lavando los pies a doce clérigos romanos.




Me resisto a comentar detalles, tantos y significativos. Lo principal es ver al Papa ritu servando, cumpliendo el rito, sujeto a las venerables ceremonias, siguiendo las indicaciones de los ceremonieros, con la solemnidad y devoción exigidas. La humildad del celebrante no necesita moniciones explicativas. Si el yutube tuviera sonido, los cánticos litúrgicos de la celebración completarían la emocionante impresión de las imágenes.


El segundo vídeo es una rareza, porque recoge no ya un rito reformado-deformado, sino que visualiza un ritual católico romano extinto, realizado por última vez por Pablo VI. Puesto que el ritual se cumplía en la Pascua del primer año de pontificado del Papa y después sólo se repetía cada siete años, la grabación recoge la penúltima ceremonia de bendición de los Agnus Dei, el Miércoles de la Octava de Pascua de 1959, por Juan XXIII, la única vez que el Papa Roncalli cumplió ese antquísimo rito papal:




Las oblatas de cera con la imagen del Cordero Pascual se preparaban por los cistercienses de San Bernardo alle Terme. El Papa, en una de las estancias del Palacio Apostólico, bendecía primero el agua con mezcla de Santo Crisma y bálsamos, luego echaban en la fuente bautismal las oblatas de cera, el Papa las removía con una espátula y las recogía poniéndolas en un cesto, rezando las oraciones que señalaban las rúbricas para cada momento del ritual (aquí una descripción más detallada del rito, con las oraciones - en italiano todo - y , menos detallado, aquí en español). El rito se celebraba el Miércoles de la Octava de Pascua, y los Agnus Dei se distribuían el Sábado de la Octava.

Ahora, como una (¡otra!) escena de paraísos perdidos, los Agnus Dei (con su bendición perdida en cuanto se ponen en venta) se pueden comprar en tiendas de antigüedades religiosas, restos y sombra de la piedad que los veneró, acusaciones en cera del catolicismo que los pretirió. Tal cual si fueran un epílogo de lacrimae rerum, o unas líneas de devota nostalgia al estilo de las páginas finales del Il Gattopardo del Lampedusa.

A todos los frecuentadores, afines y afectos de Ex Orbe, ¡Feliz Pascua Florida !!!


+T.

domingo, 5 de abril de 2015

Exultemus !!!

En primer lugar, va a buscar a nuestro primer padre, como a la oveja perdida. Quiere visitar a los que yacen sumergidos en las tinieblas y en las sombras de la muerte; Dios y su Hijo van a liberar de los dolores de la muerte a Adán, que está cautivo, y a Eva, que está cautiva con él.

El Señor hace su entrada donde están ellos, llevando en sus manos el arma victoriosa de la cruz. Al verlo, Adán, nuestro primer padre, golpeándose el pecho de estupor, exclama, dirigiéndose a todos: «Mi Señor está con todos vosotros.» Y responde Cristo a Adán: «y con tu espíritu.» Y, tomándolo de la mano, lo levanta, diciéndole: «Despierta, tú que duermes, Y levántate de entre los muertos y te iluminará Cristo.

Yo soy tu Dios, que por ti me hice hijo tuyo, por ti y por todos estos que habían de nacer de ti; digo, ahora, y ordeno a todos los que estaban en cadenas: "Salid", y a los que estaban en tinieblas: "Sed iluminados", Y a los que estaban adormilados: "Levantaos."

Yo te lo mando: Despierta, tú que duermes; porque yo no te he creado para que estuvieras preso en la región de los muertos. Levántate de entre los muertos; yo soy la vida de los que han muerto. Levántate, obra de mis manos; levántate, mi efigie, tú que has sido creado a imagen mía. Levántate, salgamos de aquí; porque tú en mí y yo en ti somos una sola cosa.

Por ti, yo, tu Dios, me he hecho hijo tuyo; por ti, siendo Señor, asumí tu misma apariencia de esclavo; por ti, yo, que estoy por encima de los cielos, vine a la tierra, y aun bajo tierra; por ti, hombre, vine a ser como hombre sin fuerzas, abandonado entre los muertos; por ti, que fuiste expulsado del huerto paradisíaco, fui entregado a los judíos en un huerto y sepultado en un huerto.

Mira los salivazos de mi rostro, que recibí, por ti, para restituirte el primitivo aliento de vida que inspiré en tu rostro. Mira las bofetadas de mis mejillas, que soporté para reformar a imagen mía tu aspecto deteriorado. Mira los azotes de mi espalda, que recibí para quitarte de la espalda el peso de tus pecados. Mira mis manos, fuertemente sujetas con clavos en el árbol de la cruz, por ti, que en otro tiempo extendiste funestamente una de tus manos hacia el árbol prohibido.

Me dormí en la cruz, y la lanza penetró en mi costado, por ti, de cuyo costado salió Eva, mientras dormías allá en el paraíso. Mi costado ha curado el dolor del tuyo. Mi sueño te sacará del sueño de la muerte. Mi lanza ha reprimido la espada de fuego que se alzaba contra ti.

Levántate, vayámonos de aquí. El enemigo te hizo salir del paraíso; yo, en cambio, te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celestial. Te prohibí comer del simbólico árbol de la vida; mas he aquí que yo, que soy la vida, estoy unido a ti. Puse a los ángeles a tu servicio, para que te guardaran; ahora hago que te adoren en calidad de Dios.

Tienes preparado un trono de querubines, están dispuestos los mensajeros, construido el tálamo, preparado el banquete, adornados los eternos tabernáculos y mansiones, a tu disposición el tesoro de todos los bienes, y preparado desde toda la eternidad el reino de los cielos.


De una antigua Homilía sobre el santo y grandioso Sábado
(PG 43, 439. 451. 462-463)

sábado, 4 de abril de 2015

Aquella tarde...

Le tengo antigua devoción a esta imagen, una pintura del escocés William Dyce, un artista romántico, de estilo entre los nazarenos alemanes y los pre-rafaelistas ingleses. Aparecía en una ilustración del misal de mi madre, un incómodo grueso volumen de Chicago Press, una exquisita edición del Misal de Juan XXIII de 1962, ricamente ilustrado con grabados, viñetas y una colección estupenda de reproducciones en color de cuadros, una cuidada selección de iconografía cristiana. Fue un regalo de mi padre por el santo de mi madre, en Julio de 1964.

Como misal, era quasi inmanejable. Mi madre nunca lo llevó a Misa y continuó usando su manoseado misal relleno de estampitas y sujeto con un elástico negro. Quien más lo utilizaría sería yo. Los días que guardaba cama porque estaba malo, lo primero que pedía era el libro de misa de mamá. Lo sacaba de su caja de cartón rojo, lo abría, olía sus páginas, y me pasaba horas viendo las ilustraciones y leyendo el latín que no entendía; el comentario al pie de las imágenes estaba en español y me fui aprendiendo nombres de artistas: Van Eyck, Rogier van der Weyden, Dierick Bouts, Gerard David, Mantegna, Bellini, Durero, Ricci, Zurbarán, Rubens. Guardo ese misal como un tesoro muy personal.

El cuadro de W. Dyce representa las últimas escenas del Viernes Santo: Nicodemo y José de Arimatea han cerrado el Santo Sepulcro y salen del jardín; postradas frente a la entrada de la tumba, dos de las Marías lloran desconsoladas; en primer plano, la Virgen, triste, serena, doliente, guardando en su corazón la pasión del Hijo, camina de la mano de San Juan Evangelista, el hijo recibido aquella misma tarde, iuxta Crucem.

El rostro de la Virgen Madre no es joven, está demacrado, contiene el dolor y concentra su mirada en la corona de espinas del Señor, que lleva en una mano; la otra descansa sobre la mano de Juan, que la mira entristecido.

Al fondo cae la tarde pascual, con nubarrones tormentosos que clarean en la línea de los montes, por donde declinó el Sol, con un cielo abierto de suave azul crepuscular más arriba.

Así, como esa escena de suave y recogida intimidad, de dolor profundo y esperanza recóndita, de esa forma imagino también el retorno de los que estuvieron junto a Él en el Calvario, la vuelta a la Ciudad Santa de quienes le lloraron y pusieron su Cuerpo en el sepulcro. Aquella tarde.


+T.

viernes, 3 de abril de 2015

Sobre nuestra perdida 'Misa de Presantificados'

Un querido amigo me martillea de vez en cuando recordándome la lamentabilísima reforma litúrgica de la Semana Santa perpetrada bajo (¡ay!) mi venerado Pio XII (Noviembre de 1955). Fue el primer capítulo de la ruina litúrgica que advendría después, bajo Pablo VI. Tal día como hoy, un 3 de Abril de 1969 (aquel año fue Jueves Santo), el Papa Montini firmaba la constitución apostólica Missale Romanum, que entraría en vigor el 1er. Domingo de Adviento de aquel mismo año. En la Const. Ap. Missale Romanum, Pablo VI decía: "...Primo passo di tale riforma è stata l'opera del Nostro Predecessore Pio XII con la riforma della Veglia Pasquale e del Rito della Settimana Santa, che costituì il primo passο dell'adattamento del Messale Romano alla mentalità contemporanea."

De aquella reforma de la Semana Santa se lamentan muchas cosas, pérdidas de tradiciones y de ritos católico-romanos que preludiaron la debacle subsiguiente. De entre las supresiones, la mayor fue la de la Misa de Presantificados, una parte de la liturgia del Viernes Santo, un rito ancestral vinculado al mismísimo San Gregorio Magno que - ¡oh paradoja! - se ha conservado como rito entre los ortodoxos greco-bizantinos, que lo practican durante la Cuaresma, los Miércoles y los Viernes (antiguamente también en la liturgia católico-romana, como recordaban los viejos catecismos).

La tradición ortodoxa explica que fue San Gregorio Magno, en la época en que estuvo de apocrisario en Constantinopla (ca. 579-586), quien introdujo entre los bizantinos el rito romano de los presantificados. En sustancia, la liturgia imita una Misa en la que no hay consagración porque se comulga con la Eucaristía consagrada el Domingo de Cuaresma anterior, reservándose el Sacramento ('presantificados') para la comunión que se administra en las liturgias del Miércoles y Viernes (dos antiquísimos días penitenciales). Así, la 'Misa de Presantificados' del Viernes Santo, tal y como se celebró hasta la reforma de la Semana Santa de 1955, entroncaba con la más antigua tradición litúrgica católico-romana y se vinculaba a figuras venerables de la época de los Santos Padres. Además era un patente vínculo litúrgico co-idéntico entre las muy distintas tradiciones litúrgicas de Roma y Bizancio.

Hace unas semanas, el predicador pontificio fr. Rainiero Cantalamessa, en una prédica cuaresmal al Papa y la Curia, dando lecciones y brindis de ecumenismo y unidad, durante el fervorín dijo cosas como esta:

"...Dado que creemos que la venerable y antigua tradición de las Iglesias Orientales forma parte integrante del patrimonio de la Iglesia de Cristo, la primera necesidad que tienen los católicos consiste en conocerla para poderse alimentar de ella y favorecer, cada uno en la medida de sus posibilidades, el proceso de la unidad (...) es hora de invertir y dejar de insistir obsesivamente en las diferencias – que a veces se basan en una deformación del pensamiento del otro– y en su lugar juntar lo que tenemos en común y nos une en una única fe."
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Lamentablemente ninguno de los asistentes clamó -¡MENTIRA!. Mentira enorme puesto que, como estoy contando, el pre-concilio y el post-concilio se encargaron de eliminar todos los signos, ritos, ceremonias y liturgias que mantenían concomitancias, incluso identidades, entre las tradiciones cúlticas de católicos y ortodoxos. Como por ejemplo aquella 'Misa de Presantificados' del Viernes Santo, de tradición romana-gregoriana, desaparecida para los católicos romanos y conservada como un tesoro de piedad entre los ortodoxos.

Un amigo francés que ha estado asistiendo todos los Miércoles y Viernes a la Liturgia de los Dones Presantificados en una de las iglesias ortodoxas de París, me comentó que es relativamente frecuente que los sacerdotes franceses que celebran la Misa Tradicional usen el Viernes Santo el Misal antiguo anterior a la reforma de la Semana Santa de Pio XII, con la 'Misa de Presantificados'.


El ecumenicismo vaticanosecundista sacrificó ritos católicos ancestrales porque el modelo de liturgia que se pretendía, ya desde la pervertida reforma promovida por el movimiento litúrgico, no era el tradicional católico-ortodoxo, sino aquel otro que simpatizaba con elementos y esquemas de la reforma protestante.

No lo reconocerán, pero estamos más lejos de los ortodoxos y orientales que antes del Vat. 2º: Las degeneraciones litúrgicas promovidas desde el post-concilio nos separan más de la lex orandi/credendi de las Iglesias Orientales.

Nuestra antigua y suprimida Misa de Presantificados del Viernes Santo lo testimonia.

p.s. Se me ocurre (seguro que también a otros católicos conscientes) que la existencia simultánea entre los greco-bizantinos de tres ritos-tradiciones litúrgicas (Liturgia de San Juan Crisóstomo, Liturgia de San Basilio Magno, Liturgia de los Presantificados de San Gregorio Magno) podría iluminar la convivencia práctica del Misal de San Pio V y el de Pablo VI, algo que parecía sugerirse en el m. p. Summorum Pontificum de Benedicto XVI...Aunque estemos hoy tan lejos de aquella 'primavera benedictina'.



+T.


Consummatum est




Sciens Iesus quia iam omnia consummata sunt ut consummaretur scriptura dicit sitio
vas ergo positum erat aceto plenum illi autem spongiam plenam aceto hysopo circumponentes obtulerunt ori eius cum ergo accepisset Iesus acetum dixit consummatum est   Io 19, 28-30





+T.

Imagen: Consummatum est, de James Tissot, 1886