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sábado, 5 de enero de 2019

Cuando los Reyes


Cuando los Reyes venían de Oriente
y paraban en casa y por el balcón
entraban trayendo, solemnes, silentes,
regalos reales, tesoros de dulce y cartón,
juguetes de niños y gozos de padres,
dulzuras de abuelos, regazos de madres,
madroños de almíbar y anises de sol
como medallitas que suenan al pecho
cuando cantan nanas y se cuentan cuentos
de dormir suave sin miedo y desvelos,
entre embozos blandos de olor a almidón
y humo de alhucema con roce de besos
sobre el borde amable del almohadón.

Cuando aquella noche de infantil ensueño
eran nuestras horas de ansia inocente
culmen del ensayo del ratón y el diente
que durante el año mantenía el empeño
del don que suscita la chispa impaciente
del niño que siempre espera algo más
y sabe que llega, al fin, algún día,
de pronto, sin ruido, la llave que abría
la puerta cerrada del adivinar.

La noche con frío de Enero en la calle
y encajes de escarcha sobre el ventanal
de cristal finito, blondas de visillos
entre dos cortinas de cretona y brillos
de luz estrellada aun de madrugada
ya cercana el alba con su despertar...

Así dejaría - sueño algunas veces -
mis horas sin pena, guardadas, suspensas
en la amanecida feliz de ese día
de inocencia y vida de dichoso hogar.

(A veces me digo y le digo a algunos:
-'¡Los Reyes vendrán!').


+T.

martes, 1 de enero de 2019

Villancico


Tapiza la noche con su terciopelo
azul refulgente bordado en luceros
que alumbran el cielo sobre aquel portal
do yace en pesebre, pobre, humildemente
el recién nacido que es Rey Celestial.

La Virgen, su Madre, recoge en su pecho
todo lo que pasa, precioso Evangelio
que late y palpita en su corazón
cual eco del Verbo, tesoro escondido,
espejo del Santo Misterio de Dios.

Los Ángeles velan al Niño dormido
cantando trisagios al Hijo Eternal,
y con doce estrellas de brillo infinito
nimban a la Virgen que a su vera está.

José el Patriarca sueña con Arcángeles
que de Dios bajaban y a Dios subirán.

¡Gloria a Enmanuel en la altura
y reine en la Tierra su paz!


+T.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Pre-Villancico

 
 
Lirios en los caminos de Galilea
brotan por donde pisa la Nazarena
Virgen, como una estrella,
brilla en la tarde:
Del Hijo del Eterno
va a ser la Madre.

Luceros relucientes,
Santos Arcángeles,
Reyes y Profetas
venid, cantadle,
¡rezadle Avemarias!:
Su intacto talle
contiene al Infinito
que en Ella late.

¡Tal es su aroma,
que a su paso florecen
nuevas las rosas!

+T.

lunes, 1 de enero de 2018

Virgen Madre


 
Es blanca como nieve y azucena,
humilde en santidad que vive y siente,
la paz de su semblante sonriente
refleja el alma de esta nazarena.

De gracia celestial bendita y plena,
su presencia es un clamor silente
que de lo hondo a su Señor asiente
sin reserva, demora, duda o pena.

Virgen, jardín cerrado de pureza,
y Madre que alumbró al Hijo Eterno,
doce estrellas coronan su cabeza.

Su nombre hace temblar al mismo infierno,
y si un Ave Maria se le reza,
exulta el Cielo con eco sempiterno.


+T.

viernes, 29 de diciembre de 2017

De Becket


Al Santo Mártir cantauriense le mantengo una devoción que crece cuando comparo según aquello que predicaba en Sevilla nuestro venerable (y muy olvidado) Fernando de Contreras, que clamaba desde el púlpito catedralicio un día de San Ildefonso ante Don Alonso Manrique, Arzobispo sevillano: '-Él Alfonso y vos Alfonso: ¡Cuánto va de Alfonso a Alfonso!'. Pues, reconociendo primero la distancia del Venerable Contreras mecum ipso, así distancio yo a Tomás Becket, Arzobispo, medido con los jerarcas hodiernos. Y me explico con una breve glosa/notación del mismo Thomas Becket:

De las cartas de santo Tomás Becket, obispo y mártir (Carta 74: PL 190, 533-536)
Si nos preocupamos por ser lo que decimos ser y queremos conocer la significación de nuestro nombre -nos designan obispos y pontífices-, es necesario que consideremos e imitemos con gran solicitud las huellas de aquel que, constituido por Dios Sumo Sacerdote eterno, se ofreció por nosotros al Padre en el ara de la cruz. Él es el que, desde lo más alto de los cielos, observa atentamente todas las acciones y sus correspondientes intenciones para dar a cada uno según sus obras.

Nosotros hacemos su vez en la tierra, hemos conseguido la gloria del nombre y el honor de la dignidad, y poseemos temporalmente el fruto de los trabajos espirituales sucedemos a los apóstoles y a los varones apostólicos en la más alta responsabilidad de las Iglesias, para que, por medio de nuestro ministerio, sea destruido el imperio del pecado la muerte, y el edificio de Cristo, ensamblado por la fe y el progreso de las virtudes, se levante hasta formar un templo consagrado al Señor.

Ciertamente que es grande el número de los obispos. En la consagración prometimos ser solícitos en el deber de enseñar, de gobernar y de ser más diligentes en el cumplimiento de nuestra obligación, y así lo profesamos cada día con nuestra boca; pero, ¡ojalá que la fe prometida se desarrolle por el testimonio de las obras! La mies es abundante y, para recogerla y almacenarla en el granero del Señor, no sería suficiente ni uno ni pocos obispos.


- Primero, subrayo la consciencia de la dignidad sacerdotal de Santo Tomás Becket y la penosa inconsciencia sacerdotal de nuestros jerarcas, que no sólo no actúan según lo que son, sino que ni siquiera se creen ellos mismos lo que son. Por eso el abuso que hacen de su ministerio santo y el descrédito continuo que le infligen, ad intra y ad extra, hasta con indecente impudicia en algunos casos.

¿Quién se atreve a dudar de que la Iglesia de Roma es la cabeza de todas las Iglesias y la fuente de la doctrina católica? ¿Quién ignora que las llaves del reino de los cielos fueron entregadas a Pedro? ¿Acaso no se edifica toda la Iglesia sobre la fe y la doctrina de Pedro, hasta que lleguemos todos al hombre perfecto en la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios?

- El dolor es que somos cada vez más quienes nos atrevemos y dudamos que la misma Roma tenga fe en sí misma, que Pedro se crea Pedro, que se guarde la fe en la potestad de las Llaves, que la doctrina que hoy se emite sea edificante/edificable. ¡Nada menos !!


Sea quien fuere el que planta y el que riega, Dios no da crecimiento sino a aquel que planta y riega sobre la fe de Pedro y sigue su doctrina.

Pedro es quien ha de pronunciarse sobre las causas más graves, que deben ser examinadas por el pontífice romano, y por los magistrados de la santa madre Iglesia que él designa, ya que, en cuanto participan de su solicitud, ejercen la potestad que se les confía.

- Para llorar! Y llórese por el dolor de la firmeza doctrinal perdida, olvidada o herida, que ni se enseña, ni se practica, ni se implementa al día renovando la práctica insistiendo en su verdad esencialmente católica.

Recordad, finalmente, cómo se salvaron nuestros padres, cómo y en medio de cuántas tribulaciones fue creciendo la Iglesia; de qué tempestades salió incólume la nave de Pedro, que tiene a Cristo como timonel; cómo nuestros antepasados recibieron su galardón y cómo su fe se manifestó más brillante en medio de la tribulación. Éste fue el destino de todos los santos, para que se cumpla aquello de que nadie recibe el premio si no compite conforme al reglamento

- Un recuerdo forzosamente necesario si no queremos perecer desalentados cayendo en la trampa del desánimo, del horizonte corto o de la impaciencia necia. El destino de todos los Santos que han sido y serán se teje en la tribulación con trama dolorosa y fe brillante, en ese telar con forma de Cruz donde se prueban los del temple de aquel Becket, cuyo perfil hoy es - ¡ay! - tan raro y escaso.

Orémus.
Deus, pro cuius Ecclésia gloriósus Póntifex Thomas gládiis impiórum occúbuit: præsta, quǽsumus; ut omnes, qui eius implórant auxílium, petitiónis suæ salutárem consequántur efféctum.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
R. Amen
.



+T.

lunes, 25 de diciembre de 2017

 
El aire limpio, el silencio
de aquella mañana fría,
el buey, la mula, José
junto al pesebre y la estrella
que brilla sobre María.

Cuando amaneció en Belén,
el alba pura del día,
el Señor Omnipotente
entre pañales dormía.

Los pastores que anunciados
por los Ángeles venían
contemplaban sin saber
el Misterio que veían:

En el portal de Belén,
a Dios Hijo, hombre y Mesías,
su Madre por siempre Virgen
cantando salmos mecía.


¡Gloria a Dios en sus alturas
y paz a esta tierra bendita!


+T.

domingo, 24 de diciembre de 2017

pre-villancico


Cuánta voluntad divina
en la Palabra que late
con pulso de carne y sangre
en el seno de María.

En ella las profecías
se fraguan en Testamento,
lo eterno vuelto en momento
y la sombra en claro día.

Nunca mejor santuario
tuvo el Señor en la tierra
que el seno de una doncella
don del Espíritu Santo.

¡Cómo exultan en Belén
cuando su hora está llegando!

+T.

domingo, 1 de enero de 2017

Madre, enséñanos

Virgen del recogimiento,
Madre de Cristo que todos
los pasos de su Misterio,
atesorabas muy dentro
de tu sagrario interior.

De este Testamento Nuevo
Arca, Virgen que de Dios,
sabes tanto: Enséñanos
aquella contemplación
para vivir con tu Hijo
palpitando y embebidos
sólo en Él y por su amor.

Y si a tanto no alcanzamos,
junto al pesebre del Niño
ponnos para que sintamos
de su piedad el calor.

¡En tu pecho inmaculado
consuelo danos y amparo,
Refugio del pecador!


+T.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Belén

Belén que tocas campanas
para que las almas vengan
y adoren al que bajó
desde la Gloria a la tierra,
con la luz de aquella Estrella,
refleja en los corazones
la verdad de su presencia.

Sé, Belén, en cada alma
la presencia del Misterio
y en tu Pesebre se encienda
nuestro deseo del Cielo.

¡Venid y adorad al Niño,
Dios bendito en nuestro suelo!


+T.

miércoles, 6 de enero de 2016

Villancico 4

 
De Oriente vienen siguiendo
la Estrella del Rey nacido
y hasta Belén han venido
el signo de Dios creyendo.
Adoran al Niño, dejan
a sus plantas tres ofrendas;
y de mitos y leyendas
sus corazones despejan.

Cuando de Belén se alejan
por otro camino, llevan
la Estrella en el corazón
y la fe en la inteligencia,
sabiendo más porque se han
postrado ante la Presencia
del Hijo Eterno de Dios,
que en un Niño el resplandor
de su gloria y de su esencia
vela en misterio de amor.

Incienso, oro y mirra
proclaman su epifanía:
Es Hombre, es Rey y es Dios.


+T.

viernes, 1 de enero de 2016

Villancico 3


Enmanuel, Niño bendito,
Hijo de Dios adorado,
bendice a este pobrecito
que junto a tu pesebrito
te contempla embelesado.

Aun pecador, reverente,
con el ánimo temblando,
en lágrimas se le van
los ojillos en torrente
pues tu Amor le ha enamorado:
Créale un corazón limpio
para que así pueda verte
y al fin quede en el pesebre
siempre tu mirar mirando.

Virgen Madre de este Niño
que puedes por tu Hijo tanto:
Pídele, que si le ruegas
los ojos que tanto lloran
consuelo tendrán logrado.

¡Reina de Belén bendita,
de los pobres dulce amparo!


+T.

martes, 29 de diciembre de 2015

Villancico 2


Noche oscura, noche oscura,
profundo, insondable el cielo;
cuanto más cierra la noche
más reluce aquel Lucero:
¡Dios nacido sobre el heno!

Noche fría, noche fría,
cortante el aire cual hielo;
mientras más la noche enfría
más arde de amor su Fuego:
¡Dios nacido en este suelo!

Noche queda, noche queda,
recogida y en silencio;
cuanto más calla la noche,
más resuena su Evangelio:
¡Nos nació Dios Verdadero!


+T.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Villancico - 1





María y José
en un pobre establo
hacen un Sagrario
de amor al Señor;
bendito pesebre
que al Rey de la Gloria
de trono le sirve:
Comienza el reinado
del Hijo Dios.

Adorado humilde
por pobres pastores
y Magos que viajan
de una Estrella en pos:
Vayamos creyentes,
fieles, adorantes,
llevando presentes
nosotros también.

A todos los hombres
de voluntad buena
les espera Cristo
Jesús en Belén.

+T.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Pre-Villancico



La burrita al paso
el ronzal José
lleva mansamente
rezando y soñando.
María también
sueña, alaba, reza,
y el eco del Ave
que dijo Gabriel
es como si volara
hilando las preces,
que dicen la Virgen
y el Santo José

Una Estrella intensa
con luz nueva y clara
brilla sobre el Templo
de Jerusalén;
luego, cuando salen
de la Ciudad Santa,
ya en el caminito
que baja a Belén
la Estrella pasando
sobre la burrita
destella en la Virgen
y luce en José.

María a su esposo
sonrie; el regazo
se envuelve rozando
el seno en que Dios
late con el pulso
aun no nacido
manso y humilde
de su Corazón.

En el horizonte
ya oscurecía
la última noche
antes del día
de Enmanuel, Mesías.

Y Arcángeles bellos
ensayan el ‘Gloria
in excelsis Deo'
sobre un portalito
de un pobre pesebre
que había en Belén.


+T,

martes, 6 de enero de 2015

Villancico 3


Qué oscura es la noche,
qué blanca la estrella,
como terciopelo
el fondo del cielo
parece que tiende
un tupido velo
que hace más bella
su radiante luz...
...Qué oscuro el azul
que envuelve el destello
de aquel astro bello
que anuncia a Jesús.

Del Oriente vienen
Magos peregrinos
siguiendo el camino
que marca la luz
limpia de la Estrella
que a Belén les lleva
y ven a Jesús,
el Rey que ha nacido,
en brazos de María.
La sabiduría
de los tres sapientes
se torna alegría
y gozo inocente;
cual niños que vuelven
a entender las cosas
que el tiempo robó,
sienten la ternura,
la nueva dulzura
con que atrae Dios,
como el Sol que abre
cuando cae la tarde
del jardín la flor.

La rosa es María
y el Niño es el Sol.

Dejan a sus plantas
oro, incienso y mirra
y el portal se empapa
en sagrado olor.

Arrastran sus capas,
en gesto adorante,
y al Oriente vuelven,
nuevos caminantes,
sabiendo secretos
del Hijo de Dios.

- José se dormía
y un ángel venía
a decirle en sueños
que huir debería
llevándose a Egipto
la Rosa y el Sol. -




+T.

jueves, 1 de enero de 2015

Vilancico 2



La Virgen se ha dormido,
el Niño vela,
los sueños de su Madre
el Cielo llenan.

¡Oh quién pudiera
en su sueño celeste
estar con Ella!
¡Ay quién pudiera
velarla con el Niño
a su cabecera!

El pecho de la Virgen
el Niño besa,
ni los Querubes gozan
de tal pureza,
pureza bebe
del pecho de su Madre
el Dios del pesebre.

La Virgen mece al Niño
en su regazo
y el Empíreo contempla
embelesado
a Dios dormido
en brazos de la Madre
que mece al Hijo.

La Virgen mira al Niño,
refulge el Cielo
reflejando en sus ojos
mil y un luceros,
los Cielos brillan
cuando mira a su Hijo
Santa María.

También el Patriarca
José se duerme,
con la cabeza puesta
sobre el pesebre.
Su sueño celan
dos Arcángeles bellos
que salmos rezan.

...El buey y la mula
rezan con las estrellas
y con la Luna.

 

Feliz 2015, santo y próspero, a todos los amigos, colaboradores, comentadores, visitantes, transeúntes, habituales y ocasionales de ExOrbe , cum Bene + dictione

+T.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Demos gracias...

Demos gracias por lo bienes
y por los males pidamos
elevemos nuestras manos
y nuestros ojos al cielo.
Recordemos a los buenos,
oremos también por los malos,
que todos en bien crezcamos
y no nos empeoremos.
Con confianza imploremos
para todos mejoría,
y la súplica acompañemos
rezando un Ave María.


Y mejor - si lo sabemos -
al Dios Clemente recemos
agradecidos, Te Deum: 


Te Deum laudamus: te Dominum confitemur.

Te æternum Patrem omnis terra veneratur.

Tibi omnes Angeli, tibi Cæli, et universæ Potestates: Tibi Cherubim et Seraphim incessabili voce proclamant: Sanctus, Sanctus, Sanctus Dominus Deus Sabaoth.

Pleni sunt cæli et terra majestatis gloriæ tuæ.

Te gloriosus Apostolorum chorus, Te Prophetarum laudabilis numerus, Te Martyrum candidatus laudat exercitus.

Te per orbem terrarum sancta confitetur Ecclesia, Patrem immensæ majestatis: Venerandum tuum verum et unicum Filium: Sanctum quoque Paraclitum Spiritum. Tu Rex gloriæ, Christe.

Tu Patris sempiternus es Filius, Tu, ad liberandum suscepturus hominem, non horruisti Virginis uterum.

Tu, devicto mortis aculeo, aperuisti credentibus regna cælorum. Tu ad dexteram, Dei sedes, in gloria Patris. Iudex crederis esse venturus.

(los versículos siguientes se rezan de rodillas)

Te ergo quæsumus, tuis famulis subveni, quos pretioso sanguine redemisti.

Æterna fac cum Sanctis tuis in gloria munerari.

Salvum fac populum tuum, Domine, et benedic hereditati tuæ.

Et rege eos, et extolle illos usque in æternum.

Per singulos dies benedicimus te; Et laudamus Nomen tuum in sæculum, et in sæculum sæculi.

Dignare, Domine, die isto sine peccato nos custodire.

Miserere nostri domine, miserere nostri.

Fiat misericordia tua, Domine, super nos, quemadmodum speravimus in te.

In te, Domine, speravi: non confundar in æternum.

V. Benedicamus Patrem, et Filium, cum Sancto Spiritu.

R. Laudemus, et superexaltemus eum in sæcula.

V. Benedictus es, Domine, in firmamento cæli.

R. Et laudabilis, et gloriosus, et superexaltatus in sæcula.

V. Domine, exaudis orationem meam.

R. Et clamor meus ad te veniat.

V. Dominus vobiscum.

R. Et cum spiritu tuo.

Oremus.
Deus, cujus misericordiæ non est numerus, et bonitatis infinitus est thesaurus: piissimæ maiestati tuæ pro collatis donis gratias agimus, tuam semper clementiam exorantes; ut, qui petentibus postulata concedis, eosdem non deserens, ad præmia futura disponas. Per Christum Dominum nostrum. Amen



+T.



domingo, 28 de diciembre de 2014

El Nacimiento



Cuando chico, el primer Nacimiento que recuerdo era grande, largo y profundo, que ocupaba todo el testero del salón, bajo el espejo veneciano, con el tablero y el medio tablero y los cuatro caballetes, tres de frente y uno esquinado. El portal era de corcho, y el castillo de Herodes de escayola blanca, con los perfiles pintados color madera y unas palmeras de alambre y cartón. Los tres Reyes Magos iban entre los riscos de corcho y las palmeritas, por un caminillo de serrín. Abajo a la izquierda se figuraba el pueblo de Belén, con casitas de cartón y corralitos con pavos, gallinas, pollitos, cabritas y vacas; más al centro se ponía el río, con muchos patitos de barro sobre un papel de plata con un cristal encima. Los pastores con las ovejitas se repartían por los corchos, las figuras grandes más adelantadas, debajo, y las más pequeñas detrás, en alto. En el rincón de la derecha se ponía una cueva con el demonio dentro, con un papel colorado y una bombillita, que representaba el infierno rabiando porque había nacido el Señor.

También recuerdo otro, más recogido, que se puso en el estrado del recibidor, sobre una de las arcas grandes, debajo del cuadro grande del Ángel de la Guarda, allá por el año 1966, con un Misterio nuevo que compró mi padre en la calle José Gestoso porque las figuras antiguas estaban muy estropeadas. También compró unos Reyes, pequeños, pero muy bonitos, con los tres pajes, pintados y dorados. Tia Antonia hizo un naranjal en una de las esquinas, con ramitas de lentisco y naranjitas y limoncitos de caramelo sujetos con alfileritos, que tuvo que reponer dos o tres veces porque nos los comíamos con esa delectación tentadora e irresistible con que gustan las cosas prohibidas; el demonio en su cueva estaba junto al huertecillo, también, aunque nuestras travesuras sólo fueran pecadillos veniales, acaramelados.

Los años del luto por abuela Antonia y abuelo Emilio nos colocaron el Nacimiento en la alcoba entre el recibidor y el despacho de mi abuelo, para tenerlo reservado a las visitas. Cuando cantábamos con las panderetas, cerrábamos la puerta para que no se oyera en el salón ni en el comedor. Uno de aquellos años, nos trajeron por primera vez un árbol para adornar, que era un pino redondo, mediano, que mi tía plantaba en un garrafón enorme de cristal verde, sobre uno de los soportes de hierro de los macetones del patio. Quedaba muy bonito en el rincón de entrada al comedor, con las lucecitas de colores, las tiras de flequillos brillantes, la estrella arriba, las bolitas de cristal y unas piñitas pintadas de purpurina. Pero mi hermano Ricardo, de un balonazo, reventó la gran damajuana de cristal, y ya no se volvió a poner el pino.

Cuando se vendió la casa grande y nos mudamos al piso, el Nacimiento lo poníamos en la entrada, sobre el arca, apoyando los corchos en una de las rinconeras. Yo, que ya me hice cargo del montaje, sustituyendo a mi tía, tenía en mente una estructura ideal, alta y con tres o cuatro niveles, que nunca logré, siempre me salía más o menos igual. Mi punto flaco era la iluminación; todos los años fundía los plomillos al encender las lucecitas del portal (y la cueva del demonio).



Ahora pongo el Nacimiento reducido, sólo para mí, como un rito obligado de Navidad, piadosamente pero sin la maravillosa ilusión de cuando era niño. Coloco solamente el Misterio, La Virgen, San José y el Niño, sin mula ni buey. El Niño es el resto sobreviviente más antiguo de otros nacimientos pasados, una figurita de terracota con ojitos de cristal, desconchado, roto y pegado. También, cerca, a los lados o en algún hueco, donde me caben, meto a los Reyes, a camello, con sus pajes. En torno, unos cuantos iconos, que adornan muy bien, y unas puntas de lentisco. Y la estrella, que es de plata.

Demonio ya no pongo. Aunque tengo por ahí un dragón dorado que pegaría, haciendo las veces.

Durante Navidad y Reyes, encima de la comodilla del dormitorio, junto a unos cuantos calcetines y pañuelos, y el cepillo de los zapatos y un bote de betún,  tengo un Niño en la cuna, de los de Olot, pequeño, bonito, de los antiguos, para besar cuando entro y salgo.


+T.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Villancico 1


Estrellitas del cielo,
luz de diamante
poned junto al pesebre
del Dios Infante;
vengan mil soles
que alumbren como el día
la Santa Noche.

Florecitas del campo
ricos olores
llevad al portalito
con mil colores;
y con romero
sahumad al Niño,
Dios Verdadero.

Pajaritos del bosque
trinad loores
y haced con suaves plumas
almohadones
para el pesebre
donde yace dormido
Quien nunca duerme.

Pececitos del río
labrad de espuma
una cuna de plata
y luz de luna;
conchas de nácar
trabajad con finura
de filigrana
a Quien aguas divide
y aguas separa.

Criaturitas del cielo,
el mar y la tierra,
contemplad al Creador
que todo crea,
recien nacido
es eterno en su Gloria,
Dios infinito.


+T.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Mjsas de pre-Gallo



Hace cinco años me quejaba del adelanto de la celebración de la Misa de medianoche de Navidad en el Vaticano; léase el articulillo: La Misa de medianoche de Navidad adelantada (comentarios)

Un lustro después, las Misas de pre-Gallo se han impuesto, desarticulando el horario tradicional y la secuencia litúrgica de las Misas de la Solemnidad de la Navidad del Señor, lamentablemente.

De hecho, los sacerdotes eligen los textos, oraciones y lecturas, de la Misa de medianoche y los usan en las Misas vespertinas del día 24 de Diciembre, en vez de celebrar en esa hora la correspondiente Misa de la Vigilia de Navidad.

Ayer, el ABC de Sevilla traía un horario de Misas del Gallo, un total de 128 templos entre parroquias, conventos, capillas y oratorios. Aunque en la lista no estaban todos los templos y capillas de la ciudad, la muestra es suficientemente representativa para sacar conclusiones, una pequeña estadística (torpe y probablemente inexacta, porque soy una calamidad para los números):

Misas del Gallo:


18 h. ...............................   1
18,30 ...............................  2
19 h. ...............................   7
19'30 ..............................  13
20 h. ...............................  36
20'30 ..............................  11
21 h. ...............................    0
22 h. ...............................    0
23 h. ...............................    2
23'30 ...............................   2
24 h. ...............................   53


Total: 74 antes de la medianoche y 53 a la hora tradicional.

Algunas iglesias celebran las dos Misas, la de Vísperas-Vigilia a las 8 de la tarde y la del Gallo a las 12, mi Parroquia entre ellas (aunque en la relación del periódico no figura la de la tarde). Sorprende que algunos conventos hayan renunciado al horario tradicional. En la mayoría de los casos sospechamos que prima la comodidad del horario sobre las consideraciones espirituales, litúrgicas o devocionales. Imagino que si en Sevilla sucede esto, lo mismo pasará en la mayoría de las ciudades. En los pueblos el ambiente es otro, aunque también me consta la desaparición en algunas parroquias de la Misa de medianoche y la acomodación a horarios vespertinos.

En Roma, PP Franciscus ha adelantado el horario, un poco más que Benedicto XVI, empezando la Misa en San Pedro a las 21'30.

Con el particular considerando de que si aquella pérdida del horario tradicional se operó en tiempos del muy liturgo Benedictus, ahora, con PP Franciscus, tan mini-liturgo (incluso, diríamos, infra-liturgo, sub-liturgo, des-liturgo muchas veces), el detalle de la hora apenas significará nada y se irá perdiendo la Misa de medianoche, otra pérdida más entre tantas.

Dentro de poco, los que mantengamos y reclamemos la Misa del Gallo a las 12 de la medianoche seremos mirados como excéntricos tradicionalistas inmovilistas, etc.

Semper ídem!

+T.