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sábado, 23 de octubre de 2010

Glitter and be gay



No soy bernsteniano, pero me gustan mucho algunas cosas de Leonard Bernstein, su obra a retazos. Por ejemplo, me gusta su heterodoxa Missa brevis, y algunos fragmentos de los Salmos de Chichester. No me gusta la West Side Story. También me gusta mucho la obertura del Candide, estupenda, verdadera música dentro de la música; modernidad y tradición, ese dificilmente logrado tandem (de Voltaire, prescindo: sólo me gusta la música). Y me divierte muchísimo la brillantísma aria Glitter and be gay, una página con tantos ecos, sonando a moderna y a clásica sin contradicción, con esa retahila de jaja-jaja-jaja que son un reto para las grandes cantantes que se atrevan con la partitura, sólo apta para las mejores:





Esta del youtube es Kristin Chenoweth, una famosa cantante-soprano americana, especializada en repertorio de opereta y music-hall. A pesar de un par de extraños recursos netamente made in Usa, resulta muy simpática, moviendose y actuando, que parece imposible ser capaz de estar cantando esa dificilísima aria, con agudos imposibles, de pura técnica, sólo aptos para voces excepcionales. Parece que improvisa, pero cada gesto y movimiento corporal son muy precisos, acompañando a la voz, con un plus añadido de capacidad interpretativa y escénica admirables.

Aunque la que prefiero es esta otra, Diana Damrau (tienen desactivada la inserción; hay que entrar en el link de youtube). Es genial. Cantando soberbiamente la pieza y saltando como una loca por el proscenio, entre los músicos (que se lo pasan bomba) y el podio del director. Increíble. Además con un ágil volumen de ninfa de Rubens, que parece prima de una de las Tres Gracias del Prado. Una voz y una intrepretación para aplaudir a rabiar. Insuperable.


Diana Damrau canta Glitter and be gay

Y la tercera muestra de lo mismo: Un año antes de su muerte, el propio Bernstein (viejo y muy cascado) dirige la pieza, que canta June Alison, estupendamente, pero más estática, sin los recursos cómicos de la Kristin Chenoweth ni la gracia soberbia de la Diana Damrau (tampoco permiten la inserción directa del youtube).

Dirige Bernstein, canta June Alison, 1989


No es una música muy otoñal, todo lo contrario. Pero hace unos dias, el 14 de Octubre, fue el 20 aniversario del óbito del maestro: Me emociona compartir siglo con los buenos.

Y por eso.

Y porque me gusta, claro.


+T.

viernes, 18 de junio de 2010

Mariola Cantarero, una diva de Graná


Me da tantísima alegría cuando surge un admirable fenómeno entre tanta vulgaridad, que lo celebro como puedo y con quien puedo, como estoy haciendo ahora, con ustedes, los que me lean. A la postre todo queda entre fenónemos, dicho sea con todo afecto.

El fenómeno que celebro, en este caso, es una soprano estupenda, de trentipocos años, que acaba de cantar La Traviata en el Maestraza de Sevilla. Que no es La Scala, ni La Fenice, ni el San Carlo, va bene. Pero esta granaína ha cantado su Violeta como para no desmerecer en ninguno de esos escenarios. Sin exageración.

En Sevilla era conocida porque parte de sus años de formación y rodaje escolar los ha pasado por aquí. Ahora, el Sábado pasado, ha cantado en el segundo elenco de La Traviata que se representa estos dias en Sevilla, con el montaje escenográfico de Franco Zefirelli, de excelente gusto. Y ha sido un debut admirable, del gusto del buen gusto de todos los que han podido gustarla. Escuchen ustedes en esta gacetilla tres muestras de audio en directo, para que se hagan idea:

La primera Violetta de mariola Cantarero

Que en España siguen saliendo grandes voces, es un hecho, gracias a Dios. A ver si la Mariola cuaja y hace carrera. Voz tiene, llena, potente, amplia, magnífica. Y tipo. Un tipo rotundo, guapa y con volumen de prima donna, hasta cuando se rie.

Miren si no en este recital, de hace unos años, cantando el É'strano de La Traviata:




Cuando habla, al natural, le sale incontinenti el acento granaíno con toda la gracia y su mijita de "mala follá". Pero lo mejor es que se rie con un ji-jo-jó digno de una Tebaldi, una Freni, o una Caballé, con un toque jovial, jocundo como la corriente del Darro o un chorro fresco del Generalife (perdón por la empalagosa cursilería, pero es que ese ji-jo-jó me ha prendido el corazón como las berenjenas con queso de mi paisano Alcázar). Escuchen, oigan, voz, personaje, soprano y ji-jo-jó de diva jocunda en este otro youtube cantando un Tancredi (repertorio muy poco representado) en Trieste, hace unos años, moviéndose con todo el tipo y el empaque de una diva de la escena operística:






Y para cerrar el articulete, esta preciosa interpretación de la Marinela de La Canción del Olvido, deliciosa:




Lo dicho, una delicia!


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domingo, 16 de mayo de 2010

Verismo In Ascensione Domini



El año pasado puse la Cavalleria para ilustrar el Domingo de Resurrección, pero este año he preferido reservarla para la Ascensión. Porque, aunque el Mascagni ambienta la ópera en el Domingo de Pascua, lo que canta la Santuzza con el Coro es "...oggi ha asceso alla Gloria, alla gloria del Ciel!!!" ¡Hoy ha ascendido a la Gloria, a la Gloria del Cielo! Por cierto una muy justa interpretación inclusiva del Misterio, del Dogma.

La Ascensión, como la Resurrección, son difíciles de representar. La Resurrección más, porque tiene menos "recursos". Quiero decir que la Ascensión con los Apóstoles, la Virgen en el centro, los dos Ángeles amonestantes, Cristo ascendente y la nube, tiene mejor configuración que la Resurrección, que es un tema más "indescriptible". Quitando la de El Greco, que es espléndida, y algunas otras excepciones, las Resurrecciones me parecen extrañas y hasta ridículas. Por ejemplo, la que pintó Murillo es de risa, con un Cristo saltimbanqui-malabarista sobre un fondo color café-amarillo (lo mejor del cuadro son los dos esplendidos escorzos de los soldados, uno de ellos con unos pies de mendigo callejero de esos que sabía pintar muy bien el maestro sevillano).

Las Ascensiones, decía, son mejores. Me gusta especialmente la iconografía ingénua (?) que representa en dos planos el misterio: Abajo los Apóstoles arrodillados, con la Virgen en el centro, y arriba los pies de Cristo, solamente los pies y el borde de su túnica, porque la figura del Señor está velada por la nube; en el centro, entre el grupo expectante y Cristo semi-visible, la roca marcada con las plantas de Cristo. Es una representación simple, pero absolutamente concorde con el texto de Hch 1,1 ss. y los someros paralelos de San Marcos y San Lucas, con detalles devocionales jerosolimitanos, como el pormenor de las huellas sobre el suelo.

En la pintura moderna, Salvador Dalí pintó una versión surrealista de este tema ascensionista de los pies de Cristo, desde una perspectiva-concepción tan originales como otras iconografías cristianas pintadas por él (no me gusta Dalí, pero le reconozco su genialidad, excepcional).

La escena histórica - recalco histórica, con toda la fuerza testimonial de los Evangelios y el Nuevo Testamento, documentos históricos avalados por la garantía de la verdad de quienes dieron su vida por todo aquello que habían "...visto y oido, lo que palparon..." - la escena tuvo que ser fascinante y conmocionante en sumo grado, tanto que los espectadores, los Viri Galilei, necesitaron que los Ángeles les sacaran del éxtasis y les urgieran a ejecutar la misión encomendada por el Señor.

¿Se puede permanecer en el éxtasis contemplativo de la fe, mirando al Cielo? No. Se debe mantener la expectación anhelante del Cielo, pero con el empeño de vivir según el mandato de Cristo mientras estemos en la Tierra. El quietismo es una herejía, bastante "cómoda", por cierto.

El Cielo donde está nuestro Cristo nos aguarda, abierto de par en par, y el camino para llegar a Él se anda en la tierra, con la cruz de cada día. Y es un camino de subida, de ascensión. Un dia cristiano, un dia de cruz, nos asciende, nos sube. Es ese místico "sursum corda", lema de una espiritualidad auténticamente cristiana.

Él dijo que donde esté nuestro tesoro allí estará nuestro corazón. Y nuestro tesoro es Él, y nuestros corazones están (deben estar) en Cielo con Él.


Violeta Urmana Teatro Real 2007





Maria Callas




p.s. Las tres versiones del Inneggiamo son muy buenas. He puesto arriba, de portada, una representación con excelente montaje y la espléndida voz de Waltraud Meier, dirigida por Riccardo Mutti en Ravena, 1996, la escena completa desde el Regina Coeli.
En la segunda canta Violeta Ormana, preciosa voz, muy en el papel de Santuzza, con su coro de sicilianas veladas de negro, fondo de paredón encalado y disciplinantes, muy del gusto de los escenógrafos. Es una grabación hecha en el Teatro Real de Madrid en el 2007.
Y el tercer youtube con María Callas, inconfundible voz.

En la ópera del Mascagni el clímax religioso del Inneggiamo, centro de la ópera, deja paso a la vida cotidiana con sus dramas. Pero el eje es el Inneggiamo, que da sentido a la tragedia cuando aparece la muerte, porque la abre a la Gloria, que no sólo se canta sino que se espera: Una exaltación más allá del dolor, tan real como el dolor mismo, una ventura celeste que sucederá.

El Misterio también es "verismo".

+T.

jueves, 3 de abril de 2008

Áire y Aria

Cada año, vuelven unas tardes que suenan a "O mio babbino caro", y entonces ya es Primavera irreversible. También podría decir que ese momento tiene luz y color de esa aria del Puccini: Y hasta que "huele" y que "sabe" a lo mismo.

Como soy ansioso perfeccionista, el aria a mi gusto sería una composición con lo mejor de cada una de estas:

Angela Gheorghiu




María Callas, París 1965:



Elena Obraztsova:



Monserrat Caballé-1



Montserrat Caballé-2



Kiri te Kanawa:





Leontyne Price:



Sobre estas donnas cantatrices, diré que me gusta más la Caballé 2 (trémolo y pianíssimi como ninguna) que la primera, tan joven y potente; y que de la Callas me he resistido para no poner otra patética interpretación del aria, con María declinante (y emocionante). La negraza Leontyne Price, con eco de blues; y la matrushka Obraztsova, tan honda. La Te Kanawa, que me chifla. Y Ángela Gheorghiu, la primera, que es al día lo que en el suyo fueron las otras, digna de admirar.

Pues era eso, porque ayer y esta tarde, ya es primavera "O mío babbino caro", sin duda. En Sevilla, por lo menos. Lo que pasa es que por aquí la gente piensa en Feria, pero el aire, a pesar de las sevillanas, es pucciniano.

&.

martes, 6 de noviembre de 2007

El Cid, una dosis de



Plácido Domingo canta en concierto el O Souverain de El Cid, de Massenet

Es de las escenas y arias más bellas de toda la ópera francesa, el "O Souverain!..."; pero lo extraño es que el gran Jules Massenet no le haya puesto música y escena a un gran françois como Roland, sino a un español histórico-legendario como el Cid. Y menos mal, porque si hubiera sido español no hubiera conseguido esta página con elementos tan "molestos" para un español: Un héroe, una patria, una causa, la fe...y una victoria sobre sobre los moros. Ahí va el texto:

IIIº Acte
Troisième Tableau
- (La tente de Rodrigue) -
RODRIGUE
(seul, avec un profond découragement)
Ah! tout est bien fini...
Mon beau rêve de gloire,
Mes rêves de bonheur S'envolent à jamais!
Tu m'as pris mon amour...
Tu me prends la victoire...
Seigneur, je me soumets!
O souverain, ô juge, ô père,
Toujours voilé, présent toujours,
Je t'adorais au temps prospère
Et te bénis aux sombres jours!
Je vais où la loi me réclame
Libre de tous regrets humains!
Ô souverain, ô juge, ô père,
Ta seule image est dans mon âme
Que je remets entre tes mains!
(Un lueur grandit peu à peu et se
détache sur le fond de la tente. C'est
l'image vivante de Saint Jacques le
Major qui apparaît pendant
que des voix célestes se font entendre)

VOIX DU CIEL
Ô souverain, ô juge, ô père!
Toujours voilé, toujours présent!
RODRIGUE
(extasié)
Ces voix! ces voix d'en haut!
la nuit s'éclaire!
SAINT JACQUES
Rodrigue!
RODRIGUE
Saint Jacques!
SAINT JACQUES
Jusqu'au ciel a monté ta prière!
RODRIGUE
Naguère, il a reçu ma foi!
Il m'entendait! il vient à moi! à moi!
Ô souverain ô juge, ô père!
Ta seule image est dans mon âme
que je remets entre tes mains
Ô souverain ô juge, ô père!
SAINT JACQUES
Qui donne le fardeau prête aussi le soutien...
Et je l'apporte au fils,
au soldat, au chrétien!
VOIX DU CIEL
Ô souverain ô juge, ô père!
Tu seras vainqueur! Va! Va! Va!
SAINT JACQUES
(répétant, comme en extase)
Tu seras vainqueur!
(La vision disparaît.)
RODRIGUE
(avec égarement)
La vision s'efface!
(comme transfiguré)
Ah! le souffle d'en haut a passé sur ma face!
Dieu m'a parlé!

- (La fondre éclate, le tonnerre
gronde avec force. La tente s'engloutit ) -
***
IIIº Acto
Escena Tercera
- (La tienda de Rodrigo.) -

RODRIGO
(solo, con un profundo abatimiento)
¡Ah! ¡Todo ha terminado!
¡Mi bello sueño de gloria,
mis sueños de felicidad,
desvanecidos, para siempre!
Te has llevado mi amor, ¡llévate mi victoria!
Señor, ¡yo me someto!
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
¡Deseado siempre; siempre presente!
¡Te he adorado en la prosperidad
y te bendigo en el dolor!
¡Voy donde tu ley me reclame,
libre de todo lamento humano!
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
¡Sólo tu imagen está en mi alma
y yo me entrego a tus manos!
(Un fulgor que, poco a poco, se hace más
grande hasta que, en el fondo de la tienda,
se convierte en fuego. Aparece la imagen
viva de Santiago, mientras
van oyéndose voces celestiales)

VOZ DEL CIELO
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
¡Deseado siempre; siempre presente!
RODRIGO
(extasiado)
¡Esa voz! ¡Esa voz desde lo alto!
¡La noche se abre, se llena de luz!
SANTIAGO
¡Rodrigo!
RODRIGO
¡Santiago!
SANTIAGO
¡El Cielo ha escuchado tu súplica!
RODRIGO
Has recibido mi fe,
¡me has escuchado! ¡Has venido a mí!
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
¡Sólo tu imagen está en mi alma
y yo me entrego a tus manos!
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
SANTIAGO
¡Aquél que te da cargas y penurias,
también te sostiene, y yo auxilio al hijo,
al soldado, al cristiano!
VOZ DEL CIELO
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
Serás vencedor ¡Ve! ¡Ve! ¡Ve!
SANTIAGO
(Repitiendo, como en éxtasis)
¡Serás vencedor!
(La visión desaparece)
RODRIGO
(enérgicamente)
La visión se desvanece.
(como transfigurado)
Una brisa del cielo me ha rozado la cara
¡Dios me ha hablado!
***
Es decir: Don Rodrigo, El Cid, en su tienda, rendido por la fatiga, está rezando, escucha una voces celestiales, y se le aparece Santiago, que le anima a la batalla y le profetiza la victoria sobre la morisma.
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Enseguida escribe y compone eso un español! Lo que no sé cómo Zp no ha prohibido ya el Cantar de Mio Cid, Las Mocedades del Cid de Guillén de Castro, Le Cid de Corneille, y este otro Cid de Massenet.
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¿Y esto a qué viene? Todo esto, caríssimi, porque los Reyes de España están haciendo lo que deberían hacer todos los años: Darse una vueltecita por Céuta y Melilla, nuestras plazas en África, en la frontera con los moros, desde hace más de Quinientos - 500 años- D annos.
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Y también porque anda por aquí Donna Sofía Lóren, con nombre de reina y tan bella como cuando hizo de Doña Ximena con Charlton Heston de Don Rodrigo en El Cid de Anthony Mann (todos extranjeros, también).
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Pues por eso: Por todo eso !
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Aquí, otro youtube con la escena completa (no se pierdan el Santiago con sombrero blanco, que parece un Gandalf : Èpatant!!!)



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