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viernes, 28 de agosto de 2015

Sublime forma de dolor y belleza



La emoción de la belleza...aun cuando se cante el dolor. Son gracias de todos los tiempos, anejas a lo espiritual (que es sobrenatural) del alma humana, capaz de lo sublime (aun siéndolo también del pecado). Los maestros del Barroco (Bach, Haendel, Vivaldi, Corelli) le prestan especial forma insuperable.







...incluso cuando no cantaban cosas de Dios, dejaban la huella de Dios y estaban dando gloria a Dios.

Non nobis, Dómine, non nobis, sed Nomini Tuo da gloriam !!!


+T.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Tres amores


En mi casa cantaban mucho y cantaban muy bien. Mis abuelas y mis tías cantaban que admiraban. Las recuerdo - yo era muy niño - durante la Novena de la Virgen, en el coro, en torno al armonio, afinando las notas con el organista, antes de empezar a cantar.

Mi abuela ya no cantaba, sólo iban al coro mis tías. Tia Asunción tenía una voz suavísima, melodiosa y tierna, emocionaba a todos los que la oían; tio Enrique, su hermano, en cuanto la oía cantar, lo que fuera, salía llorando. Tia Rosario era imponente, una voz portentosa, llena y rotunda, dominante, fascinaba a todo el que la escuchaba. Decía Don Rosendo, el cura, que él mismo tenía que reprimirse porque, cuando la oía cantar en la Novena, le daban ganas de aplaudir.

Recuerdo muchas de las canciones que entonaban a la Virgen, algunas de ellas eran arias de ópera o romanzas de zarzuela arregladas, con una letra piadosa ad casum. A veces les gustaba cantar juntas, interpretando una voz cada una, o haciendo una de solista y las otras de coro. Por eso he puesto el yutube con una de aquellas canciones, 'Los tres amores', que, con mucha gracia, mis tías llamaban 'el rapto musical', porque se enteraron de que iban a estrenarla para otros cultos, y se buscaron la partitura y arreglaron la letra para adelantarse y poderla cantar antes, en la Novena de la Asunción. Sería allá por el año 1910, ó 1912, antes del casamiento de abuela Enriqueta.



Tía Rosario enfatizaba cuando llegaba al verso que dice 'amor de patria'; ella explicaba que desde la guerra lo cantaba con más pasión. Manolito el ciego, el organista, dejaba de tocar para que la voz resonara sóla, enorme, llenando toda la iglesia.

-'Temblaban hasta los prismas de las arañas', recordaba mi tía Flora.

Ahora que ya no están, cuando oigo estas canciones, recreo sus voces, sus conversaciones, sus ojos, sus manos, el olor del agua de jazmines que usaban, el sonido de los tacones, el movimiento de los abanicos, las pulseras y el relojito prendido en la pechera, junto a las medallas, los velos de blonda  con los alfileres de cabeza negra y los misales.

Ellas eran ya mayores, casi ancianas. Y yo era un niño que guardaba cosas, olores, sonidos, colores, que ahora me vuelven y me envuelven en volutas del pasado, un valioso reservorio de cosas pequeñas impregnadas en cariño, imperdibles de alma, prendedores de amables momentos de vida que aun relucen.

La misma canción interpretada por Plácido Domingo:





+T.


sábado, 15 de junio de 2013

Tres meses francisquistas

 
Tempus fugit. El tiempo vuela y parece que fue ayer cuando salió al balcón, pero Francisco ya lleva tres meses de Papa, o de Obispo de Roma, tanto monta (aunque dudemos de si para él monta tanto). Tres meses ya.

Cuando empezaron, pensé que lo de las Misas en Stª Marta sería un ínterim, hasta la ocupación definitiva de las estancias en el Palacio Apostólico. A los tres meses, el Palacio sigue vacante y hasta Castelgandolfo se quedará sin Papa en verano, porque Francisco no quiere. El papa Francisco no ha querido tantas cosas que parece dar la impresión de no estar (o no querer estar) a la altura de las cosas. En estos tres meses se ha parecido a uno de esos personajes de peli made in Hollywood estilo 'Rey a la fuerza' o 'Un americano en Versalles' o 'Un pibe en la Santa Sede', si me explico.

Lo más sobresaliente del Papa Francisco es lo que no debería haber sobresalido. Un dato a tener en cuenta es que su presencia no impone respeto, sino que - diríase - empatiza con la gente. Gente común, gente corriente que no sabe sino lo que los medios publican. Y los medios, hasta ahora, han sido excepcionalmente favorables al papa Francisco, no le han tratado como a su predecesor, que sufrió una hostilidad manifiesta y constante desde su elección. El porqué de este trato distinto, no sé precisarlo, pero debe ser algo más que mera caída en gracia, o simple malgusto.

He dicho 'malgusto' - salva reverentia - por comparación con Benedictus, ya que el bajón de calidad - salva reverentia, ítem - ha sido de los que marcan época. Ciertamente una nueva época que muchos temíamos pero no adivinábamos tan cercana. Ahora, tres meses después, nos vamos atreviendo a decir en blogs lo que sigilosamente (por reverentia) nos preguntábamos cuando Benedicto anunció el traumático Cónclave -'¿Qué va a salir de ese Cónclave?', porque el material conclavicio era el que era, siendo quienes eran los purpurados conclavistas, clamorosamente decepcionantes (cuando no temibles).

Del tráuma de la muceta (aun hay cretinos que no captan el signo de la des-mucetación), hemos ido asumiendo (tragándonos) otra reducciones, otros minimalismos, signos todos ellos de la reluctancia del Papa a ser identificado con un Papa, reconozcámoslo. ¿Y qué es un Papa?, preguntará algún impertinente, uno de esos simples que quedan satisfechos con las definición del yo sin sus circunstancias, como si las aceitunas se comieran sin aliño, directamente del olivo, como le pasó a un alto prelado que iba andando por un olivar y cogió una aceituna de un olivo y se la comió (y nunca más comió del árbol de la ciencia de las aceitunas). Si Uds. me entienden (que tampoco hace falta).

También nos avisan de que el Papa-twitter (Misas cortas, breves y repentizadas homilías, twitteres muy bien twitterizados) no va a escribir ninguna encíclica nueva porque va a aprovechar la que estaba escribiendo y tenía casi escrita su predecesor, B-16; conque le va a añadir unos cuantos twitteres y la va a firmar y publicar, así se ahorra papel, que hay que reciclar y tal (un twitter muy bueno el del reciclaje, con exitazo asegurado si lo publica). Aunque por mí, si no publican la encíclica-palimpsesto, pues mejor y así nos ahorramos gastarnos la vista, que uno está muy mayor para tanta encíclica como lleva uno encima con poco más de medio siglo de vida.

Lo de los Palacios Apostólicos sí es una pena. Y un gasto doble, porque eso se paga a la vez que se costea también Santa Marta. Además del lio que se ha armado, porque tienen cercado con carabinieri y gendarmería extra todos los alrededores y las calles adyacentes al muro fronterizo de Citta Vaticana, porque el hostal de Santa Marta está pegando al muro, muy expuesto, y para garantizar la seguridad del Papa Francisco han tenido que montarse dispositivos extraordinarios entre Porta Cavalleggeri, Via Gregorio VII, Via Pio XI y Via Aurelia. Me cuentan que los que tienen que soportar el enredo del tráfico romano, de suyo enredado, están la mar de contentos. Total, nada. Todo sea por la vida sencilla del huésped del Vaticano.

Pio XII, con toda su pompa pacelliana, vivía más parcamente que Francisco. Si no se lo creen, que hagan cuentas.

Los que un día nos atrevimos, libres de prejuicios, a comparar a Wojtyla con Montini...y reconocimos cuánto se perdió con Montini, los que, a pesar de algunos pesares, soñamos los años de Ratzinger, ahora, bajo los tres meses de Bergoglio, estamos quasi sicut in salmo "...super flumina Babylonis illic sedimus et flevimus cum recordaremur Sion..." .

Y si nos olvidamos de Sión, que nos quedemos baldados.

No hace falta - ¿verdad? - que les precise qué es la Sión que recordamos, por quien suspiramos.

Ay!





+T.

sábado, 26 de mayo de 2012

Un pellizco más de inquietante confusión: Lady Gaga & Fray Alessandro



Perdón, mil perdones por tratar este tema y hablar de este asunto, pero es que la actualidad se nos impone sin querer, forzando, casi obligando un comentario, aunque repugne la materia del mismo.

La repugnante materia es una tal Lady Gaga, un putón rockero-pop-verbenero que hace furor y está de moda. Sórdida-excéntrica como las nenas de Zp, acumula millones y escándalos rentables para su publicidad. Una de las últimas especies, publicada en páginas de información católica, ha sido que la tal sujeta es satanista y utiliza símbolos satánicos en su vestuario, atrezzo de escenario y videoclips. Si se atreven [¡¡atención!! que los enlaces, los videos, las fotos, etc. son tan impropios para este blog como el excursus sodomítico del sermón del Viernes Santo del Ordinario de Alcalá] , si tienen estómagos resistentes al vómito miren estas referencias al respecto (¡Ojo con los contenidos! please, ¡¡repito!! Sólo miren referencias sin entrar en las páginas ni ver los youtubes, please, please!!!).

Pues con todo esto como repugnante prólogo ambientador, me encuentro con esta otra noticia de Rome-Reports, increíble: La discográfica de Lady Gaga producirá el disco de Fra Alessandro

Fra Alessandro es el franciscano que canta en el youtube que he puesto de cabecera el Ave María con la melodía del intermezzo de Cavalería Rusticana, del Mascagni. Imagino que el fraile se está promocionando, estilo al trío The Priests. Seguro que los comisarios de la nuevangelización estarán al loro para incluir a estos clero-cantantes en el muestrario de medios nuevangelizadores, imagino.

A mí, sin embargo, cuando un cura, fraile o monja hace carrera artístico-musical, me asaltan aprensiones y temores, yo creo que bien fundados. Porque me acuerdo, por ejemplo, de la monja aquella, Sor Sonrisa, la del Dominique-nique-nique, tan simpática, y de su posterior historia personal, tan patética y trágica.

Y es que, en la buena tradición católica de los conversos, el camino ha sido a la inversa: De la escena al claustro, de las tablas al convento. Como la historia de nuestra Maria Antonia Fernández, la Caramba . La verdad de una conversión que lleva del mundo al recogimiento penitente, tan válida para una maja madrileña de estampa goyesca como para uno o una de ahora, de nuestro tiempo. Quiero decir que me creo que un rockero, un rapero o un batería de heavy-metal se conviertan de su mala vida y se metan fraile; pero me resisto a tragarme la novelería de que una monja o un fraile se santifiquen haciendo carrera escénico-musical.

Para inquietud añadida, el tema satanista de Lady Gaga se titula 'Alejandro' y el fraile con el que comparte discográfica (de lo que parecen ufanarse los de Rome-Reports) se llama fra 'Allessandro' (¿¿!!)

Es natural que uno se pregunte si tendrá algo que ver, o si será mera (?) coincidencia o, en todo caso, cosa de la discográfica.

Total, para rematar el articulete, me quedo con la historia de La Caramba, en disco de pizarra, cantada por Concha Piquer. Me parece una buena opción (si tuviera que elegir), dado el panorama.




+T.

miércoles, 25 de enero de 2012

Un simpático y tierno Requiem

Para relajar la tensión de estos últimos articuletes, tan traumáticos para las almas pías, les ofrezco este devoto y tierno solaz:




Como muchos de ustedes, exquisitos lectores, sabrán, es el Pie Iesu de la Misa de Requiem de Andrew Lloyd Webber. Canta la estupenda soprano brasileña Carla Maffioletti, dirige el holandés André Rieu y acompaña el simpático Akim Camara, alemán.

Akim Camara (vean Uds. los youtubes alternativos) toca el violín desde los 2-3 años. Admirado de las precoces y extraordinarias facultades del pequeño Akim, André Rieu se ha constituido su mentor musical y mánager, porque el chico promete. Ya debe tener 11 ó 12 años, y progresa como violinista.

Es una lástima que la infausta demolición litúrgica vaticanosegundista exterminara la Misa de Requiem (y todo el Officium Defunctorum), viéndose ahora la paradoja de que se compongan misas de requiem como mero género musical cuando la Misa de Requiem tradicional, la que inspiró a los antiguos maestros y sirvió desde siglos como sufragio por los fieles difuntos, fue suprimida y sustituída por un pobre remedo minimalista (el Rito Exequial novus ordo).

La puntilla al rito exequial (y me refiero al nuevo) se la han dado los tanatorios, con la correspondiente aprobación de los obispos que han autorizado las 'empresariales' capillas de tanatorio (a ver si un día escribimos algo sobre el particular).

Pero no perdamos la esperanza: Merced al Motu Proprio Summorum Pontificum (si la reticente displicencia de los impíos prelados no lo impide) la Misa de Requiem podrá (podría) recuperarse, para deleite de los presentes, sufragio por los difuntos y glorificación del Divino Juez de vivos y muertos.

A ver si cunde el buen ejemplo y estas escenas dejan de ser excluivas de salas de conciertos y vuelven a nuestras iglesias, que es su sitio.

Así sea.

+T.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Brahms otoñal y mío


Me mantengo fiel a mis gustos originales, que fueron románticos. Creo que fue Schubert mi primer enamoramiento musical, y sigo prendido también de Brahms. Este movimiento de su 3ª sinfonía destila melancolía otoñal, dulce como una ensoñación recreada con las más bellas nostalgias, almas y cosas que se tuvieron, que vuelven como sombras amables, como música suavemente recreada en el ser de otros y el mío.




+T.

sábado, 23 de octubre de 2010

Glitter and be gay



No soy bernsteniano, pero me gustan mucho algunas cosas de Leonard Bernstein, su obra a retazos. Por ejemplo, me gusta su heterodoxa Missa brevis, y algunos fragmentos de los Salmos de Chichester. No me gusta la West Side Story. También me gusta mucho la obertura del Candide, estupenda, verdadera música dentro de la música; modernidad y tradición, ese dificilmente logrado tandem (de Voltaire, prescindo: sólo me gusta la música). Y me divierte muchísimo la brillantísma aria Glitter and be gay, una página con tantos ecos, sonando a moderna y a clásica sin contradicción, con esa retahila de jaja-jaja-jaja que son un reto para las grandes cantantes que se atrevan con la partitura, sólo apta para las mejores:





Esta del youtube es Kristin Chenoweth, una famosa cantante-soprano americana, especializada en repertorio de opereta y music-hall. A pesar de un par de extraños recursos netamente made in Usa, resulta muy simpática, moviendose y actuando, que parece imposible ser capaz de estar cantando esa dificilísima aria, con agudos imposibles, de pura técnica, sólo aptos para voces excepcionales. Parece que improvisa, pero cada gesto y movimiento corporal son muy precisos, acompañando a la voz, con un plus añadido de capacidad interpretativa y escénica admirables.

Aunque la que prefiero es esta otra, Diana Damrau (tienen desactivada la inserción; hay que entrar en el link de youtube). Es genial. Cantando soberbiamente la pieza y saltando como una loca por el proscenio, entre los músicos (que se lo pasan bomba) y el podio del director. Increíble. Además con un ágil volumen de ninfa de Rubens, que parece prima de una de las Tres Gracias del Prado. Una voz y una intrepretación para aplaudir a rabiar. Insuperable.


Diana Damrau canta Glitter and be gay

Y la tercera muestra de lo mismo: Un año antes de su muerte, el propio Bernstein (viejo y muy cascado) dirige la pieza, que canta June Alison, estupendamente, pero más estática, sin los recursos cómicos de la Kristin Chenoweth ni la gracia soberbia de la Diana Damrau (tampoco permiten la inserción directa del youtube).

Dirige Bernstein, canta June Alison, 1989


No es una música muy otoñal, todo lo contrario. Pero hace unos dias, el 14 de Octubre, fue el 20 aniversario del óbito del maestro: Me emociona compartir siglo con los buenos.

Y por eso.

Y porque me gusta, claro.


+T.

sábado, 2 de octubre de 2010

Patetismos locales, nacionales y extrapirenáicos


Primero me quejo de la vulgaridad rampante que reina en Sevilla. Todo el mundo en masa neo-populachera ha ido y se ha extasiado con una cosa que se llama U2 en la que berrea uno que se llama Bono, como el manchego. A Sevilla venían antes los tenores del candelero internacional a cantar óperas y el Miserere de Eslava. Y ahora nos invaden estas cuadrillas. Encima en decadencia y más viejos que la sarna. Y la gente va. A la gente les gusta el berreo cabreado. Pero a gente que te quedas tieso cuando te dicen que han hecho cola para comprar entradas del in-concierto. Porque yo comprendo que a un drogata suburbano cortado por el patrón-tijera de la clase ínfima le guste la basura, porque no tiene gusto. Pero me alarma que un tio casado y con tres hijos, abogado y del Opus, vaya y te suelte muy ufano lo bien que se lo pasa con la vomitona de U2. Patético. Y nauseabundo.

Nacional: El ciclista contando lo de la carne que le compraron de camino y se comió para almorzar, y orina para arriba, y orina para bajo, y orina en diagonal. De vergüenza ajena, sea lo que sea y como haya sido. Para esconder la cabeza como las avestruces. Y otro nacional: El astronauta, el único en su especie que puebla el ecosistema ibérico. Un lechuguino con el espacio subido en el ego. Cada vez que le veo me gusta menos. El otro día presentaba a otro astronauta (de verdad). Pide una prueba de desvío asteroidal que costaría, chispa más o menos, unos cientos de millones; para mojar pan y rosca, supongo. Y si la prueba falla, más millones, se presume. ¿Pensará en su porvenir? También he leído en no sé dónde que iba a vender viajes a la Luna. Capullo-capullorum 100% sin mezcla. Y encima en el paro para los restos, porque ese no sale más en órbita, me da la impresión.

Internacional: Este infame agente de él sabrá qué logia del mandil y la escuadra. Que Bélgica es una de las letrinas de Europa es algo que se sabe cada vez más. Pero lo de este clama que le den tramiento Duque de Alba, que sabía entender a los gusarapos de por allí. No me gusta la forma acomplejada y culpabilista con la que la Iglesia está tratando el asunto del pederastazo. Y en esto incluyo al Papa (muy señor mio), que se repite como los ajos con ese asunto magnificado por el anti-catolicismo internacional militante. Por eso, entre otras cosas, salen tipos como este belga repugnante. Soy - lo he dicho alguna vez - radical-católico y no soporto ataques de nadie. De los de dentro tampoco. En la Iglesia, el tratamiento de corrección justo y necesario es ad intra, no de cara a la galería, y se llama penitencia, y es virtud y sacramento. Lo demás se convierte en oportuna munición para el enemigo, tan activo siempre. Con cualquier excusa hacen cañón y tiran bombas a matar. Como se comprueba con el asqueroso belga ese.

El surtido es sólo fruto de un espigueo por la prensa. Imagino que cada cual tendrá su muestrario cotidiano de patetismos. Unos para olvidar y otros para regurgitar en repugnante eructo incontenible.

Sin bicarbonato, please.

Y con azúcar es peor (sorry, Mary Poppins).

&.

viernes, 18 de junio de 2010

Mariola Cantarero, una diva de Graná


Me da tantísima alegría cuando surge un admirable fenómeno entre tanta vulgaridad, que lo celebro como puedo y con quien puedo, como estoy haciendo ahora, con ustedes, los que me lean. A la postre todo queda entre fenónemos, dicho sea con todo afecto.

El fenómeno que celebro, en este caso, es una soprano estupenda, de trentipocos años, que acaba de cantar La Traviata en el Maestraza de Sevilla. Que no es La Scala, ni La Fenice, ni el San Carlo, va bene. Pero esta granaína ha cantado su Violeta como para no desmerecer en ninguno de esos escenarios. Sin exageración.

En Sevilla era conocida porque parte de sus años de formación y rodaje escolar los ha pasado por aquí. Ahora, el Sábado pasado, ha cantado en el segundo elenco de La Traviata que se representa estos dias en Sevilla, con el montaje escenográfico de Franco Zefirelli, de excelente gusto. Y ha sido un debut admirable, del gusto del buen gusto de todos los que han podido gustarla. Escuchen ustedes en esta gacetilla tres muestras de audio en directo, para que se hagan idea:

La primera Violetta de mariola Cantarero

Que en España siguen saliendo grandes voces, es un hecho, gracias a Dios. A ver si la Mariola cuaja y hace carrera. Voz tiene, llena, potente, amplia, magnífica. Y tipo. Un tipo rotundo, guapa y con volumen de prima donna, hasta cuando se rie.

Miren si no en este recital, de hace unos años, cantando el É'strano de La Traviata:




Cuando habla, al natural, le sale incontinenti el acento granaíno con toda la gracia y su mijita de "mala follá". Pero lo mejor es que se rie con un ji-jo-jó digno de una Tebaldi, una Freni, o una Caballé, con un toque jovial, jocundo como la corriente del Darro o un chorro fresco del Generalife (perdón por la empalagosa cursilería, pero es que ese ji-jo-jó me ha prendido el corazón como las berenjenas con queso de mi paisano Alcázar). Escuchen, oigan, voz, personaje, soprano y ji-jo-jó de diva jocunda en este otro youtube cantando un Tancredi (repertorio muy poco representado) en Trieste, hace unos años, moviéndose con todo el tipo y el empaque de una diva de la escena operística:






Y para cerrar el articulete, esta preciosa interpretación de la Marinela de La Canción del Olvido, deliciosa:




Lo dicho, una delicia!


&.

jueves, 22 de abril de 2010

Dulce nostalgia



Para muchos el Otoño es la estación de la nostalgia, y para mí la Primavera es tan nostálgica también. Por el aire, por el color, por el olor y la luz y todas esas cosas que envuelven y velan las mañanas, las tardes, las noches.

La nostalgia es cosa de cosas inaprensibles que duelen suavemente, amablemente, porque estuvieron y ya no están como antes, y ahora siguen con nosotros, libres de las circunstancias pasadas.

Cuando aparece, nos remodela y retoca; como los pentimenti de un lienzo al óleo, nos deja traslúcidos al amor y el dolor de la vida que fue, con personas y objetos. Y cada vez que aflora matiza distinto, dejando desvelado algo que antes no se veía, no se sentía.

Es un momento que no se mide con tiempo, pero sí con péndulo, con música, con un verso, con un libro, con un aroma, una fotografía, el tacto de una tela. Medir la extensión de la nostalgia es imposible, quizá porque está extrañamente cerca de lo eterno.



La preciosa pieza de Dvorak "Canciones que mi madre me enseñó" me ha parecido la mejor ilustración musical para mi nostalgia primaveral, por razones muy nostálgicas también. Pero he dudado si poner la exquisita y sutil versión de Elizabeth Schwarzkopf o la emocionante y profunda de Paul Robeson. Conque dejo a la dama en la obertura, y al caballero cerrando. Tanto monta.

+T.

jueves, 25 de marzo de 2010

Ave ~ Ecce ~ Et Incarnatus est (con temor de Dios)


El Evangelio cuenta la escena con la sencillez inocente del Misterio, simple en la forma, como el Misterio mismo que se estaba manifestando y realizando: Lo eterno en un momento, lo infinito en un espacio, lo divino en lo humano. Y así quedó después en el Credo, simple formulación de lo inabarcable en la limitación de unas palabras continentes de lo inefable.

El diálogo del Arcángel con la Virgen es sucinto, pero suficiente, como manifestando una regla, una clave al comienzo de una partitura deliberadamente contenida, con notas suavemente acordadas, mínimas, delicadamente pulsadas, entonadas suavemente, quedas.

La iconografía del Evangelio de la Anunciación es básica: Dos figuras, el Arcángel salutante que anuncia y la Virgen oyente que acepta. La sensación que se intenta es la del recogimiento sagrado, como una concentración de la gloria que llega en el seno que acoge. Lo demás es accesorio, aunque valga para darle un fondo al centro iconográfico. Por ejemplo, la Anunciación "simple" de Fra Angélico en San Marco de Firenze se "complica" en la tabla insuperable del Prado con la adición en paralelo antitético de la caida de los Padres en el Edén, el Misterio de la Gracia sobre el del pecado, la Redención final sobre la pena original.

En la Liturgia, Lc 1,26-38 quizá sea el Evangelio que más se reza durante el año. La Teología antigua apreció este fragmento muy particularmente por ser el comienzo del propio Evangelio, su médula, la incoación última y definitiva del Misterio de la Salvación. En este sentido es un texto que sirve para contrastar la ortodoxia de cualquier discurso cristológico, dependiendo de cómo se comente, de la exégesis que se le haga.

Y pesar de la amabilidad, es tremendo, la otra cara del fascinans que caracteriza al Misterio. En el verso de Rilke se afirma que "...todo ángel es terrible", y este de la Anuciación también; y la Virgen nazarena es la que hará estremecer al Infierno y sus potestades apenas pronuncie su "Ecce", la misma mujer de la visión apocalíptica, vestida de sol, coronada de estrellas, la luna a sus pies, amenazada por el Dragón, madre del destinado a gobernar con cetro inflexible a los pueblos, la que volará con alas de águila remontándose al Santuario. Ella, la Virgen del Ave, es también terrible.

Pero a nosotros, ese Misterio que hace temblar los cimientos del universo, no se nos revela con figura estremecedora, con terribles formas: "....No os habéis acercado a una realidad sensible: fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, huracán, sonido de trompeta y a un ruido de palabras tal, que suplicaron los que lo oyeron no se les hablara más..." Hb 12, 18ss. A nosotros se nos predica como un beso dicho con el rezo del Avemaría, con la luz del mediodia pletórico de campanas que repican el Ángelus, con el Incarnatus de un Credo recitado de rodillas.

Nos estamos acercando a adorar al Omnipotente que crece en el seno de una mujer Virgen, que es Madre por obra del Espíritu, Esclava del Señor que en Ella es Padre, Hijo y Esposo. Es el Moria con el Sacrificio, el Horeb con la Zarza, el Sinaí con la Ley, y el Calvario con el Cordero inmolado: Todo está en su seno virgen, el antes y el después y lo eterno.



Por eso me da miedo la Virgen de la Anunciación, que me sume en temor de Dios, de su Misterio.

Hace años que aprendí (todo es gracia) a rezar con coplas, con canciones profanas, que no son religiosas. No es un invento mio, se ha hecho en todo tiempo, desde que los cristianos empezaron a orar. Esta mañana, como cuando los polifonistas componían Misas con las notas de L'homme armé, yo he hecho mi oración con esto:




Es una de las aria más bellas de la ópera francesa, el "Je pense a vous", del Maître Pathelin de François Bazin. La letra (De Leuven y T. Langlé) dice:


Pienso en vos cuando me despierto
os llevo en los ojos, desde lejos,
y os recuerdo cuando duermo
en un sueño misterioso;
la única felicidad que mi corazón anhela
es haceros una confesión de dulce amor
eso, eso es lo que os quiero decir
pero, ¡ay!, siento tanto miedo de vos.

Cuando rondo tus pasos
y espero al fin verte pasar
me digo con voz serena
¡Hoy lo lograré!
Yo lo deseo, quiero en mi loco ardor
decir te amo cayendo de rodillas ...
eso es lo que quiero decir
Pero, ¡ay! tengo tanto miedo de ti


He rezado esa aria fascinado, enamorado del Misterio, expresando temor enamorado con debilidad fascinada. Y entonces admiro más a la Virgen valiente del Ecce, tan poderosa que no necesita ni a los ángeles: "...et discessit ab illa angelus" para hacerse cargo del Misterio y hacerlo Carne en su carne.


N.B. Advertencia para los poco-católicos, sean por exceso o defecto: Las preces y la oración se hacen según lo canónicamente dispuesto, en el templo, y en latín, preferentemente; esta otra "modalidad" es personal y, digamos, "de oficina", o, también, doméstica. Aclaración que hago para no propiciar malentendidos de estilo o forma. Soy muy puntilloso con las cosas importantes de verdad, Uds. me entienden.


+T.

p.s. Buscando el youtube con la deliciosa versión del brillante Roberto Alagna, que es la que tenía en mente, he encontrado esta otra, preciosa también, una grabación del 1936 (¡glorioso año!) con la voz de Tino Rossi, que no puedo dejar de poner porque me ha gustado tanto (más?) como la de Alagna. Ecco:



Je pense à vous
Cargado por MONPON. - Ver los videos de música recién destacados.


Otra N.B. Mi amigo Tente, impío y pagano, me dice que si no he visto las imágenes del youtube 2º, tan románticamente voluptuosas; yo le he dicho a mi amigo Tente, pagano e impío, que fijarse en eso es como si un cardenal en la Sixtina, en vez de rezar al Cristo Juez del Juicio Final se emboba mirando los culos de los belli ragazzi de la bóveda. Quiero decir que tocante al arte cada cual es muy libre (o muy esclavo) de escoger para mirar al Michelángelo que pinta gnudi o al que pinta al Giúdice. De todas formas, la música se escucha/se oye, no se mira (aunque los youtubes incluyan estampas de discutible gusto).

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lunes, 1 de marzo de 2010

Dos siglos de Chopin


Me gustan cada vez menos los músicos del "clasicismo", Mozart y Haydn incluídos; y me confirmo cada vez más en polifonistas del XVI, barrocos vocales e instrumentistas, y románticos. Me gusta Chopin, el eufórico y el melancólico. Le guardo una simpatía que sólo me emborrona esa estúpida aventura con la mediocrísima cortesana de salón George Sand, funesta, estorbo turbio de una vida y una obra que merecían mejores enamoramientos.

En aquella primera mitad del XIX, empapado de revolucionarismos liberales, entusiastas y efímeros levantamientos de la Europa que iba declinando hasta los horrores del siglo XX, las manos de Chopin sobre el piano son una realidad etérea, tan sutilmente bella, trasminando sentimiento, sueño, velo, nube de olor, noche de terciopelo, satén de levita, piel de rusia. Y un licor en copa de cristal ligero, musical al tacto del labio como una tecla aguda.

Hay personajes que son su obra, algo tan dificil de alcanzar, identificar el ser sin solución de continuidad con los actos, uno y el mismo, incluyendo la intimidad de las propias contradicciones, todo en uno.





Sólo me pesa que no compusiera música explícitamente religiosa. Aunque gran parte de su música suene (me suena) a una larga confesión, como una intensa cuenta de conciencia.


+T.

domingo, 14 de febrero de 2010

Hablar de amor por San Valentín



Un amor cumplido es un amor terminado. Los amores que perduran son quereres insatisfechos, ansiosos, nunca alcanzados, vivos pero en agonía incesante, nunca colmados. Y siempre temerosos. Quien diga que los celos no son amor verdadero, nunca ha estado enamorado de verdad.

Como es San Valentín, pega hablar de amor. El otro día me dijeron que era un "cursi". Lo que soy es un romántico, de levita y capa, pelo a lo Liszt, letra de pata de araña y telón con candilejas por delante y el escenario detrás, que no se ve, con paisaje nocturno, media luna y nubarrón sobre castillo enriscado. Y estrellas.

Mis amigos que se han casado tienen el amor menos romántico que yo. También es cierto que lo tienen más realizado, lo gozan más en efectivo. Pero el mio es una reserva de solera, añejada y enriquecida con velo de exquisita flor, etéreo aroma apenas destapado. Eso es lo que digo yo. Y me dicen que cuento, que es cuento y romance al viento. Yo también lo digo.

Con un suspiro se van
vueltos aire sangre y vida;
lo que dentro me latía
en un suspiro se va...
...Y queda en mi corazón,
viva la perenne herida
que es el eje de mi vida,
doliente siempre de amor
(mi suspiro es mitad viento,
la otra mitad oración).


Hace poco casi escandalicé en una conversación a tres bandas (dos cuñados, dos hermanas (sus mujeres) y yo) cuando comenté que me gustaba especialmente la peli de Scorsese "La edad de la inocencia". La novela de Edith Wharton también, cuando la leí hará casi veinte años, y que no he vuelto a releer; pero la peli sí la re-veo, bastante. Es deliberadamente refinada, con un doblaje en español excelente, especialmente la voz en off de la narradora, digna de oscar si dieran oscar a las voces en off.

La banda sonora de Elmer Bernstein es insuperable en su género, una pieza clásica, como el engaste en cine de una joya del mejor romanticismo musical. Me gusta, sobre todo, el vals.

También me gustan Las Penas del Joven Werther. Y Schubert. Y Tchaikovsky. Y Brahms.

Por todo esto me gusta muy poco que se celebre como se celebra San Valentín.





Una vez le dije a un amigo que aquella pachanga rockera que estaba escuchando mal cantada por una cuadrilla de drogatas, era una preciosa canción de fines del XVIII, que hizo furor poco antes de la Revolución, de Martini, que es famoso por sólo esa canción de amor. Me respondió que no dijera tonterías. Cuando le puse una grabación de la canción original, para que comparara, no la reconoció. Y a mí me dio tristeza que no la supiera oir.

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viernes, 27 de noviembre de 2009

Un requiem a media luz



Se me iba Noviembre sin un buen Requiem. Y no puede ser. A mí no me gusta Mozart, salvo el Requiem y otras cuántas piezas/fragmentos passim. Pero el Requiem sí, mucho. No sé si conté que estuve en un Requiem de Mozart por Mozart, memorable. Fue que a no sé quien se le ocurrió la tremenda de organizar una Misa de requiem por Mozart con su Requiem, de verdad. Y en San Pedro del Vaticano, nada más y nada menos. Tuvo que ser - por ahí tengo los prospectos, metidos entre las páginas de algún libro que no sé cual ni dónde estará - tuvo que ser en Noviembre del '92, si no estoy más alzheimer de lo que me temo. Fue un horror.

No recuerdo la orquesta, ni el coro, ni el director (quizá el plantel del Santa Cecilia???...no sé; o los del Mozarteum de Salzburgo???...no pongo en pie). Pero sí recuerdo que celebraba el cardenal Noé, Don Virgilio, que era entonces Arcipreste de la Basílica de San Pedro. Como fue maestro de ceremonias de Pablo VI se le pegó la voz del Papa Montini y entonaba las oraciones quasi como él, con una vocecita suave y carrasposa, muy comedido.

El invento vino por el bi-centenario de Mozart. Pero como los liturgistas y ceremonieros del Vaticano tenían (siguen teniendo?) alergia traumática reactiva contra el Misal Tradicional y el Rito Antiguo, por no celebrar la Misa tal y como se celebraba en tiempos del Mozart y su Requiem, idearon una componenda: Se interpretaron las partes del Requiem acomodándolas a la Misa de Pablo VI, (introito, kyrie, sanctus, agnus) y la sequaentia Dies Irae se dejó para el final, como una especie de (risum teneatis) de acción de gracias. Tuvo que ver.

Porque en el Vaticano son de piñón fijo para ciertas menudencias y detalles. Por ejemplo, la luz se enciende (toda la espléndida iluminación interior de la Basílica) si celebra el Papa; si no celebra el Papa, a media luz como el tango. Aunque fuera el celebrante el Cardenal Arcipreste y fuera el Requiem de Mozart por Mozart: A media luz.

Como era un requiem y a pesar de ser media luce se veía razonablemente bien, pues la cosa no llamó la atención a la gente que no sabe cómo se ilumina la Basílica cuando celebra el Papa, que da ganas de tocar las palmas (antes tocaban trompetas de plata, ¡las cosas!). Pero vale, valía aquella estupenda media luz para el Requiem. Empezó, siguió, Noé predicó una homilia ligerita, de circunstancias. Prosigue la Misa. La Comunión y todo. Termina con Bendición. Y se retira el Cardenal Noé camino de la sacristía, y en el momento en que bajó del Altar, empezaron a apagar las luces y empezó a sonar el Dies Irae. Las luces apagadas dejaron toda la Basílica apenas con la iluminación corriente de todas las tardes, y en Noviembre, a las siete, en Roma, es noche cerrada. Entonces sí que se creó "ambiente" de requiem, muy propio.

Pero, de pronto, unos estallidos, desde lo alto, como si pisaran cristales y crujieran: "crrrriiiissssstiiiiissssss-chiiiirrrrissscliiiiinnnn-clinnn-clinnn-clinn-triss-triss!!!! Y el coro y la orquesta con el Dies Irae, que es la mitad o más del Requiem. Y los crujidos aquellos, que nadie sabía qué sería, y todo el mundo mirando arriba, a la cúpula, porque parecía qe sonaba por allí. Pero era toda la Basílica la que rechinaba, cornisas, cúpula y artesonados.



Yo, muy yo mismo, inmutable, recogido, rezando y oyendo el Dies Irael y los chirridos como si no hubieran chirridos y sólo sonara el Requiem. Pero a mi vera había un prelado que estaba invitado, sentado junto a mí, los dos en preferencia porque teníamos buenos biglietti de esos que dan a prelados y monseñores y compromisos de curia etc. Y el prelado que estaba a mi vera decía por lo bajini, profundo : -"Ja,ja,ja; jo,jo,jo; ju,ju,ju...". Después me enteré que le habían propuesto otro Requiem de Mozart en su Catedral y por eso fué, a ver cómo quedaba, y poder decir si sí o si no.

Cuando terminó - aplausos comedidos, San Pedro impone mucho y con luz no-papal, mucho más (y después de un requiem, más) - nos enteramos por fín qué habían sido aquellos molestos chasquidos: Los cristales de las lámparas de artesonados, cornisas y el tambor de la cúpula, que rechinaban al enfriarse y hacían todo ese ruído multiplicado por los ecos de la Basílica, y más notorios por el silencio educado de los asistentes-oyentes del Requiem de Mozart por Mozart.

En fin, una tarde inolvidable, muy de Noviembre, muy selecta.





No pongo el Requiem de Mozart, no sea que me rechine el blog. Me he decidido por el de Cherubini, que me gusta mucho también, y es tan romántico, tan royaliste, tan demodée ancien regime, tan reaccionario, porque lo compuso para el infeliz Luis XVI, que en paz descanse y santa Gloria haya. Amen.

Lo compuso, claro, post-revolutionem et post-guillotinam. Si no, nos hubiéramos quedado sin Cherubini y sin su Requiem.

Las revoluciones y las izquierdas son de estética tan ínfima que no tienen requiem, ogh!

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domingo, 22 de noviembre de 2009

Cecilia Deo decantabat



Este año Santa Cecilia se queda sin fiesta, por Cristo Rey. Ella estará tan contenta con su Rey, y le habrá cantado algo tan especial como se Él se merece, con orquesta de ángeles y coro de arcángeles. Un lujo de esos que hay en el Cielo.

Pero conste que yo le hago ex voto a Santa Cecilia.




Oremus
Deus, qui nos annua beatae Caeciliae Virginis et Martyris tuae solemnitate laetificas: da, ut quam veneramur officio, etiam piae conversationis sequamur exemplo. Per Christum Dominum nostrum. Amen.

+T.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Pro defunctis


Se nos ha estropeado el Dia de Difuntos, y no ha sido por el jalogüin de los yanquis, sino por la impía e inculta era en que vivimos, más que nada. A las Misas de sufragio por los Fieles Difuntos que se celebran hoy en nuestras iglesias van sólo los más fieles, los piadosos que sienten en católico, que cada vez son menos. En una des-cultura "inmediatista" ansiosa de la comodidad del momento, el supuesto de una esperanza ultraterrenal pierde su atractivo y se diluye en la neblina de la indiferencia del "no sabe/no contesta" o el confuso tolerantismo del "para mí" y el "cada cual tiene su creencia".

Ni siquiera resta el recurso de la evidencia tremenda de la vánitas, porque las incineraciones están acabando con los huesos descarnados y las calaveras, siempre elocuentes, en ese entremedio de lo macabro y lo metafísico que arrancaba del más indiferente el monólogo de un Hamlet. Los cementerios modernos se han desdramatizado, higienizados para barrer huellas tétricas que transmitan gérmenes de reflexión taciturna y gravedad de juicio.

Para experimentar una "tradicional" sensación de muerte y muertos, tiene uno que huir de tanatorios y salas de merchandising funerario, y buscar un cementerio romántico, con cipreses y panteones y lápidas y nichos. Pero hasta en estos sitios falla la ambientación, los detalles que desvaloran la puesta en escena. Un enterrador con casco amarillo, una motosierra ruidosa, un altavoz dando avisos o pregonado el nombre de algún difunto. Detalles que te desmontan en un momento el escenario.

En los pueblos es distinto. En los pueblos hay silencio, se oyen los pájaros, las pisadas sobre la grava, la pala del enterrador, la escobilla de la mujer que blanquea con cal la tapia de unos nichos, el martillo del marmolista. También se llora. En los pueblos llorar es sentimiento y rito, mitad porque se siente y mitad porque se debe y es de obligación llorar y suspirar por los muertos. Y es sincero todo, aunque sea algo aprendido, una lectio mortis con lecciones por entregas que se van tomando entierro a entierro, duelo a duelo, con una relativa consciencia que se va fijando en ese depósito insondable de las cosas de la vida que se aprenden viviendo y viendo vivir y morir a los otros, los lejanos.

Cuando se mueren los nuestros, nos examinan de muerte y damos cuenta de cuánto sabemos o no. Los jóvenes se desmoronan, desenfrenados, al toparse con el muro infranqueable; los maduros aspiran una bocanada amarga que encajan con la rebeldía del que se resigna rendido por el golpe. Los viejos son admirables: Estando más cerca del final, son más sólidos, menos frágiles. No es que no sientan, es que saben sentir. Son los que mejor lloran, mansamente, y quienes consuelan más, suavemente, con la resignación de la templanza.

Siempre se siente la fe en medio de la muerte, si hay fe. La esperanza de la vida eterna, la sentencia "vita mutatur non tollitur", es una gracia de Dios cuando se asume con fe consciente y se fragua en esperanza. Y es el amor lo que late debajo, aunque la cobertura se presente con la mueca macabra de una calavera.

p.s. Una música para ambientar: La Misa de Requiem de Francisco Guerrero, tan inspirada y alentadora, tan suavemente bella (y con esa tamborrada y media fanfarria de la procesión, un siglo antes de que Purcell compusiera la suya para la Queen Mary):



+T.

jueves, 29 de octubre de 2009

Bernarda de Utrera


No entiendo casi nada de flamenco, pero me gusta el cante. Tampoco lo sé cantar, porque tiro más bien a sochantre, o a mediocrísimo barítono de salón. Es decir, que me atrevo con gregorianos y hasta con Tosti, un lied de Schubert (letra-traducción libre) o algún numerito de Zarzuela; pero con el flamenco se me impone otra clase de respeto y lo más que me sale es un óle por lo bajo o un compasito con el tacón. Es música selecta, casi milagrosa, con una conjunción muy necesaria, sine qua non, de letra, música y cantaor-cantaora.

De las cantaoras más "simpáticas", la Bernarda de Utrera, que murió ayer noche y en paz estará descansando, con el cachito de gloria que le haya tocado. La Bernarda ha sido una gracia de Dios para el que la haya conocido, y para el flamenco. Aunque eran dos, Las Niñas, su hermana Fernanda y ella. Se dice así: La Fernanda y la Bernarda de Utrera, esa era su gracia. Pero en Utrera eran Las Niñas, con esa indefinición que deja galantemente anclada en la edad de mocita a aquellas que disfrutan ser "niñas" perennes aunque cumplan los ochenta, como es el caso.

Fernanda era más "jonda", gitana más fraguada en cantes grandes. La Bernarda era más "ligera", con la gracia de volver flamenco todo lo que cantaba, fuera un bolero, un tango, una balada o un folk; hasta un rock (si el rock fuera música) era capaz de traducir en bulerías. Era como un hada madrina de esas que convierten una calabaza en una carroza dorada.

Tenía el tipo menos "estético" que se pueda imaginar, con sus vestiditos de costurera de pueblo, la falda por debajo de las rodillas y zapatos de medio tacón, medio cieguecita con gafas de cristales ahumados de cataratas, chata de nariz, de boca grande, y un peinado de peluquería de la esquina, y sus medallas al pecho. Lo demás todo era gracia y voz. Una voz con todos los tópicos del cante, una voz ya quebrada, ya ronca, siempre entonada, profunda y llena, que le salía de los centros y lanzaba al aire tan verdadera como un clamor; una voz y un cante que no se aprenden, que son mitad sangre y musa la otra mitad: Cuerdas del alma que el alma templa entreverando vida con muerte.



Por todo eso me gusta escuchar a la Bernarda, que en paz descanse y en gloria esté, rozando el barquito de plata de su Virgen de Consolación. Dentro de nada la estarán cantando entre quejíos los gitanos de Utrera y los flamencos de Jerez y el mundo entero. Y es que es una pena que se vayan yendo las grandes y el mundo se esté llenando de basurilla artificial de plástico pop, heavi, rock, y demás desechos de tentadero.



¡Qué bien y con qué gracia cantaba la Bernarda!

p.s. Ya sé que el flamenco no es plato para todo paladar; y comprenderé que no gusten los youtubes de la Bernarda. Pero es como al que no le gusta el caviar, o las trufas, o el camembert, o el chocolate amargo, o la mazanilla de Sanlúcar. Poco más o menos lo mismo, con las debidas distancias entre la materia y lo espiritual.


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lunes, 28 de septiembre de 2009

Mi admirado Hilarión


Hasta hace unos años, en mi lista de Hilariones - aparte del Santo - estaban el eximio Don Hilarión Eslava y el simpático Don Hilarión, el boticario de la Verbena de la Paloma; dos Hilariones musicales, podría decir. Hasta que conocí a este mi tercer Hilarión: Hilarión Alfeyev, obispo ruso-ortodoxo, representante del patriaracado de Moscú ante los organismos de la Unión Europea y una de las figuras más notables y emergentes de la Rusia ortodoxa actual.

El tipo somático es eslavo-ruso 100%. Incluso, desde que ví sus primeras fotos, le encontré un más que notable parecido físico con el anterior Patriarca de Moscú, Alexis. Ha cumplido 44 ó 45 años, se mueve por todo el mundo Ortodoxo, ha tenido una excelente formación con el aval de las mejores universidades y tiene publicadas en varios idiomas sus obras sobre temas de teología, espiritualidad y liturgia. Un currículum de primera. Es natural que haya contado con sus "padrinos", porque en el mundo cerrado y tradicional del clero ortodoxo no se hace carrera tan joven; pero es evidente que tiene méritos sobrados por lo mismo: Una trayectoria tan reconocida y brillante no es casualidad ni sólo cosa de padrinazgos.

El colofón que corona al personaje es este, sorprendente: Es músico y compone. Pero no compone bagatelas, rock, copletas de autor o charangas pseudo-litúrgicas, no. Dentro de la mejor tradición litúrgico musical de la ortodoxia rusa compone piezas de canto eclesiástico-coral, magníficas. Y el summum: Compone oratorios; tiene estrenados una Pasión según San Mateo y un Oratorio de Navidad. ¿Que suena troppo bachiano? Sí, pero suena tan armoniosamente bello que eriza el vello. Escuchen dos muestras:

Este es el preludio-comienzo de la Pasión ; el texto, conmovedoramente ruso, es una convocatoria a la compasión con la Virgen:
"Venid, cantemos una lamentación santa a Cristo. Aleluya. Oh, Señor, Dios mío, voy a cantar un himno a tu muerte. Aleluya. Tu Madre toda santa llora por ti con lamento. Aleluya":




 y esta es la fuga-coral del final:

En algunos momentos me recuerda a Zelenka, el 'Miserere'. Verdaderamente suena a las pasiones de Bach, obviamente. Y a los grandes rusos del XIX, desde Mussorgsky a Prokofiev y todos los demás; y a Morricone, y a música de cine, y a música tradicional-popular rusa. Cuando se escucha, por momentos, a retazos, se van recordando fragmentos, pinceladas, ecos de todo esto. Pero suena admirablemente bien, es emocionante. Emociona religiosamente y es música religiosa de primerísima calidad, quasi sin rival (de su nivel) en la actualidad. ¿Quién se atreve hoy día a componer este tipo de música, un oratorio bachiano?

 Al final del segundo youtube, cuando empiezan los aplausos, sale a saludar al proscenio el personaje, el obispo compositor Hilarión Alfeyev. Discreto, natural; yo diría que "humilde". Recoje las flores, recibe los aplausos, sin gestos triunfales o ensayados, ni siquiera de "simpatía" con el público, ni con los músicos ni el director; simplemente comparece, está, con unas muy distinguibles maneras "monacales", tan apreciablemente distintas.
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Un personaje distinto y distinguido. Decía que le sigo hace unos años. Hace tres publicaban en Zenith esta entrevista en dos partes 1 y 2. Si la leen, verán cuán lejos estamos de la "plena comunión" tocante a artículos tan fundamentales de la Eclesiología como el Primado del Papa, histórica piedra de escándalo para las Iglesias ortodoxas de la tradición bizantina. Respecto a otros particulares del dogma, también recuerdo haber leído algunas opiniones de Alfeyev sobre algunos puntos de Escatología (Purgatorio, principalmente) que contradicen o silencian lo que confiesa y enseña la Iglesia Católica. Son las naturales (sobrenaturales!) distancias; comprensibles a pesar de no ser aceptables. Pero cuando aparece un personaje como Hilarión Alfeyev parece como si el milenio que separa a la Rusia cristiana de la Roma Eterna se acortara. Por comprensión, por sintonía, con esperanza. Admiro la cultura rusa, la historia de Rusia, y a la Iglesia Ortodoxa rusa desde niño. Por una atracción que primero fue "visual-estética". Admiré todo el rutilante mundo de belleza formal-espiritual en que se desenvolvía la liturgia ortodoxa rusa; precisamente cuando yo mismo he sido testigo del despojamiento y aniquilación de nuestra Liturgia Romana, bajo el insuficiente pretexto de la "simplificación" y la "renovación" que encubría una aberrante desacralización, acompañada la mayoría de las veces por un vacío de fe y una devaluación cultural. Hace unos días, el obispo Hilarión Alfeyev era recibido en audiencia por el Papa Benedicto. Las notas de las agencias de noticias comentaban la "sintonía" cordial entre dos hombres de Iglesia (salvando las distancias) que además comparten su amor/vocación también musical. Seguro que fue una ocasión digna de ser compartida en directo. Me hubiera gustado estar. Y como no estuve, me conformo con una frase de Hilarión Alfeyev recogida en una entrevista que le hicieron con motivo de ese encuentro con el Papa:
 
"A los quince años, entré por primera vez en el santuario del Señor, el Santo de los Santos de la Iglesia ortodoxa. Pero fue solo después de mi entrada en el altar cuando comenzaron la 'teourgia', el misterio que continúa hasta el día de hoy"..."Después de mi ordenación, ví mi destino y mi principal llamada al servicio de la Liturgia Divina. De hecho, todo lo demás, como los sermones, la atención pastoral y la erudición teológica, se centra en el punto de interés principal de mi vida, la liturgia".
Y yo quedo su complacido admirador, ya les digo (y espero me comprendan).


 +T.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Tosti, con nostalgia bellamente evocada


Por asociaciones-conexiones de estación y alma, entre Agosto y Septiembre es tiempo (mi tiempo) de Tosti, Franco Paolo Tosti, el precioso y sin igual canzonetista di salone, compositor cortesano cuando las cortes languidecían y se ponían bombas a los reyes del occidente europeo, entre guerras y convulsiones revolucionarias. Pero el elgante Tosti encantaba en los salones, piano y tenor, cantando cosas de amores, de bellezas, arias de auditorio exquisito debajo de arañas venecianas entre espejos de azogue y marcos dorados. Europa se despedía de sus siglos de poder universal desangrándose en su juventud con un piano tocando y una voz cantando coplas de Tosti.

La convulsión del mundo que agonizaba entre 1914-1918 dejaría una Europa (un mundo) irrecuperable. En cierto sentido, entre la guillotina que decapitaba a los Capetos-Borbones y los comunistas que masacraron a los Romanov no hay solución de continuidad, sino un espaciado y revolucionado siglo XIX que remata trágicamente en Sarajevo y Ekaterimburgo, dos hitos para el fin de una historia que hizo la Historia.

Después todo se vulgarizó. Hay un descenso de nivel desde Tosti al cuplé y el tango de los años '20; hay un desnivel de rancia aristocracia a plebeya laya y proletariedad desde Laszlo a Picasso. Nada volvió a ser igual.

Pero a mí me gusta Tosti. Evidentemente por cierta coherencia de gustos, pero además declaro que es por familia. Porque en mi casa, mis abuelas cantaban cosas de Tosti. Les cambiaban la letra y les inventaban una para cantarla en las novenas, con todo su fervor, con toda su inocencia de un tiempo que se fue también con otra guerra.

Cuando mis amigos más "tradicionales" me salen con sus malgustos beatlemaníacos y otras degeneraciones pop-rockeras, siempre me suscitan cierta inquietud aprensiva. Y dudo. Dudo que uno con gustos de rock y hip-hop sea (pueda ser) sinceramente (profundamente) tradicional. Ita.

La tradición tiene sus márgenes, sus exclusiones, sus contrastes reveladores. Yo, señores mios, pienso que Tosti es uno de ellos.

Y ahora un muestrario de Tosti:

Malia, cantada por Alfredo Kraus, emocionantemente, como si de verdad la cantara un enamorado "Freme l’aria per dove tu vai,
spunta un fiore ove passa ‘l tuo piè"
:






Vorrei morire, por el espléndido Richard Tauber con la letra en alemán, pero es la mejor versión que he encontrado con diferencia, a pesar de perder la letra original, cantando Tauber de manera insuperable (incluye también Serenata y otra que no identifico):





Ideale (mi favorita), cantada por el finísimo Ferruccio Tagliavini, maestro entre los maestros, con una pronunciación italiana conmovedora y una voz que es una época:





Pues eso y todo eso, a propósito de Tosti. Tosti suena a Tosti y a un mundo que se fue, que me causa la nostalgia de lo desconocido poderosamente atractivo y evocador: No hay más paraísos que los perdidos.


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sábado, 20 de junio de 2009

Forget Domani...

Esta mañana, Sábado XIª semana, el cura ha celebrado la Misa del Inmaculado Corazón de María, pero ha leído el Evangelio del Sábado, Mt 6, 24-34, uno de los fragmentos más intensos del Evangelio, de esos que arranca el vuelo de algún Santo, de vez en cuando (léase y medítese).

Pues resulta que el último versículo, el 34, me estuvo dando vueltas en la cabeza, toda la Misa, con la voz de Frank Sinatra cantando:



Es una especie de glosa. En pagano se dice "Carpe diem" o el también clásico "Comamos y bebamos que mañana moriremos". Pero los que creemos tenemos este precioso Evangelio, mejor que ninguna sentencia porque es Su Palabra, y Él enseña mejor que nadie esa "santa despreocupación". Que es a su vez lo que canta Sinatra, más o menos:

Let's forget about tomorrow
Let's forget about tomorrow
Let's forget about tomorrow for tomorrow never comes

Domani, forget domani
Let's live for now and anyhow who needs domani?
The moonlight, let's share the moonlight
Perhaps together we will never be again

Ah, che luna, oh, che mare
With such a moon and such a sea and you and me
I get so dizzy when you're standing near
It's not the music that you hear
My heart is beating like a jungle drum
Let's take the minutes as they speed away
And hope it's true what people say
"When you're in love, tomorrow never comes"

Let's forget about tomorrow
Let's forget about tomorrow
Let's forget about tomorrow for tomorrow never comes

Let's forget about tomorrow
Let's forget about tomorrow
Let's forget about tomorrow for tomorrow never comes

Domani, *mahrone*, domani!
With such a moon and such a sea and you and me
Let's take the minutes as they speed away
And hope it's true what people say
"When you're in love tomorrow never comes"

Let's forget about tomorrow
Let's forget about tomorrow
Let's forget about tomorrow for tomorrow never comes

Oh, let's forget about tomorrow
Let's forget about tomorrow
Let's forget about tomorrow for tomorrow never comes

Oh, let's forget about tomorrow

Esta es la letra que se canta como canción en la estupenda peli "El Rolls Royce Amarillo", una divertida y entretenida comedia en tres partes/tres historias, con guión del mítico Terence Rattigan. Y dirigida por el famoso Anthony Asquith (el hijo del célebre prime minister (de cuyas andanzas y las de su amigo Rattigan nada diré, Uds. me comprenderán)). Y la música de Riz Ortolani, con esa frívola coplilla a la italiana, tan divertida, que a mí me gusta mucho. Yes (aunque confieso que no sé si es toda de Ortolani o un arreglo sobre un tema "popular"). De todas formas me gusta.

Bueno, y los actores, lo mejorcito del momento: Ingrid Bergman, Rex Harrison, George C. Scott, Shirley Mclane, Omar Shariff, Jeanne Moreau, Alain Delon...etc.

La peli es una de esas que ví de niño, de esas que no se debían ver, pero al final uno las veía, no recuerdo cómo, tampoco dónde, quizá en un cine de verano, y se me quedó muy bien recordada, con su canción. Que yo no sabía qué decía hasta que un día me enteré de la letra. Y me gustó más. Y esta mañana se me ha incorporado, de repente, como música de fondo del Evangelio de la Providencia. ¡ Qué cosas !

Pues por eso pongo otro youtube, con una versión más italiana, cantada por la
sesentista (San Remo, seguro) Katyna Ranieri:



Domani
Forget domani
viviamo oggi
Chi lo sa se c'è un domani
Amore
non ci pensare
la vita è breve
lascia vivere il tuo cuor
Oh oh che luna
oh oh che mare
con questa luna, questo mare e tu con me
Amore amore tienmi stretta a te
non farmi più pensare che
domani forse non ti rivedrò
Viviamo oggi questo nostro amor,
il tempo fugge e non si può
fidarsi del domani no no no
Su dimentichiam domani
su dimentichiam domani
su dimentichiam domani
perché forse non verrà
Sì dimentichiam domani
su dimentichiam domani
sì dimentichiam domani
perché forse non verrà
Domani
Forget domani
con questa luna, questo mare e tu con me
Viviamo oggi questo nostro amor
il tempo fugge e non si può
fidarsi del domani no no no
Oh, su dimentichiam domani
su dimentichiam domani
su dimentichiam domani
perché forse non verrà
Eh, su dimentichiam domani
su dimentichiam domani
su dimentichiam domani
perché forse non verrà
Oh, su dimentichiam domani
su dimentichiam domani


Deben ser los coletazos de la Primavera, con una ventolera de solano de entrada de Verano, que afecta mucho. De todas maneras, me tranquiliza que aun entre un soplo de frivolidad, me mantengo pio y providencialista.

Menos mal.

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