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viernes, 28 de octubre de 2016
Balduinizar o no balduinizar...that's the question
Un ocurrente compadre, ya quasi venerable reverendo, descubrióme el otro día un concepto nuevo que yo entendí muy socorrido para los tiempos que corren. A ver si lo expongo y me explico bien:
Su origen remoto se halla en aquellos tres días en que el rey Don Balduino de Bélgica se procuró un paréntesis, un suspenso temporal en sus funciones regias, para no verse obligado a sancionar una ley abortista presentada y aprobada en el parlamento belga; era rey, dejó de serlo y volvió a ser rey, todo ello entre el 3 y el 5 de Abril de 1990, protagonizando una peregrina y muy paradójica solución de continuidad sin solución de continuidad.
Conque dice mi reverendo compadre que lo que hizo Don Balduino por su real voluntad, con aplauso del mundo católico, lo mismo lo realiza su real gana (la de mi compadre) para no verse comprometido (porque no transige su católica conciencia) con el ecumeneo y el luteraneo de PP Franciscus próximamente en Suecia.
Considerando lo cual y todo lo dicho atque expuesto, mi reverendo y venerable contertulio se declara 'balduinizante' eventual y avisa que 'balduinizará' respecto a PP Franciscus, sus intenciones, palabras y actos durante los días que dure su luteraneo en Suecia. Item plus, auto-declarará para sí mismo (ipsi) la finalización del 'balduinizaje' una vez PP Franciscus retorne a Roma, reservándose, por si volviera a ser pertinente, repetir la 'balduinización' cuantas veces haya motivo para ello, si se diera otro o más casos, Dios nos libre.
Yo, de todos modos, le he aconsejado que lo consulte en dirección espiritual, dada la gravedad de la decisión. Él me ha respondido que confía plenamente en el oído duro de su nonagenario pater spiritalis, un docto clérigo de probada virtud, insigne perito en casuísticas de conciencia, que cuando le pregunto cómo está del reúma me responde con blanda sonrisota que sí, que le gustaron mucho las bizcotelas merengadas, y a su hermana también. Conque, respecto al dire spiritalis, no problem.
...........................................................................................
Y ahora que nadie me oye, yo les confieso a Uds. que me he quedado con la duda de si 'balduinizar', como mi amigo, no será, puestos a pensar, dadas las circunstancias, más una necesidad que una extravagancia.
+T.
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viernes, 20 de noviembre de 2015
El virus jesuíta
![]() |
| El célebre jesuita p. Escobar en un grabado francés de la época |
Con motivo de las preocupantes sesiones del recién concluido Sínodo de la Familia, recordé ciertos episodios históricos que podrían estar detrás de la dirección que parecía haber marcado PP Franciscus, en la que se entreveía un atávico 'virus jesuítico'.
Cuando surge la gran controversia moral del siglo XVII, los jesuítas fueron etiquetados de 'laxistas', un sambenito que después los adversarios de los jesuitas achacaron en general a la Compañía, casi como una carta de identidad. Aunque fue un gran dominico, el p. Bartolomé de Medina, santo varón de la confianza y el afecto de Santa Teresa, que le mandaba las truchas que le regalaban a ella, tanto era su aprecio por aquel sabio, docto y discreto confesor, el que abrió la interesante cuestión de la moralidad de las sentencias probables, que se pueden rectamente seguir. Aquella vena de ciencia moral abierta por fray Bartolomé era tan rica y afluente que apasionó a los teólogos y un siglo después derivó en una de las grandes contiendas doctrinales del catolicismo,
Además del famoso Padre Escobar (p. Antonio de Escobar y Mendoza, 1589-1669), la bestia terrible contra la que diatribaron los feroces jansenistas de Port-Royal, hay otros jesuitas no menos osados en el probabilismo y sus casuísticas, como el también célebre p. Tomás Sánchez (1551-1610), cordobés, especializado en cuestiones de moral matrimonial. El abate de Saint Cyran lo consideró un monstruo depravado por la impúdica exposición de los casos y sus particularidades y circunstancias que sacaba a relucir en su tratado 'De matrimonio'. Por los seminarios de entonces corría una letrilla alusiva que decía "Si quieres saber más que el Demonio, / lee a Sánchez en 'De Matrimonio' ".
Otro doctor Juan Sánchez fue denunciado a la Inquisición por las tesis que enseñaba en su libro de cuestiones morales que tituló 'Selectas', en cuyas páginas aparecían conclusiones de este estilo:
Al que vive amancebado se le debe absolver y no se le debe negar la absolución en la confesión, aun si no deja su amancebamiento. si en su caso se dieran, por ejemplo, algunas de estas circunstancias
- si la manceba con la que comparte techo y lecho le debiera una cierta suma de dinero que el susodicho dejaría de cobrar si la echara a la calle
- si siendo ella mujer bien dispuesta para los negocios y arrimara ganancias a la casa, en caso de que se la despidiera su ausencia mermaría el capital y la hacienda de su protector
- si habiéndose aficionado a su buen trato temiera perderse una compañía afín difícil de hallar en otra criada que no fuera tan a propósito
(cfr. Denzinger. Errores varios sobre materias morales, condenados en los Decretos de 24 de septiembre de 1665 y 18 de Marzo de 1666. D-1141 ss. No debe obligarse al concubinario a expulsar a la concubina, si ésta le fuera muy útil para su regalo, caso que, faltando ella hubiese de pasar una vida demasiado difícil, y otras comidas hubiesen de causar gran hastío al concubinario, y fuese demasiado dificultoso hallar otra criada.)
Las 'Selectas' del p. Juan Sánchez se publicaron en Madrid en 1624, y el libro no fue denunciado hasta 1640, con lo que corrió y fue divulgado durante tres lustros como obra docta e ilustrativa para el manejo y formación de confesores y gente de cierto nivel moral. También se entiende que tales lecturas removieran la atrabilis de los severos jansenistas, que se hacían el peor de los conceptos sobre aquellos jesuitas españoles, tan adelantados en la moral de lo inmoral.
Aun cuando Inocencio XI condenara tesis, autores y seguidores como esos que he citado, e incluso apoyara personalmente al prepósito general p. Tirso González para la erradicación del probabilismo del seno de la Compañía, la pelota ya estaba en el tejado y había rodado y dado mucho juego, creando a la vez, junto con la controversia, mucha opinión. Según algunos autores, con los probabilistas se había pasado de una moral que se centraba en el objeto material de las acciones, lo objetivo. a otra consideración en la que intervenía, con todo su peso, lo subjetivo, el examen y la casuística de lo personal y sus circunstancias podían variar la valoración moral de los actos.
Y todo esto no era obra de perversos inmorales, sino fruto de las reflexiones de rectos y graves doctores que sopesaban actos y personas reales, corrientes, no ideales. La teología moral bajaba de los eximias y doctas cátedras(***) y se sentaba en la calle, las plazas y los salones, concluyendo desde el plano de la gente de su época y sus mudanzas. Y siempre tendiendo en sus soluciones a la mitigación y no al rigor.
Si han perdido el hilo del discursillo, la cuestión era preguntarse cuánto de este 'virus jesuítico' ha gravitado (o no) sobre el pasado Sínodo.
(***) Aunque lo mismo se puede objetar que la casuística probabilista es lucubración prolijamente elaborada en alambique de erudito.
p.s. Por cierto, como buen español, confieso que, en moral, tengo y mantengo algún sano probabilismo, muy bueno para los nervios (también los nervios espirituales).
+T.
domingo, 4 de octubre de 2015
Bajo pésimos augurios
Cuánto de las supersticiones de la antigua Roma han perdurado entre nosotros, Dios lo sabe. Pero si de interpretar hechos actuales como augurios sobre el futuro inmediato se tratara, los presagios en torno al Sínodo de la Familia serían declarados funestos. Tomo estos tres:
- El vaticano se desentiende expeditivamente del encuentro de PP Franciscus con la valiente y comprometida funcionaria de EEUU que fue detenida y encarcelada por negarse a tramitar una 'boda' gay: No fue una muestra de apoyo del PP Franciscus a Kim Davis
- Se publica que PP Franciscus recibió (muy afectuosamente) durante su estancia en los EEUU a un antiguo alumno y a su pareja gay.
- Un monseñor de la Curia Vaticana, secretario de la Comisión Teológica internacional, se reconoce gay militante y con pareja.
Esta última nueva incluso tiene ya estrambote cualificado: Un obispo mexicano apoya al gay-monseñor y sus declaraciones.
Si estas tres 'señales', todas tres de la más reciente actualidad, las ponemos en relación con el Sínodo de la Familia que se reúne en Roma, las sesiones y debates sinodales no podrían estar bajo augurios más negros...O no, porque, dependiendo de quién mire o interprete, la cosa será según las proclividades del augur de turno. Así, imaginamos que habrá algunos que lo estarán celebrando, mientras otros ya lo estén lamentando.
Hace unos días, publicaban un artículo del vanguardista pseudo-teólogo des-católico jesuita chileno J. Costadoat, que hablaba de dos cismas, uno blanco y otro rojo. A pesar de que supura heterodoxia por todos sus poros, el artículo describe un panorama eclesial bastante real en cuanto al dilema que se plantea en torno, dentro y fuera, del Sínodo. En un perverso desenfoque, el jesuita Costadoat llega a decir que la doctrina moral familiar que ha mantenido y predicado la Iglesia hasta ahora es 'aberrante' para la juventud y la sociedad en general, que han asumido otros conceptos y perspectivas que exigen a la Iglesia una reconstitución de la doctrina moral tradicional, so pena y riesgo de perder para la evangelización, definitivamente, al mundo contemporáneo, cerrado a la vieja predicación de la Iglesia. Con la precaución que cabe, lean el articulete, que es interesante: Cisma blanco, cisma rojo
Desde esas consideraciones, al final, el cisma tan temido, se reconoce como un cisma efectivo, una situación que fuerza a la Iglesia.
Obviamente, el quid de la cuestión, sobre lo que diferimos con el articulete del jesuita, es la resolución que esperamos (o tememos) del Sínodo: ¿Al final, la doctrina se mantendrá católica o contemporizará con la masa social?
O algo que aun se teme más: ¿Será PP Franciscus quien resuelva...motu proprio?
Oremus!
+T.
- El vaticano se desentiende expeditivamente del encuentro de PP Franciscus con la valiente y comprometida funcionaria de EEUU que fue detenida y encarcelada por negarse a tramitar una 'boda' gay: No fue una muestra de apoyo del PP Franciscus a Kim Davis
- Se publica que PP Franciscus recibió (muy afectuosamente) durante su estancia en los EEUU a un antiguo alumno y a su pareja gay.
- Un monseñor de la Curia Vaticana, secretario de la Comisión Teológica internacional, se reconoce gay militante y con pareja.
Esta última nueva incluso tiene ya estrambote cualificado: Un obispo mexicano apoya al gay-monseñor y sus declaraciones.
Si estas tres 'señales', todas tres de la más reciente actualidad, las ponemos en relación con el Sínodo de la Familia que se reúne en Roma, las sesiones y debates sinodales no podrían estar bajo augurios más negros...O no, porque, dependiendo de quién mire o interprete, la cosa será según las proclividades del augur de turno. Así, imaginamos que habrá algunos que lo estarán celebrando, mientras otros ya lo estén lamentando.
Hace unos días, publicaban un artículo del vanguardista pseudo-teólogo des-católico jesuita chileno J. Costadoat, que hablaba de dos cismas, uno blanco y otro rojo. A pesar de que supura heterodoxia por todos sus poros, el artículo describe un panorama eclesial bastante real en cuanto al dilema que se plantea en torno, dentro y fuera, del Sínodo. En un perverso desenfoque, el jesuita Costadoat llega a decir que la doctrina moral familiar que ha mantenido y predicado la Iglesia hasta ahora es 'aberrante' para la juventud y la sociedad en general, que han asumido otros conceptos y perspectivas que exigen a la Iglesia una reconstitución de la doctrina moral tradicional, so pena y riesgo de perder para la evangelización, definitivamente, al mundo contemporáneo, cerrado a la vieja predicación de la Iglesia. Con la precaución que cabe, lean el articulete, que es interesante: Cisma blanco, cisma rojo
Desde esas consideraciones, al final, el cisma tan temido, se reconoce como un cisma efectivo, una situación que fuerza a la Iglesia.
Obviamente, el quid de la cuestión, sobre lo que diferimos con el articulete del jesuita, es la resolución que esperamos (o tememos) del Sínodo: ¿Al final, la doctrina se mantendrá católica o contemporizará con la masa social?
O algo que aun se teme más: ¿Será PP Franciscus quien resuelva...motu proprio?
Oremus!
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viernes, 7 de agosto de 2015
...Donde va la gente
El escándalo de la padrina (o el madrino?) de Cádiz, previa general movida mediática y ataque del aguerrido batallón gay-lesbi, se ha resuelto con la cobardona contemporización del Ordinario del lugar (que es el Obispo). El firme e inexorable perlado (sic), después de decir no, ha dicho al fin que sí. ¿Dónde va Vicente?...Donde va la gente. Esta pragmática sentencia del refranero parece haber sido el sabio principio moral que ha inspirado la resolución del caso. Un caso que deja sumidos en la perplejidad a quienes suponían que la Iglesia tiene y mantiene otros criterios que no son los impuestos por las modas y tendencias del mundo. Porque la Iglesia, estando en el mundo, no es del mundo, ¿no es eso lo que Él dejó dicho?
Estamos pues, en un nuevo estadio bien ejemplificado por lo que está pasando en Cádiz: La Iglesia consiente lo que el mundo trae. La Iglesia dice sí a lo que el mundo aprueba. La Iglesia confirma lo que el mundo le propone. Y así.
Confieso - en Ex Orbe lo he comentado otras veces, passim - que me afecta cierto fatalismo moral: La Iglesia asume al fin lo que los tiempos imponen. Sea iluminismo, liberalismo, o marxismo o pansexismo. La Iglesia sentencia, condena, enseña, propone...y al cabo de un siglo después transige, asimila, acepta, adopta lo que hace un siglo antes anatematizaba. Si conocen Uds. la historia de la Iglesia desde el Sínodo de Pistoya hasta en presente, hagan una sumaria revisión del panorama y convendrán conmigo en ese fatalismo que decía.
Volviendo a lo de Cádiz, me pregunto, si se llega a celebrar ese bautizo con padrina (o madrino?), cómo se resolverá la inscripción del registro en el Libro de Bautismos: Cuando haya que inscribir el nombre de la padrina (o madrino?) tendrán que poner el nombre con el que fue bautizada...¿o van a poner el nuevo nombre legal otorgado por el juzgado? Siendo la partida de bautismo un documento canónico y fidedigno ¿van a mentir, a falsear expresamente el documento, o van a mantener la verdad registrada en la partida de bautismo (y la nota de confirmación, si consta) del madrino (o padrina?). ¿Emitirá el Ordinario del lugar (que es el Obispo) un decreto ad casum a través de Vicaría General? A ver, a ver si nos enteramos cómo se desenvuelve en todos sus pormenores este suceso francisquista.
Porque a nadie le quepa duda: Esto ocurre y está pasando porque estamos en tiempos del PP Franciscus. Al PP Franciscus amenazaron recurrir los interesados, que airearon en prensa que iban a pedir audiencia a Su Santidad para exponerle directa, abierta y confiadamente el caso del madrino (o padrina?) gaditano rechazado por el Obispo (que es el ordinario del lugar).
Videtur quod, nada más mentar a PP Franciscus, el Ordinario del lugar (que es el obispo) se descompuso ventralmente y resolvió consentir el madrino (o la padrina?), nihil obstante.
Lo grave es que hay algo que sí obsta. Sigue obstando la circunstancia contra-natural que originó el controvertido caso.
Ayer tarde-noche aparecía en los noticiarios el borrón y cuenta nueva del Obispo gaditano. El protagonista (pretendiente ¿madrino o padrina?) decía con desparpajo: "...Estoy muy contento por lo que supone para mí pero, sobre todo, porque lo que vale para mí, vale para otros transexuales que somos católicos y queremos formar parte de la Iglesia" (leer aquí).
Es decir, que lo del madrino (o padrina?) de Cádiz creará, además de algún tanguillo de chirigota, 'jurisprudencia canónica'.
Y, aunque nos horripile, así será.
+T.
Estamos pues, en un nuevo estadio bien ejemplificado por lo que está pasando en Cádiz: La Iglesia consiente lo que el mundo trae. La Iglesia dice sí a lo que el mundo aprueba. La Iglesia confirma lo que el mundo le propone. Y así.
Confieso - en Ex Orbe lo he comentado otras veces, passim - que me afecta cierto fatalismo moral: La Iglesia asume al fin lo que los tiempos imponen. Sea iluminismo, liberalismo, o marxismo o pansexismo. La Iglesia sentencia, condena, enseña, propone...y al cabo de un siglo después transige, asimila, acepta, adopta lo que hace un siglo antes anatematizaba. Si conocen Uds. la historia de la Iglesia desde el Sínodo de Pistoya hasta en presente, hagan una sumaria revisión del panorama y convendrán conmigo en ese fatalismo que decía.
Volviendo a lo de Cádiz, me pregunto, si se llega a celebrar ese bautizo con padrina (o madrino?), cómo se resolverá la inscripción del registro en el Libro de Bautismos: Cuando haya que inscribir el nombre de la padrina (o madrino?) tendrán que poner el nombre con el que fue bautizada...¿o van a poner el nuevo nombre legal otorgado por el juzgado? Siendo la partida de bautismo un documento canónico y fidedigno ¿van a mentir, a falsear expresamente el documento, o van a mantener la verdad registrada en la partida de bautismo (y la nota de confirmación, si consta) del madrino (o padrina?). ¿Emitirá el Ordinario del lugar (que es el Obispo) un decreto ad casum a través de Vicaría General? A ver, a ver si nos enteramos cómo se desenvuelve en todos sus pormenores este suceso francisquista.
Porque a nadie le quepa duda: Esto ocurre y está pasando porque estamos en tiempos del PP Franciscus. Al PP Franciscus amenazaron recurrir los interesados, que airearon en prensa que iban a pedir audiencia a Su Santidad para exponerle directa, abierta y confiadamente el caso del madrino (o padrina?) gaditano rechazado por el Obispo (que es el ordinario del lugar).
Videtur quod, nada más mentar a PP Franciscus, el Ordinario del lugar (que es el obispo) se descompuso ventralmente y resolvió consentir el madrino (o la padrina?), nihil obstante.
Lo grave es que hay algo que sí obsta. Sigue obstando la circunstancia contra-natural que originó el controvertido caso.
Ayer tarde-noche aparecía en los noticiarios el borrón y cuenta nueva del Obispo gaditano. El protagonista (pretendiente ¿madrino o padrina?) decía con desparpajo: "...Estoy muy contento por lo que supone para mí pero, sobre todo, porque lo que vale para mí, vale para otros transexuales que somos católicos y queremos formar parte de la Iglesia" (leer aquí).
Es decir, que lo del madrino (o padrina?) de Cádiz creará, además de algún tanguillo de chirigota, 'jurisprudencia canónica'.
Y, aunque nos horripile, así será.
+T.
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viernes, 15 de mayo de 2015
La Jerarquía rindiéndose al lobby sodomita
Reconocer la tendencia y/o práctica homosexual como algo constitutivo de identidad, carácter, cultura o entidad social es una perversa ideologización producto de la degeneración pansexualista post-moderna. La aberración mayor ocurre cuando a tal fenómeno se le concede un status dentro de la Iglesia, extremo este cada vez más considerado de facto, aun con la oposición de toda recta doctrina moral revelada. Pero aunque los principios son firmes, los hombres no. Limpia es la fuente, pero sucio el barro del fontanal.
En 2013 era noticia la voluntad del Arzobispo Nichols de acabar con las misas friendly-gay en una iglesia del Soho londinense. Hoy, en 2015, es noticia que Nichols celebra la Misa para esa comunidad gay de la city.
Si el cardenal arzobispo de Westminster, el Emmº Nichols, celebra una misa para gays en una iglesia de reconocida feligresía gay, donde predica y practica una pastoral de sensibilidad gay, el primado católico inglés está alentando algo que repugna a la moral cristiana. Y comete una irreverencia quasi-sacrílega al utilizar lo más sagrado como ocasión de una empatía injustificable.
La misericordia no transige con el pecado real ni con su concepto. Identificar la compasión con la tolerancia es un error pernicioso. Supongo que estas consideraciones podrían aportar las claves que impropiamente argumentarían la acción del Cardenal Nichols, ya que no imagino que su cercanía llegue a más. ¿O sí pudiera haber más?
Desde la llegada de PP Franciscus, se ha abierto una vía cada vez más transitada que integra la pseudo-cultura gay-lesbi en los esquemas y programas de la nuevangelización. Sin tener un reconocimiento eclesial, se le concede una especie de espacio tácito, que se ve, que se oye, pero sin la formalidad oficial que confirme de derecho lo que son escandalosos hechos.
Si la trayectoria del proceso sigue las pautas de Nichols, renuente en 2013 y complaciente en 2015, el panorama degenera a un ritmo vertiginoso. Aceleración que parece relacionarse con las líneas del francisquismo en acción.
Aquella sorprendente inhibición de PP Franciscus está marcando rumbo.
+T.
En 2013 era noticia la voluntad del Arzobispo Nichols de acabar con las misas friendly-gay en una iglesia del Soho londinense. Hoy, en 2015, es noticia que Nichols celebra la Misa para esa comunidad gay de la city.
Si el cardenal arzobispo de Westminster, el Emmº Nichols, celebra una misa para gays en una iglesia de reconocida feligresía gay, donde predica y practica una pastoral de sensibilidad gay, el primado católico inglés está alentando algo que repugna a la moral cristiana. Y comete una irreverencia quasi-sacrílega al utilizar lo más sagrado como ocasión de una empatía injustificable.
La misericordia no transige con el pecado real ni con su concepto. Identificar la compasión con la tolerancia es un error pernicioso. Supongo que estas consideraciones podrían aportar las claves que impropiamente argumentarían la acción del Cardenal Nichols, ya que no imagino que su cercanía llegue a más. ¿O sí pudiera haber más?
Desde la llegada de PP Franciscus, se ha abierto una vía cada vez más transitada que integra la pseudo-cultura gay-lesbi en los esquemas y programas de la nuevangelización. Sin tener un reconocimiento eclesial, se le concede una especie de espacio tácito, que se ve, que se oye, pero sin la formalidad oficial que confirme de derecho lo que son escandalosos hechos.
Si la trayectoria del proceso sigue las pautas de Nichols, renuente en 2013 y complaciente en 2015, el panorama degenera a un ritmo vertiginoso. Aceleración que parece relacionarse con las líneas del francisquismo en acción.
Aquella sorprendente inhibición de PP Franciscus está marcando rumbo.
+T.
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lunes, 27 de abril de 2015
Los vigilantes gay-lesbis vuelven a vigiliar
El articulete del año pasado sobre la 'vigilia' gay - lesbi en un convento dominico de Sevilla, me costó un medió sofocón. Pero como este año repiten (la degeneración no cesa), Ex Orbe también protesta por lo mismo, porque no concebimos que se admitan semejantes propagandas de actitudes e ideologías que son contrarias a la moral cristiana, a la doctrina cristiana, a la fe cristiana, a la revelación cristiana.
Nos han vuelto a mandar la propaganda a nuestras parroquias. Esta misma tarde he abierto el mail con el anuncio-invitación. Hacen una breve referencia a que lo del año pasado no les resultó del todo tal y como habían previsto:
"...La misma Vigilia que celebramos el pasado año se vio envuelta en prohibiciones a la hora de hacer uso de espacios eclesiales para celebrarla, e incluso de amenazas violentas por parte de sectores ultras que tuvieron que ser puestas en manos de la Policía Nacional por miedo a que éstas se hicieran efectivas. Aún así, somos y nos sentimos Iglesia porque somos hijos e hijas de Dios, y vivimos con alegría y paz porque hacemos nuestro el Evangelio del Amor y anhelamos un mundo mejor."
Me temo que esta nueva que anuncian para el próximo 15 de Mayo, sí la celebrarán. Porque aquella prevista en el convento de los PP. Dominicos se frustró por intervención discreta de la Autoridad Eclesiástica, pero la de este año la tienen planeada en el Centro Arrupe. El Antro Arrupe es uno de esos enclaves del des-catolicismo vanguardista que promueven y gestionan los jesuitas. Los jesuitas aprendieron hace mucho a dirigir sus empresas por medio de terceras manos. Además de su inveterada fama de ponerse el mundo por montera, desde la 'reforma' del prepósito Pedro Arrupe, los jesuitas torean a toda autoridad, la del Papa incluida. Y acabamos rematando: Siendo el PP hodierno jesuitón de crianza-currículum y con muy aireadas tendencias pro-neo-moralistas (no digamos más), mucho me temo que la anunciada vigilia pro-homosex en el Antro Arrupe sevillano, se tendrá sí o sí.
Miren y admiren el programa del evento:
JORNADAS POR UN MUNDO SIN HOMOFOBIA
PROGRAMA DE ACTIVIDADES
4 al 21 de MAYO 2015
CENTRO ARRUPE* Avd. de Eduardo Dato 20-B, Sevilla
Lunes 4 de mayo, 20:00 h.
Charla Coloquio sobre las falsas identidades, José Ordóñez García, director del Departamento de Estética e Historia de la Filosofía de la Universidad de Sevilla. Centro Arrupe, Sevilla.
Viernes 8 al Domingo 10 de mayo.
Encuentro de Grupos Creyentes LGTBH del Sur. Casa de Espiritualidad de los Franciscanos, Chipiona (Cádiz).
Lunes 11 de mayo, 19:00 h.
Cine fórum. Proyección de la película titulada “Get Real” (Di la Verdad), 1988, Reino Unido, dirigida por Simon Shore. Centro Arrupe, Sevilla.
Viernes 15 de mayo, 21:00 h.
Vigilia de Oración por las Víctimas de la Homofobia. Acto central y principal. Centro Arrupe, Sevilla.
Lema internacional común a todas las Vigilias:
“Te alabo porque me hiciste como un prodigio; maravillosas son tus
obras” (Salmo 139, 14)
Domingo 17 de mayo
13:00 h.
Día mundial contra la Homofobia y la Transfobia. Celebración de Eucaristía compartida CVX-Ichthys. Almuerzo juntxs. Centro Arrupe, Sevilla.
Jueves 21 de mayo, 20:00 h.( ver aquí y también aquí )
Conferencia de Carlos Domínguez sj, con el título “Para entender la homosexualidad”.
Clausura de las Jornadas. Centro Arrupe, Sevilla.
Todo esto lo hemos recibido - repito - en nuestras parroquias.
Repugna especialmente la proclama abusiva-blasfema que ponen como tema internacional de la vigilia:
“Te alabo porque me hiciste como un prodigio; maravillosas son tus
obras” (Salmo 139, 14) Como si Dios fuera creador del desorden y el pecado contra natura.
Especialmente me molesta la acogida de algunas de estas 'actividades' en la hospedería del Convento de Regla, en Chipiona, porque allí mismo, durante todo el año, se tienen encuentros y retiros espirituales para el clero, sacerdotes y religiosos.
Concluyo. Este es nuestro tiempo. Estas son sus tendencias. Pero un catolicismo consciente y militante ni debe tolerar, ni puede callar.
Si calla, si no reacciona, ese catolicismo tolerante irá perdiendo grados de identidad católica hasta diluirse y aparecer como cualquier otra cosa, bajo un engañoso nombre cristiano por fuera y una degenerada pseudo-identidad cristiana en su centro, algo que ya no es un posibilidad temible, sino, en muchos sitios, una tremenda realidad.
Oremus, ergo, fratres, ut in Fide patrum nostrorum permaneamus.
p.s. Por cierto, como ilustración que vale más que mil palabras, vean Uds. esta foto: Es un 'altar' preparado para una 'eucaristía' (?) en el Antro Arrupe
+T.
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sábado, 15 de noviembre de 2014
Sobre Sodoma y Gomorra
Los que argumentan a favor de la aberración gay-lesbi insisten en que en los Santos Evangelios el Señor no condena, ni juzga, ni menciona siquiera ese pecado.
Olvidan (o eluden) el texto del Evangelio que se ha rezado en la Misa de hoy (N.O. Misal Pablo VI, Viernes XXXII, Leccionario Ferial ciclo año par):
"...Lo mismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el día que salió Lot de Sodoma, Dios hizo llover fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Lo mismo sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste." Lc 17, 28-30
En mitad de un sermón escatológico (Lc 17, 20-35), el Señor cita la historia de Sodoma y Gomorra, dándola por muy sabida, muy conocida, y asumiendo la condena del pecado y los pecadores sodomitas y gomorritas, tal y como se narra en Gn 18.
Si el Señor hace esa referencia explícita, asume implícitamente la condena de los vicios de Sodoma y Gomorra, vicios que causaron el castigo terrible de las ciudades pecadoras y de sus ciudadanos.
Sólo escapó Lot, con su familia. Ni siquiera se le consintió a la mujer de Lot volver la cabeza para ver (fuera nostalgia, fuera curiosidad). E insiste el Señor: 'Acordaos de la mujer de Lot.' Lc 17,32
Yo lo veo muy claro, entiendo claramente el texto, las palabras del Señor, que al poner como ejemplo, como advertencia, el castigo tremendo de Sodoma y Gomorra alude también a aquello que se estaba condenando y castigando, el pecado nefando de los sodomitas y los gomorritas.
Por supuesto, esta breve exégesis que hago cree en el Evangelio, en que esas fueron las palabras del Señor, recogidas y transmitidas en ese texto del Santo Evangelio de San Lucas, un texto inspirado, con valor de revelación. Es decir, creo todo eso que siempre ha creído la Iglesia, todo eso que la exégesis modernistizante niega y explica contra la doctrina de los Santos Doctores y del Magisterio.
Sobre el caso de la moral des-católica que pretende exculpar y valorar las prácticas homosexuales, me pregunto: ¿Qué fue primero, la pérdida de fe en el Evangelio y la Doctrina o la perversión moral que justifica la aberración? ¿La increencia llevó a la inmoralidad, o la inmoralidad condujo a la increencia?
p.s. Por si no lo leyeron, sobre lo mismo: Sed contra
+T.
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viernes, 3 de octubre de 2014
La tendencia del sínodo
De todo lo que llevo leído a propósito del próximo y pre-polemizado Sínodo sobre la Familia, uno de los textos que más me han preocupado es este, del obispo francés, ex-provincial de los dominicos de Francia, Jean Paul Vesco: Pour en finir avec la notion de persistance obstinée dans un état de péché grave (Para hacer desaparecer el concepto de 'persistencia obstinada' en un estado de pecado grave).
En resumen, el obispo dominico postula la distinción entre indisolubilidad y singularidad; valora como un bien la estabilidad familiar de la segunda unión de un divorciado vuelto a casar; pide la superación del concepto de adulterio persistente en estos casos, cuya consideración debería ser otra, de tal forma que no impidiera la práctica sacramental ordinaria. He aquí algunas citas de su artículo:
(...)Esta noción de persistencia obstinada en un grave estado de pecado es, por supuesto, irrelevante para la vida de muchas de las parejas que ponen su corazón para reconstruir día a día un matrimonio verdadero y fructífero. Su vida no tiene mucho que ver con el desorden y la duplicidad de una vida que requiere relación adúltera simultánea con dos personas, que no es su caso.
(...)la posición del magisterio parece injusta, legal en exceso, por lo que hay espacio para la expresión de la misericordia divina. Se sienten excluidos, o peor auto-excluyen de la Iglesia, y muchos de ellos pierden el camino de la fe.
(...)es necesario volver a las fuentes de la indisolubilidad y distinguir entre la singularidad y la indisolubilidad.
(...)Para recibir el sacramento de la reconciliación, y por lo tanto a continuación, tener acceso a la comunión eucarística, los "divorciados vueltos a casar-" se colocan cara una decisión imposible: romper una unión feliz, un matrimonio del que pueden nacer hijos. Esta decisión no puede ser tomada no por falta de coraje o de la falta de fe. Es imposible porque deciden participar en una segunda alianza crearon un segundo enlace del mismo modo indisoluble como la primera.
(...) se asocia con demasiada facilidad la indisolubilidad y la singularidad.
(...) Las viudas que deciden, después de un tiempo, volver a casarse tienen a menudo la experiencia desagradable e inquietante de poder amar a dos personas con un amor diferente, pero total. Ellas descubren que su segundo amor no disolvió al primero, que conserva su lugar con todo su valor único (se pretende equiparar la experiencia de las viudas que vuelven a casarse, cuyo primer matrimonio, aun sin existir, propiamente, por la muerte del cónyuge, no pierde su propiedad de indisolubilidad, aunque después de un nuevo matrimonio ya no sea 'singular')
El obispo dominico pone a su artículo este subtítulo: 'Aproximación teológico-legal a la cuestión del acceso de "los divorciados vueltos a casar" a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía', encuadrando su reflexión en el centro preciso de la polémica sinodal. (Aquí una entrevista al autor, sobre el mismo tema: Une proposition pour sortir de l’impasse sur les divorcés remariés )
Una polémica novedosa en cuanto ninguno de los Sínodos de los Obispos habido hasta ahora estuvo precedido de alguna discusión que los hubiera puesto al nivel de la opinión de los medios, o de la gente de la calle; ni siquiera a las parroquias llegaba apenas el eco efectivo de los temas y trabajos sinodales, salvo la habitual comunicación de las noticias religiosas o el interés particular de algunos expertos, sacerdotes o teólogos. No recuerdo ningún sínodo que haya sido debatido en la prensa antes de su celebración. Pero en este caso, los documentos de trabajo se difundieron junto con las encuestas consultivas que se enviaron a los obispos y que en muchos casos llegaron a estudiarse y responderse en las parroquias y otros ámbitos eclesiales ajenos ordinariamente al proceso de preparación del trabajo sinodal. Lo más sorprendente es que se entendió que todo ello se había hecho intencionadamente, como una puesta en práctica del 'hacer lio', la sorprendente propuesta/proclama del nuevo estilo francisquista.
El tema del Sínodo interesa socialmente por referirse a la situación de numerosas familias católicas rotas por el divorcio y recompuestas desordenadamente, al margen de la ley eclesial, moral y canónica. Sin conocer estadísticas, me consta la extensión de la problemática, el desorden existe, sin que la Iglesia sepa, de hecho, cuántos divorciados se acercan a los Sacramentos y practiquen irregularmente, ocasional o habitualmente, sin una conciencia debidamente formada sobre la irregularidad canónica/moral de sus actos. Ítem más: En el ámbito familiar (de familias católicas practicantes) es rarísimo que los padres (o los familiares directos) censuren o adviertan a sus hijos (o hermanos, parientes etc.) divorciados cuando incurren en estos actos, obviando la prohibición eclesiástica por suponerla caduca o que no afecta al caso de su familia o allegado.
De toda la polémica suscitada en estos últimos meses, sobresale el frente que postula la necesidad de nuevas normas que regulen el acceso a los Sacramentos de los divorciados. El problema pastoral es importante porque afecta a tres Sacramentos: Eucaristía, Penitencia y Matrimonio. Lo que se discuta y elabore en el aula sinodal repercutirá en la pastoral de la administración de estos Sacramentos (¿afectando también a su doctrina?). Lo preocupante es que, según parece, se tiene ya decidido optar por una mitigación de la actual disciplina que no permite el acceso de los fieles divorciados y vueltos a unir irregularmente, fuera de la Iglesia. El Cardenal W. Kasper, desde el curso pasado, se ha constituido en el paladín de esta causa, dejando entender incluso que su propuesta ha sido previamente concertada con PP Franciscus, quien sería el verdadero promotor de la iniciativa reformista.
Es aventurado concluir anticipadamente cuales serán las consecuencias del Sínodo, pero no es temerario intuir que ya está marcado por una muy determinada tendencia, la misma que Kasper se ha encargado de exponer y alentar durante todos estos meses, con extenso eco en los medios.
De los 191 asistentes al Sínodo, 162 son ex officio (presidentes de conferencias episcopales, prefectos de dicasterios romanos, prelados miembros del Consejo del Sínodo, y sinodales de Patriarcados Orientales católicos), 3 ex electione (superiores mayores de órdenes y congregaciones religiosas) y 26 ex nominatione pontificia, electos directamente por el Papa. Por su procedencia, 78 son europeos, 42 africanos, 38 americanos, 29 asiáticos y 4 de Oceania.
¿Cuáles serán sus puntos de vista, criterios, propuestas? ¿Qué voces serán las más escuchadas, las más prestigiosas, quienes hablarán con más autoridad?
Obviamente, las sociedades que más han sentido el impacto de la modernidad son las más afectadas por la descomposición del matrimonio católico y la desestructuración del modelo tradicional familiar, Europa y Norteamérica, principalmente. Pero también Iberoamérica, el gran continente católico, siente gravemente la crisis del matrimonio católico y la familia, y lo mismo, con sus peculiaridades socio-culturales, las emergentes y prolíficas iglesias africanas.
El documento del obispo dominico Jean Paul Vesco con el que he empezado este articulete, reflexiona desde los supuestos socio-pastorales que, previsiblemente, serán los mismos que afloren en el aula sinodal. Lo preocupante no son los hechos, sino su interpretación y las propuestas que se articulen como remedio o solución. En la exposición del obispo francés se llega a plantear, de hecho, una nueva visión del matrimonio como estado y de su ruptura (en caso de divorcio y nueva unión de unos de los cónyuges divorciados con otra persona) como generadora no ya de un adulterio consumado y persistente que impide el acceso a los Sacramentos, sino de otro nuevo estado matrimonial, distinto y merecedor de valoración y atención pastoral. Al fin, se elabora una nueva doctrina sobre el Sacramento, bajo la hipócrita salvedad de no atentar contra la indisolubilidad del matrimonio sacramental, cuya propiedad se mantiene indiscutida en cuanto tal, pero reconociendo el 'bien conyugal' de la nueva unión extra-canónica y reclamando para ella una atención pastoral reconciliadora, sin enjuiciarla como estado (persistente) de pecado (adulterio).
Concluyendo: El peligro de la propuesta/tesis de Kasper & cía es que, de ser reconocida y aprobada, la admisión pastoral de los divorciados re-casados se traducirá, más pronto o más tarde, en una nueva doctrina sobre el matrimonio sacramental y sus propiedades.
Esta mañana, hace un par de horas, el Cardenal Baldisseri hacía ante los medios una breve presentación del Sínodo.
También se ha abierto una web especial, con información, resúmenes, reportajes, etc.
A pocas horas de su inauguración, in Communio Sanctorum, oremus!
p.s. Otro tema importante latente en el Sínodo y que podría dar una sorpresa: Un replanteamiento de la práctica anticonceptiva. Lean este articulete, para que se hagan idea del ambiente: The Synod and birth control
+T.
lunes, 3 de marzo de 2014
Carnaval Romano
La primera vez que estuve en Venezia hice profesión de veneziano adoptivo, sin intermediarios, en ceremonia privada, ante el altar de Santa Maria Gloriosa dei Frari. Lo único que no me gustó de Venezia fueron las máscaras, unas máscaras amariconadas que vendían por todos sitios. Me dijeron que en Venecia, como en Cádiz o en Rio, todo el año es carnaval.
El carnaval romano no existe. Desapareció con la Roma decimonónica, probablemente, entre Porta Pia y el balcón del Duce en Piazza Venezia. Si existiera hoy, sería una orgía monopolizada por la trupe del arcobaleno y miserias de esas. Si existe (yo nunca lo vi), seguro que habrá más de un clérigo carnavaleando con máscaras de aquellas que venden en Venezia.
A pesar de la modernidad, hay momentos que recuerdan aquellos antiguos tiempos de la Roma Sacra, cuando a un Papa austero y ascético le sucedía un Papa humanista y mecenas, renacentista, o barroco, o filo-ilustrado. En tiempos (¿cuánto hace?...parece que pasó un siglo) del Papa Ratzinger la clerigalla gomorritana parece que se contuvo, velis nolis, por fuerza mayor. Pero ahora, con el nuevo Obispo de Roma que vino del otro mundo, el nuevo mundo, el mundo romano vaticano danza al ritmo del carnaval de Rio, donde todo el mundo vio a los obispos del mundo entero bailando en la playa a ritmo de carnaval. Con más razón ahora, que es tiempo de carnavalear, seguro que muchos monseñores danzan al son de una tammurriata con máscaras venecianas. ¿Y quién es nadie para juzgarles? (sicut dixit, justo en el avión de vuelta de Rio, donde aquel carnaval).
Pero, cuando he visto las máscaras más llamativas del carnaval romano de este año, más que decir que todo el año es carnaval, yo diría, mejor, que en Roma todo el carnaval es concilio, todo el año es concilio, todo se ha vuelto concilio. Y es carnaval.
Quiero decir (y no pretendo que se me entienda) que Kasper se ha puesto la máscara de Kasper. No ha querido máscaras del Lido, sino la suya, la misma del concilio que fue, pero con todos lo años que hace ya del concilio, que nunca, de verdad, se ha ido. Kasper lo sabe, porque es de los mantenedores del perpetumm móbile concilarista, un guerrillero vaticanosecundista que no ha entregado las armas, y sigue. Por eso su careta es la de Kasper, mismamente, en una redundancia de sí mismo y su causa.
Cuando sale a las calles, en Piazza, Kasper enmascarado de Kasper interpreta su pantomima pastoral, muy bien ensayada. Los otros del caranaval, los que bailaron en Rio, aplauden y ríen y aprueban y dicen que sí porque han almorzado en Santa Marta y en la sobremesa, entre el austero minestrone, dopo la pasta y el osobucco, en el postre, con el café, todo barato, se han aprendido los nuevos verbos y ya saben conjugar el misericordiear y otros neologismos. Prodigios de glosolalia,
Es carnaval, pleno y constante carnaval. Ya pasó la época en que nos consolábamos de los desmanes del tiempo de Pablo VI apostillando que publicó la Humanae Vitae. Tampoco estamos ya en los días de Juan Pablo 2º, cuando a las quejas por los excesos juanpablistas alegábamos enrocándonos con la Familiaris Consortio y el Instituto para la Familia que fundó. Ya no. Ahora es carnaval y la máscara de Kasper baila el vals del perpetuum aggiornamento ý tocan la melodía del espíritu vaticanosegundero, esa copla que vuelve, que ha vuelto como una conga de Jalisco que serpentea con todos bailando detrás, los bailarines de Rio y todos, todos, todos bailan.
Como en un cuadro de máscaras de Solana, resulta patético ver al Kasper octogenario sonreir enseñando los dientes de viejo, rejuvenecido porque cincuenta años después está ganando una batalla pendiente que hace 50 años no ganaron los suyos.
Parece cosa de excesos de carnaval. Lo malo es que no es no es una carnavalada, sino que es la realidad y está pasando.
O dígase, si se prefiere, que ese carnaval es - ¡¡ay!! - la verdad.
+T.
El carnaval romano no existe. Desapareció con la Roma decimonónica, probablemente, entre Porta Pia y el balcón del Duce en Piazza Venezia. Si existiera hoy, sería una orgía monopolizada por la trupe del arcobaleno y miserias de esas. Si existe (yo nunca lo vi), seguro que habrá más de un clérigo carnavaleando con máscaras de aquellas que venden en Venezia.
A pesar de la modernidad, hay momentos que recuerdan aquellos antiguos tiempos de la Roma Sacra, cuando a un Papa austero y ascético le sucedía un Papa humanista y mecenas, renacentista, o barroco, o filo-ilustrado. En tiempos (¿cuánto hace?...parece que pasó un siglo) del Papa Ratzinger la clerigalla gomorritana parece que se contuvo, velis nolis, por fuerza mayor. Pero ahora, con el nuevo Obispo de Roma que vino del otro mundo, el nuevo mundo, el mundo romano vaticano danza al ritmo del carnaval de Rio, donde todo el mundo vio a los obispos del mundo entero bailando en la playa a ritmo de carnaval. Con más razón ahora, que es tiempo de carnavalear, seguro que muchos monseñores danzan al son de una tammurriata con máscaras venecianas. ¿Y quién es nadie para juzgarles? (sicut dixit, justo en el avión de vuelta de Rio, donde aquel carnaval).
Pero, cuando he visto las máscaras más llamativas del carnaval romano de este año, más que decir que todo el año es carnaval, yo diría, mejor, que en Roma todo el carnaval es concilio, todo el año es concilio, todo se ha vuelto concilio. Y es carnaval.
Quiero decir (y no pretendo que se me entienda) que Kasper se ha puesto la máscara de Kasper. No ha querido máscaras del Lido, sino la suya, la misma del concilio que fue, pero con todos lo años que hace ya del concilio, que nunca, de verdad, se ha ido. Kasper lo sabe, porque es de los mantenedores del perpetumm móbile concilarista, un guerrillero vaticanosecundista que no ha entregado las armas, y sigue. Por eso su careta es la de Kasper, mismamente, en una redundancia de sí mismo y su causa.
Cuando sale a las calles, en Piazza, Kasper enmascarado de Kasper interpreta su pantomima pastoral, muy bien ensayada. Los otros del caranaval, los que bailaron en Rio, aplauden y ríen y aprueban y dicen que sí porque han almorzado en Santa Marta y en la sobremesa, entre el austero minestrone, dopo la pasta y el osobucco, en el postre, con el café, todo barato, se han aprendido los nuevos verbos y ya saben conjugar el misericordiear y otros neologismos. Prodigios de glosolalia,
Es carnaval, pleno y constante carnaval. Ya pasó la época en que nos consolábamos de los desmanes del tiempo de Pablo VI apostillando que publicó la Humanae Vitae. Tampoco estamos ya en los días de Juan Pablo 2º, cuando a las quejas por los excesos juanpablistas alegábamos enrocándonos con la Familiaris Consortio y el Instituto para la Familia que fundó. Ya no. Ahora es carnaval y la máscara de Kasper baila el vals del perpetuum aggiornamento ý tocan la melodía del espíritu vaticanosegundero, esa copla que vuelve, que ha vuelto como una conga de Jalisco que serpentea con todos bailando detrás, los bailarines de Rio y todos, todos, todos bailan.
Como en un cuadro de máscaras de Solana, resulta patético ver al Kasper octogenario sonreir enseñando los dientes de viejo, rejuvenecido porque cincuenta años después está ganando una batalla pendiente que hace 50 años no ganaron los suyos.
Parece cosa de excesos de carnaval. Lo malo es que no es no es una carnavalada, sino que es la realidad y está pasando.
O dígase, si se prefiere, que ese carnaval es - ¡¡ay!! - la verdad.
+T.
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miércoles, 26 de febrero de 2014
La carta rogativa
Primeramente, pienso que se está anticipando indiscretamente el Sínodo de la Familia. Segundo, intuyo que pudiera ser que la divulgación fuera muy intencionada. Tercero, temo que el Sínodo ya esté listo y consumado, a falta, solamente, de la puesta en escena final.
La puesta en escena será juanpablista (por la estructura) y francisquista (por el 'estilo' y el protagonista principal). Nihil novum. Lo nuevo será lo que tengan pensado hacer respecto a la pastoral matrimonial, algo tan delicado.
Como cualquier cura, sé muy bien la crisis que el mundo moderno ha supuesto para la familia cristiana. También 'pastoreo' con los muy frecuentes náufragos, y sé cuántos restos de naufragios andan flotando en superficie (como presiento los que no se ven porque están en el fondo, siempre a pique de emerger). No solamente sé estas cosas sino que las trato, unas mejor que otras, por circunstancias y por personas. Hasta tengo encomendado, desde hace bastantes años, un excepcional caso, fruto de una excepcional situación. Todo ello me obliga a practicar una comprensión pastoral muy personalizada y a mantener una predicación de doctrina muy clara y sin ambages.
Conozco las excepciones, pero no puedo reconocer que todo lo que se está preparando sea una simple ambientación para, finalmente, rebajar la doctrina y la moral conyugal-familiar con la excusa del bien pastoral.
Si PP Franciscus pide oraciones, rezaré. Pero no por lo que tengan en mente hacer (o deshacer), sino para que en el Sínodo se vele por la santidad de la familia y se estimule la santificación de los matrimonios cristianos.
Por las rebajas, no rezaré.
Y ya veremos qué pasa en el Sínodo, durante y después. Si habrá fractura, o no.
Ahora estamos, todavía, en el antes de.
Oremus
+T.
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jueves, 7 de noviembre de 2013
La encuesta
Roma siempre consulta y pregunta. Esta tarde recordaba en una conversación las grandes consultas al Episcopado Católico antes del Vaticano I, y también cuando la proclamación del Dogma de la Asunción, por Pio XII (Encíclica Deiparae Virginis Mariae, 1 de mayo de 1946). De un modo u otro, con más o menos solemnidad, Roma siempre pregunta. Sin que preguntar/consultar signifique que el Magisterio Pontificio dependa del consenso o el Papa esté sujeto a la aprobación de la mayoría del Colegio Episcopal. Pero la Santa Sede escucha, tiene en cuenta, recoge pareceres. Así, cada vez que ha habido una asamblea general, ordinaria o extraordinaria, temática o regional, del Sínodo de los Obispos, previamente se remiten a las conferencias episcopales, provincias eclesiásticas, diócesis, órdenes y congregaciones, organismos eclesiásticos interesados y/o convocados etc. una muy cuidada documentación conteniendo/solicitando datos, consultas, evaluaciones, propuestas, estadísticas etc. Es la manera oficial de proceder en estos casos.
La publicación del Documento Preparatorio de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos (de contenido temático, sobre 'Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización') ha suscitado una inaudita expectación, siendo, en cuanto tal documento de convocación y consulta, algo normal y corriente, lo acostumbrado con motivo de estas asambleas sinodales. Lo novedoso es que, ya desde estos prolegómenos, el sínodo se gesta con impronta francisquista: Sensacionalismo, publicidad, discusión, declaraciones, desmentidos; todo eso que desde el pasado mes de Marzo se ha convertido en nuestro caldo cotidiano, el caldero donde bulle la actualidad oficial u oficiosa del Vaticano de PP Franciscus.
Del cuestionario me han llamado la atención especialmente las preguntas sobre la ley natural:
" a) ¿Qué lugar ocupa el concepto de ley natural en la cultura civil, tanto a nivel institucional, educativo y académico, como a nivel popular? ¿Qué visiones antropológicas se dan por sobrentendidas en el debate sobre el fundamento natural de la familia?
b) ¿Es comúnmente aceptado, en cuanto tal, el concepto de ley natural en relación a la unión entre el hombre y la mujer, de parte de los bautizados en general?
c) ¿Cómo es contestada, en la práctica y en la teoría, la ley natural en lo que respecta a la unión entre el hombre y la mujer en vista de la formación de una familia? ¿Cómo es propuesta y profundizada en los organismos civiles y eclesiales?"
Me han sorprendido porque, durante estos 50 años postconciliares, los moralistas (modernistas) católicos han bombardeado hasta casi erradicarlo el concepto de 'ley natural', sacrificado en el ara del relativismo antropológico-étnico-cultural. Los autores del cuestionario deben saberlo: No hay seminario ni centro académico eclesiástico católico que no haya sido testigo de la demolición del iusnaturalismo. Y los (pocos) que han mantenido y enseñado los postulados de la ley natural son testigos de esto. En cierto sentido, Juan Pablo II fue paladín de esta causa quasi perdida, con referencias e insistencias que se pueden rastrear en su abundante magisterio. Aunque en los seminarios y universidades católicas el tema en cuestión, si se enseñaba, se presentaba como polémica superada y/o sujeta a revisión, replanteamiento y reformulación.
Por eso las cuestiones del cuestionario me suenan irónicas, como si quisieran dejar en evidencia una obsolescencia.
Del resto de las preguntas, no diré nada. Sólo que me parecen la proclama de muerte y sepultura de la Humanae Vitae, por lo mismo, también con esa intención de evidenciar lo que nadie asume, ni obedece ni practica. O lo que todo el mundo acepta, admite, consiente, aprueba, comparte y tolera. Duro, crudo, acre, pero real como la vida misma.
Aquí mismo, en ExOrbe, he comentado más de una vez esa constante tendencia de la moral católica de estos últimos siglos: Al final, se termina aceptando lo que se vive en la calle, las prácticas, modas y usos sociales se imponen, con rendición de los últimos baluartes de resistencia. El que escribe esto conoció el tiempo en que las señoras, señoritas y niñas vestían obligadamente los manguitos, las medias y los velos para ir a Misa; ahora, en verano, en las playas, la gente acude a Misa en traje de baño. Es sólo un ejemplo entre mil, que da idea de la deriva.
Tocante a esos asuntos más graves de la moral y la pastoral familiar por los que pregunta el cuestionario, todos sabemos que todos estamos afectados, más o menos, directa o indirectamente. Y no hay familia que no tenga, dentro o cerca, algunos de esos 'desórdenes' o situaciones que hace cincuenta años eran impensables en un medio familiar o social católico: Separaciones, divorcios, parejas de hecho, uniones contra-natura, abortos, contracepción, medios artificiales de reproducción...
Tampoco existen parroquias indemnes. El número de familias irregulares canónicamente, crece. Cada año aumentan los casos de padres en situación irregular, por omisión o comisión, que piden el bautismo para su hijo. Sin aprobarlo, sin sancionarlo, sin poder controlarlo de manera pastoralmente efectiva (y caritativa), los fieles en situación canónica irregular por motivo de rupturas matrimoniales y/o nuevas uniones y/o cohabitaciones extra-canónicas y contra-morales se acercan a recibir la Comunión, sin consultar, sin reparar, sin conciencia (aparente) de pecado, algunas veces con implícita intención desafiante en cuanto encuentren algún tipo de admonición. Es raro el sacerdote con cura de almas que no se haya visto frente a alguno de estos casos, todos con una carga de circunstancias personales distintas, susceptibles de tratamientos espirituales y pastorales también distintos. Unos (los menos) buscan la asistencia o el auxilio del sacerdote, otros muchos son casos que sólo se conocen indirectamente, los más (cada vez más) son casos ignorados, o apenas vislumbrados.
Es de temer que el cuestionario recoja aun mayores y peores desórdenes, al hilo de las respuestas. El sínodo, finalmente, dejará patente la ruptura y desnivel de la Iglesia postconciliar. Discutir el hecho consumado y no reconocido de la high church/low church en el Catolicismo va siendo un tópico, tristemente confirmado. El sínodo será otra prueba.
El diario laicista El País publicaba hace unos días un artículo que, en parte, coincide con algo de lo que comento aquí (sin sintonizar ni compartir criterios ni supuestos): Las respuestas son conocidas
Desde el Papa San Calixto, lo habitual ha venido siendo afrontar las crisis sobre asuntos morales mitigando, no rigorizando. Francisco quizá dijera 'misericordiando'. O como se diga.
Si no fuera por la sospecha de que, en los temas del cuestionario, mitigar significaría, prácticamente, ceder, yo mismo también sería proclive - confiésolo - a la comprensión indulgente.
Pero también reconozco que la más mínima indulgencia se traducirá en una omnímoda aquiescencia. De hecho, sería el derrumbe de toda la moral conyugal-familiar católica, que habría que reformular según no sé qué criterios. ¿Los de los estados y sociedades post-modernas? ¿Los del zapaterismo aberrante? ¿Los del ideólogo a-moral del momento?
That's the question. O una parte de la cuestión.
Desde luego, la reacción ante el cuestionario es y será definitiva: Católica o des-católica
+T.
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martes, 30 de julio de 2013
Sed contra
Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?
Esto dijo PP Franciscus.
Sed contra:
"Luego el Señor añadió: -'El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré'." Gn 18, 20-21
Este pasado Domingo (n. o. Dom17º lecc. C) , la primera lectura fue Gen 18, 20-32 (intercesión de Abrahám) y el Evangelio Lc 11,1-13 (el Padrenuestro, la oración, parábola del vecino importuno etc).
El paralelo alusivo de las escenas del Génesis con el Evangelio forzaba, en cierto sentido, a tratar en la homilía el tema de la oración, la confianza en la plegaria, la perseverancia en la súplica, la excelencia del Padrenuestro. Todo muy pertinente. Pero se obviaba el terrible marco de la escena, con el pecado de Sodoma y su tremendo castigo como telón de fondo. Quien dispuso esas lecturas, no quería que apareciera como tema el castigo del pecado de los sodomitas y gomorritas.
Algo parecido ha hecho PP Franciscus con su respuesta elusiva, tan impropia.
¿El Papa no tiene nada que decir al respecto? ¿El Papa no es juez del caso, del pecado y el pecador? ¿El Papa puede ignorarlo?
Porque no se trata del pecado de un pecador, sino de un estado de pecado fomentado, promovido, legalizado y generalizado. No es que redivivan Sodoma y Gomorra, sino que una militancia formidable, bien organizada y con medios, suscita e impone en la sociedad actual la pseudo-cultura de la aberración nefanda. ¿Y El Papa no tiene nada que decir? ¿El Papa no juzga?
Sed contra, repito la cita:
"El Señor dijo: -'El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré'."
Mal estamos si el Papa, a quien le compete el caso, se encoge de hombros, cierra los ojos y deja pasar.
En estos tiempos, además, en que, más que nunca, quien calla otorga.
+T.
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martes, 23 de abril de 2013
Excelentísimo repugnantísimo
El bastante indeseable y nada recomendable Mons. Pietro Marini ha dejado perplejos a propios y extraños con unas declaraciones que han corrido como la pólvora por internete. He aquí un fragmento, con pregunta del entrevistador y contestación del Monseñor:
Para usted, ¿qué ha significado el cambio de Papa?
Se respira un aire fresco, es una ventana a la primavera y a la esperanza. Hasta ahora habíamos respirado aguas de pantano, que huelen mal. Estábamos en una iglesia con miedo de todo y problemática con la situación de los VatiLeaks (filtración de documentos de la ciudad del Vaticano) y la pedofilia. Con Francisco se hablan solo cosas positivas; él pone lo positivo por delante y habla de mantener la esperanza.
Piero Marini fue el sucesor de Monseñor Magee en el cargo de Maestro de Ceremonias Pontificias, cargo que ocuparía durante casi todo el largo pontificado de Juan Pablo. Al mal gusto estético/ornamental del Beato Magno se puede responzabilizar de haber tolerado la pésima actuación de su maestro de ceremonias. La gestión de Marini rozó el esperpento en algunos momentos estelares del juanpablismo, como en el Jubileo del 2000. Las imágenes del valetudinario Papa Wojtyla revestido con los excéntricos ornamentos procurados por Marini añadieron una nota de patetismo a sus últimos días. Fue el momento en que Marini se afianzó más, quasi desafiante, siempre arrogante, dominando finalmente las ceremonias de las exequias pontificias y el cónclave de Abril del 2005.
Quizá previendo su cercana destitución, también abusó de la discreta paciencia de Benedicto XVI, a quien también ridiculizó con insufribles ornamentos estridentes, imposibles para el buen gusto que se revelaría en cuanto Piero Marini fue despedido y sustituído por el dignísimo, eficaz y exquisito Monseñor Don Guido Marini, un estupendo genovés que sólo tenía de común con Marini il cattivo el apellido. En estos últimos ocho años de pontificado ratzingeriano, Piero Marini se convirtió en el ejemplo vivo de lo que nunca debió ser, el epígono nefasto de los demoledores litúrgicos post-conciliares, el perverso vástago de Annibale Bugnini y Virgilio Noé. Un personaje, en suma, para olvidar y nunca recuperar.
Pero he aquí que retorna como una peste rediviva, un flagelo vuelto a escena en el estreno del Papa Francisco. Hace unos días apareció en el Bolletino de la Santa Sede que Mons. Piero Marini fue recibido en audiencia por PP. Franciscus. Ignoramos qué hablarían. Tampoco sabemos si Marini pidió la audiencia con Francisco o si fue el Papa quien mando llamar a Marini; conjeturamos que esto último, más bien. Insisto en que no se sabe para qué. Los más pesimistas, temían una reedición del peor Marini ceremoniero. Se estima, no obstante, que no, que no es posible que retorne al oficio de Maestro de Ceremonias Pontificias. Pero quizá pudo aconsejar a Francisco sobre el particular, o recomendarle a alguien para el cargo. A saber.
Lo cierto es que Piero Marini, arzobispo de curia, vuelve a estar de actualidad. Se contó que rechazó varias propuestas para ser nombrado obispo titular de alguna diócesis italiana porque, aferrándose con avidez curialesca a cualquier ocupación que le permitiera seguir en el Roma y el Vaticano, se parapetó en su oficina de Presidente del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales. Y ahí sigue.
Según sus palabras, el pasado pontificado de Benedicto XVI le parece un pestilente pantano tenebroso, plagado de denuncias pedofílicas e intrigas de vatileaks. No hace falta ser un lince vaticanista para entender que, precisamente, excelentísimas escorias de esta calaña fueron las que animaron los años del Papa Benedetto. Un resentido siempre es un peligro. Un resentido curial, monseñor y ceremoniero, es un peligro con elevación a la enésima potencia. Su despectiva e infamante desavalorización de los años de B.XVI retratan un perfil muy poco atractivo. Pero así es, tal cual, el excelentísimo Mons. Piero Marini.
Lo que nadie sabía, lo que no se conocía (estas cosas se tapan mucho y muy bien) es su gay-disposición. Quiero decir, su favorable opinión a la legalización de las uniones homosexuales. Estas han sido sus palabras:
En Costa Rica se ha abierto la discusión sobre el Estado laico, ¿que opinión le merece este tipo de decisiones?
Esto ya es una realidad en Europa. Está bien el Estado laico, lo malo es si se convierte en Estado laicista; es decir, que esté contra la Iglesia católica. Ambos no deben verse como enemigos entre sí. En esas discusiones, es necesario, por ejemplo, reconocer la unión de personas del mismo sexo, porque hay muchas parejas que sufren porque no se reconocen sus derechos civiles; lo que no se puede reconocer es que esa pareja sea un matrimonio
Según se desprende del texto y su contexto, el periodista entrevistador le pregunta por el estado laico, y Piero Marini contesta, sin venir a cuento, manifestándose a favor de la regularización legal de las uniones homosexuales.
Estas especies suelen tener, corrientemente, un fino olfato. Huelen muchos aires, distinguen por dónde van las tendencias, se desmarcan de lo que huele a rancio y se apuntan a los olores frescos. O al aroma dominante. No me parece casualidad que pocos días antes de la abdicación de Benedicto, Monsignore Paglia, otra pieza curialesca, otro baldón prelaticio, dijera más o menos lo mismo que ahora ha dicho Marini. Conque la cosa debe estarse cocinando ya. A saber en qué términos. Pero, según las fuentes de Marini & Paglia, parece que se aprueba, que están por la aceptación de un 'marco legal' para las uniones aberrantes.
A veces comento una quasi-tesis que, en cierto sentido, me parece evidente: Desde la época del liberalismo triunfante, a partir del 1800, la Iglesia que clamaba contra las nuevas malas costumbres, las fue consitiendo poco a poco, callando su censuras anteriores y aceptando la in-moralidad imperante en la sociedad. Pongo por ejemplo (porque es fácil de entender) el tema del vestido: Hace 50 años los obispos publicaban pastorales condenando los escotes, las sisas y otros recortes y alivios del atuendo femenino; hoy se celebran Misas en la playa, con la gente en traje de baño, o quasi, sin problemas (salvo que el cura se atreva a censurar la moda y el des-vestido, que entonces sí que hay problemas...para el cura: por talibán, fanático e intolerante). Piensen Uds. en otros temas y/o asuntos morales, y verán como ha sucedido lo mismo.
Pues me temo que lo mismo sucederá con lo que comenta, de pasada, como quien no quiere la cosa, el pericoloso Piero Marini: La Iglesia Católica, dando pruebas de su flexible y acomodado aggiornamento con la mentalidad y los usos sociales democrático-liberales aceptará la legalización de las uniones aberrantes. Y no sé qué más seguirá.
Lo que ha dicho el vomitivo Piero Marini es, solamente, un botón de muestra. Muchos piensan lo que él.
Hoy mismo leí esta otra noticia, re-incidiendo en el mismo tema: Un instituto de secundaria neoyorquino, regentado por jesuítas, ha aceptado oficialmente que dos alumnos gay vayan como pareja al baile de la graduación: New York Catholic high school says gay teenagers can attend dance together
Por si no está claro por dónde van los tiros.
La entrevista de Mons. Piero Marini se publicó en un diario de Costa Rica, donde se encuentra con motivo de la celebración de un Congreso Eucarístico nacional.
Aquí pueden Uds. leer la entrevista original y algunos comentarios y/o resúmenes de la misma en otros medios:
En la prensa de Puerto Rico
en una web de información religiosa española
en el Vatican Insider
en la página de Messa in Latino
Precisamente, publicaban hoy un youtube que recoge la paliza que les dan los gendarmes del gobierno socialista francés a dos curas de la FFSPX, clero de la emblemática iglesia/parroquia de San Nicolás de Chardonnet, que se unieron a la manifestación contra la legalización del 'marimonio' homosex:
Ver vídeo aquí
o también aquí
Como destacaban algunos comentaristas, los curas de Monseñor Lefèbvre son apaleados por defender la moral católica de la que se desentiende Monseñor Piero Marini.
¿Nos podemos preguntar quiénes son los católicos?...¿Nos atrevemos a preguntarnos?
Pero eludimos plantear tales cuestiones, porque tememos que nos digan que el catolicismo de esos católicos se abolió hace 50 años. Que hoy estamos nuevangelizando en diálogo con la sociedad, la cultura y el hombre de hoy.
O algo así.
O algo peor.
+T
Apéndice_Unas fotos ilustrativas del 'estilo marini': El btº. Juan Pablo IIº en la apertura del Año Jubilar MM y Benedicto en unas celebraciones del comienzo de su pontificado
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sábado, 12 de noviembre de 2011
La gravedad de la materia
Vuelvo a sacar el tema, porque no cesa de reaparecer en los noticiarios, como una especie recurrente. Lo paradójico es que sean agencias de noticias supuestamente 'católicas' las que insistan, como si les cupiera algún interés en el asunto (¿o alguien 'de dentro' estuviera trabajando interesadamente en el asunto???).
Esta vez me han llamado la atención dos noticias, las dos publicadas en el Vatican Insider ('insider' no quiere decir 'insidioso' sino 'enterado', en el sentido del que conoce bien algo por dentro).
La primera noticia se refiere a Holanda. En Holanda pasan cosas muy graves desde los años '60, cosas que se dejaron pasar y que actualmente siguen pasando sin que Roma haya tomado las riendas y conseguido controlar la situación de la 'iglesia holandesa', hoy menos católica que ayer pero más que mañana. En esa Holanda des-católica se ha pactado lo que podríamos llamar 'idemnizaciones tarifadas' para compensar a las víctimas de la clero-pederastía. A razón de la siguiente tabla:
- acoso verbal o comportamientos de naturaleza sexual --> 5.000'€;
- violencia carnal ----> 25.000'€;
- casos excepcionales de violación grupal o serios abusos que hayan provocado un daño permanente ---> 1000.000'€
Temo que las tarifas actuen de reclamo y afloren denuncias nuevas (verdaderas, falsas y/o amañadas). El dinero es muy apetitoso, y por mil euros se pierde la vergüenza, en todos los sentidos. En casos conceptuados como de 'acoso verbal' y 'comportamientos de naturaleza sexual' que parecen ser bastante proclives a ser interpretados subjetivamente, la tarifa de 5.000'€ podrá tentar a muchos.
Dice el articulete del 'Vaticano Bien Informado' que estas tarificaciones holandesas se estiman como un ensayo, una experiencia piloto para otros paises (otras conferencias episcopales, es decir).
De ser verdad, sería una forma escandalosa - opino yo - de emplear los dineros de las diócesis afectadas. Por ejemplo, no me imagino en España organizando la campaña anual del tanto por ciento de la declaración de la renta a favor de la Iglesia Católica, o la colecta anual de la Iglesia Diocesana de este próximo domingo, si la gente supiera que los dineros iban a servir para pagar idemnizaciones tarifadas a las 'víctimas' del pederastazo clerical. No adivino cómo pueda derivar y acabar la cosa. Espero que en España, de aflorar el monstruo, la crisis tenga mejores gestores y solucionadores que en Holanda (o los USA, que fue donde empezó la ola).
El Señor nos libre.
La segunda noticia vuelve a ser en Irlanda: Más dimisiones episcopales como consecuencia de los casos de pederestia. El asunto me parece tan absurdo como he comentado otras veces. Absurdo y muy lesivo para la Iglesia. Una Iglesia que desde el post-concilio ha tolerado toda clase de abusos litúrgicos, heterodoxias doctrinales, transgresiones pastorales, desórdenes canónicos etc. etc. etc. sin deponer a ningún obispo de su sede (las excepciones han sido tan raras, pocas y excepcionales que no se pueden poner como ejemplo) se muestra ahora decididamente castigadora por un asunto en el que parece que pesan más las consideraciones pragmáticas que las de orden espiritual y moral, que son las que deberían, en todo caso, prevalecer.
Qué duda cabe de que todo esto terminará pasando factura, si no la está pasando ya. Seis, siete, diez o doce obispos destituídos (si no formalmente sí de hecho) no son una anécdota banal.
La pregunta que me hago - como tantos - es: ¿Y ahora qué? o ¿Después de eso, qué? Cuando se paguen las 'compensaciones' en Holanda (y donde sea) y se destituyan a todos los obispos con alguna tacha en Irlanda (y donde sea) ¿qué se va a hacer, seguidamente? ¿algún remedio contundente? ¿algunas medidas estructurales y no meramente coyunturales? ¿algún cambio de ritmo, de estilo, de fondo (y de forma también)?
Es que si no todo esto, con todo su fango y su miseria, no servirá ni de lección, ni de escarmiento, ni de penitencia, ni de cauterio en llaga abierta.
El tema, a estas alturas, resulta triplemente repugnante: Por lo que significa, por lo que esconde, por cómo se lleva. Con el fastidio, además, de la coda de la repetición, como la moviola que ralentiza y maneja adelante y atrás las imágenes, para que se vean y re-vean una y otra vez. Una formidable propaganda en manos del enemigo.
Cuando antes la moral católica enseñaba claramente que en materia de sexto mandamiento no existía parvedad de materia, sabía lo que decía. Cuando eso se fue olvidando (y discutiendo, y negando), la situación moral se fue deteriorando al paso que los propios miembros de la Iglesia (pastores y fieles) se iban conformando al pensamiento y los usos del mundo.
Un lamentable aggiornamento que ahora estamos pagando (o que pronto habrá que pagar).
+T.
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sábado, 22 de octubre de 2011
¿Un magisterio 'des-moralizante'?
El enlace que el socius fatigarum meus ha incluído en su comentario al articulete anterior me afectó, igualmente, esta misma mañana, en cuanto le eché un vistazo en otra web que también lo publicaba: Declaraciones del Presidente de la Pontificia Academia pro Vida, Mons. Ignacio Carrasco de Paula
El que tenga paciencia para leer y conserve discernimiento moral suficiente para apreciar, se quedará soprendido de las holgadas tragaderas que parece demostrar tener el susodicho Moseñor Carrasco, español, sacerdote de la Prelatura del Opus Dei.
Desde hace algún tiempo - y el artículo- entrevista de Mons. Carrasco confirmaría esa impresión - parece como si fluyera passim un discurso moral, llamemósle 'alternativo', en una especie de plano oficioso-divergente, que se expresa en una especie de 'off the record'. Lo más grave de esta circunstancia es que los exponentes de este discurso moral son personas de eminente status eclesiástico, sorprendentemente.
Sobre el tema del presevativo/profiláctico el primer resbalón (intencionado? casual?) que recuerdo fue el de nuestro prelado nacional Martínez Camino, hace de esto unos años ya, una anécdota (?) que hizo correr bastante tinta y comentarios. Tiempo después, hace dos años, a propósito del caso aquel de la menor brasileña embarazada y el aborto a que fue sometida, fue Mons. Rino Fisichella el que sacó asombró al mundo con su artículo publicado el L'Osservatore (Marzo del 2009); lo llamativo fue que Don Rino era entonces, precisamente, el presidente de la Pontificia Academia pro Vita. La polémica - recordarán Uds. - fue grande porque Fisichella desautorizaba la ejemplar actuación del Obispo de Recife, dejando entrever una condescendecia comprensiva que nos sumió en mil perplejidades.
Del episodio mayor del Papa con sus declaraciones a los periodistas en el avión, volando a África, y su posterior aclaración en el libro-entrevista aquel (Luz del Mundo, de P. Seewald, Noviembre 2010) ¡qué voy a decir! (aunque en su momento dije algo aquí y aquí)
Y en estas estamos, recibiendo impactos, como proyectiles de francotiradores de esos que se emboscan y disparan. Si es el prólogo de un tiroteo mayor, de una ofensiva en toda regla, con armamento pesado y batalla planteada con estrategia abierta, no sé decirlo. No me atrevo a aventurar pronóstico. Pero es evidente que algo flota en el ambiente, son ya demasiadas las crestas que han ido asomando.
De todo lo que dice Monseñor Carrasco en esa entrevista, me dejan en pasmo riguroso estas dos afirmaciones:
1º) Cuando la periodista le pregunta:
-¿En esa concepción es válido entonces para la Iglesia que un matrimonio posponga la decisión de ser padres?
y Mons. Carrasco contesta:
-Por supuesto, y además que es responsabilidad suya. No se lo puede imponer nadie. La cuestión de los hijos no es una obligación mecánica.
2º) Casi al final de la entrevista, esta afirmación de Mons. Carrasco:
- La Iglesia tiene conciencia de que su misión no es decir esto está mal y no se puede hacer.
Pensé, cuando lo leí, que sería una errata del texto impreso, o un error de transcripción. Ahora no sé qué pensar.
¿Qué está pasando? No me refiero ya a las sucesivas equívocas declaraciones de los Monseñores Presidentes de la Pontificia Academia pro Vita, primero Fisichella y ahora Carrasco. Me pregunto si la descomposición afecta tanto que se está pasando a un estadio en que la Iglesia claudica y empieza a emitir un magisterio moral des-moralizante.
Espero - ¡quiero! - que todo haya sido un error, un mistake de la periodista o de los tipógrafos. Etc.
Pero me temo, dados los recientes y repetidos incidentes, que estas entrevistas con exposiciones/deslices des-moralizantes se vuelvan a repetir.
¿Serán la norma? ¿O sólo el aviso, el toque de clarines que anuncia que el toro va a salir?
Oremus!
+T.
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miércoles, 22 de junio de 2011
¿Sí o No? ¿Y por qué sí? ¿Y por qué no?
Ya he confesado alguna vez que mi ideal episcopal, el obispo ideal que tengo en mente, es un obispo mártir con el importante matiz del martirio consumado. Por ejemplo, al que se ha celebrado hoy, San Juan Fisher de Rochester, le tengo una gran simpatía. A los demás, si son santos, les profeso la veneración debida, a unos más, a otros menos, a algunos la mera formalidad exigida por su inscripción en el Santoral; incluso hay Santos Obispos a los que ni siquiera conozco y meto en la Communio Omnium Sanctorum, y se acabó. De todas formas, estos prelados Santos no suelen ser problemáticos. Los problemáticos son los vivos y activos, los que ejercen actualmente el ministerio episcopal. Esos son los preocupantes, para la Iglesia en general y las almas en particular.
Por ejemplo, vean qué jaleo, qué lío, qué confusión, qué contradicción en menos de un mes:
1) Rouco dice que la 'Ley de muerte digna' no es una ley de eutanasia
2) Blázquez opina también que el anteproyecto no es una ley de eutanasia
3) La Conferencia Episcopal advierte de que la Ley de Muerte Digna, podría encubrir prácticas eutanásicas
Como Rouco y Blázquez son perros viejos (perdón: prelados con mucha experiencia, obispos con muchas tablas, he querido decir); como están duchos en el arte del capotazo, la verónica, el natural y el pase de pecho, dijeron eso pero dejaron abierta la gatera con alguna excusa (Rouco dijo que si él no había estudiado con detenimiento el texto, que sus colaboradores tenían una primera impresión, etc; Blázquez decía y seguidamente remitía a un ulterior estudio-documento de la CEE, etc...) La declaración de Rouco fue noticia el 26 de Mayo; la Blázquez es del 28 de Mayo, y la sospecha de la CEE se ha publicado esta tarde mismo, 22 de Junio.
Comentaban los avispados que la suspensión de hostilidades Rouco-Zp (es decir, Obispos-Gobierno sociata) se debía a la JMJ, para no enrarecer el ambiente, para no meter chinas en el zapato, para no crispar, en suma. Con la JMJ encima, a dos meses del evento, no convenía armar guirigays.
Pensábamos los conscientes - tampoco sin detenernos a estudiar la letra menuda del proyecto de ley, sólo conjeturando, desde nuestras primeras impresiones - que la ley de Zp era una ley eutanasista, con todas las flexibilidades, trampas, excepcionalidades y encubiertos, para que funcionara de hecho y con derecho como una ley de eutanasia. Adelantaba, además, pormenores escalofriantes como el aviso de que no se permitiría la objeción de conciencia de médicos y personal sanitario-hospitalario, detalle este suficientemente alarmante, a nuestro corto entender. Si yo lo conocía, seguro que Rouco y Blázquez también lo debían saber. Pero dijeron que no, que no había problemas con la ley, que de eutanasia nada. Eso dijeron.
¿Qué ha pasado? ¿No conocían bien el borrador de la ley de Zp y ahora sí? ¿No habían estudiado detalladamente el anteproyecto de ley y ahora sí? ¿Qué ha sucedido en estas dos-tres semanas? ¿Porqué la CEE sospecha y advierte ahora?
Pues resulta que ha sucedido que un seglar, con dos pares, ha publicado una estupenda, contundente y bien argumentada crítica a la ley de eutanasia encubierta de los sociatas de Zp. Algunos de ustedes habrán leído el artículo de Ollero, que corre por internete desde hace ya una semana:
Reflexiones ante el anteproyecto de ley español sobre el final de la vida
Se publicó en prensa nacional. Y a los pocos días se incluyó en uno de los boletines de Zenit, el enlace que he puesto.
Andrés Ollero Tassara es un señor, un sevillano, católico practicante, un reputado y experto jurista, un catedrático de los de verdad, de los que son conscientes de lo que supone semejante grado docente. Merece la pena leer su texto, aunque no se tengan rudimentos de jerga legal, porque se entiende con claridad lo que dice desde el principio, con sus argumentos. Aunque nos conste su fe, no arguye desde la fe, sino desde la razón y el derecho. Es un maestro exponiendo, examinando, distinguiendo, considerando, concluyendo.
Ha dado a nuestros mitrados (y a sus colaboradores, y a sus expertos) una sustanciosa lección de altísima competencia moral. Pienso.
Lo que las mitras no decían (por circunstancias, por accidentalidades, por malentendidas discreciones, por espúrias prudencias...???) lo ha dicho alto y claro Don Andrés Ollero, un señor que entiende.
¿Y ahora qué? ¿Dónde quedan las impresiones y el primer diagnóstico de las primeras cabezas de nuestra Jerarquía? ¿Se retractarán debidamente, entonarán un mea culpa? ¿Explicarán por qué aquella primera impresión? ¿Desconocían la mente del legislador, era la primera vez que se enfrentaban a una ley sociata encubierta o flagrantemente contraria a la Moral Cristiana, a la Ley de Dios? ¿Pensaron que esta, sobre materia tan delicada, iba a ser diferente? ¿No habían seguido los capítulos del serial de la crónica de una eutanasia anunciada en la agenda de Zp? ¿Desconocían las pre-legislaciones de cuño eutanasista gestadas, tramitadas y aprobadas en algunas regiones autónomas?
Triste, desalentador. Escribo todo esto en torno a la fiesta de Juan Fisher de Rochester, obispo y cardenal, y de Thomas More, ex-canciller, jurista, esposo y padre, los dos Mártires de la fe y la conciencia católica frente a una legislación inicua y el injusto poder de un criminal infatuado.
Si este pequeño episodio (que se olvidará) ha tenido como sub-episodio de fondo la JMJ (que también se olvidará), sería digno de más atento exámen y registro. Tal y como están las cosas, al nivel en qué están los procesos, el dia menos pensado le abren causa de beatificación a alguno de los implicados.
No me figuro que sirviera para mucho, desgraciadamente, como en otros casos (recientes casos). Pero a los conscientes nos recordará por qué no somos complacientes, por qué no aplaudimos, por qué no vitoreamos, por qué nos retiramos con displicencia, y no vamos, y no estamos, y no alentamos.
¿Me siguen Uds.?
+T.
jueves, 25 de noviembre de 2010
"...que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia hierárchica assí lo determina..."

El imprevisible comentario del Papa sobre el preservativo ha sido un bombazo. Y resulta patética la tropa de doctores queriendo explicar que todo sigue igual. Por ese agujerito en la trama terminará pasando el elefante, sólo es cuestión de tiempo. A no ser que se remache con toda contundencia y claridad la doctrina que se había mantenido hasta ahora.
He dicho doctrina y reconozco que me siento incómodo al utilizar ese término referido a algo tan chocante como los profilácticos y su uso. Es verdad que la moral desciende hasta rincones, vericuetos y sótanos la mar de sórdidos. Tiene que pisar esos bajos por razón de su cometido, se comprende. Pero, como decía aquella respuesta comodín del Catecismo, "doctores tiene la Iglesia que le sabrán responder". Y así debe ser.
En el hospital, al enfermo, uno le examina en consulta, otro le hace radiografías, está el anestesista que anestesia, el cirujano que opera y así hasta el ats que pone las inyecciones y el auxiliar de clínica que retira y limpia la bacinilla del paciente. ¿Tiene que ser el cirujano el que haga esto? No. No sólo no está obligado sino que sería una actividad poco adecuada para la asepsia y la extrema higiene que debe guardar un médico de quirófano. ¿Me siguen?
¿Por qué el Papa tiene que bajar a tratar esas cuestiones? ¿Por qué lo hizo en aquel viaje a África y repite ahora en esa entrevista-libro? Sin entrar a discutir la distancia entre una y otra ocasión y lo que dijo entonces y lo que dice ahora, sólo recalco su desconcertante efecto. Ha transcurrido muy poco tiempo para alterar lo que se dijo de forma tan llamativa con esta nueva declaración.
Antes y ahora, pienso que no debería haber hablado. Por ese principio de subsidiareidad que tantas veces se trae a colación: ¿No hay nadie para que hable de eso, si hay que hablar? Y que hable con toda la competencia que se pueda. Y si hubiera que dejar cuestiones opinables, temas abiertos, dígase también claramente. Pero, por favor, que no sea el Papa.
Después están las formas, como comenté en el articulete anterior. Las formas importan mucho porque son las que definen el valor de una doctrina, cuando se trata de temas de fe y/o moral. Unas palabras ante unos periodistas en un avión, no son la forma adecuada para exponer doctrina; una respuesta a un periodista que hace una entrevista, tampoco. Se trata del Papa, y el Papa, cuando habla de ciertas cosas que le competen especialmente, debe hacerlo con toda formalidad. O abastenerse de hablar.
Una consideración más: ¿A quién dirige esa respuesta? Hay niveles de interlocución/expresión/exposición. ¿Se ha tratado, ha sido, de una respuesta ad casum, al peridiosta Seeweld en concreto, sin más alcance? Porque de hecho ese es el marco circunstancial interpersonal de esa entrevista. De entrada no se le debería dar o entender más proyección, más alcance.
Es muy característicamente papal la expresión Urbi et Orbi, que se aplica a ciertos actos del Stº Padre en cuanto cabeza de la Iglesia de Roma y de la Iglesia Católica. El Papa, algunas veces, cuando bendice, cuando enseña, cuando predica, lo hace dirigiéndose Urbi et Orbi, a toda Roma y al mundo entero. Circunstancia que, en absoluto, parece ser la de la entrevista y lo que se recoge en ella. ¿O sí? Porque si fuera así debería advertirse. Que el libro-entrevista de Seewald se vaya a publicar en los principales idiomas en uso es otro detalle a tener en cuenta. Un detalle no ignorado, probablemente previsto.
Confieso que, personalmente, no me definiría como un rigorista moral. He conocido - de vez en cuando lo recuerdo - los años en que no ponerse el velo en la Iglesia era un grave pecado para las mujeres, lo mismo que llevar o no llevar determinadas prendas de vestir. Y, en otro sentido, sobre otros usos y costumbres, también he conocido el tiempo en que se llevaban a rajatabla, de forma muy estricta, prácticas tan serias como las de la abstinencia y el ayuno, hoy casi desaparecidas en muchos sitios; me refiero incluso al ayuno eucarístico, tan olvidado. Si a mis abuelos les hubieran contado que los obispos iban a dispensar el ayuno y la abstinencia del Viernes Santo, no se hubieran creído tamaño escándalo, que sin embargo ocurre. Y otros por el estilo que Uds. mismos podrán poner como ejemplo.
¿Pasará, más tarde o temprano, lo mismo con los preservativos? A saber. El reconocimiento del uso de los medios naturales de control de la fertilidad dentro del matrimonio, en tiempos de Pio XII, significó para algunos un paso en determinada dirección, algo que después quedó bien aclarado en la gran Humanae Vitae. Con el comentario de la entrevista deberíamos ir entendiendo que quizá, que posiblemente, que probablemente haya habido cierta reconsideración de algunos particulares, que supondrán novedad. Esa es la conclusión que se saca de todo esto que comento. Pero en materia tan delicada que implica temas tan fundamentales, cualquier paso que implique novedad sobre la anterior doctrina es muy grave.
Yo insisto en la poca claridad, y la poca formalidad.

Al final de los Ejercicios Espirituales, como un corolario práctico destinado a los ejercitantes, San Ignacio de Loyola incluye unas famosas y muy claras reglas para sentire cum Ecclesia. La regla decimotercera siempre me ha llamado poderosamente la atención; dice esto:
13ª regla. Debemos siempre tener para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia hierárchica assí lo determina, creyendo que entre Christo nuestro Señor, esposo, y la Iglesia su esposa, es el mismo spíritu que nos gobierna y rige para la salud de nuestras ánimas, porque por el mismo Spíritu y Señor nuestro, que dio los diez Mandamientos, es regida y gobernada nuestra sancta madre Iglesia.Supone una fe íntegra en la Iglesia como Misterio. Y, como dice el mismo texto, en la Jerarquía, es decir, fundamental y pricipalmente en el Papa, que cuando enseña requiere una obsequiosa obediencia a la doctrina que expone. Unos conceptos para encajarlos bien en una fe bien formada, perfeccionada, fuerte, como la del Ignacio de Loyola que escribió esas reglas.
Por supuesto, profeso y mantengo ese ideal. Así debe ser.
Pero esa contundente y recia regla ignaciana implica y exige claridad por parte de la Jerarquía.
Si hay que exponer de nuevo lo que antes se había enseñado de otra manera, que se haga, que se diga. Sin ambages.
Y, por favor, que no sea un comentario a unos periodistas, ni una respuesta a un entrevistador: Que lo diga quien tenga que decirlo, donde deba de decirlo, y de la forma que se deba de decir.
Por el bien de algo tan importante como la Fe.
+T.
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