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jueves, 5 de noviembre de 2009

Una "época Potemkim"


Por supuesto que no me refiero al panfletucho cinematográfico pro-bolchevique de Einsenstein. Gracias a Dios nunca me he contaminado ni de lejos con basura roja de heces y martillos (ni capullos empuñados); el Señor nos libre, y aniquile lo que queda de la plaga.

Yo quería referirme al noble querido de la zarina Catalina II la Grande (o la gorda, con su doble papada y su ubérrimo busto y su todo lo demás): Su Serena Alteza Grigori Aleksándrovich Potiomkin, que además de solazar a su soberana demostró ser un capaz y competente ministro ilustrado de aquellos de aquella época, cuando las coronas ilustradas de la Europa del nefasto Siglo de las Luces practicaban el despotismo ilustrado, que el Señor nos libre también.

Pues fue aquello que Uds. ya sabrán pero yo quiero recordar: Cuando Rusia pretendía extenderse más allá de Crimea y morderle fronteras a la Sublime Puerta de los decadentes sultanes otomanos. Y para ambientar triunfalmente el viaje de su Zarina, Potemkim inventó una Rusia de escenario, de tramoya, de opereta. Y se inventó pueblos que no había y él levantó de la nada con telones y bastidores de papelón y cartón piedra, que de lejos parecían pueblos reales, tan bien figurados que la comitiva de Katharina die Große cruzó triunfal y ufana por en medio de aquellos sitios de arquitectura efímera fallera. Todos contentos, la grosse Katalina realmente encantada (y satisfecha) y Potemkim triunfante.

Pero ni había pueblos, ni había casas, ni palacios, ni iglesias, ni rien de rien. Todo era oropel, todo cortinaje, tela encolada y telón pintado, todo ilusión creada, castillos de arena, torres de algodón, avalorios y encajes de papel picado. Telarañas con escarcha plateada de tarjetón de cumplido.

Pues como Potemkim y su triunfal viaje a Crimea, hay quienes se han mantenido con lo mismo, todo fachada, trampantojo, barroco y falsa cúpula al estilo de los bastidores pintados del padre Pozzo. El barroco inventó toda la macchina de la pompa ficticia, el aparato de la apariencia. Y el desengaño. Y somos barrocos, medularmente berniniani, borrominiani, churriguerescos en España y roldanescos en Sevilla.

Mucho arco triunfal, mucho evento fastuoso, cada més un triunfo coronado, cada año un cúlmen escenificado, cada temporada un castillo de fuegos artificiales, todos los días trono, carroza, palacio y corte...Y así más de cinco lustros, con una corte de ridículos y piccoli "Potemkims" montando escenarios ad casum. Nulla dies sine fascino.

Hay una coplilla de rueda-rueda que glosa en rima popular la insustancialidad de la cosa, también ustedes la sabrán:


Tanto botón de nacar
tanta cadena
y de noche en su casa
no tiene velas.

Tanto vestido blanco,
tanta parola
y el puchero en la lumbre
agua sola.

Tanto coche de lujo,
tanto boato
y en llegando a su casa
no tiene plato.

Tanto reloj de oro
tanta cadena
y después en la mesa
no tiene cena.

Estribillo:

- Alirón, tira del cordón,
cordón de Valencia,
dónde vas tú,
bien mío
sin mi licencia.



Después viene la otra parte, el desengaño. Dan las 12 en el reloj y todo se deshace en niebla, en sueño, en sombra. Y la carroza vuelve a ser calabaza. Y el caballero de Calatrava se deshace en el pudridero junto a un prelado con la mitra agusanada. No somos nadie. Ni más (ni menos).

Pues eso era lo que quería decir.

A Jueves cinco del mes de Noviembre del 2009, cuando se cierra, se va, termina una "época potemkim" que pasó. Con pena y con gloria.

p.s. No pregunten detalles, please. Tampoco es tanto ni merece más.

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viernes, 27 de marzo de 2009

Temporada de pregones

En Sevilla somos creativos con éxito. Señoritones de grandeza inmemorial, no sacamos beneficio rentable a nuestras creaciones porque no inventamos para negocio sino por ocio, por gusto propio y para consumo y uso interno, de los de casa. Si alguna vez invitamos a alguno, salimos con la experiencia displicente de ver que lo nuestro sólo nos gusta a nosotros y está más allá del gusto común de los demás, siempre extranjeros en Sevilla.

El pregón es, según se mire, una pieza de distinta valoración. Literariamente, es de género ínfimo; retóricamente, puede rayar cimas de oratoria dignas de los mejores, digo un Cicerón, digo un Bossuet, digo un Castelar. Y no exagero (no más de la desproporción de exageración cultural reconocida a nuestra idiosincrasia sureña).

El pregón semasantero es una loa aperitiva de la Semana Santa. De suyo y rigurosamente, tiene una temporada muy restringida, con veda que se abre no antes del Domingo IVº de Cuaresma, temporada plena en la Semana de pre-Pasión, y postrimerías en la Semana de Pasión. El dia dorado de pregón es, por tradición y sin discusión, el Domingo de Pasión (o Vº de Cuaresma, o Domingo de Doctrina, o, simplemente, Domingo del Pregón). Más allá del Miércoles de Pasión, sería de suma vulgaridad atreverse a pregonar nada.

Pero como el invento hizo fortuna, todo el año es pregón. Y se hacen pregones del Rocío en Mayo, de Sacramentales por el Corpus, de gloria en Agosto, de romería en el mes que caiga. También tenemos pregón de Toros antes de Feria, y de la Feria antes de la misma (Feria). Luego vienen los patronales, los locales, los ocasionales, los de efemérides y, cerrando la temporada, los de Navidad y Cabalgata de Reyes.

Aunque el genuíno, el pregón-pregón, praeconium praeconiorum, es el semanasantero. Los expertos en el género consideramos que es un snobismo cursi llamar a la pieza "exaltación de" porque, aunque la oratoria exalte y el orador se exalte (y los oyentes también), el nombre es "pregón" (que, por cierto, se pronuncia mejor que "exaltación"; y lo mismo - y es más adecuado - "pregonero" que "exaltador").

Estas tardes de primavera y azahar, de suave brisa nocturna y jaramago en la teja (las pocas que quedan), de golondrinas que vuelven (pero no son aquellas que no volvieron (aunque no sé si consta ornitológicamente que no, que no vuelven (con perdón de becquerianos, disculpen Uds.))); estas noches de torrija y caña de manzanilla, de espinaca y bacalao y platito de arroz con leche y canela, estas fechas pre-pasionistas de capirote de cartón y ruán con aroma a naftalina, de terciopelo planchado y botonadura forrada, de medalla y esparto, de costal y faja; estas veladas de sevillanía catárquica, de síndrome hiper-cofradiero agudo y recurrente; esta semana y media si no sales a un pregón por día, es que tienes compromiso para dos o tres.

Hay pregones en la radio, prensa y televisión. Y en la asociación de vecinos, y en la peña taurina, y en la bética, y en la sevillista, y en la tertulia cultural, y en el instituto del niño, y en el colegio de la niña, y en la peña de los moteros del barrio, y en la sede del distrito, y en el Colegio de Ingenieros Funcionales, y en el Colegio de Arquitorturas, y en el de Médicos, y en el de Médicas, y en el de Matronas, y en la Cámara de Agentes, y la de Pacientes, y en el Parque de Bomberos, y en el Teletaxi...

Y no hay uno en el Parlamento porque la piara socialista es impía y atea profesional (pero toda ella aficionada a los pregones, y todos ellos cofrades vergonzantes que se pirran por una vara en una cofradía y disfrutan en Semana Santa más que un tonto con un nicanor; no por fe, sino por "curtura populá", que dicen ellos-as, mir'usté que bien).

En fin, que estamos en temporada alta de pregones con el mercurio del termómetro pregonero rayando el punto de ebullición. El Domingo - D. m. - es el Pregón (el más, el legítimo, el non plus ultra) en el Teatro de la Maestranza, gloriosamente ubicado (y mira que es feo) entre la Plaza y la Santa Caridad. Si será acontecimiento, que el que lo pronuncia pasa a ser una especie de "cónsul" a la hispalense, que le da "nombre" al año cofradiero (el año del pregón de fulanito), entrando en el Parnaso sevillano y lucrando una de esas noblezas de por vida que Sevilla concede graciosamente y ya no retira.

¿Y el pregón? Un tostón repetido, la mayoría de los pregones; una somnolienta perorata, otros; una mamarrachada de pésimo gusto, tantas veces. Y, raramente, alguna pieza de valor (dentro de su género) que son los que menos gustan al vulgo (que es mayoría). Yo prefiero los de lírica y verso porque se pasan antes que los de prosa monolítica y retórica blindada (aunque también reconozco lo traumático de una ristra de ripios rimados con sentimentalidad cofradierista, un horror lesivo para el tímpano y el oído medio y el interno, con peligro de eco fantasmal durativo, espeluznante).

¿Y el pregonero? Un fatuo a la sevillana con chaqué y pose de espejo, cuanto más "pregonero", peor. De entre los especímenes sevillanos, un insufrible (ante y post-eventum) tipo y caso a cuya conversación mejor no exponerse. (Si se corriera el riesgo de irremediable ocasión o insoslayable encuentro con uno, lo mejor es hacerle coincidir con otro (pregonero) y dejarlos que se entiendan y se pregonen/reciten brani scelti).

Por cierto, que se me olvidaba: Un servidor, el que esto escribe, tiene que pregonar este año, Dío piacente. No digo dónde ni cuándo, pero me cachis en la hora que dije que sí al que me comprometió para el pregón.

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jueves, 7 de agosto de 2008

Pseudo-templarios destemplando-se


La noticia es cómica si no tuviera tan mala uva en origen e intención. Resulta que unos "neo-templarios" españoles han denunciado al Papa por daños y perjuicios. Que tiene bemoles el caso. Resulta además que los denunciantes no son los neo-templarios "oficiales" españoles, sino otros neo-templarios de esos que brotan como hongos sobre boñiga.

Para hacerse una idea de cómo las pintan, merece la pena visitar la web del "priorato" de España . Y si estos son los "oficiales", a saber el pelaje de los "clandestinos". Un horror, de todas formas, tutti quanti.

Pero la fascinación templariera no cesa. Y va in crescendo con ese paradójico fenómeno de la increencia y el descenso de la práctica religiosa. También coincide con la atracción-adicción que las cosas mistéricas y misteriosas despiertan en la sociedad post-moderna, tan tecnologizada pero tan falta de la fantasía mágica que no dan las técnicas. Paradójicamente, el mundo de la ficción tiene esos dos polos tan extraños y separados:

- Los que se imaginan futuros supergalácticos con robots inteligentes y alienígenas invasores

- Los que se evaden a la antigüedad y despabilan ritos de Osiris o prioratos del Temple, verbigracia

Todo ello muy acomodado a las circunstancias-gustos-compromisos de los re-inventores, of course. Por lo pronto - y es un detalle - los templarios "oficiales" incluyen en la nómina a (risum teneatis!) "damas templaresas" de capa y escoba...y alcoba - digo yo - . Como decían que los templarios iban en parejita a caballo y que por ahí les vinieron extrañas fijaciones y aficiones, ahora lo resuelven con dama en la grupa, estilo caballista sevillano-jerezano-rociero con flamenca agarrá a la cintura. Muy tipista. (No sé si las damas templaresas iran a la grupa de su templario con peina y mantilla o con casco guerrero de diseño prêt-a-porter. El tiempo dirá).

Nulla dies sine templario, parece ser el lema que se impone. Yo mismo escribí del tema no hace un año, cuando lo de la edición facsimil del Pergamino de Chinón (que por cierto los neo-templarios españoles se han comprado el suyo, faltaría más). Y como siga la saga, al poco estaremos comentado otra parida templaria de temporada. A ver quién da más.

Lo que no me aclaro es quienes son los neo-templarios no oficiales que se querellan contra el Papa. Por lo pronto, aunque los "oficiales" dicen que ellos no son ni han sido ni serán y que le mandan besos al Papa, estos mismos "oficiales" tienen en su web una "campaña de recogida de firmas" para pedir la revisión del proceso contra los Templarios. Conque no sé si será que los "no oficiales" son una vanguardia desvergonzada de los "oficiales" y han decidido pasar de las firmas a la demanda judicial, que da más publicidad.

Turbio asunto. Y cobarde. Porque arremeten contra el más debil y expuesto y no se atreven a demandar - por ejemplo - a la Republique de la France y a su Monsieur le President Sarkozy, herederos "históricos" del infame Philippe le Bel, oh-la-lá. Mejor, para salir en prensa-radio-televisión, sacar a relucir al Papa y a la Iglesia (Católica, siempre la Católica). Y así se escribe la historia.

Pero la Historia antes la escribian los "grandes", ya fueran asesinos, viles, degenerados e infames como Philippe le Bel, que fue un canalla pero, a su manera, "grande". Mais aujourd'hui, il n'existent pas de grands, seulement les nains: Los enanos vestidos con ropas de gigantes y cabezudos, haciendo comparsa de "templarios" con capas y espadas (y "templaresas" prêt-a-porter).


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sábado, 7 de junio de 2008

Felicidades


Es un caso que se me presenta con relativa frecuencia. Sucede, más o menos, así:
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Estoy con alguien, conversando. Hablamos de esto, de lo otro. De pronto, sin relación directa-intrínseca con lo que tratamos, mi interlocutor se explaya sobre el tema de su felicidad personal. En un monólogo improvisado enumera y detalla todo lo que tiene, cuánto disfruta, las cosas que ha conseguido, las que tiene cada día, las que espera obtener... Casi siempre son "cosas" las que se cuentan; personas, rara vez, y si salen, se citan en sumario y sin detalles.

Poco a poco, mi relator feliz se va exaltando, motivado por su misma relación de dichas y fortunas. Mientras, a mí me invade in crescendo una sensación de desasosiego, presintiendo no sé que infelicidad en esa vida feliz. Y siento miedo por esa persona, por lo suyos, por su pequeño mundo feliz que yo barrunto en desgracia. No es el tópico de la vanitas mundi y la muerte en acecho. Es otra aprensión, como el disfraz de la felicidad de las cosas sobre la sombra de un alma desolada, insatisfecha. O la hojarasca que tapa un vano. O los cortinajes, uno tras otro, de un escenario vacío.

Procuro cortar o cambiar la conversación. Después me pregunto por dónde despuntará la tristeza, y cuánta y de qué clase será. Y rezo algo por esa persona, por su acumulada felicidad de escaparate. Me cuestiono también si es una necesidad, una especie de auto-apología, que se argumenta con pruebas reales para animarse, para convencerse. A veces he tenido la impresión de que podría ser una especie de técnica aprendida, como si fuera un curriculum para exponer delante de un jefe de personal o recursos humanos. Me inquieta, sea lo que sea. A la persona no le suelo decir nada, apenas sostenerle el comentario con algunas palabritas de circunstancia.
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También sucede, y es más patético, que las penas del que cuenta glorias sean tan patentes que dan rubor. Entonces es cuestión de tacto y pudor alentar el consuelo que se busca discurseando lo que se tiene por lo que no se tiene, se ha perdido, o nunca se tuvo ni se tendrá. Los viejos suelen ser maestros en esta clase de consolaciones.

En un campo de desgracias se encuentran mil tesorillos de felicidad. Y un montón de fortunas esconde un pozo de desconsuelos. Ni los tesorillos se ven, pero están; ni las tragedias, se cuentan, pero están también. Me creo las penas que salen con suspiros, pero sospecho de las alegrías contadas en torrente.

Me pregunto si en todo esto que digo late mi adicción a Dickens y sus novelísimas. Quizá. Pero también es que vivo realmente en un mundo muy dickensiano, aunque estemos a siglo y medio de Dickens.


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domingo, 6 de abril de 2008

Impolíticamente incorrecto


Hablo de honorificencias de gallinero y prostituciones de clase, de esas que se ganan comprando-vendiendo-tratando-codeando-se. Es el pecaminoso prurito "social", tan versatil y omnímodo. No soporto con paciencia y detesto...hasta donde puedo disimularlo cuando me toca (que a veces me toca). Es como, digamos, en tantos sitios, pero me afecta más porque pasa aquí.
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Sevilla es experta en esa lid, que aparece en tantas sevillanerías desde la Semana Santa (ay! con tanta blasfema profanidad mechando lo más sacro) hasta la Feria (una quintaesencia alquitarada de sevillaneces).

Ayer hicieron de la Academia de Bellas Artes que hay en Sevilla a un torero inventado por los sevillanos, con más gacetilla que orejas y rabo en su haber. Hoy dice la prensa local que por la calle Abades no se cabía porque el "todosevilla" estaba allí, desde las más re-putadas noblezas al más refinado saraseo pasando por conspicuos cofrades profesionales y hasta algún clérigo postmoderno-erno, pregoneros (esta es una especie endémica autóctona) y la crème de la torería en potpourrí con la politiquería lugareña. Y mucha dama-dama y acompañantes de damas, que sin damas - y en estos tiempos menos que nunca - no hay aquelarre que valga.
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Porque estamos en Feria, Domingo de coches de caballos, con los farolillos puestos y el albero barrido y la Maestranza llenita hasta la bandera de sevillanos y madrileños. Y el gen sevillano se nos acelera y extrema y metemos en una provinciana Academia de Bellas Artes a un matador de toros que no es ni Cúchares, ni Pepe Hillo, ni Reverte, ni Belmonte, ni Joselito, que son los míticos. Sino a este, que es de la Sevilla auto re-inventada de la tercera modernización bajo - y nunca tan debajo - de un socialista que se llama Menteserrín, que es alcalde, y de otro que se llama Chaves, especie de virrey democráticamente votado por los mismos sumisos desde hace treinta años treinta.

Un capricho (tratado, negociado, avenido) de una Sevilla malcriada y caprichosa que se pone de volantes porque es Feria y olé!

Pero no hay más, como en el soneto de Cervantes, que nos caló tan bién:

Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla;
porque ¿a quién no sorprende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza?

Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!,
Roma triunfante en ánimo y nobleza.

Apostaré que el ánima del muerto
por gozar este sitio hoy ha dejado
la gloria donde vive eternamente.

Esto oyó un valentón, y dijo: "Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado.
Y el que dijere lo contrario, miente."

Y luego, incontinente,caló el chapeo,
requirió la espada,miró al soslayo,
fuese, y no hubo nada.


Pues eso: A pesar de tanto, nada.

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martes, 19 de febrero de 2008

O Fortuna


Aparte el formato quasi karaoke, pienso que es muy "cuaresmal" este montaje del O Fortuna de los Cármina Burana del maestro Carl Orff:





Orff tiene la extraña gracia y maestría de haber compuesto música clásica para un tiempo y en un tiempo en el que se había renunciado al clasicismo y optado por la improvisación pseudo-artística.

Un logro más de su genialidad es el de haber traducido en notas una extraña literatura ensalzándola, dotándola de un grado más alto de arte que el que los versos goliardescos tenían en sí, simbiosis que se logra muy raramente.

Si el Orff mil veces criticado por conservador y reaccionario (la piara siniestra no perdona nunca las genialidades de ningún tipo a la vez que impone sus mediocridades de toda laya) es un creador ajeno a su tiempo, que lo digan las veces que nuestro tiempo ha acudido a Orff y sus Cármina para expresarse.



Como yo estoy haciendo ahora, proponiéndola como música "cuaresmal".

Es porque la letra parece tan propia para un primer paso de contemptu mundi:


O Fortuna
velut luna
statu variabilis
semper crescis
aut decrescis;
vita detestabilis
nunc obdurat
et tunc curat
ludo mentis aciem
egestatem,
potestatem
dissolvit ut glaciem.
Sors immanis
et inanis,
rota tu volubilis,
status malus,
vana salus
semper dissolubilis,
obumbrata
et velata
michi quoque niteris;
nunc per ludum
dorsum nudum
fero tui sceleris
Sors salutis
et virtutis
michi nunc contraria
est affectus
et deffectus -
semper in angaria.
Hac in hora
sine mora
corde pulsum tangite;
quod per sortem
sternit fortem,
mecum omnes plangite

O fortuna - como la luna- en estado variable - siempre creces- o decreces - vida detestable - que ahora dura - y después preocupa - en el juego la punzada - de pensar en la indigencia - la potestad - derrites como hielo - Suerte desmesurada - y vacía - tú rueda voluble - mal asentada - hueca salud - siempre disoluble - ensombrecida - y velada - también resplandeces para mí - ahora por el juego - la espalda desnuda - llevo de tu calamidad - suerte de salvación - y de virtud - para mí ahora contraria - es afecto - y defecto - siempre forzado - En esta hora - sin demora - tocad el pulso en el corazón - lo que por la suerte - derrumba al fuerte . llorad todos conmigo!

Muy "cuaresmal", ¿verdad?

A la letra (traducción bruta-literal-macarrónica de un servidor) que describe la fatal variabilidad de eso que llamamos "fortuna", Orff le ha puesto esa música tan poderosamente turbadora y fascinante a la vez.

¿Qué más digo a propósito? Diré que estamos en las antípodas, en el reverso de otro mundo que bien pudiera simbolizarlo el emblema y el mote cartujano:

"Stat Crux dum volvitur Orbis", tan cuaresmal también.

Son dos referencias que siguen polarizando el mundo y a los hombres: Los que se suben a la rueda de la fortuna y los que se vinculan al eje de la Cruz. ¿Hay un medium virtutis, un centro equidistante que sirva de ubicación circunspecta a los que aborrecen (o temen) los polos? No sabría decir; pero parece - según los cartujanos - que lo único inmovil, firme, bien asentado, estable y constante, es la Crux.


Sub specie aeternitatis decían los antiguos que había que considerarlo todo. Y parece que el eje extático está más conforme con la species aeternitatis, ¿no?

Lo que pasa es que desde chicos - ¿por qué será? - nos gusta montar en tiovivo. Debe ser por algo del pecado original, la concupiscencia, y todo eso. Pero más cuenta nos trae que vayamos ensayando la eternidad, que es lo que va a durar, verdaderamente.


+T.

jueves, 14 de febrero de 2008

Vanitas vanitatum...pero con corona

No sé si esto será una frívola vanidad, a una semana y dos días del Miércoles de Ceniza, pero me acaban de "titular"...y de qué manera:


My Peculiar Aristocratic Title is:
Imperial Majesty Terzio the Introspective of Divine Intervention
Get your Peculiar Aristocratic Title



...y, vanitas vanitatum, me ha hecho gracia la cosa, y la pongo aquí, que es su sitio: Un espacio virtual para un magno título virtual.

También le pongo música a tan fausta ocasión, faltaría más:



...aunque la música va en serio (y la letra también).

En el Breviario pusieron como himno para Cuaresma un poema de Sor Cristina de Arteaga, née hija del Duque del Infantado, Grande de España, y después monja jerónima de clausura en el Convento de Stª Paula de Sevilla, donde murió. La conocí de priora, y las tocas todavía dejaban ver la noble cuna. Este es su poema-himno:

¿Para qué los timbres de sangre y nobleza?
Nunca los blasones
fueron lenitivo para la tristeza
de nuestras pasiones:
¡No me des corona, Señor, de grandeza!

¿Altivez? ¿Honores? Torres ilusorias
que el tiempo derrumba.
Es coronamiento de todas la glorias
un rincón de tumba.
¡No me des siquiera coronas mortuorias!

No pido el laurel que nimba al talento,
ni las voluptuosas
guirnaldas de lujo y alborozamiento.
¡Ni mirtos, ni rosas!
¡No me des coronas que se lleva el viento!

Yo quiero la joya de penas divinas
que rasga las sienes.
Es para las almas que tú predestinas.
Sólo Tú la tienes.
¡Si me das coronas, dámelas de espinas!


Conozco a un probo sacro varón que tachó ese último verso, parece que lo estoy viendo. Fue sincero, porque lo que se dice en un verso o se reza en una plegaria no va siempre aparejado con el querer o el valor del corazón, que no suele estar para espinas extras.

Pero ahí quedó el himno desencantado de vanas coronas, con su verso final, por si alguien recoje el guante a Sor Cristina y se atreve a pedir lo mismo.

p.s. El secreto está en a Quién se pide.

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domingo, 3 de febrero de 2008

Carnaval en campaña mortal

La piara está en campaña. Se viste de carnavales y tiene en sus filas toda la galeria de estafermos carnavalísticos: Pierrot, Colombina, Pulcinella...Pero también la bruja, el vampiro, el ogro; y algo muy español: el moro (porque es atavío fácil de improvisar: Cualquier cosa como turbante, un albornoz, unas babuchas...y ya está el moro!). Siguen piratas de parche en el ojo y pata de palo, pistoleros, indios, chinos de coleta, algún faraón, algún romano...La carnavalada se ha enriquecido con travestises a la brasileña, vergonzantes ocultos hoy ostentosos y exaltados por el Carnaval.

El tópico literario de la máscara que oculta la muerte es un tema de carnaval. Quizá porque el carnaval es eso, más que nada. Se disfraza de terrible alegría, de vertigonosa vida, la irrefrenable muerte, que por unos días, por unas noches, un par de horas, se pone careta de risa y tapa su trágica calavera, porque es Carnaval.

El periódico de la piara trae esta mañana un reportaje de carnaval, de careta digna que tapa muerte penosa. Un tal escritor que no conozco contando cómo mató a su madre que se moría. Dignamente. Con careta de responsable opción ocultando trágica ocasión. Y es campaña de la piara en campaña sacar máscaras de carnaval, aparentes por fuera, terribles por dentro: Eutanasia familiar trasvestida de epopeya heróica.

También salen niños en la comitiva carnavalesca, lo tétrico con cara de infancia, que es más terrible porque la estridencia es más brutal si la máscara de un niño disfraza la muerte con un juguete. Saca comparsa de carnaval el Ministerio de Sanidad, con triple salto mortal sobre la leyes, disfraza de derechos y libertades los sórdidos abortorios donde descuartizan vidas tiernas y destilan cosméticos con manteca de niños, como en los cuentos de miedo hechos de verdad y con subvención de criminales políticos y abyectas madres, hechiceras en antros de muerte.

Y únanse al Carnaval, que dan propina al que se pone careta de votante para la muerte, que es Carnaval y se paga bién cada voto a la muerte, que al final ganará más muertos, por cada votante dos: Un niño y un viejo. Muertes de familia que no quieren familia, que le ponen a la muerte máscara de carnaval, y bailan la danza de la muerte con disfraz de libertad y dignidad.

Lo lúgubre es que Carnaval eran tres días, pero ahora quieren que todos los días siga este mortífero y enmascarado carnaval.

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lunes, 26 de noviembre de 2007

Esa principessa


Algunas mañanas hojeo La Razón. La Razón es una especie de ABC light, con formato y contenido quasi de prensa gratuíta, pero un poco más paginado. No sé cómo se mantiene, pero se mantiene. El cura de mi Parroquia recoge todas las mañanas dos ejemplares gratuítos que le tiran en el portal de la Iglesia a diario; según me contó lo hacen con puntual regularidad desde Abril o Mayo de este año.

Así que algunas mañanas, luego de Misa, le echo un vistazo a La Razón. Hoy trae una contraportada curiosa: Una infra-entrevista de propaganda a una tal principessa Alessandra Borghese.

La principessa Alessandra Borghese se publicita ella misma a se stessa como una v.i.p. conversa, una aristócrata convertida, una ragazza jet set pentita e pietosa...Má principessa-jet-vip, sempre, attenzione!

Antes, cuanto una traviata se arrepentía, se recogía y hacía vida penitente, por sus pecados, por sus vergüenzas. Antes. Ahora se airean liviandades y reputaciones todas como dando un aire de encanto-charme a la cosa. Y eso vende, que es de lo que se trata: Vender reputaciones para comer (comer vip-jetset y todo lo demás: Vestir, viajar alternar, todo con el estilo debido al rango de una reputación).

En otro articulillo de una agencia cercano a La Razón - supongo - he encontrado una curiosa semblanza de la principessa Alejandra Borghese ; es una frivolidad, pero si la quieren leer...

Resulta que en su "conversión" tuvo de compañera nada más y nada menos que a la princesa alemana Gloria von Thurn und Taxis (¡¿que no la conocen?! Pues baste decir que es otra reputación internacional, de primerísimo orden, especie, y rango).

Y así.

Lo malo es que la principessa pentita Borghese se ha metido a escribir del Papa, flaco favor que le hace. Item más: Hace un año casi dos, se publicitó ella misma a se stessa como candidata a portavoz o algo así de la sala de prensa del Vaticano. Cuando me enteré, me dio un repelús que todavía me dura y por eso le arreo un escobazo en cuanto asoma la gáita a esta reputada principessa conversa.

Los católicos (y católicas, claro) estamos tan infectados de los virus contaminantes que pululan en la atmósfera hodierna, que se encuentran idolillos que aplaudir en cualquier estercolero, hasta en ese de la jet-set, los v.i.p. y la escoria residual de lo que antes se llamó "nobleza".

¿Que esto que escribo no es política-católicamente correcto? Soy consciente, y por eso: Nada menos católico que el ser "políticamente correcto".
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Y por eso.
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*** En la foto, la espalda y demás particulares de una tia, abuela o bisabuela de la Borghese; una familia completísima con Papas, cardenales y princesas de aquesta guisa y reputación, con pocos cambios.

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