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sábado, 30 de abril de 2016
En las antípodas pías
Esta mañana, en la Santa Misa, al rezar la oración de la memoria San Pio V
Oremos
Señor, tú que has suscitado providencialmente en la Iglesia al Papa San Pío V, para proteger la fe y dignificar el culto, concédenos, por su intercesión, participar con fe viva y con amor fecundo en tus santos misterios. Por nuestro Señor Jesucristo...
Amen.
interiormente, bajo un incontenible golpe de consciencia, a la vez que rezaba (¡Dios me perdone!) pensaba (¡Cristo nos asista!), especial y particularmente cuando dije esa parte central de la oración "...proteger la fe y dignificar el culto...", díjeme a mí mismo (¡Señor, misericordia!): -'¡¡¡Pero si estamos viviendo lo contrario!!!'.
En fin, que tuve que hacerme violencia interior, reprimiéndome para no seguir el juicio, ¡miserere mei!
Y en un segundo ataque, volví, otra vez incontinenti, sobre lo de la providente suscitación, atque preguntéme etiam, iterum de internis: -'Y lo de ahora, ¿también es una suscitación providencial..???'.
Llegado a este punto, confíteor que, para evitar un colapso interno-externo, me puse a considerar cuáles y cuántas serían las virtudes de San Policronio, otro Santo del 30 de Abril.
Algunas veces, es tan dificil creer, rezar, celebrar y ser inteligente, todo simultáneamente; declárolo, ahora que nadie me oye.
p.s. Otro articulete que escribí, illo témpore, sobre San Pio V (¡¡viva!!)
+T.
viernes, 1 de mayo de 2015
De celebranda
Hace tiempo que tenía pensado publicar aquí, en Ex Orbe, algo parecido a este articulete de NLM. Como le comentaba a un afín, pienso que la reforme litúrgica vaticanosecundista es un hecho, y durará mientras se celebre, y se celebrará mientras el clero sea educado en el defectuosísimo ars celebrandi post-concilar, que los católicos conscientes lamentamos quotidie.
(He dicho 'ars celebrandi' con cierta reticencia porque el concepto me parece troppo material, rubricista, con esa carga de amaneramiento repugnante que suele ser inseparable del siempre antipático liturgista profesional.)
Desde que surge como consecuencia de la reforma post-conciliar, el problema de la celebración es esencialmente sacerdotal, siendo primeramente un problema de fe, después un problema espiritual, y finalmente un problema litúrgico, formal y material. No se aprende una 'técnica' del ars celebrandi, sino que el sacerdote celebrante trasluce lo que cree personalmente y ministerialmente, en cuanto fiel cristiano y como sacerdote oferente / celebrante / orante. Por supuesto, es necesario 'formar' teológicamente, espiritual y litúrgicamente al futuro sacerdote para que cuando celebre sepa qué hace y lo haga con el espíritu y la reverencia que la acción sagrada (actio Christi, actio Ecclesiae) exige y merece.
Un seminarista deformado litúrgicamente por asistir a celebraciones deformadas de la Santa Misa, se deforma también en la piedad y en la fe. Tristemente, eso es lo habitual en seminarios y noviciados. Cuando se ordenan, repiten por donde van lo mal aprendido, deformando a su vez a los fieles. La ignorancia y deficientísima instrucción de los católicos completan la escena de la quasi universal degeneración litúrgica. Con subrayados muy notables, como por ejemplo la mediocrísima competencia litúrgica de nuestra Jerarquía, siendo raro entre nuestros obispos el que sea capaz de celebrar con recogimiento, devoción y piadosa dignidad.
Y no sólo los obispos, sino el mismo Papa. Las formas de PP Franciscus en el altar, son manifiestamente mejorables. No sólo por el minimalismo de movimientos, pronunciación, gestos, sino por la improvisación de cosas, como, por ejemplo, la manera en que realiza la elevación menor en la doxología del fin de la plegaria eucarística en su cotidiana Misa concelebrada en Santa Marta. O la extraña incensación de los diáconos en la Misa del Domingo pasado, cuando al comienzo de la liturgia, en el momento de la incensación del altar, descendió al plano donde estaban los ordenandos y los fue incensando uno a uno con un (torpe) golpe de turíbulo (véase en el yutube).
Siendo el Papa el que tal hace, influye de manera importantísima, induciendo a que otros repitan su gesto no-litúrgico, deformando el rito. Un rito ya de por sí multi-deformado en todas sus partes por las continuas violaciones y corruptelas ad libitum, que se han vuelto comunes, casi un 'derecho' tácitamente reconocido al celebrante, que siempre podrá recurrir a la laxitud de las mismas rúbricas del Misal, a la OGMR del mismo o, finalmente, a la matriz permisiva de la Sacrosanctum Concilium, fuente primera del desorden litúrgico postconciliar. Todo esto se mal-aprende, ordinariamente, mediante dos formas: 1- por aprendizaje visual, asistiendo, presenciando repetidamente una defectuosa liturgia, o 2- académicamente, en los cursos de de-formación litúrgica impartidos en los seminarios y demás centros académicos de la Iglesia.
En la Misa de ordenaciones que he citado, PP Franciscus advirtió a los nuevos sacerdotes que cuidaran el contenido y la forma de sus homilías:
"...Que vuestras homilías no sean aburridas, que vuestras homilías lleguen al corazón de la gente porque salen de vuestro corazón. Porque lo que vosotros decís a ellos es lo que tenéis en el corazón. Así se da la Palabra de Dios. Y así vuestra doctrina será alegría y apoyo a los fieles de Cristo. El perfume de vuestra vida será el testimonio porque el ejemplo edifica, pero las palabras sin ejemplo son palabras vacías, son ideas, no llegan nunca al corazón. Incluso hacen mal, no hacen bien (...)"
Para ajustar el sentido de estas palabras de PP Franciscus, habría que recordar que la predicación no es lo principal en la Misa. Tampoco es algo cuyo valor estribe en la grata facundia o la simpatía del orador, ni de su amenidad, cualidades todas estas que no dependen de la diligencia del sacerdote predicador y que, aun poseyéndolas, tampoco aseguran la correspondencia devocional o espiritual efectiva de los fieles, siempre variable por razones imponderables para el celebrante. Además es preocupante este énfasis sobre la homilía con consideraciones que más bien corresponderían al formato del efectismo usado por los pastores evangelistas, preocupados por impactar en su auditorio hasta provocar el entusiasmo típico de esa clase de asambleas. Pero la predicación en la Misa es otra cosa, esencialmente distinta.
Cuando en esa misma homilía a los ordenandos PP Franciscus se refiere a la celebración sacramental de la Misa, repite admirablemente la doctrina de la Iglesia:
"...Vosotros continuaréis la obra santificadora de Cristo. Mediante vuestro ministerio el sacrificio espiritual de los fieles se hace perfecto, porque junto al Sacrificio de Cristo, que por vuestras manos en nombre de toda la Iglesia viene ofrecido de forma incruenta en el altar en la celebración de los santos misterios..."Pero no ha sido este último párrafo el citado por la prensa al publicar la predicación del Papa. Todos los medios eligieron un titular referido a lo dicho sobre las homilías; ¿por qué? Porque en la mente de todos, más que el Sacramento, el valor de la Misa se ha transferido a la palabra, quedando relegado el Sacrificio. Un efecto de la reforma litúrgica del post-concilio. No nos cabe duda.
Volviendo al artículo de NLM, eso que dice el autor lo practicamos algunos sacerdotes, entendiendo que no se trata de una 'hibridación' de ritos, sino, simplemente, aplicar el reciente magisterio de Benedicto XVI sobre la mutua influencia benéfica de la forma ordinaria y extraordinaria del Rito Romano, aquellas instrucciones que aparecieron en la Carta a los Obispos aneja al motu proprio Summorum Pontíficum:
En la celebración de la Misa según el Misal de Pablo VI se podrá manifestar, en un modo más intenso de cuanto se ha hecho a menudo hasta ahora, aquella sacralidad que atrae a muchos hacia el uso antiguo. La garantía más segura para que el Misal de Pablo VI pueda unir a las comunidades parroquiales y sea amado por ellas consiste en celebrar con gran reverencia de acuerdo con las prescripciones; esto hace visible la riqueza espiritual y la profundidad teológica de este Misal. (...)
Los sacerdotes católico-romanos que hoy celebran habitualmente según las dos formas reconocidas, imperceptiblemente o con implícita intención, van practicando un modus celebrandi que incorpora al rito ordinario detalles del extraordinario, ya sean signaciones, posturas, oraciones summissa voce (por ejemplo, las propias del ofertorio de la Misa tradicional añadidas como devoción del propio sacerdote, summissa voce, una vez pronunciadas en tono normal las propias del N.O.), etc.
En otro párrafo de esa carta (lamentablemente muy olvidada por todos), Benedicto aquietaba los ánimos de quienes se alarmarían por el contenido del motu proprio, y con perspicacia crudamente realista decía esto:
"...El uso del Misal antiguo presupone un cierto nivel de formación litúrgica y un acceso a la lengua latina; tanto uno como otro no se encuentran tan a menudo. Ya con estos presupuestos concretos se ve claramente que el nuevo Misal permanecerá, ciertamente, la Forma ordinaria del Rito Romano, no sólo por la normativa jurídica sino por la situación real en que se encuentran las comunidades de fieles. (...) "
La situación real de los fieles es lamentable, sometidos a la vulgaridad de las liturgias degeneradas comunes, bajo la presión de las desordenadas y desconcertantes propuestas de una liturgia semper transformanda y su imparable lluvia de ideas y novedades.
Una tal lex orandi es la traducción, en correspondientes parámetros, de una alterada lex credendi.
Se celebra mal lo que se cree defectuosamente.
Recapitulando, insisto en lo dicho: Tal situación durará mientras no se forme en la piedad, la espiritualidad y la ortodoxia teológica y litúrgica a los sacerdotes, quienes son, por gracia y por ministerio, agentes del culto y doctores de los fieles.
Oremus, ergo.
+T.
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miércoles, 24 de diciembre de 2014
Mjsas de pre-Gallo
Hace cinco años me quejaba del adelanto de la celebración de la Misa de medianoche de Navidad en el Vaticano; léase el articulillo: La Misa de medianoche de Navidad adelantada (comentarios)
Un lustro después, las Misas de pre-Gallo se han impuesto, desarticulando el horario tradicional y la secuencia litúrgica de las Misas de la Solemnidad de la Navidad del Señor, lamentablemente.
De hecho, los sacerdotes eligen los textos, oraciones y lecturas, de la Misa de medianoche y los usan en las Misas vespertinas del día 24 de Diciembre, en vez de celebrar en esa hora la correspondiente Misa de la Vigilia de Navidad.
Ayer, el ABC de Sevilla traía un horario de Misas del Gallo, un total de 128 templos entre parroquias, conventos, capillas y oratorios. Aunque en la lista no estaban todos los templos y capillas de la ciudad, la muestra es suficientemente representativa para sacar conclusiones, una pequeña estadística (torpe y probablemente inexacta, porque soy una calamidad para los números):
Misas del Gallo:
18 h. ............................... 1
18,30 ............................... 2
19 h. ............................... 7
19'30 .............................. 13
20 h. ............................... 36
20'30 .............................. 11
21 h. ............................... 0
22 h. ............................... 0
23 h. ............................... 2
23'30 ............................... 2
24 h. ............................... 53
Total: 74 antes de la medianoche y 53 a la hora tradicional.
Algunas iglesias celebran las dos Misas, la de Vísperas-Vigilia a las 8 de la tarde y la del Gallo a las 12, mi Parroquia entre ellas (aunque en la relación del periódico no figura la de la tarde). Sorprende que algunos conventos hayan renunciado al horario tradicional. En la mayoría de los casos sospechamos que prima la comodidad del horario sobre las consideraciones espirituales, litúrgicas o devocionales. Imagino que si en Sevilla sucede esto, lo mismo pasará en la mayoría de las ciudades. En los pueblos el ambiente es otro, aunque también me consta la desaparición en algunas parroquias de la Misa de medianoche y la acomodación a horarios vespertinos.
En Roma, PP Franciscus ha adelantado el horario, un poco más que Benedicto XVI, empezando la Misa en San Pedro a las 21'30.
Con el particular considerando de que si aquella pérdida del horario tradicional se operó en tiempos del muy liturgo Benedictus, ahora, con PP Franciscus, tan mini-liturgo (incluso, diríamos, infra-liturgo, sub-liturgo, des-liturgo muchas veces), el detalle de la hora apenas significará nada y se irá perdiendo la Misa de medianoche, otra pérdida más entre tantas.
Dentro de poco, los que mantengamos y reclamemos la Misa del Gallo a las 12 de la medianoche seremos mirados como excéntricos tradicionalistas inmovilistas, etc.
Semper ídem!
+T.
martes, 2 de julio de 2013
Desmarcándose de las tendencias (aunque sean esencias)
La conferencia (un pequeño simposio) sobre liturgia y actualidad recién celebrada en Roma parece (esa es mi impresión) uno de esos actos prenotados en la agenda que quedó alterada con la desgraciada renuncia de Benedicto XVI y la inesperada elección del Papa Francisco. Se nota que el tema de la liturgia tradicional ha sido expuesto falto del entusiasmo positivo que hubiera tenido bajo el Papa Ratzinger, el ilusionado promotor de la reforma de la reforma y otras iniciativas que han pasado (?) sin pena ni gloria, y que bajo PP Franciscus parece como si se hubieran convertido en temas embarazosos que se soslayan o se reformulan en otra clave. Como en este simposio, verbigracia.
Las conferencias se tuvieron en las aulas/salones de la Universitá della Santa Croce, la universidad romana del Opus Dei. El ponente principal ha sido Mons. Dominique Rey, obispo de Frèjus-Toulon, el más destacado entre los obispos franceses por sus simpatías tradicionalistas, en liturgia precisamente. Insisto en que sólo es una observación personal mía, pero parece como si Mons. Rey se hubiera desmarcado un punto de su querencia tradicional, dados los nuevos vientos francisquistas. Incluso la insistencia de entender los actos celebrados como un 'homenaje a Benedicto XV' definían un ambiente de discreta despedida y transición al archivo de la historia reciente.
Si no hay buen simposio sin polémica y/o antagonista (presente o ausente), en la Santa Croce el debate ha gravitado, en parte, sobre la FSSPX-SSPX, no en mención/citación/confrontación explícita, sino - yo diría - en forma de elipsis. El Opus Dei actual (sus círculos más conscientes) pudiera estar sufriendo una especie de síndrome de crisis de identidad al ver reflejado parte de su pasado en la sustancia y la forma de la FSSPX-SSPX, a la vez que manifiesta una anómala repulsión por todo aquello de la FSSPX-SSPX que le recuerda su propia identidad pasada, añorada y odiada a la vez. Pretendiendo conjurar fantasmas acusadores y anular cargos de conciencia, se esfuerza en re-definirse en parámetros juanpablistas, cerrando las puertas del pasado y abriéndose compulsivamente al porvenir aggiornato, casi alardeando de un temerario, ubícuo y pluriforme vanguardismo.
Una muestra de este incómodo y mal asimilado pasado-presente, sin ir más lejos, sería la reticente y maledicente crítica que una conspicua miembra del Opus Dei expuso ante los asistentes. Se llama Tracey Rowland, una formidable virago australiana de inquietante estampa andrógina, quasi de pesadilla del género, admiren su foto:
Esta - como decía - imponente mega-woman dijo cosas tan interesantes de analizar en diván psicoanalista y/o sofá de salita de dirección espiritual como estas:
"...(ella) invitó al mundo más cercano a la liturgia tradicional a hacer un poco de autocrítica '(...) resistir el espíritu de la modernidad a veces lleva a excesos, como el de vestir a sus mujeres e hijos como 'huérfanos de una granja Amish' (...) la misa tridentina, liberalizada por el Papa Ratzinger, es vista como expresión de una parte político-teológica dentro de la Iglesia, como aversión al Concilio Vaticano II (...) su atractivo entre los católicos normales y corrientes será limitado. Y esto incluso en un clima, como el de la post-modernidad, donde la mayor parte de los jóvenes miran con curiosidad e interés la tradición, como si fueran teso-ros del desván de la abuela, sin hostilidad ideológica."
Y, sin embargo, las palabras de la masculiniforme miembra Tracey Rowland supuran hostilidad, muy ideológica, de la peor, de la del estilo del mortífero y devastador 'fuego amigo', como esta otra andanada:
"...La sensación es que no se quiere reabrir un periodo de guerras culturales en el seno de la Iglesia, como las que caracterizaron los pasados decenios y, en parte, también el pontificado del Papa alemán, con la lefebvriana Fraternidad de San Pío X."
En cierto sentido, se trataría de una declaración de principios, una de esas sentencias of the record que se dicen y circulan por círculos, tertulias, convivencias de formación, retiros y charlas. Etc.
Conque ya lo sabemos: Es una 'guerra cultural que no se quiere reabrir', algo de los años del 'Papa alemán', cosas de 'lefrebvianos', esa gente con la que los socios de la rotunda Tracey Rowland no tienen nada que ver, ni quieren.
Porque el estilo tradicional, la antigua liturgia, esa que restauró y declaró no-abolida el 'Papa alemán', los ritos tridentinos, el look católico-romano-tradicional, no tienen nada que ver, ni en el pasado ni en el presente, con la vida y obra a la que la Tracey Rowland se consagró, cincuenta años atrás. Quede claro y no quepan dudas.
El pequeño simposio se anunció como
TRIBUTO A BENEDICTO XVI, ANIMADOR DE LA REFORMA LITÚRGICA
JORNADAS SOBRE «LA RECUPERACIÓN DEL SENTIDO DE LO SAGRADO Y DEL MISTERIO»
En Vatican Insider sacaron una breve reseña.
Y Rome Reports también publicó un YouTube apto para todos los públicos (no sale la monstrua Tracey)
Por si lo quieren ver/leer.
La cosa no parece haber dado más de sí. Salvo servir de coartada a Mons. Dominique Rey para desmarcarse de peligrosas e impolíticamente correctas filias litúrgicas. Y servir a la híper-woman Rowland, de las antípodas, para declarar urbi et orbi que ella tampoco (y los suyos, menos).
Un éxito, resumiendo.
Aplausos (y un ¡bravo! a la Cocodrilo Dundee)
n.b, La foto de San Josemaría celebrando la Misa que hoy 'incomoda', la pongo venerando y desagraviando. También rogando por la conversión de los desafectos.
+T.
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lunes, 4 de febrero de 2013
El golpe de Morerod
Ser obispo de Ginebra conlleva por oficio heredado mantener (por lo menos aparentar) la dulzura del Santo Obispo Francisco de Sales. Su sucesor en la sede, Charles Morerod, parece, sin embargo haber reservado el destilado de la miel salesista para los hugonotes, calvinistas y luteranos del lugar y sus alrededores, así como para con los cismáticos orientales, todos ellos bienvenidos en cuanto lo necesiten y soliciten el uso de cualquier iglesia, templo o capilla católicos. El ofrecimiento es ecuménicamente muy generoso, muestra del aperturismo fraternalista más acendrado, muy típico de aquellos lares cantonales, con fronteras alpinas multiconfesionales, como los mismos cantones suizos, historia pura, viva historia de la fragmentación político-religiosa de nuestra vieja Europa.
Hasta cierto punto, dado el fenómeno de la inmigración (que no sé cuánto significa estadísticamente en la muy circunspecta Federación Helvética), se comprende que la sensibilidad ecuménica del obispo Morerod (imposible ser obispo, actualmente, sin coartada y acreditación ecumenicista garantizada y puesta al día) se preste a compartir templos católicos con rumanos y croatas (principalmente, supongo) necesitados de espacio cúltico. No comprendo, sin embargo, que se ofrezca lo mismo a los protestantes, siendo por aquellos pagos tan (lamentablemente) frecuentes y numerosos como los propios católicos, con sus propias capillas abiertas y funcionando. Sería muy raro que en Suiza los protestantes tuvieran menester de pedir prestada una iglesia católica, sería extrañísimo.
Dado que - salvo el asilo de Asís, no obstante su 'espíritu', quiero decir - parece estar claro que no se prestan iglesias (salvo en Asís) para ritos paganos impíos atque pérfidos (matizando que en Suiza hay algunos residentes turcos que pudieran pedir iglesia para trocarla en ocasional mezquita, caso posible), parece colegirse que el decreto de Morerod es, más que nada, un premeditado e intencionado latigazo de castigo a la FSSPX, citada expresa y llamativamente en el punto/parágrafo 3º del documento, entre cismáticos, herejes, infieles y paganos. Con el agravante infamante de que aquello que se les concede graciosamente a los cismáticos y herejes se les niega rotundamente a los católicos de la FSSPX, proscritos en su propia tierra, su misma patria, por el prelado católico heredero actual del dulce y amable Francisco de Sales.
Nunca se imaginaría el Santo Obispo que llegaría el día en que otro obispo, sucesor suyo, decretara la prohibición de celebrar la Santa Misa que él celebraba piadosamente en las iglesias, capillas y oratorios de su diócesis, que ahora, por decreto episcopal, mantendrán sus puertas cerradas para los sacerdotes católicos que necesiten, soliciten o simplemente quieran celebrar la Misa católica de siempre en una iglesia católica de la diócesis católica de Ginebra. Morerod dixit.
La situación del caso/crisis FSSPX parece haber tomado un giro nuevo. Desde el 2006 al 2013 se ha pasado paulatinamente de la impresión de la conciliación a la alarma de la proscripción, hasta tal punto que hechos consumados como este decreto de Morerod parecen una provocación, una incitación a la ruptura, casi una declaración cismática definitiva (por parte de Morerod).
Morerod no es un moderado. Quien lo haya supuesto así, no entiende, ni aprecia matices. Morerod está en la línea - por ambiente, por formación, por influencias, por referencias - de Schönborn, Koch y Werlen, el abad de Einsiedeln. Morerod es del estilo de Müller. Morerod es dominico, dominico suizo, a caballo entre Francia-Alemania-Italia, dominico del estilo dominico europeo, con un perfil muy precisable para quien conozca el hic et nunc de la Orden de Predicadores. Morerod no es, en ese sentido, una sorpresa, sino un previsible dominico actual, con todo el resabio adjunto que un prelado suizo puede esconder contra la FSSPX, su impactante y dura contrafigura en el espejo del catolicismo de ayer y hoy.
Preguntarse por el valor de la circular de Mons. Di Noia (dominico made in USA) a los miembros de la FSSPX parece casi obligado después del Decreto de Ginebra. Opinan algunos que se trata de una escenificación del rol/guión del poli bueno-poli malo, algo tragicómico, si fuera tal. Otros sospechamos que las distancias son reales y la tensión también: Unos favorecen la integración reconciliante y otros minan cualquier alternativa que no sea la rendición incondicional. Morerod está en el bando agresivo, y habiendo formado parte de la malograda ronda de conversación/discusión con los representantes de la FSSPX, se puede bien colegir que haya sido uno de los 'duros' intransigentes vaticanosecundistas que buscaban el sometimiento, no la reconciliación.
Las formas de Morerod se desvelan tan paradójicas como patéticas, vistas en clave intra-ecuménica, que es una clave, para este caso, imposible de obviar.
Por otra parte, surge insoslayable una pregunta de fondo: ¿Qué teme Morerod de la FSSPX que no teme, sin embargo, de luteranos, calvinistas, hugonotes y cismáticos? ¿Que contagien de catolicismo a su diócesis, a la Iglesia Católica? ¿Que infundan espíritu católico en la promiscuidad ecuménica? ¿Que planten en la descomposición cantonalista eclesial simientes de catolicismo, de espiritualidad católica, de moral católica, de recuperación católica?
El 'decreto Morerod' ¿es una declaración de guerra o el síntoma agudo de un complejo?
Sea lo que sea, no es bueno, no es católico, ni es un ejemplo de caridad pastoral; tampoco de sensibilidad católico-ecuménica.
Y está claro que en la Ginebra de Morerod el espíritu de Francisco de Sales relumbra hoy por su ausencia.
p.s. Por cierto, si quieren, relean Uds. lo que publiqué aquí, en Ex Orbe, hace un año y pico, cuando la ordenación episcopal de Morerod, un articulete con bastantes presagios de lo que ahora comentamos.
+T.
Hasta cierto punto, dado el fenómeno de la inmigración (que no sé cuánto significa estadísticamente en la muy circunspecta Federación Helvética), se comprende que la sensibilidad ecuménica del obispo Morerod (imposible ser obispo, actualmente, sin coartada y acreditación ecumenicista garantizada y puesta al día) se preste a compartir templos católicos con rumanos y croatas (principalmente, supongo) necesitados de espacio cúltico. No comprendo, sin embargo, que se ofrezca lo mismo a los protestantes, siendo por aquellos pagos tan (lamentablemente) frecuentes y numerosos como los propios católicos, con sus propias capillas abiertas y funcionando. Sería muy raro que en Suiza los protestantes tuvieran menester de pedir prestada una iglesia católica, sería extrañísimo.
Dado que - salvo el asilo de Asís, no obstante su 'espíritu', quiero decir - parece estar claro que no se prestan iglesias (salvo en Asís) para ritos paganos impíos atque pérfidos (matizando que en Suiza hay algunos residentes turcos que pudieran pedir iglesia para trocarla en ocasional mezquita, caso posible), parece colegirse que el decreto de Morerod es, más que nada, un premeditado e intencionado latigazo de castigo a la FSSPX, citada expresa y llamativamente en el punto/parágrafo 3º del documento, entre cismáticos, herejes, infieles y paganos. Con el agravante infamante de que aquello que se les concede graciosamente a los cismáticos y herejes se les niega rotundamente a los católicos de la FSSPX, proscritos en su propia tierra, su misma patria, por el prelado católico heredero actual del dulce y amable Francisco de Sales.
Nunca se imaginaría el Santo Obispo que llegaría el día en que otro obispo, sucesor suyo, decretara la prohibición de celebrar la Santa Misa que él celebraba piadosamente en las iglesias, capillas y oratorios de su diócesis, que ahora, por decreto episcopal, mantendrán sus puertas cerradas para los sacerdotes católicos que necesiten, soliciten o simplemente quieran celebrar la Misa católica de siempre en una iglesia católica de la diócesis católica de Ginebra. Morerod dixit.
La situación del caso/crisis FSSPX parece haber tomado un giro nuevo. Desde el 2006 al 2013 se ha pasado paulatinamente de la impresión de la conciliación a la alarma de la proscripción, hasta tal punto que hechos consumados como este decreto de Morerod parecen una provocación, una incitación a la ruptura, casi una declaración cismática definitiva (por parte de Morerod).
Morerod no es un moderado. Quien lo haya supuesto así, no entiende, ni aprecia matices. Morerod está en la línea - por ambiente, por formación, por influencias, por referencias - de Schönborn, Koch y Werlen, el abad de Einsiedeln. Morerod es del estilo de Müller. Morerod es dominico, dominico suizo, a caballo entre Francia-Alemania-Italia, dominico del estilo dominico europeo, con un perfil muy precisable para quien conozca el hic et nunc de la Orden de Predicadores. Morerod no es, en ese sentido, una sorpresa, sino un previsible dominico actual, con todo el resabio adjunto que un prelado suizo puede esconder contra la FSSPX, su impactante y dura contrafigura en el espejo del catolicismo de ayer y hoy.
Preguntarse por el valor de la circular de Mons. Di Noia (dominico made in USA) a los miembros de la FSSPX parece casi obligado después del Decreto de Ginebra. Opinan algunos que se trata de una escenificación del rol/guión del poli bueno-poli malo, algo tragicómico, si fuera tal. Otros sospechamos que las distancias son reales y la tensión también: Unos favorecen la integración reconciliante y otros minan cualquier alternativa que no sea la rendición incondicional. Morerod está en el bando agresivo, y habiendo formado parte de la malograda ronda de conversación/discusión con los representantes de la FSSPX, se puede bien colegir que haya sido uno de los 'duros' intransigentes vaticanosecundistas que buscaban el sometimiento, no la reconciliación.
Las formas de Morerod se desvelan tan paradójicas como patéticas, vistas en clave intra-ecuménica, que es una clave, para este caso, imposible de obviar.
Por otra parte, surge insoslayable una pregunta de fondo: ¿Qué teme Morerod de la FSSPX que no teme, sin embargo, de luteranos, calvinistas, hugonotes y cismáticos? ¿Que contagien de catolicismo a su diócesis, a la Iglesia Católica? ¿Que infundan espíritu católico en la promiscuidad ecuménica? ¿Que planten en la descomposición cantonalista eclesial simientes de catolicismo, de espiritualidad católica, de moral católica, de recuperación católica?
El 'decreto Morerod' ¿es una declaración de guerra o el síntoma agudo de un complejo?
Sea lo que sea, no es bueno, no es católico, ni es un ejemplo de caridad pastoral; tampoco de sensibilidad católico-ecuménica.
Y está claro que en la Ginebra de Morerod el espíritu de Francisco de Sales relumbra hoy por su ausencia.
p.s. Por cierto, si quieren, relean Uds. lo que publiqué aquí, en Ex Orbe, hace un año y pico, cuando la ordenación episcopal de Morerod, un articulete con bastantes presagios de lo que ahora comentamos.
+T.
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viernes, 9 de noviembre de 2012
Una cum Papa...sed sine Papa
La peregrinación de grupos tradicionalistas católicos a Roma ha animado estas últimas semanas las webs tradis. Más de dos mil, casi tres mil peregrinos, han estado en la Misa celebrada en San Pedro del Vaticano por el Cardenal Cañizares, el prefecto de Culto y Sacramentos. En vez de en la capilla del Sagrario, como en anteriores y menos numerosas celebraciones de otros años, la Santa Misa se ha celebrado en el Altar de la Sede.
Que los asistentes eran numerosos se puede ver en las fotos; las sillas ocupaban todo el espacio detrás de los bancos de delante del ábside, colmando todo el trasaltar de la Confesión; los asientos y los fieles de pie se extendían hasta los laterales del baldaquino, por ambas naves. Los fieles formaban ese grupo heterogéneo en edad y condición, ancianos, familias con niños, adultos y jóvenes, todos perfectamente 'participantes', siguiendo los sagrados ritos con sus misales, cantando o rezando las partes de la Misa según era corriente en todas las iglesias católicas cincuenta años atrás. Son una extraordinaria muestra de lo que pudo haber sido y no ha sido, como ellos podrían ser hoy los católicos piadosos, militantes, conscientes, dignamente preparados y aptos para participar del culto católico de siempre, como siempre, con el plus de ser, estar y moverse en el siglo XXI. Son, gracias a las instituciones más firmes y activas del Catolicismo Tradicional, que se han encargado de formarles y asistirles, lo mejor de la Iglesia, la mejor parte de la Iglesia militante actual.
El coro rebosaba de clérigos, todo el amplio coro del ábside central de San Pedro repleto de sacerdotes, religiosos, minoristas y seminaristas en hábito coral. También asistió una digna representación de revmos. prelados, el más representativo, quizá, Mons. Agustín di Noia, vicepresidente de Ecclesia Dei. El Cardenal Cañizares estuvo también asistido por un escogido clero, entre ellos monseñor Ferrer Grenesche, subsecretario de Culto y Sacramentos, y el reverendo Don Almiro de Andrade (fssp) oficial de Ecclesia Dei, que actuó como ceremoniero.
Extraordinaria concurrencia de fieles, dignísima representación de clero asistente y celebrante, pero el Papa no estuvo. Mandó su bendición y saludo a los presentes por intermedio del Cardenal Bertone, Secretario de Estado, del quien se leyó un mensaje firmado que, además de la bendición papal, contenía estas chocantes palabras:
"...En este Año de la Fe, mientras la Iglesia celebra el quincuagésimo aniversario de apertura del Concilio Vaticano II, el Santo Padre invita a todos los fieles a manifestar de manera particular su unidad en la fe; así serán eficaces agentes de la nueva evangelización."
He dicho 'chocantes palabras' porque citar/nombrar en esa ocasión, ante esos muy determinados fieles, palabras/conceptos como 'Concilio Vaticano II' y 'nueva evangelización' me parece salirse de tono; yo diría, incluso, que resultaba 'provocativo', o, por lo menos, indiscreto. Entiéndaseme. Compréndase que los católicos conscientes recordamos el Vaticano 2º, pero no lo celebramos. Y sobre algunos neo-conceptos pastorales mantenemos cierta distancia crítica. Sin duda, probablemente, sería cosa de Bertone; no me cuadra, no imagino al Papa, tan delicadamente atento y mesurado en formas y expresiones, dadas las circunstancias y los circunstantes. A los huépedes - más si son peregrinos, más todavía en una efemérides así - se les debe toda atención y regalo. Las espuelas están fuera de lugar, y las menciones incómodas también.
Fuera lo que fuese, a eso se redujo la presencia del Papa, una presencia más virtual que real, casi intencional remota. Con lo cerca que están los Palacios Apostólicos, pared con pared. Con lo fácil que se baja de la casa del Papa a la casa de Pedro. Con lo que hubieran disfrutado los peregrinos si el Papa hubiera aparecido un momento, unos minutos, en la Loggia delle Benedizioni, la que da al interior de la Basílica, y hubiera bendecido a sus peregrinos católicos, sin más palabras, sólo la bendición, su bendición, porque por él, por Benedicto XVI (además de por la Misa, en primer lugar) habían ido a Roma, todos con el Papa en la mente y en los rezos. ¿Se merecían o no una presencia, una bendición de consuelo y confortación, de ánimo y benevolencia de parte del Vicario de Cristo? Por eso el seco mensaje del Cardenal Bertone me parece poco, desabrido, corriente, demasiado expeditivo y oficialóide para una ocasión tan solemne, tan memorable: Después de cincuenta años, un Cardenal celebraba la Misa que siempre se celebró en aquel privilegiado lugar, cabe la Cátedra de San Pedro, en el corazón de la Catolicidad.
Después nos enteramos de que ha habido presiones, indirectas o directas, interferencias, intervenciones y consejos para que el Papa pareciera lo menos posible, lo mínimo. Hasta parece que no ha gustado ni esa mínima comparecencia virtual en la carta mensaje de Bertone. Priemro fue Andrea Tornielli quien dió el aviso, en su blog Sacri Palazzi; después en el blog Messa in Latino identificaron la pista de Tornielli y señalan la web de korazym.org como especialmente implicada en las 'presiones', concretamente este artículo que dice al final esto:
"....Intanto il 3 novembre sarà il cardinale Cañizares Llovera, prefetto del Culto Divino, alle 15.00 a celebrare il pontificale con il rito straordinario. Il Papa per ora non ha fatto sapere se ci sarà da parte sua una forma di partecipazione. Negli ambienti vicini dicono di si. Ma certo anche un messaggio sarebbe un gesto che rischia di essere frainteso dalla maggioranza dei fedeli del mondo che ama e vive la riforma liturgica traendone grandi frutti spirituali. Resta il fatto che un gesto di amore verso l'unità potrebbe trasformarsi agli occhi di molti fedeli come un volgersi indietro.
Allora forse il migliore consiglio per i fedeli di parrocchie e movimenti di tutto il mondo è quello del Papa di riprendere in mano i documenti del Concilio e rileggerli davvero, senza lasciarsi condurre da strani venti di dottrina che soffiano avanti ed indietro ma raramente verso Cristo. //
// ... Mientras tanto, el 3 de noviembre sel cardenal Cañizares Llovera, Prefecto de Culto Divino a las15 h. para celebrar el pontifical según el rito extraordinario. El Papa no ha comunicado por ahora si participará de alguna forma. En los ambientes próximos dicen que sí. Pero, por supuesto, incluso un mensaje sería un acto que corre el riesgo de ser mal entendido por la mayoría de los fieles en el mundo que aman y viven los grandes frutos espirituales conseguidos por la reforma litúrgica. El hecho es que un gesto de amor hacia la unidad podría convertirse a los ojos de muchos de los fieles como dar volverse a atrás.
Así que tal vez el mejor consejo para los fieles de las parroquias y de los movimientos de todo el mundo es el que nos hace Papa para tomar los documentos del Consejo y leerlos de verdad, sin dejarse llevar por los vientos de extraña doctrina que soplan adelante y atrás, pero rara vez en dirección a Cristo. "
El articulete lleva carga de trilita, rezumando bad milk con sublimado de cicuta. Lo más sorprendente es enterarse de que los responsables y redactores de la web Korazym.org son, ni más ni menos, que los jmj's italianos (gmg's), una organización con bastante presencia de neocatecumenales y otros socios de algunos bien conocidos movimientos neo-católicos, con toda su agresiva y militante juventud, comportándose como si fueran unas juventudes socialistas, o unos pperos juniors, o una joven guardia roja. Quasi lo mismo, con el mismo ímpetu sectario/ideológico militante, pero corrosivamente críticos con el catolicismo tradicional mientras alardean de mil iniciativas ecuménicas e inter-religiosas.
Si esto fuera verdad, si las críticas de Korazym y grupos afines hubieran pesado para que al final la presencia del Papa en la Misa del 3 de Noviembre quedara reducida a la seca y antipática carta-mensaje de Bertone, se confirmaría, una vez más, lo que antes fue sospecha y hoy es vox pópuli: Que la presión de ciertos sectores y grupos de la Curia vaticana y de la iglesia de Italia están impidiendo/vetando que el Santo Padre celebre en público la Santa Misa que él mismo reconoció solemnemente vigente en y para toda la Iglesia. Si el celebrante, Cardenal Cañizares, explicaba un par de días antes que celebraría para hacer ver y entender que la celebración de la Misa según el misal antiguo es normal y debe ser visto con absoluta normalidad, resulta más desconcertante la paradoja de que el Papa del motu proprio Summorum Pontificum no puede hacer uso de su propio motu proprio, porque no le dejan.
En su entorno, cada vez aparecen más inquietantes ciertas figuras que, poco a poco, van desprendiéndose de la discreta prudencia y comedimiento de los recién llegados para ir dejando ver bajo la suave lana el pelaje feroz, como, por ejemplo (salva reverentia) el Emmº Cardenal Koch y sus últimas declaraciones, tan manifiestamente antipáticas (si no hostiles) con la Tradición y sus representantes más exigentes.
A cinco años del m.p. Summorum Pontificum, este es el panorama. Lo de la Misa en el Altar de la Cátedra es un mero signo alentador, ilusionante, pero, realmente, es sólo un punto, un pormenor en un escenario mayor más bien desalentador y sub mínimis. No cabe el entusiasmo. No se encuentran, salvo excepciones, cáuces favorables para que las posibilidades del motu proprio se desarrollen, arraiguen y fructifiquen. Item más: En el organigrama de la nuevangelización, la recuperación de la liturgia tradicional no tiene, al parecer, ningún sitio, ninguna oportunidad.
Concluyo con esta sorpresa, este friki-youtube que me encontré el otro día, por casulidad. Además de los capisayos celestones de monseñor Gilles Wach y sus canónigos del icrss, también tenemos otras rarezas en la galería de excéntricidades tradis. Escuchen, vean, disfruten atque tarareen este improptu summòo-summóo-summóorum pontíficum:
Un friki-tradi muy simpático, pienso yo. Ruego para que todos podamos mantener y compartir su, según parece, firme y decidido aliento (praeter musicam).
+T.
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martes, 17 de julio de 2012
Los agentes activos (y los pasivos)
Una Misa televisada es un para-recurso pastoral comparable a un espejismo. Sin negar el vehículo de gracia que pueda llegar a ser (pienso en un enfermo, un anciano o un impedido circunstancial), la Misa televisada es un sucedáneo que no sustituye; sólo - y sólo en cierto sentido - complementa y compensa la devoción, virtulamente. De hecho, sería un buen ejemplo actualizado del ex ópere operantis, un sacramental en formato audiovisual para telespectadores.
Sin embargo, la retransmisión de un acto litúrgico puede tener un gran valor documental, y no es raro que se comente luego este o aquel detalle o particular de una Misa televisada. Hasta recuerdo algunas secciones de algunos periódicos que dedicaban una gacetilla criticando, para bien o para mal, la Misa televisada del Domingo. Un género articulístico pintoresco, cultivado por setentones de esos que mantienen un rincón de relleno en la prensa. Ahora el fenómeno blogerístico presta nuevas oportunidades a los interesados, como esta reciente publicación, que me ha llamado la atención:
La otra cara de la Misa dominical en televisión
No lo lean, que es un tostón. Si lo leen, verán que se parece a los comentarios del insufrible Andrés Pardo o a las acotaciones de los insoportables perpetradores litúrgicos de Phase o CPL. Ese estilo es el que fermentó en boca de la canalla liturgista que infecta las cátedras de los centros de de-formación teológica, passim. Mientras más provincianos y locales, más tocados por el síndrome.
Por curiosidad, para confirmar mi intuición (el olfato capta el hedor inconfundible de la pieza) me asomé al perfil del autor de la gacetilla, que resultó ser un bugninista histórico de primera. En manos de sujetos así estuvo la planificación y ejecución de la reforma litúrgica vaticanosegundista. Y si este ejemplar no hubiera colgado los hábitos y se hubiera casado, en sus manos, en algún organismo curial romano o diocesano, con mitra pastoral o con solideo de monsignore, seguiría estando el delicado asunto de la lex orandi-lex credendi, degenerando oficialmente.
La triste fatalidad es que, aun desde su exclaustrada posición desclericalizada, este sujeto (y muchos otros como él) sigue dictando, moviendo la férula del maestro de ceremonias, ordenando como deben ser las cosas de la celebración y las acciones del celebrante. Y me consta que hay despistados que se prenden al embeleco e incluso se admiran y apláuden al pseudo-liturgo y sus páutas post-conciliares.
En el articulillo que he enlazado usa expresiones/conceptos característicos:
"presbítero celebrante principal"..."presidiendo"..."escaso nivel de participación por parte de la asamblea"..."animadores de la asamblea"..."servicio a la comunidad eclesial reunida en asamblea para celebrar la eucaristía"..."canalizar debidamente la aportación(...) orientando adecuadamente el servicio (...)a la asamblea, no anulándola, sino impulsándola y animándola desde dentro."
La palabra 'Dios' aparece 1 sóla vez. A Jesucristo, ni se le nombra. Tampoco se dice 'Señor', ni 'Sacramento'. Pero sí se hacen citas netamente neo-litúrgicas como esta:
"... Los gestos del celebrante principal, como los saludos, la invitación al abrazo de paz, la elevación de los dones en la doxología al final de la plegaria eucarística y, sobre todo, el gesto emblemático de la fracción del pan, carecen, como casi siempre, de fuerza expresiva y de carga emocional. Resultan gestos rutinarios, insignificantes, chatos, incapaces de suscitar emoción alguna"
Su ideal sería que:
"...el alto nivel de participación y la fuerza expresiva de los gestos y palabras de la asamblea, fueran capaces de trascender y romper los moldes impuestos por las ondas, para que toda la comunidad de televidentes se sintiera involucrada y presente en la rica experiencia espiritual representada en las pantallas"
Y el colofón:
"...la misa de la Tele debe dejar de ser un espectáculo, para convertirse en una llamada imperiosa y conmovedora a la vivencia del misterio."
Se entiende que conceptos como estos degeneren luego, según la idiosincrasia de cada lugar, en "misas vivenciadas" como, por ejemplo, esta:
aquí otra del mismo estilo, un reportaje más extenso
En una tele-misa se pueden cometer muchos errores, de palabra (verbigracia el famoso caso del sermón indecente del perlado de Alcalá, un Viernes Santo), obra y/o omisión. Se corre siempre el peligro de contagio por imitación, en cierto paralelo con el efecto de la publicidad televisiva: Si sale en la tv es bueno. Y se imita, para bien o (más frecuentemente) para mal. La televisión es muy impresionante, y siempre hay un impresionable dispuesto a ser impresionado. Si es un caso de impresionable litúrgico, el daño suele ser proporcional a la mentecatez del impresionado.
Es solamente una muestra. Hay más y peor. Pero seguramente las excentricidades del celebrante y la participación vivencial de la asamblea serán del gusto del bugninista exclaustrado del articulete: Así es el culto católico segun la neo-liturgia post-conciliar.
¿Y la que algunos llaman "reforma benedictina", o, como dicen otros, la "reforma de la reforma"? Yo diría que, tal como transcurre, resulta bastante indefinida, lenta, insuficientemente promovida y estadísticamente insignificante. Y el efecto 'motu proprio' referido a la restauración de la Misa y la Liturgia Tradicional, lo mismo, o menos, mal que nos pese. Que nos pesa.
Interim, entre la culpabilidad indolente del episcopado juanpablista, la vieja guardia post-conciliar sigue demoliendo, degenerando y corrompiendo. Y la anarco-liturgia vive y reina, cada día más 'creativa' y menos católica.
Con las celebraciones del medio siglo del V-2º, se quiera o no, se entienda o no, se cometerán nuevos excesos, y se re-entronizará el bugninismo, con la coartada (?) y la excusa (?) de que las riquezas del Concilio están aun por profundizar y estrenar.
Todo ello enmarcado en el rutilante marco juanpablista del 'Año de la Fe'.
De la fe que se perdió por mal-celebrar los misterios de la fe.
Custos, quid de nocte?
+T
miércoles, 5 de octubre de 2011
Gratias agens et benedicens
Gratias agens, así estoy, porque es justo y necesario, quoniam misericordia Eius in saecula et veritas Domini manet in aeternum, que levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre para sentarlo entre los príncipes de su reino.
Los Príncipes entronizados son los Ángeles, ministros de la gloria del Señor. Cuando un hombre mortal, un pecador hijo de pecadores, es ordenado sacerdos in aeternum, se le eleva a esa altura para que ministre los Misterios del Hijo del Altísimo, gracia la más alta que se confiere en la Tierra.
Antes, los antiguos, como guardaban la fe que rezaban, recalcaban que tal gracia no la gozaban ni los Ángeles, siendo ángeles. Pero los hombres, por gracia del Hijo del Hombre, sí.
Y desde la institución del Sacramento, los hombres llamados por Cristo dicen las palabras de Cristo, hablan por Cristo, le dan su voz, lengua y palabra al Verbo Eterno para que el que se hizo Carne por nosotros actualice en el Altar su sacrificio y nos dé en Comunión su Cuerpo y su Sangre, ¡oh misterio!
Quia major omni laude,
Nec laudáre súfficis.
Y yo lo sé y no sé qué decir, qué decirle, qué cantarle, qué rezarle, qué ofrecerle que sea digno, qué rendirle, qué llevarle al Altar cuando me acerco con temores y temblores recitando que voy ad altare Dei, ad Deum qui letificat iuventutem meam, que alegró mi juventud y que refresca mi alma con brisas celestes que son aires de eternidad, cuando voy a su Altar, el Altar del Dios que es mi alegría.
No sé cuántos años hace que rezo el soneto de Lope, el Lope de Vega sacerdote; quizá lo llevo rezando los mismos años que cumplo de ordenado, pero no recuerdo ahora el día que empecé a rezarlo como un estrambote, pianíssimo, a las oraciones de rúbrica:
y la Cándida Víctima levanto
de mi atrevida indignidad me espanto
y la piedad de vuestro pecho admiro.
Tal vez el alma con temor retiro,
tal vez la doy al amoroso llanto,
que, arrepentido de ofenderos tanto,
con ansias temo y con dolor suspiro.
Volved los ojos a mirarme, humanos,
que por las sendas de mi error siniestras
me despeñaron pensamientos vanos.
No sean tantas las miserias nuestras
que a quien os tuvo en sus indignas manos
Vos le dejeis de las divinas vuestras.
Con el tiempo he ido descubriendo detalles del soneto, ajustado a la forma de la liturgia antigua, a la Misa venerabilísima que era la que Lope (¡y todos!) celebraba. Por ejemplo esos versos que marcan la primera adoración del sacerdote genuflexo y luego la elevación de la Hostia Santa. Detalles sacerdotales, como decía.
Si puse de entrada el arranque del Te Deum de Lully, que me gusta tanto, tan fanfarrioso y exultante, concluyo con su final, con los versos más templados del final, suplicantes, como un trémolo de temor sacerdotal, como los versos del terceto final del soneto de Lope:
sine peccato nos custodire.
Miserere nostri, Domine,
miserere nostri.
Fiat misericordia tua, Domine, super nos,
quem ad modum speravimus in te.
In te, Domine, speravi:
non confundar in aeternum.
Ex Voto in aniv. XXVI
+T.
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jueves, 7 de julio de 2011
A cuatro años del 7 del VII del 2007
Los católicos conscientes sabemos lo que significó el Motu Proprio Summorum Pontificum publicado por SS. Benedicto XVI el 7 de Julio del 2007, lo sabemos, lo celebramos y lo recordamos. Es una fecha fácil de retener en la memoria, 7 del 7 del 7, inolvidable. Inolvidable para los católicos de buena voluntad; otros, sin embargo, sospechamos que desearían borrarla de la crónica.
Los que celebramos y damos gracias no desconocemos, todo lo contrario, la sorda oposición que se mantiene activa y militante contra el Motu Proprio y su intención. Es una oposición intra-católica que oculta una no sé si consciente o inconsciente voluntad contra-católica; el grado de consciencia o inconsciencia opositora si sé que se mide según la distancia del catolicismo que, justamente, supone la esencia del Motu Proprio. La esencia del Motu Proprio es la Misa Tradicional; la médula del Catolicismo, también.
A cuatro años-4 del siete de Julio del dosmilsiete, todavía no se han calmado las aguas. La instruccion del pasado 13 de Mayo es una prueba más de la no-quieta no-pacífica recepción del documento papal. Se disimulan aquiesciencias, se presentan coartadas de conformidad, pero la resistencia ha sido, es y va seguir siendo tenaz.
En España (y me repito, pues el caso se ha convertido en uno de mis mono-temas maniáticos) no ha habido un sólo obispo católico que se haya atrevido a celebrar gustosamente según la 'forma extraordinaria' (salvo las conocidas excepciones de Cañizares allende nuestras fronteras y Ureña, en dos anecdóticas ocasiones histórico-conmemorativas: un rito exequial y una Misa). Cuatro años y ni una sóla demostración de buena voluntad católica por parte de nuestra Jerarquía.
Item más: Se nota una bien trabada oposición oficiosa, una especie de consigna (no sé si de CEE, no sé si de espontanea co-iniciativa, no sé si de cripto-conciliábulo prelaticio) de no promover, de no dar cancha. Como la sentencia que escuché en directo de labios de un prelado -"No conviene crear necesidades".
Pero cuando aparecen las 'necesidades', se despachan sub mínimis, con displicencia, con ánimo reductivo y voluntad mínimo-condescendiente, casi con repugnante oficialismo, con tendencia a marcar out el tema y señalar outsiders a los solicitantes y los implicados.
Lo peor, sin embargo, es lo que todos los afectados sentimos y callamos: ¿Por qué no Benedicto? ¿Por qué no la cabeza, el autor del Motu Proprio? ¿Por qué después de cuatro años el Papa no ha celebrado públicamente la Misa que él, motu proprio, ha feliz y santamente restaurado? Las razones se nos echan encima como una losa cuando nos explican, sotto voce, las presiones y las tensiones en la Curia. Y nos creemos la excusa cuando sabemos quienes forman la Curia. Y las curias, las otras curias de más allá, las extra-urbe.
Se nota, sin embargo, que la resistencia es muy cercana, que el foco de la actividad contra-Misa tradicional católica es europeo, muy europeo. Un formidable grupo de presión vaticanosegundista con refuerzos juanpablistas que hacen imposible que el Motu Proprio prospere y alcance sus objetivos que son (entiendo yo): 1º exámen-reflexión 2º restauración-sanación 3º integración-reasunción.
Del statu quo al dia de hoy, valga este patente documento como ilustración de lo dicho:
Este es el texto escrito de lo que se oye en el yotube, primero la voz en off de la locutora y después la transcripción-traducción de las palabras del funesto Lombardi (los subrayados en negrita son míos):
En 2007 Benedicto XVI permitió que se volviera a celebrar la Misa según la liturgia de antes del Concilio Vaticano II, sin necesidad de un permiso especial. Durante tres años, obispos de todo el mundo han informado al Vaticano de los problemas que han encontrado al aplicarlo. El Vaticano ha publicado ahora las respuesta a estos problemas. El documento es la Instrucción “Universae Ecclesiae”.
Lo firma el cardenal William Levada. Precisa por ejemplo que quienes participen en esta liturgia no podrán oponerse a la celebración por la forma ordinaria y deben reconocer al Papa como pastor supremo de la Iglesia universal.
P. Federico Lombardi:
“Quienes piden esta forma extraordinaria no pueden polemizar. Se cita en el número 19, “no puede de ninguna manera sostener o pertenecer a grupos que se manifiestan contra al validez o legitimidad de la forma ordinaria y sobre la autoridad del Papa como pastor de la Iglesia universal. Así que si un grupo pide esto porque considera que el otro rito de la Misa no es válido, no se le permite”.
El documento confirma que se podrá celebrar esta liturgia siempre que un grupo suficientemente numeroso de personas lo pida si no interrumpe el horario habitual de la parroquia. Quienes lo solicitan pueden ser de distintas parroquias o diócesis.
La instrucción concreta las requisitos especiales que debe cumplir el sacerdote. Deberá conocer el latín al menos para entender y pronunciar bien lo que está leyendo.
P. Federico Lombardi:
“Es difícil encontrar sacerdotes que conozcan esta liturgia. Que conozcan todos los gestos particulares, porque es difícil y si no se ha practicado por un tiempo, aprenderlo es complicado. Se tiene que conocer bien el latín y también lo que se hace, cómo se celebra”.
El Papa pide a los obispos que adopten las “medidas necesarias” para la correcta ejecución de esta “forma extraordinaria” de la Misa. Pero les pide que sus seminaristas conozcan la conozcan.
P. Federico Lombardi:
Se ve la dificultad que tienen los obispos en encontrar sacerdotes idóneos, porque no es que abunden los sacerdotes en general y mucho menos para este tipo de celebración. Así que se les pide que enseñen el latín en los seminarios. Porque es algo importante, es de cultura general”.
La Misa Tridentina es íntegramente en latín, el sacerdote celebra de espaldas a los fieles en voz baja y sin diálogo con la asamblea. También las lecturas son distintas, incluyen menos textos del Antiguo Testamento y sólo sigue el Canon Romano, mientras que en el misal actual hay cuatro prefacios que el sacerdote puede elegir libremente.
No sé si cabrían más expresiones descalificantes, preñadas de prejuicios, inductoras de desvalorizaciones, en tan breve secuencia de texto y palabra. El redactor de la noticia se ha esforzado en presentar la Instrucción sobre el Motu Proprio de la forma más desfavorable posible, sin atacar de frente, pero dejando en evidencia el tema. Tampoco parecen espontáneas las palabras de Lombardi, cargadas de insinuaciones de sospecha y desconfianza.
¿Qué concepto sacarían Uds. si tuvieran que hacerse un juicio del Motu Proprio, de la Instrucción Universae Ecclesiae y de la Stª Misa Tradicional (la católica y universal durante siglos, la sustituída en 1969 por el Misal de Pablo VI) según lo que dice Lombardi y la redacción de esa agencia 'oficiosa' del Vaticano?
Pues háganse cargo de que esas son las tendencias y las (malas) voluntades que corren e imperan en Roma. En otros sitios, en el extra-radio católico, figúrense.
Mientras, a la plena luz del sol que alumbra, la descomposición y deformación de la liturgia católica sigue su progresivo avance, con obispos activos o pasivos que actuan o consienten o ignoran. Los mismos que se horripilan si un cura les pide celebrar públicamente la Misa tradicional o un grupo de fieles solicitan la Misa de siempre en su parroquia de ahora.
El problema litúrgico católico no es un problema de fieles, es un problema de sacerdotes y obispos. Dado que los obispos ni hacen ni dejan de hacer, la clave de la recuperación estaría en los sacerdotes. Pero los curas están impedidos porque no pueden celebrar cum populo sin autorización expresa del obispo. En un aberrante caso de hipocresía respecto a lo más sagrado, a los sacerdotes se les permite celebrar en privado, de forma quasi-vergonzante, pero se les impide celebrar con los fieles motu proprio, por propia iniciativa, sin esperar que los fieles lo pidan.
¿Acaso pide un niño aprender a multiplicar? ¿Hay que esperar a que un niño pida catequesis para empezar a formarle en la doctrina cristiana? ¿Nunca se puede tomar la iniciativa cuando se trata de hacer el bien, hay que esperar la demanda?
Quizá esa sea la razón que ronda por la mente de nuestros prelados, que la Misa tradicional no es buena, no es beneficiosa, no es aconsejable, no es oportuna, no es adecuada, no es apta. Y por eso las reticencias, y por eso las negaciones, y por eso las dejadeces, y por eso las displicencias, y por eso las desganas, y por eso las resistencias, y por eso las negativas.
Y por eso las cosas que dice Lombardi, el portavoz oficial de la Santa Sede, tan contradictorio, tan desazonante, tan confudente, tan irritante.
Sin embargo, los católicos conscientes pensamos, creemos y mantenemos que, por la gracia de Dios, el 7 del 7 del 7 se abrió una puerta que no se va a cerrar.
Oremus!
+T.
lunes, 16 de mayo de 2011
Universae Ecclesiae, la esperada instrucción
Vísperas de mucho, días de nada. O por lo menos de poco, diría yo. Será por el hambre no saciada, será por la sed no satisfecha. Pero la instrucción me sabe a poco. Porque expone el motu proprio Summorum Pontificum, pero no añade casi nada más.
Sí, hay detalles. Sí, dice cosas. Sí, el texto de la instrucción se presta a ser comentado y examinado y da materia para un seminario sobre el asunto. Por ejemplo el nº 8 de la instrucción, que expone 3 razones/motivos del motu proprio:
8. El motu proprio Summorum Pontificum constituye una relevante expresión del magisterio del Romano Pontífice y del munus que le es propio, es decir, regular y ordenar la Sagrada Liturgia de la Iglesia3, y manifiesta su preocupación como Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal4. El documento tiene como objetivo:
a) ofrecer a todos los fieles la Liturgia romana en el usus antiquior, considerada como un tesoro precioso que hay que conservar;
b) garantizar y asegurar realmente el uso de la forma extraordinaria a quienes lo pidan, considerando que el uso la Liturgia romana que entró en vigor en 1962 es una facultad concedida para el bien de los fieles y, por lo tanto, debe interpretarse en sentido favorable a los fieles, que son sus principales destinatarios;
c) favorecer la reconciliación en el seno de la Iglesia.
a) quiere decir que ofrecer no es realizar; y que el tesoro digno de conservarse, ni se ha conservado, ni se conserva
b) declara: 1º- que la forma extraordinaria ni está garantizada ni asegurada; 2º- que es una concesión pro bono fidelium que no se otorga de buen grado y oportunamente en la mayoría de los casos; 3º que se destina a los 'fieles', y no cita a los sacerdotes (¿porque no se destina a los sacerdotes?)
c) reconoce que existe una ruptura interna, eclesiástica, muy grave, como pocas veces las ha habido; una ruptura que se hará más extensa y profunda en tanto en cuanto no se corrijan los errores que la han ocasionado, los litúrgicos muy especialmente
Así y todo, mi impresión es que esta instrucción, tan esperada, no va a hacer más practicable el motu proprio cuando, se supone, debería clarificar sin dudas y facilitar sin trabas su ejecución.
¿Un obispo que se pasa por el forro de la mitra lo que dice el Papa va a cumplir obedientemente lo que le mande hacer una comisión (y siendo la comisión Ecclesia Dei, además) y tratándose de materia litúrgica ??? Parece como si se ignorara la pasta (tan deficiente) de que están hechos nuestros prelados.
Nuestros prelados son el principal obstáculo para la recuperación y re-introducción de la Misa tradicional. Son sus enemigos. Ni siquiera digo cripto-enemigos, porque no se emboscan para boicotear, lo hacen a las claras, sin complejos. Justamente por el grave complejo liturgicista con que les infectaron allá por los años en que se de-formaron en los seminarios, a golpes de textos bugninistas y críticas irreverentes contra la Liturgia y el Rito de la Iglesia. Esos sacerdotes de entonces son los obispos de hoy, adversarios de la restauración litúrgica que significan Summorum Pontificum y ahora esta instrucción Universae Ecclesiae.
Otro frente hostil, muy adverso, es el de las facultades teológicas y centros académicos, profesores y enseñantes de liturgia, uno de los sectores académico-eclesiásticos más deformados y corrompidos. La resistencia al motu proprio y la Misa tradicional es muy intensa, quasi visceral.
La clave del futuro del motu proprio y la instrucción, no obstante, son los sacerdotes, los párrocos más concretamente, pues ellos son (deberían ser) los promotores de las celebraciones de la Misa Tradicional. Pero tanto Summorum Pontificum como ahora Universae Ecclesiae conceden la iniciativa a los fieles, no a los sacerdotes. A estos se les permite sólo la celebración sine populo:
23. La facultad para celebrar la misa sine populo (o con la participación del solo ministro) en la forma extraordinaria del Rito Romano es concedida por el motu proprio a todos los sacerdotes diocesanos y religiosos (cf. motu proprio Summorum Pontificum, art. 2). Por lo tanto, en tales celebraciones, los sacerdotes, en conformidad con el motu proprio Summorum Pontificum, no necesitan ningún permiso especial de sus Ordinarios o superiores.
¿Por qué sine pópulo? Porque, en el fondo, no se quiere que los fieles se re-inicien y re-eduquen en la espiritualidad de la Misa tradicional; nuestros obispos no quieren fieles afectos a la Liturgia tradicional. Se admite, se consiente, se tolera a los que hay. Pero no se promueve que haya más. Y como la promoción depende, efectivamente, de que en las Parroquias se celebre el rito y la gente se vaya formando en él, no se deja la inicitiva a los párrocos y sacerdotes, los únicos que de hecho pueden realizar/ejecutar lo que el motu proprio y la instruccion conceden. Es decir, que todo puede quedarse en papel mojado, en cuanto los derechos litúrgicos de los fieles no tengan ejecutores de los mismos; es decir, sacerdotes promotores de la inicitiva. Se reconoce un bien, se concede este bien, se arbitran reglamentos para su práctica, pero se restringe todo puesto que se les veda la facultad de poderlo hacer a los únicos que pueden realizarlo.
Se me viene a la cabeza la exclamación de San Pablo:
"...Pero, ¿cómo invocarlo sin creer en Él? ¿Y cómo creer, sin haber oído hablar de Él? ¿Y cómo oír hablar de Él, si nadie lo predica? ¿Y quiénes predicarán, si no se los envía?..." Rm 10, 14-15
Lo de la formación en los seminarios no pasa de ser una de esas recomendaciones que tiene quasi nulo valor en cuanto no vayan respaldadas por un decreto efectivo:
21. Se exhorta a los Ordinarios a que ofrezcan al clero la posibilidad de adquirir una preparación adecuada para las celebraciones en la forma extraordinaria. Esto vale también para los seminarios, donde se deberá proveer a que los futuros sacerdotes tengan una formación conveniente en el estudio del latín8 y, según las exigencias pastorales, ofrecer la oportunidad de aprender la forma extraordinaria del rito.
Cualquiera que sepa cómo se las gastan nuetros prelados, acertará si supone que la 'exhortación' será agua de borrajas. Por lo pronto, la recomendación ya estaba hecha, y no sé de ningún seminario español que haya emprendido esa tarea. Sé, sin embargo, de las incomodidades (digamóslo así) que sufren los seminaristas que se interesan los más mínimo por el tema.
Y así estamos. Con los seminarios ignorantes. Con los curas impedidos, sin poder celebrar la Misa con fieles asistentes. Y con los obispos en guardia, con el báculo alzado, para que ningún seminarista pida instruírse, ni ningún cura pida Misa con pueblo. No sea que el pueblo se vuelva católico y recupere el catolicismo perdido. Que no ha de tornar. Que no se quiere que vuelva.
Como no ha volver la Misa tradicional, esa extravagancia de siglos pasados pretendida ahora por grupos extraños, casi todos sospechosos de estar incursos en el nº 19 de Universae Ecclesiae.
¿Que qué dice el nº 19 de U.E.? Pues más que decir lanza una sospecha la mar de chocante, con tufo de antigua inquisición, lean ustedes:
19. Los fieles que piden la celebración en la forma extraordinaria no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la santa misa o de los sacramentos celebrados en la forma ordinaria o al Romano Pontífice como Pastor supremo de la Iglesia universal.
Esa es la mente sospechosa de los obispos, muy bien retratada en este nº 19 de Universae Ecclesiae. ¡Qué lástima que las sospechas y las inquisiciones no las dirijan contra quienes debieran!
Uno concluye que, en el colmo de sus desconciertos, nuestra Iglesia, en patente proceso de des-catolización, concede con parsimonia y administra con cuentagotas los remedios que sanarían la enfermedad y contendrían y remediarían la plaga. Razonablemente, consideradas las circunstancias, se comprenderá si los más consciente dudamos de que exista una verdadera y efectiva voluntad de sanación y recuperación.
¡Qué caro lo van a pagar los reticentes que no quieren! (cuando les llegue su hora). Y cuánto nos queda que sufrir a los conscientes que queremos, y que no vemos que esté clareando definitivamente la oscuridad.
+T.
sábado, 19 de febrero de 2011
Conjura prelaticia contra el Motu Proprio
Súplica al Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, respecto a la instrucción/aclaración sobre el Motu Proprio Summorum Pontificum
La alarma parece muy cierta. Cada vez son más los comentarios sobre las filtraciones: Algunos importantes prelados de la Curia Vaticana han intervenido para restringir el alcance del Motu Proprio Summorum Pontificum. La esperada instrucción sobre el Motu Proprio estaría ya redactada, lista para la firma papal y su publicación en la próxima Cuaresma.
En Italia ha saltado la alarma, entre otras cosas, porque el nuevo documento parece que no va a contemplar la aplicación de Summorum Pontíficum al Rito Ambrosiano; en el mismo sentido, se deduce que tampoco se permitiría la recuperación en España del antiguo Rito Mozárabe.
Las explicaciones de los bien informados "vaticanistas", intentando desactivar la alarma, no hacen sino confirmar los rumores. Uno de los más graves sería la exclusión del Sacramento del Orden, que salvo excepciones muy determinadas no podría celebrarse según el antiguo rito (forma extraordinaria).
La impresión general es que se ha maniobrado oscuramente para hacer aparecer el Motu Proprio del 7 de Julio del 2007 (7-VII-07) como una concesión sólo para los grupos tradicionalistas, privándole del carácter universal, para la toda la Iglesia, que aparece evidente en el texto original.
Incluso se señala a dos sospechosos principales: Nuestro Cañizares y el maltés Scicluna. Serían los dos principales interventores de este lamentable asunto.
Una vez más queda en evidencia la calidad católica de la Curia Vaticana, uno de los más constantes y entorpecedores handicaps del pontificado de Benedicto XVI.
Que Cañizares sea poco simpatizante del rito antiguo, parece probarse suficientemente sólo con decir que, siendo quien es y ocupando el puesto que ocupa, todavía no ha celebrado en España ni una sóla Misa tradicional. Y las que ha celebrado en Roma, parece haber sido por obligado cumplimiento de algún encargo expreso, pero no por gusto, simpatía o proclividad con el venerabilísimo Rito antiguo. Lamentable, penoso, pero cierto y comprobable.
¿En qué quedará el asunto y cómo se resolverá? Habrá que esperar a la publicación de la antes anhelada y ahora temida instrución.
Y, mientras tanto, rezar y encomendar esta santa intención.
Ad maiorem Dei Gloriam!
+T.
domingo, 30 de mayo de 2010
La nula voluntad de nuestra Jerarquía

Los Congresos Eucarísticos, cuando empezaron allá por 1881, en Lille, inauguraron, en cierta forma, la gran presencia internacional del Catolicismo en la era moderna. La Iglesia Católica cerraba así el siglo XIX, tan lesivo para ella, con una enorme actividad y proyección internacional. Los Congresos supusieron una gran confirmación de la fuerza y la actualidad del Catolicismo en el mundo. A los pocos años de la pérdida de los Estados Pontificios y la conclusión del Concilio Vaticano I, con el Papa "prisionero" en los estrechos límites de la Ciudadela Vaticana, la Iglesia Romana se hacía más universal que nunca, movilizando por los cinco continentes a Cardenales Legados que representaban al Papa en estas grandes celebraciones-exaltaciones de la Fe Católica.
Por su parte, los congresos nacionales, siguiendo un modelo a escala menor, sirvieron para re-evangelizar y resaltar en cada momento determinadas iniciativas destinadas al revitalizamiento de las Diócesis.
Durante los años que siguieron al Vaticano II, los Congresos Eucarísticos internacionales y los nacionales sirvieron para propagar los "frutos del concilio", muy especialmente las iniciativas e innovaciones derivadas de la reforma litúrgica post-conciliar. Los Congresos Eucarísticos han sido unos extraordinarios observatorios-testimonios de los cambios habidos en el último siglo de la historia del Catolicismo.
Del celebrado estos últimos días en Toledo algunos se han extrañado de la poca publicidad que se le ha dado. Yo les respondería que la midieran con la que está teniendo la Jornada Mundial de la Juventud. Evento por evento, compárese la publicidad de uno y otro y se comprenderá la importancia que se le da a cada uno.
Podrían decirme que no se puede comparar una concentración mundial con una celebracion nacional. Vale. Acepto el sed contra. Pero insisto: Compárese con la propaganda que se le da al Año Santo Compostelano, que es algo nacional. Si se me contesta que el Jubileo de Santiago es algo con repercusión europea y hasta mundial, también acepto la razón. Es verdad. Insisto sin embargo: Se da publicidad a lo que se quiere cuánto y según se quiere. En este sentido, es evidente que ni los organizadores (la Diócesis de Toledo) ni los promotores (la Conferencia Episcopal Española) se han movilizado apenas discretamente.
Una probable razón sería la "decadencia" de este tipo de celebraciones. Volviendo a las comparaciones, es evidente también que una Jornada Mundial de la Juventud tiene actualmente más repercusión y moviliza a más gente que un Congreso Eucarístico Internacional. Respecto a estos últimos yo diría que los Congresos Eucarísticos Internacionales, de hecho, tienen una repercusión nacional, salvando la presencia de los peregrinos que acudan de otros sitios, que no son demasiados, aunque nunca falte un número relativamente apreciable. Y los nacionales tienen, más bien, una importancia diocesana. Como este de Toledo, verbigracia. Considerando la gente de Madrid y sus proximidades que se habrán desplazado más cómodamente por la proximidad, y calculando la representación que ha salido de Sevilla (no más de unas veinticinco personas), me ratifico en los límites poco más que diocesanos del Congreso Eucarístico Nacional.
Que sin embargo sí mantiene su valor para Roma, que ha enviado nada menos que al ex-Secretario de Estado, Cardenal Sodano, actual Camarlengo del Colegio Cardenalicio, para presidir la clausura. Todo un signo de que la Santa Sede sigue apreciando este tipo de concentraciones, les ve sentido. Yo también. Mis amigos sevillanos que han asistido estaban ayer tarde emocionados. Son creyentes, muy buenos, y se emocionan cuando hay motivo. Y en Toledo los ha habido.
No hará falta que diga que, a parte la espléndida puesta en escena y la muy buena organización, a mis amigos de Sevilla lo que les emocionaba ayer era el "Centro" del Congreso: El Señor Sacramentado, el Amor de los Amores, suyo y mio.
Opino, sin embargo, que cierto "sentido" ha estado escandalosamente ausente en el Congreso toledano. Cuando me mandaron, hará más de un mes, el folleto con el programa de actos-celebraciones, inmediatamente eché de menos algo que considero fundamental: No se ha programado/celebrado ninguna Misa tradicional, ni siquiera se le ha dado espacio en alguna conferencia, ponencia, mesa redonda etc.
La extrañeza es mayor tratándose de Toledo, sede hasta hace poco del actual Cardenal Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, D. Antonio Cañizares. Tanto más extraño cuanto que el monseñor toledano Juan Miguel Ferrer Grenesche, subsecretario de la susodicha Congregación, ha participado en los actos y - me figuro - dado que su promoción al Dicasterio es de hace apenas un año, habría tenido que ver en la preparación del congreso. Un Congreso Eucarístico, aunque sea nacional, no se improvisa en unos meses.
Vuelvo a tener la impresión de un "pacto de silencio" conjurado por nuestros Obispos para que el Motu Proprio Summorum Pontificum tenga la menor repercusión posible en España. Si no, no me explico.
A estas alturas, está clara y patente la voluntad "reformadora" de Benedicto XVI en materia litúrgica. La expresión "reforma de la reforma" no es una anécdota, no se ha acuñado por una casualidad. Pasarla por alto significa obviar una de las líneas de acción más claras y firmes del pontificado de Benedicto XVI.
El Motu Proprio de restauración de la Liturgia Tradicional va a cumplir tres años desde su promulgación, y en España todavía no ha habido un prelado que haya celebrado la Misa tradicional. Y su restauración o promoción en las distintas Diócesis es apenas nula. A regañadientes van concediendo nuestros Obispos las celebraciones, cuando se ven obligados por las peticiones o instancias de algunos grupos y asociaciones de fieles. Prefieren que no se les saque el tema, que no se insinue siquiera. A lo más aceptan situaciones bajo mínimos, a veces dejando patente su desagrado, con toda reluctancia. Esto desde Finisterre a Tarifa, desde el Rosellón al Campo de Gibraltar. Una renuencia jerárquico-nacional general.
¿Por qué? Yo digo que por falta de fe. Y quizá por mala fe. Sic.
Volviendo al Congreso de Toledo, me hizo especial gracia, por paradójico, uno de los actos. Se trataba de una exposición sobre tres españoles con causas de beatificación-canonización incoadas: Teresa Enríquez "loca del Sacramento" (s. XVI), Luís de Trelles, fundador de la Adoración Nocturna Española (s. XIX), y Manuel Lozano Garrido "Lolo", periodista jiennese (s. XX), que será beatificado - D. m.- el próximo 12 de Junio.

¿Se les ha escapado a los responsables y organizadores que todos estos ejemplos de piedad y santidad eucarística se nutrieron con la Santa Misa que ellos desprecian y/o ignoran?
¿Cabe entender que se estimule la participación de los fieles en liturgias mozárabes y se ignore deliberadamente la liturgia de la Santa Misa que fue la única vigente y común para todos los fieles de la Iglesia Católica hasta 1969-70?
¿No hubiera sido oportuno con ocasión de este Congreso de Toledo dar una repercusión "nacional" al Motu Proprio, celebrando la Liturgia Tradicional, exponiendo el significado/valor del Motu Proprio de Benedicto XVI, en alguna ponencia, mesa redonda, siquiera en algún acto ???
Pues no. Ni siquiera en algún acto. En ninguno.
A estas alturas, la cuestión me parece vergonzosa; tan lamentable como descalificante. Para nuestros Obispos, quiero decir. Que en España la resistencia al Motu Proprio esté teniendo estos "protagonistas" es asombroso. Una Jerarquía Episcopal que salvo pocas excepciones se ha formado, precisamente, con esa Liturgia Romana tradicional. Una renuencia tal sólo trasluce un escandaloso desprecio, tan absurdamente impropio. Y culpable, también.
¿Cambiarán, se decidirán a mudar de actitud, reconocerán su injustificable cerrazón?
Si concedieran (o destituyeran) mitras con la condición de celebrar una Misa Tradicional, se iban a ver largas colas de aspirantes que repetirían, mutatis mutandis, el "París bien vale una Misa" del Borbón Enrique IV, con todo su mayor fervor.
Pero - otra vez - estoy soñando, delirando, figurando visiones.
Custos, quid de nocte?
+T.
Etiquetas:
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