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jueves, 19 de junio de 2014

lunes, 2 de junio de 2014

Se muere, pero no se abdica


Una abdicación lleva implícito un fracaso, sea personal, sea coyuntural. Las explicaciones huelgan; primeramente porque un Rey no se explica, segundo porque explicar derrotas y/o rendiciones es un ejercicio de patética esencia que es de buen gusto evitar pro bono generale, para no infundir en el ambiente la siempre muy molesta vergüenza ajena.

Un Rey se muere siendo rey en su lecho mortuorio, o batalleando espada en mano, o en un magnicidio bañado en sangre regia, o en un patíbulo, con inmensa dignidad, frente al populacho indigno y abyecto.

Morirse abdicado es, para un Rey, morir sin ocaso de gloria, la última gloria de un Rey.

Ahora, además, no es tiempo de abdicar, no son fechas, no es el momento. Los antiguos reyes consultaban los horóscopos, que algo tendrán que ver o que decir los astros de las mecidas y vaivenes del péndulo de la Historia. Pero, incluso sin cartas astrales, parece obvio que Junio del 2014 no es el momento para meterse en abdicaciones y todo lo que sigue. A no ser que se sepa que los meses siguientes van a ser todavía peores, que entonces sí que cabría cierta razón (sin decir con esto que sea bueno abdicar).

Los derrumbes comienzan, muchas veces, así, con un movimiento que precipita un mundo que se viene abajo incontinente. Como cuando cae una torre, como cuando detonan un edificio. Lo que queda luego, cuando se disipa la nube cegadora de polvo, es un desolador vacío con peana informe de cascotes y deshechos.

El Señor nos libre, pero conste que los siniestros zapan y minan porque profesan el odio ncestral al trono y el altar.

Algunos estúpidos católicos no saben valorar lo que de trono y altar nos queda, necios que rezan sin sentir el 'adveniat Regnum Tuum'.

Aunque la ocasión no provoque al fin otro desgraciado hiato monárquico-español -¡Dios nos libre!- , aprovecho, no obstante, para clavar un par de rejones a quien le duela, a todos los que les duela:

¡Reviente la España republicana!!!...y se hundan con ella todos los perros republicanos, todos.

Y es que, como recordamos de vez en cuando en ExOrbe, en esta casa somos monárquicos axiales, católicos conscientes, no pazguatos, críticos hasta con el Santo Rey David, si se tercia, pero fervientes siempre, siempre leales al Altar y el Trono.

Vivat Regnum !!  Vivat Rex !!



+T.

sábado, 5 de enero de 2013

Rey de España



Ser Rey de España es una magnitud histórica de primerísimo orden, sea quien sea o haya sido el rey. En mi monarquismo profeso le guardo reverencia a todos, menos a Pepe Botella, que no fue rey, sino hermano títere del fascinante monstruo Napoleón.

A Don Amadeo de Saboya sí le guardo honra, porque fue Rey de España, aunque la Reina de España, con o sin Don Amadeo, lo fuera, en mi consideración, Doña Isabel II, formidable y simpática calamidad, tan católica, tan borbona.

A todos los Borbones les tengo igualmente devoción monárquica, no por la sangre, no por la dinastía, sino por la realeza y ser o haber sido Reyes y Reinas de España, que es el título el que honra a la persona y no al revés, siendo esto último una rareza con excepcionales casos que se podrían contar con los dedos de una mano.

Lamento que amigos y afectos de mi querencia y trato se manifiesten obtusamente anti-monárquicos y anti-juancarlistas, la mayoría de ellos por un mal resuelto complejo de Edipo post-franquista, con síndromes y cuadros sintomáticos de diversa intensidad, grado y variedad, aunque tengan todos como común denominador la aversión antipática al Rey y su entorno, Royal Family inclusive. Me da pena la poca perspicacia histórico-política de tales desafectos que desmerecen bastante, en ese punto, a mis susodichos compadres.

Lejos de mí convencerles de nada. Lo que es y debe ser no depende de convencimientos, no se vota en las urnas, ni se debate en salones, ni está sujeto a veleidades de la plebe y sus mudanzas.

No me gusta la sátira anti-monárquica contra el Rey de España. Más allá de la persona (cuyo sujeto, por serlo, es asimismo respetable) lapidar al Rey es malherir a España y su Historia, tan maltrechas ya por la malevolencia de sus enemigos, de dentro y de fuera.

Conque aprovechando la fecha, tan monárquica, me uno a los buenos monárquicos que celebran al Rey de España y digo ¡Viva el Rey!,  con todas las consecuencias de dar un viva al Rey en este momento, en esta España tan desmejorada y tan mejorable, que parece no ser consciente de que tener Rey de España es ya una mejoría lograda.


Dios guarde al Rey de España.

Y que España guarde a su Rey.


+T.

domingo, 22 de abril de 2012

La caza real


Cuando desaparecieron Don José María Pemán, Don Pedro Saínz Rodríguez y los otros pocos monárquicos inteligentes, sabios, históricos, perdimos una clase privilegiada que no se ha renovado. Siempre he visto en la ausencia de grandes monárquicos una de las mayores y más peligrosas debilidades del status político de la España actual.

Gente de la talla de los que acabo de citar, Saínz Rodriguez y Pemán, fueron una especie de custodios-mentores de la monarquía, desde el destronamiento de Don Alfonso XIII hasta la proclamación de Don Juan Carlos. Desfortunadamente, no han tenido herederos.

De aquella generación de monárquicos, hay que destacar que sus convicciones políticas iban acompañadas (precedidas) de una firme profesión católica y una neta conciencia española/hispánica, y entendieron que la mejor definición político-social para el futuro de España se garantizaría por y con la monarquía como institución de referencia.

Lo que ha sucedido estos días atrás, sólo se entiende desde la errática perspectiva de una sociedad sin conceptos históricos, por la pérdida de auto-conciencia, un vacío quasi ontológico que se rellena con viento de mentideros de internet, modas de esquina, rejones de micrófono, portadas de revista y titulares de televisión.

Cuestionar las entradas y salidas del Rey puede ser justo y necesario dentro y a partir de cierto entorno familiar-institucional, un nivel que circunscribe a unos pocos selectos por proximidad dinástica o por responsabilidad estatal, y a nadie más. Pasar de ese límite, bajar de ese nivel, denota desafecto por la Corona y deslealtad con las personas.

La publicación de lo de la cacería, la agitación de los medios por el anecdótico incidente, si fuera una maniobra tramada por la siniestra post-marxista del psoe y cía, apestaría lo mismo pero se entendería ajustada a la indignidad de sus inductores. Lo que sorprende es ver a neocones pperos y gacetilleros afines pringando en el plato, al borde de la iracundia jacobina.

Las revoluciones acabaron con la nobleza de sangre como clase, pero no consiguieron que desaparecieran las monarquías como formas de identidad histórico-nacional. Los estados que las han conservado, se enriquecen con un patrimonio de inmenso valor, digno de admiración y preservación constantes, permanentemente, en todo tiempo y bajo cualquier circunstancia.

Ser Rey de España no es cualquier cosa. Que lo sepa el Rey, importa. Pero importa tanto (o más) que la gente sepa que al Rey no se le pasa revista.


+T.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Populachos (de diestra y de siniestra)


Yo pensé que era una pitada de llegada y que luego habría una bronca de despedida, todo para él solito, para el infame. Pero mi estupor fue in crescendo cuando ví que el vocerío duraba cuando debería haber silencio. Una desagradable escena, muy molesta, de las que no se quieren ver, ni oir, ni estar en ella.

Pero allí estaban. Recordé un refrán muy sentencioso que dice: "El viejo desvergonzado hace al niño malhablado", pero referido a los circunstantes. Porque a ese populacho vociferante le han enseñado, precisamente, los desvergonzados a quienes pitaba. Ha sido la piara de la siniestra, la canalla marxista, la apestosa y apestante izquierda la que ha amaestrado a esa gente (casi gentuza ya).

Antes era la aristocracia, la élite, la noblesse, la que hacía y la plebe la que imitaba, remedaba. Las modas iban de arriba a bajo, y los modelos se iban degradando hasta ser, cuando llegaban abajo, una caricatura grotesca, burda y desgradable del original. Así en todo. Por ejemplo, una pintura magistral expuesta en una exclusiva galería se convertía en una cromolitografía de almanaque colgado en un clavo, o un vestido de dama en un sayo de aldeana, o un bastón señoril en una caña de chulo. Y así todo.

Desde no sé precisar bien cuándo, las tornas se volvieron, con avisos de decadencia y corrupción profunda. Verbigracia, antes, de la Revolución, fue un síntoma alarmante que la Reina Maria Antonia se divirtiera jugando a ser granjera en Versalles, instalando el impostado Hameau de la Reine como un apéndice rústico del Pètit Trianón. Y no quiero decir que la guillotina y el terror jacobino fueran una consecuencia de la granjita versallesca de juguete; lo que digo es que una reina travestida de aldeana barrunta fatal, sin precisar por dónde sonará el trueno ni en qué sitio caerá el rayo.

Más acá, en un clímax aberrante, se vio a una archi-grande de España jugando al rojerío y la siniestra depravada, terminando la historia en tragicomedia de títere de cachiporra, casi, superando la realidad al esperpento vallinclanesco y a la astracanada más disparatada. Pero así decaen los grandes, corroborando la sentecia antigua, tan moral y pesimista: Corruptio optimi, pessima. Verdaderamente.

En este caso, decía, el corruptor ha sido el rojerío izquierdoso marxistóide, y la corrompida ha resultado ser la plebe derechista, pro-franquista, anti-monárquica, españolista, catoliquera, madrileñera. El resultado, en vez de disgustar, debería agradar a la peña sociata, porque es un logro. Es un logro degradar hasta ese punto berreante a una clase que debería destacarse por virtudes, no por defecto.

Porque lo de ayer en Madrid fue una demostración de defectos, de todos los que les cabe a esa gente (casi gentuza) que chillaba y no paraba. Vulgar, ordinario, chabacano hasta el empacho. Se han ido ensayando y entusiasmando, probando-probando, en manifestaciones de HazteOir (ese engendro promotor de esa clase de gente (casi gentuza) y cosas de esas), estos últimos años, con pancartas, megáfonos, banderolas y pegatinas, familias enteras berreando por los madriles dos veces por temporada. O tres. Para nada. Para auto-complacencia. Para aprender a ser vulgo, populacho, plebe, piara.

Ya no son capaces de entender - de aceptar - que el Rey es la Monarquía, que la bandera es España, que la ofrenda a los caídos es memoria histórica (de verdad), que la celebración de un acto solemnemente simbólico en un día de fiesta nacional no es la ocasión de manifestarse. Eso es lo que hacen (hacían, han hecho) la repugnante tropa de descamisada, los sans-culottes de la fantochada post-marxista. Eso es de ellos.

Pero ahora las masas pperas son las que gruñen con altavoz, sea el Rey de España el que esté delante, sea la bandera de España la que luzca, sea el acto un homenaje a los caídos por España, sea el día de lo que sea, en donde sea, y como sea. A eso han llegado.

¿Lo que pueda pasar? Cualquier cosa. Que propongan a un putón para reina de una república de pécoras, o aplaudan a un travesti para presidente de gobierno. Total, con lo que hay, ya vamos camino de.

Cuando algo no gusta, cuando alguien disgusta, si alguna cosa irrita, no se va, no se le recibe, no se toma. Y si se va, en la condición de uno está el ser lo que uno es, mantenerse y atenerse, aunque la cosa no guste, o disgusten los que están, o irrite lo que haya. En eventualidades tales, se demuestra lo que se es.

Ayer, esa gente (casi gentuza), demostró ser de lo peor. Y lo peor es que no entendían ni querían entender. Un alarmante barrunto de no sé qué desagradable y plebeyo desenlace. Y los desparrames de la plebe siempre son tremendos; si la plebe es resultado de una degeneración, el efecto y las consecuencias son horrendas.

n.b. He dudado todo el tiempo si escribir 'pp-opulacho', o algo así.

p.s. Se me olvidaba: Los que tocan palmas y van de fiesta a una Misa (con Obispo, Cardenal, o Papa de Roma en carne mortal), son los mismos con lo mismo en una variante sobre lo mismo (una variante aberrante quasi-sacrílega, en ese caso; lo entiendan o no, lo acepten o no).

p.p.s. Qué decir - por contraste paradójico - de la que se armará en contra del Papa cuando venga, y de la reacción de populacho-contra-populacho (plebe ztapera contra plebe ppera). ¡¡¡Dantesco!!!


&.

viernes, 5 de marzo de 2010

La fantochada de los pro-vida anti-monárquicos


La Monarquía Hispánica hodierna tiene muy pocos adeptos, cabales monárquicos "fundamentalistas" de pura cepa y aceite de oliva virgen. Entre otras cosas porque no se generó querencia en ningún bando de los de entonces, que son los mismos que han perdurado diversificados, los que hoy parten el bacalao. Ninguno siente ni ama a nuestra Monarquía. Ni siquiera haciendo ejercicio de abstracción de sujetos representantes y dinastía reinante, ni siquiera así.

Unos porque son tardo-franquistas, absurdamente; otros porque son de la peste marxista o la hediondez comunista, todos ellos aferrados al capullo en el puño, la hoz y el martillo, la momia agusanada de Lenin y el estrafalario recuerdo del viejo de la gorrilla (alias no sé quién Iglesias (que tiene gracia el apellido del carcamal)); después está la tropa turbia afecta a la criminal 2ª republica-ca, y el remate de la trupe son los neo-liberales y los neo-cons y demás impresentables de la impresentabilidad vigente y políticamente correcta. Conque muerto Don José María Pemán y la Reina Federica, Doña María de las Mercedes y el Marqués de Mondéjar, aquí no quedamos monárquicos más que un servidor y otros cuantos bizarros, raza rara, como el brandy añejo de barrica de bodega jerezana. Esencias de las esencias, que se dice (que digo yo, quiero decir).

Rizando el rizo, estoy convencido que ni la neé asturiana y desposada en segundas nupcias con Principés de la Patria Querida, ni ella misma es monárquica-monárquica.

Algunos mentecatos de la cretinidad militante, gente de HO y otros pagos de eriales, han movilizado esa campaña contra el Rey, su Majestad. Su Majestad que se las tiene que ver con duras y maduras día sí, día no; ya le toque lidiar con el papá de las dos nenas góticas de la Moncloa, ya tenga que sacar pecho, genio y figura para mandar a callar a los fantoches insolentes estilo gorila caribeño; un día toreando al moro de Marruecos, otro dando pases al príncipe saudí de turno, la semana siguiente alternando con la créme politique que no recibe al Zp pero sí al Rey de España. Y así, un día sí y otro también.

La absurdidad movilizada, en vez de mandar al carámbano al pperío que acepta sin escrúpulos abortos y que va a dejar tal cual la aberrante legalidad vigente que dejen los zetaperistas (como dejaron estar quieta y tranquila la perversa legislación que dejaron los felipistas); esa gente movilizada, en vez de emprenderla a contra-voto limpio contra los responsables, se revuelve contra el firmante. No dan el tomatazo en la cara a sus excelencias y sus señorías, sino a su Majestad. Porque es el último, porque es el que firma, porque es el que pone el nombre en lo que está hecho y consumado. Por eso.

Según esa lógica de rebotica, de mesa camilla y tertulia de peña de pueblo, con aguardiente y dominó, carajillo y puro barato, según esa brillante conclusión que apunta con el trabuco naranjero al Rey, el Rey es el factotum, el consumador, el ejecutor, el hiper-abortista causa causans omnium abortorum regnorum Hispaniae y el Ultramar. El plus ultra de los abortadores, vamos; con corona y cetro y trono en el Palacio de Oriente.

A mí me dicen que deliro cuando digo que la alcantarilla sociata tiene en la libretilla de los recados a cumplir acabar con todo. No sólo la desestructuración de la España Una Grande y Libre, sino la liquidación de todo-todo. Ellos, esta gente, aunque vayan de post-revolucionarios del 68, llevan el virus españolero del marxistón comunistón rojo matacuras-violamonjas-quemaiglesias. Son eso, los nietos de los que odiaban los reales por ser del rey, la Corona en las pesetas y la roja y gualda en los balcones de los ayuntamientos. Nos des-gobierna un nieto de esos. Y no cejarán hasta que finiquiten toda la "herencia franquista". La Monarquía inclusive, que también es un "regalito" del Caudillo, como el Valle de los Caídos.

Si hay algo peor y más vulgar que un ordinario jefe de estado que sea presidente con señora esposa "primera dama", es uno de esos que encima de todo eso sea sociata post-marxista emparejado con first lady post-moderna (o "gótica").

Invoco a la Historia, más allá de los símbolos y un millón de veces por encima del estiércol de la post-modernidad orgiásticamente triunfante, y digo y afirmo que mejor un Rey de España como el que hay que toda la nómina presidencialista republicaquera que puedan parir militancias de carné, ya sean de centro-izquierda, de centro-derecha o de sus respectivos extremos (incluído en el extremo del extremo el patético Sixto, con pinta de matón de club de alterne, sostenido por el insostenible teorema de este Borbón y no ese Borbón).



Con estas babiecadas en campaña temporera están preparando la guillotina al que tenia que estar "preservado" en razón de la incolumidad que conviene a la Institución Monárquica, que es lo que está en juego.

Los imbéciles piensan que disparan al Borbón firmante y no se dan cuenta de que hacen (otra vez) el juego al enemigo y se equivocan de enemigo.

¡Panda de energúmenos! (unos y otros, los efectivos y los movilizados).


p.s. Iba a poner "con perdón", pero no. Mejor el cañazo en crudo, sin cortesía.

&.

miércoles, 13 de enero de 2010

La Monarquía amenazada por propios y extraños.



Un amigo mio, francés, está ensayando con su coro el Requiem de Eustache du Caurroy que interpretarán - D. m. - el próximo 17 de Enero en París, en la Misa funeral del CCXVIIº aniversario de Luis XVI. Con más o menos implicación o afecto, se reconocen monárquicos en esa extraña coyuntura en que sobreviven los monárquicos nostálgicos en las modernas repúblicas europeas.

Una supervivencia doblemente sensible no sólo a la pérdida del trono, sino también al relativo agravio comparativo de ver cómo subsisten las antiguas monarquías tradicionales dentro de las mismas fronteras de la Europa de nuestro siglo. Por ejemplo, la Francia republicana que fue reino de los viejos reyes Capetos mantiene hoy día fronteras con los reinos de España, Reino Unido, Bélgica, Luxemburgo y Mónaco (además de Andorra, el excepcional principado con jefatura de estado "bicéfala" de raiz históricamente monárquica, en la que el el presidente de la república es, paradójicamente, "co-principe").

La monarquía en Europa no es una addenda ocasional, sino que forma parte de la médula histórico-cultural de nuestro continente. Un continente que no es uno más entre los otros, sino que por hechos y razones histórico-culturales ha definido decisivamente el pasado del mundo, su presente y su futuro. Sin olvidar la vinculación de trono y altar, que afecta y une también de manera bastante definitiva a la Iglesia y a las monarquia históricas, aun más ligadas en el caso de la desaparecida institución del Sacro Imperio.

El Sacro Imperio, de no haber desaparecido funestamente víctima de la avalancha revolucionaria, hubiera estado llamado a ocupar un interesantísimo espacio/función moderador que parece que entrevió en su día (en toda su nebulosa lejanía) nuestro Carlos V, tan "europeista" avant la pàge por mor de su herencia y las circunstancias de su momento.

No soy - no me considero - un iluso cuando postulo el valor de la monarquía como institución de alto valor y valorable en el siglo XXI, digna de la más cuidadosa preservación, más allá de las empatías que susciten los ocasionales ocupadores/representates del trono y la corona. Confirma mi jucio el hecho de que las monarquías existen y son, en la mayoría de los casos, instituciones que estructuran muy válidamente los conceptos y valores meta-políticos de sus respectivos estados y naciones.

Hace un rato he dejado este comentario en el blog de un amigo:

Las pasiones ciegan; si son atávicas, más; si están sujetas al ardor de las circunstancias, mucho más.

Coherentemente, por aprecio a la institución, ser (ilusa y virtualmente) "tronovacantista" (especie que no existe "oficialmente" y que no sé si ha sido invento propio o ya existía, no me consta), por aprecio a la monarquía entiendo que hay que librarla de ataques que, más allá de la persona concreta que la encarna, van contra la institución misma.

A JuanCarlos no le quiere nadie; por una razón u otra, y siendo opuestas razones, suma los desafectos de las dos bandas extremas, y ya sin siquera el célebre "Consejo" que le prestigiaba, sin Pemanes ni otros mentores de ese lustre que, por lo menos, le daban genio y figura "aúlicas".

Insisto en que tirar al Borbón es minar el trono que si se va ya no volvería, dejando a España sin su monarquía, con republica-ca, y con dos Borbonerías pretendientes y destronadas (una con más entidad que la otra, tan fantasmal se reconozca o no).

Conque Uds. verán. Pero debieran advertir que si quieren y/o esperan rey, deben salvaguardarle el trono. Porque un trono existente siempre se puede ocupar, y no importan periodos "tronovacantistas" - como nuestra historia reciente demuestra - si existe y se mantiene el trono; ya llegará quien lo ocupe con mayor o menor mérito, dignidad y competencia (o legitimidad).

Pero si el trono se fuera, ya no volvería, ¿o esperan ustedes que de una republicaca sociata-neoliberal salga un trono real? Ya no quedan (ni tendremos) Pavias y MartinezCampos para pronunciarse; ni un Don Francisco que guarde el trono 40 años, tampoco.

De todas maneras, me parece que estas cosillas, en ciertos ambientes, no habría ni que explicarlas porque se suponen sabidas. Pero entiendo que supongo demasiado, ¿no?




Repito aquí el comentario con su mismo sentido. Me parece absurdo, disparatado y peligrosamente lesivo poner al Rey como diana. Si se hace, o falta la razón o se utiliza interesadamente (deliberadamente?) una excusa insuficiente que se tornará en otra cuando la ocasión sea otra, manteniendo al Rey en el punto de mira y sometiendo a la monarquía a una contínua agresión.

Yo insisto que eso es malo, una equivocación más o menos culpable/imputable (eso no lo puedo juzgar).

Cordialiter omnibus, of course.

+T.

domingo, 3 de enero de 2010

El Rey firmante no es el malo de la peli

Allá por el 1868-69 corrió por los cenáculos revolucionarios madrileños un opúsculo satírico-pornográfico que se atribuye - con bastante seguridad - a los hermanos Bécquer. Se titulaba “Los Borbones en Pelotas” y se trataba de un álbum con caricaturas porno-grotescas estilo a las del inglés Gillray (aunque menos inspiradas y de peor gusto). Da vergüenza ajena imaginarse al melancólico romántico sevillano muriéndose tísico y garrapateando ripios soeces para las ilustraciones que dibujaba su hermano sobre la Borbona y su camarilla cortesana y política. Los Bécquer la palmaron pocos meses después, poniendo una nota todavía más estrambótica a la indecentísima publicación que, a lo sumo, valdría para pagarles los gastos del entierro al dibujante Valeriano y al letrista Gustavo Adolfo. Paradojas de la vida.

En las ochenta y tantas estampas ideadas por los Becquer brothers, además de Dª Isabelona salía perjudicadísima la Iglesia, porque otra de las dianas de los dardos vulgares de la sátira eran los obispos, curas, frailes y monjas. Entre ellos el mortificado confesor de la Reina, el Obispo Antonio Mª Claret, y la célebre Sor Patrocinio, todos salpicados por la basura de la Corte, la política de los favoritos, y los trajines de la alcoba real. Los “efectos colaterales” de ciertas críticas suelen rematar en la Iglesia, asociada en la mente de muchos a todo lo que pasa cuando es malo (e ignorada por los mismos cuando se trata de las habituales cosas buenas de la Iglesia). Lo de siempre.

Suelto este rollazo pedante por lo de la campaña contra el Rey por lo de la firma de la ley: ¿Piensan ustedes de verdad, de verdad, que el rey es el culpable, el malo, el autor, productor y gestor de la ley por ser (tener que ser) el firmante de la ley? Yo pienso que el que piensa eso tiene un prejuicio contra el Rey (o la Monarquía) y le supura por ahí, como una excusa más para afirmarse en su manía contra el Rey (o la Monarquía).

Algunos se han quedado con el recuerdo del pusilánime Balduino, que protagonizó una de las hipocresías más clamorosas de la historieta contemporánea. Me refiero - ustedes lo sabrán y recordarán - a cuando suspendió sus funciones reales unas pocas horas para no firmar una ley abortista que habían sacado adelante en el Parlamento belga. Pasado el periodo de “suspensión", Su Escrupulosa y Real Majestad Don Balduino volvió al trono para seguir siendo el Rey de Belgica abortista y abortante, con la conciencia tranquila porque él no había firmado. Repugnante, pienso yo (y más todavía cuando le montaron, cuando se murió, un funeral de gloria, todos vestidos de blanco, la Reina Fabiola también, como si en vez de en unas exequias estuvieran en un bautizo; patético con toques de ridículo y plano inclinado al cómico).

Al Rey de España le toca firmar lo que le pongan por delante porque ese es su oficio. Yo no le echo encima más culpa que la que pueda tener el que fabrica la tinta con la que se firma la ley, o el que hace el papel sobre el que la imprimen: La firma es un elemento más y el Rey otro (elemento). Esto no es discutible, porque es así. Guste más, guste menos, o no guste. Ese es el sistema “constitucional” y sanseacabó.

Por supuesto que me gustaría un “Rey Mártir", un remake de San Hermenegildo rechazando la comunión arriana y presto a morir por la Fe Católica, con dos pares y como Dios manda. Pero aquí, en España, con los obispos de baculazo-y-escondo-la-mano, ¿va a hacer el Rey más de lo que hacen los Obispos??? Anteayer mismo, el dia 31 por la tarde, en la ceremonia de la Apertura de la Puerta Santa del Jubileo de Santiago, entre los “invitados oficiales” al acto estaba Pepiño Blanco en carne mortal, hecho y derecho. Y cincuenta obispos con mitra, y el Arzobispo de Santiago y el Nuncio de su Santidad…y ninguno pió ni mandó a su casa con viento fresco al Pepiño ¿Me explico? ¿Se me entiende? ¿Se me sigue? Pues eso.

En España, al Rey y a la Monarquía no les tienen simpatia casi nadie. Unos porque son caudillistas melancólicos, otros porque son republicanos nostálgicos, los demás porque pasan de todo esto y lo mismo les da que gobierne el Dalai Lama o el cuñado de Obama (existe también una exquisita y romántica minoría que no quiere a este Borbón porque quieren a otro Borbón, paradoja que nunca me ha sido suficientemente resuelta y razonada, tengo que decir).

Tengo que decir también que a este Borbón que reina le tengo tan poca querencia como se merece, apenas la justa por razón de prójimo. Pero eso es a la persona, al indivíduo. Porque a la institución le profeso un alto aprecio, muy grande. Cuando sale este punto, para espolear a los detractores, me gusta recordarles que nosotros, los Cristianos, tenemos el concepto de Rey-Reino en la médula del Credo y del Dogma: Que rezamos “venga a nos el tu Reino", que celebramos a “Cristo Rey", que predicamos el “Reino de los Cielos” etc. etc. etc.

Me pueden responder que eso es distinto a los reyes y reinos de la historia y del mundo, los del pasado y los actuales, que no tienen nada que ver con el Reino de Dios. Pero yo insisto: Se ha revelado y se nos ha transmitido ese concepto “Reino/Rey” y no se nos ha revelado la “república de los cielos” ni que Dios sea su “presidente".

Digo todo esto con toda la ironía que cabe, pero con igual seriedad: Con su analogía, Reino-Rey-Realeza son conceptos inscritos en la fe; república y presidente no (aunque algunos eclesio-populistas lo disimulen hiper-valorizando el concepto de “Pueblo de Dios", que se entiende rectamente siempre que mantenga el orden jerárquico fundamental y no sea excluyente).

Precisamente la intención que corre por ahí es excluyente: Se embiste al Rey para excluir lo que representa y suprimir la Monarquía e instaurar una republica-ca. La 3ª Republica-ca es lo que tienen en mente en la Moncloa…y también en Génova. Y no digo dónde más, para no arremolinar otros gallineros, muy susceptibles. Pero no se imaginan ustedes (o sí) en qué sitios (y hasta sitios santos) se rastrean huellas filo-republicanas.


A mí la republica-ca me suena y me huele a estrépito, sangre, quema de iglesias y matanzas de curas. Todo eso que pasó cuando la 1ª y se repitió cuando la 2ª y que temo se reproduzca si llegara una 3ª, Dios no lo permita.

Tocante a posibles “presidencias de republica-ca” me da horror imaginarme una niña gótica sentada con su papá y su mamá en el Trono del Palacio de Oriente (también me dio horror cuando la hija de la Botella se casó en El Escorial, Panteón de los Reyes de España). Una y otra cosa me dan escarrapelos.

En España no se ha fomentado el aprecio por la Monarquía, una institución que no es sumable a las otras instituciones, que no se puede meter en la misma carpeta que las demás. La Monarquía de España conecta el siglo XXI con la Historia, una Historia que ha sido tan marcada por lo Católico que hasta lo llevan en su título nuestros Reyes. Por “detalles” como este, se entienda o no, arremeter contra el Trono termina rematando en ataques contra el Altar. Tenemos encima demasiado historia juntos para desprendernos de esa conexión secular, que perdurará en la memoria (como perdura, aunque ya no exista, la asociación de Inquisición-Iglesia).

Si se tiene en cuenta que los socialistas, desde que llegaron al poder, han ido minando poco a poco todas las instituciones históricas y tradicionales, servirles munición contra la Monarquía atacando al Rey porque timbre una ley ideada y fraguada por los socialistas y comunistas y aprobada en el Parlamento, es un despropósito. Se apunta el cañón al objetivo que no es. Los malos son los sociatas. El enemigo es el partido/los partidos. Los abortistas son ellos y ellas. La firma es nada (y el firmante casi nada). Pero la Monarquía es mucho, y es demencial que se cargue contra ella apuntando a la testa coronada (aunque firme).

Los tiempos están confusos, muy turbios. Y el horizonte no se va aclarar ni en veinte años, ni en cincuenta, ni en siglo; al contrario, se teme que todo se vuelva más oscuro. En esta coyuntura, salvaguardar instituciones tradicionales enraizadas en la médula de nuestra historia es una necesidad. Si esto no se entiende, malo. Si no se entiende que en la España ztpera atacar al Rey es minar la Monarquía e ir preparando pian piano la 3ª republica-ca que ellos quieren, malo, malo, muy malo. Y muy torpe.

Conque reconsideren sus rabietas contra el Real Firmador y tengan en consideración otros valores presentes y agentes en la Monarquía. Si lo necesitan, hagan abstracción del sujeto & family contemplando los rancios valores de la Corona de España, como cuando se guarda un cuadro antiguo con desconchones en el lienzo, que si se sabe que es de valor se reserva para restaurar cuando se tengan medios y oportunidad. Pero no sean casquivanos y tiren el cuadro antiguo al carro de la basura porque no les gusta lo que está pintado. Please.

Tengo algunos amigos legitimistas franceses con tantas ganas de corona y trono que poco menos que idolatran (¡risum teneatis!) al nene de la Martínez-Bordiú casado con la venezolana. Y en Italia tengo amigos encantaditos de formar la guardia de honor en el Panteon delante de la tumba de Vittorio Enmanuele.


Digo todo esto porque estos desafectos programados, estas revoluciones on-line para pedir la cabeza del Rey Firmador me parecen tan absurdas, tan impropias, como las filias monárquicas extemporáneas de franceses e italianos.


Concluyendo: Tengan en cuenta ese aforismo tan cierto de que “No hay más paraisos que los perdidos", no sea que después de estas batallitas anti-monárquicas echen Uds. de menos lo que pudieran estar perdiendo tan desconsideradamente.

p.s. Se me olvidaba: ¡Feliz y próspero 2010 tengan todos ustedes! (y yo que lo vea).

n.b. Excepto la ilustración de la cabecera que es de la moderna edición del libelo de “Los Borbones en Pelota", las otras son de Gillray, porque no iba a poner las estampas indecentes de los Bécquer, faltaría más.


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jueves, 30 de octubre de 2008

La Reina opina

Esta mañana, en la tienda de prensa de la estación, he comprado un Hola para mi tía, que le encanta. Le encanta a ella y nos gusta a todos echarle un vistazo al Hola de toda la vida, mucha foto y poca letra. Es como los vitrales de la Edad Media, que decían que eran "la Biblia de los pobres", que ponían figuras comprensibles para los analfabetos. Pues el Hola es eso, mutatis mutandis, con el mundo de las vanidades coronadas y re-putadas y de las artistas y demás. Una especie de comic para adultas-senioras, imprescindible en el revistero o en la mesilla de la sala de espera del médico (médico de toda la vida, de los "particulares", con sala de espera y Hola).
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Los que tengan mi edad recordarán las portadas de cuando la coronación de Farah Diva en Irán, toda de pedrería. Y sin que nadie imaginara que el turbante de Jomeini echaría un telón de rigores chiitas sobre todo aquel esplendor. Quién lo diría!

En la portada del Hola que le compré a mi tia esta mañana, viene una foto estupenda de Doña Sofía. Un simpático primer plano; me parece que con una de esas tiaras-diademas que se ponen para las recepciones de gala y protocolo las pocas Reinas que quedan. En Europa, of course. Doña Sofía siempre ha dado esa impresión de europea, de buena estirpe de rancia alcurnia. Por esos cruces de afortunados enlaces, en la Familia Real de España confluyen las realezas más conspicuas del Continente, ya por los Borbones duplicados en el caso del Rey, ya por la estirpe germana de la Reina (una Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg...ni más ni menos). Una paradójica grandeza de sangre y blasón que ha terminado con el casamiento del heredero con chica asturiana locutora de telediarios. O tempora o mores!

Mi tia, encantada, se ha re-visto la revista un par de veces antes de Misa, que ha sido por los difuntos de la familia, en el Triduo Solemne (Viva!). Después, de vuelta en Sevilla, me he enterado, nada más llegar, de la polémica por las declaraciones de la Reina publicadas en el libro de la Urbano.

La Urbano es una bruja a la que le falta la escoba, porque la cara y el tipo ya lo tiene. Dicen que es pia, y yo digo que si lo es, está falta de dirección espiritual. Suele pasar. Es un caso frecuente en ambientes de féminas devotas que a algunas imposibles les dejen traba larga y chiquero abierto, porque mejor dejarlas trotar que tenerlas alborotando el gallinero. Las menopausias en estas especímenas son muy graves, con tremendos cataclismos anejos que - a falta de sufridos cónyuges mártires - descargan como furias sobre y donde lo que sea que tengan cerca, sea animal, vegetal o mineral. O institucional, como es el caso.
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La Reina, que es toda una "institución", pienso que piensa eso que dice la bruja Urbano que dijo. No lo dudo. Lo que no me imagino es a la Reina, tan institucionalmente discreta, diciéndole a la bruja Urbano eso que la bruja dice que dijo. No pudo ser. Lo que fuera que fuese sería que la bruja menopáusica lo pasaría por la retorta de sus conjeturas y lo destiló en la alquitara de su parrafada. Y resultó eso que ha publicado.

Que yo no sé por qué sale ahora, a dos dias del cumpleaños de la Reina, armando polémica donde no debiera haberla. Una polémica servida en bandeja para que la trupe de la piara psoera-zpera arremeta contra la Reina, como si no tuvieran mejores lios que atender. Por supuesto que comprendo que es una tentación distraer al respetable público bobo con una polémica regia en vez de subir los colores de la vergüenza nacional viendo al Zp mendigando cumbres por el mundo. Por supuesto que entiendo que mejor un tabladillo con comedias del Hola que hacerse cargo del milésimo atentado de los nacionalistas vascos (con la máscara de Eta puesta, como desde el principio). Lo entiendo todo.

Pero maldita la gracia que me hace que por opiniones tan dignas de una reina, la Reina de España sea en estos dias la más criticada de España. Es triste que una bisnieta y tataranieta de Reinas y Reyes que armaban y mantenían guerras mundiales tenga que medir palabras y esconder opiniones. Opiniones tan regias, tan necesariamente ejemplares y esclarecedoras para muchos. Es un dolor.
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Los energúmenos no han tardado ni un minuto en saltar. Degenerados post-modernos de la ínfima ralea pseudo-política infra-cultural han vomitado su rabia biliosa. Y es por la Reina, y por lo que opina, y porque se publique (y lo publique la bruja sin escoba y cien collares). Y es una vergüenza (si la tuvieran). Que los tolerantes para todo y de todo y con todo no toleren que la Reina tenga sus opiniones y se las publiquen, es intolerable.
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Y el que opine otra cosa, malo. Porque las opiniones son buenas. Tan buena como toda la innegable prosapia regia que lleva en sus genes la Reina que lo opina.

Y qué casualidad que casi todo termine sirviendo de oportunista e indiscreta munición al perro enemigo

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viernes, 18 de julio de 2008

El Toisón

Al Duque de Borgoña, mientras se señoreaba entre París y London y trataba como iguales a los reyes que remedaban su exquisita corte, se le ocurrió la Orden del Toisón. Pienso que es un destello de renacimiento neto que el Duque de la Borgoña del Otoño de la Edad Media pensara no en Roland sino en Jasón; se dejaba atrás el recuerdo bárbaro y se soñaba con Argonáutas en la Cólquida. Y resultó el vellocino un bonito pendentif de un precioso collar. (La orden nunca sirvió para nada, salvo para honorificaciones).

Me gusto mucho que el Rey le diera el Toisón a Pemán. No era lo habitual, pero el Toisón ganó prestigio, y en los eslabones del collar lucieron, más que los brillantes, el ceceo gaditano y la gracia de un senequismo tan luminoso como la Bahía. `

Después han habido otros toisones también simpáticos. Pero el de ayer me ha conmovido, especialmente. Dar un toisón a un candidato de la eutanasia que preparan Zp y su piara, es un testimonio digno de un Rey y un canto a la vida, la honra, y la muerte.

Así se dignifica la muerte, siendo leal a la vida y poniendo un Toisón de Oro a un hombre con vida declinante y cumplida, pero la misma vida con la que nació. Y se lo ha llevado el Rey, con la Reina, a su casa; y una familia ha sido por un rato una Corte de Borgoña.

Otros no sé qué opinarán, pero yo opino muy bién de ese Toisón y sus circunstancias.
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miércoles, 18 de junio de 2008

De Regibus

No me cuesta confesarme monárquico porque profeso un credo monárquico. Y verdadero; el único que es verdad. Rezar el "...adveniat Regnum Tuum" es definitivo, y lo rezo conscientemente. Esa y otras oraciones que incluyen conceptos sinónimos, derivados, equivalentes y/o relativos. En el Símbolo Niceno-Constantinopolitano, el "...cuius Regni non erit finis" mantiene (me mantiene) alta la esperanza. Y muy activa.

Sed contra, me afecta el paradigmático y tenso pasaje del Profeta contra los monárquicos: I Sam 8 . La constitución de la primera monarquía de Israel sobre la preterición de Dios y su única realeza, resulta en ese texto tan cruda como desalentadora. Sed contra etiam, después del fracaso de los hombres, la gracia de Dios constituye un rey, David (Sal 78,70 y 89,4 y ss)., que siendo rey del mismo Israel, es distinto en tanto se establece entre Dios y él una relación de rey a Rey, de un rey al Rey. Desde esta nueva "constitución de la realeza", el rey que sirve al Rey es el verdadero (legítimo?) rey. Según este esquema, se juzgan en I y II Reyes y I y II Paralipómenos a cada rey y cada reinado. La Ley y la Alianza son el patrón, el metro de cada reino y su monarca.

La Cristiandad (que no la Iglesia) asumió pronto su versión, recreada desde la fundamentación mesiánica del Reino de Dios. Aparece tan fuerte en el comienzo, que hay que hacer malabarismos histórico-eclesiásticos para explicar la convocatoria del trascendental primer Concilio Ecuménico de Nicea, en el 325, por Constantino Emperador, y no por voz de la Jerarquía Eclesiástica. Aunque hablaron y deliberaron y definieron los Padres Conciliares, Obispos del joven Orbe Católico, el que convoca y abre es el hijo de Constancio Cloro y Elena, Constantino. El cesaropapismo que corre por Bizancio, que emerge en Carlomagno, y resucita en los Otones, y va y viene por todo el Medievo del Sacro Imperio, y finiquitado el Imperio Sacro (?) Germánico re-surge quasi monstruosamente (pero con lógica explicable) en Napoleó, que destrona dinastías y entroniza a sus hermanos y cuñados y compadres (muy "mediterráneo", muy corso; racial: Sangre y genes al fin), y a él lo corona un Papa en París (bueno, uds. saben la historia).

Y al fin con Don Lotario Metternich - por mucho Santa que se le apellide - a la Alianza de trono y altar le restaban años como resuello a un tísico (romántico).


Romántica es mi filia monárquica, también. Un romántico monárquico que se despendola de tragicómica risa con los desechos de tienta que reinan en la Europa de las monarquías, las dinastías y las Casas Reales. Un panorama desolador desde los tronos nórdicos al Principado de Asturias. Un Principado con pseudo-princesa née asturiana cazurra y re-casada con un Felipe que, aunque de ínfimas cualidades monárquicas, reúne por padre y madre los más rancios genes de las más rancias sangres reales (excepción hecha de la veta sanguínea que mechó Doña Isabelona con la suya, que para eso era Reina y podía - y quería-).

A propósito: La risa se me vuelve floja estangúrrica cuando considero la causa de nuestro "tradicionalismo monárquico", que armó guerra civil por la causa de Borbones machos contra una Borbona hembra y su descendencia. Hasta para eso, España is different. Gloriosamente siempre, eso sí.

Los tradicionalistas franceses están más "diversificados", y salvo la excepción de los que se emocionan con el bisnieto del Caudillo y bisnieto de Alfonso XIII casado con criolla venezolana (risum teneatis!); salvos también los que queden adeptos a la Casa de Orleans y el Conde de París; salvos todos los demás con pretendiente real realmente pretendiente o ilusamente pretendido; salvas, decía, estas reales camarillas, los tradicionalistas más graves, consecuentes y conspícuos han optado por ser monárquicos sin rey, casi volviendo a los tiempos de Samuel y los jueces. Se espera (se alienta?) un juez estilo de la época de los Jueces ,que resuelva la premura del momento, que venza al filisteo de turno. Un Sansón, un Gedeón, hasta una Débora si se tercia. Pero no más.

No están los tiempos para reyes, ni para pedirlos, dado como están las Casas Rales que legitimarían, según la sangre, un rey.

¿Y qué hacemos con la monarquía, con nuestras monarquías? Lo tengo suficientemente claro, salvo detalles: Dejarlas (si nos dejan/si las dejan)donde están y como están, en barbecho, oreándose, pudriendo lo que les queda que pudrir (que son personas, que son ideas, que son cosas de las personas y de sus ideas). Troncos más podridos han rebrotado. Es mi sueño/ilusión de monárquico, aunque mi esencia y fundamento monárquico profundo no es de este mundo, ni tiene en este mundo su esperanza. Si me explico.



El yotube es emocionante: El Dios Salve al Rey que empieza sencilla, popular antífona en francés au temps du Roy Soleil; se vuelve solemne himno inglés de los Hannover parlamentaristas; retorna ferviente-patético otra vez popular para el Delfín, el hijo del decapitado Capeto, que no fue coronado rey; y se sublima casi místico-litúrgico en canto glorioso de los Romanov.

Es porque soy un monárquico-folklórico, moi même, aussí. Yes of course, sir. Hasta reconozco que me emocionan sobremanera las pompas fúnebres regias; quizá porque es lo más auténtico que les queda a los reyes y reinas que quedan. ¿N'est-ce pas?

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domingo, 14 de octubre de 2007

Rex Christianorum


¿Cuales son las obligaciones de un rey cristiano? Defender a la Iglesia y a los débiles; proteger la fe y favorecerla, y ser campeón de la justicia y la paz.
Este "perfil" del monarca crisitiano está bellamente esbozado en el Salmo 71, un salmo mesiánico que canta y profetiza el reinado del Rey-Mesias:


"Dios mio da tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rija a tu pueblo con justicia,

a los humildes con rectitud...

...Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres;
él rescatará sus vidas de la violencia,

su sangre será preciosa a sus ojos.
Que viva y que le traigan el oro de
Saba,

que recen por él continuamente

y lo bendigan todo el día.
Que haya trigo abundante en los campos,
y susurre en lo alto de los montes;
que den fruto como el Líbano,
y broten las espigas como hierba del campo.
Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra."


Un precioso ideal, casi intacto porque nadie lo ha consumado en su integridad y sólo alguna vez se ha asumido parcialmente.

En la Edad Media, desde esta inspirada concepción del rey y su vocación, la Iglesia pudo alentar, pero las más de las veces tuvo que recordar, amonestar, exigir y corregir. Con la paradoja de que la Iglesia misma tendería a representar funciones regias secundum mundum olvidando la alta esencia del Regnum Dei.

En la estamentación medieval, la gradación del gobierno (los grados del ser, doctrina tan apreciada por la Escolástica) descienden desde el Todopoderoso hasta el hombre común del pueblo llano; en la cúspide humana está el rey, y un plano más allá, entre lo humano y lo divino el Papa como cabeza visible de la Iglesia.

Cuando alguien destacaba y encarnaba de manera sobresaliente el ideal regio, la Iglesia lo advertía tanto como se afligía si era el caso contrario. La Edad Media se puede seguir haciendo secuencia de reyes probos y réprobos según la Iglesia, a la manera con que se les juzga en los Libros de los Reyes y Crónicas del Antiguo Testamento.

Pero son cotradictorios los valores en juego y la ponderación de los resultados. Así, el monarca que pretendiera ser virtuosamente cristiano se verá frecuentemente tachado de débil, influenciable, dubitante. Por su parte, el rey belicoso enfrentado a la Iglesia y sus prerrogativas será estimado como independiente, enérgico, de carácter.

Encontrar un Fernando III el Santo, Rey de Castilla y León y uno de los más completos hombres de su tiempo militar y políticamente hablando, y con fama contrastada de "santo", es una rareza (entonces y ahora). Su contemporáneo y pariente Luís de Francia fué más piadoso que afortunado en empresas guerreras y políticas, aunque con igual fama de santidad.

El Santo que ha conmemorado hoy la Iglesia, Eduardo el Confesor, es de esos con perfil piadoso, clemente, pacífico; defensor del pueblo, protector de los humildes, hombre de paz, monarca que rinde su trono, corona y cetro a los pies del Papa de Roma, defensor de la Iglesia, fundador de abadías...Pero monarca relativamente azaroso, que dejó un reino inestable y una conflictiva sucesión.

La perfección del ideal cristiano no se consuma en este mundo porque se encuentra en un Reino que no es de este mundo. Sin embargo sí está incoado en este mundo, y existe la vocación para continuarlo y desarrollarlo en este mundo hasta que, finalmente, venga Su Reino que no tendrá fin.

Tristemente Occidente vive en profunda crisis de monarquias y reyes que han perdido su ideal cristiano, o han renunciado a él, o incluso apostatado de él. Arturo es una leyenda, Carlomagno un nombre, los demás una crónica.
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Sin embargo, el ideal está profetizado: "...el librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector..." Faltan aquellos reyes que reinen, pero no estos pobres que claman.
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lunes, 1 de octubre de 2007

De Monarchía seu pro Rege


Me tengo por monárquico tradicional; quiero decir -y no otra cosa - que recibo la forma monárquica como algo vinculado a la tradición que considero mi referente. Junto con esto, también me considero crítico-dinástico y escéptico-regio; es decir, que a todas las dinastías les pongo graves peros, y no hay un rey al que no le encuentre considerables defectos, porque no los hay ni los ha habido perfectos, particular sobre el que huelga demostración.

Y sin embargo defiendo las excelencias de la monarquía sobre cualquiera vulgar república y/o derivados. Admito excepciones matizadas siempre desde una posible aristocracia moreana, pero eso es utopía de Utopía.

Escribo esto desde el malestar por las manifestaciones anti-monárquicas de los últimos días, que ya se adivinaban con tantos malos augurios desde que psoe-2 re-ocupó la Moncloa, en mala hora. Detrás de todo anda el capo di tutti capi, tan insensato como siniestro protervo; de eso no me cabe duda. Son él y su piara.

Al Rey le tengo comedida simpatía, pero a la Corona, indiscutible aprecio; no por quien la lleva - sufrimos tiempos minimalistas de reyes sin corona y papas sin tiara, qué dolor! - sino por la institución misma.

La institución misma es de origen....mmmhhh...de origen...eeemmmhh...de fundamento...divino ¿¡¡!!? Bien, digamos que sacro, por lo menos desde aquellos "pathesi", reyes-sacerdotes de las remotas culturas de la Mesopotamia madre de las culturas. Reyes que en la Escritura serán figura del Rey-Mesias, esto es, de Cristo-Rey. Y en este punto la protestación de fe monárquica se me fundamenta tanto, tanto, tanto, que a ver quién me saca de mis trece monarquizantes absolutos.

Que esa es, también, otra: Un rey-rey es rey sin reservas, parlamentos, constituciones y demás recortes de trono, corona y cetro; con un peligro también evidente que la Historia ilustra terriblemente: Que han habido pocos Numas y muchos Tarquinios; que David fué el mejor y davideó todo lo que pudo (caso Betsabé-Urias inclusive, que ya lo quisieran actualizado los degenerados de la prensa rosa), y de David a Sedecías, vaya declive de la dinastía mesiánica! Y desde estas bíblicas alturas, a las pedestres bajuras de todas las coronas de todos los reinos de todos los reyes.

Pero me confirmo monárquico.

A Stº. Tomás de Aquino, quasi que le obligaron a escribir una tratado para educar al principito de Chipre; la madre no recuerdo si era aragonesa o una de aquellas reinas de la Casa de Lusignam, realojados en Chipre cuando Saladino y sus sarracenos finiquitaron el efímero Reino de Jerusalén, el de los cruzados. Lo cierto es que lusiñana o aragonesa - no recuerdo - la reina se empeñó en un propedéutico del Aquinate para su niño príncipe, príncipe heredero; conque el buenazo de San Tommasso, resignado, le tuvo que escribir algo: "De regímine príncipum", un opúsculo, pero rebosante del sentido común y la sapiencia del Doctor Angélico.

Lo leí y lo estudié y hasta redacté el borrador de un ensayito que debe andar traspapelado entre mi papelerío. Recuerdo una de sus tesis:

- Que la monarquía, aunque corra el peligro de corromperse en tiranía, siempre será preferible porque, en caso de corrupción, se corrompe sólo uno, el rey; pero en el caso de la república, en la que no es uno sino muchos los que gobiernan, es mayor el riesgo de ser muchos los que se corrompan.

El capítulo 6 de la obrita, dice terminante: “El gobierno de muchos degenera más frecuentemente en tiranía que el de uno solo, y por tanto es preferible el régimen monárquico”

Elemental! (Cuando uno lee a Stº Tomás, a veces se le ocurre imaginar a Fray Reginaldo de Priverno como una especie de Dr. Watson ante un brillante Sherlock Holmes de la Escolástica, escuchando de boca de San Tommasso algo así como "...Elemental, fray Reginaldo..."; - pero esto es desvarío mío -).

Elemental, decía, que cuando muchos mandan, muchos y desde muchas instancias y niveles puedan corromperse; verbigracia, la administración de la trupe circense de los del partidito de los cien años de honradez fundado por el viejo de la gorrilla, que han corrompido los cuatro puntos cardinales y todos los vectores de la rosa de los vientos (de la rosa en el puño, of course).

Bien. Era sólo un botón de muestra de la ciencia política escolástica, que es más extensa, aunque por el estilo.

Más serio: Que opino y mantengo que hay instituciones de necesaria estabilidad por mor de una higiene y seguridad en las cosas del Estado y para su bien general. En España (ay! porque España, ya se sabe, duele), cosas como la Monarquía, no se deberían ni rozar hasta dentro de cinco o seis siglos, cuando sean los tiempos de los tatatara-retata-ra-nietos de Dª Leonor, (si no nos han re-invandido los neo-sarracenos de la morería de al-Qaeda).

Por cierto, una de las cosas para las que sirven los Reyes de España en España y para España: Para pelear con los moros, reconquistar lo usurpado, y echar a la morisma plus ultra de las Columnas de Hércules, que nos separan de África.

Y, para acabar, un summum: Que rezamos "venga tu Reino", y no "adveniat republicam"; y que creemos en el Reino de Dios, que nunca se ha revelado republicano (eso es cosa de paganos).


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sábado, 21 de julio de 2007

La Corona en la picota


Hace un rato me comentaban que han "secuestrado" por orden judicial la edición de una revista de humor por poner en portada una caricatura satírica de los Príncipes de Asturias.

Yo comentaba que era paradójico que se tomaran medidas contra una cosa así y otras que atentan contra mayores se dejen correr y se publiquen y hasta se favorezcan descaradamente. A veces, hasta se subvencionan.

Naturalmente, una sociedad que se atreve contra lo divino, no encuentra barreras para pitorrearse de lo humano, aunque sea la más conspicua humanidad de sangre azul y corona. La decadencia de Occidente ha metido en el mismo charco a tronos y plebes, que se revuelven promiscuamente en un fango igualitario. Ya no hay clases, y clase tampoco (o, por lo menos, esa es una de las reglas del juego).

Pero sí hay instituciones que deberían estar a salvaguarda de la degradación, so pena de que el sistema sucumba por falta de cimiento en la base y de remate en el techo. La preservación de estas instituciones referenciales debería estar en ellas mismas y en el cuerpo social que las necesita.

El virus marxista con la variante mutante liberal ha infectado a toda la vieja Europa, que no se da cuenta de su grave afección, ni de que eso que le enferma es un terrible agente patógeno que lo infecta todo para perpeturase a costa de la vida de todo.

Controla medios, conoce tácticas, penetra en círculos...Se mueve, avanza, conquista.

No sé quién estará detrás del periodicucho cómico, pero será de ellos; tampoco sé quién ha agilizado la acción, pero será uno de ellos; no conozco al ejecutor del auto, pero estará con ellos. Son ellos, eso sí lo sé.

El efecto será que se hable de algo que no se debería hablar, y salga a debate algo que no se debería debatir, y se desgaste en la calle, en los medios y en la opinión algo que debería estar cuidadosamente preservado por su bien y el de todos.

El gen jacobino está virtualmente activo y mutante en la piara.


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domingo, 29 de abril de 2007

Una Infanta


Me alegra que haya nacido una Infanta de España, que uno es de los que se alegran cuando nacen niños, gracias a Dios. El título pone un timbre casi insuperable de eufónica realeza, que aquí se conserva, también gracias a Dios. En Francia no nace un Delfín desde Luís Felipe, y - dónde va a parar!- un principe de las pocas Casas Reales que reinan no tiene punto de comparación con una Infanta de España, que suena a Marcha Real , Bandera roja y gualda y salvas de artillería.

Además la nacida es Borbón, y las Borbonas han caído simpáticas desde que llegaron a España; no digo que sean modélicas, digo que desde siempre han tenido buena empatía. Así como las de Habsburgo imponían envarado respeto, las de Borbón atraían con corona y todo. Si sale a sus reales bisabuelas y tatarabuelas borbonas, eso que llevará ganado la recién nacida; gracia que espero tenga también su hermana, la Infanta mayor que, si no nace Infante (y me temo que aunque naciera), será, Dios mediante, Princesa de Asturias.

Se han quedado definitivamente anticuados los partidarios de la Ley Sálica, tanto como la salida del General Castaños que dijo aquello de -"...Mala noche y parir hembra!" cuando Dª Isabel II tuvo en 1851 a la Infanta Isabel, la "Chata", que, a pesar de ser primogénita, por ser hembra no reinó. Y no digo que hubiera sido peor una Isabel III que el Alfonso XII que fué, lo que digo es que también eso pasó.

Con que la nueva Infanta saque la mitad de la prosapia castiza de una infanta borbona, ya tenemos infanta para distraernos en crónicas y cronicones. A mí, como Infante no se prevé que reine con dos Infantas por delante, me gustaría que, por lo menos, crecieran católicas a machamartillo, que las borbonas eso sí lo han tenido; no digo que hayan sido virtuosas, sino que han sido devotas. Hasta Pio Nono lo declaró en público de Dª Isabel II, de la que dijo que era -"...Leggera, leggera, ma molto, molto pietosa!...".

Después de todo, lo que pudieran haber perdido de sangre regia, lo han repuesto con sangre asturiana, solar germinal de la España profunda.

Así que viva la Infanta! Y que viva católica.

A ver si la dejan...


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viernes, 30 de marzo de 2007

Sin palabras?...


Es que me parece que la instantánea se comenta sólo con el enunciado de pié de foto:

El Príncipe inaugura la restauración de las obras de Goya en la cúpula Regina Martyrum del templo de Zaragoza

Pués eso.

Goya no es pintor "religioso" inspirado, pero es un pintor español sin mezcla: De oliva virgen, como el buen aceite.

Cuando integra lo religioso en una escena general, compone cuadros impactantes, sin ser religiosos "ex sese". Por ejemplo: En los Fusilamientos del Dos de Mayo, el fraile arrodillado es un documento elocuente de la España Católica de aquel día, en aquel momento.

Felipe de Borbón y Grecia, entre andamios, dentro del Pilar de Zaragoza, contemplando las pinturas que Goya dedicó a la Virgen, es un sugestivo motivo de inspiración: Daría para un excelente cuadro del implacable retratista de los Borbones y su España.

A ver y esperar si el resultado acaba en Cuadro de Historia, Escena Cortesana, Cuadro de Costumbres, o Pintura Negra; porque ya decía más arriba que Goya no fué de los grandes inspirados para la Pintura Sacra; pero a los Reyes y Príncipes de la Casa de Borbón, siempre los captó admirablemente con su pincel.
Este Príncipe no tiene a Goya; no sabría decir si la falta del pintor va en su contra o a su favor.


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