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lunes, 13 de marzo de 2017

Cuarto Año Franciscal

 
Me da cierta aprensión releer, ni siquiera citar, los articuletes que publicamos en Ex Orbe hace cuatro años, cuando aquella primera salida al balcón de la Loggia delle Benedizioni fue el augurio de los malos tiempos que padecemos. Me da miedo recordar porque todos los presagios se van realizando, pian piano.

El misterio de la Iglesia vive encarnado en personas, que si son santos santifican, si son pecadores, empecatan y si son confundidos, confunden. Nuestra Jerarquía, con diversos grados de afectación, son en gran parte, aquellos clérigos ilusionados con el Vat.2º que se perturbaron con la confusión del postconcilio y mantuvieron su espejismo. Después entendieron el voluntarismo entusiasta de JPII (el Magno) como una amenaza, sin comprender que fue, solamente, la resaca de la exaltación vaticanosecundista, tan efímera; aunque los años del Papa Wojtyla fueron tantos, todo concluyó con el estallido del 'santo súbito', dejando tras de sí un episcopado perplejo por el shock de la post-modernidad, sin más horizonte pastoral que el de un próximo jubileo, otra jmj, u otro año temático neo-misional.

La vis crítica y quasi-revisionista que despuntó en el pontificado de Benedicto XVI fue débil, minoritaria, falta de la mano fuerte de un líder que necesitaba ser no sólo inteligente, sabio y prudente, sino también determinado, firme, resistente, templado como el acero y resonante como el bronce. Si fue vencido por la conspiración, la maniobra turbia se trenzó con venas degeneradas y con otras crines bien dirigidas y determinadas. El conclave, precedido por la patética renuncia del Papa, fue el alambique donde se puso ebullición un complejo descontento que, contra toda razón, eligió bajo el embelesado efecto de un nuevo entusiasmo. En la Sixtina, la resaca de Vat2º no se había disipado.

Cuatro años de confusión son muchos. La distancia con los años de Juan Pablo II y los de Benedicto XVI se ha hecho muy notable, tanto como si hubiérase consumido una época y hubiésemos despertado, no al país de las maravillas del Tertio Millenio Adveniente, sino a la penosa realidad del 2013 y ss.

Este nuevo mundo tiene líderes populares, es decir, vulgares. A algunos les cuesta entrever la paradójica lógica de contrafiguras de un Franciscus en el Vaticano y un Trump en la White House; o de un Felipe & Leticia en la Zarzuela, un Podemos en las Cortes, un Putin en el Kremlim, el Isis en Oriente Próximo y China en todos sitios.

En la Iglesia también tenemos de todo, un mosaico, muchas piezas fragmentadas, des-organizadas, a lo sumo alentadas sólo por el humo de aquella fumata de PP Franciscus, hace cuatro años, que todavía se mantiene en el ambiente, pero es sólo humo.

Si despeja y no se enlaza con la fumata que venga, para la regeneración no se necesitará abrir más ventanas. El remedio es el que siempre fue: Sanctitas, virtus cápite et in membris.

Porque aquel fatídico humo de Satanás que conturbó a Pablo VI sólo puede ser disipado, ventilado y purificado por el incienso sagrado del Sacrificio.

Tu, autem, Dómine, miserere nobis !


+T.

martes, 27 de abril de 2010

La novedad del Consejo para la Nueva Evangelizacion


Cuando lo leí, no recibí como buena nueva el anuncio de la creación del Consejo para la Nueva Evangelización. Me ha sonado al tópico político-parlamentario de crear comisiones cuando un asunto no está claro en la intención y las prospectivas, y se elige la salida de formar una comisión de estudio.

Mucho menos me ha gustado saber que monseñor Rino Fisichella será el capo de la nueva institución. Si en el Pontificado - ¡5 años! - de Benedicto XVI se han ido perfilando varios frentes de oposición-resistencia, uno de los más característicos es el italiano, con prelados de la Curia Vaticana y prelados de la CEI desmarcándose más o menos abiertamente de la línea trazada por el Papa Benedicto, a veces con personalismos bastante acusados, o con apoyaturas en los medios e incluso en la turbia selva de la política italiana.

La Curia Vaticana, luego del período de "abandono" que supusieron los años de Juan Pablo II, es al dia de hoy un reducto "montiniano". Quiero decir que son los prelados de estilo y gustos ambientados en los años del inmediato post-concilio quienes ostentan los puestos principales, claves a veces, de la Curia. Hasta la impronta física, el "aire" de Salvatorino Fisichella me evoca aires montinianos, los más equívocos.

Por otra parte, no entiendo bien el concepto "nueva evangelización". Lo imagino un recurso más bien vacio, poco consistente, una idea con mucho nombre pero poca entidad. Si hay que rastrearla como tal en los documentos de Juan Pablo II, cuando aparece, da la impresión de que se trata de una búsqueda del Grial del pasado perdido, que se pretende re-encontrar corriendo hacia adelante. Si el sentido de la búsqueda fuera un circuito, quizá se llegara al punto donde se perdió (o se abandonó), pero si la trayectoria no está definida en ese sentido, avanzar - entiendo - será perderse más y más lejos.

¿Qué es "nueva evangelización"? ¿Es insistir más en las novedades post-conciliares, tan errabundas, tan desestructurantes, tan descatolizantes? ¿Cuales serían los agentes de la "nueva evangelización", quienes serán sus gestores, con qué efectivos se cuenta?

Cuando la crisis de la Reforma Protestante, la fuerza de choque articulada desde Roma resultó formidable: Nuevas congregaciones dedicadas a la evangelización, la enseñanza y la caridad. El estilo de la Compañía de Jesús se impuso tan eficazmente que el gran historiógrafo alemán (protestante) Leopold Ranke reconoce que la movilización formidable de Pedro Canisio estuvo a punto de arruinar la obra de Lutero y los reformadores, consiguiendo "reconquistar" gran parte de lo perdido y consolidar lo que peligraba hasta mantener en Alemania un status católico que parecía inimaginable, dada la extensión de la crisis protestante y sus avances. Ahora, en esta crisis, ¿con qué fuerzas cuenta la Roma que pretende la "nueva evangelización?

En los años de Juan Pablo II, algunos soñaron con que los Legionarios de Cristo fueran los sustitutos de la Compañía de Jesús y los pioneros cualificados de esa "nueva evangelización". Desgraciadamente, aquella ilusión fue un espejismo que parece haberse arruinado de la peor y más estrepitosa manera. Al dia, no sé pronosticar si de los restos del patético desastre podrá aprovecharse algo, quedar algún resto regenerable y bien dispuesto.

El Opus Dei del 2010 está muy lejos del entusiasta y arrollador apostolado en medios universitarios y élites sociales que caracterizó su empuje entre los años 1940-80. El escenario dentro y fuera de España ha cambiado notablemente, y la ola de fin de siglo se ha llevado por delante a muchos de los socios numerarios y agregados de la Obra. Ahora se piensa más en afianzar cuarteles que extender conquistas. Los pragmáticos han ocupado el sillón de los soñadores, diría yo.

Comunión y Liberación ha demostrado ser un invento de limitadísimos logros, tan marcado por su "italianeidad" original que resulta ser practicamente inexportable más allá de las fronteras italianas; incluso yo diría que tiene sus propios límites dentro de la misma Italia.

Las Comunidades Neocatecumenales están todavía en período de constitución-reconstitución, marcadas por la personalidad carismática de su fundador y lastrada por los carismáticos caciquismos locales, problema cada vez más acusado que ignoro cómo se irá despejando. El "reciclaje" interno de los miembros probados, los que han completado el "camino" neocatecumenal, es otra incognita que no veo resuelta. Y una marcada tendencia autosuficiente, que hace a las comunidades elementos autónomos, independientes de hecho dentro de las estructuras diocesanas y parroquiales.

Finalmente están los grupos/sectores tradicionalistas, cada vez más decididos, animados y convencidos. Una fuerza que ya no se puede obviar y que tiende a confirmarse, con perspectivas de crecimiento bien fundamentadas.

Con las órdenes y congregaciones religiosas no se puede contar, porque muchas están en trance de desaparición, prácticamente, sumidas en crisis de identidades perdidas y decrepitudes en avance. Las demás, si logran mantenerse y llegar al siglo XXII, ya será una victoria. No están para empresas de re-evangelización porque necesitan ellas mismas una urgente reconstitución.

En suma, yo diría que el dicasterio de próxima erección, con un prelado presidente todavía expuesto a los comentarios de una embarazosa polémica que le ha desacreditado muy desfavorablemente, es apenas nada. Imagino que no tendrá nada que ver con la gran estructura de Propaganda Fide, concebida en el siglo XVII, entre otros fines, para re-evangelizar a la Europa perdida para el Catolicismo. Me pregunto si se concibe la nueva organización curial de "nueva evangelización" como una reedición de la magnífica Propaganda Fide, puesto que el concepto "nueva evangelización" no abarca, en principio, todo el amplio mundo misional, sino que se circunscribe más propiamente a la re-evangelización de Europa y el "primer mundo", el Occidente post-moderno y su entorno.

El desafío de Juan Pablo II, su quasi lema "Europa vuelve a ser tú misma, reconoce tus raíces", siempre me pareció relativamente iluso, incluso absurdo desde el punto de vista de ser una propuesta hecha desde una Iglesia que no era capaz de reconocerse suficientemente a sí misma en su identidad católica, tan devaluada y difuminada como consecuencia del post-concilio. Sin una sólida identidad interna, nunca se podrá emprender una válida tarea de re-evangelización, que no puede ser sino una gran renovación de la propia identidad católica.

Personalmente no me figuro a Fisichella arbitrando una pan-pastoral con proyectos de re-conversión católica para Austria y su equívoca jerarquía, para la Alemania y su confusa jerarquía, para Francia y sus conflictos, para Holanda y su espectral catolicismo, para nuestra España y nuestra mediocre, perpleja e hiper-politizada vida eclesial. Y para la Irlanda vampirizada por el golpe pederastista; y para los EEUU enredados en un totum revolutum que desgasta internamente su gran potencial religioso.


¿Un montiniano monseñor de currículum curialesco, Rino Fisichella, para inaugurar la "nueva evangelización? ¿Un "monsignore alla romana" para hacerse cargo del sueño de un pontificado que pasó hace cinco años y que parece pasó hace un siglo?

He pensado que quiza sea una forma más del promoveatur ut removeatur, que para sacar de escena a Fisichella le montan un dicasterio...Pero me parece excesivo el recurso, un dicasterio no es un kiosko de chucherías, que se abre en una esquina. También me parece cantado que con el dicasterio le venga el cardenalato al monsignore, elegante, pulido, versátil. Un peligroso más.

Un amigo me preguntaba que si tan "negativo" era Fisichella. Yo le dije que no, que tiene en su haber ser uno de los pocos obispos que se ha adherido al Motu Proprio Summorum Pontificum y ha celebrado públicamente la Misa tradicional, la de siempre, y hasta celebró unas ordenaciones sagradas de sacerdotes del ICRSS. Pero seguidamente le dije a mi amigo que estos prelados "todoterreno", me resultan inquietantes, mucho.

Así y todo me ha abierto la expectación el anuncio de la creación del Dicasterio para la Nueva Evangelización, porque no sé, verdaderamente, por dónde y cómo pueda salir este toro a la plaza (con su torero, también nuevo (y hasta la plaza, nueva también))).

Yo digo (me repito mucho) que estos que nos han tocado son tiempos para laborar ad intra, intensamente, y no disiparse ad extra, inutilmente. Yo no soy profeta, yo no soy un prognosticador contrastado. Pero tampoco soy un iluso, ni digo despropósitos.

Y también comento las ganas que tengo de que se finiquiten de una vez las novedades, los noveleros y las novelerías. Me parece que ya es tiempo de comprender que renovar no es inventar.

Oremus!


+T.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Benedicto en África

El dia 3 de Junio, en la fiesta de Ss.Carlos Luanga y compañeros Mártires de Uganda, se lee como lectura hagiográfica del Oficio un fragmento de la homilía pronunciada por Pablo VI cuando su canonización, en 1964. El Papa Montini predicaba emocionado cómo el África de Perpetua y Felicidad y tantos Mártires de la Iglesia antigua emergía otra vez pujante y cristiana con la sangre de los jóvenes Mártires. Unas palabras proféticas, porque desde entonces no ha habido año sin mártires en África, el continente que rejuvenece a la Iglesia (junto con Asia, también martirial).
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Que el Papa Benedicto visite dos de las naciones africanas, Camerún y Angola parece casi nada, apenas una porción de la extensa y doliente África. Pero ayer tarde, mientras retransmitían en directo la llegada de Benedicto XVI a Camerún, en Popular-tv, un misionero comentaba el valor que en la cultura africana tiene la visita de un "jefe", mayor aun cuando se trata de un "jefe religioso". La sensibilidad espiritual del África que el Papa visita es mucha y muy prfunda, muy distinta de la del Occidente decadente y enfrentado a los valores y virtudes cristianas.

En África la Iglesia Católica lleva invertido un capital misionero de cientos de miles (¿cual será la cifra total real?) de sacerdotes, religiosos, monjas y seglares. Un verdadero empeño, genuinamente católico, ya desde la Edad Media, floreciente e incesante a partir del siglo XV. Al día de hoy al Iglesia Católica puede enseñar el "libro de cuentas" de su misión en África, tan irreprochablemente sacrificado, inmensamente rico en caridad y piedad, en compasión y compromiso humano y creyente. Cuando Benedicto pisa África está sobre la tierra fecundada con sangre y sudor de muchos "mejores". Que no paran de dar, de entregarse y de sufrir en y con África.
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Pero el mundo no habla de esto, que se obvia, que se mete en paréntesis, que se desprecia como noticia y/o comentario. Los medios, la prensa-radio-televisión del caduco Occidente en crisis hablan hoy de su obsexión, auto-describiéndose. Esta mañana comentaba en el blog de un amigo que África es una llaga abierta que quieren disimular tapándola con gomas. Y no dejan que se opine nada que contradiga la tesis oficial de que el sexo y sus excesos se curan con más sexo. Esa es la tesis del super-1er.mundo occidental sobre África. Y no admiten contradicción. Una aberrante obsexión que llega al punto de monotematizar la visita de Benedicto XVI sólo bajo esa vergonzosa tesis.

.No harán la estadísticas de los hospitales, ni de los orfanatos, ni de los centros de maternidad de nuestras misiones. Sólo barajarán cifras de dos o tres organismos (relativamente efectivos, peligrosamente desacreditados alguno) de la ONU; también disfrutan sacando a relucir las mini-actividades de alguna ong super-subvencionada. Una minucia comparado con la ingente actividad (permanente, no temporal ni estacional) de las Misiones Católicas en África.

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Cuando el Papa se presenta en África lleva por delante las OMP y deja detrás miles de centros misioneros que se quedarán haciendo todo el bien que contínuamente hacen.

Debería ser delito de lesa-conciencia que un ministro de una de las naciones-pesadilla de África se permita criticar al Papa. El Occidente y sus "potencias" que han vampirizado África y la tienen sumida en la más sórdida miseria no tiene argumentos para objetar, precisamente, al Papa.

Pero el ministro francés (y los que remeden su desvergüenza, que no me extrañaría que algún fulanillo o fulanilla de por aquí también abriera el hocico) cuenta con los medios, tan sumidos ellos mismos en la infecta corriente de Occidente. Propaganda en mano de los malos y acoso hostil a los buenos. Eso es lo que padecemos, el Papa el primero (eso también es "martirio").

Bien. Oremos por Benedicto, y por África. Su empeño y el nuestro es de fe. Y los frutos (compárelos el francés y quién se atreva sin complejos) son valorables y contrastables: ¿Quién da más y quita menos a África, quién?...¿Quién sufre más y soporta más el sufrimiento de África con África y en África, quién???

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miércoles, 25 de febrero de 2009

Caballeros en Rodas

El interesantísimo blog de Diego Mallén ha publicado un trabajo precioso sobre un incunable que cuenta el sitio de Rodas: Obsidionis Rhodie . Merece la pena ir y leerlo. Delicioso.
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El libro cuenta el sitio de la isla de Rodas por los turcos, en 1.480, narrado por un testigo-participante-combatiente, el caballero Guillermo de Cauorsin, vicecanciller de la orden. En un comentario al estupendo artículo de Mallén he escrito que el repliegue de los Hospitalarios desde Tierra Santa a Chipre-Rodas-Malta por ese legendario Oltremar de los cruzados casi me parece una alegoría-profecía de la Cristiandad, entendida como concepto político-cultural, fuera del misterio de la Iglesia.

Sin duda que la hazaña de las Cruzadas fue posible gracias a la pujanza de un Occidente Cristiano revitalizado con francos-normandos-germanos cristianizados y con conciencia cristiana. La misma conciencia que existía (y con más razón de ser y mejores consecuencias) en la España de la Reconquista. Precisamente, el "realismo" hispano hizo posible lo que la improvisación (?) entusiasta de los francos, normandos y germanos no logró en Palestina. El ardor sin constancia, tenacidad, medios y permanencia resulta nulo. Obvio el problema de un Mediterráneo y un mundo islámico a las espaldas, difíciles coordenadas para mantener fronteras estables. Pero también fueron barreras formidables los Pirineos, y el Estrecho un peligroso puente siempre franqueable para nuevos invasores. A pesar de todo, la Reconquista en España se pudo y se hizo.

No hace mucho insistía con un amigo en la tesis bizantinista de Runcyman en su Historia de las Cruzadas: El Reino de Jerusalén era inviable sin Bizancio apoyándolo, y Bizancio resultó afectada fatalmente por las Cruzadas, que hubieran debido emplearse en sostener a Bizancio. Pero la necesaria madurez política y una perspectiva geo-estratégica correspondiente eran impensables para aquellos cerrados caballeros, señores feudales que emprenden la Cruzada empeñados en trasplantar instituciones y modos del siglo XII europeo en el Oriente.

El sitio de Rodas en 1480 es un capítulo anejo a la caída de Constantinopla en 1453. Luego vendría el asedio definitivo de 1522, el abandono de Rodas y la re-ubicación de la Orden Hospitalaria en Malta. Una gracia concedida por nuestro Carlos V que, con muy inteligentes perspectivas, asegura el Mediterráneo contra el avance otomano atacando Túnez y Argelia, afianzando Céuta y Melilla como guardia del Estrecho, y apostando a los todavía formidables Hospitalarios en Malta y sus pequeñas islas. Poco más tarde, Lepanto culminaba y cerraba un capítulo peligroso que aseguró a Occidente una de sus fronteras frente al terror musulmán.

Como decía en el comentario, el declive de la cristiandad parece reflejarse en los avatares de la orden de Hospitalarios de Jerusalén-Rodas-Malta. En 1798, Napoleón toma la isla y expulsa a los caballeros, que se refugian donde pueden. Cuando Inglaterra se asienta en la isla, los caballeros ya no consiguieron retornar. Al final, se quedan con toda su heróica e impresionante historia y dos posesiones que son su territorio "oficial". Dos palacios en Roma, uno en la céntrica y aristocrática Via Condotti, y el de la Villa en la cumbre del Aventino, la colina de los antiguos patricios romanos.

Una sorpresa que los guías de Roma se reservan para los visitantes, es mostrarles la insospechada panorámica que se ve por el ojo de la cerradura del porton de la Villa di Malta: Pones el ojo n'el buco della serratura e si vede, spléndida, la cúpola bianca di San Pietro.


Permítaseme esta fácil y efectista acomodación, pero mírese por los agujeros de las puertas de nuestras instituciones de Occidente, y lo que se verá será lo mismo: Una perspectiva con el Cristianismo, la Iglesia y su Misterio al fondo.

Que no se quiera ver, es otra cosa.

Y estamos ahí. Y somos - aunque no lo acepten (?) - la esperanza mejor.

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lunes, 10 de noviembre de 2008

Pagar los cristales rotos

De la Reichskristallnacht sé lo que he leído. Las primeras cosas, en aquellos números de Historia y Vida que esperaba cada mes con ansia. Los recibía el hermano mayor de un amigo, que estaba suscrito a la revista, y mi amigo me los iba pasando cuando su hermano los había leído. Yo era - me parece - el que más los aprovechaba, con 10-11 años, en 1º-2º de Bachillerato.

Empezaron a sonarme palabras, hechos y personajes del IIIer. Reich y el nazismo. Me pasó como cuando unos cuantos años antes me aficioné a la Revolución Francesa, que el tema me fascinaba en la misma proporción que me aterraba. Las fotografías patéticas de los niños y ancianos detenidos e las calles, con la estrella de David, las tengo entre las de mi particular galería de la Historia Contemporánea, como tantos las tendrán también.
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Pero la Historia es historia. Actualizarla o sujetar la actualidad con el lastre del pasado es un error. Cuando la Canciller Merkel hacía ayer una semblanza de la Reichskristallnacht, decía una barbaridad: "... no callar ante el antisemitismo presente, venga de la ultraderecha o de quienes cuestionan el derecho a la existencia de Israel, sea Hamas, Hezbulá o Irán". Equiparar a unos con otros y unos hechos pasados con el presente, es disparatar.
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Comprendo que ella capitaliza y pone "voz política" a Alemania y los alemanes, todavía tan traumatizados por su historia, tan fresca que hasta tiene testigos vivos, con las huellas del terror en sus cuerpos y en sus mentes. Pero no comprendo que la Alemania del 2007 tenga que auto-exculparse por el IIIer. Reich de Hitler. Es casi evidente que las marcas del pasado están hipotecando el presente hasta ese extremo, tan peligroso para el Occidente que en las última décadas se ha definido (o ha sido definido) como el enemigo del Islam.
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Decir que Hizbolá o Hamás, o que una nación entera como Irán, son "antisemitas" como fueron antisemitas los autores de la Reichskristallnacht , me suena a crimen de lesa internacionalidad (si eso existe). Decir que cuestionar la existencia del actual estado de Israel es ser antisemita, es una flagrante injusticia, casi de lesa humanidad. Una injusticia que sufren los palestinos de Gaza, con el agravante de que no se les deja ni protestar. Porque protestar en Gaza (para la Merkel y para muchos) es un acto antisemita, y un palestino que protesta es un antisemita tan peligroso como un nazi del '38.


Seguramente, la Merkel opinará of the record lo que sea, pero para la prensa no comment: Los derechos pisoteados de los palestinos mil veces y de mil maneras ultrajados y humillados y desposeídos por dificilmente justificable estado de Israel no son materia opinable en Alemania, porque sería "antisemitismo".

p.s. Me imagino que si yo escribiera esto en Alemania, a lo peor me acusaban de ser la reencarnación de Rosenberg. Cosas veredes!

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jueves, 3 de julio de 2008

IV Cruzada


La Editrice Vaticana acaba de publicar las actas de un congreso internacional sobre la IV Cruzada (1204) celebrado en la isla de Andros, del 27 al 30 de Mayo del 2004. No sé por qué han tardado 4 años, aunque me temo que quizá las otras instituciones participantes no han podido y haya sido el Pontificio Comité de Ciencias Históricas el que gestionara con los editores la publicación de las actas en la Editrice. Por otra parte, cuatro años de demora para ocho siglos de distancia, es apenas nada.

Cuando la IV Cruzada, la Cristiandad estaba ya cansada de cien años de batallas, victorias y derrotas. Inocencio III la convoca al poco de acceder al Pontificado, en 1198, encontrando una desanimada respuesta. Ricardo Corazón de León estaba en guerra con Felipe II Augusto (Ricardo moriría en Abril del año siguiente; también Saladino había muerto, en 1193). Con sólo unos cuantos entusiastas, se empezó a preparar la campaña.

A un siglo de la Iª Cruzada, la experiencia hacía preferir el camino del mar, evitando el largo y complicado trayecto por tierra. La intención primera tenía su lógica, ya que se pensaba actuar en Egipto y cortar la via militar de los árabes por el oeste, tan crucial durante las campañas de Saladino. Todo, sin embargo, se trastocó con la entrada de Venecia en el plan.


Venecia fue la clave de la IV Cruzada. Con intereses comerciales en el Adriático y todo el Medio Oriente, había sufrido en poco tiempo varios reveses que afectaron gravemente a sus actividades. Primero se resistió a la llamada del Papa, excusándose; después ofreció barcos y hombres con la condición expresa de que la expedición, antes de sus objetivos en Tierra Santa, se detuviera para recuperar la fortaleza de Zara, en la costa dálmata del Adriático. Parece increíble que la cabeza que rigió la IV Cruzada fuera la de un quasi octogenario ciego, el Dux Enrico Dandolo. Su voluntad y habilidad se impusieron.

Se arribó a Zara y se recuperó - con mucha violencia - para Venezia (Octubre-Noviembre 1202). Al poco de la conquista de Zara, se presenta a los jefes cruzados Alejo (IV) Ángelos, hijo del depuesto emperador Isaac II. Pide a los Cruzados que le ayuden a ganar el trono perdido, ofreciendo ventajosas compensaciones si consigue deponer al usurpador, Alejo III, su tío. Además de dinero y provisiones, promete 10.000 soldados para la Cruzada. Se avisa al Papa, que se resiste; pero se le convence con la promesa de una futura reconciliación con el Patriarca de Constantinopla y la resolución del Cisma (1.054). Inocencio III accede. Aun así, una parte importante del ejército cruzado rehusa a tomar parte en algo que no tiene que ver con la Cruzada prevista, y se separan del resto reembarcándose rumbo a Siria.

A fines de Abril, parten Alejo Angelos y las naves de los Cruzados de Zara para Constantinopla, adonde arriban el dia de San Juan, 24 de Junio de 1202. Las naves venecianas rompieron las cadenas que cerraban el Cuerno de Oro y tomaron el puerto. Siguió un asedio de tres semanas, y el 17-18 de Julio consiguen entrar en la ciudad.


Alejo III huye de la capital. En Stª Sofía, con la nobleza cruzada de testigos, Isaac II es reinstaurado en el trono con su hijo Alejo (IV) como regente. Se repartieron ricos regalos y se ocuparon palacios, pero las cantidades acordadas para los cruzados no llegaban, porque las arcas las había saqueado Alejo III antes de su huida. El clero, sospechando de la presencia de los cruzados, comienza a agitar al pueblo, y los jerarcas constatinopolitanos se niegan a hablar siquiera de una reconciliación con Roma, en medio de tan confusas circunstancias.

Por dias, el ambiente se torna más conflictivo: La población sigue agitada; los cruzados reclaman lo prometido y amenazan desde su campamento, en torno a la ciudad y con enclaves dentro de las murallas; hay discordias entre genoveses y pisanos, y entre estos y los venecianos; se saquean tiendas y casas en los barrios de unos y otros; el clero ortodoxo sigue resistiendo y enardeciendo los ánimos populares. Para calmar a los capitanes cruzados, Alejo IV ordena la exacción de impuestos, y comienza a despojar iglesias y monasterios de sus tesoros para entregarlos como compensación.

En las calles, la gente hostiga a los caballeros cruzados; algunos de ellos asaltan una mezquita y son a su vez atacados por un grupo de griegos. Para defenderse, los cruzados prenden un fuego que se extiende por las casas colindantes; en pocas horas, las llamas consumen una parte de la ciudad. El incendio duró varios dias. En venganza, se intentan quemar las naves cruzadas atracadas en el puerto. La confusión y el desorden reinan por toda Constantinopla.

En el climax del caos, aparece Alejo (V) "Murzuflo", cuñado de Alejo IV y antiguo partidario de Alejo III. Prende a su cuñado, lo manda estrangular y encarcela al viejo Isaac, que muere también a los pocos días. El nuevo y violento Basileus niega cualquier pago o compromiso debido a los cruzados, y les conmina a salir de Constantinopla.

Llegaron a Roma noticias de los violentos sucesos, y el Papa Inocencio III manda una enérgica carta para impedir que se precipitaran más graves acontecimientos. La carta es interceptada por los capitanes venecianos, y nunca llegó. Entretanto, Dandolo planeaba tomar la ciudad, derrocar a Marzuflo y asumir el gobierno; una asamblea de 12 miembros (6 venecianos y 6 cruzados) elegirían entre los nobles presentes al futuro nuevo emperador. El elegido, quedaría dueño del Palacio de Blanquernas y su barrio más 1/4 de la capital y otro cuarto del Reino; el resto, sería dividido en lotes entre venecianos y cruzados. En Marzo de 1204 se firma la Partitio Terrarum Imperii Romaniae.

El 9 de Abril comenzaron los ataques. El despliegue de ingeniería bélica fue asombroso: Los cruzados arman torres móviles de asedio, que montan sobre los barcos venecianos y las acercan a los muros. El 12 de Abril logran asaltar la muralla, abren desde dentro las puertas de la ciudad, y los cruzados entran por segunda vez en Constatinopla. Ya de noche, temiendo un ataque imprevisto, unos alemanes provocaron otro incendio que consumió otra parte de la capital. Aprovechando la confusión, Alejo V se fuga. Entre una gran agitación, los notables del Imperio eligen en palacio nuevo emperador a Constantino XI Lascaris, que intenta sin éxito dominar la situación.
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Al día siguiente, desde el amanecer, comenzó el saqueo de Constantinopla por los cruzados y los venecianos.

En Roma, Inocencio III quedó horrorizado. Mandó severas cartas a Constantinopla, condenando lo ocurrido y anulando con su autoridad cualquier cosa que no se aviniera al bien de la Iglesia y el Estado, todo en vano. En el colmo de la estupefacción, supo que su propio legado, Pietro di San Marcello, desvinculó a los cruzados de su promesa de guerrear en Tierra Santa. La bárbara crueldad de los hechos era irreversible. Ya habían coronado un "emperador latino" de Bizancio (Balduino de Flandes) y un veneciano (Tommasso Morosini) había ocupado la cátedra del Patriarca de Constantinopla. Consumatum est.


La Cuarta Cruzada había servido para asestar un golpe letal al Imperio, la Cristiandad oriental, que resistía y hacía frontera al irrefrenable avance del Islám y los Otomanos por el Medio Oriente. El recién creado Imperio Latino fue una farsa feudal, con los mismos errores que se plantearon en Antioquía, Galilea y Judea por los primeros señores de la Cruzadas. Los latinos se mantuvieron en Oriente más de medio siglo, hasta la reconquista de Constantinopla por Miguel VII Paleólogo, en 1261.

Se comprende, casi intuitivamente, que las Cruzadas fueron gran parte de la ruina final de Bizancio. La historia de Roma termina en Bizancio , y con su decadencia declinaba el último sol romano por oriente. Y es lamentable cuánto le cupo de culpa a Occidente en aquel ocaso.

La conciencia política de Bizancio se pierde con la caída definitiva de Constantinopla en 1453. Pero la Iglesia Ortodoxa vinculada al Patriarcado de Constantinopla heredó la conciencia y la memoria del Imperio vencido. Y siguieron activas, con mucho dolor resentido. Y no perdonaron a Occidente. Y Occidente era Roma. A pesar de las tentativas in extremis de reconciliación-unión (Concilios de Basilea-Ferrara-Florencia), esta nunca llegaría.

El 4 de Mayo del 2001, en Atenas, el Papa Juan Pablo II se lamentaba por la IVª Cruzada y el saqueo de Constantinopla ante el metropolita ateniense Cristodoulos. En los monasterios del Athos, los monjes clamaban contra la visitas y los actos.

Me fascinan las Cruzadas, y los cruzados, y las cosas del tiempo de las Cruzadas. Pero cada vez estoy más persuadido de que fue un monumental error, que se pagó muy caro. Pero fascinante. Tanto que no me imagino una Historia sin la historia de las Cruzadas. En historia, soy "providencialista" porque soy cristiano. Pero la gran aventura de las Cruzadas, a pesar de sus entusiasmos heroicos, fueron finalmente (desde el principio?) inasumibles/ incompatibles en cuanto "proyecto cristiano".


p.s. Sobre otro congreso con el mismo tema celebrado aquel mismo año en Constantinopla-Estambul, interesa este breve artículo entrevista.

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sábado, 15 de diciembre de 2007

Fundamentalismos


El órgano mediático del laicismo de la piara psoera (lamentablemente no es el único en su especie), trae hoy un artículo semi-entrevista de un tal Éli Barnavi, rumano de nacimiento, de familia hebrea, e israelí de nacionalidad (supongo que no es judío de religión por lo que dice y las tesis que mantiene) .
El artículo es interesante, de los que dan para discutir, porque el personaje demuestra ser inteligente (esa es otra, que el diario insignia de la piara es interesante y cuenta con gente inteligente, destacándose sobre el mediocre resto). Dice cosas como estas (cito y discuto):

_ "No me gusta referirme a la libertad en abstracto, prefiero hablar de libertades. La de ir y venir, la de hablar de cualquier cosa, la de pensar lo que quieras, incluso la de hacer caricaturas ofensivas. Todo eso está en peligro". _

Sí, pero. Postular la libertad como valor exige la posibilidad real de ejercer positivamente ese derecho y expresarlo. Sin embargo no encaja bien con este principio, por ejemplo, el admitir la ofensa caricaturesca dentro de los límites de la libertad-valor. Entiendo que un acto así transgrede otras libertades positivas de otros con igual derecho. De ahí a postular la libertad para el crimen y una omnímoda libertad de acción-expresión que incluya lo aberrante, sólo hay un paso. ¿Libertad para todo, inclusive el mal?

_ "Quizá sea un peligro que ahora resulta todavía difuso", dice E.Barnavi. "Pero lo mismo pasó el siglo pasado cuando irrumpieron el nazismo o el comunismo. Los fundamentalismos religiosos que se convierten en ideologías políticas totalitarias tienen exactamente el mismo peligro". Y hay que defenderse. ¿Cómo? Reivindicando lo que es propio de Occidente, el laicismo, la democracia, los derechos humanos, la herencia de la Ilustración. _

Ah! El "enemigo" es un ente religioso. El concepto "fundamentalismo" se precisa con el adjetivo "religioso", que no se precisa. ¿El comentario que he hecho al párrafo anterior podría considerarse fundamentalista y tendente a degenerar en una tesis totalitaria? ¿No se estará definiendo la sustancia de toda entidad religiosa como "fundamentalista-totalitarista"? ¿Significa el concepto "enemigo" que las entidades religiosas que se atengan a principios que contradigan ese postulado de la "libertad omnímoda" son enemigos a perseguir, rendir y exterminar? ¿No estaría esto en contradicción con el mismo postulado de libertad de todos para todo? ¿El derecho a la libre expresión no reconoce el derecho a la libre religión? ¿No existe un fundamentalismo libertario, que sería malo? ¿Qué es lo "enemigable", lo "fundamentalista" o lo "religioso", la religión, o el fundamentalismo?

Por otra parte, curiosa la apreciación parcial y reduccionista de la identidad sustancial e idiosincrática del Occidente que estaría definida por cuatro hechos-rasgos-coordenadas, a saber: 1º El laicismo, 2º la democracia, 3º los derechos humanos, 4º la Ilustración.

Asombroso. Porque supone que Occidente empieza a existir, más o menos, a partir de 1789, no antes. No serían pués occidentales ni integrantes de la identidad de Occidente los Treinta Tiranos, ni los Siete Reyes de Roma, ni César el dictador, ni los Emperadores romanos, ni los Reyes Bárbaros, ni Carlomagno y el Sacro Imperio, ni Gregorio VII e Inocencio III, ni Carlos V y Felipe II, ni Louis XIV, ni Oliver Cromwell, ni Napoleón Emperador, ni Hitler, ni Stalin.

Quizá en estos dos últimos personajes tan occidentales estribe parte de la laguna mental/lapsus histórico de E.Barnavi, traumatizado por esos dos occidentales epígonos del laicismo ilustrado y sus consecuencias. Discutir que la democracia nace como discriminación de derechos entre atenienses libres y esclavos ilotas, me parece un estorbo que obviará E.Barnavi; y si se le recuerda que los derechos humanos se proclaman con la guillotina funcionando, no le gustará tampoco, o no lo juzgará relevante al caso.

¿Y el "laicismo"? ¿Cuando aparece el "laicismo" ideológico, militante, programático, en Occidente? ¿En el siglo VII que bautiza a lo godos? ¿En el siglo XII de la Escolástica? ¿En el siglo XVI de la Reforma y Trento? ¿En el XVII de las luchas doctrinales?...Un fenómeno sólo emergente y reconocible en cuanto tal desde fines del XVIII, en muy concretos y reducidos círculos ideológicos, y ampliamente contradicho y rebatido desde el seno de la más genuina identidad occidental, ¿puede considerarse constitutivo de la identidad de Occidente? ¿De qué Occidente?

¿El laicismo de Hitler, el laicismo de Stalin, el laicismo del Ceaucescu de su Rumanía natal, son valorables como algo "propio" del Occidente del que habla E.Barnavi.

Supongo que el Occidente que tiene en mente un rumano israelí con todo el peso del ominoso Occidente del siglo XX gravitando sobre su limitada compresión del Occidente, su identidad, su pasado y sus circustancias, es un Occidente tan artificial, tan maquetado, tan reducido a determinada escala y modelo como el barquito de palillos, papel y pegamento que se mete artificiosa y habilmente en una botella (en una entrevista sobre un libro en este caso).

Dice algunas cosas más, también interesantes y dignas de discutir como:

_ "Cualquier religión es política, tiene vocación de poder. Poco a poco va afinando y se centra en las tres grandes religiones, las que tienen un corpus de textos sagrados a los que referirse. Trata de los fundamentalismos de cada una de ellas que, en principio, podían quedarse en meras curiosidades. Y va llegando al grano: hay un momento en que determinados fundamentalismos se convierten en revolucionarios. Consideran que tienen derecho de servirse de la violencia para imponer su lectura de los textos sagrados a los impíos. Quieren conquistar el poder, imponer su verdad, borrar toda disidencia. _

Inquietante el análisis si de él hay que extraer consecuencias y esperar reacciones "políticas". Paradójicamente, esta misma reflexión vuelta a reconsiderar poniendo de sujeto al factor-elemento "político" en general o determinado en una ideología o partido concretos, tiene el mismo decurso con las mismas consecuencias, mutatis mutandis. Lo que no sé es si el perspicaz autor lo calla, o es que no lo contempla así. Inquietante, de todas formas, lo entienda o lo pase por alto.

Esto es interesante también:

_ "El catolicismo, en cambio, ya no puede ser hoy un fundamentalismo revolucionario. Lo fue, y de qué manera, en tiempos de Felipe II con la Liga Santa. Pero con el tiempo, y con la separación entre Iglesia y Estado que se consiguió gracias a la influencia de la Ilustración, es inconcebible que pretenda imponer su verdad de manera totalitaria." _

Curioso que diga Catolicismo y no Cristianismo. De entrada supone un reconocimiento histórico, pero a la vez una acusación de la que se excluirían las confesiones crisitianas no católicas. ¿Significa que sólo el Catolicismo puede derivar en fundamentalismo? ¿No las sectas evangelistas americanas? ¿No otros grupos religiosos activistas más o menos fundamentados en el cristianismo? ¿Con qué grupos cristianos actuales se identificaría más un "fundamentalismo" religioso cristiano? Las sectas fundamentalistas que misionan Centro y Sudamérica, ¿de qué tradición política-cultural proceden? ¿No nacen en la primera nación con una constitución democrática y garante de los derechos humanos? ¿La Liga Santa de Felipe II con la Santa Sede, Venecia y Génova es un acto histórico del "fundamentalismo católico"?

Escandalosamente, como buen ciudadano del actual Estado de Israel, todo el artículo-entrevista rezuma un anti-islamismo militante agresivo y disimulado con la coartada actualísima del fanatismo terrorista islámico. Sin embargo la existencia de suEstado de Israel no se sospecha que sea un "fundamentalismo" ni religioso (judío) ni político (sionista); la presencia de Occidente y sus potencias en Oriente Medio, tampoco. Pero la Liga Santa de Felipe II, Roma, Venecia y Génova contra la Turquía otomana en el siglo XVI, sí, eso sí es un claro acto del intrínseco fundamentalismo del Catolicismo, que hoy ya no se espera que se repita porque triunfó la Ilustración con su "écrasez l´infamme". Esto dice E.Barnavi, y lo presenta El País (aquí el articulito completo).

¿Que cómo se llama su libro, el libro de E.Barnavi? Su libro se llama "Las religiones asesinas", tal cual.
Una última cita:
_ "Occidente es la primera civilización que aprende a dudar y a cuestionarse a sí misma. Y a veces parece que dimite, que es incapaz de defender sus valores. Por eso hay que buscar un acuerdo de todos en torno al laicismo, y luchar por las libertades que tanto costó conquistar". _

Y el inteligente laicista no entiende que Occidente se examina en conciencia por su conciencia que se ha gestado, formado y madurado cristiana (y católica).

¿Negará a Occidente el derecho a reconsiderar el laicismo, la ilustración y esta democracia que incluye como derecho humano el aborto y la eutanasia? ¿O acusará a la conciencia de Occidente de fundamentalista religiosa si lo hace?

That's the question?


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