domingo, 16 de abril de 2017
Santo Sepulcro
Es una de esas anécdotas que aportan quasi nada a la fe, pero ponen su mica salis para la curiosa inquietud de los enigmáticos:
Los aparatos de medición científica se bloquean inactivos cuando los usan dentro del Santo Sepulcro
Pero son de esas noticias que, como no se resaltan, ni los medios de masas publican, pasan al fin desapercibidas excepto para unos pocos.
Los creyentes, leemos y sonreímos, sin conmoción. Y los impíos, anti-cristianos y ateos, sonreirán también...son rictus sardónico, y seguirán sin creer.
También pasa que con esta clase de noticias el cristiano percibe la gracia y el gozo de la fe, un fenómeno sobrenatural que tampoco miden los aparatos científicos.
Surrexit Dóminus vere, et gaudeamus in fide Resurrectionis Christi !!!
+T.
miércoles, 1 de abril de 2015
Dominus flevit
Los Santos Evangelios datan la escena en torno al episodio de la entrada del Señor en Jerusalén, poco después o en el mismo transcurso de la llegada de Cristo a Jerusalén; en San Mateo y San Marcos Jesús profetiza emocionado la próxima ruina y destrucción de la Ciudad Santa y su Templo (Mt. 24. 1-3 Mc. 13. 1-4); en San Lucas, desde el Monte de los Olivos, Cristo se conmueve al ver la Ciudad y llora: "...et ut adpropinquavit videns civitatem flevit super illam..." (Lc 19, 41), dolido por la perfidia de su pueblo, que le rechaza, siendo su Mesías. Por este pecado, Jerusalén será asaltada y el Templo destruido.
La voluntad humana de Cristo está uniendo a la divina del Verbo sus afectos, sus emociones. En el entendimiento de la comunicación de idiomas, decimos que Dios lloraba por Jerusalén amando a Jerusalén y dolido por su ciudad. Por ningún otro sitio podemos decir que ha llorado Dios, siendo para Él la Jerusalén terrena, la histórica, objeto especial de su querer. Un particular misterio del gran misterio del amor de Dios.
Cuando aparece más tarde en el Apocalipsis, Jerusalén desciende de lo alto (Ap 21, 2 y ss.) como si hubiera sido subida al cielo, siendo allí purificada, restaurada, recreada y glorificada. Como si el Señor se la hubiera reservado con precioso celo para convertirla en parte de su triunfo final, morada capital para su Reino eterno.
Por la muerte y resurrección de Cristo, en cierto correlato, hubo también una pasión de Jerusalén, que Cristo lloró, y habrá una gloria de Jerusalén que con Cristo Rey advendrá.
"...benedicat te Dominus ex Sion et videas bona Hierusalem omnibus diebus vitae tuae!"
+T.
miércoles, 30 de julio de 2014
Urgentemente: Lo de Gaza merece un 'J'Accuse...!'
No soy Zolá, ni me parezco. Pero el caso de Gaza merece un neo-Zóla, de más envergadura, más potente, con voz más intensa y extensa, capaz de escandalizar y movilizar, de espabilar conciencias narcotizadas.
De las víctimas de Gaza, me conmueven especialmente los viejos. Es doloroso imaginar hombres y mujeres que llevan toda su vida hacinados en el ghetto de Gaza, gente que era joven en el año 47, cuando la usurpación israelí, y que han envejecido en el campo de concentración de Gaza, decepcionados y desilusionados con cada golpe de la fatigosa realidad de ser prisioneros en su tierra, de tener fronteras de muerte con su país, al que no pueden entrar, donde no pueden vivir ni morir porque han invadido su suelo y les han rapiñado justicia y derechos. A estas alturas, Gaza es un reducto de miserables bombardeados. Miserables rabiosos, porque conservan, aunque aplastados, la dignidad de la rebeldía. Es lo que les queda. Y sufren porque no renuncian a vivir. La felicidad del perverso Israel sería la desaparición de los miserables de Gaza; ya hasta se atreven a decirlo.
Israel se ha creado durante estos lustros una coraza inmoral en la que no penetran sentimientos que no sean los del propio Israel. Implacables con los palestinos, se derriten en dramáticas escenas de auto-compasión cuando es un israelí el que sufre. El estado de Israel se ha vuelto un organismo enfermo con híper-sensibilidad consigo mismo y dureza fría y letal para los enemigos que el propio Israel se ha creado.
Los culpables de la trágica situación son el injustificable estado de Israel y los implicadísimos EEUU, la nación de la propaganda democrática y los crímenes de guerra, todo en uno. Inglaterra, por referencias y prolegómenos, también. Europa, espectadora muda, se inculpa por omisión.
El Papa del 'hagamos lío' hubiera armado un gran lío denunciando el crimen incesante de Israel contra Gaza. Pero PP Franciscus tiene extrañas querencias por Sión y sus rabinos, afectos que le impiden liarse en este clamoroso enredo que estrangula dia a día, hora a hora, minuto a minuto a una nación sin tierra, a un pueblo con su patria invadida por sus verdugos.
¿Quién será, quién se atreverá, quién clamará el urgente y justo 'J'Accuse...!!!' ???
+T.
lunes, 9 de junio de 2014
Asís en comprimido/cápsula
Que el Papa de Roma pase la tarde del Domingo de Pentecostés plantando un olivo con el Patriarca constantinopolitano, el presidente israelí y el presidente (virtual) de Palestina (virtual) es algo inquietante, patético, aburrido, por muchas razones, entre otras por el pobre y manido simbolismo del acto, tan multiplicado y protagonizado, passim, por cualquiera. Hasta el más peleón guerrero ha debido plantar alguna vez un olivo en simbólica acción no-creíble pero deglutible por las tragaderas del mundo, anchas y profundas.
Pero esta plantada de olivo ha sido especialmente insufrible por sí misma, en sí misma, por haber tenido que presenciar al Papa, al metropolitano bizantino y a los otros dos echando paletadas de tierra a la estaca de olivo, una escena nunca vista, entre la solemnidad de un ceremonial ad casum y el ridículo de su ejecución.
De los besos francisquistas, los tres sillones co-iguales y la 4ª sede separada/cismática, no diré nada. De que Bartholomeos parecía la sombra inoportuna que se cuela en el proscenio, tampoco diré rien, que los bizantinos, ya se sabe, son muy quisquillosos y arman un cisma por un -que.
Lo que sí diré es que al Santo JP2º le hubiera encantado la ocurrencia, tan proclive como era a la dramaturgia.
Al fin todo ha sido como una pildorita, un comprimido, una cápsula de Asís, con menos religiones, pero con similar lectura. Y PP Franciscus como triunfante anfitrión, próximo (congruentemente) candidato al Nobel de la Paz, incluso pudiera ser que postularan al trío completo (perdón, al cuarteto, que ya se sabe lo susceptibles que son los bizantinos).
El que esto escribe, sin estacazo de olivo ni nada, reza por la paz en los Santos Lugares, simplemente.
Total, una tarde de Pentecostés muy bien aprovechada. Menos mal que el nuevo estilo francisquista nos aporta estas escenas tan motivadoras, que el mundo agradecerá en lo que valen.
Ea, pues.Vamos a otra, a ver qué viene ahora.
+T.
martes, 27 de mayo de 2014
Exceso de política, déficit de espiritualidad
Que el Papa se supiera/sintiera garante de la concordia entre naciones y príncipes cuando la sociedad se definía, propiamente, como Cristiandad, era algo que entraba dentro de la lógica ministerial de quien era reconocido no sólo como cabeza de la Iglesia, sino también como el supremo legislador y juez de todo y de todos.
El tercer Papa del globalizado siglo XXI mantiene la vocación de ser para el mundo un agente de la paz necesaria. Su predecesor Juan Pablo II dio la impresión de estar firmemente persuadido de ser/haber sido el hombre providencial de su momento histórico. Desde los prolegómenos de la Iª Guerra Mundial, el Papado desarrolló profundamente esa conciencia, característica de la Iglesia del siglo XX que se fue confirmando con cada uno de los Pontífices, todos, hasta la actualidad, grandes promotores y ministros de la paz internacional, con doctrina, signos, iniciativas e intervenciones.
Aunque no sea ese el ministerio petrino fundamental. La vocación papal es, esencialmente, de fe: Confirmar en la fe a los hermanos. Sin olvidar que el apacentar a la grey de Cristo es mantener vivo y equilibrado el principio lex orandi, lex credendi, alma de lo esencial eclesial.
Yo hubiera gozado más de un Francisco celebrando y orando, predicando y bendiciendo, evangelizando y consagrando que con el Francisco político en Jordania, entre los palestinos (menos expresivamente) y con los israelíes (con excesivos signos de complicidad).
Los Santos Lugares no son lugar de política, sino un enclave real de la más auténtica espiritualidad. Por Cristo. Per Ipsum, et cum Ipso et in Ipso.
Todo eso, se ha visto poco, demasiado poco.
Y mucho todo lo demás.
Por lo demás, Deo gratias que la peregrinación papal concluyó bien. Bien en estilo francisquista, quiero decir (con otro episodio de elocuencia en vuelo).
Es decir.
+T.
sábado, 1 de marzo de 2014
Peregrinaje promiscuo
Dicen que dijo que él sólo no viajaba, que si iba iría acompañado:
"El Papa - indicó Schlosser (el rabino)- agradeció este tipo de gestión, nos dijo que tiene mucha esperanza en el viaje a Medio Oriente pero que no va a ir solo, sino acompañado por un musulmán y un judío: 'Me van a acompañar un musulmán y un judío, solo no voy', nos dijo”. "Surgen, pues, mil y una preguntas, dudas, cuestiones. Desde si las visitas serán trifásicas, en igualitaria proporción, o de si el papamóvil llevará tres plazas, hasta si veremos a PP Franciscus entonar un alarido de almuédano en lo alto de un minarete, o si se echará por los hombros un talit y soplará un cuerno en el Muro de las Lamentaciones. Todo son incógnitas al respecto. Todo es expectación.
Las escenas, las imágenes, pueden alcanzar niveles traumáticos hasta ahora no registrados en el medidor de despropósitos católicos, comparables a lo de Asís.
Oremus plus.
+T.
sábado, 7 de diciembre de 2013
Dos Papas sobre el problema de Sión
La reseña de aquel histórico encuentro la hace el propio Herzl, no me aclaro si en una especie de diario o en una carta a un amigo suyo italiano. Cuando guardé el texto (no recuerdo en qué página lo leí, hace ya varios años) anoté también que apareció publicado por vez primera en 1956, en un libro titulado "La Terre Retrouvée". Tengo sobre lo mismo otra referencia, un artículo en italiano firmado por Tullia Catalan, en un monográfico elaborado en la Universidad de Bolonia, "Dossier - Antisemitismo e Chiesa cattolica in Italia (XIX-XX sec.)". El artículo de T. Catalán, donde aparece un fragmento de la conversación entre Pio X y Th. Herzl, versa sobre el eco del sionismo en la prensa italiana de principios del siglo XX; la cita figura en el epígrafe "-1904 a 1917: dalla visita di Herzl alla svolta della dichiarazione Balfour" (leer aquí)
El texto donde se cuenta la audiencia es, como he dicho, del mismo Theodor Herzl. Supongo que no existe ninguna otra fuente, salvo si hubiera alguna documentación al respecto en los archivos de la Santa Sede, que tampoco me consta. Herlz narra en primera persona, citando a San Pio X de memoria, describiéndole con poca empatía, despectivamente, con una carga evidente de prejuicios que, a tenor de la conversación habida (si fue tal y como él refiere), vería confirmados. Así y todo, al dar cuenta de su breve parlamento parece exponer con bastante credibilidad lo que dijo el Papa (o, por lo menos, su argumento principal), reconociendo, incluso, la impresión de 'grandeza' que supo percibir en algún momento de aquella audiencia. Esto es lo que escribió Herzl:
Ayer fui recibido por el Papa Pío X. Me recibió de pie y tendió la mano que no besé. Se sentó en un sillón, especie de trono para “los asuntos menores” y me invitó a sentarme cerca de él. El Papa es un sacerdote lugareño, más bien rudo, para quien el Cristianismo permanece como una cosa viviente, aún en el Vaticano. Le expuse mi demanda en pocas palabras. Pero, tal vez enojado porque no le había besado la mano, me contestó de modo demasiado brusco:
— No podemos favorecer vuestro movimiento. No podemos impedir a los judíos ir a Jerusalén, pero no podemos jamás favorecerlo. La tierra de Jerusalén si no ha sido sagrada, ha sido santificada por la vida de Jesucristo. Como jefe de la Iglesia no puedo daros otra contestación. Los judíos no han reconocido a Nuestro Señor. Nosotros no podemos reconocer al pueblo judío.
De modo que el antiguo conflicto entre Roma y Jerusalem, personificado por mi interlocutor y por mí, revivía en nosotros. Al principio traté de mostrarme conciliador. Le expuse mi pequeño discurso sobre la extraterritorialidad. Esto no pareció impresionarlo. “Gerusalemme”, dijo, no debía a ningún precio, caer en manos de los judíos.
— Y sobre el estatuto actual, ¿qué pensais vos, Santidad?
— Lo sé; es lamentable ver a los turcos en posesión de nuestros lugares Santos. Pero debemos resignarnos. En cuanto a favorecer el deseo de los judíos a establecerse allí, nos es imposible.
Le repliqué que nosotros fundábamos nuestro movimiento en el sufrimiento de los judíos, y queríamos dejar al margen todas las incidencias religiosas.
— Bien, pero Nos, en cuanto Jefe de la Iglesia Católica, no podemos adoptar la misma actitud. Se produciría una de las dos cosas siguientes: o bien los judíos conservarán su antigua Fe y continuarán esperando al Mesías, que nosotros los cristianos creemos que ya ha venido sobre la tierra, y en este caso ellos niegan la divinidad de Cristo y no los podemos ayudar, o bien irán a Palestina sin profesar ninguna religión, en cuyo caso nada tenemos que hacer con ellos. La fe judía ha sido el fundamento de la nuestra, pero ha sido superada por las enseñanzas de Cristo y no podemos admitir que hoy día tenga alguna validez. Los judíos que debían haber sido los primeros en reconocer a Jesucristo, no lo han hecho hasta hoy.
Yo tenía a flor de labio la observación: “Esto ocurre en todas las familias; nadie cree en sus parientes próximos”; pero de hecho contesté: “El terror y la persecución no eran ciertamente los mejores medios para convertir a los judíos”.
Su réplica tuvo, en su simplicidad, un elemento de grandeza:
— Nuestro Señor vino al mundo sin poder. Era póvero. Vino in pace. No persiguió a nadie. Fue abbandonato aún por sus apóstoles. No fue hasta más tarde que alcanzó su verdadera estatura. La Iglesia empleó tres siglos en evolucionar. Los judíos tuvieron, por consiguiente, todo el tiempo necesario para aceptar la divinidad de Cristo sin presión y sin violencias. Pero eligieron no hacerlo y no lo han hecho hasta hoy.
— Pero los judíos pasan pruebas terribles. No sé si Vuestra Santidad conoce todo el horror de su tragedia. Tenemos necesidad de una tierra para esos errantes.
— ¿Debe ser Gerusalemme?
— Nosotros no pedimos Jerusalem sino Palestina, la tierra secular.
— Nos no podemos declararnos a favor de ese proyecto.
La audiencia de Pio X a Theodor Herzl tuvo lugar el 26 de Enero de 1904, hace poco más de un siglo. Comparando las circunstancias de la reciente audiencia de PP Franciscus al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, es evidente que el tono ha cambiado. A este respecto, la declaración Nostra Aetate marcó un hito, con su antes y su después. En el post-concilio ha destacado la constante buena voluntad manifestada por los últimos Papas, especialmente sensibles, por razones muy personales, a toda la temática judeo-israelí. Juan Pablo II y Benedicto de XVI, siendo uno polaco y otro alemán, fueron marcados en su juventud por el trauma de la IIª Guerra Mundial y la represión/persecución antisemita desencadenada por la Alemania de Hitler. Con una relación menos directa, es también evidente la proclividad, muy manifiesta, del antes Arzobispo Cardenal de Buenos Aires, hoy PP Franciscus.
A pesar de los nuevos vientos, las palabras que Herzl pone en boca de Pio X son netamente católicas, razonadas y razonablemente católicas, ni despiadadas ni insensibles, sino simplemente realistas e históricamente responsables. Imagino que de haber sabido el Papa Sarto que la erección del estado de Israel causaría una perenne crisis internacional además de ser un injusto atentado contra los derechos de la población/nación palestina, sus palabras habrían sido más graves, de un tono más severo.
Nuestra actualidad, sin embargo, se describe según la cordialidad de la audiencia papal al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, uno de los más agresivos agentes del sionismo que problematiza violentamente el Oriente Medio desde mediados del pasado siglo. Me pregunto si bajo tales circunstancias un personaje así merece ese trato.
La dictadura del diálogo impone injustas benevolencias.
Quien lea esto y piense que el que lo escribe es anti-sionista, se equivoca. Mis afectos por Israel y los judíos son muy serios. Pero también mantengo firme la opinión de que el actual estado israelí es quasi un crimen institucionalizado, una injusticia hecha nación contra todo derecho.
A los que hoy llevan esa bandera habría que hablarles como Pio X habló a Herzl: Como un Papa. Entre otras razones porque, aunque las circunstancias han cambiado, la Iglesia no, sigue siendo eadem, la misma que habló por boca de Pio X.
O, al menos, eso es lo que suponemos quienes nos reconocemos, conscientemente, católicos.
Si los hechos, si lo que está pasando, contradice nuestra suposición, conste también que no somos nosotros los extraviados. Conste.
Cuando parece darse la impresión del desconcierto, sea en las formas, sea en los actos, reconocerse uno mismo es esencial. Y no nos definimos por oposición a nadie ni por favor de ninguno, sino por identidad con lo que somos.
Mientras más, mejor.
+T.
domingo, 4 de noviembre de 2012
Un disparate 'ecuménico'
Hace ya unos años que se sabía la intención que parecía imponerse entre el clero católico de Tierra Santa: Abandonar el calendario católico-romano de la Semana Santa-Pascua para adoptar el viejo e incorrecto calendario mantenido obcecadamente por el rito bizantino y las iglesias orientales. Me pareció entonces una necedad y hoy, cuando se confirma la noticia para las celebraciones de la próxima Pascua del 2013, sigo opinando que es un disparate.
Las polémicas sobre el ajuste del calendario pascual, el que rige las fechas de las solemnidades cristianas, son tan antiguas como la Iglesia misma, remontables, probablemente, a la mismísima era apostólica. Para subsanar y corregir la imprecisión del Calendario Juliano que iba retrasando la fecha de la Pascua, alejándola del equinoccio primaveral, el Papa Gregorio XIII emprende las labores que concluirían con la fijación de un nuevo calendario universal, conocido en su honor como Calendario Gregoriano, mediante el cual se computan el ciclo del año civil y el correspondiente Año Cristiano desde su entrada en vigor, el mes de Octubre de 1582. Los países que por motivos religiosos no quisieron adoptar el calendario reformado promovido por el Papa, fueron, poco a poco, reconociéndolo, con la intransigente negativa de los patriarcados bizantinos y otras iglesias orientales, que mantuvieron cerrilmente el desajustado calendario juliano. De ahí proviene la distancia de fechas que actualmente separan las celebraciones de católicos y ortodoxos, de unas dos semanas mensuales (por eso - p. ej.- la distinta fecha de celebración de la Navidad, que entre los ortodoxos ocurre cuando los católicos celebran ya la Epifanía) y, más llamativamente, al incluirse en el cómputo pascual el calendario lunar, las celebraciones de Semana Santa y Pascua de Resurrección, con más de un mes de diferencia entre el calendario católico y el ortodoxo (diferencia que, con el paso del tiempo, irá en aumento, separando la fecha de la Pascua ortodoxa cada vez más de su fecha estacional original).
Con un razonamiento descabellado, bajo la excusa de convenir en las fechas por razones festivas, sociales y familiares (así lo explica fray Pizzaballa, el custodio franciscano de Tierra Santa), el Patriarcado Católico de Tierra Santa abandonará el correcto Calendario Gregoriano y se pasará al incorrecto Calendario Juliano, un disparate sólo asumible desde la disparatada argumentación que parece animar muchas de las iniciativas del tantas veces desconcertante 'ecumenismo' católico.
Un acuerdo como este parece desdecirse de la verdad para asumir el error, ya que al ser un acto que teniendo como objeto algo relativamente secundario, como un calendario religioso-festivo, podría interpretarse (muchos lo harán) como extensible a otras cuestiones doctrinales, pastorales, teológicas y morales, que podrían postular un 'arreglo' mediante un 'desarreglo' semejante al del calendario, con la apariencia de que Roma cede ahora en esto porque Roma está y estuvo siempre equivocada. El mismo youtube de la agencia Rome Reports que he puesto como cabecera, parece presentar la reforma del calendario como un capricho de Gregorio XIII, dando la razón prevalente al desajustado calendario juliano de los ortodoxos, y comunicando la decisión de los católicos de Tierra Santa como algo obligado en razón del bien pastoral común, según el sentido que parece descubrirse en las palabras del custodio Pizzaballa. Disparatado, como digo.
Además tengo la sospecha, más que probable, de que todo el problema no existe en la mente de los católicos de Tierra Santa, la población autóctona real, sino que ha sido un falsa problemática suscitada por el clero católico extranjero, como los mismos franciscanos, con ridículos tintes irenistas, afectando particulares que, seguramente, no están en la consideración de los católicos palestinos de rito romano, ortodoxo, armenio etc. que hace siglos (casi 500 años) que conviven con esas diferencias en su calendario.
En el colmo del disparate, la adopción del calendario viejo por los católicos romanos de Tierra Santa no estará vigente ni en la Basílica del Santo Sepulcro ni en la Basílica de la Natividad de Belén, cuyo delicado status a la hora del turno de las diferentes iglesias y ritos para el culto en estas dos Basílicas desaconseja la alteración de los calendarios, cuya reforma haría mucho más conflictivas las celebraciones respectivas.
Todo para fomentar la ilusión de una unidad inexistente, de hecho, por falta de la voluntad de las partes (que a su vez forman varias y múltiples partes más). Entender el ecumenismo como un empeño católico, exclusivamente casi, con la patente, probada y reiterada renuencia de los Patriarcados Orientales, es una frustrante experiencia, un camino falso abocado a decisiones patéticas, muy equívocas, casi ridículas, como esta de la vuelta atrás del calendario pascual y la sustitución del calendario correcto por el incorrecto.
Los responsables de esta errónea elección podrán decir que, en suma, se trata de caridad. Habría, pues, que hacerles comprender esa sentencia paulina que enseña que la caridad no suplanta a la verdad, sino que, precisamente, en razón de la propia virtud, la exige: 'Veritatem facientes in caritate' (Ef 4, 15).
Al margen de la condescendia ecumenista, como resultado de la brillante ocurrencia, sucederá el disparate mayor, como efecto colateral del cambio de calendario: Cuando lleguen a Tierra Santa los peregrinos católicos del mundo entero, si es Semana Santa, se sorprenderán que allí todavía no, y si llegan un mes después, se asombrarán al ver que alí todavía están celebrando los días santos de la Pasión y la Resurrección.
Pero los católicos no importamos, sino que, por encima de nosotros mismos, importan más nuestros hermanos equivocados, a cuyo error feliz y caritativamente nos unimos. Para que todos seamos uno en el mismo error. Por lo pronto, un error de calendario, después, pian piano, ya nos iremos uniendo en todo lo demás. Esa parece ser la páuta.
+T.
miércoles, 18 de julio de 2012
Un amado hermano mayor, hijo de Sión, actuando con sensibilidad interreligiosa
A veces, entre la hojarasca confundente, asoma el leño puro y duro de la realidad. Como en este caso: Congresista israelí rompe y tira a la basura un ejemplar del Nuevo Testamento ;
aquí otra versión de la misma noticia
Confieso que eso mismo es lo que hago yo cuando me encuentro propaganda indeseable de sectas nocivas. Pero yo no soy diputado, ni alardeo en público de mi repugnancia, ni lo grabo en vídeo, ni me hago fotos interim. Tampoco soy un ocupante político-militar de un estado privado de sus derechos fundamentales por la opresión directa e indirecta de otro estado que profesa el insostenible credo político del exclusivismo mono-nacionalista, ocurriendo todo esto en el enclave geo-estratégico más sensiblemente peligroso del área Mediterráneo-Próximo Oriente.
Mientras rompía furibundo el Nuevo Testamento, el feroz indignado de kipá y gesto duro se ha acordado - un brote de memoria histórica made in Sion - de nuestra Santa Inquisición, curioso recuerdo, si de violencia y represión se trata, viviendo, como vive, entre el Líbano martirizado y la Gaza híper-atormentada. Cualquiera de los dos sangrantes escenarios le hubieran podido servir de ejemplo ilustrado si hubiera querido denunciar la actualidad de la sangre-dolor-lágrimas motivados por el odio y el fanatismo de hoy mismo, sin tener que recurrir a una historia de hace cinco siglos.
Pero lo más chocante es que el odio del energúmeno se ensañe contra el Nuevo Testamento, que son 4 Santos Evangelios más 23 Libros Santos que revelan el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús. En estos Santos Textos, los más sagrados de la Biblia, los más venerables del mundo, la Víctima es el Hijo de Dios, y luego los perseguidos por su causa. Recurriendo a una paradójica acusación/confusión, el que se reconoce implícitamente como sucesor de los victimarios, abomina contra el Libro Sagrado por ser lo que es, el documento fundamental del Credo cristiano.
Si a los incautos propagandistas bíblicos (no-católicos) que han mandado a los diputados israelíes los ejemplares del NT habría que recordarles la cita de Mt 7,6 , a los entusiastas que sueñan con la Nostra Aetate debajo de la almohada habría que aggiornarles la prospección de los signos de los tiempos con estos sólidos incidentes que son pedradas de dura actualidad.
Mi respeto y admiración por la Santa Inquisición histórica no me lleva al delirio desatinado de pretender recuperarla para el siglo XXI. Por eso me extraña verla recordada por un vengador radicalizado que trasluce maneras de potro y hoguera.
Me dan miedo estas páginas de actualidad protagonizadas por imanes y rabinos de colmillo retorcido y lengua de metralleta, unos y otros, a cual más encanallados en la intención y la (temible) acción. Me dan horror.
Y me causa tristeza que el NT se vea como enemigo y sea odiado. Seguro que el rabioso Ben Ari no lo ha leído nunca (y si hubiera leído algo me preguntaría qué leyó y qué habría mal-entendido).
Por su parte, cada vez que sale a relucir uno de estos episodios de amarga realidad sin costra de azúcar, me admiro del entusiasmo iluminado de los Padres Conciliares que se decían atentos y abiertos al mundo.
No sé qué mundo verían, pero el mundo al que dirigían sus declaraciones y proclamas dudo que fuera el mundo real-real, el que habitan Ben Ari y todos los de su especie que en el mundo son (desde La Meca a Estambul, desde Nepal a Saigón, desde el Ártico al Antártico, el hemisterio boreal y el austral, quiero decir).
+T.
jueves, 16 de junio de 2011
La Reina de Jerusalén
Me ha llegado este vídeo con una escena de religiosidad popular en el corazón de Tierra Santa, imágenes que recogen la sencilla devoción de los humildes y la fe de los pobres que miran al cielo. Todo lo que tiene que ver con Ella, me emociona; especialmente el Misterio de su Asunción, por eso me ha gustado el breve reportaje.
La procesión es casi de tipo 'colegial', de colegio de niñas, como las que organizan (¡organizaban!) las monjas con las alumnas para la fiesta de la Niña María, el 21 de Noviembre. Esta ingénua procesión de Jerusalén la celebran el 31 de Mayo, para cerrar el mes de la Virgen.
Se imagina uno esos mismos rostros infantiles encarnados en las escenas y las personas de los Santos Evangelios. Deben ser especialmente simpáticos a Dios, que se hizo hombre tomando esa carne y no otra. Suscita una ternura espiritual incorporar al imaginario de la composición de lugar los ojos, las sonrisas, los movimientos de esas niñas, tan cercanas carnalmente a la Niña de Dios.
Llevar una imagen de la Asunción por las calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén es re-imaginar el Misterio in situ, in ipso loco. Portan el icono de la Asunta con la ingenuidad despreocupada del que convive con el Misterio y lo celebra desacomplejado. No es liturgia solemne, no es rito sacro, sino sencilla expansión de lo que se cree, se ama y se espera.
Los franciscanos de la Custodia añaden su nota seráfica. En los Santos Lugares, los hijos del Poverello se ven inmersos en una geografía de gracia que les rejuvenece y a la vez les madura la vocación. Empezando por la re-toma del hábito, que visten desde que pisan Tierra Santa, como si lo estrenaran. Para muchos (casi todos) los Santos Lugares son un sanatorio del alma franciscana.
Todos asisten felices, todos los que ven pasar la procesión de la Reina de Sión, portada por sus hijas, con sus niñas entorno, sonrien y dejan algo de su corazón, que en un momento habrá sido tocado por la vista iconografiada de esa Pureza que asombra a los Ángeles, por la Virginidad que admiran los Arcángeles, por la Gracia que alaban los Nueve Coros.
Desde el Cielo celeste a las túnicas y los velos celestes de las niñas de Jerusalén se habrá fraguado un tramo del camino constelado de estrellas, que existe abierto para la subida al Cielo de los hijos llamados a seguir la estela de la Madre del Señor.
¡Qué bella es, qué bella la Hija de Jerusalén! Nimbada con diadema de estrellas dejó este mundo y subió al Trono donde impera como Rey de Reyes el Hijo del Altísimo, y se sienta como Reina a su diestra.
¡Ruega por nosotros! Recibe piadosa y clemente las preces de los pecadores que gemimos en este valle de aflicciones y anhelamos llegar al Reino de Cristo, tu Hijo, que con el Padre y el Espíritu Santo es Un Sólo Dios y vive y reina por los siglos de los siglos.
Para ver en formato mayor, enlace aquí
+T.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Intifada a la vista (Israel "inocente", of course)

Pues eso.
Quiero decir esto: La policía israelí irrumpe violentamente en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén.
Conque la Hilaria Clinton y su auto-propaganda como Doña Paloma de Paz Oriental quedan hechas unos zorros (le va, le va, le va...(con música de Julio Iglesias)). Y todo lo demás.
Y eso es lo que hay y lo que habrá. El grano viejo con nuevo abceso purulento. Hasta que reviente por Dios sabe dónde. Quizá, tal vez, por alguna novísima posible y probable casualidad israelí en esa misma Explanada de las Mezquitas que para Israel es una tentación. Una tentación diábolica. Muy ambicionada, como toda tentación hecha obsesión.
Y dentro de seis o siete mesecitos, nuevas conversaciones de paz con Israel en el papel de bueno victimalista y la pobre Palestina más inculpada que ayer pero menos que mañana.
Aunque lo más inmediato es esperar al Viernes próximo, el dia de oración de la morería, con la cabeza apuntando a la Meca inspiradora de vengaza y guerra santa. A ver cómo remata la jornada.
Israel, como de costumbre, se defenderá.
Solamente eso.
Nada más.
Pas rien.
Only.
Pax super Ierusalem!
+T.
lunes, 9 de agosto de 2010
***Addenda a la entrada anterior: Un artículo de La Gaceta-Intereconomía que merece la pena leer (y entender)
Y, por cierto, los comentarios de los lectores me parecen también muy interesantes. Además, considérese que se trata de La Gaceta de Intereconomía. No digo más.
&.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Israel se encanalla otra vez
El otro día, el Domingo pasado, me alarmé con la noticia de que el estado de Israel pactaba con Palestina y Jordania un arreglo sobre preservación de la Ciudad Vieja. Mantengo la opinión/la impresión de que una noticia que airea un acto de buena voluntad de Israel precede, más o menos inmediatamente, a una canallada israelí. Primero perfuman el ambiente, y seguidamente lanzan la bomba fétida.La noticia sobre el pacto conservacionista para Jerusalén, aparecía así en ABC.
En El País aparecía también la noticia, pero se aclaraba que era papel sobre papel mojado, porque ya existía un documento parecido sobre lo mismo. Si se re-edita, será porque no se ha cumplido. Y si no se ha cumplido, será por culpa, por acción y/o por omisión de Israel. De Israel, únicamente, porque ni Palestina ni Jordania tienen nada que ver con los atentados contra la conservación del patrimonio histórico intramuros de la Ciudad Vieja de Jerusalén, donde mandan, desde 1967, exclusivamente los israelíes. Con todo el énfasis que cabe poner en el adverbio: Exclusivamente Israel, excluyendo a todos los demás.
Israel, el hoy por hoy cada vez más injustificable estado de Israel, ha sido el responsable único de la destrucción de la antigua Jerusalén. No me refiero (excavaciones peligrosas/caprichosas/provocativas a parte) a que el estado israelí haya bombardeado ningún monumento notorio (y no digo que le falten ganas), sino a la destrucción de la imagen de la Ciudad.
Una ciudad histórica tiene una imagen que se debe conservar. Si tras el recinto amurallado de Ávila levantaran una urbe de torres de hormigón, edificios de cristal y aluminio, barrios y calles modernas, etc. etc. etc. la imagen de la Ávila de los Caballeros quedaría tan desgraciada que no volvería a ser la misma que ha llegado bien conservada hasta el siglo XXI. La imagen, el perfil paisajístico de una ciudad histórico-monumental, también es patrimonio y también se debe estimar y preservar (sobre lo mismo, aquí).
En Jerusalén, el perfil de la Ciudad Santa que se contemplaba en bellísima e incomparable panorámica desde el Monte de los Olivos (también desde el Monte Scopus) ha quedado aberrantemente alterado por las edificaciones de la "nueva Jerusalén". Cuando el estado de Israel firma un papel comprometiéndose a preservar, es tan poco creíble como dejan patentes esas indecentes arquitecturas del moderno Israel, que son un atentado contra la Ciudad que dicen que van a preservar. Y no se trata de una ciudad cualquiera.
Tengo y mantengo la impresión de que el Israel sionista odia a Jerusalén, a su imagen, su perfil: Porque es cristiano y musulmán. Lo que le da un sello visual inconfundible a Jerusalén son, sobre todo, sus bellas y bien conservadas murallas otomanas (s. XVI) y la cúpula dorada de Omar (s. VII); y después los campanarios y cúpulas plomizas de la Basílica del Santo Sepulcro y demás iglesias cristianas. Netamente judío, sólo quedan en Jerusalén los restos reconocibles de algunas edificaciones del tiempo de Herodes, y el Muro de las Lamentaciones. Y nada más. Excepto lo que se empeñan en sacar de debajo de las piedras los arqueólogos israelíes, que son más piedras, muchas más piedras, sólo capaces de ser entendidas/leídas por los arqueólgos que las exhuman.
¿Existe un plan para hundir la Jerusalén cristiana y musulmana a base de excavar por debajo de lo que se ve?. Eso es lo que dicen los musulmanes de Al-Quds, que se estremecen cada vez que se enteran de que los israelíes han empezado otra nueva excavación, otro túnel más por debajo de las mezquitas. Aunque juzgo cada día más disparatado la existencia de ese estado de Israel, me parece un disparate paranóico suponer que los israelíes quieran demoler las mezquitas para levantar el tercer (o el 4º) Templo. Aunque conste que de boca israelí he oído, más de una vez, la especie, con triple escándalo estremecido por mi parte: Por criminal, por atentar contra el arte y la historia, y por blasfemo.
De ese "pacto" a tres bandas pro-Jerusalén, lo interesante, más que nada, es que el estado de Israel se haya avenido a firmar algo con Palestina y Jordania como iguales interesados e implicados en la suerte de la Ciudad Vieja, con todo lo que esto supone. Pero un papelorio diplomático firmado en Brasilia, dadas las circunstancias del trío firmante, vale poco más o menos que el papel, la tinta, el sello y las firmas de los rubricantes.
Y volviendo al principio, después de la buena noticia diplomática de Brasilia, se lanzó la bomba guerrera:
Tropas israelíes y libanesas se enfrentaron ayer en un incidente fronterizo que puede tener graves consecuencias.
El nuevo golpe de Israel sobre el Líbano tiene todo el sello del típico acto consumado provocado por Israel: El casus belli, en esta ocasión, ha sido un árbol (vean el vídeo)
Pero las motivaciones bélicas de Israel, aunque parezcan tan absurdamente fútiles como la tala de un árbol en una frontera alambrada, son más profundas, retadoramente perversas. Quiero decir que el arbolillo de marras es el pretexto que esconde la otra razón, la verdadera. Que yo creo que es esta:
Siria y Arabia Saudí promueven la paz en el Líbano
Es la reciente visita al Líbano del rey Abdulá de Arabia y del presidente Bashar al-Assad de Siria el motivo verdadero del incidente bélico provocado por Israel en la frontera con el martirizado Líbano. Lo del arbolito y tal, cortina de humo. Y lo de la firma con palestinos y jordanos sobre la preservación de la Ciudad Vieja de Jerusalén, azúcar sobre la hiel. Son las cosas de Israel, la sonrisita del diplomático que enmascara la boca de la fiera.
Mientras, pase lo que pase con lo del incidente en la frontera del Líbano (¡el Señor nos libre y libre al martirizado Líbano!), la historia cotidiana y corriente sigue en Palestina-Israel. Ayer también, en una de esas escenas que se te cruzan en la tele de repente, pusieron un vídeo que después no he podido encontrar, porque tenía intención de ponerlo. Era una escena patética:
Una patrulla de ocho o diez soldados israelíes, con casco y metralletas, deteniendo en su casa a un infeliz cisjordano, acusado de haber robado agua de un canal para regar su huerto; detuvieron también a su padre, un viejo con canas y arrugas. Pero la escena la protagonizaba un chiquillo de tres o cuatro años, llorando agarrado a las perneras de los pantalones de los militares, preguntando con su lenguaje infantil que por qué se llevaban a su padre, que no le mataran, que no se llevaran a su abuelo, que era bueno, que no le mataran. Todo eso sin dejar de llorar, yendo de un soldado a otro. Pocas veces he visto una escena así, tan crudamente conmovedora.
Buscando el vídeo (que no encontré), me topé con esta otra noticia, casi del mismo tenor, pero multiplicado:
Fuerzas israelíes arrasan un poblado beduíno en el Negev
Ambas escenas, la del chiquillo llorando por su padre y la de la aldea arrasada, son la realidad cruenta que se esconde tras el telón israelí.
Simpatizar con ese estado encanallado es hacerse cómplice de sus crímenes.
Callar, lo mismo.
...¿O acaso no es eso lo que ellos, cuando fueron víctimas, decían de sus verdugos???
p.s. Recuerdo - no me olvido - que hace cuatro años, Julio-Agosto del 2006, cuando la criminal segunda guerra contra el Líbano, un valentón de boca recalentada se daba fuelle y arreaba tizonazos de foro (¿logia?) HazteOir aplaudiendo engallado las perversas acciones criminales de Israel contra los desgraciados libaneses. El miserable se enardecía pisoteando la razón de las víctimas y coronando las vergüenzas de los verdugos. Seguro que ahora estará disfrutando lo mismo, o incluso esperando que el incidente del arbolito acabe con más sangre, con más víctimas inocentes, de esas que se cobra Israel con la tasa habitual que pesa y venga los agravios con regla de tres de Lamek.
+T.
sábado, 3 de julio de 2010
Uno por mil

La historia del soldado Shalit se está desenvolviendo, capítulo a capítulo, como un serial corto de esos de la televisión de EEUU. Un drama de/y para la sensibilidad moderna, pero que ocurre (está ocurriendo) en un extraño marco social-geográfico. Uno de los absurdos de Israel es vivir según derecho como una sociedad moderna, estando de hecho rodeado por otra que computa su cronología con el reloj atrasado de la hégira, seis siglos de desajuste que se imponen con toda la pesadez de un mecanismo de bronce sobre la sutileza de un reloj de pila de cuarzo. Y ni siquiera eso, porque en lo alto de los minaretes no dan la hora las campanas, sino el pesado canto del almuédano.
El soldado Shalit tiene cara, tipo, de uno de esos jóvenes soldados israelíes que se ven por Jerusalén, más uniforme que persona, todo casco, botas, caqui total con dos puntillos negros desconfiados que son los ojos del chaval. Siempre me he preguntado cómo pueden ir por ahí con toda esa impedimenta, con un paso característico por los zapatones, el uniforme y el impresionante fusil-metralleta con la munición a cuestas.
Pero no son zagales jugando a la guerra, son soldados, eficaces soldados, preparados para entrar en acción en cuanto salte la más mínima chispa. Son de verdad. Aunque siempre, entre todos los que son, hay uno que lo es un poco menos, que por lo que sea es el despistado, el que vive en su mundo y va pensando en sus cosillas; antes eran amores, ahora pudiera ser que se les escape la fantasía prendida en una partida de consola, e incluso que sea un juego de guerra de la play. El soldado Shalit tiene cara de eso, un chaval simpático entre sus compañeros de escuadrón, buena gente. Y así - por eso - debieron pillarle los de Hamás en su puesto, en su tanque, cuando lo apresaron. Hace cuatro años.
Me parecen patéticas las fotos asomando las ojeras por encima del borde del periódico. Y más tristes aun las que sale sonriendo, una sonrisa forzada, martirizada, con el temor de no saber qué le harán, qué pasará si no sonríe a la camara. Detrás de las ojeras y la sonrisa triste estarán todas las aprensiones y las añoranzas del soldado Shalit, su casa, sus cosas, sus personas. Todo trenzado como una tomiza apretada de 4 años de cordel, de celda, de tormento, de miedo de noche y de mañana, cuando oscurece y todo suena a amenaza y cuando sale el sol y se ve que la pesadilla es real, que sigue.
Israel, que no respeta convenciones, quiere que en el caso del soldado Shalit se respeten todas y se considere que la captura no fue un acto de guerra, ni se están garantizando los mínimos pactados para un tipo de detención como esa. Como si los de Hamás hablaran con la lengua del articulado de la Convención de Ginebra, la misma conveción que Israel se salta a la torera cada vez que le conviene.
Después de todas las consideraciones, surge la sospecha de si todo es así, se ha vuelto así, porque no hay tanta distancia entre unos y otros, que se habrían contagiado necesariamente por el contínuo contacto cuerpo a cuerpo, sangre con sangre. Y entre ellos se hablan con ese lenguaje de guerra, en un idioma que fuera causa extrañeza pero que es la lengua franca entre los contendientes. Y se entienden, ateniéndose a leyes no escritas, dictadas por no se sabe qué fatum, demiurgo o espíritu diabólico.
Allí, que es donde nacieron las leyes (las humanas y las Divinas), se graban nuevos códigos con resaca de código de Hammurabi y ley del talión, pero corregidas y aumentadas las proporciones. Por ejemplo una vida no vale otra vida, ni un preso otro. Dependiendo de quién sea, uno puede valer mil o mil valer por uno. Es como una versión del retruécano bíblico de que para el Señor un dia es como mil años y mil años como un día, pero con hombres y vidas.
¿Es una inflación del valor de lo humano en el mercado libre de la guerra? ¿Una subida de la cotización de la vida, o un bajón de su precio? Depende. Depende de qué vida, de qué hombre se trate. Si es un soldado Shalit, el valor es 1/1000. Un precio costoso o favorable dependiendo de quién sea el pagador y el que cobre en esta transacción regulada por esta particularísima ley de oferta y demanda.
En otro sentido, aunque anejo, resulta verdaderamente escalofriante extrapolar los cálculos y deducir que 1 israelí, según eso, vale 1000 palestinos. Ese es el precio, la cotización. Una tabla de equivalencias anómalamente desajustada.
No diré yo quién es el que rige, establece, concierta, mantiene y revisa esas valencias. Pero tan cierto que existen como que pasan y se consumen en ojeras tristes los días de cautividad del soldado Shalit.

Hace unos días leí este articulete de Bernard H. Levy, en/para ciertos ambientes conservadores post-modernos un oráculo, tan intangible como el de Delfos. En su redacción, marca cierta inflexión haciendo notar la diferencia entre rehén y prisionero, para reclamar la consideración "aureolada" del soldado Shalit como víctima digna de especial movilización internacional a su favor. Y saca a relucir un par de ejemplos para ilustrar su tesis.
A mí, sin embargo, me resulta más llamativa la desproporción 1/1000. Insistiría en que se reflexionara más sobre ella, sus particulares, sus circunstancias y su significado.
Yo quisiera que liberaran hoy mismo al soldado Shalit, y que después de liberado le dejaran re-vivir, que pudiera cerrar el libro de cuentas de su penosa historia y que abriera otro nuevo. Pero me da cierto escalofrío saber que otros 1000 libros dependen del suyo, mil por uno.
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miércoles, 9 de junio de 2010
Dos estilos para una verdad (o la verdad de los viejos contra la hipocresía de la madurez)

De entre todas las repercusiones que ha tenido el asalto criminal a los barcos de los cooperantes pro-palestinos, me ha llamado la atención, por su dramatismo "intra-personajístico" el pequeño bombazo de la veterana periodista-corresponsal de la Casa Blanca. Esta es la noticia: Un comentario anti-israelí acaba con la carrera de la corresponsal decana de la Casa Blanca.
La señora, a punto de cuplir 90 años, se ha despachado a su gusto y ha hecho erupción como un volcán humano con 50 años de lava de pasión contenida. Lava periodística, sangre y linfa de opinión, análisis, comentario y publicidad, todo eso que corre por las venas de un profesional. Y esta veterana periodista lo es.
El mascarón facial de la Helen Thomas es formidable, digno de un casting de pelis de terror de serie B. En cuanto vi la foto me acordé, de un golpe y sin solución de continuidad de imagen, de Golda Meir y de uno de los monstruos peludos de The Muppets/Los Teleñecos. Una monstruosidad de mujer; quiero decir que es de esas que son atractivas por su misma constitución anti-estética, que trasluce un fenomenal carácter-personaje.
Cincuenta años en los límites de la corrección política, preguntando/acosando a los presidentes de los USA y a los personajes que entran y salen de la White House, incordiante y provocadora sin pasar la línea de lo que no se debe decir para poder seguir comiendo del periódico nuestro de cada día, todo eso han amasado esas impactantes facciones medio drag-queen, medio ninot de falla. Formidable señora, en todo caso e indiscutiblemente.
Volviendo al exabrupto de Doña Helen Thomas, me preguntó cuántas veces se habrá tenido que morder la lengua y los puños para no soltar por su boquita de carmín la sentencia que ha lanzado como un bombazo contenido. Cito tal cual la noticia, tal y como sale en El Mundo:
"...La controversia empezó el 27 de mayo, día en el que la Casa Blanca celebra el Día de la Herencia Judía. Cuando el rabino David Nesenoff, fundador de la web Rabbilive.com preguntó a Thomas - "¿Algo que decir sobre Israel?", respondió H. Thomas: -"Dígales que se vayan de una vez de Palestina". "¿Algún comentario mejor?", insistió Nesenoff, con voz distendida, mientras Thomas se reía: -"Recuerde: esa gente está siendo ocupada", replicó la periodista, refiriéndose a los palestinos. Añadió: -"Y es su tierra. No es Alemania, no es Polonia". "Entonces, ¿a dónde deberían ir", preguntó Nesenoff. - "A casa", dijo Helen. "¿Dónde está su casa?", insistió el rabino. -"Alemania, Polonia, América, el resto del mundo"...contestó la Thomas.
No me resisto a poner el youtube, con la carátula parlante y la voz espesa de la formidable Mrs Thomas:
Más claro, agua: Aquello, Palestina, no es su tierra. Que se vayan a sus respectivas naciones de origen, a Alemania, Polonia, América y el resto del mundo. Que se dispersen, más llanamente, dicho con todas las letras.
A mi me hace muchísima gracia la salida de este vejestorio fenomenal (dejando en paréntesis lo trágico del caso y sus implicaciones). La hiper-sensibilidad israelí y sus hipersensibles terminales nerviosos, esa gran "red" del judaísmo internacional, ha reaccionado como cabía esperar. En los EEUU se ha dictado el herem contra la Thomas, que ha sido ipso facto obligada a retirarse de su decanato de honor. Una patada y un portazo, sin contemplaciones. Por blasfema, por impúdica, por indecente, por irreverente, por decir lo que no se debe de quien no se debe: Israel es tabú, Israel no se toca, Israel es incuestionable, incriticable, incondenable, indefectible, irreprochable. Si alguien se atreve a rozar a Israel, Israel lo fulmina como cuando el Arca exterminó a Uzá (II Sam 6,3-8).

Y a mí me da mucha pena de la berrenda Helen Thomas. Tantos años sin decir lo que pensaba y sentía, mascando freno, a cuatro bridas que sujetaba ella misma para no desbocarse como potra sin domar.¡Patética y tremenda Thomas!
Pero, por otra parte, quizá ahora sus palabras tengan más efecto que si las hubiera dicho y publicado hace cuarenta años. A lo mejor esta vaca brava es una vaca vieja con más peligro que una vaquilla resabiada de tentadero, más toreada que una novilla de feria de pueblo. Y ahí está, formidable adefesio aguardentoso que dicen que bebe whysky como la reina madre de Inglaterra (la difunta), conservada en alcohol como un viejo pirata del Caribe. Desde luego ha hecho historia. Si se cuentan de ella mil anécdotas, con esta última se ha asegurado una dificil de superar. La Thomas ha salido, sí, pero por la puerta grande, como los toreros que cortan dos orejas y rabo. ¡Vaya si los ha cortado!
En resumen, yo diría que un triunfo de la conciencia sobre la corrección política. Un triunfo de la verdad sobre la oportunidad.
p.s. La segunda parte del articulete iba a hablar sobre estos dos, un ministro y un ex-ministro zapateristas, dos fantoches de gabinete, baldones de la Justicia, uno y otro; masones, se dice. Con mucho gusto, han aceptado no sé qué galardón de esos que no se sabe bien si agradecen servicios prestados o suponen futuros favores (todo legal, of course). El que otorga el premio es uno de esos ubícuos apéndices de Israel, una "federación" de tantas por el estilo que habrá por ahí. Iba a escribir sobre el acto y las palabritas liberal-indiferentistas-panreligiosas de los excelentísimos petardos. Pero prefiero no decir nada más. El monstruo moral de la Thomas ha devorado el canapé pastelero de esta segunda parte de mi articulete.
p.p.s. Del monigote negrito de tómbola Omama, tampoco iba a decir nada. Diré solamente que en este caso de la formidable y berrenda Helen Thomas se ha comportado como el negrito esclavito "sí bwana" que lleva en los genes. Un esperpento de chocolate.
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martes, 16 de marzo de 2010
Jerusalén y su conflicto
Como el conflicto no cesa y los episodios son recurrentes, vuelvo a hablar de las injusticias de Israel, mal que me pese. Porque me pesa Israel, como una piedra dorada y hermosa de sus murallas, las de Solimán, que yo sé que son del siglo XVI, pero que venero como si fueran del tiempo del Santo Rey David. Porque lo venerable es el lugar, y las cosas por el lugar.A veces me quedo con la triste impresión de que se me malentiende cuando escribo algo contra el estado de Israel y sus escándalos, porque nunca queda claro (dejo claro?) que las filípicas son por afecto al Israel de Dios, como lo llama San Pablo, Ἰσραὴλ τοῦ θεοῦ , con la herida en su alma apostólica por no ver su plena conversión. Ese Israel santo está en parte representado, también, por el estado de Israel. Pero parece como si se re-suscita el viejo malentendido, un ritornello de Is 1,3 "...Israhel non cognovit populus meus non intellexit". De todas formas, confieso que de Israel me gustan hasta las piedras que se me meten en el zapato.
Hecho el alegato mei ipsius, paso al escándalo de turno. Que esta vez ha sido la enésima maniobra político-diplomática estratégica de sacar a luz pública los nuevos asentamientos ilegales con el vice-presi yanqui de cuerpo presente. Es, realmente, sólo un episodio dentro de los episodios de los hechos consumados y la consabida táctica de un paso atrás y tres adelante, desmantelar un asentamiento en el desierto y levantar tres nuevos en mejor sitio.
Incluso la anécdota de la visita del vice-presi yanqui (con cara y tipo stándar de vice-presi made in USA, dicho sea de paso; parece que los fabrican en serie y con recambios) es algo "inclusivo"; no digo que "preparado" o "previsto" o "dispuesto". Digo que mil seiscientas viviendas no se planifican de un dia para otro, y que se sabe todo lo que se quiere saber; y que en un viaje "diplomático" a ese centro neurálgico, un vice-presi yanqui sabe todo lo que debe saber. Y si no sabe, es que no quiere saber. Lo de la "bronca" por telefono de la virago Hilaria Clinton...tampoco me lo creo (y si fuera cierto, mis simpatías para el señor ministro israelí por etener que bregar con esa "esa").
Post eventum, como de costumbre, las habituales reacciones de los organismos pertinentes, inventados para tener reacciones de papel, resoluciones y comunicados, me refiero a ONU etc. Dos dias de prensa, una semana de blogs, y luego el silencio del que otorga callando. Y vamos a la siguiente, que esta ya está aviada. El juego de Israel.
De Israel comprendo casi todo menos
a) su obcecación en el militarismo conflictivo
b) la pertinaz negación del Estado de Palestina y los derechos de los palestinos
c) la cada vez más anómala voluntad de presentar al estado moderno de Israel como una realidad histórica obviando la historia de las otras comunidades históricas presentes en Tierra Santa, con derechos históricos sobre los Santos Lugares, cristianos (latinos, greco-ortodoxos y armenios) y musulmanes.
Una prueba patente del ánimo del nuevo estado israelí es la paulatina pérdida del "perfil" tradicional de los Santos Lugares, especialmente grave en el caso de la Ciudad Santa.
Hasta la novedosa aparición del estado de Israel, Jerusalén se había mantenido con una "preservación" muy apreciable. Un turista del año 1900 podía ver in situ la Ciudad casi tal y como la contempló, por ejemplo, Ignacio de Loyola en 1523 (todavía estaban sin levantar las murallas de Solimán). Es la Jerusalén que correteó Joachim Jeremías de zagal, empapándose de todo lo que le sirvió para escribir años después su preciosa obra "Jerusalén en tiempos de Jesús".
Salvo el visible Muro de las Lamentaciones y los demás restos que la arquelogía va exhumando, la Jerusalén que ha llegado hasta nosotros no es "israelita", sino cristiana y musulmana. Y esto sin "culpa" ni de unos ni de otros, puesto que la desaparición de la Jerusalén judía no fue obra de cristianos ni de moros, sino que fueron los romanos quienes destruyen y arrasan la Ciudad, primero Tito en el año 70 y más tarde Adriano en el 135, que le cambió hasta el nombre re-titulándola Aelia Capitolina.
Sobre la Jerusalén romana se construyeron los primeros edificios cristianos, principalmente la gran Basílica que comprendía el área del Calvario y el Santo Sepulcro, en tiempos de Constantino, en torno al 326. Rápidamente se levantaron otras iglesias cristianas que revistieron la Aelia Capitolina adrianea con el esplendor del poderío bizantino. Esa es la imagen que se recoge en el célebre Mosáico de Madaba, una de los más precisos documentos históricos de la vieja Jerusalén tardo-romana-bizantina. Está en la iglesita ortodoxa de San Jorge, en Madaba, a pocos kilómetros de Jerusalén...pero en la actual Jordania, separada por una frontera cada vez más impenetrable, una sima cada vez más honda.
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Para rastrear la arqueología del antiguo Israel, los arqueólogos israelíes tienen que excavar los metros de una estratigrafía que es testigo de la historia, con sus huellas indelebles que van desde la superficie musulmana con los hitos de las Cruzadas, después la época bizantina, sigue la romana, y luego la época del Segundo Templo, que enlaza con la arqueología veterotestamentaria bajo la que subyacen los estratos más arcaicos de la Palestina prehistórica. En el Calvario, bajo la roca del Gólgota, cuenta la tradición cristiana que está la sepultura de Adán, sobre cuya calavera cayó la Sangre redentora de Cristo. Sin solución de continudades, en Jerusalén el aire que se respira se enraiza en el limo del que fue modelado el hombre, imagen del Creador.
Sin embargo la atmósfera jerosolimitana se ha vuelto moderna; apenas se sale de la Ciudad Vieja por la Puerta de Jaffa se desemboca casi directamente, poco más allá, a la cercana Ben Jehuda street y la Jerusalén contemporánea, tan occidental como un barrio de París o de Boston.
Los nuevos asentamientos israelíes que ocupan y usurpan territorios del reprimido Estado Palestino, son edificaciones que van rodeando Jerusalén, como un cinturón peri-urbano cada vez más denso y extenso. Recuerdo haber visto hace unos años, durante una peregrinación, las casitas que se edificaban entre Jerusalén y Belén, módulos de arquitectura contemporánea, estructuras que mientras más pretenden acomodarse al paisaje más lo alteran, engendros de arquitectos que lo vulgarizan y globalizan todo, desidentificando los lugares y su entorno.
Desde el Monte de los Olivos todavía se puede gozar (según qué punto) de una panorámica de la vieja Jerusalén, con la Cúpula de la Roca como eje visual dominante, con las cúpulas plomizas del Santo Sepulcro y los campanarios de las iglesias cristianas (pocos, porque los otomanos no dejaban levantar campanarios entonces y hoy ya no se pueden emprender nuevas edificaciones). Pero lo más estridente son las torres modernas de unos cuantos edificios, hoteles y oficinas, que surgen por detrás, en el área de la ciudad nueva, en el sector oeste, descomponiendo toda la vista.
No son edificaciones "necesarias". Tal cual, podrían haberse disimulado en altura para respetar la vista de la Ciudad Santa. Pero se prefirió deliberadamente levantar mini-rascacielos para dejar patente quien manda (o quien ocupa, depende como se juzgue).
¿Con los árabes hubiera sido peor? Probablemente. Una Jerusalén estilo a las capitales de los paises árabes del entorno sería más destructiva, menos respetuosa. Actualmente una administración islámica en Jerusalén podría complicar mucho las cosas, incluso poner en peligro la tradicional peregrinación cristiana a la Ciudad Santa si se promocionara la peregrinación de los musulmanes a Al Qadus, aprovechando la proximidad de Jerusalén a La Meca y Medina, los tradicionales centros de peregrinación del Islam.
Quedé hace poco impresionado por un reportaje que contaba la vertiginosa transformación de La Meca, un centro de peregrinaje mundial que se ha visto forzado a ampliar sus recursos por la ingente masa de visitantes que arriban contínuamente para cumplir con el precepto coránico, millones de peregrinos. Uno de los entrevistados en el reportaje pronosticó que en el 2050 los musulmanes habrán pasado de los 1.300 millones que son hoy día a computar un censo mundial de 2.500 millones de fieles, por lo que el crecimiento urbano de La Meca y su periferia es algo obligado, en previsión del futuro más próximo. Impresionante.
Me resisto a imaginar siquiera lo que podría significar la conversión de Jerusalén-Al Qadus en el segundo foco de atracción de las peregrinaciones del mundo musulmán. Con una administración islámica que favoreciera el negocio de los tour-operadores, la transformación-alteración de la Ciudad y su entorno sería terrible. Comparando con las nuevas construcciones que se levantan en La Meca, apenas resisto la hipotética visión de un engendro semejante, devorando la Ciudad y descomponiéndola.
Elucubro sobre todo esto para evidenciar la complejidad del conflicto de Palestina-Israel, con Jerusalén como centro donde convergen y chocan religión-historia-política-cultura etc. del Cristianismo-Judaísmo-Islamismo.
Un futuro para Jerusalén condicionado por las tendencias radicales de las actuales fuerzas en conflicto, significaría (si no lo es ya) un enquistamiento del problema que iría in crescendo hasta no puedo (ni deseo) conjeturar qué grados. Finalmente, estallaría con tampoco quiero aventurar qué efectos y consecuencias; sin duda, terribles.
¿No hay otra via, otras formas para proceder? También hace un par de días escuchaba una entrevista a David Grossman, un significativo valedor-testigo con otra sensibilidad-comprensión del caso israelí-palestino. Una esperanza, pensaba yo, si su ejemplo se extendiera también a otros. Algo tan utópicamente posible y realizable como esa orquesta de jóvenes palestinos e israelíes de la Orquesta del Divan Oriente-Occidente del maestro Daniel Barenboim, que a veces ensayan en el antiguo Seminario de Pilas, a mitad de camino entre Sevilla y El Rocío.
Hace unos cuantos años que no peregrino a los Santos Lugares, que no beso los muros de Jerusalén. Me han invitado varias veces, pero de la última vez que estuve hace ya seis o siete años. Desde la primera estancia me traje aquella Tierra conmigo, tan mia como un cerro de mi pueblo o una colina de Roma. Si me ofrecieran una casa, o media casa, un apartamento o un cuarto con catre en Jerusalén, me iba e instalaba sin un titubeo. Los dias, las horas que he pasado en Jerusalén están acordadas en mi alma como una gracia especial. Y desde entonces me duele más, y rezo todos los días por Jerusalén, por Israel.
Rogar por la Ciudad Santa no es un capricho. Es lo que rezan los salmos, lo que claman los profetas. Sobre aquellas piedras lloró el Señor, conmovido por la Ciudad a la que amaba, a la que ama. Y en ella, en Jerusalén, aconteció su Muerte y Resurrección, la Redención y la Pascua del Hijo de Dios, Jesucristo, Señor nuestro, bendito por los siglos de los siglos. Amén. Y con Él y por Él, son benditas todas las cosas que formaron y forman parte de su Vida y Misterio, Jerusalén de manera muy especial y privilegiada, junto con los otros Santos Lugares de la Tierra Santa.
Por eso, a pesar de los pecados y los crímenes de los hombres de hoy, olvidarse de Jerusalén es un pecado. Retenerla contra derecho, otro. Callarlo, también. No abrir sus puertas a una paz posible, lo mismo.
Pax super Ierusalem!
+T.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Las neo-abominaciones de Israel

La semana pasada tuve cierto ánimo esperanzado de que la cosa iba en serio. Si los suecos se han "implicado", a la larga la canalla política pan-europea terminará movilizándose para ir metiendo en cintura a Israel, ese peligro hecho consumado en estado, consentido y favorecido contra toda justicia y derecho. Después incluso me fui tomando las noticias en serio, con ese margen de descrédito que toda la política destilada en los organismo europeos se merece, política de 2ª potencia y trabada ab origine. Pero algo es algo: Reconocer a Jerusalén E. como capital de Palestina (lo que debiera haber sido garantizado desde el fatídico 1947, hace 70 años) y boicotear cualquier actividad político-diplomática israelí en ese sector de la ciudad. Bien. Poco, casi nada, pero algo. Bien.
Sin embargo la realidad se impone con toda su pervesa carga, atormentadora. Primero el boletín de Zenit de ayer, increíble si no fuera tan probable:
Alarma de Cáritas de Jerusalen: Las aldeas de Cisjordania no tienen agua potable
No tienen agua porque Israel no les da agua, porque no son israelíes, porque son palestinos. Y ya se sabe lo que un palestino vale en la Palestina ocupada militarmente por Israel: Un palestino no vale casi nada (o vale 100 por 1 --> 1 israelí= 100 palestinos).
Y hoy la noticia del "placaje" egipcio, increíble si no fuera también tan probado:
Egipto instala un telón blindado para bloquear los túneles palestinos
Con lo que la tumba de los palestinos de Gaza tiene ya dos formidables muros: El de hormigón que levantaron los israelíes y el de acero que instalan los egipcios. Paradójica construcción que se oculta y se obvia en el mismo año de las absurdas manifestaciones por la caída del Muro de Berlín. El muro doble contra los palestinos, el muro de Israel más el muro de Egipto, ni se ve ni se siente ni es "muro". En el escenario del nuevo "Berlín-Gaza" sólo faltan metralletas y potentes reflectores y dar la orden de "Fuego!!!" (perros y alambres de espinos y militares encanallados, todo eso, ya lo ha también (les falta el look SS/Stasi, (las ideas exterminadoras también las tienen ya, hace mucho))).
Lo risible es que tengan que ser los suecos quienes levanten esta vez la liebre. Una movilización absurdamente confusa que en la mente desviada de casi todos mezcla actualidad con derechos/justicia y no separa churras de merinas.
El mal está instalado en Sión como se instalaron hace siglos poderes sacrílegos y blasfemos, aquella horrenda "abominación de la desolación". Que, por paradójico que suene, ahora resulta que es el mismo estado de Israel: Una abominación desoladora, el mayor riesgo que se ha consentido desde el final de la 2ª Guerra Mundial, mucho más peligroso que la antigua URSS o que el potencial demente de los USA.
La victima, realmente, es todo el mundo, amenazado por la furia satánica del Islam gracias a la siniestra coartada que Israel les procura, una serpiente que se muerde la cola. Pero la victima primera son los palestinos, la victimada Palestina aplastada por la bota estrepitosa y manchada de sangre de Israel.
Mientras todo esto es tan evidente para los cristianos de Tierra Santa - testigos y victimas ellos mismos, con un patético plus de sufrimiento - la gente, el vulgo, no sabe/no contesta; o sabe mal y contesta peor.
Pax super Ierusalem !
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martes, 10 de noviembre de 2009
Problemático y temible Israel
Una noticia de la sección internacional "Oriente Medio" me ha erizado el vello: "Rabino israelí publica una obra dando licencia para matar a niños 'no judíos' ". Merece la pena leer el breve artículo.
De entrada, uno se pregunta qué diría la prensa (qué extensión y difusión le dedicaría) si un cura católico disparatase con semejante enormidad. Comparen Uds. la noticia con el "impacto" de las declaraciones negacionistas del lefevbrista Mons. Williamson, por ejemplo. Y saquen conclusiones (conclusiones "críticas").
La evidencia es que en nuestros medios (los medios de comunicación occidentales) lo judío-israelí preocupa y se mantiene como sección fija en casi todos los diarios impresos y virtuales. Pero ciertas noticias "escandalosas" se pasan por alto; sin embargo lo católico-cristiano se mira con lupa y se repasa con microscopio. Y cualquier "suceso" se magnifica con súper-megáfono global.
¿Han leído - o han vuelto a leer - lo del caso de los rabinos judíos implicados en el tráfico de órganos humanos (de niños también); ¿leyeron ustedes algunas de las breves noticias sobre las escalofriantes acusaciones que hacían los palestinos de Gaza, sobre este tema de las extracciones y tráfico de órganos? Son esas noticias que aparecen en la esquina de la prensa, nunca en titulares, ni siquiera en medios titulares. Será para no alarmar. Supongo.
Cuando escribo sobre el tema israelí, acostumbro a hacer un parón cuando llevo un par de párráfos escritos, para aclarar: No soy anti-semita ni aliento ninguna clase de judeo-fobia; me duelen los palestinos y su injusta suerte, condición y estado; pero no soy pro-islamista, ni filo arábigo. La única afición "arábe" que me reconozco es que me gusta pegar los papeles con goma arábiga; sólo eso. Al contrario, estimo que las fronteras españolas deberían estar hermeticamente cerradas a la penetración (emigración lo llaman) de elementos islámicos los que sean, que serán un problemazo dificilmente resoluble dentro de poco. Por lo pronto ya hay un partido islamista movilizándose para las próximas municipales. A ver qué pasa.
Pero, volviendo a Israel: El caso/problema israelí no hay por dónde cogerlo. Es un atascadero en las relaciones internacionales, un peligro a nivel planetario, y una flagrante injusticia contra un pueblo-una nación (los palestinos de Palestina) que dura ya más de medio siglo merced a la pasividad hipócrita de "las democracias" y los "estados de derechos" occidentales. Un baldón histórico.
Si además en lo "israelí" (que es un caso/problema político-estratégico) se implica lo "judío" (que es un hecho religioso), el combinado resultante es un explosivo súper-peligroso híper-sensible.
El boletín de la agencia Zenit trae también hoy un artículo de un italiano de ascendencia sefardita implicado en el avispero palestino-israelí: La importancia de las comunidades de paz en el conflicto palestino-israelí. No comparto algunas de sus apreciaciones, pero sí le doy razón en la tesis de fondo: El Cristianismo en Tierra Santa es un elemento pacificador (aunque el autor del artículo no lo remarca suficientemente).
El Cristianismo es pacífico no por "circunstancias" sino por esencia. Si las circunstancias han determinado en algunos momentos de la Historia la beligerancia del Cristianismo (o la Iglesia), la misma esencia cristiana ha vuelto a postular la paz y a retomar el "beati pacifici" como una referencia moral vinculada al mismo Cristo el Señor. Tan absoluto. No entender esto es no entender casi nada.
No así en el caso de los musulmanes: El Islam lleva en su médula la guerra santa, y ha guerreado "santamente" ab orígine. ¿Y el Judaísmo? Desde otras perspectivas, también. El judaísmo no es proselitista ni expansionista ni misionero, pero es ferocísimo cuando tiene que defenderse, terrible como los Jueces y los Macabeos del Antiguo Testamento; o resistentes hasta el fanatismo enloquecido de los resistentes de Massada. Todo eso late en la doctrina tremenda del rabino que enseña la matanza de los niños goyim.
Cuando el rabino Yitzhak Shapiro reconoce como "religioso" el deber de aniquilar a los niños de los goyim (los no judíos) no está reversionando en judío el perverso concepto de la "guerra preventiva" del criminal ex-presidente Bush jr. Lo que enseña el rabí Shapiro está en la Biblia, se reza en los Salmos: "...filia Babilonis misera...beatus qui tenebit et adlidet parvulos tuos ad petram / míserable hija de Babel, dichoso quien agarre a tus niños y los estrelle contra las piedras de tus murallas" Sal 136, 8-9.
La cita debe leerse con el Salmo 136 entero, el Salmo de los desterrados, el del coro "Va Pensiero" del Nabbucco de Verdi: Los desterrados de Sión se lamentan junto a los canales de Babilonia; y al final claman contra sus opresores con esa terrible imprecación: ¡Felices quienes estrellen a tus niños en la piedras de tus murallas". Los versículos suenan tan crudos, que el Papa Pablo VI los mandó quitar de la Salmodia de la Liturgia de las Horas del Novus Ordo; supresión comprensible, pero absolutamente discutible, ya que a Iglesia no reza esos versículos con el sentido tremendo del original hebreo, sino con el sentido alegórico que expresa la lucha contra el mal (Babilonia-opresión-pecado) y "sus hijos".
Hasta la semana pasada se ha estado leyendo en la lectio contínua del Leccionario Ferial del Tiempo Ordinario la Epístola de San Pablo a los Romanos. Una sección particularmente señalada de este texto paulino es aquella en la que el Apóstol reflexiona y enseña sobre Israel y su destino. San Pablo en esa carta dice: "...secundum Evangelium quidem inimici propter vos secundum electionem autem carissimi propter patres sine paenitentia enim sunt dona et vocatio Dei / según el Evangelio, son enemigos por causa de vosotros, pero segun la elección son amados por causa de los patriarcas, ya que los dones y la vocación de Dios son irrevocables" Rm 11, 28-30. Hay que leer toda la sección para empaparse bien de la esclarecedora palabra de San Pablo al respecto.

Juzgo muy poco "apostólico" negar (o discutir) la necesidad de la predicación a Israel; ciertamente su destino es un misterio que se dilucida en paralelo con la Iglesia, con una profetizada convergencia final; pero el anclaje del Judaísmo en el Viejo Testamento es una "enemistad" con el Evangelio que se traduce en consecuencias y hechos tan terribles como el libro del rabino Shapiro. Por ejemplo.
Predicar a Cristo es una necesidad para Israel. Hoy de manera muy significativa, con renovada urgencia. Porque si persiste la cerrazón de Israel, la enemistad con el Evangelio de Jesucristo se traducirá en hechos tan temibles como los que se extraen del libro de ese rabino.
p.s. A veces digo que el peor enemigo del Pueblo Judío es Israel mismo (o por lo menos parte de ese Israel que representan el "Estado de Israel", los rabinos como Shapiro y los colonos de los "territorios ocupados").
Pax super Ierusalem!
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martes, 12 de mayo de 2009
Un incidente más

El p. Lombardi ha publicado inmediatamente un comunicado aclarando que no estaba prevista esta lamentable y extemporánea intervención del jeque Taisir Taimini. Pero ya la cosa ha sucedido, y esperemos que quede sólo como desagradable anécdota y no se convierta en "caso". Que es lo que hacía falta.
Un com-padre me ha preguntado que qué pensaba yo. Y le he dicho, sin pensarlo mucho, estas dos cosas:
1ª) Que, aunque parezca impropio, me pongo en el pellejo del jeque y "comprendo" el impertinente exabrupto. Tragando quina todos los días, el hombre ha visto la oportunidad de montar un "pollo" memorable que todo el mundo ha visto, va a ver, y va a comentar. Es como lo del zapatazo a Bush del periodista iraquí, poco más o menos (y me imagino que algo habrá influído el zapatazo aquel en este "estallido" del jeque no invitado a la tribuna). Los palestinos están que trinan y ese jeque ha trinado por todos ellos. Me figuro que el impertinente jeque Taisir Taimini va a ser muy aplaudido por todos los palestinos, como un "héroe".
Claro que un "héroe" a costa del Papa. El Papa - como todos nosotros - sufre el "desencuentro" entre palestinos e israelíes. Pero, se quiera o no, los israelíes y los palestinos marcan distancias entre ellos y todos los demás. El conflicto (guerra pura y dura) es entre ellos. Los demás (el Papa incluído) somos circunstantes y "afectados" que abogamos por soluciones que ellos no quieren porque tienen en mente y proyecto "otras soluciones".
Considerando este último parrafito, la segunda cosa que pienso es esta:
2ª) Que el Papa, en una ocasión como la de esta peregrinación, debería limitarse en sus actos públicos a encuentros, celebraciones y recepciones estrictamente religiosos, sin que se dé lugar a actos de índole "promíscua" que pudieran conllevar situaciones como esta del jeque incontinente (haya sido o no premeditada-ensayada su "incontinencia" verbal). ¿Me explico?
La infección de la "corrección política" nos mete en unos berenjenales que deberíamos evitar por el bien de lo que se pretende. Hacerse otros planes con otras ilusiones, es planear ilusionando. Y la situación de Palestina-Israel no es para "ilusionarse".

Si al jeque en vez de un discurso le sale otra clase de "atentado"...¿qué hubiera podido pasar? Seguro que todos los presentes estarían super "garantizados" etc. Pero he ahí que lo imprevisto ha sucedido. Sáquense, pues, las consecuencias que del episodio se derivan.
Hay actos que quizá en Roma, en París o en Madrid tienen su "marco" y su sentido. En Jerusalén, durante una "peregrinación" del Papa quizá no tanto. Ya se está viendo.
Resumiendo: Rezar sí; "conversar" y dar "discursos" con personalidades de todo "espectro", me parece que no, que no es "oportuno".
Y no es que esté "corrigiendo", ni siquiera "aconsejando". Simplemente "comento". Y lamento que otra vez las cosas que le preparan al Papa vuelvan a estar cargadas de "imprevistos" que se debieran prever para evitar que sucedan, ni remotamente.
Oremus pro Papa nostro Benedicto!
Et pax super Ierusalem.
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domingo, 10 de mayo de 2009
Benedicto peregrina

Con estas me identifico, porque es lo que sienten - yo mismo lo he he sentido - los peregrinos:
"...ahora es mi turno de satisfacer el profundo deseo de tocar, de sentir el consuelo de los lugares donde Jesús vivió y que fueron santificados por su presencia..."
Es una especie de síndrome del peregrino, un ansia creyente que se desborda queriendo meter en el alma con besos, con miradas, tocando con las manos, apoyando la frente, con los ojos cerrados, todos los Santos Lugares, desde Nazareth a Jerusalén, desde Belén a Getsemaní. Yo me recuerdo contínuamente, sin necesidad de fotografías, sólo con la memoria tan viva y despierta de aquellos dias de peregrinación. Hasta el olor peculiar de la losa del Santo Sepulcro, o el incienso de rosas que usan los ortodoxos, todo se te resucita en la memoria.
Supongo que Joseph Ratzinger habrá estado alguna vez en Tierra Santa. De todas maneras ahora el que está peregrinando es el Papa Benedicto. Es el tercer Papa que está en los Santos Lugares, después de Pablo VI y Juan Pablo II. Y no es más dificil su viaje que lo fueron los otros dos, pero sí son dificiles las circunstancias que rodean y han precedido a este viaje papal. Pero a pesar de eso, Benedicto va a ser el primero que celebre en medio de Jerusalén, al pie del Monte de los Olivos y el Torrente Cedrón-Valle de Josafat, algo que ninguno de sus dos predecesores pudo hacer. Y será digno de ver (¡ de estar !) en esa Misa del Papa, con Getsemaní detrás y el Monte del Templo enfrente: Un verdadero acto pontifical, como un puente entre Templo-Mezquitas-Altar. Va a ser digno de estar (¡ de ver !).
Todo me hace pensar que pese a los malentendidos y las arremetidas de unos y otros, este viaje ha estado muy preparado. Y que su preparación no se ha "interrumpido" ni por las algaradas de unos ni de otros por lo de Ratisbona, o lo de la oratio pro iudaeis, o el exabrupto de Williamson. Este viaje, con estos actos, no es algo que se prepare en unos meses, ni siquiera en un año. Quizá se lleve preparando desde que Benedicto llegó a la Sede de Pedro.
Pedro, el Papa, Benedicto. Son - es - un valor universal. Vale mucho el Papa presente, la voz del Papa, un mensaje del Papa. Valen mucho los actos del Papa. Y el mundo lo sabe. Y el mundo "mejor" valora su presencia, y la reclama. Y cuando el Papa llega todos se le acercan con sentimientos más profundos que los que salen luego en las fotos. Y las fotos salen bien, pero la experiencia de los que están con él es mejor: Saben, tienen la conciencia de que no están ante un personaje más, saben que es "distinto".
A Benedicto, en las imágenes que están llegando televisadas, en las fotografías, se le ve feliz, serenamente gozoso. Es un efecto de Tierra Santa en los peregrinos, como un eco profundo que nos "acomoda" en una Tierra que es nuestro fundamento. Como Cristo, también Pedro es de allí.
Y no es dificil hacerse la imaginación de acompañar a Benedicto, orando con él, por lo que él está pidiendo; basta también nuestra simple y sencilla intención de peregrinar con él.
Recién llegado a Ammán, en el aeropuerto, con emoción de peregrino, expuso brevemente sus "intenciones":
"por la conversión de los corazones al modo de perdonar y solidarizar que es propio de Dios, para que mi esperanza - nuestra esperanza - para la unidad y la paz en el mundo dé frutos abundantes"
Esta es "su" esperanza. Y es con Benedicto "nuestra" esperanza. En todas las Misas, en todos los altares, hoy hemos pedido por esa esperanza del Peregrino.
Pax super Ierusalem!
+T.











