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lunes, 7 de marzo de 2016

Sicut Perpetua et Felicitas

El martirio de las cuatro Misioneras de la Caridad en Yemen ha coincidido casi en la misma fecha de la memoria litúrgica de las Santas Mártires Perpetua y Felicitas, dos insignes testigos de la fe caídas en la persecución de Septimio Severo, el año 202, en Cartago.

La foto cruenta de dos de las Mártires del Yemen me ha forzado a recordar lo terrible de cada martirio, su parte más dolorosa, que es la carne herida, la sangre derramada, la muerte campeando victoriosa cuando la vida terrena ha sido arrancada violentamente...y la vida celestial aun no se manifiesta, y no es visible el alma victoriosa, y no se ve la corona doble, refulgente, de la virginidad y el martirio, y sólo se enseña la desolación del dolor y la muerte.

La primera vista de todo mártir recién martirizado es una prueba para la fe: -'¡No os escandalicéis por el dolor, que nuestra sangre no os haga titubear: Manteneos firmes en el Señor!'. Con palabras como estas animaban los Mártires a sus hermanos en la fe de la Iglesia de Cristo, orando por ellos para que pudieran resistir el trauma escandaloso del martirio cruento. Así se animarán estos días los cristianos perseguidos del Yemen, Arabia, Siria, Iraq y todo el oriente islámico, amenazados por el alfanje de la impía media luna mahometana.


Después, todavía con el eco del dolor, vendrá la memoria de la fe con la gloria, con la iconografía de las neo-Mártires, bellas como lirios de pureza, coronadas con la gloria de las místicas esposas del Cordero. Y los cuerpos martirizados serán preciosas reliquias veneradas, hitos de la resurrección gloriosa ya segura, yemas preciosas en el tronco seco, prontas para abrirse en vara de flor.

¡Que las Santas Vírgenes Mártires de Cristo rueguen ante el Trono de la Misericordia por nosotros!


+T.

jueves, 23 de abril de 2015

Más aberrante: Promíscuo funeral inter-religioso

Lo del funeral de Colonia fue una minucia comparado con lo del funeral en Malta por los ahogados en el naufragio : Una ceremonia fúnebre mixta católica-mahometana presidida por el obispo católico de Gozo y un imán mahometano; también había un clérigo copto, que no sé si participó, aunque su sola presencia ya le compromete en esa ceremonia de la confusión.

Una confusión sangrante, una llaga viva si se considera la guerra criminal con que el islam asola a los cristianos del Oriente Medio. Una guerra en la que el tráfico de emigrantes es otra arma no bien tipificada, pero al fin un instrumento de agresión-desestabilización contra la Europa mediterránea.

Pero el daño no es político sino espiritual, por ser otro golpe a la fe y a la conciencia católica. No existe comunión entre islam y cristiandad. No nos pueden obligar a comulgar con la piedra de molino de una imposible comunión interreligiosa que es una blasfema impostura contraria a la fe, la doctrina y la tradición cristiana.

La Iglesia puede rogar por los infieles, puede pedir por sus perseguidores y perdonar a sus enemigos. Pero la Iglesia no puede mentir, no puede prestarse a falsear la verdad de sí misma por un equívoco concepto pan-religioso que contradice al Evangelio.

"...No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen." Mt, 7, 6


+T.

jueves, 8 de enero de 2015

Islam, terror, prensa y ofensas


 
Sobre el atentado de París hay que insistir en que el problema no es el terrorismo islámico, sino el propio islam que engendra ese terrorismo. La violencia en el islam es algo medular y surge como expresión de un credo que lleva la violencia inseparablemente unida a sus postulados religiosos y sociales.

Europa demuestra una grave inconsciencia y una letal falta de reacción y previsión. El problema islámico, si no se erradica, irá a más y será con el tiempo la más grave amenaza para Europa en general y algunas regiones europeas en particular. España, por su situación geo-estratégica, es un flanco extremadamente sensible y expuesto. Contra los criterios de la CEE, opino que nuestras fronteras deberían estar bloqueadas absolutamente para la inmigración de gente procedente de países islámicos. Sé que es difícil, pero también sé que es una medida necesaria, absolutamente. Si no, el estallido de la tensión que se iría generando llevaría a un conflicto letal.

Francia tiene todo el ancho del Mediterráneo entre sus costas y las de Argelia. Nosotros, en España, tenemos a Marruecos a la vista, sin necesidad siquiera de prismáticos. Contamos además con un precedente histórico que, aunque lejano, sólo olvidan los cretinos (por incultura) o los canallas (por intereses).

Sobre la reacción de los medios de comunicación y los agentes políticos en general duele la desproporción: Si un atentado en París ha generado tal movilización, ¿por qué no hubo más reacción, más movilización cuando otros atentados, con más víctimas, en otros sitios?

Igualmente, ¿por qué no se ha reaccionado más , con más contundencia, cuando las imágenes de los ataques contra los cristianos de Oriente han sido la macabra constante de todo este año pasado? La des-igualdad y la des-fraternidad son la prueba de la patraña palabrera de la libertad, inexistente para unos e idolatrizada cuando se trata de otros.

Finalmente el caso de la provocación de la prensa, tan repugnantemente ofensiva. El periódico satírico ese ha sido más, mucho más agresivo, ofensivo y blasfemo contra Dios, la Iglesia y el Papa que contra Mahoma y los mahometanos. Que se atrevan contra el Papa y el clero es una cierta 'tradición' de siglos que, en algunos casos, puedo admitir e incluso reir, no me importa. Pero que se publiquen blasfemias, que se atente formalmente contra Dios argumentando libertades periodísticas, me parece abominable.

La libertad de prensa no puede ser la libertad de ofensa. No puede ser. Si el estado hubiera velado por el respeto a lo más respetable, quizá no hubiéramos llegado a este punto.

Repito: Libertad de prensa no debe entenderse como libertad de ofensa.


+T.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Repugnante (y amenazante) presencia


Veo poca televisión, apenas algunos informativos, documentales y algún episodio de algunas series. Pero hace unos días hice este desagradable y repugnante descubrimiento televisivo, este engendro:

Cordoba Int. Tv

El enemigo en casa. Emiten en abierto, en un canal llamado Nacional-5. La programación es íntegramente islamista, e islamismo integrista. Tienen hasta algún presentador español, uno que presentaba hace unos años un programa-concurso, un tal Alonso Caparrós.

Golpeado por la criminal fantochada del neo-Califato del EI, con imágenes y noticias traumatizantes, cada día, saber que tenemos al enemigo operativo en medio de nosotros, es sumamente inquietante.

El Islam es una víbora en el seno de Occidente. Los yijadistas-terroristas made in England son la contundente prueba de que el Islam no es compatible con ningún medio social-cultural que no sea el propio Islam (aunque entre ellos se devoren también como fieras).

Recuerdo la ponderada opinión del entonces Cardenal Ratzinger cuando se oponía a la incorporación de Turquía a la UE. Y vuelvo a recordar el todavía fresco discurso polémico de Ratisbona, el del añorado Benedicto XVI.

Ante la ambigüedad francisquista, insuficiente y equívoca (este articulete opina al respecto), por la gravedad del momento, por el futuro amenazador de un islam en las venas de Occidente, es necesario un sólido discurso que promueva una clara conciencia que posibilite una reacción. Con hechos.

Escribo esto con el temor de que el vacío espiritual de Europa (vacío de cristiandad) incapacite para luchar en esta contienda, que parece se limita al Oriente Medio pero, de hecho, está activa dentro de nuestras fronteras, de muchas y sutiles formas.

La repugnante televisión esa es sólo una (cercanísima) prueba.


+T.

viernes, 8 de agosto de 2014

El problema del Islam es el Islam

 
Cuando leía como un monstruo, cayó en mis manos un libro de Robert Payne titulado 'La Espada del Islam' (en el original inglés 'The Holy Sword', 1959). No empecé la lectura con especial ilusión, pero me devoré el libro en un día, la historia de Mahoma, su religión y sus consecuencias, una narración ágil que iba pasando de un personaje a otro, de un siglo a otro y de una guerra a otra, sin solución de continuidad, guerras con todo el mundo y guerras contra y entre los propios mahometanos, una secuencia de histórica violencia implacable, insaciable. En la historia islámica la paz era contemporánea de la decadencia, porque el estado natural del Islam, desde que fue concebido, era la guerra.

Cuando la Iglesia ha degenerado o decaído, una de las soluciones regeneradoras ha sido siempre - Deo adiuvante - la vuelta a los orígenes, el retorno a las raíces. Ayer mismo, en la oración de la Misa, se recordaba que San Cayetano tuvo la gracia de vivir como los Apóstoles; la imitación de las virtudes apostólicas ha inspirado tantas fundaciones y obras religiosas, como un manantial perenne donde beber y purificarse, así desde los mismos tiempos apostólicos, siendo los Apóstoles los primeros imitadores del Señor, la Vita Christi, cuyos testigos fueron, verbis operibusque. El recurso vale también para las órdenes, congregaciones e institutos religiosos, que vuelven una y otra vez a sus raíces fundacionales para nutrirse con la vida y obra de sus fundadores, modelos perpetuos para quienes después seguirían sus reglas para regirse mejor y ser fieles a la vocación y la misión cristiana, en vida recogida o activa. Volver a las fuentes es el buen camino para avanzar en santidad, una solución acertada cuantas veces se ha resuelto tomar.

¿Y el Islam? ¿Cuenta con ese recurso? Sí, por supuesto. Pero las fuentes del Islam son Mahoma y sus guerras, su manantial destila violencia original. Así, en tiempos de decadencia, el fiel musulmán que busque reconstituirse volviendo a sus fuentes, al poco estará ebrio de violencia, cargado de intenciones guerreras y presto para la acción. La 'yihad' es el Islam y no existe (ni hubiera existido) el Islam sin la 'yihad'. El Islam es la guerra y no hay Islam, no puede haberlo, sin la guerra. En cualquier momento, el musulmán que beba en las fuentes islámicas se trasmutará en un 'muyahidín', un guerrero.

Cierta propaganda pro-islámica desarrollada recientemente en occidente intenta desvirtuar el concepto 'yihad' explicándolo según una interpretación interiorista (lucha personal por vivir la fe coránica) y otra de dimensión social (lucha por la justicia y el bien comunitarios). El intento, sin embargo, choca con la evidencia de la historia misma del Islam, desde sus orígenes al presente, incluyendo la evolución de los estados/naciones de fundamento islamista, regímenes contemporáneos que, lejos de estructurarse establemente según los principios de la cultura política occidental, al fin repiten un binomio irreductible: Sumisión y agresión, interna y externamente, para los propios de dentro y los extraños de fuera.

Excepto en la Turquía de Ataturk (actualmente muy en entredicho), el Coram es el código político primario, la inspiración que articula el estado, la fuente en la que la violencia islamista seguirá catalizando cualquier proyecto político que surja en su medio, incluso aquella efímera y marxistóide R.A.U. de Nasser.

Benedicto XVI puso el dedo en la llaga cuando su célebre (ya olvidado?) discurso en la Universidad de Ratisbona, con la memorable cita del emperador bizantino Manuel IIº Paleólogo:

"...Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba."

Un irenismo iluso - por parte de la Iglesia - que obvie lo evidente, está condenado al fracaso porque los hechos desmentirán cualquier supuesto de armónica concordia, imposible según los auténticos fundamentos del Islam.

Los cientos de miles de cristianos del Irak, perseguidos, hostigados y masacrados por el Islam, son la dolorosa hodierna prueba de que el Islam de hoy es el Islam de siempre, el mismo.

Más que abrazando a imanes o felicitando ramadanes, el Papa debería enfrentar al Islam consigo mismo, exigiéndole una conversión que incluya la renuncia a sus raíces en cuanto supongan la institucionalización de la violencia. Eso que pareció iniciar con tanto escándalo Benedicto XVI en Ratisbona.

Ayer publicaban en Rorate Coeli un artículo que preguntaba si la razón del problema islámico no sería el no haber confrontado una ilustración y unos cambios revolucionarios como los que tuvo que afrontar la Iglesia del siglo XIX.

Aun considerando esos seis siglos que distancian la Era Cristiana de la hégira mahometana, salvando fáciles historicismos, el debate sobre el Islam es engañoso, equívoco, si no concluye que el problema del Islam es el Islam.

Ese sería el punto justo de partida para cualquier examen, reflexión o replanteamiento.


n.b. Para neocones pijo-católicos desnortados: Lo de los crímenes de guerra de Israel en Gaza son un problema que carga de intrínsecas razones al ya de por sí razonamiento violento del Islam; más pólvora en el cañón, si me explico (y los tercos me entienden (o quieren entender)).


+T.

martes, 27 de agosto de 2013

A punto de estallar

 
Aunque los foros francisquistas mantengan el aplauso y el entusiasmo perpetuum mobile, las pocas y tímidas palabras de PP Franciscus sobre el pandemónium islámico en Egipto y Siria son escandalosamente decepcionantes. Será que, prudentemente, no quiere meter palo en candela, pero ese fuego está costando la supervivencia de las comunidades cristianas de Egipto y Siria. Pedir oraciones y reclamar el diálogo es poco cuando el conflicto ya no es conflicto sino flagrante tragedia, a punto de convertirse en guerra internacional si se cumplen las amenazas de los USA contra Siria.

Sobre el caso sirio, con otro tono que el de Francisco, el Patriarcado de Moscú dice otras cosas:

"...Otra vez, como en el caso de Irak, los EEUU se comportan como justicieros internacionales (...)De forma absolutamente unilateral, sin ningún aval de la ONU, quieren decidir el destino de un país con millones de habitantes (...) Otra vez millares de víctimas serán sacrificadas sobre el altar de una imaginaria democracia (...) los cristianos, de cuya suerte nadie se preocupa, corren el riesgo de convertirse en rehenes de la situación y ser las víctimas de las fuerzas radicales extremistas, que con la ayuda de los Estados Unidos llegarán al poder (...) La comunidad internacional debe hacer todo lo posible para evitar que los acontecimientos puedan llegar a eso"

Quien habla es el metropolita Hilarión Alfeyev, como jefe del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú (ver noticia en VaticanInsider y en Asia News).

Sin duda, la diplomacia vaticana sigue de cerca la situación. La prevista audiencia del Papa al rey Abdallah de Jordania (si los acontecimientos no se precipitan) debe entenderse en relación con el conflicto de Siria y su peligrosa internacionalización. Es otra forma de enfrentarse a los hechos. Pero cuando las amenazas están a punto de perpetrarse, una palabra del Papa, firme y contundente, sería todo un signo. Pedir paz cuando ya haya guerra es muy distinto de clamar justicia internacional y contención de agresiones ahora, cuando es el momento crítico.

La política de los EEUU en Oriente Medio es un crimen de lesa globalidad. El Patriarcado de Moscú se nos ha adelantado en decirlo. Algunos dirán que por la boca del metropolita Hilarión Alfeyev hablan los rusos, la Jerarquía rusa supeditada al régimen de Putin y sus intereses, sería pacato no reconocerlo, pero también sería necio el condenarlo, porque la verdad es tal cual, dígala Agamenón o su porquero, y, en este caso, Hilarión de Volokolamsk dice lo que todo el mundo (honrado) piensa.

De todas formas ¿acaso es el Vaticano cliente de los USA para que se imponga la prudencia timorata que mide palabras por no irritar a Obama y su nación? Yo mismo, que pregunto, no sabría responder a la cuestión.

Cuando alguna vez me recuerdan lo peligrosa que fue la URSS para la Iglesia y la fe, suelo responder que más daño han causado a la Iglesia y a la fe los EEUU, ayer, hoy y, previsiblemente, mañana también.

La coyuntura es extrema. Oriente Medio parece un laberinto de conflictos, odio y violencia, con el demencial estado de Israel en el centro, como una espina sensible siempre hiriente (o un detonante siempre activo). La situación creada en la post-primavera árabe vuelve a hacer del Mediterráneo el centro neurálgico del mundo

La ira del mundo islámico contra Occidente crece. El Papa pide diálogo. ¿Pero cómo dialogar con quién no razona?

De los artículos leídos estos últimos días, dos me han interesado especialmente: El de Sandro Magister retomando el ya polémico discurso de Benedicto XVI en Ratisbona, y otro de Jon Juaristi titulado 'Revueltas', muy inteligentes ambos.

Mientras aguardamos (pesimistas) el desenlace, oremus cum Papa Francisco, a ver si la Providencia del Altísimo propicia una salida mejor que la de la implicación criminal de las 'democracias occidentales' en el avispero islámico.

Sinceramente, me gustaría oír que PP Franciscus dijera algo como lo de Alfeyev. Si no con la sabiduría de su predecesor, Benedictus, al menos con ese estilo suyo que tantos entusiasmos suscita.


+T.

jueves, 20 de octubre de 2011

Roma observadora en Viena: Más islam...¿y menos fe?


La noticia, con una entrevista corta del Cardenal Taurán, me parece tan inquietante como absurda (una combinación ultimamente muy frecuente; demasiado, desgraciadamente):

Arabia Saudita inaugura en Viena un centro interreligioso

La impresión que se saca de toda la noticia-entrevista es que en la Iglesia Católica el diálogo se ha impuesto a la misión. No entiendo cómo todo eso que dice el Cardenal Taurán se integra/ se concilia con el estreno de la 'nueva evangelización'. A no ser que el concepto de la nueva evangelización se refiera solamente a los propios cristianos (?) o al antiguo Occidente Cristiano (?) y excluya deliberadamente la misión ad gentes, la evangelización misionera de infieles y paganos.

Profundizando un poco más en la reflexión, la perplejidad aumenta en cuanto se percibe una ausencia del factor sobrenatural, que es (debe ser) el propio de todas las obras de la Iglesia. En la institución/participación de este centro de 'diálogo interreligioso' ¿qué parte ocupa y cómo aparece la intención y el objetivo sobrenatural, puesto que la Iglesia asiste, va a estar presente y, en cierta medida, colaborará? ¿O acaso lo sobrenatural, la presencia santificante de la Iglesia, se excluye intencionalmente, o se suspende ad casum? Un diálogo que no sea praeambula fidei, ¿qué interés tiene para la Iglesia? ¿Estar 'observando', integrarse en ese grupo de diálogo como 'observador', es algo que se corresponde con la misión de la Iglesia? A no ser que se trate de un experimento al que la representación de la Iglesia asiste como mudo expectador para sacar conclusiones, deducir conceptos y recoger datos. Pensemos bien y supongamos que será eso. Pero ¿se trata sólo de eso?

Otra cuestión más: Si los firmantes del acuerdo que constituye ese centro de diálogo interreligioso y cultural son tres estados de los cuales dos (España y Austria) son laicos no-confesionales y uno (Arabia Saudita) es constitucional/fundamentalmente islámico (con absoluta exclusión de toda otra religión), ¿quién va a hablar de religión con quién? A no ser que el observador - que será la Iglesia Católica - en vez de mirar y callar intervenga y hable como una especie de mediador religioso-cultural, reconocido por ambas partes (?).

Me pregunto todo esto sin entrar a discutir la naturaleza del islam, ni su irrupción violenta en la sociedad internacional del siglo XX-XXI, ni la credibilidad dialogante de un régimen como el de Arabia Saudita, ni el interés en comparecer públicamente asociado a una iniciativa que parece expresar el proyecto de la 'alianza de civilizaciones' presentado a la comunidad internacional por el desacreditado líder socialista, nuestro presidente de gobierno J.L. Rodríguez Zapatero, uno de los más señalados promotores del laicismo radical contra-católico. Dejo, como digo, todos estos pormenores, sin discusión.

En siglos anteriores, desde su aparición en la historia, la Iglesia vió al islam como una perversa y peligrosa herejía, puesto que su doctrina no es pagana, propiamente, sino que deriva de una re-interpretación errónea/pervertida del Antiguo y el Nuevo Testamento. A lo que se añadía su afán declarado de expansión y conquista, una 'misión' islamizante que forzó a naciones y pueblos, imponiéndoles el yugo de la sumisión islámica.

La paradoja es comprobar cómo al mismo tiempo que la Iglesia abandona su tradicional concepto misionero, suspendiendo o renunciando a la evangelización de infieles y paganos, se presta a coloborar (sea dialogando, sea observando) con la presencia y expansión del islamismo en el Occidente Cristiano (¿o habrá que decir - y acostumbrarse a decir - 'ex-cristiano' o 'post-cristiano'?).


Viena, la capital que va a servir de sede para este 'encuentro', es un enclave aparentemente tranquilo, libre de sospechas. Pero Viena fue escenario de varias acometidas islámicas, cuando la Turquía de los otomanos proyectaba expandirse por la Europa oriental y central, la última de ellas en 1683, una fecha no tan remota. También es Viena, actualmente, la capital del des-catolicismo militante que planta cara, reta y echa un pulso a la Roma Católica. Destaco esto porque la capital austriaca puede registrarse con estos y otros referentes, todos significativos, en uno u otro sentido, ya sea para el islam con pretensiones europeas, ya sea para la Iglesia Católica y ciertas problemáticas coyunturales que parecen tienden a hacerse crónicas o a resolverse en un sentido contrario a la voluntad de la Santa Sede.

Sea lo que fuere que resulte de este 'encuentro' vienés, sigo sin apreciar el bien que la Iglesia pueda obtener con esta 'observación' del diálogo entre sauditas, austriacos y españoles.

La diplomacia es un sutil arte, concedo. Pero la sutileza de la Iglesia ¿no debe ser otra? La admonición de Señor "Sed astutos como serpientes y cándidos como palomas" pienso que no se pronunció como regla diplomática, precisamente, sino en un contexto más claro de misión y evangelización, no de diplomática y circunspecta (o interesada) observación.

+T.

lunes, 17 de octubre de 2011

Mojamé in Vatican City



No salimos de un asombro y ya tenemos servido el siguiente. Qué interés pueda tener un pergamino mahometano con caligrafía complicada, no lo sé. Como soy arábigo-analfabeto, si me dan una de esas ilustraciones la miraré un instante y me aburriré seguidamente.

Desde luego no entiendo qué pintan unas docenas de esos pergaminos expuestos en el Vaticano (será, supongo, en una de las salas de exposición del brazo de Carlomagno, al final del Colonnato, junto a la entrada del Arco delle Campane, donde están las oficinas de la Posta Vaticana y la Editrice).

No me gusta. No me gusta que Mojamé sea alabado en una exposición dentro del Vaticano. Si es preparando/ambientando lo de Asís-3, me gusta menos.

Seguramente, como correspondencia a tantísima cordialidad, se estará preparando una muestra de iconografía cristiana, con obras de Cimabue, Duccio y el Giotto, que se expondrá en una de las naves de La Meca, a 100 mts. de la Kaaba, donde los moros dan vueltas. Seguramente.

Del arte islámico me interesa muy poco, y lo que me interesa es porque sirve de peana a algo que no es islámico. La Giralda, por ejemplo, que es un prisma aburrido con un precioso remate.

Si me invierten estas condiciones, me sublevo. Por ejemplo, me rebela ver Santa Sofía de Constantinopla pintarrajeada con caligrafías otomanas mientras los mosáicos más bellos de la iconografía cristiana asoman bajo capas de yeso, fragmentados, rotos, incompletos o perdidos (destruídos) para siempre.

Lo mismo me pasa cuando sé que han levantado una mezquita sobre una iglesia, se me resiente el alma. Por esto comprendo el malestar inefable de los judíos cuando levantan los ojos y ven las mezquitas sobre su Muro de los Lamentos.

Por eso, cuando me he enterado de esta exposición mahometano-vaticana, el desconsuelo ha acompañado a la turbación.

Pero no seré hipócrita histrión y confieso que no es para tanto, que el disgusto no me quita las ganas de comer. De estas cosas, de estos sustos, ya está uno prevenido, avisado, y nos reponemos con facilidad.

Total, desde hace unos cincuenta años nos van preparando, pian piano, para esto, para estos encuentros, para estas cordiales exposiciones, tan compadres unos con otros, como si todo se pudiera hacer con todos.

¿Mi aprensión, mi temor, mi inquietud? Que se empieza con estas bagatelas de las caligrafías y un día se remata prestando la Piazza di San Pietro para la oración de los viernes.

Y si el Obelisco estorba, se quita.

+T.

martes, 19 de julio de 2011

Un florilegio de Amigo



El Cardenal Carlos Amigo comenzó su curriculum prelaticio como Arzobispo de Tánger, uno de esos raros e históricos enclaves católicos en tierras mahometanas. El bastión se vincula, también por motivos histórico-eclesiásticos, a los franciscanos españoles, que han sido los proveedores de obispos para la sede tingitana, todos franciscanos desde mediados del s. XVII, razón esta por la que fray Carlos llegó a ser Arzobispo de Tánger.

La archidiócesis, de 4.000 almas, más o menos, se administra pastoralmente, prácticamente, como una parroquia, sin más complicaciones salvo las derivadas de su misma ubicación en un medio a-cristiano herméticamente cerrado a la penetración misionera. Actualmente todas estas circunstancias quedan afectadas por la alarmante hostilidad del radicalismo islámico y el fantasma del terrorismo (el fenómeno de la 'primavera árabe' es tan reciente que no sabría decir si alguien podría aventurar algún pronóstico sobre su influencia en la presencia cristiana en este y otros sitios norteafricanos).

Los casi diez años de Fray Carlos como obispo de Tánger, del 1973 a 1982, le hicieron un espectador privilegiado de episodios tan intensos como el de la 'marcha verde', la salida de España del Sáhara, el surgimiento de la resistencia saharaui y otros hechos relacionados que, sin tener que ver directamente con la Iglesia, preocuparían al que entonces era el único jerarca católico con residencia en Marruecos, titular de su única diócesis.

Se supone, por todo ello, que cuando Don Carlos habla de algún tema que tenga que ver con el mundo árabe, lo hace con cierta competencia. Aunque su experiencia al respecto se limite a un relativamente corto período y restringido a los estrechos límites del arzobispado tingitano, hay que reconocerle su privilegiada atalaya.

Por eso habrá sido invitado a Aranjuez por la Universidad Rey Juan Carlos, para un curso de verano sobre "Las relaciones de España con el mundo islámico", un tema que daría para muchos y muy interesantes sub-cursos, cursillos, seminarios y monográficos.

El que haya escuchado al Cardenal Amigo ya conocerá su estilo, poco intenso, sumario, aunque relajado, amable, circunstancial. No sé todo lo que habrá dicho en la presentación del curso, que era lo que le tocaba decir; pero en Religión Digital recogen algunas frases de su discurso, preocupantes, o, al menos, confusas. Son estas:

"Lo importante no es que la niña lleve el velo o el niño porte su cruz, sino que se respeten con el símbolo que cada uno quiera llevar"

Se refiere, claro está, a la polémica sobre la presencia o no de símbolos religiosos en el vestuario de los alumnos en recintos escolares, por eso cita el velo y la cruz. Lo que no me parece claro es lo que dice y cómo lo dice siendo él, un Cardenal de la Santa Madre Iglesia, quien lo dice.

Así, grosso modo, parece como si postulara un 'indiferentismo simbólico' (perdón por el concepto) en aras de una opción personal respetable como expresión de tolerancia religiosa sustentada en el principio básico de la libertad religiosa.

De un Cardenal yo espero (y espero razonablemente) otra valoración, otra respuesta, pero no esa que recoge el articulete de RD. ¿No importa llevar una cruz o llevar un velo? Yo entiendo (¡yo creo!) que la Cruz no es un símbolo indiferente, sino muy elocuente en cuanto ímplicita confesión de fe en Cristo y su Misterio, el centro referencial del mundo y la historia, del hombre y del universo. Si un niño lleva una cruz, sí importa; si puede llevarla sin problemas, es importante, si no se la dejan llevar, también importa mucho.

¿Y el velo? ¿Qué se espera que diga un Cardenal sobre el velo islámico? Pues yo diría que cualquier reflexión razonable, circunspecta, respetuosa; pero lo que me sorprendería es que un Cardenal equiparara por comparación el velo a la cruz, igualando y homologando en significado la cruz al velo (sin entrar - eso es otro tema - en otras referencias y/o implicaciones del velo musulmán respecto a la mujer, su status, etc.). Un Cardenal que debe conocer los casos, por ejemplo, de Asia Bibi y otras mujeres cristianas perseguidas, amenzadas, represaliadas y condenadas en paises mahometanos, no debería minimizar en un curso de una universidad occidental el caso del uso o no de símbolos que en otros sitios pueden costarle la vida a un cristiano.


El articulete de RD trae también esta otra referencia, también del discurso del Cardenal Amigo:

- No sólo los prejuicios enturbian la convivencia. También los procesos históricos, desde las Cruzadas a la pérdida de territorios cristianos, desde Al Andalus a Jerusalén. "Olvidémonos de eso. Recojamos lo mejor de nuestra historia y emprendamos juntos las tareas para las que el mundo nos necesita: el trabajo por la paz, la educación, la erradicación del hambre...".

La respuesta - aparte el simplismo del planteamiento y su proyección - parece ideada para un foro (o desde un foro) como el de los encuentros de Asís, según ese criterio que reduce lo cristiano a un común denominador pan-religioso cuya contribución al bien de la humanidad flota en un caldo inmanentista hecho a base de filantropías, irenismos, conquistas sociales y paraísos terrenales. Tutti insieme, todos juntos con todos trabajando por un mundo mejor para todos, que juntos podemos: Olvidemos lo que nos separa (Dios) y sumemos lo que nos une (el mundo).

También es de fray Amigo esta otra cita de su discurso de presentación:

"La religión es vida, es un ofrecimiento, más allá de cualquier otro prejuicio proselitista. Si no doy razón de mi felicidad sería egoísta, pero eso no es coartar la libertad del otro para que mantenga su fe viva, sino al contrario"

Una cita que así, extrapolada (reconozco que no conozco su contexto), tal y como sale en el articulete de RD, podría predicarla un iluminado carismático de la new-age.

Y conste que no me meto a criticar el párrafo más a fondo (¿qué querrá decir con eso de 'prejuicio proselitista'? ¿y todo lo que sigue después?)

Of course, no dudo que el Cardenal Amigo tenga claro y rectamente discernido según ortodoxos conceptos católicos, como conviene a su estado, misión y responsabilidad cardenalicias, todo eso que dice y que le citan. No lo dudo.

Pero sí que me quedo con la duda de si no estará volviendo, como un reflujo del tiempo y el pensamiento, una ola neo-averroista, por eso de la tesis (tan seductora) de la doble verdad y todo aquello, ahora en formato inter-religioso, con aplicaciones/explicaciones y promiscuidades como las que parecen detectarse en las citas del florilegio que acabo de referir.



+T.

martes, 8 de junio de 2010

Tormenta sobre tormenta


Cuando la historia cuente la labor apostólica de Benedicto XVI, cada paso del anciano pontífice se medirá con metros de oro. En cinco años, las huellas del Papa Ratzinger ya son tan profundas como las de los 27 años de su predecesor.

Al visitar esta semana pasada la isla de Chipre, un viaje "discreto" a una nación de tercer rango, Benedicto XVI se sumergía de lleno en la crudísima realidad del Oriente Mediterráneo, la fachada trasera de Occidente, su primera frontera.

En Chipre la historia es carne viva y sangrante, como si desde los tiempos de las Cruzadas y el efímero reino de los Lusignan la historia se hubiera enrarecido en un bucle de tiempo que repite con distintos protagonistas una misma historia, con la Cruz y la media luna campeando en un combate sin final previsible.

El viaje, tan deseado, se tiñó primeramente con la sangre de los cooperantes pro-palestinos asesinados por el terrorismo institucionalizado de Israel. Nada es casual en ese tenso escenario donde la silueta de Chipre apunta como un índice hacia el rincón del antiguo Reino de Antioquía, como señalando acusador al viejo Oriente Islámico y al nuevo Israel sionista. La geografía, a veces, es elocuente en sus formas.

De aquellas costas, fronteras del Chipre cristiano, vendría el eco de la segunda sangre "ambientadora" del viaje pacífico del Vicario de Cristo. La noticia del asesinato del Obispo presidente de la Conferencia Episcopal de Turquía imagino que pesaría dolorosamente sobre el frágil Benedicto. La Santa Sede no sabe todo, pero cuando sabe conoce más y entiende mejor. Entender mejor, en casos como ese, es hacerse cargo de lo peor, que no se contará con todos los detalles sino cuando el tiempo pase, las heridas estén cicatrizadas y el trueno sólo sea eco. Así y todo, la dolorosa verdad nunca aflora del todo. Lo que la prensa sensacionalista del enemigo llama "secretos" vaticanos son, la mayoría de las veces, heridas que el pudor santo de la Iglesia prefiere guardar envueltas en esos pequeños/grandes holocaustos del silencio.

Turquía no es un problema emergente, porque Turquía ha sido para la Cristiandad (cuando la había) el rostro más feroz del Islam. Así desde el siglo XI, cuando se afirma como el rabioso y tenaz enemigo del declinante Bizancio. La Iglesia lo supo, y la tensión Santa Sede-Sublime Puerta es un capítulo con contenido proprio dentro de la Historia de la Iglesia y el Occidente Cristiano. A pesar de nuestro victorioso Lepanto, la decadencia putrefacta del sultanato, y la reconversión militarista de Ataturk, la Turquía contemporánea siguió tan poderosamente monstruosa como para perpetrar el genocidio de la Armenia cristiana, una de las grandes sombras que pesan como una losa sobre la conciencia de unos y otros.

Esa Turquía corrompida por militares y agitada por fanatismos islamistas, conserva tanta fuerza maligna como para desplantarse ante Europa entera e invadir y secesionar Chipre, amenazar a Grecia y chantajear a la OTAN y los EEUU. Hay alianzas que nunca debieran haberse hecho y oportunidades históricas que debieran haberse aprovechado ipso facto, sin ceder ni una hora al reloj de la historia.

Turquía debería haber sido descompuesta al final de la 1ª Guerra Mundial, fragmentándola y restaurando la nación Armenia y otras tantas según el mosáico de nacionalidades étnicas de sus fronteras. Si no se hizo por garantizar un tope a la URSS bolchevique-comunista, el pago de aquella oportunidad perdida hipoteca actualmente la sensibilísima frontera de Europa con el Oriente en llamas.

De Turquía es el asesino terrorista que atentó contra Juan Pablo II, y si se confirma la nueva "pista turca" que parece contener el asesinato de Monseñor Padovese, el turbante fantasmal de Solimán parece haberse reconstituído como una monstruosa hydra, con tantas cabezas asesinas como tantos son los fanáticos que anidan en los múltiples resquicios de la historia, reciclada en actualidad vengativa y belicosa.

Hace unos dias me chocaba el tópico comentario periodístico que cacarea que "el problema es el fanatismo islamista", cuando todo el mundo intuye que la frase correcta debería decir llanamente que "el problema es el Islam". Un problema que ya es amenaza viva y enquistada en el seno del Occidente decadente, el Occidente de nuestro "sistema democrático" que se tambalea afligido por la crisis, sin atinar remedios, olvidándose del co-problema del Islam "interno".



Lo peor, sin embargo, es el problema sobre el problema; o dentro del problema; o anejo al problema. Me refiero a la bomba de relojería del estado de Israel, que o se desactiva pronto/ahora/ya, o reventará el dia menos pensado como una re-edición actualizada del mito de Pandora y su caja de mil terrores.

Trágico marco para la visita apostólica de Benedicto XVI a Chipre, con sangre en el mar y sangre en tierra marcando la linde de su itinerario.

Hay llagas que la historia no ha cerrado, sobre las cuales se han abierto heridas nuevas que descalifican a los responsables y acusan a los mantenedores. Enconar la historia con una actualidad de incomprensible violencia es asegurarse un futuro que revertirá en crímenes multiplicados con cada golpe.

Resulta comovedora, por patética, la foto de Benedicto revestido de rojo martirial sobre el fondo de bidones de gasoil blanqueados con cal, marcando la frontera de la guerra.

Mientras, tan cerca de esa instantánea chipriota, Erdogan bramaba en Ankara y Netanyahu disparaba desde Sión.

p.s. Añado como apéndice esta sucinta referencia que no incluí en el articulete, por despiste. Me parece tan relevante como oportuno: El entonces Cardenal Ratzinger allá por el año 2004 se declaró contrario a la recepción de Turquia como miembro de la Union Europea ( Cardenal Ratzinger defiende identidad cristiana de UE ante posible ingreso de Turquía ) por tantas y tan buenas razones como un hombre bien formado e informado como él sabría explicar. Imagino que esa "opinión" del entonces Cardenal, hoy Papa, no se ha olvidado en Turquía.

+T.

martes, 1 de diciembre de 2009

Minaretes


Un minarete es un edificio exótico. Los primeros que recuerdo son unos que venían pintados en las cajas de polvos de maquillar que usaban mis tías: Maderas de Oriente. Mis hermanas, desde chicas, sentía una irresistible atracción por la sustancia de tocador, y en cuanto se descuidaban las titas se empolvaban del flequillo hasta los pies. También había un minarete en los botes de perfume de la misma marca, que traían dos maderitas dentro del bote, un misterio que yo pensaba que era la clave de aquel persitente aroma.

Después, ya de más mayor, me enteré de que la Giralda había sido un macizo y aburrido minarete, hasta que Hernán Ruiz lo remato airosa y graciosamente en cristiano, con sus campanas, sus alegorías, y el Giraldillo de bronce. Y ya nunca más fue minarete, gracias a Dios.

Siento cordial antipatía y tengo especial manía a los minaretes postizos de Santa Sofía de Constantinopla, ominosa recordación de la caída del Trono de los Basileus, Dios confunda al turco for ever.

Y sin embargo reconozco que la estampa de Estambul con sus minaretes es atractiva si se hace la abstracción de que aquello es algo extraño, ajeno a nuestras cosas. Un minarete más allá de Estambul, vale, muy bien, muy bonito, muy típical islamish o como se diga. Yes. Pero un minarete más acá del Bósforo es un horror o un error estético-histórico. Que pregunten en los Balcanes. Que pregunten en Chipre.

Tener minaretes en la vecindad es el síntoma de una afección anterior y originante. Es como la caca de perro que se pisa, que no es una caca espontánea, sino causada por el can cagador, valga el ejemplo (sin segundas).

Lo de Suiza me ha parecido estupendo, como una especie de acto que crea jurisprudencia. Me ha parecido cortito, escaso, ese 56% de anti-minaretistas; yo hubiera querido más, más. Para que no quepan dudas.

Si hubiera pasado aquí, no sé qué hubiera pasado. Porque aquí, por obra y gracia de la dictadura de las siniestras gobernantes y la corrección política de la oposición de antón-pirulero, aquí se reglamenta una tolerancia que no existe y se impone un gusto que no hay.

La gente corriente es tan poco aficionada a la morería como lo hemos sido habitualmente. Incluso más, porque antes los moros sólo se veían en la Guardia de Franco y en Marbella, pero ahora andan por todos sitios. Pregunten si gustan, y les dirán un sí de esos de encuestas de la calle; destapen las cacerolas, sin embargo, y verán qué se guisa en los magines de los opinantes, que no son adictos a la morería más allá de las Mil y Una Noches y las Maderas de Oriente y el viajecito a Estambul (nombre impío de Constantinopla, que es como se llama Bizancio).

Esto, si sigue, explotará. No sé cómo ni dónde ni cuándo. Pero si es a los gitanos, que son nuestros de aquí, y no los tragamos y de vez en cuando se arma una reyerta entre payos y gitanos que arde Troya, a ver cómo vamos a aguantar a los moros cuando empiecen los moros a sacar los pies del plato (o de la alfombra). Un horror que se ve venir y que llegará si siguen llegando moros con el gusto gustosísimo de nuestros des-gobernantes.

Tiene toda la gracia que se esté lidiando con la "violencia de género" del macho ibérico made in Spain, hasta con una ministresa para el caso, a la vez que se recargan las bombardas con metralla y pólvora prensada del más puro machismo islámico; véanse y cuéntense los velos y sáquense conclusiones.



A mí me entran escalofríos si me imagino un minarete en el perfil-paisaje de mi pueblo, pongo por ejemplo. Me dan repeluses y se me revuelven las tripas y se me afilan los nervios.

No sigo, pues. Aquí lo dejo y ustedes concluyan. Espero que no entre a leer en este blog ningún carajote (o carajotesa) de los que dicen (piensan?) "¿por qué no?" si se les pregunta si los minaretes.

Vuelvo al principio: Que a mí los minaretes me gustan en las cajas de polvos de Maderas de Oriente. Y poco más. Nada más.

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viernes, 16 de enero de 2009

Diálogos, charlas, chácharas...inter-religiosos-as

El otro dia escribí que con lo de Gaza, los de Sión están alborotando (cuándo no?) el espacio, a ver si distraen a la opinión y en vez de mirar a Gaza y condolerese por los hijos masacrados de los palestinos se compadecen de los pobres hijos de Judá, siempre perseguidos, nunca comprendidos.
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Como muestra hodierna de aquello que dije, el rabino de Venecia me brinda su gentil (perdón por lo de gentil) colaboración. Resulta que el respetable rabino, a estas alturas, vuelve a sacar el tema de la oración pro iudaeis de los Oficios del Viernes Santo, motivo por el que despotrican (él y los demás rabinos) contra Benedicto XVI y los católicos en general. (Léase, please, el articulito de Sandro Magister, que va sobre eso y otras cosillas más).

También he dicho que Benedicto XVI debe andarse con pies de plomo si no quiere verse envuelto en una tremolina orquestada por los hipersensibles hijos de Sion. Dada su procedencia y circunstancias germanas, B16 es un blanco fácil para el terror mediático de los de la diáspora.

Pienso que la Iglesia Católica ( o la Iglesia, simplemente) dejó claros y bien fijados los criterios respecto al Judaísmo y el Islam en la declaración Nostra Aetate. De acuerdo con la tradición y la doctrina, el Concilio avanza un juicio que tiene en cuenta la historia más reciente, contemporánea al Concilio. Y esa es la doctrina actual, que no se puede "retrasar" porque lo que declara Nostra Aetate ya está dicho y enseñado. ***

¿Se puede adelantar, adelantar "más"? Esa es una de las cuestiones que se plantean en eso que llaman "diálogo interreligioso", malamente entendido por muchos desinformados como "ecumenismo", que es otra cosa. Otra cosa pero la misma en distinto grado (sustancial grado), porque se trata en definitiva de un diálogo entre la verdad y el error: Un error intra-cristiano (el de los cismáticos y las confesiones derivadas de iniciativas heterodoxas) y un error extra-cristiano, que es el de las religiones no cristianas. También en diferencia sustancial, la entidad del judaísmo y el islamismo los hacen distintos respecto a las otras religiones:

- por su credo monoteísta

- por su procedencia, entronque, contacto o derivación veterotestamentaria

- por la vinculación histórica entre una y otra confesión entre sí y de cada una de ellas con la Iglesia y el Cristianismo

Desde los primeros Concilios, Nostra Aetate era el primer documento magisterial que trataba en términos de benévolo aprecio a judios y musulmanes (y las otras "religiones" porque hasta cita expresamente el hinduismo y el budismo, muy apreciativamente (léase)) por lo que son y con la Iglesia como cierta relativa referencia. Pero dice lo que dice y...¿nada más? No sabría decir, porque intuyo que en la mente de los "inspiradores" había más. Es uno de esos textos que se pueden libérrimamente invocar por aquellos que superan el Concilio mediante la argucia y el malabarismo de recurrir al espectral "espíritu del vaticanosegundo".


A lo que iba: ¿Qué es diálogo? Para un católico, digo. Supongo que partiendo de un mínimo coincidente para tomar pié, después de los saludos cordiales, el diálogo para un cristiano (para un católico si fuera ecuménico el encuentro) tiene que ser obligadamente (por obligación de fe) predicación: Al pagano y al no cristiano hay que predicarles la fe, y se debe desear y procurar su conversión. Lo que no sea esto, es vanidad y caza de vientos.

Me ha resultado chocante la salida a escena del rabí veneciano (en España apenas nada, pero en Italia sí tiene cierto "impacto"). ¿Los tráumas de la reciente historia y los complejos ante la situación actual impiden a la Iglesia insistir y predicar que lo que se espera del Israel atávico es la conversión a Cristo?

Me ha puesto los pelos de punta la foto de los moros en pompa delante del Duomo di Milano. También en el colmo de mi provinciano y católico estupor me enteré hace unos meses de que se le daba cancha al Islam en L'Ossevatore Romano. Increíble pero cierto. Si la conversión, el año pasado, del valiente periodista aquel nos llenaba de ánimos esperanzados, esto del periodista musulman en L'Osservatore nos desconcierta y sume en perplejidades.

Me he acordado de golpe (como Swann mojando en el té su magdalena famosa) de la fábula, me parece que una de Iriarte, esa de los dos conejos que discutían sobre si aquellos perros que veían venir eran galgos o podencos. Apenas recuerdo un retazo:

"... -¡Son galgos, te digo! / - ¡Digo que podencos! / En esta disputa / llegando los perros / pillan descuidados / a mis dos conejos..."

Un diálogo constructivo, interpersonal, inter-cultural, intra-religioso, enriquecedor, creativo, discursivo, intelectivo, positivo, abierto, expectativo, no reductivo...como ese que se promueve a todos los niveles por nuestra dialogante cultura (y "dialogante" Iglesia post-vaticanosegundo). Pero con los perros encima, que los pillan. A los conejos, digo.

No se si se me entiende. Yo sí me entiendo (hasta donde alcanza mi auto-comprensión).

n.b. *** No sé en qué grado de disidencia intra-eclesial me encuentro, pero declaro: Que la declaración Nostra Aetate me remueve las pajarillas y todas las bilis de mi catolicismo, por mucho que sea documento del Concilio. Quiero decir que es de esos documentos que mejor ponerlos entre paréntesis y dejarlo en un "..ejem, ejem...". Y vamos a otra, que esta no ha valido. No sé si me expreso.

otra n.b. Si han leído lo de "teología de la sustitución" en el articulito de S.Magister, sepan que eso es lo que ha pasado: "...Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado..." 2Cor, 5,17. No sé por qué algunos no se quieren enterar, a estas alturas.

otra n.b. más: ¿Por qué en vez de chácharas con unos y otros no leemos y re-leemos y volvemos a empezar a leer a San Pablo puro y duro (que es el año de su Jubileo, además, para más oportunidad) ???

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martes, 7 de octubre de 2008

Lepanto en la memoria

Recordar Lepanto es hacer semblanza nostálgica de la España que fue, porque aquello fue una hazaña española. Cuando se está en la cúspide de la Historia (o de la Rueda de la Fortuna, que también se puede decir) se ve mejor, más lejos y con mejores perspectivas, y España veía y entendía bien. Entonces.

La política respecto a los Paises Bajos, aunque con repercusiones y efectos para la Iglesia, era más empresa y empeño de la Corona y la Casa de Austria; lo mismo respecto al Imperio, se podría decir. Las cosas con Francia, son más "españolas", lo mismo que los asuntos de Portugal; lo que había y habría de haber con Inglaterra también se distingue de lo demás. Aunque todo tenía que ver con todo, finalmente y recapitulando, porque España entonces con todo tenía que ver: El mundo se ceñía desde el Oriente al Occidente con banda española, con un Plus Ultra no solo lema, sino realidad.

El corazón sentimental del mundo de la cenital España ya no era el medieval de cinco siglos antes. Con la pérdida irreversible de la identidad de "Cristiandad" tras la crisis protestante, Europa seguía limitada por un Mediterráneo islámico, sin el resorte de la fe para poder activar una respuesta adecuada a la expansión de la media luna. A la vez que se perfilaban identidades nacionales, se iba pedido la capacidad de respuesta común al enemigo de todos.

La Edad Media que se cierra con la caída de Bizancio, deja abierta la puerta de la Era Moderna a un Imperio Otomano que se planta en Europa y hace fronteras con el Imperio por el Este y con todas los reinos ribereños del Mediterráneo, desde Venecia a España, por tierra y por mar. El único freno efectivo al avance del islam por el oriente son los principados de Kiev y luego Moscú, en lucha con clanes de tártaros y cosacos; coincidiendo con el fatídico declive bizantino, se iba consolidando lo que sería al poco la gran Rusia de los Zares. Por Occidente, luego del fracaso estrepitoso de las Cruzadas, la única actividad contra el islam invasor se mantuvo gracias a los Reinos Españoles, León-Castilla, Aragón y Portugal; y desde mediado el siglo XIII, la Reconquista había quedado en manos de Castilla.

La acción hispana había sido hasta tal punto eficaz que los musulmanes invasores habían sido obligados a replegarse al norte de África, y en vísperas del Descubrimiento de América, Castilla tenía ya plazas aseguradas en enclaves estratégicos de la costa africana, como avanzadas de lo que podría haber sido una penetración-reconquista efectiva del Occidente Cristiano en la antigua Provincia Romana de África. Pero América impuso otro rumbo.

Por eso, por la incesante beligerancia de los Reinos de España contra la amenaza islámica, la España de Felipe IIº era mucho más sensible al peligro que aun representaba un Mediterráneo infectado de piratas berberiscos, obedientes al Sultán que desde la desafortunada Constantinopla (renombrada - ay!- Estambul) daba rostro a una re-actualizada agresividad de la media luna.
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La irresponsabilidad de Francia había llegado al colmo de entenderse con la Sublime Puerta, con tal de mantener, al precio que fuera, su oposición a España. Alemania era un totum revolutum de principados, ya católicos, ya protestantes, en tensión intestina que hará de aquellos restos del Imperio algo desorganizado hasta la potente emersión de Prusia, dos siglos más tarde.Venecia estaba desacreditada por sus mismos hechos e intereses, quizá la menos fiable, por su versatilidad, de entre todas las repúblicas y ducados italianos para emprender nada que supusiera pacto o alianza entre estados. Por su parte la Santa Sede apenas subsistía como soberanía, a costa de las hipotecas que el nepotismo de los Pontífices había cargado sobre el Patrimonium Petri. A pesar de todo, los Papas habían sido los únicos que habían sido constantes en reclamar la unión de los Príncipes Cristianos contra la amenaza del Imperio Turco. Pero con una Cristiandad desintegrada, apenas podría esperarse que el Papado fuera la instancia que fraguara la necesaria y urgente alianza contra el turco.


Finalmente, España fue la clave, Pío V el gestor, y el común catolicismo el crisol de aquella ocasional "aleación", con Génova, Venecia y los Estados Papales unidos con España, cabeza de la Liga Santa, con la garantía imprescindible de su capacidad y potencia. Una potencia definidamente católica, que dejaba los imponderables posibles en manos de la Providencia.

La victoria marcó un antes y un después en y para el Mediterráneo. No es descabellado entenderla como una coda a cuatro siglos de las Cruzadas. Insuficientemente aprovechada por los vencedores, tendría que ser Inglaterra en el XIX quien desde su instalación en Malta rentabilizara la ventaja que España ganó para todo el Occidente. No es exagerar entender parte de la actual geo-estrategia de las potencias occidentales dependiente todavía de nuestra victoria del 7 de Octubre de 1571 en Lepanto.

Significativamente, lo que en España se olvida deliberadamente, está fresco y es herida sin restañar para el islam vencido. ¿No serían estas memorias históricas las dignas de exhumarse y activarse?
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sábado, 13 de septiembre de 2008

Exaltación

He tenido que hacer un comentario a propósito de la fiesta de la Exaltación de la Stª Cruz. Como este año cae en Domingo, se celebra litúrgicamente en vez de la dominíca ordinaria. En el Misal de Pablo VI se eliminó la otra fiesta de la Cruz, la del 3 de Mayo, tan tradicional y popular en España (litúrgicamenete sólo se ha conservado en el propio de la diócesis de Granada, y me parece recordar que también en Perú; no sé si en algún sitio más). Sólo quedó esta fiesta del 14 de Septiembre. La Cruz de Mayo conmemoraba la "invención", el descubrimiento del Lignum Crucis por Stª Elena, la madre de Constantino. Esta de Septiembre también se relaciona con el Madero Santo, pues recuerda originalmente la triunfal devolución de la Cruz a Jerusalén.

En el transcurso de una de la guerras entre el Imperio (ya Bizancio) y los persas sasánidas, el año 614, Cosroes II entra en la Ciudad y rapta el Lignum Crucis, que lleva a su palacio de Ctesifonte. Allí permaneció hasta el 628-29, en que el emperador Heraclio vence a los persas y rescata la Cruz, que devuelve solemnemente a Jerusalén. Era un 14 de Septiembre.

Una antigua leyenda narra que estando de vuelta Heraclio en Constantinopla, aquel mismo año, recibió una misiva de un desconocido jeque de la Arabia, que se decía "profeta de Dios", y que pedía al Emperador que se uniera a la nueva fe que estaba predicando por encargo divino. En el 634, Omar, el segundo califa sucesor de Mahoma, avanza por Palestina; en el 636 sitia Jerusalén; en 638 Omar entra victorioso en la Ciudad, que se convierte en el tercer lugar santo del Islám tras La Meca y Medina.

Heraclio apenas reacciona, paralizado por la contundencia y celeridad de los hechos. Los persas sasánidas también han caído, junto con las provincias de Siria y Egipto. Los griegos piensan que es un castigo por el matrimonio incestuoso del Emperador con su sobrina Martina. Un Heraclio derrotista y abrumado se retiraba a Constantinopla, después de unas rogativas que mandó hacer en Antioquía. Cuentan algunos cronistas que al embarcar dijo: -"Adiós, un largo adiós a Siria". Hasta las Cruzadas, cuatro siglos después.

Impresiona todavía hoy la secuencia tan rápida de los acontecimientos, como si la historia se precipitara inexorable sobre los personajes con sus nuevos protagonistas. Diez años van de la Exaltación de la Santa Cruz a la toma de Jerusalén por los árabes, un hecho dificil de asumir para la conciencia cristiana de la época. Oriente no reaccionaría, casi perpetuamente conmocionado por el golpe funesto. Sólo Occidente, un Occidente regenerado cristiano y romano después de la desordenada crisis de los bárbaros, será el que re-emprenda aquel capítulo de la historia, también con el signo de la Cruz como móvil principal.

Lo que me preocupa respecto a nuestro presente, precisamente, es que Occidente ha perdido la Cruz, y no sé qué podrá hacer sin ella, ni cuántos siglos podrán seguir de "hiato" en una historia que desde hace 2000 años está ligada a la historia de aquella Cruz.

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miércoles, 16 de julio de 2008

Trueque de muertos y héroes


Patéticas las secuencias de los dos féretros de los dos soldados israelíes. Más patéticas, con estrambote de masas fanáticas, las de los ferétros de los soldados de Hizbolá, con honores de héroes. Un intercambio de muertos, políticamente pactado y celebrado. Patético y trágico.

Hace dos años tuve un incidente en un foro de inet.discutiendo sobre la matanza de civiles libaneses causada por los bombardeos del ejercito de Israel sobre el castigado Líbano. Una desvergonzada sionista (travestida de archi-católica ppera) y un aguerrido fantasmón neocon-ultra-reciclado en católico majadero, me pusieron de chupa de dómine y no te menees con el beneplácito tácito de los regentes del foro (de la misma brava estofa que los dos foro-agresores). Era por Julio, a fines de mes, cuando más arreciaban las bombas sobre el Líbano. Las bombas que ponían muy contentos y enardecían la vis bélica de la trupe del foro aquel; las bombas que eran buenas cuando caían sobre los libaneses y eran malas cuando caían sobre Israel.

Por todo aquello, el Líbano ha estado al borde de otra guerra civil, por lo menos. Y a ver en qué queda la cosa. Hoy daba escalofríos ver la bandera del Líbano envolviendo los ataúdes de los muertos de Hizbolá, porque el Líbano no es Hizbolá. Pero Israel está haciendo todo lo que puede para que Hizbolá sea el Líbano. No sé si lo veremos.

La radicalización de todo el Oriente Medio y el mundo musulman no se entiende sin ese atentado contra la historia, la paz, y la razón que es el estado de Israel. Por lo menos ese estado insostenible e injustificable de Israel en que se ha plasmado lo que fue el bienentincionado proyecto de un estado para Israel.
Estos días atrás, el juego bélico de todos los veranos iba de misiles de Irán y contra-misiles de Israel. Bravatas de generales como si el siglo XX reviviera el espíritu de Roma contra Sasánidas. Qué espanto!

Todo se ha enrarecido, contaminado. Las piezas del juego, y las conciencias, y las opiniones; todo ha cambiado. Y es dificil mantenerse crítico contra ese imposible Israel y que no te miren como enemigo de Occidente. Un Occidente tan implicado en los crímenes del Medio Oriente que da vergüenza reconocerse de ese mismo Occidente.

Abomino de toda la morería terrorista, militante, atentante, invasora; me crispa toda política de débiles y corruptos pactando sonrisas con cús-cús y carnero asado al ramadán. Detesto la infiltración tan nociva de la morería en los pueblos y entre la gente que conozco y que me afectan. Quisiera que todo parara y que fuera reversible; eso quisiera. Y que lo morisco volviera a ser sólo una clase de jazmín y una lección de Historia de España.
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Pero me avinagra la razón que se montara hace dos años una guerra en el Líbano por dos soldados secuestrados. Y que la guerra dejara más de 1500 muertos en el Libano (y 200 en Israel). Me sublevan estas estadísticas de muerte con muertos tan desproporcionados. Y me da horror pensar el desate de rabia y terror que se está perpetuando. Sólo hay que ver las escenas de los ataúdes entregados en trueque y cómo los reciben unos y otros.

El Islám es el Islám, ya lo sé. Pero que no me digan que ese Israel es de los mios y que tenemos que estar con ese Israel.

Desde los siete años sé distinguir el bien del mal.


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miércoles, 20 de febrero de 2008

Una Europa minada


En 1492, España reforzó el Ocidente Cristiano con dos hechos que satisfacían dos necesidades de toda cultura: Su estabilidad y su expansión. La estabilidad se conseguía blindando las fronteras del Mediterráneo occidental ante la historíca y nefasta penetración del Islam; costó ocho siglos (que podrían haber sido dos menos), pero desde esa fecha ese frente estaba asegurado. La expasión corrió a cargo de la gran empresa americana, una de las mayores de toda la historia, cuyo alcance, aunque evidente, todavía no se reconoce adecuadamente.

Mientras, la historia y sus historias habían dejado al descubierto el flanco oriental de Europa, amenazado desde siglos y arruinado finalmente al caer Constantinopla, pocos años antes de la toma de Granada, en aquel aciago 1453.

España y la Santa Sede terminaron también en Lepanto con el peligro de un Mediterráneo infectado de turcos y piratas, pero todo el oriente de Europa estuvo subyugado ominosamente bajo la dura férula otomana hasta el declive del la Sublime Puerta, en el XIX. Y todavía dura la resaca de aquello.

Que el criminal acretinado de Bush jr. meta la jeta en ese avispero heredado desde entonces, no me parecería mal si la bomba que estalle le reventara en su máscara de payaso yanqui. Pero la que se arme se armará aquí, a pocos kilómetros de Grecia, de Italia y de Austria, en mitad de esa antigua Yugoslavia que hoy es una Serbia desmembrada, humillada y rabiosa.

El enjambre histórico de esas imposibles fronteras con turcos musulmanes mechando la carne eslava ortodoxa, sólo se ha contenido cuando un poder fuerte les ha tenido en cintura, que es lo que hicieron el Imperio Turco durante siglos y Tito durante cuarenta años. Austria-Hungría lo intentó, pero acabó con un Archiduque heredero del Trono y su esposa asesinados, y la guerra más tremenda y letal que Europa había conocido jamás desencadenándose desde Sarajevo, en esa misma tierra que esta semana es noticia por lo de Kosovo y su precipitada, imprudente y temeraria "independencia".

Como me faltan dotes, no adivino qué pasará, pero como sé un poco de historia, me da escalofríos recodar lo que pasó. Lo que pasó tan recientemente que todavía están abiertas y sangrantes las heridas de las otras guerras de la ex-Yugoslavia. Recordar la 1ª Guerra mundial, me da más miedo todavía porque, aunque parezca un terrible sueño, las cosas que pasaron podrían volver a pasar con todos los mutatis mutandis de las circunstancias, pero quasi repitiendo la misma historia.

Yo prefiero una Yugoslavia más cristiana-eslava que turco-musulmana. Explicar todos los porqué sería tan largo como complicado. Pero el fundamental es que soy cristiano convencido, y también europeo medular. No me trago la bola de la "alianza de las civilizaciones" que inventó el mequetrefe de aquí, y creo mejor para la compleja y traumatizada ex-Yugoslavia un futuro que evolucione desde bases e instituciones cristianas que islámicas. Darle la venia a otra mini-república con la sharia optando a constitución, es activar y enterrar otra mina en ese hiper-delicado flanco de Europa.

No exculpo los horrores de la Serbia rabiosa y criminal, tan encanallada por la historia que la prostituyó y el marxismo que la adulteró, pero mis preferencias, por referencias, son estas:



Y no soy ingénuo.

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sábado, 16 de febrero de 2008

A propósito de lo de Dinamarca


Aquellas caricaturas de Mahoma todavía colean. O debería decir "humean", porque está ardiendo Dinamarca por culpa de las caricaturas de marras. Desde el pasado miércoles, los musulmanes se han dedicado a meter fuego a todo lo que pillan en la calle, con los daneses amedrentados y temblando dentro de sus casas. La policía descubrió los planes de una banda islamista para matar al autor de las caricaturas y, en reacción, la morisma está pegando fuego por toda Dinamarca.

Por una parte me alegra que le metan miedo al dibujante, para que se enteren - él y todo el gremio - lo caro que puede costar reirse de cosas que no son para tomarlas a burla. La libertad de expresión no puede traducirse en libertad de ofensa y, mucho menos, en libertad de blasfemia. Si los moros se toman la justicia por su cuenta, que se entere la justicia y se ponga a ser justa antes que "tolerante".

Por otra parte, me alarma que la patria de los vikingos terribles se haya convertido en el XXI en nación de acojonados acomplejados, sin que las valentonadas de la morería hiper-irritada no encuentre ni un vikingo con casco de dos cuernos que les trompe el turbante y mande a los moros de Dinamarca a la Meca y Medina. Será que los genes vikingos se han desvirtuado, y la testosterona de los hijos de Odín se ha convertido en melíflua y dubitante linfa al estilo del príncipe Hamlet, que también era danés.

Finalmente, me pone rabioso que la infame clase política que "construye" Europa esté abjurando del Cristianismo que parió a Europa y se esté dejando violar por ese Islam que nunca debió pasar las fronteras del Estrecho de Gibraltar, por el Oeste, y los Dardanelos y el Bósforo, por el Este.

Se está preparando una algarada general, que el día que reviente va a destripar a Europa entera. Y Europa se lo está mereciendo, ganando a pulso. Pero no veremos cortadas a alfanje las cabezas de los irresponsables responsables de la que se está armando, sino que serán otros los que caerán cuando la cosa explote: Inocentes sin culpa como los nuestros del 11M, tan manipulado, tan olvidado y tan mal entendido en su verdadero significado.

Mientras, aquí, en la frontera occidental del Occidente Cristiano, mal gobierna el mayor cretino político que se recuerda haber visto nunca entre los Pirineos y Tarifa. Ese que con cara de muñeco de tómbola todavía habla de una "alianza de civilizaciones" (¿o ya no habla de eso?).


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jueves, 28 de junio de 2007

Su mano contra todos y la de todos contra él


Se ha leído esta mañana en Misa, en la lectura de la feria IVª de la XIIª semana del Tiempo Ordinario:

"...Y el Ángel del Señor le siguió diciendo:"Tú has concebido y darás a luz un hijo,al que llamarás Ismael,porque el Señor ha escuchado tu aflicción. Más que un hombre, será un asno salvaje:alzará su mano contra todos y todos la alzarán contra él; y vivirá enfrentado a todos sus hermanos..." Gn 16,11-12

Las narraciones de los ciclos patriarcales del Génesis están llenas de etiologías que explican el porqué de personas, cosas, nombres, lugares, tradiciones. Tienen el encantador atractivo de la temprana Revelación, pero también el tremendo efecto de profecias que desde entonces están ahí, cumplidas, cumpliéndose o esperando su cumplimiento. Esta es de las cumplidas y que todavía se cumplen.

Ismael, el hijo del Patriarca Abraham con la esclava Agar, es el padre reconocido de los pueblos de Arabia y, por extensión, de los pueblos del Islam, para quienes significa lo mismo que Israel-Jacob para los israelitas y judíos.

La etiología profética del Ángel describiendo el carácter y el futuro de Ismael parecería post-factum, referida a la historia del Islam pasada y actual, si no se supiera que la narración genesíaca es de hace unos tres mil años o cuatro mil (Abraham en Canaán, en torno al 1850 a.C. ; Moisés, el Éxodo y la Ley del Sinaí, en torno al 1250 a.C.); por eso es tan vivamente actual la profecía: Él contra todos y todos contra él.

La tradición ismaelita de La Meca recogida luego por Mahoma en Al Corán dice que el santuario de La Kaaba fué edificado por Ismael para dar culto al Dios Único rvelado a los Patriarcas del Génesis, Abraham y su descendencia.

La "alianza de las civilizaciones" o se hace con y desde el Dios de la Alianza, o la indómita descendencia de Ismael seguirá tal como hasta ahora: Ellos contra todos y todos contra ellos.


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sábado, 9 de junio de 2007

Letras de dolor y comunión

Un musulmán ha publicado esta carta a su amigo, el sacerdote Ragheed Aziz Ganni, asesinado el pasado Domingo en Mosul, Irak, junto a tres subdiáconos:

En nombre de Dios, clemente y misericordioso, Ragheed, hermano mío Te pido perdón, hermano, por no haber estado a tu lado cuando los criminales abrieron fuego contra ti y tus hermanos, pero las balas que han traspasado tu cuerpo puro e inocente, me han traspasado también el corazón y el alma.

Fuiste una de las primeras personas que conocí a mi llegada a Roma, en los pasillos del «Angelicum» , donde nos conocimos y donde bebíamos juntos nuestro «capuchino» en la cafetería de la universidad. Tú me habías impresionado por tu inocencia, tu alegría, tu sonrisa tierna y pura que no te abandonaba nunca. Yo no puedo dejar de imaginarte sonriente, feliz, lleno de alegría de vivir. Ragheed para mí es la inocencia hecha persona, una inocencia sabia, que lleva en su corazón las preocupaciones de su pueblo infeliz.

Recuerdo el día en el comedor de la universidad, cuando Irak estaba bajo embargo y tú me dijiste que el precio de un solo «capuchino» habría podido colmar las necesidades de una familia iraquí durante todo un día, como si te sintieras de algún modo culpable de estar lejos de tu pueblo asediado y de no compartir sus sufrimientos...

Luego volviste a Irak, no sólo para compartir con la gente su destino de sufrimientos, sino también para unir tu sangre a la de miles de iraquíes que mueren cada día. No podré nunca olvidar el día de tu ordenación en la Universidad Urbaniana... Con lágrimas en los ojos, me dijiste: «Hoy he muerto para mí»… una frase muy dura. Inmediatamente no la comprendí bien, o quizá no la tomé en serio como habría debido...

Pero hoy, a través de tu martirio, he comprendido esta frase… Tú has muerto en tu alma y en tu cuerpo para resucitar en tu bienamado y en tu maestro y para que Cristo resucite en ti, a pesar de los sufrimientos y las tristezas, a pesar del caos y la locura.

¿En nombre de qué dios de la muerte te han matado? ¿En nombre de qué paganismo te han crucificado?… ¿Sabían verdaderamente lo que hacían?

Oh Dios, nosotros no te pedimos venganza o represalia, sino victoria… victoria de lo justo sobre lo falso, de la vida sobre la muerte, de la inocencia sobre la perfidia, de la sangre sobre la espada…

Tu sangre no habrá sido derramada en vano, querido Ragheed, porque ha santificado la tierra de tu país… y tu sonrisa tierna seguirá iluminando desde el cielo las tinieblas de nuestras noches y anunciándonos un mañana mejor.

Te pido perdón, hermano, pero cuando los vivos se encuentran, creen que tienen todo el tiempo para conversar, visitarse y decirse los propios sentimientos y los propios pensamientos… Tú me habías invitado a Irak… Yo soñaba siempre con ello... visitar tu casa, a tus padres, tu despacho… No habría nunca pensado que sería tu tumba la que un día visitaría o que habrían sido los versículos de mi Corán los que recitaría para el reposo de tu alma...

Un día, te acompañé a comprar objetos de recuerdo y regalos para tu familia en vísperas de tu primera visita a Irak tras una larga ausencia. Tú me habías hablado de tu trabajo futuro: «Querría reinar sobre la gente sobre la base de la caridad antes que de la justicia», me habías dicho. Entonces me era difícil imaginarte como «juez» canónico… Pero hoy tu sangre y tu martirio han dicho su palabra, veredicto de fidelidad y de paciencia, de esperanza contra todo sufrimiento y de supervivencia, a pesar de la muerte, a pesar de la nada.

Hermano, tu sangre no ha sido derramada en vano... y el altar de tu iglesia no era una mascarada… Tú has asumido tu papel con profunda seriedad, hasta el final, con una sonrisa que nada podrá apagar… nunca. Tu hermano que te quiere:


Adnan Mokrani Roma, 4 junio 2007 Profesor de Islam en el Instituto de Estudios de las Religiones y de las Civilizaciones, Universidad Pontificia Gregoriana, Roma.

Es un testimonio de dolor abierto a la esperanza. Yo pido para que esa sangre de martirio sea simiente de cristianos, como antes lo fué, como siempre ha sido.

Pero acuso a los culpables encanallados que han convertido a Irak en un pantano de odio y sangre. Derrocaron a un monstruo, y han colocado una hydra de siete cabezas en su perverso lugar.
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