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viernes, 27 de octubre de 2017

El sínodo jíbaro

Témome que nos toman el pelo (el poco pelo católico que nos va quedando) con ese 'sínodo amazónico'. Conque no se convoca un sínodo para evangelizar a la morisma de la morería de la islamidad que nos aterroriza e invade y nos planta jaimas y mezquitas sin freno; así que no se convoca un sínodo para la evangelización de China con los millones de chinos que tiene China y lo necesitados que están los chinos de la China de una buena misión, con todo esto (y pongo como ilustración sólo dos urgencias misioneras de urgente misión), y nos salen con un sínodo para la Amazonia, donde yo no sé cuántas tribus hay (las que queden) y en donde dudo se tenga intención recta de evangelizar católicamente. Vamos, vamos.

¿O es que se cree alguien con dos dedos de pesquis católica (la poca que nos va restando) que los misioneros brasileiros, empapados en pablofreirismos y teologíasdelasliberaciones se van a dedicar a bautizar indígenas hasta cansárseles el brazo y enseñarles el Catecismo de Ripalda? ¿Es que algún católico con perspicacia católica se traga la bola de que esa jerarquía brasileña criada a los pechos de Héldercámaras y Casaldáligas tiene interés en que los indígenas de las selvas amazónicas hagan la Primera Comunión y observen el cumplimiento de la Misa dominical?

Bueno, pues ese es el cebo que quieren que piquemos. Todo para pescar dos monstruosidades des-católicas: Curas casados (para evangelizar el Amazonas) y mujeres diaconisas (para lo mismo en el mismo sitio)...Y de paso, de coda, como el que iba a por atún y a ver al duque, colarnos la enormidad por la gatera y que, después de la tropelía en el Amazonas, broten, por petición extrapolada de las conferencias episcopales, curas uxorizados y diaconisas por todas las fronteras de la geografía católica.

¿No eran los jíbaros de la Amazonia quienes reducían las cabezas de los vencidos y se las colgaban luego de adorno? Pues eso me temo yo que quieren hacernos a los católicos (los que quedemos): Reducirnos la cabeza, jibarizarnos para capitidisminuirnos.

¡El Señor nos libre!

+T.

domingo, 6 de agosto de 2017

La femi-perversión que la Iglesia no condena


No sé si alguno recordará al doctísimo y venerable padre Antonio Orbe S.I. cuando en alguna de sus clases magistrales en la Gregoriana comentaba, al paso de algunas cuestiones, que en el futuro más próximo el peor peligro para la Iglesia, en doctrina y en moral, llegaría desde el mundo de la mujer. Se refería - sin saberlo concretamente entonces - a cosas como esta (atención los timoratos, que el artículo es aberrante y contiene fotos impías):

Poner fin a las mentalidades machistas que distorsionan la fe:
"Si Jesús se encarnó en un varón, ¿la salvación que nos trae es igual de efectiva para las mujeres?"


La página de Renegación Digital infecta a diario con textos (entrevistas, documentos, citas, recensiones, noticias, comentarios, bulos y otras escorias) como ese, cuya autora es una hembra reivindicante, sedicente 'teóloga' y tan degenerada en ello que malpare monstruosidades tales en el supuesto de que está liberando a las mujeres de una fantástica opresión que ella misma delira con tergiversaciones y manipulaciones atentando impúdicamente contra lo más sagrado. Es obvio que ella y la gente como ella ya no tienen fe, la han perdido y sólo mantienen un esqueleto verbal con el que van construyendo la monstruo-teología de su aberrante degeneración, con más o menos consciencia de su depravación, pero absolutamente sabedoras de su ofensivo y agresivo desafío. No tienen fe pero si mantienen y difunden un intenso e implacable odio a la fe.

A esta teologuesa del artículo le falta decir que odia al Cristo-Varón de los Santos Evangelios. Por supuesto, el odio profesado y no confesado incluye todas sus concomitancias: Odia también a la Virgen y la Virginidad, odia a la Madre y la Maternidad, odia con diabólico odio a la Esclava del Señor y odia satánicamente que el Evangelio diga -'Aquí está la Esclava del Señor'. Odia el Magníficat que canta -'Dios ha mirado la humillación de su Esclava'. Odia a Isabel porque es madre gestante y orante. Odia a la suegra de San Pedro porque se levantó del catre a servir a Jesús y sus Apóstoles. Odia a la hemorroísa que tocó con temor y temblor el manto de Cristo. Odia a la pecadora que lloró y embalsamó, besó y cubrió con su cabellera las plantas del Señor. Odia que María de Betania se echara a los pies de Jesús y se los perfumara con nardo. Odia a las Miróforas que fueron al alba al Sepulcro. Odia que la Magdalena hubiera tenido siete demonios. Odia el -'Noli me tángere'. Odia que no haya más escenas con Magdalena. Odia a San Pablo. Odia el Apocalipsis. Odia que la Babilonia meretriz sea hembra y odia que la tentada fuera Eva y no Adán. Odia-odia-odia que Eva fuera hecha con la costilla de Adán. Y odia hasta reventar en bilis de odio el -'parirás con dolor, estarás bajo tu marido y él te dominará'.

En reacción, clamará y voceará ¡machismo! y ¡machista! cada vez que se vea obligada a afrontar uno de esos textos. Hará un expurgo de textos machistas suprimiendo passim personajes y escenas, profecías y profetas, libros enteros de la Biblia. Propondrá una Biblia revolucionaria y transexual con una María de Nazareth militante de la liberación de la mujer, una Marta de Betania líder sindicalista del sector servicios y una Magdalena híper-sexualizada y marimacho todo a la vez, castigadora del los Apóstoles y fundadora de una iglesia alternativa ltgb (¿se escribe así?) vanguardista avant la lettre.

¿Y la Iglesia qué dice; qué respuesta tiene la Iglesia para adefesios pseudo-teologicos de esta clase? Pues, según la táctica - ya se sabe - asumida premeditadamente por el Vaticano2º, concilio pastoral-no-dogmático, la Iglesia, no condena nada ni a nadie. '¡¡Quién es la Iglesia para condenar!!', argumentan según el célebre dixit francisquista.

+T.

viernes, 24 de marzo de 2017

Amoris Tristitia


Tiene cuatro hijos y cinco nietos. Se casó joven, y fue al matrimonio con la inocencia de aquellos años, hoy tan lejanos, cuando las madres todavía informaban a sus hijas con pudor lo que tenían que saber. Todo lo demás era vida, se iba haciendo vida, con el amor de cada día y también el dolor de algunos días.

Pero el dolor fue haciéndose más presente y más ausente el amor, que ya era raro, sólo algunas veces, cada vez menos. Se le esperaba, se suponía que algún día volvería. Después fue la ilusión de que retornaría. Después el sueño de que reviviría; luego sólo el temor de que no hubiera amor para volver.

Su esposo, su marido, su amor, el único que tuvo, la dejó. Dejó la casa, dejó a los hijos, dejó a su familia. Cuando todo parecía que se iba haciendo soportable, llegó el desconsuelo punzante con la noticia de que él había rehecho su vida con otra (con aquella), que tenían casa montada y esperaban un niño. Cada detalle era como un folletín por entregas, con la diferencia de que ahora era su vida, una vida destrozada que sufría el montaje de un nuevo nido a costa del suyo destruido. Pero el tiempo cicatriza, el dolor del amor se vuelve crónico, como una enfermedad vieja con la que se vive, aunque no se deje de sentir cuando duele...¿Y cuándo no duele?...

Lo que no esperaba es que al final le fueran a robar hasta su dignidad, su inocencia, el amor partido y herido que había atesorado como un ascua viva, quemante, como la clave de una certeza, el sentido de su resistencia, el cimiento de su fortaleza. Hace unas semanas recibió una notificación del Tribunal Diocesano para que se personase como parte en una demanda de nulidad. Cuando su abogado le explicó de qué se trataba y de la nueva forma expeditiva de los procesos de nulidad, por voluntad y decreto ad casum del PP Franciscus, no entendía nada, no encontraba razones, se imaginaba enredada en un laberinto de vida, de mentiras, de trampas, de leyes y leyendas que la abrumaban hasta consumirla.

Su consuelo más íntimo, sólo referido en el confesonario, era rezar por su familia, por su marido, delante de Dios, que todo lo sabe, sabiendo que su amor fue verdad, su matrimonio fue verdad y su dolor enamorado era prueba diaria de la verdad que Dios conoce. Su consuelo era rezar sabiendo que Él conocía todo, conocía los corazones.

Cuando se da cuenta de que hombres de Dios, en un tribunal de Dios, van a decir que no hubo amor, ni matrimonio, ni familia, que ella nunca fue esposa, ni tuvo jamás marido, que sus hijos fueron fruto de una falsa unión, que vivió la ficción de una familia que nunca existió, entonces, suspendida en el vacío de lo que le dicen que nunca tuvo y nunca fue, llora con un desconsuelo que nunca imaginó.

Sigue creyendo en Dios. Y como una oración evangélica reza su credo particular: - 'Tú sabes, Señor, que es verdad, Tú sabes que me quiso, tú sabes que le quiero, que mantuve lo que Te prometí y le prometí. Tú sabes, Señor, que es verdad'(...)

Y así tantas tardes de Sagrario, tantas noches de Rosarios.

Lo que le duele y amarga especialmente es ese documento del Papa, Amoris Laetitia, causa hoy de su tristeza.


+T.


jueves, 21 de julio de 2016

Hiper-Magdalenismo

 
Están llegando a las parroquias los avisos con la documentación pertinente para la celebración litúrgica de Santa María Magdalena, que, desde este año, por voluntad de PP Franciscus, pasa de 'memoria obligatoria' a 'fiesta'. Lo que podría considerarse una sutileza litúrgica patentiza la voluntad de complacer al lobby feminista-católico a costa de la liturgia y el santoral. Subiendo el rango celebrativo de la Magdalena se pretende dignificar el status de lo femenino, con una serie de implicaciones que sólo se explican razonablemente considerando toda la presión sociológico-mediática del activismo feminista.

El decreto de la Congregación para el Culto Divino y los Sacramentos se publicó el pasado 3 de Junio, Solemnidad del Corazón de Jesús (ver aquí). El arzobispo secretario de la Congregación, expone el sentido de la nueva fiesta, recalcando la expresa voluntad de PP Franciscus (leer aquí).

Como la memoria, tal y como se celebraba hasta ahora, tenía textos propios en el Misal, Oficio y Leccionario, las novedades serán pocas: Añadir el rezo del Gloria en la Misa y el Tedeum al Oficio. La novedad mayor es un nuevo prefacio, compuesto expresamente para la nueva fiesta. Formalmente, el texto latino, está bastante bien medido, es muy eufónico, suena muy romano (aquí el original en latín); esta es la versión en español:

Prefacio

APÓSTOL DE LOS APÓSTOLES

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
aclamarte siempre,
Padre todopoderoso,
de quien la misericordia
no es menor que el poder,
por Cristo, Señor nuestro.

El cual se apareció visiblemente en el huerto
a María Magdalena,
pues ella lo había amado en vida,
lo había visto morir en la cruz,
lo buscaba yacente en el sepulcro,
y fue la primera en adorarlo
resucitado de entre los muertos;
y él la honró ante los apóstoles
con el oficio del apostolado

para que la buena noticia de la vida nueva
llegase hasta los confines del mundo.

Por eso, Señor,
nosotros, llenos de alegría,
te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo:

Santo, Santo, Santo…
(texto CEE)

Sin entrar a comentar los versículos 'lo había amado en vida' y siguientes, tan mal expresados, para quien tenga activa la sensibilidad católica, el nuevo prefacio contiene dos afirmaciones en extremo chirriantes, contrarias a la tradición, la piedad y la razón católicas. Son estas dos:

"...prima adoráverat ex mórtuis resurgéntem
et eam apostolátus offício coram apóstolis honoravit..."



1- fue la primera en adorarlo resucitado de entre los muertos;

2- y Él la honró ante los apóstoles con el oficio del apostolado


A lo primero hay que responder (y mantener) que la tradición y la piedad mariana cristiana enseñan y predican que la primera aparición del Señor resucitado, congruentemente, fue a su Madre Santísima, que por eso fue la primera en regocijarse y adorarle resucitado y glorificado.

A lo segundo hay que decir que - no obstante lo dicho por Tomás de Aquino o Rabano Mauro - llamar 'apóstol' a la Magdalena es absolutamente impropio, porque la Magdalena nunca fue apóstol, ni tampoco recibió 'oficio de apóstol' en esas escenas de los Evangelios de la Resurrección. Como tampoco fueron 'apóstoles' los Ángeles de la Resurrección, aun siendo ellos, verdaderamente, los primeros que proclaman y anuncian la Resurrección de Cristo. La dignidad del ministerio apostólico está muy bien descrita y expuesta en los SS. Evangelios y demás escritos del Nuevo Testamento, con toda precisión: Fueron Doce, elegidos y nombrados expresamente por Cristo, ninguno fue mujer; por Judas, el traidor, se eligió a San Matías, y ni la Magdalena ni ninguna mujer fue nunca 'apóstola'. Que así la llamen Tomás de Aquino y Rabano Mauro, es explicable como expansión fervorosa, más o menos alegórica, pero absolutamente impropio. Por tanto, incluir la expresión en el prefacio de la Magdalena es una impropiedad que se presta (y se prestará) a la confusión.

Un injustificado e indiscreto exceso de fervor puede lesionar la recta doctrina. Y también la fe.

+T.

sábado, 23 de enero de 2016

Neo-Lavatorio


El rito del Lavatorio, es una de las ceremonias litúrgicas de la Semana Santa que tuvo entidad propia hasta que se incorporó a la Misa de los Santos Oficios del Jueves Santo, la Misa in Coena Dómini. Antes de la reforma de la Semana Santa llevada a cabo por Pio XII, el rito del Mandatum se celebraba a continuación del desnudamiento de los altares, en el presbiterio o en el coro, la sacristía u otro sitio digno y oportuno.

El rito tuvo una importantísima consideración, tanto que en la antigüedad y el medievo, algunos considerábanlo un sacramento, no un sacramental, como después quedó aclarado. Así, siendo un sacramental, se mantuvo durante siglos como un rito también practicado por los monjes y monjas en sus conventos. Y también por los laicos: Los monarcas católicos celebraban el Lavatorio en sus cortes, con un ceremonial que seguía, simplificado, el prescrito en el Misal. En España, cada Jueves Santo, el Rey lavaba los pies a doce pobres de Madrid y la Reina a doce mujeres, con toda la pomposa etiqueta de la Casa Real española; hay un artículo del viejo Espasa, titulado 'Real Casa', que detalla, entre otros, los ritos del lavatorio del Jueves Santo en el Palacio Real, ceremonias que se celebraron hasta el mismísimo 1931, en vísperas de la caída de la monarquía alfonsina. En la Villa y Corte eran ocasiones muy populares y celebradas por los madrileños, que se rifaban los canastos de viandas y dulces que regalaban en Palacio a los pobres escogidos para el lavatorio.

Cuento todo esto para hacer notar que la presencia de mujeres en el rito del mandatum no es una novedad, porque ya se celebraba, con mujeres y entre mujeres, en conventos y cortes reales. Lo novedoso es incorporarlas por decreto (y capricho?) a la liturgia solemne del Jueves Santo, donde nunca hubo mujeres porque el rito católico romano, conforme a la tradición original, no admite la actuación de las mujeres en esos ritos, propiamente litúrgicos.

Dada la impronta sacerdotal que marca muy especialmente las liturgias del Jueves Santo, la sustitución de los doce sacerdotes, como ha sido tradición en la liturgia papal, por seglares y ahora con la posibilidad de incluir algunas mujeres, desvirtúa la espiritualidad sacerdotal reconocible en tantos pormenores de los ritos de la Feria V in Coena Domini, lamentablemente.

No existiendo una razón ni litúrgica, ni pastoral, ni espiritual para esta innovación, la explicación no puede concluirse simplemente en la ocurrencia, el capricho o el mero prurito de la novedad por la novedad. Sin entrar en más disquisición podríamos resumir que parece ser la concesión - una más - a la ideología social de moda, una especie de tasa de corrección política con vistas a satisfacer la demanda de participación, esa cuota feminil que quizá demande un 50% del Lavatorio, como un derecho.

Para semejante lógica de la paridad universal no obsta que expliquemos la mímesis remota de la acción: Los doce varones del lavatorio representan y evocan a los Doce Apóstoles, varones escogidos por el Señor.

Un comentario más: El decreto del neo-lavatorio francisquista demuestra que la calamitosa reforma litúrgica vaticanosecundista continua activa, insaciable en su comisión de estragos.

Con la paradoja, también muy activa, de la merma de fe: A más increencia, más concesiones al mundo increyente.

+T.

viernes, 6 de febrero de 2015

Burke claro, sólido, rectilíneo


Seguramente comparto bastantes opiniones católicas con el Emmº Leo Burke, el Cardenal que destaca entre los cardenales. Hoy me he alegrado de saber que el Reverendísimo no admite cleriguillas trasvestidas de monaguillas; yo tampoco, of course. Por eso han arremetido contra el Cardenal, por no prestarse a la confusión de quienes bajo la manta de las niñas de altar esconden la pretensión de una futura hembra ordenada.

Conozco el caso de un cura que mandaba a los monaguillos a unas convivencias que organizaban en la Delegación de Pastoral Vocacional. Hasta que comprobó que a esas convivencias también iban y admitían niñas. Cuando llegó la siguiente ocasión, volvió a interesarse preguntando en directo a uno de los responsables -¿Irán niñas 'monaguillas'? El responsable, un poco extrañado, respondió -'Bueno, sí; si vienen niñas, como otras veces, también estarán en la convivencia'. -'Ah, entonces no mando a los monaguillos. No me gustan estas confusiones. Si son convivencias con sentido vocacional-sacerdotal, no deberían Uds. prestarse a la confusión'.

En el blog 'Messa in Latino' comentan que el autor del articulete de Vatican Insider que arremete contra el Cardenal Burke, un tal Gianni Gennari, es un cura renegado, casado, militante comunista y ahora periodista de vanguardia des-católica (estilo 'religiondigital', para entendernos). Poca credibilidad católica y visceral anti-catolicismo de pluma hiriente y tinta corrosiva, en suma.

El ex-cura filo-monaguillas arguye contra Burke aquella desgraciada y desafortunadísima disposición permisiva que se ha ido extendiendo, según tendencia vaticanosecundista que generaliza y universaliza una concesión bastante restringida. El último documento - creo recordar - que se refiere al caso es la Instrucción Redemptionis Sacramentum, de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, del año 2004, con el Cardenal Arinze de prefecto:

" 47. Es muy loable que se conserve la benemérita costumbre de que niños o jóvenes, denominados normalmente monaguillos, estén presentes y realicen un servicio junto al altar, como acólitos, y reciban una catequesis conveniente, adaptada a su capacidad, sobre esta tarea. No se puede olvidar que del conjunto de estos niños, a lo largo de los siglos, ha surgido un número considerable de ministros sagrados. Institúyanse y promuévanse asociaciones para ellos, en las que también participen y colaboren los padres, y con las cuales se proporcione a los monaguillos una atención pastoral eficaz. Cuando este tipo de asociaciones tenga carácter internacional, le corresponde a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos erigirlas, aprobarlas y reconocer sus estatutos. A esta clase de servicio al altar pueden ser admitidas niñas o mujeres, según el juicio del Obispo diocesano y observando las normas establecidas."

El texto mantiene y alaba la consideración vocacional del ministerio acolital de los niños, y sólo al final concede la posibilidad de las féminas sujeta al juicio del los Obispos en sus respectivas diócesis. El caso es que pocos obispos han reglamentado formalmente el supuesto de niñas-monaguillas, como si importara poco. Al final las cosas se aceptan sin más problema que las quejas de los recalcitrantes católicos, anclados en otros usos de otros tiempos. Usos genuinamente católicos de tiempos más católicos, tradicionalmente vivos, sin necesidad de hermenéuticas.

Lamentablemente ya no vige el cánon del antiguo Códex, tan claro:

"Can. 813. § 2. Minister Missae inserviens ne sit mulier, nisi, deficiente viro, iusta de causa, eaque lege ut mulier ex longinquo respondeat nec ullo pacto ad altare accedat."

El ministro que sirve en la Misa no sea mujer; a no ser faltando un hombre, por justa causa, asista con la obligación de responder (las oraciones del Misal que reza el monaguillo en respuesta al sacerdote celebrante) a distancia y no se acerque al altar por razón alguna.

La tendencia de conceder poco a poco algunas cosas, además de hipócrita contemporización con la dictadura del feminismo, supone actuar según una corrección política incompatible con la doctrina, el credo y la tradición de la Iglesia respecto a cosas esenciales. En el fondo, lo de las 'monaguillas' es jugar con algo tan sagrado como el Sacerdocio, cuya esencia no es un capricho de la historia sino parte fundamental-constitutiva de la Iglesia de Cristo tal y como la quiso Cristo y sus Santos Apóstoles nos la transmitieron

El resistirse a admitir 'monaguillas' no es escrúpulo de Burke. No es un detalle menor: Es un síntoma de algo muy grave, aviso de la descomposición que sufre el catolicismo desde hace cincuenta años. Medio siglo de crisis crónica, con el Sacramento del Orden especialmente afectado y amenazado.


+T.

martes, 27 de enero de 2015

Pecando (en femenino) contra el Espíritu Santo

Ayer tarde rezaba el Papa en San Pablo Extramuros por la unidad de los cristianos; hoy se atentaba sacrílegamente contra esa espectral unidad. Parece como una parodia irreverente, aberrante, pero al fin los anglicanos originales, los que nacieron del verraco insatisfecho Henry VIII Tudor, han consumado el pecado horrendo de ordenar obispo a una hembra, una feministona ambiciosa con antojo irreprimible de poder clerical.

Matizo que no siendo Iglesia y sin tener la potestad de conferir el Sacramento del Orden, lo que han hecho esta mañana en York es una patochada clericaloide herejética impropia, aunque le echen toda la pompa y circunstancia de la Gran Bretaña. Pero pecado hay, porque además de subsistir como tal confesión anglicana en la herejía original de su turbia fundación, los participantes, ella y sus complacientes co-jerarcas, no son ignorantes, ni inocentes. De lo que opine la suprema cabeza visible anglicana que es la Queen, no se sabe. Intuimos que mientras no peligre the Crown, la Queen firmará lo que sea donde haya que firmar y estampará su real sello, sin meterse en más complicaciones. Si unicamente ha alzado la voz en contra un clérigo discrepante y todos los demás asistentes han aprobado y el público ha aplaudido, la Queen, graciosamente, consiente y pásese página, que no están los tronos sobrevivientes como para sufrir escrúpulos religiosos. Doctores, además, tienen Oxford y Cambridge que sabrán discernir. O no. Pero qué más da, si el rito resulta políticamente femini-correcto, según la moda.

A nosotros, los católicos, la aberración nos afecta por contagio de proximidad y confusión, obra todo ello del desgraciado ecumenicismo vaticanosecundista, que degeneró muy pronto en un panfilismo de tragaderas tamaño Cloaca Máxima romana, capaz no sólo de codearse y simpatizar con lo más tradicionalmente anticatólico, sino incluso de propiciar el engendro de las convivencias inter-religiosas de Asís.

Así podemos asistir a escenas tan católicamente inimaginables como ver al Papa saludar con derroche de afectos a una hembra con traje clerical que es presidenta de no se que cosa de los herejes de no se donde. La foto es de ayer mismo, en San Paolo Fuori le Mura, donde rezaban juntos por la unidad:




Los anglicanos atentan contra el sacerdocio con toda irreverencia porque no saben qué es lo que nunca han tenido: Jerarquía sacerdotal.

Los católicos callamos...o aprobamos, consentimos o disimulamos porque estamos dejando de creer en el Sacramento del Orden, sus efectos y sus consecuencias. Por eso ya hay des-católicos a quienes les parecería bien que se ordenasen mujeres, también tenemos monjas degeneradas que lo reclaman como un 'derecho', incluso hay obispos poco-católicos que están 'abiertos' a la sacrílega ocurrencia.

El problema es de fe, de falta de fe, de pérdida de la fe católica y apostólica. El problema es eclesiológico, teológico.

Yo soy de los que todavía esperan que (como ese anglicano que se levantó y protestó) algún obispo católico, consciente de su sagrado munus episcopal-jerárquico, se desmarque de la piara episcopal silenciosa y condene y declare pecado contra el Espíritu Santo la aberración de las pseudo-ordenaciones de hembras anglicanas. Un pastor, ni más ni menos, que distinga al lobo y le quite el engañoso pellejo de oveja ecuménica.

Yo soy de los que creen y esperan y no tragan por mucho que edulcoren la pildorita venenosa con jarabe dulce de ecumenismo.

Huelga decir que si rezo por la unión, pido antes por la conversión, el arrepentimiento y la sanación espiritual de los herejes y cismáticos. Aunque lo vea cada vez más imposible, dada la falsa voluntad que demuestran perversiones como la que comento en este articulete.

Dios nos salve de la Reina y de sus hembras obispesas !!!


+T.

martes, 15 de julio de 2014

Hembras en Canterbury: Dañados por aproximación


El Movimiento de Oxford fue un episodio de gracia que marcó una línea de luz. Fuera de esa luz amable que lleva a Roma, la Iglesia Anglicana actual es una repugnante caricatura de lo que puede llegar a ser la Iglesia Católica si no se re-concilia con su identidad y - entre otras cosas más - suspende radicalmente la farsa del ecumenismo vaticanosecundista.

Salvo el ecumenismo entendido como reclamo para la conversión y reintegración en la Iglesia Católica (única y verdadera Iglesia), todo movimiento ecuménico debe considerarse, sin ambages, como una equívoca relación que, más pronto o tarde, infecta y descompone.

La aberrante noticia de la admisión de las mujeres a formar parte de la pseudo-jerarquía anglicana nos viene encima cuando ya estamos aberrantemente contaminados con la admisión 'social' de las hembras clérigas anglicanas y protestantes, que hasta se han retratado con el Papa cuando han sido, irreverente e impúdicamente, admitidas en el séquito de algún pseudo-jerarca visitante (la impudicia la cometió el pseudo-obispo que las admitió; la irreverencia el monseñor romano que lo consintió).

La gente común, el catolicismo popular sub-formado y de-formado que aplaude a PP.Franciscus, no entiende ni discierne y se suma a la expectación de los des-católicos que piden el imposible de hembras en la clerecía. El sensus fidei populi no existe si no se forma, y los tiempos post-conciliares no han sido una época formativa, sino todo lo contrario: El dogma se ha substituido por la voz de la calle, a la que parece haberse sumado, incluso, la Jerarquía, que cede a la opinión y silencia la doctrina. Por esto, por falta de doctrina, hay gente poco-católica que se encandila con la aberración de las obispesas inglesas y exige la cuota de clero-hembra con el convencimiento de estar postulando un derecho y luchando contra una marginación.

Queda probado que PP Franciscus no es Papa de magisterio contundente, sino de charla-homilía y entrevistas sazonadas con off the record. De su parte no se puede esperar nada. Milagro será que no mande congratulations al mentecato mitrado de Canterbury y a su plebe, ellos y ellas (y el intermedio de género mediano, of course).

¡La Providencia nos libre de más bochorno!

Pero esto pasa porque en su momento, cuando las pseudo-ordenaciones de hembras empezaron, no se cortaron terminantemente las vías de comunicación ecuménica. De las medias sonrisas vienen estas carcajadas. De las medias tintas, estos borrones indelebles.

Lo peor es que aun estamos oficialmente en el baile del ecumenismo, que, tal y como está planteado, es una gran impostura, insostenible según una recta teología-eclesiología católica.

Liberanos, Dómine !



+T.

sábado, 3 de mayo de 2014

Cizaña perversa


El mail parroquial recibe correos, habitualmente, de su género y especie pastoral-clerical, de la curia, de los curiales, de los curas, de los conventos, de las cofradías, de las cáritas, de asociaciones pías y de mil y un sitio de lo mismo o de los mismos. Como suele pasar, siendo de un determinado sector, las direcciones de mail circulan y se comunican merced a los intríngulis de la comunicación cibernética, que yo ignoro. Por eso, de vez en cuando, se sorprende uno con misivas o propagandas extrañas, no del todo ajenas, pero sí inesperadas.

Por ejemplo una que nos llegó el otro día disfrazada (eso pienso yo) como un mail extraviado enviado a 'st.francis-milfordhaven', pero que llegó a nuestra bandeja de entrada del outlook. Yo creo que habrán pillado la dirección del mail y nos han mandado el correo intencionadamente, a mi parroquia y a otras muchas, como una perversa propaganda impía, a ver si alguien pica y se apunta al sacrilegio .

El contenido del susodicho mail era de formato muy clerical, con unas imágenes en la cabecera, antes del texto. Estas imágenes:




Son 1-Adán y Eva, 2- Pentecostés, 3- una 'pseudo-sacerdotisa' celebrando Misa

El texto de debajo de la imagen era una lista con una especie de intención de las que se rezan habitualmente en los formularios de la 'oración de los fieles' de la Misa, con la intención escrita en diferentes idiomas, latín incluído. Así:

Oremos por un nuevo pentecostés en la iglesia.
Oremos por la ordenación de mujeres célibes al sacerdocio.

Let us pray for a new pentecost in the church.
Let us pray for the ordination of celibate women to the priesthood.

Preghiamo per una nuova Pentecoste nella chiesa.
Preghiamo per l'ordinazione delle donne celibi al sacerdozio.

Oremos por um novo Pentecostes na Igreja.
Rezemos para a ordenação de mulheres celibatárias ao sacerdócio.

Prions pour une nouvelle Pentecôte dans l'église.
Prions pour l'ordination des femmes célibataires à la prêtrise.

Lasst uns beten für ein neues Pfingsten in der Kirche.
Lasst uns beten für die Ordination von zölibat Frauen zum Priestertum.

Módlmy sie za nowego Zeslania Ducha Swietego w Kosciele.
Módlmy sie do swiecen kobiety zyjacy w celibacie do kaplanstwa.

Hebu kuomba kwa ajili ya Pentekoste mpya katika Kanisa.
Tuombe kwa ajili ya upadrisho wa watawa wanawake katika Kanisa.

Oremus Pentecostes novam ecclesiam.
Oremus pro ordinando caelibi mulierum ad sacerdotium.

Tal como leen.

Me parece especialmente sarcástico el añadir 'célibe' a la petición, sabiéndose que todos estos grupos de vanguardia des-católica promueven también la desaparición del celibato sacerdotal. Imagino que el pedir 'mujeres célibes' para el sacerdocio será una treta más para dorar la píldora o cargar el anzuelo.

Me temo que sea una campaña publicitaria bien montada, para difundir el 'mensaje' a todas las parroquias que se pueda. Una campaña que se hace coincidir con la Jornada de Oración por las Vocaciones Sacerdotales, del próximo IVº Domingo de Pascua.

Me temo que en muchos sitios des-católicos se mal-rece esa perversa y sacrílega intención anti-católica, anti-cristiana y anti-sacerdotal.

Me temo que muchos curas, religiosos y laicos la recen en privado, sumándose discretamente al movimiento, entendiendo que la perversa intención puede tener cabida en la Iglesia.

El grado de ofuscación, degeneración y deformación de nuestros obispos, sacerdotes y fieles es tan extenso e intenso como para admitir estas aberraciones entendiéndolas como posibles y hasta deseables y futuribles dentro de un nuevo status del sacerdocio, tal y como viene sucediendo en las falsas ordenaciones de 'sacerdotisas' consentidas en las diferentes confesiones protestantes que han incorporado mujeres a la jerarquía de sus respectivas comunidades (una doble farsa pues estas confesiones reformadas no han conservado el sacerdocio sacramental jerárquico, además de la imposibilidad eclesial de conferir a la mujer tal jerarquía sacra, algo no contemplado ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento).

La alarma, por mucho que se de, es poca, porque tenemos al enemigo dentro. Si se hicieran encuestas de opinión, nos horrorizaría comprobar el alto grado de aceptación entre religiosos, religiosas, clero diocesano y fieles. No exagero. Obispos inclusive, muchos, muy numerosos.

¿Cabe resistencia? Toda. Y toda es buena, para crear ambiente, como los malos han sabido esparcir y sembrar esta especial cizaña, simiente diabólica.

Y, por supuesto, cabe rezar para que se extinga esta perversidad, para que no prospere, para que desaparezcan de nuestra Iglesia estos enemigos del Sacerdocio de Cristo, lobos infernales con pellejo de oveja.

Insisto en que tenemos a los enemigos dentro, en nuestras parroquias...y hasta en nuestras casas (si se atreven Uds. a sondear el parecer de familiares y amigos).

Oremus!


+T.

domingo, 20 de abril de 2014

Las primeras

Primero fueron las mujeres, como rezan los Evangelios '...cuando todavía era oscuro'. Llegaron sin luz, sólo movidas, atraídas, impulsadas por el amor, arrastradas por el amor después de la muerte, que es un amor fuerte, con la pasión del dolor latiendo y amando al Crucificado, al Muerto, al Sepultado.

Iban con ungüentos, con perfumes, con bálsamos para su Cuerpo, con el temor y el temblor de repetir con el Yacente lo que hicieron ellas mismas o vieron hacer a otras: Ungir sus pies, perfumar su cabeza, besar sus manos, llorar a sus plantas y secarlas con su cabellera, mientras Él las miraba y las bendecía con sus ojos y sus labios, entonces llenos de gracia, ahora cerrados y yertos.

Iban sobrecogidas, cuando todavía no rompía el alba, con el rocío fino de la madrugada licuando su frescura sobre sus cabezas, confundiéndose con el brillo de sus lágrimas. Estremecidas por el frío de la brisa y conmovidas por la emoción del duelo.

Eran tres, como tres luceros en la noche, tres Marías antes del alba, más lucientes cuanto más oscuro.

No eran la Madre, pero iban como madres de un mismo Hijo, el corazón en la boca y el alma herida. No eran la esposa, pero caminaban al barrunto de un amor empeñado en más amor. Eran llorosas doncellas con lámparas ardientes y ungüentos fragantes. Eran madres con bálsamos de dulce olor y pechos de interno dolor.

Fueron esperadas por Ángeles. Recibieron una anunciación celeste, temerosas también, como la Virgen Madre de la Anunciación primera. Se les anunció la gloria como a los pastores de Belén, con luz y un alborozo nuevo que sus mentes embeleñadas por el dolor de la Pasión no entendieron al momento.

-"... De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: '¡Alegraos!'. Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de Él."


+T

domingo, 16 de febrero de 2014

Una arpía que crió Proaño

 
Esa de la foto es la arpía que está detrás de la arremetida de la UNICEF - ONU contra la Iglesia Católica, con la coartada/excusa de los casos de pederastía imputados a clérigos católicos (entrevista en El País)

El estilo, el look, la pose, todo eso que es espejo del alma (las apariencias no engañan) dicen mucho de la sujeta. El personaje es un típico estereotipo, muy común entre los burócratas del engendro monstruoso de la ONU: Una espabilada radical-marxista que templa su furor político-rabioso pero sigue revolucionaria profunda mientras logra una poltrona, una oficina, un nombramiento y un buen sueldo en la ONU. Para justificar la paga se busca una causa, un caso, un expediente...que suele derivar en un pequeño tribunal revolucionario con sentencia dictada premeditada y anticipadamente contra algo/alguien seleccionado con absoluto prejuicio. En este caso particular, esta agente/comisaria cripto-revolucionaria funcionaria de la institución contra-la-infancia llamada Unicef ha escogido como blanco de sus furores a la Iglesia Católica, contra la que mantiene profundos resentimientos, muy violentos, que ella sabrá (?) explicar.

Por la foto, por el look, por cierto desenfado indecente de vieja contestataria que trasluce su poco estética estampa, yo pensé que se trataba de una monja resabiada, con furores frustrados de insatisfacciones femeniles, según otro perfil bastante común entre hembras de esa clase. No sé más, no tengo datos. Pero el buen ojo para la inquisición no me falla: Fue (cuando moza) adepta del insurgente Monseñor Leónidas Proaño, uno de los mascarones-santones de aquel marxismo disfrazado de 'teología' que infectó a toda Hispanoamérica.

En su web, esta activista radical cuenta así el despertar de su conciencia 'social':

"...A los 13 años conocí a Monseñor Leónidas Proaño (...) me uní a su causa para contribuir en la tarea que se había planteado: liberar a los indios de su situación de esclavitud. Durante este periodo participé activamente en los grupos de pastoral juvenil promoviendo la concientización de jóvenes como yo sobre la situación de los indios..."

La funcionaria de Uniceff da cuenta también de su currículum, con toda clase de muestras de lo peor, instituciones, personas, trabajos, lugares; es feminista radical, Cuba es su segunda patria, vomita revolucíon e insurgencia por su boca de vieja desdentada y sus tetas caídas amamantan con leche de hoz y martillo a todo el sector del hemisferio sur que le ha tocado en suerte como campo de su revolucionaria misión de liberación popular. Es decir, es una perfecta arpía de pluma roja y cuerno diabólico en ristre.

Así y todo, en el frontis de su web, reluce una cita de su mentor:

"Durante toda mi vida he luchado por la Verdad, por la Vida, por la Libertad, por la Justicia..."
Mons. Leónidas Proaño

Aquí, por si quieren echarle un vistazo, la web de Sara Oviedo Fierro

Es decir, que esta pieza, esta justiciera funcionaria de la ONU, está maquinando contra la Iglesia Católica desde sus raíces de activista marxista-católica-latinoamericana, como ejemplar discípula militante-nostálgica de Monseñor Proaño (q.e.p.d. A.)

Por eso su bad milk es tan ponzoñosa, tan peligrosa.

Una arpía, resumiendo. Ya lo dice el refrán: Cría arpías y te sacarán los ojos.

Porque el tiempo de los buitres ya pasó.

p.s. No sé por qué, pero intuyo empatías francisquistas en la arpía. Puede ser que me equivoque, pero yo diría que hay feeling. Aunque ya se sabe que arpías, sirenas, esfinges y demás hembras mítico-monstruosas, seducen primero con simpatía para matar mejor después.

p.p.s. ¿Y si Franciscus la nombrara consultora vaticana de algo? Como es hembra, tiene títulos, es anti-clerical, es anti-católica, es pro-vanguardia, es pro-izquierdas, es pro-progreso, es de la ONU...En fin, que ostenta cualidades muy apreciables (francisquistamente hablando, quiero decir).

p.p.p.s. Incluso me atrevería a decir que pudiera ser que fuera amiga de Maradiaga, el de Honduras, ¿no? O si no, le pega serlo.


+T.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Cardenalas


Al principio, pensé que era sólo un rumor-broma generado por la opinión francisquista entusiasta-irreflexiva. Ahora pienso peor, porque sospecho que pueda ser una bola echada a rodar ex profeso, con toda intención, aunque no sea una próxima intención (que también pudiera serlo). Hay muchas maneras de ser/hacer lobby. Y también de crear (o ir creando) opinión pública. En un tiempo de crisis, de criterios poco consistentes, con principios discutidos, expuestos a la revisión y la movilidad, un tema como el de las 'mujeres cardenalas' no surge espontáneamente ni es una casualidad.

La aberrante idea contradice expresamente la ley canónica vigente:

351 § 1. Para ser promovidos a Cardenales, el Romano Pontífice elige libremente entre aquellos varones que hayan recibido al menos el presbiterado y que destaquen notablemente por su doctrina, costumbres, piedad y prudencia en la gestión de asuntos; pero los que aún no son Obispos deben recibir la consagración episcopal.
cfr. CIC

Desde sus orígenes, los cardenales han sido clero romano (presbíteros, diáconos y obispos suburbicarios). Para alegar que sí es posible crear cardenal a una hembra bautizada, citan casos de antiguos cardenales que no recibieron el Sacramento del Orden; no cuentan, sin embargo, que aun todos esos cardenales sí fueron, de hecho y derecho, clérigos, diáconos, aunque no se ordenaran sacerdotes.

El Código de Derecho canónico deja muy claro que el cardenalato se considera dentro del orden jerárquico de la Iglesia. Así aparece inserto en el índice del Código:


PARTE II DE LA CONSTITUCION JERARQUICA DE LA IGLESIA

◾SECCION I DE LA SUPREMA AUTORIDAD DE LA IGLESIA (Cann. 330 – 367)

◾CAPÍTULO I DEL ROMANO PONTÍFICE Y DEL COLEGIO EPISCOPAL
◾Art. 1 DEL ROMANO PONTÍFICE
◾Art. 2 DEL COLEGIO EPISCOPAL

◾CAPÍTULO II DEL SÍNODO DE OBISPOS

◾CAPÍTULO III DE LOS CARDENALES DE LA SANTA IGLESIA ROMANA
cfr C.I.C.

Si se procediera a la creación de mujeres cardenales, se atentaría contra la Jerarquía tal y como esta ha sido tradicionalmente concebida y perpetuada hasta nuestros días, siendo considerado su carácter de derecho divino, en cuya constitución, vinculada al Sacramento del Orden, nunca han participado las mujeres, que jamás fueron llamadas al ministerio ordenado (*** el diaconado antiguo de las mujeres fue un ministerio ad casum, auxiliar y delegado, nunca propiamente orden sagrado)

El rumor de la posible creación de 'cardenalas' se ha desenvuelto en un escenario europeo, con marcado acento italiano. Después de un primer impacto con la noticia de dos desconocidas aspirantes irlandesas, la candidata más nombrada ha sido María Voce, la superiora de los Focolares. Algo escalofriante, por cuanto la iglesia-ficción que muchos incuban se aviene con el poder fáctico de ese grupo eclesial, una de las encarnaciones más perniciosas del 'espíritu del V-2º'. Todavía recuerdo con repugnancia los funerales de la mítica Chiara Lubich, con herejes y cismáticos en tribunas de honor, con budistas y otros paganos 'participando' en una Misa exequial escenografiada como una gran ópera inter-religiosa, en San Pablo Extramuros. Todo un alarde de poder-poder, pisando fuerte, con Bertone y media curia bertonista actuando de capellanes domésticos. Y toda Italia. Y el extranjero. Todo el mundo global en una gran exaltación del indiferentismo religioso, todos rendidos ante la salma de Chiara Lubich, uno de los más imponentes mascarones de proa de la nave post-conciliar.

No tengo el disgusto de conocer en directo a Maria Voce, la cardenala por aclamación; en las fotos, me parece una clon de Chiara, un poco más regordeta. Con birreta y hábito coral de principessa della Chiesa sería también un quasi-clon de nuestro Cañizares. La postulanta a cardenal, una mujer del mezzo término focolarino, toda suave delicadeza (mano de hierro en guante de seda), sería, no me cabe duda, la más idónea según la manera de pensar, tan proclive al pasteleo del centro-equidistante, de gran parte (la mayoría?) de nuestros prelados.

El tema de la cardenalería femenil se ha ido enriqueciendo, pian piano. Alguna consultada (la misma María Voce?) decía que no hacía falta el nombramiento de cardenal y tal y tal. Que lo importante era reconocer la presencia y el peso de las mujeres en la Iglesia. Como si no hubieran existido las mujeres reconocidas en la Iglesia, hembras santas de ordeno y mando, desde Santa Sinclética a Santa Teresa pasando por Stª Hildegarda y las Abadesas de las Huelgas.

Algunos medios, algunos artículos, ya han lanzado una propuesta (teledirigida?) conciliadora-integradora (inclusivista?) que resalta, más que la posibilidad de mujeres-cardenales, la necesidad urgente de laicos electores en Cónclave. Así, la novedad que se propone sería la creación de un nuevo orden cardenalicio, el de los 'cardenales laicos', que complementaría los tres tradicionales de Cardenales Obispos, Cardenales Presbíteros y Cardenales Diáconos.

De suceder, si sucediera, lo del cardenalato de ellas, el hecho, de hacerse, sería, de hecho (contra derecho), una ruptura del orden jerárquico de la Sagrada Jerarquía de nuestra Santa Madre Iglesia. Si algunos-as alientan la consumación de ese acto, lo que se consumaría sería, ni más ni menos, que la fractura definitiva de la Iglesia. Y se acabó.

Conque, como aquellos cruzados que rezaban por la liberación de sus tres grandes miedos, la peste, los turcos y el cometa, los católico-conscientes podríamos ir añadiendo a nuestras preces quotidianas una coletilla ad casum: El Señor nos libre de la peste, del turco, del cometa y de las cardenalas.

Amén!



p.s. Anejo una sarta de enlaces sobre la actualidad de la cosa:

Lombardi dice que de irlandesas, nada

El tema en Vaticaninsider

En La Stampa

Otro del Vaticaninsider

En Il Sismógrafo

Una alemana mete baza

Y el ordinario de Basilea, para completar el cuadro



+T.

martes, 20 de diciembre de 2011

Sor Hermenegilda...¿o 'monseñora' Hermenegilda ???


El nombre me gusta mucho, muy visigodo. Y la doña tiene una estampa que también me agrada, imponente, bien planchada y almidonada, de ordeno y mando, muy dispuesta, capaz y eficaz. Lo que no me gusta y me parece una equivocación es el cargo, el 'ministerio' que le han encomendado a Sor Hermenegilda, nada más y nada menos que secretaria de la Conferencia Episcopal de Sudáfrica; pueden leer la noticia aquí, en la web de la Conferencia Episcopal Católica de Sudáfrica (o, si prefieren, en el Vatican Insider, que da la noticia con este titular: Una mujer en la cúpula de la Iglesia Sudafricana )

Que es, realmente, lo que es, puesto que un secretario de conferencia episcopal es un señor que sirve a la jerarquía, trata contínuamente con la jerarquía, articula la agenda y los trabajos de la jerarquía y la jerarquía llega a depender de su labor en tanto en cuanto el secretario de la c.e. es el gerente de los asuntos de la conferencia de los obispos, una especie de encargado de todo. Por eso suele ser oficio desempeñado por un sacerdote al que más o menos pronto/tarde se le promociona al episcopado, bien como titular in partibus, o desde la secretaría sale nombrado para obispo de alguna diócesis.

Es el curriculum, por ejemplo, de nuestro Martinez Camino, por citar a un bien conocido secretario de conferencia episcopal. Es un cargo para gente trabajadora y capaz, no apto para incompetentes; pero es un puesto muy ambicionado por la cantidad de recursos y posibilidades que brinda.

Cuando una mujer arriba a un oficio de ese nivel, por el status jerárquico en el que ese oficio se inserta, la lectura del hecho puede ser muy equívoca; verbigracia, el mismo titular del Vatican Insider, que da la noticia con cierto tono (intencionado o no) 'feminista', como si el nombramiento de Sor Hermenegilda supusiera algo más, una especie - digamos - de primer desembarco de la mujer en la Jerarquía, no con carácter sacerdotal, pero sí con evidente 'nivel' de función quasi-jerárquico. La confusión está servida.

Como anécdota co-ilustrativa referiré un caso que presencié hace unos años: Nombraron director de un secretariado diocesano de pastoral seglar a un laico, un señor casado y con hijos. Era un tipo discreto, de poco relieve, pertenecía a un minúsculo movimiento, un instituto secular de provincias; era un desconocido, conocido solamente por el que lo promovió, aceptado por los demás con los que iba a relacionarse porque a nadie le importaba ni el cargo ni el sujeto. Pasó un curso, con sus correspondientes reuniones, emisión de circulares, presentación en algunos foros/escenarios, etc. En el segundo año de su encargo, fue invitado a una mesa redonda ocasional, en la que iba a tratarse/discutirse uno de esos tópicos vaticanosegundistas, "Actualidad de los seglares: Su papel en la Iglesia de hoy", o algo así, uno de esos títulos para uno de esos obligados tostones mortificantes de 8'30 de la tarde. Asistieron los que no tenían mas remedio que estar, los sufridos inexcusables. Yo estaba entre ellos. En esos sitios, suelo buscar un asiento lo menos visible que pueda; a veces me toca a mí decir algo, presentar, o sentarme en la mesa del estrado, dando un toque de severo y sacro tono, solemne (me sale muy bien); sea lo que sea, en cuanto termino mi parte de escenario o me siento en mi rincón disimulado, lo que suelo hacer es abrir el Breviario (para cumplir horas no rezadas o para adelantar las del día siguiente) o ponerme a rezar el Rosario, depende de si hay luz suficiente (entonces breviario) o no (entonces rosario). Estaba yo en una de estas dos piadosas devociones, no recuerdo cual, cuando oigo con estupor que el laico director del secretariado seglar está diciendo esta majadera enormidad:

- "...Porque yo mismo soy 'jerarquía', porque presido un secretariado episcopal, por encargo del Sr. Arzobispo, con nombramiento suyo, y en el organigrama diocesano tengo un encargo superior al de, por ejemplo, un párroco..."

Recuerdo que interrumpí la bravata con un ¡¡¡ejem-ejem-ejem!!! todo lo impertinente que pude y, con mucho ruído, levanteme y fuíme del salón con aire. Vanitas vanitatum (mea ipsa, etiam).

Volviendo a la Sor Secretaria: Si no hay curas en Sudáfrica para ser secretario de la c.e. del lugar, será que no lo encuentran porque no lo quieren, ya que tiene que haberlos, aunque fueran media docena los curas sudafricanos, que serán más.

Siendo Sudáfrica una sociedad de mixta religione, con constantes contactos ecuménicos, tan proclives a las promiscuidades, teniendo 'clérigas' los anglicanos y siendo esta una de las más notorias novedades de lo que llevamos de siglo, la lectura/interpretación que se le dé al nombramiento de Sor Hermenegilda será, dadas las circunstancias, doble, triple, cuádruplemente equívoco. Para propios y extraños.

En España, no hace mucho, creo recordar que el nefasto Don Juanmari Uriarte nombró a una doña para secretaria-canciller de su obispado, el muy insensato (me parece que escribí comentando algo a propósito, a ver si lo encuentro y lo pongo de enlace, para complementar). El caso es que, por aquí y por allá, las astutas serpientes dan sopas con honda a las cándidas palomas. Y conste que no lo digo en demérito de la formidable Sor Hermenegilda, sino como censura (cañazo material, si pudiera) a sus promotores mitrados.

A ver si no cunde el mal ejemplo y se queda Sor Hermenegilda como exótica excepción, solamente ella.

Y a ver si no es tentada para aspirar a más y correr el escalafón.

Oremus!

+T.

domingo, 26 de junio de 2011

Una Jerarquía dudosa

Esta mañana leí con un inquieto desagrado la noticia en el blog de Andrea Tornielli: Las palabras del Cardenal sobre las 'mujeres sacerdotes'. Después leí la entrevista tal cual ha sido publicada en la prensa portuguesa, hace unos días: El Cardenal-Patriarca dice que las ordenaciones de mujeres llegarán cuando Dios quiera. A las pocas horas, una de las páginas oficiosas del des-catolicismo español publicaba la noticia, con subrayados: El Patriarca de Lisboa dice que no hay razones teológicas para excluir a las mujeres del sacerdocio.

Esa misma web de noticias sacaba también hoy unas declaraciones del mismo estilo de la escandalosa Teresa Forcades, la benedictina proabortista, que ha publicado un libro sobre 'teología feminista' en el que sostiene tesis como esta, que aparece como titular del artículo: No es Dios quien prohíbe a las mujeres el acceso al sacerdocio.

Que la Forcades diga eso, se supone. Como se suponen mayores y peores aberraciones que probablemente pajarearán por la mente perversa de esta pseudo-monja, un baldón para su comunidad (me temo que tan degenerada como la propia Forcades) y una prueba más de la nula voluntad de la Jerarquía para penar canónicamente el disenso inmoral y la afirmación y difusión de doctrinas heterodoxas. La Forcades hace ya años que debería haber sido amonestada, juzgada y exclaustrada. No se ha hecho, no se hace, y la corruptora, con su hábito y su soberbio predicamento, campa a sus anchas, violando conciencias e infectando su entorno.

Lo que no se espera uno es que un Cardenal de la Santa Romana Iglesia diga, matenga y difunda especies tan nocivas, falsedades tan perniciosas y doctrinas tan profundamente anti-católicas. Si la Forcades debería estar despachada con pena canónica, el Patriarca de Lisboa debería haber sido depuesto de su sede ipso facto, y haberle obligado a renunciar a la púrpura y el capelo. Que ni una cosa ni la otra ocurran, es prueba de la enorme y enfermiza debilidad de nuestra Iglesia y de su Jerarquía.

Lo que dice el Cardenal Policarpo atenta contra una doctrina fundamental de la Iglesia, pues al afectar al sacerdocio sagrado y su esencia, toca a todo lo que del sacerdocio depende: el magisterio y la custodia del Depositum Fidei, la garantía de la sucesión apostólica y las funciones sagradas de regir y santificar. Pensar en una alteración fuera de todo orden recibido y transmitido, supone una descomposición real del Orden Sagrado tal y como Cristo quiso constituirlo y su Iglesia lo ha mantenido por reconocida e inmutable voluntad de su Fundador.

En las palabras del insensato Patriarca lisboeta, tal y como se recogen en la desafortunada y escandalosa entrevista, se entiende que el prelado banaliza la misma voluntad de Cristo al dejar entender que la tradición del sacerdocio neotestamentario es algo dependiente de circunstancias propias de la mentalidad y los usos del aquella época (la de Cristo), pero no fundamentado en la explícita y definitiva voluntad de Dios. Dicho con las mismas palabras del Emmo. Policarpo, 'el sacerdocio de la mujer llegará cuando Dios quiera'.

Al mismo tiempo, con un desdén otra vez escandaloso (escándalo es la inducción y/o incitación al mal y al pecado), desprecia uno de los actos magisteriales más claros y de más peso (quizá el que más) del pontificado de Juan Pablo IIº, cuando definió que la iglesia no había recibido de Cristo ni tiene (ni tuvo, ni tendrá) la potestad de conferir el Orden Sacerdotal a las mujeres. Repito que la perversión y el daño de las declaraciones del Cardenal Policarpo son inauditas.

Al paso del escándalo y teniendo en cuenta el bajo relieve relativo del prelado en cuestión (un arzobispo sin especiales méritos, con los 75 cumplidos, un cardenal de cuota nacional, sin más reconocimiento que el debido a su cargo), nos preguntamos cuántos miembros del Colegio Cardenalicio compartirán las erradas opiniones expresadas por el Cardenal Policarpo.


¿Aventuramos una lista? ¿En quiénes piensan Uds.? ¿A quién incluirían? ¿De quién sospecharían? A ver...Martini ya no, porque a efectos de cónclave ya no cuenta; ¿Schonborn? ¿Lehner? ¿Ravasi? ¿Maradiaga? ¿Kasper? ¿Vingtrois? ¿Algún español? Ya he dicho alguna vez que no soy adicto a los listines de los prelados, que no llevo cuenta salvo de unos pocos, los más vistos y oidos. Por eso no puedo jugar con muchos nombres. Pero me consta que cada uno de estos que he nombrado tiene sus compadres (dicho sea con la mejor intención conceptual).

¿Se imagina estas fuerzas, estas influencias, estos purpurados de opinión como la de Policarpo reunidos en Cónclave? ¿Y si saliera un elegido con la misma o parecida doctrina de Policarpo? Todo es posible, todos los que estén serán elegibles. Todos.

Nunca imaginé en boca de un cardenal palabras tan necias y malignas como las dichas por Policarpo. Si las ha dicho, se supone que no son fruto de la improvisación, sino que han estado rumiándose, tomando cuerpo de idea, de opinión.

Junto con la abolición del celibato, la reivindicación del sacerdocio femenino es una de las notas más características del des-catolicismo. Yo pensaba que la amenaza más próxima sería el ataque contra el celibato clerical. Pero las indecentes declaraciones del Patriarca lisboeta han encendido todas mis alarmas, en el sentido de que el mal que acecha es más profundo y está más cerca.

Oremus!

+T.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Encarnación y des-encarnadas

El acontecimiento de los acontecimientos ha sido la Encarnación. Por eso se hinca la rodilla, al rezar el Credo, en el verso "...et incarnatus est...et homo factus est..." Y no se hace en el Crucifixus, ni el Resurrexit, sino en el Incarnatus. Y la Encarnación - que es realidad - necesitó como conditio sine qua non, una mujer. También se dice, entre el incarnatus y el homo factus: "...de Spíritu Sancto ex María Vírgine...". Nunca nadie ha estado tan cerca de Dios (Dios tan cerca de nadie) como en esos 9 meses de gestación de la Humanidad sacrosanta del Verbo, cuando Dios se contuvo hecho hombre en el seno de una mujer. Una mujer a la que mantuvo Virgen haciéndola Madre.

Lamentablemente, ahora las mujeres no quieren ser ni madres ni vírgenes. Me refiero a nuestras mujeres, post-modernas del siglo XXI. Prefieren ser cualquier cosa, desde chicas de pasarela a ministresas de cuota de partido. Hasta falsas y ridículas "clérigas". Pero madres y vírgenes no.

Recuerdo al venerable y sabio padre Antonio Orbe s.j. en la Gregoriana, en sus clases, magistrales siempre, que comentaba con su vocecilla de vejete sordete: - "Ya verán ustedes, que vivirán más, cómo el problema de la Iglesia en el siglo que viene no será el marxismo ni otras ideologías, que están cayendo o caerán. El gran problema para la Iglesia del siglo XXI será el de la mujer: Las mujeres serán el gran problema de la Iglesia".

Al cabo del tiempo, el padre Orbe (que en santa gloria estará) se me presenta como un perspicaz futurólogo. No es que diera de pleno en la diana, pero evidentemente veía largo y atinaba mucho. Reconozco que el "mundo de la mujer" no es el único ni el más grande, pero sí que es uno de los mayores conflictos para la Iglesia, que se enfrenta en tantos frentes a los problemas derivados de las "novedades" que han supuesto una re-interpretación de la mujer.

En el sentido de que la cultura post-moderna inventa y gestiona una ideología anti-femenina, desnaturalizadora de la mujer. Ya sea desde el agresivo e irracional feminismo militante o desde la aberrante ideología de género, esa "cultura", de hecho, se enfrenta a la mujer bombardeando su centro más íntimo que es la maternidad. Con la máscara de los "derechos" y la coartada de la "igualdad", pero con el efecto de un terrorismo constante que mina y aniquila su núcleo constitutivo.

Todo esto tiene como más grave consecuencia la descomposición de la familia, institución natural dependiente de la mujer y su maternidad, sine qua non. Y como segunda consecuencia que todo esto se discuta y resulten "discutibles" principios necesarios, de elemental fundamentación social. Un verdadero y letal absurdo. Absolutamente anti-femenino. Y el absurdo mayor que sean "ellas", las afectadas, las más inconscientes a la vez.

El día de la Encarnación se celebra en Sevilla con cultos a algunas imágenes de la Virgen veneradas bajo el título del Misterio, Anunciación y Encarnación. En la antigua iglesia conventual de los Terceros (una joya del barroco colonial andaluz) estaba el Domingo pasado en besamanos una de esas imágenes, la titular de una antigua congregación de esclavitud, la "Esclavitud de Ntrª Srª de la Encarnación", de la que fue último mayordomo y hermano el insigne y recordado historiador Don Antonio Domínguez Ortíz. Si les gusta la imaginería sacra sevillana, vean las fotos del besamanos en el blog FotosCofrades (un espléndido reportaje de Ricardo Villarrica).

La imagen es de las de candelero, para poder ser vestidas, pienso que del primer tercio del XVII, bastante cercana al estilo de Juan de Mesa. Representa una mujer-mujer, de tipo andaluz, morena, guapa, de talle garboso. Con los postizos de peluca y pestañas, se realzan los rasgos según el buscado cánon de una belleza pletórica, manifiestamente femenina. Sólo los atributos de ráfaga, cetro y corona la definen iconográficamente. No es una descolorida doncella de tabla flamenca, ni una grácil y delicada "madonna" florentina: Es una mujer figurada en plenitud, capaz para ser madre, con el realce de una virginidad reservada, escogida y ofrendada.

No es que yo imagine que Ella es así, pero sí me gusta esa representación de Ella así. Y otras también, acaso más que esta de la foto, muy distintas en concepto artístico o iconográfico. Pero esta me llama la atención por su encarnada feminidad, con tan remarcado realismo de femenina por femenina: Una Virgen-Madre que va a ser para siempre la Madre-Virgen, del Único y de muchos por Él. Con toda la consciencia de su virginidad y de su maternidad, tal como está en el Evangelio.

Evidentemente, nada que ver con las des-feminizadas, con déficit de feminidad sustancial y accidental, de identidad consciente y de vocación agente. Des-encarnadas, des-centradas, des-identificadas con lo que más les constiuye: Ser madres/ser vírgenes.

Alguna dirá que.

Yo digo sí.

Y tengo razón.

&.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Santas de Marzo: Mujeres y vocación cristiana

Una de las reliquias más "sorprendentes" de toda Roma (y eso que Roma es el plus y el plus ultra de las reliquias, sin discusión ni rival que se le aproxime), una de las más "llamativas" es la del esqueleto de Santa Francesca Romana que se guarda y venera en el convento de sus Oblatas, junto a los Foros Imperiales, cabe la Basílica de Majencio, un enclave sin igual que merece pasearse a cualquier hora, de dia o de noche. Aunque de noche es bastante problemático, supongo, porque no era raro ver entre las piedras de los dos o tres tramos de rampa y escaleras que llevan hasta la basílica conventual jeringuillas de las que usan los drogadictos para inyectarse. A pesar de todo, recuerdo más de una tarde-noche con la luna llena sobre los foros, junto al campanile de Santa Francesca Romana.
.
Íbamos a las Stationes de Cuaresma, o alguna Misa por alguna conmemoración. En Roma, cuando hay fiesta u otra solemnidad, se marca el camino y los alrededores de la iglesia que sea con unos velones de cera, anchos y bajos, del tamaño de un plato, con varias mechas. Se encienden cuando anochece, y es una belleza verlos alumbrar las calles, los pórticos de la iglesias, las escalinatas y los atrios de las basílicas. Como esta de Stª María Nova, que el vulgo conoce como Santa Francesca Romana, que me parece fue allí la primera vez que vi esas candele festivas.

Santa Francisca es una santa de las que el Misal antiguo clasifica de forma muy especial: "Ni virgen ni mártir". Estuvo casada, con hijos, y se quedó viuda . "Vidua" es el título que acompaña a su nombre en el Santoral, categoría también muy específica, muy bíblica, muy paulina. Decir que una es viuda, dice bastante de la que sea; pero decir que una Santa es viuda, dice todavía más, dice mucho. Actualmente es un concepto que resiste a su pesar. El pesar me refiero de las afectadas por la circunstancia de la viudedad, raramente bien asumida y más raramente todavía si se trata de vivirla en cristiano, como tradicionalmente se ha propuesto con muy buenas referentes, como esta Stª Francisca, por ejemplo.


Virgen, esposa, madre y viuda. Una secuencia que enriquece y corona la consagración religiosa con la que algunas selectas remataron su tránsito terrenal, haciendo un verdadero cursus honorum femenino, el más conspicuo entre todos los posibles (si se culmina - que también hay casos - en martirio, el curriculum es quasi perfecto, glorioso).

Llevo un par de dias discutiendo a propósito de las mujeres, con las de mi familia y otras de mi entorno más o menos cercano. Les expongo y mantengo la tesis de que en la tradición cristiana la mujer es/debe ser esposa-madre o virgen-consagrada. En otras circunstancias pero sin salir de la temática, le argumentaba a un amigo con los textos paulinos cómo se entiende en la época apostólica y de la primera Iglesia a la mujer cristiana. En sustancia es eso mismo: Consagración en matrimonio o virginidad, con la coda paulina de la viudedad en oración y caridad, al servicio de la Iglesia y en expectación del Señor.

Lo corriente, sin embargo, es que se nos haya impuesto el pensamiento dominante, cultural y socialmente, derivado de ideologías políticas o tesis sociológicas asumidas e impuestas por programas políticos. Desde estas nuevas categorías se juzga a la Iglesia, la moral cristiana, nuestra tradición familiar. Cuando debe ser al reves: El cristiano desde su fe, firmemente asumida y explicitada en su vida, es quien debe cuestionar y "criticar" las novedades de esta sociedad y su "cultura".

Dificilmente me convencerán de que el sitio de una mujer no es la familia y el hogar. Contínuamente se me presentan casos de las desastrosas consecuencias de una esposa/madre laborando fuera de su casa. Un absurdo que se paga muy caro. O una opción que apenas mejora nada y pone en peligro casi todo. Casi siempre. Las excepciones son excepciones, y en todas pienso que cabría una mejoría si la mujer estuviera en pleno ejercicio intra-doméstico, sin reclamos externos.

La Santa de ayer fue de otra "tipología", en descrédito aun mayor que la de esposa-madre. Mª Eugenia de Jesús Milleret de Brou, belga, que a los 22 vírgenes años fundaba la Congregación de la Asunción, para educar y formar féminas católicas. De tal nivel que por los colegios de la Asunción pasaron las niñas y las jóvenes de la crême europea, la nobleza y hasta la realeza.



No se decir hasta cuando duraron esos ideales de la fundadora, Mª Eugenie. Quiero decir en plenitud de propósito, como auténtica e indiscutible opción-oferta de virtud y vocación "femenina" cristiana. No se decirlo porque, entre otras cosas, me parece que ni siquiera las mismas hijas de Stª Mª Eugenia Milleret están hoy en concordia plena con los ideales de su decidida y admirable fundadora. Desde el Vaticano II, ha sido la "norma" de muchas congregaciones religiosas "adaptarse" al mundo moderno y no luchar-trabajar por transformar el mundo que hay en un mundo cristiano. Un mundo cristiano que incluye un ideal de mujer cristiana que cuenta con un catálogo muy bien ilustrado, con ejemplos de mujeres cristianas de todos los tiempos que han vivido esa secuencia de virgen-esposa-madre-viuda con la esencia cristiana como denominador común y sustancia, haciendo del tiempo corriente tiempo y vida cristianos.

He escrito vivir la secuencia, pero tengo que corregir: Algunas solamente la empiezan y permancen en ella, vírgenes siempre por consagración y dedicación. Un "lenguaje" que no es que el mundo no entienda, sino que se resiste a hablar (y antes escuchar).

Ellas son un problema. Principalmente para la familia (cristiana y natural). Pero primeramente para ellas mismas. Me consta que ni siquiera todas las "buenas" se dan cuenta. De las "malas" no me atrevo ni a pensar.

Cuando se les insinua siquiera algo de esto, ellas se revuelven y arrebatan, no quieren aceptar ni reconocen. A ver cómo rematan.

Tengo claro que parte del futuro regenerable depende de ellas. Muy gravemente y sine qua non.

¡En fin! Oremus, para que surjan, prosperen y vengan muchas del estilo de estas Francisca y Mª Eugenia.

Amen.

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lunes, 11 de agosto de 2008

Formas Olímpicas

Se pongan como se pongan las que se ponen como se ponen por estas cosas, las olímpicas mientras más olímpicas menos hembras y más amachotadas, que da horror verlas (con las excepciones de rigor, que las hay).

Los griegos que inventaron los Juegos y que rendían admiración estético-ética al cuerpo varonil, se espantarian al ver en qué grotesca deformación ha degenerado el cánon de Polícleto. Admito que cierta idealización del arte helénico propendía a la exaltación-sublimación de las formas según un patrón consciente o inconscientemente masculino. Las poderosas y sólidas Cariátides del Erecteón no son, precisamente, un modelo de gracia y finura, sino imponentes hembras con potencia hercúlea, aunque vistan peplo. Pero eso es escultura-arquitectura, y las Olimpiadas son hombres y mujeres de carne y hueso.

A pesar de las extravagancias de la moda y sus modelos, el "ideal" femenino que se ve en una pasarela es muy superior en identidad al que se expone en una pista olímpica. Ni siquiera los deportes-disciplinas más "gráciles" libran a sus adeptas de una "esclerosis" de formas muy poco armonizables con el concepto de belleza femenina.


Incluso discuto que el lema "citius, altius, fortius" pueda considerarse favorable según las "naturales" posibilidades de la mujer. Entre una danzarina bailando la danza del vientre y una gimnasta realizando su ejercicio sobre el tapete, los conceptos de armonía-agilidad-sincronía-expresión son tan dispares como el supuesto cultural del que emergen.

Cuando digo que opino todo esto con todos mis respetos y admiraciones para con las bravas atletas, no sé si resultaré creíble. Pero lo digo. Como digo también que prefiero ver mujeres empeñadas en saltar, lanzar y correr más rápido, más alto y más fuerte que en ser amazonas de abortos y activistas anti-familia. Y también que elijo antes a una lanzadora de jabalina, saltadora de altura o corredora de los 100 mts. lisos que a una política, una diputada o una ministresa...si tuviera que optar.

En mis querencias, empero, mantengo gustos del Siglo de Oro, y mi "ideal" es el de una dama así (con perlas, of course).

p.s. Excusa decir que hablo de estética, salva toda la moral. Y que lo que opino es sólo "de visu", nunca "de tactu". Pas du tout.


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martes, 22 de julio de 2008

La Conversión de la Magdalena

Cuando sale a relucir Pedro Malón de Chaide, casi siempre se olvidan de ponerle delante su fray. Yo mismo suelo citar solamente "Malón de Chaide", y le borro hasta el Pedro. Pero su gracia completa es Fray Pedro Malón de Chaide, de la esclarecida orden de San Agustín (algunos escriben Echaide, pero Chaide me suena mejor, porque parece que fuera francés y es de Cascante, en Navarra).
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Los agustinos de España no salieron a su confratre Lutero ni le siguieron, y se mantuvieron fervientes católicos. A pesar de la inquisición que la eadem le montó a Fray Luís de León, el excelso doctor quedó absuelto y sin mácula. De Fray Luis aprendería fray Pedro Malón tantas cosas en Salamanca - verba et vita - las que rumiadas y consideradas aflorarían passim en la única obra que publicó, un año antes de su muerte, en la Barcelona de 1588, donde era prior: "La conversión de la Magdalena". Que es por eso por lo que traigo al blog a fray Pedro Malón, por la Magdalena, que es hoy.

La Magdalena ha sembrado imaginaciones más de lo que ella nunca pudo imaginar, como si los siete demonios que el Señor le exorcizó no hubieran parado de marear las cabezas de los que se distraen con la Magdalena y sus demonios y olvidan al que le sacó los demonios a la Magdalena, que es el interesante. Ella, depende.

Depende del porqué o el para qué del interés. Últimamente, es malsano, cuando no blasfemo, y casi siempre irreverente. De la María Magdalena de los Evangelios a la que sacan los noveluchos (y algún impío pseudo-exegéta des-católico, que también los hay) no hay nada más que torcida lección y peor intención. No problem por la Magdalena ex sese, sino por pretender ofuscar la imagen de Cristo. Piensa el lector que lo leído es de su misma condición, y por eso se inventa y rastrea bajuras - que es de lo que sabe - y no encaja la simple altura de la gracia - que es de lo que no entiende - . Habrá que explicar a muchos de mente estrecha y hediondo corazón que el "tolle, lege" es también gracia, y que no entiende el que quiere, sino el que puede.
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Pero volvamos a la Magdalena de Malón. La obra es sui géneris, por eso no ha tenido el éxito y el decurso de otras obras de la literatura ascético-mística de nuestro Siglo de Oro. El texto de Malón de Chaide no es ni narración, ni exposición, ni comentario, ni sermón...sino que es todo eso y un poco más, hasta con verso y glosas rimadas de los Salmos. En un castellano precioso, fray Pedro lo mismo discursea, que cuenta, que imagina, que comenta, que exorta, que canta. Pese a esto, él mismo enseña en la dedicatoria que su obra tiene estructura y partes:

" Se divide en cuatro partes: porque, puesto que siguiendo la cuenta del Evangelio, bastaban solas tres, conforme a los tres estados que de
la Magdalena nos pinta: el primero, es de pecadora; el segundo, de Penitente; el tercero, de gracia y amistad de Dios. Con todo eso, yo he antepuesto otra parte a estas tres, que es el primer estado del
alma antes del pecado, por parecerme necesario de saber cómo va cayendo del estado de gracia en el de pecado, y para que de esta manera le hiciésemos la cama al Evangelio y a sus primeras palabras..."

Analiza perspicazmente la situación de la empecatada Magdalena y reflexiona sobre sus pecados, observando que son de notoria gravedad por estas cuatro razones: Porque eran sensuales, porque eran públicos, porque eran escandalosos, y porque eran muchos. Conque sensualidad, publicidad, escándalo y multiplicidad, todo tan actual que pareciera que fray Pedro comentara la desvergüenzas de alguna re-putada de nuestra alta sociedad, alta política, alta costura, escenarios, peli-televisión...o simple grado de mediana o baja re-putación.

Pero fray Pedro, por otra parte, no es políticamente correcto y dice cosas como esta:

"...La primera calamidad y miseria del hombre es que nace de mujer,
de la más mudable sabandija de la tierra, de suerte, que allí se le pega
la mudanza y poco asiento y la flaqueza en el bien. Mámalo en la leche, y sabe a la ruin pega del vaso donde se envasó"

Por cosas de estas que dice Malón me temo que esté tan poco leído y promocionado, y que sólo sea del gusto de algunos exquisitos, verbigracia. Pero la contundencia no quita su "mica salis" a la ocurrencia, que la tiene.


Cuando leía esto:

"...quiere Dios que los pecados de la Magdalena se prediquen y
pregonen, cada año por los púlpitos, y no por afrentarla; y para esto
quiere que los escriba su historiador, porque con esto la hace más famosa en el mundo..."

me acordé del sermón que se montaba todos años en Sevilla, tal día como hoy, por la fiesta de la Magdalena. No recuerdo dónde lo he leído, en algún libro de temas sevillanos, seguramente. Pero era el caso que el día de la Magdalena mandaban cerrar las casa de lenocinio, y montaban en el compás de la Laguna, que era entonces el barrio de las mancebías, en la actual Plaza de Molviedro, un tablado con Altar; y juntaban allí a todas las putas de la ciudad, y un escogido predicador les espetaba un sermonazo de tomo y lomo que arrancaba suspiros y lagrimones a las descarriadas, todas tan emperifolladas como se puede suponer. Y era tal el efecto del sermón, que se cuenta que todos los años algunas dejaban el oficio y se metían terciarias en alguno de los beaterios de la ciudad, que los había muy específicos para esos casos. Contaban que el sermón del dia de la Magdalena era tan popular, que mucha gente principal acudía a escucharlo, las damas en los balcones y los caballeros abajo, en la plaza (que dicen también que eran notorios los guasones que se divertían con todo aquello y alborotaban un gallinero tan peculiar y propenso al alboroto). Tendría que ver.

Volviendo a Malón y su Magdalena, dice cosas muy acertadas sobre la Santa:

"...La Magdalena, por los mismos pasos por donde se perdió, por esos
mismos buscó su remedio. Había hecho guerra a Dios con boca y ojos y cabello, con olores y blanduras y regalos; pues con todo eso le sirve..."

Ahora discuten y niegan que sean una y la misma la pecadora de la escena de la casa de Simón el leproso y la Magdalena. Aun más se complica el personaje cuando lo deslindan de María la hermana de Lázaro y Marta, quien según la tradición era la misma Magdalena. Malón sigue la opinión de su tiempo identificándola con la protagonista de esas tres citas/escenas distintas: Mc 16, 9 y Lc 8, 2 por un lado; por otro Lc 7, 36-50 y Jn 12, 1-18; y Mt 26, 6-13 que parece identificar una y otra escena. La sospecha sobre la congruencia entre los textos evangélicos no existe en tiempos de Malón; se procuraba concordar los pasajes y prestar la credibilidad debida a cada cita, además de aceptar la tradición. Quiero decir que eran católicos y no pretendían contradecir la Scriptura, pero sí procuraban creer más y mejor (y si no, Inquisición al canto; sana institución que prevenía de muchos males que ahora son epidemia).

Vuelvo a Malón, de nuevo, que tiene partes tan graciosas como esta, que cuenta áuge y caída de la protagonista:

"...Así que en la Magdalena el traerse galana, el preciarse de ello, el gustar de ser celebrada por muy dama, la trajo a tanta perdición que ya, como a pública infame, la llamasen la pecadora."

Palabras que otra vez encuentro tan concordantes/discordantes para muchas de las hembras que ahora prosperan, que asentirán a la primera parte, pero disentirán de la segunda y no aceptarán que lo suyo sea perdición, ni sea infamia su caso, ni de pecado su estado. Si bien mirado, la secuencia convendría lo mismo al mujerío emergente de cualquier tiempo, desde Helena de Troya a Madame de Pompadour.

¿Que si Fray Pedro Malón de Chaide sería misógino? No señorita, porque le dedicó La Conversión de la Magdalena "A la ilustre señora doña Beatriz Cerdán y de Heredia, religiosa en el Monasterio de Santa María de Casbas, en Aragón", particular detalle que debería disipar cualquier duda sobre afección misogínica alguna. Claro que como hoy se estila llamar misógino al que habla de todo esto con cuerdo juicio y crítica razón, no sé si fray Malón escapará de ser tachado de tal. Yo no lo consideraría, obviamente.

Pensaba hablar de la iconografía de Stª María Magdalena, pero me alargaría, y ya me he extendido demasié. Añadiré, empero, dos citas más.


Esta es un fragmento en verso de la glosa en verso del Salmo LXXXVIII :

"Por dó comenzaré, bondad inmensa,/
este mar de mercedes que me diste,/
pues el comenzalle hacerte ofensa,/
siendo infinito lo que en mí hiciste?/

Yerra por cierto quien contallo piensa./
¿Pues callaré? No, no, que amor resiste,/
y dice al alma: puesto que no hay cabo,/
Misericordias Domini cantabo.../
.... .... .... .... .... .... .... .... ....
cesó el curso mortal, y paré luego,/
escapando por Tí de eterno fuego/
.... .... .... .... .... .... .... .... ....
y el alma de mil flores se hermosea, /
que en sólo arder y amarte a Ti se emplea./
.... .... .... .... .... .... .... .... ....
Allí te alabaré, y en dulce canto/
cantaré las grandezas que me has hecho/
.... .... .... .... .... .... .... .... .... ....
y será de mi canto el fin y cabo/
Misericordias Domini Cantabo/"

Como este, vierte fray Pedro una docena de salmos, todos acomodados más o menos al motivo principal de la Magdalena y su conversión.

Y esto, para acabar, que pega como moraleja:

"Digo, pues, que la Iglesia Católica, no sin sobra de razón, nos da a la
Magdalena por ejemplo de penitencia, por donde los que no sabemos
salir, ni desenredarnos de nuestros pecados ni por qué pasos va la penitencia, con tan buen guión no la podamos errar..."

Pues ya está. Aplíquese el exemplo cada cual según convenga, y que Stª María Magdalena nos encomiende a su Señor, que es el nuestro in saecula saeculorum. Amen.
n.b. Y esto para el que quiera leer algo de La Conversión de la Magdalena en esta preciosa edición de 1596.


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