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martes, 1 de septiembre de 2015
Como el mercader de perlas finas: Reconociendo una de singular valor
...Un’ultima considerazione è rivolta a quei fedeli che per diversi motivi si sentono di frequentare le chiese officiate dai sacerdoti della Fraternità San Pio X. Questo Anno giubilare della Misericordia non esclude nessuno. Da diverse parti, alcuni confratelli Vescovi mi hanno riferito della loro buona fede e pratica sacramentale, unita però al disagio di vivere una condizione pastoralmente difficile. Confido che nel prossimo futuro si possano trovare le soluzioni per recuperare la piena comunione con i sacerdoti e i superiori della Fraternità. Nel frattempo, mosso dall’esigenza di corrispondere al bene di questi fedeli, per mia propria disposizione stabilisco che quanti durante l’Anno Santo della Misericordia si accosteranno per celebrare il Sacramento della Riconciliazione presso i sacerdoti della Fraternità San Pio X, riceveranno validamente e lecitamente l’assoluzione dei loro peccati.
LETTERA DEL SANTO PADRE FRANCESCO
CON LA QUALE SI CONCEDE L'INDULGENZA
IN OCCASIONE DEL GIUBILEO STRAORDINARIO DELLA MISERICORDIA
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lunes, 20 de mayo de 2013
Involución? o Vanguardia???
Nuestros obtusos prelados todavía confunden las sotanas con el tipismo decimonónico estilo La Regenta. Nuestros mitrados son así de pacatos. Cuando ven a un cura con roquete y birreta, creen estar frente al fantasma de Don Fermín de Paz. Y si ven aparecer un manteo, se les representa el espectro del Canónigo Escóiquiz en carne mortal. Ellos son así, no captan más.
Pero la realidad es esta:









(Fotos de la Peregrinación de Pentecostés a Chartres)
Cuando se ven imágenes como estas, se advierte cuán errados están quienes ven retroceso decimonónico (o pre-conciliar) en lo que es, probablemente, la vanguardia más adelantada de la Iglesia del s. XXI, la juventud más puntera (sin necesidad de fórmulas de nuevangelización).
Los viejos carcamales post-conciliares se han anclado en la mugre del '68 y la alucinación del 'espíritu del concilio'; sus ojos no ven más allá de la perspectiva (sin horizonte) de los curas des-sotanados en look proletario, las monjas des-tocadas con pancarta feminista, y sus compromisos, opciones y apuestas por el mundo. Un mundo que les ha adelantado y les ha dejado en la cuneta de la esterilidad.
La cosa sería de risa si, en realidad, la escena no fuera tan patéticamente nociva para la salud de la Iglesia, a punto de desfallecer por descomposición y decrepitud general.
Lo que los obispos desprecian, es la vanguardia. Lo que rechazan, es el remedio. Lo que no ven, es el futuro.
+T.
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lunes, 4 de febrero de 2013
El golpe de Morerod
Ser obispo de Ginebra conlleva por oficio heredado mantener (por lo menos aparentar) la dulzura del Santo Obispo Francisco de Sales. Su sucesor en la sede, Charles Morerod, parece, sin embargo haber reservado el destilado de la miel salesista para los hugonotes, calvinistas y luteranos del lugar y sus alrededores, así como para con los cismáticos orientales, todos ellos bienvenidos en cuanto lo necesiten y soliciten el uso de cualquier iglesia, templo o capilla católicos. El ofrecimiento es ecuménicamente muy generoso, muestra del aperturismo fraternalista más acendrado, muy típico de aquellos lares cantonales, con fronteras alpinas multiconfesionales, como los mismos cantones suizos, historia pura, viva historia de la fragmentación político-religiosa de nuestra vieja Europa.
Hasta cierto punto, dado el fenómeno de la inmigración (que no sé cuánto significa estadísticamente en la muy circunspecta Federación Helvética), se comprende que la sensibilidad ecuménica del obispo Morerod (imposible ser obispo, actualmente, sin coartada y acreditación ecumenicista garantizada y puesta al día) se preste a compartir templos católicos con rumanos y croatas (principalmente, supongo) necesitados de espacio cúltico. No comprendo, sin embargo, que se ofrezca lo mismo a los protestantes, siendo por aquellos pagos tan (lamentablemente) frecuentes y numerosos como los propios católicos, con sus propias capillas abiertas y funcionando. Sería muy raro que en Suiza los protestantes tuvieran menester de pedir prestada una iglesia católica, sería extrañísimo.
Dado que - salvo el asilo de Asís, no obstante su 'espíritu', quiero decir - parece estar claro que no se prestan iglesias (salvo en Asís) para ritos paganos impíos atque pérfidos (matizando que en Suiza hay algunos residentes turcos que pudieran pedir iglesia para trocarla en ocasional mezquita, caso posible), parece colegirse que el decreto de Morerod es, más que nada, un premeditado e intencionado latigazo de castigo a la FSSPX, citada expresa y llamativamente en el punto/parágrafo 3º del documento, entre cismáticos, herejes, infieles y paganos. Con el agravante infamante de que aquello que se les concede graciosamente a los cismáticos y herejes se les niega rotundamente a los católicos de la FSSPX, proscritos en su propia tierra, su misma patria, por el prelado católico heredero actual del dulce y amable Francisco de Sales.
Nunca se imaginaría el Santo Obispo que llegaría el día en que otro obispo, sucesor suyo, decretara la prohibición de celebrar la Santa Misa que él celebraba piadosamente en las iglesias, capillas y oratorios de su diócesis, que ahora, por decreto episcopal, mantendrán sus puertas cerradas para los sacerdotes católicos que necesiten, soliciten o simplemente quieran celebrar la Misa católica de siempre en una iglesia católica de la diócesis católica de Ginebra. Morerod dixit.
La situación del caso/crisis FSSPX parece haber tomado un giro nuevo. Desde el 2006 al 2013 se ha pasado paulatinamente de la impresión de la conciliación a la alarma de la proscripción, hasta tal punto que hechos consumados como este decreto de Morerod parecen una provocación, una incitación a la ruptura, casi una declaración cismática definitiva (por parte de Morerod).
Morerod no es un moderado. Quien lo haya supuesto así, no entiende, ni aprecia matices. Morerod está en la línea - por ambiente, por formación, por influencias, por referencias - de Schönborn, Koch y Werlen, el abad de Einsiedeln. Morerod es del estilo de Müller. Morerod es dominico, dominico suizo, a caballo entre Francia-Alemania-Italia, dominico del estilo dominico europeo, con un perfil muy precisable para quien conozca el hic et nunc de la Orden de Predicadores. Morerod no es, en ese sentido, una sorpresa, sino un previsible dominico actual, con todo el resabio adjunto que un prelado suizo puede esconder contra la FSSPX, su impactante y dura contrafigura en el espejo del catolicismo de ayer y hoy.
Preguntarse por el valor de la circular de Mons. Di Noia (dominico made in USA) a los miembros de la FSSPX parece casi obligado después del Decreto de Ginebra. Opinan algunos que se trata de una escenificación del rol/guión del poli bueno-poli malo, algo tragicómico, si fuera tal. Otros sospechamos que las distancias son reales y la tensión también: Unos favorecen la integración reconciliante y otros minan cualquier alternativa que no sea la rendición incondicional. Morerod está en el bando agresivo, y habiendo formado parte de la malograda ronda de conversación/discusión con los representantes de la FSSPX, se puede bien colegir que haya sido uno de los 'duros' intransigentes vaticanosecundistas que buscaban el sometimiento, no la reconciliación.
Las formas de Morerod se desvelan tan paradójicas como patéticas, vistas en clave intra-ecuménica, que es una clave, para este caso, imposible de obviar.
Por otra parte, surge insoslayable una pregunta de fondo: ¿Qué teme Morerod de la FSSPX que no teme, sin embargo, de luteranos, calvinistas, hugonotes y cismáticos? ¿Que contagien de catolicismo a su diócesis, a la Iglesia Católica? ¿Que infundan espíritu católico en la promiscuidad ecuménica? ¿Que planten en la descomposición cantonalista eclesial simientes de catolicismo, de espiritualidad católica, de moral católica, de recuperación católica?
El 'decreto Morerod' ¿es una declaración de guerra o el síntoma agudo de un complejo?
Sea lo que sea, no es bueno, no es católico, ni es un ejemplo de caridad pastoral; tampoco de sensibilidad católico-ecuménica.
Y está claro que en la Ginebra de Morerod el espíritu de Francisco de Sales relumbra hoy por su ausencia.
p.s. Por cierto, si quieren, relean Uds. lo que publiqué aquí, en Ex Orbe, hace un año y pico, cuando la ordenación episcopal de Morerod, un articulete con bastantes presagios de lo que ahora comentamos.
+T.
Hasta cierto punto, dado el fenómeno de la inmigración (que no sé cuánto significa estadísticamente en la muy circunspecta Federación Helvética), se comprende que la sensibilidad ecuménica del obispo Morerod (imposible ser obispo, actualmente, sin coartada y acreditación ecumenicista garantizada y puesta al día) se preste a compartir templos católicos con rumanos y croatas (principalmente, supongo) necesitados de espacio cúltico. No comprendo, sin embargo, que se ofrezca lo mismo a los protestantes, siendo por aquellos pagos tan (lamentablemente) frecuentes y numerosos como los propios católicos, con sus propias capillas abiertas y funcionando. Sería muy raro que en Suiza los protestantes tuvieran menester de pedir prestada una iglesia católica, sería extrañísimo.
Dado que - salvo el asilo de Asís, no obstante su 'espíritu', quiero decir - parece estar claro que no se prestan iglesias (salvo en Asís) para ritos paganos impíos atque pérfidos (matizando que en Suiza hay algunos residentes turcos que pudieran pedir iglesia para trocarla en ocasional mezquita, caso posible), parece colegirse que el decreto de Morerod es, más que nada, un premeditado e intencionado latigazo de castigo a la FSSPX, citada expresa y llamativamente en el punto/parágrafo 3º del documento, entre cismáticos, herejes, infieles y paganos. Con el agravante infamante de que aquello que se les concede graciosamente a los cismáticos y herejes se les niega rotundamente a los católicos de la FSSPX, proscritos en su propia tierra, su misma patria, por el prelado católico heredero actual del dulce y amable Francisco de Sales.
Nunca se imaginaría el Santo Obispo que llegaría el día en que otro obispo, sucesor suyo, decretara la prohibición de celebrar la Santa Misa que él celebraba piadosamente en las iglesias, capillas y oratorios de su diócesis, que ahora, por decreto episcopal, mantendrán sus puertas cerradas para los sacerdotes católicos que necesiten, soliciten o simplemente quieran celebrar la Misa católica de siempre en una iglesia católica de la diócesis católica de Ginebra. Morerod dixit.
La situación del caso/crisis FSSPX parece haber tomado un giro nuevo. Desde el 2006 al 2013 se ha pasado paulatinamente de la impresión de la conciliación a la alarma de la proscripción, hasta tal punto que hechos consumados como este decreto de Morerod parecen una provocación, una incitación a la ruptura, casi una declaración cismática definitiva (por parte de Morerod).
Morerod no es un moderado. Quien lo haya supuesto así, no entiende, ni aprecia matices. Morerod está en la línea - por ambiente, por formación, por influencias, por referencias - de Schönborn, Koch y Werlen, el abad de Einsiedeln. Morerod es del estilo de Müller. Morerod es dominico, dominico suizo, a caballo entre Francia-Alemania-Italia, dominico del estilo dominico europeo, con un perfil muy precisable para quien conozca el hic et nunc de la Orden de Predicadores. Morerod no es, en ese sentido, una sorpresa, sino un previsible dominico actual, con todo el resabio adjunto que un prelado suizo puede esconder contra la FSSPX, su impactante y dura contrafigura en el espejo del catolicismo de ayer y hoy.
Preguntarse por el valor de la circular de Mons. Di Noia (dominico made in USA) a los miembros de la FSSPX parece casi obligado después del Decreto de Ginebra. Opinan algunos que se trata de una escenificación del rol/guión del poli bueno-poli malo, algo tragicómico, si fuera tal. Otros sospechamos que las distancias son reales y la tensión también: Unos favorecen la integración reconciliante y otros minan cualquier alternativa que no sea la rendición incondicional. Morerod está en el bando agresivo, y habiendo formado parte de la malograda ronda de conversación/discusión con los representantes de la FSSPX, se puede bien colegir que haya sido uno de los 'duros' intransigentes vaticanosecundistas que buscaban el sometimiento, no la reconciliación.
Las formas de Morerod se desvelan tan paradójicas como patéticas, vistas en clave intra-ecuménica, que es una clave, para este caso, imposible de obviar.
Por otra parte, surge insoslayable una pregunta de fondo: ¿Qué teme Morerod de la FSSPX que no teme, sin embargo, de luteranos, calvinistas, hugonotes y cismáticos? ¿Que contagien de catolicismo a su diócesis, a la Iglesia Católica? ¿Que infundan espíritu católico en la promiscuidad ecuménica? ¿Que planten en la descomposición cantonalista eclesial simientes de catolicismo, de espiritualidad católica, de moral católica, de recuperación católica?
El 'decreto Morerod' ¿es una declaración de guerra o el síntoma agudo de un complejo?
Sea lo que sea, no es bueno, no es católico, ni es un ejemplo de caridad pastoral; tampoco de sensibilidad católico-ecuménica.
Y está claro que en la Ginebra de Morerod el espíritu de Francisco de Sales relumbra hoy por su ausencia.
p.s. Por cierto, si quieren, relean Uds. lo que publiqué aquí, en Ex Orbe, hace un año y pico, cuando la ordenación episcopal de Morerod, un articulete con bastantes presagios de lo que ahora comentamos.
+T.
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miércoles, 25 de julio de 2012
Los demonios que atacan a la FSSPX
No suelo visitar ciertas webs ni ciertos blogs, por razones de higiene moral y mental, pero cuando surge algo 'picante' siempre hay algún compadre (con mejor o peor intención) que me da el aviso y me manda un link, confirmando mis buenas costumbres de abstenerme de estercoleros, nidos infectos y otros egidos. Ayer me mandaron este link, con este vomitivo articulete, digno de su repelente autor:
Lefevrianos del mundo uníos
Circunscribiéndose en su muy notoria ambigüedad, el articulete aparecía a la vez en dos medios tan dispares como Religión Digital y los blogs de Intereconomía, confirmando con este particular aquella sentencia común de que los extremos (algunas veces) se tocan. Si la bi-publicación se debiera a que el atacante cobra en uno y otro andurrial, le asistiría, al menos, una pragmática motivación para repetirse y/o bi-polarizarse en una y otra web. Pero si no es por interés material, si es táctica para hacerse ver con unos y con otros, si es por deliberada intención de poner un pie en cada frontera, el supuesto se enturbia más y deja al blogger suspendido, columpiándose en la poli-alternativa del ser y no ser con todas sus variantes. Un juego que puede ser una trampa.
El artículo, a primera vista, parece un exabrupto para desahogo de su autor, una fumarola de él sabrá (o no) qué tráuma, consciente, inconsciente o subconsciente. No merece la pena indagar. Sospecho que en el fondo pudiera latir un cierto complejo de 'quiero y no puedo', estilo a la moraleja de la fábula de La Zorra y las Uvas. O por el estilo.
El sujeto, tan equívoco en palabras y en obras (su blog es su caricatura) se perfila de la peor manera al auto-retratarse de forma en extremo desfavorable. Todo lo que dice, eso que escribe, tiene un sesgo, una huella, deja un rastro más que preocupante. Forma y fondo convergen, y esas formas dejan entrever un fondo inquietante.
Cuando un personaje que se ha ganado fama a costa de demonios, crónicas de exorcismos y fantasmagorias de grimorio se destapa sospechosamente agresivo y resentido contra quienes representan con rectitud, sin trampas, el catolicismo romano más cabal, hay algo que no cuadra, algo que rechina. No es imaginable un músico que abomine de Bach, tampoco es creíble un pintor que se burle del Greco, ni un arquitecto que odie al Partenón. Se descalificarían en el momento en que descubrieran sus antipatías, nada explicables.
Burlarse de la FSSPX es también reírse del Benedicto XVI que ha demostrado desde el comienzo de su pontificado cuánto interés le merece esa institución. Bromear a costa de los sacerdotes y los fieles de la asociación es tomarse a broma la gravedad del caso, un asunto que afecta a la propia conciencia de la Iglesia. Roma, desde el principio, nunca se ha tomado a la ligera, mucho menos a burla, la obra de Mons. Lefèbvre.
Lo que se piense sobre la FSSPX, sus tesis y sus decisiones, supone a la vez un pensamiento sobre la Iglesia, la deriva postconciliar, su situación actual y su previsible futuro.
Resumiendo, el insustancial pseudo-exorcista y presunto demonólogo desbarra porque patina (o viceversa). Diría yo.
Y eso era lo que ayer pensaba el que escribe esto sobre aquello que escribió el 'demonólogo' en sus blogs (el ubicado en la web de los des-católicos progre-radicales y el otro que tiene en la web de los cutre-neocones). Pero cuando esta mañana iba a rematar este articulete y busco el link para echarle otro ojo a la parida, me encuentro con este otro articulete, más virulento (también bipolar y re-publicado aquí), en tono más serio, en el que el afamado 'demonologista' al fin confiesa el quid de la cuestión. Hela aquí:
"...El más bello elogio a mi obra teológica (¡¡??!!) más conocida, Summa Daemoniaca, lo recibí de mano de los censores lefevrianos. Se trata de una loa que, desde hace muchos años, guardo en mi corazoncito como la más entrañable que he recibido nunca. En ella se decía, que quedaba prohibido leer mi libro, porque en él se presentaba una visión excesivamente misericordiosa de Dios y una enfoque exageradamente optimista de la Salvación (...)"
Conque lo que escondía la chanza burlona del articulillo de los 2 blogs era una vendetta, un odio por antipatía hacia quienes pusieron al peón en su sitio y evaluaron entre las paparruchas que el libruco del 'teólogo' (o 'demonólogo') hacía aguas por todos sitios y no se sostenía con rigor suficiente para estimarse ortodoxo. Es decir, que el autor exorcistólogo se resiente herido y dolido por el escobazo del censor de la FSSPX y se encuentra poseso por el feo espíritu inmundo de los celos envidiosos vengativos. Eso era. Ni más ni menos.
Concluyendo, por si alguno no advirtió suficientemente el tufo new age que desprenden las demonologías y angelologías del susodicho en cuestión, consideren en lo que vale la boutade a manera de pedrada que le lanza a la FSSPX en el articulillo de hoy. Dice:
"...Ellos lo saben en lo más profundo de su alma, y también ellos escuchan en su corazón una Voz Divina que les advierte en lo más interno de su conciencia: los budistas y los musulmanes os adelantarán en el Reino de los Cielos."
Eso dice el infausto. No sé si se lo cree. Si se lo creyera de verdad, la crisis de coco y psijé que trasluce es monumental con apéndice y dos corolarios.
Aunque no descarto que todo sea pose. Que puede ser que haya descubierto que con estos teatrillos gana aficionados y se mantiene en el candelero del blog-actualidad. Se le debe haber pegado el virus estadístico que infecta al blog convecino.
Desde luego es comprensible si se trata, otra vez, de la aplicación del sabio principio 'Primum vívere, deínde philosophare' en versión demonólogo-blogger-cafécantante.
Inquietante el porvenir de esta trayectoria, ¿no les parece a Uds.?
+T.
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martes, 26 de junio de 2012
Punto crítico

Me fascinan los trabajos de restauración que se realizan en los talleres especializados de los museos para la limpieza y recuperación de las obras de arte. Con técnicas cada vez más precisas y contrastadas, se tiene especial cuidado a la hora de levantar y suprimir las capas de barniz y suciedad que deforman la obra de arte. El punto crítico de la operación es fijar el momento en que hay que detener la actuación para evitar el riesgo probable de atentar contra el original, por mor de una 'limpieza' demasiado agresiva que llegue a afectar a la pieza en tratamiento, que sufriría una pérdida irrecuperable, lesiva y traumática.
Item más: Son bien conocidas y apreciadas en el mundo del arte aquellas huellas perceptibles que el tiempo acumula sobre una obra, la pátina que no es simple suciedad, o el craquelado de la pintura, incluso algunos detalles más o menos apreciables que se han incorporado al original o han desaparecido de él y que han llegado a ser, con el tiempo, parte de lo que se admira en una determinada obra de arte.
Por eso son tan delicados y cuestionables los criterios y las determinaciones que se decidan a la hora de efectuar una restauración importante sobre una pieza de valor.
¿Cuándo empezar? ¿Dónde detenerse? ¿Cómo terminar? ¿Habrá que intervenir nuevamente? ¿Con qué perioricidad? ¿Quién dirige? ¿Quiénes asesoran? ¿Quiénes intervienen?
Todo esto que se refiere al mundo del arte y su conservación se podría aplicar, mutatis mutandis, a la misma Iglesia. Y me refiero muy en concreto al proceso de la FSSPX, tan discutido, tan necesario, tan preocupante.
En dicho proceso la complejidad de la operación se multiplica, puesto que se debe entender como una acción doble, relativamente recíproca, tal y como se entiende desde la misma FSSPX, que es intervenida y a la vez interviene, entendiéndose lo mismo respecto de Roma, que no sólo examina sino que es examinada. Si me explico.
Todo ello es bastante exepcional, muy particularmente el papel que la FSSPX parece haber asumido. Así, en el sentido que voy diciendo, el punto crítico de la operación tiene que ajustarse por las dos partes, a dos bandas, en dos instancias, dos voluntades que tienen que acordar un placet suficiente y satisfactorio. Y no son dos partes iguales; algunas veces me pregunto si los miembros de la FSSPX son todos conscientes de esto.
¿Se trata de ceder? Se trata, más bien, de comprender. Inteligentemente, con sabiduría que no puede ser de este mundo, puesto que se tratan cosas que, aun estando en el mundo, no son propiamente de su esfera.
Si digo que hay que pedir al Espíritu Santo, dones y frutos y gracias, estaré diciendo una obviedad. Pero es oportuno - pienso - que se diga.
El punto crítico no es un punto perfecto. Las partes dimensionables de la Tierra no se avienen exactamente con los parámetros exactos de la matemática, porque la Geografía no es ciencia exacta como la Aritmética.
Uno de los edificios más perfectos de la arquitectura universal, el Partenón, es a la vez un modelo de desajustes que ajustan perspectivas de visión, con asimetrías que forman simetrías, sin afectar a la tectónica del edificio, al contrario, pues le prestan como resultado una solidez armónica, en la estructura y en su figura.

Las restauraciones y reformas, si son insuficientes, desperfeccionan al objeto en cuestión; si se pasan del 'punto crítico' (que suele definir el 'grado óptimo') lesionan al objeto, incluso pueden destruirlo. Existe, ha existido en la Historia, ese punto en el que, por ejemplo, el clamor mal gestionado de la Ecclesia semper reformanda concluyó en la crisis letal de la reforma protestante. Existió un punto en el que el erasmismo humanista se desequilibró en protestantismo luterano o calvinista; hubo un punto desequilibrado en el que la gravedad de Trento derivó en jansenismo. En parecido sentido, también se puede detectar un momento, bajo unas circunstancias dependientes de algunos actuantes, en que el bienintencionado Movimiento Litúrgico degeneró (¡su punto crítico!) en la catastrófica reforma litúrgica post-conciliar.
No sé si me explico, si Uds. me siguen.
Al final, sea lo que sea, no voy a cambiar afectos y/o convicciones que tengo bien definidas.
Pero sería una pena lamentable si salvables desavenencias humanas malograran ese necesario punto crítico de esta necesaria restauración.
Un punto crítico reclama, subsiguientemente, un punto y a parte. Que no es, en sintáxis, una ruptura de la secuencia del texto, pero que sí marca una distancia con la frase anterior y abre un nuevo período.
Los puntos y a parte, después de tantos puntos y seguido como sean precisos, son, al fin, una necesidad para una buena redacción que aspire a un correcto punto final.
Oremus!
+T.
domingo, 29 de abril de 2012
Malevolencia
No cesan de aparecer noticias sobre la proximidad de una solución canónica del contencioso Roma-FSSPX, señal de que las cosas avanzan y el final deseado por los buenos parece vislumbrarse, gracias a Dios.
Gracias a Dios pero no gracias a los hombres que - se supone - son de Dios y hacen (o deben hacer) el trabajo de Dios. Por ejemplo estos que han preparado y publicado este video que rezuma malquerencia y mala predisposición, vean:
Si, como se ha dicho por algunos sitios, esta agencia de RomeReports está gestionada (directa o indirectamente) por un muy conocido grupo eclesial, sorprende que hayan olvidado sus propias referencias, aquellos orígenes, sus años primeros, cuando probaron lo que era ser malconceptuados, malcomprendidos, malmirados, malqueridos. Todo eso que en la historia de la espiritualidad se conoce como "la contradicción de los buenos", un particular que ha hecho reflexionar a más de uno, concluyéndose que, en muchos casos, esta contradicción de los buenos, la persecución ejercida por los buenos, sería uno de los signos que acompañarían a las buenas instituciones, buenas iniciativas, buenas renovaciones, buenas fundaciones, buenas obras de los santos; no de todos pero sí de muchos.
Echando un vistazo a la Historia de la Iglesia y al Santoral, se podría hacer un interesante florilegio bastante bien ilustrado con ejemplos de contradicción de los buenos sufridos por los (más) buenos. Sin ir más lejos, cuando el Papa Benedicto XVI proclame dentro de poco - Deo volente - a nuestro San Juan de Ávila Doctor de la Iglesia, estará confirmando solemnemente la vida y obra de un sacerdote denunciado por los buenos, cuya denuncia pagó con un penoso, deshonroso y desacreditante presidio de tres años y pico en las cárceles de la Santa Inquisición, en el Castillo de San Jorge, en Sevilla: Tres años preso, sin fama y vilipendiado como sacerdote y como católico, acusado de hereje y señalado como enemigo de la fe y de la Iglesia.
O, si se prefiere un episodio más cercano en el tiempo, piénsese en el caso de San Pio de Pietralcina, denunciado y perseguido por hombres buenos, por eminentes hombre de iglesia, algún Papa incluso. Además está profetizado:
"...El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebu, ¡cuánto más a los de su casa!" Mt 10, 24, ss.
A final, se entiende todo como dentro de los planes regidos por la Divina Providencia, como una purificación querida por Dios que los hombres virtuosos cumplen contra los Santos (sin saber que lo son). Como, por otra parte, no dudamos de la bondad de estos grupos de Iglesia que mantienen su antipatía contra los buenos (y la difunden, además, como se prueba en ese youtube de RomeReport), como , iba diciendo, nos consta la virtud de estos persecutores, valoramos mucho más esta descarnada aversión, estas estocadas tan bien dirigidas, con una punzante ironía que escuece ahora tanto como les tuvo que doler a ellos mismos cuando les tocó ser la diana de todos los dardos. Lo que nos extraña es que no se hagan esta misma reflexión, que no caigan en la cuenta de estar cumpliendo, sin advertirlo, esa antipática misión.
Pero he aquí que la diana parece estar en el campo, ya está puesta y bien fijada. Iba a decir que como un San Sebastían atado al laurel de Apolo, esperando en el jardín del Palatino las saetas de los nubios:
Ecce FSSPX! Carguen, apunten, ¡¡fuego!!
Y me parece que no me equivoco si preveo que el cañoneo va a ser formidable. Del estilo de eso que los avezados llaman 'fuego amigo'. Para echarse a temblar. Pero, como canta el himno, ya vienen, ya avanzan, ya tremolan las banderas, los estandartes, las enseñas del Rey. Y las portan quienes las portan, y no otros. Los otros están cargando la cañonería, la artillería de los amigos.
De estrambote, he dejado para el final el comentario sobre los comentarios que escupe el periodista. No sé quién será ese pelagatos que aparece subtitulado como periodista de La Croix; deberían haberle puesto, mejor, 'sicario de La Croix', porque el mameluco escupe vitriolo cada vez que abre sa bouche. Pero incluso en este reptiliforme intencional se descubre que es el resentimiento, no otra cosa, lo que falsea los hechos.
¿Tan despreciable, tan insignificante, tan risible es la FSSPX? ¿Entonces por qué el empeño del Papa? ¿Por qué las conversaciones a dos bandas? ¿Por qué el revuelo en el mundo eclesial, en Roma y fuera de la Urbe? ¿Por qué todo eso que desbarra el vipérido periodista galo? Dice:
"...En Francia tienen unos 100.000 miembros, muy poco respecto a los 5 millones de católicos franceses que van a Misa los domingos. También tienen unos 215 sacerdotes, más o menos el 2% del clero francés. Así que es un movimiento muy pequeño y muy típico de Francia."
Habría que responderle que no es cuestión de cantidad, sino de cualidad: Cómparense los 215 sacerdotes de la FSSPX con el resto del clero francés, obispos incluídos, y conclúyase.
Lo más chocante, sin embargo, es el final del reportaje, una especie de concentrado de tristitia boni alieni, de lo más repugnante y reactivo:
"...Según varios observadores, aunque el superior de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X acepte la oferta del Papa, es probable que otros líderes lefebvrianos se opongan. Lo que levantará nuevos vientos de cisma. Eso sí, un cisma dentro del movimiento tradicionalista: Un cisma entre quienes quieren volver a Roma y quienes siguen pensando que son ellos y no el Papa los que deciden qué es auténticamente católico y qué no lo es."
Y al punto, he recordado, incontinenti, el Salmo 2, aquel versículo:
"...quare fremuerunt gentes et populi meditati sunt inania / por qué se amotínan las naciones y los pueblos planean un fracaso..."
El discernimiento espiritual es un gran don, una de las gracias que derivan de los 7 Dones. Cuando veo y oigo cosas como las que salen en ese youtube, me pregunto si tan afectados estamos, si es tan grave nuestro estado, que no tenemos ni sentido para apreciar quiénes son los buenos y quiénes los malos, quiénes los sanos y quiénes los enfermos, quiénes los ciegos y quiénes los que han conservado la vista sana.
Tu autem, Dómine, miserere nobis!
+T.
martes, 17 de abril de 2012
Tantas nuevas, cada vez más buenas
Será porque la noticia es de las que marcan una época y distingue tiempos pasados, dejándolos atrás por el presente que se impone y el futuro que se vislumbra con nueva claridad. Van a ser - espero, esperamos - dias, semanas, meses de muchas buenas nuevas:
Esta mañana, en Vatican Insider, esta era la más reseñable, de hace unos días:
Lefebvre: la respuesta al Vaticano
Esta tarde, era esta otra, de hace unas horas:
Lefebvriani, la risposta positiva è arrivata
Y en otros medios, lo mismo. Parece como una contra-reloj, a ver quien publica antes, a ver quien se adelanta y cuenta más o sabe más.
Me gustan - of course!- estas ansiedades tratándose de lo que se trata.
A ver si todo se ajusta cuanto antes, a ver si por fin se marca este hito, tan deseado por los buenos como odiado por los que están perdiendo (o ya han perdido, por desgracia) su conciencia católica.
Adeamus ergo cum fiducia ad Thronum Gratiae!
+T.
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jueves, 22 de marzo de 2012
Don Bux habla por todos
La carta de Don Bux a Mons. Fellay es un testimonio de cómo vivimos los católicos conscientes este momento decisivo, que puede marcar un hito, un antes y un después, en el declive de la Iglesia. Lo que no dice Don Bux, se sobrentiende. Merece leerse (aquí texto original, tal como aparecía ayer, en francés, con versión en italiano; y aquí una traducción al español)
Lo que no se explicita es el grito de socorro, el sentido y encarecido ¡ayudadnos! Porque pudiera dar la impresión de que se les ruega que agarren el salvavidas, cuando lo que se les pide, en realidad, es que vengan en nuestro socorro, que acudan a auxiliar a Roma.
¿Y si no llegaran? Sería muy malo para Roma, porque continuaría sometida a la inercia post-conciliar, sin fuerzas ni resortes para reaccionar, detener, restaurar, sanar. Y el derrumbe continuaría, implacable.
La FSSPX no está en crisis. La crisis se sufre en toda la Iglesia Católica, con sectores, diócesis, naciones perdidas o a punto de perderse, o en trance de descomposición inminente. La inserción plena de la FSSPX sería un feliz injerto de tejido sano sobre un organismo enfermo, en estado crítico.
Lo único que me preocupa de la carta de Don Bux es que se pudiera tomar como un testimonio en contra si la vuelta querida por todos (por todos los buenos) no se consumara felizmente. Sin duda, la epístola (tan sincera y tan sentida) de Don Bux se tornaría en manos de los enemigos en arma arrojadiza contra los 'renuentes' de la FSSPX. Y se consumaría otro injusto capítulo.
¿Se les podría achacar el pasaje del Evangelio?
¿Con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo: "Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no os habéis lamentado." Mt 11,16-17
No, no sería justo. Pero algunos lo dirían: Precisamente aquellos que no han tendido la mano ni han propiciado entendimiento, ofuscados o delirantes por el mal que nos afecta a todos.
Insisto: No son ellos los enfermos. Sin duda, les falta Roma. Pero (y esto es también indudable) gozan de envidiable salud. Gracias a Dios.
La carta de Don Bux será memorable, algunos brani, especialmente. Yo elegiría este:
"...Venite a partecipare di questo benedetto avvenire, di cui, pur in mezzo a tenebre persistenti, già si intravede l’alba.Como un eco del clamor del maestro Romano Amerio y el Profeta:
Il vostro rifiuto aumenterebbe lo spazio delle tenebre, non quello della luce."
Custos, quid de nocte?
+T.
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lunes, 6 de febrero de 2012
Están preparados
El noticiario eclesiástico de la semana ha sido surtido y ameno, tocando varias de las interesantes teclas de la más llamativa actualidad, desde el caso Viganó-Bertone hasta la insurrección del clero de Austria.
Lo de las corruptelas vaticanas no es novedad. Si se hiciera un monográfico sobre el particular el primer capítulo (o prólogo, si se quiere) tendría que referirse a las sisas de Judas Iscariote, que dice San Juan que metía mano, habitualmente, en la bolsa común del Colegio Apostólico. Conque los particulares del caso Viganó-Bertone son sólo la actualización de una repetición, pecaminosa y lamentable pero recurrentemente presente. Todos los males de la Santa Sede fueran como esos, y me daría con un canto en los dientes. Son 'escándalos' que escandalizan, ciertamente, pero también es cierto que es un fango facil de limpiar. Sixto V lo hacía muy bien. Nihil novum sub sole.
Lo de Austria, la Pfarrer initiative, es peor, mucho peor, una insurrección de hecho con un cisma implícito que nadie se atreve a reconocer (aquí una referencia en una web española; y aquí las desafiantes declaraciones de su promotor). El gestor de la crisis, el primado de Austria, Cardenal Schönborn, se ha demostrado incapaz, confusamente irresponsable, e incluso culpablemente contemporizante. Desde que el asunto comenzó ha ido rodando como una bola de nieve pendiente abajo, cada vez más voluminosa e imparable. Schönborn - entiendo yo - es uno de los responsables de que la situación se haya vuelto alarmante.
El tercer foco de atención, después de lo de Viganó y Austria, ha sido el contencioso FSSPX, desde varios frentes, todos aireando negativas, cerrazones, trabas y handicaps. En el fondo late la tensión por la respuesta aun no conocida al preámbulo (desconocido también) propuesto como conclusión de las conversaciones entre los representantes de la Santa Sede y los delegados de la Fraternidad. Sobreabundan las conjeturas, más o menos bien fundadas, pero en realidad se sabe apenas nada que esté bien probado y testado. Con estos supuestos, no es de extrañar que el rumor de mentidero se haya vuelto el recurso para los titulares en algunos medios.
Yo, por mi parte, escojo este:
Nous sommes prêts
En esta breve nota-comentario que enlazo, se subraya la insistente actitud contraria y negativa de importantes e influyentes prelados franceses, alemanes y suizos a cualquiera de las inicitivas reconciliadoras decididas por voluntad explícita de Benedicto XVI, un indiscutible buen conocedor de todo el proceso de génesis, afirmación, evolución y actualidad de la obra de Mons. Marcel Lefebvre y la FSSPX. Reconocer que la actitud del Papa Ratzinger ha cambiado sustancialmente la valoración ad intra y ad extra de la Fraternidad, es una evidencia significativamente elocuente.
Hace poco comenté que no me cabe absolutamente ninguna duda sobre la catolicidad y la canonicidad de la FSSPX con respecto a la Iglesia. Si en la Iglesia Católica se incluyen grupos degenerados de des-catolicismo radical como los consentidos en Austria, sería aberrante sostener que la FSSPX no está, de hecho, en la Iglesia a la que representan con toda integridad, sin merma de doctrina ni de esencia.
Es decir, que se puede dudar justamente de la catolicidad y canonicidad de la pfarrer initiative y sus alrededores, pero, por lo mismo, sería contradictorio suponer 'fuera' de la comunión a la FSSPX.
¿Que existen 'problemas' canónicos? Sí. Pero si Roma 'resiste' los muy graves problemas de la pfarrer initiative, los problemas canónicos planteados por la FSSPX son, por comparación, una piedrecita en el zapato, un contencioso que luego del motu proprio Summorum Pontificum, el levantamiento de las excomuniones y las reuniones bilaterales ha sido marcado con un antes y un después irreversibles. Podríamos decir que la nueva situación, tal como parece vislumbrarse, si no se llegara a una más o menos inmediata solución canónica, sería la de un interim sine die abocado, más pronto o más tarde, a una solución beneficiosa para todos.
- Para la Iglesia, porque significaría el comienzo efectivo de su regeneración post-traumático-conciliar
- Para la FSSPX, porque vería reconocida su causa y afluirían a ella vocaciones desde todos sitios
- Para el Papa, porque contaría con una fuerza auxiliar que consolidaría su ministerio devaluado por el colegialismo postconciliar
No digo que esto sea lo previsible, estoy diciendo que esto es lo que ocurriría. También digo que, de tener éxito esta saludable reconciliación, la ruptura interna de la Iglesia quedaría más patente, con todas sus contradicciones.
Llegado a este punto, bajo estos considerandos, parece que la pelota está, más bien, en el tejado de la FSSPX, que no está claro si consentiría compartir espacio (uno y el mismo) con las variopintas realidades, algunas de ellas decididamente transgresoras, que forman el confuso mosáico del Catolicismo postconciliar. ¿Una FSSPX conviviendo - por ejemplo - con la Pfarrer initiative de los austriacos, con las neo-liturgias comunitarias, con las iniciativas pastorales de la nuevangelización?
Opino que el tiempo corre a favor de la FSSPX, cuya consolidación marchará en paralelo al declive sectorial (digámoslo así) de la Iglesia. Un declive que es efecto de todo aquello a lo que se opone la FSSPX.
¿La no-reconciliación y el ralentizamiento de los contactos y relaciones podría conducir a un sedevacatismo declarado? Lo dudo, porque sería el fin de la misma FSSPX, que desde su origen hizo del romanismo más clásico una de las señas de su identidad más profunda, cuya renuncia desvirtuaría los fundamentos de la FSSPX. Hoy por hoy, la acusación sedevacantista no es más que una ofensiva sospecha lanzada desde foros neo-católicos manifiestamente auto-desacreditados.
Todo esto acontece en un marco sombriamente descrito por Benedicto XVI en su reciente alocución a los miembros de la Sgdª Congregación para la Doctrina de la Fe:
"...Nos encontramos ante una profunda crisis de fe, una pérdida del sentido religioso que constituye el desafío mayor para la Iglesia de hoy. Por tanto, la renovación de la fe debe ser la prioridad en el empeño de la Iglesia entera en nuestros días."
Lo discutible es si las tendencias que han propiciado esta crisis dentro de la misma Iglesia van a ser capaces de regenerar lo que degeneraron. No parece probable, ni posible siquiera. No se cosechan higos de una mata de espinos.
En la reseña de esa audiencia del Santo Padre, se cita la intervención del Cardenal Prefecto, William J. Levada, expresando su satisfacción por los frutos logrados por la constitución apostólica Anglicanorum coetibus, con la reciente erección de dos ordinariatos personales, uno en Inglaterra y Gales y el otro en los Estados Unidos. Concluyó el Emmº. Cardenal Prefecto subrayando el "...importante trabajo que desarrolla la Pontificia Comisión Ecclesia Dei que, en estricta colaboración con este dicasterio, sigue los desarrollos del diálogo con la Fraternidad sacerdotal San Pío X". (ver la reseña aquí)
A pesar de la frialdad reticente (o combativa) de muchos prelados, la impresión es que cada vez son más los católicos conscientes que desearían (¡volumus!) una integración efectiva, ampliamente acomodada, que permitiera a la FSSPX su 'espacio' canónico. Cuanto antes, mejor.
Pro bono Ecclesiae.
+T.
martes, 13 de diciembre de 2011
Una inquietante conciencia católica
Supongo que no digo nada que otros no piensen si afirmo que la FSSPX inquieta la conciencia de las más graves instancias y en los más altos niveles. Y me refiero al más conspícuo Catolicismo, jerarquía y fieles. Obviamente no toda la jerarquía ni a todos los fieles. Recalco: A los más graves (serios) y conspícuos (selectos).
La inquietud que digo parece como si últimamente se fuera volviendo punzante tensión, sobre todo cuando se evidencia que la FSSPX permanece en sus marcas mientras Roma se ha aproximado a ellas. Una dificil (y arriesgada) aproximación, casi ejercicio de acrobacia contorsionista, como una de esas tablas gimnásticas de estiramiento que parecen imposibles para el que no tenga aptas y flexibilizadas, lubricadas y elásticas, las articulaciones, coyunturas, tendones y musculaturas.
Ante la tribuna severa de los inmovilistas vaticanosecundistas se justifica la acción de aproximación como caridad pastoral y/o liberal praxis de 'intra-ecumenismo', o, como explican otros, diálogo 'intra-católico'. Una buena justificación si no desconcertara tanto el mismo concepto de auto-reconciliación que supone, lógicamente, el reconocimento, más o menos tácito, más o menos implícito, de ruptura y descomposición católicas.
Esté en la fase que esté, la prevista conclusión de las conversaciones Santa Sede/FSSPX se cierra con más signos que hechos, con más pronósticos que certezas. La expectación, sin embargo, ha estado y se ha vivido, sobre todo, fuera de la FSSPX, dentro de los círculos católicos interesados por la cuestión, su desarrollo y su desenlace. Roma está dentro de estos círculos. Digo Roma y vuelvo a lo que dije antes: Los mas graves y conspícuos niveles e instancias de la Urbe Católica.
El artículo de Don Fernando Ocáriz no lo entiendo sino en y desde este ámbito inquieto, punzado, tenso, ante una FSSPX que fuerza a Roma a examinarse en conciencia sobre su esencia católica. En Liturgia, el exámen ha concluído con el motu proprio Summorum Pontíficum, un clamoroso documento, casi una confesión con su acto de contricción. Por eso son tantos los renuentes, por eso está costando tanto penetrar su sentido y asumir su ejecución y su alcance.
¿Y la doctrina? De eso iba, precisamente, el Preámbulo Doctrinal, tan interesante para quienes nos interesamos por esta importante, muy importante, cuestión. Importante porque de lo que pase puede salir algo muy parecido al susodicho motu proprio, de semejante calibre y valor. Huelgan detalles y explicaciones, que, por otra parte, ignoro tanto como Uds. Pero de lo medular, de lo axial, todos los interesados sabemos, con intución bastante aproximada.
Todo lo que está pasando re-plantea necesariamente la situación y la consideración respecto a la FSSPX, tan demostradamente coherente consigo misma. Si entre sus miembros también se debate y opina, imagino que el marco de la reflexión está siendo otro muy distinto que el de sus interlocutores romanos.
Al artículo de Don Fernando Ocáriz, un acto digno, como ha sido, de análisis y comentarios, ha seguido otro acto también de alto valor y necesaria lectura. Me refiero a la ordenación de fr. Charles Morerod o.p. como obispo de Lausanne-Ginebra-Friburgo. He encontrado unos youtubes, con algunas imágenes del acto.
No comento detalles, que se comentan solos. Diré, no obstante, que esa es la iglesia-de-morerod (permítanme la palabreja y los guiones), tan distinta y distante de las formas de la FSSPX. ¿Distante también en la doctrina? Respóndanse Uds. mismos aplicando la regla/traducción de la lex orandi, lex credendi, tan adecuada para examinar/evaluar acontecimientos como este:
Habrán observado que entre los sacerdotes de la procesión se ven extravagancias, además de la patente descordinación de ornamentos, posturas y actitudes; destacan algunas estridencias más llamativas como el clérigo que viste algo como un semi-hábito, a media pierna; o el clérigo de rito oriental; o el que lleva un gorro de piel; o la mayoría que no llevan cíngulo, o los que van sin estola. El último tramo de los revestidos con casullas lo encabezan dos sacerdotes en animada tertulia; los dos suizos son un detalle muy suizo, muy simpático, autóctono; el obispo electo Morerod camina con los brazos sobre el bajo pecho y las manos con los dedos entrecruzados, con ademán 'tímido-coloquial'. Los obispos, mitrados, coloquiales todos, algunos ostentando abdómen y meciendo brazos; el cierre de la procesión con los dos obispos y el ceremoniero pone nota a la comitiva toda.
Que sin embargo comenzaba bien: Turiferario, acólitos con candeleros, Cruz procesional, más ceriferarios, dominicos con hábito completo, etc. Pero el cuerpo de la procesión no seguía la páuta de la cabeza. La realidad se imponía a lo ensayado.
Esto no me pregunten qué es, porque no lo sé. El vídeo titula 'Alocución en la Iglesia de Ntrª Srª', el mismo día de la consagración episcopal. Vean y concluyan (los escopeteros del final no entran en el comentario, of course):
Pueden ver aquí escenas de la consagración y de la Misa (la web no deja poner enlaces directos de los vídeos --> ver en la columna dchaª).
El consagrante principal es el Cardenal Cottier, el antiguo Maestro Teólogo de la Casa Pontificia (1.990-2005), nonagenario, muy torpe de movimientos; la voz que recita no parece la suya, sino la de un monitor o ceremoniero al micrófono.
Siendo ambos suizos y dominicos, los dos insignes profesores del Angelicum, no es de extrañar que Cottier haya sido mentor y padrino de Morerod, muy probablemente. Se comprende que haya querido reservarse la ordenación de su con-frater y pupilo. Al ver la ceremonia, he vuelto a tener la impresión que tuve la primera vez que asistí a una ordenación episcopal: No parece una ceremonia sagrada (en cierto sentido la más alta, la de mayor rango litúrgico), sino una especie de recepción de nuevo miembro de un selecto club: Mucho 'ambiente festivo', aplausos, abrazos, sonrisas, más abrazos, más aplausos, agradecimientos, más aplausos, más agradecimientos.
Y las moniciones, y los cánticos, y el ceremonial en francés. A mí - y esto es impresión personalísima que no espero compartan conmigo - a mí el francés litúrgico, los rezos, cantos y demás en francés, me recuerdan a Lourdes y a Taizé (en Taizé nunca he estado, en Lourdes sí); un rezo, un canto una ceremonia en francés me impactan y me 'desacralizan' el ambiente, no sé por qué será.
Si el Novus Ordo hubiera debido imponer algunas partes de la liturgia ordinaria en latín, sólo en latín, la Misa y ceremonia de ordenación/consagración episcopal debería haber sido una de esas reservas. Por supuesto, entiendo que nada más lejos de la mens de los liturgistas fautores del Novus Ordo que esto mismo que postulo. Si no saben apreciar lo que digo y por qué, no me merece la pena argumentar, con lo que me ahorro y les ahorro la perorata ad casum.
Ayer me leí en español y en italiano el artículo de Andrea Tornielli, sobre la FSSPX, interesante no obstante sus opiniones, que son las corrientes sobre el tema. En su articulete, Tornielli evoca la turbadora cita de Pablo VI, la del humo de Satanás:
"...El obispo lefebvriano afirma, entonces, que el problema para la Iglesia no lo representa el disenso de la fraternidad, sino la presencia de un espíritu no católico que se ha infiltrado en la Iglesia.
Las palabras de Fellay recuerdan aquellas pronunciadas por Pablo VI —un pontífice no ciertamente amado por los lefebvrianos—, que en una homilía de 1972 había dicho: «El humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios. Se creía que después del Concilio habría llegado un día de sol para la historia de la Iglesia. En cambio, ha llegado un día nublado, de tempestad, de oscuridad». Y, en una reunión con el amigo filósofo Jean Guitton, afirmaba: «Lo que me impresiona, cuando considero el mundo católico, es que dentro del catolicismo parece a veces predominar un pensamiento de tipo no católico, y puede suceder que este pensamiento se convierta mañana en el más fuerte. Pero este no representará jamás el pensamiento de la Iglesia. Es necesario que subsista un pequeño rebaño. por pequeño que sea».
La diferencia reside en el hecho de que, mientras el Papa hablaba de esta intromisión en la época posconciliar, durante la contestación y la crisis, Fellay y la fraternidad atribuyen toda la responsabilidad al Concilio.
Estimo suficientemente inteligente a Tornielli para contestarse él mismo en qué estriba la diferente perspectiva de las dos apreciaciones, la de Pablo VI y la de la FSSPX. También que, ya pondere una, ya la otra, al final convenga en que el hecho es el mismo: El espíritu no católico/ no santo que invade y corrompe (¡miedo me da decirlo!) a la Iglesia.
Las imágenes de la ordenación de Morerod no son una ilustración de esto último, obviamente. Pero sí valen como testimonio de las distancias litúrgicas y doctrinales que han separado a Mons. Morerod de sus interlocutores, Mons. Galarreta y los otros representantes de la FSSPX.
No me hago ilusiones de pensar que el episcopado de Morerod haya sido un caso del socorrido promoveatur ut removeatur. Pero imagino que si continuan las conversaciones intra-católicas algo no sería ya lo mismo que con Morerod en la mesa.
Imagino, digo, con temeridad de juicio porque sólo sé lo que les expongo y poco más.
Desde luego, Morerod no parece ser de los inquietados en conciencia católica por la muy activa, profunda, sólida e incisiva conciencia católica de la FSSPX.
¿Vuelvo a emitir un juicio temerario?
+T.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Un necesario injerto
Del Vaticano 2º se hizo mitología desde antes de inaugurarse el Concilio, passim. En España hubo un cronista especialmente entusiasta y activo, el sacerdote José Luís Martín Descalzo con su obra 'Un periodista en el Concilio 1962-1965'. Una vez me propuse leerme del tirón, de corrido, los tres tomos (creo que eran tres, en la edición que usé), para no perder el hilo. Con un brioso arranque, todo cohetería, la primera parte es un pandemonium con el laberíntico cuento de los esquemas, secciones, secretarías, rechazos, remodelaciones, votaciones, aulas, comisiones, camarillas, personajes de primera y de segunda, comentarios of the record, chispas de humor, turismo romano, conciliábulos paralelos y una miscelánea de flashes que te dan idea muy impresionista del Vat-2º, su marco y su ambiente.
La lectura de estos libros de Martín Descalzo es absolutamente prescindible; la obra se repite, se hace pesada, decae y languidece a medida que avanza la crónica, pero es interesante comprobar cómo tipifica desde las primeras páginas los patrones que luego se mantuvieron durante el postconcilio, vituperando y tachando con tintas negras a los 'villanos' torpes y cavernícolas (Ottaviani, Ruffini, Siri, el Coetus Internationalis Patrum, etc.) y canonizando y coronando de laureles a los 'héroes', siempre alabados, inteligentes, sagaces, brillantes, en el podio recogiendo aplausos, los Bea, Doepfner, Lercaro, Alfrink, Suenens, Frings, König y todos los 'hombres' del Concilio.
Algunos de los teólogos/consultores que no intervininieron como Jerarquía en el áula conciliar, serían años mas tarde nombrados cardenales por Juan Pablo II - De Lubac, Congar, von Balthasar -. Una extraña honra que precedía a la sepultura de los purpurados, todavía no me explico con qué sentido (salvo el de corroborar con capelos a tan discutibles teólogos y sus contribuciones en el CV2º).
Traigo a pelo todo esto por las cosas que están pasando y que muchos deseamos que se realicen finalmente y se confirmen para bien de la Iglesia Católica, tan descompuesta detrás de los telones, ferias de muestras, festivales y parques de atracciones juanpablistas, que han pasado a ser el plan nuestro para cada año.
Los más avispados, los que buscan timbrarse morado sobre morado (paonazzo dicen en las sastrerías de la Urbe), ya matizan, ya dejan unos flecos de reticencia condescendiente, ya se atreven y prenden algún botón de parabién con sonrisita de un cuarto de dentadura y mirada de soslayo condicionada etc. Los pseudo-baluartes del neo-catolicismo y demás puntos de crotoreada concentración virtual, miran desde arriba y preguntan qué más se les podrá dar si se les está dando todo, bastos hoy más que ayer pero menos que mañana. Hace un rato me han comentado que uno de los voceros mentecatos del neo-cath on-line sale hablando de 'histeria colectiva de filolefebristas', risum teneatis.
Deberían, más bien, reflexionar sobre por qué se ofrece, por qué todo este incipiente pero firme movimiento que, entre otras cosas, desmitifica el CV2 y lo deja expuesto para un exámen crítico que nunca tuvo porque los críticos fueron estigmatizados, excluídos, ocultados, silenciados. Y sin embargo había vida crítica, tan serena, profunda y contundente como la del maestro Romano Amerio, uno de los pocos intelectuales católicos conscientes no conformistas.
Fue la gran paradoja que el Concilio que no quiso ser dogmático quedara constituído en un súper-dogma intocable. Con su apéndice activo, el comodín interpretativo del espectral 'espíritu del concilio', mito sobre el mito.
Todos los concilios envejecen, hay partes, cánones, decretos, disposiciones que han quedado obsoletos, pero lo doctrinal permanece con toda su fuerza y valor teológico en el caso de concilios fundamentales. Sucede como con las obras de arte, sobre las que el tiempo deja su huella pero incrementando, incluso, su belleza, aunque hayan llegado a nosotros despojadas de algunos de sus elementos o exornos originales. En este sentido, los Concilios Antiguos, de Nicea I a Nicea II (325-787) son monumentos clásicos. Trento es un acontecimiento histórico de referencia perenne para el catolicismo, el Vaticano I es otro hito de la Iglesia Católica...¿Y el Vaticano II, en qué quedará, cómo será juzgado dentro de un siglo o de dos? Todavía estamos inmersos en una cercanía temporal que impide las perspectivas apropiadas. Pero sabemos cosas, hemos sentido los cambios, hemos experimentado consecuencias, hemos probado algunos frutos.
Es una tendencia quasi común de nuestra Jerarquía no querer hacer balance; y si existen cuentas y estadísticas parciales hacer relativo caso, o callar. Y seguir, seguir adelante, sin cuestionarse si el camino ha sido recto, si los pasos se han andado bien. En gran parte eso ha sido y es el juanpablismo, un entusiasmo ciego que empuña la bandera del Concilio, se niega a reconocer sombras y se empeña en montar escenarios de luces, muchas luces en escena.
La Iglesia Católica está hoy gobernada por los hombres del post-concilio, una realidad, un dato, que me recuerdo tantas veces con temor y temblor. Nuestros obispos no serán capaces de reconocer un cánon de Trento, pero recitarán de memoria fragmentos de los documentos del Vat.2º. Es natural, siendo como son gente de su generación. Aunque siento que el vaticanosegundismo va cediendo ante el juanpablismo, esa forma de neo-catolicismo tan expuesta a ser disuelta por un remolino de la historia por su inconsistencia, todo entusiasmo en torno a un nombre/una imagen.
Si la FSSPX encontrara finalmente su integración canónica, sería injertar en la cepa herida y enferma de la Iglesia Católica un retoño sano, vigoroso y capaz. Los nuevos frutos serían inmediatos.
Y el tiempo dirá. Sabiendo que los tiempos de la Iglesia no son planes quinquenales, sino siglos en avance hacia el advenimiento glorioso del Señor y su Reino.
Adveniat!
+T.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Et expectantes Oremus !
Aunque en ese breve youtube de Rome-news se note (?) la mano (o la pata) o el 'sello' de Lombardi (o del que sea o los que sean (que pueden ser más de uno (las hydras y los dragones tienen más de una una cabeza))), la noticia es un verdadero acontecimiento, un gaudium magnum.
El comunicado oficial de la Sala de Prensa (Bolletino) de la Stª Sede es parco, contenido, pero cargado de expectativas (leer aquí) en apenas un par de breves frases. El texto del 'Preámbulo Doctrinal' no se ha publicado, habrá que esperar prudencialmente para poderlo conocer; no creo que tarde mucho en filtrarse.
Si las buenas esperanzas se cumplen, tras la espesa noche, ahora empieza a amanecer.
Oremus et in iubilo imploremus.
"- ...Todo está oscuro, pero no todo es noche - dijo Ghân -. Cuando el sol se levanta nosotros le sentimos, aunque está escondido. Ya trepa sobre las montañas, del Este. Se abre el día en los campos del cielo.
-...sed cautelosos
Ghân-buri-Ghân se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, en señal de despedida. Luego se levantó como si se dispusiera a marcharse. Pero de pronto se quedó quieto con la cabeza levantada, como un animal del bosque que husmea un olor extraño. Un resplandor le iluminó los ojos:
-¡El viento está cambiando!..." ESDLA, Lib.Vº cap.5
+T.
Sub luce Crucis, oremus
Desconfio de un arquitecto que critique la perfección del Partenón. Dudo de la capacidad de un músico que odie a Bach. Declaro que no es pintor quien deteste la pintura del Trecento. Diré que es un impostor si me preguntan por un escultor que deprecie a Polícleto. Tendré a menos a cualquiera que sea que reniegue de lo auténtico en cuestión. Aplico esta regla a los católicos que desprecian a la FSSPX: O son ignorantes que no saben, o no son buenos católicos, con tendencias de des-catolicismo activas, pasivas o incubantes. Sic.
Los hechos que ha protagonizado la FSSPX podrán juzgarse como polémicos, pero habrá que reconocerle a esta institución una coherencia de intención y de acción que les define sólida y netamente católicos, con una integridad de doctrina que los católicos conscientes lamentamos ver perdida, mermada, descompuesta y falseada contínuamente dentro y fuera de la Iglesia Católica por representantes y agentes de la Iglesia Católica.
No reconocer la misión que le cabe a la FSSPX en la necesaria y urgentísima restauración y regeneración del catolicismo perdido, es permancer en la ofuscación que ha cerrado las mentes y corrompido la buena voluntad de tantos que deberían haber sido los primeros en reconocer sus méritos y posibilitar su apostolado.
La misión de la FSSPX es ad intra, en el corazón de la Iglesia Católica, para la sanación de la jerarquía y el sacerdocio, para la reconstitución de las familias y los hogares católicos, para la renovación del pueblo cristiano.
De lo que sea que pase en la cita romana de este 14 de Septiembre, nada conjeturo ni adivino. Que suceda ya es algo bueno. Esperar más, se puede; desear más, también. Pero soñar es de ilusos, y temer no es propio del que tiene la fe bien fundada y orientada.
Oremus, ergo. Con la esperanza alta, sabiendo que estamos queriendo lo mejor en un momento en que los peores, desde dentro, siguen descomponiendo y rompiendo las estructuras santas de la Sacrosanta Iglesia.
Lo que tenga que ser, será. Cuanto antes sea, mejor.
+T.
martes, 19 de abril de 2011
Iraburradas, 7ª puntata
Ya están las siete pedradas, a mano, sin honda. Y como una piedra se parece a otra piedra, un articulete al otro, como una tamborrada con variaciones. Yo mismo me veo obligado a quasi lo mismo, practicando el género de la variación sobre un mismo tema.
Sin embargo, ahora que ha cumplido la amenaza, el oráculo iraburrita debería haber considerado dos actualidades que le quitan consistencia a la ferocidad de su discurso. A saber:
Esto y esto que ha pasado en China
y esto, que ha pasado aquí
De esto que ha pasado aquí me dicen que ha tratado muy fogosamente el sub-Iraburu, la voz delegada de Infocatódica. Me parece muy bien. Como no tengo el mal gusto de leerle, no puedo citarle, pero me imagino el discursete conociendo el verso y el vate.
¿Y qué dicen, qué opinan de ello? Porque si la pedrada más pesada e hiriente es la del cisma-cisma-cisma con repetición, me digan qué son estos dos casos sino cisma-cisma-cisma. Pero de verdad.
Con los chinos parece que se sufre la resaca de la ostpolitik de los '60-'70, un virus que todavía infecta y emborracha a la diplomacia vaticana. Lo de las ordenaciones en China, además de su ilicitud, es un secuestro. Pero con dispensa: Una nota, dos comunicados, unas palabritas etc. Pero excomuniones, ni una. Excomuniones que en estos casos penan ipso facto, latae sententiae, código automático. Pero con los chinos no. Por eso que no se sabe bien explicar y que no se explica.
Lo del vasco-etarritarri es lo que es, sin más. Pero se trata de un cisma-cisma. También con dispensa de pena, sin censura. Se le deja estar porque levantar esa tapadera es abrir la sentina del barco. Del otro barco, en realidad, porque a estas alturas a ver quien es el docto que me convence de que este Azurmendi y el otro Pagola navegan en la Barca de Pedro y no en la Txalupa de Patxi. O como se diga en jerga vasca. Lo que quiero decir es que estos dos y los de su peña ni creen lo que yo, ni predican lo que yo predico, ni celebran lo que yo celebro. Pero este cisma, el de esta tribu, ni se reconoce, ni se declara, ni se purga.
Aquí el sabio Iraburu y que explique cómo y porqué el caso de los chinos y el de estos dos españoles. A ver. Sobre el caso de estos dos de aqui, yo le pediría un excursus sobre su fe actual en la 'iglesia actual' de la actualidad, porque más bien (más mal) parece que son creyentes en una iglesia-ficción del futuro que ellos se imaginan y/o se inventan. Una iglesia sin credo, sin dogma ni teología, que cree vagamente en un tal Jesús de Nazareth, un 'judio marginal' semi-neblinoso, que no es Verbo ni Hijo, sino insuficiente protagonista accidental de una historia mal contada por eso que llaman 4 evangelios (bueno, 3 de hecho porque el 4º no es de recibo para estos tipos).
Pero tranquilos, que no habrá siete pedradas contra este tandem, ni contra los chinos tampocos. No. Las pedradas a los católicos-católicos, a los integérrimos, a los inflexibles, a los sólidos. A esos. Los cañones contra ellos que son el enemigo, a las armas contra ellos que son los cismáticos, los que han roto y cuarteado la túnica inconsútil (¡¡¡???).
Este septenario irabureño ha valido, de todas formas, para algo: Ha dejado al sujeto en su sitio, en sus coordenadas. La mar de tieso, como un Don Tancredo en el ruedo. Desde los burladeros, la cuadrilla aplaude y piden dos orejas y rabo, agitando pañuelos de emoción.
Pero los toros no se han lidiado. Como en una de esas corridas de charlotada se ha falseado una lidia que no es tal porque ni había toro, ni toreros, ni plaza siquiera. Sólo un Don Tancredo en el ruedo. Y sus monosabios.
Lo más patético son los desengaños, las frustraciones, las llagas que supuran, los callos y las mataduras que salpican el discurso de Iraburu. Y así y todo se repite el disco rayado de que somos los sanos y que los tísicos son los otros, los que tienen su organismo capaz, higienizado, vacunado, con dieta sana y en forma. Los que no se han movido de su sitio mientras todos los demás bailaban el tango del aggiornamento.
+T.
lunes, 11 de abril de 2011
La decadencia de los válidos y la obcecación de los resentidos (Iraburismo agudo, 6º avenate)
El pasado Sábado, por un mensaje de un contacto del facebook, me enteré de que había muerto el p. Cándido Pozo, un quasi héroe de la resistencia de los últimos jesuítas-jesuítas; que el Señor le haya dado la Gloria.
Como él, de su estilo fiel y batallador, apenas quedan ya padres en la Compañía. Aparte de su obra publicada y sus trabajos, no deja herederos, ni seguidores, ni continuadores (dentro de la Compañía, quiero decir). Herederos, seguidores y continuadores efectivos, reales o potenciales, quería decir. Con el p. Pozo se va también el representante de una cierta continuidad de los teólogos jesuítas de renombrada calidad, los ortodoxos, los fieles y leales ignacianos. Al ir desapareciendo, se patentiza la depauperación de la Compañía, imparable en su penoso languidecer, irrefrenable en su desgraciada corrupción y descomposición.
Los que apreciamos, a pesar de todo, a la Compañía, lamentamos que no se realizara aquel supuesto proyecto de una provincia ignaciana que se quiso fuera la reserva de la pars sanior de la Compañía que Arrupe recibió robusta y dejó sumida en crisis letal de identidad formal y material. Si aquel proyecto hubiera podido ser, quizá hoy tuviéramos sucesores de los Aldama, de Solano, de Pozo. Pero ni aquello se realizó en su momento, ni ahora hay quien encarne dentro de la Compañía esa veta saludable que todavía quedaba, manteniendo una intra-ortodoxia entre la defección de la mayoría.
Pozo ha muerto denigrado por los suyos, un proscrito, abandonado y preterido. En la Compañía, los alabados, venerados, admirados, eran los neo-jesuítas de comando activista, los Diez-Alegría, Ellacuría, Castillo & cía.
Y la Jerarquía ¿ha estimado a Pozo? Yo diría que le admitieron, pero nunca lo promovieron. En sus mejores días, el voluminoso Don Marcelo recogía en Toledo a estos 'ortodoxos oficiales', prestándoles el púlpito toledano. Pero nada más. En parecido sentido, la presencia del p. Cándido Pozo en la abigarrada, colorista y promíscua lista de la Comisión Teológica Internacional, era quasi-testimonial.
Contó, sin embargo, con los fidelísimos discipulos de la Compañía, los jesuitones incombustibles, acérrimos. Tengo un par de parientes entre ellos, de inconfundible estilo, leales hasta la médula, concentrados en los últimos islotes-reliquias de las Congregaciones, organizando tandas de ejercicios espirituales para septuagenarios y otros pequeños apostolados. Cuando ya no queden jesuítas de fiar (y quedan dos docenas de fiables, poco más o menos), no sé qué harán. Porque los jesuítas que pudieron ser terminaron de seminaristas en Toledo, o se ubicaron luego en Madrid y Getafe, o se buscaron alguna sinecura tipo CEU. Casi todos han rematado juanpablistas o rouquistas.
Supongo que Iraburu (que ya va por el 6º avenate contra-filolefebvrista) reflexionará sobre estos hechos, personajes e historias personales, la trayectoria y el final de cada uno: Una historia de francotiradores, a lo sumo guerrilleros, que terminan exhaustos y (reconozcámoslo) derrotados, vencidos por lo que hay.
La coyuntura de Iraburu se aventura aun más desazonante, porque Iraburu no cuenta siquiera con esa tropilla de leales que han tenido estos formidables. Si alguno quiere valorar los posibles de Iraburu, échele un vistazo a la galería de presentes en su Infocatatónica, y hágase idea de la partida y de quienes la forman.
Item más: Todavía, estos últimos aguerridos de la Compañía como Solano, Aldama, Pozo, Bover, han dejado una obra teológica estupenda, referencial, imprescindible incluso. Iraburu, sin embargo, no llega a más; a pesar de su apreciabilísima ortodoxia, una rara especie entre el estercolero de autores y publicaciones neo-modernistas.
No obvio lo sobrenatural, los caminos humildes por los que el Señor conduce sus planes providentes. Pero no olvido que la historia de la Iglesia demuestra que las reformas, las grandes reformas necesarias en tiempos de grandes crisis, sólo se han realizado gracias a la acción de sólidas resistencias y/o reacciones, fuertes, claras, decididas, leales consigo mismas e inflexibles a la hora de enfrentarse con los problemas, dificultades, corruptelas y desviaciones del momento, capite et in membris, con la firme y recta conciencia de obrar pro bono Ecclesiae.
Vuelvo a decir a esos buenos reticentes que atacar a los mejores resistentes es frustrar las esperanzas de regeneración. Dudo que a estas alturas el re-confirmado ánimo obcecado del iraburismo atacante atine a distinguir siquiera qué es lo que está haciendo/consiguiendo con estas andanadas bastardas. Hasta yo mismo dudo de que Iraburu y su partida puedan ser ya considerados siquiera como 'buenos reticentes', dado que se les ve resbalar tan aceleradamente por ese plano inclinado del juanpablismo, tan peligroso.
El juanpablismo resulta ser de complicada conceptuación: Por su cima parece que toca la cumbre del Sinaí; por la mitad contemporiza con lo que se encuentra; y por debajo se sume en la profunda confusión del abismo post-moderno. Ya he dicho que tiene figura de plano inclinado. Iraburu debería haberlo notado.
Entiendo (y entiendo bien) que valorar a los que tienen muy determinada y contrastada vocación de solidificar y mantener el edificio en pie, sin peligrosas inclinaciones periclitantes, es una necesidad, una urgencia. Verles como elementos desintegrantes es sufrir una muy nociva y distorsionada apreciación de las cosas y sus perspectivas: Al presente, son ellos los más firmes elementos de sostén, los más sólidos pilares para reemplazar las estructuras fallidas. Y no hay otros, ni de su calidad ni de su resistencia. Lo están demostrando, con frutos muy reconocibles.
p.s. Preguntándome por la etiología de estos avenates iraburitas, me he acordado de aquella precisa definición: 'Tristitia boni alieni'.
¿Será al fin eso, sólo eso?
+T.
Como él, de su estilo fiel y batallador, apenas quedan ya padres en la Compañía. Aparte de su obra publicada y sus trabajos, no deja herederos, ni seguidores, ni continuadores (dentro de la Compañía, quiero decir). Herederos, seguidores y continuadores efectivos, reales o potenciales, quería decir. Con el p. Pozo se va también el representante de una cierta continuidad de los teólogos jesuítas de renombrada calidad, los ortodoxos, los fieles y leales ignacianos. Al ir desapareciendo, se patentiza la depauperación de la Compañía, imparable en su penoso languidecer, irrefrenable en su desgraciada corrupción y descomposición.
Los que apreciamos, a pesar de todo, a la Compañía, lamentamos que no se realizara aquel supuesto proyecto de una provincia ignaciana que se quiso fuera la reserva de la pars sanior de la Compañía que Arrupe recibió robusta y dejó sumida en crisis letal de identidad formal y material. Si aquel proyecto hubiera podido ser, quizá hoy tuviéramos sucesores de los Aldama, de Solano, de Pozo. Pero ni aquello se realizó en su momento, ni ahora hay quien encarne dentro de la Compañía esa veta saludable que todavía quedaba, manteniendo una intra-ortodoxia entre la defección de la mayoría.
Pozo ha muerto denigrado por los suyos, un proscrito, abandonado y preterido. En la Compañía, los alabados, venerados, admirados, eran los neo-jesuítas de comando activista, los Diez-Alegría, Ellacuría, Castillo & cía.
Y la Jerarquía ¿ha estimado a Pozo? Yo diría que le admitieron, pero nunca lo promovieron. En sus mejores días, el voluminoso Don Marcelo recogía en Toledo a estos 'ortodoxos oficiales', prestándoles el púlpito toledano. Pero nada más. En parecido sentido, la presencia del p. Cándido Pozo en la abigarrada, colorista y promíscua lista de la Comisión Teológica Internacional, era quasi-testimonial.
Contó, sin embargo, con los fidelísimos discipulos de la Compañía, los jesuitones incombustibles, acérrimos. Tengo un par de parientes entre ellos, de inconfundible estilo, leales hasta la médula, concentrados en los últimos islotes-reliquias de las Congregaciones, organizando tandas de ejercicios espirituales para septuagenarios y otros pequeños apostolados. Cuando ya no queden jesuítas de fiar (y quedan dos docenas de fiables, poco más o menos), no sé qué harán. Porque los jesuítas que pudieron ser terminaron de seminaristas en Toledo, o se ubicaron luego en Madrid y Getafe, o se buscaron alguna sinecura tipo CEU. Casi todos han rematado juanpablistas o rouquistas.
Supongo que Iraburu (que ya va por el 6º avenate contra-filolefebvrista) reflexionará sobre estos hechos, personajes e historias personales, la trayectoria y el final de cada uno: Una historia de francotiradores, a lo sumo guerrilleros, que terminan exhaustos y (reconozcámoslo) derrotados, vencidos por lo que hay.
La coyuntura de Iraburu se aventura aun más desazonante, porque Iraburu no cuenta siquiera con esa tropilla de leales que han tenido estos formidables. Si alguno quiere valorar los posibles de Iraburu, échele un vistazo a la galería de presentes en su Infocatatónica, y hágase idea de la partida y de quienes la forman.
Item más: Todavía, estos últimos aguerridos de la Compañía como Solano, Aldama, Pozo, Bover, han dejado una obra teológica estupenda, referencial, imprescindible incluso. Iraburu, sin embargo, no llega a más; a pesar de su apreciabilísima ortodoxia, una rara especie entre el estercolero de autores y publicaciones neo-modernistas.
No obvio lo sobrenatural, los caminos humildes por los que el Señor conduce sus planes providentes. Pero no olvido que la historia de la Iglesia demuestra que las reformas, las grandes reformas necesarias en tiempos de grandes crisis, sólo se han realizado gracias a la acción de sólidas resistencias y/o reacciones, fuertes, claras, decididas, leales consigo mismas e inflexibles a la hora de enfrentarse con los problemas, dificultades, corruptelas y desviaciones del momento, capite et in membris, con la firme y recta conciencia de obrar pro bono Ecclesiae.
Vuelvo a decir a esos buenos reticentes que atacar a los mejores resistentes es frustrar las esperanzas de regeneración. Dudo que a estas alturas el re-confirmado ánimo obcecado del iraburismo atacante atine a distinguir siquiera qué es lo que está haciendo/consiguiendo con estas andanadas bastardas. Hasta yo mismo dudo de que Iraburu y su partida puedan ser ya considerados siquiera como 'buenos reticentes', dado que se les ve resbalar tan aceleradamente por ese plano inclinado del juanpablismo, tan peligroso.
El juanpablismo resulta ser de complicada conceptuación: Por su cima parece que toca la cumbre del Sinaí; por la mitad contemporiza con lo que se encuentra; y por debajo se sume en la profunda confusión del abismo post-moderno. Ya he dicho que tiene figura de plano inclinado. Iraburu debería haberlo notado.
Entiendo (y entiendo bien) que valorar a los que tienen muy determinada y contrastada vocación de solidificar y mantener el edificio en pie, sin peligrosas inclinaciones periclitantes, es una necesidad, una urgencia. Verles como elementos desintegrantes es sufrir una muy nociva y distorsionada apreciación de las cosas y sus perspectivas: Al presente, son ellos los más firmes elementos de sostén, los más sólidos pilares para reemplazar las estructuras fallidas. Y no hay otros, ni de su calidad ni de su resistencia. Lo están demostrando, con frutos muy reconocibles.
p.s. Preguntándome por la etiología de estos avenates iraburitas, me he acordado de aquella precisa definición: 'Tristitia boni alieni'.
¿Será al fin eso, sólo eso?
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martes, 5 de abril de 2011
Filo-lefebvristas en el disparadero (5º asalto iraburita)
Iraburu amenaza con 7 artículos (ya lleva 5). Me han dicho que se justifica diciendo que la septena en la Biblia significa la perfección. Me extraña que a la vejez se haya vuelto biblicista con fuego en la pluma, como si se hubiera auto-endosado la potencia aniquiladora de un ángel castigador (bíblico). Y todavía me extraña más que parezca aspirar a la perfección no por la calidad de lo que expone, sino por acumulación de articuletes, siendo, entiendo yo, todo lo contrario, por lo menos en la serie articulera, de la que podría decirse que hoy peor que ayer pero menos que mañana.
Y del autor en tanto que autor, quasi lo mismo: El ex-cabeza visible de la ortodoxia hispana (a partir del 1er. articulete de la serie cayó irremisiblemente del pedestal) se empeña en atacar y herir al miembro sano, el miembro más sano, la pars sanior de la Iglesia Católica (bis: léase esta última parte de la frase otra vez: "...se empeña en atacar y herir al miembro sano, el miembro más sano, la pars sanior de la Iglesia Católica"). Así.
El discurso iraburita, ya agotado desde la 1ª entrega, se repite e insiste machaconamente en lo cismático. Una insistencia cargada de prejuicios negativos contra la FSSPX que obvia otros cismas de hecho (suponiendo que el caso de la FSSPX sea cismático, que no lo es). En la Iglesia actual, se podría decir (y yo lo digo), se sufren cismas por comisión y por omisión. Me explico:
- un cisma por comisión entiendo que sería cuando se nombran o se mantienen obispos manifiestamente desafectos al dogma católico; de entre ellos muchos (casi todos?) de los pertenecientes a determinadas congregaciones religiosas, generalemente en diócesis de misión. Citaría, por ejemplo, a nuestro Nicolás Castellanos, o el mitificado Casaldáliga, o ese que ha salido a relucir hace poco con escándalo declarándose pro-abortista filantrópico, el tal Juan Godayol, y los demás como ellos. Cada vez que se ha nombrado, se ha mantenido y/o no se ha sustituído y/o penado canónicamente a uno de estos 'prelados', se ha cometido, de hecho, un cisma interno que afecta a la integridad de la Iglesia Católica.
- un cisma por omisión sería (y cito el caso por parecerme un ejemplo claro del concepto) el ocurrido hace un par de años en Austria, cuando la jerarquía del país con el presidente de la C.E. el Cardenal Schönborn a la cabeza, se niegan a aceptar el nombramiento del nuevo auxiliar de Linz, Gerhard Wagner, obligando a la Stª Sede a ceder a sus presiones y revocar el nombramiento del obispo electo. Situaciones como la de Austria se repiten en diverso grado, con parecidas tensiones, en otras partes, con más o menos reconocimiento y/o publicidad. De hecho, significan un cisma interno que afecta gravemente a la autoridad de la Iglesia, en cuanto se la niega, o se la impide, o se la frena.
Un tema este, el del disenso y la descomposición interna de la Iglesia, que Iraburu ha tratado ampliamente, ya sea en ensayos particulares, ya passim en otras obras publicadas. Por ejemplo, en su ensayo Infidelidades en la Iglesia, habla de los graves casos de disidencia post-conciliar y también de las reprobaciones oficiales que califica como "tardías, débiles o inexistentes". Sic.
En esa misma obra Iraburu habla de un triple modo de servir a la verdad:
1º-predicar la verdad 2º-defenderla de los errores contrarios, y 3º-reprobar eficazmente a los maestros del error.
En conciencia, en su conciencia sacerdotal, como hombre de Iglesia y teólogo, sinceramente, de verdad y con la mano en el pecho: ¿Se atreve a sostener Iraburu que la FSSPX no predica la verdad católica, no defiende esa verdad de los errores, no se opone eficazmente a los que egendran y difunden esos errores?
Por contra, el llamado 'cisma' de los lefebvristas resulta ser una sólida concentración de identidad e integridad católicas dentro de un agitado espacio de desintegración y división intra-católico. A veces tan alarmante (constatemente alarmante) como la última noticia que acabo de recoger, unos artículos del hoy Cardenal Ravasi en los que soltaba herejías como esta:
"...Sono da evitare due estremi:
1) credere che Gesù risuscitò Lazzaro da morte, nel modo e nei particolari descritti da Giovanni; 2) che lʼintera storia è una pura invenzione dell'evangelista"
(Es un comentario a propósito del milagro de la Resurrección de Lázaro; Ravasi escribe que habría que evitar dos extremos: 1º) creer que el Señor resucitó a Lázaro de la muerte de la forma y con los detalles descritos en la narración de San Juan y 2º) suponer que toda la historia es una pura invención del evangelista. Como se ve, Ravasi opta por una 'via media' que no dice ni sí ni no sino todo lo contrario, exponiendo un discurso ambiguo que disuelve el Evangelio. Lo gravísimo es que respecto a la Resurrección del Señor opina y enseña algo por el estilo. Y con esas ideas, con esos méritos, llegó a ser nombrado primero obispo y luego cardenal)
Con la Iglesia sumida en este estado de confusión y con una Jerarquía en la que caben personajes como Ravasi, resulta paradójico que se combata y rechace desde una pretendida responsabilidad católica aquello que representa y mantiene actualmente lo más genuina y contrastablemente católico. La FSSPX no ha perdido ni un punto del catolicismo que se ha ido demoliendo de forma constante desde la clausura del Concilio Vaticano IIº hasta el presente. Todo lo que se ha perdido, desde la teología a la pastoral, la espiritualidad y la moral, la eclesiología y la misión, la conciencia y la identidad, todo se mantiene y atesora celosamente, como un precioso don, dentro de la FSSPX: Un espejo donde la Iglesia se mira y descubre (traumatizada? avergonzada? estupefacta?) su propia imagen-identidad-conciencia perdida y/o deformada.
Me pregunto cual será el tipo de reacción que experimentará Iraburu cuando se mida con los sacerdotes y los miembros de la FSSPX, si estupefacción, si vergüenza o si shock traumático. Si no sintiera, sería porque ha perdido aquello de lo que presumía, la sensibilidad católica que hasta hace poco parecía ser su santo y seña. Quizá por eso ataca ahora, disparando a la diana más católica, como una especie de él sabrá qué tipo de extraña catarsis.
No sé si será consciente de que al atacar (y ya van cinco arremetidas y amenaza siete) adopta las trazas del enemigo, de uno de esos a los que he llamado cismáticos por comisión u omisión, que no están penalizados canónicamente, pero que de hecho son una pena interna para la Iglesia, a la que desintegran y desarticulan infectándola con sus desviaciones contra-católicas. Triste decadencia la de Iraburu, pasar de ser campeón católico a cripto-aliado vergonzante de los peores enemigos intra-católicos, esos que él mismo denuncia (o denunciaba).
Somos (me considero) una generación posterior a los hechos, y juzgamos los episodios pasados con otros referentes actuales. Por ejemplo, nos resulta patente la devaluación flagrante y acelerada del pontificado de Juan Pablo IIº post mortem. El caso de su próxima (y precipitada) beatificación ocurre en medio de la descomposición de una memoria que será más relativizada en cuanto vaya quedando más patente la insustancialidad de un pontificado y la gravedad de los hechos acaecidos en su transcurso, ya fueran consentidos, ocultados o ignorados. El entusiasmo de los adeptos se verá cada vez más contrastado por las evidencias. Desgraciadamente.
Al mismo tiempo, desde entonces al presente, ha ido confirmándose y resaltando la solidez de la FSSPX, cada vez más valorada por quienes profesamos (¡queremos profesar!) el Credo católico de todos los siglos con una conciencia católica sin merma, sin confusiones, sin desviaciones doctrinales, sin nocivas promiscuidades, sin contradictorias mixtificaciones, sin incompatibles añadidos.
Ignoro la etiología exacta de ese mal que afecta a los que ven enemigos donde deberían ver garantes. Espero que sea una fiebre pasajera, y que no les deje secuelas irreparables en la recta inteligencia y la buena voluntad.
A pesar de que ya van cinco arrechuchos (y se anuncian dos más).
+T.
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jueves, 10 de marzo de 2011
Sobre un articulete del p. Iraburu
Al padre Iraburu le tengo un gran aprecio por su doctrina, por su empeño en publicar y mantener una ortodoxia católica en un medio bastante hostil. Iraburu se ha desgastado bregando por esa necesaria e insustituíble buena teología displicentemente obviada o culpablemente ignorada por casi toda nuestra Jerarquía. Ha sido y es uno de los pocos denunciantes de la pseudo-teología y mala doctrina que nos han invadido durante estos lamentables años post-conciliares y juanpablistas. Iraburu es un ejemplar sacerdote y un recto maestro, digno de mejores aprecios y más altas encomiendas, que el sabe que no le llegarán porque estamos inmersos en una época tristemente desolada, que no pagará el salario merecido a los buenos laboratores de la viña, al contrario. Pero el padre Iraburu no esperará ganancia terrena sino mérito eterno, en la Gloria, donde se paga de verdad a los de verdad. Su fundación Gratis Date me parece ejemplar, una iniciativa admirable como pocas.
Por mi parte, lo cortés no quita lo valiente y he mandado a hacer gárgaras al padre Iraburu tres o cuatro veces, cuando tenía el blog en Infocatólica (¡tonto yo que me fié de la oferta de su turbio director!). Recuerdo unas pocas veces que apareció comentando en tono discrepante alguno de mis articuletes, y lo despedí con cajas destempladas. Comprendo que mis opiniones gusten más o menos, pero si no gustan que no me lean y, por supuesto, que no me comenten. Y si se atreven, que se atengan a las consecuencias: El blog es mi espacio y tengo reservado derecho de admisión y a los incordiantes los mando al cuerno. Como al p. Iraburu cuando se terció. Como me parece que (de hecho) es quien parte el bacalao en Infocatólica, al poco del cañazo a Iraburu me cerraron el blog. Se non é vero (me faltan datos) é ben trovato.
Cuento todo esto, mis filias y mis fobias circa Iraburu, porque voy a hablar de él, de ese artículo sobre los que él llama, bastante peyorativamente, 'filo-lefebvristas'. Léanlo aquí.
Primeramente diré que la simpatía por Mons. Marcel Lefebvre y la FSSPX y sus anejos es, en estos tiempos confusos, prueba patente de buen gusto católico, ese buen gusto desgraciadamente perdido durante el post-concilio inmediato y el juanpablismo que le sucedió. Con los de la FSSPX y Mons. Lefebvre se puede discrepar sobre algunos puntos que son (que han sido) más que nada algunas decisiones in extremis y formas extremas de proceder. Lo que no se les podrá negar nunca es que han sido y son los mantenedores y representantes más sólidos de la catolicidad que se diluyó y desmontó en el post-concilio. Posiblemente habrá cosas que discutir o aclarar. Roma lo está haciendo justamente ahora, durante estos últimos meses, en unas conversaciones que demuestran - entre otras cosas - que cierto buen gusto perdido ha retornado a la Colina Vaticana. Convocar, invitar, reunirse y sentarse a hablar es una declaración bastante implícita y suficientemente explícita de aprecio y constatable consideración. Entiendo yo.
Por eso no entiendo las reticencias envueltas en acusaciones del p. Iraburu. Diré incluso que no las esperaba, que suponía en el padre Iraburu un cierto 'talante' que parece que no tiene, o que ha perdido (quizá nunca lo tuvo). A estas alturas del confusionismo teológico-doctrinal-litúrgico que desfigura a la Iglesia Católica, la re-valorización de la FSSPX y de Monseñor Marcel Lefèbvre no es una casualidad. Como prueba a la inversa, el propio articulete del preocupado (?) Iraburu parece dejarlo demostrado.
El padre Iraburu que quizá pudo haber representado en y para España una resistencia católica que aquí, desgraciadamente, no tuvimos. Y se nota. Y se sufre.
En la España de la movida taranconista, los católicos conscientes se atrincheraron en torno a Don Marcelo y su alcázar toledano. Coincidieron las innovaciones post-conciliares con el declive del régimen y se confudieron política y catolicismo. Los tardo-franquismos y las derechas indefinidas y desarticuladas comulgaban con el catolicismo de Don Marcelo sin darse cuenta de que Don Marcelo era un formidable figurón, tanto que toda la reforma litúrgica de la España post-conciliar se hizo con rúbrica de Don Marcelo, a la sazón presidente de la Comisión de Liturgia de la CEE. Una paradoja, casi como uno de esos trampantojos de nuestros pintores del barroco, que pintaban tan realisticamente que engañaban al espectador figurando una realidad estudiadamente presentada, siendo, de hecho, una realísima irrealidad. Estupendo efecto, pero sólo efecto: Lienzo, pintura, marco y el ojo engañado del espectador merced al buen arte y oficio del maestro pintor.
En España (como en todos sitios) quasi todo lo católico se disolvió como la sustancia en el puchero, quedando luego del cocimiento la poca materia con la que subsistimos. En tal grado de carencia que - pongo por ejemplo - el juanpablismo nos parece ultra-católico y algunos grupos, movimientos, espiritualidades y neo-fundaciones el no va más de la catolicidad, cuando son sólo el muestrario del catolicismo descarnado y famélico resultado de la crisis post-conciliar.
Alguna vez algunos pensaron (¡soñaron!) con una élite católica resistente, militante, actuante. Por ejemplo - y el ejemplo me lo invento yo - una cuadrilla con el padre Aldama, el padre Mendizábal, el padre Ribera y el padre Iraburu para lidiar en la plaza y armar la tremolina y cortar dos orejas y rabo, y salir a hombros por la puerta grande. Pero no; no pudo ser. O no se quiso que fuera.
Ya se sabe: Que si la obediencia, que si la unidad, que si la caridad...Y todas esas consideraciones prudentes, desarmantes y anuladoras. Todo eso que los grandes renovadores del Catolicismo tuvieron muy claro en su tiempo qué era y qué no era (obediencia, unidad, caridad) ¿O se imaginan ustedes, por ejemplo, a Stª Teresa de Jesús renunciando a la reforma descalza y a sus fundaciones por no romper la obediencia, la unidad o la caridad con los que la malquerían (o no la seguían)? Y como ella, los demás de su tiempo, incluyendo al 'rompedor' Ignacio de Loyola y los otros valientes.
Para ciertos menesteres no basta ser santo de alcoba, hay que lanzarse, empeñarse, organizarse. Los eremitas son santos, pero inciden poco en la Iglesia del momento. La batalla contra los arrianos la pelea y la gana el aguerrido e incansable Atanasio; que no digo yo que no le valieran a distancia las oraciones, intercesiones y penitencias de los eremitas de la Tebaida in communione sanctorum, pero la batalla post-Nicea es una guerra de Athanasius contra mundum. Algunos no lo olvidamos; otros parece que sí.
Minar a los resistentes es una forma de aliarse, se reconozca o no, con el enemigo. O de hacer el juego a los 'semi'. Ya se sabe: los semi-arrianos, los semi-pelagianos...o los semi-católicos; esos que piensan que la media heterodoxia consensuada y/o pactada es la salvación para hoy y el futuro asegurado para mañana.
Yo prefiero admirar a los del castillo, lo confieso. No estaré dentro de las murallas - lo confieso también - pero no les tiro cañonazos, ni les corto suministros, ni les niego el agua y la sal, ni les desgasto, ni les pongo en el disparadero. Tengo claro, muy claro, que no son el enemigo. Todo lo contrario.
Volviendo a Iraburu, yo diría que se mira en un espejo y no encuentra su figura. Pudiendo haber sido algo más, mucho más. Él y los de su generación.
Por eso me parece un tanto patético, caballero de triste figura, lanza en ristre, con tropilla de Sanchopanzas que le ven ir contra los gigantes y caer junto a los molinos - ¡aunque ciertos sean los toros! -.
Pero la batalla contra el turco necesita escuadras que el ya nunca podrá armar.
Cordiáliter, of course.
p.s. Por cierto: Para Quijote-Quijote, el que esto escribe. Aun más que el susodicho, que, por lo menos, tiene acrisolada fama y reconocidos medios.
+T.
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