Mostrando entradas con la etiqueta otoño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta otoño. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de noviembre de 2011

Brahms otoñal y mío


Me mantengo fiel a mis gustos originales, que fueron románticos. Creo que fue Schubert mi primer enamoramiento musical, y sigo prendido también de Brahms. Este movimiento de su 3ª sinfonía destila melancolía otoñal, dulce como una ensoñación recreada con las más bellas nostalgias, almas y cosas que se tuvieron, que vuelven como sombras amables, como música suavemente recreada en el ser de otros y el mío.




+T.

martes, 28 de octubre de 2008

Nuestro Otoño

No me gusta esta irrupción de lo extraño en mi mundo. No me acostumbro y pienso que no me acostumbraré. Tampoco tengo intención de adaptarme.

Yo nací cuando el dia de Todos los Santos se estrenaba la ropa de invierno. Lo de Hallowen no sé cuándo me enteré que existía, pero lo aprendí como una costumbre de los americanos, no mía. Sin despreciarla, pero sin asumirla.

Cuando nací gobernaba Franco. No problem. Ahora sigo sin verle el problem; más bien pienso en los problems que me plantea lo que ahora tenemos (y vamos a seguir teniendo). Cuando murió en el Otoño del 75, yo tenía la edad del pavo y no me enteré una j de los que pasaba, pero me lo pasé gamberro la semana que siguió entre el 20 Nov y lo del Rey en las Cortes. Mis padres se fueron al entierro a Madrid, y en casa estuvimos requetebien aquellos dias de Otoño, con mis tias que no paraban de llorar y nosotros 7 u 8 días de excursiones al campo, que era lo que más nos gustaba. Quiero decir que en mis recuerdos Franco fue bueno hasta en eso: 1 semanaza de estupendas vacaciones. Y le tengo simpatía.

Como entonces no había política. __...__ .Un moment, please, que voy a repetir con " " . Decía - ejem! - que como entonces "no había política", no tuve aprendizaje político. Sí que estudié la F.E.N. con muy buenas notas (el profe era de la tertulia de papá), pero para mí todo aquello eran cosas del Movimiento (el Movimiento era algo remoto que servía a mis tias como referencia cronológica cuando contaban algo y decían "antes del Movimiento" o "después del Movimiento". A mí se me figuraba algo así como el tiempo de Maricastaña, pero en real y un poco más próximo, de la edad de mis tías aproximadamente).

En esas conversaciones de mis tías, me enteré bien enterado de que la Pasionaria era una bruja bellaca, comunista atea emboscada en Rusia con todos los comunistas de por allí. Hasta después - mucho después y no por mis tías, que eran muy finas y no hablaban de indecencias - no supe que había más de su especie y que pululaban en un "partido". Sin dudarlo, a todos los metí en el mismo saco. Y ahí siguen. Soy de firmes convicciones.

De la democracia, lo único notable que recuerdo cuando llegó fue que empezaron a vender revistas porno en los kioskos. Y las pelis. Un horror cuando uno está en la edad del pavo y encima tiene Director Espiritual y dirección quincenal. Un horror. Conque nada le veo de ventajas al sistema, que en mi subconsciente-insconsciente o lo que sea va emparejado con lo porno. Sorry. Pero así es (materia para el psicólogo, que seguramente quedaría entusiasmado conmigo ; pero no pienso ir (ni dejar que me lleven: antes morir (todos juntos: uno mismo y el que intente llevarme y el psicólogo también))).

¿Por dónde iba? Ah sí! Pues lo porno-demócrata no me tira, sinceramente. Es un riesgo innecesario y muy expuesto. Y si me preguntan que qué pienso de lo de las elecciones y los partidos, pienso fatal, la verdad. De casi todos, nacionales e internacionales. Por ejemplo, de los americanos y las elecciones del 4 Nov (que es San Carlos Borromeo y me gustaría saber sólo eso y no que es día de elecciones en los USA, pero no es posible a estas alturas) opino que allá ellos. Total si van a seguir matando gente por ahí (como ya no les quedan indios), qué más da quién sea el sheriff si llevan las pistolas en los genes. De todas formas, el negro con nombre de moro no me gusta (el otro tampoco, pero tiene una cara más vista, más corriente, y da menos impresión). Y así.

Y así se pasaban las noches de Otoño, en la mesa camilla, hablando cosas serias como estas, y jugando al parchís, o a la oca, o a las damas. Y tomando una copita de ponche Caballero, y castañas en almíbar, y castañas tostadas, y batatas al horno, y batatas en almíbar.

Y ya no sigo, porque he ido al comedor y he visto la tele y están poniendo en la 2 un reportaje horrendo con retazos de documentales sobre los orfanatos chinos y otro sobre el juicio y los últimos dias de los Ceaucescu; y en ppular tlevisión ha salido Zp sobre una alfombra roja inmensa (una alegoría de su fondo y su tontura???). En fin que se me han quitado las ganas de seguir con las castañas y las batatas.

Lo que decía al principio: Que no me gusta y que no. Yo tengo mi Otoño y me atengo a él.

&.

domingo, 26 de octubre de 2008

Cambiar la hora

Me gusta el retraso de la hora en Otoño, tanto como me desagrada el adelanto en Primavera. Me parece recordar que fue en el 72 o el 73, cuando la subida de los precios del petróleo y aquella crisis. También subieron en las tiendas el precio del azúcar y el del café, y adelantaron una hora el reloj entre Primavera y Otoño. El comentario de los viejos de casa fue que con esa serían dos las horas de adelanto sobre el sol, porque cuando la Guerra habían adelantado ya 1 hora, que se quedó así. Y ahora otra más.

Total, que tanto la hora aquella de cuando la Guerra como la que se adelantó también a comienzo de los '70 son franquistas absolutamente: Las ordenó Franco, o su Gobierno. Y ahí están, tal cual. Sólo ha variado que primero el horario de Otoño se cambiaba el último fin de semana de Septiembre, y después, desde el novetitantos, lo trasladaron a la madrugada del último Domingo de Octubre.

Y yo, tan fastidiado con que adelanten la hora a fines de Marzo, me pregunto por qué esta concesión al franquismo y mantener en plena era zetapera un horario de verano y de invierno secundum Franco. ¿Por qué toleran esta institución de las horas de Franco, el adelanto de 1 hora en Otoño-Invierno y 2 horas en Primavera-Verano?

En verano es tremendo que a las 10 de la noche, durante Junio y Julio, todavía esté el cielo claro y las estrellas esperando salir porque no oscurece. Y la gente con unas ganas de juerga que no paran. Y después por las mañanas, no hay quien se levante bien dispuesto. Y se crean malos hábitos, aquí, en el Sur, donde somos tan propensos.

Con lo bueno que sería llamar a las horas por su nombre propio y real, sin subterfugios de gobierno. Y las 8 de la mañana del verano fueran las 6 que de verdad son; y las 8 de la mañana del invierno fueran las 7 que son en realidad. Y acomodar a esas horas los horarios laborales y escolares y comerciales, etc. Y que la gente viviera, se acostara y se despertara a su hora.
.
Cuando en el 72 nos contaron que el adelanto era para ahorrar energía, la gente se quedaba perpleja cuando amanecía la Avenida de la Palmera con todas las farolas encendidas, que no se apagaban hasta las 10 de la mañana o las 11. Y la gente sospechaba que como eso todo lo demás.

Y yo sigo sospechando lo mismo. Y sin entender por qué aquí y en la Gran Bretaña y en Alemania y en Italia, no ponen las horas del reloj de acuerdo con el sol, sin pretender concordancias desconcertantes.

Menos mal - decía un viejo sensato de mi pueblo - que los gallos siguen cantando a su hora, que saben cual es sin depender del reloj adelantado o atrasado.

&.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Hablar o callar

Para el auto-diálogo mecum ipse (y de cada quisque con sus interioridades), Monteverdi. No es que excluya otras alternativas musicales para el acompañamiento melódico de la conversación introspectiva, pero Don Claudio Monteverdi es de lo más recomendable entre los recomendables. Que yo me recomiendo ad casum, ponderando los considerandos, entre los cuales que estamos en Otoño de Octubre, y está la noche suave y con luna llena




¿Cuántas voces cantan un madrigal? ¿Y una conversación interior, cuántas voces tiene? Habla la mente, y el cuerpo también; y el alma, y el espíritu; y habla la vida; y se oye el pasado (y el bordón acorde de lo que vendrá). También caben voces de los otros, recogidas con amor o con dolor, y que se llevan dentro, en la fonoteca particular, nunca compartida, siempre reservada.

Y si entra Dios en la conversación, lo hace por medio del Ángel, o como Palabra, o con lo grabado en la conciencia. Tiene muchos recursos para hacer que su voz esté, aun sonando desde todo y con todo, pero dejando su nota distinta, profunda.

Cuando la conversación está bien llevada, es tan armónica como un madrigal de Monteverdi, con sus ritmos, sus entradas, sus pausas, con voces y el contínuo de fondo acompañante. Se quedan frases, notas, melodías, que se retoman o se dejan ir.

Los primeros versos, el canto que abre, tienen la frescura del aire que se siente claro y nuevo; despues se templa y hace ambiente. Parece que cuando se quiera se podrá reiniciar, continuándolo. Con otras palabras, con otras notas, pero la misma música con su misma lengua.

A Terzio le hubiera gustado tanto escribir la letra, como componer la música, y también cantar cada una de las voces y pulsar el bajo.

Parlo, miser' , o taccio?
S'io taccio, che soccorso havrà il morire?
S'io parlo, che perdono havrà l'ardire?
Taci; che ben s'intende
Chiusa fiamma tal'hor da chi l'accende.

Parla in me la pietade,
Parla in lei la beltade;
E dice quel bel volto al crudo core,
Chi può mirarmi, e non languir d'amore
?


Claudio Monteverdi VIIº Libro de Madrigales; letra de GianBattista Guarini (y el amable Mr. Youtube, of course).

&.

sábado, 6 de octubre de 2007

Prokofiev en Otoño

Es una música poderosa, conmocionante. La primera vez que oí esta suite de Prokofiev, la sensación de temor-turbación-atracción se me adjuntó a la melodía, y siempre que la escucho, siempre revivo aquella impresión.

El ballet acompaña a la música, indudablemte más representativa-imaginativa-sugestiva que la coreografía



Montescos y Capuletos, de la suite de Serguei Prokofiev.

La música, esa sugestiva y turbadora melodía, adelanta la tragedia, acompasada casi al latido fuerte del amor/la muerte desde el primer encuentro de Romeo con Julieta; están ya danzando su pasión y su muerte.

No me resisto a poner este otro vídeo, con la genial Maya Plisetskaya danzando la suite de Romeo y Julieta de Prokofiev:



Maya Plisteskaya baila Romeo y Julieta de Prokofiev

Las imágenes en blanco-sepia-negro se adecuan a los movimientos de la bailarina, sin solución de continuidad entre música y danza, con un efecto admirablemente estético.

La cantata Alexánder Nevsky para la película de Serguei Eisenstein (1938), es igualmente emocionante, desde esos primeros acordes inquietantes, cargados de presagios (empieza a sonar en el minuto 2'05, a continuación de los créditos)



Este comienzo (Rusia bajo la Horda de Oro), se alterna luego con coros, música religiosa, batallas, campanas; por supuesto las imágenes de Eisenstein son magistrales, pero la cantata de Prokofiev, más (parece incluso como si la imagen siguiera intencionadamente a la música). La cantata alcanza esa expresión-descripción del "alma rusa", tan característica en los músicos rusos del XIX.

(En la película Èxodo, de Otto Preminger (1960), suenan estos primeros compases del comienzo de la la cantata de Prokofiev en la escena en que Sal Mineo se oculta en una Iglesia copta de Jerusalén).


Para acabar con un registro amable, esta secuencia (sólo un pellizco) de la suite de "Pedro y el lobo", con imágenes también en amable sintonía con la encantadora música del maestro Prokofiev:



Todo esto porque es Otoño, y para mí Prokofiev y su música me suenan especialmente otoñales, y es tiempo de escucharle.


&.