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domingo, 4 de marzo de 2018
Catholic Fashion
Lo que fascina a la gente de nuestro tiempo suele ser lo más pútrido de nuestra época. Y pocos mundos más putrefactos y fascinantes para la masa social que el de la moda, sobre todo la de más nivel, la de los salones y pasarelas internacionales. En esos antros deslumbran estafermos como las divas que salen en este vídeo, mascarones de maquillaje, fantasmones terroríficos, la jet del infecto sub-mundo de la moda. Me afecta poco, quasi rien, no sufro al respecto tentaciones. Pero esto otro sí me ha revuelto la atrabilis:
Se llevan al mega-antro de NY city los ornamentos sacros de los Papas para exponerlos en una galería de mundo-demonio-carne. Y un Cardenal de la Santa Romana Iglesia acompaña la aportación vaticana y la presenta ante la corte más sórdida de la jet-fashion, una orgía de monstruos de la degeneración, a cual más estragado por vicios y excesos.
Quizá el repugnante Ravasi incluya esa exposición y su sarao anejo entre sus actividades pastorales para la nueva evangelización. A mí, sin embargo, me parece un sacrilegio y una patética señal del des-catolicismo que nos descompone y nos corrompe.
Además, muy sutilmente, se ataca el sentimiento de los católicos tradicionales, que considerarán una abominación desoladora ver las tiaras, mitras y mantos pontificios en manos de esa panda infernal.
El daño que sufre la Iglesia Católica es grave y profundo, como lo demuestran estas escenas de canallesca frivolidad, contemporáneas del sufrimiento de los cristianos en el mundo, tan ajenos al repulsivo escenario donde se luce Ravasi llevando los ornamentos sagrados para disfrute de los impíos.
Se merece un final como el del bíblico festín de Baltasar.
+T.
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domingo, 12 de noviembre de 2017
Efemérides nefasta
Cuando se trata de la Historia, prefiero, casi siempre, la lección de los históricos:
"El hombre que desencadenó aquella tempestad, es una figura cual no pueden señalarse muchas otras en la historia. Desde hace cuatro siglos vacila la imagen de este carácter en las apreciaciones de los hombres, y al presente el acuerdo de las opiniones parece estar más lejano que en ningún otro periodo del tiempo pasado. Pero en un punto es menester que convengan amigos y enemigos; es a saber: que por muy importante que pudiera ser la personalidad de Martín Lutero, él sólo no hubiera podido producir la revolución que rasgó para muchos siglos la unidad de la Iglesia de Occidente. Más poderosamente que ningún otro, contribuyó él sin duda a la catástrofe del antiguo estado de cosas; pero, en el fondo, no hizo más que arrojar la tea incendiaria en el combustible que se había venido acumulando durante siglos."
L.Pastor. Historia e los Papas (T.IVº,L.Iº,C.VIIº)
Con este párrafo comienza Pastor la parte de su monumental obra que dedica a la reforma luterana, que comenzó, hace ahora cinco siglos, como una controversia acerca de las indulgencias y su actualidad en aquel año de 1517. Si existe una fecha clamorosa para datar el fin de la Cristiandad medieval, esta efemérides se registró con los golpes de las 95 Tesis clavadas en el portón de la capilla de Todos los Santos de la Universidad de Wittenberg la víspera de la solemnidad titular, el 31 de Octubre de 1517.
Semejantes hechos se deben recordar, pero nunca celebrar. Hablo como católico y me refiero a lo católico, pues comprendo que un luterano de 2017 festeje emocionado su quinto centenario. Lo aberrante, en este caso, es que desde el Catolicismo se conmemore con elogios el funesto trauma.
El sello emitido por la Posta Vaticana es ejemplo de la confusa valoración producto del equivocado ecumenicismo vaticanosecundista, tan nocivo. La imagen reproducida en el timbre postal con las figuras de Lutero y Melanchton a los pies de un Crucifijo, es un particular de un todo mayor, más significativo, pues se trata del tímpano que decora las puertas de la capilla de Wittemberg**, el sitio del pecado original luterano. En el mosaico-pintura, Lutero lleva la Biblia traducida por él al alemán, y Melanchton la Confesión de Augsburgo de 1530, obra de ambos. Los dos están enterrados dentro, en el interior de la capilla de Wittemberg. Conque el sello postal vaticano no puede ser más significativo.
¿Conviene esa implícita celebración? A la Iglesia Católica, no. Al Papa, tampoco. A la Santa Sede, en absoluto.
El otro día comentaba con un amigo que lo peor es preguntarse que cuántos católicos aprobarían hoy el contenido de las 95 tesis, cuántos serían capaces de detectar los errores que contienen y cuántos las rechazarían, sin más, en bloque, como lo mandó la Santa Madre Iglesia. ¿Cuántos?
Volviendo a la cita de Pastor, también me pregunto si el combustible del post-concilio y sus derivados no son un peligro semejante al que prendió la tea luterana.
...¿y quién sería (...o será) el Lutero que armaría el incendio (...o lo armará)?????
...Y no diga nadie que el nombre empieza por F...no sea que, no sea que...
** Las actuales puertas fundidas en bronce, con el texto de las tesis luteranas reproducido en sus jambas, se mandaron hacer por el emperador Federico Guillermo IV de Prusia en 1858, en sustitución del antiguo portón de madera dónde Lutero clavó sus 95 tesis, que se quemó en el transcurso de la Guerra de los Siete años, en 1760 .
+T.
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viernes, 14 de julio de 2017
Francisquismo desacreditador.
Por todo eso, resulta en extremo escandaloso y dañoso para la Iglesia y sus representantes el haber dado curso y llevar a los tribunales unos hechos que deberían haberse investigado y sancionado con la discreción que un caso así merece, pues afecta a la Santa Sede. El Papa puede muy bien amonestar severamente a Bertone y despedir con deshonor a esos dos malos administradores, quedando tachados como tales. Todo esto se ha sabido hacer en otras ocasiones sin alarmar a nadie ni airear nada en los medios.
Pero al darle notoriedad, se vuelve a ejecutar una de las acciones más constantes e implacables del francisquismo: Desacreditar el pontificado anterior. Habiendo sido Bertone el Secretario de Estado del Papa Ratzinger, cuando cargan contra él la herida última se le inflige a Benedicto XVI, que, tantas veces y de tantas formas, es la diana contra la que van los dardos francisquistas.
Desde su primera aparición en el balcón, el estilo y la vestimenta, los discursos y la residencia, la doctrina y los hechos, los modos y las formas, todo es una desacreditación, explícita o implícita, de su Predecesor.
Quién no lo vea, es que no ve.
+T.
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lunes, 13 de marzo de 2017
Cuarto Año Franciscal
El misterio de la Iglesia vive encarnado en personas, que si son santos santifican, si son pecadores, empecatan y si son confundidos, confunden. Nuestra Jerarquía, con diversos grados de afectación, son en gran parte, aquellos clérigos ilusionados con el Vat.2º que se perturbaron con la confusión del postconcilio y mantuvieron su espejismo. Después entendieron el voluntarismo entusiasta de JPII (el Magno) como una amenaza, sin comprender que fue, solamente, la resaca de la exaltación vaticanosecundista, tan efímera; aunque los años del Papa Wojtyla fueron tantos, todo concluyó con el estallido del 'santo súbito', dejando tras de sí un episcopado perplejo por el shock de la post-modernidad, sin más horizonte pastoral que el de un próximo jubileo, otra jmj, u otro año temático neo-misional.
La vis crítica y quasi-revisionista que despuntó en el pontificado de Benedicto XVI fue débil, minoritaria, falta de la mano fuerte de un líder que necesitaba ser no sólo inteligente, sabio y prudente, sino también determinado, firme, resistente, templado como el acero y resonante como el bronce. Si fue vencido por la conspiración, la maniobra turbia se trenzó con venas degeneradas y con otras crines bien dirigidas y determinadas. El conclave, precedido por la patética renuncia del Papa, fue el alambique donde se puso ebullición un complejo descontento que, contra toda razón, eligió bajo el embelesado efecto de un nuevo entusiasmo. En la Sixtina, la resaca de Vat2º no se había disipado.
Cuatro años de confusión son muchos. La distancia con los años de Juan Pablo II y los de Benedicto XVI se ha hecho muy notable, tanto como si hubiérase consumido una época y hubiésemos despertado, no al país de las maravillas del Tertio Millenio Adveniente, sino a la penosa realidad del 2013 y ss.
Este nuevo mundo tiene líderes populares, es decir, vulgares. A algunos les cuesta entrever la paradójica lógica de contrafiguras de un Franciscus en el Vaticano y un Trump en la White House; o de un Felipe & Leticia en la Zarzuela, un Podemos en las Cortes, un Putin en el Kremlim, el Isis en Oriente Próximo y China en todos sitios.
En la Iglesia también tenemos de todo, un mosaico, muchas piezas fragmentadas, des-organizadas, a lo sumo alentadas sólo por el humo de aquella fumata de PP Franciscus, hace cuatro años, que todavía se mantiene en el ambiente, pero es sólo humo.
Si despeja y no se enlaza con la fumata que venga, para la regeneración no se necesitará abrir más ventanas. El remedio es el que siempre fue: Sanctitas, virtus cápite et in membris.
Porque aquel fatídico humo de Satanás que conturbó a Pablo VI sólo puede ser disipado, ventilado y purificado por el incienso sagrado del Sacrificio.
Tu, autem, Dómine, miserere nobis !
+T.
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miércoles, 28 de octubre de 2015
Nostra Aetate. Nuestro error.
En cincuenta años, Nostra Aetate es un documento superado por las palabras, los hechos y los derechos. Hoy sería imposible redactar un texto así, que 'declara' verdades que la corrección política actual jamás aprobaría. Aunque Nostra Aetate fue el imprudente comienzo de este descompensado itinerario que nos condujo a Asís (1 y 2) y que sigue promiscuando la Fe con el error.
En la audiencia papal de esta mañana, PP Franciscus no ha bendecido los crucifijos, rosarios, medallas y objetos piadosos de los fieles para no molestar a los infieles presentes. Antes había pronunciado estas palabras:
Porque lo que Dios quiere ¿qué es? ¿Esa retahíla filantrópica tópica del discurso panreligioso de PP Franciscus?
Jn 6, 40 : La voluntad de mi Padre , que me envió, es esta: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna , y yo lo resucitaré en el último día.
Anómalamente, estamos 'celebrando' los 50 años de un desvío, de un error, que nos ha conducido a profesar el indiferentismo más letal.
Tu autem, Dómine, miserere !
+T.
En la audiencia papal de esta mañana, PP Franciscus no ha bendecido los crucifijos, rosarios, medallas y objetos piadosos de los fieles para no molestar a los infieles presentes. Antes había pronunciado estas palabras:
"...Con este importante documento, la Iglesia manifestaba su aprecio y estima por los creyentes de todas las religiones y todo lo que de bueno y de hermoso hay en ellas. En estos últimos años han sido numerosas las iniciativas, las relaciones institucionales o personales con las religiones no cristianas, encaminadas a promover la amistad y la unión entre los hombres. El Señor desea que todos los hombres se reconozcan hermanos y vivan como tales, formando la gran familia humana en la armonía de la diversidad.Todo es posible para el que tiene fe, debemos decir, Fe en el Dios verdadero y en Jesucristo, su Hijo, Señor nuestro.
El mundo nos mira a nosotros los creyentes, nos llama a colaborar entre nosotros y con los hombres y las mujeres de buena voluntad que no profesan alguna religión. Es importante continuar con un diálogo interreligioso abierto y respetuoso, que ayude a conocerse más y afrontar juntos muchos de los problemas que afligen a la humanidad, como el servicio a los pobres, a los excluidos, a los ancianos, la acogida a los emigrantes, el cuidado de la creación, así como asegurar a todas las personas una vida más digna.
Debemos dejar un mundo mejor de cómo lo hemos encontrado. Y para favorecer este diálogo lo más importante que podemos hacer es rezar. Cada uno rece según la propria religiòn. Con el Señor todo es posible."
Porque lo que Dios quiere ¿qué es? ¿Esa retahíla filantrópica tópica del discurso panreligioso de PP Franciscus?
Jn 6, 40 : La voluntad de mi Padre , que me envió, es esta: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna , y yo lo resucitaré en el último día.
Anómalamente, estamos 'celebrando' los 50 años de un desvío, de un error, que nos ha conducido a profesar el indiferentismo más letal.
Tu autem, Dómine, miserere !
+T.
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miércoles, 9 de septiembre de 2015
Dos motu proprio de aperitivo
Los motu proprio 'Mitis Iudex Dominus Iesus' et 'Mitis et misericors Iesus', además de ser lo que son, ¿son algo más? Yes of course: Son el aperitivo para el Sínodo, la señal para que los PP. Sinodales entiendan qué se espera de ellos y en qué sentido deben encauzar sus exposiciones, deliberaciones y conclusiones.
También pudieran entenderse como el preámbulo admonitorio de lo que al fin sucederá: Desde el Sumo Solio se resolverá, motu proprio, el nudo gordiano sinodal, si se trabase el asunto.
Entiéndase - y entiendan todos - que la voluntad resolutiva, simplificante, lenitiva de PP Franciscus se aviene mal con el sostenella y no enmendalla que, desde la óptica kasperita, parece ser el mote emblemático de los irreductibles.
Conque los motu proprio date, son un aviso, un alto aviso.
Y tonto el que no lo vea.
Por otra parte, dada la idiosincrasia de personas y lugares, siendo el tema anulatorio-matrimonial tan poliédricamente rico en circunstancias e intereses, supuestos los tejemanejes perpetrados cuando imperaban el rigor y la severidad y las cautelas de eximios tribunales, horripila imaginar los pasteleos y enjuagues que puedan ocurrir cuando, a partir de ahora, se aflojen las trabas y todo quede, sub specie collegialitatis, en manos de obispos y curias diocesanas...estando como están los prelados hodiernos y sus curias atque curiales.
¡Qué miedo!
Si quieren quemar en la hoguera de la modernidad la indisolubilidad que tanto les molesta, lo están haciendo muy bien: Un motu proprio en latín no suena a golpe revolucionario, aunque lo pueda ser.
+T.
También pudieran entenderse como el preámbulo admonitorio de lo que al fin sucederá: Desde el Sumo Solio se resolverá, motu proprio, el nudo gordiano sinodal, si se trabase el asunto.
Entiéndase - y entiendan todos - que la voluntad resolutiva, simplificante, lenitiva de PP Franciscus se aviene mal con el sostenella y no enmendalla que, desde la óptica kasperita, parece ser el mote emblemático de los irreductibles.
Conque los motu proprio date, son un aviso, un alto aviso.
Y tonto el que no lo vea.
Por otra parte, dada la idiosincrasia de personas y lugares, siendo el tema anulatorio-matrimonial tan poliédricamente rico en circunstancias e intereses, supuestos los tejemanejes perpetrados cuando imperaban el rigor y la severidad y las cautelas de eximios tribunales, horripila imaginar los pasteleos y enjuagues que puedan ocurrir cuando, a partir de ahora, se aflojen las trabas y todo quede, sub specie collegialitatis, en manos de obispos y curias diocesanas...estando como están los prelados hodiernos y sus curias atque curiales.
¡Qué miedo!
Si quieren quemar en la hoguera de la modernidad la indisolubilidad que tanto les molesta, lo están haciendo muy bien: Un motu proprio en latín no suena a golpe revolucionario, aunque lo pueda ser.
+T.
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martes, 1 de septiembre de 2015
Como el mercader de perlas finas: Reconociendo una de singular valor
...Un’ultima considerazione è rivolta a quei fedeli che per diversi motivi si sentono di frequentare le chiese officiate dai sacerdoti della Fraternità San Pio X. Questo Anno giubilare della Misericordia non esclude nessuno. Da diverse parti, alcuni confratelli Vescovi mi hanno riferito della loro buona fede e pratica sacramentale, unita però al disagio di vivere una condizione pastoralmente difficile. Confido che nel prossimo futuro si possano trovare le soluzioni per recuperare la piena comunione con i sacerdoti e i superiori della Fraternità. Nel frattempo, mosso dall’esigenza di corrispondere al bene di questi fedeli, per mia propria disposizione stabilisco che quanti durante l’Anno Santo della Misericordia si accosteranno per celebrare il Sacramento della Riconciliazione presso i sacerdoti della Fraternità San Pio X, riceveranno validamente e lecitamente l’assoluzione dei loro peccati.
LETTERA DEL SANTO PADRE FRANCESCO
CON LA QUALE SI CONCEDE L'INDULGENZA
IN OCCASIONE DEL GIUBILEO STRAORDINARIO DELLA MISERICORDIA
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jueves, 12 de febrero de 2015
Monstruos benedictinos
![]() |
| Ravasi sin capisayos, al natural |
![]() |
| Ravasi con pileolo y filetata |
El monstruo Ravasi, que se reedita continuamente para justificar su entidad cultural en la poco parnasiana corte francisquista, dicen que ha propuesto, para la nueva curia, la constitución de un 'polo cultural', que no es un helado congelado de bellas artes con palito para chupar y refrescar la vis estético-católica, sino una una especie de concentrado para mandar más y mejor, como el anillo único, para dominarlos a todos.
![]() |
| Marx, una eminencia esférica, global, sin ángulos, todo curvas |
El monstruo Marx - cada día de perfil más bávaramente grueso, más 'salchichoso', todo cara espejo del alma - también ha eructado una novedad, una parida a propósito de la reforma de la curia. Sorprendente y contradictoriamente, piensa que urge desclericalizar, pero no da ejemplo y pontifica elucubraciones con insoportable tufo des-católico. Debería regalarnos una auto-desclericalización en primera persona, y quedaríamos muy edificados.
N. b. Dado el conocido carácter anti-católico de los mendas gobernantes-manipulantes de RD, léanse los enlaces a su nada-católica web con la precaución, el discernimiento y el juicio ponderado que hay que mantener cuando se leen cosas publicadas in situ ille por semejantes profesionales de la kaleborroka eklesiastikoide.
+T.
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martes, 23 de diciembre de 2014
15 pajas en ojos ajenos
Quince - casi docena y media - son las plagas que PP Franciscus detecta en su amada Curia.
(Cualquier cosa son amores /
dicen que decía la Curia /
oyendo las 15 flores). (aquí la noticia)
El docto Rosmini sólo vio, en su tiempo, cinco plagas en la Iglesia. Al fin, tanto concilio y concilieo para que las dolencias, en vez de curarse, se tripliquen en medio siglo. Un desatino. O una mala cura. O una intensa infección de patógenos curiali-víricos - ¡quién lo iba a decir! - que han proliferado en vez de la omnímoda mejoría que las recetas conciliares pregonaban.
A lo peor es por las ventanas abiertas y las malas corrientes (de aire), que son muy traicioneras y en cuanto te relajas y te quitas la sotana, pillas una de las 15 (dolencias) o las quince en ristra, una tras otra, como un rosario.
Si me pregunta algún impertinente si me hecho una analítica con el guión de PP Franciscus, le respondo que no, que como no soy curial estoy exento del rapapolvo pontificio, que no me atañe. Sólo he leído apenas la noticia, pensando que se trataría de una caridad amable más de esas que prodiga a sus bienamados, ogni giorno, en Santa Marta.
(Los bienamados decían /
al oir al Padre Santo /
¡Ay Santo Padre Francisco /
por Dios no nos quieras tanto!).
Así y todo, sólo con la lectura somera, puedo asegurar y aseguro que estoy absolutamente libre, indemne y sano de la décima afección maligna: 10ª - La enfermedad de divinizar a los jefes; es un piojo que nunca me ha picado.
Y muy particularmente me declaro ileso de la 10ª calentura tocante al jefe diagnosticador de las 15 neo-plagas curiales-eclesiales, porque desde que asomo al balcón me resultó evidente. En cuanto salió, el espectro del Dante me sopló fríamente: -'Lasciate ogni speranza!'.
Yo me subí el alzacuellos, me re-abroché la sotana, me puse un solideo de lana y un tabarro veneziano, para no enfriarme.
Y así procuro conservarme. Mejorable siempre, pero de la 10ª, inmune.
+T.
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jueves, 10 de julio de 2014
Gobernanza francisquista
Lo de los 8 súper-cardenales (nueve con Parolín) va a ser (ya lo habíamos imaginado) parto de viento y más de lo mismo, aunque con la aneja cuota de desgaste y descrédito. Una comisión con esa composición, con Pell como hombre grave del cuadro y Maradiaga como mascarón carismático, todos ellos sub PP Francisco, no apuntaba nada extraordinario, salvo lo memorable del cuadro y la expectación suscitada.
La prensa más francisquista, la más proclive al régimen, marca distancias, fríamente crítica, antipáticamente decepcionada. Primeramente por el nuevo presidente del IOR, que dicen que procede del círculo de Bertone, el desafortunadísimo ex-secretario de estado:
El clan Bertone coloca a De Franssu al frente del Banco Vaticano
Yo no entiendo rien de finanzas, menos todavía de asuntos de alta banca, pero lo del IOR sí entiendo que debe ser un monumental lío, pues el asunto (o los asuntos) de esa banca vienen rodando desde tiempos de Pablo VI, es decir, desde los años del Vaticano II y siguientes. La cosa es tan especial que hasta ha nacido un género de ficción (novela y cine) en torno al IOR, una colección que con el vatileaks como material real para nutrir próximas ficciones seguirá distrayéndonos con novelorios de kiosko de estación y aeropuerto. Novela, ficción, pero con monumentales hechos reales como base argumental.
En VaticanInsider publicaban ayer un interesante artículo sobre el empeño malogrado de Casaroli, que también quiso desinfectar el IOR, y por poco fenece del sofocón que le causó el empeño: Quando Casaroli provó a cambiare lo IOR
Si me preguntan, yo diría que lo del IOR es un problema típicamente italiano que tiene dificilísimo arreglo y porvenir (honrado) mientras sea un banco que opera en Italia con mucho capital directa o indirectamente italiano. Si es necesario para la economía del Vaticano (que es un estado soberano), alimentar escrúpulos timoratos en torno al IOR es impropio, puesto que un banco es un banco como una letrina es una letrina. Si me explico. Que pongan al frente a gente honrada, que renueven los cargos regularmente, y que regularmente hagan una buena desinfección. Y que siga (si debiera seguir).
La segunda noticia propiciada por la camarilla de los súper-cardenales es el nombramiento de un super-man para dirigir la re-estructuración de los medios de comunicación de la Santa Sede:
El ex-presidente de la BBC presidirá la comisión para reformar los medios de comunicación del Vaticano
Un señor importantísimo, Lord de la Gran Bretaña, que - es de prever - cobrará una millonada como la que cobran todos super-gestores de alto standing.
Mirando atrás, las comunicaciones en tiempos de JP2º se gestionaron muy bien, entre los viejos elementos jesuitas de Radio Vaticana y L'Osservatore, los jóvenes talentos de los Legionarios de Cristo que se colocaron passim en todos los despachos que pudieron, y la eficacísima labor del numerario del Opus Dei Joaquín Navarro-Valls, uno de los hombres más valiosos y competentes al servicio del Papa de entre todos los seglares que han ocupado alguna responsabilidad en el complejo organigrama vaticano. Como otros, yo también he pensado muchas veces que con Navarro-Valls en su sitio, donde estaba, con las mismas competencias oficiales y oficiosas que tuvo con JP2º, los lamentabilísimos episodios habidos en el entorno de Benedicto XVI no habrían ocurrido (o, de haberlos habido, se hubieran solucionado de forma más efectiva y favorable).
Poner a un lord inglés al frente de las comunicaciones del Vaticano es una ocurrencia propia de cabezas ilustradas como Pell, o Maradiaga. A ver cómo discurre el invento.
Pensamos que traer a uno de fuera para hacer lo que pueden hacer muy bien la gente de casa, es un disparate muy caro y una indiscreción muy imprudente.
A estas alturas, no sé qué dirán de la sencillez y simplicidad de PP Franciscus sus aplaudidores francisquistas, no me lo imagino.
+T.
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jueves, 26 de junio de 2014
Desorientaciones magisteriales(?). El instrumentum terroris del Sínodo de la Familia
Cada vez que se avanza algún pormenor del próximo Sínodo sobre la Familia, crecen las aprensiones entre los católicos conscientes, ya alertados (alarmados!) por la labor pre-sinodal de Kasper y su lobby. La presentación del instrumentum laboris sinodal, confirma nuestros nefastos augurios, adelantándonos que todo lo que sea que vaya a ser el primer sínodo francisquista, ya está fraguado, listo solamente para la presentación, formal discusión, aprobación y publicación.
Aunque se diga que insista en negarlo y nos lo pinten del color del arcoíris (para que cada cual escoja el color de su cristal visor), lo que postula Kasper, ya está concedido. Se disimulará con tecnicismos canonicistas-pastoralistas, pero se concederá y articulará una praxis sacramental permisiva (excusativa?) para los incursos en desórdenes matrimoniales post-divorcio.
Los sínodos (el Sínodo de los Obispos) se concibieron, en cierto sentido, como una prolongación del Concilio, un ejercicio de la colegialidad y una actualización revisada de las directrices del Vaticano IIº. La sintonía conciliar-sinodal es tanta, que hasta repiten idénticas definiciones: Dicen a propósito del instrumentum laboris (y el documento sinodal posterior, claro) que "se trata de un documento pastoral, no doctrinal; no se cambian las ideas, sino la manera de afrontar las situaciones delicadas". Se mantiene aquella equívoca anfibología que denunciaba el maestro Romano Amerio. Por ejemplo, sobre el gravísimo tema de la homosexualidad se dice (y se des-dice) esto:
"...No existe fundamento alguno para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. No obstante, los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto, compasión, delicadeza. Se evitará respecto a ellos todo signo de discriminacion injusta..."
El esquema táctico es el ya archi-manido enunciado que condena en la primera parte y aprueba/concede en la segunda, un ejercicio de exquisita perfidia retórica que se consagró, passim, en quasi todos los documentos conciliares.
Obsérvese, por otra parte, que la cita del instrumentum laboris sigue la línea que quedó fijada en el Catecismo de la Iglesia Católica: En los puntos tocantes al pecado contra sextum, la práctica homosexual no figura en la enumeración de los pecados titulados como 'ofensa de la castidad' (lujuria, masturbación, fornicación, pornografía, prostitución y violación), sino que aparece bajo un epígrafe distinto titulado 'Castidad y homosexualidad', otro ejemplo de la equivocidad textual a la que aludí más arriba: Un primer párrafo recoge la condena constatable en citas de la Sagrada Escritura, considerándolos pecados contra-natura, para, seguidamente, declarar:
"Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición."
cfr. C.I.C. nn. 2351-2356 y 2357-2359
El instrumentum laboris del sínodo se expresa con las mismas palabras que el Catecismo: " ...los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto, compasión, delicadeza. Se evitará respecto a ellos todo signo de discriminacion injusta".
El trabajo (la sensible apertura a los afectados) ya ocurrió en tiempos del Santo Wojtyla. Ahora, los hombres de PP Franciscus, sólo avanzan un paso más, otro nuevo jalón. Lo que pueda seguir es tan dantesco como se atreva uno a imaginar.
No me explico, sin embargo, cómo teniendo a toda la opinión a su favor, todos rendidos y entusiasmados, el mundo entero vitoreando y aplaudiendo, cómo no se atreven a, simple y llanamente, sancionar la caducidad de la Humanae Vitae, la Familiaris Consortio, la moral de Patriarcas, Profetas y Apóstoles, incluso proclamar out a la Sagrada Familia de Nazareth, mal-ejemplo, impolítcamente incorrecto, de no-modelo familiar.
Sería más breve y todos lo entenderían mejor (y aplaudirían más).
Aunque ya sabemos que es parte del juego el que no se enteren y sigan aplaudiendo, fascinados, mientras se acelera la ruína.
Tu autem, Domine, miserere.
+T.
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domingo, 11 de mayo de 2014
Btº Pablo VI
Mi padre le llamaba 'Pabloví', jugando con el numeral VI como si fuera la terminación del nombre con cierto soniquete de apellido ruso: 'Pablovich'. Mi padre no era beato papista; mi padre era católico y franquista, falangista nieto y sobrino de carlistas. Por eso se atrevía a meterse con el Papa, por ser católico sin complejos y detectar (sin profundidad ni distingos eruditos) las anomalías de Pablo VI, todo aquello que se hizo por obra y gracia del Papa Montini.
A mi madre no le hacia gracia que mi padre llamara Pabloví a Pablo VI, y cambiaba de conversación cuando la conversación derivaba en críticas al Papa. Mi madre no criticaba a Pablo VI, pero le tenía devoción a un sólo Papa, a Pio XII, cuyo busto de escayola tenía siempre a la vista, en mitad de la estantería de su salón; estaba especialmente encariñada con aquella figurita del Papa Pacelli.
Pablo VI fue el Papa de mi niñez y mi primera juventud. Le guardo ese afecto y respeto reverente porque fue el Papa que conocí, y con él aprendí a querer al Papa. De Pablo VI tengo muchos recuerdos, estampas, fotos, revistas, televisión, cosas del colegio de las MM Teatinas, del año de mi Primera Comunión y de cuando la Confirmación. Me acuerdo muy bien del secuestro de Aldo Moro y la súplica dramática de Pablo VI. En Agosto del '78, cuando murió, viví intensamente aquellas semanas históricas, los dos meses ocupados por la rápida enfermedad y desaparición del Papa Montini, el Cónclave, la elección y muerte de Juan Pablo I, el nuevo Cónclave y la llegada de Juan Pablo II.
Entonces (universitario, con diecisiete-dieciocho años) ya tenía un concepto muy crítico sobre Pablo VI, mucho más que el que tenía mi padre. Ahora, si me preguntan, digo que el de Pablo VI fue uno de los pontificados más ruinosos de la historia, el comienzo de la decadencia imparable que Juan Pablo II aceleró con el relumbrón excesivo y voluntarioso de su largo pontificado, en uno y otro caso, con el Vaticano II como referencia obsesiva, rellenando con decretos e iniciativas inspiradas en el concilio el vacío eclesial que iba evidenciando la crisis del catolicismo. La pantalla poderosa de la hipertrofia juanpablista ocultaba la decrepitud galopante de la Iglesia.
Los des-católicos que señalaban a Juan Pablo II como el involucionista polaco, no entendieron (o disimularon) que Wojtyla fue el gran activista del Vaticano II, en todos los sentidos. Todo lo que - a pesar de todo - había sobrevivido con cierta dignidad durante los años de Pablo VI (y me refiero muy especialmente a la dignidad del Papado, formal y esencialmente) periclitó durante los casi 30 años de Juan Pablo II, luces y sombras.
Concuerdo con quienes entienden estas urgidas y aceleradas beatificaciones y canonizaciones como una huida hacia adelante de quienes están empeñados en dejar atado y bien atado el Vaticano 2º, no sólo mediante la continua re-proclamación del concilio y la re-evocación de su 'espíritu', sino también con la exaltación de los Papas del Vaticano II, cuyos calamitosos pontificados se obvian y quedan en la cuneta a-crítica de la historia que no quiere enjuiciar, ni revisar, ni releer, ni hacer balance general, realista y sin 'mitoramas' del V2º y sus consecuencias.
Todo eso no empece para que mantenga un respeto cariñoso a Pablo VI, aunque nunca me lo haya imaginado en los altares. Cuando las causas de los Santos se tramitaban con rigor, antes de la lamentable reforma de Juan Pablo II, la causa de Pablo VI (y la de Juan Pablo II) ni siquiera se habría incoado, por no resistir ni el primer examen de rigor. Pablo VI no gozó de fama de santidad en vida, ni murió en olor de santidad.
Ahora, después de haber sabido que ya tienen fijada la fecha para la beatificación del muy patético (y hamletiano, según ciertos excéntricos mitómanos admiradores) Pablo VI Montini, me pregunto quién le seguirá, a quién más tendrán en la lista de los canonizables vaticanosecundistas. ¿A Lercaro? ¿A Bea? ¿A Suenens? ¿A Frings? ¿A Doepffner? ¿A Köenig, quizá?
Suponemos, con toda lógica y congruencia, que si han comulgado con la piedra de molino de la beatificación de Montini, es de temer que tendrán tragaderas para atreverse a canonizar hasta a Benelli, a Bugnini y (¡¡por qué no!!) a Monseñor Marcinkus.
Y todos antes que a Pio XII.
+T.
lunes, 28 de abril de 2014
Canonizaciones
Los Santos ya no suben a la gloria del Bernini. Porque - primeramente - los sanpietrini ya no montan el aparato de las antiguas canonizaciones. Porque - segundamente - la Fábbrica di San Pietro no tiene caudales para gastar dinerales en el montaje de las canonizaciones de todos los santos que se han canonizado en estos últimos años, desde la rebaja juanpablista de los procesos de canonización.
Cuando dejó de usarse el aparato de las antiguas canonizaciones, la gloria del Bernini se sustituyó por un cartelón montado sobre un tapiz y cubierto con un paño que se alzaba (¡arriba el telón!) en un determinado momento de la canonización. Los tapices se colgaban en los balcones de la loggia de la fachada, si la ceremonia se organiza en la plaza, o, cuando es dentro de la basílica, los cuelgan de las balaustradas de las capillas altas de las reliquias, en los machones de la cúpula. Ahora, ni se tapan ni se alza el velo, porque las imágenes de los nuevos santos están ya descubiertas, tal y como aparecían los dos retratos de los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II, con un estridente fondo azul-magenta, contrastando con el rojo intenso del tabarro y el blanco de la sotana papal.
Los filipenses de la Chiesa Nuova conservan todavía la gran imagen pintada, como un enorme estandarte, que se usó cuando la canonización de San Felipe Neri, aquella memorabilísima canonización del 12 de Marzo de 1622 en la que Gregorio XV subió a los altares a un quinteto espléndido de la Comunión de los Santos: Teresa de Jesús, Ignacio de Loyola, Francisco Javier, Felipe Neri y (España entonces imperaba) Isidro Labrador.
Contra lo dicho al empezar, estos cinco magníficos no subieron a la gloria del Bernini, porque el portentoso altar de la Cátedra aun no se había construido y no había gloria (del Bernini). Conque la presentación de los nuevos Santos se hizo quasi como ahora, con telones pintados figurando a los canonizados.
Para los que no se hacen idea de cómo resplandecía un santo recién canonizado con su imagen expuesta en la gloria del Bernini (en el centro del resplandor, donde se ve la vidriera del Espíritu Santo entre ángeles y rayos de luz, todo en bronce berninesco), en este yutube con un breve reportaje de la beatificación de Inocencio XI ,se puede ver un poco de aquella brillante visión católica que ya no se ve: Pio XII beatifica a Inocencio XI. Y en este otro vídeo, con imágenes de la canonización de María Goretti, la primera que se celebró en el atrio de la Basílica, en la plaza, se puede ver cómo se descubre un tapiz con la imagen pintada de la nueva santa.
Cosas, detalles, circunstancias, formas.
Con diferencias que marcan conceptos, con la distancia que los conceptos marcan. Con todo eso que nos hace añorar con nostalgia la conciencia consciente de la gloria de la Iglesia, de la dignidad grave y majestuosa del Papa, de la solemnidad de los ritos celebrados todo ello sin entrar en contradicción ni incompatibilidad con la pobreza, o la humildad, o la sencillez. Sólo una conciencia desconcertada y endeble puede enredarse en tales fantasmas, que antes no había y hodierna die causan estragos y desfiguran todo. Compárese, simplemente, y véase.
Luego está lo de los santos y su santidad. Como se ha olvidado todo aquello que antes se sabía, los grados de santidad, las aureolas (p. ej.) y otras cosas sobre estas cosas, la gente, nuestros empobrecidos y desnutridos católicos, a veces no distinguen, cuando tanto conviene distinguir.
Al fin, de santos quien sabe es Dios, que es Quien los hace. La Iglesia sólo reconoce, y no engaña ni se engaña, porque es la Iglesia. Y es el Papa, aunque no se ponga tiara, como debiera, y no se revista con la majestad sagrada que le corresponde. Es el Papa; minimalista, filo-vulgar, des-solemnizado, pero es el Papa.
Me mueve a risa floja la devoción de quienes le encienden velas (es un decir) al Beato Urbano II (el de las Cruzadas) o a Santa Juana de Arco (que mataba ingleses) o a San Luis IXº (cruzado dos veces (y una calamidad para las Cruzadas)) pero les ponen pegas a Juan XXIII o a Juan Pablo II. Y no pongo más ejemplos estridentes porque témome que voy a escandalizar al beaterío hiper-pío que suele pasearse por ExOrbe.
Nótese que he citado a tres santos franceses, porque con los míos no me meto. Aunque en ExOrbe hemos contado la poca devoción que tengo a algunos de nuestro Santoral Hispano. Que sean santos no me obliga a ponerles cirios.
Ayer le aconsejé a un compadre que le pidiera a los dos nuevos recién canonizados, que, como son santos, tienen que trabajar para la Comunión de los Santos, y si está mandado amar a los enemigos y hacer el bien a los que nos odian, los Santos están obligados a todo eso con un grado de santidad como el que les pertenece y compete; conque, en lógica de santidad, deben favorecer a sus críticos no-devotos cuando les ruegan (¡ojo! que el encomendarse a ellos es necesario sine qua non).
Si Uds. no me entienden, no importa. Pero háganme caso, que les conviene.
+T.
viernes, 14 de marzo de 2014
Unos ejercicos corrientes
Una de las fotos que se han publicado describe el ambiente de esta nueva versión/formato de los ejercicios de la Curia Vaticana. Ya no vemos al Papa, como vimos a Benedicto, recogido en su sitio, separado y fuera de la vista de los demás circunstantes. Ahora Francisco destaca entre todos los que están, sentado en un banco, rodeado de todos los ejercitantes, quasi unus inter pares si no fuera por la sotana blanca, que le distingue.
Supongo que por comodidad, todos, el Papa el primero (imagino), han aligerado su atuendo. Aparecen sin solideo y sin fajín; algunos hasta van de clergyman, sin ropa talar, de gris, incluso. Por supuesto, con pectoral barato de plata (o plateado), con cadena corta.
He dicho que todos van sin solideo, pero no, en la foto se ven dos solideos entre las cabezas senza zuchetti: Uno, un obispo u arzobispo, que no se ve quién es, en el extremo izquierdo de la foto (apenas se ve una parte del pileolus morado), y en el centro de la imagen, al fondo, entrando (quizá llegara un poco retrasado), el cardenal Leo Burke, con solideo cardenalicio, de sotana (y el pectoral con cadena larga y gancho en medio, me parece distinguir); faja no se ve si lleva.
Algunos prelados miran al frente, arriba, al vacío o al infinito. Otros miran de soslayo. Forman un grupo interesante, digno de comentario anecdótico, quizá, pero significativo, pienso yo.
¿No es 'corte papal'? Dígase que no, para no incordiar al Papa que no quiere corte. Pero se le puede llamar 'camarilla' - salva reverentia - tal cual se llamaba castizamente al grupo cortesano que pululaba en las cámaras próximas a la cámara regia, o en ella misma, por proximidad de afecto, empatía o estrecha vinculación de confianza.
Están de ejercicios. En una capilla más discreta que la estridente capilla de los mosaicos de Rupnik. Estando en ejercicios, entre las meditaciones y los rezos, recogidos y en silencio, recordarán y compararán escenas de otros ejercicios, de los del año pasado, sin ir más lejos (aunque estemos tan lejos del año que pasó).
Compartir casa, horario, capilla, comedor y demás servicios con el Papa ¿es mejor?
En Zenit están publicando unos resúmenes de las meditaciones de Mons. Donati. No me gustan. Son corrientes, del estilo de las que puede uno oír en unos ejercicios clericales corrientes. Ignoro si se ha buscado ese estilo, deliberadamente, según el estilo corriente de la casa, el comedor, las habitaciones y la capilla, todo corriente.
Confieso que cuando me voy de retiro o de ejercicios no busco lo que tengo al alcance cotidiano, sino que deseo algo distinto, de más calidad. Si me explico.
Sencillez es un concepto que algunos pueden confundir con otras cosas que son otra cosa.
Oremos, pues, por el Papa ejercitante y sus acompañantes, para que obtengan gracia y frutos.
+T.
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lunes, 3 de marzo de 2014
Carnaval Romano
La primera vez que estuve en Venezia hice profesión de veneziano adoptivo, sin intermediarios, en ceremonia privada, ante el altar de Santa Maria Gloriosa dei Frari. Lo único que no me gustó de Venezia fueron las máscaras, unas máscaras amariconadas que vendían por todos sitios. Me dijeron que en Venecia, como en Cádiz o en Rio, todo el año es carnaval.
El carnaval romano no existe. Desapareció con la Roma decimonónica, probablemente, entre Porta Pia y el balcón del Duce en Piazza Venezia. Si existiera hoy, sería una orgía monopolizada por la trupe del arcobaleno y miserias de esas. Si existe (yo nunca lo vi), seguro que habrá más de un clérigo carnavaleando con máscaras de aquellas que venden en Venezia.
A pesar de la modernidad, hay momentos que recuerdan aquellos antiguos tiempos de la Roma Sacra, cuando a un Papa austero y ascético le sucedía un Papa humanista y mecenas, renacentista, o barroco, o filo-ilustrado. En tiempos (¿cuánto hace?...parece que pasó un siglo) del Papa Ratzinger la clerigalla gomorritana parece que se contuvo, velis nolis, por fuerza mayor. Pero ahora, con el nuevo Obispo de Roma que vino del otro mundo, el nuevo mundo, el mundo romano vaticano danza al ritmo del carnaval de Rio, donde todo el mundo vio a los obispos del mundo entero bailando en la playa a ritmo de carnaval. Con más razón ahora, que es tiempo de carnavalear, seguro que muchos monseñores danzan al son de una tammurriata con máscaras venecianas. ¿Y quién es nadie para juzgarles? (sicut dixit, justo en el avión de vuelta de Rio, donde aquel carnaval).
Pero, cuando he visto las máscaras más llamativas del carnaval romano de este año, más que decir que todo el año es carnaval, yo diría, mejor, que en Roma todo el carnaval es concilio, todo el año es concilio, todo se ha vuelto concilio. Y es carnaval.
Quiero decir (y no pretendo que se me entienda) que Kasper se ha puesto la máscara de Kasper. No ha querido máscaras del Lido, sino la suya, la misma del concilio que fue, pero con todos lo años que hace ya del concilio, que nunca, de verdad, se ha ido. Kasper lo sabe, porque es de los mantenedores del perpetumm móbile concilarista, un guerrillero vaticanosecundista que no ha entregado las armas, y sigue. Por eso su careta es la de Kasper, mismamente, en una redundancia de sí mismo y su causa.
Cuando sale a las calles, en Piazza, Kasper enmascarado de Kasper interpreta su pantomima pastoral, muy bien ensayada. Los otros del caranaval, los que bailaron en Rio, aplauden y ríen y aprueban y dicen que sí porque han almorzado en Santa Marta y en la sobremesa, entre el austero minestrone, dopo la pasta y el osobucco, en el postre, con el café, todo barato, se han aprendido los nuevos verbos y ya saben conjugar el misericordiear y otros neologismos. Prodigios de glosolalia,
Es carnaval, pleno y constante carnaval. Ya pasó la época en que nos consolábamos de los desmanes del tiempo de Pablo VI apostillando que publicó la Humanae Vitae. Tampoco estamos ya en los días de Juan Pablo 2º, cuando a las quejas por los excesos juanpablistas alegábamos enrocándonos con la Familiaris Consortio y el Instituto para la Familia que fundó. Ya no. Ahora es carnaval y la máscara de Kasper baila el vals del perpetuum aggiornamento ý tocan la melodía del espíritu vaticanosegundero, esa copla que vuelve, que ha vuelto como una conga de Jalisco que serpentea con todos bailando detrás, los bailarines de Rio y todos, todos, todos bailan.
Como en un cuadro de máscaras de Solana, resulta patético ver al Kasper octogenario sonreir enseñando los dientes de viejo, rejuvenecido porque cincuenta años después está ganando una batalla pendiente que hace 50 años no ganaron los suyos.
Parece cosa de excesos de carnaval. Lo malo es que no es no es una carnavalada, sino que es la realidad y está pasando.
O dígase, si se prefiere, que ese carnaval es - ¡¡ay!! - la verdad.
+T.
El carnaval romano no existe. Desapareció con la Roma decimonónica, probablemente, entre Porta Pia y el balcón del Duce en Piazza Venezia. Si existiera hoy, sería una orgía monopolizada por la trupe del arcobaleno y miserias de esas. Si existe (yo nunca lo vi), seguro que habrá más de un clérigo carnavaleando con máscaras de aquellas que venden en Venezia.
A pesar de la modernidad, hay momentos que recuerdan aquellos antiguos tiempos de la Roma Sacra, cuando a un Papa austero y ascético le sucedía un Papa humanista y mecenas, renacentista, o barroco, o filo-ilustrado. En tiempos (¿cuánto hace?...parece que pasó un siglo) del Papa Ratzinger la clerigalla gomorritana parece que se contuvo, velis nolis, por fuerza mayor. Pero ahora, con el nuevo Obispo de Roma que vino del otro mundo, el nuevo mundo, el mundo romano vaticano danza al ritmo del carnaval de Rio, donde todo el mundo vio a los obispos del mundo entero bailando en la playa a ritmo de carnaval. Con más razón ahora, que es tiempo de carnavalear, seguro que muchos monseñores danzan al son de una tammurriata con máscaras venecianas. ¿Y quién es nadie para juzgarles? (sicut dixit, justo en el avión de vuelta de Rio, donde aquel carnaval).
Pero, cuando he visto las máscaras más llamativas del carnaval romano de este año, más que decir que todo el año es carnaval, yo diría, mejor, que en Roma todo el carnaval es concilio, todo el año es concilio, todo se ha vuelto concilio. Y es carnaval.
Quiero decir (y no pretendo que se me entienda) que Kasper se ha puesto la máscara de Kasper. No ha querido máscaras del Lido, sino la suya, la misma del concilio que fue, pero con todos lo años que hace ya del concilio, que nunca, de verdad, se ha ido. Kasper lo sabe, porque es de los mantenedores del perpetumm móbile concilarista, un guerrillero vaticanosecundista que no ha entregado las armas, y sigue. Por eso su careta es la de Kasper, mismamente, en una redundancia de sí mismo y su causa.
Cuando sale a las calles, en Piazza, Kasper enmascarado de Kasper interpreta su pantomima pastoral, muy bien ensayada. Los otros del caranaval, los que bailaron en Rio, aplauden y ríen y aprueban y dicen que sí porque han almorzado en Santa Marta y en la sobremesa, entre el austero minestrone, dopo la pasta y el osobucco, en el postre, con el café, todo barato, se han aprendido los nuevos verbos y ya saben conjugar el misericordiear y otros neologismos. Prodigios de glosolalia,
Es carnaval, pleno y constante carnaval. Ya pasó la época en que nos consolábamos de los desmanes del tiempo de Pablo VI apostillando que publicó la Humanae Vitae. Tampoco estamos ya en los días de Juan Pablo 2º, cuando a las quejas por los excesos juanpablistas alegábamos enrocándonos con la Familiaris Consortio y el Instituto para la Familia que fundó. Ya no. Ahora es carnaval y la máscara de Kasper baila el vals del perpetuum aggiornamento ý tocan la melodía del espíritu vaticanosegundero, esa copla que vuelve, que ha vuelto como una conga de Jalisco que serpentea con todos bailando detrás, los bailarines de Rio y todos, todos, todos bailan.
Como en un cuadro de máscaras de Solana, resulta patético ver al Kasper octogenario sonreir enseñando los dientes de viejo, rejuvenecido porque cincuenta años después está ganando una batalla pendiente que hace 50 años no ganaron los suyos.
Parece cosa de excesos de carnaval. Lo malo es que no es no es una carnavalada, sino que es la realidad y está pasando.
O dígase, si se prefiere, que ese carnaval es - ¡¡ay!! - la verdad.
+T.
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miércoles, 26 de febrero de 2014
La carta rogativa
Primeramente, pienso que se está anticipando indiscretamente el Sínodo de la Familia. Segundo, intuyo que pudiera ser que la divulgación fuera muy intencionada. Tercero, temo que el Sínodo ya esté listo y consumado, a falta, solamente, de la puesta en escena final.
La puesta en escena será juanpablista (por la estructura) y francisquista (por el 'estilo' y el protagonista principal). Nihil novum. Lo nuevo será lo que tengan pensado hacer respecto a la pastoral matrimonial, algo tan delicado.
Como cualquier cura, sé muy bien la crisis que el mundo moderno ha supuesto para la familia cristiana. También 'pastoreo' con los muy frecuentes náufragos, y sé cuántos restos de naufragios andan flotando en superficie (como presiento los que no se ven porque están en el fondo, siempre a pique de emerger). No solamente sé estas cosas sino que las trato, unas mejor que otras, por circunstancias y por personas. Hasta tengo encomendado, desde hace bastantes años, un excepcional caso, fruto de una excepcional situación. Todo ello me obliga a practicar una comprensión pastoral muy personalizada y a mantener una predicación de doctrina muy clara y sin ambages.
Conozco las excepciones, pero no puedo reconocer que todo lo que se está preparando sea una simple ambientación para, finalmente, rebajar la doctrina y la moral conyugal-familiar con la excusa del bien pastoral.
Si PP Franciscus pide oraciones, rezaré. Pero no por lo que tengan en mente hacer (o deshacer), sino para que en el Sínodo se vele por la santidad de la familia y se estimule la santificación de los matrimonios cristianos.
Por las rebajas, no rezaré.
Y ya veremos qué pasa en el Sínodo, durante y después. Si habrá fractura, o no.
Ahora estamos, todavía, en el antes de.
Oremus
+T.
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viernes, 14 de febrero de 2014
Memoria (poco crítica) de la (muy equívoca y fallida) Sacrosanctum Concilium
Entre los católicos bien formados y conscientes es un clamor que la Sacrosanctum Concilium es uno de los más lamentables y fallidos documentos magisteriales-conciliares de todos los tiempos. Se elaboró intencionadamente abierta a ulteriores plasmaciones que ya maquinaban sus verdaderos diseñadores, al margen y mucho más allá de las intenciones (y suposiciones) de la gran mayoría de los (incautos e ilusos) Padres Conciliares. Es, pues, un documento para estudiar, reflexionar y sacar conclusiones teológico-morales, litúrgico-eclesiales, histórico-dogmáticas...etc. etc. etc. y tomar lección para no incurrir en más error. Pero, verdaderamente, no es un documento que merezca un monumento. Sólo la tribu de viejos liturgistas con resaca conciliar se atreven a aplaudir lo lamentable, seniles vaticanosecundistas embriagados con el espiritoso espíritu del vaticano2º.
Pero hay más considerantes que publican considerandos de difícil equilibrio entre la verdad y la no-verdad (excúsome de explicar que la incompleta verdad no tiene punto de equilibrio posible). Suelen ser monsignorini en pleno currículum curialesco (mal que le pese a PP Franciscus y su vis reformista), que saben muy bien que los excesos de verdad verbal se pagan luego muy caros, y por eso se esfuerzan en alquitarar juicios para no decir verdades como puños, sino proferir generalidades vaporosas de sutil ambivalencia y cómoda insertación poli-ubicable.
A Juan Miguel Ferrer, el secretario de Cañizares en la Congregación de Culto Divino, le tengo gran simpatía porque vale, es un ilustradísimo perito litúrgico, un buen sacerdote y un competente agente curial, bien probado. Le conocí (brevemente) de estudiante en Roma y nunca me ha decepcionado el juicio que me hice de él. Ahora es uno de los mejores secundarios españoles de la Curia Vaticana, el mejor del equipo de Cañizares. Sería una lástima que no accediera a mayores responsabilidades, algo que está en el aire desde la llegada de PP Franciscus (además de los mil rumores del descontento general sobre Cañizares como prefecto de la Congregación).
Pues precisamente, mi admirado Ferrer, con ocasión de un simposio sobre la Sacrosanctum Concilium, lanza esta curialísima sentencia de salón, ad casum:
"No está mal que haya un poco de paz litúrgica y que la Misa sea fuente de reconciliación y de paz, y no campo de guerra para las diferentes sensibilidades eclesiales".Él susodicho sabrá lo que ha querido decir (y no decir), porque la parida es de viento en popa y escape a toda vela. Considerando su curriculum, comprendemos. Teniendo en cuenta la problemática, no entendemos. No entendemos cómo se pueden decir estas cosas...que comprendemos que se digan. Pero así no adelantamos. Ni se logra pax litúrgica inyectándonos un chute de melíflua bona volumptas panfilista. Sorry por el Monseñor.
Pero la traca de petardos de viento siguió por arte y oficio del rector de la Lateranense, Enrico dal Covolo, que, citando a Romano Guardini (muy estimado por los prelados opinantes del 'centro' equilibrado, siempre una cita de apreciado buen gusto vaticano) decía que "- La liturgia no dice 'yo', sino 'nostros'...". La cita de Guardini es esta:
"...La liturgia no es obra del individuo, sino de la totalidad de los fieles. Esta totalidad no resulta solo de la suma de las personas que se encuentran en una Iglesia en un determinado momento, y tampoco es la “asamblea” reunida. Más bien se dilata más allá de los límites de un espacio determinado y abraza a todos los creyentes de la tierra. Y supera también los límites del tiempo, puesto que la comunidad que reza en la tierra se siente una sola cosa con los beatos, que viven en la eternidad [...] El sujeto, que cumple la acción litúrgica de la oración, no es el simple total de todos los individuos que participan de una misma fe. Es el conjunto de los fieles, pero cuya unidad tiene un valor autónomo, prescindiendo de la cantidad de los creyentes que la forman: la Iglesia."
Como se ve, otra estupenda cita-de-escape a todo chorro, seguro que muy pensada y repensada y escogida y guardada por Mons. Enrico del Covolo para la ocasión. No se puede esperar menos de un ilmo. mons. rector (magnífico) de la Lateranense.
Pero, me pregunto que si la clave es la 'totalidad', el 'nosotros', la 'comunidad', el 'conjunto' más allá del número, el espacio y el tiempo y todo eso, ¿qué pesa más, todo el ser eclesial de los católicos de todos los siglos pasados que celebraron y participaron una única Misa, con un sólo rito, en unidad litúrgica interna y externa, en comunión de intención y de acción, o la difusa y muy fragmentada comunión propiciada por la Sacrosanctum Concilium y la reforma litúrgica post-conciliar que cumple 50 años, fuente de rupturas y de innovaciones sin límite???
Cuando no se quieren decir las cosas que deberían ser dichas, se dicen cosas que mejor no haber dicho porque no dicen nada pudiendo decir mucho.
Y si hablan expertos en un ambiente de conspicua relevancia, que enseñen bien, claro, con sustancia, y no nos prediquen finas y exquisitas evasivas.
Doctores tuvo la Iglesia que sabían responder. Hoy nuestros doctores parecen caricaturas de aquellos otros doctores y galenos que mientras parloteaban eruditos distingos de rebotica dejaban desfallecer al febril paciente postrado en su lecho.
+T.
miércoles, 12 de febrero de 2014
A un año de la tragedia
En el aniversario de la trágica renuncia de Benedicto XVI, reasumo todo lo opinado en su momento, aquel fatídico día. Ha pasado un año y las consecuencias son/han sido mucho peores que lo que entonces temíamos. Si Benedicto marcó un compás de esperanza y regeneración, al fin consumó su pontificado de forma impropia, dejando expuesto el futuro de la Iglesia a los hechos que se sucedieron a causa de su patética renuncia. Con todas las puntualizaciones, incluso críticas, que le hicimos en ExOrbe, el suyo fue un pontificado digno, señalado por el motu proprio Summorum Pontificum, un verdadero hito en el desastroso panorama post-conciliar, motivo de perspectivas restauradoras que a la postre se vieron abocadas a punto muerto por la traumática decisión del abandono de la Santa Sede. Una desgraciada efemérides.
Esto es parte de lo que publicamos entonces aquí, en Ex Orbe:
Es otro gran rifiuto
Divagaciones sobre el retiro
Júbilo indiscreto, regocijo absurdo
Nosotros nos lamentamos, ellos hacen fiesta
Pentimenti di Benedetto
Se va, renuncia, pero con muchos aplausos
El Papa habla al terminar los ejercicios espirituales (un texto verdaderamente patético y emotivo)
Sin embargo, como hace un año, la voz del catolicismo políticamente correcto repite a coro los tópicos que se acuñaron ad casum, ponderando la 'valentía'(?) de la decisión, su responsable(?) oportunidad(?), independencia(?) y premeditada determinación (?). Todos y cada uno de estos asertos me parecen discutibles y sujetos a una duda razonable, por como se plantearon y desenvolvieron las circunstancias previas y posteriores a la renuncia.
Lo que sí reconozco ser verdad es otra de las proclamas tópicas que las más conspícuas voces católicas, oficiales y oficiosas, repiten también a coro, como si estuviera ensayado: Que la renuncia de Benedicto supuso/supone el fin de una época y la apertura de otra nueva. La diferencias es que esos lo dicen con el ya acostumbrado timbre de entusiasmo, mientras yo lo comento con el punto y subrayado de alarma que en verdad merece: Todo ha cambiado y va a seguir cambiando, en un momento de agitación exterior e interior en el que, precisamente, la Iglesia Católica necesita estabilidad y firmeza, si no en el ad extra imprevisible sí, por lo menos, en el ad intra que debería estar celosamente ordenado por nuestra Jerarquía, misión que le compete muy gravemente.
Por contra, en este año transcurrido, todo se ha desenvuelto en la liviandad del aplauso y la anécdota diaria. Los documentos se han vuelto portadas de revista y titulares de prensa. La doctrina de la Sede se ha trocado en charla de micrófono y sermoncillo de ambón parroquial. Hasta hemos visto publicada una encíclica anterior con firma extrapolada y hemos leído, con perplejo estupor, una exhortación apostólica indefinible por extraña, en forma y fondo.
Tantas veces hemos recordado el pasaje de Lc 22, 31ss. apoyándonos en la profecía del Señor y esperando que después de la agitación diabólica el sucesor de Pedro acometiera la urgentemente necesaria confirmación de los fieles y consolidación de la Iglesia entera. Pero ahora tenemos la impresión de haber pasado a otro tremendo tiempo de convulsión, como cuando lanzan en alto el trigo pasándolo de una zaranda a otra.
Sin duda, la criba va a ser intensa y quedará un trigo limpio, muy limpio. Lo que no sé pronosticar es cuánto trigo quedará.
Oremus!
+T.
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miércoles, 22 de enero de 2014
La (maravillosa) curia francisquista
Todavía no hace un año de la catástrofe; todavía es prematuro (?) concluir cosas, emitir juicios (?). Pero el cuento de Francisco en el Vaticano de las Maravillas tiene ya páginas sombrías, intrigantes estancias, rincones inquietantes, pasadizos medrosos. No todo es luz, no todo es paz, no todo es armonía. Incluso parece que se afirman y confirman tensiones constantes, penumbras de densidad creciente.
Por ejemplo, ese juego de esgrima (¿o combate a mandobles?) entre el hondureño (cada vez más hondo) Maradiaga (ese personaje) y el extraño Müller. Dos cabezas topándose como arietes. Conste que Müller es (esta vez) el defensor del alcázar mientras el Purpurado Centroamericano insiste en protagonizar el buenismo aperturista, pánfilo procurador de la pastoral de mecida de hamaca, el retrato perfecto del buen indígena coronado con birreta de Cardenal, el jugador de la buena mano que farolea con sus cartas (pastorales, of course) y lanza una bocanada de humo (habano caribeño, of course) a la eminentísima cara del prefecto cardenal electo de la CDF. Tanto descaro gasta Maradiaga que uno se pregunta si no tendrá detrás, respaldándole, a quien todos sospechamos. El titular del VaticanInsider dejome estupefacto: Maradiaga a Müller: «Deberías ser más flexible»
No salía de mi asombro al ver esta inaudita partida entre cardenales cuando me dí de bruces con otro topetazo del ariete de Tegucigalpa, muy formidable también, esta vez contra Mons. Ganswein. Don Georg auguraba (sorprendentemente) una airosa salida al obispo de Limburgo, el manirroto insensato Mons. Tebartz van-Elst. Decía al respecto Gänswein :
"...creo que la investigación va a aclarar las acusaciones de pérdida de dinero, falta de comunicación y omisión de los organismos de control a favor del obispo." (entrevista en el Mittelbayerische aquí, pg. 3)
Por su parte, el salesiano hondureño, afirmaba sobre el mismo caso:
"...Sufro por los católicos alemanes, por el problema que hay ahí (...) Pero de este caso puede surgir incluso algo positivo (...) deberíamos cambiar un par de cosas entre nosotros, no solo en Limburgo (...) Quien ha cometido un error debería reconocerlo para pedir perdón y buscarse otro lugar. Muchos fieles están heridos..."
Merece la pena re-leer la entrevista de Maradiaga en Vatican Insider. ¿De qué se trata? ¿Un contencioso germano-hondureño? ¿O un tenso encontronazo entre la vieja guardia de Benedictus y el mascarón de proa de la reforma (?) de PP Franciscus?
Cuando vayamos viendo cómo se resuelven (o no) los problemas y sus respectivos implicados, podremos ir concluyendo la especie de todo ello.
Para completar la escena: Sobre incidentes de morbosos atque libidinosos actibus circa sextum intra Milites Helveticos, Mons. Becciu se planta y desafía al ex-capitán de la Guardia Suiza a que cuente lo que sabe (?) o que calle para siempre (ver aquí)
Por cierto, ¿no han notado ustedes la simpática estampa 'cosa nostra' de Becciu? Hubiera dado el tipo para actor de reparto en una peli de Coppola, ¿verdad?
Desde luego, en calidad puede que hayamos perdido, pero en emoción creo que estamos alcanzando cotas muy intensas.
Oremus? Yes, yes, of course. Será mejor que oremus et oremus plus.
+T.
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sábado, 16 de noviembre de 2013
Los gestos de amable condescendencia
Pero los hechos son otros, pues lo que se dice, queda dicho, y lo que se escribe, ahí quedó. Por ejemplo, esta felicitación de cumpleaños que ha excitado hasta quasi el paroxismo deleitoso a los exaltados, nuestros ilusos tradi-bienpensantes:
"Con ocasión del 25º aniversario de la fundación de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro.
El Papa Francisco se une a la acción de gracias de sus miembros por la obra realizada a lo largo de este cuarto de siglo al servicio de la comunión eclesial cum Petro et sub Petro.
Es en un momento de gran prueba para la Iglesia en el que nació la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro. En un gran espíritu de obediencia y de esperanza sus fundadores se volvieron con confianza hacia el Sucesor de Pedro a fin de ofrecer a los fieles ligados al Misal de 1962 la posibilidad de vivir su fe en la plena comunión de la Iglesia. El Santo Padre les anima a seguir su misión de reconciliación entre todos los fieles, sea cual sea su sensibilidad, y así a obrar para que todos se acojan mutuamente en la profesión de una misma fe y en la unión de una intensa caridad fraterna.
Celebrando los Misterios sagrados según la forma extraordinaria del rito romano y las orientaciones de la Constitución sobre la Liturgia Sacrosantum Concilium, así como trasmitiendo la fe apostólica tal como está contenida en el Catecismo de la Iglesia católica ellos contribuyen, en la fidelidad a la Tradición viva de la Iglesia, a una mejor comprensión y puesta en práctica del Concilio Vaticano II.
El Santo Padre les exhorta, según su propio carisma, a tomar parte activa en la misión de la Iglesia en el mundo de hoy, mediante el testimonio de una vida santa, de una fe firme, y de una caridad innovadora y generosa.
Encomendándolos a la intercesión de la Santísima Virgen y de San Pedro, el Santo Padre concede de todo corazón la Bendición apostólica a todos los peregrinos que se han de reunir en Lourdes o en la iglesia de San Sulpicio en París para dar gracias al Señor por este motivo.
París, 28 de octubre de 2013,
En la fiesta de los Santos Simón y Judas
+ Luigi Ventura, Nuncio Apostólico".
Me he limitado sólo a poner en negrita, simplemente.
Claro está, que primeramente hay que aclarar que PP Franciscus tiene que ver con esta carta de felicitación lo mismo, poco más o menos, que lo que le incumbe la bendición que desde Nunciatura mandan a los recién casados, y a los que celebran bodas de plata y/o de oro. Del Papa existe una remota y virtual intención. Pues así.
Lo que quiero destacar es la bad milk del minutante de nunciatura que haya redactado la misiva congratulatoria, porque en unos pocos párrafos ha destilado una eclesiología vaticanosecundista que habrá removido la atrabilis a los admirables quasi-mártires de la FSSP.
¿Se puede acumular más pellizcos, rejones y puntapiés en la espinilla en menos espacio? Se trata, sin duda, de una habilísima y premeditada técnica de tortura psico-eclesiológica. Muy fina.
Si esta felicitación con retranca y aguijón disimulado es para tirar cohetes, yo soy Rábano Mauro, por decir algo.
O, mejor, no digo nada.
Y el que tenga orejas para ver, que huela.
Addenda:
Dicen que ha dicho el Cardenal Castrillón que le dijo PP Franciscus que él no tiene ningún problema con el antiguo rito. (¡!) Que alguien le diga - please - al Cardenal Catrillón que el problema lo tiene el rito con PP Franciscus, por si no se ha dado cuenta de lo que algunos (paranoico-litúrgicos?) hemos advertido. Algunos detalles, algunas cosillas y eso.
+T.
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