viernes, 3 de junio de 2016

Cor et Centrum


Centro de amor por mi pecado herido,
fuente feliz de inagotable vena,
alivio de pesares que a mi pena
das consuelo, reposo del rendido.

Con cuánta oscuridad a Ti he venido
tantas veces esclavo en mi cadena
y me has sentado junto a Tí en tu Cena
y mi llanto tu pecho ha recogido.

Todo podrá cambiar, mudar el mundo,
dejar de ser mañana lo que es firme,
que siempre quedará en lo más profundo

del Cielo azul un Verbo que confirme
en su Via mi andar de vagabundo
y el Corazón de par en par abrirme.


Ex Voto

+T.

lunes, 30 de mayo de 2016

Los gaysuítas

Los visitantes de ExOrbe quizá recuerden que el año pasado (aquí) y el anterior (aquí) protesté por la invasión de la aberración: El lobby gay presiona, se infiltra y hace lo que le da la gana, sin nadie que les pare los pies.

Este año, las huestes de los aberrantes se atreven a más: Han vuelto a enviar mails de propaganda a nuestras parroquias y ya ponen, sin vergüenza, en las convocatorias el nombre de los intervinientes en sus saraos:
Dentro de las actividades programadas para este curso en la linea de "Cristianos por un mundo sin homofobia" tenemos el placer de invitarles a la conferencia de Pep Baquer SJ titulada "¿Quién soy yo para juzgar...?, una visión sacramental".

Pep Baquer es jesuita, licenciado en Teología Bíblica, y asistente de las Comunidades de Vida Cristiana.

Actualmente desarrolla su labor pastoral en Barcelona. Tiene una interesante experiencia de trabajo en relación a la Pastoral Inclusiva.

Será en el Centro Arrupe de Sevilla, el próximo sábado 4 de junio a las 19h.

Enviamos cartel para su oportuna difusión.

Te esperamos!!

No sé si saben Uds. que las antiguas Congregaciones Marianas de los jesuitas son ahora CVX (Comunidades de Vida Cristiana). Donde existen, son un reducto del peor des-catolicismo, pocos en número pero bien conectados con todo el (todavía) rico y poderoso mundo de la Compañía de Jesús. Las CVX son la expresión de la degeneración de la SJ arrupista-postconciliar. Una ojeada a sus postulados nos deja la evidencia de que no son de identidad católica, y nos queda la duda razonable de si podrían ser consideradas cristianas. Yo diría que no.

Miren Uds. la pagina de las CVX de Sevilla, por ejemplo.

Dentro de las CVX existe una marcada tendencia pro-gay, siendo una parte muy notable de sus adeptos activistas de organizaciones gay-lesbis. En la CVX de Sevilla aparece un grupo de 'creyentes LGTB', muy activo. Se presentan como Ichthys-CVX, y son quienes mandan la publicidad de sus actos a nuestras parroquias.

El sitio del sarao de este año, vuelve a ser el Centro Arrupe. El Antro Arrupe funciona en un edificio anexo al Colegio de Portaceli, uno de los viejos colegios donde los jesuitas formaban a las élites católicas. He dicho 'formaban' porque hace ya bastantes años que deforman, siendo apenas perceptibles los contenidos católicos que transmiten a su alumnado. Dicen que ofrecen "...una educación integral, de inspiración cristiana, dirigida a conseguir una sociedad más humana, más justa, más libre, y más solidaria, conforme a los principios evangélicos y la concepción cristiana del mundo y de la vida (...)". Entendemos que la cobertura a grupos LGTB cabe en el ideario 'de inspiración cristiana' del centro.

Si se hiciera una estadística sobre la asimilación en centros católicos de ideologías y corrientes de opinión contra-católicas anti-cristianas, el resultado sería difícilmente digerible.

Volviendo a lo del acto del jesuíta ese programado en ese centro/antro jesuítico, me ha llamado la atención, sobre todo, el título de la conferencia:

"¿Quién soy yo para juzgar...?, una visión sacramental".

Huelga recordar a quién se cita y quién dijo aquello de "¿Quién soy yo para juzgar...?".

Lo de 'una visión sacramental' pudiera tener que ver con la exhortación AL, supongo, imagino, conjeturo. Por la actualidad del documento, más que nada.

Cuando el marxismo se abanderaba como el futuro universal irrefrenable, los jesuitas fueron la más numerosa, profunda y activa vanguardia pro-marxista de la Iglesia. Yo tuve un profesor de sociología, jesuita, estudioso marxista, que hizo su tesis doctoral, allá por los años '60, sobre El Capital. El día que cayó el Muro de Berlín, a él se le cayeron los pantalones (hacía un cuarto de siglo que no vestía sotana). Pobre infeliz.

Ahora, con el avance universal de la dictadura gay-lesbi, los jesuitas, en la certeza de que eso será el futuro, se emplean en el asunto como antes, cuando el marxismo.

Aunque como cada día son y quedan menos, a lo mejor cuando el imperio gay-lesbi triunfe, ya no habrá jesuitas. O a lo peor sí. E incluso pudiera ser que fueran los confesores y directores espirituales del régimen y sus próceres, como antes.

Por estas y otras razones, convengo con unos cuantos afines en que urge un Clemente XV que remate la obra de Clemente XIV, cuanto antes mejor.


+T.

sábado, 28 de mayo de 2016

La barca de Woelki

Del francisquismo asombran muchas cosas, entre ellas la doctrina light, de poco fuste. Y aun más que eso sorprende el servilismo de los corifeos, passim, donde y quien menos te lo esperas. Por ejemplo ese Woelki, cardenal Arzobispo de Colonia, de quien ya sabíamos que era uno más de la muy degenerada banda germana, pero no imaginábamos que se diera al espectáculo y el ridículo, rayando lo blasfemo:

Woelki celebra la Misa del Corpus sobre una barcaza de refugiados


Obviamente, la ocurrencia de Woelki es un acto provocativo, desafiante. Según la ética-estética de las vanguardias (¡aquellas antiguas vanguardias de mediados del siglo pasado!), embiste contra el acomodado catolicismo burgués insensible ante la calamidad de los miserables. Esta sería, más o menos, la argumentación de Woelki para justificar su atentado litúrgico, su pantomima profética.

Pero a estas alturas, después de los 50 años de crisis crónica post-conciliar, habiéndonos visto obligados a presenciar tantos episodios, casos, fenómenos, aquí y allá, de este y de aquel, con tanta experiencia a cuestas, ya sabemos reconocer los epifenómenos. Woelki, con lo de la barca, es el ejemplo del clérigo en crisis, en crisis de fe, perdiendo la fe, con poca fe; y la poca fe que le queda, la usa para provocar, para escandalizar, para inquietar y agitar (otros dicen 'hacer lío').

¿Es caridad? No, nunca ha sido caridad. Es la excusa para enmascarar la crisis personal. Siempre ha sido así: Se vuelven filántropos, alardean de sensibilidades sociales, escenifican melodramas, emprenden campañas, todo para ocultar el vacío religioso interior. Han dejado de creer en su sacerdocio, de respetarse sacerdotalmente, y se disfrazan de promotores de justicia y acción social.

Ordinariamente, cuando se trata de simples sacerdotes, todo termina con el abandono y una sotana colgada más.

Tratándose de un obispo, un arzobispo, un cardenal - como este Woelki - el peso de la púrpura es mucho para arriesgarse a perder posición, consideración, status. Y no se van. Se quedan, degenerados, para pena y castigo del pueblo de Dios, escándalo y confusión de los fieles. Y daño de la Iglesia.

Esto es lo que oculta la barca de Woelki.


Oremus !!


+T.

martes, 10 de mayo de 2016

El centro del Maestro Ávila

 


Esta mañana, a un cura amigo que me felicitaba la fiesta del Patrón con una cita, le escribí: "-...Sabes? Algunas veces, cuando leo a San Juan de Ávila me da miedo...algo así como un reverente temor sacerdotal..."

Ese miedo a las palabras (¡las verdades!) del Maestro Ávila no es nuevo, pues lo siento desde las primeras veces que leí sus sermones, sus meditaciones, sus tratados, sus cartas. Cosas, por ejemplo, como esta:

"...Entre todas las obras que la divina Majestad obra en la Iglesia por ministerio de los hombres, la que tiene el primado de excelencia, y obligación de mayor agradecimiento y estima, es el oficio sacerdotal; por el ministerio del cual el pan y el vino se convierten en cuerpo y sangre de Jesucristo Nuestro Señor, y su divina persona está por presencia real (...)

Y no se tengan por afrentados los hombres terrenales, bajos o altos, cuyo poder es en cuerpos o en cosas corporales, en ser excedidos de los sacerdotes de Dios, cuyo poder es en las almas, abriéndoles o cerrándoles el cielo, y lo que es más, teniendo poder sobre el mismo Dios, para traerlo al altar y a sus manos; pues que los ángeles del cielo, aunque sean los más altos serafines, reconocen esta ventaja a los hombres de la tierra ordenados en sacerdotes; y confiesan que ellos, con ser más altos en naturaleza, y bienaventurados con la vista de Dios, no tienen poder para consagrar a Dios, como el pobre sacerdote lo tiene.

(pero los Ángeles) No tienen envidia de esto, porque están llenos de verdadera caridad; y, viendo en las manos de un sacerdote al mismo Hijo de Dios a quien ellos en el cielo adoran y con profunda humildad le alaban con mucho temblor, admíranse sobremanera de la divina bondad, que tanto se extiende, y gozándose mucho de la felicidad de los sacerdotes, y una y muchas veces, con entrañable deseo, les dicen: Benedicite, Sacerdotes Domini, Dominum; laudate et superexaltate eum in saecula; y de verlos tan honrados de Dios, hónranlos ellos, y oyen con temblor las santas palabras que de la boca del sacerdote salen; y adoran a su mismo Rey y Señor en las manos del sacerdote, como una y muchas veces lo adoraron en los brazos de la Sagrada Virgen María (...) Oh bondad grande suya, que así engrandece a los sacerdotes, que los levanta del polvo y estiércol, y les da poder no sólo como a los príncipes de su pueblo, más aún: que puedan lo que ellos no pueden!..."


San Juan de Ávila, Tratado del Sacerdocio.

Lees textos como este y, de pronto, te encuentras enfrentado al misterio de ti mismo con Cristo en el centro. Y Cristo al principio, porque te escogió, te llamó, te consagró. Y Cristo al final, porque te examinará, te juzgará, te remunerará. Todo en modo sacerdotal, siendo el sacerdocio el sello que me marca cristológicamente (y me estremezco al escribirlo).

En el Doctor de la Iglesia San Juan de Ávila, la referencia sacerdotal es Cristo-centro, Cristo eje, Cristo única atracción, único destino, puerto de salida y meta de llegada. No hay periferias.

Las periferias han sido el perdedero de tantas vocaciones dubitantes, de tantas crisis de identidad sacerdotal que se han extraviado, confundido y disuelto en las periferias. Tantas periferias, todas distrayendo a los sacerdotes de su centro, de su eje sacerdotal, que es sólo Cristo.

Y la centralidad de ese Centro es sacerdotal-sacramental-eucarístico.

También eso me da miedo, que estemos en tiempo de promoción de periferias.

También me estremece que se conjugue tanto, y por tantos sitios, 'descentralizar'.

Con la lección del Maestro Ávila emocionándome con temor y temblor, mi invocación a Cristo, por sus sacerdotes: Cor Iesu, Rex et Centrum ómnium sacerdotum cordium, sanctífica, miserere nobis !!!


+T.

sábado, 30 de abril de 2016

En las antípodas pías



Esta mañana, en la Santa Misa, al rezar la oración de la memoria San Pio V

Oremos
Señor, tú que has suscitado providencialmente en la Iglesia al Papa San Pío V, para proteger la fe y dignificar el culto, concédenos, por su intercesión, participar con fe viva y con amor fecundo en tus santos misterios. Por nuestro Señor Jesucristo...
Amen.

interiormente, bajo un incontenible golpe de consciencia, a la vez que rezaba (¡Dios me perdone!) pensaba (¡Cristo nos asista!), especial y particularmente cuando dije esa parte central de la oración "...proteger la fe y dignificar el culto...", díjeme a mí mismo (¡Señor, misericordia!): -'¡¡¡Pero si estamos viviendo lo contrario!!!'.

En fin, que tuve que hacerme violencia interior, reprimiéndome para no seguir el juicio, ¡miserere mei!

Y en un segundo ataque, volví, otra vez incontinenti, sobre lo de la providente suscitación, atque preguntéme etiam, iterum de internis: -'Y lo de ahora, ¿también es una suscitación providencial..???'.

Llegado a este punto, confíteor que, para evitar un colapso interno-externo, me puse a considerar cuáles y cuántas serían las virtudes de San Policronio, otro Santo del 30 de Abril.

Algunas veces, es tan dificil creer, rezar, celebrar y ser inteligente, todo simultáneamente; declárolo, ahora que nadie me oye.

p.s. Otro articulete que escribí, illo témpore, sobre San Pio V (¡¡viva!!)


+T.

viernes, 29 de abril de 2016

Una Jerarquía ridícula


La gravedad del sacerdote era unos de esos aditamentos del perfil sacerdotal quasi unidos al carácter del Sacramento del Orden. Se trataba de una virtud de segundo rango, pero inseparable de las otras virtudes netamente sacerdotales. Se insistía sobre ella en los seminarios, pues la ligereza de la juventud parecía ser la antítesis de la gravedad de un viejo sacerdote con la sabiduría de la cura de almas.

Pero a mi entender, la gravedad del sacerdote (que no es tristeza ni antipatía) se entiende desde virtudes y dones mayores, y en particular el (tan olvidado) don de Temor de Dios.

Cuando se ven escenas como la de ese obispo montado en bicicleta circulando por el presbiterio de la catedral, nos damos cuenta de la insustancialidad de nuestra Jerarquía, tan irreverente consigo misma, imagen de la degradación de un clero católico inconsciente de su ministerio y cuánto comporta (ad intra y ad extra):

El Arzobispo de Palermo en bicicleta

Un venerable padre dominico nos decía, illo témpore, que las mitras eran los apagavelas de la inteligencia. Ignoro si Monseñor Corrado Lorefice era cretino de antes o si se volvió después de la imposición mitral, pero la impresión que da pedaleando entre el coro y el altar, es tan patética como ridícula y risible.

La excusa era que los deportistas de Palermo fueron a la Catedral a ganar el Jubileo.

Probablemente, cuando i pagliacci panormitanos vayan a lo mismo, Monsignore Lorefice se pondrá nariz de caricato (como la de PP Franciscus, aquel Miércoles, en la Audiencia Papal).



+T.

miércoles, 27 de abril de 2016

No es buena nueva...


Dieron ayer la noticia con notabilidad, quasi solemne, como si de algo alegre, bueno o fausto se tratara:

Mons. Asenjo firma la primera sentencia de nulidad matrimonial en España según el proceso abreviado establecido por el Papa

A mí no me gustó, ni la noticia ni su publicidad con recuadro y balcón. Al fin es una sentencia de una derrota, de un vacío, una nada tan vana como el estrambote del soneto cervantino al túmulo filipino. Todo muy hispalense, con la vaciedad sin lógica del Eclesiastés.

Es triste, en estos tiempos, ser testigo de derrotas que se cantan como si fueran victorias, siendo penumbrosos vencimientos de amores que no pueden, o no saben, o no han querido amar más allá del no querer; todo al fin con el colofón de una sentencia que declara un no-ser, un no haber sido.

O peor: Algo santo malogrado, con una resignación final - lacre y sello - que declara que, ab initio, fue una santidad imposible.


Y esa ha sido la noticia, anunciada como si fuera buena.


+T.

lunes, 25 de abril de 2016

Colecta para Ucrania



Cuando nuestros feligreses - siempre generosos - se esperaban el anuncio de una colecta para los damnificados del terremoto del Ecuador, en vez de eso hemos tenido que explicar que la colecta de las Misas de este Domingo eran, por voluntad expresa del Papa, para Ucrania. Como la guerra de fronteras entre Rusia y Ucrania ya es un casus belli quasi añejo, era difícil exponer a los fieles qué motivo animaba esa colecta pro-Ucrania, salvo decir, sin más palabras, que había sido mandada por el Papa, que es lo he hecho yo, simplemente, sin más palabras, porque no quería decir más.

Si me hubiera extendido sobre el particular, tendría que haber referido el malestar de los greco-católicos ucranianos con Roma, con PP Franciscus, es decir. Tampoco pongo yutubes en Misa y, lo más breve e ilustrativo, hubiera sido ver la noticia tal y como se publicó:



El encuentro de PP Fraciscus con el Patriarca de Moscú, les removió la atrabilis a los jerarcas greco-católicos ucranianos, víctimas desde tiempos de San Josafat, mártir, de la implacable hostilidad de los ortodoxos rusos. Si el Papa, histórico protector de los ucranianos católicos de rito bizantino-eslavo, se aviene con el Patriarca moscovita, su histórico perseguidor, es comprensible el disgusto de los pacientes y sufrientes ucranianos.

No se callaron, por cierto. Su metropolita, el joven arzobispo Sviatoslav Shevchuk, que ha sido, durante un par de años, eparca en Buenos Aires, Argentina, le expresaría a PP Franciscus el justificado malestar del Sínodo greco-católico ucraniano. Su aproximación a Kyril de Moscú se entendía en Ucrania contraria a los intereses de los greco-católicos, por tantas y muy dolorosas razones.

Personalmente, no entiendo que el muy discutible y defectuoso ecumenismo vaticanosecundista ponga en crisis el verdadero ecumenismo que encarnan históricamente los greco-católicos ucranianos: La recta razón ecuménica, la única válida, es la reintegración de la comunión con la Iglesia Católica Apostólica y su Cabeza el Papa, sin más ambages (o sólo los mínimos necesarios).

Conque la colecta de este Domingo parece haber sido un parche de PP Franciscus a la herida de Ucrania. O un caramelito para endulzar el amargo trago, según se vea.

Aunque recuérdese el dicho de que, muchas veces, con azúcar sabe peor.

Oremus!

+T.