No me gusta recibir este tipo de correo, alguna vez he comentado cuánto me fastidian los powerpoints y demás chucherías. Pero esta peli, un corto premiado hace unos años en el Festival de Berlín, me parece que merece esta excepción:
Me lo ha mandado un amigo, ingeniero, un tipo estupendo. Le despidieron del trabajo hace año y medio, y hasta hace unos meses que le contrataron en otra empresa ha pasado una mala racha, personal y familiar, de esas que todos tememos. Sin duda, la peli tiene para él un significado/mensaje muy especial, por las circunstancias. La vida con sus golpes nos hace más sensibles al dolor ajeno, más comprensibles. Y, si tenemos fe, más creyentes.
El corto está rodado en Filipinas. Es real, con escenas, lugares y personas reales, pero parece un apólogo antiguo. O una parábola.
Perfectamente planteado en la clásica secuencia narrativa de presentación-nudo-desenlace, alcanza su clímax entre los minutos 4,14'-5,21', durante la escena hogareña. Y luego la moraleja, vale. Pero la escena de casa, el padre con su mujer y sus niños, en torno a la mesa, le da un vuelco a todo el mini-film. Bastan esos minutos para trascender todo lo demás.
Hay miserias que son grandezas, por lo que suben. Como hay sublimidades que son cloacas por cuánto bajan.
De todas formas, la peli me deja chico, muy chico. Espero que a ustedes, los que la vean y la sientan, también.
Dios sea bendito.
+T.
miércoles, 16 de junio de 2010
lunes, 14 de junio de 2010
Afganistán re-versionado, corregido y aumentado

Yo pensaba que, a parte de la políticamente correcta excusa fantasmal de los talibanes, lo de Afganistán se razonaba de verdad tal cual habíase quedado en Kim (recomiendo su lectura; Kipling es muy bueno para el verano, muy vacacional, con sorbitos té fresquito, o, si se prefiere, un muy british gin-tonic). En la novela de los tiempos del Raj Británico, Afganistan interesaba a los ingleses por sus "pasos"; es decir, por ser la via de penetración de Rusia en Asia, con la India y sus rutas como principal objetivo táctico. Un caso tópico-típico de los intereses de la Rule-Britannia, rule-rule.
Pero esta mañana la opinión mundial sobre Afganistán ha dado un vuelco, un giro de 180º con la noticia sobre sus riquezas mineras. Un servidor, como todo quisque medianamente consciente/inteligente, he coreado de internis el consabido -"...Ya, ya, ya...", que es lo primero que uno dice cuando se entera de nuevas así.
Conque resulta que los talibanes de Afganistán son el cuento de la buena pipa para instalarse y explotar las minas de los preciados minerales que nos acabamos de enterar - ¡quién se lo iba a figurar! - existen por aquellos montaraces pagos.
Con la curiosidad picándome, me encantaría ver un mapa con las ubicaciones de las minas y los territorios ocupados/controlados por los yanquis de EEUU. Apostaría que están allí mismito donde ellos están. Y que los movimientos del ejercito yanqui en estos últimos años han sido tácticamente dirigidos para situarse allí donde importaba estar. Por las minas, más que por los talibanes. Los USA tienen, para estas cosas, una tropa muy eficaz .
Que yo no sé, mayormente, como es esa tropa, y apenas la conozco por las pelis de Hollywood que te cuentan la historieta del marine bueno y todos los demás malos, ya sean coreanos, vietnamitas, alemanes, japoneses, rusos, cubanos, extraterrestres del espacio sideral o españoles (últimos de Filipinas). Todo el mundo - es cosa universalmente sabida - es malo y sólo los USA son buenos. Y salvan al mundo. Con prueba documental cinematográfica made in Hollywood, incontestable, contrastado y garantizado con figuras históricamente testadas como el Teniente Rambo, Forrest Gump, el Sargento Quincannon, y cía. Ya sea en versión western, ya en formato 2ª guerra mundial, o en estilo vietnamita, los héroes son ellos y el mundo su campo de batalla. Y ganan siempre porque la peli es suya, que para eso la pagan.
¿Y ahora qué? Pues imagino que muchos años de gobierno títere y democracia de telón, con el Karzai de turno como cabeza de tonto visible y una disimulada y omni-sabida presencia USA en la sombra, detrás del decorado.
Los Chinos estarán que rabian, digo yo; y me alegro (soy bastante contra-chinista, estilo Mafalda). Pero más rabiosos estarán los talibanes, digo yo también. A mí - confiésolo - un taliban, por musulmán, me repatea. Pero - reconózcolo- los talibanes no me suscitan especial manía. También tienen sus cosas buenas; como el burka, prenda integralmente decente donde las haya, muy recomendable ahora que llegan los calores y el universo de la carne tiende a desvelarse en toda su horrenda monstruosidad (entiéndase gordas en traje de baño y demás especímenes de sirénidos playeros y urbanos).

¿Y Zp? ¿Qué pensará nuestro super-mequetrefe, aliador inventor de in-civilizaciones, del asunto? ¿Nos explicará que la no-guerra de Afganistán ya no es misión pacífica sino empresa colonial? ¿Y la re-puta-dísima Chacona ministrona, la impía? ¿Qué dirá del caso?
Si a Kipling le hubieran contado que parte de la trama aventurera de su Kim estaría de plena actualidad en el siglo XXI...a lo mejor no se hubiera extrañado. Los grandes que en el mundo han sido intuyen de este mundo y sus vicisitudes muchas cosas, de forma quasi enigmática, pero certeramente. Verbigracia.
Pero que no nos cuenten más el cuento de los talibanes (¡pobres talibanes!). Please!
&.
sábado, 12 de junio de 2010
Algo pequeñito...y otras pequeñeces
No quiero calcular el tiempo que hace que no veo un concurso de Eurovisión, porque se me vienen encima todos los años que tengo. Tengo tantos que recuerdo haber visto en directo el La-la-la; con tierna edad, pero lo vi y me acuerdo. Y recuerdo también la Poupée de cire-Poupée de son, y a Sandie Shaw, también. Los años de Abba y demás me pillaron con la edad del pavo, cuando ya no echaba cuenta de esas cosas, ocupado en asuntos más graves y con gustos más trascendentales.Pero este año, por la anécdota del mequetrefe con la barretina que estropeó la actuación del representante España, he visto unas cuantas veces el video de Eurovisión...y me ha gustado. El Daniel Diges canta muy bien, y tiene cara de buena gente. Y me gusta mucho la coreografía de ballet con los cuatro muñecos, que bailan estupendamente y ambientan la canción con un toque "mágico-infantil" muy logrado. Pero lo que me ha enganchado es la música, porque en cuanto oigo un vals en tono menor, me afecta donde sea y como sea; debe ser algún invencible subconsciente romático, o algo así. También puede ser lo del síndrome de Peter Pan, y tal. No lo excluyo. ¡Touché!!
Pero además está la letra. La letra que no me sé y sólo me he quedado con el "Algo pequeñito, algo chiquitito...uoooó-uó-uoó...". Y también dice algo de una rosa blanca y un perdón...y no sé qué más. Lo suficiente para quedarme con la copla y tararearla y tal. En privé, naturellement.
Pero no iba a hablar de todo esto que estoy hablando, iba a hablar de curas, de curas y de cosas de curas. Y de malas y buenas interpretaciones/conceptuaciones sobre ser cura.
Por ejemplo, una excelente, acertadísima, justa y cabal, oportunísma idea sobre un cura y sus cosas, sobre esencias y potencias sacerdotales, es la que expusoo ayer o antes de ayer en Roma el Cardenal Meisner (por cierto que me alegro mucho de poder alabar a un Cardenal, y un Cardenal alemán, además). Pues el Emmº y Revmº Cardenal Joachim Meisner, entre otras cosas, ha dicho esto:
"Un confesionario en el que está presente un sacerdote, en una iglesia vacía, es el símbolo más impresionante de la paciencia de Dios que espera".
Me imagino que por tener en su Catedral de Colonia el relicario de los Reyes Magos, SS. MM. de Oriente le habrán concedido la gracia (¡todo es gracia!) de hacernos a los curas este extemporáneo regalo de Reyes, porque las palabras de Don Joaquín Meisner me han parecido como un desbordamiento obsequioso del Corazón de Jesús al que los Santos Magos regalaron Oro, Incienso y Mirra, y que ahora nos manda por boca del Arzobispo de Colonia esa preciosa comprensión/exposición del Misterio de su Corazón, pátiens et multae misericórdiae, que tantas veces está latiendo (viviendo y reinando) en escenas sacerdotales como esa que describe Meisner: Un sacerdote, un cura, sólo, en una iglesia vacía, en un confesonario, esperando y orando. Realismo santo, tan descarnado como místico, tan simple como sobrenatural. Es así.
Una aproximación al sacerdocio que olvide las circunstancias que envuelven y en las que se desenvuelve el sacerdote del siglo XXI, es una impostura. Quiero decir que teorizar sobre un ideal en coordenadas y parámetros ideales y/o idealizados, es un absurdo y hasta un engaño. Del sacerdocio hay que enseñar la doctrina verdadera y la realidad en medio de la que se vive esa doctrina. Por eso me han gustado las palabras de Meisner.
La vida diaria de un sacerdote no es una escena de triunfo como la de esos cuadros del barroco que pintan al santo entre un coro de angelotes, con arreboles de nubes destellando gloria, y la Paloma del Espíritu Santo sobre la cabeza. No. Esa gloria - que vendrá, eso es cierto - ni será así, ni será aquí.
Las horas del cura pasan a diario, más bien, en un escenario como el que evoca Meisner. Como parecen en esas otras escenas de otros maestros del barroco, expertos en el claroscuro. Pienso en nuestro Zurbarán, y en Ribera, y en La Tour, y también en Rembrandt; incluso en el Caravaggio. Pero no encuentro apto un cuadro de Rubens para enseñar qué es la vida de un cura. Podría servir para hacer una presentación alegorizante, quizá; pero no para enseñar la verdad con sus cosas tal y como son.
Bien. Paso ahora a criticar brevemente lo que no es, las malas interpretaciones, los montajes, las películas sobre curas que falsean lo que es la vida de un cura. O, mejor dicho, "la película", porque me refiero a una película en concreto.
-***- Aquí aviso con asterisco para que se retire el beaterío entusista aplaudidor, la claque beata, la comparsa y el coro de los entusiasmados-as. Avisados quedan. Si siguen leyendo, allá se las apañen con el berrinche (si es que les atacara).-***-
Me refiero a esa peli a la que están dando tanta publicidad. Una publicidad, de entrada, muy extraña, muy chocante: ¿No se han dado cuenta de que no es de buen gusto montar el reclamo publicitario de una peli sobre un cura diciendo que la peli "ha hecho en taquilla más recaudación que 'Sexo en Nueva York' ??? ¿En qué están pensando, con qué están comparando???
Pero además entiendo que se trata de un documental admirativo, entusiasmado y excesivo. Que el joven sacerdote protagonista haya sido un tipo fenomenal, con muchos amigos, con mucho gancho y simpatía arrolladora, con muchos recursos personales, con brillante trayectoria y excelentes facultades, todo eso no lo niego. Pero todo eso no vale para proponerle como modelo. Un cura modélico, entiendo yo, es otra cosa.
Un cura-cura no suele ser un cura "de cimas", sino de planura, de llanura, de piso bajo. No quiero decir que no aspire a lo más alto del Cielo (recalco: ¡aspirar al Cielo!); lo que quiero decir es que su vida circula por terrenos bajos, a nivel del suelo. Ni se arrastra por las alcantarillas (aunque a veces tenga que bajar a ellas), ni se pasa el dia en las azoteas de un rascacielo (aunque algunas veces haya que subir a los pisos altos). Normalmente, la trayectoria a recorrer, el camino a transitar, es de baja altura, de discreto, muy discreto relieve.
Un cura-cura, corriente, sin "brillos", no despierta esas admiraciones ni sale en una peli taquillera. Tampoco se puede permitir el "lujo" de irse un Domingo a esquiar, porque los Domingos son los los días en que los curas-curas están ocupados, desde que amanece hasta que es de noche. El Domingo, para un cura, no es día de vacaciones.
Proponer con entusiasmo a un cura alpinista, es una ficción que puede despistar al que se sienta atraído por una "aventura" que luego no va a poder vivir cuando le toque ser cura en un pueblecito sencillo, con su gente sencilla; o en un barrio cualquiera, con gente tan corriente como la de cualquier sitio. Con gente y con cosas igual de corrientes, muy corrientes; vulgares incluso, de medio pelo y hasta de pelaje raso. La vida de un cura no es "aventura", no es "riesgo", no es "escalada". Un cura real no es un Don Quijote que ve gigantes donde hay molinos, ni confunde a una aldeana con una Dulcinea. Un Quijote no vale para cura.
Que no estoy diciendo que el protagonista de la peli haya sido un cura quijotesco. Lo que digo es que proponer un modelo sacerdotal "de cima", no es realista. Y la santidad es realismo. Tan crudo como las cinco llagas reales de Cristo Sacerdote, con corona de espinas auténticas y cruz pesada y azotes que te destrozan el cuerpo. Y tres clavos que te clavan al madero. La santidad de verdad suele ser una vida sencilla, sin destellos, como los treinta años de la Vida Oculta de Nazareth. Nazareth es un Misterio que se olvida mucho, como también que esos 30 años de vida del Salvador forman parte - la más extensa - del Misterio de la Redención.
Si a un seminarista o a un joven sacerdote se les anima con un modelo/proyecto "entusiasta", y después se topa con una realidad pura, dura y (entiéndasme) "rutinaria", ese joven se puede romper en mil añicos irrecuperables. Suele pasar, desgraciadamente. Los Domingos de "vida oculta" de un cura corriente, no dan oportunidad para escaparse a hacer montañismo.

Entre un atractivo cura de película y el depresivo Curé de Campagne de Bernanos, hay matices y niveles intermedios, más realistas, más apreciables, oportunos, y tanto más fructíferos sacerdotalmente cuanto más sencillamente amoldados a una santidad que no exige "cimas" sino que pide fidelidades. Fidelidades que son sencillos ministerios, carentes de brillos humanos, aunque plenos de gracia divina. Pero la gracia no se ve, ni se siente (aunque actue y transforme el alma, que tampoco se ve).
Lo que me sigue resultando chocante - perdón por insistir - es eso de escalar un Domingo. Y en compañía (detalle que, por mucho que lo expliquen, no tiene explicación). Como tampoco me imagino qué clase de vocación tiene este otro, ni qué tipo de parroquia piensa que va a tener. ¿Se dedicará a celebrar emocionantes misas en un 8.000, o en las crestas de hielo del Perito Moreno, o en lo alto de un errante iceberg???
Un buen final puede arreglar un mal principio, incluso una trayectoria regular, y hasta mala. Si la historia acaba bien, el final es bueno. Pero si el final fuera, digamos, extraño, dejaría la historia que fuera con esa misma extraña impresión final. En este caso que cuenta la peli, opino que brillan, por su ausencia, la discreción y la prudencia. Y como dije, me parece una peli excesiva, que peca por exceso.
Ningún cura, por regular que sea, se escapa de tener su pequeño coro de admiradores-as. Gente buena y agradecida, pero que quizá olvidan (o no saben) aquello que dijo el Señor que se debía responder cuando cumplimos algo a la perfección: "Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que debíamos hacer". Y ya está. Sin películas. Sin claque.
Volviendo a la copla de Eurovisión, que con eso empecé, me he hecho estos dias algunas reflexiones al hilo de la misma; meditaciones de andar por casa, o por iglesia vacia como la que evoca el Cardenal Meisner, consideraciones pías chiquitas, pequeñitas, infantiles. Por ejemplo pensaba, ahora que ya han pasado las solemnidades del Corpus, con procesiones solemnes y todo ese despliegue que - ¡gracias a Dios! - hacemos en nuestras parroquias, por toda España, por tantos sitios; pensaba que, sin embargo, la piedad eucarística de nuestras parroquias, la de todos los días, es de tono sencillo. No se le expone al Señor Sacramentado en una custodia del Arfe todos los dias, sino que se le adora en su Sagrario con gestos y signos y cosas más sencillos, más pequeñitos/chiquititos: Una oración, una visita, una flor, una comunión espiritual, la comunión con recogimiento, con devoción, con temor y temblor (también), la acción de gracias acabada la Misa, alguna oración "de propina", alguna ofrenda por algo o por alguien...
Cosas pequeñas, chicas, que son grandes no por aquello que en sí son, sino por Aquel para Quien son y por Quien son . Si me explico.
p.s. Se me olvidaba el youtube con la copla deEurovisión; ahí va:
+T.
jueves, 10 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Dos estilos para una verdad (o la verdad de los viejos contra la hipocresía de la madurez)

De entre todas las repercusiones que ha tenido el asalto criminal a los barcos de los cooperantes pro-palestinos, me ha llamado la atención, por su dramatismo "intra-personajístico" el pequeño bombazo de la veterana periodista-corresponsal de la Casa Blanca. Esta es la noticia: Un comentario anti-israelí acaba con la carrera de la corresponsal decana de la Casa Blanca.
La señora, a punto de cuplir 90 años, se ha despachado a su gusto y ha hecho erupción como un volcán humano con 50 años de lava de pasión contenida. Lava periodística, sangre y linfa de opinión, análisis, comentario y publicidad, todo eso que corre por las venas de un profesional. Y esta veterana periodista lo es.
El mascarón facial de la Helen Thomas es formidable, digno de un casting de pelis de terror de serie B. En cuanto vi la foto me acordé, de un golpe y sin solución de continuidad de imagen, de Golda Meir y de uno de los monstruos peludos de The Muppets/Los Teleñecos. Una monstruosidad de mujer; quiero decir que es de esas que son atractivas por su misma constitución anti-estética, que trasluce un fenomenal carácter-personaje.
Cincuenta años en los límites de la corrección política, preguntando/acosando a los presidentes de los USA y a los personajes que entran y salen de la White House, incordiante y provocadora sin pasar la línea de lo que no se debe decir para poder seguir comiendo del periódico nuestro de cada día, todo eso han amasado esas impactantes facciones medio drag-queen, medio ninot de falla. Formidable señora, en todo caso e indiscutiblemente.
Volviendo al exabrupto de Doña Helen Thomas, me preguntó cuántas veces se habrá tenido que morder la lengua y los puños para no soltar por su boquita de carmín la sentencia que ha lanzado como un bombazo contenido. Cito tal cual la noticia, tal y como sale en El Mundo:
"...La controversia empezó el 27 de mayo, día en el que la Casa Blanca celebra el Día de la Herencia Judía. Cuando el rabino David Nesenoff, fundador de la web Rabbilive.com preguntó a Thomas - "¿Algo que decir sobre Israel?", respondió H. Thomas: -"Dígales que se vayan de una vez de Palestina". "¿Algún comentario mejor?", insistió Nesenoff, con voz distendida, mientras Thomas se reía: -"Recuerde: esa gente está siendo ocupada", replicó la periodista, refiriéndose a los palestinos. Añadió: -"Y es su tierra. No es Alemania, no es Polonia". "Entonces, ¿a dónde deberían ir", preguntó Nesenoff. - "A casa", dijo Helen. "¿Dónde está su casa?", insistió el rabino. -"Alemania, Polonia, América, el resto del mundo"...contestó la Thomas.
No me resisto a poner el youtube, con la carátula parlante y la voz espesa de la formidable Mrs Thomas:
Más claro, agua: Aquello, Palestina, no es su tierra. Que se vayan a sus respectivas naciones de origen, a Alemania, Polonia, América y el resto del mundo. Que se dispersen, más llanamente, dicho con todas las letras.
A mi me hace muchísima gracia la salida de este vejestorio fenomenal (dejando en paréntesis lo trágico del caso y sus implicaciones). La hiper-sensibilidad israelí y sus hipersensibles terminales nerviosos, esa gran "red" del judaísmo internacional, ha reaccionado como cabía esperar. En los EEUU se ha dictado el herem contra la Thomas, que ha sido ipso facto obligada a retirarse de su decanato de honor. Una patada y un portazo, sin contemplaciones. Por blasfema, por impúdica, por indecente, por irreverente, por decir lo que no se debe de quien no se debe: Israel es tabú, Israel no se toca, Israel es incuestionable, incriticable, incondenable, indefectible, irreprochable. Si alguien se atreve a rozar a Israel, Israel lo fulmina como cuando el Arca exterminó a Uzá (II Sam 6,3-8).

Y a mí me da mucha pena de la berrenda Helen Thomas. Tantos años sin decir lo que pensaba y sentía, mascando freno, a cuatro bridas que sujetaba ella misma para no desbocarse como potra sin domar.¡Patética y tremenda Thomas!
Pero, por otra parte, quizá ahora sus palabras tengan más efecto que si las hubiera dicho y publicado hace cuarenta años. A lo mejor esta vaca brava es una vaca vieja con más peligro que una vaquilla resabiada de tentadero, más toreada que una novilla de feria de pueblo. Y ahí está, formidable adefesio aguardentoso que dicen que bebe whysky como la reina madre de Inglaterra (la difunta), conservada en alcohol como un viejo pirata del Caribe. Desde luego ha hecho historia. Si se cuentan de ella mil anécdotas, con esta última se ha asegurado una dificil de superar. La Thomas ha salido, sí, pero por la puerta grande, como los toreros que cortan dos orejas y rabo. ¡Vaya si los ha cortado!
En resumen, yo diría que un triunfo de la conciencia sobre la corrección política. Un triunfo de la verdad sobre la oportunidad.
p.s. La segunda parte del articulete iba a hablar sobre estos dos, un ministro y un ex-ministro zapateristas, dos fantoches de gabinete, baldones de la Justicia, uno y otro; masones, se dice. Con mucho gusto, han aceptado no sé qué galardón de esos que no se sabe bien si agradecen servicios prestados o suponen futuros favores (todo legal, of course). El que otorga el premio es uno de esos ubícuos apéndices de Israel, una "federación" de tantas por el estilo que habrá por ahí. Iba a escribir sobre el acto y las palabritas liberal-indiferentistas-panreligiosas de los excelentísimos petardos. Pero prefiero no decir nada más. El monstruo moral de la Thomas ha devorado el canapé pastelero de esta segunda parte de mi articulete.
p.p.s. Del monigote negrito de tómbola Omama, tampoco iba a decir nada. Diré solamente que en este caso de la formidable y berrenda Helen Thomas se ha comportado como el negrito esclavito "sí bwana" que lleva en los genes. Un esperpento de chocolate.
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martes, 8 de junio de 2010
Tormenta sobre tormenta

Cuando la historia cuente la labor apostólica de Benedicto XVI, cada paso del anciano pontífice se medirá con metros de oro. En cinco años, las huellas del Papa Ratzinger ya son tan profundas como las de los 27 años de su predecesor.
Al visitar esta semana pasada la isla de Chipre, un viaje "discreto" a una nación de tercer rango, Benedicto XVI se sumergía de lleno en la crudísima realidad del Oriente Mediterráneo, la fachada trasera de Occidente, su primera frontera.
En Chipre la historia es carne viva y sangrante, como si desde los tiempos de las Cruzadas y el efímero reino de los Lusignan la historia se hubiera enrarecido en un bucle de tiempo que repite con distintos protagonistas una misma historia, con la Cruz y la media luna campeando en un combate sin final previsible.
El viaje, tan deseado, se tiñó primeramente con la sangre de los cooperantes pro-palestinos asesinados por el terrorismo institucionalizado de Israel. Nada es casual en ese tenso escenario donde la silueta de Chipre apunta como un índice hacia el rincón del antiguo Reino de Antioquía, como señalando acusador al viejo Oriente Islámico y al nuevo Israel sionista. La geografía, a veces, es elocuente en sus formas.
De aquellas costas, fronteras del Chipre cristiano, vendría el eco de la segunda sangre "ambientadora" del viaje pacífico del Vicario de Cristo. La noticia del asesinato del Obispo presidente de la Conferencia Episcopal de Turquía imagino que pesaría dolorosamente sobre el frágil Benedicto. La Santa Sede no sabe todo, pero cuando sabe conoce más y entiende mejor. Entender mejor, en casos como ese, es hacerse cargo de lo peor, que no se contará con todos los detalles sino cuando el tiempo pase, las heridas estén cicatrizadas y el trueno sólo sea eco. Así y todo, la dolorosa verdad nunca aflora del todo. Lo que la prensa sensacionalista del enemigo llama "secretos" vaticanos son, la mayoría de las veces, heridas que el pudor santo de la Iglesia prefiere guardar envueltas en esos pequeños/grandes holocaustos del silencio.
Turquía no es un problema emergente, porque Turquía ha sido para la Cristiandad (cuando la había) el rostro más feroz del Islam. Así desde el siglo XI, cuando se afirma como el rabioso y tenaz enemigo del declinante Bizancio. La Iglesia lo supo, y la tensión Santa Sede-Sublime Puerta es un capítulo con contenido proprio dentro de la Historia de la Iglesia y el Occidente Cristiano. A pesar de nuestro victorioso Lepanto, la decadencia putrefacta del sultanato, y la reconversión militarista de Ataturk, la Turquía contemporánea siguió tan poderosamente monstruosa como para perpetrar el genocidio de la Armenia cristiana, una de las grandes sombras que pesan como una losa sobre la conciencia de unos y otros.
Esa Turquía corrompida por militares y agitada por fanatismos islamistas, conserva tanta fuerza maligna como para desplantarse ante Europa entera e invadir y secesionar Chipre, amenazar a Grecia y chantajear a la OTAN y los EEUU. Hay alianzas que nunca debieran haberse hecho y oportunidades históricas que debieran haberse aprovechado ipso facto, sin ceder ni una hora al reloj de la historia.
Turquía debería haber sido descompuesta al final de la 1ª Guerra Mundial, fragmentándola y restaurando la nación Armenia y otras tantas según el mosáico de nacionalidades étnicas de sus fronteras. Si no se hizo por garantizar un tope a la URSS bolchevique-comunista, el pago de aquella oportunidad perdida hipoteca actualmente la sensibilísima frontera de Europa con el Oriente en llamas.
De Turquía es el asesino terrorista que atentó contra Juan Pablo II, y si se confirma la nueva "pista turca" que parece contener el asesinato de Monseñor Padovese, el turbante fantasmal de Solimán parece haberse reconstituído como una monstruosa hydra, con tantas cabezas asesinas como tantos son los fanáticos que anidan en los múltiples resquicios de la historia, reciclada en actualidad vengativa y belicosa.
Hace unos dias me chocaba el tópico comentario periodístico que cacarea que "el problema es el fanatismo islamista", cuando todo el mundo intuye que la frase correcta debería decir llanamente que "el problema es el Islam". Un problema que ya es amenaza viva y enquistada en el seno del Occidente decadente, el Occidente de nuestro "sistema democrático" que se tambalea afligido por la crisis, sin atinar remedios, olvidándose del co-problema del Islam "interno".

Lo peor, sin embargo, es el problema sobre el problema; o dentro del problema; o anejo al problema. Me refiero a la bomba de relojería del estado de Israel, que o se desactiva pronto/ahora/ya, o reventará el dia menos pensado como una re-edición actualizada del mito de Pandora y su caja de mil terrores.
Trágico marco para la visita apostólica de Benedicto XVI a Chipre, con sangre en el mar y sangre en tierra marcando la linde de su itinerario.
Hay llagas que la historia no ha cerrado, sobre las cuales se han abierto heridas nuevas que descalifican a los responsables y acusan a los mantenedores. Enconar la historia con una actualidad de incomprensible violencia es asegurarse un futuro que revertirá en crímenes multiplicados con cada golpe.
Resulta comovedora, por patética, la foto de Benedicto revestido de rojo martirial sobre el fondo de bidones de gasoil blanqueados con cal, marcando la frontera de la guerra.
Mientras, tan cerca de esa instantánea chipriota, Erdogan bramaba en Ankara y Netanyahu disparaba desde Sión.
p.s. Añado como apéndice esta sucinta referencia que no incluí en el articulete, por despiste. Me parece tan relevante como oportuno: El entonces Cardenal Ratzinger allá por el año 2004 se declaró contrario a la recepción de Turquia como miembro de la Union Europea ( Cardenal Ratzinger defiende identidad cristiana de UE ante posible ingreso de Turquía ) por tantas y tan buenas razones como un hombre bien formado e informado como él sabría explicar. Imagino que esa "opinión" del entonces Cardenal, hoy Papa, no se ha olvidado en Turquía.
+T.
lunes, 31 de mayo de 2010
Los palestinos necesitan un Leon Uris

Una de las pelis de mi videoteca que suelo re-ver un par de veces por curso (en verano, preferentemente) es la magnífica Exodo, de Otto Preminger. Excepto el papel de Paul Newman (no me gusta el actor ni le veo en el personaje que interpreta), me gusta todo lo demás. La banda sonora y el tema musical de la película, de Ernst Gold, es un clásico entre las mejores partituras de la historia del cine. Y la peli, una de las mejores de su género.
¿De qué género es Éxodus? Alguna vez me lo he preguntado y he concluido que Exodus es el film capital de un sub-género que yo llamaría "apologético-sionista". En Exodus están casi todos los elementos argumentales-dramáticos que reaparecerán en muchas películas que tratan, con variados libretos/tramas, la historia de los judíos europeos y el sionismo en el pasado siglo XX.
En Exodus sale casi todo, la historia de la post-guerra con flash-backs de la persecución antes y durante la guerra, el acontecimiento histórico de la constitución del estado de Israel, incluso una prospectiva bastante aproximada del futuro venidero.
La estupenda versión cinematográfica de la novela de Leon Uris es tan atractiva como la propia novela. A los lectores gustará o no gustará la obra de L. Uris, pero si son buenos aficionados reconocerán que es un estupendo novelista de género. De ese género.
Hará unos diez años, recuerdo que compré y leí durante un viaje en tren una de las últimas novelas de Uris, "The Haj" ("El Peregrino" es el título de la edición/traducción en español). Con toda su habilidad narrativa, Uris traza la historia de una familia de palestinos para demostrar la tesis de la maldad intrínseca y perversa de los palestinos, que acaban devorándose y destruyéndose a sí mismos. Todo en medio de un hiper-corrupto mundo de árabes y un esperanzador mundo israelí. Los palestinos son canallas, los israelíes son éticos héroes. Y si surge, alguna vez, un palestino heróico, es por cercanía al mundo y las tesis israelíes, que le convencen con todo el peso de su irrefutable razón; pero al final será destrozado por la implacable furia de los palestinos, raza maldita que no merece existir, ni merece patria, ni merece historia.
Sólo Israel es bueno y Leon Uris es su profeta.
Bueno, Leon Uris y toda una caterva de apologistas que infectan y confunden a una opinión internacional cada vez menos dispuesta a tragarse las bolas israelíes, exquisitas piedras de molino de la des-información.
En resumen, y ante los hechos consumados - una vez más - de una brutal matanza causada por Israel, la opinión oficial es la de siempre: Israel se defiende (con tiros que matan) de las agresiones contra Israel (en este caso, los del buque, dispararían con patatas y garbanzos y balas de granos de arroz, que es lo que llevaban en el barco para suministrar alimentos a los prisoneros de los campos de concentración de Gaza).
Los que digamos que Gaza es un gran campo de concentración, una "nación-campodeconcetración" creada y mantenida contra todo derecho y justicia por el estado de Israel, seremos señalados por el dedo israelí como enemigos de la humanidad. La humanidad que es Israel y sólo Israel. Lo demás no cuenta: Goyim, goyim, goyim. Carne de herém.

La trágica aventura del barco con suministros para los palestinos de Gaza, si la hubiera tomado Leon Uris como arguemnto de una de sus novelas, haría del barco una nave heróica como la del Exodus. Y también saldría por ahí un émulo de Preminger para filmar una peli heróica.
Pero la Palestina de los palestinos no tiene a su servicio un Leon Uris ni un Otto Preminger. Sólo tienen la decepción desastrosa de Gaza. La misma que alimenta la desesperación rabiosa de los niños que serán terroristas porque se han amamantado en la teta envenenada del odio israelí. Un Israel que siempre ofrece motivos sobrados para odiar. Es la única garantía que el estado de Israel otorga a los palestinos de Cisjordania y Gaza : Ser más odiados mañana que ayer.
Hoy también. Con catorce muertos más en la larga cuenta de las víctimas de Israel.

p.s. Esta mañana las agencias informaban que entre los pasajeros de los barcos asaltados criminalmente por el ejercito de Israel, viaja también el anciano Patriarca Melquita de Jerusalén, Monseñor Hilarión Capucci, el mismo que los israelíes mantuvieron en prisión 4 años, injustamente acusado. Monseñor Capucci tiene 88 años. Es palestino de nacimiento, de Cesarea, la patria de los Apóstoles.
p.p.s.La agencia Zenit recoge en su boletín diario el comentario desaprobatorio con la condena del portavoz de la Santa Sede, padre Lombardi, así como algunos testimonios comentarios de un sacerdote católico, párroco en la miserable Gaza. Merece leerlo porque es la voz sincera y dolorida de los que siempre son las víctimas. Las víctimas de Israel.
p.p.p.s. Se teme que este desgraciado acto de terrorismo militar-estatal israelí, con sus desafortunadas víctimas, enrarecerá el ambiente del próximo viaje apostólico del Papa Benedicto XVI a Chipre. Un viaje de primerísimo interés para la Santa Sede y los Patriarcados Ortodoxos Orientales (que tanto saben de las extorsiones, violencias, injusticias y crímenes del cada vez menos justificable "estado" de Israel).
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domingo, 30 de mayo de 2010
La nula voluntad de nuestra Jerarquía

Los Congresos Eucarísticos, cuando empezaron allá por 1881, en Lille, inauguraron, en cierta forma, la gran presencia internacional del Catolicismo en la era moderna. La Iglesia Católica cerraba así el siglo XIX, tan lesivo para ella, con una enorme actividad y proyección internacional. Los Congresos supusieron una gran confirmación de la fuerza y la actualidad del Catolicismo en el mundo. A los pocos años de la pérdida de los Estados Pontificios y la conclusión del Concilio Vaticano I, con el Papa "prisionero" en los estrechos límites de la Ciudadela Vaticana, la Iglesia Romana se hacía más universal que nunca, movilizando por los cinco continentes a Cardenales Legados que representaban al Papa en estas grandes celebraciones-exaltaciones de la Fe Católica.
Por su parte, los congresos nacionales, siguiendo un modelo a escala menor, sirvieron para re-evangelizar y resaltar en cada momento determinadas iniciativas destinadas al revitalizamiento de las Diócesis.
Durante los años que siguieron al Vaticano II, los Congresos Eucarísticos internacionales y los nacionales sirvieron para propagar los "frutos del concilio", muy especialmente las iniciativas e innovaciones derivadas de la reforma litúrgica post-conciliar. Los Congresos Eucarísticos han sido unos extraordinarios observatorios-testimonios de los cambios habidos en el último siglo de la historia del Catolicismo.
Del celebrado estos últimos días en Toledo algunos se han extrañado de la poca publicidad que se le ha dado. Yo les respondería que la midieran con la que está teniendo la Jornada Mundial de la Juventud. Evento por evento, compárese la publicidad de uno y otro y se comprenderá la importancia que se le da a cada uno.
Podrían decirme que no se puede comparar una concentración mundial con una celebracion nacional. Vale. Acepto el sed contra. Pero insisto: Compárese con la propaganda que se le da al Año Santo Compostelano, que es algo nacional. Si se me contesta que el Jubileo de Santiago es algo con repercusión europea y hasta mundial, también acepto la razón. Es verdad. Insisto sin embargo: Se da publicidad a lo que se quiere cuánto y según se quiere. En este sentido, es evidente que ni los organizadores (la Diócesis de Toledo) ni los promotores (la Conferencia Episcopal Española) se han movilizado apenas discretamente.
Una probable razón sería la "decadencia" de este tipo de celebraciones. Volviendo a las comparaciones, es evidente también que una Jornada Mundial de la Juventud tiene actualmente más repercusión y moviliza a más gente que un Congreso Eucarístico Internacional. Respecto a estos últimos yo diría que los Congresos Eucarísticos Internacionales, de hecho, tienen una repercusión nacional, salvando la presencia de los peregrinos que acudan de otros sitios, que no son demasiados, aunque nunca falte un número relativamente apreciable. Y los nacionales tienen, más bien, una importancia diocesana. Como este de Toledo, verbigracia. Considerando la gente de Madrid y sus proximidades que se habrán desplazado más cómodamente por la proximidad, y calculando la representación que ha salido de Sevilla (no más de unas veinticinco personas), me ratifico en los límites poco más que diocesanos del Congreso Eucarístico Nacional.
Que sin embargo sí mantiene su valor para Roma, que ha enviado nada menos que al ex-Secretario de Estado, Cardenal Sodano, actual Camarlengo del Colegio Cardenalicio, para presidir la clausura. Todo un signo de que la Santa Sede sigue apreciando este tipo de concentraciones, les ve sentido. Yo también. Mis amigos sevillanos que han asistido estaban ayer tarde emocionados. Son creyentes, muy buenos, y se emocionan cuando hay motivo. Y en Toledo los ha habido.
No hará falta que diga que, a parte la espléndida puesta en escena y la muy buena organización, a mis amigos de Sevilla lo que les emocionaba ayer era el "Centro" del Congreso: El Señor Sacramentado, el Amor de los Amores, suyo y mio.
Opino, sin embargo, que cierto "sentido" ha estado escandalosamente ausente en el Congreso toledano. Cuando me mandaron, hará más de un mes, el folleto con el programa de actos-celebraciones, inmediatamente eché de menos algo que considero fundamental: No se ha programado/celebrado ninguna Misa tradicional, ni siquiera se le ha dado espacio en alguna conferencia, ponencia, mesa redonda etc.
La extrañeza es mayor tratándose de Toledo, sede hasta hace poco del actual Cardenal Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, D. Antonio Cañizares. Tanto más extraño cuanto que el monseñor toledano Juan Miguel Ferrer Grenesche, subsecretario de la susodicha Congregación, ha participado en los actos y - me figuro - dado que su promoción al Dicasterio es de hace apenas un año, habría tenido que ver en la preparación del congreso. Un Congreso Eucarístico, aunque sea nacional, no se improvisa en unos meses.
Vuelvo a tener la impresión de un "pacto de silencio" conjurado por nuestros Obispos para que el Motu Proprio Summorum Pontificum tenga la menor repercusión posible en España. Si no, no me explico.
A estas alturas, está clara y patente la voluntad "reformadora" de Benedicto XVI en materia litúrgica. La expresión "reforma de la reforma" no es una anécdota, no se ha acuñado por una casualidad. Pasarla por alto significa obviar una de las líneas de acción más claras y firmes del pontificado de Benedicto XVI.
El Motu Proprio de restauración de la Liturgia Tradicional va a cumplir tres años desde su promulgación, y en España todavía no ha habido un prelado que haya celebrado la Misa tradicional. Y su restauración o promoción en las distintas Diócesis es apenas nula. A regañadientes van concediendo nuestros Obispos las celebraciones, cuando se ven obligados por las peticiones o instancias de algunos grupos y asociaciones de fieles. Prefieren que no se les saque el tema, que no se insinue siquiera. A lo más aceptan situaciones bajo mínimos, a veces dejando patente su desagrado, con toda reluctancia. Esto desde Finisterre a Tarifa, desde el Rosellón al Campo de Gibraltar. Una renuencia jerárquico-nacional general.
¿Por qué? Yo digo que por falta de fe. Y quizá por mala fe. Sic.
Volviendo al Congreso de Toledo, me hizo especial gracia, por paradójico, uno de los actos. Se trataba de una exposición sobre tres españoles con causas de beatificación-canonización incoadas: Teresa Enríquez "loca del Sacramento" (s. XVI), Luís de Trelles, fundador de la Adoración Nocturna Española (s. XIX), y Manuel Lozano Garrido "Lolo", periodista jiennese (s. XX), que será beatificado - D. m.- el próximo 12 de Junio.

¿Se les ha escapado a los responsables y organizadores que todos estos ejemplos de piedad y santidad eucarística se nutrieron con la Santa Misa que ellos desprecian y/o ignoran?
¿Cabe entender que se estimule la participación de los fieles en liturgias mozárabes y se ignore deliberadamente la liturgia de la Santa Misa que fue la única vigente y común para todos los fieles de la Iglesia Católica hasta 1969-70?
¿No hubiera sido oportuno con ocasión de este Congreso de Toledo dar una repercusión "nacional" al Motu Proprio, celebrando la Liturgia Tradicional, exponiendo el significado/valor del Motu Proprio de Benedicto XVI, en alguna ponencia, mesa redonda, siquiera en algún acto ???
Pues no. Ni siquiera en algún acto. En ninguno.
A estas alturas, la cuestión me parece vergonzosa; tan lamentable como descalificante. Para nuestros Obispos, quiero decir. Que en España la resistencia al Motu Proprio esté teniendo estos "protagonistas" es asombroso. Una Jerarquía Episcopal que salvo pocas excepciones se ha formado, precisamente, con esa Liturgia Romana tradicional. Una renuencia tal sólo trasluce un escandaloso desprecio, tan absurdamente impropio. Y culpable, también.
¿Cambiarán, se decidirán a mudar de actitud, reconocerán su injustificable cerrazón?
Si concedieran (o destituyeran) mitras con la condición de celebrar una Misa Tradicional, se iban a ver largas colas de aspirantes que repetirían, mutatis mutandis, el "París bien vale una Misa" del Borbón Enrique IV, con todo su mayor fervor.
Pero - otra vez - estoy soñando, delirando, figurando visiones.
Custos, quid de nocte?
+T.
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