martes, 8 de junio de 2010

Tormenta sobre tormenta


Cuando la historia cuente la labor apostólica de Benedicto XVI, cada paso del anciano pontífice se medirá con metros de oro. En cinco años, las huellas del Papa Ratzinger ya son tan profundas como las de los 27 años de su predecesor.

Al visitar esta semana pasada la isla de Chipre, un viaje "discreto" a una nación de tercer rango, Benedicto XVI se sumergía de lleno en la crudísima realidad del Oriente Mediterráneo, la fachada trasera de Occidente, su primera frontera.

En Chipre la historia es carne viva y sangrante, como si desde los tiempos de las Cruzadas y el efímero reino de los Lusignan la historia se hubiera enrarecido en un bucle de tiempo que repite con distintos protagonistas una misma historia, con la Cruz y la media luna campeando en un combate sin final previsible.

El viaje, tan deseado, se tiñó primeramente con la sangre de los cooperantes pro-palestinos asesinados por el terrorismo institucionalizado de Israel. Nada es casual en ese tenso escenario donde la silueta de Chipre apunta como un índice hacia el rincón del antiguo Reino de Antioquía, como señalando acusador al viejo Oriente Islámico y al nuevo Israel sionista. La geografía, a veces, es elocuente en sus formas.

De aquellas costas, fronteras del Chipre cristiano, vendría el eco de la segunda sangre "ambientadora" del viaje pacífico del Vicario de Cristo. La noticia del asesinato del Obispo presidente de la Conferencia Episcopal de Turquía imagino que pesaría dolorosamente sobre el frágil Benedicto. La Santa Sede no sabe todo, pero cuando sabe conoce más y entiende mejor. Entender mejor, en casos como ese, es hacerse cargo de lo peor, que no se contará con todos los detalles sino cuando el tiempo pase, las heridas estén cicatrizadas y el trueno sólo sea eco. Así y todo, la dolorosa verdad nunca aflora del todo. Lo que la prensa sensacionalista del enemigo llama "secretos" vaticanos son, la mayoría de las veces, heridas que el pudor santo de la Iglesia prefiere guardar envueltas en esos pequeños/grandes holocaustos del silencio.

Turquía no es un problema emergente, porque Turquía ha sido para la Cristiandad (cuando la había) el rostro más feroz del Islam. Así desde el siglo XI, cuando se afirma como el rabioso y tenaz enemigo del declinante Bizancio. La Iglesia lo supo, y la tensión Santa Sede-Sublime Puerta es un capítulo con contenido proprio dentro de la Historia de la Iglesia y el Occidente Cristiano. A pesar de nuestro victorioso Lepanto, la decadencia putrefacta del sultanato, y la reconversión militarista de Ataturk, la Turquía contemporánea siguió tan poderosamente monstruosa como para perpetrar el genocidio de la Armenia cristiana, una de las grandes sombras que pesan como una losa sobre la conciencia de unos y otros.

Esa Turquía corrompida por militares y agitada por fanatismos islamistas, conserva tanta fuerza maligna como para desplantarse ante Europa entera e invadir y secesionar Chipre, amenazar a Grecia y chantajear a la OTAN y los EEUU. Hay alianzas que nunca debieran haberse hecho y oportunidades históricas que debieran haberse aprovechado ipso facto, sin ceder ni una hora al reloj de la historia.

Turquía debería haber sido descompuesta al final de la 1ª Guerra Mundial, fragmentándola y restaurando la nación Armenia y otras tantas según el mosáico de nacionalidades étnicas de sus fronteras. Si no se hizo por garantizar un tope a la URSS bolchevique-comunista, el pago de aquella oportunidad perdida hipoteca actualmente la sensibilísima frontera de Europa con el Oriente en llamas.

De Turquía es el asesino terrorista que atentó contra Juan Pablo II, y si se confirma la nueva "pista turca" que parece contener el asesinato de Monseñor Padovese, el turbante fantasmal de Solimán parece haberse reconstituído como una monstruosa hydra, con tantas cabezas asesinas como tantos son los fanáticos que anidan en los múltiples resquicios de la historia, reciclada en actualidad vengativa y belicosa.

Hace unos dias me chocaba el tópico comentario periodístico que cacarea que "el problema es el fanatismo islamista", cuando todo el mundo intuye que la frase correcta debería decir llanamente que "el problema es el Islam". Un problema que ya es amenaza viva y enquistada en el seno del Occidente decadente, el Occidente de nuestro "sistema democrático" que se tambalea afligido por la crisis, sin atinar remedios, olvidándose del co-problema del Islam "interno".



Lo peor, sin embargo, es el problema sobre el problema; o dentro del problema; o anejo al problema. Me refiero a la bomba de relojería del estado de Israel, que o se desactiva pronto/ahora/ya, o reventará el dia menos pensado como una re-edición actualizada del mito de Pandora y su caja de mil terrores.

Trágico marco para la visita apostólica de Benedicto XVI a Chipre, con sangre en el mar y sangre en tierra marcando la linde de su itinerario.

Hay llagas que la historia no ha cerrado, sobre las cuales se han abierto heridas nuevas que descalifican a los responsables y acusan a los mantenedores. Enconar la historia con una actualidad de incomprensible violencia es asegurarse un futuro que revertirá en crímenes multiplicados con cada golpe.

Resulta comovedora, por patética, la foto de Benedicto revestido de rojo martirial sobre el fondo de bidones de gasoil blanqueados con cal, marcando la frontera de la guerra.

Mientras, tan cerca de esa instantánea chipriota, Erdogan bramaba en Ankara y Netanyahu disparaba desde Sión.

p.s. Añado como apéndice esta sucinta referencia que no incluí en el articulete, por despiste. Me parece tan relevante como oportuno: El entonces Cardenal Ratzinger allá por el año 2004 se declaró contrario a la recepción de Turquia como miembro de la Union Europea ( Cardenal Ratzinger defiende identidad cristiana de UE ante posible ingreso de Turquía ) por tantas y tan buenas razones como un hombre bien formado e informado como él sabría explicar. Imagino que esa "opinión" del entonces Cardenal, hoy Papa, no se ha olvidado en Turquía.

+T.

11 comentarios:

Jordi Morrós dijo...

Mis más sinceras felicitaciones por la imagen de Benedicto XVI con los bidones blanqueados al fondo.

Una vez más se cumple aquello de que una imagen vale más que diez mil palabras.

Terzio dijo...

Sí.

El cine mudo tenía su quid.

De todas formas, espero que la verborrea redundante/prescindible sea la mía, no la del Papa, ¿no, Morrós?

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Anónimo dijo...

Creo que el Islam es un error en tanto en cuanto se opone a la verdadera Revelación Divina en la cual se inserta el Cristianismo, pero no creo que la religión islámica sea en sí el principal enemigo.

Las cosas son mucho más difíciles de explicar que lo que en principio parecen, y aunque evidentemente condeno la mayoría de las redacciones periodísticas, sí creo que es cierta la afirmación de que lo peligroso es el fanatismo del Islam. A pesar de que no esté de moda, y mucho menos entre el mundo católico-tradicional, personalmente creo que el Islam y el fanatismo son aspectos separables.

Como cristiano católico, de familia cristiana católica, que ha vivido la mayor parte de su vida en territorios islámicos, corroboro en mi experiencia esta opinión.

El Islam a menudo es juzgado como un "ente único" (quizá porque nosotros, que pertenecemos a la Una, Santa, Católica y Apostólica, no concebimos con naturalidad una religión sin cabeza visible), pero esto es un error.

La posición de que el enemigo es "el Turco", es una posición enternecedora de infantil costumbrismo católico que hoy no se corresponde con la realidad, sino con un idilio épico de cristianismo político-ideológico. Transfronterizo, si se me entiende. Algo muy útil para la política de choque y el enardecimiento de novelerías simplistas a lo Louis de Wohl. Interesante, quizá, para la historiografía franquista de los '50, pero absolutamente fuera de la realidad y de cualquier tipo de análisis histórico serio.

En cualquier caso, la fotografía del Papa es riquísima, de antología para cuando (Dios quiera que sea dentro de mucho), los periódicos ilustren el pontificado de S.S.

Antonio

Terzio dijo...

Sí. El anacronismo que entiende el presente evocando las Cruzadas o Lepanto es comprensivamente absurdo. Pero las Cruzadas perviven en el recuerdo re-actualizado del Islam más reactivo. Por esa y otras razones no puede ser casualidad fortuíta que Ali Agca sea turco y que el fanático asesino de Mons. Padovese sea turco, también.

Culturalmente, el desfase histórico entre Iglesia e Islam es de 6 siglos. Religiosamente y en conceptos espirituales, la sima es mucho más profunda.

Y en medio de todo, como conflicto super-añadido, Israel y sus tropelías.

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Esperanza dijo...

¿Turquía en la U.E.? Espero que los políticos que integran las instituciones de ese _para ellos_ chollo fiscal llamado U.E. no pierdan el juicio hasta ese extremo.
La bomba de relojería de Israel tiene un mecanismo interconectado a los fanáticos islámicos de la zona (que son legión, como los demonios) y también a los fanáticos judíos (que no sé cuántos son). Ejemplo de estos últimos el que se cargó a Rabin. es una bomba de muy difícil desactivación. Está por ahi el misterio de iniquidad ¿no?

Lo que más me ha conmovido estos días: a los mártires de la Iglesia podemos sumar desde antes de ayer a Monseñor Padovese.
Luigi Padovese, ora pro nobis

Terzio dijo...

El caso de Padovese deberá esperar hasta que se resuelva y esclarezca del todo. Aunque cada vez parece más probable que su asesinato haya sido consecuencia de haber descubierto/sospechado un plan de su chofer para atentar contra el Papa en Chipre.

Si se confirma, una nueva modalidad martirial será incluida en el variado catálogo de mártires y martirios.

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Josefina dijo...

Créase o no, al final de los tiempos deberemos unirnos cristianos y judíos contra el Islam. (Y por eso creo que todavía falta un rato para el Final de los tiempos.

P.D. Impresionante la foto del Papa.

Anónimo dijo...

Hay otra foto que para algunos católicos, y para muchos musulmanes, en especial de Próximo Oriente, ha tenido una gran relevancia. Me refiero al encuentro y diálogo cerca de la nunciatura apostólica que han mantenido SS Benedicto XVI y el Sheij de la Tariqah (cofradía sufí) Naqshbandi Jeque Nazim al-Haqqani, una de las más altas y respetadas autoridades religiosas del Islam Sunní, y que tiene su residencia en Chipre.

En este sentido, apoyo las palabras de Antonio cuando habla de la necesidad de establecer diferencias entre el fanatismo yihadista y el Islam como religión.

Dejo algunos enlaces que comentán la noticia que ha tenido una gran trascendencia en Oriente Medio. Hay que tener en cuenta que los Naqshbandi son una de las tariqahs más extensas e influyentes del Islam sunní y se extiende desde Próximo Oriente hasta la India.

Pablo

http://www.mb.com.ph/articles/260858/pope-calls-dialogue

http://es.catholic.net/laiglesiahoy/mundoarticulo.phtml?consecutivo=35664

Terzio dijo...

No simpatizo en absoluto con el Islam o el mundo musulmán fuera de sus fronteras, las que quedaron trazadas gracias al esfuerzo de nuestra Reconquista y la trabajosa política de Trastamaras y Habsburgo en el Mediterráneo. En cierto sentido, las fronteras-límites modernos del Islam las trazó España.

He guardado con gusto esa foto del Papa revestido de pontifical y con la férula de la Cruz ante el anciano jerarca musulman, me parece muy significativa. Pero opino que ese "encuentro" tiene valor en cuanto se mantengan bien distintas las distancias, sin ninguna intención de "comunión" que es imposible, sería falsa.

Dada la absurda y degradante tendencia pseudo-ecuménica que ha caracterizado a ciertos sectores católicos post-conciliares, cualquier evento/actuación que no deslinde bien las intenciones de la Iglesia para con el mundo islámico se presta a ser malinterpretada y confundente. Algunos "gestos" como los encuentros de Asís propiciados por Juan Pablo II son tan peligrosos como equívocos.

Conque me parece estupendo que el Papa se acerque a un santón musulmán, con toda la buena voluntad del Vicario de Cristo pero con toda la franqueza del que sólo puede y debe expresar y enseñar la fe en Cristo.

No sé si me explico.

Anónimo dijo...

Creo que es evidente que sólo la necedad o la mala fe -nunca mejor dicho-, pueden pensar que del encuentro entre SS Benedicto XVI y el jeque Nazim, se pueda derivar cualquier tipo de diálogo conducente a un aberrante sincretismo o disolución de los propios principios, sin lo cual no habría justamente diálogo, encuentro ni respeto por la humanidad de quien tenemos enfrente, y no por mor de derecho humano alguno, sino como expresión propia de la fe en Cristo Resucitado. Y sabiendo justamente las diferencias y los límites, podemos ver también sin temor las similitudes o los puntos de común en cuentro, sea por ejemplo en la oposición a las instituciones mundiales que patrocinan y promueven la cultura de la muerte, sea, en la lucha contra el pecado de la usura y la promoción de una banca ajustada a un desarrollo equilibrado de los pueblos, sea en el principio de subsidiariedad, etc.

Es por ello que está foto también habla por sí sola, ya que como muy bien dice usted: "He guardado con gusto esa foto del Papa revestido de pontifical y con la férula de la Cruz ante el anciano jerarca musulman", precisamente porque ese encuentro desmitifica la leyenda de un Islam monolítico y feroz odiador y combatidor de todo lo cristiano. Y nos muestra a un dignatario y místico islámico sin temor a la cruz ni a lo que "piensen" los suyos -podemos pensar a su vez nosotros-. Equívoco que por lo demás muchas veces se vuelve recíproco entre los mismos musulmanes de a pie donde se tiende a identificar todo lo occidental, en lo más antinatural y antihumano, con el cristianismo.

De este modo se vuelve aun más evidente, para aquel que no quiera cerrar los ojos a la realidad, que el principal enemigo del Cristianismo no son otras religiones, sino el sistema de cosas nacido e impuesto a los cristianos en su propio seno a través de lo que se denominada Modernidad o Revolución. Lo cual deja a su vez aún más a las claras que la fuerza de una civilización no está precisamente en el dominio y explotación de lo material, entendido el concepto de materia según los modernos, claro.

Anónimo dijo...

Se me olvidó fimar el anterior mensaje, disculpe.

Pablo