sábado, 29 de enero de 2011

Juana de Arco, secundum Benedictum

Su Santidad Benedicto XVI (¡que el Señor nos guarde muchos años!) nunca se sabe bien por dónde puede salir. El pasado miércoles, en la audiencia, ha hecho una loa con somera reflexión sobre Juana de Arco.




Que Jeanne d'Arc es Santa Juana, y patrona de Francia ya lo sé (y que se celebra el mismo día que San Fernando, el 30 de Mayo, curiosa coincidencia). También recuerdo que la beatificó Benedicto XV, un predecesor bastante apreciado por el Papa Benedicto XVI. Hasta aquí comprendo. Pero nunca he quedado del todo satisfecho con:

- las circunstancias de la canonización, tan tardía

- la valoración y las reflexiones que me hago sobre la Pucelle y su caso

Considero que hoy día sería inviable un proceso canónico de un personaje así. Aunque los hechos me contradicen absolutamente porque hace poco se consumó una canonización relativamente concomitante, que comenté en el blog:

Un santo antipático

El antipático Don Nuno tiene en su haber el arrepentimiento de su yerros y convertirse a una vida penitente, post eventum, purgando (supongo) lo de la batalla de Aljubarrota y sus violencias. Pero a Juana de Arco la prenden en plena Guerra de los Cien Años, uno de los mayores estragos que afligieron a la Cristiandad de los siglos XIV-XV (los otros dos fueron el Cisma de Occidente y la Peste Negra).

Una cosa es defenderse de una injusta agresión y otra intervenir y alentar una contienda entre cristianos. En este particular, no es apropiado distinguir/usar conceptos de "nación" o "pueblo" porque en aquella época, la baja Edad Media, son conceptos bastante indefinidos. En el fondo, la Guerra de los Cien años es un conflicto de reyes, de herencias, de dinastías, de derechos todavía feudales, poco relacionables con ideales de liberación o patriotismo.

Item más: Juzgando la historia y sus hechos, no se deberían considerar mejores los derechos del Valois Felipe VI que los del Plantagenet Eduardo III, los primeros protagonistas directos del conflicto. Tampoco eran mejores ni Carlos (futuro Charles VII), el delfín por el que lucha la Doncella, ni su antagonista, Enrique VI, un niño de ocho o nueve años. Ni los nobles señores de Francia eran mejores que los regentes que gobernaban Inglaterra. Incluso podría decirse que, política y militarmente, la balanza se inclina por la mejor gestión del conflicto por parte de los ingleses.

¿Por qué entonces la movilización (o la vocación) de Juana de Arco? ¿Cómo se justifica cristianamente hasta el punto des ser puesta como ejemplo por el Papa? ¿Ejemplo de qué y para quién? Me refiero a su decisión belicista. Insisto en que no es mejor el delfín Charles (Valois) que el pequeño rey Henry (Lancaster), ni valía - cristianamente considerado - más un partido que el otro.



Sólo me satisface la consideración de que la desastrosa guerra ocurría en territorio francés, con toda la secuela de penurias y violencias que una contienda lleva consigo. Sería una justa motivación querer librar a la gente de los estragos de la guerra y procurar la paz. Otra perspectiva me parece injustificable (tratándose de santidad).

Desde una óptica más compleja, mi providencialismo me lleva hacia otras reflexiones, posibles justificaciones de una hipotética historia ulterior. Me refiero a que la Inglaterra de ese siglo está ya muy infectada por la ponzoña de Wycliff, y que un siglo después de los hechos protagonizados por Juana de Arco estará reinando en Inglaterra (y quizá en Francia, de no ser por lo hechos desencadenados por Juana...???) Henry VIII Tudor, el consumador del cisma y la herejía anglicana. ¿Puede entenderse a Juana como remoto impedimento de que el desastre anglicano se hubiera extendido más allá??? (me explico, espero).

Del discurso del Papa entresaco estas citas:

- "Uno de los aspectos más originales de la santidad de esta joven es precisamente este vínculo entre experiencia mística y misión política."

- "Este proceso es una página desconcertante de la historia de la santidad y también una página iluminadora sobre el misterio de la Iglesia que, según las palabras del concilio Vaticano II, es 'a la vez santa y siempre necesitada de purificación' "

- "La liberación de su pueblo es una obra de justicia humana, que Juana lleva a cabo en la caridad, por amor a Jesús. El suyo es un hermoso ejemplo de santidad para los laicos comprometidos en la vida política, sobre todo en las situaciones más difíciles"

Sin necesidad de extrapolar estas palabras, su "uso" podría derivar hacia extremos peligrosos. ¿Se imaginan ustedes un caso "juana-de-arco" en el contexto, por ejemplo, de nuestras Provincias Vascongadas? ¿O en el Sudán que vive la tensión de la secesión y la emergencia de un nuevo estado cristiano en el Sur? ¿O en las repúblicas centroafricanas, en los conflictos inter-tribales de Ruanda-Burundi-Congo, con tantas implicaciones y referencias cristianas? O en cualquier punto de Asia, o de nuestra mucho más cercana Iberoamérica, todavía candentes los rescoldos de la muy peligrosa 'teología de la liberación'. ¿Se imaginan a un líder (o una lideresa) carismáticamente entusiasta, arrebatadoramente movilizador, con el fuego de la fe y el espíritu de la virtud alentando "guerras santas" de liberación y encendido patriotismo?

Por esta y otras razones implícitas me han extrañado tanto las palabras del Papa y su semblanza de Juana de Arco.

La santidad de Jeanne d'Arc, entiendo yo, no se manifiesta en sus momentos bélicos, ni en su caudillaje, ni en su patriotismo, sería una contradicción cristiana afirmarlo. La santidad de Juana se acrisola en el proceso inícuo que la vuelve de capitana en víctima sobre la que caen desquites y crueles venganzas, que se ceban en ella de la manera más culpable porque sus jueces no buscaban la justicia sino sólo la condena. Ante la dureza inexorable del implacable tribunal, Juana aparece sumamente vulnerable, expuesta fatalmente, sin más defensa que la que brota de su misma candidez inocente, tan patética como conmovedora. Es, precisamente, la parte que ha inspirado más sinceramente a los artistas (literatura y cine) que han versionado la historia de Juana la Doncella. La otra historia, la de la "doncella de Orleans", es otra historia.




A esta distancia, pienso que la beatificación y canonización de 1920 sólo se entiende en el marco de la tensión-distensión entre la Santa Sede y la Republica Francesa. A la misma distancia, sigo preguntándome por el efecto que dicha canonización causaría en el ánimo de los católicos ingleses (y en el de los no-católicos, también).

Volviendo al texto de la Audiencia, me parece desproporcionada y desajustada la comparación de Juana de Arco, tan circunscrita a su propia historia, con la gran Catalina de Siena (una figura de inmenso valor, con pocos - yo diría ninguno - personajes que puedan parangonársele; Catherina da Siena es una santa excepcional). Tampoco comprendo la citación de St. Thomas More, no veo ningún paralelo entre su caso y el de Juana de Arco, tampoco en su proceso, tan distinto en génesis, desarrollo y consecuencias.

Por otra parte, creo que se me nota bastante lo que me atrae esa época. Tengo delante de mis ojos las imágenes con las escenas del Bal des Ardents, la batalla de Crècy y la de Azincourt, la entrada de la Doncella en Orleans y la escena de Juana en la hoguera, las rebeliones de Etiènne Marcel y Jacques van Artevelde, las contiendas de Armañacs y Borgoñas, todas esas estampas vistas mil veces en las láminas de los libros de historia que me bebía cuando niño. Y también la terrible historia de Gilles de Rais, el mariscal francés, compañero muy querido de Jeanne d'Arc, el que después sería protagonista de una de las trayectorias personales más siniestras de toda la historia del crímen y la depravación. Y más cosas de todo ese fascinante tiempo que fascinaría al insuperable Johan Huizinga del Otoño de la Edad Media (otra de mis recurrentes lecturas).

Desde estas aficiones, soy consciente de cuántas impresiones mías, muy subjetivas, puedan intervenir a la hora de concluir en juicios, como algunos de los que hago en este articulete. No pretendo que convengan conmigo al 100%, pero si al menos que sintonicen con lo que llevo dicho. Lamentaría si esto lo leyera uno de mis amigos franceses y sacara una mala o equívoca impresión sobre la desvaloración que hago de la Juana de Arco guerrera y patriota.

Por eso he dejado para el final estas palabras de Bnedicto XVI que también cierran su exposición sobre Stª Juana, y que hago - estas sí - plenamente mías:

"Queridos hermanos y hermanas, con su luminoso testimonio, santa Juana de Arco nos invita a una medida alta de la vida cristiana: hacer de la oración el hilo conductor de nuestras jornadas; tener plena confianza al cumplir la voluntad de Dios, cualquiera que sea; vivir la caridad sin favoritismos, sin límites y sacando, como ella, del amor a Jesús un profundo amor a la Iglesia."

p.s. No se me va el detalle: ¿Adivinan ustedes quienes habrán exultado con la semblaza benedictina de Sainte Jeanne? Por supuesto, los tradicionalistas franceses, clérigos y fieles, que habrán sonreido, otra vez, a este "guiño" de Benoit. Y yo que me alegro por ellos (muchísimo).

Addenda:

- 1ª Digno de leer (no digo de rezar) y de ver la oración a Stª Juana y el youtube: Oración y procesión de Stª Juana.

- 2ª Esto sólo para esprits forts (abstenerse timoratos y bobo-católicos):
Las reliquias de Juana de Arco. Y un youtube sobre lo mismo.


+T.

38 comentarios:

Hildegarde dijo...

Con Ud., D. Terzio... pero no con eso de distanciarla de Sta.Catalina... creo que lo que tuvo que sufrir a manos de la Iglesia (Cauchon y los tribunales locales inquisitoriales...) no fue una tontería... y con menos de 20 años de edad o apenas rozándolos. Debe ser horroroso querer manternerse fiel a la Iglesia y que al mismo tiempo la Iglesia (siquiera representada en una rama local...pero Iglesia al fin y al cabo) te libere al brazo secular para que te chamusquen. Y todo lo que dijo fue ´´ Gracias. Os amo, Jesús´´ mientras las llamas la consumían. Firmar hubiera sido lo más fácil... pero no firmar era lo adecuado... ¿y el horror de pensar que te has convertido en hereje? Para mi, D. Terzio, ella representa a un número bien reducido de cristianos que son fieles a la Iglesia pero no están dispuestos a tragar con lo que no se puede tragar. Yo digo que WOW!

Antonio Rivero dijo...

Don Terzio, casi siempre estoy de acuerdo con usted pero creo que hoy me ha parecido las palabras de nuestro Santo Padre bastante acertadas. En particular, porque no puedo comentar todo el contenido de esta entrada, me ha resultado bastante extraño la afirmación:

"La santidad de Jeanne d'Arc, entiendo yo, no se manifiesta en sus momentos bélicos, ni en su caudillaje, ni en su patriotismo, sería una contradicción cristiana afirmarlo"

¿Porque el amor a la patria, al monarca, a una tierra cristiana no puede ser un poderoso aliciente de santidad? Los hombres dan todo eso cuando rezan, pero cuando dan todo eso, el hablar y tener a Dios presente cada día hasta la hora de su muerte, se produce también gracias a los valores humanos, la entrega y el seguimiento de unos valores encuadrados en la valentía y el amor a una patria (sea nacional o feudal).

Además no comprendo como critica usted la comparación entre la Pucelle y Santo Tomás Moro. Aunque sus circunstancias fueron distintas, furos mártires los dos por un ideal político. Es cierto que tienen distintos orígenes sus martirios, pero son equiparables en la razón profunda de la entrega de su vida.

Y respondiendo a Hildegarde, la inquicisión es un tema bastante complejo y de hecho, la hipocresía de ciertas declaraciones papales me disgustan. La Inquicisión fue un tribunal necesario para parar el avance herético y en muchos casos para parar el culto al diablo que había sumergido en ciertas corrientes. El problema es que el protestantismo lo ridiculizó y lo ridiculiza encarnado en el liberalismo hoy día, pero fue necesario, a la vez que hoy no lo es tanto en las formas de los anteriores siglos. Pedir perdón ¿Por qué?

Un Saludo Don Terzio.

Prof. Francisco Castro dijo...

Santa Joana d´Arc não era uma pacifista. Era pela verdadeira paz. A paz que só acontece na verdade. E o que importava para ela não era se Carlos ou Henrique VI fosse homens dignos, bons cristãos. Era que a vontade de Deus se realizasse. E a de Deus vontade era que os ingleses ficassem na Inglaterra e os franceses na França. Cada um em seu próprio pais. O Rei Fernando citado também participou de guerra e não consta que tenha feito penitencia por causa disso. Alem do mais Joana não começou e nem insistiu na guerra. Avisou apenas que se os ingleses não retirasse da França eles teriam a guerra. A maior prova da santidade de Joana é que tudo o que ela previu aconteceu e a Inglaterra nunca mais teve nenhum poder sobre a França. E outra mensagem, hoje esquecida e rejeitada; Deus pode sim, interferir na historia, pois ele é o Senhor do mundo e da História. E no caso de Joana esta interferência foi patente e eficaz, como deveria ser porque obra de Deus.

Terzio dijo...

Comparar a Juana con Catalina es como parangonar el oro y el plomo.
La figura de Juana de Arco adquiere una carga 'política' a posteriori, con un significado muy distinto al del personaje tal y como se entendió/evaluó en su contexto histórico.

Por supuesto que un ideal político-patriótico que incluya belicismo activo y lesivo es incompatible y contradictorio con la doctrina de Ntrº Señor; incluso entiendo que es un metro identificativo de una espiritualidad cristiana madura y proficiente.

Tampoco es comparable en absoluto la historia de Juana con la de More, tan lejanas en circunstancias y motivaciones; hasta me da la impresión que la cita de St. Thomas More en el texto de la audiencia es un intento de compesar el encomio de la santa francesa con un peso del santoral inglés.

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Hildegarde dijo...

D. Antonio Rivero. Un momento. Ojo al dato, Señores: yo no me opongo a la Inquisición ni creo que nos tengamos que arrastrar como gusanos para pedir perdón por haberla establecido... pero en este caso concreto... se fueron de oreja. Una institución puede ser necesaria e incluso loable, pero errores se cometen...

Ni de broma me parangone con los protestantes o progres... y ni por asomo me meta en el saco de neocatólicos juanpablistas que creen que tienen que pedir perdón por respirar. Faltaría plus.

Antonio Rivero dijo...

Perdón entonces Hildegarde pero su tono dió pie a ello.

La guerra cuando es justificada no nos aleja de Ntrº Señor Jesús Don Terzio, al revés, nos acerca a nuestros compatriotas a modo de caridad. Hay que entender que el animo belicista por sí mismo es negativo pero ser belicista en pos de la justicia si que posee una carga más que positiva. Eso sí, entendiendo que solo puede darse una insurrección armada contra otro bando cuando se violente el derecho natural flagrantemente por parte del primero. Y el bando inglés violentó la propiedad social de los feudos.

De hecho la propia vida humana y del mundo natural es un antecedente bélico al juicio final donde Satanás será desterrado para siempre en las tinieblas. Pero claro, una guerra así en la Edad Media era ciertamente más civilizada (entre comillas) que ahora. Antes se reunían a una hora y en un lugar, hoy las guerras son cruentos planes de asesinatos deshonrosos. ¡Válgame Dios!

Un Saludo

El Tío dijo...

D. Terzio, vd. ha dicho: "Por supuesto que un ideal político-patriótico que incluya belicismo activo y lesivo es incompatible y contradictorio con la doctrina de Ntrº Señor; incluso entiendo que es un metro identificativo de una espiritualidad cristiana madura y proficiente."

Supongo que estamos pensando cosas diferentes porque, por ponerle un ejemplo cercano, la guerra civil española. Hubo muchos católicos fieles y devotos que lucharon por Dios y por España. Yo doy por sentado que usted no considera que estos guerreros modernos eran de baja altura espiritual o contrarios a la doctrina de N.S. ¿Podría explicar mejor lo que quiso decir? Porque, yo al menos, no termino de entenderle. Un saludo.

Terzio dijo...

Es fácil: En el Nuevo Testamento el ideal del guerrero se ha abolido y vige la vocación del mártir, mucho más alta puesto que incluye junto con el sacrificio de uno mismo el acto supremo de la caridad y la imitación de Cristo. Es la nunca bien escuchada y dificil proclama del Nuevo Testamento, con esas palabras tan definitivas y terminantes del Redentor:

"...os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal.
Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal...
Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.
Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra...
Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,
para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.
Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?
Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles?
Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial...
Mt 5, 20ss.

Entre estos versículos, tan claros pero tan obviados, se encuentran aquellos otros que hablan del divorcio y el pecado de deseo adulterino, que se repiten y exponen tan radicalmente mientras hacemos paréntesis con estos otros versículos, o los interpretamos distorsionándolos lo mismo que hacían los fariseos con la ley mosáica. Una lamentable paradoja, que perdura.

Que el Señor no alegorizaba y hablaba con toda realidad al predicar estos preceptos, se demuestra en los momentos cúlmenes y más dramáticos de la Pasión, desde el Prendimiento en Getsemaní, cuando recrimina al apóstol Pedro la agresión al soldado ... Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que empuñen espada, a espada perecerán.
¿O piensas que no puedo yo rogar a mi Padre, que pondría al punto a mi disposición más de doce legiones de ángeles?
Mt 26, 52-23 y paralelos en Mc. Lc. Jn,
pasando por la comparecencia ante Poncio Pilato "...Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí... Jn 18,36.

Toda actitud violenta y lesiva contra el prójimo, aun la proporcionada defensa de una agresión injusta, se ven superados por el mandato de Cristo. A un cristiano corriente no se le exige estos grados de aproximación a Cristo Maestro, pero a un santo sí.

Por eso mi crítica al belicismo en el santoral. Más vale un Santo Inocente degollado como el Cordero Divino que toda la tropa junta de los santos guerreros, muy señores mios a los que también venero, of course, pero que pongo por detrás, muy por detrás, de los que supieron seguir el camino manso y humilde de Cristo Sacerdote y Víctima de propiciación.

Y en esto no me equivoco ni un punto.

Dios me conceda que si un día tuviera que elegir sepa hacerlo como predico.

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Rafael dijo...

El catecismo católico reconoce el derecho a la guerra justa y considera admisible la pena de muerte en determinadas circunstancias. Santo Tomás de Aquino incluso creo que justificaba el tiranicidio. Determinadas situaciones sociales o políticas pueden acarrear consecuencias muy graves para la sociedad si no se recurre a la intervención bélica, como evitar un genocidio.... me parece un asunto complejo y no veo nada claro que haya que descartar el belicismo como contrario a la doctrina cristiana.

Terzio dijo...

A una Blanca, que se confunde: Existen "cristianos corrientes", con virtudes "corrientes" que no llegan a un grado/nivel a veces ni siquiera apreciable, con gradaciones variadas y matices tantos cuantos son e integran el número de cristianos (repito: "corrientes"); a estos tales no se les mira ni examina sobre eso que en una causa de canonización se llaman "virtudes heróicas", virtudes vividas con una intensidad, perseverancia y entrega excepcionales. Hay - dice el Señor - espigas que dan 10, otras de 20 y otras de 100 por uno. Una cosa es la llamada a la santidad y otra su consumación concreta y contrastable.

Alguna vez, en algún artículete, he recordado lo que decían de San Bernardo los que le conocieron: "Erat in ordinariis non ordinarius" (era extraordinario en las cosas ordinarias), semblanza esta que explica un poco el sentido de lo que expongo. Así, por ejemplo, ¿a un cristiano corriente/ordinario se le puede tolerar que use metralleta y mate 'enemigos'?; quizá sí, pero a un santo, un santo 'canonizable' y 'de altar' no, ya no. Pudiera ser que en tiempos de Juana de Arco la 'comprensión' del concepto de santidad asimilara sin obstáculo a una santa con una ballesta armando guerra como una amazona; hoy no, resulta intolerable. Por lo menos yo no me imagino a un santo del siglo XXI matando 'enemigos' y puesto como modelo venerable.

De paso, recuerdo también algo que se olvida (porque ya no se enseña ni se predica): Que no hay santidades iguales ni todos los santos son iguales ni igualados: Hay grados de gloria, que quiere decir que unos gozan de más y otros menos.

Y por supuesto: Tocante a temas como este, lo que el catecismo diga o lo que diga el Aquinate, que se contraste con lo que dice el Evangelio puro y duro...y se verá patente cuántos excursus podemos llegar a hacer cuando - consciente o inconscientemente - pretendemos eludir el Evangelio.

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Fernando Pio dijo...

<<¿a un cristiano corriente/ordinario se le puede tolerar que use metralleta y mate 'enemigos'?; quizá sí, pero a un santo, un santo 'canonizable' y 'de altar' no, ya no. >>

S. Fernando de Castillo, ruega por Nosotros. S. Luis de Francia, ruega por nosotros...

Y estos dos sí que tuvieron unproceso canónico de canonización, y muy cerquita de su muerte. Con "abogado del diablo" y demás. Y recuerdo que la canonización requiere de la infalibilidad. Todas.

Sin hablar de S. Juan de Capistrano, por ejemplo. O el beato Padre Pro. Ninguno de estos dos encontraban esta incompatibilidad entre la voluntad de Dios y el uso (concreto y circunstanciado, pero altamente efectivo) de la violencia.

O, volviendo a S. Bernardo, el "extraordinario de los ordinarios": "Elogio a la nueva milicia...."

La relación del cristiano con la violencia NO es simple, para nada.

Vamos, que eso me parece.

Serk1492 dijo...

Juana de Arco liberó a Francia de la represión inglesa. Inglaterra era más esclavista que Francia, y teniendo en cuenta qué era Francia, no tenían derecho a conquistar esas tierras (no tenían derecho relativamente, claro). Quiero decir, los que se DEFENDÍAN eran los franceses.
Además de Santa, fue Mártir y Patrona de Francia por su patriotismo. Entregó su vida por su pueblo y por su fe. Creo firmemente que fue una enviada de Dios porque, además de profetizar varios sucesos, ¿cómo una joven analfabeta y humilde campesina lograría tal gesta?
Creo que Dios vio la necesidad de acabar con esa guerra cuanto antes, ya que si no hubiese finalizado (gracias a Juana -si Juana no hubiera existido la guerra hubiera seguido-), 1- Francia muy probablemente habría "desaparecido" (y Francia era un peso pesado de la Cristiandad), 2- tanto el pueblo inglés como el francés hubieran acabado destrozados por tanta miseria y serían blancos fáciles para posibles enemigos, y 3- a mi humilde juicio, Inglaterra fue menos esclavizadora que Francia y además, menos relacionada con el resto de la Cristiandad.
No se trata de quién es el malo y quién el bueno, sino de "dejar las cosas como estaban" (Inglaterra para los ingleses, Francia para los franceses) y acabar de una vez con una de las guerras más significativas de la Historia.
Dios, al enviar a Juana, no tildó a Inglaterra de "mala", pero sí es verdad que eran los ingleses los invasores, sin contar el trato que daban a los pueblos franceses.
En cuanto al papel de Borgoña me recuerda mucho ahora a Cataluña (mi tierra), Vasconia y Galicia en España, que primero traicionan a su tierra y luego, se vuelven a unir (refiriéndome sólo a los independentistas, no a las tres regiones en sí).

Recibe un saludo de un devoto de esta santa y por supuesto, felicidades por el artículo.

Prof. Francisco Castro dijo...

No entiendo este sitio entero en un discurso pacifista, me parece un tradicionalista. Santa Juana de Arco ha demostrado que su misión estaba Dios cuando todo lo celebró predijo. A pesar de que Guerrero era necesario. Así como nuestro Señor, que podría haber expulsado a los cambistas del templo con una palabra, pero quería actuar humanamente impulsado con látigos y derrocar a sus mesas, Santa Juana a cabo su misión con los medios de comunicación del mundo y del tiempo. Si tomó un milagro de la conversión del Inglés y su regreso a Francia aa Joan no se habría producido. En realidad fue el propio milagro. En cuanto a la comparación entre Santa Juana de Arco y San Catalina de Siena, el Papa compara la situación relativa de los laicos consagrados. No en relación a la santidad. En realidad, sólo Dios sabe quién es más santo en el cielo. En cualquier caso, Jesús nos dejó un signo de los verdaderos profetas, "Bienaventurados seréis cuando los hombres los odian, se repelen sus nombres como lo malo ... ¡Ay cuando todos los hombres te alaben, porque así es como sus padres tratados los falsos profetas. "Lc. 6. 22:26. Desde el comienzo de su vida hasta ahora, Juana de Arco se dice que es santo, loca, bruja, sedientos de sangre ... alias ya se ha dicho todo sobre ella. Y su memoria parece no tener paz. Incluso si un Papa señala la gran riqueza de su persona. Y no se puede separar de la guerrera Juana de Joan atrapados y murieron en el fuego. Fue precisamente porque él dice enviado por Dios para hacer la guerra con los británicos, intentó y fue quemado en la hoguera. Si hubiera dicho que había ido a la guerra sólo por el bien de Francia, o porque a él le gustaba hacer las cosas de los hombres han sido ahorcados como un traidor y no como un hereje. Joan pagó con su vida la verdad de su misión. Dios ha querido hacerlo, como ella dijo, por las manos de una virgen simple, expulsar a los enemigos del rey guerrero Santo de Dios, ruega por nosotros!

Madri leño dijo...

Buenas noches.
Por primera y espero que única vez, Páter, disiento de su último comentario.
Es claro que Nuestro Señor predicó la mansedumbre como usted expone y en mi opinión condenó la violencia injustificada o que carece de utilidad, por ejemplo, como usted dice; cuando manda envainar la espada a S. Pedro. No servía luchar pues el número de prendedores era muy superior al de defensores.
Sin embargo Nuestro Señor no fue precisamente manso en el episodio de los mercaderes en el Templo. Repartió leña a diestro y siniestro y existiendo grados en Santidad; Él es el Santísimo.
Respecto a lo que señala de poner la otra mejilla, nanay Páter. O los católicos comprendemos que se trata de una metáfora o si hay que tomarlo literalmente hay que hacerlo también con lo que sigue con lo que en poco tiempo todos los católicos seremos tuertos o mancos. Lo cual es absurdo. Por tanto, entiendo que en este caso la enseñanza de Nuestro Señor es metafórica y no literal.
Páter, se lo escribo con el máximo respeto y afecto. Espero que así lo entienda.

Gracia y un saludo.

Capuchino de Silos dijo...

¿Me quiere decir cómo puedo seguirle ahora?

Terzio dijo...

Primera parte:

Perdón por tardar en publicar los comentarios (he borrado dos o tres, por impertienentes y/o anónimos), pero los Domingos los tengo muy ocupados. En general, esperaba reacciones tales, incluso más virulentas, dado el caso (menos mal que no han aparecido comentarios de franceses afectados, menos mal). Pero insisto: A Juana injustamente condenada y víctima de la iniquidad de los Jueces, a Juana humilde y sumisa a la voluntad de Dios, sí la puedo venerar como Santa; pero a la amazona guererra, no. Y discrepo del texto de la audiencia papal, en particular de esa frase: "...Uno de los aspectos más originales de la santidad de esta joven es precisamente este vínculo entre experiencia mística y misión política.". De santos batalladores tenemos un rico muestrario, desde los Santos Jueces, pasando por David y rematando con los Macabeos (¡yo soy un devoto admirador de San Matatías!!!) en el Antiguo Testamento. Del Nuevo...ni uno: Los Apóstoles son mártires, no predican una yijad como el infiel Mahoma ni el concepto "guerra santa" se incluye en el Credo cristiano. Las Cruzadas (¡que me fascinan!) y demás aventuras bélicas tienen un dificil encaje en la moral cristiana, lo diga quien lo diga y aunque lo diga San Bernardo, santo de mi veneración. Aunque distingo, por supuesto, lo que es una injusta agresión y también un justo derecho: Por ejemplo, no tiene comparación la Reconquista española (que es una guerra contra el moro infiel invasor y usurpador) con la Guerra de Cien Años, que fue un combate entre cristianos, por causa de príncipes cristianos con derechos discutibles sobre reinos cristianos; tomar parte en una contienda así desmerece cristianamente al que sea, y en este sentido no aplaudo la belicosidad de Juana de Arco; ni diría que entonces era más bueno un francés de Juana de Arco que un inglés de Juan de Lancaster, Duque de Bedford. Y vuelvo a insistir: En el siglo XXI entiendo inviable cualquier santo guerrillero insistiendo en la causa de santidad guerrera, incompatible con el Evangelio y el ejemplo de Nuestro Señor <--- (sigue más abajo, en el comentario siguiente)

Hermenegildo dijo...

Yo creo que las palabras del Papa se explican porque la Iglesia está alarmada por la actual descristianización de la política e intenta ofrecer referentes cristianos a los políticos de hoy.

Terzio dijo...

Segunda parte

(continuación del comentario anterior):

Y sin embargo, somos cobardes, muy cobardes, e hipócritas, muy hipócritas (más todavía la jerarquñia que los fieles) porque, en todo caso, nos falta la decisión que han tenido los ortodoxos rusos para declarar Santos como este:
Neo-Mártir Eugeny Rodionov . Entiendan ustedes que no me contradigo porque el Santo Guerrero (vean ustedes la iconografía con el jóven Eugeni vestido de uniforme caqui de camuflaje de combate no es mártir por matar chechenos sino por haber sido martirizado por no haber querido renunciar a la fe cristiana cuando sus verdugos le tentaban a hacerse musulman para salvar la vida. Lo que digo es que a nuestra jerarquía le falta actualmente valor para - si lo hubiera - canonizar a un soldado católico martirizado por soldados musulmanes. Y mucho más para ponerlo en los altares vestido de uniforme de combate. Por cierto adviertan el detalle de la Cruz en el pecho y en la mano de San Eugeny Rodionov: La Cruz que es el arma del combatiente cristiano.
Vean este youtube, sobre el joven mártir San Eugeni, y fíjense en los detalles, particularmente los iconográficos.
Ya ven ustedes las complicaciones y derivaciones que el tema puede tener. Aun así, con todos los considerandos, me parece inaceptable proponer a una Santa Juana guerrera como modelo de comportamiento para un cristiano del siglo XXI. Entiendo (y espero que ustedes también) que la Iglesia no sólo avanza en la explicitación de la doctrina (cfr. el concepto newmaniano de development del credo/dogma), sino en su comprensión y en la consecuente exigencia moral.
Otra insistencia: Que hay niveles y grados de santidad y de exigencia en virtud. Que hay actitudes que pueden ser comprensibles en un cristiano corriente pero que pueden ser impropias de un candidato a la beatificación/canonización (aun a pesar de las notables rebajas que introdujo Juan Pablo IIº en las causas de canonización).
Acepto que la discusión sobre los Santos pasados es hablar de hechos ya sancionados por el Magisterio, pero recalco que pueden existir particulares dificilmente asumibles para un católico (un cristiano) de nuestro tiempo.

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Fernando Pio dijo...

<>

Pues yo, con todo respeto, disento de su disidencia: en el Nuevo Testamento hay sitio para guerreros: S. Fernando de Castilla, como principal ejemplo patrio. Casi cada reino cristiano tiene como ejemplo un rey santo, y, en mis conocimientos, todos ellos practicaron la guerra como modalidad política. Y son muchos los ejemplos de Santos que no condenan, sino animan, al combate armado: S. Bernardo de Claraval, por usted tan admirado. San Tomás de Aquino, otro más; o todos los santos que predicaron cruzadas (no sólo las de tierra Santa). Cierto es que no participaron directamente en combates; pero fueron responsables directos de que otros hombres participaran en los mismos.

O, en el siglo XX: Beato Padre Pro y Beato Jose Luis Sanchez del Rio. La Cristiada: una guerra con todas las de la ley, con varios procesos de canonización en curso.

No nos olvidemos del concepto de "legítima defensa": no solo es una opción moral válida, sino, en ciertos casos, una grave responsabilidad (CCC 2265)

Capuchino de Silos dijo...

¡¡¡YAAAAAAA!!! Gracias

Prof. Francisco Castro dijo...

Imposible separar a la víctima Juana de Arco de sus jueces, Joana acusado de herejía, y afirmó que todo sea hecho por la voluntad de Dios, Juana de Arco guerrero. Son la misma persona. En el caso de Joan su santidad se manifiesta precisamente en la afirmación de que había venido a Francia por la voluntad de Dios. Si no aceptamos la voluntad de Dios en su misión, entonces era un mentiroso, porque Dios ha tomado como demandante rechazado por él. No podemos honrar a la víctima de Joana un proceso injusto y rechazar lo que en nombre de Dios, vamos a expulsar al Inglés de Francia. Si usted piensa así, entonces el juicio de Joan y de su muerte, en lugar de ser una defensa heroica de su misión, dada por Dios, era un castigo de Dios mismo. Y sus jueces tenían razón para condenarla por haber falsamente dijo que fue enviado por Dios. Joan entre los guerreros santos (Y la Iglesia ha canonizado a muchos, entre ellos un rey de los que el país) fue el único totalmente fiel al Evangelio. Debido a que sus motivos no eran para la venganza o la conquista de la tierra. Fue a restablecer la paz y el Inglés sólo dejarla sola si Francia expuslos la punta de la lanza, mientras decía con todas sinceridade.Apenas Si se dio cuenta de que sería malo para ellos insisten en quedarse en Francia. De hecho Joan salvó a Inglaterra de convertirse en la cultura francesa y salvó a Francia de Inglés para convertirse en político. La misión de Joan salvado los dos países al permitir que cada uno siga su comino el mantenimiento de su cultura. Y esto fue que entender sus palabras. "En cuanto al Inglés PAZ QUE DEBE els es que vuelva a su propio país en el Joana Inglaterra.Tanto en el campo de batalla, como Juana de cautividad y la muerte en la hoguera son santos. No si uno puede adorar y rechazar la otra. Y esto no significa que la guerra santa para defender o promover violência.Não que santificó la guerra era Joan, pero fue la voluntad de cumplir la voluntad de Dios. El amor de Dios que santificados. Y puesto que Dios es el autor de la vida y el Señor de la historia, pero podría autorizar la matanza si esa es la única manera humanamente posible. Y los hechos demostraron que era. Tanto que duró la guerra de cien años. Por el contrario Joan siempre ha amado la paz y sólo cuando la paz no fue aceptado, así como él dijo, estaba dispuesto a luchar. Santa Juana de Arco, guerrero santo de Dios, ruega por nosotros y el autor de este blog también.

Jordi Morrós dijo...

Pues yo me inclino por el punto de vista de Terzio de que el ideal de santidad está mucho más próximo de la figura del mártir que de la figura del guerrero.

Y, por cierto, impresionante lo del soldado St. Evgeny Rodionov. Y encima fue una víctima del conflicto ruso checheno. Algunos progres de por aquí parece que sólo consideran imperialistas a los EE.UU., pero lo del Cáucaso tampoco está nada mal.

Ah, y por cierto, por aquí tampoco no se habla mucho de las bandas chechenas del crimen que por allí han proliferado.

Manolete dijo...

Estoy de acuerdo con Terzio. El Señor dijo a los judíos que se olvidaran de la ocupación romana sobre la tierra del Pueblo elegido. Que mejor se interersaran en el Reino de los Cielos. La Reconquista, Lepanto, la guerra del 36, están bien, fueron triunfos de la sociedad cristiana, pero no son la quinta esencia del cristianismo.

Tente dijo...

Don Terzio, estoy de acuerdo con usted: En el ideal cristiano no encaja la figura de un "santo guerrero" sino la contra-figura que es Cristo Cordero, manso y humilde de corazón. Como dices muy bien en el Nuevo Testamento no aparece ninguna proclama guerrera, incluos en el Apocalipsis queda bien claro que la Iglesia es la perseguida y atacada, no es ella la perseguidora ni la atacante. Aunque sí será la victoriosa.

Tampoco entendí por qué esa alusión a Juana de Arco como "modelo político", siendo, como es, un caso especialmente extraño del santoral.

Anónimo dijo...

Usted perdone, pero no entiendo por qué no publicó mi comentario, que aunque aparece anónimo siempre firmo. Y más leyendo todos los escritos, dónde más de uno discrepa con usted. Creo recordar que no era "impertinente". Si así lo entendió le pido perdón, porque no era esa mi intención (muchas veces se ponen "tonos" a lo escrito, que no se ajustan a la realidad). Insisto, mil perdones.
Conozco los distintos grados de santidad: "En las Casa de mi Padre hay muchas estancias.."; y que no a todos se les pide lo mismo: episodio del joven rico: para salvarte, cumple los mandamientos, y si quieres más, ya sabes, a vender, a repartir, y sígueme (en resumen). Pero sigo pensando que, a pesar de los grados (y las circunstancias que Dios juzgará), la llamada a la santidad es universal, y que vivir las virtudes en grado heroico, pues eso, da miedo, pero es lo que hay. Prefiero el listón alto, aunque tenga que ir a rastras, que bajarlo y quedarme en vómito ("porque no eres ni frío ni caliente..."). Que Dios exige a cada uno una cosa según su situación y la gracia dada, pues claro. pero reconozca que somos expertos en justificar nuestra falta de respuesta. Y, a mi humilde entender, sigo pensando que el Evangelio es para todos. Y no se me enfade, que no creo que digamos cosas tan distintas. (no hace falta que lo publique; sólo estaba intranquila pensando que le hubiera podido molestar).
Blanca

Joaco dijo...

Con la venia, una reflexión, pues creo que he leído a D. Terzio que el Evangelio dice muchas cosas, a veces aparentemente contradictorias:

Jesús guardó silencio ante Pilatos y ante Herodes, ante acusaciones falsas y calumnias. Yo interpreto que había llegado su hora, la de la Redención, y no era el momento de alegar, discutir, defenderse. Pero no fue esa su actitud durante el resto de su vida pública, ni mucho menos. Igualmente Jesús recomendó guardar la espada en estos momentos cruciales, pero también están en los Evangelios los episodios de la expulsión de lo mercaderes del templo, o cuando dice que intentaron prenderle pero Él se abrió camino entre ellos (es seguro que no se abrió camino pidiéndolo por favor: ahí hay que deducir que inevitablemente hubo sus más y sus menos).

La defensa propia es admisible. Y la guerra justa. Y la rebelión contra la injusticia. Siempre por medios proporcionados, sin perder la caridad, etc.

Terzio dijo...

Cuando no queremos encajar verdades, somos capaces de tergiversar textos y escenas con un atrevimiento quasi blasfemo. De la escena de la expulsión de los mercaderes no se debe (¡no se puede!) concluir que alguna forma de violencia lesiva estuviera siéndonos enseñada por Jesucristo, en absoluto; en el contexto de los 'gestos' proféticos que aparecen en el Ant. Testamento (cfr. algunas escenas de Jeremías, un profeta con quien es comparado el Señor "...unos dicen que Jeremías o uno de los antiguos profetas"") la acción del Señor tiene un valor más indicativo que efectivo; y se narra sólo que con un improvisado azote de cordeles echó a los vendedores de animales (el azote sería sería para las bestias, no para las personas) y volcó las mesillas de los cambistas de monedas. Del "se abrió paso por medio", me sorprende que se deduzca que se lió a puñetazos con los acosadores. Ya digo que me asombran los extremos a que podemos llegar para justificar algo que en la doctrina del Señor es injustificable.
En contra de todas estas erróneas interpretaciones están los mismos Textos sagrados que testimonian impresionados la actitud paciente y sacrificada del Señor: "...en su Pasión no profirió amenazas" dice la 1ª epístola de S.Pedro, insistiendo en que "...nos dejó un ejemplo para que sigamos sus huellas" IPe 2, 21ss ; y en el himno de Filipenses, S. Pablo recalca el sometimiento obediente y exhorta: "...tened los mismos sentimientos de Cristo" Fil 2, 5ss. Precisamente la actitud de Juana de Arco durante su inicuo proceso, el sufrimiento paciente por el que se finalmente se santifica (por supuesto no por armar guerra contra los ingleses, una actitud violenta indigna de un santo).

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Joaco dijo...

"quasi" ha sido la palabra que más me ha gustado de su comentario. De todas formas, y acogiéndome a la misma, la lógica me dice que si no puñetazos, algún empujón al menos debió haber, por parte de alguien. Pero estoy dispuesto a retirarlo si lo que digo es una barbaridad. Gracias por su respuesta.

Terzio dijo...

Sí hijo, no problem. Incluso te concedo y recononozco que la mula de Belén daría coces, y el buey del pesebre cornadas, y la burra del Domingo de Ramos pateaba y el perro de San Roque mordía (de vez en cuando), y el caballo blanco de Santiago (Matamoros) pisaba furioso a los sarracenos en la batalla de Clavijo. Todo eso y más.
Yo mismo, ya ves, soy una fiera corrupia (muy católico, eso sí, con garantías y pedigree irrefutables).

Hildegarde dijo...

A Manolete: Desde luego, yo me troncho con lo que dice de que Lepanto, la Reconquista y la Guerra del 36 no sean la esencia del cristianismo, pero dígaselo Ud. a los que lucharon por nuestra fe... puesto que de no ser por ellos, ahora Ud. estaría llevando un turbante y mirando hacia la Meca/ no sabría ni que existe Dios y rezaría a la hoz y el martillo.

No, la esencia no... nada, nada, dejaremos que nos aniquilen... en fin, demasié.

Coronel Kurtz dijo...

Estimado Don Terzio:

Me parece que esta vez su nacionalismo le ha jugado una mala pasada. No quiero hacer quinielas del porqué de su disgusto con Santa Juana, pero --con unos cuantos años de seguirlo-- me imagino por dónde vienen los tiros. Y me refiero a su prejuicio nacionalista porque sino no se explica un error de balde como no distinguir entre la tolerancia a la agresión sufrida en uno --donde Juana es también ejemplo-- de la agresión sufrida por el prójimo donde la tolerancia es pecado grave. Aquí no se trata del Aquinate o los Papas versus el Evangelio, sino de saber distinguir; y, como lo sé inteligente e instruido, sé bien que Ud. conoce la diferencia entre un caso y el otro. Yendo al martirio, que Ud. erróneamente contrapone a la heroicidad de quien restaura la justicia en el orden (como verá aquí no se trata sólo del Doctor Angélico sino también de una doctrina estable y unánime de San Agustín y los Padres, muchos de ellos mártires), el martirio lo debe tolerar uno pero no debe exigirlo a otros de ordinario. Más bien, lo que se debe es restaurar la equidad... por medios pacíficos, si es posible (y ahí está la carta de la Doncella de Orléans al Rey de Inglaterra antes de comenzar su campaña), y sino, por medios violentos proporcionados "hic et nunc" (la violencia en sí no es mala --¿acaso los santos no se hacen violencia?--, la bondad o maldad está definida por la justicia de su recurso).

Por otro lado, más allá de como haya sido interpretado el gesto por la derecha francesa o el gobierno de ese país, más allá de las intenciones "políticas" del Papa de entonces; Santa Juana de Arco obviamente que no peleó por una "nación francesa" que, efectivamente, no existía, sino que combatió por una causa justa: la de Dios, la de la patria (que sí existía --que siempre existe--) y la de la legitimidad.

Coronel Kurtz dijo...

Otrosí digo, sin ánimo de contraponer a Santo Tomás Moro (a quien mucho quiero), ¿dónde estuvo el canciller mientras se torturaba y asesinaba a cientos de monjes, sacerdotes y seglares por órdenes de Enrique VIII?

¿Por qué es "más santo" el silencio de Moro sobre la suerte corrida por su prójimo por causa injusta?

¿Es "más santo" un martirio "individualista", preocupado únicamente por mi alma si pongo una firma donde no debo, que si denuncio la suerte de otros católicos fieles a los que ningún prestigio o amistad personal con el Rey los salva de la tortura y el degüello expeditivo?

Me parece que la cuestión es mucho más compleja... y los nacionalismos no son buenos consejeros.

Jacobita dijo...

Varias cosas:
- Juana de Arco no derramó sangre con la espada al estilo de Milla Jovovich en la peli de Luc Besson. Sólo la utilizó (y la rompió) al golpear con el canto a una prostituta que seguía al ejército.
- La guerra contra la ocupación de los ingleses, y las bandas de mercenarios que los apoyaban, era una guerra justa.
- No sé a que viene mezclar a Gilles de Rais en todo esto, porque cometió sus crímenes después de la muerte de Santa Juana de Arco.
- Se pregunta: ¿y qué pensarían los ingleses de todo esto?
Varios testimonios:
a) John Tressart, inglés, testigo presencial de la ejecución: "¡Dios nos perdone, hemos quemado a una santa!"
b) Wiston Churchill, en su obra "The Birth of Britain": "Juana fue un ser tan elevado sobre el común de la humanidad que no encuentra comparación en mil años. Personificó las virtudes naturales y el valor de la raza humana con una perfección inigualada. Un valor inconquistable, una compasión infinita, la virtud de los simples, la sabiduría de los justos, brillaron en ella. Glorifica, como antes liberó, la tierra de la que surgió."
c)En Inglaterra se pueden encontrar iglesias dedicadas a Santa Juana de Arco: en Farnham, en Londres y en Liverpool. No creo que sólo sean inmigrantes quienes asistan a ellas.
- Santa Juana de Arco se confesaba varias veces al día.
- Santa Juana de Arco respondió a una pregunta capciosa teológica de forma que dejó boquiabiertos a la banda de "doctores de la ley" que la juzgaban:
"Si no estoy en estado de gracia, que Dios quiera ponerme en él. Si lo estoy, que Dios quiera conservarme en él."
- Santa Juana de Arco no era una "nacionalista". Simplemente luchaba por la justicia. Como ejemplo, la carta que envió a los Hussitas, que añadó en el comentario siguiente.
Puede que a los que hemos crecido rodeados del "espíritu de Asissi" de fraternidad universal sin Cristo nos choque, pero muestra que no le movian intereses nacionales.

Jacobita dijo...

El 23 de marzo de 1430 Santa Juana de Arco dictó una carta para los líderes hussitas:
“Jesús, María
Ya por largo tiempo se me ha hecho evidente a mí, Juana la Doncella, que de auténticos Cristianos os habéis convertido en herejes, y prácticamente al nivel de los sarracenos; habéis eliminado la verdadera Fe y el culto y habéis adoptado una loca y obscena superstición; y mientras la sostenéis y promovéis no hay una sola desgracia ni acto de barbarismo al que no os atreváis. Corrompéis los Sacramentos de la Iglesia, mutiláis los artículos de la Fe, destruís las iglesias, rompéis y quemáis las estatuas de los santos, que fueron creadas como memoriales, masacráis a los Cristianos a menos que adopten vuestras creencias. ¿Qué es esta furia vuestra, o qué locura os dirige? Perseguís y pretendéis destronar y destruir la Fe que Dios Todopoderoso, el Hijo y el Espíritu Santo han elevado, fundado, exaltado e iluminado de mil modos mediante mil milagros. Estáis ciegos, y no porque carezcáis de ojos o la habilidad para ver. ¿Creeis realmente que escaparéis sin castigo, o no sois conscientes de que la razón de que Dios no impida por ahora vuestros esfuerzos criminales y os permita permanecer en la oscuridad y el error es que cuanto más pecados y sacrilegios os permitís realizar, mayor sufrimiento y castigos está preparando Él para vosotros?
Por mi parte, os digo francamente que si no estuviera ocupada con las guerra inglesas, habría ido a visitaros hace mucho tiempo. Pero si descubro que no os habéis reformado, podría dejar a los ingleses detrás y marchar contra vosotros, de forma que por la espada – si no puedo hacerlo de otro modo – elimine vuestra falsa y vil superstición y os libre o de vuestra herejía, o de vuestra vida. Pero si preferís volver a la Fe Católica y a la Luz original, enviadme vuestros embajadores y os diré lo que tenéis que hacer; en caso contrario, y si obstinadamente deseáis resistir la espuela (dar coces contra el aguijón), recordad los daños y crímenes que habéis cometido y esperadme, que inflingiré un pago adecuado con las mayores fuerzas humanas y Divinas.
Dada en Sully (Sully-sur-Loire) el 23 de marzo, a los herejes de Bohemia.
Pasquerel (confesor y escribiente de Juana)”

Prof. Francisco Castro dijo...

"Precisamente la actitud de Juana de Arco durante su inicuo proceso, el sufrimiento paciente por el que se finalmente se santifica (por supuesto no por armar guerra contra los ingleses, una actitud violenta indigna de un santo.)"
No entiendo cómo se siguen considerando Juana de Arco, un santo de la Iglesia Católica, en caso de llevar una guerra contra los británicos era una actitud indigna de un santo que nunca debería haber sido canonizado. Para cometido un gran pecado. Fue a la guerra diciendo que fue enviado por Dios. A continuación, le mintió al decir que Dios había enviado. Fue detenida y murió porque él se mantuvo fiel a decir que Dios había enviado. Nueva mentira, y peor, la obstinación. ¿No te acuerdas de que Jane no se inició la guerra. Ella había durado 100 años, cuando entró en ella. Ella le ofreció la paz. Ella le rogó por la paz. Te pones como Jane en su conciencia de que había desobedecido a lo que ella sabía que era la voz de Dios. Así que sólo hay dos alternativas. O Joan mintió y engañó en realidad por los malos espíritus o Dios realmente lo envió. Se ha dicho por mí que la guerra no había santificado Joan. A diferencia de ella, por su pureza, la rectitud de intención, la humildad, santificado por la guerra y en el testimonio de su martirio verdade.Jules Michelet ya había dicho: "La guerra triunfa sobre el diablo, Joan sugirió que el Espíritu de Dios." Pero se dan cuenta que ya ha determinado que tienen un rechazo personal de Santa Juana de Arco. Usted está ayudando a hacer que su memoria aún más incomprendido y no le gustaba, incluso. No veo esto como un bien sino un mal que usted hace una fiel hija de Dios y la Iglesia. Nadie está obligado a ser un admirador de santo.Mas no se denigra honesta y cristiana, y poner en duda lo que la Iglesia ha sancionado: Juana de Arco, la guerrera y mártir por su misión de guerra, es SANTO.

Fernando Pio dijo...

(por supuesto no por armar guerra contra los ingleses, una actitud violenta indigna de un santo).


Perfecto. Textos, datos, por favor. Porque hasta ahora nos ha transmitido SU interpretación de la Escritura, pero ningún texto del Magisterio de la Iglesia. Recordemos que la Sagrada Escritura, en la Iglesia católica, no está sujeta a privada interpretación, sino que debe ser acogida por la misma.

Yo no afirmo que Nuestro Señor Jesucristo afirmara la validez de la violencia como via de acceso al Reino. Pero lo que si afirmo (como creo que afirma la Iglesia) es que en ciertos casos (limitados, puntuales, pero ni muchos menos anecdoticos) el uso de la fuerza no es solo legítimo, sino un "grave deber" (CCC 2265). Osea, DIGNO de un santo.

Terzio dijo...

Estimados mios todos (algunos más estimados que otros, of course): Habrán advertido que no me sujeto a tópicos de ninguna banda ni me someto a yugos salvo los necesarios o los de mi gusto. Con medio siglo a cuestas tengo soltura suficiente para atreverme a poner en el banquillo y juzgar desde mi estrado todo lo que me resulta interesante, admitiendo discrepancias en tanto en cuanto se formulen inteligentemente y según cierta aproximación a mi gusto formal. No dicto leyes universales, pero en mi globo sí. Espero me entiendan bien.

De Juana de Arco, como habrán advertido, tengo una muy poco empática impresión, canonizada o sin canonizar. Me parece una de las figuras menos sostenibles del santoral católico (no digo la única, que hay más); considero extrañísima y tardía su causa, además de estar afectada por todas las circunstancias de su momento: Si mal me parece que Benedicto XVI la saque a relucir en una audiencia del año 2011 proponiéndola de incomprensible (entiendo yo) 'modelo político', peor me parece su beatificación y canonización en vísperas y de postre de la terrible Gran Guerra, una conflagración mundial provocada por nacionalismos desbocados, embriagados patrioterismos y criminales delirios militaristas. En el patético escenario de la Europa pre y post 1914-1918 la Santa Juana guerrera y abanderada resulta casi una bofetada canonizada, difícil de tragar y digerir para un católico consciente y libre de todas esas afecciones (militarismos, patrioterismos, nacionalismos) que digo.

No soy monofásico, ni plano, me temo que ni siquiera tridimensional; no es que posea cinco dimensiones, pero me muevo. Y sin contradicción, me defino católico-consciente y amante-defensor de la tradición en grados y niveles que la mayoria de quienes me conocen ni se imaginan.

Así y todo, ya ven cómo discuto lo que me parece discutible: Un dogma no, pero un santo y otras cuestiones por el estilo que yo estimo opinables (con papa o sin papa) por supuesto que sí. Y la santidad modélico-guerreante de Juana de Arco se la discuto - ya lo ven ustedes - al mismísimo Papa de Roma, si se terzia. Y eso que no soy inglés, que si lo fuera imaginen Uds. lo peor.

Una anécdota familiar: Por razones muy particulares, en mi familia se le profesaba una antipatía cordial a uno que hoy ya está beatificado (gracias al estilo juanpablista de canonización de camino amplio, puerta ancha y proceso express), antipatía que he heredado gustosamente. Alguna vez que le rezo (yo soy de mucho rezo) le digo que no se olvide que nos debe desagravio por la fechoría que cometió, que si ruega por alguien por nosotros que ruegue antes y más porque nos agravió. Pues lo mismo digo de la St.Juana: Por Francia no sé cuánto rogará, pero por Inglaterra está obligada a rezar más que por sus paisanos, haciendo honor a su santidad.

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Terzio dijo...

Ah, se me olvidaba: Que no obstante lo dicho, si algún sinvergüenza impío se atreviera delante mía a discutir la santidad de Juana de Arco, le embisto con más furia que el párroco de Saint-Nicolas-du-Chardonnet.

Mais ouí!!!

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