martes, 28 de octubre de 2008
Nuestro Otoño
domingo, 26 de octubre de 2008
Doñas...lectotrices ???
Una de las pocas cosas de las labores que hacían en casa que me gustaba ayudar a hacer era deshacer un tejido de punto. Te daban la punta del hilo y tirabas y tirabas y se iba destejiendo. Una forma ordenada de destrucción...porque lo que a mí me gustaba era eso: Destruir, deshacer, destejer. No era virtud. Ni tenía en mente a la fiel Penélope destejiendo nostálgica por su Ulíses la mortaja de Laertes, su suegro, para ganar tiempo y excusar a los pretendientes.Cambiar la hora
Me gusta el retraso de la hora en Otoño, tanto como me desagrada el adelanto en Primavera. Me parece recordar que fue en el 72 o el 73, cuando la subida de los precios del petróleo y aquella crisis. También subieron en las tiendas el precio del azúcar y el del café, y adelantaron una hora el reloj entre Primavera y Otoño. El comentario de los viejos de casa fue que con esa serían dos las horas de adelanto sobre el sol, porque cuando la Guerra habían adelantado ya 1 hora, que se quedó así. Y ahora otra más.viernes, 24 de octubre de 2008
Otro que ladra
Ahora es un ministro del gobierno de Israel. El muy in-digno, en un momento que tendría libre (me figuro) entre una acción contra los palestinos y otra acción contra los palestinos, hizo esas declaraciones..
jueves, 23 de octubre de 2008
El Indeseable (pero encantado con que lo sea)
Yes! Estoy disfrutando viendo cómo le dan patadas en el culo como a una pelota vieja. Y él haciéndose más pelota de medio mundo, vergonzando un sillón en alguna cumbre.miércoles, 22 de octubre de 2008
Retro-justicia

Lo de los jueces italianos condenando a Alemania por crímenes de guerra cometidos por los nazis, es demencial. Pero Italia es así. En Italia, lo que mejor fuciona es lo que no está gestionado por las instituciones del estado (cioé, en Italia funcionan bien y sin problemas la Mafia, la Camorra, la N'dragheta y esas cosas tan serias).

martes, 21 de octubre de 2008
Úrsula y XI mil olvidadas Santas Vírgenes
Iba a poner " U. y once mil perdidas...", pero he advertido a tiempo que resultaría equívoco refiriéndose, precisamente, a Once Mil Vírgenes. Que tiene tela el asunto. Porque se trata de eso: Úrsula y sus OnceMil compañeras mártires, vírgenes todas...y olvidadas.
¿Alguna observación? Yes. Por lo pronto que en la narración de la Legenda aparecen madres, tias, primos, tios y una galería de parientes de Úrsula y sus compañeras; unos son obispos, otros de estirpe imperial, otros paganos que se convierten y al final están en el momento del martirio; también aparecen ángeles que avisan. En fin una verdadera historia al gusto de la época. Jácopo de la Vorágine, el autor-recopilador, observa con cierto ánimo crítico que si bien algunos señalan mediados del siglo III como fecha del martirio de las OnceMil, él opina que hubo de haber sido más tarde porque en aquella época todavía no habían hunos en Alemania (perspicaz observación, para que luego se diga) y otro par de detalles más. Total, que él propone mejor mediados del siglo V, que fue cuando de verdad los hunos asolaron Occidente. No sé cuando, pero en otras tradiciones, es el mismísimo Atila rey de los hunos el que se insinúa a la virgen mártir y el que dispara el flechazo mortal en mitad del pecho a Santa Úrsula.
Gracias a Dios, el cura de mi Parroquia es reverente varón que compesa sus flaquezas con piedad veneranda, y siempre saca de él sabrá qué recónditos arsenales píos algún viejo oracional de donde toma la oración de estas y otras Santas y Santos perdidos. Y la reza en Misa. Y nos enteramos los devotos de que hoy es el dia de Santa Úrsula y sus compañeras Mártires (que eran, a saber, 11.o10, en realidad; y aunque estuvieron a punto de quedarse sin 1, al final fueron, contando a Úrsula, 11.011 (un bonito capicuo de Vírgenes y Santas, como Uds. pueden ver)).lunes, 20 de octubre de 2008
Gerberto, el Papa Silvestre II Aurillac
Cuando ví el título del libruco, me lo imaginé de momento. Fue al pasar por delante de la librería del cortinglés, que había un cartón de publicidad con una foto de la portada y todo eso. Un Papa mago no podía ser otro que Gerberto. Y me dije - ¡pobre Gerberto!!!Desde que se re-puso de moda, la novela histórica ha ido degradándose en proporción directa al éxito y el número de las ediciones. Muy pocas de las obras publicadas son dignas de entrar en el catálogo del género, la mayoría no pasan de la categoría de libro de ficción-entretenimiento. Lo más llamativo es que hasta escritores de cierta reputación han picado y pecado, escribiendo y vendiendo su novelucha de historieta.
Lo único de valor (lo que más me gusta, quiero decir) de ese tipo de lecturas es lo que el autor saca de obras documentadas sobre los personajes y la época que toma como coartada-pretexto de la narración. Lo demás, agua de borrajas con riesgo de indigestión sub-literaria. Si ni siquiera se toman la molestia de incluir ese tipo de información-estructura historiográfica, el novelucho no merece ni que lo quemen en la estufa.
Cuando Sir Walter Scott (el venerable) y Dumas (el inagotable) inventaban héroes y aventuras, no falseaban la historia. Alguno había que salía malparado (imperdonable el maltrato al gran Richelieu, oh!) y otros ganaban lustre y hasta mito (Richard Coeur de Lion, tan mimado, corregido y aumentado). Pero en general la exposición de las dramatis personae era justa. En los buenos escritores; en los malos y los peores, los abusos fueron creciendo secundum quid. Y hasta el presente, como decía. Por eso mis prevenciones sobre el género.
Uno de los autores contemporáneos mejores en calidad literaria e imaginación es - sin rivales - el argentino Manuel Múgica Láinez. Aunque el Unicornio y El Escarabajo son deliciosas y amenas lecturas, su Bomarzo le hace grande entre los grandes del género. Pocas veces se ha trazado una semblaza más fascinante y a la vez realista e "histórica" de una época/unos personajes/un mundo. No es lectura para todos los públicos, pero es piedra de toque para descubrir sensibilidades y niveles de "cultura literaria". Bomarzo tiene escenas que deberían estar en los museos junto a ciertas obras del arte inmortal.
Volviendo a Gerberto, le tengo simpatía desde que leí El Año Mil, de Henri Focillon. Una edición del libro de bolsillo de Alianza, allá por 1978, en un autobús, yendo a Sevilla, un lunes de Febrero o Marzo. Me lo bebí de un tirón, entre una paisana gorda que llevaba una maceta de espárragos y el cristal de la ventanilla del autobús de la Bética. Cuando llegamos a la cochera de Plaza de Armas, Focillón y su Europa del Año Mil estaban ya en el selecto catálogo de mis favoritos in saecula.
Es facil encariñarse y dejarse encantar por el brujo Aurillac, porque algo de mago tuvo; es verdad. Por lo menos así lo vieron los romanos de su tiempo, y también los germanos. Los hispanos no, porque aquí fue donde le enseñamos, sin complejos, en la joven España reconquistadora que desde Liébana comentaba el Apocalipsis e iluminaba Beatos, que empezaba en la Marca Hispánica y terminaba en el Finisterre Compostelano. Porque Gerberto fue de los peregrinos pioneros, uno que se "inició" en el camino antes de que Gelmírez institucionalizara (y rentabilizara) el peregrinaje.
Ya traía su pequeño currículum de aprendiz de brujo, desde su Auvernia natal. Francia - guste o no - es le Moyen Age. Más "adelantada" que los romanos de Roma y que los germanos del imperio, podía permitirse el lujo de un Gerberto del que presumir ante el mundo que emergía rutilante con el nuevo milenio, el primero después de Cristo. La tesis del libro de Focillón, en contra de los que describen con tintes sombrios el año Mil, es que con el milenio se disipan terrores supersticiosos y amanece un siglo optimista, creativo, rico en inteligencia y arte, desde el Románico a la Escolástica y la sociedad feudal. Las Cruzadas están a la vuelta de la esquina (Gerberto siendo ya Silvestre II las barruntó) y el Medievo más poderoso se despliega como un tapiz de imaginería románica tejido en Gerona o bordado en Bayeux. Y Gerberto de Aurillac sería el Papa Silvestre II que cerraría el siglo X y abriría el Milenio, en Roma.Roma no se lo perdonó. Todavía entre las brumas del Siglo de Hierro, aquellos herederos de las Marozias y los Teofilactos apenas soportaron el "aggiornamento" del Papa Aurillac, con un Otón, ni más nu menos, como patrono y admirador. Le tejieron su particular leyenda negra, de brujo, de nigromante, de tratande del diablo, creando un personaje tan fascinantemente atractivo e imprescindiblemente romano como cinco siglos después harían con nuestro Alejandro VI Borgia. La rendida sumisión del inferior ante el superior se dice y expresa de muchas maneras, verbigracia.
Durante todo el largo medievo, Silvestre II sería uno de los inolvidables que inspiraron o alentaron los delirios de los más avezados en el saber y los saberes. No en vano fue el Papa del año Mil. Desde la cabeza parlante contrahecha en oro que adivinaba por conjuro de Gerberto-Silvestre, hasta los avisos de las muertes papales que suceden en su sepultura, el Papa Aurillac pervive en la fantasía de los romanos.
Lo de la lápida de su sepultura en Letrán es notable: Creído y validado por sacristanes y beatas del quartiere Laterano y Roma entera:

Es fama que: Cum colludit Ossa, pulsat tímpano. Si sudet Sarcófago, obitu lacrimatur Pontificis: Unde mortalibus ómnibus sentarse hora mortis incerta Pontifici excepto Romano.
Es decir que cuando se oye entrechocar los huesos y se ve sudar la lápida de Silvestre II, hay que empezar a llorar porque el Papa se muere, que para todos los mortales es incierta la hora de la muerte, pero los Papas son una excepción; porque Gerberto avisa. Y es verdad. (Y dícese que algunos con malquerencia al Papa de turno pegan el oído al pilar donde está la losa, y pasan la mano a ver si exuda...y repiten la inspección frecuente e impacientemente...Y si alguno lo veía, iba con el cuento al secretario o el sobrino del Papa y causaba la inmediata desgracia del impaciente...O se inventaba la cosa, con parecido efecto para el infeliz). Ita!
Conque se comprenderá el poderoso atractivo que Gerberto de Aurillac-Silvester II puede ejercer sobre el género de los novelorios histórico-esotéricos.
n.b. Pero el que tenga pesquis que me haga caso y se lea, mejor, el librito del Año Mil.
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