lunes, 12 de noviembre de 2007

Otro que tal baila

La Derecha españoña (perdón "centro derecha", quería decir) tan desencantada con su tropa de tontos de baba y donmarianos, se pone a aplaudir a cualquiera que diga "yo soy católico-yo soy español-Vivaspaña!", y levanta un altarcillo para cualquiera que destaque un pelo.

Prada es uno de los idolatrados, aunque el Federico es el idolón del panteón, y ya quisiera Prada tener la clientela del Federico. Pero el Federico es un peligro, un exceso que la Iglesia y la CEE están pagado caro porque el Federico rabioso ha mordido a diestro y siniestro, arriba y abajo y al centro; y más caro lo van a pagar cuando el Federico rabioso se les revuelva del todo.

En un articulillo de opinión en el ABC de hoy, Prada se toma la licencia de aconsejar a la Jerarquía. Con esa autoridad que se auto-arroga, Prada es un insensato y la voz de su amo (porque amo tiene que tener). Cuando se le acaben y caduquen los encantos y afloren y aburran los desencantos, a ver por dónde tronará Prada, que no se define, precisamente, amante de la oculta senda retirada del mundanal ruído, porque, como se ve, a Prada le va el ruído.

Lo que nos hacía falta en el cuadro es un periodista derechón y catoliquista por libre, tirándose al ring y armando y pidiendo guerra.

Si quiere combate, que se entrene para el sumo: Sólo le falta dejarse coleta y hacerse el moñicle, porque peso, volúmen y barriga, tiene (y el no ser nipón, se le dispensa).

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Marcha fúnebre del Saul de Haëndel

U na deliciosa marcha fúnebre, para ambientar el mes de Difuntos con suave y armónica esperanza :



Y no me digan que no es una preciosidad: Haëndel for ever !!!

Es del oratorio Saul, una marcha fúnebre por el rey y su hijo Jonathán, el amigo entrañable de David.

Tengo otra versión más "animada", en un tempo menos lento, más allegretto, sin dejar el maestoso.

Yo soy haëndeladicto, y necesito dosis frecuentes.

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sábado, 10 de noviembre de 2007

De Leone et adverbis quattuor

El día de San León Magno, el 10 de Noviembre, encienden los candelabros de su Altar en la Basílica de San Pedro del Vaticano. Bajo la mesa del ara, en una urna, están sus reliquias, lo que queda de su cuerpo; arriba, un magnífico relieve del Algardi, representa en mármol la escena medio histórica-medio legendaria de la huída de Atíla ante el Papa San León y la providencial defensa de los SS.Apóstoles Pedro y Pablo. Durante la mañana, se celebran Misas y por la tarde el Capítulo Vaticano hace procesión con estación ante el Altar.

El mismo episodio del relieve de Alessandro Algardi fué también representado por Rafaello en las Stanze. Formando conjunto con la Misa de Bolsena, La Liberación de San Pedro y El Castigo de Heliodoro, El encuentro de San León Magno con Atila es el más endeble de los frescos de esa estancia; quizá porque a la muerte del enérgico Julio II el entusiasmo ardoroso que anima las otras pinturas decayó, y el refinado León X Médici no da el tipo para ser un San León Magno en el fresco (Julio II sí hubiera valido para el caso).

Roma recordó siempre que gracias a esa entrevista tenida por milagrosa, Atila dejó intacta a Roma, que escapó de la temida devastación y saqueo de los hunos. La tradición-leyenda refiere que mientras León y Atila se entrevistaban a orillas del rio Mincio, el rey de los bárbaros vió aparecer detrás del Papa dos imponentes figuras revestidas de ornamentos sacros que le amenazaban con la espada y la muerte si atentaba contra Roma. La escena ocurrió en el año 452.
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En el 451 se celebró en la ciudad de Calcedonia, cerca de Constantinopla, el IVº Concilio Ecuménico, que cerraría una época de contiendas doctrinales sobre Cristología: Quién y cómo es y subsiste Cristo, el Hijo de Dios. Los Concilios de Nicea (325), Constantinopla I (381) y Éfeso (431) habían ido definiendo y fijando la fe sobre el Misterio de Cristo enmedio de enormes tensiones y crisis que afectaron a la estabilidad de la Iglesia antigua, tan vuelta a sí misma en aquellos siglos en que Roma decaía, se dividía el Imperio, y penetraban en Europa en irrefrenables avalanchas las hordas bárbaras.

Pasados tres siglos de vida interna y perseguida, apenas Constantino promulga el Edicto de Milán, la Iglesia se ve en la necesidad de formular un Credo indiscutible que recoja la fe trasmitida por los Apóstoles y sus sucesores, porque afloraban herejes y herejías que amenazaban pervertir y desfigurar la Fe original. Nicea fue el comienzo de la serie de Concilios Ecuménicos que serían los definidores del credo y el dogma, pero también significó el primer capítulo de la serie de controversias doctrinales que marcaron la historia de aquel período de la vida de la Iglesia.

Después de definir la Divinidad de Jesucristo (Nicea) y la del Espíritu Santo (Constantinopla I) así como lo sustancial y principal del Dogma Trinitario (ambos Concilios), en el de Éfeso se enseña de la unidad e identidad de la Persona de Cristo, Hijo de Dios y Persona Divina, y así la Virgen Madre puede y debe ser llamada "Theotokós"-"Deigénitrix"-"Deipara" con toda propiedad. Esta definición del Efesino, dejó abierta una gran controversia entre los dos grandes y privilegiados Patriarcados del Oriente, Antioquía y Alejandría, cada uno de ellos con una tradición teológico-exegética que, ya afirmando en extremo lo humano o lo divino en Cristo, terminaría gestando las grandes heterodoxias del momento.

Nestorio, patriarca antioqueno, que separaba de tal manera la divinidad de la humanidad que parecía distinguir dos personas: Un Verbo Divino ab aeterno y un Jesús humano nacido de María. El alejandrino Eutiques, radicalizando la doctrina de San Cirilo, el anterior Patriarca, insistía de tal forma en la "mía fýsis" la "única naturaleza" del Verbo Encarnado, que parecía disolverse la humanidad asumida en la Divinidad asumente, con lo que restaba al fín un monofisismo que minimizaba o anulaba la asunción de la humanidad por el Verbo.

Los dos extremos eran heréticos, pero la teología cristológica no esclarecía términos adecuados para precisar la doctrina sin caer en equívocos o reduccionismos que podrían derivar a la vez en otras conclusiones parciales o erróneas. Además, la controversia incluía la equivocidad derivada de las diferencias terminológicas entre el griego y el latín, tan sutiles pero tan definitivas. La discusión versaba sobre los conceptos persona-natura-susbstantia/prósopon-fýsis-hipóstasis y su articulación en la formulación del Dogma Cristológico: Cristo es la Segunda Persona de la Trinidad, hecho hombre; una Persona Divina susbsistente en dos naturalezas, la humana y la divina.

La clara concisión de Roma se impuso a la dura y extrema polarización de antioquenos y alejandrinos, con una admirable síntesis de Cristologia que el Papa León I envió a Flaviano, Patriarca de Constantinopla. En el "Tomo a Flaviano", una carta doctrinal remitida desde Roma al jerarca constantinopolitano, el Papa San León expone la doctrina que luego el Concilio Calcedonense resumirá en cuatro adverbios que precisan cómo se entienden y articulan las dos naturalezas en Cristo: Inconfuse, Inmutabíliter, Indivise, Inseparabiliter = Sin confusión-Sin mutación-Sin división-Sin separación.

Esos cuatro adverbios articulaban y definían el discurso cristológico, de tal forma que cualquier doctrina, afirmación o proposición sobre Cristo debía tener en cuenta esas cuatro "reglas", sin excluir ninguna y afirmando todas cada vez que se hablara de la divinidad o de la humanidad del uno, el mismo y único Jesucristo.

En el áula conciliar de Calcedonia, el entusiasmo al ver de tal forma iluminada la verdad, se expresó con un clamor de los padres que decían a una: "¡Pedro ha hablado por la boca de León, León habla con la voz de Pedro!".



El Magno añadido a su nombre pontificio, fue más bien un honor por la salvaguarda, defensa y buen gobierno de Roma bajo sus años de sabio y prudente pontificado. Sin embargo, la magna obra de León Magno no fue enfrentarse a Atila rey de los hunos, sino sintetizar y confirmar la Fe con cuatro sabias y necesarias palabras.

Todavía es reconfortante leer la admirable, sapiente, y esclarecedora teología de San León I el Magno.
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*** Imágenes: Relieve de Alessandro Algardi con la escena de San León Magno y Atila, en la Basílica del Vaticano ~ Dos sellos de la serie emitida por la Posta Vaticana en Octubre de 1951 en el XVº centenario del Concilio de Calcedonia.

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viernes, 9 de noviembre de 2007

Elizabeth I Regina Anglorum


Estan anunciando una peli sobre Elizabeth I Tudor que es la segunda parte de una que vi y que me gustó relativamente: Me gustó porque esa época isabelina me gusta (menos que la de su padre Henry VIII, claro), y me pirro por una peli que ponga en imágenes la Historia y sus personajes, ese mundo con su gente. No me gustó porque la semblanza era al gusto del director-guionista, sin rigor y con una puesta en escena tan discutible como insuficiente. No me gustó porque, como se suele, se extrapolan cosas de ahora a entonces. No me gustó porque tenía un tufo feminista infectante. No me gustó porque para atreverse a todo eso y que resulte una peli digna, hay que ser un quasi genio del cine, y eso es raro.

Cuando Alexander Korda filma La Vida Privada de Enrique VIII, la novedad del arte le garantiza cierta originalidad arquetípica para el género; desde aquellas primeras pelis a las de ahora, todo lo rodado, bueno o malo, vale a la hora de hacer crítica y/o elegir modelo.

Aparte la peli en cuestión, me alegra la buena fama de la Queen Elizabeth I Tudor entre los suyos. Una mujer en el trono de una nación como la Inglaterra que le dejaron su padre, su hermano y su hermana y que ella dejará a un sobrino lejano a cuya madre persiguió, encarceló y mandó decapitar, una reina así, resulta fascinante. Odiarla por su crueldad, vanidad, complejos, favoritismos...etc. es absurdo. Crear a su costa un figurón emblemático de perfidias, lo mismo. Eso, para su tiempo y sus coetáneos, vale; ahora resulta un anacronismo obtuso.

Estoy convencido - cada vez con más evidencias - de que el que juzga a los personajes de la historia sin encajarlos en la historia no sabe historia, ni sabrá nunca. Si cae en el prejuicio estereotipado o tópico, la ignorancia le deja incapacitado para cualquier reflexión, conjetura, juicio o conclusión sobre el tema y/o el personaje.

Es, dado el caso, lo que va de un español que odia a Felipe II y se lo imagina tirannus tirannorum, y un inglés capaz de entusiasmarse con su Elizabeth Tudor, sin encontrarle un pero.

En esa peli, nuestro enorme Felipe II será el malo; y la mediana Isabel, la heroína. Item más: Tiene que ser el muy inglés Sir Geoffrey Parker el que recuerde a los muy poco españoles la grandeza de un Felipe II, y hasta resaltar su lado humano, tan olvidado.
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No sé si en la peli se contará que Elizabeth estuvo perdidamente enamorada de Felipe; quizá por eso se quedó reina y virgen usque ad mortem (por lo menos oficial, nominal, y reputadamente).

A veces me la imagino fantaseando con que la Armada Invencible hubiera tenido mejores vientos y más favorables elementos, y hubiera vencido y venido a ella Felipe, su cuñado, su soñado, su pasión...

Pero eso no lo contarán sus ingleses de su regina en ninguna peli: Of course!

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jueves, 8 de noviembre de 2007

Doctor Subtilis, Beatus Johannes

Mis maestros fueron tomistas, dominicos, glorias de su Orden: Les guardo reverente y alta estima, y a alguno, veneración. Me tocó conocer y querer una generación formada en la vieja y sólida escuela de las tradiciones, algunas heredadas con tal pasión que el aula se nos convertía en una Univérsitas, una Facultas o un Studium Generale del XIII o el XIV.
Por eso la Summa del Angélico era la referencia axial casi siempre: Scriptura, Magisterium, Traditio, Tommas; un quattuor indiscutible.

De los franciscanos y su escuela, nos quedábamos con la anécdota de las Fioretti y el providencial encuentro de los Santos Doménico e Francesco en Letrán; un poco de San Buenaventura...y leña a Duns y a Ockham, que con ellos empezó el declive.

Tengo que reconocer, yo que tengo jurado voto de sangre inmaculista, que la argumentación de Santo Tomás es tan sólida y coherente, como ligero y sumario el célebre "Potuit, decuit, ergo fecit" de Duns Scoto. Cinco siglos y pico tardó la Teología en hallar una fórmula que explicitara satisfactoriamente la ocurrencia de Duns y resistiera el formidable sed contra tomista, con un contenido que atiende más a las objeciones del Angélicus , que al voluntarismo entusiasta del Subtilis.

Sin embargo, por esta militancia inmaculista, Duns Scoto me es simpático, precisamente; y también por inglés; y también porque me cupo en suerte estar en San Pedro el dia que fue canónica y definitivamente reconocido Beatus, por Juan Pablo II, el 20 de Marzo de 1993. Yo estuve allí, sul Sagrato della Basílica Vaticana.

Y hoy, 8 de Noviembre, es el dia en que se le celebra, especialmente en su Orden, que le profesó particular veneración, en contra de toda la opinión de la de Predicadores, que se oponía a que Duns tuviera culto (mérito!) reconocido.

Y me he permitido esa ingénua ilustración, porque por ser como las demás, inventada, esta es la más simpática, la más ingénua para ilustrar la sutilidad a la que puede llegar un candor franciscano cuando la razón funciona en una mente brillantemente lúcida. El lema del librito que ostenta es altamente arriesgado "Ora et Cogita ~ Cogita et Ora" ; pocos son capaces de vivirlo.
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martes, 6 de noviembre de 2007

Die Grosse Stille ~ El Gran Silencio


Debería haber esperado a Navidad y pedirlo de regalo de Reyes, pero no me he resistido y he actuado tan impaciente como tantas veces: Esta tarde me he comprado el vídeo de Die Grosse Stille-El Gran Silencio. Espero que la adquisición de una peli virtuosa compense la impaciencia que no he mortificado (lo apunto para la consulta con el dire spiritalis).

La película la pude ver en cine de verdad, en Enero de este año, poco después de Navidad. Fue una rareza que la exhibieran desde Noviembre hasta Marzo, en un cine especializado en pelis no dobladas en v.o. con subtítulos. Me comentaron que en las dos sesiones diarias, la sala de unas 60 butacas se medio llenaba en cada pase. Durante las primeras semanas tuvo aun más público, y hubo gente que repitió y volvió a verla. Yo no pude re-verla, me quedé con las ganas, que espero satisfacer ahora con el vídeo...aunque una peli en casa no es lo mismo que una peli en pantalla, claro.
La pureza de imágenes y sonidos es asombrosa, así como el extraordinario y original planteamiento de toda la película: Sin sonido/música adicional, sin iluminación extra, sin comentarios en off, sin apenas subtítulos. La intención de mostrar la Grande Chartreuse sin aditamentos, en la escueta y elocuente realidad de su silencio cartujano se logra admirablemente por ese extraordinario cineasta, Philip Gröning, que debe ser una especie de condensado de la especie: Director-productor-realizador-fotógrafo-cámara en un sólo tomo.

Me llamó la atención que los rostros de los cartujos que salen en la peli-documental son parecidísimos a los de los cartujos de los cuadros de Zurbarán; me refiero a los grandes lienzos de la sevillana Cartuja de las Cuevas que hoy se conservan y exponen en nuestro Museo de Bellas Artes, en especial los de La Virgen de las Cuevas y el de San Hugo en el refectorio, con esos cartujos que casi son un trasunto de los de la peli, como si se transmitieran a través del tiempo no sólo la regla estable, sino también los tipos monacales.

El lema cartujano "Stat Crux dum volvítur Orbis", se ilustra suficientemente en esta extraordinaria película. Merece la pena gastarse 21€ en un documento que guardará toda su validez, belleza, y elocuencia espiritual dentro de tres siglos, tal y como un lienzo de Zurbarán.

El mundo habrá girado vertiginoso, pero los cartujos seguirán quasi inmóviles en el eje de la Cruz.

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El Cid, una dosis de



Plácido Domingo canta en concierto el O Souverain de El Cid, de Massenet

Es de las escenas y arias más bellas de toda la ópera francesa, el "O Souverain!..."; pero lo extraño es que el gran Jules Massenet no le haya puesto música y escena a un gran françois como Roland, sino a un español histórico-legendario como el Cid. Y menos mal, porque si hubiera sido español no hubiera conseguido esta página con elementos tan "molestos" para un español: Un héroe, una patria, una causa, la fe...y una victoria sobre sobre los moros. Ahí va el texto:

IIIº Acte
Troisième Tableau
- (La tente de Rodrigue) -
RODRIGUE
(seul, avec un profond découragement)
Ah! tout est bien fini...
Mon beau rêve de gloire,
Mes rêves de bonheur S'envolent à jamais!
Tu m'as pris mon amour...
Tu me prends la victoire...
Seigneur, je me soumets!
O souverain, ô juge, ô père,
Toujours voilé, présent toujours,
Je t'adorais au temps prospère
Et te bénis aux sombres jours!
Je vais où la loi me réclame
Libre de tous regrets humains!
Ô souverain, ô juge, ô père,
Ta seule image est dans mon âme
Que je remets entre tes mains!
(Un lueur grandit peu à peu et se
détache sur le fond de la tente. C'est
l'image vivante de Saint Jacques le
Major qui apparaît pendant
que des voix célestes se font entendre)

VOIX DU CIEL
Ô souverain, ô juge, ô père!
Toujours voilé, toujours présent!
RODRIGUE
(extasié)
Ces voix! ces voix d'en haut!
la nuit s'éclaire!
SAINT JACQUES
Rodrigue!
RODRIGUE
Saint Jacques!
SAINT JACQUES
Jusqu'au ciel a monté ta prière!
RODRIGUE
Naguère, il a reçu ma foi!
Il m'entendait! il vient à moi! à moi!
Ô souverain ô juge, ô père!
Ta seule image est dans mon âme
que je remets entre tes mains
Ô souverain ô juge, ô père!
SAINT JACQUES
Qui donne le fardeau prête aussi le soutien...
Et je l'apporte au fils,
au soldat, au chrétien!
VOIX DU CIEL
Ô souverain ô juge, ô père!
Tu seras vainqueur! Va! Va! Va!
SAINT JACQUES
(répétant, comme en extase)
Tu seras vainqueur!
(La vision disparaît.)
RODRIGUE
(avec égarement)
La vision s'efface!
(comme transfiguré)
Ah! le souffle d'en haut a passé sur ma face!
Dieu m'a parlé!

- (La fondre éclate, le tonnerre
gronde avec force. La tente s'engloutit ) -
***
IIIº Acto
Escena Tercera
- (La tienda de Rodrigo.) -

RODRIGO
(solo, con un profundo abatimiento)
¡Ah! ¡Todo ha terminado!
¡Mi bello sueño de gloria,
mis sueños de felicidad,
desvanecidos, para siempre!
Te has llevado mi amor, ¡llévate mi victoria!
Señor, ¡yo me someto!
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
¡Deseado siempre; siempre presente!
¡Te he adorado en la prosperidad
y te bendigo en el dolor!
¡Voy donde tu ley me reclame,
libre de todo lamento humano!
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
¡Sólo tu imagen está en mi alma
y yo me entrego a tus manos!
(Un fulgor que, poco a poco, se hace más
grande hasta que, en el fondo de la tienda,
se convierte en fuego. Aparece la imagen
viva de Santiago, mientras
van oyéndose voces celestiales)

VOZ DEL CIELO
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
¡Deseado siempre; siempre presente!
RODRIGO
(extasiado)
¡Esa voz! ¡Esa voz desde lo alto!
¡La noche se abre, se llena de luz!
SANTIAGO
¡Rodrigo!
RODRIGO
¡Santiago!
SANTIAGO
¡El Cielo ha escuchado tu súplica!
RODRIGO
Has recibido mi fe,
¡me has escuchado! ¡Has venido a mí!
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
¡Sólo tu imagen está en mi alma
y yo me entrego a tus manos!
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
SANTIAGO
¡Aquél que te da cargas y penurias,
también te sostiene, y yo auxilio al hijo,
al soldado, al cristiano!
VOZ DEL CIELO
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
Serás vencedor ¡Ve! ¡Ve! ¡Ve!
SANTIAGO
(Repitiendo, como en éxtasis)
¡Serás vencedor!
(La visión desaparece)
RODRIGO
(enérgicamente)
La visión se desvanece.
(como transfigurado)
Una brisa del cielo me ha rozado la cara
¡Dios me ha hablado!
***
Es decir: Don Rodrigo, El Cid, en su tienda, rendido por la fatiga, está rezando, escucha una voces celestiales, y se le aparece Santiago, que le anima a la batalla y le profetiza la victoria sobre la morisma.
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Enseguida escribe y compone eso un español! Lo que no sé cómo Zp no ha prohibido ya el Cantar de Mio Cid, Las Mocedades del Cid de Guillén de Castro, Le Cid de Corneille, y este otro Cid de Massenet.
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¿Y esto a qué viene? Todo esto, caríssimi, porque los Reyes de España están haciendo lo que deberían hacer todos los años: Darse una vueltecita por Céuta y Melilla, nuestras plazas en África, en la frontera con los moros, desde hace más de Quinientos - 500 años- D annos.
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Y también porque anda por aquí Donna Sofía Lóren, con nombre de reina y tan bella como cuando hizo de Doña Ximena con Charlton Heston de Don Rodrigo en El Cid de Anthony Mann (todos extranjeros, también).
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Pues por eso: Por todo eso !
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Aquí, otro youtube con la escena completa (no se pierdan el Santiago con sombrero blanco, que parece un Gandalf : Èpatant!!!)



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Una leyenda

La campana seguía doblando las Ánimas, con un tañido más grave a cada toque que daban los campaneros, como si el bronce se espesara como la tarde, ya anochecida.

Él se despojó de los capisallos de coro en el vestuario de la Sacristía, y se embozó en el manteo de paño con las vueltas de tafetán que era el mejor que se paseaba por Sevilla, y el más caro. De la salida del locum cruzó sin saludar a ninguno por el entrecoro, y por la Puerta del Lagarto salió al Patio de los Naranjos, tan húmedo, ya con las primeras verdinas en los ladrillos. La fuente rebosaba agua de la taza, y era lo único que se oía junto con el doblar pesado de la Giralda, que en la anchura del patio sonaba tan hondo.

La buscó, rastraendo entre los naranjos como un perro; sabía que estaba allí, entre las sombras verdinegras, como un fruto atractivo, tentando su deseo, tan fuerte, tan fuerte...Apenas se dibujaron dos figuras negras, yendo al paso hacia la Puerta del Perdón. El fino chapín de la dama casi hacía contrapunto a la campana, y llamaba a su pulso, que se le fue aligerando mientras se acercaba, se acercaba...

La vieja dueña se adelantó un trecho, ya en las Gradas, y la dama giró hacia Placentines. Al pasar bajo el farolón de la esquina de la Borceguinería pudo ver el garbo airoso de talle y cuello, imaginando lo que ocultaba el velo que cubría tanta belleza imaginada, que le arrastraba, que le vencía.

Ya la alcanzaba...Y al pasar la esquina de Placentines, en la estrechura de la callejuela, le toca el hombro, le toma el brazo, le va a decir...

En un segundo se le cortó el aliento cuando la mano enguantada en negro alzó el velo y una horrenda calavera le miró sin ojos, sonriendo siniestra con la mueca hedionda de una boca desencajada; y le llamaba profunda, decía su nombre al compás del toque de muertos: Vente, Vente, Vente, Ven...te...Ven...te Ven...te...Vennn...eee...nnn...teeeeee...!!!



Nunca supo cuánto tiempo estuvo paralizado, estático, en la estrechura de Placentines; uno de lo sacristanes de la Catedral lo encontró así, yerto, demudado, sin color, casi sin pulso. Después contaban por Sevilla que a la mañana siguiente, cuando salió para la Cartuja, llevaba todo el pelo vuelto canas, y también el bigote y la perilla, como si en una noche le hubieran echado encima la gravedad que nunca tuvo.
La historia salió luego, y corrió de convento en convento, de casa en casa, de taberna en taberna: Era la historia del señor Arcediano Don Mateo Vázquez de Leca, que siguió a una dama que cuando se destapó era la Muerte, una noche de Noviembre, cuando daban en la Giralda el toque de Ánimas.

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