miércoles, 13 de junio de 2007

Tal para cual


Le han dado el premio príncipe de asturias de las artes (léase en minúsculas; síc) a bob dylan (este también con letra chica). Lo peor no es eso, porque premio, patrocinador y premiado están a proporcionada altura. Lo lamentable es que sea un premio de Arte y que en la lista a ese premio figuraran mezclados tirios y troyanos, en un penoso totum revolutum:

El Dylan que ha ganado, estaba pre-seleccionado junto con:


caetano beloso
andrew lloyd webber
juan manuel serrat
ferrán adriá
clint eastwood
fernando trueba
.

Rafael Moneo
Victor Erice
Fernando Arrabal
Milos Forman
.

Peter Brook
Ennio Morricone
Cecilia Bartoli
Ann Sophie Mutter
Pier Boulez
Maria Joao Pires


La primera trupe debe ser del gusto del príncipe minúsculo que da nombre al premio (a un mozo con trono de herencia que se casa con asturiana-periodista-divorciada se le imaginan gustos "artísticos" tan ínfimos y confusos tales cuales la cacerola de adriá o lo que filma el ojo bizco de trueba; sin duda).

El segundo elenco es más "oficial", del estilo del jurado; "políticamente correcto", capaces de reputar como arte lo de Moneo o Arrabal; pero bueno, pase. A Milos Forman yo le agradezco Ragtime y Amadeus, y a Erice El Sur; pero pasen también, con las mores de estos témpora.

La tercera selección sí que es selecta, depurada, exquisita. Por aquí tuvo que meter cetro Doña Sofía o su delegado, y se nota: Estos sí son de Arte y dignos de galardón principesco.

Pero no: Se impone la vulgaridad mediocre imperante y le dan premio al bobdylan.

Tal para cual (con gaitas y patria querida, inclusive).

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martes, 12 de junio de 2007

Ut Rufina adveniat, et nobiscum maneat!


Hace dos o tres años, Sevilla entera se ilusionó con un cuadrito que era casi el retrato de su propia inocencia. Después se desencantó, como ante la foto de una hermosura perdida, o una nostalgia de lo imposible.

No sé si podrá acreditarse la Santa Rufina como obra indudable de Velázquez; pero con firma o sin ella, con documento o sin él, el cuadro es un poema de bellezas sevillanas que enamora.

Alguna vez me he preguntado qué habría pintado Velázquez si no se hubiera ido de Sevilla. Yo mismo me he contestado y he explicado a otros que su obra habría sido parecida en temática y catálogo final a las de Zurbarán, Murillo o Valdés Leal, y lo que se hubiera perdido en Felipes, Austrias, Infantas y enanos, se habría ganado en Cristos, Vìrgenes, Santas y frailes.

Pero un genio dotado para el arte, es grande y pinta hermosura lo mismo si retrata a una vieja friendo huevos, un aguaó con su cántaro, o una infanta de Habsburgo prognata y con verdugado.

Un Velázquez añejándose en Sevilla, habría llenado de la gracia de esta Santa Rufina las Iglesias y los Conventos de la ciudad que tan feliz hubiera sido con él en ella.

Ahora, cuando vuelve a ser posible que vuelva a Sevilla, la nostalgia ansiosa es casi una rogativa de empeño a la Santa, para que se quede en su casa y la regale.

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sábado, 9 de junio de 2007

El Niño de la Bola.

Una de las más encantadoras prosopopeyas bíblicas fué incorporada a la Iconografía Cristiana con una forma que se popularizó devocionalmente y con un éxito universal. En Proverbios 8, la Sabiduría Divina habla de sí misma; en los versículos 29,30y 31 dice:

"... cuando asentó los cimientos de la Tierra,
yo estaba allí, como arquitecto,
y era yo todos los días su encanto,
jugando en su presencia todo el tiempo,
jugando con la bola de la Tierra..."

A algún inspirado, se le ocurrió representar al Hijo Niño, con esa bola de la tierra en su mano; una ocurrencia para una iconografía sacra que conjunta el poder, la gracia, la inocencia feliz y la humilde condición de la Sabiduría encarnada: La Omnipotencia del Hijo siendo un Niño con el Orbe en su mano, como un Chiquillo Divino con su pelota de la Tierra.

En el pueblo de mi familia hay un Niño de la Bola; para ser más completo y teológico, su nombre oficial es El Niño de la Misericordia, pero los chiquillos le decimos el Niño de la Bola, o el Niño de la Bolita, dependiendo de la edad, que se nota y va creciendo desde Bolita-Bola-Misericordia, como si madurara en concepto y gravedad.

Está todo el año en su Capilla de la Misericordia, una vieja Iglesia con culto ocasional, con santera que la abre todos los dias, y si no está abierta se entra por la casa de la santera. Sale una vez al año, por el Corpus.

La Víspera del Corpus por la tarde, los chiquillos del pueblo van a la Misericordia porque llevan al Niño en su pasito a la Parroquia, para salir al día siguiente en la Procesión del Corpus, unos cuántos tramos delante de la Custodia. Y era un sufrimiento el rato que estaba en la calle porque nos contaban que - "...Como se le caiga la bola al Niño, se acaba el mundo!..." Y era un sinvivir ver al Niño con las levantás y los meneos del paso de maniguetas, moviendo las enaguas y el manojillo de espigas y uvitas agraces que le colgaba de una mano temblequeando, y la bola en la otra mano... Para un chiquito de tres o cuatro años, que empieza a entender las cosas, la aprensión duraba hasta que se recogía la procesión. Después la cosa se iba aclarando, porque al llegar a casa preguntaba: - "Mamá ¿Y si se cae la bolita el mundo se acaba de pronto?!!..." Y Mamá te explicaba como un magistral, mejor que un teólogo, más sabia que un Padre de la Iglesia; y uno respiraba, y ya podía disfrutar de la procesión del Niño sin llevar el corazón encogido.

Ahora, cuando voy al pueblo y rezo ante el Niño de la Bola - para mí ya de la Misericordia - recuerdo, y medito, y me creo más que cuando era un chiquillo ese misterio de la bola que está en su mano, y que se mantiene porque su manita poderosa la sostiene.

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Letras de dolor y comunión

Un musulmán ha publicado esta carta a su amigo, el sacerdote Ragheed Aziz Ganni, asesinado el pasado Domingo en Mosul, Irak, junto a tres subdiáconos:

En nombre de Dios, clemente y misericordioso, Ragheed, hermano mío Te pido perdón, hermano, por no haber estado a tu lado cuando los criminales abrieron fuego contra ti y tus hermanos, pero las balas que han traspasado tu cuerpo puro e inocente, me han traspasado también el corazón y el alma.

Fuiste una de las primeras personas que conocí a mi llegada a Roma, en los pasillos del «Angelicum» , donde nos conocimos y donde bebíamos juntos nuestro «capuchino» en la cafetería de la universidad. Tú me habías impresionado por tu inocencia, tu alegría, tu sonrisa tierna y pura que no te abandonaba nunca. Yo no puedo dejar de imaginarte sonriente, feliz, lleno de alegría de vivir. Ragheed para mí es la inocencia hecha persona, una inocencia sabia, que lleva en su corazón las preocupaciones de su pueblo infeliz.

Recuerdo el día en el comedor de la universidad, cuando Irak estaba bajo embargo y tú me dijiste que el precio de un solo «capuchino» habría podido colmar las necesidades de una familia iraquí durante todo un día, como si te sintieras de algún modo culpable de estar lejos de tu pueblo asediado y de no compartir sus sufrimientos...

Luego volviste a Irak, no sólo para compartir con la gente su destino de sufrimientos, sino también para unir tu sangre a la de miles de iraquíes que mueren cada día. No podré nunca olvidar el día de tu ordenación en la Universidad Urbaniana... Con lágrimas en los ojos, me dijiste: «Hoy he muerto para mí»… una frase muy dura. Inmediatamente no la comprendí bien, o quizá no la tomé en serio como habría debido...

Pero hoy, a través de tu martirio, he comprendido esta frase… Tú has muerto en tu alma y en tu cuerpo para resucitar en tu bienamado y en tu maestro y para que Cristo resucite en ti, a pesar de los sufrimientos y las tristezas, a pesar del caos y la locura.

¿En nombre de qué dios de la muerte te han matado? ¿En nombre de qué paganismo te han crucificado?… ¿Sabían verdaderamente lo que hacían?

Oh Dios, nosotros no te pedimos venganza o represalia, sino victoria… victoria de lo justo sobre lo falso, de la vida sobre la muerte, de la inocencia sobre la perfidia, de la sangre sobre la espada…

Tu sangre no habrá sido derramada en vano, querido Ragheed, porque ha santificado la tierra de tu país… y tu sonrisa tierna seguirá iluminando desde el cielo las tinieblas de nuestras noches y anunciándonos un mañana mejor.

Te pido perdón, hermano, pero cuando los vivos se encuentran, creen que tienen todo el tiempo para conversar, visitarse y decirse los propios sentimientos y los propios pensamientos… Tú me habías invitado a Irak… Yo soñaba siempre con ello... visitar tu casa, a tus padres, tu despacho… No habría nunca pensado que sería tu tumba la que un día visitaría o que habrían sido los versículos de mi Corán los que recitaría para el reposo de tu alma...

Un día, te acompañé a comprar objetos de recuerdo y regalos para tu familia en vísperas de tu primera visita a Irak tras una larga ausencia. Tú me habías hablado de tu trabajo futuro: «Querría reinar sobre la gente sobre la base de la caridad antes que de la justicia», me habías dicho. Entonces me era difícil imaginarte como «juez» canónico… Pero hoy tu sangre y tu martirio han dicho su palabra, veredicto de fidelidad y de paciencia, de esperanza contra todo sufrimiento y de supervivencia, a pesar de la muerte, a pesar de la nada.

Hermano, tu sangre no ha sido derramada en vano... y el altar de tu iglesia no era una mascarada… Tú has asumido tu papel con profunda seriedad, hasta el final, con una sonrisa que nada podrá apagar… nunca. Tu hermano que te quiere:


Adnan Mokrani Roma, 4 junio 2007 Profesor de Islam en el Instituto de Estudios de las Religiones y de las Civilizaciones, Universidad Pontificia Gregoriana, Roma.

Es un testimonio de dolor abierto a la esperanza. Yo pido para que esa sangre de martirio sea simiente de cristianos, como antes lo fué, como siempre ha sido.

Pero acuso a los culpables encanallados que han convertido a Irak en un pantano de odio y sangre. Derrocaron a un monstruo, y han colocado una hydra de siete cabezas en su perverso lugar.
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viernes, 8 de junio de 2007

Añorando inquisiciones


L a otra noche, tarde, estaba cenando - tarde - y con la tele puesta de fondo (una manía, para "ambientarme" la cena tardía y a solas). En cinco minutos, tres cócteles molotov en directo:

- Un anuncio del documental estrenado en los USA el año pasado sobre la (falsa) sepultura de Jesús y su familia (padre, madre, esposa, hijos y hermanos). Toma ya!

- En un "magazine" nocturno están parodiando una Primera Comunión.

- Un programa de "para-ciencia" está emitiendo un reportaje asqueroso sobre los Templarios con toda la mierda de la leyenda negra contra la Iglesia etc.

Apago la tele maldiciendo (no se debe maldecir) a los joputas de los masones y demás canallas que patrocinaron el perverso documental, al mariconazo (ser maricón no es malo, es muy recomendable, of course) del programa de la parodia, y al cabrón del programita pseudo-paracientífico.

¡Que revienten! Que revienten y se evaporen apestando el aire como el Voldemort de Harry Potter. Por lo menos. Y ustedes que lo disfruten con salud.

¡Qué tiempos! Hasta que salga un loco que junte a otros pocos como él y se monten una especie de Al-Qaeda católica. Cualquier dia podría pasar.

Yo, que soy más ordenado, preferiría una Inquisición activa y operativa. A toda esa canalla perversa la detenía, le hacía inquisición, le daba una horita de potro, la juzgaba-sentenciaba, y la quemaba. Sin solución de continuidad.

¿Que no? ¿Que no lo digo en serio? ¿Que no lo pienso de verdad?

Ja!
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miércoles, 6 de junio de 2007

Cumple Bautismal



Ese de la fotito soy yo, en brazos de una de mis tias, recien bautizado, con el faldón de cristianar de mi bisabuelo. Me parece que estoy incoando un llanto; de emoción, seguramente, porque la ocasión es única, irrepetible y de las que marcan un antes y un después.

Cumplo años de Bautismo; no digo cuántos porque los amigos ya saben cuántos y a los que no lo saben no merece la pena decírselo. La foto y el modelo de mi tia, dan una pista (quíten unos pocos a los que se figuran porque la foto está muy estropeada y podrían Uds. exagerar el cálculo).

Mi padre hizo las fotos esas, en las que yo soy una especie de principín recién nacido entre una galería de damas quasi corte/medio casto harén. Era el primer varón que nacía en la familia desde el año veinte (1920), una graciosa prerrogativa que me distinguió desde entonces entre todas las mujeres, entre todas las mujeres.

Me bautizaron en la Parroquia de San Gil, y el cura que me bautizó se llamaba Don Abrahám; mi padrino un tio abuelo doble, y mi madrina una tia segunda triple (esto no lo explico porque es muy enredado y da pié a pensar en consanguinidades y primos hermanos que se casan y tienen niños tontos etc. Y no.). Hubo Salve ante la Macarena, con el Himno de la Asunción y la Marcha Real al órgano.

Celebraron el bautizo por todo lo alto en los salones de Casa Baturone, en plena Muralla de la Macarena, y tuvo que estar muy bien porque me lo contaron tantísimas veces.

Yo no sabía que nací en la Clínica de la Esperanza, dentro del Hospital de las Cinco Llagas, hoy Parlamento de Andalucía (hay que ver lo que degeneran los edificios!); no me enteré hasta cinco o seis años más tarde, porque la primera versión que recuerdo contaba que mi padre fué a recogerme directamente al Cielo y que me trajo en un caballo y que tropezó en la cuesta de Cielo y me dejó caer y por eso nací con un chichón (Por supuesto que después de rigurosa crítica interna de las dos versiones, me quedo con la del Cielo, el caballo y el chichón, que es la más razonable y probable).

Hace años que celebro el dia de mi Bautismo más que el del cumpleaños. Porque cumplir años es contra-reloj de muerte, pero celebrar un Bautismo es adelantar la Gloria.

¿Capito?

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lunes, 4 de junio de 2007

Discutibles maravillas

No sé quién me ha pedido por mail que me sumara a la movilización para que metan a la Alhambra entre las 7 maravillas del Mundo. He tirado el mail sin contestar a la papelera, claro.

No me gusta la Alhambra. Me fascina Granada y es una de mis ciudades de querencia. Me gusta especialmente en invierno, cuando desde Loja se ve Sierra Nevada, blanca y brillante, recortándose en el cielo. En ese perfil de Granada, con sus cubos y prismas entre las puntas de los cipreses, con la Sierra de fondo, la Alhambra sí es una belleza; pero el edificio nazarí, con los patios y los salones, no. El Generalife en verano, sí; pero para maravilla del mundo entre seis más, no.

El "estilo nazarí" alhambreño, es uno de los más obsesivos y decadentes estilos de todo el arte medieval; como la dinastía degenerada que lo ideó/construyó, que eran moros y emboscados en su último reducto español. La Alhambra por dentro me suscita profundas reacciones/prejuicios, como demuestro. Además, una cosa que le gusta a los americanos...(Le gustaba hasta al Washigton Irving, que es el colmo del yanqui, con permiso de Mark Twain).


Por su parte, la misma ocurrencia de nombrar 7 maravillas es una ordinariez. Paradójicamente, el siglo heredero del que se ha cargado más maravillas del mundo y que recién estrenado sigue la misma vocación destructora de su predecesor, viene con la genialidad de elegir siete maravillas como cuando se escoge una miss entre veinte re-putadas misses más. Ja! Jajá! Jajajá!

Yo me aprendí de carrerilla las siete Maravillas del Mundo antiguo cuando tenía seis o siete años. Como sólo queda la Pirámide Keops con las otras dos de Gizé, de los otros seis monumentazos, me hice pronto una idea muy crítica:

Los jardines colgantes de Babilonia: Una especie de huerto en zigurat (o de zigurat con huerto), con Nabucodonosor en su carro arriba y abajo.

El Templo de Diana en Éfeso: Un mega-Partenón, con proporciones exageradas y metros y metros de pórticos con vendedores de estatuillas de la diosa-idolillo de las cincuenta tetas.

El Coloso de Rodas: Una barbaridad que se derrumbó a los pocos años porque una cosa así no podía aguantar en pié mucho tiempo; me figuro que los que iban en los barcos, al pasar entre las piernas del Coloso, mirarían para arriba y le verían las pelotas al Coloso y se reirían colosalmente...hasta el dia que se les cayó encima.

La estatua de Zeus en Olimpia: Como parece ser que era de Fidias, podría ser algo digno de admirar, pero como cuentan que era crisoelefantina, dudo del efecto.

El Mausoleo de Halicarnaso: Un panteón grande, por mucho que se quiera; la cuádriga de lo alto con el difunto a las riendas, sí que sería formidable; me imagino caballos como los del Circo de Constantinopla que están en San Marco, y reconozco que el conjunto tuvo que tener su efecto.

El Faro de de Alejandría: Este también me fascina; pero más que nada por el ambiente de la ciudad, con la isla de Pharos (y su faro), el puerto, las calles, la Biblioteca, los palacios helenísticos; hasta me imagino a los Setenta trabajando en la versión.

Y las tres pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos (bueno, ahora dicen que de Kufu, Kafra y Menkaura; o de Juphu, Japhra y Menjhauré, que es ganas de estropearles el nombre de toda la vida). Son indiscutibles desafíos de la antigüedad a todos los tiempos, de las cosas que ponen al progreso y a la arquitectura progre en su sitio. Inefables (menos en lo del "misterio de las pirámides" que es una capullada masónico-imbecilista muy newage made in USA, ya se sabe).

¿Que cuales son/serían/desearía que fuesen la maravillas del mundo según mi selecto gusto y entender? Muy señora mía: Mi selecto y gustoso entender no tiene el mal gusto de hacer listas de maravillas y/o bellezas.

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miércoles, 30 de mayo de 2007

De bicicletas-IIª puntata


La bici del tráuma de la mañana de Reyes era la mejor bici del momento: Una Supercil ! Eso me dijo Pepe el Narino, que su padre tenía un taller y sabía más que nadie de bicis y de marcas de buenas bicis; una Supercil, de las nuevas, de las del catálogo de temporada.

Como si nada, la estimación de lo superbuena que era no me motivó ni un pelo. La bici quedó en mi dormitorio, celosamente vigilada porque mi ego impedía que nadie montara lo que yo todavía no había estrenado. Ni mi hermano, ni mis hermanas, ni nadie de casa se atrevía a pisar un pedal o rozar el manillar, quedándose la superbici enclaustrada, indefinidamente. Durante aquel tiempo frustrante, sólo tuvo una función activa: el timbre, que era el único elemento de la maquinaria que yo dominaba sin problemas ni riesgos de lesión.
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Pasaron cuatro años, 4. Cuatro años en los que la superbici no se enmoheció porque en casa no había humedad; la bici estaba en mi cuarto y le quitaban el polvo todos los dias. Intacta. Tengo que reconocer que mi padre no decía ni pio; nunca me recordó que allí estaba aquella superbici, ni me sugirió nada sobre la bici, ni la nombraba siquiera. No sé si por expectante prudencia, o por contenida frustración que temía empeorar la mia, oculta, pero activa. Tampoco recuerdo lo que yo sentía cuando veía a los chiquillos de mi edad con sus bicis, pedaleando el dia entero; no sé lo que pensaba porque lo habré sumergido en el más remoto subconsciente, para no recordarlo.

El pequeño drama tomó proporciones de tragedia griega cuando mi hermano, mi propio hermano, dos años más pequeño que yo, un día de descuido, en un acto de temeraria audacia, se montó en la bici y salió rodando sobre ella, tan campante, como si no hubiera hecho otra cosa en la vida. Caín y Abel, Esaú y Jacob, Eteocles y Polinices, Rómulo y Remo, mi hermano y yo (yo y mi hermano, quiero decir). Una tormenta se cernía sobre nosotros.

Pero lo que no pudo el estímulo paterno, lo movilizó el celo fraterno. Tenía que dominar aquella bici que se había convertido en una bomba a punto de estallar entre mi hermano y yo. Un drama que podía terminar en tragedia porque Papá reconoció derechos de usufructo sobre la bicicleta a mi hermano, ¡rayos y truenos!

Con esas, me armé de valor y me lancé a la calle con la bici. Sólo Mamá era testigo vigilante y silente cómplice, que no decía nada, ni contaba nada (o por lo menos lo disimulaba perfectamente). Yo ya estaba en el Instituto, estudiando 1º de Bachiller, con nueve años cerca de los diez. Como los horarios eran distintos a los de mi hermano, que estaba todavía en el Colegio, aprovechaba las horas vacantes para domar la bici sin tener que soportar el pitorreo de mi irritante hermano.

Primera salida: Corta; apenas media hora de tambaleos y choquetazos con el portón de la cochera de enfrente.

Segunda salida: Aventurada; calle bajo hasta la Alameda de pared a pared, y vuelta a pie, con la bici del manillar.

Tercera salida: Tremenda; al volver la esquina de la calle Pedro Parias me abalancé sobre una tertulia de viejas sentadas al sol, que me vieron venir y no tuvieron tiempo para quitarse de enmedio y recogerse, y caí encima de las viejas y las sillas; me levanté como pude con la bici ,y una vieja decía -¡Jesssuuú! y otra vieja decía -¡Niiiñññoo! y otra vieja decía -¡Cooooñññññ! Y yo no sé qué decía, ni qué dije, ni cómo llegué a mi casa, con la cara demudada y el corazón en la boca.

Cuarta salida: Temeraria; muy valiente, porque no me acobardé con lo de las viejas del dia antes, y me fuí con la bici a la Plaza de Abastos; pero, ahora que lo recuerdo, me asombra mi propia temeridad (mi madre decía que me gustaba el peligro y lo buscaba!). Era dia de puestos y fuera del recinto de la Plaza se ponían los ambulantes con cacharros, telas, especias...Compré no sé qué que me habían mandado, y me subí a la bici. Enfilo con la rueda de delante dubitante y temblona la calle abajo, y de repente, de uno de los puestos, sale la tonta del pueblo (bueno, una de ellas porque había varias). Era una gordita grandullona, con media lengua, que se me puso enmedio de la calle y decía: - "Ad qued nod me coguez? Ad qued nod me coguez? Ad qued nod me coguez?"... (la pobrecita no era consciente del peligro en que estaba)...¡¡¿Que no la cojo?!! Se me fueron los ojos a la rueda de delante y yo no veía otra cosa que la rueda de delante y le metí la rueda de delante a la tonta entre las piernas y fuí con la tonta rodando hasta la cristalera del zapatero donde quedamos de muestra la tonta, la bici y yo.

Después de aquello (mi madre no se enteró de lo de la tonta y si se enteró lo disimuló admirablemente) ¡¿Qué más me podía pasar?! Un borrico!! Un borrico del calero con una carga de escombros en los serones al que le metí un topetazo con el manillar y que nos blanqueó de cal a la bici y a mi.
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Fué una intensa semana, una heróica semana en la que rubriqué mi pequeña epopeya con la indómita bici del tráuma.


Epílogo: Y fuí el más feliz bicicletero de mi casa, superando en rodaje a mi desafiante hermano y disfrutando de la bici como pocos de mi edad habrán distrutado nunca de dos ruedas y un manillar.

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