miércoles, 20 de marzo de 2013

Aflicción en la decepción

 
No me inspiran confianza, no me comunican seguridad, quienes no se encuentran cómodos y felices con los signos históricos de su identidad, los propios de una institución, de un ministerio, de una misión. Si se renuncia a ellos, si se opta por un minimalismo condescendiente, entiendo que se desentienden displicentemente de lo que se debería ostentar responsablemente conscientes de su dignidad. Tanto más si se trata de la dignidad más alta.

El pobrerismo eclesiástico empobrece a la Iglesia y deja igual de pobres a los pobres, porque les priva de la riqueza de la Iglesia, que es suya, en ese sentido, verdaderamente. Cada vez que me he topado con un 'pobrerista' militante (de palabra, generalmente) siempre me pregunto por qué si alaban tanto la pobreza no se han quedado pobres como San Antonio Abad y se han ido al desierto a vivir radicalmente la pobreza en el yermo, con una saya de pleita de palma y la dieta del Bautista. Intuyo que la respuesta al enigma es que la pobreza, en estos casos, suele ser sólo un predicado, una construcción verbal, un recurso retórico, una pantalla, un reclamo propagandístico, un tópico ideologizado. El ideal de pobreza es una buena presentación, todavía atrae, aunque se practica poco por quienes tremolan ese pendón en la tribuna, ante las masas.

Lo importante, lo que hay que servir y atender, es, ante todo, la obligación asumida, el triple munus sacerdotal, que, aun siendo sustancialmente el mismo para todos los sacerdotes, tratándose de la Suma Jerarquía, adquiere suma trascendencia: Munus regendi, munus docendi, munus sanctificandi. Regir, enseñar, santificar. Gobierno. Doctrina. Sacramentos. Lo demás son extensiones de lo mismo, o añadiduras (unas convenientes, otras más o menos impropias).

Lo que se ha asumido no puede ser aligerado de su peso histórico. A no ser que se pretenda interrumpir la Historia, la propia, la que debe encajarse cuando se acepta la elección, sin obviar el pasado, sin retocarlo desde el presente.

Me emociona el Papa cercano, piadoso, el que reza con la gente, y se acerca a los humildes, y bendice a los enfermos, y abraza a los niños. Simpatizo con todos los signos de misericordia, de compasión, de proximidad. Me gusta, me edifica, me anima ver al Papa sentirse el Papa con los más pequeños, con los que el mundo ignora, con los simples y los inocentes heridos por el mundo y la vida. Así debe ser, así debe mostrarse.

Pero no renuncio al Papa coronado con tiara, portado sobre la sedia y flanqueado por los flabelli. Es uno y el mismo, sin contradicción, sin merma de su humildad, sin lesión de su título de Servus Servorum Dei. Siento que algo se ha perdido, que una parte de lo que debería ser se ha roto, que falta la consciencia de la dignidad, la más alta, que no puede sustituirse por un sucedáneo de simplicidad aparente que no define lo que debe ser reconocido y apreciado como se nos ha trasmitido, enriquecido por los siglos.

Me inquieta ver titubear a quienes tienen que ser los primeros en aportar solidez personal a la Iglesia, convencidos de lo que son, serenamente investidos de todas las prerrogativas de lo que representan válida y verdaderamente, persuadidos de su fuerza espiritual. Hace unos días lo comenté refiriéndome a los Cardenales del Cónclave. Ahora lo digo pensando en alguien más alto, el más alto.

Y si esto sucede en la cúspide ¿qué pasará en la base?

Se avizoran mares procelosos.

Por eso, durante la Misa, en el momento de la Elevación, espontáneamente, recé: "Misericordia, Señor, misericordia...". Como así reza un versículo de un salmo, también espontáneamente, continué rezando el resto del verso "...que mi alma se refugia en Tí; me refugio a la sombra de tus alas mientras pasa la calamidad..." (Sal 56)

Después también recordé otro versículo, de otro salmo, que también pide misericordia: "...miserere nostri, Domine, miserere nostri, quia multum repleti sumus despectione, quia multum repleta est anima nostra obprobrium abundantibus et despectio superbis" (Sal 122)

Con la impresión de diferir sobre quiénes son los pobres, quiénes los orgullosos, quiénes los soberbios, quienes los que se burlan, quienes los que desprecian.

Conste que yo me considero de los burlados y despreciados. Sinceramente.


+T.

33 comentarios:

Gregorio dijo...

"Y si esto sucede en la cúspide, ¿qué pasará en la base?"

Que el sucesor de Pedro desprecie -entiendo que desprecia porque, evidentemente, no aprecia- signos externos y tradiciones que identifican la singularidad de su ministerio, el más alto, es muy triste.

Pero lo que resulta irritante y deprimente a la vez es la reacción masiva de la base manifestada en prensa, radio y televisión, desde el ilustre obispo hasta el tertuliano más ignorante o el vecino que pasaba por ahí, pasando por clérigos de diverso pelaje: La loa universal a la humildad, a la sencillez, ergo a la santidad -según opinión cuasi unánime- del electo. Con lo cual dan a entender que los predecesores inmediatos, que hasta ayer eran excelsos, no lo fueron tanto. Ha tenido que venir el papa actual para que sepamos de verdad lo que es un regalo de Dios. Dicho de otro modo, los "opinadores" en general -gente de Iglesia incluída, conasagrados y laicos- son muy veletas, muy impresionables y no tienen ningún criterio, o son tremendamente hipócritas. Presto poca atención a esos medios pero, a modo de ejemplo, hoy he escuchado al vuelo en un informativo de la tele de los obispos que el anillo de Francisco es de plata dorada, mientras que los de los pontífices anteriores eran de oro. Esto dicho por el locutor con una entonación que denotaba aprobación al primero y disimulada reprobación de los segundos. Tal cual.

Pioquinto dijo...

Créame , Páter, no está usted sólo en sus cuitas. Somos millones los que lo acompañamos. Muchos hemos llorado de tristeza, de desesperanza. No entiendo porqué tantos infelices celebraron la partida de Benedicto XVI. Y ahora se le echa de menos.
Sólo del blog de Vidal y Bastante llegan sonidos de música, de descorche de botellas y de una fiesta que dura hasta hoy. Sabrán algo que nosotros no sabemos?

Saludos, páter. Dios no se muda.

Anónimo dijo...

El pobrerismo es una excusa para arruinar la Iglesia.

Joaquín dijo...

Dm. Terzio, estimar la pobreza no es hacerse eremita, sino prescindir de lo supérfluo. No hay que confundir pobreza con miseria.

¿No cree que aquellas pompas antiguas de entronización, son algo supérfluo, y nada esencial, y que para muchos puede ser incluso odioso?

El papa Francisco quiere una iglesia pobre, que no quiere decir una iglesia mísera, o indigna, sino que tan sólo prescinda de lo accesorio.

Anónimo dijo...

"... No exaltes tu nadería,
que entre verdad y falsía
a penas hay una tilde,
y el ufanarse de humilde
modo es también de ufanía"

S. Ignacio a S. Francisco Javier en el "Divino Impaciente" de Pemán.

Entre elegir vestirse una ropa humilde y dejarse vestir, considero hay mayor humildad en lo segundo.

Que la propia persona quede "oculta" en medio de ricos ornamentos lo considero mayor humildad que la rotunda aparición del"yo" en medio de la mas sencilla austeridad.
¿Puede una cruz de hierro suscitar mas vanagloria, admiración, adulación que otra de oro?
¿El apego a la riqueza es cuestión de cantidad? ¿No puede el pobre apegarse a sus centimos como el rico a sus millones?
¿No es humildad deponer el propio gusto?

MIGUEL25 dijo...

Hoy, junto a la fiesta de San José, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta también un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar.

(De la homilía de la misa inauguración del Pontificado Francisco I)

Verá Don Terzio, de momento el Papa ya nos aclara que su verdadero poder es ESPIRITUAL, no olvidemos que uno de los títulos del Papa es "SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS".

Aunque el Papa en la Iglesia, ejerce un doble poder, el espiritual y el material, fíjese que nos dice que el poder espiritual es UN DON DE CRISTO, mientras que el material es accesorio y cambiante, pues la Iglesia en su gobierno material ha pasado siempre por cambios.

Los símbolos del gobierno material cambian en el tiempo, (ej. la silla gestatoria, que en sus tiempos se veia lógica y normal, hoy causaría escándalo y perjudicaría al poder espiritual del Papa, igualmente si la Iglesia tuviera sus territorios, estado ejercito como antes).

Entonces el servicio del Papa, que tiene su culmen luminoso en la cruz, está respaldado como no podría ser de otra forma por la Escritura.

San Mateo, 20,25-28
25 Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad.

26 Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;

27 y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo:

28 como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

San Juan, 13,12-17

12 Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: «¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes?

13 Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy.

14 Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros.

15 Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes.

16 Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía.

17 Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican.


Sigue....

Juan Antonio dijo...

Yo creo que todo proviene de la concepción personalista del papado que empezó tímidamente con Juan XXIII, que se concretó en algunos gestos (pocos) de Pablo VI, y que ya lo desbordó todo con el primero de los Juan Pablos.

Antiguamente un Papa se podía encontrar incómodo con la pompa y circunstancia que rodea a su ministerio (sobre todo si provenía de un entorno humilde), pero hacía de tripas corazón y trataba de "llenar los zapatos" (como dicen los ingleses) lo mejor que podía, porque ya no era el particular fulanito de tal, sino el Vicario de Cristo en la Tierra. Luego llegó el final del siglo XX y los papas cedieron a la tentación del pauperismo, que en el fondo es un subterfugio de la comodidad personal del cardenal electo.

Curiosamente, parece que Benedicto XVI (con toda seguridad, el último Papa de la Historia que conoció y vivió "lo antiguo") quiso rectificar esa tendencia, pero una vez que el cántaro está roto ya no se pueden recomponer los añicos por mucha voluntad que se ponga. El mismo Benedicto lo vino a reconocer en diciembre de 2012, cuando se calificó a sí mismo como "el final de lo viejo y el principio de lo nuevo".

En definitiva: en las últimas décadas hemos asistido al final de una época (casi se diría que de todo un evo). Quiera Dios que sea para bien.

Terzio dijo...

Lo inquietante es la impresión de que el cambio de las cosas mudables arrastre y arrase las cosas que se instituyeron con intención de perdurabilidad.

Sabemos distinguir lo accesorio de lo esencial, pero creemos que la desaparición de lo secundario conlleva la descomposición de lo imprescindible.

Desde el V2º esa ha sido la tendencia: Novedades constantes y depreciación contínua de la tradición y las tradiciones. Todo ello con la sensación de una decadencia imparable.

'

YORCH dijo...

Quizá haya una razón para todo lo que vemos en estos momentos, al menos aquí les dejo mis conjeturas que expreso en mi blog:

http://elmundosegunyorch.blogspot.mx/2013/03/la-operacion-enroque.html

Alejandro De Fez dijo...

quien no es perseguido no es cristiano, y si a la iglesia esta no la persigue el mundo, los perseguidos por ella son mas bien los cristianos... la cosa es que luego ellos tambien seran perseguidos, mas tarde. Esto no es de risa, si no de lloro , y de miseria, porque casi todo en esta Iglesia de hoy es complice, traga, con lo que se ha convertido fatalmente, a sabiendas, a denuncias, a profetica.

Anónimo dijo...

No perdamos la perspectiva escatológica.

La Iglesia no es la Jerusalén terrenal, triunfante en apariencia, en la "historia" con minusculas.

Este domingo Jesucristo es recibido con palmas y vitores de rey, sin embargo no todos le reconocen como Mesias sino simplemente como liberador politico o moral y no como el Salvador. ¿De qué sirven las vanas dignidades mundanas sino para abandonarlas en pos de la cruz de la victoria?. Cristo nos precede.

El Espiritu Santo ha sellado que el Papa es infalible en doctrina, que no en "estilos de vida". Eso nos basta.

Las puertas del infierno no prevaleceran. Los gestos, ideas y obras de cada Santo Padre gustaran mas o menos, y serán mas o menos confusos incluso reprochables, pero participan del mismo plan de Salvación perfecto hacia la Jersualen Celeste tal y como lo ha pensado Dios desde su Trono eterno.

Si perdemos la virtud de la esperanza, hagamos examen de conciencia. Ánimo.

Anónimo dijo...

Fundamentalmente de acuerdo... estos son los tiempos que nos ha tocado vivir... habremos de estar ciertos de en qué nos apoyamos, Quien constituye nuestra consistencia..

Carmen

AMDG dijo...

También eres un poco querido, así que no te quejes :)

Anónimo dijo...


http://statveritasblog.blogspot.com.ar/2013/03/recen-por-mi-proposito-del-nuevo.html

MIGUEL25 dijo...

Tradición apostólica y tradiciones eclesiales

83 La Tradición de que hablamos aquí es la que viene de los apóstoles y transmite lo que éstos recibieron de las enseñanzas y del ejemplo de Jesús y lo que aprendieron por el Espíritu Santo. En efecto, la primera generación de cristianos no tenía aún un Nuevo Testamento escrito, y el Nuevo Testamento mismo atestigua el proceso de la Tradición viva.

Es preciso distinguir de ella las "tradiciones" teológicas, disciplinares, litúrgicas o devocionales nacidas en el transcurso del tiempo en las Iglesias locales. Estas constituyen formas particulares en las que la gran Tradición recibe expresiones adaptadas a los diversos lugares y a las diversas épocas. Sólo a la luz de la gran Tradición aquéllas pueden ser mantenidas, modificadas o también abandonadas bajo la guía del Magisterio de la Iglesa.


(Del Catecismo de la Iglesia Católica)

Este catecismo es una joya, quedo admirado con la precisión y la claridad, con que pone los puntos sobre las ies, y además lo bien que se asimila y entiende.
(que ya quisiera yo, para el CVII)

Y bueno, bajo la enseñanza del Catecismo, echemos una mirada a la foto que nos trae Don Terzio:

¿En esa foto donde se ve la Tradición y donde las "tradiciones"?

Pues evidentemente en el Papa legítimo sucesor de Pedro ahí vemos la Tradición con mayúsculas.

Las "tradiciones", las vemos en la silla gestatoria, el palio, la vestidura magnífica, también unos enormes abanicos, más arriba en la foto vemos a la estatua de un papa coronado con la corona Papal, las vestiduras del Papa son magníficas y radiantes, en definitiva vemos la corte de un rey, de un pachá o de un rajá..

Esto en su momento y día, estaba muy bien, el pueblo cristiano lo asimilaba y lo entendía pero hoy causaría escándalo...

y volvemos al Catecismo:

Sólo a la luz de la gran Tradición aquéllas pueden ser mantenidas, modificadas o también abandonadas bajo la guía del Magisterio de la Iglesa.

Vamos, que se puede hablar más alto, pero no más claro:

El propio Papa Francisco I, nos lo aclara, el poder del Papa, no está en el oro, ni en la pompa, ni en el boato, ni en la corona, ni en el protocolo, ni en la silla gestatoria, ni en el esplendor de un rey de este mundo, pues Cristo siendo rey, no tenía donde reclinar la cabeza, nació en un pesebre y murió en una cruz.

Luego el poder del Papa, dado por Cristo, es este:

(Homilía de S.S. Francisco I)

Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios
..


Anónimo dijo...

He leido el enlace de YORCH y está bien la hipotesis, muy obtimista pero bien dibujada

Terzio dijo...

Sí, un ejemplo típico de texto anfibológico, muy en consonancia con los documentos del V2º. Según ese texto del catecismo se puede - como se ha podido - sustituir la Misa tradicional por la nueva liturgia, que salvaría lo verdaderamente tradicional y se habría desecho de lo tradicional caducado y supérfluo, creando un nuevo rito.

Barajando ese concepto de tradición se pueden mantener muy pocas cosas, porque retrotrae el valor de la tradición a un mínimum original, sin discernir el valor de la tradición que hemos recibido.

Con ese argumento se opera la ruptura de la tradición y la desaparición de las tradiciones, sustituídas por nuevos elementos creados ex novo con una supuesta tradición prima-primaria convalidante, según la mente interpretativa/imaginativa del creador sedicente 'tradicional'.

Eso es lo que ha estado sucediendo durante estos últimos 50 años postconciliares. Ese es el argumento de la nueva iglesia post-católica, abonada a la novedad de cada día con falacias como esta de la tradición verdadera y las pseudo-tradiciones.

'

Anónimo dijo...

"...sustituídas por nuevos elementos creados ex novo ......".


les quitan exornos inspirados en realidades eternas y en su lugar ponen exornos inspirados en vaguedades..
¿sería algo asi?

Terzio dijo...

Por todos sitios han surgido nuevas formas, un rito siempre abierto en/para una iglesia polimórfica adaptable a todo y a todos, bajo la suposición de una 'autenticidad' más conforme y cercana a los orígenes. Los jesuítas han sido pioneros y maestros en esto: Abandonaban la tradición de sus mayores y adoptaban gustosos cualquier rito, uso o práctica oriental, convencidos de que ese era el medio de evangelización.

El resultado final era/ha sido renunciar a la evangelización y la doctrina de la fe para 'inculturarse' y practicar una filantropía a-católica, un cristianismo de baja intensidad, bajo un imperativo de opción por los pobres que significaba, a la vez, una devaluación de la misión de fe, sin credo, sin sacramentos. A lo sumo, una presencia eclesial bajo mínimos reconocibles, y todo ello manteniendo una 'denuncia' constante de la 'iglesia oficial' y sus instituciones.


'

Miles Dei dijo...

Vivir venerando atentamente y transmitiendo las tradiciones locales recibidas de los mayores que sirven a la comprensión y vida de la fe es algo que es de Tradición Apostólica.




Anónimo dijo...

Lo peor de todo es que ese pauperismo es la mayor parte de las veces fingido y más falso que Judas. Le daré un ejemplo que he vivido personalmente. El cabildo catedral de cierta ciudad castellana hace unos años se gastó una millonada (literalmente) en comprar nuevas casullas de estilo moderno-simplón porque las existentes daban apariencia de demasiada "riqueza y ostentación". Sin embargo, ya las tenían y no costaban nada. Con el dinero gastado bien podían haber hecho obras de caridad, pero la apariencia era más importante. Me temo que hay mucho de esto en los "gestos" que se están viendo ahora con el nuevo "papa de los pobres".

MIGUEL25 dijo...

Sí, un ejemplo típico de texto anfibológico, muy en consonancia con los documentos del V2º. Según ese texto del catecismo se puede - como se ha podido - sustituir la Misa tradicional por la nueva liturgia, que salvaría lo verdaderamente tradicional y se habría desecho de lo tradicional caducado y supérfluo, creando un nuevo rito.

¿Insinua Vd. don Terzio, que este magisterio del catecismo, es una especie de "coladera" o "franquicia" para que poco a poco
nos la vayan metiendo doblada?

Uhmmmmmm...no sé..si se tratara de algunos párrafos del V2, que huelen a demonio, esto sería así como dice Vd....pero se da la circunstancia, de que el catecismo es muy claro y tan claro que pasando la nefasta reforma litúrgica del CVII, por el tamiz del catecismo, la cosa quedaría asi;

La reforma litúrgica vaticano segundista, a la luz de la Gran Tradición, no se sostiene, porque los seis ministros protestantes y el rabino judió metieron sus sucias zarpas en la reforma, de la mano del arzobispo Anibal Bugnini.

Luego incorporar al depósito de la Tradición algo que en parte es obra de los ministros del error y de las tinieblas..pues no.

Cosa muy distinta son la pompa y el boato además del poder político y económico que antiguamente tenían los Papas.

Eso no es liturgia, eso son formas particulares del ejercicio del poder temporal de los Papas, que se van adaptando a los tiempos que la Iglesia le toca vivir.

Creo que hay que distinguir cada cosa y cada caso.

Esperanza dijo...

El pauperismo tiene su expresión ¿artística? en el feísmo. ¿es el feísmo una cara del pauperismo?

Como las oscuras golondrinas, volverán los báculos magefesa.

http://www.abcdesevilla.es/hemeroteca/historico-02-07-2007/sevilla/Opinion/el-baculo-magefesa_1634027964837.html

Enredón Nórdico dijo...

Sí, Esperanza. Yo también me acordé de Antonio Burgos cuando en la Wikipedia me encontré a Bergoglio con su báculo magefesa.

Anónimo dijo...
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Joaquín dijo...

Pues yo de lo que me estoy acordando es de aquello de "el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra".

Anónimo dijo...


Cardenal Hummes: "Se van a reformar todas las estructuras de la Iglesia. Habrá reforma en la curia romana, una nueva forma de hacer misa, ..."

Explicación de la Eucaristía según el Cardenal Bergoglio:
https://www.youtube.com/watch?v=6xlGjCjMO7M

"La Eucaristía es un banquete, como un adelanto del banquete que va a ser pleno allá." Card. Bergoglio.

Más claro el agua.

Terzio dijo...

Anónimo, quien seas: Eres un necio malintencionado si no aprecias ese youtube que has puesto. Es excelente, yo lo recomiendo, es una estupenda meditación sobre el Sacramento de la Eucaristía y retrata el alma eucarística del entonces Cardenal Bergoglio, hoy Papa Francisco, con señas de profunda y católica piedad.

¿Qué ves de malo en sus palabras? ¿Que no dice que la Eucaristía es Sacrificio? No siempre hay que decirlo todo de todo, una reflexión puede ser parcial y no exponer intensiva y/o extensivamente toda la doctrina de una verdad de fe, sino destacar algún particular por algún motivo o alguna intención.

Además, Anónimo, seas quien seas, eres ignorante: ¿No sabes que el mismo Stº Tomás de Aquino en la antífona O Sacrum Convivium in quo Christus súmitur, recólitur memoria Passionis Eius, mens impletur gratiae et futurae gloriae nobis pignum datur tampoco dice explícitamente 'sacrificium'??? Si te fijas, Bergoglio, en ese youtube, hace una glosa muy oportuna de esa preciosa antífona del Oficio del Corpus Christi compuesto por el Aquinate.

Lo de Hummes sí es una petardada y una barbaridad. Ahí deberías haber cargado tintas. Pero en el youtube de Bergoglio no, te equivocas, absolutamente (a pesar de un detallito que se te ha colado y no has advertido).

'

Anónimo dijo...

El tema es que esa glosa es continua en ellos, del Sacrificio nunca hablan. soy otro anónimo.

Anónimo dijo...

"Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio.."


si, el servicio...

pero Jesús vino como el que sirve PARA SALVAR
....
el en este momento tiene que servir como Papa no como otra cosa que a el se le ocurra.

Anónimo dijo...

Miguel esto dice Catalina Emerik del lavatorio de pies.
Había hablado del lavatorio de los pies como de una purificación de las culpas diarias, porque los pies, estando sin cesar en contacto con la tierra, se ensucian constantemente si no se tiene una grande vigilancia. Este lavatorio de los pies fue espiritual, y como una especie de absolución. Pedro, en medio de su celo, no vio más que una humillación demasiado grande de su Maestro: no sabía que Jesús al día siguiente, para salvarlo, se humillaría hasta la muerte ignominiosa de la cruz.

Anónimo dijo...

¿que significa el báculo magefesa?

Anónimo dijo...

Miguel
apacentar a las ovejas es lo que menos hacen, todo es una catarata retórica, dicen que debemos ser santos pero omiten el como.