jueves, 14 de mayo de 2009

La caída de las artes (y es en Florencia)

La Fura dels Baus es "teatro" lo mismo que un cómic es "literatura", en estas proporciones y en semejante relación conceptual, más o menos. La tragedia cultural ocurre cuando la "cultura oficial" se empeña en definir como Teatro o Literatura, sin comillas. Un problema con una aneja impostura fraudulenta, pero que se tragan y están dispuestos a tragarse muchos. Y a aplaudir.

En este caso pienso en alto desde el suceso de los de la Fura "interpretando" el Götterdämmerung en el Maggio Musicale Fiorentino: Sí, en Florencia, la del Giotto, los Médici y el Arno. Ja, ja, ja: Wagner, la Tetralogía y La Caída de los Dioses, que es la IVª parte-jornada.

La farsa adquiere extremos delirantes cuando te enteras que el montaje para la Fura (dels Baus) alcanza un punto de insuperable expresividad escénica con la figuración en decorado del Rhin contaminado con botellas de plástico. Dice el vocalista de la Fura que todo ello es una composición desde la complementación del original de Wagner con otros elementos tomados del Piranesi, la peli Blade Runner y los muñecos del manga japonés. Con dos pares dels Baus (de la Fura) y sin cortarse un pelo.

Y es que para ser de esta trupe degenerada hay que haberse desprendido de todo pudor, vergüenza y decoro escénico y psíquico (y anímico): - "Wagner encaja muy bien nuestra filosofía", dice el boquita que habla por la Fura (dels Baus). Dejando sin comentar lo de "nuestra filosofía", no comment, yo apostillaría que lo que Wagner le encajaría a los fureros y demás cómplices operísticos es una rueda de molino en el pescuezo para hundirlos en el Rhin. Y quizá me quede corto.

El repelús vomitivo amenaza conato convulso cuando se lee en la noticia que el director Zubin Mehta está al cargo de la orquesta, muy satisfecho. Y uno se pregunta si el hindú parsi se ha enterado una nota siquiera de Wagner, a estas alturas de su carrera con 73 años cumplidos (o quizá sea efecto de eso, de los 73 cumplidos) ¿?

En el colmo de la desestructuración cultural y la degeneración de las artes, dice uno, un tal Padrissa que cita a un tal no sé quién, que la interpretación contemporánea de la Tetralogía wagneriana sólo cabe captarse -"...de dos maneras: por la depredación suicida de la Naturaleza, y por la crisis de identidad del hombre mediatizado, que pierde su identidad social". Y tan impúdico y sinvergüenza, continua diciendo: -"Eso es lo que traspasé al programa. Pensé: si ya hay alguien que se lo ha estudiado, para qué voy a buscar más."

Des-señoras y des-señores, público florentino del Maggio Fiorentino: ¿No hay dignidad en la escena de las Bellas Artes? ¿Todo se ha escurrido por el caño de la cloaca post-moderna?

Todo menos el dineral en millones de '€ que se estarán metiendo en sus bolsillos toda esta compañía de estafadores e impostores, of course.

No invocaré la vengaza de los manes de los Albizzi, los Médici, o los Riccardi, no. Pero se me vienen a la mente maquiavélicas artes florentinas contra estas malas-artes, artes-basura que atentan con el Arte y abusan de su impostura para imponer un absurdo indigesto, pervertido y corruptor sentido de lo "artístico".

También he recordado que el severo y rigorista Savonarola es fiorentino: ¡Que les meta un susto a los fureros, a sus compiches y al Zubin también!!!

Aunque no sé si estos topes de degeneración tienen remedio cuando ya no se montan savonaroleñas piras de vánitas, que sería lo más higiénico (o que se encienda de verdad la pira funeraria de los héroes wagnerianos y ardan todos con el Valhalla).

¡Qué horror!





&.

8 comentarios:

anco marcio dijo...

Puro Retablo de las maravillas, pero esto es lo que hay: los que no somos "limpios de sangre" ni participamos de la estética ideologizada que se nos impone, no podemos contemplar la belleza de la moderna mise en escène. De todos modos, Terzio, no se preocupe; muchos melómanos, con muchos años de afición al bel canto, como usted, no entendemos ni esto ni el lamado "minimalismo" escénico. Yo ya he visto a un Romeo subido en una Harley Davidson. Palabrita. Nos falta ver al Giulio Cesare con un Fred Perry o acaso ya se lo han puesto.

airfoil dijo...

Bueno, pues ocurre que Zubin Mehta ademas de indio y de hacer el mismo, tambien es judio, y los judios por razon desconocida, le tienen una tirria al pobre Wagner que da pena y todo lo que sea por desacreditar al genial Ricardo y ganar buenos cuartos a la vez, pues tan contentos que van.

anco marcio dijo...

Querido Airfoil: eso de la razón desconocida de la tirria de los judios a Wagner es nuevo para mí. Te propongo la lectura de un opúsculo wagneriano "El judaismo en la música", en el que puedes encontrar esa razón desconocida para tí. En él puede leerse: "Sostengo que la raza judía ha nacido como enemiga de la humanidad pura y de todo lo noble que en el hombre hay".
Ese odio a los judíos es evidente en las obras de Wagner: Léete el libreto de los Maestros Cantores (espantoso notario judío Sixtus Beckmesser). En el Anillo de los Nibelungos, Sigfrido mata al enano Mime al que Wagner llama Jüdling. En Parsifal los caballeros se enfrentan a los judíos representados por Klingsor y Kundry... en fin no quiero cansarte pero esa tirria creo que tiene numerosos motivos.

Anónimo dijo...

ANCO MARCIO, gracias por la data.
Cada vez quiero más a Wagner.
Saludos.
BENJAMÍN.

anco marcio dijo...

Anónimo: Mi práctica es la de mantener con los artistas (salvo, claro está, excepciones) una mera relación textual. Que Wagner era un genio musical nadie lo duda, pero odió a Verdi, a los latinos (hispanos incluidos) y a todo lo que no respondiera al "pangermánismo" soñado. Es decir que humanamente pudiera no ser un sujeto para tenerlo de amigo. Lo mismo opino de Quevedo y de otros muchos, pero no les quita ni un ápice de valor como autores, sospecho que sí como seres humanos.

Amadeus dijo...

Queridos amigos, este tema me toca y mucho mi fibra sensible. Soy músico reconocido, cantante y director de coro y puedo afirmar que tras los pasos de mi querida esposa, amo con locura a la buena música y en especial al género vocal, aquel del que he estudiado horas y horas y el mismo que me ha hecho llorar y reir encima de un escenario.
El problema que se plantea solo se resume desde mi punto de vista en el ecónomico, y me explico...
Hace años las grandes producciones se pasaban en alquiler de teatro en teatro a un precio razonable y eso permitía un elenco maravilloso, buena peluquería, iluminación y todo un mundo que rodea a la farándula, éste en maravillosas producciones engatusaba al público y así todos felices.
De este modo los directores de escena compartían un papel secundario en todo esto, siendo "Il capo" el director musical e incluso algun que otro "divo", permítanme una anécdota respecto a esto, hace ya unos cuantos años tuve el placer de cantar junto con el que hasta ahora ha sido el más grande tenor español de todos los tiempos, le pese a quien le pese, D. Alfredo Krauss, su único pero de este defensor de la música en todo y contra todo es que igual de buen cantante era gran divo, pues en la ópera Lucia de Lammemoor de Donizetti, despues de haber estado ensayando con figurantes durante dos semanas una de las escenas, la de la tumba..., en la semana final, aquella en la que llegan los primera fila para ensayar y despues de haber repetido con anterioridad una y mil veces los pasos a seguir en el movimiento escénico teniendo como guía una lápida, llega D. Alfredo y le dice al director de escena, esta lápida no debe de estar aquí porque molesta para cantar el aria, cambienla a ese otro lado, y así se hizo, D. Alfredo lo dijo y daba igual los repetidos ensayos de antes, lo que realmente imnpolrtaba es que cantara bien su aria y de forma cómoda.
Esto ya no existe, ya es una quimera.
Los cantantes líricos nos hemos dejado llevar por los euros, y con tal de cantar un papel en un gran teatro, sucumbimos a las fauces de éstos que se llaman directores de escena y que solo hacen polemizar y politizar el mundo ya concebido de la ópera.
Últimamente se ha visto de todo, un Romeo en una Harley, una Violeta degenerada, una Lady Mcbeth que realiza una acción erótica en pleno escenario, ....
Ya todo vale, porque si digo que no, pierdo la oportunidad de cantar.
Hemos pasado de darle importancia a la voz, a perderla completamente en demasía de la acción, y esto no es ópera, llámenlo boudeville, teatro de tres al cuarto o lo que usrtedes quieran, pero no es la ópera que yo estudie, a la cual me debo y que amo con pasión.
Donde han quedado los libretos de Da Ponte, Piave, Metastasio, Shakespeare ... en los cuales describían a la perfeccion cada escena para facilitar la labor del director de la misma. Estamos obviando una realidad, inventando nuevas óperas con el título de las de toda la vida, y sin embargo seguimos pagando por ir al teatro y no protestamos, nos indignamos al día siguiente en el trabajo cuando nuestro compañero de turbno nos pregunta por la función de anoche.
La solución la tenemos nosotros, los melómanos, los de toda la vida, aquellos que hemos llorado y nos hemos emocionado de verdad con "Una furtiva lagrima" o con el "adios a la vida", porque si no actuamos cuando vamos al teatro y una tras otra tenemos que soportar a los descabellados directores de escena, ya sean de una compañía u otra, o directores de ""renombre"" y que despues resultan ser """horribles""".
Somos los que debemos denunciar todo esto, para que volvamos a ver, escuchar y disfrutar de la ópera de siempre, la que ha durado tantos años para llegar con la misma frescura a nuestros días y que nos estamos encargando de olvidarla en pro de las modernidades.
Debemos reflexionar sobre esto y actuar.

Terzio dijo...

Mehta, tengo entendido, es "parsi", esa extraña minoría superviviente en la India que ha conservado lo que queda del antiguo zoroastrismo-mazdeísmo persa. Conque no es judío.

El antisemitismo de Wagner no sé de dónde le vendría, yo me figuro que en parte por "ambiente" cultural germano decimonónico y romántico. No pienso que fuera demasiado "radical", sino más bien "folklórico". Por otra parte la afición wagneriana del IIIReich y los nazis sí es algo archi-sabido. Que los que padecieron tanto odien esa música por "asociación" con aquellos horrores, es comprensible. Pero eso no quita no desmerece ni una nota la insuperable música de Wagner, que es una cima (entre muchas).

Mi primera "emoción" de Ópera en directo, Amadeus, fue una función de la Madame Butterfly por la compañía del San Carlos de Lisboa, allá por el año 77. Para mí es uno de esos tesoros que no borran los años. Era un montaje precioso, y para un pricipiante de la ópera en directo, una auténtica "revelación".

En la Ópera el montaje cuenta tanto que no se concibe ninguna sin su correspondiente escenografia que TAMBIÉN crearon los grandes maestros de la Ópera, para cada ópera. Todo desvío extravagante de los oríginales, repercute tanto en la "sustancia" de la representación como pudiera pasar si se alterara la partitura o se modificaran las partes de los cantantes intérpretes. Si los cambios obedecen a "modas" o "caprichos" o "imposiciones" del que sea o lo que fuere, se está violentando una Obra de Arte de semejante forma a como se estropea un cuadro con una mala restauración o se arruína un edificio histórico con añadidos postizos de mala arquitectura.

Me parece sumamente grave, traumático, que la Ópera sufra agresiones-violaciones-degeneraciones que jamás se permitirían con otras Obras de Arte.

El "experimentalismo" al servicio del snobismo de los falsos credores y los impostores de la inspiración debería estar condenado, proscrito del mundo de las Bellas Artes.

De todas estas desgracias concluyo que sus responsables (y el público que lo consiente y se somete) ni aman ni aprecian la Ópera ni el Arte.

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Anónimo dijo...

Zubin Mehta es parsi, pero desde muy pronto ha mantenido una relación muy especial con Israel. La familia de Mehta (su padre fundó la primera orquesta de Bombay, por cierto) sufrió considerablemente con la partición del 47, y Mehta siempre ha sido un director comprometido y, como tal, respetuoso con lo que él mismo llamó el "tabú no escrito" que impide la representación de la obra wagneriana en Israel. Sobre esta polémica, el propio Mehta ha dicho que "evidentemente, desde el punto de vista intelectual en una democracia uno debería poder interpretar lo que quiera, pero emocionalmente debe respetar los sentimientos de los demás". Y ha afirmado que, aunque una gran mayoría de las nuevas generaciones de israelíes no tienen inconveniente en escuchar a Wagner, esperará a que los últimos supervivientes ya no estén para que suene su música. Lo cierto es que en Israel es una cuestión muy polémica y emotiva, por razones más que comprensibles. Y como el resto de contertulios, considero que hay buenas razones para separar al hombre de su obra, como ocurre con tantos otros.

Como curiosidad, decir que Mehta sigue manteniendo su pasaporte indio, lo que le acarrea montones de trastornos y dificultades cada vez que tiene que pedir un visado. Las autoridades británicas le dan especialmente la brasa con el tema.

Shalom / Paz