jueves, 8 de marzo de 2007

Le Louvre en Arabia


Me resulta una de las más novedosas iniciativas culturales de los últimos tiempos, con todos los registros y lecturas que se le puedan hacer. Transportar parte de los fondos del Museo del Louvre a un museo de los Emiratos Árabes y crear un centro cultural donde se exponga lo más atractivo de la civilización de Occidente, es una magnífica ocurrencia.

Los franceses que se están alarmando se temerán que van a despojar al Louvre de sus tesoros para exponerlos en las galerías de Abu Dabhi; pero lo que se llevará, me figuro, serán fondos de suficiente calidad y representatividad, nunca los "intocables" del Louvre.

La realidad del museo de los Emiratos se aproximará más al de una especie de exposición temporal contínua y renovable, o algo así. Los habituales adictos y visitantes de Le Louvre ni lo notarán; quiero decir que apenas unos cuántos especialistas y los mismos conservadores encargados del museo parisien sabrán qué obras estarán en circulación/préstamo.

La experiencia puede resultar "revolucionaria". Yo que no soy revolucionarista para nada, apláudo esta nueva forma parisina de revolucionar. Si es verdad el refrán de que "Si París estornuda, Europa se resfría", lo del Louvre con sucursal puede tener un efecto de auténtico impacto. Cuando instalaron el mamarracho de la falsa pirámide de cristal y aluminio, la estúpida y vulgar "progresía cultural" se apresuró a desfigurar todos los museos de Europa con su correspondiente monigote, a la moda de París; ahora, si se remeda igual, la expasión de los tesoros de Europa podría suponer una experiencia cultural nunca vista.
Claro que no se le oculta a nadie con la suficiente pesquis que el proyecto tiene su trasfondo y sus miras políticas y económicas, evidentemente. Pero entre armar un arsenal y montar una guerra (o dos, o tres) en el Golfo a injertar un Louvre en Arabia, hay una diferencia. Quizá la misma en distancia y profundidad que separa, todavía, a Europa de los USA.

Si aquí, en España, se animara una iniciativa semejante, ya sueño con un Prado en México, otro en Buenos Aires, uno más en Bogotá y hasta otro en La Habana. Existiendo el precedente de las Academias de la Lengua Hispanoamericanas correspondientes con nuestra RAE y que funcionan tan bien, lo de las sucursales del Prado es absolutamente viable, que el Prado tiene fondos para dar, prestar y renovar sin parar. Otra forma, admirable, de "descubrimiento".

Y por soñar, ya deliro con Hermitages en el Hiroshima y Uffizi en Shangay y...¿Nationals Gallerys en Ciudad del Cabo?....No sé, no sé, que de los ingleses no me fío (porque ellos tampoco se fiarán, of course).


Una pega a lo de Abu Dhabi: El edificio, el horrendo plato bocabajo hipermodernísimo; el Guggeheim de aquí es peor, que conste.

Otra pega: Que la iniciativa cultural degenere en "franquicia cultural".

Y otra: Que con las sucursales de los museos se aproveche para otro trasvase que no sea el cultural.

Pero, de entrada, apláudo.


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1 comentario:

Francis dijo...

Eso parece más bien una nave de Independence Day: no sé si temblar por el discutible gusto artístico del arquitecto o por lo mala que era esa película...