lunes, 24 de septiembre de 2007

De Cine


Sólo me parecen dignos y de cierto nivel los festivales de cine de Venezia y Berlín. El de Cannes es una boutàde de los franceses, y los demás un remedo, más o menos provinciano, según cómo se atine a disfrazarlo en la prensa.

El de San Sebastían (curiosamente "San Sebastian", no insitiendo en "Donosti"; ni tampoco en que es un invento "franquista" del año cincuenta y pico, de aquella España-España profunda. Eso no se dice, eso no se cuenta, eso no pasó); el de San Sebastián, decía, se define este año en lo que vale con ese premio que le han dado a uno de los peores majaderos de la cartelera de Hollywood (otra curiosidad: que se ensalce lo de Hollywood en el San Sebastían de la kale-borroka/arre borrico y errikotabernas/corre que te mato. Increíble paradoja).

El cine es una novedad en las artes que ha recorrido en poco más de un siglo casi toda la trayectoria de la Historia de las Bellas Artes, como imagen en movimiento rápido que es. Desde aquel 1895 de los Lumiére al cine de usar y tirar de ahora, el espectro cinematográfico es tan rico y capaz que ahora mismo se está promocionando en Barcelona un Congreso Internacional de Teología y Cine; el primero en su especie, parece ser, y con el subtítulo temático de "Dios en el Cine", que ya daría de por sí para una quaestio disputata. (Al margen, digo que me revienta la versatilidad del que mete en cualquier salsa la Teología, como si semejante ciencia fuera compatible con todo aderezo circustancial y/o coyuntural sin desvirtuarse, pero esta es otra quaestio).

Por supuesto que junto al sólido Dreyer, sacan también a Tarkovsky, y a Buñuel, y a Kieslowski, y a Olmi, y a Allen; y hasta a von Trier y a tres enigmáticos cineastas iraníes que ellos sabrán, porque no les ponen ni nombre.

Como se ve, ideal para rematar de los nervios y con tráuma cinemato-teológico digno de diván (y argumento de película para el 2º Congreso, Deo volente).

No sé si existe en Cine lo que Moeller hizo con la Literatura del siglo XX. Pienso que resultaría un tremendo análisis de las crisis de fe-religión-teología-Cristianismo en nuestra más próxima contemporaneidad, con ejemplos que rayan el tema "problematizando" desde la "Intolerance" de Griffith hasta los dramas de Tarkovsky, o el recien fallecido Bergman (que por cierto no sale entre los del 1er. Congreso de Barna, qué raro).

En el programa, la cosa la pintan seria, como actividad de la Facultad de Teología de Cataluña (bueno, no: Facultat de Teología de Catalunya, que no es lo mismo, pero sí), y con nada menos que un Obispo-Bisbe de moderador de las mesas-ponencias (deberían ser, más bien púlpitos/ambones-redondos, ¿no?).

Como los organizadores son - i presume - de la clerecía y laicados modernos, no habrá Misa de apertura ni Te Deum de clausura, que es lo que pegaría, digo yo.

De todas formas, yo no iría al evento ni con la guardia civil apuntándome (perdón: mossos de esquadra). Un Obispo-Bisbe cinéfilo y en mesa redonda, debe ser letal córpore et ánima.

Además, pienso que Dreyer, Tarkovski y cía , mejor en casa y en sus justas dosis, para no desvariar; que una peli es una peli, y Teología, otra cosa.


&.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Lex orandi-Lex credendi


Desde el dia 14 de Septiembre, fiesta de la Santa Cruz, vigen las nuevas disposiciones dictadas por el motu proprio Summorum Pontificum, con el que Benedicto XVI ha recuperado la antigua liturgia de la Misa según las rúbricas del Misal de San Pio V. Paradójicamente, la última edición de aquel Misal la hizo Juan XXIII, el mismo que con la convocatoria del Vaticano II inició el principio del fin de la antigua liturgia.

La consumación de la obra le tocó ya a Pablo VI, en cuyo Pontificado se promulgó el nuevo Misal Romano, fruto de aquellos nuevos conceptos que definieron la liturgia post-conciliar, tan discutida en su momento y todavía. Pero la reforma litúrgica era un proceso imparable. En el mismo Concilio de Trento se postuló ya la necesidad de celebrar la Misa y demás Sacramentos en las lenguas vernáculas; el tema resurge con fuerza otra vez durante el siglo XVIII y se extrema en el célebre Sínodo de Pistoya; durante el XIX es una opinión recurrente en los círculos de erudición litúrgica, y en el XX ya es un clamor.
.
Los primeros pasos los da San Pio X, entre la efervescencia del naciente "Movimiento Litúrgico", sostenido desde las abadías benedictinas, verdaderos centros de aquella intensa y fructífera iniciativa pastoral y espiritual. A Pio XII (cuando ya languidecían sus días y declinaba su pontificado) le cupo (y no se decir con qué consciencia de lo que aprobaba)  restaurar (??) la celebración de la Semana Santa con el Novus Ordo Hebdomadae Sanctae de 1956, además de otras iniciativas, pero el grueso del programa de la reforma litúrgica tendría que resolverse en el aula del Vaticano II.

Los tiempos estaban maduros para consumar con éxito la empresa. Los grandes liturgistas del momento (Jungmann, Parsch, Baumann...etc) estaban todavía activos, con obras de insuperable calidad y erudición que ambientaron y fueron el material inmediatamente previo a las labores conciliares.
Desde los primeros días del Concilio (11 Octubre 1962), se empieza a debatir en el aula el tema litúrgico. La Constitución Apostólica sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, se aprueba durante el segundo período de sesiones del Concilio Vaticano II, el 22 de Noviembre de 1963, con 2159 votos favorables (placet) , 19 contrarios (non placet), y un voto nulo; el día de la aprobación solemne, con S.S. Pablo VI en el aula conciliar, los non placet fueron sólo 4. Una unanimidad de hecho, pues el texto del documento era, ante todo, un marco teológico referencial para las iniciativas litúrgicas concretas que se tomarían después.

Con el motu proprio Sacram Liturgiam del 25 de Enero de 1964, Pablo VI creaba el Consilium para la aplicación de las directrices de la constitución conciliar. Las labores de aquella Comisión Litúrgica fueron ejecutadas por un equipo de responsables presididos por el Cardenal Giácomo Lercaro y comandados por monseñor Anníbale Bugnini, que harían de la Comisión de liturgia una famosa institución, entre otras cosas por la oposición cerrada que entre la jerarquía más tradicional levantaron sus novedosas propuestas.

Algunas de las personalidades más relevantes de la Curia Romana, expresaron públicamente su oposición a los nuevos textos y formularios litúrgicos preparados por el Consilium y la Comisión. Especialmente riguroso fue el comentario hecho público por los Cardenales Alfredo Ottaviani y Antonio Biffi como Breve exámen crítico del Novus Ordo Missae , que tuvo un efectivo impacto sobre la opinión, aunque la mayoría del clero católico ya había optado por una franca y optimista acogida de las nuevas normas de litúrgicas.

Las reservas de la jerarquía más conservadora a la reforma litúrgica se fundamentaban en el valor sagrado y el respeto debido a la liturgia celebrada desde tiempos inmemoriales por la Iglesia Romana, a la vez que el temor de que el ambiente ecuménico, omnipresente en el Concilio, terminara por desvirtuar la genuina liturgia católica por aproximarla a los modelos de las liturgias protestantes. En este sentido, los esquemas sobre los que trabajó la comisión del Consilium y las propuestas presentadas a los Padres Conciliares supusieron un escándalo en más de una ocasión, siendo varias veces desaprobadas o rechazadas. Para la jerarquía conservadora fue una prueba durísima resignarse, finalmente, a aceptar el nuevo Misal - promulgado por Pablo VI en el Adviento de 1969 - y los diferentes Rituales para la celebración de los Sacramentos que se irían publicando en los años siguientes.

Los muy bien pregonados aciertos de la reforma litúrgica consecuencia del Vaticano II son muchos y muy logrados, según el alegato de sus autores y promotores. Por ejemplo, recalcan, el Misal de Pablo VI es superior al de Trento en riqueza eucológica, pues cuenta con  la inclusión de tres nuevas plegarias eucarísticas, pasando por los nuevos prefacios, además de otros nuevos formularios de oración para la Misa; comparativamente, es un esquema litúrgico mejor adaptado a las necesidades pastorales y celebrativas de la Iglesia actual. En el mismo sentido, la ampliación de los leccionarios y la distribución de las lecturas de los Evangelios y los textos del Antiguo y Nuevo Testamento es indiscutiblemente muy superior a la limitada selección del Misal de San Pio V. Finalmente, la publicación del nuevo breviario con las oraciones de la Liturgia de las Horas (antes Divinum Officium), fue un reconocido logro. (Pero en su crítico examen, los más conservadores niegan la idoneidad de algunos contenidos, que se consideran inadecuados, confusos, o insuficientes para expresar en la liturgia oficial los contenidos del dogma).

¿Qué se perdió? Se perdió toda una tradición litúrgica de un inmenso valor. Los antiguos y venerables ritos, ceremoniales y signos de la Misa y los otros Sacramentos se vieron reducidos por mor de un minimalismo crítico y revisionista, que despojó a la celebración litúrgica de gran parte de su solemne y grave dignidad, tan significativa. Desde los mismos textos esenciales hasta los demás que componían el extenso repertorio gregoriano, todo un aquilatado tesoro de piedad y espiritualidad desapareció en pocos años. Además, la fuerza con la que Roma implantó los nuevos formularios, hizo apenas imposible una resistencia mínima a la fuerza de los hechos. Por otra parte, el pueblo fiel acogió las nuevas formas celebrativas con un entusiasmo incontestable, siendo muy pocos los núcleos que se resistieron a adoptar la liturgia conciliar.

La articulación en torno a Mons. Marcel Lefebvre de los pequeños grupos más beligerantes del catolicismo tradicional, hizo de la reivindicación de la liturgia pre-conciliar una auténtica causa; en especial se insistía en la desvirtuación de la Misa, enfatizando todos los aspectos dogmático-litúrgicos tradicionales que parecían haber quedado expresados insuficientemente en el Novus Ordo del Misal de Pablo VI.

Con diversas alternativas y episodios en torno a este eje de resistencia tradicionalista, las circunstancias y los hechos concluyeron finalmente con la comisión de algunos actos cismáticos (ordenaciones extra-canónicas de presbíteros y obispos) que obligaron a declarar la la excomunión de Mons. Lefebvre y sus colaboradores por Juan Pablo II, en Junio-Julio de 1988; la gravedad de los hechos incluían el rechazo explícito de la autoridad del Papa y el Concilio, y la consumación de todo ello con el atentado de unas ordenaciones cismáticas.

Sin embargo, parece que la intención de Roma fue siempre la de reintegrar a estos grupos tradicionalistas, en cuanto confesaran la aceptación del Concilio y su autoridad, y no mantuvieran actitudes contrarias a la comunión intra-eclesial. El asunto litúrgico en el que tanto insistían los grupos de la tradición católica, se entendió entonces que podría ser ahora el vehículo para una posible concordia, cada vez más deseada. Y fue el mismo Juan Pablo II quien manifestó su personal interés con la erección de la Comisión Ecclesia Dei, y el indulto concedido para poder celebrar el antiguo rito de la Misa según el Misal de Trento, con la autorización explícita del Obispo correspondiente, medida que templó levemente la tensión y satisfizo relativamente las aspiraciones de los católicos tradicionalistas.

Unas recientes declaraciones del Cardenal Castrillón reconocen que Juan Pablo II tenía a punto un documento en el mismo sentido y con semejante contenido que el reciente de Benedicto XVI; sólo el tiempo y la oportunidad impidieron su publicación.

Todo esto se expone en el motu proprio Summorum Pontíficum , así como en la Carta a los Obispos que acompaña al documento.

Resumiendo:
- Las reformas litúrgicas del Vaticano II, a pesar de sus muy bien ponderados aciertos, supusieron un patente desprecio de la antigua liturgia, en descrédito del propio valor de las nuevas formas.

- Fue un relativo error la rígida imposición con que se urgieron los nuevos formularios litúrgicos y la exclusión de facto de los antiguos rituales, que, sin estar canónicamente impedidos stricto sensu, fueron prácticamente abolidos.

- La restauración del antiguo Misal supone la recuperación de un patrimonio de inmenso valor litúrgico-espiritual, que enriquece a la propia Iglesia a la vez que reactiva la conciencia de su más preciosa tradición, en este mismo sentido.


El pasado Domingo, se celebró en la Parroquia sevillana de San Bernardo una Misa según el rito antiguo - "rito romano extraordinario", como debe ser llamado en lo sucesivo para distinguirlo del ordinario del Vaticano II - , con unos cincuenta o sesenta fieles asistentes. No sé en qué grado pudieron seguir la celebración, tan lejos ya de la práctica de un latín que apenas se enseña, y que al caer en desuso esta misma liturgia tridentina, quedó todavía más olvidado.

Yo no estuve en esa Misa, pero me alegré de su celebración. Tampoco sé en qué medida nuestros católicos sabrán apreciar este don que, como una gracia especial de la Providencia, Benedicto XVI ha devuelto con toda justicia y oportunidad a la Iglesia. Pero deseo que alcance los frutos deseados implícita y explícitamente en el motu proprio, y que suponga una renovación de la lex orandi, lex credendi, que es una de las expresiones más genuinas y definitorias de la Iglesia de Cristo, Una Santa Católica Apostólica...y Romana.


&.

martes, 18 de septiembre de 2007

No hay mejoría

Alan Greenspan, con su cara de perro viejo tristón y miope, siempre me ha dado la impresión de hombre honrado; pero también de que sólo le dejan hablar cuando lo que tiene que decir conviene a los del gobierno (de los EEUU, of course), y sólo de su especialidad, la (gran) economía. Tantas veces me he quedado con la impresión de que calla más que cuenta.

Ahora, en unas memorias de inminente publicación, se permite soltar algunas perlas; entre ellas esa que ayer sorprendía en los noticiarios: Que la guerra de Irak se planeó, ejecutó, y se ha mantenido por el oscuro y pegajoso petróleo ; lo demás, todo lo demás, eran excusas y falsas coartadas.

Las palabras de Greenspan son como las del niño que grita que el Rey está desnudo en el cuento de "El traje nuevo del Rey"; porque tantos que no somos Greenspan ni tenemos dotes de adivino, ya sabíamos que esa perversa "guerra preventiva" era una canallesca balandronada de la nefasta estirpe de los Bush, petroleros y presidentes (antes petroleros que presidentes).

¿Y ahora qué? Ahora que las ratas de la guerra abandonan un Irak devastado, dividido, empantanado en sangre (y en petróleo), ¿ahora qué?

Pues, aunque parezca mentira, ahora Sarkozy amaga amenazante (un rebrote de "grandeur"?) con trasladar el conflicto bélico al Irán, que está un poco más allá de Irak y que también tiene petróleo (y quiere tener armamento atómico).

Terrible, ¿no?

Pues esas tenemos.


&.

lunes, 17 de septiembre de 2007

La Escritura confirmada


Jr 39, 1-3 es un texto valioso y dificil; valioso porque da una referencia cronológica del comienzo del sitio de Jerusalén por Nabucodonosor (Diciembre 589-Enero 588 a. C.), con lo que supone un texto "histórico" de primer orden. La dificultad aparece en el versículo 3, que nombra una serie de personajes participantes en el asedio (Junio-Julio 587 a.C.), generales y cargos de la corte de Babilonia, cuya secuencia parece alterada o confusa, desde la misma crítica interna de este y otros versículos del mismo capítulo 39.

Para más detalle, cito la nota de la Biblia de Jerusalén:


39, 3 V. difícil; el texto parece alterado; la repetición del nombre
de
Nergal Sareser infunde dudas: el "jefe superior" (lit. "el jefe de los
eunúcos", pero el término tiene a menudo el sentido amplio de dignatario de
la
Corte) se llama Nabusazbán en el v. 13. Además, los nombres de Sangar
Nebo y Sar
Sequín, que sólo aquí aparecen, son dudosos. Se ha propuesto
corregir hbr.
Samgar en "príncipe de Sim Magüir"" (según una lista
babilónica) y Nebo en
"Nebusazbán", así como suprimir Sar Sekim (que podía
ser un título duplicado de
"Jefe superior") y una de las menciones de Nergal
Sareser. Pero estas
correcciones, que darían mayor coherencia a este pasaje,
no tienen ningún apoyo
textual.
La nota de la Biblia de Jerusalén es magistral, exahustiva y explícitamente (La cuidada nota de la Biblia de Jerusalén es oportuna, magistral, exhaustiva y "honrada", cualidades no siempre presentes en otras publicaciones)
.
La noticia es el hallazgo una tablilla en la que se cita el nombre de Sar Sequin; la tablilla es el registro de una transacción en la que Sar Sequín aparece como el generoso donante de una ofrenda en oro al templo de Esangil, en Babilonia. El documento adquiere un valor extraordinario como fuente extrabíblica que confirma la precisión del relato y las referencias del texto de Jeremías, hasta ahora tan discutido en su verosimilitud, como explica la nota de la B.J.

El descubridor del texto ha sido un profesor agregado de la Universidad de Viena, el doctor Michael Jursa, uno de los pocos eruditos capaces de leer y traducir las tablillas mesopotámicas que atesora el British Museum de Londres; unas 100.000 tablillas, la mayoría sin traducir todavía, algunas con datos tan relevantes como este, aun pendientes de ser traducidas. El profesor Jursa es un habitual entre los estudiosos que frecuentan el British Museum, donde se le conoce entre ese raro grupo de especialistas de las culturas antiguas del Oriente Medio desde 1991, año en que empezó su estudio de las tablillas cuneiformes del museo.

Al dar cuenta del descubrimiento, el doctor Jursa comentó que pudo traducir en pocos minutos la tablilla, porque esta se encontraba en un excelente estado de conservación. La tablilla, de unos 5,5 cms. sólo, está en el British desde el año 1920, junto con otras más procedentes de las excavaciones del templo de Sippar, un yacimiento distante una milla de la actual Bagdad. El prof. Michael Jursa ha sido el primero en estudiar y poder interpretar el valioso contenido de este singular documento, que ha sido acogido con satisfacción en el mundo de los estudios biblícos.

Hace ya muchos años leí entusiasmado el libro de Werner Keller "Y la Biblia tenía razón"; hoy, con más años de estudio encima, la obra me parece tan criticable como insuficiente, desde diversos puntos de vista. Pero la tesis de fondo que sostiene ese entretenido libro de divulgación es cierta: La arqueología es una de las fuentes que contínuamente vienen en socorro de los textos bíblicos, como si la sólida verdad de las piedras concurriera misteriosamente a confirmar las Sagradas Escrituras, tantas veces puestas en duda por los que se niegan a reconocer su verdad e, incluso, su historicidad.

El valor del texto bíblico de Jer 39, 1-3 no ha variado: Es el mismo texto revelado, independientemente del testimonio añadido por esa tablilla; sin embargo, para los que se limitan a ver la Escritura como mera obra humana y la analizan desde un hiper-criticismo que no sufren otros documentos, este nuevo hallazgo es un demoledor golpe para su prejuicios.
.
En la próxima edición, el equipo de escrituristas de la Biblia de Jerusalén tendrán que corregir la nota; dirán que Sar Sequín ya cuenta con un irrefutable y contrastado "apoyo textual".

Adivino que introducirán la corrección de la nota con tanta satisfacción como yo escribo esta entrada; probablemente con más fundada y consciente motivación.


&.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Teo-confusión participada

Suelo echar un vistazo a las secciones "cultura" y "sociedad" de la prensa; una manera de tomar pulso y temperatura como otra cualquiera, pero prefiero eso que los noticiarios del basurero político y anejos.

Hoy, dos pequeñas alegrías: Cecilia Bártoli va por ahí con una pequeña exposición monográfico-sentimental sobre la apasionante María Malibrán (oh! la Malibrán, la Mariquita García que encandiló a lo más romántico de la Europa romántica con su voz y sus encantos, oh!); la segunda buena noticia es la publicación de un inédito perdido de Alexandre Dumas, "Le Chevalier de Sainte-Hermine", o algo así, que un avispado encontró por casualidad y después de 15 años de solitario disfrute, ahora se ha decidido a publicar con un adenda suya, para completar el novelorio que estaba inconcluso, (vaya por Dios!, no hay dicha completa).

También en las secciones susodichas, una noticia enervante: En Madrid inauguran la exposición "Dios(es).Modo de empleo", un ensayo-montaje de temática religioso-teológica, con varias tesis implícitas: el fanatismo culpable de los monoteismos; la tolerante multiplicidad de los politeísmos; la universal equiparación de contenidos religiosos; la falibilidad de los sistemas teístas; etc. Todo ello aderezado con ilustrativas muestras gráficas, anecdóticas y paradójicas (lúdicas e interactivas, of course).

La "exposición" temática, que apesta a laicismo militante desde lejos, será una nueva inicitiva ambientada en el amplio programa de desgaste que promueve el Zpstoso de la Moncloa, en la capital que alcaldea el Gay-ardón del oso y el madroño-oño!, muy gustoso. Rematando la faena, presentó con elocuentes, peritas, y reflexivas palabras la inauguración de la cosa el ministro Moratinos en carne mortal, por si cabía duda de qué iba el sarao, puesto que su ministerio apadrina la muestra, él sabrá por qué.

Ya ven, ya se imaginan, ya me dirán.

Entiendo que parte de la culpa de esta confusión es nuestra, desde que llevamos una temporada practicando el vicio que antes se llamaba, con todas las letras, "indiferentismo", y ahora se disimula bajo caretas de pseudo-ecumenismo y productos derivados. El otro dia mismo, salían en reportaje fotográfico cogidos del bracete el archi-bisbe de Barcelona (visca!) y el Dalai-light, digo Lama, que está de gira poniendo pañuelos blancos a todo el que se encuentra (el cerdo de Carod incluído; no sé si antes o después de la audiencia recíproca con el archi-bisbe). De esos polvos, estos lodos.

Porque parece que se nos ha olvidado que no somos "una entre las que", sino "la única que". Me refiero, claro, al Cristianismo, la Iglesia, la Religión, la Fe; y hablo en el plural de un católico entre catolicos que se irrita con estos indiferentismos, que es lo que son. Si vienen de a-católicos, molesta, pero se comprende; si nos arremeten anti-católicos, se resiste el golpe y p'alante; si proceden de des-católicos, se sufre y escuece; si es cosa de los mismos católicos-católicos, sulfura y supura y da calentura.

En esa exposición madrileña, hay de todo eso, por desgracia: Un totum religioso intencionadamente revolutum, con todas las "religiones" al alimón, pero con tendenciosa y maligna acusación al monoteísmo que, ya se sabe, es judaísmo, Cristanismo, islamismo, tan culpables; sobre todo el de enmedio.
.
De camino, parece postularse que "sin" todo eso, se vislumbraría un futuro mejor: Sed laicistas-laicos-laicizantes, y sereis todo lo felices que no habeis sido con todo esto que os mostramos.
.
Que el mensaje de la exposición se lo crea Moratinos, me lo creo: Es el credo de fondo de la militante alianza de civilaciones que promueve el capo di tutti capi.
.
Y me alarma, porque esa exposición temática recuerda aquel "Museo del ateismo" que los ideólogos comunistas de la URSS instalaron en una Iglesia de Moscú. Paradójicamente, el comunismo criminal que desde el partido promovía el ateismo de masas, exponía en sendos catafalcos perpétuos los cadáveres momificados de Lénin y Stalín, viéndose la contradicción de un pueblo esclavizado y manipulado obligado a renegar de Dios y la religión, pero que se postraba servil ante dos genocidas embalsamados.
.
¿Tanto queda todavía de aquel ominoso sistema en estos gobiernos residuales del post-marxismo que padecemos? Si la exposición madrileña sirve como elemento de análisis, las conclusiones son para echarse a temblar: ¿Estamos ante una versión corregida y aumentada de la tesis marxista de que la religión es el opio de los pueblos? Y el gobierno post-marxista de Zp, ¿tiene prevista, provista, en vistas, una campaña edulcorada de adoctrinamiento ateísta popular?
.
Quiera Dios que la peste se quede en Madrid, y no se esté preparando una gira por Provincias.


&.

jueves, 13 de septiembre de 2007

De Reliquiis

(En la foto, hábito de San Francisco venerado como reliquia en el Convento-Santuario del Monte La Verna )
A no sé quién - y me temo que haya sido cosa de algún clerigucho postmodernista, o peor - se le ha ocurrido mandar hacer la prueba del carbono 14 con una túnica de San Francisco, que se venera desde hace siglos en la espléndida e incomparable Chiesa di Santa Croce, Florencia. Los análisis han datado la presunta túnica del Santo sobre fines del XIII, y como San Francesco murió en 1226, no podría ser una túnica de su uso; es decir, que no es reliquia la reliquia.

Y a mí me da la risa floja cuando me pongo a pensar en lo poco que creerán esos que tienen fe en el carbono14 , tan bueno para ciertas dataciones paleontológicas, pero tan discutible para fijar aproximaciones temporales más afinadas, como esos setenta años de variación que han desacreditado la túnica franciscana de Santa Croce, Firenze.

La tragicomedia del carbono14 alcanzó su más alta cota de popularidad cuando hará veinte años (en 1988, me parece) pasaron unas muestras de la Santa Síndone de Turín por el fielato de los laboratorios; otra ocurrencia de algún ocurrente clérigo, suficiente para desacreditar la sensatez clerical del susodicho, el que fuere. Los resultados fueron tan chocantes - claro! - que lo del carbono14 ya se ha convertido en otro "misterio" añadido a la Sábana Santa, para regocijo de sus "expertos" (algunos, auténticos "profesionales" del tema, que esa es otra).

Yo, católico militante-beligerante, entiendo y defiendo que las Reliquias no están para experimentos, ni se han conservado hasta ahora para que jueguen con ellas cuatro indiscretos y tres descreídos en una rebotica de laboratorio. Las Reliquias son venerandas, para su veneración, y sanseacabó.

Me confirmo en esta convicción cuando leo en los Exercicios Espirituales de ntrº p. San Ignacio esa notación en la que recomienda:

- " Alabar reliquias de Santos, haciendo veneración a ellas, y oración a ellos..." (Reglas para sentir con la Iglesia Militante -regla 6ª- EE nº 358)


Cuando por toda Alemania los luteranos desmontaban y quemaban reliquias y relicarios, nuestro San Ignacio escribía esta castiza recomendación, tan apreciable, tan católica, tan espiritual.

Nosotros que proclamamos la Encarnación del Verbo, hemos reconocido desde muy antiguo - desde los orígenes, se puede decir - el valor de esas otras pequeñas "encarnaciones" que son las Reliquias: Los restos, las pruebas, las huellas de que la Santidad se ha hecho vida. Por eso valen para la veneración una túnica, una sandalia, un cilicio, una cuchara, un libro; o un cuerpo entero, o alguna de sus partes que esperan la Gloria que ya goza en alma su correspondiente Santo.

Una píccola consolazione: Junto al desacreditado hábito de Santa Croce, la prueba del carbono14 sí ha avalado la cronología de otra túnica de San Francisco venerada en Cortona, así como un almohadón donde reclinaron la cabeza del Poverello al morir, más un códice con los Santos Evangelios, también del uso del Santo de Asís.

Lo que pasa es que yo dudo de que el que dudó de las reliquias y las mandó a aprobar con carbono, se satisfaga con la corroboración del carbono; porque el carbono14 es fiable cuando desautoriza reliquias, pero no satisface cuando las confirma. Esa es mi impresion.

En casa tengo actualmente mi pequeño Relicario con Reliquias de Stº Tomás de Aquino, San Juan de Ávila y Stª Ángela de la Cruz (estas son las más "insignes"). Hace unos años me desprendí de algunas, que doné para su culto: Una de San Fernando, otra de San Isidoro, y una de San Bartolomé. Tengo más, de diverso grado, entidad, y procedencia, todas veneradas como recomienda San Ignacio. Y estoy siempre atento por si puedo recoger alguna otra.

Por supuesto, ninguna sufrirá indiscretas averiguaciones, ni se cotejarán con ese carbono impío, faltaría más.


&.


miércoles, 12 de septiembre de 2007

Credo de ánima


Un co-blogero me ha involucrado en una interesante conversación super ánima. Aunque entiendo el blog más como expansión que como estudio (que no excluyo), no me resisto ante ciertas exquisitas ocasiones (debilidad? pedantería? proclividad? vocación? tutto insieme?...)

Así que transporto a propósito, y aporto esto que pudiera ser un "credo sobre el alma"; no es original mio: Son los enunciados-tesis del index systemáticus (VI-d) del Denzinger - Enchiridium Symbolorum, Herder, Friburg. MCMLIII.

Lo asumo absolutamente, con la admiración de su concentrada ciencia, hoy tan extraña por ausente en donde y en quienes tanto la precisan; va en el latín original, para que desistan los no aptos y se esfuercen los que pueden (si pueden, deben), además de por fidelidad y estética, por estimular la lingua.


Ánima humana:
- Non est pars divinae sustanciae aut unum quid cum Verbo;
- nec increata vel increábilis,

- sed creatur a Deo,

- ex nihilo;

- non praeexsistit;

- non generatur a paréntibus;

- neque a sensitiva evolvitur ad intellectivam;

- est substantia;

- non unam in omnibus,

- sed in síngulis una;

- iam ante partum infusa;

- non est naturáliter aut bona, aut mala.

- Ánima est rationalis et intellectualis;

- sed non est ipsa únicum obiectum evidentis cognictionis;

- est inmortalis;

- unítur cum corpore non accidentáliter,

- sed est córporis forma vere per se et essentiáliter;

- est praedita libertate;

- quae libertas probari potest tum ex Escriptura,

- tum ratione.

Completo en la referencia, el texto remite con este epígrafe (entre paréntesis) a otro capítulo del Index para ampliar sobre

(De ánima separata v. Ind XIV a et b ) -->Deus Consummator .


Si en mi mano estuviera, sería de obligado estudio y explayación no sólo donde se debe y no se hace, sino en otros centros y áulas de formación, necesariamente y sin excusa.

Y otro gallo cantaría...
.
Pienso.
.
&.


martes, 11 de septiembre de 2007

Tenori



Tan reciente el óbito del exuberante Pavarotti (q.e.p.d.), valga la modernura del youtube para el que quiera degustar desde mi blog esta exquisitez lírica, todo un lujo.

Es el españolísimo Miguel Fleta cantando el "Spírito gentile", de "La Favorita" de Donizetti, una de las más famosas arias del bel canto.

No sé de cuando será la grabación, calculo que de los años veinte, más o menos; una valiosa rareza de coleccionista melómano, digna de un Reverter, por lo menos.

Si les va la música-música y lo saben apreciar, es una delicia que les brindo. De nada; las gracias a Fleta, a Donizetti y al Creador (y al youtube ese).

Si no, sepan que tienen uds. un pésimo gusto musical (si tienen gusto y sentido musical, a saber); y tendrán orejas, pero no oído.

Tal cual (o peor, porque estas desgracias no suelen tener cura; por lo menos en esta vida).

¿Qué? ¿Gusta, o no gusta?

¡A mí me chifla!

&.