domingo, 16 de abril de 2017
Santo Sepulcro
Es una de esas anécdotas que aportan quasi nada a la fe, pero ponen su mica salis para la curiosa inquietud de los enigmáticos:
Los aparatos de medición científica se bloquean inactivos cuando los usan dentro del Santo Sepulcro
Pero son de esas noticias que, como no se resaltan, ni los medios de masas publican, pasan al fin desapercibidas excepto para unos pocos.
Los creyentes, leemos y sonreímos, sin conmoción. Y los impíos, anti-cristianos y ateos, sonreirán también...son rictus sardónico, y seguirán sin creer.
También pasa que con esta clase de noticias el cristiano percibe la gracia y el gozo de la fe, un fenómeno sobrenatural que tampoco miden los aparatos científicos.
Surrexit Dóminus vere, et gaudeamus in fide Resurrectionis Christi !!!
+T.
viernes, 14 de abril de 2017
jueves, 13 de abril de 2017
Monumentos
Después de treinta y pico años de celebrante del Jueves Santo, en cada Monumento que recuerdo veo lo mismo, los mismos olores, los mismos cirios encendidos, los mismos sonidos, las mismas horas, incluso el sueño y las cabezadas somnolientas de los fieles adorantes, que son como un eco heredado de Getsemaní, presente en todos los Monumentos, todos los Jueves Santos.
Todo porque es el mismo Señor en cada Monumento, y se repiten los signos del memorial de su Sacrificio y el deseo de su Comunión.
Y yo quisiera lo que rezan aquellas oraciones antiguas: Adorarle en cada Monumento, ofrecerme, consagrarme, rezando por todos y por todo, para que los hombres crean, amen y esperen al Cristo que les amó hasta el extremo. Para que el mundo no desprecie la Sangre derramada por su salvación.
...Y como a la Hermana Esperanza de la Cruz, cada Monumento, cada Jueves Santo, se me hace tan corto, tan breve...
+T.
lunes, 10 de abril de 2017
Los cómplices de la maquinación
En pocos días, la web de Rel.Digital, especialmente identificada con los sectores más degenerados y activos del des-catolicismo, publicaba estas dos noticias, una con el cardenal Marx de Munich como protagonista, y la otra con Kasper, a cual más inquietante:
El cardenal Marx pondrá a laicos al frente de parroquias en riesgo de cierre.
Kasper afirma que la ordenación de hombres casados ya depende de las conferencias episcopales. Asegura que el Papa responderá favorablemente a las peticiones de las conferencias Episcopales.
Kasper, el activista que gestionó la trama pre-sinodal que concluyó con el polémico documento Amoris Laetitia, es quien parece también controlar los planes para la demolición del celibato sacerdotal. Si el momento del asalto se prepara para el sínodo temático del próximo 2018, y si su gestión es tan efectiva como la que desempeñó antes y durante el Sínodo de la Familia, el nuevo sínodo de los obispos parirá un documento que será la trampa por la que se colará la ordenación de hombres casados (viri probati), el celibato opcional, el diaconado femenino y el fin del sacerdocio católico tradicional, con la consiguiente desestructuración jerárquica de la Iglesia, un verdadero cañonazo en uno de los puntos más sensibles y esenciales de la eclesiología.
Las excusas se presentan también como acciones obligadas por las circunstancias, ocultando que esas supuestas urgencias pastorales esconden otras intenciones, como la promoción del clero casado y la desaparición del modelo tradicional de sacerdote/sacerdocio católico. Véase como ejemplo este artículo sobre la situación de algunas diócesis castellanas: Parroquias de Castilla la Vieja
Asombra ver la torpeza de la maniobra, como si reviviéramos uno de esos momentos históricos, míticos o legendarios, en que los supuestamente sabios deciden acciones letales, como meter el Caballo en Troya o lanzar la Carga de Balaklava. Pero lo peor es sospechar, intuir, que los planes de Kasper, Marx y cía. no son producto de una obtusa torpeza o una arrogante soberbia, sino la obra de una voluntad deliberada para consumar la descomposición de la Iglesia Católica y la instauración de la neo-iglesia que aquel fantasmal 'espíritu del concilio' tenía en mente.
Aun cabe esperar de algunos episcopados la suficiente resistencia para parar esta demente carrera al abismo. Pero también son cada vez más débiles las sensibilidades generales en el clero y los fieles para advertir y ser conscientes de la magnitud y la profundidad del mal que nos afecta.
Resulta una paradoja quasi burlesca que el Papa que capitanea este movimiento de 'iglesia en salida' esté a la vez concediendo indulgencias por el centenario de las Apariciones de Fátima.
A los que sí vemos y tememos, sólo nos queda orar y ofrecer.
p.s. Más sobre lo mismo: No existen dudas que la Iglesia posee la libertad para ordenar a hombres casados
+T.
viernes, 24 de marzo de 2017
Amoris Tristitia
Tiene cuatro hijos y cinco nietos. Se casó joven, y fue al matrimonio con la inocencia de aquellos años, hoy tan lejanos, cuando las madres todavía informaban a sus hijas con pudor lo que tenían que saber. Todo lo demás era vida, se iba haciendo vida, con el amor de cada día y también el dolor de algunos días.
Pero el dolor fue haciéndose más presente y más ausente el amor, que ya era raro, sólo algunas veces, cada vez menos. Se le esperaba, se suponía que algún día volvería. Después fue la ilusión de que retornaría. Después el sueño de que reviviría; luego sólo el temor de que no hubiera amor para volver.
Su esposo, su marido, su amor, el único que tuvo, la dejó. Dejó la casa, dejó a los hijos, dejó a su familia. Cuando todo parecía que se iba haciendo soportable, llegó el desconsuelo punzante con la noticia de que él había rehecho su vida con otra (con aquella), que tenían casa montada y esperaban un niño. Cada detalle era como un folletín por entregas, con la diferencia de que ahora era su vida, una vida destrozada que sufría el montaje de un nuevo nido a costa del suyo destruido. Pero el tiempo cicatriza, el dolor del amor se vuelve crónico, como una enfermedad vieja con la que se vive, aunque no se deje de sentir cuando duele...¿Y cuándo no duele?...
Lo que no esperaba es que al final le fueran a robar hasta su dignidad, su inocencia, el amor partido y herido que había atesorado como un ascua viva, quemante, como la clave de una certeza, el sentido de su resistencia, el cimiento de su fortaleza. Hace unas semanas recibió una notificación del Tribunal Diocesano para que se personase como parte en una demanda de nulidad. Cuando su abogado le explicó de qué se trataba y de la nueva forma expeditiva de los procesos de nulidad, por voluntad y decreto ad casum del PP Franciscus, no entendía nada, no encontraba razones, se imaginaba enredada en un laberinto de vida, de mentiras, de trampas, de leyes y leyendas que la abrumaban hasta consumirla.
Su consuelo más íntimo, sólo referido en el confesonario, era rezar por su familia, por su marido, delante de Dios, que todo lo sabe, sabiendo que su amor fue verdad, su matrimonio fue verdad y su dolor enamorado era prueba diaria de la verdad que Dios conoce. Su consuelo era rezar sabiendo que Él conocía todo, conocía los corazones.
Cuando se da cuenta de que hombres de Dios, en un tribunal de Dios, van a decir que no hubo amor, ni matrimonio, ni familia, que ella nunca fue esposa, ni tuvo jamás marido, que sus hijos fueron fruto de una falsa unión, que vivió la ficción de una familia que nunca existió, entonces, suspendida en el vacío de lo que le dicen que nunca tuvo y nunca fue, llora con un desconsuelo que nunca imaginó.
Sigue creyendo en Dios. Y como una oración evangélica reza su credo particular: - 'Tú sabes, Señor, que es verdad, Tú sabes que me quiso, tú sabes que le quiero, que mantuve lo que Te prometí y le prometí. Tú sabes, Señor, que es verdad'(...)
Y así tantas tardes de Sagrario, tantas noches de Rosarios.
Lo que le duele y amarga especialmente es ese documento del Papa, Amoris Laetitia, causa hoy de su tristeza.
+T.
lunes, 13 de marzo de 2017
Cuarto Año Franciscal
El misterio de la Iglesia vive encarnado en personas, que si son santos santifican, si son pecadores, empecatan y si son confundidos, confunden. Nuestra Jerarquía, con diversos grados de afectación, son en gran parte, aquellos clérigos ilusionados con el Vat.2º que se perturbaron con la confusión del postconcilio y mantuvieron su espejismo. Después entendieron el voluntarismo entusiasta de JPII (el Magno) como una amenaza, sin comprender que fue, solamente, la resaca de la exaltación vaticanosecundista, tan efímera; aunque los años del Papa Wojtyla fueron tantos, todo concluyó con el estallido del 'santo súbito', dejando tras de sí un episcopado perplejo por el shock de la post-modernidad, sin más horizonte pastoral que el de un próximo jubileo, otra jmj, u otro año temático neo-misional.
La vis crítica y quasi-revisionista que despuntó en el pontificado de Benedicto XVI fue débil, minoritaria, falta de la mano fuerte de un líder que necesitaba ser no sólo inteligente, sabio y prudente, sino también determinado, firme, resistente, templado como el acero y resonante como el bronce. Si fue vencido por la conspiración, la maniobra turbia se trenzó con venas degeneradas y con otras crines bien dirigidas y determinadas. El conclave, precedido por la patética renuncia del Papa, fue el alambique donde se puso ebullición un complejo descontento que, contra toda razón, eligió bajo el embelesado efecto de un nuevo entusiasmo. En la Sixtina, la resaca de Vat2º no se había disipado.
Cuatro años de confusión son muchos. La distancia con los años de Juan Pablo II y los de Benedicto XVI se ha hecho muy notable, tanto como si hubiérase consumido una época y hubiésemos despertado, no al país de las maravillas del Tertio Millenio Adveniente, sino a la penosa realidad del 2013 y ss.
Este nuevo mundo tiene líderes populares, es decir, vulgares. A algunos les cuesta entrever la paradójica lógica de contrafiguras de un Franciscus en el Vaticano y un Trump en la White House; o de un Felipe & Leticia en la Zarzuela, un Podemos en las Cortes, un Putin en el Kremlim, el Isis en Oriente Próximo y China en todos sitios.
En la Iglesia también tenemos de todo, un mosaico, muchas piezas fragmentadas, des-organizadas, a lo sumo alentadas sólo por el humo de aquella fumata de PP Franciscus, hace cuatro años, que todavía se mantiene en el ambiente, pero es sólo humo.
Si despeja y no se enlaza con la fumata que venga, para la regeneración no se necesitará abrir más ventanas. El remedio es el que siempre fue: Sanctitas, virtus cápite et in membris.
Porque aquel fatídico humo de Satanás que conturbó a Pablo VI sólo puede ser disipado, ventilado y purificado por el incienso sagrado del Sacrificio.
Tu, autem, Dómine, miserere nobis !
+T.
domingo, 5 de marzo de 2017
Particulares Cuaresmales
Para información y formación de espíritus piadosos atque curiosos. Lean:
"La penitencia pública se imponía de esta manera: Presentábanse los penitentes a la puerta del templo, cubiertos de un saco, a pie descalzo, y con muestras de corazón humillado y contrito. Recibíanlos el Obispo y los Curas Párrocos informados de sus pecados y de su vida. Señalábanles la penitencia merecida, y entrados en la Iglesia rezaban los salmos penitenciales, les imponían las manos, rociábanles con agua bendita, y les ponían ceniza en la cabeza. Luego formados en procesión eran solemnemente expulsados de la Iglesia, cantando el Clero en ella las palabras con que Adán echado del Paraíso fue condenado por Dios a comer el pan con el sudor de su rostro. Hecho esto se cerraba la puerta y comenzaba la Misa de los fieles. (...)
"Estas ceremonias instituidas sólo para los pecadores, las adoptó después la humildad de algunos Christianos fervorosos que quisieron tener parte en la humillación pública de este día, sea para arraigar más en sí el espíritu de penitencia, sea, como dice Tomasino, para consolar a los públicos penitentes, ayudarlos con sus oraciones, y fortalecerlos con su exemplo. Muy pronto creció este fervor y se extendió por todo el orbe católico. Creíble es que desde el siglo XIII en que la penitencia pública fue casi de todo punto abolida, entrasen los fieles en la Quaresma con ansia de tener mayor parte a lo menos en estas reliquias que habían quedado del rito antiguo, especialmente en la ceremonia de la ceniza, que por su antigüedad y por su significación era ya más general en la Iglesia. Ayudó a esto la persuasion general fundada en la palabra del Señor de que nadie hay que por inocente que sea a sus propios ojos que no tenga necesidad de hacer penitencia- Este principio tuvo el ofrecerse hoy todos los fieles a porfía al convite general que la Iglesia hace de la penitencia.
"En algunas iglesias junto con las cenizas se bendecían varas como instrumentos a propósito para castigar delincuentes. en otras iglesias estaba la ceniza en platos de barro para mostrar que es de barro el que la recibe. En Toledo usaba el sacerdote de capa de color ceniza, en Badajoz de capa negra. Con este mismo espíritu acompañaba ya desde muy antiguo a esta ceremonia las palabras: Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris. En algunos rituales se leen estotras: Poenitentiam age, cum cilicio et cinere; en otros: Cineris hujus aspersio sit mihi quaeso, Domine, remedium salutare. En algunas Diócesis nuestras antes de la reforma del oficio se decía: Memento, homo, quia cinis es, et in cinerem reverteris. En Segovia se añadían estotras palabras: Ideo age poenitentiam; en Toledo: Age poenitentiam et prima opera fac; en Astorga: Ideo age poenitentiam pro peccatis tuis, ut vivas in aeternum; en Badajoz y en Sevilla: Ideo age poenitentiam, ut habeas vitam aeternam. Lo mismo, con corta diferencia, se lee en el Misal de Gerona, en el de Monte Aragón y en otros, salvo que el de Gerona comienza diciendo: Recognosce te , frater, quod pulvis es etc. La Iglesia de Zaragoza decía: Homo, recognosce Creatorem tuum, et memento quia cinis es, et in cinerem reverteris, age poenitentiam et habebis vitam aeternam. La bendición constaba también en España de algunas preces que ahora se omiten, y en ella se omitían dos de las oraciones que luego se añadieron. En Osma no se echaba el agua bendita sobre la ceniza, sino sobre el pueblo. (...)"
Una nota a pie de página, dice:
A los recalcitrantes fixistas-inmovilistas litúrgicos, este texto les removerá la atrabilis, pero así eran las cosas, todo de - como dice la nota de ibídem - "una maravillosa variedad". Advierto que digo esto profesando grande y sacerdotal reverencia por la liturgia antigua, el Misal de San Pio V y las rúbricas añejas, aborreciendo las novelerías y malas artes de los liturgistas post-conciliares, lo que no obsta para entender, comprender y apreciar tantas cosas despreciadas por los pseudo-puristas.
El texto que cito es del tratado litúrgico Dominicas, ferias y fiestas movibles del año christiano de España, obra del clérigo ilustrado, canónigo de Cuenca, predicador real, académico de las RR. AA. de la Lengua y la Historia, bestia negra de los fernandinos, liberal y muerto exiliado, octogenario, en Irlanda, el ilustre Don Joaquín Lorenzo Villanueva. Decían que era jansenista, galicano, regalista, y que envejeció con simpatías protestantes, el pobre.
En la Domínica Iª de Cuaresma, cuando se estrena la 3ª edición en español del Misal Romano de Pablo VI. Sirva de memoria.
+T.
"La penitencia pública se imponía de esta manera: Presentábanse los penitentes a la puerta del templo, cubiertos de un saco, a pie descalzo, y con muestras de corazón humillado y contrito. Recibíanlos el Obispo y los Curas Párrocos informados de sus pecados y de su vida. Señalábanles la penitencia merecida, y entrados en la Iglesia rezaban los salmos penitenciales, les imponían las manos, rociábanles con agua bendita, y les ponían ceniza en la cabeza. Luego formados en procesión eran solemnemente expulsados de la Iglesia, cantando el Clero en ella las palabras con que Adán echado del Paraíso fue condenado por Dios a comer el pan con el sudor de su rostro. Hecho esto se cerraba la puerta y comenzaba la Misa de los fieles. (...)
"Estas ceremonias instituidas sólo para los pecadores, las adoptó después la humildad de algunos Christianos fervorosos que quisieron tener parte en la humillación pública de este día, sea para arraigar más en sí el espíritu de penitencia, sea, como dice Tomasino, para consolar a los públicos penitentes, ayudarlos con sus oraciones, y fortalecerlos con su exemplo. Muy pronto creció este fervor y se extendió por todo el orbe católico. Creíble es que desde el siglo XIII en que la penitencia pública fue casi de todo punto abolida, entrasen los fieles en la Quaresma con ansia de tener mayor parte a lo menos en estas reliquias que habían quedado del rito antiguo, especialmente en la ceremonia de la ceniza, que por su antigüedad y por su significación era ya más general en la Iglesia. Ayudó a esto la persuasion general fundada en la palabra del Señor de que nadie hay que por inocente que sea a sus propios ojos que no tenga necesidad de hacer penitencia- Este principio tuvo el ofrecerse hoy todos los fieles a porfía al convite general que la Iglesia hace de la penitencia.
"En algunas iglesias junto con las cenizas se bendecían varas como instrumentos a propósito para castigar delincuentes. en otras iglesias estaba la ceniza en platos de barro para mostrar que es de barro el que la recibe. En Toledo usaba el sacerdote de capa de color ceniza, en Badajoz de capa negra. Con este mismo espíritu acompañaba ya desde muy antiguo a esta ceremonia las palabras: Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris. En algunos rituales se leen estotras: Poenitentiam age, cum cilicio et cinere; en otros: Cineris hujus aspersio sit mihi quaeso, Domine, remedium salutare. En algunas Diócesis nuestras antes de la reforma del oficio se decía: Memento, homo, quia cinis es, et in cinerem reverteris. En Segovia se añadían estotras palabras: Ideo age poenitentiam; en Toledo: Age poenitentiam et prima opera fac; en Astorga: Ideo age poenitentiam pro peccatis tuis, ut vivas in aeternum; en Badajoz y en Sevilla: Ideo age poenitentiam, ut habeas vitam aeternam. Lo mismo, con corta diferencia, se lee en el Misal de Gerona, en el de Monte Aragón y en otros, salvo que el de Gerona comienza diciendo: Recognosce te , frater, quod pulvis es etc. La Iglesia de Zaragoza decía: Homo, recognosce Creatorem tuum, et memento quia cinis es, et in cinerem reverteris, age poenitentiam et habebis vitam aeternam. La bendición constaba también en España de algunas preces que ahora se omiten, y en ella se omitían dos de las oraciones que luego se añadieron. En Osma no se echaba el agua bendita sobre la ceniza, sino sobre el pueblo. (...)"
Una nota a pie de página, dice:
"En Sevilla comenzaba el sacerdote en voz baxa: Adjutorium etc.
Luego se seguían cinco oraciones devotísimas, las cuales acabadas se va el sacerdote al coro, y dice varias preces y antífonas y el salmo Deus misereatur nostri. A este tenor se observa una maravillosa variedad en la ceremonia de la ceniza."
A los recalcitrantes fixistas-inmovilistas litúrgicos, este texto les removerá la atrabilis, pero así eran las cosas, todo de - como dice la nota de ibídem - "una maravillosa variedad". Advierto que digo esto profesando grande y sacerdotal reverencia por la liturgia antigua, el Misal de San Pio V y las rúbricas añejas, aborreciendo las novelerías y malas artes de los liturgistas post-conciliares, lo que no obsta para entender, comprender y apreciar tantas cosas despreciadas por los pseudo-puristas.
El texto que cito es del tratado litúrgico Dominicas, ferias y fiestas movibles del año christiano de España, obra del clérigo ilustrado, canónigo de Cuenca, predicador real, académico de las RR. AA. de la Lengua y la Historia, bestia negra de los fernandinos, liberal y muerto exiliado, octogenario, en Irlanda, el ilustre Don Joaquín Lorenzo Villanueva. Decían que era jansenista, galicano, regalista, y que envejeció con simpatías protestantes, el pobre.
En la Domínica Iª de Cuaresma, cuando se estrena la 3ª edición en español del Misal Romano de Pablo VI. Sirva de memoria.
+T.
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