domingo, 2 de diciembre de 2018

Adviento


Los rezos de la Primera Domínica de Adviento me insuflan - desde que recuerdo sus rezos - una limpia brisa espiritual, como cuando se abre la ventana en una mañana de Diciembre y huele el aire a invierno, a frío de calle y campo, a lumbre acogedora de la casa del niño que fui, a tahona y cocina de abuela, a salón con mesa de camilla y sahumerio de alhucema en el brasero, a naranjas en la despensa y aceitunas en la orza, todo junto, fresco, amable, dulcemente cálido y acogedor. Después de la sensación y el álbum de recuerdos, razono que quizá sienta así porque el Adviento que me conmueve, el original, fue así: Un tiempo cumplido en el que la Gracia se hizo vida con el 'Ave', un 'Ecce', su 'Fiat'...Todo tan entrañablemente humano, familiar, íntimo, quasi en el secreto de Dios y la Virgen, todo envuelto en el velo suave de su Providencia, limpio, impoluto, inocente, nuevo...

Tengo que predicarme cada año la penitencia del Adviento, cuyo tono penitente - el poco que había conservado - se ha desleído en el disolvente del 'blacfridai' y demás diablurías de los yanquis de 'papanoelandia'; y también loterías castizas y prematuros turrones, mazapanes, mantecados, alfajores y demás confites, tan adelantados de fecha.

Un com-páter me comentaba esta tarde que él iba a citar en el sermón a Dom Gueránger, que enseñaba en su 'Año Cristiano' que el tiempo del Adviento está principalmente dedicado a los ejercicios de la 'vía purgativa', entendiéndose - éxplicome - la tal vía como aquella manera de vivir que, según PP Franciscus, avinagra la faz sicut pepinillos.

- '...Pepinillos puedes comer los que quieras', díceme el nutricionista, tan serio tal cual si me llevara una cuenta de alma al estilo del Padre La Palma (para que se me entienda).

...Y el que no me entienda es porque ya sufre el virus del des-adviento del des-catolicismo del tiempo hodierno.

Concluyo, fratres, con el clamor del Bautista: "...Paenitentiam agite adpropinquavit enim Regnum Caelorum".

Porque todo lo que no sea esto, no es Adviento, seamos sinceros, que es tiempo de ello.


+T.

1 comentario:

P. Albrit dijo...

Con pocas esperanzas de encontrarle activo venía a su púlpito, mi padre, a felicitarle el titular de su parroquia, y me encuentro que nos afina el laud con la calidez de su memoria y el ardor de su celo.
Fiel y santo adviento, tenga, purgativo y penitente; aunque de pepinillos sírvase ración generosa, que ni engordan ni hacen mala cara cuando se guisan bien, como han encurtido nuestros mayores "ubicumque et semper"