miércoles, 7 de marzo de 2018

Confusa doctrina


Cuando se habla del Sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor hay que hacerlo con lenguaje teológico preciso, conforme al dogma. Si alguien dijera esto:

"...Cristo realmente presente en el pan y en el vino consagrados..."


inmediatamente yo le corregiría enfatizando que la presencia no es algo que ocurra "en" las especies (pan y vino) sino que las especies se transubstancian en el Cuerpo y la Sangre del Señor. Esta doctrina eucarística es fundamental, esencial. Pues bien, el que se expresa tan incorrectamente es PP Franciscus, en la catequesis (?) de este Miércoles. E insiste, más adelante:


"...Invocamos al Espíritu para que venga y en el pan y en el vino esté Jesús."

Desconcertante...porque es el Papa.

Después habla más apropiadamente:

"...La acción del Espíritu Santo y la eficacia de las mismas palabras de Cristo pronunciadas por el sacerdote, hacen realmente presente, bajo las especies del pan y del vino, su Cuerpo y su Sangre, su sacrificio ofrecido en la cruz una vez por todas (Cf. CCC, 1375). "

Pero, incluso así, resulta sumamente desconcertante que un documento papal contenga esas imprecisiones, esas confusiones, acerca de una doctrina netamente católica, principal en el Credo Católico.

El resto del texto (leer aquí), vulgar, con expresiones chocantes (improvisadas?), como todas las suyas desde que llegó. Nunca, ninguno de sus predecesores habló así. Si digo que, doctrinalmente, estamos en el nivel más bajo de toda la Historia Papal, no exagero.


n.b. He evitado escribir 'heterodoxia' porque me da miedo. Y vergüenza, también


+T.


2 comentarios:

Pensador dijo...

Mas irregularidades cuando habla del estipendio de la misa de modo descalificativo e injusto.

Y cuando se atreve a hablar de la plegaria eucaristica como oracion antigua de la Iglesia, a sabiendas que no es una, sino unas 10....que no son antiguas sino recentisimas invenciones de los deformadores liturgicos..

Emilio dijo...

Si el Papa dice algo contrario a la Fe Católica, se supone que debe tener asesores, obispos, cardenales, que le pueden advertir, prevenir, para que esto no ocurra, yo creo que siempre ha sido así. Hoy parece que ya no es así. Tengo entendido que alguien no es hereje por el mero hecho de decir una herejía (se puede decir de forma inadvertida y luego corregir, para lo cual es conveniente que alguien advierta y amoneste, claro), sino que se es hereje por la contumacia en el error. La situación eclesiástica que vivimos no es normal, creo que no tiene precedentes, ni siquiera es equiparable a la extensión del arrianismo, pues hubo un Atanasio y otros. Hoy solo hay gente que dice las cosas con algún desconcierto (y con miedo y vergüenza). A mí lo que me parece es que algo "anormal" tiene que ocurrir para arreglar la situación, y que esto ya estaba previsto, profetizado, etc. Puede que incluso San Atanasio se viera desconcertado hoy.