jueves, 18 de febrero de 2016

Indigeneando

El indigenismo pastoral es uno de los avatares en que sobrevive y se actualiza la teología de la liberación, tan relanzada por el francisquismo. Si las formas del periplo mejicano de PP Franciscus conservan la impronta juanpablista, la vena dista mucho de la de los viajes iberoamericanos del Papa Wojtyla. Entre aquella foto de JPII amonestando a Ernesto Cardenal y los yutubes de PP Franciscus alternando con Raul Castro, hay una desconcertante distancia, que no sólo es temporal.

No comulgo con el rezo del indígena que en la Misa celebrada en Chiapas se emocionaba diciendo ante el Papa que 'la fe nos ha mantenido en pie de lucha por el Reino de Dios'; ese lenguaje, en esos términos, no es católico, no es cristiano, hiede a marxismo y heterodoxia inmanentista.



El viaje, tan cargado de momentitos de emoción muy magnificados por los medios que cubren la información, parece al fin una campaña de animación socio-política con breves y ligeras pinceladas de piedad popular, con las Misas multitudinarias como coartada. Y poco más.

El clero des-católico estará entusiasmado, pero los católicos conscientes vivimos en permanente estado de inquietud.

Nos anima considerar que si tan pronto pasó el efecto del voluntarioso JPII, sin apenas huella actual en América, salvo pocas excepciones, lo mismo pueda pasar con el francisquismo.

Es de temer, sin embargo, que, supuesta la degeneración general, las consecuencias sean distintas y, en este caso, lesivas.

Duele ver que la nación con la mayor población católica del mundo esté recibiendo en estos días una dosis tan pobre de catolicismo. Una extraña siembra que dará un imprevisible fruto.

El día menos pensado nos contarán en Rome Reports que se ha creado, con aprobación papal, una misa en la que el evangelio se proclama con señales de humo, y el padrenuestro con tambores lejanos.

Lo paradójico es que en esta era de la globalidad la Iglesia esté jugando a zambullirse en indigenismos regionalistas con aliños teológicos.

+T.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Los misioneros españoles enseñaron a los indios a rezar en latín y a cantar en gregoriano. Ahora esta pastoral indígena acaba con la liturgia católica. Hemos retrocedido cinco siglos. ¿Es esta la "nueva evangelización"?
Mario Caponnetto

miguel marroquin dijo...

Don tercio yo vivo cerca de México, en Guatemala, y le puedo decir que la teología de la liberación es algo vivo por estos rumbos, el catolicismo se ha degenerado en una especie de protestantismo solapado, que ahora le llaman "carismático", los obispos en mi país tienen más una agenda política-social que un compromiso con la enseñanza de la recta doctrina, aquí todo se está degradando a paso acelerado, esos son los frutos de los que habla. Un saludo y gracias por sus publicaciones.

Joel dijo...



Gente








Maite Cuffi http://exorbe.blogspot.com.es/2016/02/indigeneando.html




Hoy a las 12:15 PM













c






He querido insertar este comentario pero no me entra supongo que por impericia mía. Piden URL que ignoro su significación:




El arrodillamiento de Francisco ante el sepulcro del líder zapatista obispo sui generis de sí mismo Samuel Ruiz es muy significativo. Se recordará que su brazo revolucionario era el mitificado "subcomandante Marcos", subcomandante porque comandante en jefe solo hay uno: el comandante Fidel Castro. Un respeto.
Y casualmente Francisco llega a Méjico desde la Cuba atea castrista y se va a Chiapas a respirar aires remanentes de la guerria con pretextos indigenistas en La Condona de la que hay fotogarfías con vestimanta gerrillera de Samuel Ruiz cuyo discípulo ideológico aventajado es el intitulado obispo dominicano Raul Vera, criado a los pechos de Samuel; un francisquita entusiasta que acaba de hacer declaraciones explosivas de la significación que supone Francisco arrodillado ante la tumba del obispo chiapista teniendo en cuenta que ante la imagen de Guadalupe estuvo de pie primero y después un buen rato sentado.
Un Samuel Ruiz que creó una "iglesia autóctona" que es tanto como autocéfala por lo que fue llamado al orden por la Curia de Juan Pablo II y que ahora Francisco lo reconoce como pionero meritorio antes de ir a celebrar a Lutero en Suecia.
Este Samuel creó los diáconos casados que hacen las veces de pastores-sacerdotes desacralizados a porrillo, en espera de los presbíteros descelibatados. Probablemente haya inspiración para Francisco en estas aperturas samuelistas que se reflejen en la ya próxima Exhortación postsinodal que se promete explosiva, pero con la opinión pública ya madurada en las mentes interconfesionalizadas.

Father Karras dijo...

Se sabe que Samuel Ruíz fue organizador de la guerrilla conocida como Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Pero, como si eso fuera poco, abandonó el seminario de San Cristóbal de las Casas, permitiendo un crecimiento preocupante de sectas protestantes. También promovió que muchos indígenas fuesen ordenados diáconos, evidentemente me refiero a hombres casados (muchos de ellos presentes con Francisco). Su legado fue otro pájaro digno de mención: Raúl Vera (Obispo de Saltillo), quien bendice parejas del mismo sexo. Francisco rezó ante la lápida de Ruiz, pero la fotografía quedó como un trofeo para los teólogos de la liberación que abundan en México y Centroamérica.