lunes, 28 de enero de 2013

Medio siglo de ekumenismos

Hace medio siglo el Vaticano II se autoafirmó como el concilio ecuménico más ecuménico de todos los concilios. Se vivió la ficción ilusionante (para los ilusos) de aquellos participantes extra, invitados y observadores, unos cismáticos, otros herejes, que parecían venir como una especie de comisión de garantías, como una de esas delegaciones que mandan la ONU o la CE cuando los moros o los africanos montan elecciones democráticas. Todo ello para regocijo de mediadores - hombres de grave diplomacia y altas componendas - como el Cardenal Bea, un auténtico agente, casi compromisario de aquel ecumenismo. Y Pablo VI tras el telón (no el de acero).

Desde entonces existe un ecumenismo católico oficial que se ha impuesto como uno de los grandes sine qua non postconciliares, sobre todo tocante a las altas jerarquías. En estas esferas, la vanguardia ecumenista saltó incluso sus propios límites y se lanzó a la interreligiosidad dialogante con un ímpetu característico del juanpablismo de los '80, como si hubiera prisa para culminar bajo el JP2º la homologación de todo y de todos. Asís y sus reediciones son un monumental mojón, un colosal hito del arranque y la fija determinación del voluntarioso Wojtyla Magno.

Ahora, bajo el más discreto pulso de Benedicto Decimosexto, el ecumenismo parece más templado, aunque la dirección no ha cambiado, ni se ha puesto freno. Incluso se le podrán atribuir a este pontificado algunos triunfos, eventos esperados y retardados que parecen haberse consumado en una especie de impaciente velis nolis. Algo así parece haber sido lo del Ordinariato Anglicano, y por ahí parece querer ir el sorprendente anuncio del supuesto 'ordinariato luterano', tan suspizcamente recibido en casa de los interesados, la otra parte que parece no haber estado del todo en el amasijo del pasteleo.

Un balance de estos cincuenta años de voluntarismo ecumenicista podría quedar marcado por el denominador dominante de la pérdida de catolicidad, de identidad católica, con la asunción paulatina de postulados, paradigmas, tendencias, estilos, formas y deformas de la Reforma. No me preocupan las influencias del Oriente Ortodoxo, nunca me han preocupado esos cismáticos que se han mantenido más católicos que la mayoría de nuestra Jerarquía Católica, ni me gustan quienes desde un hueco catolicismo alardean pretericiones de estas Venerables Iglesias. Lo que me inquieta es la proximidad contagiosa de la heterodoxia de los reformados, tan infectante.

La acentuación extrema de las declaraciones (son declaraciones, no se olvide) de la Nostra Aetate ha supuesto un plus de complicación, dificultando aun más la conjugación del verbo católico con la introducción de nuevos modos que exigen cada uno sus respectivas conjugaciones en pretérito, presente y futuro (olvidando/corrigiendo el pasado, comprometiendo el presente, hipotecando el futuro). No sé en qué rematará todo eso; temo que un descontrol de lo de Asís pueda derivar en confusiones y equívocos cada vez más acentuados y profundos. Dios nos libre.

Por eso, durante el octavario de oración por la unión de los cristianos, circunspectamente, me limito a rezar por la unión de los cristianos, es decir, por la vuelta a la unidad de los separados y la enmienda y reconciliación de los errados. Para un verdadero católico, no entiendo otra posible intención de oración.


p.s. Y para los que no creen en Cristo, Hijo de Dios, la conversión y el bautismo, simplemente.


+T.

9 comentarios:

Pioquinto dijo...

Qué tal, estimado páter Terzio. Nos hemos desayunado con el notición de que "como el Vaticano II logró lo que Lutero deseaba", ya no hay impedimentos para que los luteranos se integren a la IC en un ordinariato a su medida. Una jaula más en el gran parque zoológico conciliar, donde ya hay algunas jaulas bastate visitadas, como la de los kikos. Los kikos están reinventando la religión mosaica del Antiguo Testamento, son claramente sectarios y manejan grandes volúmenes de metálico, que les esquilman indiscriminadamente a sus "penitentes".

Hoy se ora por la "unidad de los cristianos". Despúes, por la "unidad de musulmanes y judíos", ademàs de otras religiones raras. Lo que se trata es de estar todos unidos en un margallate espiritual, respetando al contrario.

El magno tuvo 27 años para hacer lo que le vino en gana y por poco quiebra la banca. (Ambrosiana).

Me imagino que la jerarquía continuará su marcha a la autodestrucción, metamorfoseándose en un mamotreto taizé-kiko-carismático con un barniz de ortodoxo. Pero la Iglesia Eterna ha de lograr sobrevivir de algún modo, no sé como. Pero como es que las élites vaticanas no parecen preocupados??

Miles Dei dijo...

Sobre el velis nolis:

Con Benedicto XVI se ha llegado a la suma impostura: un brujo africano realizando un ritual (que para el hechicero es sacrificio) sobre un Soberano Pontífice. Sobre el Vicario de Cristo y además en suelo sagrado.

La invocación de Olokún no tiene nombre por mucho que quieran vestir el olor del "fenomenal mojón" de olor cultural ancestral. Eso hiede mucho más que el besito al Corán y no creo que vayamos a tener un acto de petición de perdón o de reparación por ello. Ni siquiera Dante en lo más descabellado de su poesía podría haber imaginado tal acto: el Papa sumiso a la invocación de una divinidad pagana para protegerle ante un altar católico. No cabe en mente católica tal disparate, que me hace pensar en otro sentido de los pastores que se van por las majadas al otero.

Anónimo dijo...

En el Valle de los Caídos se suelen escuchar homilías valientes y certeras. Sobre este asunto:

http://www.valledeloscaidos.es/homilias/2013/domingo-ii-del-tiempo-ordinario

MIGUEL25 dijo...

Y hago mi reflexión

¿Que frutos ha dado este "ecumenismo" vaticanosegundista?

Pues a la vista está, solamente en América latina, más de cuarenta millones de católicos se han pasado a las sectas protestantes.

Las alabanzas a Lutero de Benedicto XVI, los escándalos de Asís (obra del "turbo-beato" Juan Pablo II), el beso al Corán, no han servido para nada, herejes cismáticos y no católicos, se sienten así respaldados en sus posiciones y no dan ni un sólo paso hacia nosotros, pues el nefasto Concilio Vaticano II, reconoce a los protestantes "nuestros hermanos en Cristo" a la par que alaba lo "bueno" de las otras religiones, en vez de denunciar y condenar sus engaños y errores obra de Satanás, como camino seguro al infierno.

Lo más grave es que el flujo de conversiones buenas y sinceras que había del protestantismo al catolicismo antes del CVII, se ha secado y poquísimos son ya los que quieren regresar con la excepción de los pocos anglicanos.

El ecumenismo como intercambio de dones que definiera el "beato_Magno", es una falacia y una ruina, el ejemplo está en que muchos carísmáticos católicos acaban en el pentecostalismo protestante pero nunca al revés.

Y es que está muy claro, en la vida civil, se puede ser amigo, trabajar juntos, fundar o ser socio de una empresa con un protestante, judio o no católico, y se puede charlar y tomar café y dialogar de lo que sea ...pero en religión se les dice (sin repetirlo excesivamente) que fuera de la Iglesia Católica no hay salvación y se acabó y si lo aceptan bien y si no, se condenan y a otra cosa mariposa.

Anónimo dijo...

¿Qué haríamos sin Miguel25? Menos mal que él sí se va a salvar, me quedo más tranquilo.

Argumentar que el "ecumenismo vaticanosegundista" es la causa de tantas infidelidades y conversiones inversas (si es que se puede llamar así, porque en realidad son desconversiones) es contar solo una parte PEQUEÑA del cuento.

La sociedad se seculariza, se pierde el sentido de lo religioso, etc. ¿Es todo esto culpa del ecumenismo? Evidentemente no. No simplifiquemos las cosas hasta el ridículo. ¿Es todo culpa del Vaticano II? Puede que gran parte, pero no es lo mismo una cosa que otra.

Hablamos de Fe y de Iglesia, no de peras y manzanas.

Alejandro De Fez dijo...

lo simple es lógico, pero han vuelto lo complicado absurdo, esa parece ser la logica evangelizadora, elitista mediática, por lo visto...

MIGUEL25 dijo...

Para anonimo:

La sociedad se seculariza, se pierde el sentido de lo religioso, etc. ¿Es todo esto culpa del ecumenismo? Evidentemente no.

Pues sí, Sr. Anónimo

Si la sal se vuelve sosa, ¿con qué se salará?

Si el nefasto Concilio Vaticano II, trajo un ecumenismo irenista que seculariza a la Iglesia, la sociedad se queda sin patrón, sin referencia, para ser espiritualizada.

La Iglesia tiene que marchar a contra-corriente del mundo y no mezclarse o "aggionarse" al mundo, porque el mundo ama a lo suyo, y sirve al príncipe de este mundo, en cambio la Iglesia tiene que amar a Cristo y hacer que reine en el mundo.

La Iglesia está en el mundo pero no debe ser del mundo.

Hablamos de Fe y de Iglesia, no de peras y manzanas.

Esto es una tontería, ¿me quieres decir de que estamos hablando?

Anónimo dijo...

Para MIGUEL25:

Vale, pues todo el proceso de secularización proviene del CVII. Lo que tú digas. Tranquilo. Veo que por ahí no quieres discutir.

Por otra parte, tu último argumento es demoledor: "Esto es una tontería". Veo que tampoco quieres discutir de esto.

¿Para eso me contestas?

MIGUEL25 dijo...

A ver Sr. Anónimo como se lo digo
discutir lo que es evidente, es tontería, los frutos del nefasto concilio Vaticano II, están ahí a la vista de todos: caída en picado de vocaciones, seminarios conventos e iglesias vacíos, ruina del sacerdocio jerárquico y ministerial, las herejías y las malas doctrinas se predican impunemente y se esparcen en la Iglesia como la gangrena, la liturgia está protestantizada, abusos, reducciones y sacrilegios eucarísticos, no hay disciplina y si la hay es muy blanda y no llega a erradicar ni a los herejes y malos teólogos ni a cortar de raiz las herejías, una teología nefasta basada en el método histórico-crítico que arguye maliciosamente contra contra la Fe, pone a la ciencia humana como centro de la verdad y relativiza los dogmas, una colegialidad que debilita la autoridad del Papa, un ecumenismo falso, irenista y disolvente, errores soteriológicos neoprotestantismo, sincretismo religioso, en definitiva un falso Cristo y una falsa Iglesia, que nace del Concilio Vaticano II.

Con una Iglesia "aggiornada" al mundo, que aplaude al mundo y se plega a sus leyes injustas e impías
que conculcan los diez mandamientos de la ley de Dios, que hizo pacto de silencio con el comunismo...¿como quiere Vd. que la sociedad no se secularice?

¿Qué quiere Vd. discutir? contra lo que todo el mundo ve, no cabe discusión.

y respecto al segundo argumento me refería que estamos hablando de Fe y de Iglesia cosa que Vd. negaba por eso le dije que era una tontería.