sábado, 24 de noviembre de 2012

El Belén minimalista de Ratzinger

Como decía en la entrada anterior, la confusión está en la calle. Una confusión que uno llega a pensar si no será deliberada, porque en la portada del librito aparece en tipos pequeños 'Joseph Ratzinger' y en letras mayores 'Benedicto XVI'. Por eso mismo no desatinarán los que digan que, con la letra chica, Ratzinger está escribiendo lo que Benedicto no se atreve a decir. Será o no será, pero el hecho se presta a esta conclusión/confusión. Incluso a peores (conclusiones/confusiones).

Hasta Tornielli, el vaticanista, hace uso de la comunicación de idiomas y dice Benedicto XVI por Ratzinger: El nuevo libro de Benedicto XVI sobre el nacimiento de Jesús

Y si el muy ducho vaticanista Tornielli se atreve, la prensa corriente, lo mismo:


La afirmación esencial del ultimo libro de Benedicto XVI, “La infancia de Jesús”, presentado el martes en Roma es que las narraciones de Mateo y Lucas son “historia real y sucedida, interpretada y comprendida sobre la base de la Palabra de Dios”.

aquí, también el ABC, sobre la mula y el buey, víctimas inocentes de la clarividencia histórico-crítica de Ratzinger o B16, tanto monta, monta tanto (no en mula, obviamente):

En su último libro, "La Infancia de Jesús", el Papa Benedicto XVI recuerda que no había animales en el pesebre en el momento del nacimiento de Jesús, según consta en los evangelios de Lucas y Mateo.

El Belén que imagina Ratzinger (seu Benedictus) es una composición de lugar minimalista, gélida, asépticamente histórico-crítica, tan lejos de la imaginería popular. Una imaginería que no es siquiera franciscana del siglo XIII, porque el tema de la mula y el buey en el pesebre ya aparecen en la iconografía navideña más antigua, por ejemplo en el bello Frontal de Stª María de Aviá que he puesto de imagen de cabecera.

El frontal, una pieza del románico hispano de fines del s. XII o comienzos del XIII, recoge todas esas escenas que Ratzinger dice 'creíbles' para luego dejarlas en un esqueleto conceptual, sin carne, ni sangre, ni piel, si me explico. En el precioso antipendio catalán están representados los Misterios de la Anunciación, la Visitación, los Magos, el Nacimiento y la Presentación, tal y como se entienden en una lectura concordada de los Santos Evangelios de San Mateo y San Lucas. Incluye también el icono detalles de la tradición cristiana más remota, como los nombres de los Santos Magos de Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar, así como la mula y el buey junto al pesebre del Niño.

El frontal de altar románico figura en sus imágenes lo que se creía entonces. Así lo creo yo también, con todos esos detalles tan ricamente avalados por la tradición cristiana, católica. También la iconografía es tradición, también la imaginería tradicional del arte cristiano forma parte del depósito de la Tradición. Una iconografía  navideña tan contrastada y universal que puede competir con toda su autoridad, revalidada a través de los siglos, con esa representación minimalista de Ratzinger, un teólogo al fin, sólo eso, un profesor. Porque el Papa no ha hablado, el Papa no ha dicho nada, el Papa no ha escrito ni una letra de ese libro, un libro que (bien considerado) un Papa no puede ni debe escribir.

El Papa (dicho salva reverentia) lo que debería haber hecho es poner traba y freno al Ratzinger extemporáneo.

He recordado mucho estos últimos días a una de mis tías, una fenomenal combatiente católica que se pasó los últimos años de su vida postrada en una cama y gobernando con un bastón su pequeño mundo. Sufrió enormemente la revolución litúrgica y demás trastornos y mudanzas del post-concilio. Muy consciente, muy firme, cuando le contaban las novelerías y las cosas que se iban haciendo, decía:

-Si el Papa se quiere condenar, que se condene, que yo me mantengo en lo de siempre.

Murió santamente, creyendo en los Tres Reyes Magos, la mula y el buey, la Estrella de Belén y todos los demás artículos de fe del Credo de los Humildes, limpios de corazón que ven a Dios en los Santos Evangelios sin crítica histórica.

¡Ay del que escandalice a esos pequeños!

+T.

29 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente!. 100% en acuerdo. Por ser materia opinable, el libro de Ratzinger es solo eso: mera opinión.
D desde Argentina, tierra en manos de un primado apóstata.

Pioquinto dijo...

Me quieren quitar mi Belén (llamado Nacimiento en Méjico). Tantos y tantos hermosos recuerdos de infancia, las ilusiones , el niño Jesús y toda la familia. Pastore, ángeles, corderos, los lagos de espejo con patos, el diablo, los árabes y los tres reyes magos. Todo esto , anatema sint, aborrecido por los testigos de Jehová.

Lo bueno es que son testigos. Pero yo me aferro con uñas y dientes a mis tradiciones. No las abandonaré por nada , ni por Dimas, ni por Gestas. Un saludo, pàter Terzio.

Genjo dijo...

Al leer "Así lo creo yo también [...]" se me pasó por las mientes un posible "Credo de los devotos". Pero lo de "Credo de los humildes" tiene más razón de ser: El mundo se ríe de quien lo profesa.
Sin embargo los que niegan los artículos de ese credo tampoco se libran. Quiero dejarle constancia de la risotada de un colega: "ahora los católicos no discuten sobre la existencia de Dios, sino sobre la del buey y la mula".

Miles Dei dijo...

Don Terzio, el más antiguo Belén con mula y buey que conocemos está aquí:

http://www.aug.edu/augusta/iconography/palazzoMassimo/mcSarcophagus.jpg

Sarcófago de Marcus Claudianus sobre el 330 d.C.

Es una notable representación de lo firme y temprana que se tenía esta profecía. La imagen, en la que no aparecen San José ni la Virgen está puesta expresamente para afirmar la profecía cumplida de los dos animales. Un pastor, que simboliza al pueblo fiel o al mismo finado, observa la profecía cumplida: el niño Dios entre el buey y la mula.

Muy bueno lo de la comunicación de idiomas. Deberíamos pedir que se analice en concilio por si cabe definirla para el Papa. Jajaja.

Miles Dei dijo...

Para que comparen, el apócrifo "Evangelio del Pseudomateo" del que dicen los ignorantes que originó la costumbre del buey y la mula, es del siglo VI. Este sarcófago es de inicio del siglo IV y supone algo ya asimilado que puede ser puesto en imagen y entendido nada más verlo por cualquier cristiano.

Anónimo dijo...

no hace falta ser un eminente teologo para salvarse. porque su tia, impedida, demostró en esa frase mas conocimiento del misterio de dios que nuestro actual santo padre (por ejemplo).

y es que lo que dios eacondió a los sabios...



santi.

Anónimo dijo...

por cierto, me recuerda a esos autodemoledores de la fe catolica que destruian expresiones de religiosidad popular... sin nunguna alternativa para la construccion posterior.

Francisco (Uruguay) dijo...

Estimado Terzio, lo leo siempre con gran atención y disfrute.
Estoy de acuerdo con su apreciación sobre lo inoportuno de la publicación del libro y la confusión que puede generar.
En este caso, sin embargo, pienso que quizás se apresuró en sus juicios. ¿Leyó usted el libro, o las páginas sobre el tema al que se refiere hoy?
Transcribo, tomado del blog de Andrés Beltramo (http://www.e-consulta.com/blogs/sacroyprofano) el párrafo relativo a los animales, donde queda claro que la prensa simplificó y tergiversó las palabras del Papa, en busca de la novedad (dándole en esto la razón a usted). El Papa no sólo confirma la tradicional iconografía sino que además profundiza en su sentido.

“El pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna remitiéndose a Isaías 1, 3: ‘El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende’.

“Peter Sthurlmacher hace notar que probablemente también tuvo un cierto influjo la versión griega de Habacuc 3,2: ‘En medio de dos seres vivientes… serás conocido; cuando haya llegado el tiempo aparecerás’ (p. 52). Con los dos seres vivientes se da a entender claramente a los dos querubines sobre la cubierta del Arca de la Alianza que, según el Éxodo, indican y esconden a la vez la misteriosa presencia de Dios. Así, el pesebre sería de algún modo el Arca de la Alianza en la que Dios, misteriosamente custodiado, está entre los hombres, y ante la cual ha llegado la hora del conocimiento de Dios para ‘el buey y el asno’, para la humanidad compuesta por judíos y gentiles.

“En la singular conexión entre Isaías, Habacuc, Éxodo y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como la representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno”.

Anónimo dijo...

Aún no he leído el libro de Ratzinger, ni creo que lo lea, pues con los dos primeros ya tuve suficiente.
El primero me escamó mucho: un libro sobre la vida pública de Jesús que ni siquiera menciona los milagros. Qué extraño, ¿no?
El segundo me causó una crisis de fe fortísima, gracias a Dios superada. Era un libro directamente herético: todas sus consideraciones sobre la Segunda Venida de Cristo no eran católicas; se decía literalmente que las narraciones evangélicas sobre la resurrección no deben leerse al pie de la letra; y sostenía que los católicos no debemos tratar de convertir a los judíos. Por no hablar sobre sus patéticas consideraciones sobre la fecha de la Última Cena: conozco gente papólatra que afirma que no hay que celebrar Jueves Santo, sino Martes Santo, porque el Papa lo dice en su libro. Una auténtica vergüenza.
Esto del buey y la mula, querido don Terzio, es peccata minuta, al lado de las cosas que pueden leerse en los dos tomos anteriores.
Un Papa tiene que ser Papa siempre, no puede repartirse entre Papa y doctor privado, a modo de Jekyll y Hyde. El daño que este hombre está haciendo a los sencillos, con su soberbia o vanidad intelectual, es brutal. Porque la publicación extemporánea de estos libros sólo la explica la vanidad intelectual.
Y luego habla usted de "juanpablismo". ¿Para cuándo la acuñación de "benedictismo" para referirnos a la soberbia papista-teologoide disfrazada de sencillez?
Por cierto, don Terzio, sería interesante que alguien denunciase las infiltraciones que la destructiva teología de Karl Barth tiene en Benedicto XVI. También, en medio de esta papolatría enloquecida, alguien debería decir que la teología de Ratzinger es, en su mayor parte, de recuelo.

Miles Dei dijo...

Al Francisco de Uruaguay, ¿por qué el Papa escamotea cosas esenciales por citar al protestante Sthurlmacher?

A) lo que llama la versión griega es la versión de los LXX, traducida directamente del hebreo por los mismos judíos al menos un siglo antes de Cristo.

B) Es ridículo el mencionar: "que probablemente también tuvo un cierto influjo" pues como todo católico debería saber la primera traducción de la Biblia al latín o Vetus Latina o Itala, sigue el texto de los LXX.

Aparte la Iglesia incorporó la traducción de la Vetus Latina a la liturgia del Viernes Santo en este punto de Habacuc. Y lo ha mantenido por más de 1.500 años aún en contra de la misma traducción latina de la Vulgata, que sin embargo sí ponía en el Oficio de Lecturas.

Este ridículo solo acontece por olvidar la Tradición, que es también tradición litúrgica. No es que probablemente tuviera influjo, es que es parte de la Tradición esa interpretación de Habacuc. Pero el Papa menosprecia todo esto por citar a un prote.

C) Porqué no pone el ejemplo que he puesto cuando habla de la iconografía cristiana. ¿Es que se pretende que se entienda con ello que se refiere al belén de San francisco y posterior? Dejar a la gente con esa duda es otra falta de este texto. Si cita a la iconografía ponga un ejemplo, que no cuesta nada.

Claro que si no pone el ejemplo es porque la tesis indica que es lo del buey y la mula es algo popular que se entiende mucho después desde reflexiones posteriores. No puede venir de los mismos apóstoles leyendo los textos del AT. en manera similar a como los Evangelios citan profecías cumplidas. Eso es el método racionalista protestante, despojar a la Escritura del entendimiento de la Tradición.

Por eso y cosas muchos más graves, como la del voto de virginidad de María, este texto está lleno de deficiencias y sirve para ir confundiendo más al pueblo. Un texto flojo y muy mejorable donde es católico y alucinante cuando no es nada católico siguiendo a los protestantes.

Miles Dei dijo...

Un Papa tiene que ser Papa siempre, no puede repartirse entre Papa y doctor privado, a modo de Jekyll y Hyde.

Está condenada por la Iglesia esa afirmación. El Papa tiene legítimo derecho a opinar como doctor privado en todas las cuestiones.

Si lo piensan bien, con ello la Iglesia evita el que creamos que cada vez que habla el Papa habla como maestro y estamos obligados a seguirle, que es lo que precisamente afirman los neocones.

La Iglesia es sabia cuando permite a un Papa hablar como Doctor privado y el Papa es un necio cuando abusa de ello confundiendo a la gente.

Anónimo dijo...


"Está condenada por la Iglesia esa afirmación. El Papa tiene legítimo derecho a opinar como doctor privado en todas las cuestiones."
Miles Dei :
Perdón, le he oído a Ud. Varias veces, la proposición de arriba. Po curiosidad, me podría Ud. decir, ¿ donde consta esa condena? Gracias.

Altmann von Göttweig dijo...

Me gustaría saber dónde se condena que el Papa no puede hablar como doctor privado.
Pero aunque no se me ocurre negarle ese derecho, en ese caso, usar de él de la manera en que lo ha hecho es de lo más desafortunado.
Por cierto, si el buey y la mula aparecen desde bien pronto en la iconografía, es porque efectivamente se encontraban en el portal de Belén.
Y se conservó ese detalle desde los tiempos apostólicos, porque era otra profecía que se cumplía literalmente, igual que otras muchas, como las que dan detalles muy precisos sobre la Pasión.
Claro que la mayoría de las profecías sólo se entienden una vez cumplidas.

Teresa dijo...

No termino de entender las razones por las que hay que enredar en tradiciones seculares, no veo la necesidad de sembrar dudas, y si quién las siembra es quien en estos días es Papa lo entiendo menos. Y escribo esto con tanto respeto como zozobra, Don Tercio.

Miles Dei dijo...

Sobre la condena:

Por ahí hay una reprobación de un Papa (no recuerdo si León XIII o posteriores) a aquellos que piensan que el Papa no puede tener y áun emitir sus sentencias privadas en teología, seguir una determinada escuela teológica o publicar tales sentencias en libros. El texto no está traducido y si mal no recuerdo lo leí hace algún tiempo directamente en latín, pero como perdí la referencia ahora no lo consigo encontrar, pues es de esas escondidas y olvidadas que nadie tiene presente, como aquella de la comisión sobre la presencia de Dios en la Eucaristía. No obstante en cuanto lo haga lo publico en este punto.

Pedro de Córdoba dijo...

No niego la libertad de los comentaristas de criticar al Papa, incluso de forma inmisericorde ("necio", "soberbio", "vanidoso", "corruptor de la fe de los sencillos" le están llamando).

Pero cualquier moralista de antes de la década de los 60 les diría que, antes de emitir esos juicios, tienen el deber de justicia (que tratándose del Papa, es además deber de caridad filial), de acudir a la fuente original para leer las aseveraciones que critican, y no dejarse llevar por las cuatro bobadas que han leído en el periódico u oído en el telediario. Bajo razón de pecado, por cierto, y pecado mortal.

Yo no soy nada amigo de Ratzinger, no me gustaban sus libros antes de ser Papa y me siguen sin gustar después. Siempre me pareció calculadamente ambiguo en puntos de los que ahora se califican como "sensibles", tendencia que gracias a Dios parece haber empezado a rectificar muy tímidamente en los últimos años (escribir que la Virginidad de Santa María es "sin reservas" ya es un gran avance para un teólogo alemán de la segunda mitad del siglo XX, igual que sus afirmaciones sobre la Presencia Real en las últimas festividades del Corpus Christi).

Pero en el libro de marras no dice que no hubiera mula ni buey. Es más, cita expresamente los pasajes de la Escritura que profetizan la presencia de los dos animales. Cita el dato de la Tradición. Y dice literalmente que "no pueden faltar" en ninguna representación del Nacimiento del Señor. Ciertamente, hace una concesión a la galería ecuménica citando a un autor protestante, que obviamente está de más. Pero quitando ese detalle de disonancia, lo demás es exactamente lo mismo que están diciendo ustedes aquí.

Ἰουστινιανός dijo...

Perdone, Miles: ya sé que me salgo un poco del tema, pero, ¿qué es eso de la comisión sobre la presencia de Dios en la Eucaristía?

Kyrie eleison

AMDG dijo...

Lo he copiado para TD:

Tranquilos que ya han avisado nuestros obispos que podemos poner el buey y la mula:

http://www.europapress.es/sociedad/noticia-obispos-animan-poner-belen-buey-mula-navidad-20121122211138.html

Realmente, B16 ha armado este año el belén antes de empezar el adviento.

Miles Dei dijo...

A Justiniano:

Lo de la comisión se refiere a la respuesta de la Comisión para la interpretación de los textos del Vaticano II sobre lo que dice la Dei Verbum 21.

A Pedro de Córdoba:

Mire, cuando es el Papa el que niega que la Virgen hiciera un voto de virginidad y se atreve a dejar como ignorante del mundo judío a San Agustín y al testimonio casi unánime de los Santos Padres en este punto, pues cualquier epíteto es poco para Joseph Ratzinger. Demasiado discreto se es, en verdad.

En cuanto al buey y la mula, el problema es que efectivamente dice que no estuvieron, porque lo que hace es decir que el buey y la mula son fruto de la meditación posterior de la comunidad. No se si eso lo entienden. Si no, dígame o cíteme el texto donde el Papa dice "En Belén hubo históricamente un buey y una mula en el portal":

Lo que el Papa dice es que el buey y la mula son "un motivo" iconográfico un producto de "la meditación guíada por la fe". Algo que se representa pero que no estuvo realmente allí porque "En el Evangelio no se habla en este caso de animales". A Ratzinger la Tradición no le dice nada, ni siquiera para darle el beneficio de la duda. Eso sí, en incomparable contradicción es capaz de afirmar la validez de la tradición local de la gruta-establo y ya no se si porque la citan San Justino y Orígenes o porque según Stuhlmacher "en la región de Belén se usan desde siempre grutas como establo" confirmando así lo que dicen los padres de la Iglesia. Ese es el problema de la maraña racionalista sobre la Sola Scriptura.

Es la misma crítica racionalista que le atrapa y le seduce para negar el caracter milagroso de la estrella de Belén afirmado por los Padres y Doctores de la Iglesia para reducirlo a un mero evento de efeméride astrológica.

Y es que Ratinger, como toda la crítica protestante a la que cita y con la que se encuentra tan a gusto en su método, es incapaz de entender que el católico ha de presentar la Biblia, no como la leen los racionalistas, sino como la han leído los primeros cristianos y sobre todo los Santos Padres porque ellos nos iluminan sobre el sentido que a su vez recibieron de los apóstoles y los primeros cristianos que recibieron de ellos la predicación apostólica con el sentido de la Escritura.

La veneración personal de Ratzinger por el misterio y su afán por mostrarlo no le puede suplir lo que no existe en el método que usa. Para empezar, pensar que los Santos Padres eran unos ignorantes y que la ciencia de hoy día les supera en conocimientos de lo que leían en el Evangelio y habían recibido de sus mayores en la fe.

En el fondo eso lo lleva a cierto irracionalismo, como cuando concluye que la Virgen no hizo voto alguno y que el intentar comprender su actitud de permanecer virgen sigue siendo un misterio para nosotros. Manda huevos que esto lo diga un católico. Como digo, muy comedidos se es.

Miles Dei dijo...

Estupendo, Monseñor Camino nos los dice explícitamente: un buey y una mula es un símbolo de esta "preciosa alegoría" de que ahora Israel "sí conoce al señor"

El buey y la mula son una alegoría util a la meditación. Nada más.

Gracias Benedicto, pero su Belén y su concepto de la Sagrada Escritura y el cumplimiento de las profecías no es el mío.

Eagleheart dijo...

"Gracias Benedicto, pero su Belén y su concepto de la Sagrada Escritura y el cumplimiento de las profecías no es el mío".

Cabría decir "Joseph" en lugar de Benedicto, ¿no?

Por otro lado, ¿nadie sabe o tiene a la mano algun texto en el que algún Papa mencione al buey y la mula?

Salu2. Paz y Bien.

Miles Dei dijo...

Cabría decir "Joseph" en lugar de Benedicto, ¿no?
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No, por varias razones:

A) Porque también estoy en mi derecho de usar la comunicaciòn de idiomas.

B)Porque igual es verdad como dicen los más neocónicos que no se puede separar a la persona del Papa de su función de Papa.

C)Porque en verdad estoy convencido de que el Papa piensa igual que Joseph Ratzinger y sólo el Espíritu Santo providente puede evitar una catástrofe.

D) Porque finalmente se lo merece por darnos esta "papa" caliente en Navidad. Y junto con él toda la corte que le aplaude la "papa" y obtiene pingües beneficios con ella.

En cuanto a tu otra pregunta, textos hay infinidad. Para empezar uno de alguien que es más que el Papa, pues es aquel del cual el Papa es vicario:

Replicóle el Señor: "¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? (Lc 13,16)

Con lo cual el Señor mismo nos indica que en todo pesebre judío es común que haya un buey y un asno. Y debía ser tan así desde la más remota antiguedad pues el décimo mandamiento tal como aparece en el libro del Exodo nos decía: "No desearás la casa de tu prójimo, ni la mujer de tu prójimo, ni su siervo ni su sierva, ni su buey ni su asno, ni nada de cuanto le pertenece.”"

¿Por qué mencionar al asno y al buey si no son algo común y que todo israelita usa cada día?

Pues eso.

José Luis Azofra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
AMDG dijo...

Estimado Miles:

Gracias a Dios que usted existe. Sálvenos de los Papas que nos confuden...

Si en algo tuvo razón a lo largo de sus primeras afirmaciones en este post la perdió por el retrete del orgullo y la crítica SIN LIMITE.

Por otra parte, me gustaría quién de todos los sabios del lugar se habría dado cuenta del comentario de marras en el libro si no fuese por los enemigos de la Iglesia que tanto empeño tienen en agrandar la pequeña grieta por la que se cuela el Maligno. Lo digo especialmente por quienes en ningún otro caso habrían leído el libro si no fuese por la controversia nacida.

Quien muy alto crea volar, que se asegure las alas, no sea que...

Anónimo dijo...

La Beata Emmerich dice que había un asno. El que llevaron durante el viaje.

Miles Dei dijo...

Gracias a quienquiera de los dos que haya escrito el post. Gracias por corregir la soberbia. Ahora corrijan a Ratzinger, si tienen la misma caridad.

Miles Dei dijo...

Por cierto amigo, lo malo del libro es que lo leeran millones de católicos y se quedarán con lo peor de todo, que no es un mero comentario de los tantos que hay que chirrían al alma católica. Me refiero por supuesto a que nuestra Señora no hizo voto alguno de virginidad.

Me pregunto que hará el Papa con el jesuita que acaba de afirmar que Jesús es hijo natural (entiéndase fruto de un acto sexual) de San José y Nuestra Señora.

La Compañía de Jesús es de derecho pontificio y si el Papa, que es el responsable de lo que dicen, no hace nada pues no sabemos quien podrá corregir tamaña herejía. Recuerdo de un Papa Benedicto (sí el XIV, lo han adivinado) que le dijo a un superior de los jesuitas lo siguiente: "Es de fe que yo tenga sucesor, pero no lo es que usted lo tenga".

Católico (uno más) dijo...

El comentario que derivó en una o dos impugnaciones a Miles Dei a mí me parece contundente, y se lo agradezco.
No sé si la soberbia o no soberbia (porque soberbio siempre es el otro , ¿visteS?), difícil de verlo así cuando hay sustento para lo que se dice como en el caso.

El mismo Jesús, el Cristo, señala en su admonición a los fariseos lo común que era que hubiera asno y buey juntos en un pesebre.
Reconozco que a mí se me pasó por alto (ni tenía en mi memoria la cita), pero hubiera sido un dato y texto magistral para sustentar con la misma contundencia que en el caso de Miles derivó en una o dos impugnaciones, aplicada a dar por evidente la presencia de asno y buey en el Pesebre.

Qué consuelo que el protestante Peter Sthurlmacher, afín a la sola scriptura, y sobre todo el Nuevo Testamento, no haya dado este argumento para dar una "plataforma" de verosimilitud a que hubiera asno y buey en el pesebre.

No es tanto consuelo que a tantos se nos haya pasado por alto, incluido que el mismo Papa, en su faceta de teólogo, no lo haya, según citas de los defensores del texto, expuesto como argumento.

A mí me parece que a Miles Dei lo quisieron mandar al rincón, por la contundencia, pertinencia y obvia veracidad (basta leer el Evangelio y recordar el Decálogo) de su aporte.

¡No maten al mensajero!

Al impugnador de Miles Dei le sugiero que cavile si estos "libritos" no son como un farol de potencia que el autor del mismo despliega sobre las grietas que refiere.

(Y me parece cada vez más, que el problema no fué la crítica sin límite de M D, sino que el límite final de la crítica fué el sustento final que le dió).

Anónimo dijo...

Páter:

Añado a lo que dice "Miles Dei" en su último comentario:

No olvidemos que la Cía. fue disuelta varias veces y, hablando de brutos, Unamuno ya dijo "...cómo la Compañía de Jesús nació por voluntad de una mula..."

Saludos,

Fortu