viernes, 4 de marzo de 2011

Apostillas al adelanto del libro de Ratzinger 'Jesús de Nazareth' (2ª parte)



El próximo dia 15 de Marzo, Deo volente, saldrá a la venta en todo el mundo la segunda parte de la obra 'Jesús de Nazareth', bajo el nombre de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI como autor, una autoría, cuanto menos, bastante equívoca. Ayer se anticiparon en algunos medios oficiosos algunas partes del libro, imagino que como publicidad, para ir estimulando el interés del público. Lo que no entiendo es que se excite desde estos prolegómenos de la edición la polémica, dado el contenido de los extractos que se han adelantado.

A propósito del libro 'Jesús de Nazareth' ya he opinado, en este blog y en otros sitios, que ha sido una monumental indiscreción (o incluso imprudencia), en tanto en cuanto propicia la confusión entre el magisterio pontificio (que no es) y las opiniones y/o exposiciones exegético-cristológicas de un afamado teólogo (que es lo que solamente es). Al final hay que reconocer que el profesor Ratzinger ha caído en la comprensible (y perdonable) actitud típica del autor que piensa que el mundo no estaría completo si le faltase su obra. Entiendo el empeño y estima del profesor Ratzinger por su docto trabajo, pero no comprendo el empeño de Su Santidad Benedicto XVI en ver publicados esos trabajos suyos ahora, cuando sus circunstancias personales han cambiado y son otras, de otro nivel.

Unos trabajos nada extraordinarios, por otra parte. Poco (o nada) acostumbrado a la lectura de este tipo de libros, el público católico que gracias a las editoriales que han lanzado el libro como un best-seller han leído la primera parte del 'Jesús de Nazareth', se sienten admirados por la calidad, altura, profundidad e interés de sus capítulos. Pero no advierten que la obra del profesor Ratzinger es una más de entre las muchas que se han publicado sobre esa misma temática en estas últimas décadas. Item más: El profesor Ratzinger, con toda su innegable maestría, se revela como un teólogo de su tiempo, de su momento, perfectamente rastreable en sus fuentes, inspiraciones, influencias, preferencias, dependencias etc. Nada excepcional. Bastante previsible. Absolutamente reconocible dentro de las tendencias y estilos de la teología, la cristologia y la exegética del período pre y post conciliar.

Por eso mismo me atrevo a discutirlo y hasta contradecirlo, si cabe, quizá pecando de cierta temeridad; yo no soy exegeta titulado, yo no soy catedrático de teología, sólo soy un católico que sé lo que creo y que me he formado y mantenido dentro de la fe de mis mayores, fiel a la verdad de una tradición doctrinal que me han transmitido. Solamente.

Dicho esto, voy a mi breve y pobre disertación sobre lo adelantado del libro, con todo respeto para con su autor, of course:

Parece que en la segunda parte de su libro 'Jesús de Nazareth' el profesor Ratzinger interpreta algunos pasajes de la Pasión; la prensa ha resaltado uno, especialmente: La participación y/o responsabilidad del pueblo judío en la condena de Jesucristo, en particular la tremenda cita de Mt 27, 25
"... Y todo el pueblo respondió: «¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»..."

En su libro el prof. Ratzinger tiende a aligerar el sentido tradicional con el que la Iglesia, desde tiempo inmemorial, ha entendido ese versiculo del Evangelio de San Mateo. Un versículo que - muy a pesar de los esfuerzos en sentido contrario del prof. Ratzinger - sintoniza con la narración de la misma escena en los otros Evangelios, no sólo San Marcos y San Lucas, sino también el de San Juan.


Dejando de lado otras afirmaciones discutibles y asimismo desconcertantes, viniendo de quien vienen, a propósito de ese versículo concreto, yo diría que:

- que es indiscutible la participación protagonista del Sanedrín y la Jerarquía Sacerdotal judía en la condena del Señor, con Caifás y Anás, Sumos Sacerdotes, al frente

- que según la tradición judía ellos representan al pueblo, de manera muy especial en cuanto tal nación santa, con una identidad social, política, estamental y religiosa especialmente definida y reconocida

- que en la Sagrada Escritura, desde el Antiguo al Nuevo Testamento, aparece con un significado de primerísimo valor la figura de la personalidad corporativa o capitalidad representativa, según la cual algunos indivíduos, grupos familiares o instituciones religiosas y/o políticas tienen un valor representativo-corporativo, redundando sus acciones en beneficio o perjuicio de todo el pueblo, a quien representan de forma real y efectiva, no solamente simbólica; así, en el principio, el pecado de Adán y Eva afectará a toda su descendencia; y el pacto del Patriarca Abrahám bendecirá y comprometerá a toda su descendencia; y, más adelante, el pecado de los reyes gravitará sobre su pueblo; y, muy especialmente, el oficio sacerdotal de Aarón y sus hijos y descendientes en el sagrado ministerio cúltico representa al pueblo entero, por quien ofrecen holocaustos y sacrificios; y de manera aún más particularmente circunscrita a la persona concreta del Sumo Sacerdote, su oficio es definido como una función sacra y representativa de y para todo el pueblo, de manera muy especial en el momento de su ministerio litúrgico-sacerdotal el dia de la Fiesta de la Expiación, cuando penetra solemnemente y de forma exepcional (sólo ese día del año) en el Sancta Sanctorum del Templo, para ofrecer el sacrificio de expiación por los pecados y culpas de todo el pueblo (cfr. Lev 4, 3ss y Lev 16, 2ss.***

- que las facultades y dones recibidos en razón de tal dignidad-oficio sacerdotal permancen aun en medio de las circunstancias de aquellos momentos cúlmenes del Misterio de la Redención, como recalca explícitamente San Juan en su Evangelio (cfr. Jn 11, 47-52, un texto que fija una de las claves más importantes para la compresión del sentido y el valor de la Pasión del Señor)

- que resultaría escandalosa una exposición que diera preferencia a unos textos sobre otros, como si unos pasajes de los Santos Evangelios merecieran más crédito que otros, o como si hubiera que descartar el valor de algunos pasajes por el interés de otros, siendo como son textos revelados íntegramente con un valor propio e inmutable en su sentido

- que resultaría desconcertante una actitud exegética que se definiera en contra de la tradición de la Iglesia, que ha comentado esos textos con un sentido bien determinado y constante, ya en los mismos Libros del Nuevo Testamento y después en las obras de los Santos Padres y los comentarios de los Doctores de la Iglesia, antiguos y modernos

- que ha sido constante en la tradición exegética de la Iglesia Católica el esfuerzo por concordar los textos evangélicos si aparentemente parecen discordar en algunos detalles y/o expresiones, siendo extraña a esta tradición de la Iglesia el exponer dichos textos como si estuvieran en flagrante contradicción entre ellos, algo imposible dado el carácter revelado y sagrado de los mismos

Si todo esto estuviera motivado por una apología en favor de la inculpabilidad del pueblo judío en la muerte del Señor, la excusa sobra en tanto parece redundante tratar sobre algo que en los mismos Evangelios queda expuesto; e igualmente en otros Textos Sagrados. Podría valer como excursus del autor, como nota sobre el texto en cuestión, pero siempre cuando no descargue a esas citas de su valor, aunque estremezca lo que el texto dice, su signficado, y su alcance.

Tocante al pueblo judío y su valoración pre y post cristiana, los textos del Nuevo Testamento son suficientes y válidos, y no se deben ni minimizar ni magnificar en ningún sentido, ni con un plus de inculpación ni obviando o exculpando las imputaciones. En este sentido, los textos paulinos sobre este tema particular deben entenderse como definitivos.

Un odio alimentado por un "deicidio" siempre recordado iría en contra de las mismas palabras sacrosantas de Cristo en la Cruz -"...Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen" Lc 23,34; pero un descargo de las culpas en el sentido que proclaman tan terriblemente las palabras de Mt 27, 25 resumiendo en ellas uno de los particulares constatables de la Pasión, supondría una ocultación del texto del Evangelio por un prejuicio positivo tan errado como los que cargan las tintas vindicantes movidos por un prejucio negativo. Lo escrito escrito está, podría decirse, usando palabras de los Santos Evangelios.

En otro articulete que comentaba alguna cuestión sobre la actitud y las enseñanzas sobre el pueblo judío que han caracterizado a estos dos últimos pontificados, el de Juan Pablo IIº y el actual de Benedicto XVI, recuerdo haberme preguntado hasta qué punto la propia historia personal y los acontecimentos vividos y conocidos por Karol Wojtyla y Joseph Ratzinger en Polonia y Alemania durante su juventud, en los ominosos años del régimen criminal de Adolf Hitler, han influído después en las consideraciones que sobre Isarel y los judíos aparecen passim en los documentos de ambos pontificados. Entiendo que no es una cuestión casual, y que un día quizá merezca la atención de algun estudio monográfico sobre ello.


En contraposición hemos experimentado la profunda contradicción que se levanta como un muro real, más allá de las buenas intenciones, entre Iglesia y Sinagoga; por ejemplo en la polémica suscitada a propósito de la oración pro iudaeis de los Santos Oficios del Viernes Santo, un venerable texto litúrgico que nunca debería haberse alterado ni sustituído, ni antes ni ahora, opino.

En estas cuestiones tan cargadas de historia, la historia de los hechos y su desenvolvimiento da razón a la misma historia con esos propios hechos; es cuestión de tiempo, de más tiempo, de más historia. Justo lo que parece olvidarse en este tiempo nuestro, tan amigo de las aceleraciones, los movimientos y las mudanzas apresuradas, tan nocivas para poder llegar a una serena y sabia comprensión de las cosas. O diríase mejor: Una santa comprensión y asunción del Misterio, más allá de las imperfecciones de nustros juicios e impresiones. Para estos casos, la tradición no es un recurso posible sino una necesidad fundamental e insustituíble.

*** Incluso esta figura de la personalidad corporativa está latente en el mismísimo dogma de la Redención, en cuanto Cristo se entrega Él mismo y merece por nosotros; una verdad que luego se explaya como consecuencia en la doctrina paulina del Cuerpo Místico en la Iª Cor: Cristo es la cabeza y los cristianos somos miembros suyos formando parte de la Iglesia, que es su Cuerpo.


+T.

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23 comentarios:

Joaquín dijo...

Por la persecución de la comunidad judía de Roma, en que se vieron envueltos algunos seguidores de Pablo de Tarso, sabemos que el antisemitismo es pre-evangélico. El odio antisemita precedió a los relatos de los evangelios sinópticos. Luego puede pensarse que cierta carga ideológica antisemita (no inerrante) puede subyacer en la redacción que nos es conocida de los evangelios canónicos. Esto es, como muchos autores han argumentado, los auténticos y más directos responsables de la muerte del galileo, fueron las autoridades romanas en Palestina, con la colaboración de los círculos del Templo. Que además haya que hacer partícipe de la autoría al pueblo judío, parece más atribuíble a intereses de la predicación en medios romanos y helenísticos.

Me parece acertado contradecir al profesor Ratzinger (que no Papa Benedicto XVI), ya que se recordará que él mismo invitaba a hacerlo en la introducción de la primera parte de esta obra, que por lo demás me parece prescindible, aunque sea de utilidad para la lectura y estudio del católico medio.

Vicente dijo...

Qué huevos, Padre, qué huevos los suyos. Un saludo muy cordial

[No es para publicar]

Coronel Kurtz dijo...

Joaquín: ¿Los Evangelios gozan de inerrancia o no?

Miguel Serrano Cabeza. dijo...

Que el antisemitismo pueda ser anterior a la redacción de los Evangelios no quiere decir que los Evangelios estén influidos por ese o por cualquier otro antisemitismo.

Para realizar semejante deducción hace falta construir una hipótesis basada en datos contrastables.

Héndeka dijo...

Para contrastar otro vívido (e histórico) relato de las conductas de la comunidad judía y sus representantes ante las autoridades romana, resulta también muy recomendable la lectura del martirio de Pionio en Esmirna, incluido por Ruinart entre las Acta sincera (aunque recomiendo la edición y magistral comentario de Louis Robert). Porque, en efecto, no debe descargarse a todos estos testimonios de su valor, ni es menester (y menos de un papa) minimizarlos o magnificarlos, propendiendo a la inculpación o a la exculpación (prejuicio negativo/positivo). Teología, exegesis y recto oficio histórico no están reñidos, de suerte que la comprensión de los contenidos y realidades de la vida cristiana llegará a encontrar su exacta dimensión en el seno de la tradición asentada por los Padres de la Iglesia.

Antonio Vicente dijo...

Por lo que leo en este blog en inglés
http://wdtprs.com/blog/
BXVI aborda el problema de la fecha de la pascua celebrada por Jesús en el libro a que se refiere el hilo. En el se lee lo siguiente:
"The Holy Father favors the chronology in the Gospel of John. :
John goes to great lengths to indicate that the Last Supper was not a Passover meal. On the contrary: the Jewish authorities who led Jesus before Pilate’s court avoided entering the praetorium, “so that they might not be defiled, but might eat the Passover” (18:28). The Passover, therefore, began only in the evening, and at the time of the trial the Passover meal had not yet taken place; the trial and crucifixion took place on the day before the Passover, on the “day of preparation”, not on the feast day itself. The Passover feast in the year in question accordingly ran from Friday evening until Saturday evening, not from Thursday evening until Friday evening."
En el libro de que se habla en este hilo, BXVI como se ve se decanta por darle valor histórico al Evangelio de San Juan frente a los sinópticos. Con lo que resuelve el problema de las dos pascuas de una manera que nadie lo había hecho en la tradición eclesiástica (negando el valor histórico de los sinópticos)

Pero hace 5 años BXVI dio otra solución al problema "de las dos pascuas". Entonces se declaró partidario de que Jesús habría celebrado la Pascua al modo esenio. La fecha no coincidiría con la fecha de la Pascua oficial y sobretodo la habría celebrado al modo vegetariano esenio es decir sin comer cordero. Los que lo recuerden sabrán el escándalo que se suscitó entonces en los medios.
Ello me motivó a estudiar el tema con el resultado de que Jesús ni era esenio ni celebraba la Pascua al modo esenio con lo que habría comido el cordero pascual al modo que prescribe la Torá con la manducación de cordero, de acuerdo con toda la tradición de la Iglesia.

En él se resuelve la importante dificultad de la fecha de la Pascua celebrada por Jesús que sería en nuestro jueves santo. Pero esto está en contradicción con el Evangelio de Juan.
Es casi imposible concordar este evangelio con los sinópticos. Esto se llama el "problema de las dos pascuas"
Siguiendo al autor evangélico español Pedro de Felipe Rey en el libro “JESÚS DE NAZARET :Un personaje histórico. ( Madrid, Grafisus, 2000), creo que expongo la solución del problema de las dos pascuas.
La solución que aporto siguiendo al autor citado está en franca oposición a lo que escribe BXVI. Y además respeta la tradición de la Iglesia. También respeta el carácter histórico de los cuatro evangelios cosas ambas que faltan en el estudio de BXVI. Además está confirmada por algunos hechos históricos (Los cuartodecimanos y los judíos caraitas)
La solución aportada tiene una importancia trascendental y no me explico como lo explicado por el autor citado no ha trascendido en el mundo de la exégesis.

Esperanza dijo...

Todos los alemanes que conozco (que no son los ochentaitantos millones, obviamente, pero sí son unas cuantas personas y jóvenes, por cierto) tienen cierto "trauma" mit dem Thema "Juden". Y los mayores aún más. Coincido con Vd. en que BXVI y JPII también lo tienen, de algún modo...

Muy interesante lo de la personalidad corporativa del post, D. Terzio. Lo que no quitará que me compre el librito del Papa (salvo que algún alma caritativa lo suba a la red, claro)

Jordi Morrós dijo...

Me ha gustado la reflexión sobre las siempre difíciles relaciones entre los cristianos y el pueblo judío, y precisamente me interesa porque compartimos un buen trecho del mismo misterio de salvación. Yo soy uno de esos convencidos que sin una profunda comprensión del Antiguo Testamento es del todo inexplicable la figura histórica de Jesús.

Siempre he pensado que muchos católicos deben considerar a los budistas o hindúes como algo exótico y por eso mismo poco susceptible de rivalidad mutua, pero en cambio la mirada hacia la comunidad judía está mucho más condicionada por una historia que pesa mucho por ambas partes, y a veces el peso implica complejos y/o remordimientos inevitables.

Longinus dijo...

Ni la peor pornografía es censurada hoy día, pero temo que van preparando el camino para hacer una impresión "kosher" del libro sacro, sin los pasajes "antisemitas". como ellos les llaman. En nombre de la concordia y de lo católica y políticamente correcto, de manera que reciba el sello de aprobación del kahal.

San Isidoro dijo...

"Pilato entonces se lavó las manos y dio testimonio ante el pueblo judío de que era inocente de la sangre del Señor. Todos los días, mientras los judíos toman sobre sí y sobre sus hijos el crimen de haber derramado la sangre del Señor, el pueblo gentil, purificado, pasa a la confesión de fe"

San Hilario de Poitiers, Comentario al Evangelio de Mateo.

San Isidoro dijo...

El Magisterio paralelo ya está en funcionamiento. La propia portada del libro es equívoca, ya que el autor es Ratzinger no Benedicto.

Es necesario distinguir.

Ahora el mundo neocon, igual que ocurrió con el caso de los condones, se esforzará en justificar lo que no es magisterio.

Longinus dijo...

No cabe duda que Nostra Aetate fué un parteaguas en la historia de la Iglesia. Se eliminó o pasteurizó la oración por los judíos del Viernes santo. Juan Pablo II les llamó "nuestros hermanos mayores en la fé". Pero ni éso no les contentó. Dijeron que Caín había sido hermano mayor, y había matado a su hermano menor, Abel. Y por la misma razón, la reina Isabel la Católica está en el congelador de las canonizaciones, por haber expulsado a los sefarditas que había explotado a los españoles, junto con los sarracenos. Y éso no se lo perdonan.

Martin Ellingham dijo...

Dom W.:

Lo de los judíos, la Nostra aetate & c., es un tema que siempre me ha costado entender.

Me apoyo en una semejanza con el pecado original:

(1) Pecado originante.
(2) Pecado originado.
(3) Efectos del pecado.

Ahora, mis dudas:

Sobre el pecado originado (2): ¿se propaga? ¿cómo se propaga? Porque los criterios de “judeidad” son variables.

Efectos del pecado (3): ¿qué efectos tiene? ¿afecta la potencia obediencial? ¿es una cuasi reprobación en vida de los afectados?

Si puede dar una respuesta breve y esquemática estaré muy agradecido.

Saludos.

Quaerens dijo...

El problema se solventaría sí:

a.-Herr Professor Josehp Alois Ratzinger escribiera un prologuito contándonos a todos que es él, y no el Vicario de Cristo, el que escribió el libro.

b.-Los editores quitaran eso de Benedicto XVI de las portadas.



Era el señor Borgia el fornicario, no Pedro.

Pero a muchos se les olvida esta distinción.

Quaerens dijo...

El problema es que si Benedicto XVI hubiera tenido el acierto de hacer la distinción, o si se lo hubieran permitido, ¿qué sería del personalismo papólatra de la Iglesia postmoderna que tanto dinero aporta al Vaticano???

¡Ay, ay, ay!

Terzio dijo...

M.Ellingham, yo diría que: Lo dicho al respecto en Nostra Aetate. ya es suficiente, y lo que parece decir el libro de J.Ratzinger depende o es consecuencia de lo dicho en la N.A. Ese pecado (tu dices 'originado') se mantiene, permanece y afecta a todo el corpus iudaicum post eventum - por decirlo de alguna manera - en cuanto que el judaísmo actual no se desdice de la condena a Cristo; entiendo, además, que no puede en cuanto que no tiene una 'capitalidad' reconocida, es decir, que no tienen ni Rey ni Sumo Sacerdote ni Sanedrín, puesto que la Sinagoga es, de hecho, una multiplicidad de sinagogas, e incluso de confesiones muy distintas dentro del propio judaísmo, en muchos casos con apenas un mínimun común identificativo (credo, prácticas religiosas, moral). El pecado desaparecería en cuanto se hiciese un acto (formal, puesto que la condena de Cristo fue un acto no sólo moral sino formal) de des-vinculación respecto a aquella condena.Han habido raras actuaciones: El estupendo ensayo de Josef Blinzler 'Des Prozess Jesu' comienza dando noticia de algunas iniciativas en ese sentido, entre ellas una petición formal hecha por un magistrado holandés en 1949 al ministro de justicia del recien constituído Estado de Israel (petición no resuelta, por cierto). De todas formas, pienso que subsistiría una insuficiencia real de legitimidad, en cuanto faltan actualmente las instituciones que pudieran justamente reconocerse como sucesoras de hecho y de derecho de aquellas antiguas instituciones judáicas que intervinieron en la condena del señor: Sacerdocio, Sumo Sacerdote y Sanedrín.
Por otra parte, ¿qué valor tendría una renuncia moral-personal-individual a la condena de Cristo hecha por un judío actualmente? Un valor absoluto, personal, que supondría un cierto praeambula fidei en cuanto conectaría de alguna manera con una parte real del Credo cristiano; aunque adoleciera de la necesaria confesión de Cristo Hijo de Dios encarnado y redentor, sería un paso que: 1º se separaría implícita y explícitamente de la voluntad condenatoria; 2º supondría una sincera aproximación a Jesucristo.
Para terminar: Entiendo (y vuelvo a usar el adversativo: a pesar de todo) que el asunto depende de la Providencia y de sus tiempos y momentos de gracia, que desconocemos, estando ensartado en esa serie de circunstancias que la Iglesia ha entendido que se relacionan con el fin de los tiempos y la Parusía. En este sentido, no se puede entender como un caso resoluble humanamente, sino dependiente del Señor. A no ser que la Iglesia ejerciera el poder de las llaves, de atar y desatar, sobre ese caso concreto. Pero volveríase al problema formal: ¿Sobre quién o quienes aplicaría la Iglesia la absolución? ¿Sobre aquellos, que no se arrepintieron? ¿Sobre el actual Israel? Para la absolución sería necesario un arrepentimiento que ¿existiría/podría existir? ¿cómo se haría aplicable esa absolución, con qué o cuáles fórmulas y/o requisitos? Por todo eso insisto en la posibilidad personal y dudo quasi-absolutamente de la institucional.

(Continua abajo, en el siguiente comentario)

Terzio dijo...

Resumiendo:

# el pecado originado persiste (yo no diría 'se propaga') en tanto en cuanto uno se reconozca/sea reconocido como parte de aquel Pueblo Judío (una identidad que sería, sobre todo y principalmente, de índole religiosa) considerado sin solución de continuidad

# los efectos serían una afectación según esa 'culpabilidad corportiva', si no se renunciase a ella, como he dicho, con un grado de imputación distinto y menor que el imputable a los protagonistas históricos de la condena, siendo ahora como una especie de pecado de 'intención', con cierta relación con el sacrilegio o la blasfemia, aunque convendría quizá definirlo como un pecado de contumacia, de obcecación en el pecado de sus mayores, un concepto que aparece reiteradamente (con otros significados) en la Sagrada Escritura

# pero no entiendo que afecte a la capacidad de recepción de la gracia por:

- la necesidad absoluta de la misma gracia en orden a la salvación
- la relativa imputabilidad material post eventum, que ahora sólo sería virtual (a no ser que se re-formalizase con algún acto al estilo de como se realiza una apostasía real y formal)
- el hecho constatado en el Nuevo Testamento de la conversión de muchos (sacerdotes, levitas y pueblo) luego de la Muerte y Resurreción del Señor, lo que demuestra un estadio de apertura a la gracia que se correspondería con la permanencia de las gracias patriarcales y el llamamiento a la salvación que toca por primogenitura a Israel, y por ende también a todos sus descendientes.

Como ves, no expongo esquemáticamente, soy prolijo; pero el tema, entiendo yo, está cargado de particulares necesariamente matizables.

Apolinar dijo...

Creo que el problema no radica en la "condena" material de Jesús, sino en que precisamente esa condena significó que "el pueblo judío" rechazó al Mesías. Por eso insistió tanto Jesús en que "vendrá otro pueblo al que se le dará la herencia".

El pueblo judío rechazó y sigue rechazando que Jesús es el Hijo de Dios. La condena de Caifás (rasgándose las vestiduras) fue porque Jesús se declaraba Hijo de Dios.

Este es el verdadero pecado de los judíos de entonces al matar al Señor y de los de ahora al rechazarlo. Por eso San Pablo insiste en que mientras no reconozcan al Mesías, no se convertirán. Por cierto, San Juan dice en una de sus cartas que quien no reconoce a Jesús como Hijo de Dios hecho carne, es el Anticristo.

Creo que el papa hace un flaco servicio en su misión de ser el garante de la fe, e introduce la confusión en sus fieles, dudando de la historicidad de esto o de aquello. Los textos del Nuevo Testamento son numerosos y contundentes.

Anónimo dijo...

Hace años, un judío converso, el carmelita descalzo Padre Elías Friedman, escribió este libro "JEWISH IDENTITY", que se puede descargar en este enlace:
http://hebrewcatholic.org/files/JI-85x11.pdf

"JEWISH IDENTITY is a prophetic reading of the signs of the times, the fruit of a lifetime of prayer and study by Father Elias Friedman, O.C.D. The author, a Jewish convert, analyzes with scholarship and spiritual insight the great drama entailing the apostasy of the Gentiles and the return of the Jews to Palestine. Political and Spiritual Zionism, the role of Israel in salvation history, and the self-understanding of the Jews are all treated in this book.

The new international organization founded by Father Elias, the Association of Hebrew Catholics, is an early manifestation of the spiritual insights contained in this work. In a paral-lel development, the Church, beginning with Vatican Council II, has been updating its teaching regarding Jews and Judaism. The relevant material, included in the book’s ap-pendix, bears witness to the thought of Father Elias."

http://hebrewcatholic.org/AboutheAHC/jewishidentity.html

Hermenegildo dijo...

Esta semana asistí en Cádiz a una charla de un reputado biblista diocesano, sacerdote para más señas.

Habló del Evangelio de San Mateo, en el cual Cristo se refiere con mayor dureza dialéctica a los escribas y fariseos. Dijo este biblista que Cristo nunca había pronunciado aquellas palabras -"raza de víboras, sepulcros blanqueados"...-, pues no casan con el Sermón de la Montaña. Explicó que esas expresiones fueron incluidas en el texto evangélico porque se trataba de un Evangelio dirigido a la comunidad judeocristiana, que por aquellos años acababa de ser expulsada definitivamente del judaísmo por los judíos supervivientes de la destrucciónd de Jerusalén, que eran, sobre todo, fariseos, ya que los saduceos y los zelotes habían sido prácticamente aniquilados por los romanos.

Sin duda, una muestra de esa exégesis liberal-buenista que tanto prevalece todavía en nuestros seminarios y en nuestras universidades católicas.

Católico comenta y opina dijo...

Terzio:

Muy bueno su artículo, se agradece, porque esclarece.

Pareciera que J. Ratzinger, afectado o "culposo" como sugieren algunos, por ser alemán,
1) Colectiviza sobre el cristianismo, a través de los textos que critica, el terrible brote antijudío nazi (si es como lo cuentan) que hizo la jerarquía y organización de la nación a la que él pertenece
pero a la par
2) Relativiza y descolectiviza la responsabilidad de los judíos en la muerte de Cristo.

Es un curioso intríngulis.

En tren de opinar, ya que J. Ratzinger al parecer se opone a toda la tradición interpretativa católica (que usted bien explica en cuanto a la representatividad del acto de condena de Cristo), se me ocurre preguntarme "en voz alta", si también se está dando acá una analogía de roles entre los Sumos Sacerdotes del Viernes Santo que negaron y condenaron a Cristo, y una persona que siendo Santo Padre aunque no en tal función niega la interpretación de la Tradición respecto de ese hecho, cargando culpas sobre todo el cristianismo y no revierte sino que profundiza el no rezar por la conversión de "nuestros hermanos mayores".

Digo..., es todo muy raro...

Si por la defección de los judíos nos llegó la Fe, ¿porqué ha de tener una lectura exclusivamente antijudía y rabietera el rezar por su conversión?

Si Deus Caritas Est, ¿porque no rezarle entonces, quienes somos los recipiendarios de los enormes beneficios de la Redención, por la conversión de quienes tienen tanto que ver con esta historia?

¿Será que falta un poco de Fe orgánica, y está demasiado heterodoxa?

Anónimo dijo...

ESTO NO HA HECHO MÁS QUE EMPEZAR.
EL ESCÁNDALO ESTÁ SERVIDO.
Acabo de leer en un blog lo siguiente:
"¿Pero no estaban inspirados por el Espíritu Santo?...
Benedicto XVI indica que sobre la fecha de la Última Cena los evangelios sinópticos (Marcos, Lucas y Mateo) están equivocados y lleva razón Juan, ya que en el momento del proceso a Jesús las autoridades no habían celebrado la pascua y debían mantenerse puras.
Afirma que la Última Cena no fue una cena pascual según el ritual judío y que Cristo fue crucificado no el día de la fiesta judía, sino en la vigilia”. Tambien hay otras opiniones escandalosas. (http://www.deriojanos.com.ar/noticia.asp?id=67253)”

Así que lo que escribe el Papa es lo que da pie a que se ponga en duda la inspiración de los evangelios y se diga que los evangelios sinópticos están equivocados. Tampoco habría habido una verdadera Cena Pascual. Muchos textos de los evangelios y N.T ya son tachados de falsos. ¡Y todavía no ha aparecido el libro¡ Y todo esto lo provoca un Papa de quien ya se dice (hoy día 6 de Marzo) que ha reconocido que los evangelios están equivocados y que no hubo Cena pascual amén de otras lindezas.
En el siguiente blog hay un artículo que rebate las opiniones del Papa que coinciden con las de Pagola, lamentablemente.
http://radiocristiandad.wordpress.com/2011/03/06/polemico-por-todos-lados-libro-de-joseph-ratzinger-niega-la-ultima-cena-tal-como-la-iglesia-la-ensena/#comment-83743
Todo esto me recuerda la que armó hace cinco años (cito de memoria) cuando dijo que Jesucristo celebró la Pascua al modo esenio y en la fecha esenia. Pronto hubo revistas y prensa que transcribieron la noticia diciendo que Jesucristo era vegetariano, y tb un revolucionario y cosa parecidas..
Ahora se ve que ha cambiado y se adscribe a otra opinión igualmente escandalosa para el pueblo sencillo.
Por mi parte yo creo en los Evangelios y en la inspiración de la Escritura. Y creo que Escritura y Tradición apostólica están por encima de las ocurrencias de un Papa. Pero también creo en el papado y en el Magisterio ex-cáthedra y ordinario-universal de los Pontífices que no es lo mismo que creer en lo que pueda decir un pontífice en sus elucubraciones sobre lo más Sagrado que tenemos los cristianos, cual es la Escritura divinamente inspirada
Ni que decir tiene que el blogger está acertadísimo en las reticencias que expresa con mesura sobre la oportunidad y prudencia de este libro

Martin Ellingham dijo...

Don Terzio:

Muchas gracias por su explicación.

Saludos.