martes, 9 de febrero de 2010

El desconcertado y desconcertante Martini


Un prelado suelto, sin oficio ni beneficio, sin traba y con gusto escénico, es un peligro. Tanto más si se es eminencia y se ha gozado del candelero. Muchísimo más si ha mantenido su claque particular y se sigue presentando en los salones, los de su corte, con su corte fiel detrás.

Martini ha tenido pose y figura; y también genio. No el "genio" de los genios, sino el del berrenchín, el colérico, el señoril. Algunos de la Compañía le idolatraron y le siguen idolatrando. Hay que reconocer que vestido de moirè colorado causa una formidable impresión; incluso cuando se viste de burberrys, con cazadora y tirolés, estilo montería; incluso así tiene caché, tiene estampa.

Lo que pasa es que es cardenal del siglo XX-XXI, y esas estampas señoriles, nobles, de eminentísimo señor, de príncipe, ya no se llevan. Y en él son una manifiesta contradicción, un contrafuero ¿Jugamos a príncipe con moiré púrpura alternando con opción preferencial por los pobres? ¡Oh no! Eso no se puede, eso no se hace, eso no se debe. Desde tiempos de Carlos Borromeo, el "cardenal principesco" pasó. Un prelado milanés con desplantes, después de un San Carlos Borrromeo (o de un Beato Ildefonso Schuster) ni pega ni es creíble. Montini también jugó a ese extraño rol.

Cuando se fue a Jerusalén diciendo que se retiraba (¡ay quién pudiera!), algunos se lo creyeron. Pero lo de Jerusalén le duró poco. Todo cansa, ya se sabe. Y su eminencia no para de asomar la ilustre cabeza por donde le abren hueco, en cuanto le levantan una punta del telón. Le gusta. Y le gusta presentarse distinto, disidente, contestatario, inconformista. Un perfil del Mayo del 68 que fue y que para algunos (¿para el señor cardenal?) se les ha enquistado en síndrome, en achaque crónico. Con su edad, que son 83 años los que va a cumplir, se le pudieran disculpar estas veleidades (antiguamente se decía, simplemente, "chocheo").

Pero ese es el problema: Que no chochea, que habla con juicio (?). Y aconseja. Hasta tiene una especie de consultorio espiritual dominical en Il Corriere. El domingo pasado, por ejemplo, comentaba-aconsejaba-dictaba este oráculo:

"...Personalmente ho sempre auspicato che si aprano vie concrete per ristabilire il diaconato femminile. Le donne già fanno moltissimo per il servizio al popolo cristiano e possono fare ancora di più se munite dei necessari carismi e poteri sacri".

(Personalmente siempre he auspiciado que se abran vías concretas para restablecer el diaconado femenino: Las mujeres ya sirven muchísimo al pueblo cristiano y ahora pueden hacer mucho más si se las dotara de los necesarios carismas y potestades sagradas)


Esto dice el cardenal Martini, respondiendo a una consulta-sugerencia de una buena señora "inquieta" y descontenta con su simple suerte/rol de "mujer en la Iglesia".
También, en el mismo consultorio, opina "comprensivamente" de las relaciones-parejas homosexuales. No de manera escandalosa, pero sí con esa "sensibilidad abierta" que trasluce una ulterior consideración proclive. Muy fino. Esa "finezza" sutil que no dice ni deja de decir, no afirma ni desconfirma, sino todo lo contrario, indefinidamente impreciso, libre en la opinión para un entendimiento libre de lo opinado por el opinante. Que guiña un ojo y esboza una sonrisa mientras responde. Muy cortesano.

Ya apuntó maneras más veces. Esto es sólo el continuóse del empezóse. Pero Martini cada vez resulta más "chirriante" en el Pontificado (le guste o no) de Benedicto XVI.

¿No se ha enterado Martini de la páuta que marca Benedicto? ¿No capta el ritmo? ¿O se destaca ex profeso, marcando su propio tempo?



Me parece - no invento - que se desmarca voluntariamente, con toda deliberada deliberación. Y le aplauden, y le gusta. Humanamente hablando, considerando el fenómeno de tejas para abajo, que haya un chamán que traquilice a la tribu y la congregue y encante al poblado con fascinantes palabras y malabarismos, eso no es del todo malo, porque los distrae. Así están quietos y embobados con su gurú encantador.

Pero bajo otros considerandos espirituales, más altos, la estridencias del eminentísimo Martini me parecen cada vez más desconcertadas y desconcertantes. Y como da ideas, alienta "propuestas", resulta de lo más inquietante cada vez que opina, aconseja o pronuncia sentencia.

Lo peor es que es de los que "apuestan" por la "variedad" de "opciones". Es decir, de los que creen que la confusión es atractiva y confundirse un derecho fascinante.

O tempora, o mores!

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9 comentarios:

Vicente dijo...

Personalmente, creo que si ya es difícil limitar la Divina Revelación (qué textos, qué traducciones y qué interpretaciones), es todavía mucho más difícil definir la voluntad de Dios. [Por cierto, el Cardenal Martini, en parte, ha dedicado su vida a la crítica textual]

No me considero un progresista bobo y le aseguro que no tengo vocación alguna de echar a perder el buen vino añadiéndole agua sin causa. Pero, sin embargo, me causa mucho rechazo en ocasiones que la Iglesia (a lo largo de toda su historia) haya defendido siempre que su postura en la correspondiente contemporaneidad haya sido siempre reflejo de la voluntad de Dios (habiendo cambiando ésta en numerosas ocasiones).

Personalmente, no sé si las intenciones veladas del Cardenal Martini son conforme a la voluntad de Dios, pero más rechazo que ellas me suponen las "seguridades" tan radicales que en ciertos temas apologiza usted de forma habitual.

"Lo peor es que es de los que "apuestan" por la "variedad" de "opciones". Es decir, de los que creen que la confusión es atractiva y confundirse un derecho fascinante".

Creo que este párrafo intoxica. Me parece que, sin apostar por la variedad de opciones (porque evidentemente la Verdad sólo es una), puede ser respetable tener en cuenta también las opiniones de otros. La confusión no es atractiva (si las intenciones son sinceras siempre se genera encrucijada de Cruz -valga la redundancia-). Lo de que para algunos confundirse sea un derecho fascinante me parece un estupidez, pero sin embargo, no me parece menos sandez la infabilidad del sector "ortodoxo" (o que así se cree él) respecto de su omnisciencia acerca de la voluntad de Dios. Otra cuestión es si ya pensamos que algunos no buscan la voluntad de Dios y en el fondo del corázon sólo lo hacemos "nosotros", los "ortodoxos", los "buenos". Por que entonces... apague y vayamonos.

Si quiere (porque inteligentemente puede, gracias a Dios), éntrele al trapo en la polémica al Cardenal, pero en la sustancia de la misma, no en las debilidades personales de Martini.

El Evangelio de ayer: Mc, 7, 1-13. Trilita pura.

Terzio dijo...

De vez en cuando dejo algunas imprtinecias de impertinentes; por ejemplo esta del tal Vicente, sin conexión a blog, sólo con nombre (que ya es algo).

Cuando en algún sitio no se opina a mi gusto (que es buen gusto), paso de largo, sin pararme, y sin comentarios. Digo esto porque siempre me extrañan los discrepantes comentantes, que no sé por qué entran-leen-comentan el blog, si tanto les incordia.

Pero vayamos al caso: Martini es un discrepante ex sese; que haya sido rector del Bíblico y de la Gregoriana le aureola con una altísima prenda académica, con todos sus méritos (que tiene muchos y muy notables). Nunca me ha parecido un biblista-exegeta de primera, siempre me ha dado la impresión de uno más entre los fascinados por los métodos criticistas que tanto han mermado/desfigurado la identidad de la exegética tradicional católica del post-concilio al presente.

De todas formas, cuando habla de lo que cito en el articulete opina sobre tema y materia que exceden sus competencias. El tema del acceso de las mujeres al Orden no es discutible; tanto más extrañan las declaraciones/sugerencias de Martini cuanto él, como escriturista, conoce el tema y su desarrollo en el Antiguo y el Nuevo Testamento, tan claro. Sacar al tabladillo lo de las "diaconisas", a estas alturas, es lamentable, muy confundente; y viniendo de un personaje como él, más, mucho más.

Ya desde los años finales de Juan Pablo II (que fue quien le "encumbró") se permitió disentir sobre importantes y delicadas cuestiones doctrinales; sobre todo rozó el escándalo cuando se manifestó contra la Declaración Dominus Iesus. Desde entonces se ha "desmarcado" más de una vez, hasta perfilarse como la cabeza-totem del "ala liberal" del Coelgio Cardenalicio. Entró en el cónclave de Abril del 2005 como el candidato de las vanguardias, decían que con bastante influencia e influenciados. Yo no sabría qué decir, no me consta.

Lo que sí deduzco es que no le tuvo que resultar suave el trago de reconocer Papa al Cardenal Ratzinger, el autor de la Dominus Iesus, elegido Pontífice Benedicto XVI.

Desde aquel año 2005 al presente, las declaraciones reticentes de Martini, finas y punzantes, no han cesado. Lo de sus consejos-comentarios en su "consultorio" de Il Corriere son otra pequeña muestra más de las "tendencias" del cardenal Martini.

Resulta paradógico que los entusiastas del "aggiornamento" sesentista se hayan quedados aggiornati en el entusiasmo de los '60 y no estén dispuestos a levar el ancla y dejar que la nave navegue. Fondearse en el Vaticano 2º es tan peligroso como enriscarse en el Vaticano Iº. Parece mentira que tan eminentísimo prelado, tan eximio, no lo advierta.

Pero si lo advierte y así y todo opta por más, más dosis de lo mismo, merece palos. Y quizá valentía para dejarse de medias tintas y esclarecer del todo su fijación post-modernista, cada vez más patente.

Por lo demás nuestras "seguridades" no son invento, son continuidad de lo recibido, esa hermenéutica de la tradición-continuidad que no recibe lo que no se le ha entregado y se mantiene fiel solamente al depósito de fe recibido y ortodoxamente expuesto y desenvuelto. No hay más.

Seguro que el sermón que ayér prediqué sobre Mc 7, 1-3 resultó mucho más "artillero" que lo que el impertinente Vicente se podrá imaginar. Pero, ciertamente también, mi sermonazo estará siempre muy distante de aquello que un "martinista" pueda sacar en conclusión de la lectura de ese mismo texto. Con la notable diferencia, quizá, de que lo que yo predique sobre la cita estará más en sintonia con lo que se ha predicado sobre lo mismo desde ahce 20 siglos, algo que, seguramente, no se podría decir tan enfáticamente de lo que un "martinista" pueda predicar tomando como guión el mismo texto, me temo.

p.s. Recordatorio: No son bienvenidos herejetes con ideas; absténganese. Y recuerden que esto no es un foro, please.
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Vicente dijo...

"Cuando en algún sitio no se opina a mi gusto (que es buen gusto), paso de largo, sin pararme, y sin comentarios. Digo esto porque siempre me extrañan los discrepantes comentantes, que no sé por qué entran-leen-comentan el blog, si tanto les incordia".

Pues verá, otros tenemos el mal gusto (?) de no pasar de largo cuando hay otras personas que opinan de forma diferente en un tema de nuestro interés. Lamento que pueda pasar por un impertinente, pero no era mi intención molestarle. No me incordia su blog, todo lo contrario: lo leo con muchas ganas y lo recomiendo entre sensibles/inteligentes. Y, además, le diré: me parece muy enriquecedor. Pero no en el sentido retórico idiota de quien cree que enriquece todo lo que no mata (la mayoría de las cosas intoxican y pervierten), sino en el sentido de que creo que la mayoría de las veces defiende postulados muy necesarios de forma razonabilísima. Créalo o no, pero estoy de acuerdo con usted habitualmente.

Respecto de lo de firmar sin blog, lamento serle menos "creíble" por no tenerlo, pero tampoco creo que eso sea tan grave. Le recuerdo, de nuevo, que es mejor atenerse a la sustancia del discurso antes de prejuiciar las circunstancias neurotizándose por intentar asimilarlas a un contexto típico. "Si no tiene blog, si no se presenta... algo esconde, no se expone".

No me incordia su blog; todo lo contrario. Si gasto mi tiempo leyéndolo es porque me parece muy bueno.

Lo que sí me parece es que no se puede dirigir siempre el barco lleno de prejuicios, y usted los exparce casi siempre en forma progre-espíritu IIº-descatolizadora para todo aquél que discrepe.

¿Es continuidad aceptar el uso de la epidural a pesar de que el Génesis diga "con dolor parirás a tus hijos"? ¿Es continuidad/falta de continuidad que el primer Papa de la Historia tuviera mujer?

Mi hermano es sacerdote y estoy hiperconvencido de la necesidad del celibato sacerdotal (principalmente para interés y felicidad del propio y los propios). Lo único que quiero decir con esto es que hay mucha pretensión soberbia cuando se anatemiza con tanta seguridad respecto de lo que es o no es voluntad de Dios y respecto de lo que Dios quiere o Dios no quiere.

A la voz de "Dios lo quiere" se inició una cruzada amparada por el Vicario de Cristo; con intención arrepentida, varios siglos después, otro Vicario del Hijo de Dios pidió perdón en el año 2.000 respecto de ciertos comportamientos históricos.
Según su criterio excluyente/unívoco, una de esas dos posturas no puede ser voluntad de Dios. A su jucio, ¿cuál? Y su una no lo es, ¿qué Papa se distanció de la misma?

P.s. I: Martini entró al Cónclave apoyándose en un bastón, ¿no le dice nada eso?
P.s. II: Por favor no se irrite; no es mi intención.

Terzio dijo...

No me "irritas", hijo, Vicente. Si visitas el blog y lees mis expansiones, tampoco te serán extrañas mis torturas a los discrepantes. Es mejor para ellos; y yo, de paso, practico la misericordia: Corrijo al que yerra y doy buen consejo al que lo necesita.

Pero te guste más o menos, Martini es un sinapismo y debería cerrar el pico y reciclarse en católico.

Me alegro que entrara en el Cónclave con bastón (yo también lo uso, de vez en cuando, porque me ayuda (y porque me gusta)). Si no entró como "papable" efectivo, sí congregó en torno a sí a cierto sector de los votantes e influyó mucho en el voto, uno de los que más. Antes y después.

Tal y como está la Catolicidad, que el emérito Martini se permita, dia sí dia no, lanzar a los medios sus críticas y reticencias, le hace flaco favor a la Iglesia. Debería haberse retirado de verdad a Jerusalén, y allí, recogido y orante, hacer bien al Cuerpo Místico, sin proclamas y sin salidas de tono.

p.s. Mis recuerdos a tu hermano el cura: Ayúdale a mantenerse católico.

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Jordi Morrós dijo...

Mis más sinceras felicitaciones a Vicente y a Terzio por el intercambio de pareceres.

Este tipo de debates yo los promocionaría como alimento espiritual de primera necesidad para los sufridos fieles católicos que vivimos en esta castigada y crítica España de nuestros padeceres (no me meto en política, pero los últimos espectáculos protagonizados por el presidente del Gobierno y sus ministros-as son de auténtica antología, y claro, uno no es inmune a estos espectáculos).

Lástima que en Internet cueste tanto encontrar estos espacios de debate civilizado y respetuoso sin necesidad de estar todo el día recitando las consignas de turno, ya sean las supuestamente progresistas o bien las más o menos reaccionarias.

Hasta la próxima.

Terzio dijo...

Morrós, no sé, no sé...No me fio un pelo de tus ponderaciones.

De todas formas parece como si el "síndrome Durán" hiciera furor: Esa especie de postura-juicio-promediación por encima del bien y del mal, buscando un punto de equilibrio e interés.

Es que no me gustan esas "balanzas" salomónicas que dictaminan a la postre que se parta por la mitad al niño y se le dé una mitad a cada litigante.

Salomón - recuerda, Morrós - remató idólatra y subyugado por paganas.

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Jordi Morrós dijo...

Para Terzio.

Perdona pero no pillo lo del "síndrome Durán". ¿Quién es ese Durán? No te referirás al político Durán Lleida.

Uno de los peligros de intentar practicar una mínima ecuanimidad es que algunos temperamentos más dados a las decantaciones te tomen por una especie de inteletual diletante que camina encima de algodones, y que presuntamente pontifica más allá del bien y del mal.

Pero que te tomen por eso al fin y al cabo no es nada más que gajes del oficio.

Y si para mí salud espiritual me recuerdas no acabar como el sabio Salomón que por culpa de las mujeres (siempre hay un culpable y sólo hay que esforzarse en encontrarlo, y además casi siempre resulta que mira por donde en el exterior de uno mismo) acabó abrazando la fe pagana, yo también procuro tener presentes a toda esa corte de personas con las ideas muy claras y muy seguras de si mismas, y siempre prestas a lanzar condenas recriminatorias a los supuestos herejes o desviacionistas.

Por lo tanto creo que es justo y necesario (con perdón por la cita litúrgica) continuar practicando el difícil equilibrio entre unos principios y valores sólidos y bien fundamentados junto con una mirada compasiva con las debilidades propias y ajenas.

Hasta la próxima.

Terzio dijo...

Ay Morrós! Si tú te lo dices todo y vas en delantera suponiendo y respondiéndote tus propias conjeturas...

Tienes una rica imaginación. Y como estamos a distancia y sólo con conexión virtual, comprendo que no cabe más.

En fín, ya ves que estamos rematando como en el foro JAI aquel (salvo que aquí ni hay cigüeñas ni conversos entusiastas, menos mal).

Salutem!

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Manuel dijo...

Me llama la atención el tema de las diaconisas, ¿porqué no es conveniente?¿que prohibe ese aspecto?¿cuál es el desarrollo de las escrituras que aclara este asunto? En definitiva ¿cuanto hay de costumbre y cuanto de obligación en el hecho de que las mujeres no puedan ser diaconisas o sacerdotes? ¿o el tema del matrimonio de los sacerdotes? habiendo otros ritos que los permites. No es una crítica es una reflexión.