domingo, 17 de enero de 2010

Sinagogas, rabinos y otras filias discutibles

Cuando nuestra Santa Inquisición empezó a meter las cosas en cintura (o en hoguera, tanto monta), en España te quemaban por judaizar una chispita; y si tenías una bisabuela judía, te colgaban el sambenito para los restos. Una tacha que tiznaba a muchos (no a tantos como algunos dicen) y que se tapaba y disimulaba como se podía. El tiempo, que es el mejor borrador, lo iba disolviendo todo; pero así y todo eso de “los judíos” en España pesaba mucho todavía, aunque sólo fuera en el dicho del “perro judío” (que ya no se dice apenas). En mi pueblo - por ejemplo - “los judíos” son dos vestidos de negro con capucha y una tambora que salen el Viernes Santo detrás del Santo Sepulcro. Y llevan rabo: Una tira negra que les cuelga de la cintura y les arrastra un palmo “… porque los judíos llevan rabo, por eso son “rabinos"…”, nos explicaba, muy sabihonda y etimologista, la abuela de uno de mis amigos, en mi pueblo.

De esto, que es mitad historia con un cuarto de leyenda y otro cuarto de folklore, a lo de ahora, hay un trecho. Me refiero a que ahora, por tantos sitios, nuestra Iglesia Católica se haya visto inmersa en un filo-judaísmo, más o menos consciente y consistente. No sé si alguno me discutirá esto que digo, pero es obvio que en algunos ambientes “católicos” está de moda “judaízar". No soy el primero que piensa que a los kikos de Kiko lo único que les falta es circuncidarse y reinventar la antigua tensión iglesia de la sinagoga/iglesia de la gentilidad.

Algunos blogs tradicionalistas(?) están que echan chispas con la visita del Papa a la Sinagoga de Roma, esta tarde. Quizá se olvidan que los Papas de Roma se han llevado relativamente bien con los judíos romanos, desde hace siglos. No soy especialista en ese capítulo de la historia, pero yo diría que la Roma Papal ha sido uno de los sitios más seguros para los judíos, en su barrio, ghetto cerrado desde Paulo IV Caraffa (que, a pesar de todo, me cae muy simpático, tan arrabbiato y anti-español y todo lo demás). Desde Stª María del Pianto hasta la Isola Tiberina, lo que ha quedado del viejo Ghetto romano es Roma pura, con su centro precioso en el Pórtico de Ottavia y la Peschería, una belleza romana de día y de noche. Allí han vivido los judíos, entre iglesias y capillas, quizá más “protegidos” que en otros sitios de Europa. Con sus “molestias", qué duda cabe. Pero las incomodidades de la convivencia con los “diferentes” es una de las consecuencias de mantener “diferencias". Estas cosas son así.

No me gusta esa foto de Benedicto en la puerta de la Sinagoga, tan efectista. No significa más que buena voluntad, que ya es algo me dirán. Pero no es tanto, diría yo. La cercanía Iglesia y Sinagoga es un voluntarioso empeño marcado por la historia reciente. Comenté no hace mucho la impronta tan personal que los últimos Papas, testigos de las atrocidades contra los judíos durante la IIª Guerra Mundial, han dejado de todo esto en sus pontificados. En este sentido entiendo la visita de Benedicto XVI a la Sinagoga de Roma como un gesto de buena voluntad y cordialidad sincera, más allá de atavismos cerriles, superando sombras del pasado incompatibles con un recta caridad cristiana. Antaño estas cosas no se entendían, y hoy deben de entenderse. A estas alturas, no comprendo y juzgo injustificable en un cristiano cualquier anti-judaísmo, el que sea.

Pero el tema judío no es sólo el de la superación de odios y heridas históricas, sino que tiene otros capítulos directa o indirectamente implicados. Por ejemplo el insostenible e injustificable estado de Israel, una fuente de conflictos internacionales y una piedra de escándalo por el inicuo y criminal sometimiento de los palestinos, privados contra todo derecho de una patria y un hogar, lo que los israelitas han conseguido a costa de desposeer violentamente a los palestinos de sus derechos. Este conflicto es un flagrante escándalo que no se puede tapar con “buena voluntad”, un hecho que pesa duramente sobre la Iglesia y los católicos presentes y residentes en Tierra Santa muchos siglos antes de la forzada instauración del estado de Israel en Palestina. Esto, repito, no se resuelve con “gestos"; incluso pienso que tienen un valor contradictorio al propiciar una impresión equívoca.

Y de fondo, o en la base, una “novedad” que cada vez toma más cuerpo y que se debería disipar y aclarar definitivamente: La relación de buena voluntad no puede excluir la necesidad de la predicación al pueblo judío, llamado a la conversión y a confesar a Cristo. Este particular es algo absolutamente claro desde los primeros tiempos apostólicos, un capítulo abierto que se remonta a la narración de los Hechos de los Apóstoles y que sigue pendiente sin solución de continuidad, en tanto que es/somos la misma Iglesia obligada por mandato divino a predicar el Evangelio y ser testigos de Jesucristo “…en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra” Act 1, 8. La misión de Israel, la evangelización del Pueblo Judío no se ha concluído y sigue obligando a la Iglesia.

Por eso no me satisface que el Papa vaya a una sinagoga de “visitante” si ese “gesto” se queda sólo en formalidades humanas que se podrían traducir en significados histórico-culturales, pero que apenas tienen valor evangelizador. Cuando San Pablo clama “¡Ay de mí si no evangelizo!” (I Cor 9, 16), no está usando una mera fórmula literario-declamativa, sino que grita desde lo más profundo de su alma apostólica, consciente de su inaplazable misión de exortar y evangelizar “oportune et inoportune":

IIª Tim 4, 1-5:

Testificor coram Deo et Christo Iesu qui iudicaturus est vivos ac mortuos et adventum ipsius et regnum eius praedica verbum insta oportune inportune argue obsecra increpa in omni patientia et doctrina erit enim tempus cum sanam doctrinam non sustinebunt sed ad sua desideria coacervabunt sibi magistros prurientes auribus et a veritate quidem auditum avertent ad fabulas autem convertentur tu vero vigila in omnibus labora opus fac evangelistae ministerium tuum imple.

Te conjuro en presencia de Dios y de Cristo Jesús que ha de venir a juzgar a vivos y muertos, por su Manifestación y por su Reino:
Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina.
Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas.
Tú, en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio.



Ya no estamos en los tiempos en que los Papas obligaban a los judíos de Roma a asistir a las predicaciones que les dedicaban especialmente a ellos, en Cuaresma, en las iglesias próximas al Ghetto romano. Pero de eso a visitar cortesmente la Sinagoga y rezar salmos y profecías sin Evangelio, hay un distancia que se debería evitar. Con toda la buena voluntad que debe haber, pero sin quitar una iota o una tilde de lo que estamos obligados a mantener, predicar y testimoniar. Ante Israel sobre todo.

p.s. Lo del rabino que va a “predicar” una de las conferencias cuaresmales en Nôtre Dame lo dejo para otra ocasión, aunque es idem de lo mismo: Más confusión sobre el mismo extravagante (y nocivo) equívoco.


+T.

9 comentarios:

Jorge dijo...

Llevarse bien con los judios no creo que tenga que significarse en estas visitas tan propagandísticas y efectistas, yo sería más partidario de unas buenas relaciones discretas porque al final se confunde y los católicos de a pie no sabemos a qué carta quedarnos.

Yo tengo buenos amigos militares israelitas, algunos de ellos religiosos, a los que no veo nada proclives a estos gestos tan amistosos que nosotros tanto derrochamos sino más bien todo lo contrario, por eso estas noticias me dejan perplejo.

Fernando dijo...

Estimado Don Terzio:

Fascinante el paralelismo entre los kikos e Israel que apunta en su post: ojalá en otra ocasión le parezca interesante desarrollarla, pues me parece una gran idea.

AMDG dijo...

Terzio, y no soy un tradicionalista acreditado, soy un ex hereje modernista.

Para mi ha sido una conmocion que se haya dejado entonar un himno que es un rechazo explicito y recalcitrante de Cristo:

> El coro entonará el himno de profesión de la fe, “Anì Maamin”

Que ZENIT llame a eso "profesion de la fe", en vez de rechazo explicito de nuestra fe catolica es otro escandalazo.

Kyrie Eleison.

Anónimo dijo...

Don Terzio busque las opiniones que dejan los judíos en este sitio
aurora-israel.co.il, donde comentan las noticias, especialmente las relacionadas con los católicos, realmente odian a la Iglesia, no se como se puede llevar adelante el diálogo que tanto se promueve desde Nostra Aetate.

Anónimo dijo...

Por “contaminar la tierra”, Hamás desentierra los cuerpos de cristianos
Diciembre 26, 2009 Por: Martha Colmenares Un cristiano en el mundo arabe es torturado cada 3 minutos. Así lo declara el reverendo Majed El Shafie, Presidente de Un Mundo libre Internacional (OFWI), organización de derechos humanos, como se aprecia en el video,
http://www.jpost.com/servlet/Satellite?cid=1194419829128&pagename=JPost%...
Dice en otra de sus partes, que en 2009 más de 165.000 (ciento sesenta mil) cristianos habrían sido asesinados por su fe, la mayor parte en países musulmanes. Y además, que la organización de resistencia palestina, Hamás, desentierra los cuerpos de cristianos de los cementerios ubicados en la Franja de Gaza porque ellos “contaminan la tierra”.

MBA dijo...

Por una vez voy a estar de acuerdo contigo en prácticamente todo.
Lo de los judíos de Roma tiene mucha miga porque, por ejemplo, los vendedores de baratijas de San Pedro son todos judíos por no se qué ordenanza de no se qué Papa. Roma se transformó en el centro de recepción de un perfil muy concreto de judíos españoles, que en muchos casos luego fueron llamados por los mismos reyes católicos que les habían llamado para que les ayudaran con lo de Nápoles (caso de Abrabanel). Y hay mucho más, pero es muy largo.

En cuanto a la mitografía de los judíos secretos y la inquisicón, te recomiendo vivamente a un amigo personal de Luis Suarez Fernandez, Benzion Netanyahu (padre del primer ministro) que después de expurgar los archivos de la Inquisición llegó a la conclusión de que se convirtió el que le dió la gana y se fue el que quiso, que fueron los menos.

De los Kikos, empezamos con el casi: creo que son la única corriente en la Iglesia a la que se le puede calificar de "potencialmente muy antisemita", a lo vieja escuela.

Los gestos, como dices, son lo de menos y se echan de menos las acciones. Y en cuanto al Estado de Israel, mi querido amigo, te invito a que me expliques esto:

¿Por qué en España, en los años 30, en un país que no hay judíos realmente se publica el mismo volumen de propaganda antisemita durante la República que en países donde sí hay judíos y una mentalidada lo alemán? ¿No habrá algún tipo de relación con qeu España sea hoy, de nuevo un país sin judíos, el país más anti-israelí de Europa con una larga diferencia?

Ese "peligroso Israel" es una fantasía a la española. Hoy hablaba con alguien al respecto, un israelí realmente sorprendido por el tono y el rigor de los medios españoles. Y la respuesta, dime tú si me equivoco, es que no están hablando de su país, del que conoce, sino gritándole a una nube, a sus propios fantasmas.

Terzio dijo...

Muy estimado MBA:

Tienes bula y silla alta en este blog cuando salen estos temas; lo que tú opinas y comentas lo recibo con especial afecto y ponderación, agradeciendo que entres, leas y escribas.

¿Qué te digo, pues? Aunque sea pesado porque ya lo he contado y lo repito de vez en cuando, tengo encima del estante de libros una banderita de Israel. Y me gusta escuchar (y cantar) "Jerusalén de oro".

Pax super Ierusalem!

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MBA dijo...

Sobran banderas, la verdad, que son la versión en tela de los símbolos, los gestos, no las acciones. Honestamente, que un Papa quiera llevarse mejor o peor con esta o aquella Comunidad Judía no cambia demasiado. No se odia a la Iglesia, ni al cristianismo: simple y llanamente no es objeto de especial atención ni portador de grandes noticias. Pero de verdad, y muy humildemente, te invito a que le quitemos todo el asunto religioso a "todo esto" que está pasando porque un día de estos, a fuerza de mentarlo, el de Arriba se va a terminar cabreando por la cantidad de cosas que se hacen en su nombre y por las que, en el fondo, no tiene más responsabilidad que la paternidad sobre esas criaturas. Hay una criminalización de la religión, sin más, sin importar cual sea, cuando en todo el fondo de Oriente Medio, o de España, culpar a "los judíos", "a los curas", a "la religión" o lo que sea no es más que una forma muy económica de tapar problemas reales. Te apuesto un euro, peseta, shekel o lo que te de la gana a que en los próximos meses o aparece un problema "con Israel" o aparece alguna historia truculenta "de los católicos". De la moneda que quieras. A lo mejor ha llegado la hora de dejar de hacerle el juego a toda una pandilla de subnormales.

Terzio dijo...

"El Señor es clemente y misericordioso, lento a la ira y rico en piedad..." etc. Sal 103,8.

Desde luego no se "cabrea", seguro. Y espero que no descargue sobre esta generación un castigo merecido por las generaciones anteriores.

Tocante al status y reconocimiento del Pueblo Judío, nuestro tiempo no es especialmente recriminable; se han superado muchas fobias y se han propiciado bastantes filias, la visita del Papa a la Sinagoga es una muestra.

A mí me gustaría, mejor, una quieta possesio, que nada fuera ni llamativo ni extraordinario, que todo fuera "normal". Comprendo que esto es un desideratum, sólo eso.

En la Historia de Israel y la de la Iglesia se implican fuerzas mayores que lanzan a la palestra situaciones y coyunturas conflictivas, que tienen que ver con la fe y el Misterio de Dios. Eliminar obstáculos es siempre bueno, pero siempre surgirá algún motivo, alguna causa nueva que replantee el conflicto.

En el mundo somos piedra de tropezar. No se puede ignorar u obviar esto, porque no nos comprenderíamos ni entenderíamos las cosas de nuestro pasado, presente y futuro.

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